{"id":51,"date":"2018-03-20T12:15:58","date_gmt":"2018-03-20T12:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-14\/"},"modified":"2018-03-20T17:56:56","modified_gmt":"2018-03-20T17:56:56","slug":"el-arrabal-de-san-gines","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/el-arrabal-de-san-gines\/","title":{"rendered":"VIII. El arrabal de San Gin\u00e9s"},"content":{"raw":"Los r\u00e1pidos desniveles que mediaban entre la puerta de Guadalajara y el barranco que, costeando la antigua muralla, ven\u00eda a interceptar el camino de las <i>Fuentes<\/i> o <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>, fueron desapareciendo con el tiempo para formar la explanada donde hoy est\u00e1 la plaza llamada de <i>Isabel\u00a0II<\/i>; sin embargo, aun han podido nuestros padres saborear una buena parte de aquellos despe\u00f1aderos en las calles que por fortuna no existen ya) de <i>San Bartolom\u00e9<\/i>, plazuela de <i>Garay<\/i>, de <i>Quebrantapiernas<\/i>, y otras que, desde la tortuosa del <i>Espejo<\/i> o la de los <i>Tintes<\/i> (hoy de la <i>Escalinata<\/i>), los conduc\u00eda, o m\u00e1s bien los precipitaba, al puentecillo que dalia el paso a los <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>. A la espalda de este edificio, en la subida a la plazuela del <i>Barranco<\/i> (frente de la calle de las Fuentes), y con un saliente irregular, la casa de los Marqueses de Legarda cerraba la entrada recta a la calle del Arenal, hasta que con el derribo de dicha casa y otras en tiempo de los franceses, y la nueva alineaci\u00f3n de la manzana 402, se facilit\u00f3 su acceso y comunicaci\u00f3n.\r\n\r\nLos <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>, llamados tambi\u00e9n las <i>Fuentes del arrabal<\/i>, eran unos lavaderos p\u00fablicos, propios de la villa, y ten\u00edan contiguo un <i>corral<\/i> cercado, que en 1704 cay\u00f3 en gracia a una compa\u00f1\u00eda ambulante de comediantes y operistas italianos, para dar sus representaciones al aire libre, mediante algunos cuantos tablones que formaban el escenario y unos toldos que serv\u00edan para defender del sol a los espectadores. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s una compa\u00f1\u00eda de <i>trufaldines<\/i>, bajo la direcci\u00f3n de <i>Francisco Bartol\u00ed<\/i>, construy\u00f3 ya en este corral un mezquino teatro (que con decir que alg\u00fan tiempo m\u00e1s adelante fue tasado en <i>treinta mil reales<\/i> para cargarse con \u00e9l la villa, est\u00e1 expresado lo que pod\u00eda ser), hasta que, derribado en 1737, y construido de nueva planta otro edificio m\u00e1s decoroso, comprendiendo tambi\u00e9n en \u00e9l el terreno donde estaban los ca\u00f1os y lavaderos, fue inaugurado este coliseo por una buena compa\u00f1\u00eda italiana en 1738. Este es el que ha durado casi un siglo con el mismo destino, hasta que despu\u00e9s de la salida de los franceses y de haber servido, aunque por breves d\u00edas, en 1814, para la reuni\u00f3n de las Cortes del reino, fue demolido por ruinoso en 1818, y se sentaron sobre sn solar los cimientos del magn\u00edfico <i>Teatro Real<\/i> que hemos visto terminar en 1850.\r\n\r\nEntre aquel <i>corral<\/i> y ca\u00f1os y el Alc\u00e1zar hab\u00eda varios huertos, y m\u00e1s principalmente el ya citado <i>de la Priora<\/i>, que ocupaba la parte que hoy la glorieta central de los jardines y paseos de la plaza de Oriente, y en derredor de cuyas tapias se fueron levantando posteriormente diversas casas de oficios del Real Palacio, conocidas por la <i>Casa del Tesoro<\/i> (despu\u00e9s Real Biblioteca), el <i>Juego de pelota, Picadero<\/i>, etc. Frontero al otro lado del corral ya dicho fue form\u00e1ndose la calle del <i>Arenal de San Gines<\/i>, terraplen\u00e1ndose \u00e9sta con los desmontes hechos para formar las calles de Jacometrezo y el Desenga\u00f1o en la parte alta del arrabal, y construy\u00e9ndose a uno y otro lado varios edificios en direcci\u00f3n a la <i>Puerta del Sol<\/i>.