{"id":61,"date":"2019-07-04T13:09:36","date_gmt":"2019-07-04T11:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-de-bernardo\/"},"modified":"2019-07-04T13:39:05","modified_gmt":"2019-07-04T11:39:05","slug":"notas-a-los-romances-de-bernardo","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-de-bernardo\/","title":{"rendered":"Notas a los Romances de Bernardo"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DE BERNARDO<\/h2>\n\n  <p>1.\u00ba Public\u00f3se por primera vez en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> de 1550. Hoy se conserva tradicional entre los jud\u00edos de T\u00e1nger, Tetu\u00e1n, Larache y Alcazarquivir, de cuyas versiones tomo los versos finales. Esta tradici\u00f3n de Marruecos es evidentemente moderna; cierto que Wolf calific\u00f3 el romance de primitivo, fundado, sin duda, en la sencillez de su estilo; pero \u00e9ste carece del lirismo propio de los romances tradicionales viejos.<\/p>\n\n  <p>2.\u00ba Romance erudito publicado en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> y en la <cite>Silva<\/cite> de 1550. Lorenzo de Sep\u00falveda lo imit\u00f3 con igual asonante.<\/p>\n\n  <p>3.\u00ba Romance tard\u00edo, publicado por vez primera en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. Se ha hecho tradicional modernamente, y de \u00e9l tengo versiones recogidas en Sevilla. Tambi\u00e9n se ha imitado a lo divino aplic\u00e1ndolo a la pasi\u00f3n de Cristo. Con el mismo verso inicial empez\u00f3 Baltasar Elisio de Medinilla una de sus obras divinas.<\/p>\n\n  <p>4.\u00ba Mientras todos los romances de Bernardo del Carpio no remontan m\u00e1s all\u00e1 de la primera mitad del siglo <small>XVI<\/small>, este brioso fragmento \u00e9pico es el \u00fanico resto que nos ha quedado de los antiguos cantares de gesta de los siglos <small>XIII<\/small> y <small>XIV<\/small>. Lleg\u00f3 a nosotros en tres versiones tradicionales, dos impresas en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> y en la <cite>Silva<\/cite> de 1550, y otra manuscrita en un c\u00f3dice del siglo <small>XVI<\/small>. Las tres difieren entre s\u00ed; vali\u00e9ndonos de todos, reconstruimos aqu\u00ed la nuestra. Esa tradici\u00f3n antigua, despu\u00e9s de extinguida, revive hoy, nacida de los Romanceros, y el viejo fragmento se vuelve a recitar oralmente en tierras de Sevilla y C\u00e1diz.<\/p>\n\n  <p>5.\u00ba Hay de este romance tres versiones del siglo <small>XVI<\/small>, dos manuscritas y otra publicada por Timoneda en su <cite>Rosa espa\u00f1ola<\/cite>. El autor interpreta lib\u00e9rrima y muy animadamente la leyenda (n\u00f3tese el anacronismo de poner la escena en Burgos y no en le\u00f3n) mientras todos los dem\u00e1s romancistas, sus coet\u00e1neos, se aten\u00edan con mayor fidelidad al relato de la <cite>Cr\u00f3nica general<\/cite>.<\/p>\n\n  <p>6.\u00ba En el romance sexto confluyen tres romances eruditos (todos asonantados en -ao), dos del <cite>Cancionero general<\/cite> de 1600 y otro de Gabriel Lobo Lasso de la Vega de 1587. Uno de ellos es el que Longfellow juzgaba igual en m\u00e9rito a la m\u00e1s famosa balada inglesa, <cite>Chevy Chase<\/cite>.<\/p>\n\n  <p>7.\u00ba De las dos formas con que este romance fue recogido de la tradici\u00f3n en el siglo <small>XVI<\/small>, preferimos la mas extensa, que es la m\u00e1s antigua, la m\u00e1s \u00e9pica. Refleja muy fielmente los versos de un poema espa\u00f1ol del siglo <small>XIII<\/small> sobre Roncesvalles, el cual era una imitaci\u00f3n muy libre<br>y muy espa\u00f1olizada de la <cite>Chanson de Roland<\/cite> francesa.<\/p>\n\n  <p>8.