{"id":84,"date":"2018-03-20T12:16:02","date_gmt":"2018-03-20T12:16:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/__unknown__-3\/"},"modified":"2018-03-20T18:29:47","modified_gmt":"2018-03-20T18:29:47","slug":"apendice-2","status":"publish","type":"back-matter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/apendice-2\/","title":{"rendered":"Ap\u00e9ndice N\u00famero 2\u00ba"},"content":{"raw":"<h2 class=\"subtit\">DECLARACI\u00d3N DE LAS ARMAS DE MADRID<\/h2>\r\n<p class=\"centrado\">URSARIA VEL MANTUA CARPETANA (MADRID)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt212\" id=\"rf212\"><sup>[212]<\/sup><\/a>.<\/p>\r\n<p class=\"ilustra\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/22.jpg\" \/><\/p>\r\n\r\n<div class=\"cit cursiva\">\r\n\r\nArbustus atq. Ursus capit unde Ursaria nomen\r\n\r\nSignant hanc urbem monte fuisse sitam.\r\n\r\nIlla corona tamen, qua dumus cingitur urbi,\r\n\r\nA Carolo Quinto munere fixa fuit.\r\n\r\nPersonet ut tanto dono decorata, Joannes\r\n\r\nMendocius meruit clarus honore quidem,\r\n\r\nMantua quem genuit foveat bona Mantua natu,\r\n\r\nQuem genuit natu, Mantua mater alat.\r\n\r\nErgo tuum mitem foveas me Ursaria natu\r\n\r\nObtantem miatrem condecorasse sua.\r\n\r\n<\/div>\r\nLos cuales versos, declarados en nuestro com\u00fan castellano, quieren decir que el oso y el madro\u00f1o, de los cuales Madrid se llama Ursaria, como la llama Ptolomeo, dan a entender claramente los grandes montes que en su fundaci\u00f3n en todo su contorno hab\u00eda, y la muchedumbre de osos que en ella se criaba, por ser tierra muy f\u00e9rtil y aparejada para ello y para cualquier g\u00e9nero de caza, y sierpes y culebras, las cuales sol\u00eda haber tan grandes y tan disformes, que destru\u00edan los ganados y toda la tierra, y no era negocio f\u00e1cil y de poco momento el matarlas, as\u00ed a ellas como a los lobos y osos que en ellas se criaban; y porque muchas veces los del pueblo las sal\u00edan a matar y destruir, tuvo el origen y principio el llamar a los de Madrid <i>los de la ballena<\/i>, porque sal\u00edan a allanar la tierra y a destruir los osos, sierpes, lobos y otros feroces animales, para que as\u00ed la gente como los ganados anduviesen seguros y pac\u00edficamente por los campos.\r\n\r\nY aun en nuestros tiempos soy yo testigo de vista que en la ribera del Jarama unos cazadores, siendo llamados para ello, mataron con harta astucia una sierpe que ten\u00eda m\u00e1s de once palmos de larga, la cabeza como la de un mast\u00edn, y poco m\u00e1s bajo tres cuartas de ella ten\u00eda dos brazos como de un palmo cada uno y cinco dedos en cada mano, la cual destru\u00eda toda la caza y com\u00eda las guardas, que no osaban, como dicen, asomar a la ribera.\r\n\r\nDe manera que de los osos y fieras que en esta comarca se criaban, y de su destrucci\u00f3n, se llam\u00f3 Ursaria, y pocos a\u00f1os lu\u00ed que estando los Reyes Cat\u00f3licos en esta villa, saliendo de sus Reales palacios a caza por la ribera del rio abajo, mataron un oso feroc\u00edsimo junto a la ermita del bienaventurado San Isidro, al cual piadosamente todos tienen portal por los grandes milagros que Nuestro Se\u00f1or ha hecho por su intercesi\u00f3n, y la perseveraci\u00f3n que en su cuerpo vemos casi desde el rey D.\u00a0Alonso el VI, que gan\u00f3 a Toledo y a Madrid, y por culpa del pueblo y sus ciudadanos, con ser el mismo santo de Madrid, no est\u00e1 canonizado; y los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos le pusieron con grande veneraci\u00f3n en una capilla peque\u00f1a junto al altar mayor, en la iglesia del se\u00f1or San Andr\u00e9s, donde \u00e9l fue enterrado; dejo sus grandes milagros, que est\u00e1n en un volumen en lat\u00edn, porque mi principal intento no es poner aqu\u00ed por extenso las cosas notables de este santo, ni las memorables que de Madrid hay que historiar, mas de declarar sus armas y divisa. As\u00ed que, desde antiqu\u00edsimamente tom\u00f3 este pueblo estas armas por la muchedumbre de osos que mataron, dejando llana y pac\u00edfica la tierra y toda su comarca de toda las feroc\u00edsimas bestias que hemos dicho, de la manera que los valencianos tienen por armas unos murci\u00e9lagos, que ellos llaman rata perrata; lo cual fue, o por haber echado y alcanzado y vencido la idolatr\u00eda y moros que en ella hab\u00eda, o porque com\u00fanmente dicen que estando en el cerco de Valencia en la bandera y tiendas de los que la fueron a ganar, cri\u00f3 aquel murci\u00e9lago. Y los napolitanos tomaron por armas un animal barbado, para denotar ser gentes para mucho y el continuo y ordinario trabajo, con el cual vencen y alcanzan todas las cosas.