\r\n\r\nEl primero y m\u00e1s importante de esta calle, y el que da tambi\u00e9n nombre a todo el arrabal que se extend\u00eda a sus espaldas hasta la Plaza Mayor y calle de Atocha, era la antiqu\u00edsima iglesia parroquial <i>de San Gines<\/i>.\r\n\r\nSobre la fundaci\u00f3n de esta parroquia tambi\u00e9n han discurrido largamente, y con su consabido entusiasmo, los coronistas de Madrid, suponi\u00e9ndola muy anterior a la dominaci\u00f3n de los moros, y a\u00f1adiendo que fue parroquia muz\u00e1rabe, y que en sus principios estuvo dedicada a un San Gines, m\u00e1rtir de Madrid en tiempo de Juliano el Ap\u00f3stata, por los a\u00f1os 372; pero todas estas suposiciones corren parejas, por lo gratuitas, con las del <i>drag\u00f3n<\/i> de los griegos en <i>Puerta Cerrada<\/i> y las inscripciones caldeas del <i>Arco de Santa Mar\u00eda<\/i>, y fueron ya contradichas con mucha copia de razones por el erudito Pellicer y otros cr\u00edticos modernos. Lo \u00fanico que se sabe de cierto es que ya exist\u00eda esta parroquia por los a\u00f1os de 1358, y que estaba dedicada, como hoy, a <i>San Gines de Arles<\/i>, infiri\u00e9ndose que pudo ser fundada a poco tiempo de la conquista de Madrid y con motivo del crecimiento de sus arrabales: pero arruinada su capilla mayor a mediados del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, en 1642, <i>porque su mucha antig\u00fcedad no permit\u00eda ya m\u00e1s duraci\u00f3n<\/i>, fue menester derribar todo el resto, levantando de nueva planta el templo, lo que se verific\u00f3 a costa de Diego de San Juan, devoto y rico parroquiano, que gast\u00f3 en la obra 60.000 ducados, celebr\u00e1ndose la inauguraci\u00f3n con una procesi\u00f3n y fiesta solemne a 2 o de Julio de 1645. Esta iglesia es clara y espaciosa, con tres naves y varias capillas laterales, entre las cuales es muy notable la del <i>sant\u00edsimo Cristo<\/i>, de crucero y con c\u00fapula, y cuya antig\u00fcedad es tanta, que ya fue reparada en el siglo <small>XIV<\/small> y reedificada a mediados del <small>XVII<\/small>. Tiene muy buenas esculturas y retablos, y debajo de ella est\u00e1 la <i>Santa B\u00f3veda<\/i>, cu donde las noches de la Cuaresma se celebraban ejercicios espirituales de oraci\u00f3n y disciplina. La torre de esta parroquia remata en una aguja con su cruz, que viene a ser un verdadero pararrayos, pues sirvi\u00e9ndole luego de conductores las aristas del chapitel, representa en algunas ocasiones el fen\u00f3meno de aparecer \u00e9stas iluminadas, con no poca sorpresa y alarma de los vecinos y transe\u00fantes. Este fen\u00f3meno fue observado a principios de este siglo por un monje de San Mart\u00edn, y sobre el mismo (que tuvo ocasi\u00f3n de observar en Agosto de 1836) escribi\u00f3 una curiosa Memoria el celoso y discreto acad\u00e9mico de Ciencias se\u00f1or Marqu\u00e9s del Socorro, ven 1846 public\u00f3 un folleto el se\u00f1or cura de dicha parroquia. El 16 de Agosto de 1824 sufri\u00f3 esta iglesia un horroroso incendio, en el que pereci\u00f3 el gran cuadro del altar mayor, obra de Francisco de Rizzi<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt104\" id=\"rf104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nDe las casas de la nobleza madrile\u00f1a que fueron cubriendo ambos lados de la nueva calle del <i>Arenal<\/i>, en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, apenas queda ninguna ya; habiendo desaparecido, para dar lugar a modernas construcciones, la de <i>Legarda<\/i> a su salida, de la que ya hicimos menci\u00f3n; la de <i>Olivares<\/i> (que hoy est\u00e1 reedificada de nueva planta con el n\u00famero 30), la de la <i>Duquesa de N\u00e1jera<\/i>, que daba vuelta a la plazuela de <i>Zelenque<\/i>; la de D. Juan de C\u00f3rdoba y <i>Zelenque<\/i>, que dio nombre a \u00e9sta; la del <i>Conde de Fuenteventura<\/i>, a la otra esquina; la del <i>Duque de Arcos y de Maqueda<\/i> (sustituida hoy por la elegante y magn\u00edfica del <i>Marqu\u00e9s de Casa-Gaviria<\/i>); la de Juez Sarmiento, y la del <i>Conde de Fuentes<\/i>, despu\u00e9s del de Clavijo, que formaba la esquina de la Puerta del Sol y calle Mayor; quedaba \u00fanicamente en pie (aunque muy renovada) la de los Condes de Torrubia, que <i>fue del Duque de Lerma<\/i>, n\u00famero 22 nuevo, frente a San Gines, y tambi\u00e9n ha sido derribada y sustituida por una elegante construcci\u00f3n.