{"id":31,"date":"2019-07-04T13:09:35","date_gmt":"2019-07-04T11:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-heroicos-primitivos-del-romancero\/"},"modified":"2019-07-04T13:37:50","modified_gmt":"2019-07-04T11:37:50","slug":"origenes-heroicos-primitivos-del-romancero","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-heroicos-primitivos-del-romancero\/","title":{"rendered":"Or\u00edgenes heroicos primitivos del Romancero"},"content":{"raw":"\n\n  <p class=\"subtit\">Or\u00edgenes heroicos primitivos del Romancero.<\/p>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Los romances m\u00e1s viejos que conocemos datan por lo com\u00fan del siglo <small>XV<\/small>, a todo m\u00e1s, alguno remonta al <small>XIV<\/small>; la misma fecha alcanzan las baladas inglesas o las canciones narrativas francesas; parecen todas fruto de la misma \u00e9poca. Pero si a primera vista esto nos inclinar\u00eda a pensar que no existe diferencia notable en cuanto a los or\u00edgenes, hallamos enseguida una muy importante al descubrir en el Romancero entronque con la poes\u00eda heroica. Varios pueblos europeos tuvieron una vieja poes\u00eda heroica que cantaba haza\u00f1as hist\u00f3ricas o legendarias para informar de ellas al pueblo. Pero en el car\u00e1cter de esta vieja poes\u00eda y en sus relaciones con la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica hallamos grandes diversidades.<\/p>\n\n    <p>Desde luego, la antigua epopeya espa\u00f1ola se distingue de las otras por tener un campo de inspiraci\u00f3n m\u00e1s moderno que todas. Mientras la \u00e9pica germ\u00e1nica relata asuntos de la edad de las invasiones, mientras la francesa deja de inspirarse, en la historia con la \u00e9poca carolingia, hacia el siglo <small>IX<\/small>, en cambio, los temas conservados en la \u00e9pica espa\u00f1ola van desde el siglo <small>VIII<\/small>, con el rey Rodrigo, hasta el <small>XI<\/small>, con el Cid, y aun hasta el <small>XII<\/small>, con Alfonso VII y el rey Luis de Francia. Esto quiere decir que Espa\u00f1a se manifiesta m\u00e1s tenaz, m\u00e1s tradicionalista en mantener en actualidad un viejo g\u00e9nero literario.<\/p>\n\n    <p>Y m\u00e1s tradicionalista se muestra todav\u00eda en retener los restos de la epopeya, cuando \u00e9sta lleg\u00f3 a agotarse. Desde la segunda mitad del siglo <small>XIV<\/small>, lo mismo en Francia que en Espa\u00f1a, las invenciones y refundiciones de los <em>poemas \u00e9picos deca\u00edan notablemente<\/em>; los juglares o cantores de profesi\u00f3n van olvid\u00e1ndolos. Pero mientras en Francia el olvido fue completo, en Espa\u00f1a el pueblo record\u00f3 persistentemente muchos de los fragmentos m\u00e1s famosos y los cant\u00f3 aislados. Algunos romances m\u00e1s viejos no son otra cosa que un fragmento de poema, conservado en la memoria popular; por ejemplo, el romance de las <cite>Quejas de do\u00f1a Lambra<\/cite> no es m\u00e1s que un trozo separado de la <cite>Segunda Gesta de los Infantes de Lara<\/cite>; una breve escena en que do\u00f1a Lambra pide a su marido venganza de la afrenta que sus sobrinos le acaban de hacer.<\/p>\n\n    <p>La mayor parte de las veces el fragmento \u00e9pico no queda as\u00ed intacto. Al ser arrancado de su centro de gravitaci\u00f3n, tiende a olvidar los antecedentes y consiguientes que ten\u00eda en la acci\u00f3n total del poema, tiende a tomar vida independiente.