{"id":115,"date":"2019-07-04T13:09:37","date_gmt":"2019-07-04T11:09:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-del-cid\/"},"modified":"2019-07-04T13:41:10","modified_gmt":"2019-07-04T11:41:10","slug":"notas-a-los-romances-del-cid","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-del-cid\/","title":{"rendered":"Notas a los Romances del Cid"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DEL CID<\/h2>\n\n  <p>1.\u00ba Se public\u00f3 por primera vez en la <cite>Flor de varios y nuevos romances<\/cite>. Valencia, 1591 (licencia de 1588). Guillen de Castro lo<br>parafrase\u00f3 en la primera jornada de sus <cite>Mocedades del Cid<\/cite>.<\/p>\n\n  <p>2.\u00ba Publicado en el <cite>Romancero del Cid<\/cite>, por Escobar, 1612. Aqu\u00ed est\u00e1 acortado.<\/p>\n\n  <p>3.\u00ba Es un viejo romance derivado de los antiguos cantares de gesta, y contin\u00faa a\u00fan hoy tradicional en Andaluc\u00eda y entre los jud\u00edos de Marruecos y de Argelia. Guill\u00e9n de Castro lo insert\u00f3 tambi\u00e9n en sus <cite>Mocedades del Cid<\/cite>, con otros muchos.<\/p>\n\n  <p>4.\u00ba Es tambi\u00e9n tradicional muy antiguo, derivado de las m\u00e1s tard\u00edas gestas medievales. Mantiene el particular esp\u00edritu que se observa en \u00e9stas de menosprecio a la realeza y exaltaci\u00f3n del h\u00e9roe, a la vez que reelabora con primorosa animaci\u00f3n las vetustas im\u00e1genes fantaseadas por los juglares.<\/p>\n\n  <p>5.\u00ba Public\u00f3se por primera vez en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. El romancista esboza una pintura del lujo sencillo de tiempos patriarcales, y la colorea de un sentimiento de a\u00f1oranza, oponi\u00e9ndole en comparaci\u00f3n las modas de fines del siglo <small>XVI<\/small>, con sus almidonados cuellos y estrepitosos hurracos. Esta contraposici\u00f3n cr\u00edtica se hizo famosa, y una <cite>Prem\u00e1tica nueva<\/cite> del a\u00f1o [15]93 a los cuellos y<br>excesivos trajes de Espa\u00f1a, dec\u00eda:<\/p>\n\n  <div class=\"verso\">\n    <p>vuelva aquella edad dorada<\/p>\n\n    <p>cuando el famoso Rodrigo<\/p>\n\n    <p>con su zapato de vaca<\/p>\n\n    <p>sal\u00eda Pascuas y domingos.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <p>Quevedo, con su deformadora comicidad, tambi\u00e9n recuerda nuestro romance:<\/p>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Apreci\u00e1base el ajuar<br>que a Ximena G\u00f3mez dieron<br>en menos que agora cuesta<br>remendar unos greg\u00fcescos.<\/p>\n\n    <p>Andaba entonces el Cid<br>m\u00e1s gal\u00e1n que Gerineldos<br>con botarga colorada,<br>en figura de pimiento.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <p>6.\u00ba Es un romance viejo (publicado por primera vez en la <cite>Silva<\/cite> de 1550); sin embargo, su asunto no es conocido de las antiguas gestas. El lugar de la escena, expresado en el verso primero, es desconocido, pero se ha hecho famoso por la alusi\u00f3n de Cervantes, cuando presenta al apaleado don Quijote \u00abtendido en el Val de las Estacas\u00bb.<\/p>\n\n  <p>7.\u00ba Se deriva de los poemas del siglo <small>XIV<\/small>, donde el conde Saboyano queda peor que en el romance, afrentado por el Cid, y \u00e9ste habla al Papa con altanero desgarro. La lozana altivez del mozo de Vivar se hizo famosa, y el caballero de la Triste Figura la recuerda, ateni\u00e9ndose al romance para consolarse de haber incurrido en una excomuni\u00f3n.