\r\n\r\nTienen las armas de Madrid, sobre el madro\u00f1o y la osa, la corona Real, cuya raz\u00f3n es que los a\u00f1os pasados de 1544, haciendo cortes en Valladolid el emperador Carlos\u00a0V, rey de Espa\u00f1a, padre del seren\u00edsimo y cat\u00f3lico rey D. Felipe, nuestro se\u00f1or, vendo por procuradores de cortes de esta villa de Madrid D. Juan Hurtado de Mendoza, se\u00f1or de Fresno de Torote, y Pero Ju\u00e1rez, acabadas las cortes les mandaron que entregaran sus memoriales, advirtiendo en lo que ped\u00edan se les hiciese merced; y el dicho D. Juan Hurtado, como tan ilustre, docto y magn\u00e1nimo, suplic\u00f3 que la merced que a \u00e9l se le hab\u00eda de hacer en particular la hiciesen a su patria, y que le diesen una corona Real que en sus armas trajese. El Emperador, por la voluntad que siempre a Madrid tuvo, antes y despu\u00e9s que en \u00e9l se le quitasen las cuartanas, lo tuvo por bien y le hizo esta merced, y de este tiempo se puso en las armas de Madrid la corona Real, y a esta causa se llamaba Coronada villa de Madrid.\r\n\r\nDejo de decir c\u00f3mo este pueblo ha sido siempre muy estimado de muchos emperadores, pues el emperador Constantino el Magno, hijo de la reina Elena, emperador treinta y cuatro de Roma y se\u00f1or de Espa\u00f1a, en el a\u00f1o del Se\u00f1or de doy, despu\u00e9s de haber sosegado y allanado muchos alborotos que en estos reinos hab\u00eda, para que se conservasen en paz y el culto divino fuese en perpetuo aumento, dividi\u00f3 a Espa\u00f1a con parte de Francia en seis arzobispados, entre los cuales el cuarto fue el de Toledo, y se\u00f1al\u00e1ndole los obispados que le hab\u00edan de ser sufrag\u00e1neos y sujetos, cuenta la cr\u00f3nica con estas palabras: \u00abE mand\u00f3 que le obediesen estos obispados, Lorca, Cartagena, Madrid, Ausis, Segovia, etc.\u00bb. De adonde claramente paresce c\u00f3mo, ahora 1230 a\u00f1os, era Madrid obispado, que se deja bien entender cu\u00e1ntos a\u00f1os antes fue edificada y poblada de muchos ciudadanos, y su distrito y buena comarca. Y pocos a\u00f1os ha que la iglesia de Santa Mar\u00eda, que llaman Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena, la cual se llama as\u00ed porque en ar\u00e1bigo este vocablo <i>almut<\/i> quiere decir medida, y en la puerta que com\u00fanmente llaman de Alvega est\u00e1 una figura de piedra a manera de la medida que en castellano llamamos media hanega, y porque dentro de esta antigua muralla no hab\u00eda m\u00e1s de este templo de Nuestra Se\u00f1ora; por eso se llama Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena; era de can\u00f3nigos regulares, y as\u00ed paresce en una pintura que en el portal de la iglesia, por lo alto, estaba junto a un sepulcro que sobre una columna Labia, de piedra, a la manera y forma de una arca con una tapa de piedra negr\u00edsima, y treinta a\u00f1os habr\u00e1 que, renovando el enmaderamiento de la techumbre de la iglesia, borraron los can\u00f3nigos, que con sus capirotes o cogullas estaban pintados en los tabiques del enmaderamiento, a los cuales pintaban como iban muriendo. Todo lo que testifican todos los antiguos y ancianos ciudadanos de este pueblo, y vese muy claro en el libro de los milagros de San Isidro, donde cuenta un milagro que sucedi\u00f3 a un can\u00f3nigo, sacando el cuerpo santo, por la gran falta de agua que hab\u00eda, dice all\u00ed que fue en la era de 1270, que es a\u00f1o del Se\u00f1or de 1253. Tienen las armas de Madrid por orla siete estrellas en campo azul, por las que vemos junto al Norte, que llamamos en griego Bootes, y en nuestro castellano, por atajar cosas y f\u00e1bulas, llaman el Carro, las cuales andan armas, junto a la Ursa; y por ser las armas de Madrid osa, tom\u00f3 las mismas estrellas que junto a la Ursa, como hemos dicho, andan, por raz\u00f3n de que, como en tiempo de don Alonso\u00a0VI, viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue a Madrid, y para denotar que as\u00ed como aquellas siete estrellas que andan al rededor del Norte son indicio de la revoluci\u00f3n y del gobierno de los orbes celestiales, as\u00ed Madrid, como alc\u00e1zar y casa Real y primeramente ganado, hab\u00eda de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y se\u00f1ores de estos reinos de Madrid hab\u00eda de salir, y tambi\u00e9n porque este nombre Carpetano, como abajo declaramos, quiere decir Carro, por eso tom\u00f3 las siete estrellas que en el cielo llamamos el Carro.