{"id":45,"date":"2018-03-20T12:15:58","date_gmt":"2018-03-20T12:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-9\/"},"modified":"2018-03-20T17:48:40","modified_gmt":"2018-03-20T17:48:40","slug":"desde-puerta-de-moros","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/desde-puerta-de-moros\/","title":{"rendered":"IV. Desde Puerta de Moros a Puerta Cerrada"},"content":{"raw":"Despu\u00e9s de abrir la entrada meridional de la villa en <i>Puerta de Moros<\/i>, continuaba luego la muralla en direcci\u00f3n del Norte, por entre lo que despu\u00e9s fue, y es todav\u00eda, calle de la <i>Cava Baja<\/i> y la del <i>Almendro<\/i>, hasta salir por detr\u00e1s de la embocadura de la del Nuncio, al sitio que hoy conserva el nombre de <i>Puerta Cerrada<\/i>, en que se ve colocada la cruz de piedra, sin duda en conmemoraci\u00f3n de haber sido \u00e9ste el l\u00edmite de Madrid por aquel lado y el punto mismo que ocup\u00f3 la antigua puerta. Esta <i>Cava de San Francisco<\/i> y la de <i>San Miguel<\/i>, que la contin\u00faa, han conservado, bajo la forma de calles, su nombre morisco, y no eran otra cosa que el barranco y alcantarilla que ven\u00eda corriendo al pie de la muralla desde las Vistillas, y que dio su nombre primitivo a la calle hoy llamada de Don Pedro, y antes de la <i>Alcantarilla<\/i>. Delante de esta puerta murada que ahora nos ocupa hab\u00eda su puente levadizo para salvar el foso o cava.\r\n\r\nLa entrada de Madrid por este lado (seg\u00fan el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos, que la conoci\u00f3, pues fue derribadla en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>) era angosta y recta al principio, haciendo luego dos revueltas, de suerte que ni los que sal\u00edan pod\u00edan ver a los que entraban, ni \u00e9stos a los de fuera. Llam\u00e1ronla en lo antiguo la <i>Puerta de la Culebra<\/i>, por tener esculpida encima de ella aquella c\u00e9lebre culebra o drag\u00f3n, que a tantos comentarios ha dado lugar sobre su origen, atribuy\u00e9ndole algunos de los analistas madrile\u00f1os nada menos que a los griegos, fundadores, seg\u00fan ellos, de la villa, a quien dejaron como blas\u00f3n este emblema, que sol\u00edan llevar en sus banderas. As\u00ed lo afirma con la mayor seriedad el mismo honrado madrile\u00f1o maestro L\u00f3pez de Hoyos, en cuya casa de los Estudios de la villa (de que ya anteriormente hicimos menci\u00f3n) se conserv\u00f3, al derribo de la puerta, la piedra en que estaba esculpida dicha culebra, que copi\u00f3 despu\u00e9s en su obra del <i>Recibimiento de D.\u00aa Ana de Austria<\/i>, y que reproducida exactamente de dicha obra, hallar\u00e1n nuestros lectores en el Ap\u00e9ndice<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt68\" id=\"rf68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Despu\u00e9s del de la <i>Culebra<\/i>, el nombre con que fue conocida esta entrada fue el de <i>Puerta Cerrada<\/i>, por haberlo estado largo tiempo, para evitar las fechor\u00edas de la gente facinerosa, que, seg\u00fan Quintana, \u00abescond\u00edanse all\u00ed, y robaban y <i>capeaban<\/i> a los que entraban y sal\u00edan por ella, sucediendo muchas desgracias con ocasi\u00f3n de un peligroso paso que hab\u00eda a la salida de ella en una puentecilla para pasar la cava, que era muy honda\u00bb; pero pobl\u00e1ndose despu\u00e9s el <i>arrabal<\/i> hacia lo que es hoy calle de Toledo y de Atocha, hubo necesidad de volver a abrir la puerta para la m\u00e1s f\u00e1cil comunicaci\u00f3n, hasta que, como ya queda dicho, fue demolida en 1569.\r\n\r\nPor \u00faltimo, y antes de emprender nuestro paseo por el interior del trozo comprendido entre ambas puertas de <i>Moros<\/i> y <i>Cerrada<\/i>, y en el que estamparemos los datos y noticias que aun se conservan y hayamos podido allegar, relativos a esta antigua parte de la poblaci\u00f3n, habremos de decir que, para fijar el rumbo que llevaba el lienzo de muralla entre las <i>casas de la Cava Baja y calle del Almendro<\/i>, hemos tenido en estos \u00faltimos a\u00f1os dos tan positivos, como es haber visto al descubierto uno de los cubos de dicha muralla, con motivo del derribo y reconstrucci\u00f3n de la casa n\u00famero 28 de la primera, y posteriormente otro m\u00e1s all\u00e1 en el n\u00famero 31, \u00faltima casa de la secunda. Ademas, notoriamente est\u00e1 sostenido en el murall\u00f3n anticuo