{"id":43,"date":"2018-03-20T12:15:57","date_gmt":"2018-03-20T12:15:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-8\/"},"modified":"2018-03-20T17:47:17","modified_gmt":"2018-03-20T17:47:17","slug":"desde-la-puerta-de-la-vega","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/desde-la-puerta-de-la-vega\/","title":{"rendered":"III. Desde la Puerta de la Vega a Puerta de Moros"},"content":{"raw":"Detr\u00e1s del pretil de los Consejos, por donde supusimos que cerraba el primer recinto de Madrid, se ofrecen al paso la estrecha callejuela del <i>Estudio de la Villa<\/i>, la plazuela de la <i>Cruz Verde<\/i>, y los derrumbaderos, m\u00e1s bien que calles, de la <i>Ventanilla<\/i> y de <i>Ram\u00f3n<\/i>, que desembocan en la calle de Segovia<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt55\" id=\"rf55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. En dicha callejuela del Estudio, y con el n\u00famero 2 nuevo de la manzana 189, exist\u00eda hasta poco h\u00e1 la casa a que debe su nombre, que fue <i>Estudio p\u00fablico<\/i> de humanidades, pagado por la villa de Madrid, el mismo que regentaba, a mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos, y a que asisti\u00f3 el inmortal <i>Cervantes<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt56\" id=\"rf56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Esta casa, propiedad entonces de Madrid, pertenece hoy a los Condes de la Vega del Pozo, y tiene su entrada por dicha calle, llamada hoy <i>de la Villa<\/i>, y otra fachada a la calle de Segovia, al n\u00famero 24 nuevo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt57\" id=\"rf57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nLa que nace esquina y vuelve a la plazuela de la Cruz Verde y calle de Segovia perteneci\u00f3 en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> al maestro Bernardo de Clavijo, y posteriormente, a principios del siglo <small>XVIII<\/small>, fue de Sebasti\u00e1n de Flores, maestro herrero de la Real casa, con cuya hija do\u00f1a Josefa estuvo casado el c\u00e9lebre arquitecto <i>D. Ventura Rodr\u00edguez<\/i>, que posey\u00f3 por mitad esta casa y habit\u00f3 en ella en el piso tercero, donde falleci\u00f3<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt58\" id=\"rf58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nLa plazoleta que se forma delante, tom\u00f3 el nombre de la <i>Cruz Verde<\/i>, por una grande de madera pintada de este color, que sirvi\u00f3 en el \u00faltimo auto general de fe de la Suprema Inquisici\u00f3n, y se hallaba colocada en el testero de dicha plazuela, en el murall\u00f3n de la huerta del Sacramento, a donde ha permanecido hasta nuestros d\u00edas, en que ha ca\u00eddo a pedazos por el trascurso del tiempo. En el mismo sitio se ve hoy una fuente, construida en 1850, cuando se suprimi\u00f3 la general de Puerta Cerrada.\r\n\r\nEl trozo de calle de Segovia, comprendido entre dicha plazoleta de la Cruz Verde hasta la muralla antigua estaba ocupado por las huertas del <i>Pozacho<\/i>, y se cree tambi\u00e9n que hubo all\u00ed ba\u00f1os p\u00fablicos en tiempo de los \u00e1rabes; pero no tom\u00f3 forma de calle hasta que, destruida la muralla, continuaron en su direcci\u00f3n, y las de la nueva salida al campo, las construcciones de casas a uno y otro lado; siendo acaso las primeras las dos, una enfrente de otra, destinadas a la fabricaci\u00f3n de la moneda (que entonces, como es sabido, era un privilegio afecto al oficio de tesorero, enajenado de la Corona, y no recuperado por \u00e9sta hasta el siglo pasado), y ha continuado en el mismo destino a ambos edificios, por cierto bien impropios e indignos de tan importante fabricaci\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt59\" id=\"rf59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Los dem\u00e1s edificios de este trozo de calle (que por largos a\u00f1os se titul\u00f3 <i>Nueva del Puente<\/i>, por dirigirse a la c\u00e9lebre obra de Juan de Herrera, construida sobre el rio Manzanares en el reinado de Felipe\u00a0II) son m\u00e1s modernos, y carecen de t\u00edtulos o recuerdos hist\u00f3ricos, a excepci\u00f3n del antes indicado n\u00famero 24, que sirvi\u00f3 de <i>Estudio de la Villa<\/i> y tiene, como dijimos, su entrada por la callejuela de este nombre. En la manzana frontera, se\u00f1alada con el n\u00famero 136, entre la costanilla de San Andr\u00e9s y la plazoleta y cuesta llamada de los <i>Ca\u00f1os Viejos<\/i>, hay varias casas de s\u00f3lida y moderna construcci\u00f3n. La \u00faltima, algo m\u00e1s antigua y conocida (acaso por su afortunado due\u00f1o) con el nombre de la <i>Casa del Pastor<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt60\" id=\"rf60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, tiene la particularidad de que, estando colocada entre la calle baja de Segovia y el final del callej\u00f3n o plazuela del Alamillo, da salida a \u00e9sta como piso bajo por el que es segundo en aqu\u00e9lla. En el costado de dicha casa que mira a la plazoleta estuvo la fuentecilla que se llam\u00f3 de los <i>Ca\u00f1os Viejos de San Pedro<\/i>, y sobre ella hay un escudo con las armas de Madrid.\r\n\r\nTrepando, m\u00e1s bien que subiendo, por aquella escabrosa cuesta, o la contigua de los <i>Ciegos<\/i>, se penetra en el tortuoso laberinto de callejuelas, hoy en gran parte convertidas en ruinas, conocido por la <i>Morer\u00eda<\/i>. Este distrito puede dividirse en dos trozos: el primero, comprendido desde la muralla antigua, entre las casas del Duque del Infantado y de la calle llamada hoy de Don Pedro, hasta puerta de Moros y plazuela y costanilla de San Andr\u00e9s; y el segundo, entre dicho San Andr\u00e9s y Puerta de Moros, hasta donde estaba la Puerta Cerrada, entre las cavas de San Francisco y San Miguel. Quiz\u00e1s sea \u00e9sta la misma divisi\u00f3n que antes se designaba con los nombres de <i>Morer\u00eda vieja y nueva<\/i>. Nos ocuparemos antes del primero de dichos trozos.\r\n\r\nLo estrecho, tortuoso y laber\u00edntico de aquellas callejuelas, <i>Real de la Morer\u00eda<\/i>, del <i>Granado<\/i>, del <i>Yesero<\/i>, de los <i>Mancebos<\/i>, del <i>Aguardiente<\/i>, del <i>Toro<\/i>, de la <i>Redondilla<\/i>, etc.; los r\u00e1pidos desniveles del suelo, la caprichosa y estudiada falta de alineaci\u00f3n en las casas, y los restos que aun quedan de algunas de ellas, que han resistido al poder del tiempo hasta nuestros d\u00edas, est\u00e1n evidentemente demostrando su origen ar\u00e1bigo, como las calles de Toledo, Granada, Sevilla y otras muchas de nuestras ciudades principales; pero la modestia misma de las ruinas que aun puedan sospecharse de aquella \u00e9poca, y la carencia absoluta de algunas construcciones importantes, tales como palacios, mezquitas, f\u00e1bricas, ba\u00f1os, hospitales, que tan frecuentemente se encuentran en las ciudades musl\u00edmicas, da claramente a entender la poca importancia que pudo tener el Madrid morisco, o por lo menos este distrito, a pesar de los po\u00e9ticos arranques de sus entusiastas coronistas y de las preciosas quintillas y encomi\u00e1sticos tercetos del poeta madrile\u00f1o D.\u00a0Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt61\" id=\"rf61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>, que se placen en consignar la tradici\u00f3n de haber estado situado el tribunal o <i>Alamin<\/i> del alcaide moro en el callej\u00f3n o plazuela llamada del <i>Alamillo<\/i>; aunque m\u00e1s probablemente vendr\u00e1 aquel nombre de un \u00e1rbol, plantado al extremo de ella, que todos hemos conocido. La casa, decorada por la tradici\u00f3n en aquellos barrios con el pomposo t\u00edtulo de <i>Palacio del Rey moro<\/i>, y que acab\u00f3 de ser demolida, por ruinosa, en estos \u00faltimos a\u00f1os, no ofrec\u00eda, por cierto, restos dignos de semejante presunci\u00f3n, y se diferenciaba poco, en su construcci\u00f3n y ornato, del com\u00fan del caser\u00edo mezquino de aquel barrio primitivo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt62\" id=\"rf62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEste, a nuestro entender, no pudo ser tampoco el principal de la villa en tiempo de la dominaci\u00f3n morisca, pues es natural que las principales construcciones estuvieran m\u00e1s cerca del Alc\u00e1zar, en la parte llana, y hacia la puerta principal, llamada de Guadalajara. Despu\u00e9s de la conquista es cuando, relegados los moros y jud\u00edos a estos confines de la poblaci\u00f3n, formaron su <i>aljama<\/i> o barrio, que se apellid\u00f3 desde entonces <i>la Morer\u00eda<\/i>. Mal pudieran, en tal estado, emprender en \u00e9l grandes construcciones, y en efecto, no se han hallado vestigios de ellas.