{"id":32,"date":"2018-03-20T12:15:56","date_gmt":"2018-03-20T12:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-4\/"},"modified":"2018-03-20T14:11:27","modified_gmt":"2018-03-20T14:11:27","slug":"primer-recinto-de-madrid","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/primer-recinto-de-madrid\/","title":{"rendered":"Primer recinto de Madrid"},"content":{"raw":"Cuatro son, seg\u00fan queda expresado en la <i>Introducci\u00f3n hist\u00f3rica<\/i>, los recintos sucesivos de la villa de Madrid; desde su antiqu\u00edsimo y dudoso origen hasta nuestros d\u00edas. El primero (no demostrado, aunque veros\u00edmil) pertenece a aquella \u00e9poca remota en que se supone exist\u00eda ya, con el pretendido nombre de M<small>ANTUA<\/small>, y bajo la dominaci\u00f3n de los griegos y romanos. Este recinto (seg\u00fan la constante tradici\u00f3n y algunos datos positivos que ha recogido la Historia) existi\u00f3, al parecer, con tan breves dimensiones, como que s\u00f3lo comprend\u00eda desde el castillo o <i>Alc\u00e1zar<\/i>, hasta la puerta de la Vega; y desde all\u00ed, revolviendo r\u00e1pidamente por la cuesta de Ram\u00f3n a espaldas de donde luego se alzaron las casas de Malpica o de Povar y la de los Consejos, tornaba a la calle o plaza de la Almudena, como frente a la del Factor, por donde corr\u00eda luego la muralla a cerrar de nuevo por el pretil con el Alc\u00e1zar. Dicha muralla primitiva (que debi\u00f3 desaparecer en un tiempo remoto e ignorado), dicen los cronistas que se hallaba flanqueada por varias torres, entre ellas una, llamada <i>Narigu\u00e9s<\/i>, donde ahora estaban las casas de Malpica, sobre las huertas del <i>Pozacho<\/i>, y otra independiente y extramuros, aunque contigua, llamada <i>Torre Gaona<\/i>, hacia el sitio donde estuvieron despu\u00e9s los <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>. Finalmente, las dos \u00fanicas entradas o puertas que interrump\u00edan la continuidad de dicha muralla, y limitaban a tan breves t\u00e9rminos el per\u00edmetro de la villa, eran las de la <i>Vega<\/i>, al Poniente, y el <i>Arco de Santa Mar\u00eda<\/i>, mirando a Oriente, en la que despu\u00e9s se llam\u00f3 calle, o m\u00e1s bien <i>plazuela de la Almudena<\/i>, frente de la embocadura de la calle del Factor.\r\n\r\nTan modesta fue la cuna de la futura <i>capital de dos mundos<\/i>; y excusado es decir que, embebida despu\u00e9s en una poblaci\u00f3n infinitamente mayor, no qued\u00f3 de ella rastro alguno, ni piedra sobre piedra, de sus primitivas construcciones. All\u00ed, sin embargo, tuvo Madrid su fundaci\u00f3n primera, sus primitivos muros, su primera iglesia, su primera fortaleza y Alc\u00e1zar Real; y aunque todos estos monumentos materiales hayan desaparecido con el transcurso del tiempo, qu\u00e9dale todav\u00eda a aquel modesto recinto la gloriosa ejecutoria de su remoto origen, y sus nobles tradiciones hist\u00f3ricas, continuadas despu\u00e9s, en la serie de los siglos, como parte principal de m\u00e1s importante conjunto; los recuerdos, en fin, de la primitiva villa del <i>Oso y el Madro\u00f1o<\/i>, cuna de su infancia, s\u00edmbolo y monumento de su antiqu\u00edsima fundaci\u00f3n.\r\n\r\nEn este sentido es como nos cumple hoy recorrer este breve recinto, consagr\u00e1ndole nuestros primeros paseos hist\u00f3ricos por el <i>antiguo Madrid<\/i>; pero excusado es repetir que, como quiera que sus primitivas condiciones quedaron envueltas en la noche de los siglos, habremos necesariamente de contemplarle, no con las que entonces pudo tener, sino con las que adquiri\u00f3 despu\u00e9s y nos ha trasmitido la Historia, o el tiempo ha respetado.