el vetusto edificio llamado <i>Posada del Dragon de la Villa<\/i>, que da a una de las rinconadas de la <i>inconcebible<\/i> calle del Almendro, cuyas tortuosidades laber\u00ednticas deb\u00edan, por cierto, desaparecer en gran parte, rompiendo f\u00e1cil salida a la Cava Baja por la parte m\u00e1s estrecha de la irregular\u00edsima manzana 150, una de las m\u00e1s extensas de Madrid<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt69\" id=\"rf69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nTodav\u00eda continuaban en este distrito las muchas propiedades de la ilustre familia de los Vargas, de quien, y las de Lujan, Mendoza, Laso, Sandoval y dem\u00e1s conexionadas con ella, lleg\u00f3 a ser todo aquel caser\u00edo, adem\u00e1s de las propiedades rurales del t\u00e9rmino de Madrid. En dicha calle del Almendro, y bajo su n\u00famero 6 moderno, est\u00e1 la casa propia de los marqueses de Villanueva de la Sagra, que en lo antiguo fue casa de labor perteneciente a <i>Ivan de Vargas<\/i>, rico hacendado madrile\u00f1o del siglo\u00a0<small>XI<\/small>, cujas propiedades labraba San Isidro, y en ella se ve convertida en capilla una estancia baja, donde, seg\u00fan tradici\u00f3n, acostumbraba encerrar el ganado de la labranza.\r\n\r\nLa casa que hace esquina y vuelve a la calle del. Nuncio, hoy palacio y tribunal de la <i>Nunciatura Apost\u00f3lica<\/i>, perteneci\u00f3 tambi\u00e9n a la familia de Vargas, y por casamiento de una se\u00f1ora de esta familia (D.\u00aa\u00a0In\u00e9s de Vargas Carvajal y Trejo, bisnieta del licenciado Francisco de Vargas) con el c\u00e9lebre ministro <i>D. Rodrigo Calder\u00f3n<\/i>, marqu\u00e9s de Siete Iglesias, lleg\u00f3 por esta raz\u00f3n a ser propiedad de aquel desdichado valido. En la manzana inmediata, entre dichas calles del Almendro y del Nuncio, y la antigua de la Parra (hoy costanilla de <i>San Pedro<\/i>), dando frente a la puerta de la antiqu\u00edsima parroquia de esta advocaci\u00f3n, se ve otra casa principal, de s\u00f3lida construcci\u00f3n y regular forma, conocida por la casa de <i>Santisteban<\/i>, apoyada por uno de sus costados en el pretil a que da su nombre. Este importante edificio, que lleva uno de los t\u00edtulos del c\u00e9lebre condestable D. \u00c1lvaro de Luna y de su hijo D. Juan, nacido en Madrid en 1435, y hoy posee el Sr. Duque de Medinaceli y de Santisteban, debe tambi\u00e9n tener su historia, que no nos ha sido posible averiguar. Anteriormente tuvo, seg\u00fan Quintana, una torre muy grande, que hoy no existe.\r\n\r\nLa parroquia de <i>San Pedro<\/i>, matriz de aquella feligres\u00eda, cuya fundaci\u00f3n en este sitio se atribuye al rey don Alfonso\u00a0XI, a principios del siglo <small>XIV<\/small>, en acci\u00f3n de gracias por la toma de Algeciras, existi\u00f3, seg\u00fan se cree, anteriormente, algo m\u00e1s arriba, en direcci\u00f3n de Puerta Cerrada; y en efecto, en algunos documentos se habla de <i>San Pedro el Viejo<\/i>, para distinguirle, sin duda, del posterior. El templo es peque\u00f1o, pobre y mezquino en su forma y decoraci\u00f3n, y ofrece muy pocos objetos de curiosidad, si no es su misma sencillez y antig\u00fcedad, en que, sin duda alguna, lleva ventaja a los dem\u00e1s existentes en Madrid; pues las otras parroquias primitivas, o desaparecieron ya, o han sido renovadas en su mayor parte. Hay tambi\u00e9n en \u00e9l algunos enterramientos notables de varios individuos de la familia madrile\u00f1a de los Lujanes, en su capilla propia, al lado del Evangelio. Esta iglesia forma independiente la manzana 152. En su cuadrada y sencilla torre exist\u00eda, y no sabemos si existe a\u00fan, la famosa <i>campana de San Pedro<\/i>, que durante siglos fue para los sacristanes de esta parroquia un verdadero tesoro, pues los labradores de la tierra les contribu\u00edan con un seguro tributo para que no se descuidasen en <i>tocar a nublado<\/i>, para conjurarle.\r\n\r\nLa manzana contigua 132, entre la calle llamada <i>Sin Puertas<\/i> y la calle de Segovia, la forma tambi\u00e9n exclusivamente la casa que hoy pertenece al se\u00f1or Marqu\u00e9s de Javalquinto, pr\u00edncipe de Anglona, y anteriormente fue de los condes de Benavente y tambi\u00e9n de la familia de los Vargas y Sandoval; considerable edificio, notable tambi\u00e9n por el jard\u00edn que tiene contiguo, fundado sobre fuertes murallones entre la plazuela de la Paja y la calle de Segovia, y resultando dicho pensil, por el desnivel del terreno, a la altura del piso principal de la casa.