{"id":71,"date":"2019-07-04T13:09:36","date_gmt":"2019-07-04T11:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/tercer-romance\/"},"modified":"2019-07-04T13:39:30","modified_gmt":"2019-07-04T11:39:30","slug":"tercer-romance","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/tercer-romance\/","title":{"rendered":"Tercer romance"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 class=\"sigil_not_in_toc\">TERCER ROMANCE<\/h2>\n\n  <p class=\"titulo\">de c\u00f3mo se empez\u00f3 la batalla con los moros<\/p>\n\n  <div class=\"verso1\">\n    <p>Saliendo de Canicosa<br>por el val del Arabiana,<br>donde don Rodrigo espera<br>los hijos de la su hermana,<br>por el campo de Almenar<br>ven venir muy gran compa\u00f1a,<br>muchas armas reluciendo,<br>mucha adarga bien labrada.<br>mucho caballo ligero,<br>mucha lanza relumbraba,<br>mucho pend\u00f3n y bandera<br>por los aires revolaba.<br>Al\u00e1 traen por apellido,<br>a Mahoma a voces llaman;<br>tan altos daban los gritos,<br>que los campos retemblaban:<br>\u2014\u00a1Mueran, mueran \u2014van diciendo\u2014<br>los siete infantes de Lara!<br>\u00a1Venguemos a don Rodrigo,<br>pues que tiene de ellos sa\u00f1a!<\/p>\n\n    <p>All\u00ed est\u00e1 Nu\u00f1o Salido,<br>el ayo que los criara,<br>como vee la gran morisma<br>desta manera les habla:<br>\u2014\u00a1Oh, los mis amados hijos,<br>qui\u00e9n vivo ya no se hallara<br>por no ver tan gran dolor<br>como agora se esperaba!<br>\u00a1Ciertamente nuestra muerte<br>est\u00e1 bien aparejada!<br>No podemos escapar<br>de tanta gente pagana;<br>vendamos bien nuestros cuerpos<br>y miremos por las almas:<br>no nos pese de la muerte,<br>pues ir\u00e1 bien empleada.<\/p>\n\n    <p>Como los moros se acercan,<br>a cada uno por s\u00ed abraza;<br>cuando llega a Gonzalvico,<br>en la cara le besaba:<br>\u2014\u00a1Hijo Gonzalo Gonz\u00e1lez,<br>de lo que m\u00e1s me pesaba<br>es de lo que sentir\u00e1<br>vuestra madre do\u00f1a Sancha;<br>\u00e9rades su claro espejo,<br>m\u00e1s que a todos os amaba!<\/p>\n\n    <p>En esto llegan los moros,<br>traban con ellos batalla;<br>espesos caen como lluvia<br>sobre la gente cristiana;<br>los infantes los reciben<br>con sus adargas y lanzas,<br>\u00ab\u00a1Santiago, cierra, Santiago!\u00bb,<br>a grandes voces llamaban.<\/p>\n  <\/div>\n\n  <p>Muy cruda es la batalla, y don Rodrigo, apartado con su gente, se negaba a entrar en ella; ya los siete hermanos, de cansados, apenas pueden levantar las armas. Hasta ese moro Alicante, condolido de verlos defenderse en tal angostura, les da una tregua, los acoge en su tienda y les repara con viandas y bebida. Mas Rodrigo, el traidor contra su sangre, se acerca all\u00ed para recriminar al moro aquella piedad que hab\u00eda de enojar muy mal a Almanzor. Los moros tienen que volver al campo a los siete infantes, y peleando con ellos en desigual y porfiada batalla, les van dando muerte en presencia de Ruy Vel\u00e1zquez.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 class=\"sigil_not_in_toc\">TERCER ROMANCE<\/h2>\n<p class=\"titulo\">de c\u00f3mo se empez\u00f3 la batalla con los moros<\/p>\n<div class=\"verso1\">\n<p>Saliendo de Canicosa<br \/>por el val del Arabiana,<br \/>donde don Rodrigo espera<br \/>los hijos de la su hermana,<br \/>por el campo de Almenar<br \/>ven venir muy gran compa\u00f1a,<br \/>muchas armas reluciendo,<br \/>mucha adarga bien labrada.<br \/>mucho caballo ligero,<br \/>mucha lanza relumbraba,<br \/>mucho pend\u00f3n y bandera<br \/>por los aires revolaba.<br \/>Al\u00e1 traen por apellido,<br \/>a Mahoma a voces llaman;<br \/>tan altos daban los gritos,<br \/>que los campos retemblaban:<br \/>\u2014\u00a1Mueran, mueran \u2014van diciendo\u2014<br \/>los siete infantes de Lara!<br \/>\u00a1Venguemos a don Rodrigo,<br \/>pues que tiene de ellos sa\u00f1a!<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1 Nu\u00f1o Salido,<br \/>el ayo que los criara,<br \/>como vee la gran morisma<br \/>desta manera les habla:<br \/>\u2014\u00a1Oh, los mis amados hijos,<br \/>qui\u00e9n vivo ya no se hallara<br \/>por no ver tan gran dolor<br \/>como agora se esperaba!<br \/>\u00a1Ciertamente nuestra muerte<br \/>est\u00e1 bien aparejada!<br \/>No podemos escapar<br \/>de tanta gente pagana;<br \/>vendamos bien nuestros cuerpos<br \/>y miremos por las almas:<br \/>no nos pese de la muerte,<br \/>pues ir\u00e1 bien empleada.<\/p>\n<p>Como los moros se acercan,<br \/>a cada uno por s\u00ed abraza;<br \/>cuando llega a Gonzalvico,<br \/>en la cara le besaba:<br \/>\u2014\u00a1Hijo Gonzalo Gonz\u00e1lez,<br \/>de lo que m\u00e1s me pesaba<br \/>es de lo que sentir\u00e1<br \/>vuestra madre do\u00f1a Sancha;<br \/>\u00e9rades su claro espejo,<br \/>m\u00e1s que a todos os amaba!<\/p>\n<p>En esto llegan los moros,<br \/>traban con ellos batalla;<br \/>espesos caen como lluvia<br \/>sobre la gente cristiana;<br \/>los infantes los reciben<br \/>con sus adargas y lanzas,<br \/>\u00ab\u00a1Santiago, cierra, Santiago!\u00bb,<br \/>a grandes voces llamaban.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Muy cruda es la batalla, y don Rodrigo, apartado con su gente, se negaba a entrar en ella; ya los siete hermanos, de cansados, apenas pueden levantar las armas. 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