<\/p>\n\n  <p>8.\u00ba y 9.\u00ba Estos dos romances tard\u00edos (que aparecen en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600), por su artificiosa y elegante factura, son considerados, con raz\u00f3n, entre los mejores del Romancero cidiano.<\/p>\n\n  <p>10 y 11. Son un venerable fragmento \u00e9pico donde a\u00fan alienta la gravedad hist\u00f3rica de la antigua poes\u00eda pol\u00edtica juglaresca. En el cantar del rey don Fernando, que ya se recitaba a comienzos del siglo <small>XIV<\/small>, la desheredada infanta Urraca turba con sus descompuestos llantos el solemne silencio de la c\u00e1mara donde agoniza el rey en Castil de Cabez\u00f3n. De esta vieja escena derivan nuestros romances, ambos muy divulgados: sobre todo, el segundo es uno de los que dieron m\u00e1s elementos fraseol\u00f3gicos al idioma de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>. Guzm\u00e1n de Alfarache, rodeado de recuerdos tristes, acude a la frase \u00abDe una parte, me cerca Duero, por otra pe\u00f1a tajada\u00bb, frase incluida como proverbio por Covarrubias en su <cite>Tesoro de la lengua<\/cite>, lo mismo que la otra de: \u00abTodos dicen: amen, amen, \/ sino don Sancho, que calla\u00bb, ambas fueron tambi\u00e9n usuales en Portugal. Muy recordado era, adem\u00e1s, el desvergonzado dicho: \u00abA los moros por dinero \/ y a los cristianos de balde\u00bb (<i>sic<\/i>). Era igualmente famoso el desaforado lamento de la hija del rey, memorable hasta en el r\u00fastico mag\u00edn de Sancho Panza,<br>cuando discutiendo con su mujer, dice: \u00abSi yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo, o que se fuera por esos mundos como se quiso ir la infanta do\u00f1a Urraca\u2026\u00bb. Tambi\u00e9n se hicieron proverbiales las palabras del rey: as\u00ed en el Privar contra su gusto, de Tirso, don Juan, oyendo multitud de querellas contra s\u00ed, pregunta a su criado, que tambi\u00e9n est\u00e1 quejoso, \u00ab\u00bfHay m\u00e1s? \u00bfQueda ya otra queja?\u00bb \u2014 \u00abAll\u00e1 en Castilla la Vieja \/ un rinc\u00f3n se me olvidaba\u00bb. A pesar de tan extraordinaria popularidad, la tradici\u00f3n ha perdido casi por completo estos romances: s\u00f3lo me son conocidas versiones de Sevilla y del Algarve e islas Azores.<\/p>\n\n  <p>12. Publicado por primera vez en el <cite>Cancionero de romances<\/cite>, como introducci\u00f3n a nuestro romance trece.<\/p>\n\n  <p>13. Ya explicamos en la introducci\u00f3n c\u00f3mo este bello romance naci\u00f3 de la gesta guerrera del cerco de Zamora. Lo utilizaron Guill\u00e9n de Castro en <cite>Las haza\u00f1as del Cid<\/cite> y Lope de Vega en <cite>Las almenas de Toro<\/cite>. El amor de la infanta por su vasallo (que es invenci\u00f3n de nuestro romance, desconocida de los juglares medievales), sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de tema po\u00e9tico a Corneille. Muy grande fue la popularidad del <cite>Afuera, afuera, Rodrigo<\/cite>, en los siglos dorados de nuestra literatura: el verso \u00abAcord\u00e1rsete debiera \/ de aquel buen tiempo pasado\u00bb, se us\u00f3 entonces como frase hecha. Tambi\u00e9n en Portugal \u00abAfora, afora, Rodrigo\u00bb hubo de ser cantad\u00edsimo, tanto, que aun hoy se conserva tradicional en el Algarve.<\/p>\n\n  <p>14. Hago converger aqu\u00ed cuatro versiones conocid\u00edsimas, y muy divergentes, de un viejo romance del cerco de Zamora, procurando dar claridad a las confusiones que en ellas se advierten.