\r\n\r\nMuy posteriormente a la reconquista de Madrid por las armas cristianas, y al comp\u00e1s que iba creciendo su importancia y extendiendo sus l\u00edmites con el derribo de la muralla y el terrapl\u00e9n de la <i>alcantarilla<\/i>, que servia de foso a aqu\u00e9lla, y dio despu\u00e9s su nombre a la calle hoy llamada de <i>Don Pedro<\/i>, se construyeron sobre las ruinas de las antiguas habitaciones morunas algunas casas principales de m\u00e1s importancia, y que aun se conservan en las calles de los <i>Dos Mancebos, Redondilla<\/i> y otras.\r\n\r\nLa principal, sin duda, de \u00e9stas, y el verdadero palacio de aquel distrito es la que, ocupando un espacio de m\u00e1s de sesenta mil pies, y dando frentes a dichas calles y a la plazuela de la Paja, form\u00f3 independiente la manzana 130 y perteneci\u00f3 a <i>D.\u00a0Pedro Laso de Castilla<\/i>, y despu\u00e9s a los duques del Infantado. Este inmenso edificio, el m\u00e1s notable entre los rar\u00edsimos monumentos hist\u00f3ricos que aun se conservan en Madrid, anteriores al siglo <small>XV<\/small>, mereci\u00f3 ya, a fines del mismo, servir de palacio o aposentamiento a los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos <i>D. Fernando y do\u00f1a Isabel<\/i>; habi\u00e9ndose construido de su orden el pasadizo que desde dicho palacio comunicaba a la tribuna de la inmediata parroquia de San Andr\u00e9s, convertida en capilla Real en esta ocasi\u00f3n por aquellos Monarcas. Igualmente recibieron en esta misma casa a su hija la princesa do\u00f1a Juana y su esposo el Archiduque, despu\u00e9s Felipe I; y despu\u00e9s de su muerte se aposentaron en ella los regentes del Reino, el cardenal Cisneros y el de\u00e1n de Lovayna. En ella hubo de celebrarse la c\u00e9lebre Junta de los Grandes de Castilla, en que, interpelando \u00e9stos al Cardenal para que manifestase con qu\u00e9 poderes gobernaba, contest\u00f3 asom\u00e1ndolos a los balcones, que daban al campo, y se\u00f1alando la artiller\u00eda y tropas: <i>Con estos poderes gobernar\u00e9 hasta que el Pr\u00edncipe venga<\/i>. Posteriormente, enlazada la casa de los Lasos de Castilla (descendientes que eran del Rey D. Pedro) con la de los Mendozas, duques del Infantado, pas\u00f3 este palacio a ser propiedad de estos se\u00f1ores, residiendo en \u00e9l hasta los fines del siglo anterior los poseedores de aquel ilustre t\u00edtulo, que tan dignamente han figurado en la Historia nacional. La necesidad de abreviar nos obliga a pasar por alto muchos de los personajes hist\u00f3ricos nacidos o fallecidos con este motivo en aquella casa, haciendo \u00fanicamente excepci\u00f3n de D. Rodrigo D\u00edaz de Vivar, Hurtado de Mendoza, s\u00e9timo duque del Infantado y nieto del c\u00e9lebre D. Francisco G\u00f3mez Sandoval, duque de Lerma, ministro favorito de Felipe III, y luego cardenal de la Santa Iglesia Romana.\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/03.jpg\" \/><\/p>\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/04.jpg\" \/><\/p>\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/05.jpg\" \/><\/p>\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/06.jpg\" \/><\/p>\r\nLa solemnidad con que se celebr\u00f3 el bautizo de este infante, verificado, en 3 de Abril de 1614, en la vecina parroquia de San Andr\u00e9s, siendo su padrino <i>en persona<\/i> el Rey D.\u00a0Felipe III, y corriendo la disposici\u00f3n de \u00e9l por su ministro favorito el Duque de Lerma, fue tal, que mereci\u00f3 quedar consignada en las historias de Guadalajara y de Madrid. H\u00edzose bajada desde la tribuna de la casa a la iglesia, y desde ella al aposento de la parida hab\u00eda veintid\u00f3s salas seguidas y ricamente colgadas. Fue bautizado en la pila de Santo Domingo, que sirve para los pr\u00edncipes de Asturias, y asistieron a la ceremonia y fiesta tuda la familia Real y Grandeza de la corte. Este duque fue despu\u00e9s general de la caballer\u00eda en el principado de Catalu\u00f1a; luego, embajador en Roma y virrey y capit\u00e1n general en el reino de Sicilia, y muri\u00f3 en esta misma casa, en 14 de Enero de 1657, sin sucesi\u00f3n, pasando sus estados a incorporarse a los del pr\u00edncipe de M\u00e9lito y \u00c9boli, duque de Pastrana, D. Rodrigo de Silva y Mendoza.\r\n\r\nDesgraciadamente este noble palacio, que ha permanecido en pie y regularmente conservado hasta hace pocos a\u00f1os, empez\u00f3 a desmoronarse, habi\u00e9ndose tenido que derribar, por ruinosa, gran parte de \u00e9l y el pasadizo que comunicaba a la tribuna de los reyes en San Andr\u00e9s.\r\n\r\nLa manzana n\u00famero 129, contigua a este palacio, y unida a \u00e9l, como ya queda dicho, por el pasadizo que comunicaba a la tribuna de San Andr\u00e9s, es de una figura muy irregular, dando frente a dicha plazuela de la Paja, costanilla de San Andr\u00e9s, plazuela de Puerta de Moros, costanilla de San Pedro y <i>Calle sin puertas<\/i>; y encierra en su espacio dilatado notables edificios y monumentos, religiosos e hist\u00f3ricos, dignos de la mayor atenci\u00f3n. Es el primero de ellos la antiqu\u00edsima e inmemorial parroquia de San Andr\u00e9s, que ya exist\u00eda, por lo menos, en vida del glorioso <i>San Isidro Labrador<\/i>, patr\u00f3n de Madrid, a fines del siglo\u00a0<small>XII<\/small>, si bien el templo actual, con la ampliaci\u00f3n que recibi\u00f3 en tiempo de los Reyes Cat\u00f3licos, y posteriormente, a mediados del siglo <small>XVII<\/small>, conserva muy poco del antiguo, y es tambi\u00e9n muy distinto en su forma y distribuci\u00f3n. Actualmente la capilla mayor est\u00e1 sobre el mismo sitio en que antes el cementerio, y en ella se halla se\u00f1alado con una reja el sitio en que primitivamente estuvo sepultado el Santo patrono de Madrid. Y como quiera que esta antiqu\u00edsima iglesia y sus capillas y casas contiguas respiran, por decirlo as\u00ed, todas ellas el puro ambiente de aquella santa existencia, que all\u00ed exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento, y en donde por espacio de siete siglos permanecieron sus venerables restos, par\u00e9cenos la ocasi\u00f3n oportuna para recordar aqu\u00ed algunos hechos referentes a su memoria.\r\n\r\nLa vida de este sencillo y modesto lino de Madrid, cuyas eminentes virtudes y solida piedad, aunque ejercidas en la humilde esfera de un pobre labrador, bastaron a elevarle a los altares y a colocarle entre sus paisanos en el rango privilegiado de patrono y tutelar de la villa de Madrid, ha sido tantas veces trazada y comentada por los autores sagrados y profanos, y de tal modo est\u00e1 enlazada por los historiadores con los sucesos y tradiciones de la \u00e9poca de la restauraci\u00f3n de esta villa por las anuas cristianas, que es indispensable conocerla y estudiarla para comprender, en lo posible, aquel per\u00edodo important\u00edsimo y remoto. En nuestra literatura hist\u00f3rica no es \u00e9ste el \u00fanico ejemplo de relaci\u00f3n inmediata entre las cr\u00f3nicas y descripciones m\u00e1s o menos apasionadas de m\u00e1rtires y de santos, de c\u00e9lebres santuarios, monasterios y de im\u00e1genes aparecidas, y las vicisitudes, historia y marcha pol\u00edtica de los pueblos y las sociedades en que aqu\u00e9llos brillaron; por eso el historiador tiene que tomar en cuenta todos los documentos de esta especie (y que por desgracia van desapareciendo), donde, a vueltas de relaciones exageradas, de milagros ap\u00f3crifos y de estilo afectado y campanudo, suele hallar datos precios\u00edsimos, descripciones animadas y minuciosos detalles, que explican los sucesos, los enigmas y la filosof\u00eda de la Historia.\r\n\r\nTal sucede en nuestro Madrid con los muchos coronistas o entusiastas paneg\u00edricos de las c\u00e9lebres im\u00e1genes de Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena y de Atocha, y muy especialmente con las relaciones de la vida de su insigne patrono, colocado por la Iglesia en el rango de los santos, del humilde labrador a quien algunos apellidan <i>Isidro de Merlo y Quintana<\/i>.\r\n\r\nDesde el c\u00f3dice casi contempor\u00e1neo del Santo, escrito, a lo que parece, por <i>Juan Di\u00e1cono<\/i>, a mediados del siglo\u00a0<small>XIII<\/small>, que se conservaba en la iglesia de San Andr\u00e9s, y hoy en la Colegiata de San Isidro el Real, y que fue primero publicado en Flandes por el padre Daniel Papebroquio, y despu\u00e9s traducido del original y ampliamente comentado por el padre fray Jaime Bleda, hasta las re\u00f1idas y eruditas disertaciones de los se\u00f1ores Rosell, Mond\u00e9jar, Pellicer y otros, en el siglo pasado, los hechos hist\u00f3ricos y las relaciones milagrosas del glorioso San Isidro han sido debatidos hasta la saciedad, pero que prueban con evidencia el car\u00e1cter y virtudes altamente recomendables de aquel siervo de Dios, y la simpat\u00eda y devoci\u00f3n que aun en vida logr\u00f3 inspirar a sus compatriotas.