{"id":34,"date":"2019-07-04T13:09:35","date_gmt":"2019-07-04T11:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-comunes-con-la-cancion-epico-lirica-del-occidente-de-europa\/"},"modified":"2019-07-04T13:37:56","modified_gmt":"2019-07-04T11:37:56","slug":"origenes-comunes-con-la-cancion-epico-lirica-del-occidente-de-europa","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-comunes-con-la-cancion-epico-lirica-del-occidente-de-europa\/","title":{"rendered":"Or\u00edgenes comunes con la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica del occidente de Europa"},"content":{"raw":"\n\n  <p class=\"subtit\">Or\u00edgenes comunes con la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica del occidente de Europa.<\/p>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>En el mismo siglo <small>XV<\/small>, en que se desenvolv\u00edan en Espa\u00f1a los romances de asunto heroico, florec\u00eda en Europa, y en Espa\u00f1a tambi\u00e9n, una canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica de asunto novelesco, no hist\u00f3rico. Esa canci\u00f3n usaba preferentemente el d\u00edstico y otras estrofas propias de las canciones l\u00edricas.<\/p>\n\n    <p>De esa canci\u00f3n l\u00edrico-narrativa tenemos en Espa\u00f1a una muestra casi tan antigua como los romances de origen \u00e9pico, y es la conocida canci\u00f3n de los Comendadores, que se refiere a una tragedia dom\u00e9stica ocurrida en C\u00f3rdoba el a\u00f1o 1448, canci\u00f3n que sabemos era muy popular en 1501; su forma m\u00e9trica es la preferida por la l\u00edrica erudita de la Edad Media, o sea el estribote, estrofa de cuatro versos monorrimos con estribillo. M\u00e1s com\u00fan es la forma l\u00edrica popular, an\u00e1loga a la galaico-portuguesa, de d\u00edsticos alternados, con frecuente repetici\u00f3n de ideas, como se ve en el romance de Moriana, envenenadora de su amante desleal:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Moriana, Moriana,<br>\u00bfqu\u00e9 me diste en este vino,<br>que por las riendas le tengo,<br>y no veo el mi rocino?<\/p>\n\n    <p>Moriana en el estrado<br>\u00bfqu\u00e9 me diste en este trago,<br>que por las riendas le tengo,<br>y no veo al mi caballo?<\/p>\n\n    <p>No se me da por mi muerte,<br>aunque temprano lo digo;<br>por la pobre de mi madre,<br>que jam\u00e1s me ver\u00e1 vivo.<\/p>\n\n    <p>No se me da por mi muerte,<br>aunque temprano la hallo;<br>por la triste de mi madre,<br>que ya no me ver\u00e1 sano.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Esta canci\u00f3n de Moriana la encuentro citada en la primera mitad del siglo <small>XVI<\/small>. En 1577 el m\u00fasico Salinas menciona otra semejante en su estructura eminentemente l\u00edrica, embarazosa para el libre y natural curso del relato:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Pens\u00f3se el villano que me adormec\u00eda,<br>tom\u00f3 espado en mano, fuese andar por villa;<\/p>\n\n    <p>pens\u00f3se el villano que me adormidaba<br>tom\u00f3 espada en mano, fuese andar por plaza.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Esta clase de narraciones de metro l\u00edrico son o ignoradas o no tenidas en cuenta por los cr\u00edticos de Romancero. Yo, de m\u00ed, recuerdo que, en mis primera tiempos de colector de romances, cuando me sal\u00eda a paso una de \u00e9sas, la desechaba, no la recog\u00eda. La causa de tal desd\u00e9n es que estas canciones no se inclu\u00edan en las colecciones de romances de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>; eran sentidas como g\u00e9nero literario diverso, menos noble que el romance asonante seguido, y por su parte, tambi\u00e9n el p\u00fablico sent\u00eda una preferencia absorbente por el romance de asonancia uniforme, y atrajo a esto forma la mayor\u00eda de las canciones de metro l\u00edrico. As\u00ed, las dos canciones citadas viven hoy convertidas en romance de asonancia \u00fanica:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso\">\n    <p>\u2014\u00bfQu\u00e9 me diste, Moriana,<\/p>\n\n    <p>qu\u00e9 me diste en este vino?