{"id":90,"date":"2018-03-20T12:16:02","date_gmt":"2018-03-20T12:16:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/__unknown__-7\/"},"modified":"2018-03-20T18:33:51","modified_gmt":"2018-03-20T18:33:51","slug":"apendice-5","status":"publish","type":"back-matter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/apendice-5\/","title":{"rendered":"Ap\u00e9ndice N\u00famero 5\u00ba"},"content":{"raw":"<h2 class=\"subtit\">Relaci\u00f3n de la fiesta que hizo a Sus Majestades y Altezas el Conde-Duque la noche de San Juan de este a\u00f1o de 1631<\/h2>\r\nHabiendo festejado a Sus Majestades y Altezas domingo 1.\u00ba de Junio la excelent\u00edsima se\u00f1ora Condesa-Duquesa de San L\u00facar en el jard\u00edn del Conde de Monte Rey, SU hermano, con una tiesta, no prevenida con ostentaci\u00f3n, sino con gusto, poniendo en ella la generosa y atinada saz\u00f3n con que tantas veces lo hace, ya en ocasiones del cumplimiento de sus a\u00f1os, ya de felices sucesos de sus monarqu\u00edas, y ordinariamente por s\u00f3lo entretenellos, tomando de la merecida gracia que alcanzan mujer y marido con Sus Majestades, no m\u00e1s del ansia y acierto de servillos; quiso el excelent\u00edsimo se\u00f1or Conde-Duque de volver a festejallos en el mismo sitio la noche de San Juan, y teniendo tan pocos d\u00edas para disponello y ejecutallo, se resolvi\u00f3 a mostrar hasta en esto el amor y el cuidado con que sirve al Rey nuestro se\u00f1or, y cuan f\u00e1cilmente vence lo m\u00e1s dificultoso en su nombre; y para primera prevenci\u00f3n de la fiesta, que hab\u00eda de constar, entre otros aparatos, de dos comedias nuevas, que aun no estaban escritas ni imaginadas, orden\u00f3 S.\u00a0E. a Lope de Vega que escribiese la una, que lo hizo en tres d\u00edas; y a don Francisco de Quevedo y a D. Antonio de Mendoza la otra, que la acabaron en solo uno, entreg\u00e1ndolas para que las estudiasen a las dos compa\u00f1\u00edas de Avenda\u00f1o y Vallejo, las mejores que hoy representan. Y no rindi\u00e9ndose el Conde al poco tiempo que le quedaba para tanto como ten\u00eda dispuesto, en medio de sus grandes cuidados y desvelos en el universal despacho de los negocios, sin hacer falta a ninguno, parece que cuidaba de solo \u00e9ste, tomando para alivio de tantas fatigas y por premio de tan gloriosos trabajos, entretener a Sus Majestades en el m\u00e1s lucido, apacible y decente divertimiento que pudo trazar su buen gusto, no menos galante y bizarro en las materias leves y entretenidas, que prudente y desvelado en las severas y grandes. Y para que ni en cosas tan retiradas ya de sus ejercicios faltase nada a la puntualidad con que sirve al Bey, lo dispuso todo en esta forma:\r\n\r\nEligi\u00f3 en el jard\u00edn la parte m\u00e1s a prop\u00f3sito para las estancias en que hab\u00edan de asistir las personas Reales y las damas, y algunas grandes se\u00f1oras, deudas suyas, que embozadas se hab\u00edan de admitir a la fiesta, y otras mujeres de ministros y criadas suyas, y el teatro y lo dem\u00e1s imaginado para las divisiones en que Sus Majestades y Altezas se hab\u00edan de hallar a diferentes horas. Y encarg\u00f3 la f\u00e1brica al marqu\u00e9s Juan Bautista, hermano del cardenal Crescencio, caballero del H\u00e1bito de Santiago y superintendente de las obras de palacio y de la junta de obras y bosques, persona no menos se\u00f1alada que por su bondad y nobleza, por la insigne obra del pante\u00f3n de San Lorenzo, que ha pendido de su ingenio y cuidado. El cual, por las advertencias del Conde, y hall\u00e1ndose algunas veces a encaminallas y dallas prisa mi se\u00f1ora la Condesa, se arm\u00f3 un hermoso cenador, adornado rica y desahogadamente, en que se pusieron las sillas del Rey y sus hermanos, y las almohadas de la Reina nuestra se\u00f1ora para ver desde all\u00ed las comedias; y a sus lados otros dos, compuestos no menos lucidamente, en que asistieron las damas y se\u00f1oras de honor que se nombran despu\u00e9s. Y entre unos y otros unos nichos, en que retiradamente estuvieron los condes de Olivares. Y enfrente del sitio de los reyes se fabric\u00f3 el teatro de los representantes, coronado de muchas luces, en faroles cristalinos, y de varias flores y hierbas, que no s\u00f3lo hac\u00edan hermosura, sino admiraci\u00f3n en el modo con que estaba dispuesto. Y a los lados de este tablado, con distancia proporcionada, se fabricaron otros dos, que en el m\u00e1s vecino asisti\u00e9ronlas se\u00f1oras, y en el otro las criadas, trazados con tal arte, que de ambos se gozaba todo sin embarazar en nada.\r\n\r\nAbri\u00e9ronse puertas a los dos jardines confinantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt214\" id=\"rf214\"><sup>[214]<\/sup><\/a>. En el del Duque de Maqueda, que fue del Patriarca Cardenal de Guzm\u00e1n, se pusieron unas enramadas para el efecto que se dir\u00e1 despu\u00e9s; y en el de D.\u00a0Luis M\u00e9ndez de Carri\u00f3n se fabric\u00f3 otro muy excelente, por lo que se ver\u00e1 adelante; y en lo m\u00e1s escondido de \u00e9l se eligi\u00f3 parte donde estuvieron los oficios sin confusi\u00f3n, y f\u00e1ciles y prontos para cuanto fueren menester; y por la parte del Prado se levantaron unos tablados grandes, hechos en tal forma, que, sin embarazar el jard\u00edn, estaba en \u00e9l, donde hab\u00edan de asistir los seis coros de m\u00fasica, y capaces para hospedar a todos los se\u00f1ores y caballeros que quisiesen ocupallos, porque a ninguno se dio lugar en la fiesta, por la circunstancia que se entender\u00e1 a su tiempo; y porque ninguna cosa se embarazase con otra, parti\u00f3 el Conde el cuidado de cada una de las esenciales de esta manera:\r\n\r\nAl Duque de Medina de las Torres, su hijo, sumiller de Corps de Su Majestad, encarg\u00f3, por lo menos f\u00e1cil de perfeccionar y conseguir, las m\u00fasicas y las comedias, para que estuviesen prevenidas con puntualidad; y el mismo cuidado del Conde no pudo disponello mejor, que los obedeci\u00f3 el Duque.