\r\n\r\nNing\u00fan recuerdo ni objeto particular de inter\u00e9s hist\u00f3rico nos ofrecen las calles que median entre la del Arenal y la Mayor, y llevan los nombres que denotan su origen: de las <i>Fuentes<\/i>, de las <i>Hileras<\/i>, plazuela de <i>Herradores<\/i>, calles de <i>Coloreros, Arco de San Gines<\/i> y de <i>Bordadores<\/i>. El callej\u00f3n llamado de la <i>Duda<\/i>, que hoy no existe, y estaba al costado de la casa del Conde de O\u00f1ate, pudo tomar su nombre misterioso del objeto primitivo a que estuvo destinado el edificio que soportaba hasta mediados el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>. En el archivo del Ayuntamiento se encuentra original una Real c\u00e9dula de Carlos I y la reina do\u00f1a Juana, con fecha 28 de Julio de 1541, cometida al Corregidor de Madrid, en la cual se le previene \u00ab<i>que las casas de la manceb\u00eda p\u00fablica<\/i>, que est\u00e1n cerca de la Puerta del Sol (en el mismo sitio que ocupaba dicho callej\u00f3n y parte del palacio de O\u00f1ate), se trasladen a otro punto m\u00e1s distante y apartado del camino que va a los monasterios de San Jer\u00f3nimo y de Atocha, a cuya solicitud se manda dicha traslaci\u00f3n, para evitar los esc\u00e1ndalos que presenciaban los fieles que concurr\u00edan a dichos monasterios\u00bb. Despu\u00e9s de una recia oposici\u00f3n de los due\u00f1os, se llev\u00f3 a cabo dicha traslaci\u00f3n, compr\u00e1ndose para ello por la villa un sitio que ten\u00eda Juan de Madrid, mercader, y estaba <i>a la cava de la Puerta del Sol<\/i> (en el mismo donde despu\u00e9s se form\u00f3 el convento del Carmen Calzado), cuyo sitio fue cedido al Licenciado de la <i>Cadena<\/i>, Mar\u00eda de <i>Peralta<\/i> y Francisco <i>Jim\u00e9nez, due\u00f1os de la manceb\u00eda, por indemnizaci\u00f3n de la que se les mandaba cerrar en la calle Mayor y para poder construir la otra nueva<\/i>. Dos de los once sitios que forman la superficie de los 34.303 que ocupa el palacio de los Condes de O\u00f1ate, pertenecieron, seg\u00fan los registros originales de sus t\u00edtulos, a los herederos de dichos <i>Jim\u00e9nez<\/i> y <i>Peralta<\/i>.\r\n\r\nEsta casa-palacio, una de las m\u00e1s espaciosas e importantes de la grandeza, debi\u00f3 ser construida a fines del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, si bien la portada y balc\u00f3n principal son obra del <small>XVII<\/small> o principios del pasado, al estilo apellidado <i>churrigueresco<\/i>, tan encomiado y seguido entonces, como acaso injustamente censurado despu\u00e9s. A dicho balc\u00f3n principal sol\u00edan asistir las personas Reales en ocasiones solemnes, y desde el presenci\u00f3 Carlos II y su madre do\u00f1a Mariana de Austria la entrada de la primera esposa de aqu\u00e9l, do\u00f1a Mar\u00eda Luisa de Orleans, el d\u00eda 13 de Enero de 1680, caja ceremonia describe la <i>Marquesa d\u2019Aulnoi<\/i>, testigo presencial, en sus tan preciosas como poco conocidas Memorias, en los t\u00e9rminos siguientes:\r\n\r\n\u00abLuego que S. M. estuvo adornada con los diamantes de ambos mundos, y cuando se hubo puesto un rico sombrerillo, adornado con plumas blancas y realzado con la preciosa perla llamada la <i>Peregrina<\/i> (la m\u00e1s bella de las perlas c\u00e9lebres), mont\u00f3 en un brioso alaz\u00e1n andaluz, que el Marqu\u00e9s de Villamayna, su caballerizo mayor, llevaba de la brida. La riqueza del traje a\u00f1ad\u00eda nuevos encantos a la belleza y majestad de la Reina, y toda ponderaci\u00f3n es poca para pintar la grandeza y lujo de su comitiva. S.