<\/p>\n\n    <p>\u2014Tres onzas de solim\u00e1n,<\/p>\n\n    <p>cuatro de acero molido,<\/p>\n\n    <p>\u2014S\u00e1name, buena Moriana,<\/p>\n\n    <p>que me casar\u00e9 contigo.<\/p>\n\n    <p>\u2014No puede ser, don Alonso,<\/p>\n\n    <p>que el coraz\u00f3n te ha partido.<\/p>\n\n    <p>\u2014\u00a1Ay triste de la mi madre,<\/p>\n\n    <p>que ya no ver\u00e1 a su hijo!<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>De igual modo, muchos otros romances monorrimos recogidos hoy de la tradici\u00f3n tuvieron en lo antiguo versificaci\u00f3n l\u00edrica; y a pesar de ello, esta absorci\u00f3n de las formas l\u00edricas por el metro propio de la vieja epopeya es un fen\u00f3meno hasta hoy no observado. Not\u00e9moslo en lodo su gran inter\u00e9s, como confirmaci\u00f3n del especial car\u00e1cter del Romancero espa\u00f1ol. Todo el Romancero tiende as\u00ed a revestir una forma \u00e9pica que le distingue de las canciones narrativas de los dem\u00e1s pa\u00edses.<\/p>\n\n    <p>Como el exterminio de las formas l\u00edricas fue en Espa\u00f1a casi completo, cabe sospechar que algunos de los romances recogidos modernamente de la tradici\u00f3n en forma monorrima uniforme, tuvieron en lo antiguo un metro l\u00edrico, an\u00e1logo a los varios que usan las canciones provenzales, francesas o piamontesas. Pero aunque el metro no haya sido semejante, el hecho es que en el Romancero tradicional hay muchos asuntos an\u00e1logos a los cantados en otros pueblos del occidente de Europa: la doncella que vestida de soldado va a la guerra; la ad\u00faltera muerta por su marido; el caballero que vuelve de la guerra y habla con su esposa sin que \u00e9sta le haya reconocido; la condesita que peregrina para buscar a su marido ausente y le encuentra a tiempo de impedirle celebrar una nueva boda. Asuntos novelescos de este tipo son muy abundantes en el Romancero.<\/p>\n  <\/div>\n\n","rendered":"<p class=\"subtit\">Or\u00edgenes comunes con la canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica del occidente de Europa.<\/p>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>En el mismo siglo <small>XV<\/small>, en que se desenvolv\u00edan en Espa\u00f1a los romances de asunto heroico, florec\u00eda en Europa, y en Espa\u00f1a tambi\u00e9n, una canci\u00f3n \u00e9pico-l\u00edrica de asunto novelesco, no hist\u00f3rico. Esa canci\u00f3n usaba preferentemente el d\u00edstico y otras estrofas propias de las canciones l\u00edricas.<\/p>\n<p>De esa canci\u00f3n l\u00edrico-narrativa tenemos en Espa\u00f1a una muestra casi tan antigua como los romances de origen \u00e9pico, y es la conocida canci\u00f3n de los Comendadores, que se refiere a una tragedia dom\u00e9stica ocurrida en C\u00f3rdoba el a\u00f1o 1448, canci\u00f3n que sabemos era muy popular en 1501; su forma m\u00e9trica es la preferida por la l\u00edrica erudita de la Edad Media, o sea el estribote, estrofa de cuatro versos monorrimos con estribillo. M\u00e1s com\u00fan es la forma l\u00edrica popular, an\u00e1loga a la galaico-portuguesa, de d\u00edsticos alternados, con frecuente repetici\u00f3n de ideas, como se ve en el romance de Moriana, envenenadora de su amante desleal:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Moriana, Moriana,<br \/>\u00bfqu\u00e9 me diste en este vino,<br \/>que por las riendas le tengo,<br \/>y no veo el mi rocino?<\/p>\n<p>Moriana en el estrado<br \/>\u00bfqu\u00e9 me diste en este trago,<br \/>que por las riendas le tengo,<br \/>y no veo al mi caballo?