{"id":35,"date":"2019-07-04T13:09:35","date_gmt":"2019-07-04T11:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-literarios-diversos\/"},"modified":"2019-07-04T13:37:59","modified_gmt":"2019-07-04T11:37:59","slug":"origenes-literarios-diversos","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/origenes-literarios-diversos\/","title":{"rendered":"Or\u00edgenes literarios diversos"},"content":{"raw":"\n\n  <p class=\"subtit\">Or\u00edgenes literarios diversos.<\/p>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Los romances de Trist\u00e1n, de Lanzarote, de Dido y Eneas, del rey Alejandro, de Progne y Filomena, de Tarquino y Lucrecia, de Par\u00eds y Elena, y otros as\u00ed en que se refleja la novel\u00edstica literaria de la Edad Media y del Renacimiento, tienen sus an\u00e1logos en otros pa\u00edses. Trist\u00e1n. Orfeo, Hero y Leandro, etc. se hallan en canciones de pa\u00edses rom\u00e1nicos y germ\u00e1nicos; acaso tales asuntos abundan menos en otras partes que en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n    <p>Pero donde mejor podemos descubrir otra singularidad del Romancero es en la adopci\u00f3n de algunos temas literarios que pertenecen en propiedad a la poes\u00eda l\u00edrica. La \u00abserranilla\u00bb era en Espa\u00f1a, como la \u00abpastourelle\u00bb en Francia, un tema l\u00edrico medieval; el encuentro, ya del caballero, ya del letrado o cl\u00e9rigo, con la serrana, pastora o vaquera, se desarrollaba l\u00edricamente, es decir, en una versificaci\u00f3n dividida en estrofas; las serranillas conocidas son estr\u00f3ficas y con estribillo:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Cerca la Tablada,<br>la sierra pasada,<br>fall\u00e9me con Aldara,<br>a la madrugada.<\/p>\n\n    <p>Encima del puerto<br>coid\u00e9 ser muerto<br>de nieve e de fr\u00edo<br>e dese roc\u00edo<br>e de grand elada.<\/p>\n\n    <p>Cerca la Tablada\u2026, etc.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Pero el Romancero se apropi\u00f3 este tema, d\u00e1ndole la versificaci\u00f3n monorrima del romance, m\u00e1s propia del estilo \u00e9pico-dram\u00e1tico. Dar\u00e9 una muestra; la serranilla de la Zarzuela, ignorada en todos los Romanceros. La acci\u00f3n de este romance-serranilla no pasa en los puertos del Guadarrama, entre Segovia u Madrid, donde se desarrollan todas las serranillas l\u00edricas del Arcipreste de Hita y muchas del Marqu\u00e9s de Santillana, sino en los pasos de Toledo a Ciudad Real, cuando esta poblaci\u00f3n se llamaba a\u00fan Villa Real, es decir, antes de 1420. Dos siglos despu\u00e9s, el romance ten\u00eda una popularidad inmensa; Lope de Vega lo incluy\u00f3 y lo glos\u00f3 en tres de sus obras dram\u00e1ticas. No carece de gracia maliciosa ni de encanto descriptivo, evocando las vastas escabrosidades al sur de los montes de Toledo, entonces yermas y despobladas:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Yo me iba mi madre,<br>a Villa Reale,<br>errara yo el camino<br>en fuerte lugare.<\/p>\n\n    <p>Siete d\u00edas anduve<br>que no com\u00ed pane,<br>cebada mi mula,<br>carne el gavilane.<br>Entre la Zarzuela<br>y Daruzutane,<br>alzara los ojos<br>hacia do el sol nace;<br>vide una caba\u00f1a,<br>della el humo sale.<\/p>\n\n    <p>Picara mi mula,<br>fuime para all\u00e1;<br>perros del ganado<br>s\u00e1lenme a ladrar;<br>vide una serrana<br>del bello donaire,<br>\u2014\u00a1Apeaos, caballero,<br>verg\u00fcenza no hayades,<br>mi padre y mi madre<br>fueron al lugar,<br>beber\u00e9is de la leche<br>mientras el queso se hace!<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Otro tema l\u00edrico que vino a parar al Romancero es el lema de la malcasada. En la literatura antigua provenzal u francesa existen multitud de cantos de Mayo, probablemente restos de antiguos ritos licenciosos de las fiestas paganas de primavera, <cite>chansons de mal mari\u00e9es<\/cite>, inspiradas siempre en el encomio del amante y en la irrisi\u00f3n del marido; todas respiran la m\u00e1s insolente negaci\u00f3n de la moral, el m\u00e1s descarado impudor, que, como dice Jeanroy, ser\u00eda monstruosidad si fuese otra cosa que un juego po\u00e9tico.