{"id":103,"date":"2019-07-04T13:09:36","date_gmt":"2019-07-04T11:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/tercera-parte\/"},"modified":"2019-07-04T13:40:46","modified_gmt":"2019-07-04T11:40:46","slug":"tercera-parte","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/tercera-parte\/","title":{"rendered":"Tercera parte"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 title=\"Tercera parte\">TERCERA PARTE<br>de los romances del Cid<\/h2>\n\n  <p>Cuando el Cid abandon\u00f3 sus palacios de Vivar, envi\u00f3 a su mujer, do\u00f1a Jimena, y a sus hijas, chicas en a\u00f1os, al monasterio de San Pedro de C\u00e1rdena, encomend\u00e1ndolas al abad y a los monjes de aquella santa casa. \u00bfY qui\u00e9n os podr\u00eda contar los doloridos llantos que en el claustro de C\u00e1rdena hubo a la partida del Campeador? El Cid se alejaba, el \u00faltimo entre toda su mesnada, volviendo atr\u00e1s la cabeza; Alvar F\u00e1\u00f1ez le anima: \u00abAguijemos, se\u00f1or, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 vuestro esfuerzo? A\u00fan todos estos duelos en gozo se tornar\u00e1n\u00bb.<\/p>\n\n  <p>Tan pobre sali\u00f3 el Cid para el destierro, que no ten\u00eda con qu\u00e9 mantener su mesnada; se vio obligado a pedir tres mil marcos prestados a los jud\u00edos de Burgos, Raquel y Vidas, dej\u00e1ndoles en prendas dos arcas cerradas, llenas de arena, como si guardasen tesoros. Confiaba el Cid en Dios y su buena ventura que pronto podr\u00eda devolver el pr\u00e9stamo, antes que se descubriese el enga\u00f1o de la prenda.<\/p>\n\n  <p>Trabajosas fueron las conquistas del desterrado. La Espa\u00f1a mora acababa entonces de ser invadida por el emperador de los almor\u00e1vides, el m\u00e1s poderoso pr\u00edncipe musulm\u00e1n de entonces; su nombre era bendecido en la oraci\u00f3n de cada d\u00eda sobre mil novecientos p\u00falpitos de las grandes mezquitas de \u00c1frica y Espa\u00f1a: su imperio se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del inmenso Sahara: ten\u00eda a lo largo siete meses de camino y m\u00e1s de cuatro meses a lo ancho, seg\u00fan contaban las caravanas que lo cruzaban.<\/p>\n\n  <p>El poderoso rey Alfonso no lograba resistir el empuje de los bien organizados ej\u00e9rcitos almor\u00e1vides, y era derrotado en Sagrajas, en Ja\u00e9n, en Consuegra y en Ucl\u00e9s. S\u00f3lo el Campeador supo vencer este nuevo poder militar y arrebatarle la posesi\u00f3n de la codiciada ciudad de Valencia, deteniendo desde ella la temible invasi\u00f3n africana. Conquist\u00f3 tambi\u00e9n muchos castillos y pueblos de moros, y se hizo grande y rico sobre cuantos se\u00f1ores hab\u00eda en Espa\u00f1a. Y a cada batalla campal que venc\u00eda, el fiel vasallo enviaba a su injusto rey un rico presente de cien caballos enjaezados, con sendas espadas colgadas de los arzones, como muestra del bot\u00edn cogido al enemigo.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 title=\"Tercera parte\">TERCERA PARTE<br \/>de los romances del Cid<\/h2>\n<p>Cuando el Cid abandon\u00f3 sus palacios de Vivar, envi\u00f3 a su mujer, do\u00f1a Jimena, y a sus hijas, chicas en a\u00f1os, al monasterio de San Pedro de C\u00e1rdena, encomend\u00e1ndolas al abad y a los monjes de aquella santa casa. \u00bfY qui\u00e9n os podr\u00eda contar los doloridos llantos que en el claustro de C\u00e1rdena hubo a la partida del Campeador? El Cid se alejaba, el \u00faltimo entre toda su mesnada, volviendo atr\u00e1s la cabeza; Alvar F\u00e1\u00f1ez le anima: \u00abAguijemos, se\u00f1or, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 vuestro esfuerzo? A\u00fan todos estos duelos en gozo se tornar\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Tan pobre sali\u00f3 el Cid para el destierro, que no ten\u00eda con qu\u00e9 mantener su mesnada; se vio obligado a pedir tres mil marcos prestados a los jud\u00edos de Burgos, Raquel y Vidas, dej\u00e1ndoles en prendas dos arcas cerradas, llenas de arena, como si guardasen tesoros. Confiaba el Cid en Dios y su buena ventura que pronto podr\u00eda devolver el pr\u00e9stamo, antes que se descubriese el enga\u00f1o de la prenda.<\/p>\n<p>Trabajosas fueron las conquistas del desterrado. La Espa\u00f1a mora acababa entonces de ser invadida por el emperador de los almor\u00e1vides, el m\u00e1s poderoso pr\u00edncipe musulm\u00e1n de entonces; su nombre era bendecido en la oraci\u00f3n de cada d\u00eda sobre mil novecientos p\u00falpitos de las grandes mezquitas de \u00c1frica y Espa\u00f1a: su imperio se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del inmenso Sahara: ten\u00eda a lo largo siete meses de camino y m\u00e1s de cuatro meses a lo ancho, seg\u00fan contaban las caravanas que lo cruzaban.<\/p>\n<p>El poderoso rey Alfonso no lograba resistir el empuje de los bien organizados ej\u00e9rcitos almor\u00e1vides, y era derrotado en Sagrajas, en Ja\u00e9n, en Consuegra y en Ucl\u00e9s. S\u00f3lo el Campeador supo vencer este nuevo poder militar y arrebatarle la posesi\u00f3n de la codiciada ciudad de Valencia, deteniendo desde ella la temible invasi\u00f3n africana. 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Y a cada batalla campal que venc\u00eda, el fiel vasallo enviaba a su injusto rey un rico presente de cien caballos enjaezados, con sendas espadas colgadas de los arzones, como muestra del bot\u00edn cogido al enemigo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":73,"template":"","meta":{"pb_show_title":null,"pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-103","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":230,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/103\/revisions\/230"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/103\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=103"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=103"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}