\u00a0M. hizo un ligero movimiento al pasar; por delante de la casa <i>del Conde de O\u00f1ate para saludar al Rey y a su madre, que estaban en sus balcones<\/i>. En seguida se dirigi\u00f3 a Santa Mar\u00eda, donde el cardenal Portocarrero enton\u00f3 un solemne <i>Te Deum<\/i>. Al salir de la iglesia, la Reina pas\u00f3 por bajo de varios arcos triunfales, y entr\u00f3 en la plaza de Palacio en medio de las aclamaciones de un inmenso pueblo. Pomposos arcos y grader\u00edas, con muchos personajes aleg\u00f3ricos, f\u00e1bulas y emblemas, le enviaban las felicitaciones m\u00e1s cordiales. Los magistrados y autoridades, ricamente vestidos, la arengaron en espa\u00f1ol y en franc\u00e9s; el Ayuntamiento la ofreci\u00f3 las llaves de la villa, y los grandes de Espa\u00f1a acudieron a cumplimentarla con todo su magn\u00edfico s\u00e9quito. Llegada a Palacio, el Rey y su madre bajaron a recibirla al pie de la escalera, y despu\u00e9s de haberla abrazado tiernamente, la condujeron al sal\u00f3n Real, donde toda la corte se postr\u00f3 a sus pies y bes\u00f3 respetuosamente su mano\u00bb.\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/09.jpg\" \/><\/p>\r\nA las puertas mismas de esta casa-palacio tuvo lugar tambi\u00e9n, en la noche del 21 de Agosto de 1622, el horrible asesinato, inferido de un ballestazo y en su propio coche, en la persona del mordaz, aunque ingenioso, poeta <i>D.\u00a0Juan Tassis y Peralta, conde de Villamediana<\/i>, de la misma casa de O\u00f1ate, atribuido (aunque en nuestro sentir ligeramente) a celos de Felipe IV contra aquel arrogante y presuntuoso ingenio; triste suceso, que, por lo misterioso y audaz, dio motivo a tantos comentarios, versos y leyendas contempor\u00e1neas, entre los cuales se atribuyen a Lope de Vega las siguientes d\u00e9cimas:\r\n<div class=\"cit\">\r\n\r\n<span class=\"pad\">\u00abMentidero de Madrid<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt105\" id=\"rf105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>,<\/span>\r\n\r\nDecidme: \u00bfqui\u00e9n mat\u00f3 al Conde?\r\n\r\nNi se dice, ni se esconde;\r\n\r\nSin discurso discurrid.\r\n\r\nUnos dicen que fue el Cid,\r\n\r\nPor ser el Conde Lozano;\r\n\r\n\u00a1Disparate chabacano!\r\n\r\nPues lo cierto de ello ha sido\r\n\r\nQue el matador fue Bellido,\r\n\r\nY el impulso, soberano\u00bb.\r\n<p class=\"salto10\"><span class=\"pad\">\u00abAqu\u00ed una mano violenta,<\/span><\/p>\r\nM\u00e1s segura que atrevida,\r\n\r\nAtaj\u00f3 el paso a una vida\r\n\r\nY abri\u00f3 el camino a una afrenta;\r\n\r\nQue el poder que osado intenta\r\n\r\nJuzgar, la espada desnuda,\r\n\r\nEl nombre de humano muda\r\n\r\nEn inhumano, y advierta\r\n\r\nQue pide venganza cierta\r\n\r\nEsta salvaci\u00f3n en duda\u00bb.\r\n\r\n<\/div>\r\nA la entrada de dicha calle Mayor, en la acera enfrente de este palacio, se fund\u00f3 por Felipe\u00a0II, a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, el convento de padres agustinos calzados de <i>San Felipe el Real<\/i>, que La existido hasta nuestros d\u00edas, en que fue derribado despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n, y sustituido por las suntuosas casas del <i>se\u00f1or Cordero<\/i>. En dicho convento era notable, y merec\u00eda haber sido conservado, el claustro principal, bella obra de Francisco de Mora, bajo la traza de Andr\u00e9s de Nantes; era tambi\u00e9n c\u00e9lebre este edificio por la espaciosa lonja alta, que corr\u00eda delante de su fachada a la calle Mayor, conocida bajo el nombre de <i>las Gradas de San Felipe<\/i>, y tambi\u00e9n por <i>las Covachuelas<\/i>, a causa de las treinta y cuatro tiendas de juguetes abiertas debajo de ella. Las Gradas de San Felipe, reuni\u00f3n de noticieros y gente desocupada, como ahora la <i>Puerta del Sol<\/i>, juegan un papel muy importante en las novelas de Quevedo, Velez de Guevara, Zabaleta, Francisco Santos, D. Diego de Torres y dem\u00e1s escritores de costumbres de los siglos <small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small>.