\r\n\r\nAl lado opuesto de la calle de Segovia, y enfrente del breve distrito que acabamos de recorrer, hay, entre la plazoleta de la Cruz Verde y la de Puerta Cerrada, otro peque\u00f1o laberinto de callejuelas, placetas y costanillas, llamadas del <i>Rollo<\/i>, del <i>Conde<\/i>, de <i>San Javier<\/i>, del <i>Cord\u00f3n<\/i> y de <i>San Justo<\/i> (antes de <i>Tentetieso<\/i>, con alusi\u00f3n, sin duda, a su r\u00e1pido desnivel), las cuales, siguiendo el caprichoso rumbo de las manzanas de casas, y ascendiendo con trabajoso pavimento, convertido tal cual vez en escalones, van a ganar la peque\u00f1a altura en que est\u00e1 fundada la calle del <i>Sacramento<\/i>, que corre desde la plazuela de Puerta Cerrada a la casa de los Consejos.\r\n\r\nEsta calle, la primera y tal vez \u00fanica del Madrid antiguo, que iba por terreno llano en una regular extensi\u00f3n, debi\u00f3 estar formada, en sus principios, por un caser\u00edo insignificante o de escasa importancia, que desapareci\u00f3, sin dejar rastro alguno de su existencia, para dar lugar a otras construcciones m\u00e1s importantes, hechas en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, con destino a casas principales de algunas familias de la nobleza, y de ellas quedan a\u00fan en pie las de los <i>Coallas<\/i>, despu\u00e9s de los marqueses de San Juan (que hoy posee el se\u00f1or Marqu\u00e9s de B\u00e9lgida), con frente a Puerta Cerrada; la de <i>Alfaro<\/i>, n\u00famero 1, manzana 178, al frente de la plazuela del Cord\u00f3n, con los costados a la calle del mismo nombre y a la costanilla de San Justo, y la del se\u00f1or Marqu\u00e9s de Revillagijedo, esquina a la misma plazoleta.\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/08.jpg\" \/><\/p>\r\nDescuella sobre todas ellas, por su importancia material e hist\u00f3rica, la construida a principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small> por el cardenal <i>Fray Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros<\/i>, arzobispo de Toledo y regente que fue del reino, que est\u00e1 situada a la acera derecha de dicha calle con accesorias a la plazuela de la Villa, formando independiente la manzana 180. A la predilecci\u00f3n y cari\u00f1o que siempre tuvo y se placi\u00f3 en demostrar a la villa de Madrid aquel insigne hombre de Estado, debi\u00f3 \u00e9sta, no s\u00f3lo el distinguido honor de servirle de residencia casi todo el tiempo que tuvo a su cargo la gobernaci\u00f3n del reino, d\u00e1ndola cierto car\u00e1cter de corte, que despu\u00e9s continu\u00f3 el Emperador, y de que la revisti\u00f3, por \u00faltimo, su hijo Felipe II, sino que quiso vincular en ella su casa y familia, fundando aquel suntuoso palacio y amayorazg\u00e1ndolo en cabeza de su sobrino D. Benito Cisneros, hijo de su hermano D. Juan, cuyos sucesores, enlazados despu\u00e9s con las familias de los Guzmanes y Ladr\u00f3n de Guevara, pasaron a \u00e9stos la propiedad de dichos mayorazgos, que hoy representa el se\u00f1or Marqu\u00e9s de Montealegre, conde de O\u00f1ate, aunque en el siglo pasado compr\u00f3 a censo esta casa la Real Hacienda, para colocar en ella el Supremo Consejo de la Guerra, y hoy es de propiedad particular<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt70\" id=\"rf70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. La circunstancia de tener un largo balc\u00f3n corrido por toda su fachada a la calle del Sacramento ha dado origen, sin duda, a la creencia vulgar de ser aquel a que el Cardenal Regente hizo asomar a los Grandes para ense\u00f1arles la artiller\u00eda; pero esta aserci\u00f3n no tiene fundamento alguno, pues ni dicho balc\u00f3n daba ya vista al campo, y s\u00ed a la parte m\u00e1s poblada entonces de la villa, ni acaso exist\u00eda todav\u00eda aquel palacio, ni, en fin, aunque existiese, se aposent\u00f3 en \u00e9l el Regente del reino, y s\u00ed, como dijimos, en el de don Pedro Laso de Castilla, contiguo a la parroquia de San Andr\u00e9s, adonde es de presumir que tuvo lugar aquella dram\u00e1tica escena. La casa de Cisneros es tambi\u00e9n c\u00e9lebre por haber servido de rigorosa prisi\u00f3n, donde sufri\u00f3 la inhumana tortura en que estuvo pr\u00f3ximo a espirar, el famoso secretario de Felipe II, Antonio P\u00e9rez, quien, con auxilio de su esposa, la heroica do\u00f1a Juana Coello y Bozmediano, logr\u00f3 escaparse de ella en la noche del Mi\u00e9rcoles Santo, 18 de Marzo de 1590, marchando a sublevar en su favor al reino de Arag\u00f3n, y ocasion\u00e1ndola famosa guerra que acab\u00f3 con los fueros de aquel reino.