\r\n\r\nNo es de este lugar el entrar ahora en las intrincadas controversias hist\u00f3ricas que han suscitado aquellos diligentes escritores, as\u00ed como los coronistas madrile\u00f1os, sobre la autenticidad de las apariciones del piadoso labrador al Rey D.\u00a0Alfonso VIII en la batalla de las Navas, sus prodigiosos milagros durante su vida, ni los obrados por su intercesi\u00f3n despu\u00e9s de su dichosa muerte.\r\n\r\nTampoco pretendemos enlazar su modesta historia con la de la restauraci\u00f3n de Madrid por D.\u00a0Alfonso VI, en 1083, ni con la nueva acometida que hicieron los moros marroqu\u00edes de Texufin y Al\u00ed, en 1108. En la primera (ocurrida, a lo que se cree, en los mismos a\u00f1os del nacimiento de San Isidro Labrador) estar\u00eda, de m\u00e1s el atribuirle intervenci\u00f3n alguna; en la segunda, acaecida cuando pudiera tener veintis\u00e9is a\u00f1os, le consideramos orando al Se\u00f1or por la defensa de su pueblo, como le vemos a\u00fan pintado en antiguos cuadros de nuestras iglesias. Para nuestro objeto hasta consignar aqu\u00ed las r\u00e1pidas noticias de su vida, que se deducen de aqu\u00e9llos piadosos comentarios, diciendo que pudo ser su nacimiento hacia 1082, y su muerte en 30 de Noviembre de 1172, sobre los noventa a\u00f1os de su edad; que hijo, seg\u00fan se cree, de labradores, fue labrador \u00e9l mismo, y sirvi\u00f3, entre otros, a la ilustre familia de los Vargas, en cuyos caser\u00edos de campo vivi\u00f3 el Santo largo tiempo; que trabaj\u00f3 tambi\u00e9n de obrero o alba\u00f1il, abriendo varios pozos, seg\u00fan la tradici\u00f3n que se conserva en diferentes sitios de esta villa; que toda su vida fue una serie no interrumpida de actos de caridad, de oraci\u00f3n y de modestia, sobresaliendo entre todos ellos su profunda devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora bajo los t\u00edtulos o advocaciones de la Almudena y de Atocha; que vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo en Torre-Laguna y all\u00ed cas\u00f3 con Mar\u00eda de la Cabeza, que se cree natural de la aldea de Carraquiz, y que tambi\u00e9n, como su esposo, alcanz\u00f3 por sus virtudes la canonizaci\u00f3n de la Iglesia; y que honrado, en fin, por un especial favor del cielo, que le hac\u00eda aparecer como santo entre sus piadosos contempor\u00e1neos, descans\u00f3 en el Se\u00f1or en una edad avanzada, con sentimiento general de sus convecinos y adoradores. Desde el mismo instante de su muerte empezaron a tributarle, con espont\u00e1neo entusiasmo, el m\u00e1s tierno culto y veneraci\u00f3n, y siendo muchos los milagros obrados por su intercesi\u00f3n, movieron a la santidad de Paulo V a acordar su beatificaci\u00f3n, en 14 de Febrero de 1619, y posteriormente, a 12 de Marzo de 1622, fue canonizado solemnemente por Gregorio XV, con cuyo motivo se celebraron en Madrid grandes fiestas y regocijos.\r\n\r\nAdem\u00e1s de los documentos escritos, quedan en Madrid, a pesar del trascurso de siete siglos, otros objetos materiales, consagrados por la tradici\u00f3n, de los sitios en que vivi\u00f3 nuestro Santo y en que obr\u00f3 sus notables milagros, o de los que ocup\u00f3 su precioso cuerpo despu\u00e9s de su muerte; por \u00faltimo, queda este mismo venerando cad\u00e1ver, entero, incorrupto y resistente a la acci\u00f3n de los siglos y a los argumentos de la incredulidad<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt63\" id=\"rf63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nConsta de aquellas historias y relaciones contempor\u00e1neas, y de las diligencias hechas para la canonizaci\u00f3n, que, acaecida la muerte del Santo Labrador, como queda dicho, en 1172, fue sepultado en el cementerio contiguo a esta parroquia de San Andr\u00e9s, en el mismo sitio en que aun se ve una reja y es hoy el suelo del presbiterio o altar mayor de dicha iglesia, por haberse \u00e9sta agrandado y dado diversa forma a su planta y distribuci\u00f3n. Y esos cuarenta a\u00f1os parece que permaneci\u00f3 el cuerpo del Santo en aquel sitio, hasta que en 1212, creciendo de d\u00eda en d\u00eda la devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a su intervenci\u00f3n milagrosa, fue solemnemente exhumado y colocado en un sepulcro digno en la capilla mayor, que entonces estaba donde hoy los pies de la iglesia. All\u00ed es donde, seg\u00fan varios coronistas, y con m\u00e1s o menos probabilidad, le visit\u00f3 el rey don Alfonso\u00a0VIII, y declar\u00f3, en vista de las facciones conservadas del Santo, <i>ser el mismo milagroso pastor que se le hab\u00eda aparecido y conducido su ej\u00e9rcito por bis asperezas de Sierra Morena la v\u00edspera de la batalla de las Navas de Tolosa<\/i>.\r\n\r\nAtribuyen tambi\u00e9n a esta visita del mismo monarca el origen del <i>arca de madera<\/i>, cubierta de cuero, en que se encerr\u00f3 el cuerpo del Santo, y que aun se conserva en el sitio mismo, aunque sumamente deteriorada, sobre unos leones de piedra, y mostrando en sus costados restos de las pinturas con que mand\u00f3 adornarla Alfonso, representando los milagros del Santo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt64\" id=\"rf64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEn aquella arca y capilla permaneci\u00f3 el Santo Cuerpo, hasta que el obispo D.\u00a0Gutierre de Vargas Carvajal construy\u00f3, en 1535, la suntuosa que lleva su nombre, contigua a esta parroquia de San Andr\u00e9s, y le hizo trasladar a \u00e9sta con gran solemnidad; pero por discordias ocurridas entre los capellanes de ambas, s\u00f3lo permaneci\u00f3 en \u00e9sta unos veinticuatro a\u00f1os, hasta que se cerr\u00f3 la comunicaci\u00f3n y qued\u00f3 independiente aquella capilla.\r\n\r\nVuelto el Santo a la parroquia, al sitio en que antes estuvo, permaneci\u00f3 en \u00e9l m\u00e1s de otro siglo, hasta que se concluy\u00f3 a costa del Rey y de la villa la magn\u00edfica <i>Capilla<\/i> bajo la advocaci\u00f3n del mismo Santo, que hoy admiramos a\u00fan al lado del Evangelio de aquella iglesia parroquial; y en ella y en su altar central fue colocado el Santo Cuerpo con una pompa extraordinaria el d\u00eda 15 de Mayo de 1669. La descripci\u00f3n de esta suntuosa capilla, o m\u00e1s bien templo primoroso, nos llevar\u00eda m\u00e1s lejos de los l\u00edmites que por sistema nos hemos impuesto en esta obrita, Baste decir que en las dos piezas de que consta, cuadrada la primera y ochavada la segunda, apuraron sus autores, Fray Diego de Madrid, Jos\u00e9 de Villareal y Sebasti\u00e1n Herrera, todos los recursos de la m\u00e1s rica arquitectura, mezclados con todos los caprichos del gusto plateresco de la \u00e9poca, y realzado el todo con bellas esculturas, bustos y relieves, magn\u00edficas pinturas de Rici y de Carre\u00f1o, y una riqueza tal, en fin, en la materia y en la forma, que sin disputa puede asegurarse que es el objeto m\u00e1s primoroso de su clase que encierra Madrid. Tard\u00f3 la construcci\u00f3n de esta elegante obra unos doce a\u00f1os, emple\u00e1ndose en ella 11.960.000 reales, suministrados por el Rey, por la Villa y por los virreyes de M\u00e9xico y el Per\u00fa.\r\n\r\nPor \u00faltimo, diremos que en el magn\u00edfico altar o retablo de m\u00e1rmoles que, formado de cuatro frentes, se levanta aislado en medio del ochavo o pieza segunda, se conserv\u00f3 cien a\u00f1os el cuerpo de San Isidro, hasta que en 1769, de orden de Carlos\u00a0III, fue trasladado a la iglesia del colegio imperial de los extinguidos jesuitas, que quiso dedicar al Santo Patrono de Madrid, aunque separ\u00e1ndole inoportunamente para ello de los sitios en que durante seis siglos hab\u00eda permanecido, y que estaban, por decirlo as\u00ed, impregnados de su memoria.\r\n\r\nAnteriormente, en 1620, el gremio de plateros de esta villa consagr\u00f3 al Santo, en ocasi\u00f3n de su beatificaci\u00f3n, una urna primorosa de oro, plata y bronce, que aunque obra que adolece del nial gusto de la \u00e9poca, es de gran valor, como que s\u00f3lo la materia, sin hechuras, ascendi\u00f3 a 16.000 ducados, y dentro de esta urna est\u00e1 la interior de filigrana de plata sobre tela de raso de oro riqu\u00edsimo, que le dio la Reina D.