<\/p>\n\n    <p>En Espa\u00f1a hay canciones de mal maridada, aunque crea que no el doct\u00edsimo Jeanroy. Y cabe observar desde luego que aquella esencial inmoralidad de la canci\u00f3n francesa desaparece por lo com\u00fan en las adaptaciones espa\u00f1olas.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>\u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is, caballero?,<br>casada soy, marido tengo.<\/p>\n\n    <p>Casada soy sin ventura,<br>nada ajena de tristura;<br>y pues hice tal locura,<br>de mi misma yo me vengo.<br>Casada soy, marido tengo.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>Esta poes\u00eda l\u00edrica, estr\u00f3fica, pas\u00f3 tambi\u00e9n al Romancero; se hizo canci\u00f3n \u00e9pico-dram\u00e1tica, y tambi\u00e9n con asonancia uniforme:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>La bella mal maridada<br>de las lindas que yo vi,<br>mir\u00f3te triste, enojada,<br>la verdad dila t\u00fa a m\u00ed.<br>Si has de tomar amores,<br>vida, no dejes t\u00fa a m\u00ed:<br>que a tu marido, se\u00f1ora,<br>con otras due\u00f1as lo vi,<br>festejando y retozando,<br>mucho mal dice de ti\u2026<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>La infidelidad del marido, el desprecio y las brutales amenazas a su mujer justifican el desv\u00edo de \u00e9sta en el romance: la mal casada pide a su interlocutor que la saque de la triste vida que lleva, y ella le sabr\u00e1 servir \u00abcomo a caballero gentil\u00bb. Pero todav\u00eda esta moralizaci\u00f3n del asunto pareci\u00f3 poca, y en una variante del romance, publicada el a\u00f1o 1551, sobreviene el marido; a su presencia, la mujer, sinti\u00e9ndose culpable, aunque s\u00f3lo en pensamiento, le pide que la ahorque \u00abcon cordones de oro y sirgo\u00bb:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso\">\n    <p>en la huerta de los naranjos<\/p>\n\n    <p>viva entierres t\u00fa a m\u00ed,<\/p>\n\n    <p>en sepultura de oro<\/p>\n\n    <p>y labrada de marfil,<\/p>\n\n    <p>y pongas encima un mote,<\/p>\n\n    <p>se\u00f1or, que diga as\u00ed:<\/p>\n\n    <p>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 la flor de las flores;<\/p>\n\n    <p>por amores muri\u00f3 aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"cursiva\">\n    <p>En las canciones francesas de mal casada el marido aparece a veces, pero es para que la mujer le escarnezca abiertamente, dando que re\u00edr a costa de \u00e9l. Insisto en esto para mostrar c\u00f3mo el romance de \u00abla bella mal maridada\u00bb, aunque de tema extranjero, es muy significativo. En otra ocasi\u00f3n se\u00f1al\u00e9 como car\u00e1cter fundamental de la literatura espa\u00f1ola su tendencia \u00e9tica, tendencia que a menudo vemos confirmada en el Romancero, y muy especialmente en este romance, pues en \u00e9l se contradice la misma esencia de sus originales franceses. El Romancero confirma lo que sucede en el teatro: en Francia el marido de la ad\u00faltera es tipo de <i>vaudeville<\/i>, en Espa\u00f1a es personaje de drama calderoniano. Por esto, el romance de \u00abla bella mal maridada\u00bb merece nuestra atenci\u00f3n de romance representativo, y porque adem\u00e1s fue uno de los m\u00e1s divulgados en el siglo <small>XVI<\/small>; no hay libro de vihuela que no tenga 8, 12, 30 variaciones de \u00abla bella\u00bb; en los cancioneros, las glosas de \u00abla bella\u00bb se cuentan por centenares; raz\u00f3n ten\u00eda un poeta en exclamar ante tan extraordinaria popularidad:<\/p>\n  <\/div>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>\u00a1Oh bella mal maridada<br>a qu\u00e9 manos has venido,<br>mal casada y mal trobada,<br>de los poetas tratada<br>peor que de tu marido!<\/p>\n  <\/div>\n\n","rendered":"<p class=\"subtit\">Or\u00edgenes literarios diversos.