\r\n\r\nEste desdichado ministro no sufri\u00f3, sin embargo, toda su larga prisi\u00f3n <i>de m\u00e1s de once a\u00f1os<\/i> en aquella casa, sino que anteriormente estuvo detenido en la de su propia habitaci\u00f3n, que era la contigua, llamada <i>del Cord\u00f3n<\/i>, propiedad de la familia <i>Arias D\u00e1vila<\/i>, condes de Pu\u00f1onrostro, la misma que ha sido demolida hace pocos a\u00f1os por su estado ruinoso, y que, en su tiempo, era suntuosa y estaba magn\u00edficamente decorada por la orgullosa esplendidez de aquel arrogante ministro. De ella tambi\u00e9n intent\u00f3 escaparse, descolg\u00e1ndose al efecto por la tribuna que comunicaba a la iglesia inmediata de San Justo, de donde fue extra\u00eddo en el acto por la justicia y conducido a la fortaleza de Turegano, y luego, seg\u00fan se dice, al castillo de Villaviciosa, hasta que, m\u00e1s adelante, le trajeron a la casa de Cisneros.\r\n\r\nLa iglesia parroquial de <i>San Justo<\/i> (a la que se incorpor\u00f3 la de San Miguel, demolida en los principios de este siglo) es de antiqu\u00edsima fundaci\u00f3n; pero el templo actual es moderno y fue construido, en el pasado siglo, sobre el mismo sitio que ocupaba el antiguo, a expensas del infante D.\u00a0Luis; siendo l\u00e1stima que la estrechez de la calle en que est\u00e1 situado no permita la vista a su elegante fachada convexa, con dos torres laterales y de una considerable elevaci\u00f3n.\r\n\r\nEl otro templo que ennoblece esta calle, a su final, ya en la plazuela de los Consejos, es el del convento de monjas <i>del Sacramento<\/i>, fundado en los principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, por la piedad y grandeza del duque de Uceda, D. Crist\u00f3bal G\u00f3mez de Sandoval, el mismo que construy\u00f3 el suntuoso palacio de los Consejos; si bien el templo actual es m\u00e1s moderno, de mediados del siglo anterior, y de buena forma y proporciones<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt71\" id=\"rf71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n cedi\u00f3 el mismo fundador al propio convento, y formaron parte de la fundaci\u00f3n, las grandes casas contiguas, llamadas del <i>Sacramento<\/i>, hasta la esquina de la callo del Rollo. Por \u00faltimo, el palacio arzobispal, sito al otro extremo de la misma calle, a su salida a Puerta Cerrada, es un edificio tambi\u00e9n moderno, construido en el siglo pasado, durante, los arzobispados de los se\u00f1ores infante <i>D. Luis y Lorenzana<\/i>, que no ofrece, por lo tanto, m\u00e1s recuerdos hist\u00f3ricos que los de haber espirado en \u00e9l los \u00faltimos arzobispos cardenales de Borb\u00f3n, Inguanzo, Bonel y Orbe y Alameda (Fr. Cirilo).\r\n\r\nSe ve, por lo dicho, que la expresada calle est\u00e1 compuesta exclusivamente de templos, palacios o <i>casas principales<\/i> de la nobleza madrile\u00f1a, y que ha llegado hasta, nosotros con su aspecto severo y sus pretensiones her\u00e1ldicas, sin que ni una sola tienda de comercio, s\u00edmbolo de la animaci\u00f3n y movimiento de la moderna villa, haya venido todav\u00eda a interrumpir aquel grave continente de sus fachadas austeras y mon\u00f3tonas. Su inmediaci\u00f3n a la casa de los Consejos y Tribunales superiores, su apartamiento del bullicio mercantil y cortesano, y la espaciosidad y cl\u00e1sica distribuci\u00f3n de aquellos vetustos caserones, les hicieron muy propios para albergar, despu\u00e9s de la nobleza del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, a la alta magistratura del siguiente y el actual; y muchos nombres, c\u00e9lebres en aqu\u00e9lla, y se\u00f1alados en los fastos de nuestro foro, figuraron en la calle del Sacramento, tales como los Macanazes, Rodas, Tovares, Campom\u00e1nes y otros muchos, hasta los \u00faltimos gobernadores de Castilla, Mart\u00ednez de Villela y Puig-Samper, que en ella vivieron y murieron.","rendered":"<p>Despu\u00e9s de abrir la entrada meridional de la villa en <i>Puerta de Moros<\/i>, continuaba luego la muralla en direcci\u00f3n del Norte, por entre lo que