{"id":75,"date":"2019-07-04T13:09:36","date_gmt":"2019-07-04T11:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-de-los-infantes-de-lara\/"},"modified":"2019-07-04T13:39:38","modified_gmt":"2019-07-04T11:39:38","slug":"notas-a-los-romances-de-los-infantes-de-lara","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/notas-a-los-romances-de-los-infantes-de-lara\/","title":{"rendered":"Notas a los Romances de los infantes de Lara"},"content":{"raw":"\n\n  <h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DE LOS INFANTES DE LARA<\/h2>\n\n  <p>l.\u00b0 El largo romance primero es un brillante destello del much\u00edsimo m\u00e1s largo relato que en los cantares de gesta o poemas del siglo <small>XIV<\/small> refer\u00eda las pr\u00f3digas fiestas, la algazara y el tumulto de las bodas de do\u00f1a Lambra. El romance estaba ya muy divulgado en el siglo <small>XV<\/small>: el autor de la famosa <cite>C\u00e1rcel de Amor<\/cite>, Diego de San Pedro, hacia 1475, contrah\u00edzo el fragmento de las quejas de do\u00f1a Lambra; y han llegado hasta nosotros nada menos que tres versiones, bastante diferentes, de todo o casi todo el romance, conservadas en pliegos sueltos y en cancioneros impresos antes de mediar el siglo <small>XVI<\/small>. Haciendo una atenta comparaci\u00f3n de esas tres versiones, procuro reflejar en mi texto el estado m\u00e1s antiguo de las mismas.<\/p>\n\n  <p>La popularidad de este romance fue muy persistente, como lo prueban varios de sus versos, que pasaron a ser elementos fraseol\u00f3gicos del idioma. El buf\u00f3n de Carlos V, don Francesilla de Z\u00fa\u00f1iga, utilizaba a menudo el verso \u00abLos hijos de do\u00f1a Sancha \/ mal amenazado me han\u00bb. La frase \u00abY faltaban por venir \/ los siete infantes de Lara\u00bb, se cita como usual por Gonzalo de Correas en su <cite>Vocabulario<\/cite>, compuesto en el primer tercio del siglo <small>XVII<\/small>. Tambi\u00e9n la amenaza afrentosa de cortar las faldas \u00abpor vergonzoso lugar\u00bb (antigua pena de las prostitutas), no s\u00f3lo fue copiada en otro romance del Cid, sino que, se usaba como proverbial, seg\u00fan se ve en el <cite>Tesoro de la lengua<\/cite> (1611), de Covarrubias, y en el <cite>Quijote<\/cite> (1615). Y a ella alud\u00eda cierto gracioso, recordado por Melchor de Santa Cruz en su <cite>Floresta espa\u00f1ola<\/cite>, de 1598, el cual, viendo un lebrel a quien hab\u00edan cortado la cola muy cerca del espinazo, que quedaba muy en descubierto, exclam\u00f3: \u00abCon este lebrel han encontrado los hijos de do\u00f1a Sancha\u00bb.<\/p>\n\n  <p>2.\u00ba Una de las tres versiones del romanee primitivo anterior contin\u00faa m\u00e1s que las otras el relato, y de ella tomamos el presente fragmento de los ag\u00fceros.<\/p>\n\n  <p>3.\u00ba Este romance debi\u00f3 de ser escrito hacia por un poeta aficionado a leer en las <cite>Cr\u00f3nicas generales de Espa\u00f1a<\/cite> los relatos heroicos. Adem\u00e1s de seguir en su romance la narraci\u00f3n de la <cite>Cr\u00f3nica<\/cite>, imita el estilo y algunos pormenores de los romances viejos, que en aquel tiempo estaban muy de moda, y lo hizo con tal habilidad, que el cr\u00edtico alem\u00e1n Fernando Wolf lo crey\u00f3 muy antiguo, clasific\u00e1ndolo entre los que \u00e9l llam\u00f3 \u00abromances primitivos o tradicionales\u00bb. Yo lo acorto algo, omitiendo ciertos versos m\u00e1s disonantes, especialmente aquel en que supone que los moros de Espa\u00f1a tra\u00edan por ense\u00f1a la media luna, como los turcos.<\/p>\n\n  <p>4.