<\/p>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Los romances de Trist\u00e1n, de Lanzarote, de Dido y Eneas, del rey Alejandro, de Progne y Filomena, de Tarquino y Lucrecia, de Par\u00eds y Elena, y otros as\u00ed en que se refleja la novel\u00edstica literaria de la Edad Media y del Renacimiento, tienen sus an\u00e1logos en otros pa\u00edses. Trist\u00e1n. Orfeo, Hero y Leandro, etc. se hallan en canciones de pa\u00edses rom\u00e1nicos y germ\u00e1nicos; acaso tales asuntos abundan menos en otras partes que en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero donde mejor podemos descubrir otra singularidad del Romancero es en la adopci\u00f3n de algunos temas literarios que pertenecen en propiedad a la poes\u00eda l\u00edrica. La \u00abserranilla\u00bb era en Espa\u00f1a, como la \u00abpastourelle\u00bb en Francia, un tema l\u00edrico medieval; el encuentro, ya del caballero, ya del letrado o cl\u00e9rigo, con la serrana, pastora o vaquera, se desarrollaba l\u00edricamente, es decir, en una versificaci\u00f3n dividida en estrofas; las serranillas conocidas son estr\u00f3ficas y con estribillo:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Cerca la Tablada,<br \/>la sierra pasada,<br \/>fall\u00e9me con Aldara,<br \/>a la madrugada.<\/p>\n<p>Encima del puerto<br \/>coid\u00e9 ser muerto<br \/>de nieve e de fr\u00edo<br \/>e dese roc\u00edo<br \/>e de grand elada.<\/p>\n<p>Cerca la Tablada\u2026, etc.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Pero el Romancero se apropi\u00f3 este tema, d\u00e1ndole la versificaci\u00f3n monorrima del romance, m\u00e1s propia del estilo \u00e9pico-dram\u00e1tico. Dar\u00e9 una muestra; la serranilla de la Zarzuela, ignorada en todos los Romanceros. La acci\u00f3n de este romance-serranilla no pasa en los puertos del Guadarrama, entre Segovia u Madrid, donde se desarrollan todas las serranillas l\u00edricas del Arcipreste de Hita y muchas del Marqu\u00e9s de Santillana, sino en los pasos de Toledo a Ciudad Real, cuando esta poblaci\u00f3n se llamaba a\u00fan Villa Real, es decir, antes de 1420. Dos siglos despu\u00e9s, el romance ten\u00eda una popularidad inmensa; Lope de Vega lo incluy\u00f3 y lo glos\u00f3 en tres de sus obras dram\u00e1ticas. No carece de gracia maliciosa ni de encanto descriptivo, evocando las vastas escabrosidades al sur de los montes de Toledo, entonces yermas y despobladas:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Yo me iba mi madre,<br \/>a Villa Reale,<br \/>errara yo el camino<br \/>en fuerte lugare.<\/p>\n<p>Siete d\u00edas anduve<br \/>que no com\u00ed pane,<br \/>cebada mi mula,<br \/>carne el gavilane.<br \/>Entre la Zarzuela<br \/>y Daruzutane,<br \/>alzara los ojos<br \/>hacia do el sol nace;<br \/>vide una caba\u00f1a,<br \/>della el humo sale.<\/p>\n<p>Picara mi mula,<br \/>fuime para all\u00e1;<br \/>perros del ganado<br \/>s\u00e1lenme a ladrar;<br \/>vide una serrana<br \/>del bello donaire,<br \/>\u2014\u00a1Apeaos, caballero,<br \/>verg\u00fcenza no hayades,<br \/>mi padre y mi madre<br \/>fueron al lugar,<br \/>beber\u00e9is de la leche<br \/>mientras el queso se hace!<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Otro tema l\u00edrico que vino a parar al Romancero es el lema de la malcasada. En la literatura antigua provenzal u francesa existen multitud de cantos de Mayo, probablemente restos de antiguos ritos licenciosos de las fiestas paganas de primavera, <cite>chansons de mal mari\u00e9es<\/cite>, inspiradas siempre en el encomio del amante y en la irrisi\u00f3n del marido; todas respiran la m\u00e1s insolente negaci\u00f3n de la moral, el m\u00e1s descarado impudor, que, como dice Jeanroy, ser\u00eda monstruosidad si fuese otra cosa que un juego po\u00e9tico.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a hay canciones de mal maridada, aunque crea que no el doct\u00edsimo Jeanroy. Y cabe observar desde luego que aquella esencial inmoralidad de la canci\u00f3n francesa desaparece por lo com\u00fan en las adaptaciones espa\u00f1olas.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>\u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is, caballero?,<br \/>casada soy, marido tengo.