<\/p>\n\n    <p>Pongamos un ejemplo:<\/p>\n\n    <p>La <cite>Gesta de Sancho el Fuerte<\/cite>, que, bajo un pensamiento po\u00e9tico genial, refer\u00eda las guerras de Sancho con sus hermanos, ten\u00eda un episodio donde el rey, present\u00e1ndose ante Zamora para sitiar a su hermana Urraca, designa al Cid a fin de que intime a la infanta la rendici\u00f3n de la ciudad; el Campeador objeta que \u00e9l se cri\u00f3 desde ni\u00f1o con la infanta y no es el m\u00e1s indicado para llevar tan ingrato mensaje. Sin embargo, tiene que obedecer, y acompa\u00f1ado de quince caballeros se acerca a los muros, ruega a los guardas de las torres que no le disparen sus saetas, y es conducido ante la infanta. \u00c9sta, al o\u00edr al Cid, le recuerda tambi\u00e9n la crianza de ambos juntos all\u00ed en Zamora, y prorrumpe en amenazadoras quejas contra el rey hermano; el mensajero, al volver con tan mala respuesta, cae en el enojo del rey.<\/p>\n\n    <p>Esta gran masa narrativa, al desgajarse del conjunto de la Gesta, toma sustantividad y vida aparte.<\/p>\n\n    <p>Los dos amigos de la ni\u00f1ez, el Cid y la infanta sitiada, quedan solos ante la imaginaci\u00f3n, sin el rey Sancho, sin los s\u00e9quitos de caballeros, sin los saeteros de las torres; toda la atenci\u00f3n se concentra en la intimidad sentimental de los dos personajes; hasta la saeta de los guardas se convierte en una alegor\u00eda del amor de la infanta.<\/p>\n\n    <p>Y as\u00ed nace el bell\u00edsimo romance que comienza <cite>Afuera, afuera, Rodrigo\u2026<\/cite>, donde las largas escenas narrativas del cantar se desvanecieron, dejando s\u00f3lo de s\u00ed un delicioso perfume l\u00edrico.<\/p>\n\n    <p>A menudo se repite este caso en la g\u00e9nesis de un romance. Se parte de una escena desgajada que contiene amplios pormenores narrativos; pero \u00e9stos, como pierden su inter\u00e9s al perder su conexi\u00f3n con el conjunto \u00e9pico, tienden a desaparecer o a transformarse, entonces la escena aislada se reorganiza para buscar en s\u00ed misma la totalidad de su ser: al rodar el episodio fragmentario en la memoria, en la fantas\u00eda y en la recitaci\u00f3n de varios individuos y generaciones, se olvidan detalles objetivos interesantes en un fragmento breve, y se desarrollan o a\u00f1aden, en cambio, elementos subjetivos y sentimentales; la poes\u00eda cambia de naturaleza, y en vez del estilo \u00e9pico, donde predominan las im\u00e1genes objetivas y la narraci\u00f3n, ora toma el estilo \u00e9pico-l\u00edrico, que dibuja la escena en fugaces rasgos de efectiva emoci\u00f3n; ora el estilo dram\u00e1tico-l\u00edrico, donde predominan los elementos dialog\u00edsticos; en ambos casos el relato desaparece en gran parte o por completo, para dejar lugar a la intuici\u00f3n r\u00e1pida y viva de una situaci\u00f3n dram\u00e1tica.<\/p>\n\n    <p>Bajo esta forma nueva perduran en el Romancero multitud de figuras de la vieja epopeya nacional: Bernardo del Carpio, que pelea por la libertad de su padre y por la liberaci\u00f3n de su pueblo; el conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, que revuelve airado su caballo, salpicando al rey con el agua y la arena del vado de Cam\u00f3n; Gonzalo Gustioz, cuando con l\u00e1grimas en los ojos limpia el lodo y la sangre en que vienen envueltas las cabezas de sus hijos; Mudarrillo, bajo el sol de la calurosa siesta castellana, saludando a su enemigo mortal, sin conocerlo; la preterida infanta Urraca turbando con imp\u00fadicas quejas la agon\u00eda de su padre; el Cid, que sobre su caballo Babieca alcanza las pisadas de la liger\u00edsima yegua del rey B\u00facar.