<\/p>\n\n  <p>15. Derivado del <cite>Cantar del rey don Sancho<\/cite>. Este romance (al menos parte de \u00e9l) es de los m\u00e1s viejos conocidos: ya se le cita como tradicional en el siglo <small>XV<\/small>. Era muy recordado en la \u00e9poca cl\u00e1sica, desde Guzm\u00e1n de Alfarache, cuando maldice de un desvergonzado alguacil: \u00abque si ladr\u00f3n era el padre \/ mayor ladr\u00f3n es el hijo\u00bb; hasta el presb\u00edtero mejicano Hern\u00e1n Gonz\u00e1lez de Eslava, que volv\u00eda a lo espiritual: \u00abGuarte, guarte, pecador, \/ no digas que no te aviso\u2026\u00bb.<\/p>\n\n  <p>16. Sigo en parte un romance de Lucas Rodr\u00edguez.<\/p>\n\n  <p>17. Se conservan tres variantes de este romance publicadas en el siglo <small>XVI<\/small>. La singular f\u00f3rmula de reto que pronuncia Diego Ord\u00f3\u00f1ez deriva del <cite>Cantar del rey don Sancho<\/cite>, que se conoc\u00eda en el siglo <small>XIII<\/small>, y responde, sin duda, a pr\u00e1cticas jur\u00eddicas medievales. Fue famos\u00edsima en la Historia y en la Poes\u00eda, y aun la imita Bret\u00f3n de los Herreros en su <cite>Vellido Dolfos<\/cite>.<\/p>\n\n  <p>18. Se funden aqu\u00ed dos romances <cite>Tristes van los zamoranos<\/cite>, de T\u00edmoneda, y <cite>Ya se salen por la puerta<\/cite>, publicado en el <cite>Cancionero<\/cite> sin a\u00f1o. \u00a1Cuant\u00edsimas veces, desde el Paso de las aceitunas, de Lope de Rueda, se repiti\u00f3 el \u00abTodos duermen en Zamora\u00bb, que Torubio aplica all\u00ed al ver c\u00f3mo nadie de su casa le responde!; en <cite>La discreta enamorada<\/cite>, de Lope, para tranquilizar a un gal\u00e1n nocherniego, le dice su criado: \u00abTodos duermen en Madrid, \/ hasta el viejo Arias Gonzalo\u00bb.<\/p>\n\n  <p>19. Popular ahora todav\u00eda entre los jud\u00edos de Grecia y Asia Menor. Los primeros versos, famos\u00edsimos m\u00e1s que todos, aluden a la ense\u00f1a bermeja de Zamora y al postigo llamada hoy de la Traici\u00f3n, que se conserva en la muralla de la ciudad.<\/p>\n\n  <p>20. Hay tres versiones antiguas; yo sigo principalmente la manuscrita de fines del siglo <small>XV<\/small> o principios del <small>XVI<\/small> (que se halla en el Museo Brit\u00e1nico), por ser la m\u00e1s antigua y la que conserva m\u00e1s recuerdos de las gestas medievales, hasta el punto de reflejar todav\u00eda algunos versos del viej\u00edsimo <cite>Poema de M\u00edo Cid<\/cite>, los que describen el abandono en que el desterrado deja sus casas de Vivar.<\/p>\n\n  <p>21. Arreglo del publicado por vez primera en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n\n  <p>22. Refundo aqu\u00ed varios romances, tard\u00edos, incluidos en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n\n  <p>23. El episodio de la fuga del rey B\u00facar, tal como se refer\u00eda en el <cite>Poema del Cid<\/cite>, que se cantaba en el siglo <small>XIII<\/small>, tuvo una larga elaboraci\u00f3n tradicional, cuyo \u00faltimo extremo es el presente romance. En \u00e9l, como siempre sucede en el tr\u00e1nsito de la poes\u00eda \u00e9pica a la \u00e9pico-l\u00edrica, la leyenda del Cid ha dejado atr\u00e1s su primitivo terreno heroico para lanzarse en la regi\u00f3n de la aventura novelesca y fant\u00e1stica. Poseo versiones de la tradici\u00f3n actual recogidas en Le\u00f3n, Zamora, Sevilla, Catalu\u00f1a, Algarve, T\u00e1nger, Tetu\u00e1n y Larache.