{"id":91,"date":"2018-03-20T12:16:03","date_gmt":"2018-03-20T12:16:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/__unknown__-8\/"},"modified":"2018-03-20T18:35:05","modified_gmt":"2018-03-20T18:35:05","slug":"apendice-3","status":"publish","type":"back-matter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/apendice-3\/","title":{"rendered":"Ap\u00e9ndice N\u00famero 6\u00ba"},"content":{"raw":"<p class=\"centrado\">(Manuscrito contempor\u00e1neo)<\/p>\r\n<p class=\"subtit\">Relaci\u00f3n de todo lo sucedido en el caso de la Encarnaci\u00f3n Benita, que llaman de San Pl\u00e1cido, de esta corte.<\/p>\r\nHabiendo heredado joven la corona Felipe IV, era todo su valimiento el Conde de Olivares, tercer hijo de la casa de Medinasidonia, con quien ten\u00eda gran cabida D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Villanueva, proto-notario de Arag\u00f3n y ayuda de c\u00e1mara, todos tres mozos; y con la ocasi\u00f3n de ser el proto-notario patrono del convento de la Encarnaci\u00f3n Benita, unido junto a su casa, estando un d\u00eda en conversaci\u00f3n los tres casualmente, dijo eme en su convento estaba por religiosa una hermos\u00edsima dama: la curiosidad del Rey y el encarecimiento del proto-notario dio motivo a que el rey Felipe quiso verla. Pas\u00f3 disfrazado al locutorio, donde D. Jer\u00f3nimo, como patrono, con su autoridad dispuso el que la viera.\r\n\r\nEnamor\u00f3se el Rey; el Conde con su poder facilit\u00f3 las disposiciones, y en fin, todas las noches eran largas las visitas. No se pudo esconder tanto este galanteo, que no censurase el convento, y el Rey, encendido con el fuego de su apetito, no pretendiese atrepellar con todos los inconvenientes.\r\n\r\nLas d\u00e1divas y ofrecimientos del Conde, la ma\u00f1a del proto-notario, la vecindad de las casas, hicieron romper la clausura por una cueva de la casa del patrono, que dio paso a una b\u00f3veda del convento, destinada para guardar el carb\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt216\" id=\"rf216\"><sup>[216]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nLa dama religiosa, entre resuelta y t\u00edmida, no se atrevi\u00f3 a la ejecuci\u00f3n de sacrilegio sin dar parte a la Abadesa, la cual, estrech\u00e1ndose con el Conde y D.\u00a0Jer\u00f3nimo, procur\u00f3 con todo recato el disuadir tal empe\u00f1o. Los dos, resueltos a complacer al Monarca, la respondieron con determinaci\u00f3n, a que ella, animosa, la noche que estaba prevenida para la ejecuci\u00f3n, dispuso en la celda de la dama un estrado, en cuyas almohadas la hizo reclinar, y a su lado puso un devoto crucifijo con luces. Entr\u00f3 por la mina, primero D. Jer\u00f3nimo, dejando en su casa al Rey y al Conde, y a vista de aquel espect\u00e1culo, volvi\u00f3 confuso y se suspendi\u00f3 la ejecuci\u00f3n.\r\n<p class=\"salto10\">(Aqu\u00ed hay un p\u00e1rrafo en que supone el autor an\u00f3nimo que, a pesar de esta suspensi\u00f3n, sigui\u00f3 aquel galanteo y criminales relaciones por largo tiempo, y contin\u00faa:)<\/p>\r\n<p class=\"salto10\">No pudo estar secreto en tanta continuaci\u00f3n este suceso. Los prelados de la religi\u00f3n, confusos, averiguaron el todo; entre el error y el poder vacilaban. En fin, lleg\u00f3 a noticia del Santo Tribunal todo el caso. Era inquisidor general\u00a0D. fray Antonio de Sotomayor, religioso dominico, arzobispo de Damasco, confesor del Rey. \u00c9ste tuvo audiencias repetidas y secretas con el Rey, advirti\u00e9ndole los muchos errores que se hab\u00edan cometido en el cuento. Dio Felipe IV palabra de abstenerse de toda comunicaci\u00f3n, y que inadvertido se hab\u00edan hecho aquellas demostraciones; pero luego se lo particip\u00f3 al Conde-Duque para que discurriese la enmienda.<\/p>\r\nEl Santo Tribunal fulmin\u00f3 causa contra D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Yillanueva, que en las declaraciones secretas que se hab\u00edan tomado result\u00f3 culpado, y pas\u00f3 a prenderle<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt217\" id=\"rf217\"><sup>[217]<\/sup><\/a>. El Rey y el Conde resolvieron disimular aquella prisi\u00f3n; pero el Conde, receloso no le sucediera alg\u00fan desaire, previno al Rey el riesgo y procur\u00f3 atajar todo el cuento.