\r\n\r\nLl\u00e1mase por otro lado en lat\u00edn Mantua Carpetana, tomando el nombre de los montes y puertos que llamamos de la Fuenfrida y de Guadarrama, que en lat\u00edn se llaman Carpentano, y as\u00ed los llama Julio C\u00e9sar en sus <i>Comentarios<\/i>, y para diferenciar de la Mantua italiana se llama Mantua Carpetana; as\u00ed la llama Ptolomeo, y la pone en 40\u00b0 de latitud y pocos minutos m\u00e1s o menos, y de longitud 11\u2032 4\u2033, y ll\u00e1manse los montes Carpetanos, primero, porque quiere decir el Carro, porque toda esta tierra hasta llegar a estos puertos eran los trajineros y recueros de este instrumento de carros (que en lat\u00edn, como digo, se llama <i>carpentana<\/i>), de donde se llam\u00f3 Carpetana, por los llanos y planicies que en todos estos t\u00e9rminos hay. Este nombre de Mantua tiene despu\u00e9s que los dracon\u00edferos (que en la carta del Ayuntamiento arriba hemos dicho) ampliaron al pueblo con nuevos muros, y por la magnitud con que la hab\u00edan adornado la llamaron Mantua, como si dijeran mayor; y aunque es verdad que los romanos tambi\u00e9n tra\u00edan por armas los dragones, como lo dice Vegecio, <i>De Re militari<\/i>, llam\u00e1ndolos con este t\u00e9rmino dracon\u00edferos, as\u00ed como en el lugar arriba dicho se declara, los principales que de ellos usaban por banderas fueron los griegos. Y as\u00ed las armas de Atenas fueron dragones, y el emperador Epaminondas, griego natural de Tebas, osaba de estas armas, como lo referimos de las historias antiguas, recopiladas curiosa y elegantemente por Juan Pierio, en el libro quince, donde abundantemente trata de todas estas insignias de dragones y quien usaba de ellas; ll\u00e1mase este pueblo Madrid, y dejando patra\u00f1as aparte, este nombre es ar\u00e1bigo, y quiere decir en nuestro castellano \u00ablugar ventoso y de aires sutiles y saludables, de cielo claro y sitio y comarca f\u00e9rtil\u00bb.\r\n\r\nY por tanto, Madrid es ilustre en lo que hemos dicho, como en las cosas que por cualquier respeto se pueden pedir; quiero decir, en las que hacen a un pueblo calificado, que son las necesarias para la congrua sustentaci\u00f3n y uso humano, como es abundancia de pan, vino, aceite, caza, carnes, frutas y todo g\u00e9nero de legumbres, le\u00f1a, y finalmente, aguas dulces y muy saludables, que as\u00ed en el pueblo como por doquiera que salgan hay tanta frescura con la frecuencia de las fuentes, que admira ver en una salida que llaman el Prado de San Jer\u00f3nimo ocho fuentes de muy excelente agua, y ellas en s\u00ed bien pulidas y fabricadas, con ornato de grandes arboledas y huertas de mucha recreaci\u00f3n. Dejo otras, de la salida que llaman de Leganitos, donde hay cinco ca\u00f1os de muy excelente agua, con gran frescura de huertas, y los ca\u00f1os que llaman del agua de Lavapi\u00e9s, la cual dicen que sana la enfermedad de la piedra y la deshace. Y no son de callar las dos fuentes santas: la primera, la que hizo el bienaventurado Santo Domingo, en el a\u00f1o del Se\u00f1or de 1218, de la cual llenan por devoci\u00f3n para muchas enfermedades incurables, y de la fuente de San Isidro, en la cual ha habido muchos milagros, como parecen en su <i>vida<\/i>, en la cual est\u00e1n historiados, que son muchos los que Nuestro Se\u00f1or en esta fuente ha hecho, y muy notables.\r\n\r\nY finalmente, dejando las fuentes del monasterio de la seren\u00edsima Princesa, que arriba hemos dicho, de Nuestra Se\u00f1ora de Atocha, y de San Jer\u00f3nimo y San Francisco, de todos los jardines particulares, son tantas las fuentes, que es cosa de admiraci\u00f3n ver tantas y tan ilustremente adornadas, de piedra de siller\u00eda y tan excelente obra, que adorna maravillosamente el pueblo, por lo cual se dice Madrid ser armada sobre agua.