despu\u00e9s fue, y es todav\u00eda, calle de la <i>Cava Baja<\/i> y la del <i>Almendro<\/i>, hasta salir por detr\u00e1s de la embocadura de la del Nuncio, al sitio que hoy conserva el nombre de <i>Puerta Cerrada<\/i>, en que se ve colocada la cruz de piedra, sin duda en conmemoraci\u00f3n de haber sido \u00e9ste el l\u00edmite de Madrid por aquel lado y el punto mismo que ocup\u00f3 la antigua puerta. Esta <i>Cava de San Francisco<\/i> y la de <i>San Miguel<\/i>, que la contin\u00faa, han conservado, bajo la forma de calles, su nombre morisco, y no eran otra cosa que el barranco y alcantarilla que ven\u00eda corriendo al pie de la muralla desde las Vistillas, y que dio su nombre primitivo a la calle hoy llamada de Don Pedro, y antes de la <i>Alcantarilla<\/i>. Delante de esta puerta murada que ahora nos ocupa hab\u00eda su puente levadizo para salvar el foso o cava.<\/p>\n<p>La entrada de Madrid por este lado (seg\u00fan el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos, que la conoci\u00f3, pues fue derribadla en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>) era angosta y recta al principio, haciendo luego dos revueltas, de suerte que ni los que sal\u00edan pod\u00edan ver a los que entraban, ni \u00e9stos a los de fuera. Llam\u00e1ronla en lo antiguo la <i>Puerta de la Culebra<\/i>, por tener esculpida encima de ella aquella c\u00e9lebre culebra o drag\u00f3n, que a tantos comentarios ha dado lugar sobre su origen, atribuy\u00e9ndole algunos de los analistas madrile\u00f1os nada menos que a los griegos, fundadores, seg\u00fan ellos, de la villa, a quien dejaron como blas\u00f3n este emblema, que sol\u00edan llevar en sus banderas. As\u00ed lo afirma con la mayor seriedad el mismo honrado madrile\u00f1o maestro L\u00f3pez de Hoyos, en cuya casa de los Estudios de la villa (de que ya anteriormente hicimos menci\u00f3n) se conserv\u00f3, al derribo de la puerta, la piedra en que estaba esculpida dicha culebra, que copi\u00f3 despu\u00e9s en su obra del <i>Recibimiento de D.\u00aa Ana de Austria<\/i>, y que reproducida exactamente de dicha obra, hallar\u00e1n nuestros lectores en el Ap\u00e9ndice<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt68\" id=\"rf68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Despu\u00e9s del de la <i>Culebra<\/i>, el nombre con que fue conocida esta entrada fue el de <i>Puerta Cerrada<\/i>, por haberlo estado largo tiempo, para evitar las fechor\u00edas de la gente facinerosa, que, seg\u00fan Quintana, \u00abescond\u00edanse all\u00ed, y robaban y <i>capeaban<\/i> a los que entraban y sal\u00edan por ella, sucediendo muchas desgracias con ocasi\u00f3n de un peligroso paso que hab\u00eda a la salida de ella en una puentecilla para pasar la cava, que era muy honda\u00bb; pero pobl\u00e1ndose despu\u00e9s el <i>arrabal<\/i> hacia lo que es hoy calle de Toledo y de Atocha, hubo necesidad de volver a abrir la puerta para la m\u00e1s f\u00e1cil comunicaci\u00f3n, hasta que, como ya queda dicho, fue demolida en 1569.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, y antes de emprender nuestro paseo por el interior del trozo comprendido entre ambas puertas de <i>Moros<\/i> y <i>Cerrada<\/i>, y en el que estamparemos los datos y noticias que aun se conservan y hayamos podido allegar, relativos a esta antigua parte de la poblaci\u00f3n, habremos de decir que, para fijar el rumbo que llevaba el lienzo de muralla entre las <i>casas de la Cava Baja y calle del Almendro<\/i>, hemos tenido en estos \u00faltimos a\u00f1os dos tan positivos, como es haber visto al descubierto uno de los cubos de dicha muralla, con motivo del derribo y reconstrucci\u00f3n de la casa n\u00famero 28 de la primera, y posteriormente otro m\u00e1s all\u00e1 en el n\u00famero 31, \u00faltima casa de la secunda. Ademas, notoriamente est\u00e1 sostenido en el murall\u00f3n anticuo el vetusto edificio llamado <i>Posada del Dragon de la Villa<\/i>, que da a una de las rinconadas de la <i>inconcebible<\/i> calle del Almendro, cuyas tortuosidades laber\u00ednticas deb\u00edan, por cierto, desaparecer en gran parte, rompiendo f\u00e1cil salida a la Cava Baja por la parte m\u00e1s estrecha de la irregular\u00edsima manzana 150, una de las m\u00e1s extensas de Madrid<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt69\" id=\"rf69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todav\u00eda