\u00aa\u00a0Mariana de Neoburg. En ella reposa el Santo Cuerpo perfectamente conservado, incorrupto, amomiado y completo, pues s\u00f3lo le faltan tres dedos de los pies: y por lo que puede calcularse de su extensi\u00f3n (que es mayor de dos varas), debi\u00f3 ser en vida de una estatura elevada. C\u00fabrenle ricos pa\u00f1os, guarnecidos de encaje, y renovados de tiempo en tiempo por la piedad de los reyes, en cuyas tribulaciones de nacimientos, enfermedades y muertes, son conducidas las preciosas reliquias a los Reales aposentos, o expuestas con pompa a la p\u00fablica veneraci\u00f3n; y a veces tambi\u00e9n, cuando las personas Reales desean implorar la intercesi\u00f3n del Santo y van a adorar su sepulcro, la urna que contiene los preciosos restos es bajada a mano por ocho regidores de Madrid y colocada sobre una mesa, donde, a presencia del Se\u00f1or Patriarca de las Indias, del Vicario eclesi\u00e1stico, clerec\u00eda de San Andr\u00e9s y San Isidro, del Ayuntamiento de Madrid, del Conde de Paredes (que cuenta entre los timbres de su casa el descender del piadoso Iv\u00e1n de Vargas, amo de San Isidro) y de la congregaci\u00f3n de los plateros, con hachas verdes encendidas, van entregando todos las llaves que conservan respectivamente de la urna preciosa, y abierta \u00e9sta y puesto de manifiesto el cad\u00e1ver, le adoran los reyes, los prelados, corporaciones y dem\u00e1s circunstantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt65\" id=\"rf65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nTerminaremos lo relativo a esta parroquia diciendo que la otra iglesia contigua, aunque independiente de la parroquia de San Andr\u00e9s, cae al lado de la Esp\u00edstola, y es la conocida con el nombre de <i>Capilla del Obispo<\/i>, aunque su verdadero nombre es el de <i>San Juan de Letr\u00e1n<\/i>, con salida tambi\u00e9n por un patio y escalerilla a la plazuela de la Paja. Este precioso templo, de una sola nave al estilo g\u00f3tico u ojival, del que apenas queda otro ejemplar en Madrid, encierra, entre obras notables del arte, los magn\u00edficos sepulcros o enterramientos de sus fundadores don Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia, y su padre el licenciado D.\u00a0Francisco Vargas, del Consejo de los Reyes Cat\u00f3licos y del emperador Carlos V, primorosa obra de escultura, la primera de su clase en Madrid, as\u00ed como tambi\u00e9n las preciosas hojas de la puerta de ingreso a la capilla, delicadamente esculpidas y bastante bien conservadas.\r\n\r\nEn el sitio mismo donde est\u00e1 edificada esta suntuosa capilla, y en la parte m\u00e1s alta de la colina conocida hoy por <i>Plazuela de la Paja<\/i>, existi\u00f3, a principios del siglo\u00a0<small>XV<\/small>, la casa del muy noble madrile\u00f1o <i>Ruy Gonz\u00e1lez Clavijo<\/i>, llamado el <i>Orador<\/i> por su facundia, camarero de D. Enrique III, y c\u00e9lebre en el mundo por el viaje que hizo a Samarcanda, en la gran Bukaria, por los a\u00f1os 1403, con el objeto de cumplimentar, de parte de su soberano, al memorable conquistador Timur-Bek (Tamorlan), siendo el primer europeo, seg\u00fan se cree, que penetr\u00f3 en aquel pa\u00eds de la Tartaria Mayor. Regresado a Madrid, public\u00f3 su curioso itinerario de viaje, que anda impreso<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt66\" id=\"rf66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Las casas de Ruy Gonz\u00e1lez Clavijo deb\u00edan de ser tan suntuosas, que sirvieron de aposento al infante D. Enrique de Arag\u00f3n, primo del rey D. Juan el II, en 1422, y pasando a fines del mismo siglo <small>XV<\/small> a la ilustre y antiqu\u00edsima familia madrile\u00f1a de los Vargas (que ten\u00eda tambi\u00e9n contiguas las solariegas de su apellido), labraron en su recinto la bella capilla ya indicada.\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/07.jpg\" \/><\/p>\r\nEl resto de la manzana hasta la <i>Costanilla de San Pedro, Calle Sin Puertas<\/i> y <i>Plazuela de la Paja<\/i>, fue todo igualmente casas del ya citado Francisco de Vargas, de quien era tambi\u00e9n la <i>Casa del Campo<\/i> antes de comprarla Felipe\u00a0II a sus herederos. Este licenciado <i>Francisco de Vargas<\/i>, padre del obispo D. Gutierre, y se\u00f1or de la ilustre y antiqu\u00edsima casa de los Vargas de Madrid, fue tan privado consejero de los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos y del Emperador, que no hab\u00eda asunto de importancia que no le consultasen, respondiendo con la f\u00f3rmula de <i>Aver\u00edg\u00fcelo Vargas<\/i>, que qued\u00f3 despu\u00e9s como dicho popular, y aun como t\u00edtulo de comedias de Tirso y otros. La parte conocida hoy m\u00e1s propiamente con el nombre de <i>Casa de San Isidro<\/i>, que recay\u00f3, por alianza con los Vargas, en la familia de los Lujanes, es la que cae a los pies de la iglesia de San Andr\u00e9s y tiene su entrada por la plazoleta. En ella es donde, como dijimos, vivi\u00f3 <i>Ivan de Vargas<\/i> en el siglo <small>XI<\/small>, en tiempo en que le servia para la labranza de sus propiedades el piadoso Isidro Labrador, y en el patio de la misma casa se ve a\u00fan el pozo milagroso de donde sac\u00f3 el Santo al hijo de Ivan, que hab\u00eda ca\u00eddo en \u00e9l, y la estancia, hoy convertida en capilla, donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, espir\u00f3 aquel Bienaventurado. Esta casa pertenece en el d\u00eda al Sr. Conde de Paredes, descendiente de Ivan de Vargas por una de sus nietas, D.\u00aa Catalina Lujan, condesa de Paredes, a cuyo t\u00edtulo debe tambi\u00e9n el privilegio, que ya hemos indicado, de guardar una de las llaves del arca en que se conserva el cuerpo del Santo Patrono de Madrid. Las otras casas contiguas a la capilla del Obispo por la plazuela de la Paja fueron tambi\u00e9n de los mayorazgos fundados por Francisco de Vargas, que recayeron en su hijo D. Francisco, primer marqu\u00e9s de San Vicente, y hoy pertenecen como tal al se\u00f1or Duque de H\u00edjar, que conserva el patronato de la capilla. En una de ellas (en la que est\u00e1 el pasadizo de San Pedro) existe a\u00fan un espacioso patio cuadrado, circundado de galer\u00edas con columnas y escudos de armas, de cuyo gusto puede inferirse su construcci\u00f3n en los principios del siglo <small>XVI<\/small>. Todas estas casas, habitadas por el mismo licenciado Vargas en tiempo de los disturbios de los comuneros, fueron saqueadas y maltratadas por \u00e9stos en ocasi\u00f3n de hallarse aqu\u00e9l ausente al lado del Emperador, y encomendada la defensa de Madrid, de que era alcaide, a su heroica esposa D.\u00aa Mar\u00eda del Lago y Coalla; posteriormente sufrieron un terrible incendio, en 1541, hall\u00e1ndose habitadas por el Cardenal Arzobispo de Sevilla; y en ellas naci\u00f3, en 1609, el octavo condestable de Castilla, D. Bernardino Fern\u00e1ndez de Velasco, siendo notables las fiestas hechas para celebrar su nacimiento, entre las cuales merece menci\u00f3n especial la mascarada que sali\u00f3 de la casa frontera del Duque del Infantado, en la misma plazuela de la Paja, por donde tiene tambi\u00e9n la casa de San Vicente su entrada principal por dos arcos pareados.\r\n\r\nEsta plazuela, aunque costanera e irregular, era la m\u00e1s espaciosa en el recinto interior de la antigua villa, y pod\u00eda ser considerada como la principal de ella; pues sabido es que la que hoy tiene esta categor\u00eda no existi\u00f3 hasta el tiempo de D.\u00a0Juan el II, y eso extramuros de la puerta de Guadalajara, en el arrabal de San Gines. Aquel distrito, recuerdo interesante del Madrid morisco, y siglos despu\u00e9s con la sucesiva construcci\u00f3n de los palacios o casas principales de los Vargas y Castillas, Coellos, Aguileras, Sandovales, Lujanes y Mendozas, perdi\u00f3 notablemente su celebridad cuando, establecida la corte en Madrid, a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, fue extendi\u00e9ndose r\u00e1pidamente el recinto de la villa, y buscando terreno m\u00e1s llano en las direcciones de Norte, Levante y Mediod\u00eda, fueron abandonadas aquellas tortuosas calles, aquellos desniveles y derrumbaderos de la parte occidental, en la cual apenas queda s\u00f3lo hoy m\u00e1s que el recuerdo de su grandeza primitiva.