<\/p>\n\n    <p>Y no perduraron en el Romancero tan s\u00f3lo los h\u00e9roes nacionales. La epopeya espa\u00f1ola cant\u00f3 tambi\u00e9n a Carlomagno, y como restos del poema espa\u00f1ol de <cite>Roncesvalles<\/cite>, o de otros as\u00ed, imitados de las \u00abChansons de geste\u00bb francesas, se conservan en el Romancero multitud de episodios carolingios: Carlomagno rodeado de todos sus paladines; Roldan, que en desmesura arrogante se niega a henchir con el sonido de su trompa los valles del Pirineo por donde puede llegarle socorro del Emperador; el rey moro Marsin, fugitivo en una cebra, ti\u00f1endo con el rastro de su sangre las hierbas del campo; la infeliz esposa de Roldan despertando despavorida en medio de la corte de sus trescientas damas, que para ella tejen el oro y ta\u00f1en los dulces instrumentos; la linda Melisenda, cuya carne de leche y labios de coral se estremecen en el m\u00e1s violento frenes\u00ed amoroso.<\/p>\n\n    <p>Estos temas del Romancero espa\u00f1ol son enteramente excepcionales. Por ellos el Romancero se distingue del canto narrativo tradicional de las dem\u00e1s naciones. Algunas, como Italia, no tuvieron epopeya propia, y sus canciones narrativas no pueden provenir de un mundo \u00e9pico nacional. Pero el caso de Francia es plenamente ilustrador. En Francia existi\u00f3 una poes\u00eda heroica m\u00e1s abundante que la espa\u00f1ola y cuyas producciones llegaron, lo mismo que las espa\u00f1olas, hasta el siglo <small>XIV<\/small>. en que se propaga la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica; sin embargo, ni una sola de las canciones \u00e9pico-l\u00edricas de Francia se acuerda para nada de Carlomagno ni de sus doce pares, ni de los dem\u00e1s personajes de las \u00abChansons de geste\u00bb: esto nos hace comprender bien cuan importante es el hecho de que los h\u00e9roes carolingios pululen en los romances, tanto en los antiguos como en las modernos, code\u00e1ndose con los h\u00e9roes espa\u00f1oles. Y el caso de Francia es lo corriente: las baladas inglesas tampoco saben nada de Maldon, Beowulf, Finn, los personajes de la epopeya anglosajona; los cantos alemanes no contin\u00faan, salvo rara excepci\u00f3n, los temas de los Nibelungos; s\u00f3lo en alguna vise escandinava hallamos h\u00e9roes de los poemas \u00e9lficos: Sigurd y Brunilda, la vengativa Crimilda, Atila, si bien las relaciones de filiaci\u00f3n entre la vise y el antiguo poema no son claras.<\/p>\n\n    <p>Por esto, el inmediato y fuerte entronque con las gestas heroicas medievales es el car\u00e1cter m\u00e1s profundamente distintivo del Romancero, ya que tal entronque no se da, o no se da apenas, en la canci\u00f3n narrativa tradicional de los otros pueblos. Relaci\u00f3nase, naturalmente, este car\u00e1cter del Romancero con el del teatro espa\u00f1ol de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, el cual, aunque tan semejante al Ingl\u00e9s en nacionalismo, se singulariza, sin embargo, por continuar los temas mismos del Romancero y de la epopeya medieval.<\/p>\n\n    <p>He aqu\u00ed c\u00f3mo el tradicionalismo, que caracteriza tantas manifestaciones de la vida espa\u00f1ola (acaso m\u00e1s veces para mal que para bien), se revela eminentemente en esta prodigiosa y fecunda continuidad de los temas heroicos, m\u00e1s notable, con mucho, que la manifestada en la literatura griega, continuidad que da a la literatura espa\u00f1ola ese hondo esp\u00edritu nacional que Federico Schlegel exaltaba como primero en el mundo.<\/p>\n  <\/div>\n\n","rendered":"<p class=\"subtit\">Or\u00edgenes heroicos primitivos del Romancero.