continuaban en este distrito las muchas propiedades de la ilustre familia de los Vargas, de quien, y las de Lujan, Mendoza, Laso, Sandoval y dem\u00e1s conexionadas con ella, lleg\u00f3 a ser todo aquel caser\u00edo, adem\u00e1s de las propiedades rurales del t\u00e9rmino de Madrid. En dicha calle del Almendro, y bajo su n\u00famero 6 moderno, est\u00e1 la casa propia de los marqueses de Villanueva de la Sagra, que en lo antiguo fue casa de labor perteneciente a <i>Ivan de Vargas<\/i>, rico hacendado madrile\u00f1o del siglo\u00a0<small>XI<\/small>, cujas propiedades labraba San Isidro, y en ella se ve convertida en capilla una estancia baja, donde, seg\u00fan tradici\u00f3n, acostumbraba encerrar el ganado de la labranza.<\/p>\n<p>La casa que hace esquina y vuelve a la calle del. Nuncio, hoy palacio y tribunal de la <i>Nunciatura Apost\u00f3lica<\/i>, perteneci\u00f3 tambi\u00e9n a la familia de Vargas, y por casamiento de una se\u00f1ora de esta familia (D.\u00aa\u00a0In\u00e9s de Vargas Carvajal y Trejo, bisnieta del licenciado Francisco de Vargas) con el c\u00e9lebre ministro <i>D. Rodrigo Calder\u00f3n<\/i>, marqu\u00e9s de Siete Iglesias, lleg\u00f3 por esta raz\u00f3n a ser propiedad de aquel desdichado valido. En la manzana inmediata, entre dichas calles del Almendro y del Nuncio, y la antigua de la Parra (hoy costanilla de <i>San Pedro<\/i>), dando frente a la puerta de la antiqu\u00edsima parroquia de esta advocaci\u00f3n, se ve otra casa principal, de s\u00f3lida construcci\u00f3n y regular forma, conocida por la casa de <i>Santisteban<\/i>, apoyada por uno de sus costados en el pretil a que da su nombre. Este importante edificio, que lleva uno de los t\u00edtulos del c\u00e9lebre condestable D. \u00c1lvaro de Luna y de su hijo D. Juan, nacido en Madrid en 1435, y hoy posee el Sr. Duque de Medinaceli y de Santisteban, debe tambi\u00e9n tener su historia, que no nos ha sido posible averiguar. Anteriormente tuvo, seg\u00fan Quintana, una torre muy grande, que hoy no existe.<\/p>\n<p>La parroquia de <i>San Pedro<\/i>, matriz de aquella feligres\u00eda, cuya fundaci\u00f3n en este sitio se atribuye al rey don Alfonso\u00a0XI, a principios del siglo <small>XIV<\/small>, en acci\u00f3n de gracias por la toma de Algeciras, existi\u00f3, seg\u00fan se cree, anteriormente, algo m\u00e1s arriba, en direcci\u00f3n de Puerta Cerrada; y en efecto, en algunos documentos se habla de <i>San Pedro el Viejo<\/i>, para distinguirle, sin duda, del posterior. El templo es peque\u00f1o, pobre y mezquino en su forma y decoraci\u00f3n, y ofrece muy pocos objetos de curiosidad, si no es su misma sencillez y antig\u00fcedad, en que, sin duda alguna, lleva ventaja a los dem\u00e1s existentes en Madrid; pues las otras parroquias primitivas, o desaparecieron ya, o han sido renovadas en su mayor parte. Hay tambi\u00e9n en \u00e9l algunos enterramientos notables de varios individuos de la familia madrile\u00f1a de los Lujanes, en su capilla propia, al lado del Evangelio. Esta iglesia forma independiente la manzana 152. En su cuadrada y sencilla torre exist\u00eda, y no sabemos si existe a\u00fan, la famosa <i>campana de San Pedro<\/i>, que durante siglos fue para los sacristanes de esta parroquia un verdadero tesoro, pues los labradores de la tierra les contribu\u00edan con un seguro tributo para que no se descuidasen en <i>tocar a nublado<\/i>, para conjurarle.<\/p>\n<p>La manzana contigua 132, entre la calle llamada <i>Sin Puertas<\/i> y la calle de Segovia, la forma tambi\u00e9n exclusivamente la casa que hoy pertenece al se\u00f1or Marqu\u00e9s de Javalquinto, pr\u00edncipe de Anglona, y anteriormente fue de los condes de Benavente y tambi\u00e9n de la familia de los Vargas y Sandoval; considerable edificio, notable tambi\u00e9n por el jard\u00edn que tiene contiguo, fundado sobre fuertes murallones entre la plazuela de la Paja y la calle de Segovia, y resultando dicho pensil, por el desnivel del terreno, a la altura del piso principal de la casa.<\/p>\n<p>Al lado opuesto de la calle de Segovia, y enfrente del breve distrito que acabamos de recorrer, hay, entre la plazoleta de la Cruz Verde y la de Puerta Cerrada, otro peque\u00f1o laberinto de callejuelas, placetas y costanillas, llamadas del <i>Rollo<\/i>, del <i>Conde<\/i>, de <i>San Javier<\/i>, del <i>Cord\u00f3n<\/i> y de <i>San Justo<\/i> (antes de <i>Tentetieso<\/i>, con alusi\u00f3n, sin duda, a su r\u00e1pido desnivel), las cuales, siguiendo el caprichoso rumbo de las manzanas de casas, y ascendiendo con trabajoso pavimento, convertido tal cual vez en escalones, van a ganar la peque\u00f1a altura en que est\u00e1 fundada la calle del <i>Sacramento<\/i>, que corre desde la plazuela de Puerta Cerrada a la casa de los Consejos.