\r\n\r\nLos tablados de la parte de afuera, y el palenque que se hizo para los coches de Su Majestad y de las damas, y que estuviese todo despejado y prevenido con decencia y autoridad, encomend\u00f3 a D.\u00a0Luis de Haro, su sobrino, gentil-hombre del Rey, y que ordenase a los m\u00fasicos los tiempos a que hab\u00edan de cantar, para que en ninguno faltasen las voces, y en todo se oyese diferente armon\u00eda, que lo ejecut\u00f3 con cuanta diligencia lo traz\u00f3 el desvelo de su t\u00edo.\r\n\r\nLas viandas tuvo a cargo D. Diego Mess\u00eda, marqu\u00e9s de Legan\u00e9s, su primo, gentil-hombre de la c\u00e1mara de Su Majestad y de su Consejo de Estado, comendador mayor de Le\u00f3n y capit\u00e1n general de la caballer\u00eda de Espa\u00f1a, y con ser tanto a lo que se hab\u00eda de atender, y tan dificultoso la gente con quien se hab\u00eda de tratar, lo dispuso el Marqu\u00e9s tan a raz\u00f3n y tan a tiempo, que aun esto pudo acreditar cu\u00e1nto en cosas mayores se f\u00eda de \u00e9l el Conde.\r\n\r\nLa v\u00edspera de San Juan fue a comer al jard\u00edn la Condesa de Olivares para ver si estaba todo tan bien dispuesto como el Conde lo hab\u00eda prevenido, y para ajustallo de suerte que ni a la comodidad ni a la grandeza faltase nada de lo imaginado; y hallando que algunas cosas no estaban en la perfecci\u00f3n que el Conde quer\u00eda, las hizo pulir y poner de manera que, en la atenci\u00f3n y respeto grande con que ambos sirven al Rey, no les qued\u00f3 escr\u00fapulo ninguno.\r\n\r\nLlev\u00f3 consigo a la se\u00f1ora do\u00f1a Elvira de Guzm\u00e1n, hija del Marqu\u00e9s de las Navas, dama de la Reina nuestra se\u00f1ora, y estando ya todo en aquel aventajado punto que deseaba, avis\u00f3 al Conde que ya pod\u00eda ir Su Majestad cuando fuese servido. Adelant\u00f3se el Conde al jard\u00edn, y no hall\u00f3 qu\u00e9 enmendar, sino qu\u00e9 agradecer al cuidado de todos, si bien en las mayores prevenciones, aun no le parec\u00eda a su bizarr\u00eda que estaba bastantemente dispuesto lo que \u00e9l quisiera, para que Sus Majestades y Altezas quedaran perfectamente servidos.\r\n\r\nLlegaron los reyes cerca de las nueve de la noche, y sali\u00f3 a recibillos la Condesa, y al punto empez\u00f3 el coro de los instrumentos, no en aquella armon\u00eda que hace m\u00e1s estruendo que agrado, sino en la suavidad apacible de flautas y bajoncillos. Entraron por el palenque, y cuando en el Prado, por donde ven\u00edan cuanta inmensidad de gente y coches tiene la Corte, no toparon embarazo ninguno, y al instante se hallaron en los mismos cenadores que hab\u00edan de ocupar: y continuando la m\u00fasica, se divirtieron en ver el adorno y aparato, admirando despu\u00e9s de ello la quietud y soledad del sitio, hallando s\u00f3lo en \u00e9l los que serv\u00edan, que eran de los muchos criados del Conde los menos y escogidos para obedecer lo que se les ordenase. Y antes de ocupar Sus Majestades y Altezas y las damas SUS asientos, les sirvieron a los reyes y sus hermanos unas bandejillas colchadas de \u00e1mbar, y con agua de ella unos pomos de cristal y lienzos, ramilletes y b\u00facaros, y a la Reina nuestra se\u00f1ora lo mismo, y en vez de banderilla, un abano de Italia: y a las damas y se\u00f1oras de honor abanos y lienzos mojados en agua de \u00e1mbar, b\u00facaros y ramilletes. Y al punto salieron al tablado las guitarras de la primera comedia, que la represent\u00f3 Vallejo, y fue la que escribieron D.\u00a0Francisco de Quevedo y D. Antonio de Mendoza, que se llam\u00f3 <i>Quien m\u00e1s miente medra m\u00e1s<\/i>, poblada de las agudezas y galanter\u00edas cortesanas de don Francisco, cuyo ingenio es tan aventajado, singular y conocido en el mundo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt215\" id=\"rf215\"><sup>[215]<\/sup><\/a>. Y en habiendo cantado los m\u00fasicos, se introdujo por loa una pandorga de la noche de San Juan, entretenida y alegre, con variedad de instrumentos vulgares. Y Mar\u00eda de Riquelme, insigne representanta, en pocas y sazonadas coplas dio la bienvenida a los hu\u00e9spedes, celebrando sus heroicas partes y virtudes, en que la m\u00e1s dilatada pluma quedar\u00e1 a deber infinito a la verdad y a la obligaci\u00f3n, agradeci\u00e9ndoles la honra y favor que hac\u00edan a tan gran criado, diciendo al Rey que en el celo y amor del Conde, m\u00e1s lo deb\u00eda en hallarse por Su Majestad en fiestas que en trabajos; y pidi\u00f3 que le diesen por testimonio que el Conde-Duque se hallaba en alguna, porque en la incre\u00edble y constante asistencia de los negocios a que por el servicio de Su Majestad se ha entregado, sin divertirse ni aun a pensar en s\u00ed mismo, ni en comodidades ni acrecentamientos de su casa y persona, pareci\u00f3 no s\u00f3lo novedad, sino espanto, que el Conde asistiese en fiestas, y \u00e9sta, por ser para los reyes, la llam\u00f3 suya.\r\n\r\nDur\u00f3 la fiesta dos horas y media, adornada de excelentes bailes, y aunque, por el poco tiempo que tuvieron los farsantes para estudialla, no se pudo lograr todo el donaire de la invenci\u00f3n y los versos, es sin duda que en muchas comedias de las ordinarias no se vieron tantos sazonados chistes juntos como en esta sola; que en la agudeza de don Francisco de Quevedo, un solo d\u00eda de ocupaci\u00f3n fue sobrado campo para todo.\r\n\r\nEn acab\u00e1ndose la primera comedia, se levantaron Sus Majestades y pasaron al jard\u00edn del Duque de Maqueda, donde estaban hechas las enramadas distintas, comunic\u00e1ndose unas a otras y compuestas de muchas flores y luces; una para la Reina nuestra se\u00f1ora, otra para el Rey y los se\u00f1ores infantes, y la tercera para las damas, y en ellas tres bufetes, y en el del Rey un azafate con herreruelo de albornoz noguerado, largeado de caracoles encontrados, hechos de sevillanejas negras y de plata, y por alamares, unos corchetes de plata de martillo con fajas y sin forro; sombrero blanco, y por toquilla puntas de pluma nogueradas y penacho peque\u00f1o, broquel de cuero de \u00e1mbar y guarnici\u00f3n de plata, y una valona caida con puntas; y para el se\u00f1or infante D.