\r\n\r\nEl trozo principal de calle <i>Mayor<\/i>, hasta la puerta de Guadalajara, ofrec\u00eda el aspecto de que aun hemos podido juzgar por el resto de caser\u00edo, que ha llegado hasta nosotros, y sido sustituido en nuestros tiempos por otro m\u00e1s elegante. Aquel caser\u00edo, destinado principalmente a tiendas y comercios, era, en lo general, de extraordinaria elevaci\u00f3n, con tres y cuatro pisos (cosa rar\u00edsima entonces en Madrid), aunque en tan reducidos espacios, que apenas ninguna casa llegaba a tener <i>mil pies superficiales<\/i>, y muchas, las m\u00e1s de ellas, no pasaban de <i>cuatrocientos<\/i>.\r\n\r\nPor bajo de sus pisos principales corrian los muy \u00fatiles, aunque mezquinos, <i>soportales<\/i>, apellidados de <i>Manguiteros<\/i> y de <i>Guadalajara<\/i> a la derecha, y de <i>San Isidro<\/i> y <i>Pretineros<\/i> a la izquierda, que han ido desapareciendo despu\u00e9s en su mayor parte con las nuevas construcciones; siendo l\u00e1stima que no haya podido seguirse, por respeto al inter\u00e9s privado, el sistema de sustituirlos con otros m\u00e1s elevados y espaciosos, como se empez\u00f3 a hacer alg\u00fan tiempo y se abandon\u00f3 despu\u00e9s; pues realmente su utilidad en una calle tan espaciosa y casi siempre ba\u00f1ada del sol, por su direcci\u00f3n de Oriente a Poniente, era incontestable. En el portal llamado de <i>San Isidro<\/i> (que cay\u00f3 hace pocos a\u00f1os), y en el sitio de la casa de ba\u00f1os que se estableci\u00f3 despu\u00e9s, se hallaba el pozo que, seg\u00fan dijimos, se supone abierto por el mismo Santo en una alquer\u00eda o casa de campo, en que viv\u00eda, <i>fuera de la puerta de Guadalajara<\/i>, una se\u00f1ora principal, a quien llamaban <i>Santa Nufla<\/i>, por su gran recogimiento y virtud.\r\n\r\nA la esquina de la calle de <i>Bordadores<\/i>, frente a la Mayor, exist\u00eda tambi\u00e9n, hasta hace pocos a\u00f1os, en que fue derribado, y sustituido por un mercado y galer\u00eda cubierta, la casa profesa de los padres Jesuitas e iglesia de San Francisco de Borja, ocupada, desde la extinci\u00f3n de aquellos, por los cl\u00e9rigos menores de <i>San Felipe Neri<\/i>, que tuvieron antes la suya en la plazuela del \u00c1ngel. En este templo de San Felipe Neri (que era de muy buena forma y no merec\u00eda ciertamente ser destruido sin necesidad alguna) se hallaba colocado en su altar mayor el precioso cuerpo de <i>San Francisco de Borja<\/i>, duque de Gand\u00eda y marqu\u00e9s de Lombay, general de la compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y ascendiente de los duques de Osuna y de Medinaceli, que su nieto, el c\u00e9lebre duque de Lerma, primer ministro del rey Felipe\u00a0III, y despu\u00e9s cardenal, hizo traer de Roma para colocarlo en la iglesia contigua a su casa, sita en la calle del Prado, adonde ha vuelto a ser trasladada aquella venerable reliquia despu\u00e9s de la extinci\u00f3n de las comunidades religiosas y derribo de San Felipe Neri.\r\n\r\nLa calle <i>Mayor<\/i>, sin la interrupci\u00f3n ya de la puerta de Guadalajara, y formando una sola y ancha v\u00eda con la de Plater\u00edas y de la Almudena, ha sido, como es de suponer, teatro de las m\u00e1s espl\u00e9ndidas escenas de la corte y de la villa: las entradas, proclamaciones y desposorios de los reyes; las procesiones y actos p\u00fablicos religiosos e hist\u00f3ricos, han dado lugar en ella a las m\u00e1s solemnes demostraciones o suntuosos alardes de magn\u00edfico esplendor, que ser\u00eda prolijo relatar. Arcos de triunfo, recuerdo m\u00e1s o menos pasajero de los marm\u00f3reos de Grecia y Roma, doseles y colgaduras, magn\u00edficos altares y estrados, ricas y vistosas tapicer\u00edas, y hasta galer\u00edas de cuadros originales de nuestros grandes artistas, decoraron su \u00e1mbito y el frente de las fachadas de sus casas en ocasiones solemnes; desde que, montados en sendas mulas, ricamente ataviadas, la atravesaron el C\u00e9sar Carlos\u00a0V y el Rey de Francia, su prisionero, despu\u00e9s de restituida a \u00e9ste su