\u00ba He aqu\u00ed una de las muestras m\u00e1s singulares de un romance derivado de los antiguos <cite>cantares de gesta<\/cite>. Conserva la majestuosa amplitud del estilo \u00e9pico y la grandeza tr\u00e1gica de su original, que no es otro sino el segundo <cite>Cantar de Gesta<\/cite> de los infantes de Lara, los ciento cincuenta versos de la Gesta, repartidos en nueve asonancias, se reducen en el romance a sesenta versos con dos asonancias no m\u00e1s; algunas pasajes, al ser abreviados, en lugar de perder, ganaron en elocuencia y poes\u00eda.<\/p>\n\n  <p>5.\u00ba Este romance, sin duda tard\u00edo, anduvo muy divulgado a fines del siglo <small>XVI<\/small> y principios del <small>XVII<\/small>. No nos es hoy conocido en su forma original, sino en una refundici\u00f3n hecha por Lope de Vega en su comedia el <cite>Bastardo Mudarra<\/cite> (1612), y en otra, debida probablemente a Alfonso Hurtado Velarde, quien la incluy\u00f3 en su <cite>Gran tragedia de los siete infantes<\/cite>, que escribi\u00f3 hacia 1615. De la comparaci\u00f3n de estas dos versiones y de vestigios de otras, conservadas en diversas comedias, puede deducirse lo que seria su versi\u00f3n primitiva. Tan famoso fue, que en forma refundida lo conservan a\u00fan los jud\u00edos de Oriente, como \u00fanico recuerdo que la tradici\u00f3n actual guarda de toda la leyenda de los infantes, en otro tiempo tan cantada.<\/p>\n\n  <p>6.\u00ba As\u00ed como el llanto de Gonzalo Gustios nos muestra el comienzo de la evoluci\u00f3n de un romance derivado de cantar de gesta, la muerte de Ruy Vel\u00e1zquez nos da el \u00faltimo t\u00e9rmino del mismo proceso evolutivo. Los centenares de versos de la Gesta y las m\u00faltiples escenas de la persecuci\u00f3n de Ruy Vel\u00e1zquez por Mudarra se encuentran en el romancero felizmente reducidas al brev\u00edsimo episodio que, como un rel\u00e1mpago, desarrolla la venganza final de esta historia. V\u00edctor Hugo, en una de sus <cite>Orientales<\/cite>, bord\u00f3 en espl\u00e9ndidas rimas francesas el misterioso dramatismo de este romance, y lo enriqueci\u00f3 con el brillante detalle de la daga siempre desnuda de Mudarra. No obstante, la hermosa composici\u00f3n huguesca, comparada con su modelo castellano, languidece algo en pormenores de color local hispanomorisco, hijos de la moda rom\u00e1ntica.<\/p>\n\n","rendered":"<h2 class=\"sigil_not_in_toc\">NOTAS A LOS ROMANCES DE LOS INFANTES DE LARA<\/h2>\n<p>l.\u00b0 El largo romance primero es un brillante destello del much\u00edsimo m\u00e1s largo relato que en los cantares de gesta o poemas del siglo <small>XIV<\/small> refer\u00eda las pr\u00f3digas fiestas, la algazara y el tumulto de las bodas de do\u00f1a Lambra. El romance estaba ya muy divulgado en el siglo <small>XV<\/small>: el autor de la famosa <cite>C\u00e1rcel de Amor<\/cite>, Diego de San Pedro, hacia 1475, contrah\u00edzo el fragmento de las quejas de do\u00f1a Lambra; y han llegado hasta nosotros nada menos que tres versiones, bastante diferentes, de todo o casi todo el romance, conservadas en pliegos sueltos y en cancioneros impresos antes de mediar el siglo <small>XVI<\/small>. Haciendo una atenta comparaci\u00f3n de esas tres versiones, procuro reflejar en mi texto el estado m\u00e1s antiguo de las mismas.