\u00a0Carlos, un capote de albornoz pardo, largueado de sevillanejas negras y oro, y con fajas y alamares de lo mismo; su broquel de \u00e1mbar con guarnici\u00f3n dorada, y sombrero con puntas y plumas; al se\u00f1or Infante Cardenal, albornoz plateado, labrado de sevillanejas pardas en ondas, y alamares y fajas de lo mismo; sombrero y valona, y el broquel de \u00e1mbar guarnecido de acero pavonado y blanco, y espada pavonada de lo mismo.\r\n\r\nEn otro azafate una canastilla de cuero turco, leonado, con galones de oro, llena de varios dulces para hacer colaci\u00f3n; y otro azafate con b\u00facaros, y una franquera de plata de diferentes aguas, sin que nadie les sirviese, por estar menos embarazados.\r\n\r\nEn la enramada de la Reina, un espejo y un azafate con un ferreruelo de lanilla noguerada, largueado de una forma de labor como ramillos hechos de sevillanejas negras y plata, y en lugar de alamares, unos corchetes de plata de martillo; el forro, de tafet\u00e1n noguerado, presillado de zorzales de plata y seda negra, un manto de gloria con puntas grandes, sombrero blanco con puntas de plumas nogueradas, orladas de lantejuelas de plata, y el plumaje con lantejuelas; un puntillo blanco en forma de lechuguilla; y no se le tuvo colaci\u00f3n aparte, porque quiso hacella con el Rey y sus hermanos.\r\n\r\nEn la enramada de las damas hab\u00eda muchos azafates con sombreros blancos, partida la falda, y con puntas de plumas y plumajes airosos pardos, noguerados y negros, un color en cada uno, y mantos de gloria con puntas, y puntillos de diferentes maneras, y cuatro canastillas de Portugal con los dulces para la colaci\u00f3n, frasqueras de plata y azafates con b\u00facaros; y para las se\u00f1oras de honor, ferreruelo de anafaya, y sombreros negros sevillanos, y por cairel ribetes de terciopelo negro, los cordones de lo mismo, levantada la falda con un alamar de lo propio.\r\n\r\nAcabada la colaci\u00f3n, y entrando con el airoso y decente disfraz que tomaron, salieron Sus Majestades y Altezas y las damas a la segunda comedia; y el Rey nuestro se\u00f1or, y la Reina nuestra se\u00f1ora, de la mano; el Rey en valona de puntos sin aderezo, el herreruelo y el sombrero del color referido, y el broquel en la cinta, y la Reina con el herreruelo, sombrero y puntillo que estaba en su azafate, a\u00f1adiendo a la natural y maravillosa gentileza y hermosura suya todo el aire de bizarr\u00eda, sin perder ninguna parte de la majestad, en que no es menos se\u00f1alada que en las dem\u00e1s admirables virtudes y perfecciones que resplandecen en ella. Los se\u00f1ores infantes acompa\u00f1\u00e1ndolos en el propio h\u00e1bito del Rey, sigui\u00e9ndose las damas con los ya referidos sombreros blancos, puntillos y mantos de gloria, sin que lo desusado del traje quedase a deber ninguna bizarr\u00eda al autorizado y real modo con que se visten ordinariamente, juntando lo que la vulgar censura y envidia quiere dividir siempre, que es la mucha belleza y el buen aire. Y acompa\u00f1adas de las se\u00f1oras de honor, y haciendo reverencia a Sus Majestades y Altezas, pasaron las unas al puesto primero, y las otras se quedaron en el que ten\u00edan. Y el haber de salir Sus Majestades y Altezas y las damas en este traje fue causa que no se permitiesen a la fiesta a los se\u00f1ores y caballeros de la Corte, ni aun a los criados lucidos y grandes, si bien dentro del mismo disfraz se descubr\u00eda toda la decencia y autoridad de palacio. Y aunque a muchos les parecer\u00e1 nuevo en personas tan soberanas y fuera de su retiro, no tendr\u00e1n noticia de las veces que los reyes cat\u00f3licos los hicieron publicar: pr\u00edncipes tan se\u00f1alados en la majestad y mesura, como en la prudencia y valor. Y que en el lustre de su palacio, y en la grandeza con que se criaban en \u00e9l las hijas de los mayores caballeros y se\u00f1ores del reino, nunca les fue comparable ninguno, y aun no recataban que las damas y galanes se comunicasen y viesen en todas ocasiones, sabiendo que el decoro y veneraci\u00f3n en ellos no hab\u00edan menester leyes.\r\n\r\nEstando ya sentados todos se empez\u00f3 la segunda farsa, que fue la de Lope de Vega, llam\u00e1ndose <i>La Noche de San Juan<\/i>, retratando en ella las alegr\u00edas, licencias, travesaras y sucesos de la misma noche, escrita con toda la gala, donaire y viveza que ha mostrado este maravilloso ingenio en tantas como ha escrito, en que ninguno del mundo le ha igualado, y de quien los que agora florecen en este arte le han aprendido.\r\n\r\nRepresent\u00f3 al principio una loa suya de apacibles y extremados versos, en que una villana hablaba con los reyes y los infantes, celebrando sus heroicas virtudes, merecedoras de mayor voz y de ocupar todas las plumas; y entre otras buenas partes que tuvo, fue ser breve y elegantemente representada, ayud\u00e1ndose de tres bailes muy gustosos, compuestos por Luis de Benavente, persona de gran primor en este ejercicio.\r\n\r\nAcabada la comedia con el aplauso que se le deb\u00eda, volvieron a cantar los diferentes coros de m\u00fasica, y los rev\u00e9s, los infantes y las damas se retiraron a una galer\u00eda de ramos y flores, que estaba hecha en el jard\u00edn de D.\u00a0Luis M\u00e9ndez, y all\u00ed se estuvieron el brev\u00edsimo rato que se tard\u00f3 en disponer la media noche, poni\u00e9ndose en cada cenador una mesa, y junto a ella un escaparate, en que estaban frascos de diferentes aguas de limonadas, b\u00facaros y vidrios, principios y postres: el bufete de Su Majestad y sus Altezas en alto; las mesas de las damas bajas con los mismos aparadores, y a un tiempo se pusieron las viandas en todas, y cenaron, asistiendo al Rey s\u00f3lo el Conde-Duque y la Condesa, que ella sirvi\u00f3 la copa a Sus Majestades, y \u00e9l a sus Altezas. Y en los dos cenadores distintos en que cenaron las damas, servia en cada uno s\u00f3lo un criado del Conde, y otro en el tablado de las se\u00f1oras y deudas suyas, que se nombrar\u00e1n despu\u00e9s, sirvi\u00e9ndose a un mismo tiempo cinco viandas con abundancia y regalo admirables, y m\u00e1s por la quietud, puntualidad y asistencia, llev\u00e1ndose cantidad de platos a los m\u00fasicos y representantes, y a muchos caballeros y se\u00f1ores que por la parte del Prado los ped\u00edan, sin que en los oficios, y en la mucha gente que los asist\u00edan, se oyese una voz; que la prevenci\u00f3n del Marqu\u00e9s lo traz\u00f3 de suerte que ni fuese necesario pedir ni esperar nada.