<\/p>\n\n  <p>24. Romance en fabla publicado por primera vez en el <cite>Romancero del Cid<\/cite> de Escobar. Aunque no tradicional, es conocid\u00edsimo, y algunos de sus versos son muy recordados: \u00abSi no venc\u00ed reyes moros\u2026\u00bb, \u00abCosas tenedes el Cid\u2026\u00bb.<\/p>\n\n  <p>25. Es de fines del siglo <small>XVI<\/small>. Aparece en la s\u00e9ptima parte del <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. Quevedo encontr\u00f3 tonos mucho m\u00e1s burlescos para tratar esta misma escena en otro muy conocido romance.<\/p>\n\n  <p>26. Utilizo dos versiones, aparecida una antes de mediar el siglo <small>XVI<\/small>, en el <cite>Cancionero<\/cite> de Amberes, y otra posterior, en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n\n  <p>27. Romance tard\u00edo; del <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n\n  <p>28. Del <cite>Romancero general<\/cite> de 1600.<\/p>\n\n  <p>29. Se conservan dos versiones de este romance en el <cite>Cancionero<\/cite> sin a\u00f1o, de Amberes (anterior a 1550), y en la <cite>Silva<\/cite> de Zaragoza de 1550.<\/p>\n\n  <p>30. Romance tradicional que apareci\u00f3 solo en un pliego suelto popular del siglo <small>XVI<\/small>.<\/p>\n\n  <p>31. Este romance tradicional, que es una continuaci\u00f3n de nuestro n\u00famero veintinueve, apareci\u00f3 en dos versiones muy distintas: una en el <cite>Cancionero<\/cite> de Amberes, de 1550, y otra en la <cite>Silva<\/cite> de Zaragoza, del mismo a\u00f1o. Ambas est\u00e1n mal recordadas, y la de la <cite>Silva<\/cite> cuenta en dos formas diversas el comienzo del combate de los caballeros del Cid con los de Carri\u00f3n.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DEL CID<\/h2>\n<p>1.\u00ba Se public\u00f3 por primera vez en la <cite>Flor de varios y nuevos romances<\/cite>. Valencia, 1591 (licencia de 1588). Guillen de Castro lo<br \/>parafrase\u00f3 en la primera jornada de sus <cite>Mocedades del Cid<\/cite>.<\/p>\n<p>2.\u00ba Publicado en el <cite>Romancero del Cid<\/cite>, por Escobar, 1612. Aqu\u00ed est\u00e1 acortado.<\/p>\n<p>3.\u00ba Es un viejo romance derivado de los antiguos cantares de gesta, y contin\u00faa a\u00fan hoy tradicional en Andaluc\u00eda y entre los jud\u00edos de Marruecos y de Argelia. Guill\u00e9n de Castro lo insert\u00f3 tambi\u00e9n en sus <cite>Mocedades del Cid<\/cite>, con otros muchos.<\/p>\n<p>4.\u00ba Es tambi\u00e9n tradicional muy antiguo, derivado de las m\u00e1s tard\u00edas gestas medievales. Mantiene el particular esp\u00edritu que se observa en \u00e9stas de menosprecio a la realeza y exaltaci\u00f3n del h\u00e9roe, a la vez que reelabora con primorosa animaci\u00f3n las vetustas im\u00e1genes fantaseadas por los juglares.<\/p>\n<p>5.\u00ba Public\u00f3se por primera vez en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. El romancista esboza una pintura del lujo sencillo de tiempos patriarcales, y la colorea de un sentimiento de a\u00f1oranza, oponi\u00e9ndole en comparaci\u00f3n las modas de fines del siglo <small>XVI<\/small>, con sus almidonados cuellos y estrepitosos hurracos. Esta contraposici\u00f3n cr\u00edtica se hizo famosa, y una <cite>Prem\u00e1tica nueva<\/cite> del a\u00f1o [15]93 a los cuellos y<br \/>excesivos trajes de Espa\u00f1a, dec\u00eda:<\/p>\n<div class=\"verso\">\n<p>vuelva aquella edad dorada<\/p>\n<p>cuando el famoso Rodrigo<\/p>\n<p>con su zapato de vaca<\/p>\n<p>sal\u00eda Pascuas y domingos.