<\/p>\n<p>Esta calle, la primera y tal vez \u00fanica del Madrid antiguo, que iba por terreno llano en una regular extensi\u00f3n, debi\u00f3 estar formada, en sus principios, por un caser\u00edo insignificante o de escasa importancia, que desapareci\u00f3, sin dejar rastro alguno de su existencia, para dar lugar a otras construcciones m\u00e1s importantes, hechas en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, con destino a casas principales de algunas familias de la nobleza, y de ellas quedan a\u00fan en pie las de los <i>Coallas<\/i>, despu\u00e9s de los marqueses de San Juan (que hoy posee el se\u00f1or Marqu\u00e9s de B\u00e9lgida), con frente a Puerta Cerrada; la de <i>Alfaro<\/i>, n\u00famero 1, manzana 178, al frente de la plazuela del Cord\u00f3n, con los costados a la calle del mismo nombre y a la costanilla de San Justo, y la del se\u00f1or Marqu\u00e9s de Revillagijedo, esquina a la misma plazoleta.<\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/08.jpg\" \/><\/p>\n<p>Descuella sobre todas ellas, por su importancia material e hist\u00f3rica, la construida a principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small> por el cardenal <i>Fray Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros<\/i>, arzobispo de Toledo y regente que fue del reino, que est\u00e1 situada a la acera derecha de dicha calle con accesorias a la plazuela de la Villa, formando independiente la manzana 180. A la predilecci\u00f3n y cari\u00f1o que siempre tuvo y se placi\u00f3 en demostrar a la villa de Madrid aquel insigne hombre de Estado, debi\u00f3 \u00e9sta, no s\u00f3lo el distinguido honor de servirle de residencia casi todo el tiempo que tuvo a su cargo la gobernaci\u00f3n del reino, d\u00e1ndola cierto car\u00e1cter de corte, que despu\u00e9s continu\u00f3 el Emperador, y de que la revisti\u00f3, por \u00faltimo, su hijo Felipe II, sino que quiso vincular en ella su casa y familia, fundando aquel suntuoso palacio y amayorazg\u00e1ndolo en cabeza de su sobrino D. Benito Cisneros, hijo de su hermano D. Juan, cuyos sucesores, enlazados despu\u00e9s con las familias de los Guzmanes y Ladr\u00f3n de Guevara, pasaron a \u00e9stos la propiedad de dichos mayorazgos, que hoy representa el se\u00f1or Marqu\u00e9s de Montealegre, conde de O\u00f1ate, aunque en el siglo pasado compr\u00f3 a censo esta casa la Real Hacienda, para colocar en ella el Supremo Consejo de la Guerra, y hoy es de propiedad particular<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt70\" id=\"rf70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. La circunstancia de tener un largo balc\u00f3n corrido por toda su fachada a la calle del Sacramento ha dado origen, sin duda, a la creencia vulgar de ser aquel a que el Cardenal Regente hizo asomar a los Grandes para ense\u00f1arles la artiller\u00eda; pero esta aserci\u00f3n no tiene fundamento alguno, pues ni dicho balc\u00f3n daba ya vista al campo, y s\u00ed a la parte m\u00e1s poblada entonces de la villa, ni acaso exist\u00eda todav\u00eda aquel palacio, ni, en fin, aunque existiese, se aposent\u00f3 en \u00e9l el Regente del reino, y s\u00ed, como dijimos, en el de don Pedro Laso de Castilla, contiguo a la parroquia de San Andr\u00e9s, adonde es de presumir que tuvo lugar aquella dram\u00e1tica escena. La casa de Cisneros es tambi\u00e9n c\u00e9lebre por haber servido de rigorosa prisi\u00f3n, donde sufri\u00f3 la inhumana tortura en que estuvo pr\u00f3ximo a espirar, el famoso secretario de Felipe II, Antonio P\u00e9rez, quien, con auxilio de su esposa, la heroica do\u00f1a Juana Coello y Bozmediano, logr\u00f3 escaparse de ella en la noche del Mi\u00e9rcoles Santo, 18 de Marzo de 1590, marchando a sublevar en su favor al reino de Arag\u00f3n, y ocasion\u00e1ndola famosa guerra que acab\u00f3 con los fueros de aquel reino.