\r\n\r\nLo primero que hizo fue irse una noche a la casa del Inquisidor General a estar con \u00e9l, y sin darse por entendido de nada, le puso delante dos decretos del Rey, el uno en que S.\u00a0M. le conced\u00eda doce mil ducados de renta con la calidad que hiciese renuncia de la inquisici\u00f3n y se retirase a C\u00f3rdoba (que era su patria) luego; y no aceptando esto, el otro decreto era ech\u00e1ndole las temporalidades dentro de veinticuatro horas, saliendo desterrado de todos los reinos. Acept\u00f3 el Arzobispo el primer decreto, hizo la dejaci\u00f3n y se retir\u00f3 a C\u00f3rdoba. Estaba por embajador de Roma el Conde de Pe\u00f1aranda, y empezaba su pontificado Urbano VIII. Despach\u00f3 postas el Conde-Duque con pliegos al Papa y al Embajador, y dentro de pocos d\u00edas vino orden muy apretada de Roma para que la causa original la remitiese la Inquisici\u00f3n a Su Santidad, cesando entonces las diligencias<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt218\" id=\"rf218\"><sup>[218]<\/sup><\/a>, que se proseguir\u00edan en aquella corte. Obedeci\u00f3 el Santo Tribunal y nombr\u00f3 a Alfonso Paredes, uno de los notarios del Consejo, para que pasase a Roma, y en una arquilla cerrada y sellada le entregaron los papeles.\r\n\r\nEl Conde-Duque luego que supo la elecci\u00f3n del ministro, lo primero que hizo fue, con todo secreto, sacar su retrato por un pintor del Rey, de que se hicieron copias, y enviar una a G\u00e9nova al Embajador de Espa\u00f1a, otra al Virey de Sicilia, otra al de N\u00e1poles y otra al Embajador de Roma, con \u00f3rdenes del Rey para que estuviesen con gran cuidado, y en cualquier paraje donde pudiese ser hallado Alfonso Paredes, cogiesen su persona y se la remitiesen al Virey de N\u00e1poles con suficiente guardia y gran secreto, y al Virey que en el Castel del Ovo, castillo muy fuerte de N\u00e1poles, le pusiese preso, se\u00f1al\u00e1ndole congrua suficiente para su sustentaci\u00f3n, y que la arquilla con el mismo secreto la remitiese al Rey con un cabo de los de mayor confianza, sin permitir se abriese.\r\n\r\nAlfonso de Paredes, con su encargo, se embarc\u00f3 en Alicante y lleg\u00f3 a G\u00e9nova, donde desembarc\u00f3. El Embajador, que ya ten\u00eda prevenido al Dux mucho antes con las cartas y el retrato que hab\u00eda recibido, luego supo su llegada; y pasando inmediatamente a notici\u00e1rselo al dux, aquella noche le prendieron y sacaron de la ciudad por la via de Mil\u00e1n, cuyo gobernador, que tambi\u00e9n estaba prevenido, le remiti\u00f3 con el mismo recato a N\u00e1poles, donde el Virey ejecut\u00f3 la orden, poni\u00e9ndole en el castillo, se\u00f1al\u00e1ndole dos ducatones<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt219\" id=\"rf219\"><sup>[219]<\/sup><\/a> cada d\u00eda para su manutenci\u00f3n, imponi\u00e9ndole pena de la vida si hablaba o decia la menor palabra de qui\u00e9n era o a qu\u00e9 hab\u00eda venido, sin permitirle escribir, y al alcaide hicieron la misma prevenci\u00f3n, y as\u00ed estuvo m\u00e1s de quince a\u00f1os que tuvo de vida.\r\n\r\nEl Virey de N\u00e1poles remiti\u00f3 la arquilla con un capit\u00e1n confidente suyo al Conde-Duque, quien se la llev\u00f3 al Rey, cerrada, como hab\u00eda venido, y sin consentir abrirla, los dos solos la quemaron en la chimenea del cuarto del Rey.\r\n\r\nYa en este tiempo hab\u00eda el Rey nombrado, por instancias de la reina do\u00f1a Isabel, por inquisidor general a don Diego de Arce y Reinoso, y la religi\u00f3n benedictina hab\u00eda puesto el m\u00e1s conveniente remedio en la reforma del convento de la Encarnaci\u00f3n Benita, siendo desde entonces, as\u00ed la c\u00f3mplice como todas las dem\u00e1s religiosas, un relicario de santidad.