<\/p>\n<p>No se me da por mi muerte,<br \/>aunque temprano lo digo;<br \/>por la pobre de mi madre,<br \/>que jam\u00e1s me ver\u00e1 vivo.<\/p>\n<p>No se me da por mi muerte,<br \/>aunque temprano la hallo;<br \/>por la triste de mi madre,<br \/>que ya no me ver\u00e1 sano.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Esta canci\u00f3n de Moriana la encuentro citada en la primera mitad del siglo <small>XVI<\/small>. En 1577 el m\u00fasico Salinas menciona otra semejante en su estructura eminentemente l\u00edrica, embarazosa para el libre y natural curso del relato:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Pens\u00f3se el villano que me adormec\u00eda,<br \/>tom\u00f3 espado en mano, fuese andar por villa;<\/p>\n<p>pens\u00f3se el villano que me adormidaba<br \/>tom\u00f3 espada en mano, fuese andar por plaza.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Esta clase de narraciones de metro l\u00edrico son o ignoradas o no tenidas en cuenta por los cr\u00edticos de Romancero. Yo, de m\u00ed, recuerdo que, en mis primera tiempos de colector de romances, cuando me sal\u00eda a paso una de \u00e9sas, la desechaba, no la recog\u00eda. La causa de tal desd\u00e9n es que estas canciones no se inclu\u00edan en las colecciones de romances de los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>; eran sentidas como g\u00e9nero literario diverso, menos noble que el romance asonante seguido, y por su parte, tambi\u00e9n el p\u00fablico sent\u00eda una preferencia absorbente por el romance de asonancia uniforme, y atrajo a esto forma la mayor\u00eda de las canciones de metro l\u00edrico. As\u00ed, las dos canciones citadas viven hoy convertidas en romance de asonancia \u00fanica:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso\">\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 me diste, Moriana,<\/p>\n<p>qu\u00e9 me diste en este vino?<\/p>\n<p>\u2014Tres onzas de solim\u00e1n,<\/p>\n<p>cuatro de acero molido,<\/p>\n<p>\u2014S\u00e1name, buena Moriana,<\/p>\n<p>que me casar\u00e9 contigo.<\/p>\n<p>\u2014No puede ser, don Alonso,<\/p>\n<p>que el coraz\u00f3n te ha partido.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay triste de la mi madre,<\/p>\n<p>que ya no ver\u00e1 a su hijo!<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>De igual modo, muchos otros romances monorrimos recogidos hoy de la tradici\u00f3n tuvieron en lo antiguo versificaci\u00f3n l\u00edrica; y a pesar de ello, esta absorci\u00f3n de las formas l\u00edricas por el metro propio de la vieja epopeya es un fen\u00f3meno hasta hoy no observado. Not\u00e9moslo en lodo su gran inter\u00e9s, como confirmaci\u00f3n del especial car\u00e1cter del Romancero espa\u00f1ol. Todo el Romancero tiende as\u00ed a revestir una forma \u00e9pica que le distingue de las canciones narrativas de los dem\u00e1s pa\u00edses.<\/p>\n<p>Como el exterminio de las formas l\u00edricas fue en Espa\u00f1a casi completo, cabe sospechar que algunos de los romances recogidos modernamente de la tradici\u00f3n en forma monorrima uniforme, tuvieron en lo antiguo un metro l\u00edrico, an\u00e1logo a los varios que usan las canciones provenzales, francesas o piamontesas. Pero aunque el metro no haya sido semejante, el hecho es que en el Romancero tradicional hay muchos asuntos an\u00e1logos a los cantados en otros pueblos del occidente de Europa: la doncella que vestida de soldado va a la guerra; la ad\u00faltera muerta por su marido; el caballero que vuelve de la guerra y habla con su esposa sin que \u00e9sta le haya reconocido; la condesita que peregrina para buscar a su marido ausente y le encuentra a tiempo de impedirle celebrar una nueva boda. 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