\r\n\r\nTodo el intermedio de la cena fueron alternando los coros de las m\u00fasicas en competencia tan apacible, que tanto por ser de las mejores de Espa\u00f1a, como por el gusto de aventajarse cada una, se se\u00f1alaron todas.\r\n\r\nAcabada la cena, se fueron a poner en los coches que estaban dentro del palenque, y tan vecinos al sitio en que cenaron, que s\u00f3lo una puerta con cuatro escalones les divid\u00eda. Entraron Sus Majestades y Altezas en su coche, y junto a \u00e9l, con distancia proporcionada para que cupiesen algunos criados, en medio iba otro con el primer coro de m\u00fasica, y detr\u00e1s, a caballo, el Conde Duque y la guarda sin armas. Siguieron luego los coches de las damas; en el primero, las se\u00f1oras do\u00f1a Isabel y do\u00f1a Ana Mar\u00eda de Velasco, hijas la primera del Marqu\u00e9s de Fromesta, y la segunda, del Conde de S\u00edmela; do\u00f1a Luisa de Benavides, hija del Conde de Santist\u00e9ban; do\u00f1a Luisa Enr\u00edquez, hija del Conde de Salvatierra; do\u00f1a Mar\u00eda de Castro, hija del Marqu\u00e9s de Grobea, y con ellas las marquesas de Villareal y Condesa de Santist\u00e9ban, se\u00f1oras de honor, y con coche otro de m\u00fasica, y entre ellos un guarda-damas, un repostero de camas y la guarda. Y disfrazados en el traje de ella, algunos galanes, que observando el forzoso respeto de palacio, iban m\u00e1s acechando que asistiendo.\r\n\r\nEn el segundo coche de clamas, las se\u00f1oras do\u00f1a Antonia de Mendoza, hija del Conde de Castro; do\u00f1a Mariana de C\u00f3rdoba, del Marqu\u00e9s de Guadalc\u00e1zar; do\u00f1a Beatriz de Sayavedra, hija del Conde de Castellar; do\u00f1a Mar\u00eda de Toledo, del Conde de Santillana; do\u00f1a Catalina de Pimentel, del Conde de Benavente; do\u00f1a Juana de Armendaris, del Marqu\u00e9s de Cadereita, y la Condesa de Castro, se\u00f1ora de honor, llevando a su lado otro coche de m\u00fasica, y asistido de los mismos criados.\r\n\r\nEn el tercero, las se\u00f1oras do\u00f1a Ana Bazan, hija del Marqu\u00e9s de Santa Cruz, y do\u00f1a Juana Pimentel, del Marqu\u00e9s de Tabara; do\u00f1a Jer\u00f3nima de Mendoza, del Marqu\u00e9s de Belmar; do\u00f1a Mar\u00eda Bazan, del Conde de Santist\u00e9ban, y do\u00f1a Ana Mar\u00eda y do\u00f1a Antonia Mar\u00eda de C\u00f3rdoba, se\u00f1oras de honor, y otro coche de m\u00fasica con la misma asistencia.\r\n\r\nEn el cuarto coche, las se\u00f1oras do\u00f1a l\u00faes Mar\u00eda de Arellano, hija del Conde de Aguijar; do\u00f1a B\u00e1rbara de Lima, del Conde de Castro; do\u00f1a Lucrecia Palafox, del Marqu\u00e9s de Ariza; do\u00f1a Andrea Pacheco, del Marqu\u00e9s de Castrofuerte; la Condesa de Eril y la Marquesa de Montealegre, se\u00f1ora de honor y guarda mayor de las damas. Con este coche, otro de m\u00fasica, y tan nivelados y prevenidos, que, en la muchedumbre y confusi\u00f3n del Prado, no hallaron estorbo ninguno, ni tuvo necesidad la guarda de valerse de la forzosa demas\u00eda con que despeja y hace paso en los lugares p\u00fablicos, ajustado todo por la prevenci\u00f3n de D.\u00a0Luis de Haro, que ejecut\u00f3 con suma puntualidad lo que dispuso y le encarg\u00f3 su t\u00edo.\r\n\r\nLas se\u00f1oras embozadas se quedaron en el jard\u00edn, que fueron la Duquesa de Fr\u00edas, las marquesas del Carpi\u00f3 y Alca\u00f1izas, hermanas del Conde-Duque; las condesas de Niebla y Alba, las marquesas de Leganes, de la Puebla y la Inojosa, primas de los condes-duques; do\u00f1a Catalina Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba y Arag\u00f3n, hija del Duque de Segorbe y Cardona, mujer de D.\u00a0Luis de Haro.\r\n\r\nLos coches de Sus Majestades y las damas discurrieron por el Prado, y habiendo dado algunas vueltas, al amanecer se recogieron, y sigui\u00e9ndolos cuantos coches de se\u00f1ores y caballeros se hallaron en \u00e9l.\r\n\r\nEntraron en palacio tan alegres, entretenidos y gustosos, que pagaron la fiesta no s\u00f3lo en darse por servidos de toda, sino celebr\u00e1ndola con el agrado y encarecimiento que merec\u00eda; pues cuando no fuera de un criado y ministro, que entre tantos y tan se\u00f1alados servicios se la debieran aplaudir por agradecimiento de todos, ella por s\u00ed misma fue tan admirable y tan llena de cuanto la pudo hacer excelente, que cuando la hubiera hecho el m\u00e1s desvalido y desayudado, pudiera ser estimada y agradecida; y p\u00fadose notar en ella, entre tantas cosas tan se\u00f1aladas, dos bien singulares; la primera, que al amanecer se descubri\u00f3 en el jard\u00edn tanta gente escondida, que hizo admiraci\u00f3n su quietud y su paciencia, pues era forzoso que para no ser vista sufriese muy estrecho retiramiento; la otra, que estando el Prado tan vecino, que no le divid\u00eda sino una pared delgada, y asistiendo en \u00e9l a aquellas horas cuanta muchedumbre licenciosa y atrevida tiene Madrid, ni con la libertad de la noche, ni con la ansia de ver la fiesta, en que no era admitida, y envidiando a los pocos se\u00f1ores que cab\u00edan en los tablados, estuvo tan quieto y respetivo el pueblo, que se mostr\u00f3 bien la reverencia con que se mira lo real y lo soberano, y cuan de parte estaban todos de la fiesta y del due\u00f1o.","rendered":"<h2 class=\"subtit\">Relaci\u00f3n de la fiesta que hizo a Sus Majestades y Altezas el Conde-Duque la noche de San Juan de este a\u00f1o de 1631<\/h2>\n<p>Habiendo festejado a Sus Majestades y Altezas domingo 1.