{"id":5,"date":"2018-11-09T11:33:01","date_gmt":"2018-11-09T11:33:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/calderon\/2018\/11\/09\/chapter-1\/"},"modified":"2018-11-09T13:08:59","modified_gmt":"2018-11-09T13:08:59","slug":"1-herencia-y-vigencia-de-calderon","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/calderon\/chapter\/1-herencia-y-vigencia-de-calderon\/","title":{"rendered":"1. Herencia y vigencia de Calder\u00f3n"},"content":{"raw":"Calder\u00f3n teatraliza el pensar, el sentir, el narrar y el describir, y ello con una asombrosa capacidad transmutatoria, que convierte en especies dram\u00e1ticas el universo f\u00edsico y el espiritual\r\n\r\nCRIST\u00d3BAL CUEVAS (2000)\r\n\r\nVista desde la perspectiva de nuestro tiempo, la figura de don Pedro Calder\u00f3n de la Barca (1600-1681) es uno de nuestros m\u00e1s indiscutibles activos literarios. Al contrario que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos, s\u00f3lo cultiv\u00f3 un g\u00e9nero, el dram\u00e1tico, pero en \u00e9l sintetiz\u00f3 genialmente todos los otros. Calder\u00f3n teatraliza el pensar, el sentir, el narrar y el describir, y ello con una asombrosa capacidad transmutatoria, que convierte en especies dram\u00e1ticas el universo f\u00edsico y el espiritual. \u00e9l crea una est\u00e9tica abarcativa, en que todo tiene cabida, demostrando que el que asume las claves vitales de la teatralidad -El gran teatro del mundo: todo el universo es teatro-, encuentra sentido a cuanto existe. El teatro de Calder\u00f3n no es una metaf\u00edsica, pero la lleva impl\u00edcita, y constituye un instrumento privilegiado para construirla.\r\n\r\nQuien conoce nuestra escena cl\u00e1sica sabe cu\u00e1n dif\u00edcil se lo hab\u00edan puesto los creadores de la comedia nueva espa\u00f1ola. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacerse tras Lope de Vega y su escuela, sino acatar y repetir su acci\u00f3n y su lirismo, sus halagos al espectador, tantas veces \u201cvulgo\u201d? En un principio, Calder\u00f3n asume lo esencial del arte nuevo, aunque nunca le satisfaga del todo. Su temperamento, mezcla de reflexi\u00f3n, subjetividad y perfeccionismo, desarrolla estos valores hasta crear un orbe esc\u00e9nico inconfundible. Ya en 1629, La dama duende y Casa con dos puertas demuestran las posibilidades de sus propuestas esc\u00e9nicas.\r\n\r\nEl arte teatral de Lope, seg\u00fan F. Ruiz Ram\u00f3n, deviene en \u00e9l ciencia dram\u00e1tica. Pero una ciencia tan meditada como sentida, que desde la ret\u00f3rica m\u00e1s deslumbrante a los procedimientos e ideas, pone orden en la volc\u00e1nica erupci\u00f3n de lo lopesco. Calder\u00f3n es, si se nos permite esquematizar nuestro pensamiento, un Lope llevado a sus \u00faltimas consecuencias, por aplicaci\u00f3n de la l\u00f3gica a sus principios esenciales.\r\n\r\nAs\u00ed nace un novedoso teatro vital -El alcalde de Zalamea-, simb\u00f3lico -La vida es sue\u00f1o-, o heroicamente po\u00e9tico y pat\u00e9tico -El pr\u00edncipe constante. Todo es aqu\u00ed dinamismo y fantas\u00eda, con ocasionales vetas de pesadumbre, nunca de desaliento. Contra lo que muchos piensan, Calder\u00f3n no es un dramaturgo pesimista, sino un contrarreformista consecuente, que enra\u00edza sin duda en el estoicismo de Epicteto y S\u00e9neca, pero, sobre todo, en Job, el Eclesiast\u00e9s, la Patr\u00edstica y el Escolasticismo. Todo ello se confirma con el fascinante universo de sus autos sacramentales, en que el dogma y la historia sacra, bajo esplendentes alegor\u00edas, escenifican victoriosamente la fe postridentina.\r\n\r\nFaceta complementaria de esta producci\u00f3n es la comedia de capa y espada, g\u00e9nero que ya hab\u00eda perdido prestigio, porque, como dec\u00eda F. Bances Candamo (h.1689), \u201cpocos lances puede ofrecer la limitada materia de un galanteo particular..., y s\u00f3lo don Pedro Calder\u00f3n los supo estrechar de modo que tuviesen viveza y gracia, suspensi\u00f3n en enlazarlos y travesura gustosa en deshacerlos\u201d.