\r\n\r\nDetr\u00e1s de la iglesia de San Andr\u00e9s, y hacia el sitio que hoy lleva el nombre de <i>Plazuela de los Carros<\/i>, ven\u00eda a salir, como queda dicho, por detr\u00e1s de la casa-palacio de Laso de Castilla, el lienzo de muralla en que se abr\u00eda all\u00ed la <i>Puerta de Moros<\/i> al sitio mismo donde hab\u00eda la fuente con el propio nombre<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt67\" id=\"rf67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Esta puerta, que era tambi\u00e9n fuerte, estrecha y con torres en su entrada, seg\u00fan la usanza de los musulmanes, y conforme aun se observa en la principal del palacio de la Alhambra de Granada, en las de Serranos y del Cuarte en Valencia, y otras de igual origen, estaba mirando a Mediod\u00eda, y servia para la comunicaci\u00f3n con Toledo y otras ciudades principales, hasta que, extendi\u00e9ndose el arrabal de la villa por aquel lado, desaparecieron puerta y muralla.","rendered":"<p>Detr\u00e1s del pretil de los Consejos, por donde supusimos que cerraba el primer recinto de Madrid, se ofrecen al paso la estrecha callejuela del <i>Estudio de la Villa<\/i>, la plazuela de la <i>Cruz Verde<\/i>, y los derrumbaderos, m\u00e1s bien que calles, de la <i>Ventanilla<\/i> y de <i>Ram\u00f3n<\/i>, que desembocan en la calle de Segovia<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt55\" id=\"rf55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. En dicha callejuela del Estudio, y con el n\u00famero 2 nuevo de la manzana 189, exist\u00eda hasta poco h\u00e1 la casa a que debe su nombre, que fue <i>Estudio p\u00fablico<\/i> de humanidades, pagado por la villa de Madrid, el mismo que regentaba, a mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos, y a que asisti\u00f3 el inmortal <i>Cervantes<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt56\" id=\"rf56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Esta casa, propiedad entonces de Madrid, pertenece hoy a los Condes de la Vega del Pozo, y tiene su entrada por dicha calle, llamada hoy <i>de la Villa<\/i>, y otra fachada a la calle de Segovia, al n\u00famero 24 nuevo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt57\" id=\"rf57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La que nace esquina y vuelve a la plazuela de la Cruz Verde y calle de Segovia perteneci\u00f3 en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> al maestro Bernardo de Clavijo, y posteriormente, a principios del siglo <small>XVIII<\/small>, fue de Sebasti\u00e1n de Flores, maestro herrero de la Real casa, con cuya hija do\u00f1a Josefa estuvo casado el c\u00e9lebre arquitecto <i>D. Ventura Rodr\u00edguez<\/i>, que posey\u00f3 por mitad esta casa y habit\u00f3 en ella en el piso tercero, donde falleci\u00f3<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt58\" id=\"rf58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La plazoleta que se forma delante, tom\u00f3 el nombre de la <i>Cruz Verde<\/i>, por una grande de madera pintada de este color, que sirvi\u00f3 en el \u00faltimo auto general de fe de la Suprema Inquisici\u00f3n, y se hallaba colocada en el testero de dicha plazuela, en el murall\u00f3n de la huerta del Sacramento, a donde ha permanecido hasta nuestros d\u00edas, en que ha ca\u00eddo a pedazos por el trascurso del tiempo. En el mismo sitio se ve hoy una fuente, construida en 1850, cuando se suprimi\u00f3 la general de Puerta Cerrada.<\/p>\n<p>El trozo de calle de Segovia, comprendido entre dicha plazoleta de la Cruz Verde hasta la muralla antigua estaba ocupado por las huertas del <i>Pozacho<\/i>, y se cree tambi\u00e9n que hubo all\u00ed ba\u00f1os p\u00fablicos en tiempo de los \u00e1rabes; pero no tom\u00f3 forma de calle hasta que, destruida la muralla, continuaron en su direcci\u00f3n, y las de la nueva salida al campo, las construcciones de casas a uno y otro lado; siendo acaso las primeras las dos, una enfrente de otra, destinadas a la fabricaci\u00f3n de la moneda (que entonces, como es sabido, era un privilegio afecto al oficio de tesorero, enajenado de la Corona, y no recuperado por \u00e9sta hasta el siglo pasado), y ha continuado en el mismo destino a ambos edificios, por cierto bien impropios e indignos de tan importante fabricaci\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt59\" id=\"rf59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Los dem\u00e1s edificios de este trozo de calle (que por largos a\u00f1os se titul\u00f3 <i>Nueva del Puente<\/i>, por dirigirse a la c\u00e9lebre obra de Juan de Herrera, construida sobre el rio Manzanares en el reinado de Felipe\u00a0II) son m\u00e1s modernos, y carecen de t\u00edtulos o recuerdos hist\u00f3ricos, a excepci\u00f3n del antes indicado n\u00famero 24, que sirvi\u00f3 de <i>Estudio de la Villa<\/i> y tiene, como dijimos, su entrada por la callejuela de este nombre. En la manzana frontera, se\u00f1alada con el n\u00famero 136, entre la costanilla de San Andr\u00e9s y la plazoleta y cuesta llamada de los <i>Ca\u00f1os Viejos<\/i>, hay varias casas de s\u00f3lida y moderna construcci\u00f3n. La \u00faltima, algo m\u00e1s antigua y conocida (acaso por su afortunado due\u00f1o) con el nombre de la <i>Casa del Pastor<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt60\" id=\"rf60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, tiene la particularidad de que, estando colocada entre la calle baja de Segovia y el final del callej\u00f3n o plazuela del Alamillo, da salida a \u00e9sta como piso bajo por el que es segundo en aqu\u00e9lla. En el costado de dicha casa que mira a la plazoleta estuvo la fuentecilla que se llam\u00f3 de los <i>Ca\u00f1os Viejos de San Pedro<\/i>, y sobre ella hay un escudo con las armas de Madrid.<\/p>\n<p>Trepando, m\u00e1s bien que subiendo, por aquella escabrosa cuesta, o la contigua de los <i>Ciegos<\/i>, se penetra en el tortuoso laberinto de callejuelas, hoy en gran parte convertidas en ruinas, conocido por la <i>Morer\u00eda<\/i>. Este distrito puede dividirse en dos trozos: el primero, comprendido desde la muralla antigua, entre las casas del Duque del Infantado y de la calle llamada hoy de Don Pedro, hasta puerta de Moros y plazuela y costanilla de San Andr\u00e9s; y el segundo, entre dicho San Andr\u00e9s y Puerta de Moros, hasta donde estaba la Puerta Cerrada, entre las cavas de San Francisco y San Miguel. Quiz\u00e1s sea \u00e9sta la misma divisi\u00f3n que antes se designaba con los nombres de <i>Morer\u00eda vieja y nueva<\/i>. Nos ocuparemos antes del primero de dichos trozos.<\/p>\n<p>Lo estrecho, tortuoso y laber\u00edntico de aquellas callejuelas, <i>Real de la Morer\u00eda<\/i>, del <i>Granado<\/i>, del <i>Yesero<\/i>, de los <i>Mancebos<\/i>, del <i>Aguardiente<\/i>, del <i>Toro<\/i>, de la <i>Redondilla<\/i>, etc.; los r\u00e1pidos desniveles del suelo, la caprichosa y estudiada falta de alineaci\u00f3n en las casas, y los restos que aun quedan de algunas de ellas, que han resistido al poder del tiempo hasta nuestros d\u00edas, est\u00e1n evidentemente demostrando su origen ar\u00e1bigo, como las calles de Toledo, Granada, Sevilla y otras muchas de nuestras ciudades principales; pero la modestia misma de las ruinas que aun puedan sospecharse de aquella \u00e9poca, y la carencia absoluta de algunas construcciones importantes, tales como palacios, mezquitas, f\u00e1bricas, ba\u00f1os, hospitales, que tan frecuentemente se encuentran en las ciudades musl\u00edmicas, da claramente a entender la poca importancia que pudo tener el Madrid morisco, o por lo menos este distrito, a pesar de los po\u00e9ticos arranques de sus entusiastas coronistas y de las preciosas quintillas y encomi\u00e1sticos tercetos del poeta madrile\u00f1o D.\u00a0Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt61\" id=\"rf61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>, que se placen en consignar la tradici\u00f3n de haber estado situado el tribunal o <i>Alamin<\/i> del alcaide moro en el callej\u00f3n o plazuela llamada del <i>Alamillo<\/i>; aunque m\u00e1s probablemente vendr\u00e1 aquel nombre de un \u00e1rbol, plantado al extremo de ella, que todos hemos conocido. La casa, decorada por la tradici\u00f3n en aquellos barrios con el pomposo t\u00edtulo de <i>Palacio del Rey moro<\/i>, y que acab\u00f3 de ser demolida, por ruinosa, en estos \u00faltimos a\u00f1os, no ofrec\u00eda, por cierto, restos dignos de semejante presunci\u00f3n, y se diferenciaba poco, en su construcci\u00f3n y ornato, del com\u00fan del caser\u00edo mezquino de aquel barrio primitivo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt62\" id=\"rf62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este, a nuestro entender, no pudo ser tampoco el principal de la villa en tiempo de la dominaci\u00f3n morisca, pues es natural que las principales construcciones estuvieran m\u00e1s cerca del Alc\u00e1zar, en la parte llana, y hacia la puerta principal, llamada de Guadalajara. Despu\u00e9s de la conquista es cuando, relegados los moros y jud\u00edos a estos confines de la poblaci\u00f3n, formaron su <i>aljama<\/i> o barrio, que se apellid\u00f3 desde entonces <i>la Morer\u00eda<\/i>. Mal pudieran, en tal estado, emprender en \u00e9l grandes construcciones, y en efecto, no se han hallado vestigios de ellas.<\/p>\n<p>Muy posteriormente a la reconquista de Madrid por las armas cristianas, y al comp\u00e1s que iba creciendo su importancia y extendiendo sus l\u00edmites con el derribo de la muralla y el terrapl\u00e9n de la <i>alcantarilla<\/i>, que servia de foso a aqu\u00e9lla, y dio despu\u00e9s su nombre a la calle hoy llamada de <i>Don Pedro<\/i>, se construyeron sobre las ruinas de las antiguas habitaciones morunas algunas casas principales de m\u00e1s importancia, y que aun se conservan en las calles de los <i>Dos Mancebos, Redondilla<\/i> y otras.