{"id":114,"date":"2019-07-04T13:09:36","date_gmt":"2019-07-04T11:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/romance-treinta-y-uno\/"},"modified":"2019-07-04T13:41:08","modified_gmt":"2019-07-04T11:41:08","slug":"romance-treinta-y-uno","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/romance-treinta-y-uno\/","title":{"rendered":"Romance treinta y uno"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 class=\"sigil_not_in_toc\">ROMANCE TREINTA Y UNO<\/h2>\n\n  <p class=\"titulo\">Los condes de Carri\u00f3n, declarados traidores en las cortes<\/p>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>\u2014Yo me estando en Valencia,<br>en Valencia la mayor,<br>buen rey, vi yo vuestra se\u00f1a<br>y vuestro honrado pend\u00f3n.<br>Saliera yo a recibirlo<br>como vasallo a se\u00f1or;<br>enviasteme una carta<br>con un vuestro embajador:<br>que en la villa de Requena<br>con vos me avistara yo.<br>All\u00ed os convid\u00e9 a comer,<br>buen rey, tom\u00e1stelo vos;<br>y al alzar de los manteles,<br>dijiste esta raz\u00f3n:<br>que diese yo las mis hijas<br>a los condes de Carri\u00f3n.<br>No quer\u00eda Jimena G\u00f3mez,<br>la madre que las pari\u00f3;<br>por cumplir vuestro mandato,<br>otorg\u00e1raselas yo.<br>Un d\u00eda estando en las bodas<br>solt\u00e1rase un le\u00f3n;<br>los condes fueron cobardes.<br>Luego piensan la traici\u00f3n:<br>pidi\u00e9ranme las mis hijas<br>para volver a Carri\u00f3n;<br>como eran sus mujeres,<br>entreg\u00e1raselas yo;<br>\u00a1ay, en medio del camino<br>cuan mal paradas que son!<\/p>\n\n    <p>All\u00ed dijeron los condes<br>una muy mala raz\u00f3n;<br>\u2014Mentides, el Cid, mentides,<br>no somos traidores nos.<br>Nos somos fijos de reyes,<br>sobrinos de emperador;<br>\u00bfmerescimos ser casados<br>con fijas de un labrador?<\/p>\n\n    <p>Levant\u00f3se Per Berm\u00fadez,<br>el que las damas cri\u00f3,<br>y al conde que as\u00ed hab\u00eda hablado<br>di\u00e9rale un gran bofet\u00f3n.<br>Alborot\u00f3se la corte.<br>y el rey los apacigu\u00f3:<br>\u2014Afuera. Pero Berm\u00fadez,<br>no me revolv\u00e1is quisti\u00f3n.<br>\u2014 \u00a1Ot\u00f3rganos campo, rey.<br>ot\u00f3rganoslo, se\u00f1or,<br>que con muy gran dolor vive<br>la madre que las pari\u00f3!<\/p>\n\n    <p>Los condes, como lo oyeron,<br>no consienten campo, non.<br>Hablara el rey a los condes,<br>bien oir\u00e9is lo que all\u00ed habl\u00f3:<br>\u2014Si vos no otorg\u00e1is el campo, <br>yo he de hacer justicia hoy.<br>Entonces habl\u00f3 un criado<br>de los condes de Carri\u00f3n:<br>\u2014Ellos otorgan el campo<br>ma\u00f1ana en saliendo el sol.<\/p>\n\n    <p>Otro d\u00eda de ma\u00f1ana<br>todos en el campo son:<br>por el Cid va Nu\u00f1o Gustos,<br>hombre de muy gran valor;<br>con \u00e9l va Pero Berm\u00fadez,<br>el ayo que las cri\u00f3.<br>Los condes vienen de negro,<br>y los del Cid de color;<br>repentidos van los condes,<br>de vellos es gran dolor.<br>Ya los meten en el campo,<br>ya les part\u00edan el sol;<br>luego abajaban las lanzas,<br>\u00a1cu\u00e1n bien combatidos son!<br>A los primeros encuentros<br>los condes vencidos son;<br>quedaron ante la corte<br>culpados de traici\u00f3n;<br>a Gustos y Per Berm\u00fadez<br>el rey cabe s\u00ed asent\u00f3.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <p>En las mismas cortes de Toledo trat\u00f3 el rey nuevos casamientos para las hijas del Cid, mucho m\u00e1s altos que los primeros; cas\u00f3 una con el infante de Arag\u00f3n, y otra con el conde de Barcelona. Y as\u00ed triunf\u00f3 el Cid de la malquerencia de los cortesanos, que tan duramente le hab\u00eda perseguido en su vida.