\u00ba de Junio la excelent\u00edsima se\u00f1ora Condesa-Duquesa de San L\u00facar en el jard\u00edn del Conde de Monte Rey, SU hermano, con una tiesta, no prevenida con ostentaci\u00f3n, sino con gusto, poniendo en ella la generosa y atinada saz\u00f3n con que tantas veces lo hace, ya en ocasiones del cumplimiento de sus a\u00f1os, ya de felices sucesos de sus monarqu\u00edas, y ordinariamente por s\u00f3lo entretenellos, tomando de la merecida gracia que alcanzan mujer y marido con Sus Majestades, no m\u00e1s del ansia y acierto de servillos; quiso el excelent\u00edsimo se\u00f1or Conde-Duque de volver a festejallos en el mismo sitio la noche de San Juan, y teniendo tan pocos d\u00edas para disponello y ejecutallo, se resolvi\u00f3 a mostrar hasta en esto el amor y el cuidado con que sirve al Rey nuestro se\u00f1or, y cuan f\u00e1cilmente vence lo m\u00e1s dificultoso en su nombre; y para primera prevenci\u00f3n de la fiesta, que hab\u00eda de constar, entre otros aparatos, de dos comedias nuevas, que aun no estaban escritas ni imaginadas, orden\u00f3 S.\u00a0E. a Lope de Vega que escribiese la una, que lo hizo en tres d\u00edas; y a don Francisco de Quevedo y a D. Antonio de Mendoza la otra, que la acabaron en solo uno, entreg\u00e1ndolas para que las estudiasen a las dos compa\u00f1\u00edas de Avenda\u00f1o y Vallejo, las mejores que hoy representan. Y no rindi\u00e9ndose el Conde al poco tiempo que le quedaba para tanto como ten\u00eda dispuesto, en medio de sus grandes cuidados y desvelos en el universal despacho de los negocios, sin hacer falta a ninguno, parece que cuidaba de solo \u00e9ste, tomando para alivio de tantas fatigas y por premio de tan gloriosos trabajos, entretener a Sus Majestades en el m\u00e1s lucido, apacible y decente divertimiento que pudo trazar su buen gusto, no menos galante y bizarro en las materias leves y entretenidas, que prudente y desvelado en las severas y grandes. Y para que ni en cosas tan retiradas ya de sus ejercicios faltase nada a la puntualidad con que sirve al Bey, lo dispuso todo en esta forma:<\/p>\n<p>Eligi\u00f3 en el jard\u00edn la parte m\u00e1s a prop\u00f3sito para las estancias en que hab\u00edan de asistir las personas Reales y las damas, y algunas grandes se\u00f1oras, deudas suyas, que embozadas se hab\u00edan de admitir a la fiesta, y otras mujeres de ministros y criadas suyas, y el teatro y lo dem\u00e1s imaginado para las divisiones en que Sus Majestades y Altezas se hab\u00edan de hallar a diferentes horas. Y encarg\u00f3 la f\u00e1brica al marqu\u00e9s Juan Bautista, hermano del cardenal Crescencio, caballero del H\u00e1bito de Santiago y superintendente de las obras de palacio y de la junta de obras y bosques, persona no menos se\u00f1alada que por su bondad y nobleza, por la insigne obra del pante\u00f3n de San Lorenzo, que ha pendido de su ingenio y cuidado. El cual, por las advertencias del Conde, y hall\u00e1ndose algunas veces a encaminallas y dallas prisa mi se\u00f1ora la Condesa, se arm\u00f3 un hermoso cenador, adornado rica y desahogadamente, en que se pusieron las sillas del Rey y sus hermanos, y las almohadas de la Reina nuestra se\u00f1ora para ver desde all\u00ed las comedias; y a sus lados otros dos, compuestos no menos lucidamente, en que asistieron las damas y se\u00f1oras de honor que se nombran despu\u00e9s. Y entre unos y otros unos nichos, en que retiradamente estuvieron los condes de Olivares. Y enfrente del sitio de los reyes se fabric\u00f3 el teatro de los representantes, coronado de muchas luces, en faroles cristalinos, y de varias flores y hierbas, que no s\u00f3lo hac\u00edan hermosura, sino admiraci\u00f3n en el modo con que estaba dispuesto. Y a los lados de este tablado, con distancia proporcionada, se fabricaron otros dos, que en el m\u00e1s vecino asisti\u00e9ronlas se\u00f1oras, y en el otro las criadas, trazados con tal arte, que de ambos se gozaba todo sin embarazar en nada.<\/p>\n<p>Abri\u00e9ronse puertas a los dos jardines confinantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt214\" id=\"rf214\"><sup>[214]<\/sup><\/a>. En el del Duque de Maqueda, que fue del Patriarca Cardenal de Guzm\u00e1n, se pusieron unas enramadas para el efecto que se dir\u00e1 despu\u00e9s; y en el de D.\u00a0Luis M\u00e9ndez de Carri\u00f3n se fabric\u00f3 otro muy excelente, por lo que se ver\u00e1 adelante; y en lo m\u00e1s escondido de \u00e9l se eligi\u00f3 parte donde estuvieron los oficios sin confusi\u00f3n, y f\u00e1ciles y prontos para cuanto fueren menester; y por la parte del Prado se levantaron unos tablados grandes, hechos en tal forma, que, sin embarazar el jard\u00edn, estaba en \u00e9l, donde hab\u00edan de asistir los seis coros de m\u00fasica, y capaces para hospedar a todos los se\u00f1ores y caballeros que quisiesen ocupallos, porque a ninguno se dio lugar en la fiesta, por la circunstancia que se entender\u00e1 a su tiempo; y porque ninguna cosa se embarazase con otra, parti\u00f3 el Conde el cuidado de cada una de las esenciales de esta manera:<\/p>\n<p>Al Duque de Medina de las Torres, su hijo, sumiller de Corps de Su Majestad, encarg\u00f3, por lo menos f\u00e1cil de perfeccionar y conseguir, las m\u00fasicas y las comedias, para que estuviesen prevenidas con puntualidad; y el mismo cuidado del Conde no pudo disponello mejor, que los obedeci\u00f3 el Duque.<\/p>\n<p>Los tablados de la parte de afuera, y el palenque que se hizo para los coches de Su Majestad y de las damas, y que estuviese todo despejado y prevenido con decencia y autoridad, encomend\u00f3 a D.\u00a0Luis de Haro, su sobrino, gentil-hombre del Rey, y que ordenase a los m\u00fasicos los tiempos a que hab\u00edan de cantar, para que en ninguno faltasen las voces, y en todo se oyese diferente armon\u00eda, que lo ejecut\u00f3 con cuanta diligencia lo traz\u00f3 el desvelo de su t\u00edo.