libertad, hasta el \u00faltimo monarca Fernando VII, en sus diversas entradas triunfales, y la reina do\u00f1a Isabel II en 1846, con ocasi\u00f3n de su matrimonio y el de la se\u00f1ora infanta do\u00f1a Luisa. En el siglo <small>XVII<\/small>, adem\u00e1s, servia de paseo o de <i>rua<\/i> para las anchas carrozas que encerraban a las altisonantes damas de la esplendorosa corte de los Felipes III y IV, y para los amartelados galanes que, a pie o a caballo, gustaban ostentar ante sus ojos su garbo y bizarr\u00eda. A esta r\u00faa (que comprend\u00eda el trozo desde la puerta del Sol a la de Guadalajara) se alude frecuentemente en los ingeniosos y caballerescos dramas de Calder\u00f3n, de Rojas y Moreto.\r\n\r\nSabida es la venida del Pr\u00edncipe de Gales (despu\u00e9s Carlos\u00a0I de Inglaterra, que muri\u00f3 en un cadalso) a la corte de Espa\u00f1a en 1623, con el objeto de ofrecer su mano a la infanta do\u00f1a Mar\u00eda, hermana de Felipe IV. Habiendo partido misteriosamente de Londres el 2 de Marzo, acompa\u00f1ado s\u00f3lo del Marqu\u00e9s de Buckingham y de algunos criados, lleg\u00f3 a Madrid el jueves 26 en la noche, ape\u00e1ndose en la casa del Conde de Br\u00edstol, embajador de Su Majestad brit\u00e1nica (que moraba en la calle de Alcal\u00e1), a, quien sorprendi\u00f3 inesperadamente su arribo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt106\" id=\"rf106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Difundida la nueva al d\u00eda siguiente por la capital, y avisados de ella el Rey y su gobierno, pas\u00f3 a visitar al Pr\u00edncipe el Conde-duque de Olivares, acord\u00e1ndose que aquella noche se viesen en el Prado S. M. y \u00e9l, como as\u00ed se verific\u00f3, y ape\u00e1ndose los dos simult\u00e1neamente de sus coches y abraz\u00e1ndose con mucha cordialidad y cortes\u00eda, entraron en seguida ambos en el coche del Rey, y continuaron su paseo m\u00e1s de dos horas. El domingo siguiente hubo <i>rua<\/i> o <i>paseo por la calle Mayor<\/i>, a que asisti\u00f3 gran concurso de pr\u00edncipes y magnates en sus carrozas, y todas las hermosas de la corte. Encubierto tambi\u00e9n en una de aqu\u00e9llas, recorri\u00f3 el paseo el Pr\u00edncipe de Gales, acompa\u00f1ado de sus embajadores y s\u00e9quito, a todos los cuales saludaron desde la suya el Rey, la Reina, los infantes y la princesa Mar\u00eda. Otros varios d\u00edas duraron las entrevistas confidenciales e indirectas en los paseos y en las calles y desde las ventanas de los palacios respectivos, hasta que se se\u00f1al\u00f3 para la entrada p\u00fablica el domingo 29 de Marzo, en que se celebr\u00f3 con la mayor ostentaci\u00f3n.\r\n\r\nLas calles que se dirigen desde la Mayor a la Plaza, y son conocidas con los nombres de la <i>Amargura<\/i> (recuerdo acaso de los autos de fe), de <i>Felipe\u00a0III<\/i> (antes de Boteros} y el callej\u00f3n del <i>Triunfo<\/i> (antes del <i>Infierno<\/i>), no merecen especial menci\u00f3n. A espaldas de la Mayor, y entre ella y la subida de Santa Cruz a la Plaza, se formaba, y aun existe en gran parte, un laberinto de callejuelas y de api\u00f1adas casas, dedicadas a tiendas y almacenes de comercio, muy semejantes al recinto morisco titulado la <i>Alcaicer\u00eda<\/i> en Granada. Los nombres de estas calles son de <i>San Crist\u00f3bal<\/i>, del <i>Vicario<\/i>, de <i>San Jacinto<\/i>, de la <i>Sal<\/i>, <i>Zapater\u00eda de Viejo<\/i> (hoy de <i>Zaragoza<\/i>), de la <i>Fresa<\/i> y de <i>Postas<\/i>.\r\n\r\nEsta calle de <i>Postas<\/i> (a su conclusi\u00f3n por lo menos) deb\u00eda tener antes soportales con columnas o machones, como la Mayor, y en la casa n\u00famero 31 viejo y 32 nuevo, que deb\u00eda ser la m\u00e1s grande de ella, estuvo la primera oficina del Correo o las Postas que hubo en Madrid, de que le qued\u00f3 el nombre a la calle. Esta casa fue vinculada en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> por Juan Arias, que la compr\u00f3 a la Corona, y en el d\u00eda pertenece, seg\u00fan creemos, a D. Jos\u00e9 Pardo Yuste. En los t\u00edtulos de fundaci\u00f3n se hace menci\u00f3n de la imagen de Nuestra Se\u00f1ora colocada a\u00fan en su retablo en el portal de dicha casa, a la cual conservan mucha devoci\u00f3n los vecinos de aquel barrio. Dicho lienzo de la Virgen parece que existi\u00f3 antes en la Plaza Mayor; pero adquirida por el fundador del mayorazgo, la expuso al p\u00fablico en el portal de su casa, que aun es conocido por el <i>Portal de la Virgen<\/i>.