<\/p>\n<p>Casada soy sin ventura,<br \/>nada ajena de tristura;<br \/>y pues hice tal locura,<br \/>de mi misma yo me vengo.<br \/>Casada soy, marido tengo.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>Esta poes\u00eda l\u00edrica, estr\u00f3fica, pas\u00f3 tambi\u00e9n al Romancero; se hizo canci\u00f3n \u00e9pico-dram\u00e1tica, y tambi\u00e9n con asonancia uniforme:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>La bella mal maridada<br \/>de las lindas que yo vi,<br \/>mir\u00f3te triste, enojada,<br \/>la verdad dila t\u00fa a m\u00ed.<br \/>Si has de tomar amores,<br \/>vida, no dejes t\u00fa a m\u00ed:<br \/>que a tu marido, se\u00f1ora,<br \/>con otras due\u00f1as lo vi,<br \/>festejando y retozando,<br \/>mucho mal dice de ti\u2026<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>La infidelidad del marido, el desprecio y las brutales amenazas a su mujer justifican el desv\u00edo de \u00e9sta en el romance: la mal casada pide a su interlocutor que la saque de la triste vida que lleva, y ella le sabr\u00e1 servir \u00abcomo a caballero gentil\u00bb. Pero todav\u00eda esta moralizaci\u00f3n del asunto pareci\u00f3 poca, y en una variante del romance, publicada el a\u00f1o 1551, sobreviene el marido; a su presencia, la mujer, sinti\u00e9ndose culpable, aunque s\u00f3lo en pensamiento, le pide que la ahorque \u00abcon cordones de oro y sirgo\u00bb:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso\">\n<p>en la huerta de los naranjos<\/p>\n<p>viva entierres t\u00fa a m\u00ed,<\/p>\n<p>en sepultura de oro<\/p>\n<p>y labrada de marfil,<\/p>\n<p>y pongas encima un mote,<\/p>\n<p>se\u00f1or, que diga as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 la flor de las flores;<\/p>\n<p>por amores muri\u00f3 aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"cursiva\">\n<p>En las canciones francesas de mal casada el marido aparece a veces, pero es para que la mujer le escarnezca abiertamente, dando que re\u00edr a costa de \u00e9l. Insisto en esto para mostrar c\u00f3mo el romance de \u00abla bella mal maridada\u00bb, aunque de tema extranjero, es muy significativo. En otra ocasi\u00f3n se\u00f1al\u00e9 como car\u00e1cter fundamental de la literatura espa\u00f1ola su tendencia \u00e9tica, tendencia que a menudo vemos confirmada en el Romancero, y muy especialmente en este romance, pues en \u00e9l se contradice la misma esencia de sus originales franceses. El Romancero confirma lo que sucede en el teatro: en Francia el marido de la ad\u00faltera es tipo de <i>vaudeville<\/i>, en Espa\u00f1a es personaje de drama calderoniano. Por esto, el romance de \u00abla bella mal maridada\u00bb merece nuestra atenci\u00f3n de romance representativo, y porque adem\u00e1s fue uno de los m\u00e1s divulgados en el siglo <small>XVI<\/small>; no hay libro de vihuela que no tenga 8, 12, 30 variaciones de \u00abla bella\u00bb; en los cancioneros, las glosas de \u00abla bella\u00bb se cuentan por centenares; raz\u00f3n ten\u00eda un poeta en exclamar ante tan extraordinaria popularidad:<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"verso1\">\n<p>\u00a1Oh bella mal maridada<br \/>a qu\u00e9 manos has venido,<br \/>mal casada y mal trobada,<br \/>de los poetas tratada<br \/>peor que de tu marido!<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":5,"template":"","meta":{"pb_show_title":null,"pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-35","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/35","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/35\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":163,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/35\/revisions\/163"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/35\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=35"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=35"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=35"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}