<\/p>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Los romances m\u00e1s viejos que conocemos datan por lo com\u00fan del siglo <small>XV<\/small>, a todo m\u00e1s, alguno remonta al <small>XIV<\/small>; la misma fecha alcanzan las baladas inglesas o las canciones narrativas francesas; parecen todas fruto de la misma \u00e9poca. Pero si a primera vista esto nos inclinar\u00eda a pensar que no existe diferencia notable en cuanto a los or\u00edgenes, hallamos enseguida una muy importante al descubrir en el Romancero entronque con la poes\u00eda heroica. Varios pueblos europeos tuvieron una vieja poes\u00eda heroica que cantaba haza\u00f1as hist\u00f3ricas o legendarias para informar de ellas al pueblo. Pero en el car\u00e1cter de esta vieja poes\u00eda y en sus relaciones con la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica hallamos grandes diversidades.<\/p>\n<p>Desde luego, la antigua epopeya espa\u00f1ola se distingue de las otras por tener un campo de inspiraci\u00f3n m\u00e1s moderno que todas. Mientras la \u00e9pica germ\u00e1nica relata asuntos de la edad de las invasiones, mientras la francesa deja de inspirarse, en la historia con la \u00e9poca carolingia, hacia el siglo <small>IX<\/small>, en cambio, los temas conservados en la \u00e9pica espa\u00f1ola van desde el siglo <small>VIII<\/small>, con el rey Rodrigo, hasta el <small>XI<\/small>, con el Cid, y aun hasta el <small>XII<\/small>, con Alfonso VII y el rey Luis de Francia. Esto quiere decir que Espa\u00f1a se manifiesta m\u00e1s tenaz, m\u00e1s tradicionalista en mantener en actualidad un viejo g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s tradicionalista se muestra todav\u00eda en retener los restos de la epopeya, cuando \u00e9sta lleg\u00f3 a agotarse. Desde la segunda mitad del siglo <small>XIV<\/small>, lo mismo en Francia que en Espa\u00f1a, las invenciones y refundiciones de los <em>poemas \u00e9picos deca\u00edan notablemente<\/em>; los juglares o cantores de profesi\u00f3n van olvid\u00e1ndolos. Pero mientras en Francia el olvido fue completo, en Espa\u00f1a el pueblo record\u00f3 persistentemente muchos de los fragmentos m\u00e1s famosos y los cant\u00f3 aislados. Algunos romances m\u00e1s viejos no son otra cosa que un fragmento de poema, conservado en la memoria popular; por ejemplo, el romance de las <cite>Quejas de do\u00f1a Lambra<\/cite> no es m\u00e1s que un trozo separado de la <cite>Segunda Gesta de los Infantes de Lara<\/cite>; una breve escena en que do\u00f1a Lambra pide a su marido venganza de la afrenta que sus sobrinos le acaban de hacer.<\/p>\n<p>La mayor parte de las veces el fragmento \u00e9pico no queda as\u00ed intacto. Al ser arrancado de su centro de gravitaci\u00f3n, tiende a olvidar los antecedentes y consiguientes que ten\u00eda en la acci\u00f3n total del poema, tiende a tomar vida independiente.<\/p>\n<p>Pongamos un ejemplo:<\/p>\n<p>La <cite>Gesta de Sancho el Fuerte<\/cite>, que, bajo un pensamiento po\u00e9tico genial, refer\u00eda las guerras de Sancho con sus hermanos, ten\u00eda un episodio donde el rey, present\u00e1ndose ante Zamora para sitiar a su hermana Urraca, designa al Cid a fin de que intime a la infanta la rendici\u00f3n de la ciudad; el Campeador objeta que \u00e9l se cri\u00f3 desde ni\u00f1o con la infanta y no es el m\u00e1s indicado para llevar tan ingrato mensaje. Sin embargo, tiene que obedecer, y acompa\u00f1ado de quince caballeros se acerca a los muros, ruega a los guardas de las torres que no le disparen sus saetas, y es conducido ante la infanta. \u00c9sta, al o\u00edr al Cid, le recuerda tambi\u00e9n la crianza de ambos juntos all\u00ed en Zamora, y prorrumpe en amenazadoras quejas contra el rey hermano; el mensajero, al volver con tan mala respuesta, cae en el enojo del rey.