<\/p>\n<p>La principal, sin duda, de \u00e9stas, y el verdadero palacio de aquel distrito es la que, ocupando un espacio de m\u00e1s de sesenta mil pies, y dando frentes a dichas calles y a la plazuela de la Paja, form\u00f3 independiente la manzana 130 y perteneci\u00f3 a <i>D.\u00a0Pedro Laso de Castilla<\/i>, y despu\u00e9s a los duques del Infantado. Este inmenso edificio, el m\u00e1s notable entre los rar\u00edsimos monumentos hist\u00f3ricos que aun se conservan en Madrid, anteriores al siglo <small>XV<\/small>, mereci\u00f3 ya, a fines del mismo, servir de palacio o aposentamiento a los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos <i>D. Fernando y do\u00f1a Isabel<\/i>; habi\u00e9ndose construido de su orden el pasadizo que desde dicho palacio comunicaba a la tribuna de la inmediata parroquia de San Andr\u00e9s, convertida en capilla Real en esta ocasi\u00f3n por aquellos Monarcas. Igualmente recibieron en esta misma casa a su hija la princesa do\u00f1a Juana y su esposo el Archiduque, despu\u00e9s Felipe I; y despu\u00e9s de su muerte se aposentaron en ella los regentes del Reino, el cardenal Cisneros y el de\u00e1n de Lovayna. En ella hubo de celebrarse la c\u00e9lebre Junta de los Grandes de Castilla, en que, interpelando \u00e9stos al Cardenal para que manifestase con qu\u00e9 poderes gobernaba, contest\u00f3 asom\u00e1ndolos a los balcones, que daban al campo, y se\u00f1alando la artiller\u00eda y tropas: <i>Con estos poderes gobernar\u00e9 hasta que el Pr\u00edncipe venga<\/i>. Posteriormente, enlazada la casa de los Lasos de Castilla (descendientes que eran del Rey D. Pedro) con la de los Mendozas, duques del Infantado, pas\u00f3 este palacio a ser propiedad de estos se\u00f1ores, residiendo en \u00e9l hasta los fines del siglo anterior los poseedores de aquel ilustre t\u00edtulo, que tan dignamente han figurado en la Historia nacional. La necesidad de abreviar nos obliga a pasar por alto muchos de los personajes hist\u00f3ricos nacidos o fallecidos con este motivo en aquella casa, haciendo \u00fanicamente excepci\u00f3n de D. Rodrigo D\u00edaz de Vivar, Hurtado de Mendoza, s\u00e9timo duque del Infantado y nieto del c\u00e9lebre D. Francisco G\u00f3mez Sandoval, duque de Lerma, ministro favorito de Felipe III, y luego cardenal de la Santa Iglesia Romana.<\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/03.jpg\" \/><\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/04.jpg\" \/><\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/05.jpg\" \/><\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/06.jpg\" \/><\/p>\n<p>La solemnidad con que se celebr\u00f3 el bautizo de este infante, verificado, en 3 de Abril de 1614, en la vecina parroquia de San Andr\u00e9s, siendo su padrino <i>en persona<\/i> el Rey D.\u00a0Felipe III, y corriendo la disposici\u00f3n de \u00e9l por su ministro favorito el Duque de Lerma, fue tal, que mereci\u00f3 quedar consignada en las historias de Guadalajara y de Madrid. H\u00edzose bajada desde la tribuna de la casa a la iglesia, y desde ella al aposento de la parida hab\u00eda veintid\u00f3s salas seguidas y ricamente colgadas. Fue bautizado en la pila de Santo Domingo, que sirve para los pr\u00edncipes de Asturias, y asistieron a la ceremonia y fiesta tuda la familia Real y Grandeza de la corte. Este duque fue despu\u00e9s general de la caballer\u00eda en el principado de Catalu\u00f1a; luego, embajador en Roma y virrey y capit\u00e1n general en el reino de Sicilia, y muri\u00f3 en esta misma casa, en 14 de Enero de 1657, sin sucesi\u00f3n, pasando sus estados a incorporarse a los del pr\u00edncipe de M\u00e9lito y \u00c9boli, duque de Pastrana, D. Rodrigo de Silva y Mendoza.<\/p>\n<p>Desgraciadamente este noble palacio, que ha permanecido en pie y regularmente conservado hasta hace pocos a\u00f1os, empez\u00f3 a desmoronarse, habi\u00e9ndose tenido que derribar, por ruinosa, gran parte de \u00e9l y el pasadizo que comunicaba a la tribuna de los reyes en San Andr\u00e9s.<\/p>\n<p>La manzana n\u00famero 129, contigua a este palacio, y unida a \u00e9l, como ya queda dicho, por el pasadizo que comunicaba a la tribuna de San Andr\u00e9s, es de una figura muy irregular, dando frente a dicha plazuela de la Paja, costanilla de San Andr\u00e9s, plazuela de Puerta de Moros, costanilla de San Pedro y <i>Calle sin puertas<\/i>; y encierra en su espacio dilatado notables edificios y monumentos, religiosos e hist\u00f3ricos, dignos de la mayor atenci\u00f3n. Es el primero de ellos la antiqu\u00edsima e inmemorial parroquia de San Andr\u00e9s, que ya exist\u00eda, por lo menos, en vida del glorioso <i>San Isidro Labrador<\/i>, patr\u00f3n de Madrid, a fines del siglo\u00a0<small>XII<\/small>, si bien el templo actual, con la ampliaci\u00f3n que recibi\u00f3 en tiempo de los Reyes Cat\u00f3licos, y posteriormente, a mediados del siglo <small>XVII<\/small>, conserva muy poco del antiguo, y es tambi\u00e9n muy distinto en su forma y distribuci\u00f3n. Actualmente la capilla mayor est\u00e1 sobre el mismo sitio en que antes el cementerio, y en ella se halla se\u00f1alado con una reja el sitio en que primitivamente estuvo sepultado el Santo patrono de Madrid. Y como quiera que esta antiqu\u00edsima iglesia y sus capillas y casas contiguas respiran, por decirlo as\u00ed, todas ellas el puro ambiente de aquella santa existencia, que all\u00ed exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento, y en donde por espacio de siete siglos permanecieron sus venerables restos, par\u00e9cenos la ocasi\u00f3n oportuna para recordar aqu\u00ed algunos hechos referentes a su memoria.<\/p>\n<p>La vida de este sencillo y modesto lino de Madrid, cuyas eminentes virtudes y solida piedad, aunque ejercidas en la humilde esfera de un pobre labrador, bastaron a elevarle a los altares y a colocarle entre sus paisanos en el rango privilegiado de patrono y tutelar de la villa de Madrid, ha sido tantas veces trazada y comentada por los autores sagrados y profanos, y de tal modo est\u00e1 enlazada por los historiadores con los sucesos y tradiciones de la \u00e9poca de la restauraci\u00f3n de esta villa por las anuas cristianas, que es indispensable conocerla y estudiarla para comprender, en lo posible, aquel per\u00edodo important\u00edsimo y remoto. En nuestra literatura hist\u00f3rica no es \u00e9ste el \u00fanico ejemplo de relaci\u00f3n inmediata entre las cr\u00f3nicas y descripciones m\u00e1s o menos apasionadas de m\u00e1rtires y de santos, de c\u00e9lebres santuarios, monasterios y de im\u00e1genes aparecidas, y las vicisitudes, historia y marcha pol\u00edtica de los pueblos y las sociedades en que aqu\u00e9llos brillaron; por eso el historiador tiene que tomar en cuenta todos los documentos de esta especie (y que por desgracia van desapareciendo), donde, a vueltas de relaciones exageradas, de milagros ap\u00f3crifos y de estilo afectado y campanudo, suele hallar datos precios\u00edsimos, descripciones animadas y minuciosos detalles, que explican los sucesos, los enigmas y la filosof\u00eda de la Historia.<\/p>\n<p>Tal sucede en nuestro Madrid con los muchos coronistas o entusiastas paneg\u00edricos de las c\u00e9lebres im\u00e1genes de Nuestra Se\u00f1ora de la Almudena y de Atocha, y muy especialmente con las relaciones de la vida de su insigne patrono, colocado por la Iglesia en el rango de los santos, del humilde labrador a quien algunos apellidan <i>Isidro de Merlo y Quintana<\/i>.<\/p>\n<p>Desde el c\u00f3dice casi contempor\u00e1neo del Santo, escrito, a lo que parece, por <i>Juan Di\u00e1cono<\/i>, a mediados del siglo\u00a0<small>XIII<\/small>, que se conservaba en la iglesia de San Andr\u00e9s, y hoy en la Colegiata de San Isidro el Real, y que fue primero publicado en Flandes por el padre Daniel Papebroquio, y despu\u00e9s traducido del original y ampliamente comentado por el padre fray Jaime Bleda, hasta las re\u00f1idas y eruditas disertaciones de los se\u00f1ores Rosell, Mond\u00e9jar, Pellicer y otros, en el siglo pasado, los hechos hist\u00f3ricos y las relaciones milagrosas del glorioso San Isidro han sido debatidos hasta la saciedad, pero que prueban con evidencia el car\u00e1cter y virtudes altamente recomendables de aquel siervo de Dios, y la simpat\u00eda y devoci\u00f3n que aun en vida logr\u00f3 inspirar a sus compatriotas.<\/p>\n<p>No es de este lugar el entrar ahora en las intrincadas controversias hist\u00f3ricas que han suscitado aquellos diligentes escritores, as\u00ed como los coronistas madrile\u00f1os, sobre la autenticidad de las apariciones del piadoso labrador al Rey D.\u00a0Alfonso VIII en la batalla de las Navas, sus prodigiosos milagros durante su vida, ni los obrados por su intercesi\u00f3n despu\u00e9s de su dichosa muerte.