\r\n\r\nLas murallas son de pedernal fin\u00edsimo, de lo que se saca fuego; tiene en su contorno 190 torres, de las cuales son muchas caballeros, fort\u00edsimas, y no puedo dejar de sentir c\u00f3mo cada d\u00eda las derriban, y finalmente, en todo este territorio hay mucho pedernal, y particularmente en las canteras de Madrid, que llaman las almadrabas de Vallecas, donde hay tanta abundancia, que basta y es muy suficiente para todos los edificios de la casa Real y de todo el pueblo, los cuales son tantos y tan ordinarios, que no es peque\u00f1a exageraci\u00f3n decir que la abundancia de pedernal basta para todos, porque no hay calle ni barrio donde no haya nuevos edificios, con que el pueblo est\u00e1 muy adornado y va en mucho adelantamiento: de manera que es tanta la copia, que aunque toda la furia del planeta Marte, que influye c\u00f3lera y fuego, por lo cual fingieron los poetas que era dios de las guerras, influyera en este pueblo, no podr\u00e1, a mi parecer, hacer mayor efecto.\r\n\r\nPor lo cual, enviando el rey D. Enrique III, padre del rey D.\u00a0Juan II, a Ruy Gonz\u00e1lez de Clavijo, su camarero, y despu\u00e9s lo fue del rey D. Juan, porque muriendo el padre en Toledo, qued\u00f3 el rey D. Juan de veinte meses, y as\u00ed este caballero, natural de Madrid, fue camarero de estos dos reyes, como digo; fue embajador al gran Tamborlan, que fue en el a\u00f1o del Se\u00f1or 1400; el cual Tamborlan, de vaquero vino en poco tiempo a ganar a su propia tierra, que era Scitia, y todos los Medos, Albanos, Mesopotamia, Partos, Persianos y a las dos Armenias, y pasando el rio Eufrates con seiscientos mil de a pie y trescientos mil de a caballo, sujet\u00f3 la Asia Menor y cautiv\u00f3 a Bayaceto, rey de los turcos, de la familia de los Otomanos, al cual tra\u00eda ignominiosamente en una jaula; por no parecer interpolar lo que vamos tratando, ver\u00e1 esta historia el curioso lector en Rodiginio, libro <small>XII<\/small>, y en Pedro Cisnito, cap\u00edtulo I; siendo, pues, este Clavijo embajador del rey Enrique III de Espa\u00f1a, queriendo el gran Tamborlan mostrar algunas cosas notables, le dijo: \u00abMira esta ciudad y la fortaleza de sus murallas\u00bb. El cual respondi\u00f3: \u00abNo te maravilles, se\u00f1or, de ver esto, porque el gran Le\u00f3n de Espa\u00f1a, mi se\u00f1or, tiene una ciudad, que se llama Madrid la Ursaria, que es hoy m\u00e1s fuerte, porque est\u00e1 cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada; y m\u00e1s, sepa tu alteza que en esta ciudad hay un tribunal donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los Escarabajos, y los Muertos andan por las calles\u00bb. Y fue la historia que una puerta de esta villa se llama la Puerta Cerrada, que antiguamente llamaban la Puerta de la Culebra, por lo que arriba dijimos en la carta del Ayuntamiento. Y hubo una familia de ciudadanos, principales en este pueblo, que se llamaban los Gatos, y otros que se llamaban los Escarabajos, todos gente honrada, y otros hab\u00eda que se llamaban los Muertos, porque yendo a la guerra muchos vecinos de este pueblo, acabada la guerra volvieron a sus casas, qued\u00e1ndose algunos o en las fronteras o pasando en Italia; siendo preguntados los que hab\u00edan venido por los ausentes, dijeron que cre\u00edan que eran muertos; y pasando algunos d\u00edas, entendiendo todos que ya eran muertos, cuando los vieron venir, algunos maliciosos los llamaban luego los muertos, y de aqu\u00ed les qued\u00f3 este nombre. De todo lo cual qued\u00f3 muy admirado el gran Tamborlan, y en especial de lo que le dijo este Embajador, mostrando una puente el gran Tamborlan, que su se\u00f1or, el Le\u00f3n de Espa\u00f1a, ten\u00eda una puente donde se apacentaban diez mil cabezas de ganado, lo cual dijo por el rio de Guadiana, el cual se hunde diez leguas por debajo de tierra, a diez o doce leguas de M\u00e9rida, en Extremadura.\r\n\r\nFinalmente, que de lo que este Clavijo pas\u00f3 con el gran Tamborlan, y las cercas de piedra y la mucha agua que en este pueblo hay, tom\u00f3 por divisa muchos eslabones hiriendo en pedernal, como lo declara maravillosamente este emblema y figura.\r\n<p class=\"centrado cursiva\">(El emblema que inserta Hoyos va estampado en la p\u00e1gina siguiente).<\/p>","rendered":"<h2 class=\"subtit\">DECLARACI\u00d3N DE LAS ARMAS DE MADRID<\/h2>\n<p class=\"centrado\">URSARIA VEL MANTUA CARPETANA (MADRID)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt212\" id=\"rf212\"><sup>[212]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p class=\"ilustra\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/22.jpg\" \/><\/p>\n<div class=\"cit cursiva\">\n<p>Arbustus atq. Ursus capit unde Ursaria nomen<\/p>\n<p>Signant hanc urbem monte fuisse sitam.