<\/p>\n<p>La popularidad de este romance fue muy persistente, como lo prueban varios de sus versos, que pasaron a ser elementos fraseol\u00f3gicos del idioma. El buf\u00f3n de Carlos V, don Francesilla de Z\u00fa\u00f1iga, utilizaba a menudo el verso \u00abLos hijos de do\u00f1a Sancha \/ mal amenazado me han\u00bb. La frase \u00abY faltaban por venir \/ los siete infantes de Lara\u00bb, se cita como usual por Gonzalo de Correas en su <cite>Vocabulario<\/cite>, compuesto en el primer tercio del siglo <small>XVII<\/small>. Tambi\u00e9n la amenaza afrentosa de cortar las faldas \u00abpor vergonzoso lugar\u00bb (antigua pena de las prostitutas), no s\u00f3lo fue copiada en otro romance del Cid, sino que, se usaba como proverbial, seg\u00fan se ve en el <cite>Tesoro de la lengua<\/cite> (1611), de Covarrubias, y en el <cite>Quijote<\/cite> (1615). Y a ella alud\u00eda cierto gracioso, recordado por Melchor de Santa Cruz en su <cite>Floresta espa\u00f1ola<\/cite>, de 1598, el cual, viendo un lebrel a quien hab\u00edan cortado la cola muy cerca del espinazo, que quedaba muy en descubierto, exclam\u00f3: \u00abCon este lebrel han encontrado los hijos de do\u00f1a Sancha\u00bb.<\/p>\n<p>2.\u00ba Una de las tres versiones del romanee primitivo anterior contin\u00faa m\u00e1s que las otras el relato, y de ella tomamos el presente fragmento de los ag\u00fceros.<\/p>\n<p>3.\u00ba Este romance debi\u00f3 de ser escrito hacia por un poeta aficionado a leer en las <cite>Cr\u00f3nicas generales de Espa\u00f1a<\/cite> los relatos heroicos. Adem\u00e1s de seguir en su romance la narraci\u00f3n de la <cite>Cr\u00f3nica<\/cite>, imita el estilo y algunos pormenores de los romances viejos, que en aquel tiempo estaban muy de moda, y lo hizo con tal habilidad, que el cr\u00edtico alem\u00e1n Fernando Wolf lo crey\u00f3 muy antiguo, clasific\u00e1ndolo entre los que \u00e9l llam\u00f3 \u00abromances primitivos o tradicionales\u00bb. Yo lo acorto algo, omitiendo ciertos versos m\u00e1s disonantes, especialmente aquel en que supone que los moros de Espa\u00f1a tra\u00edan por ense\u00f1a la media luna, como los turcos.<\/p>\n<p>4.\u00ba He aqu\u00ed una de las muestras m\u00e1s singulares de un romance derivado de los antiguos <cite>cantares de gesta<\/cite>. Conserva la majestuosa amplitud del estilo \u00e9pico y la grandeza tr\u00e1gica de su original, que no es otro sino el segundo <cite>Cantar de Gesta<\/cite> de los infantes de Lara, los ciento cincuenta versos de la Gesta, repartidos en nueve asonancias, se reducen en el romance a sesenta versos con dos asonancias no m\u00e1s; algunas pasajes, al ser abreviados, en lugar de perder, ganaron en elocuencia y poes\u00eda.<\/p>\n<p>5.\u00ba Este romance, sin duda tard\u00edo, anduvo muy divulgado a fines del siglo <small>XVI<\/small> y principios del <small>XVII<\/small>. No nos es hoy conocido en su forma original, sino en una refundici\u00f3n hecha por Lope de Vega en su comedia el <cite>Bastardo Mudarra<\/cite> (1612), y en otra, debida probablemente a Alfonso Hurtado Velarde, quien la incluy\u00f3 en su <cite>Gran tragedia de los siete infantes<\/cite>, que escribi\u00f3 hacia 1615. De la comparaci\u00f3n de estas dos versiones y de vestigios de otras, conservadas en diversas comedias, puede deducirse lo que seria su versi\u00f3n primitiva. Tan famoso fue, que en forma refundida lo conservan a\u00fan los jud\u00edos de Oriente, como \u00fanico recuerdo que la tradici\u00f3n actual guarda de toda la leyenda de los infantes, en otro tiempo tan cantada.<\/p>\n<p>6.\u00ba As\u00ed como el llanto de Gonzalo Gustios nos muestra el comienzo de la evoluci\u00f3n de un romance derivado de cantar de gesta, la muerte de Ruy Vel\u00e1zquez nos da el \u00faltimo t\u00e9rmino del mismo proceso evolutivo. Los centenares de versos de la Gesta y las m\u00faltiples escenas de la persecuci\u00f3n de Ruy Vel\u00e1zquez por Mudarra se encuentran en el romancero felizmente reducidas al brev\u00edsimo episodio que, como un rel\u00e1mpago, desarrolla la venganza final de esta historia. 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