<\/p>\n<p>Tampoco pretendemos enlazar su modesta historia con la de la restauraci\u00f3n de Madrid por D.\u00a0Alfonso VI, en 1083, ni con la nueva acometida que hicieron los moros marroqu\u00edes de Texufin y Al\u00ed, en 1108. En la primera (ocurrida, a lo que se cree, en los mismos a\u00f1os del nacimiento de San Isidro Labrador) estar\u00eda, de m\u00e1s el atribuirle intervenci\u00f3n alguna; en la segunda, acaecida cuando pudiera tener veintis\u00e9is a\u00f1os, le consideramos orando al Se\u00f1or por la defensa de su pueblo, como le vemos a\u00fan pintado en antiguos cuadros de nuestras iglesias. Para nuestro objeto hasta consignar aqu\u00ed las r\u00e1pidas noticias de su vida, que se deducen de aqu\u00e9llos piadosos comentarios, diciendo que pudo ser su nacimiento hacia 1082, y su muerte en 30 de Noviembre de 1172, sobre los noventa a\u00f1os de su edad; que hijo, seg\u00fan se cree, de labradores, fue labrador \u00e9l mismo, y sirvi\u00f3, entre otros, a la ilustre familia de los Vargas, en cuyos caser\u00edos de campo vivi\u00f3 el Santo largo tiempo; que trabaj\u00f3 tambi\u00e9n de obrero o alba\u00f1il, abriendo varios pozos, seg\u00fan la tradici\u00f3n que se conserva en diferentes sitios de esta villa; que toda su vida fue una serie no interrumpida de actos de caridad, de oraci\u00f3n y de modestia, sobresaliendo entre todos ellos su profunda devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora bajo los t\u00edtulos o advocaciones de la Almudena y de Atocha; que vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo en Torre-Laguna y all\u00ed cas\u00f3 con Mar\u00eda de la Cabeza, que se cree natural de la aldea de Carraquiz, y que tambi\u00e9n, como su esposo, alcanz\u00f3 por sus virtudes la canonizaci\u00f3n de la Iglesia; y que honrado, en fin, por un especial favor del cielo, que le hac\u00eda aparecer como santo entre sus piadosos contempor\u00e1neos, descans\u00f3 en el Se\u00f1or en una edad avanzada, con sentimiento general de sus convecinos y adoradores. Desde el mismo instante de su muerte empezaron a tributarle, con espont\u00e1neo entusiasmo, el m\u00e1s tierno culto y veneraci\u00f3n, y siendo muchos los milagros obrados por su intercesi\u00f3n, movieron a la santidad de Paulo V a acordar su beatificaci\u00f3n, en 14 de Febrero de 1619, y posteriormente, a 12 de Marzo de 1622, fue canonizado solemnemente por Gregorio XV, con cuyo motivo se celebraron en Madrid grandes fiestas y regocijos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los documentos escritos, quedan en Madrid, a pesar del trascurso de siete siglos, otros objetos materiales, consagrados por la tradici\u00f3n, de los sitios en que vivi\u00f3 nuestro Santo y en que obr\u00f3 sus notables milagros, o de los que ocup\u00f3 su precioso cuerpo despu\u00e9s de su muerte; por \u00faltimo, queda este mismo venerando cad\u00e1ver, entero, incorrupto y resistente a la acci\u00f3n de los siglos y a los argumentos de la incredulidad<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt63\" id=\"rf63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Consta de aquellas historias y relaciones contempor\u00e1neas, y de las diligencias hechas para la canonizaci\u00f3n, que, acaecida la muerte del Santo Labrador, como queda dicho, en 1172, fue sepultado en el cementerio contiguo a esta parroquia de San Andr\u00e9s, en el mismo sitio en que aun se ve una reja y es hoy el suelo del presbiterio o altar mayor de dicha iglesia, por haberse \u00e9sta agrandado y dado diversa forma a su planta y distribuci\u00f3n. Y esos cuarenta a\u00f1os parece que permaneci\u00f3 el cuerpo del Santo en aquel sitio, hasta que en 1212, creciendo de d\u00eda en d\u00eda la devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a su intervenci\u00f3n milagrosa, fue solemnemente exhumado y colocado en un sepulcro digno en la capilla mayor, que entonces estaba donde hoy los pies de la iglesia. All\u00ed es donde, seg\u00fan varios coronistas, y con m\u00e1s o menos probabilidad, le visit\u00f3 el rey don Alfonso\u00a0VIII, y declar\u00f3, en vista de las facciones conservadas del Santo, <i>ser el mismo milagroso pastor que se le hab\u00eda aparecido y conducido su ej\u00e9rcito por bis asperezas de Sierra Morena la v\u00edspera de la batalla de las Navas de Tolosa<\/i>.<\/p>\n<p>Atribuyen tambi\u00e9n a esta visita del mismo monarca el origen del <i>arca de madera<\/i>, cubierta de cuero, en que se encerr\u00f3 el cuerpo del Santo, y que aun se conserva en el sitio mismo, aunque sumamente deteriorada, sobre unos leones de piedra, y mostrando en sus costados restos de las pinturas con que mand\u00f3 adornarla Alfonso, representando los milagros del Santo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt64\" id=\"rf64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En aquella arca y capilla permaneci\u00f3 el Santo Cuerpo, hasta que el obispo D.\u00a0Gutierre de Vargas Carvajal construy\u00f3, en 1535, la suntuosa que lleva su nombre, contigua a esta parroquia de San Andr\u00e9s, y le hizo trasladar a \u00e9sta con gran solemnidad; pero por discordias ocurridas entre los capellanes de ambas, s\u00f3lo permaneci\u00f3 en \u00e9sta unos veinticuatro a\u00f1os, hasta que se cerr\u00f3 la comunicaci\u00f3n y qued\u00f3 independiente aquella capilla.<\/p>\n<p>Vuelto el Santo a la parroquia, al sitio en que antes estuvo, permaneci\u00f3 en \u00e9l m\u00e1s de otro siglo, hasta que se concluy\u00f3 a costa del Rey y de la villa la magn\u00edfica <i>Capilla<\/i> bajo la advocaci\u00f3n del mismo Santo, que hoy admiramos a\u00fan al lado del Evangelio de aquella iglesia parroquial; y en ella y en su altar central fue colocado el Santo Cuerpo con una pompa extraordinaria el d\u00eda 15 de Mayo de 1669. La descripci\u00f3n de esta suntuosa capilla, o m\u00e1s bien templo primoroso, nos llevar\u00eda m\u00e1s lejos de los l\u00edmites que por sistema nos hemos impuesto en esta obrita, Baste decir que en las dos piezas de que consta, cuadrada la primera y ochavada la segunda, apuraron sus autores, Fray Diego de Madrid, Jos\u00e9 de Villareal y Sebasti\u00e1n Herrera, todos los recursos de la m\u00e1s rica arquitectura, mezclados con todos los caprichos del gusto plateresco de la \u00e9poca, y realzado el todo con bellas esculturas, bustos y relieves, magn\u00edficas pinturas de Rici y de Carre\u00f1o, y una riqueza tal, en fin, en la materia y en la forma, que sin disputa puede asegurarse que es el objeto m\u00e1s primoroso de su clase que encierra Madrid. Tard\u00f3 la construcci\u00f3n de esta elegante obra unos doce a\u00f1os, emple\u00e1ndose en ella 11.960.000 reales, suministrados por el Rey, por la Villa y por los virreyes de M\u00e9xico y el Per\u00fa.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, diremos que en el magn\u00edfico altar o retablo de m\u00e1rmoles que, formado de cuatro frentes, se levanta aislado en medio del ochavo o pieza segunda, se conserv\u00f3 cien a\u00f1os el cuerpo de San Isidro, hasta que en 1769, de orden de Carlos\u00a0III, fue trasladado a la iglesia del colegio imperial de los extinguidos jesuitas, que quiso dedicar al Santo Patrono de Madrid, aunque separ\u00e1ndole inoportunamente para ello de los sitios en que durante seis siglos hab\u00eda permanecido, y que estaban, por decirlo as\u00ed, impregnados de su memoria.<\/p>\n<p>Anteriormente, en 1620, el gremio de plateros de esta villa consagr\u00f3 al Santo, en ocasi\u00f3n de su beatificaci\u00f3n, una urna primorosa de oro, plata y bronce, que aunque obra que adolece del nial gusto de la \u00e9poca, es de gran valor, como que s\u00f3lo la materia, sin hechuras, ascendi\u00f3 a 16.000 ducados, y dentro de esta urna est\u00e1 la interior de filigrana de plata sobre tela de raso de oro riqu\u00edsimo, que le dio la Reina D.