\u00ba Todo el mundo conoce el pat\u00e9tico romance de Belerma por el episodio de la cueva de Montesinos en el <cite>Quijote<\/cite>. Era famos\u00edsimo en los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>; varios de sus versos se hicieron proverbiales: \u00abSiete a\u00f1os le serv\u00ed\u2026\u00bb. \u00abOjos que nos vieron ir\u2026\u00bb. Fue muchas veces glosado, y de una de esas glosas, manuscritas, de la Biblioteca Nacional de Par\u00eds, tomo la segunda parte de mi texto.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DE BERNARDO<\/h2>\n<p>1.\u00ba Public\u00f3se por primera vez en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> de 1550. Hoy se conserva tradicional entre los jud\u00edos de T\u00e1nger, Tetu\u00e1n, Larache y Alcazarquivir, de cuyas versiones tomo los versos finales. Esta tradici\u00f3n de Marruecos es evidentemente moderna; cierto que Wolf calific\u00f3 el romance de primitivo, fundado, sin duda, en la sencillez de su estilo; pero \u00e9ste carece del lirismo propio de los romances tradicionales viejos.<\/p>\n<p>2.\u00ba Romance erudito publicado en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> y en la <cite>Silva<\/cite> de 1550. Lorenzo de Sep\u00falveda lo imit\u00f3 con igual asonante.<\/p>\n<p>3.\u00ba Romance tard\u00edo, publicado por vez primera en el <cite>Romancero general<\/cite> de 1600. Se ha hecho tradicional modernamente, y de \u00e9l tengo versiones recogidas en Sevilla. Tambi\u00e9n se ha imitado a lo divino aplic\u00e1ndolo a la pasi\u00f3n de Cristo. Con el mismo verso inicial empez\u00f3 Baltasar Elisio de Medinilla una de sus obras divinas.<\/p>\n<p>4.\u00ba Mientras todos los romances de Bernardo del Carpio no remontan m\u00e1s all\u00e1 de la primera mitad del siglo <small>XVI<\/small>, este brioso fragmento \u00e9pico es el \u00fanico resto que nos ha quedado de los antiguos cantares de gesta de los siglos <small>XIII<\/small> y <small>XIV<\/small>. Lleg\u00f3 a nosotros en tres versiones tradicionales, dos impresas en el <cite>Cancionero de romances<\/cite> y en la <cite>Silva<\/cite> de 1550, y otra manuscrita en un c\u00f3dice del siglo <small>XVI<\/small>. Las tres difieren entre s\u00ed; vali\u00e9ndonos de todos, reconstruimos aqu\u00ed la nuestra. Esa tradici\u00f3n antigua, despu\u00e9s de extinguida, revive hoy, nacida de los Romanceros, y el viejo fragmento se vuelve a recitar oralmente en tierras de Sevilla y C\u00e1diz.<\/p>\n<p>5.\u00ba Hay de este romance tres versiones del siglo <small>XVI<\/small>, dos manuscritas y otra publicada por Timoneda en su <cite>Rosa espa\u00f1ola<\/cite>. El autor interpreta lib\u00e9rrima y muy animadamente la leyenda (n\u00f3tese el anacronismo de poner la escena en Burgos y no en le\u00f3n) mientras todos los dem\u00e1s romancistas, sus coet\u00e1neos, se aten\u00edan con mayor fidelidad al relato de la <cite>Cr\u00f3nica general<\/cite>.<\/p>\n<p>6.\u00ba En el romance sexto confluyen tres romances eruditos (todos asonantados en -ao), dos del <cite>Cancionero general<\/cite> de 1600 y otro de Gabriel Lobo Lasso de la Vega de 1587. Uno de ellos es el que Longfellow juzgaba igual en m\u00e9rito a la m\u00e1s famosa balada inglesa, <cite>Chevy Chase<\/cite>.<\/p>\n<p>7.\u00ba De las dos formas con que este romance fue recogido de la tradici\u00f3n en el siglo <small>XVI<\/small>, preferimos la mas extensa, que es la m\u00e1s antigua, la m\u00e1s \u00e9pica. Refleja muy fielmente los versos de un poema espa\u00f1ol del siglo <small>XIII<\/small> sobre Roncesvalles, el cual era una imitaci\u00f3n muy libre<br \/>y muy espa\u00f1olizada de la <cite>Chanson de Roland<\/cite> francesa.<\/p>\n<p>8.\u00ba Todo el mundo conoce el pat\u00e9tico romance de Belerma por el episodio de la cueva de Montesinos en el <cite>Quijote<\/cite>. Era famos\u00edsimo en los siglos <small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>; varios de sus versos se hicieron proverbiales: \u00abSiete a\u00f1os le serv\u00ed\u2026\u00bb. \u00abOjos que nos vieron ir\u2026\u00bb. 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