\r\n\r\nEmpezaremos, pues, por el A<small>LC\u00c1ZAR<\/small>, que, seg\u00fan las m\u00e1s probables conjeturas, fue la verdadera causa de la fundaci\u00f3n de Madrid, a quien la sana cr\u00edtica no halla fundamento bastante para conceder existencia anterior a la dominaci\u00f3n de los sarracenos.","rendered":"<p>Cuatro son, seg\u00fan queda expresado en la <i>Introducci\u00f3n hist\u00f3rica<\/i>, los recintos sucesivos de la villa de Madrid; desde su antiqu\u00edsimo y dudoso origen hasta nuestros d\u00edas. El primero (no demostrado, aunque veros\u00edmil) pertenece a aquella \u00e9poca remota en que se supone exist\u00eda ya, con el pretendido nombre de M<small>ANTUA<\/small>, y bajo la dominaci\u00f3n de los griegos y romanos. Este recinto (seg\u00fan la constante tradici\u00f3n y algunos datos positivos que ha recogido la Historia) existi\u00f3, al parecer, con tan breves dimensiones, como que s\u00f3lo comprend\u00eda desde el castillo o <i>Alc\u00e1zar<\/i>, hasta la puerta de la Vega; y desde all\u00ed, revolviendo r\u00e1pidamente por la cuesta de Ram\u00f3n a espaldas de donde luego se alzaron las casas de Malpica o de Povar y la de los Consejos, tornaba a la calle o plaza de la Almudena, como frente a la del Factor, por donde corr\u00eda luego la muralla a cerrar de nuevo por el pretil con el Alc\u00e1zar. Dicha muralla primitiva (que debi\u00f3 desaparecer en un tiempo remoto e ignorado), dicen los cronistas que se hallaba flanqueada por varias torres, entre ellas una, llamada <i>Narigu\u00e9s<\/i>, donde ahora estaban las casas de Malpica, sobre las huertas del <i>Pozacho<\/i>, y otra independiente y extramuros, aunque contigua, llamada <i>Torre Gaona<\/i>, hacia el sitio donde estuvieron despu\u00e9s los <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>. Finalmente, las dos \u00fanicas entradas o puertas que interrump\u00edan la continuidad de dicha muralla, y limitaban a tan breves t\u00e9rminos el per\u00edmetro de la villa, eran las de la <i>Vega<\/i>, al Poniente, y el <i>Arco de Santa Mar\u00eda<\/i>, mirando a Oriente, en la que despu\u00e9s se llam\u00f3 calle, o m\u00e1s bien <i>plazuela de la Almudena<\/i>, frente de la embocadura de la calle del Factor.<\/p>\n<p>Tan modesta fue la cuna de la futura <i>capital de dos mundos<\/i>; y excusado es decir que, embebida despu\u00e9s en una poblaci\u00f3n infinitamente mayor, no qued\u00f3 de ella rastro alguno, ni piedra sobre piedra, de sus primitivas construcciones. All\u00ed, sin embargo, tuvo Madrid su fundaci\u00f3n primera, sus primitivos muros, su primera iglesia, su primera fortaleza y Alc\u00e1zar Real; y aunque todos estos monumentos materiales hayan desaparecido con el transcurso del tiempo, qu\u00e9dale todav\u00eda a aquel modesto recinto la gloriosa ejecutoria de su remoto origen, y sus nobles tradiciones hist\u00f3ricas, continuadas despu\u00e9s, en la serie de los siglos, como parte principal de m\u00e1s importante conjunto; los recuerdos, en fin, de la primitiva villa del <i>Oso y el Madro\u00f1o<\/i>, cuna de su infancia, s\u00edmbolo y monumento de su antiqu\u00edsima fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido es como nos cumple hoy recorrer este breve recinto, consagr\u00e1ndole nuestros primeros paseos hist\u00f3ricos por el <i>antiguo Madrid<\/i>; pero excusado es repetir que, como quiera que sus primitivas condiciones quedaron envueltas en la noche de los siglos, habremos necesariamente de contemplarle, no con las que entonces pudo tener, sino con las que adquiri\u00f3 despu\u00e9s y nos ha trasmitido la Historia, o el tiempo ha respetado.<\/p>\n<p>Empezaremos, pues, por el A<small>LC\u00c1ZAR<\/small>, que, seg\u00fan las m\u00e1s probables conjeturas, fue la verdadera causa de la fundaci\u00f3n de Madrid, a quien la sana cr\u00edtica no halla fundamento bastante para conceder existencia anterior a la dominaci\u00f3n de los sarracenos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":2,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-32","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":109,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/revisions\/109"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=32"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=32"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=32"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}