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Quevedo, con su deformadora comicidad, tambi\u00e9n recuerda nuestro romance:<\/p>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Apreci\u00e1base el ajuar<br \/>que a Ximena G\u00f3mez dieron<br \/>en menos que agora cuesta<br \/>remendar unos greg\u00fcescos.<\/p>\n<p>Andaba entonces el Cid<br \/>m\u00e1s gal\u00e1n que Gerineldos<br \/>con botarga colorada,<br \/>en figura de pimiento.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>6.\u00ba Es un romance viejo (publicado por primera vez en la <cite>Silva<\/cite> de 1550); sin embargo, su asunto no es conocido de las antiguas gestas. El lugar de la escena, expresado en el verso primero, es desconocido, pero se ha hecho famoso por la alusi\u00f3n de Cervantes, cuando presenta al apaleado don Quijote \u00abtendido en el Val de las Estacas\u00bb.<\/p>\n<p>7.\u00ba Se deriva de los poemas del siglo <small>XIV<\/small>, donde el conde Saboyano queda peor que en el romance, afrentado por el Cid, y \u00e9ste habla al Papa con altanero desgarro. La lozana altivez del mozo de Vivar se hizo famosa, y el caballero de la Triste Figura la recuerda, ateni\u00e9ndose al romance para consolarse de haber incurrido en una excomuni\u00f3n.<\/p>\n<p>8.\u00ba y 9.\u00ba Estos dos romances tard\u00edos (que aparecen en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600), por su artificiosa y elegante factura, son considerados, con raz\u00f3n, entre los mejores del Romancero cidiano.<\/p>\n<p>10 y 11. Son un venerable fragmento \u00e9pico donde a\u00fan alienta la gravedad hist\u00f3rica de la antigua poes\u00eda pol\u00edtica juglaresca. En el cantar del rey don Fernando, que ya se recitaba a comienzos del siglo <small>XIV<\/small>, la desheredada infanta Urraca turba con sus descompuestos llantos el solemne silencio de la c\u00e1mara donde agoniza el rey en Castil de Cabez\u00f3n. De esta vieja escena derivan nuestros romances, ambos muy divulgados: sobre todo, el segundo es uno de los que dieron m\u00e1s elementos fraseol\u00f3gicos al idioma de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>. Guzm\u00e1n de Alfarache, rodeado de recuerdos tristes, acude a la frase \u00abDe una parte, me cerca Duero, por otra pe\u00f1a tajada\u00bb, frase incluida como proverbio por Covarrubias en su <cite>Tesoro de la lengua<\/cite>, lo mismo que la otra de: \u00abTodos dicen: amen, amen, \/ sino don Sancho, que calla\u00bb, ambas fueron tambi\u00e9n usuales en Portugal. Muy recordado era, adem\u00e1s, el desvergonzado dicho: \u00abA los moros por dinero \/ y a los cristianos de balde\u00bb (<i>sic<\/i>). Era igualmente famoso el desaforado lamento de la hija del rey, memorable hasta en el r\u00fastico mag\u00edn de Sancho Panza,<br \/>cuando discutiendo con su mujer, dice: \u00abSi yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo, o que se fuera por esos mundos como se quiso ir la infanta do\u00f1a Urraca\u2026\u00bb. Tambi\u00e9n se hicieron proverbiales las palabras del rey: as\u00ed en el Privar contra su gusto, de Tirso, don Juan, oyendo multitud de querellas contra s\u00ed, pregunta a su criado, que tambi\u00e9n est\u00e1 quejoso, \u00ab\u00bfHay m\u00e1s? \u00bfQueda ya otra queja?\u00bb \u2014 \u00abAll\u00e1 en Castilla la Vieja \/ un rinc\u00f3n se me olvidaba\u00bb. A pesar de tan extraordinaria popularidad, la tradici\u00f3n ha perdido casi por completo estos romances: s\u00f3lo me son conocidas versiones de Sevilla y del Algarve e islas Azores.