\r\n\r\nEl aprovechamiento extremado del sitio, la estrechez y elevaci\u00f3n de las fachadas, y el descuido absoluto del ornato exterior llegan aqu\u00ed a su colmo, si bien la decoraci\u00f3n que forma el alarde de telas de las infinitas tiendas de lencer\u00edas y de otros comercios, la sombr\u00eda luz y la animaci\u00f3n mercantil, hacen por manera interesantes a estas calles, especialmente la de <i>Postas<\/i>, que es la arteria central de aquellas ramificaciones, y en donde apenas hay un solo portal ni un palmo de terreno que no est\u00e9 destinado a aparador de telas y mercanc\u00edas, ofrece, bajo m\u00e1s de un concepto, grande analog\u00eda y puntos de comparaci\u00f3n con el <i>Zacat\u00edn<\/i> de Granada, la <i>calle Llana<\/i> de Toledo, la <i>Rua<\/i> de Salamanca, la de <i>Orates<\/i> de Valladolid, la de <i>Escudellers<\/i> de Barcelona, la de la <i>Sierpe<\/i> en Sevilla, y la de <i>Juan de Andas<\/i> en C\u00e1diz.\r\n\r\nEn cuanto a la distribuci\u00f3n interior de las mezquinas moradas de dichas calles, la Mayor, y generalmente las que serv\u00edan de habitaci\u00f3n al vecindario en general, no se concibe ciertamente c\u00f3mo en aquellos estrech\u00edsimos portales, o m\u00e1s bien profundas cavernas y callejones, en aquellas escaleras casi perpendiculares y sin \u00e1tomo de luz, en aquellos aposentos reducidos y mal cortados, acertaban a penetrar y cobijarse los bizarros galanes del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, con sus vistosas ropillas, capas, plumeros, greg\u00fcescos y valonas; y los tacones, <i>guarda-infantes<\/i>, tontillos y artificiosos tocados de las altivas damas de la \u00e9poca<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt107\" id=\"rf107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Seguros estamos de que ocurrir\u00e1 esta misma observaci\u00f3n a todo el que examine las pocas casas que a\u00fan se conservan de aquel tiempo, en sitios tan principales como la calle Mayor, Puerta de Guadalajara y Plater\u00edas, y la \u00fanica que ha quedado en pie (aunque ya muy corregida y aumentada) de la antigua <i>Plaza Mayor<\/i>, a cuyos balcones acud\u00edan de <i>oficio<\/i>, a presenciar las fiestas de toros, ca\u00f1as y torneos, los magnates de la corte, los tribunales, los embajadores, la grandeza y la servidumbre Real. Pero esto de la Plaza Mayor es cosa demasiado importante para tocada por incidencia, y (como dec\u00eda Cervantes) <i>cap\u00edtulo por s\u00ed merece<\/i>.","rendered":"<p>Los r\u00e1pidos desniveles que mediaban entre la puerta de Guadalajara y el barranco que, costeando la antigua muralla, ven\u00eda a interceptar el camino de las <i>Fuentes<\/i> o <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>, fueron desapareciendo con el tiempo para formar la explanada donde hoy est\u00e1 la plaza llamada de <i>Isabel\u00a0II<\/i>; sin embargo, aun han podido nuestros padres saborear una buena parte de aquellos despe\u00f1aderos en las calles que por fortuna no existen ya) de <i>San Bartolom\u00e9<\/i>, plazuela de <i>Garay<\/i>, de <i>Quebrantapiernas<\/i>, y otras que, desde la tortuosa del <i>Espejo<\/i> o la de los <i>Tintes<\/i> (hoy de la <i>Escalinata<\/i>), los conduc\u00eda, o m\u00e1s bien los precipitaba, al puentecillo que dalia el paso a los <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>. A la espalda de este edificio, en la subida a la plazuela del <i>Barranco<\/i> (frente de la calle de las Fuentes), y con un saliente irregular, la casa de los