\r\n\r\nComo la causa no llegaba a liorna (no obstante que se susurraba todo el cuento), el proto-notario se estaba preso en Toledo, adonde le hab\u00edan llevado desde el principio; hac\u00edan diligencias sus parientes; el Rey y el Duque disimulaban, pasando en esta suspensi\u00f3n m\u00e1s de dos a\u00f1os.\r\n\r\nEscribieron cartas por el Inquisidor General a Roma, y el Conde de O\u00f1ate se estrech\u00f3 con el Papa, quien tambi\u00e9n disimul\u00f3, dej\u00e1ndolo todo en silencio, con que el Inquisidor General, de su <i>motu propio<\/i>, dispuso que en la sala de la Inquisici\u00f3n de Toledo, delante de los inquisidores y secretarios, convocados el guardi\u00e1n de San Juan de los Reyes, el prior de San Pedro M\u00e1rtir, el prep\u00f3sito de la casa profesa de Toledo, el comendador de la Merced, dos can\u00f3nigos de la santa iglesia y el prior del Carmen, saliese D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Villanueva a la sala en cuerpo y sin pretina, sentado en un taburete raso, sin leerle causa, fuese gravemente reprendido por el guardi\u00e1n de San Francisco, sin declarar la causa, diciendo haber incurrido en casos de irreligi\u00f3n, sacrilegios y supersticiones, y otros pecados enormes, por donde hab\u00eda sido incurso en la bula de la Cena; y que por usar de misericordia el Santo Tribunal le absolv\u00eda de todo, con la calidad de que por un a\u00f1o ayunase los viernes, no entrase en el convento de las monjas, ni tuviese comunicaci\u00f3n con ninguna, y repartiese dos mil ducados de limosna, con intervenci\u00f3n del padre prior de Atocha, y de todo esto se dio testimonio por el secretario del secreto, y fue suelto. Volvi\u00f3se a su casa y empleos con orden precisa del Rey de que nunca le hablase, ni al Conde-Duque, nada de este suceso.\r\n\r\nAs\u00ed tuvo fin un tan singular esc\u00e1ndalo, que caus\u00f3 tantos disturbios.\r\n\r\nA un hijo que dej\u00f3 en Espa\u00f1a Alfonso de Paredes le dio el Rey empleo decoroso, con que se mantuvo con toda decencia.\r\n<p class=\"salto10\">A este suceso se a\u00f1ade por tradici\u00f3n la circunstancia de que, muerta la monja Margarita, la Priora obtuvo del Rey la donaci\u00f3n del reloj que aun existe y que al dar la hora repite los clamores a difunto.<\/p>","rendered":"<p class=\"centrado\">(Manuscrito contempor\u00e1neo)<\/p>\n<p class=\"subtit\">Relaci\u00f3n de todo lo sucedido en el caso de la Encarnaci\u00f3n Benita, que llaman de San Pl\u00e1cido, de esta corte.<\/p>\n<p>Habiendo heredado joven la corona Felipe IV, era todo su valimiento el Conde de Olivares, tercer hijo de la casa de Medinasidonia, con quien ten\u00eda gran cabida D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Villanueva, proto-notario de Arag\u00f3n y ayuda de c\u00e1mara, todos tres mozos; y con la ocasi\u00f3n de ser el proto-notario patrono del convento de la Encarnaci\u00f3n Benita, unido junto a su casa, estando un d\u00eda en conversaci\u00f3n los tres casualmente, dijo eme en su convento estaba por religiosa una hermos\u00edsima dama: la curiosidad del Rey y el encarecimiento del proto-notario dio motivo a que el rey Felipe quiso verla. Pas\u00f3 disfrazado al locutorio, donde D. Jer\u00f3nimo, como patrono, con su autoridad dispuso el que la viera.<\/p>\n<p>Enamor\u00f3se el Rey; el Conde con su poder facilit\u00f3 las disposiciones, y en fin, todas las noches eran largas las visitas. No se pudo esconder tanto este galanteo, que no censurase el convento, y el Rey, encendido con el fuego de su apetito, no pretendiese atrepellar con todos los inconvenientes.<\/p>\n<p>Las d\u00e1divas y ofrecimientos del Conde, la ma\u00f1a del proto-notario, la vecindad de las casas, hicieron romper la clausura por una cueva de la casa del patrono, que dio paso a una b\u00f3veda del convento, destinada para guardar el carb\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt216\" id=\"rf216\"><sup>[216]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La dama religiosa, entre resuelta y t\u00edmida, no se atrevi\u00f3 a la ejecuci\u00f3n de sacrilegio sin dar parte a la Abadesa, la cual, estrech\u00e1ndose con el Conde y D.