<\/p>\n<p>Las viandas tuvo a cargo D. Diego Mess\u00eda, marqu\u00e9s de Legan\u00e9s, su primo, gentil-hombre de la c\u00e1mara de Su Majestad y de su Consejo de Estado, comendador mayor de Le\u00f3n y capit\u00e1n general de la caballer\u00eda de Espa\u00f1a, y con ser tanto a lo que se hab\u00eda de atender, y tan dificultoso la gente con quien se hab\u00eda de tratar, lo dispuso el Marqu\u00e9s tan a raz\u00f3n y tan a tiempo, que aun esto pudo acreditar cu\u00e1nto en cosas mayores se f\u00eda de \u00e9l el Conde.<\/p>\n<p>La v\u00edspera de San Juan fue a comer al jard\u00edn la Condesa de Olivares para ver si estaba todo tan bien dispuesto como el Conde lo hab\u00eda prevenido, y para ajustallo de suerte que ni a la comodidad ni a la grandeza faltase nada de lo imaginado; y hallando que algunas cosas no estaban en la perfecci\u00f3n que el Conde quer\u00eda, las hizo pulir y poner de manera que, en la atenci\u00f3n y respeto grande con que ambos sirven al Rey, no les qued\u00f3 escr\u00fapulo ninguno.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 consigo a la se\u00f1ora do\u00f1a Elvira de Guzm\u00e1n, hija del Marqu\u00e9s de las Navas, dama de la Reina nuestra se\u00f1ora, y estando ya todo en aquel aventajado punto que deseaba, avis\u00f3 al Conde que ya pod\u00eda ir Su Majestad cuando fuese servido. Adelant\u00f3se el Conde al jard\u00edn, y no hall\u00f3 qu\u00e9 enmendar, sino qu\u00e9 agradecer al cuidado de todos, si bien en las mayores prevenciones, aun no le parec\u00eda a su bizarr\u00eda que estaba bastantemente dispuesto lo que \u00e9l quisiera, para que Sus Majestades y Altezas quedaran perfectamente servidos.<\/p>\n<p>Llegaron los reyes cerca de las nueve de la noche, y sali\u00f3 a recibillos la Condesa, y al punto empez\u00f3 el coro de los instrumentos, no en aquella armon\u00eda que hace m\u00e1s estruendo que agrado, sino en la suavidad apacible de flautas y bajoncillos. Entraron por el palenque, y cuando en el Prado, por donde ven\u00edan cuanta inmensidad de gente y coches tiene la Corte, no toparon embarazo ninguno, y al instante se hallaron en los mismos cenadores que hab\u00edan de ocupar: y continuando la m\u00fasica, se divirtieron en ver el adorno y aparato, admirando despu\u00e9s de ello la quietud y soledad del sitio, hallando s\u00f3lo en \u00e9l los que serv\u00edan, que eran de los muchos criados del Conde los menos y escogidos para obedecer lo que se les ordenase. Y antes de ocupar Sus Majestades y Altezas y las damas SUS asientos, les sirvieron a los reyes y sus hermanos unas bandejillas colchadas de \u00e1mbar, y con agua de ella unos pomos de cristal y lienzos, ramilletes y b\u00facaros, y a la Reina nuestra se\u00f1ora lo mismo, y en vez de banderilla, un abano de Italia: y a las damas y se\u00f1oras de honor abanos y lienzos mojados en agua de \u00e1mbar, b\u00facaros y ramilletes. Y al punto salieron al tablado las guitarras de la primera comedia, que la represent\u00f3 Vallejo, y fue la que escribieron D.\u00a0Francisco de Quevedo y D. Antonio de Mendoza, que se llam\u00f3 <i>Quien m\u00e1s miente medra m\u00e1s<\/i>, poblada de las agudezas y galanter\u00edas cortesanas de don Francisco, cuyo ingenio es tan aventajado, singular y conocido en el mundo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt215\" id=\"rf215\"><sup>[215]<\/sup><\/a>. Y en habiendo cantado los m\u00fasicos, se introdujo por loa una pandorga de la noche de San Juan, entretenida y alegre, con variedad de instrumentos vulgares. Y Mar\u00eda de Riquelme, insigne representanta, en pocas y sazonadas coplas dio la bienvenida a los hu\u00e9spedes, celebrando sus heroicas partes y virtudes, en que la m\u00e1s dilatada pluma quedar\u00e1 a deber infinito a la verdad y a la obligaci\u00f3n, agradeci\u00e9ndoles la honra y favor que hac\u00edan a tan gran criado, diciendo al Rey que en el celo y amor del Conde, m\u00e1s lo deb\u00eda en hallarse por Su Majestad en fiestas que en trabajos; y pidi\u00f3 que le diesen por testimonio que el Conde-Duque se hallaba en alguna, porque en la incre\u00edble y constante asistencia de los negocios a que por el servicio de Su Majestad se ha entregado, sin divertirse ni aun a pensar en s\u00ed mismo, ni en comodidades ni acrecentamientos de su casa y persona, pareci\u00f3 no s\u00f3lo novedad, sino espanto, que el Conde asistiese en fiestas, y \u00e9sta, por ser para los reyes, la llam\u00f3 suya.<\/p>\n<p>Dur\u00f3 la fiesta dos horas y media, adornada de excelentes bailes, y aunque, por el poco tiempo que tuvieron los farsantes para estudialla, no se pudo lograr todo el donaire de la invenci\u00f3n y los versos, es sin duda que en muchas comedias de las ordinarias no se vieron tantos sazonados chistes juntos como en esta sola; que en la agudeza de don Francisco de Quevedo, un solo d\u00eda de ocupaci\u00f3n fue sobrado campo para todo.<\/p>\n<p>En acab\u00e1ndose la primera comedia, se levantaron Sus Majestades y pasaron al jard\u00edn del Duque de Maqueda, donde estaban hechas las enramadas distintas, comunic\u00e1ndose unas a otras y compuestas de muchas flores y luces; una para la Reina nuestra se\u00f1ora, otra para el Rey y los se\u00f1ores infantes, y la tercera para las damas, y en ellas tres bufetes, y en el del Rey un azafate con herreruelo de albornoz noguerado, largeado de caracoles encontrados, hechos de sevillanejas negras y de plata, y por alamares, unos corchetes de plata de martillo con fajas y sin forro; sombrero blanco, y por toquilla puntas de pluma nogueradas y penacho peque\u00f1o, broquel de cuero de \u00e1mbar y guarnici\u00f3n de plata, y una valona caida con puntas; y para el se\u00f1or infante D.\u00a0Carlos, un capote de albornoz pardo, largueado de sevillanejas negras y oro, y con fajas y alamares de lo mismo; su broquel de \u00e1mbar con guarnici\u00f3n dorada, y sombrero con puntas y plumas; al se\u00f1or Infante Cardenal, albornoz plateado, labrado de sevillanejas pardas en ondas, y alamares y fajas de lo mismo; sombrero y valona, y el broquel de \u00e1mbar guarnecido de acero pavonado y blanco, y espada pavonada de lo mismo.<\/p>\n<p>En otro azafate una canastilla de cuero turco, leonado, con galones de oro, llena de varios dulces para hacer colaci\u00f3n; y otro azafate con b\u00facaros, y una franquera de plata de diferentes aguas, sin que nadie les sirviese, por estar menos embarazados.