<\/p>\n<p>Esta gran masa narrativa, al desgajarse del conjunto de la Gesta, toma sustantividad y vida aparte.<\/p>\n<p>Los dos amigos de la ni\u00f1ez, el Cid y la infanta sitiada, quedan solos ante la imaginaci\u00f3n, sin el rey Sancho, sin los s\u00e9quitos de caballeros, sin los saeteros de las torres; toda la atenci\u00f3n se concentra en la intimidad sentimental de los dos personajes; hasta la saeta de los guardas se convierte en una alegor\u00eda del amor de la infanta.<\/p>\n<p>Y as\u00ed nace el bell\u00edsimo romance que comienza <cite>Afuera, afuera, Rodrigo\u2026<\/cite>, donde las largas escenas narrativas del cantar se desvanecieron, dejando s\u00f3lo de s\u00ed un delicioso perfume l\u00edrico.<\/p>\n<p>A menudo se repite este caso en la g\u00e9nesis de un romance. Se parte de una escena desgajada que contiene amplios pormenores narrativos; pero \u00e9stos, como pierden su inter\u00e9s al perder su conexi\u00f3n con el conjunto \u00e9pico, tienden a desaparecer o a transformarse, entonces la escena aislada se reorganiza para buscar en s\u00ed misma la totalidad de su ser: al rodar el episodio fragmentario en la memoria, en la fantas\u00eda y en la recitaci\u00f3n de varios individuos y generaciones, se olvidan detalles objetivos interesantes en un fragmento breve, y se desarrollan o a\u00f1aden, en cambio, elementos subjetivos y sentimentales; la poes\u00eda cambia de naturaleza, y en vez del estilo \u00e9pico, donde predominan las im\u00e1genes objetivas y la narraci\u00f3n, ora toma el estilo \u00e9pico-l\u00edrico, que dibuja la escena en fugaces rasgos de efectiva emoci\u00f3n; ora el estilo dram\u00e1tico-l\u00edrico, donde predominan los elementos dialog\u00edsticos; en ambos casos el relato desaparece en gran parte o por completo, para dejar lugar a la intuici\u00f3n r\u00e1pida y viva de una situaci\u00f3n dram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Bajo esta forma nueva perduran en el Romancero multitud de figuras de la vieja epopeya nacional: Bernardo del Carpio, que pelea por la libertad de su padre y por la liberaci\u00f3n de su pueblo; el conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, que revuelve airado su caballo, salpicando al rey con el agua y la arena del vado de Cam\u00f3n; Gonzalo Gustioz, cuando con l\u00e1grimas en los ojos limpia el lodo y la sangre en que vienen envueltas las cabezas de sus hijos; Mudarrillo, bajo el sol de la calurosa siesta castellana, saludando a su enemigo mortal, sin conocerlo; la preterida infanta Urraca turbando con imp\u00fadicas quejas la agon\u00eda de su padre; el Cid, que sobre su caballo Babieca alcanza las pisadas de la liger\u00edsima yegua del rey B\u00facar.<\/p>\n<p>Y no perduraron en el Romancero tan s\u00f3lo los h\u00e9roes nacionales. La epopeya espa\u00f1ola cant\u00f3 tambi\u00e9n a Carlomagno, y como restos del poema espa\u00f1ol de <cite>Roncesvalles<\/cite>, o de otros as\u00ed, imitados de las \u00abChansons de geste\u00bb francesas, se conservan en el Romancero multitud de episodios carolingios: Carlomagno rodeado de todos sus paladines; Roldan, que en desmesura arrogante se niega a henchir con el sonido de su trompa los valles del Pirineo por donde puede llegarle socorro del Emperador; el rey moro Marsin, fugitivo en una cebra, ti\u00f1endo con el rastro de su sangre las hierbas del campo; la infeliz esposa de Roldan despertando despavorida en medio de la corte de sus trescientas damas, que para ella tejen el oro y ta\u00f1en los dulces instrumentos; la linda Melisenda, cuya carne de leche y labios de coral se estremecen en el m\u00e1s violento frenes\u00ed amoroso.