<\/p>\n<p>12. Publicado por primera vez en el <cite>Cancionero de romances<\/cite>, como introducci\u00f3n a nuestro romance trece.<\/p>\n<p>13. Ya explicamos en la introducci\u00f3n c\u00f3mo este bello romance naci\u00f3 de la gesta guerrera del cerco de Zamora. Lo utilizaron Guill\u00e9n de Castro en <cite>Las haza\u00f1as del Cid<\/cite> y Lope de Vega en <cite>Las almenas de Toro<\/cite>. El amor de la infanta por su vasallo (que es invenci\u00f3n de nuestro romance, desconocida de los juglares medievales), sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de tema po\u00e9tico a Corneille. Muy grande fue la popularidad del <cite>Afuera, afuera, Rodrigo<\/cite>, en los siglos dorados de nuestra literatura: el verso \u00abAcord\u00e1rsete debiera \/ de aquel buen tiempo pasado\u00bb, se us\u00f3 entonces como frase hecha. Tambi\u00e9n en Portugal \u00abAfora, afora, Rodrigo\u00bb hubo de ser cantad\u00edsimo, tanto, que aun hoy se conserva tradicional en el Algarve.<\/p>\n<p>14. Hago converger aqu\u00ed cuatro versiones conocid\u00edsimas, y muy divergentes, de un viejo romance del cerco de Zamora, procurando dar claridad a las confusiones que en ellas se advierten.<\/p>\n<p>15. Derivado del <cite>Cantar del rey don Sancho<\/cite>. Este romance (al menos parte de \u00e9l) es de los m\u00e1s viejos conocidos: ya se le cita como tradicional en el siglo <small>XV<\/small>. Era muy recordado en la \u00e9poca cl\u00e1sica, desde Guzm\u00e1n de Alfarache, cuando maldice de un desvergonzado alguacil: \u00abque si ladr\u00f3n era el padre \/ mayor ladr\u00f3n es el hijo\u00bb; hasta el presb\u00edtero mejicano Hern\u00e1n Gonz\u00e1lez de Eslava, que volv\u00eda a lo espiritual: \u00abGuarte, guarte, pecador, \/ no digas que no te aviso\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>16. Sigo en parte un romance de Lucas Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>17. Se conservan tres variantes de este romance publicadas en el siglo <small>XVI<\/small>. La singular f\u00f3rmula de reto que pronuncia Diego Ord\u00f3\u00f1ez deriva del <cite>Cantar del rey don Sancho<\/cite>, que se conoc\u00eda en el siglo <small>XIII<\/small>, y responde, sin duda, a pr\u00e1cticas jur\u00eddicas medievales. Fue famos\u00edsima en la Historia y en la Poes\u00eda, y aun la imita Bret\u00f3n de los Herreros en su <cite>Vellido Dolfos<\/cite>.<\/p>\n<p>18. Se funden aqu\u00ed dos romances <cite>Tristes van los zamoranos<\/cite>, de T\u00edmoneda, y <cite>Ya se salen por la puerta<\/cite>, publicado en el <cite>Cancionero<\/cite> sin a\u00f1o. \u00a1Cuant\u00edsimas veces, desde el Paso de las aceitunas, de Lope de Rueda, se repiti\u00f3 el \u00abTodos duermen en Zamora\u00bb, que Torubio aplica all\u00ed al ver c\u00f3mo nadie de su casa le responde!; en <cite>La discreta enamorada<\/cite>, de Lope, para tranquilizar a un gal\u00e1n nocherniego, le dice su criado: \u00abTodos duermen en Madrid, \/ hasta el viejo Arias Gonzalo\u00bb.<\/p>\n<p>19. Popular ahora todav\u00eda entre los jud\u00edos de Grecia y Asia Menor. Los primeros versos, famos\u00edsimos m\u00e1s que todos, aluden a la ense\u00f1a bermeja de Zamora y al postigo llamada hoy de la Traici\u00f3n, que se conserva en la muralla de la ciudad.