\u00aa\u00a0Mariana de Neoburg. En ella reposa el Santo Cuerpo perfectamente conservado, incorrupto, amomiado y completo, pues s\u00f3lo le faltan tres dedos de los pies: y por lo que puede calcularse de su extensi\u00f3n (que es mayor de dos varas), debi\u00f3 ser en vida de una estatura elevada. C\u00fabrenle ricos pa\u00f1os, guarnecidos de encaje, y renovados de tiempo en tiempo por la piedad de los reyes, en cuyas tribulaciones de nacimientos, enfermedades y muertes, son conducidas las preciosas reliquias a los Reales aposentos, o expuestas con pompa a la p\u00fablica veneraci\u00f3n; y a veces tambi\u00e9n, cuando las personas Reales desean implorar la intercesi\u00f3n del Santo y van a adorar su sepulcro, la urna que contiene los preciosos restos es bajada a mano por ocho regidores de Madrid y colocada sobre una mesa, donde, a presencia del Se\u00f1or Patriarca de las Indias, del Vicario eclesi\u00e1stico, clerec\u00eda de San Andr\u00e9s y San Isidro, del Ayuntamiento de Madrid, del Conde de Paredes (que cuenta entre los timbres de su casa el descender del piadoso Iv\u00e1n de Vargas, amo de San Isidro) y de la congregaci\u00f3n de los plateros, con hachas verdes encendidas, van entregando todos las llaves que conservan respectivamente de la urna preciosa, y abierta \u00e9sta y puesto de manifiesto el cad\u00e1ver, le adoran los reyes, los prelados, corporaciones y dem\u00e1s circunstantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt65\" id=\"rf65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Terminaremos lo relativo a esta parroquia diciendo que la otra iglesia contigua, aunque independiente de la parroquia de San Andr\u00e9s, cae al lado de la Esp\u00edstola, y es la conocida con el nombre de <i>Capilla del Obispo<\/i>, aunque su verdadero nombre es el de <i>San Juan de Letr\u00e1n<\/i>, con salida tambi\u00e9n por un patio y escalerilla a la plazuela de la Paja. Este precioso templo, de una sola nave al estilo g\u00f3tico u ojival, del que apenas queda otro ejemplar en Madrid, encierra, entre obras notables del arte, los magn\u00edficos sepulcros o enterramientos de sus fundadores don Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia, y su padre el licenciado D.\u00a0Francisco Vargas, del Consejo de los Reyes Cat\u00f3licos y del emperador Carlos V, primorosa obra de escultura, la primera de su clase en Madrid, as\u00ed como tambi\u00e9n las preciosas hojas de la puerta de ingreso a la capilla, delicadamente esculpidas y bastante bien conservadas.<\/p>\n<p>En el sitio mismo donde est\u00e1 edificada esta suntuosa capilla, y en la parte m\u00e1s alta de la colina conocida hoy por <i>Plazuela de la Paja<\/i>, existi\u00f3, a principios del siglo\u00a0<small>XV<\/small>, la casa del muy noble madrile\u00f1o <i>Ruy Gonz\u00e1lez Clavijo<\/i>, llamado el <i>Orador<\/i> por su facundia, camarero de D. Enrique III, y c\u00e9lebre en el mundo por el viaje que hizo a Samarcanda, en la gran Bukaria, por los a\u00f1os 1403, con el objeto de cumplimentar, de parte de su soberano, al memorable conquistador Timur-Bek (Tamorlan), siendo el primer europeo, seg\u00fan se cree, que penetr\u00f3 en aquel pa\u00eds de la Tartaria Mayor. Regresado a Madrid, public\u00f3 su curioso itinerario de viaje, que anda impreso<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt66\" id=\"rf66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Las casas de Ruy Gonz\u00e1lez Clavijo deb\u00edan de ser tan suntuosas, que sirvieron de aposento al infante D. Enrique de Arag\u00f3n, primo del rey D. Juan el II, en 1422, y pasando a fines del mismo siglo <small>XV<\/small> a la ilustre y antiqu\u00edsima familia madrile\u00f1a de los Vargas (que ten\u00eda tambi\u00e9n contiguas las solariegas de su apellido), labraron en su recinto la bella capilla ya indicada.<\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/07.jpg\" \/><\/p>\n<p>El resto de la manzana hasta la <i>Costanilla de San Pedro, Calle Sin Puertas<\/i> y <i>Plazuela de la Paja<\/i>, fue todo igualmente casas del ya citado Francisco de Vargas, de quien era tambi\u00e9n la <i>Casa del Campo<\/i> antes de comprarla Felipe\u00a0II a sus herederos. Este licenciado <i>Francisco de Vargas<\/i>, padre del obispo D. Gutierre, y se\u00f1or de la ilustre y antiqu\u00edsima casa de los Vargas de Madrid, fue tan privado consejero de los se\u00f1ores Reyes Cat\u00f3licos y del Emperador, que no hab\u00eda asunto de importancia que no le consultasen, respondiendo con la f\u00f3rmula de <i>Aver\u00edg\u00fcelo Vargas<\/i>, que qued\u00f3 despu\u00e9s como dicho popular, y aun como t\u00edtulo de comedias de Tirso y otros. La parte conocida hoy m\u00e1s propiamente con el nombre de <i>Casa de San Isidro<\/i>, que recay\u00f3, por alianza con los Vargas, en la familia de los Lujanes, es la que cae a los pies de la iglesia de San Andr\u00e9s y tiene su entrada por la plazoleta. En ella es donde, como dijimos, vivi\u00f3 <i>Ivan de Vargas<\/i> en el siglo <small>XI<\/small>, en tiempo en que le servia para la labranza de sus propiedades el piadoso Isidro Labrador, y en el patio de la misma casa se ve a\u00fan el pozo milagroso de donde sac\u00f3 el Santo al hijo de Ivan, que hab\u00eda ca\u00eddo en \u00e9l, y la estancia, hoy convertida en capilla, donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, espir\u00f3 aquel Bienaventurado. Esta casa pertenece en el d\u00eda al Sr. Conde de Paredes, descendiente de Ivan de Vargas por una de sus nietas, D.\u00aa Catalina Lujan, condesa de Paredes, a cuyo t\u00edtulo debe tambi\u00e9n el privilegio, que ya hemos indicado, de guardar una de las llaves del arca en que se conserva el cuerpo del Santo Patrono de Madrid. Las otras casas contiguas a la capilla del Obispo por la plazuela de la Paja fueron tambi\u00e9n de los mayorazgos fundados por Francisco de Vargas, que recayeron en su hijo D. Francisco, primer marqu\u00e9s de San Vicente, y hoy pertenecen como tal al se\u00f1or Duque de H\u00edjar, que conserva el patronato de la capilla. En una de ellas (en la que est\u00e1 el pasadizo de San Pedro) existe a\u00fan un espacioso patio cuadrado, circundado de galer\u00edas con columnas y escudos de armas, de cuyo gusto puede inferirse su construcci\u00f3n en los principios del siglo <small>XVI<\/small>. Todas estas casas, habitadas por el mismo licenciado Vargas en tiempo de los disturbios de los comuneros, fueron saqueadas y maltratadas por \u00e9stos en ocasi\u00f3n de hallarse aqu\u00e9l ausente al lado del Emperador, y encomendada la defensa de Madrid, de que era alcaide, a su heroica esposa D.\u00aa Mar\u00eda del Lago y Coalla; posteriormente sufrieron un terrible incendio, en 1541, hall\u00e1ndose habitadas por el Cardenal Arzobispo de Sevilla; y en ellas naci\u00f3, en 1609, el octavo condestable de Castilla, D. Bernardino Fern\u00e1ndez de Velasco, siendo notables las fiestas hechas para celebrar su nacimiento, entre las cuales merece menci\u00f3n especial la mascarada que sali\u00f3 de la casa frontera del Duque del Infantado, en la misma plazuela de la Paja, por donde tiene tambi\u00e9n la casa de San Vicente su entrada principal por dos arcos pareados.<\/p>\n<p>Esta plazuela, aunque costanera e irregular, era la m\u00e1s espaciosa en el recinto interior de la antigua villa, y pod\u00eda ser considerada como la principal de ella; pues sabido es que la que hoy tiene esta categor\u00eda no existi\u00f3 hasta el tiempo de D.\u00a0Juan el II, y eso extramuros de la puerta de Guadalajara, en el arrabal de San Gines. Aquel distrito, recuerdo interesante del Madrid morisco, y siglos despu\u00e9s con la sucesiva construcci\u00f3n de los palacios o casas principales de los Vargas y Castillas, Coellos, Aguileras, Sandovales, Lujanes y Mendozas, perdi\u00f3 notablemente su celebridad cuando, establecida la corte en Madrid, a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, fue extendi\u00e9ndose r\u00e1pidamente el recinto de la villa, y buscando terreno m\u00e1s llano en las direcciones de Norte, Levante y Mediod\u00eda, fueron abandonadas aquellas tortuosas calles, aquellos desniveles y derrumbaderos de la parte occidental, en la cual apenas queda s\u00f3lo hoy m\u00e1s que el recuerdo de su grandeza primitiva.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la iglesia de San Andr\u00e9s, y hacia el sitio que hoy lleva el nombre de <i>Plazuela de los Carros<\/i>, ven\u00eda a salir, como queda dicho, por detr\u00e1s de la casa-palacio de Laso de Castilla, el lienzo de muralla en que se abr\u00eda all\u00ed la <i>Puerta de Moros<\/i> al sitio mismo donde hab\u00eda la fuente con el propio nombre<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt67\" id=\"rf67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Esta puerta, que era tambi\u00e9n fuerte, estrecha y con torres en su entrada, seg\u00fan la usanza de los musulmanes, y conforme aun se observa en la principal del palacio de la Alhambra de Granada, en las de Serranos y del Cuarte en Valencia, y otras de igual origen, estaba mirando a Mediod\u00eda, y servia para la comunicaci\u00f3n con Toledo y otras ciudades principales, hasta que, extendi\u00e9ndose el arrabal de la villa por aquel lado, desaparecieron puerta y muralla.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":6,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-43","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":214,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43\/revisions\/214"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=43"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=43"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=43"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}