<\/p>\n\n  <p>Pero el Campeador no deb\u00eda gozar mucho de su poder\u00edo. Durmiendo una noche en su alc\u00e1zar de Valencia, vino a \u00e9l en visi\u00f3n el ap\u00f3stol San Pedro a predecirle que en breve morir\u00eda. El ap\u00f3stol anuncia la gloria eterna al h\u00e9roe; pero le arranca amargamente su \u00faltimo y supremo af\u00e1n terrenal, haci\u00e9ndole saber que su mayor conquista, una vez que hab\u00eda servido para contener la invasi\u00f3n almor\u00e1vide, no ser\u00eda duradera: B\u00facar, el rey de Marruecos, recobrar\u00e1 a Valencia; en direcci\u00f3n de \u00e9sta vienen ya las naves africanas surcando el mar, y sus proas forzar\u00e1n el puerto apenas haya expirado el conquistador. Dios, empero, que en vida hab\u00eda animado los ojos del h\u00e9roe con el rel\u00e1mpago del terror, irresistible para los moros as\u00ed en guerra como en paz, quiere otorgarle una \u00faltima y extraordinaria gracia: que aun cerrados sus ojos por la muerte, la sola presencia de su cuerpo sin alma pusiera en fuga de nuevo al rey B\u00facar, cuando los<br>cristianos abandonasen a Valencia. Los moros, quebrantados y deshechos una \u00faltima vez por el Campeador, s\u00f3lo ocuparon en Valencia c\u00e1lidas ruinas humeantes.<\/p>\n\n  <p>El cad\u00e1ver del Cid, repatriado entre lanzas victoriosas, se abre paso a trav\u00e9s de los almor\u00e1vides aterrados, y va a Castilla como sagrado s\u00edmbolo de toda nobleza, de toda lealtad, siempre imponente, siempre vencedora\u2026, siempre combatida.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 class=\"sigil_not_in_toc\">ROMANCE TREINTA Y UNO<\/h2>\n<p class=\"titulo\">Los condes de Carri\u00f3n, declarados traidores en las cortes<\/p>\n<div class=\"verso1\">\n<p>\u2014Yo me estando en Valencia,<br \/>en Valencia la mayor,<br \/>buen rey, vi yo vuestra se\u00f1a<br \/>y vuestro honrado pend\u00f3n.<br \/>Saliera yo a recibirlo<br \/>como vasallo a se\u00f1or;<br \/>enviasteme una carta<br \/>con un vuestro embajador:<br \/>que en la villa de Requena<br \/>con vos me avistara yo.<br \/>All\u00ed os convid\u00e9 a comer,<br \/>buen rey, tom\u00e1stelo vos;<br \/>y al alzar de los manteles,<br \/>dijiste esta raz\u00f3n:<br \/>que diese yo las mis hijas<br \/>a los condes de Carri\u00f3n.<br \/>No quer\u00eda Jimena G\u00f3mez,<br \/>la madre que las pari\u00f3;<br \/>por cumplir vuestro mandato,<br \/>otorg\u00e1raselas yo.<br \/>Un d\u00eda estando en las bodas<br \/>solt\u00e1rase un le\u00f3n;<br \/>los condes fueron cobardes.<br \/>Luego piensan la traici\u00f3n:<br \/>pidi\u00e9ranme las mis hijas<br \/>para volver a Carri\u00f3n;<br \/>como eran sus mujeres,<br \/>entreg\u00e1raselas yo;<br \/>\u00a1ay, en medio del camino<br \/>cuan mal paradas que son!<\/p>\n<p>All\u00ed dijeron los condes<br \/>una muy mala raz\u00f3n;<br \/>\u2014Mentides, el Cid, mentides,<br \/>no somos traidores nos.<br \/>Nos somos fijos de reyes,<br \/>sobrinos de emperador;<br \/>\u00bfmerescimos ser casados<br \/>con fijas de un labrador?<\/p>\n<p>Levant\u00f3se Per Berm\u00fadez,<br \/>el que las damas cri\u00f3,<br \/>y al conde que as\u00ed hab\u00eda hablado<br \/>di\u00e9rale un gran bofet\u00f3n.<br \/>Alborot\u00f3se la corte.<br \/>y el rey los apacigu\u00f3:<br \/>\u2014Afuera. Pero Berm\u00fadez,<br \/>no me revolv\u00e1is quisti\u00f3n.<br \/>\u2014 \u00a1Ot\u00f3rganos campo, rey.