\u00a0Jer\u00f3nimo, procur\u00f3 con todo recato el disuadir tal empe\u00f1o. Los dos, resueltos a complacer al Monarca, la respondieron con determinaci\u00f3n, a que ella, animosa, la noche que estaba prevenida para la ejecuci\u00f3n, dispuso en la celda de la dama un estrado, en cuyas almohadas la hizo reclinar, y a su lado puso un devoto crucifijo con luces. Entr\u00f3 por la mina, primero D. Jer\u00f3nimo, dejando en su casa al Rey y al Conde, y a vista de aquel espect\u00e1culo, volvi\u00f3 confuso y se suspendi\u00f3 la ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"salto10\">(Aqu\u00ed hay un p\u00e1rrafo en que supone el autor an\u00f3nimo que, a pesar de esta suspensi\u00f3n, sigui\u00f3 aquel galanteo y criminales relaciones por largo tiempo, y contin\u00faa:)<\/p>\n<p class=\"salto10\">No pudo estar secreto en tanta continuaci\u00f3n este suceso. Los prelados de la religi\u00f3n, confusos, averiguaron el todo; entre el error y el poder vacilaban. En fin, lleg\u00f3 a noticia del Santo Tribunal todo el caso. Era inquisidor general\u00a0D. fray Antonio de Sotomayor, religioso dominico, arzobispo de Damasco, confesor del Rey. \u00c9ste tuvo audiencias repetidas y secretas con el Rey, advirti\u00e9ndole los muchos errores que se hab\u00edan cometido en el cuento. Dio Felipe IV palabra de abstenerse de toda comunicaci\u00f3n, y que inadvertido se hab\u00edan hecho aquellas demostraciones; pero luego se lo particip\u00f3 al Conde-Duque para que discurriese la enmienda.<\/p>\n<p>El Santo Tribunal fulmin\u00f3 causa contra D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Yillanueva, que en las declaraciones secretas que se hab\u00edan tomado result\u00f3 culpado, y pas\u00f3 a prenderle<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt217\" id=\"rf217\"><sup>[217]<\/sup><\/a>. 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Despach\u00f3 postas el Conde-Duque con pliegos al Papa y al Embajador, y dentro de pocos d\u00edas vino orden muy apretada de Roma para que la causa original la remitiese la Inquisici\u00f3n a Su Santidad, cesando entonces las diligencias<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt218\" id=\"rf218\"><sup>[218]<\/sup><\/a>, que se proseguir\u00edan en aquella corte. Obedeci\u00f3 el Santo Tribunal y nombr\u00f3 a Alfonso Paredes, uno de los notarios del Consejo, para que pasase a Roma, y en una arquilla cerrada y sellada le entregaron los papeles.<\/p>\n<p>El Conde-Duque luego que supo la elecci\u00f3n del ministro, lo primero que hizo fue, con todo secreto, sacar su retrato por un pintor del Rey, de que se hicieron copias, y enviar una a G\u00e9nova al Embajador de Espa\u00f1a, otra al Virey de Sicilia, otra al de N\u00e1poles y otra al Embajador de Roma, con \u00f3rdenes del Rey para que estuviesen con gran cuidado, y en cualquier paraje donde pudiese ser hallado Alfonso Paredes, cogiesen su persona y se la remitiesen al Virey de N\u00e1poles con suficiente guardia y gran secreto, y al Virey que en el Castel del Ovo, castillo muy fuerte de N\u00e1poles, le pusiese preso, se\u00f1al\u00e1ndole congrua suficiente para su sustentaci\u00f3n, y que la arquilla con el mismo secreto la remitiese al Rey con un cabo de los de mayor confianza, sin permitir se abriese.<\/p>\n<p>Alfonso de Paredes, con su encargo, se embarc\u00f3 en Alicante y lleg\u00f3 a G\u00e9nova, donde desembarc\u00f3. El Embajador, que ya ten\u00eda prevenido al Dux mucho antes con las cartas y el retrato que hab\u00eda recibido, luego supo su llegada; y pasando inmediatamente a notici\u00e1rselo al dux, aquella noche le prendieron y sacaron de la ciudad por la via de Mil\u00e1n, cuyo gobernador, que tambi\u00e9n estaba prevenido, le remiti\u00f3 con el mismo recato a N\u00e1poles, donde el Virey ejecut\u00f3 la orden, poni\u00e9ndole en el castillo, se\u00f1al\u00e1ndole dos ducatones<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt219\" id=\"rf219\"><sup>[219]<\/sup><\/a> cada d\u00eda para su manutenci\u00f3n, imponi\u00e9ndole pena de la vida si hablaba o decia la menor palabra de qui\u00e9n era o a qu\u00e9 hab\u00eda venido, sin permitirle escribir, y al alcaide hicieron la misma prevenci\u00f3n, y as\u00ed estuvo m\u00e1s de quince a\u00f1os que tuvo de vida.