<\/p>\n<p>En la enramada de la Reina, un espejo y un azafate con un ferreruelo de lanilla noguerada, largueado de una forma de labor como ramillos hechos de sevillanejas negras y plata, y en lugar de alamares, unos corchetes de plata de martillo; el forro, de tafet\u00e1n noguerado, presillado de zorzales de plata y seda negra, un manto de gloria con puntas grandes, sombrero blanco con puntas de plumas nogueradas, orladas de lantejuelas de plata, y el plumaje con lantejuelas; un puntillo blanco en forma de lechuguilla; y no se le tuvo colaci\u00f3n aparte, porque quiso hacella con el Rey y sus hermanos.<\/p>\n<p>En la enramada de las damas hab\u00eda muchos azafates con sombreros blancos, partida la falda, y con puntas de plumas y plumajes airosos pardos, noguerados y negros, un color en cada uno, y mantos de gloria con puntas, y puntillos de diferentes maneras, y cuatro canastillas de Portugal con los dulces para la colaci\u00f3n, frasqueras de plata y azafates con b\u00facaros; y para las se\u00f1oras de honor, ferreruelo de anafaya, y sombreros negros sevillanos, y por cairel ribetes de terciopelo negro, los cordones de lo mismo, levantada la falda con un alamar de lo propio.<\/p>\n<p>Acabada la colaci\u00f3n, y entrando con el airoso y decente disfraz que tomaron, salieron Sus Majestades y Altezas y las damas a la segunda comedia; y el Rey nuestro se\u00f1or, y la Reina nuestra se\u00f1ora, de la mano; el Rey en valona de puntos sin aderezo, el herreruelo y el sombrero del color referido, y el broquel en la cinta, y la Reina con el herreruelo, sombrero y puntillo que estaba en su azafate, a\u00f1adiendo a la natural y maravillosa gentileza y hermosura suya todo el aire de bizarr\u00eda, sin perder ninguna parte de la majestad, en que no es menos se\u00f1alada que en las dem\u00e1s admirables virtudes y perfecciones que resplandecen en ella. Los se\u00f1ores infantes acompa\u00f1\u00e1ndolos en el propio h\u00e1bito del Rey, sigui\u00e9ndose las damas con los ya referidos sombreros blancos, puntillos y mantos de gloria, sin que lo desusado del traje quedase a deber ninguna bizarr\u00eda al autorizado y real modo con que se visten ordinariamente, juntando lo que la vulgar censura y envidia quiere dividir siempre, que es la mucha belleza y el buen aire. Y acompa\u00f1adas de las se\u00f1oras de honor, y haciendo reverencia a Sus Majestades y Altezas, pasaron las unas al puesto primero, y las otras se quedaron en el que ten\u00edan. Y el haber de salir Sus Majestades y Altezas y las damas en este traje fue causa que no se permitiesen a la fiesta a los se\u00f1ores y caballeros de la Corte, ni aun a los criados lucidos y grandes, si bien dentro del mismo disfraz se descubr\u00eda toda la decencia y autoridad de palacio. Y aunque a muchos les parecer\u00e1 nuevo en personas tan soberanas y fuera de su retiro, no tendr\u00e1n noticia de las veces que los reyes cat\u00f3licos los hicieron publicar: pr\u00edncipes tan se\u00f1alados en la majestad y mesura, como en la prudencia y valor. Y que en el lustre de su palacio, y en la grandeza con que se criaban en \u00e9l las hijas de los mayores caballeros y se\u00f1ores del reino, nunca les fue comparable ninguno, y aun no recataban que las damas y galanes se comunicasen y viesen en todas ocasiones, sabiendo que el decoro y veneraci\u00f3n en ellos no hab\u00edan menester leyes.<\/p>\n<p>Estando ya sentados todos se empez\u00f3 la segunda farsa, que fue la de Lope de Vega, llam\u00e1ndose <i>La Noche de San Juan<\/i>, retratando en ella las alegr\u00edas, licencias, travesaras y sucesos de la misma noche, escrita con toda la gala, donaire y viveza que ha mostrado este maravilloso ingenio en tantas como ha escrito, en que ninguno del mundo le ha igualado, y de quien los que agora florecen en este arte le han aprendido.<\/p>\n<p>Represent\u00f3 al principio una loa suya de apacibles y extremados versos, en que una villana hablaba con los reyes y los infantes, celebrando sus heroicas virtudes, merecedoras de mayor voz y de ocupar todas las plumas; y entre otras buenas partes que tuvo, fue ser breve y elegantemente representada, ayud\u00e1ndose de tres bailes muy gustosos, compuestos por Luis de Benavente, persona de gran primor en este ejercicio.<\/p>\n<p>Acabada la comedia con el aplauso que se le deb\u00eda, volvieron a cantar los diferentes coros de m\u00fasica, y los rev\u00e9s, los infantes y las damas se retiraron a una galer\u00eda de ramos y flores, que estaba hecha en el jard\u00edn de D.\u00a0Luis M\u00e9ndez, y all\u00ed se estuvieron el brev\u00edsimo rato que se tard\u00f3 en disponer la media noche, poni\u00e9ndose en cada cenador una mesa, y junto a ella un escaparate, en que estaban frascos de diferentes aguas de limonadas, b\u00facaros y vidrios, principios y postres: el bufete de Su Majestad y sus Altezas en alto; las mesas de las damas bajas con los mismos aparadores, y a un tiempo se pusieron las viandas en todas, y cenaron, asistiendo al Rey s\u00f3lo el Conde-Duque y la Condesa, que ella sirvi\u00f3 la copa a Sus Majestades, y \u00e9l a sus Altezas. Y en los dos cenadores distintos en que cenaron las damas, servia en cada uno s\u00f3lo un criado del Conde, y otro en el tablado de las se\u00f1oras y deudas suyas, que se nombrar\u00e1n despu\u00e9s, sirvi\u00e9ndose a un mismo tiempo cinco viandas con abundancia y regalo admirables, y m\u00e1s por la quietud, puntualidad y asistencia, llev\u00e1ndose cantidad de platos a los m\u00fasicos y representantes, y a muchos caballeros y se\u00f1ores que por la parte del Prado los ped\u00edan, sin que en los oficios, y en la mucha gente que los asist\u00edan, se oyese una voz; que la prevenci\u00f3n del Marqu\u00e9s lo traz\u00f3 de suerte que ni fuese necesario pedir ni esperar nada.