<\/p>\n<p>Estos temas del Romancero espa\u00f1ol son enteramente excepcionales. Por ellos el Romancero se distingue del canto narrativo tradicional de las dem\u00e1s naciones. Algunas, como Italia, no tuvieron epopeya propia, y sus canciones narrativas no pueden provenir de un mundo \u00e9pico nacional. Pero el caso de Francia es plenamente ilustrador. En Francia existi\u00f3 una poes\u00eda heroica m\u00e1s abundante que la espa\u00f1ola y cuyas producciones llegaron, lo mismo que las espa\u00f1olas, hasta el siglo <small>XIV<\/small>. en que se propaga la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica; sin embargo, ni una sola de las canciones \u00e9pico-l\u00edricas de Francia se acuerda para nada de Carlomagno ni de sus doce pares, ni de los dem\u00e1s personajes de las \u00abChansons de geste\u00bb: esto nos hace comprender bien cuan importante es el hecho de que los h\u00e9roes carolingios pululen en los romances, tanto en los antiguos como en las modernos, code\u00e1ndose con los h\u00e9roes espa\u00f1oles. Y el caso de Francia es lo corriente: las baladas inglesas tampoco saben nada de Maldon, Beowulf, Finn, los personajes de la epopeya anglosajona; los cantos alemanes no contin\u00faan, salvo rara excepci\u00f3n, los temas de los Nibelungos; s\u00f3lo en alguna vise escandinava hallamos h\u00e9roes de los poemas \u00e9lficos: Sigurd y Brunilda, la vengativa Crimilda, Atila, si bien las relaciones de filiaci\u00f3n entre la vise y el antiguo poema no son claras.<\/p>\n<p>Por esto, el inmediato y fuerte entronque con las gestas heroicas medievales es el car\u00e1cter m\u00e1s profundamente distintivo del Romancero, ya que tal entronque no se da, o no se da apenas, en la canci\u00f3n narrativa tradicional de los otros pueblos. Relaci\u00f3nase, naturalmente, este car\u00e1cter del Romancero con el del teatro espa\u00f1ol de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, el cual, aunque tan semejante al Ingl\u00e9s en nacionalismo, se singulariza, sin embargo, por continuar los temas mismos del Romancero y de la epopeya medieval.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo el tradicionalismo, que caracteriza tantas manifestaciones de la vida espa\u00f1ola (acaso m\u00e1s veces para mal que para bien), se revela eminentemente en esta prodigiosa y fecunda continuidad de los temas heroicos, m\u00e1s notable, con mucho, que la manifestada en la literatura griega, continuidad que da a la literatura espa\u00f1ola ese hondo esp\u00edritu nacional que Federico Schlegel exaltaba como primero en el mundo.<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":1,"template":"","meta":{"pb_show_title":null,"pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-31","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/31","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/31\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":159,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/31\/revisions\/159"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/31\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=31"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=31"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=31"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}