<\/p>\n<p>Illa corona tamen, qua dumus cingitur urbi,<\/p>\n<p>A Carolo Quinto munere fixa fuit.<\/p>\n<p>Personet ut tanto dono decorata, Joannes<\/p>\n<p>Mendocius meruit clarus honore quidem,<\/p>\n<p>Mantua quem genuit foveat bona Mantua natu,<\/p>\n<p>Quem genuit natu, Mantua mater alat.<\/p>\n<p>Ergo tuum mitem foveas me Ursaria natu<\/p>\n<p>Obtantem miatrem condecorasse sua.<\/p>\n<\/div>\n<p>Los cuales versos, declarados en nuestro com\u00fan castellano, quieren decir que el oso y el madro\u00f1o, de los cuales Madrid se llama Ursaria, como la llama Ptolomeo, dan a entender claramente los grandes montes que en su fundaci\u00f3n en todo su contorno hab\u00eda, y la muchedumbre de osos que en ella se criaba, por ser tierra muy f\u00e9rtil y aparejada para ello y para cualquier g\u00e9nero de caza, y sierpes y culebras, las cuales sol\u00eda haber tan grandes y tan disformes, que destru\u00edan los ganados y toda la tierra, y no era negocio f\u00e1cil y de poco momento el matarlas, as\u00ed a ellas como a los lobos y osos que en ellas se criaban; y porque muchas veces los del pueblo las sal\u00edan a matar y destruir, tuvo el origen y principio el llamar a los de Madrid <i>los de la ballena<\/i>, porque sal\u00edan a allanar la tierra y a destruir los osos, sierpes, lobos y otros feroces animales, para que as\u00ed la gente como los ganados anduviesen seguros y pac\u00edficamente por los campos.<\/p>\n<p>Y aun en nuestros tiempos soy yo testigo de vista que en la ribera del Jarama unos cazadores, siendo llamados para ello, mataron con harta astucia una sierpe que ten\u00eda m\u00e1s de once palmos de larga, la cabeza como la de un mast\u00edn, y poco m\u00e1s bajo tres cuartas de ella ten\u00eda dos brazos como de un palmo cada uno y cinco dedos en cada mano, la cual destru\u00eda toda la caza y com\u00eda las guardas, que no osaban, como dicen, asomar a la ribera.<\/p>\n<p>De manera que de los osos y fieras que en esta comarca se criaban, y de su destrucci\u00f3n, se llam\u00f3 Ursaria, y pocos a\u00f1os lu\u00ed que estando los Reyes Cat\u00f3licos en esta villa, saliendo de sus Reales palacios a caza por la ribera del rio abajo, mataron un oso feroc\u00edsimo junto a la ermita del bienaventurado San Isidro, al cual piadosamente todos tienen portal por los grandes milagros que Nuestro Se\u00f1or ha hecho por su intercesi\u00f3n, y la perseveraci\u00f3n que en su cuerpo vemos casi desde el rey D.\u00a0Alonso el VI, que gan\u00f3 a Toledo y a Madrid, y por culpa del pueblo y sus ciudadanos, con ser el mismo santo de Madrid, no est\u00e1 canonizado; y los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos le pusieron con grande veneraci\u00f3n en una capilla peque\u00f1a junto al altar mayor, en la iglesia del se\u00f1or San Andr\u00e9s, donde \u00e9l fue enterrado; dejo sus grandes milagros, que est\u00e1n en un volumen en lat\u00edn, porque mi principal intento no es poner aqu\u00ed por extenso las cosas notables de este santo, ni las memorables que de Madrid hay que historiar, mas de declarar sus armas y divisa. As\u00ed que, desde antiqu\u00edsimamente tom\u00f3 este pueblo estas armas por la muchedumbre de osos que mataron, dejando llana y pac\u00edfica la tierra y toda su comarca de toda las feroc\u00edsimas bestias que hemos dicho, de la manera que los valencianos tienen por armas unos murci\u00e9lagos, que ellos llaman rata perrata; lo cual fue, o por haber echado y alcanzado y vencido la idolatr\u00eda y moros que en ella hab\u00eda, o porque com\u00fanmente dicen que estando en el cerco de Valencia en la bandera y tiendas de los que la fueron a ganar, cri\u00f3 aquel murci\u00e9lago. Y los napolitanos tomaron por armas un animal barbado, para denotar ser gentes para mucho y el continuo y ordinario trabajo, con el cual vencen y alcanzan todas las cosas.