<\/p>\n<p>El Virey de N\u00e1poles remiti\u00f3 la arquilla con un capit\u00e1n confidente suyo al Conde-Duque, quien se la llev\u00f3 al Rey, cerrada, como hab\u00eda venido, y sin consentir abrirla, los dos solos la quemaron en la chimenea del cuarto del Rey.<\/p>\n<p>Ya en este tiempo hab\u00eda el Rey nombrado, por instancias de la reina do\u00f1a Isabel, por inquisidor general a don Diego de Arce y Reinoso, y la religi\u00f3n benedictina hab\u00eda puesto el m\u00e1s conveniente remedio en la reforma del convento de la Encarnaci\u00f3n Benita, siendo desde entonces, as\u00ed la c\u00f3mplice como todas las dem\u00e1s religiosas, un relicario de santidad.<\/p>\n<p>Como la causa no llegaba a liorna (no obstante que se susurraba todo el cuento), el proto-notario se estaba preso en Toledo, adonde le hab\u00edan llevado desde el principio; hac\u00edan diligencias sus parientes; el Rey y el Duque disimulaban, pasando en esta suspensi\u00f3n m\u00e1s de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Escribieron cartas por el Inquisidor General a Roma, y el Conde de O\u00f1ate se estrech\u00f3 con el Papa, quien tambi\u00e9n disimul\u00f3, dej\u00e1ndolo todo en silencio, con que el Inquisidor General, de su <i>motu propio<\/i>, dispuso que en la sala de la Inquisici\u00f3n de Toledo, delante de los inquisidores y secretarios, convocados el guardi\u00e1n de San Juan de los Reyes, el prior de San Pedro M\u00e1rtir, el prep\u00f3sito de la casa profesa de Toledo, el comendador de la Merced, dos can\u00f3nigos de la santa iglesia y el prior del Carmen, saliese D.\u00a0Jer\u00f3nimo de Villanueva a la sala en cuerpo y sin pretina, sentado en un taburete raso, sin leerle causa, fuese gravemente reprendido por el guardi\u00e1n de San Francisco, sin declarar la causa, diciendo haber incurrido en casos de irreligi\u00f3n, sacrilegios y supersticiones, y otros pecados enormes, por donde hab\u00eda sido incurso en la bula de la Cena; y que por usar de misericordia el Santo Tribunal le absolv\u00eda de todo, con la calidad de que por un a\u00f1o ayunase los viernes, no entrase en el convento de las monjas, ni tuviese comunicaci\u00f3n con ninguna, y repartiese dos mil ducados de limosna, con intervenci\u00f3n del padre prior de Atocha, y de todo esto se dio testimonio por el secretario del secreto, y fue suelto. Volvi\u00f3se a su casa y empleos con orden precisa del Rey de que nunca le hablase, ni al Conde-Duque, nada de este suceso.<\/p>\n<p>As\u00ed tuvo fin un tan singular esc\u00e1ndalo, que caus\u00f3 tantos disturbios.<\/p>\n<p>A un hijo que dej\u00f3 en Espa\u00f1a Alfonso de Paredes le dio el Rey empleo decoroso, con que se mantuvo con toda decencia.<\/p>\n<p class=\"salto10\">A este suceso se a\u00f1ade por tradici\u00f3n la circunstancia de que, muerta la monja Margarita, la Priora obtuvo del Rey la donaci\u00f3n del reloj que aun existe y que al dar la hora repite los clamores a difunto.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":8,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"back-matter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-91","back-matter","type-back-matter","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/91","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/back-matter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/91\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":242,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/91\/revisions\/242"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter\/91\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91"}],"wp:term":[{"taxonomy":"back-matter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/back-matter-type?post=91"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=91"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=91"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}