<\/p>\n<p>20. Hay tres versiones antiguas; yo sigo principalmente la manuscrita de fines del siglo <small>XV<\/small> o principios del <small>XVI<\/small> (que se halla en el Museo Brit\u00e1nico), por ser la m\u00e1s antigua y la que conserva m\u00e1s recuerdos de las gestas medievales, hasta el punto de reflejar todav\u00eda algunos versos del viej\u00edsimo <cite>Poema de M\u00edo Cid<\/cite>, los que describen el abandono en que el desterrado deja sus casas de Vivar.<\/p>\n<p>21. Arreglo del publicado por vez primera en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n<p>22. Refundo aqu\u00ed varios romances, tard\u00edos, incluidos en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n<p>23. El episodio de la fuga del rey B\u00facar, tal como se refer\u00eda en el <cite>Poema del Cid<\/cite>, que se cantaba en el siglo <small>XIII<\/small>, tuvo una larga elaboraci\u00f3n tradicional, cuyo \u00faltimo extremo es el presente romance. En \u00e9l, como siempre sucede en el tr\u00e1nsito de la poes\u00eda \u00e9pica a la \u00e9pico-l\u00edrica, la leyenda del Cid ha dejado atr\u00e1s su primitivo terreno heroico para lanzarse en la regi\u00f3n de la aventura novelesca y fant\u00e1stica. Poseo versiones de la tradici\u00f3n actual recogidas en Le\u00f3n, Zamora, Sevilla, Catalu\u00f1a, Algarve, T\u00e1nger, Tetu\u00e1n y Larache.<\/p>\n<p>24. Romance en fabla publicado por primera vez en el <cite>Romancero del Cid<\/cite> de Escobar. Aunque no tradicional, es conocid\u00edsimo, y algunos de sus versos son muy recordados: \u00abSi no venc\u00ed reyes moros\u2026\u00bb, \u00abCosas tenedes el Cid\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>25. Es de fines del siglo <small>XVI<\/small>. Aparece en la s\u00e9ptima parte del <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. Quevedo encontr\u00f3 tonos mucho m\u00e1s burlescos para tratar esta misma escena en otro muy conocido romance.<\/p>\n<p>26. Utilizo dos versiones, aparecida una antes de mediar el siglo <small>XVI<\/small>, en el <cite>Cancionero<\/cite> de Amberes, y otra posterior, en el <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n<p>27. Romance tard\u00edo; del <cite>Romancero<\/cite> de Escobar.<\/p>\n<p>28. Del <cite>Romancero general<\/cite> de 1600.<\/p>\n<p>29. Se conservan dos versiones de este romance en el <cite>Cancionero<\/cite> sin a\u00f1o, de Amberes (anterior a 1550), y en la <cite>Silva<\/cite> de Zaragoza de 1550.<\/p>\n<p>30. Romance tradicional que apareci\u00f3 solo en un pliego suelto popular del siglo <small>XVI<\/small>.<\/p>\n<p>31. Este romance tradicional, que es una continuaci\u00f3n de nuestro n\u00famero veintinueve, apareci\u00f3 en dos versiones muy distintas: una en el <cite>Cancionero<\/cite> de Amberes, de 1550, y otra en la <cite>Silva<\/cite> de Zaragoza, del mismo a\u00f1o. Ambas est\u00e1n mal recordadas, y la de la <cite>Silva<\/cite> cuenta en dos formas diversas el comienzo del combate de los caballeros del Cid con los de Carri\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":85,"template":"","meta":{"pb_show_title":null,"pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-115","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":242,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/115\/revisions\/242"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/115\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=115"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=115"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}