<\/p>\n<p>Tienen las armas de Madrid, sobre el madro\u00f1o y la osa, la corona Real, cuya raz\u00f3n es que los a\u00f1os pasados de 1544, haciendo cortes en Valladolid el emperador Carlos\u00a0V, rey de Espa\u00f1a, padre del seren\u00edsimo y cat\u00f3lico rey D. Felipe, nuestro se\u00f1or, vendo por procuradores de cortes de esta villa de Madrid D. Juan Hurtado de Mendoza, se\u00f1or de Fresno de Torote, y Pero Ju\u00e1rez, acabadas las cortes les mandaron que entregaran sus memoriales, advirtiendo en lo que ped\u00edan se les hiciese merced; y el dicho D. Juan Hurtado, como tan ilustre, docto y magn\u00e1nimo, suplic\u00f3 que la merced que a \u00e9l se le hab\u00eda de hacer en particular la hiciesen a su patria, y que le diesen una corona Real que en sus armas trajese. El Emperador, por la voluntad que siempre a Madrid tuvo, antes y despu\u00e9s que en \u00e9l se le quitasen las cuartanas, lo tuvo por bien y le hizo esta merced, y de este tiempo se puso en las armas de Madrid la corona Real, y a esta causa se llamaba Coronada villa de Madrid.<\/p>\n<p>Dejo de decir c\u00f3mo este pueblo ha sido siempre muy estimado de muchos emperadores, pues el emperador Constantino el Magno, hijo de la reina Elena, emperador treinta y cuatro de Roma y se\u00f1or de Espa\u00f1a, en el a\u00f1o del Se\u00f1or de doy, despu\u00e9s de haber sosegado y allanado muchos alborotos que en estos reinos hab\u00eda, para que se conservasen en paz y el culto divino fuese en perpetuo aumento, dividi\u00f3 a Espa\u00f1a con parte de Francia en seis arzobispados, entre los cuales el cuarto fue el de Toledo, y se\u00f1al\u00e1ndole los obispados que le hab\u00edan de ser sufrag\u00e1neos y sujetos, cuenta la cr\u00f3nica con estas palabras: \u00abE mand\u00f3 que le obediesen estos obispados, Lorca, Cartagena, Madrid, Ausis, Segovia, etc.\u00bb. De adonde claramente paresce c\u00f3mo, ahora 1230 a\u00f1os, era Madrid obispado, que se deja bien entender cu\u00e1ntos a\u00f1os antes fue edificada y poblada de muchos ciudadanos, y su distrito y buena comarca. Y pocos a\u00f1os ha que la iglesia de Santa Mar\u00eda, que llaman Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena, la cual se llama as\u00ed porque en ar\u00e1bigo este vocablo <i>almut<\/i> quiere decir medida, y en la puerta que com\u00fanmente llaman de Alvega est\u00e1 una figura de piedra a manera de la medida que en castellano llamamos media hanega, y porque dentro de esta antigua muralla no hab\u00eda m\u00e1s de este templo de Nuestra Se\u00f1ora; por eso se llama Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena; era de can\u00f3nigos regulares, y as\u00ed paresce en una pintura que en el portal de la iglesia, por lo alto, estaba junto a un sepulcro que sobre una columna Labia, de piedra, a la manera y forma de una arca con una tapa de piedra negr\u00edsima, y treinta a\u00f1os habr\u00e1 que, renovando el enmaderamiento de la techumbre de la iglesia, borraron los can\u00f3nigos, que con sus capirotes o cogullas estaban pintados en los tabiques del enmaderamiento, a los cuales pintaban como iban muriendo. Todo lo que testifican todos los antiguos y ancianos ciudadanos de este pueblo, y vese muy claro en el libro de los milagros de San Isidro, donde cuenta un milagro que sucedi\u00f3 a un can\u00f3nigo, sacando el cuerpo santo, por la gran falta de agua que hab\u00eda, dice all\u00ed que fue en la era de 1270, que es a\u00f1o del Se\u00f1or de 1253. Tienen las armas de Madrid por orla siete estrellas en campo azul, por las que vemos junto al Norte, que llamamos en griego Bootes, y en nuestro castellano, por atajar cosas y f\u00e1bulas, llaman el Carro, las cuales andan armas, junto a la Ursa; y por ser las armas de Madrid osa, tom\u00f3 las mismas estrellas que junto a la Ursa, como hemos dicho, andan, por raz\u00f3n de que, como en tiempo de don Alonso\u00a0VI, viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue a Madrid, y para denotar que as\u00ed como aquellas siete estrellas que andan al rededor del Norte son indicio de la revoluci\u00f3n y del gobierno de los orbes celestiales, as\u00ed Madrid, como alc\u00e1zar y casa Real y primeramente ganado, hab\u00eda de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y se\u00f1ores de estos reinos de Madrid hab\u00eda de salir, y tambi\u00e9n porque este nombre Carpetano, como abajo declaramos, quiere decir Carro, por eso tom\u00f3 las siete estrellas que en el cielo llamamos el Carro.