\r\n\r\nTambi\u00e9n en este g\u00e9nero mesoaristocr\u00e1tico, en que pululan caballeros y damas, amos y criados, desarrollando aventuras de amor, intrigas sentimentales e ingeniosas sales conceptistas, innova el genio calderoniano, convirti\u00e9ndolo en espejo de una sociedad en que los enredos de amor, honor y celos son galana radiograf\u00eda de las pasiones humanas.\r\n\r\nCalder\u00f3n es seguramente el escritor espa\u00f1ol que mejor ha sabido aliar todas las artes, armonizando y coordinando sus recursos -colectivismo est\u00e9tico-. Con certero instinto comprende que el teatro es, fundamentalmente, representaci\u00f3n. De ah\u00ed la importancia que concede a la escenograf\u00eda -decorados, vestuario, tramoya y m\u00fasica-. Ingenieros italianos montan soberbios escenarios, en que pintura, escultura y arquitectura ofrecen un fest\u00edn inigualable a los sentidos. En ese \u00e1mbito se integra el espectador, dentro de un espacio continuo del que forma parte activa, no s\u00f3lo como destinatario, sino como elemento vivo del drama. La escenograf\u00eda busca realizaciones ilusionistas, aprovechando la utilizaci\u00f3n de varios planos y los efectos de luz para acentuar la visi\u00f3n de profundidad y la apariencia de realismo.\r\n\r\nLa herencia que nos ha dejado el teatro de Calder\u00f3n de la Barca es grandiosa. \u00e9l nos ense\u00f1a la responsabilidad con que se ha de oficiar el mester dram\u00e1tico. Nos traza un retrato cabal de la Espa\u00f1a barroca -pensamientos, valores y costumbres-. Nos demuestra que el arte de Tal\u00eda es un germen vivo que incide en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestra psique. Nos prueba la necesidad de la estructura y el orden, y el hecho de que no hay teatro en plenitud sino en la escenificaci\u00f3n multidimensional de la obra, evitando el reduccionismo de la sola lectura. Establece, en fin, que en el teatro tienen igual importancia el dramaturgo, el director, los actores, la puesta en escena y el p\u00fablico. En la acertada armonizaci\u00f3n de tan complejos elementos radica el \u00e9xito de la comedia, que se individualiza y diversifica en cada representaci\u00f3n como un Proteo de mil caras.","rendered":"<p>Calder\u00f3n teatraliza el pensar, el sentir, el narrar y el describir, y ello con una asombrosa capacidad transmutatoria, que convierte en especies dram\u00e1ticas el universo f\u00edsico y el espiritual<\/p>\n<p>CRIST\u00d3BAL CUEVAS (2000)<\/p>\n<p>Vista desde la perspectiva de nuestro tiempo, la figura de don Pedro Calder\u00f3n de la Barca (1600-1681) es uno de nuestros m\u00e1s indiscutibles activos literarios. Al contrario que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos, s\u00f3lo cultiv\u00f3 un g\u00e9nero, el dram\u00e1tico, pero en \u00e9l sintetiz\u00f3 genialmente todos los otros. Calder\u00f3n teatraliza el pensar, el sentir, el narrar y el describir, y ello con una asombrosa capacidad transmutatoria, que convierte en especies dram\u00e1ticas el universo f\u00edsico y el espiritual. \u00e9l crea una est\u00e9tica abarcativa, en que todo tiene cabida, demostrando que el que asume las claves vitales de la teatralidad -El gran teatro del mundo: todo el universo es teatro-, encuentra sentido a cuanto existe. El teatro de Calder\u00f3n no es una metaf\u00edsica, pero la lleva impl\u00edcita, y constituye un instrumento privilegiado para construirla.<\/p>\n<p>Quien conoce nuestra escena cl\u00e1sica sabe cu\u00e1n dif\u00edcil se lo hab\u00edan puesto los creadores de la comedia nueva espa\u00f1ola. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacerse tras Lope de Vega y su escuela, sino acatar y repetir su acci\u00f3n y su lirismo, sus halagos al espectador, tantas veces \u201cvulgo\u201d? En un principio, Calder\u00f3n asume lo esencial del arte nuevo, aunque nunca le satisfaga del todo. Su temperamento, mezcla de reflexi\u00f3n, subjetividad y perfeccionismo, desarrolla estos valores hasta crear un orbe esc\u00e9nico inconfundible. Ya en 1629, La dama duende y Casa con dos puertas demuestran las posibilidades de sus propuestas esc\u00e9nicas.<\/p>\n<p>El arte teatral de Lope, seg\u00fan F. Ruiz Ram\u00f3n, deviene en \u00e9l ciencia dram\u00e1tica. Pero una ciencia tan meditada como sentida, que desde la ret\u00f3rica m\u00e1s deslumbrante a los procedimientos e ideas, pone orden en la volc\u00e1nica erupci\u00f3n de lo lopesco. Calder\u00f3n es, si se nos permite esquematizar nuestro pensamiento, un Lope llevado a sus \u00faltimas consecuencias, por aplicaci\u00f3n de la l\u00f3gica a sus principios esenciales.<\/p>\n<p>As\u00ed nace un novedoso teatro vital -El alcalde de Zalamea-, simb\u00f3lico -La vida es sue\u00f1o-, o heroicamente po\u00e9tico y pat\u00e9tico -El pr\u00edncipe constante. Todo es aqu\u00ed dinamismo y fantas\u00eda, con ocasionales vetas de pesadumbre, nunca de desaliento. Contra lo que muchos piensan, Calder\u00f3n no es un dramaturgo pesimista, sino un contrarreformista consecuente, que enra\u00edza sin duda en el estoicismo de Epicteto y S\u00e9neca, pero, sobre todo, en Job, el Eclesiast\u00e9s, la Patr\u00edstica y el Escolasticismo. Todo ello se confirma con el fascinante universo de sus autos sacramentales, en que el dogma y la historia sacra, bajo esplendentes alegor\u00edas, escenifican victoriosamente la fe postridentina.<\/p>\n<p>Faceta complementaria de esta producci\u00f3n es la comedia de capa y espada, g\u00e9nero que ya hab\u00eda perdido prestigio, porque, como dec\u00eda F. Bances Candamo (h.1689), \u201cpocos lances puede ofrecer la limitada materia de un galanteo particular&#8230;, y s\u00f3lo don Pedro Calder\u00f3n los supo estrechar de modo que tuviesen viveza y gracia, suspensi\u00f3n en enlazarlos y travesura gustosa en deshacerlos\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este g\u00e9nero mesoaristocr\u00e1tico, en que pululan caballeros y damas, amos y criados, desarrollando aventuras de amor, intrigas sentimentales e ingeniosas sales conceptistas, innova el genio calderoniano, convirti\u00e9ndolo en espejo de una sociedad en que los enredos de amor, honor y celos son galana radiograf\u00eda de las pasiones humanas.<\/p>\n<p>Calder\u00f3n es seguramente el escritor espa\u00f1ol que mejor ha sabido aliar todas las artes, armonizando y coordinando sus recursos -colectivismo est\u00e9tico-. Con certero instinto comprende que el teatro es, fundamentalmente, representaci\u00f3n. De ah\u00ed la importancia que concede a la escenograf\u00eda -decorados, vestuario, tramoya y m\u00fasica-. Ingenieros italianos montan soberbios escenarios, en que pintura, escultura y arquitectura ofrecen un fest\u00edn inigualable a los sentidos. En ese \u00e1mbito se integra el espectador, dentro de un espacio continuo del que forma parte activa, no s\u00f3lo como destinatario, sino como elemento vivo del drama. La escenograf\u00eda busca realizaciones ilusionistas, aprovechando la utilizaci\u00f3n de varios planos y los efectos de luz para acentuar la visi\u00f3n de profundidad y la apariencia de realismo.<\/p>\n<p>La herencia que nos ha dejado el teatro de Calder\u00f3n de la Barca es grandiosa. \u00e9l nos ense\u00f1a la responsabilidad con que se ha de oficiar el mester dram\u00e1tico. Nos traza un retrato cabal de la Espa\u00f1a barroca -pensamientos, valores y costumbres-. 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