<\/p>\n<p>Este desdichado ministro no sufri\u00f3, sin embargo, toda su larga prisi\u00f3n <i>de m\u00e1s de once a\u00f1os<\/i> en aquella casa, sino que anteriormente estuvo detenido en la de su propia habitaci\u00f3n, que era la contigua, llamada <i>del Cord\u00f3n<\/i>, propiedad de la familia <i>Arias D\u00e1vila<\/i>, condes de Pu\u00f1onrostro, la misma que ha sido demolida hace pocos a\u00f1os por su estado ruinoso, y que, en su tiempo, era suntuosa y estaba magn\u00edficamente decorada por la orgullosa esplendidez de aquel arrogante ministro. De ella tambi\u00e9n intent\u00f3 escaparse, descolg\u00e1ndose al efecto por la tribuna que comunicaba a la iglesia inmediata de San Justo, de donde fue extra\u00eddo en el acto por la justicia y conducido a la fortaleza de Turegano, y luego, seg\u00fan se dice, al castillo de Villaviciosa, hasta que, m\u00e1s adelante, le trajeron a la casa de Cisneros.<\/p>\n<p>La iglesia parroquial de <i>San Justo<\/i> (a la que se incorpor\u00f3 la de San Miguel, demolida en los principios de este siglo) es de antiqu\u00edsima fundaci\u00f3n; pero el templo actual es moderno y fue construido, en el pasado siglo, sobre el mismo sitio que ocupaba el antiguo, a expensas del infante D.\u00a0Luis; siendo l\u00e1stima que la estrechez de la calle en que est\u00e1 situado no permita la vista a su elegante fachada convexa, con dos torres laterales y de una considerable elevaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El otro templo que ennoblece esta calle, a su final, ya en la plazuela de los Consejos, es el del convento de monjas <i>del Sacramento<\/i>, fundado en los principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, por la piedad y grandeza del duque de Uceda, D. Crist\u00f3bal G\u00f3mez de Sandoval, el mismo que construy\u00f3 el suntuoso palacio de los Consejos; si bien el templo actual es m\u00e1s moderno, de mediados del siglo anterior, y de buena forma y proporciones<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt71\" id=\"rf71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n cedi\u00f3 el mismo fundador al propio convento, y formaron parte de la fundaci\u00f3n, las grandes casas contiguas, llamadas del <i>Sacramento<\/i>, hasta la esquina de la callo del Rollo. Por \u00faltimo, el palacio arzobispal, sito al otro extremo de la misma calle, a su salida a Puerta Cerrada, es un edificio tambi\u00e9n moderno, construido en el siglo pasado, durante, los arzobispados de los se\u00f1ores infante <i>D. Luis y Lorenzana<\/i>, que no ofrece, por lo tanto, m\u00e1s recuerdos hist\u00f3ricos que los de haber espirado en \u00e9l los \u00faltimos arzobispos cardenales de Borb\u00f3n, Inguanzo, Bonel y Orbe y Alameda (Fr. Cirilo).<\/p>\n<p>Se ve, por lo dicho, que la expresada calle est\u00e1 compuesta exclusivamente de templos, palacios o <i>casas principales<\/i> de la nobleza madrile\u00f1a, y que ha llegado hasta, nosotros con su aspecto severo y sus pretensiones her\u00e1ldicas, sin que ni una sola tienda de comercio, s\u00edmbolo de la animaci\u00f3n y movimiento de la moderna villa, haya venido todav\u00eda a interrumpir aquel grave continente de sus fachadas austeras y mon\u00f3tonas. Su inmediaci\u00f3n a la casa de los Consejos y Tribunales superiores, su apartamiento del bullicio mercantil y cortesano, y la espaciosidad y cl\u00e1sica distribuci\u00f3n de aquellos vetustos caserones, les hicieron muy propios para albergar, despu\u00e9s de la nobleza del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, a la alta magistratura del siguiente y el actual; y muchos nombres, c\u00e9lebres en aqu\u00e9lla, y se\u00f1alados en los fastos de nuestro foro, figuraron en la calle del Sacramento, tales como los Macanazes, Rodas, Tovares, Campom\u00e1nes y otros muchos, hasta los \u00faltimos gobernadores de Castilla, Mart\u00ednez de Villela y Puig-Samper, que en ella vivieron y murieron.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":7,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-45","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/45","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/45\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":216,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/45\/revisions\/216"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/45\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=45"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=45"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=45"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}