<\/p>\n<p>Ll\u00e1mase por otro lado en lat\u00edn Mantua Carpetana, tomando el nombre de los montes y puertos que llamamos de la Fuenfrida y de Guadarrama, que en lat\u00edn se llaman Carpentano, y as\u00ed los llama Julio C\u00e9sar en sus <i>Comentarios<\/i>, y para diferenciar de la Mantua italiana se llama Mantua Carpetana; as\u00ed la llama Ptolomeo, y la pone en 40\u00b0 de latitud y pocos minutos m\u00e1s o menos, y de longitud 11\u2032 4\u2033, y ll\u00e1manse los montes Carpetanos, primero, porque quiere decir el Carro, porque toda esta tierra hasta llegar a estos puertos eran los trajineros y recueros de este instrumento de carros (que en lat\u00edn, como digo, se llama <i>carpentana<\/i>), de donde se llam\u00f3 Carpetana, por los llanos y planicies que en todos estos t\u00e9rminos hay. Este nombre de Mantua tiene despu\u00e9s que los dracon\u00edferos (que en la carta del Ayuntamiento arriba hemos dicho) ampliaron al pueblo con nuevos muros, y por la magnitud con que la hab\u00edan adornado la llamaron Mantua, como si dijeran mayor; y aunque es verdad que los romanos tambi\u00e9n tra\u00edan por armas los dragones, como lo dice Vegecio, <i>De Re militari<\/i>, llam\u00e1ndolos con este t\u00e9rmino dracon\u00edferos, as\u00ed como en el lugar arriba dicho se declara, los principales que de ellos usaban por banderas fueron los griegos. Y as\u00ed las armas de Atenas fueron dragones, y el emperador Epaminondas, griego natural de Tebas, osaba de estas armas, como lo referimos de las historias antiguas, recopiladas curiosa y elegantemente por Juan Pierio, en el libro quince, donde abundantemente trata de todas estas insignias de dragones y quien usaba de ellas; ll\u00e1mase este pueblo Madrid, y dejando patra\u00f1as aparte, este nombre es ar\u00e1bigo, y quiere decir en nuestro castellano \u00ablugar ventoso y de aires sutiles y saludables, de cielo claro y sitio y comarca f\u00e9rtil\u00bb.<\/p>\n<p>Y por tanto, Madrid es ilustre en lo que hemos dicho, como en las cosas que por cualquier respeto se pueden pedir; quiero decir, en las que hacen a un pueblo calificado, que son las necesarias para la congrua sustentaci\u00f3n y uso humano, como es abundancia de pan, vino, aceite, caza, carnes, frutas y todo g\u00e9nero de legumbres, le\u00f1a, y finalmente, aguas dulces y muy saludables, que as\u00ed en el pueblo como por doquiera que salgan hay tanta frescura con la frecuencia de las fuentes, que admira ver en una salida que llaman el Prado de San Jer\u00f3nimo ocho fuentes de muy excelente agua, y ellas en s\u00ed bien pulidas y fabricadas, con ornato de grandes arboledas y huertas de mucha recreaci\u00f3n. Dejo otras, de la salida que llaman de Leganitos, donde hay cinco ca\u00f1os de muy excelente agua, con gran frescura de huertas, y los ca\u00f1os que llaman del agua de Lavapi\u00e9s, la cual dicen que sana la enfermedad de la piedra y la deshace. Y no son de callar las dos fuentes santas: la primera, la que hizo el bienaventurado Santo Domingo, en el a\u00f1o del Se\u00f1or de 1218, de la cual llenan por devoci\u00f3n para muchas enfermedades incurables, y de la fuente de San Isidro, en la cual ha habido muchos milagros, como parecen en su <i>vida<\/i>, en la cual est\u00e1n historiados, que son muchos los que Nuestro Se\u00f1or en esta fuente ha hecho, y muy notables.<\/p>\n<p>Y finalmente, dejando las fuentes del monasterio de la seren\u00edsima Princesa, que arriba hemos dicho, de Nuestra Se\u00f1ora de Atocha, y de San Jer\u00f3nimo y San Francisco, de todos los jardines particulares, son tantas las fuentes, que es cosa de admiraci\u00f3n ver tantas y tan ilustremente adornadas, de piedra de siller\u00eda y tan excelente obra, que adorna maravillosamente el pueblo, por lo cual se dice Madrid ser armada sobre agua.<\/p>\n<p>Las murallas son de pedernal fin\u00edsimo, de lo que se saca fuego; tiene en su contorno 190 torres, de las cuales son muchas caballeros, fort\u00edsimas, y no puedo dejar de sentir c\u00f3mo cada d\u00eda las derriban, y finalmente, en todo este territorio hay mucho pedernal, y particularmente en las canteras de Madrid, que llaman las almadrabas de Vallecas, donde hay tanta abundancia, que basta y es muy suficiente para todos los edificios de la casa Real y de todo el pueblo, los cuales son tantos y tan ordinarios, que no es peque\u00f1a exageraci\u00f3n decir que la abundancia de pedernal basta para todos, porque no hay calle ni barrio donde no haya nuevos edificios, con que el pueblo est\u00e1 muy adornado y va en mucho adelantamiento: de manera que es tanta la copia, que aunque toda la furia del planeta Marte, que influye c\u00f3lera y fuego, por lo cual fingieron los poetas que era dios de las guerras, influyera en este pueblo, no podr\u00e1, a mi parecer, hacer mayor efecto.