<\/p>\n<p>Todo el intermedio de la cena fueron alternando los coros de las m\u00fasicas en competencia tan apacible, que tanto por ser de las mejores de Espa\u00f1a, como por el gusto de aventajarse cada una, se se\u00f1alaron todas.<\/p>\n<p>Acabada la cena, se fueron a poner en los coches que estaban dentro del palenque, y tan vecinos al sitio en que cenaron, que s\u00f3lo una puerta con cuatro escalones les divid\u00eda. Entraron Sus Majestades y Altezas en su coche, y junto a \u00e9l, con distancia proporcionada para que cupiesen algunos criados, en medio iba otro con el primer coro de m\u00fasica, y detr\u00e1s, a caballo, el Conde Duque y la guarda sin armas. Siguieron luego los coches de las damas; en el primero, las se\u00f1oras do\u00f1a Isabel y do\u00f1a Ana Mar\u00eda de Velasco, hijas la primera del Marqu\u00e9s de Fromesta, y la segunda, del Conde de S\u00edmela; do\u00f1a Luisa de Benavides, hija del Conde de Santist\u00e9ban; do\u00f1a Luisa Enr\u00edquez, hija del Conde de Salvatierra; do\u00f1a Mar\u00eda de Castro, hija del Marqu\u00e9s de Grobea, y con ellas las marquesas de Villareal y Condesa de Santist\u00e9ban, se\u00f1oras de honor, y con coche otro de m\u00fasica, y entre ellos un guarda-damas, un repostero de camas y la guarda. Y disfrazados en el traje de ella, algunos galanes, que observando el forzoso respeto de palacio, iban m\u00e1s acechando que asistiendo.<\/p>\n<p>En el segundo coche de clamas, las se\u00f1oras do\u00f1a Antonia de Mendoza, hija del Conde de Castro; do\u00f1a Mariana de C\u00f3rdoba, del Marqu\u00e9s de Guadalc\u00e1zar; do\u00f1a Beatriz de Sayavedra, hija del Conde de Castellar; do\u00f1a Mar\u00eda de Toledo, del Conde de Santillana; do\u00f1a Catalina de Pimentel, del Conde de Benavente; do\u00f1a Juana de Armendaris, del Marqu\u00e9s de Cadereita, y la Condesa de Castro, se\u00f1ora de honor, llevando a su lado otro coche de m\u00fasica, y asistido de los mismos criados.<\/p>\n<p>En el tercero, las se\u00f1oras do\u00f1a Ana Bazan, hija del Marqu\u00e9s de Santa Cruz, y do\u00f1a Juana Pimentel, del Marqu\u00e9s de Tabara; do\u00f1a Jer\u00f3nima de Mendoza, del Marqu\u00e9s de Belmar; do\u00f1a Mar\u00eda Bazan, del Conde de Santist\u00e9ban, y do\u00f1a Ana Mar\u00eda y do\u00f1a Antonia Mar\u00eda de C\u00f3rdoba, se\u00f1oras de honor, y otro coche de m\u00fasica con la misma asistencia.<\/p>\n<p>En el cuarto coche, las se\u00f1oras do\u00f1a l\u00faes Mar\u00eda de Arellano, hija del Conde de Aguijar; do\u00f1a B\u00e1rbara de Lima, del Conde de Castro; do\u00f1a Lucrecia Palafox, del Marqu\u00e9s de Ariza; do\u00f1a Andrea Pacheco, del Marqu\u00e9s de Castrofuerte; la Condesa de Eril y la Marquesa de Montealegre, se\u00f1ora de honor y guarda mayor de las damas. Con este coche, otro de m\u00fasica, y tan nivelados y prevenidos, que, en la muchedumbre y confusi\u00f3n del Prado, no hallaron estorbo ninguno, ni tuvo necesidad la guarda de valerse de la forzosa demas\u00eda con que despeja y hace paso en los lugares p\u00fablicos, ajustado todo por la prevenci\u00f3n de D.\u00a0Luis de Haro, que ejecut\u00f3 con suma puntualidad lo que dispuso y le encarg\u00f3 su t\u00edo.<\/p>\n<p>Las se\u00f1oras embozadas se quedaron en el jard\u00edn, que fueron la Duquesa de Fr\u00edas, las marquesas del Carpi\u00f3 y Alca\u00f1izas, hermanas del Conde-Duque; las condesas de Niebla y Alba, las marquesas de Leganes, de la Puebla y la Inojosa, primas de los condes-duques; do\u00f1a Catalina Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba y Arag\u00f3n, hija del Duque de Segorbe y Cardona, mujer de D.\u00a0Luis de Haro.<\/p>\n<p>Los coches de Sus Majestades y las damas discurrieron por el Prado, y habiendo dado algunas vueltas, al amanecer se recogieron, y sigui\u00e9ndolos cuantos coches de se\u00f1ores y caballeros se hallaron en \u00e9l.<\/p>\n<p>Entraron en palacio tan alegres, entretenidos y gustosos, que pagaron la fiesta no s\u00f3lo en darse por servidos de toda, sino celebr\u00e1ndola con el agrado y encarecimiento que merec\u00eda; pues cuando no fuera de un criado y ministro, que entre tantos y tan se\u00f1alados servicios se la debieran aplaudir por agradecimiento de todos, ella por s\u00ed misma fue tan admirable y tan llena de cuanto la pudo hacer excelente, que cuando la hubiera hecho el m\u00e1s desvalido y desayudado, pudiera ser estimada y agradecida; y p\u00fadose notar en ella, entre tantas cosas tan se\u00f1aladas, dos bien singulares; la primera, que al amanecer se descubri\u00f3 en el jard\u00edn tanta gente escondida, que hizo admiraci\u00f3n su quietud y su paciencia, pues era forzoso que para no ser vista sufriese muy estrecho retiramiento; la otra, que estando el Prado tan vecino, que no le divid\u00eda sino una pared delgada, y asistiendo en \u00e9l a aquellas horas cuanta muchedumbre licenciosa y atrevida tiene Madrid, ni con la libertad de la noche, ni con la ansia de ver la fiesta, en que no era admitida, y envidiando a los pocos se\u00f1ores que cab\u00edan en los tablados, estuvo tan quieto y respetivo el pueblo, que se mostr\u00f3 bien la reverencia con que se mira lo real y lo soberano, y cuan de parte estaban todos de la fiesta y del due\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":7,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"back-matter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-90","back-matter","type-back-matter","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/90","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/back-matter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/90\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":241,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/90\/revisions\/241"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/90\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90"}],"wp:term":[{"taxonomy":"back-matter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter-type?post=90"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=90"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=90"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}