<br \/>ot\u00f3rganoslo, se\u00f1or,<br \/>que con muy gran dolor vive<br \/>la madre que las pari\u00f3!<\/p>\n<p>Los condes, como lo oyeron,<br \/>no consienten campo, non.<br \/>Hablara el rey a los condes,<br \/>bien oir\u00e9is lo que all\u00ed habl\u00f3:<br \/>\u2014Si vos no otorg\u00e1is el campo, <br \/>yo he de hacer justicia hoy.<br \/>Entonces habl\u00f3 un criado<br \/>de los condes de Carri\u00f3n:<br \/>\u2014Ellos otorgan el campo<br \/>ma\u00f1ana en saliendo el sol.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda de ma\u00f1ana<br \/>todos en el campo son:<br \/>por el Cid va Nu\u00f1o Gustos,<br \/>hombre de muy gran valor;<br \/>con \u00e9l va Pero Berm\u00fadez,<br \/>el ayo que las cri\u00f3.<br \/>Los condes vienen de negro,<br \/>y los del Cid de color;<br \/>repentidos van los condes,<br \/>de vellos es gran dolor.<br \/>Ya los meten en el campo,<br \/>ya les part\u00edan el sol;<br \/>luego abajaban las lanzas,<br \/>\u00a1cu\u00e1n bien combatidos son!<br \/>A los primeros encuentros<br \/>los condes vencidos son;<br \/>quedaron ante la corte<br \/>culpados de traici\u00f3n;<br \/>a Gustos y Per Berm\u00fadez<br \/>el rey cabe s\u00ed asent\u00f3.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>En las mismas cortes de Toledo trat\u00f3 el rey nuevos casamientos para las hijas del Cid, mucho m\u00e1s altos que los primeros; cas\u00f3 una con el infante de Arag\u00f3n, y otra con el conde de Barcelona. Y as\u00ed triunf\u00f3 el Cid de la malquerencia de los cortesanos, que tan duramente le hab\u00eda perseguido en su vida.<\/p>\n<p>Pero el Campeador no deb\u00eda gozar mucho de su poder\u00edo. Durmiendo una noche en su alc\u00e1zar de Valencia, vino a \u00e9l en visi\u00f3n el ap\u00f3stol San Pedro a predecirle que en breve morir\u00eda. El ap\u00f3stol anuncia la gloria eterna al h\u00e9roe; pero le arranca amargamente su \u00faltimo y supremo af\u00e1n terrenal, haci\u00e9ndole saber que su mayor conquista, una vez que hab\u00eda servido para contener la invasi\u00f3n almor\u00e1vide, no ser\u00eda duradera: B\u00facar, el rey de Marruecos, recobrar\u00e1 a Valencia; en direcci\u00f3n de \u00e9sta vienen ya las naves africanas surcando el mar, y sus proas forzar\u00e1n el puerto apenas haya expirado el conquistador. 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Los moros, quebrantados y deshechos una \u00faltima vez por el Campeador, s\u00f3lo ocuparon en Valencia c\u00e1lidas ruinas humeantes.<\/p>\n<p>El cad\u00e1ver del Cid, repatriado entre lanzas victoriosas, se abre paso a trav\u00e9s de los almor\u00e1vides aterrados, y va a Castilla como sagrado s\u00edmbolo de toda nobleza, de toda lealtad, siempre imponente, siempre vencedora\u2026, siempre combatida.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":84,"template":"","meta":{"pb_show_title":null,"pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-114","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/114","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/114\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":241,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/114\/revisions\/241"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/114\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=114"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=114"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=114"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=114"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}