<\/p>\n<p>Por lo cual, enviando el rey D. Enrique III, padre del rey D.\u00a0Juan II, a Ruy Gonz\u00e1lez de Clavijo, su camarero, y despu\u00e9s lo fue del rey D. Juan, porque muriendo el padre en Toledo, qued\u00f3 el rey D. Juan de veinte meses, y as\u00ed este caballero, natural de Madrid, fue camarero de estos dos reyes, como digo; fue embajador al gran Tamborlan, que fue en el a\u00f1o del Se\u00f1or 1400; el cual Tamborlan, de vaquero vino en poco tiempo a ganar a su propia tierra, que era Scitia, y todos los Medos, Albanos, Mesopotamia, Partos, Persianos y a las dos Armenias, y pasando el rio Eufrates con seiscientos mil de a pie y trescientos mil de a caballo, sujet\u00f3 la Asia Menor y cautiv\u00f3 a Bayaceto, rey de los turcos, de la familia de los Otomanos, al cual tra\u00eda ignominiosamente en una jaula; por no parecer interpolar lo que vamos tratando, ver\u00e1 esta historia el curioso lector en Rodiginio, libro <small>XII<\/small>, y en Pedro Cisnito, cap\u00edtulo I; siendo, pues, este Clavijo embajador del rey Enrique III de Espa\u00f1a, queriendo el gran Tamborlan mostrar algunas cosas notables, le dijo: \u00abMira esta ciudad y la fortaleza de sus murallas\u00bb. El cual respondi\u00f3: \u00abNo te maravilles, se\u00f1or, de ver esto, porque el gran Le\u00f3n de Espa\u00f1a, mi se\u00f1or, tiene una ciudad, que se llama Madrid la Ursaria, que es hoy m\u00e1s fuerte, porque est\u00e1 cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada; y m\u00e1s, sepa tu alteza que en esta ciudad hay un tribunal donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los Escarabajos, y los Muertos andan por las calles\u00bb. Y fue la historia que una puerta de esta villa se llama la Puerta Cerrada, que antiguamente llamaban la Puerta de la Culebra, por lo que arriba dijimos en la carta del Ayuntamiento. Y hubo una familia de ciudadanos, principales en este pueblo, que se llamaban los Gatos, y otros que se llamaban los Escarabajos, todos gente honrada, y otros hab\u00eda que se llamaban los Muertos, porque yendo a la guerra muchos vecinos de este pueblo, acabada la guerra volvieron a sus casas, qued\u00e1ndose algunos o en las fronteras o pasando en Italia; siendo preguntados los que hab\u00edan venido por los ausentes, dijeron que cre\u00edan que eran muertos; y pasando algunos d\u00edas, entendiendo todos que ya eran muertos, cuando los vieron venir, algunos maliciosos los llamaban luego los muertos, y de aqu\u00ed les qued\u00f3 este nombre. De todo lo cual qued\u00f3 muy admirado el gran Tamborlan, y en especial de lo que le dijo este Embajador, mostrando una puente el gran Tamborlan, que su se\u00f1or, el Le\u00f3n de Espa\u00f1a, ten\u00eda una puente donde se apacentaban diez mil cabezas de ganado, lo cual dijo por el rio de Guadiana, el cual se hunde diez leguas por debajo de tierra, a diez o doce leguas de M\u00e9rida, en Extremadura.<\/p>\n<p>Finalmente, que de lo que este Clavijo pas\u00f3 con el gran Tamborlan, y las cercas de piedra y la mucha agua que en este pueblo hay, tom\u00f3 por divisa muchos eslabones hiriendo en pedernal, como lo declara maravillosamente este emblema y figura.<\/p>\n<p class=\"centrado cursiva\">(El emblema que inserta Hoyos va estampado en la p\u00e1gina siguiente).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":3,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"back-matter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-84","back-matter","type-back-matter","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/84","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/back-matter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/84\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":239,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/84\/revisions\/239"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/84\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84"}],"wp:term":[{"taxonomy":"back-matter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter-type?post=84"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=84"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=84"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}