Marqueses de Legarda cerraba la entrada recta a la calle del Arenal, hasta que con el derribo de dicha casa y otras en tiempo de los franceses, y la nueva alineaci\u00f3n de la manzana 402, se facilit\u00f3 su acceso y comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los <i>Ca\u00f1os del Peral<\/i>, llamados tambi\u00e9n las <i>Fuentes del arrabal<\/i>, eran unos lavaderos p\u00fablicos, propios de la villa, y ten\u00edan contiguo un <i>corral<\/i> cercado, que en 1704 cay\u00f3 en gracia a una compa\u00f1\u00eda ambulante de comediantes y operistas italianos, para dar sus representaciones al aire libre, mediante algunos cuantos tablones que formaban el escenario y unos toldos que serv\u00edan para defender del sol a los espectadores. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s una compa\u00f1\u00eda de <i>trufaldines<\/i>, bajo la direcci\u00f3n de <i>Francisco Bartol\u00ed<\/i>, construy\u00f3 ya en este corral un mezquino teatro (que con decir que alg\u00fan tiempo m\u00e1s adelante fue tasado en <i>treinta mil reales<\/i> para cargarse con \u00e9l la villa, est\u00e1 expresado lo que pod\u00eda ser), hasta que, derribado en 1737, y construido de nueva planta otro edificio m\u00e1s decoroso, comprendiendo tambi\u00e9n en \u00e9l el terreno donde estaban los ca\u00f1os y lavaderos, fue inaugurado este coliseo por una buena compa\u00f1\u00eda italiana en 1738. Este es el que ha durado casi un siglo con el mismo destino, hasta que despu\u00e9s de la salida de los franceses y de haber servido, aunque por breves d\u00edas, en 1814, para la reuni\u00f3n de las Cortes del reino, fue demolido por ruinoso en 1818, y se sentaron sobre sn solar los cimientos del magn\u00edfico <i>Teatro Real<\/i> que hemos visto terminar en 1850.<\/p>\n<p>Entre aquel <i>corral<\/i> y ca\u00f1os y el Alc\u00e1zar hab\u00eda varios huertos, y m\u00e1s principalmente el ya citado <i>de la Priora<\/i>, que ocupaba la parte que hoy la glorieta central de los jardines y paseos de la plaza de Oriente, y en derredor de cuyas tapias se fueron levantando posteriormente diversas casas de oficios del Real Palacio, conocidas por la <i>Casa del Tesoro<\/i> (despu\u00e9s Real Biblioteca), el <i>Juego de pelota, Picadero<\/i>, etc. Frontero al otro lado del corral ya dicho fue form\u00e1ndose la calle del <i>Arenal de San Gines<\/i>, terraplen\u00e1ndose \u00e9sta con los desmontes hechos para formar las calles de Jacometrezo y el Desenga\u00f1o en la parte alta del arrabal, y construy\u00e9ndose a uno y otro lado varios edificios en direcci\u00f3n a la <i>Puerta del Sol<\/i>.<\/p>\n<p>El primero y m\u00e1s importante de esta calle, y el que da tambi\u00e9n nombre a todo el arrabal que se extend\u00eda a sus espaldas hasta la Plaza Mayor y calle de Atocha, era la antiqu\u00edsima iglesia parroquial <i>de San Gines<\/i>.<\/p>\n<p>Sobre la fundaci\u00f3n de esta parroquia tambi\u00e9n han discurrido largamente, y con su consabido entusiasmo, los coronistas de Madrid, suponi\u00e9ndola muy anterior a la dominaci\u00f3n de los moros, y a\u00f1adiendo que fue parroquia muz\u00e1rabe, y que en sus principios estuvo dedicada a un San Gines, m\u00e1rtir de Madrid en tiempo de Juliano el Ap\u00f3stata, por los a\u00f1os 372; pero todas estas suposiciones corren parejas, por lo gratuitas, con las del <i>drag\u00f3n<\/i> de los griegos en <i>Puerta Cerrada<\/i> y las inscripciones caldeas del <i>Arco de Santa Mar\u00eda<\/i>, y fueron ya contradichas con mucha copia de razones por el erudito Pellicer y otros cr\u00edticos modernos. Lo \u00fanico que se sabe de cierto es que ya exist\u00eda esta parroquia por los a\u00f1os de 1358, y que estaba dedicada, como hoy, a <i>San Gines de Arles<\/i>, infiri\u00e9ndose que pudo ser fundada a poco tiempo de la conquista de Madrid y con motivo del crecimiento de sus arrabales: pero arruinada su capilla mayor a mediados del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, en 1642, <i>porque su mucha antig\u00fcedad no permit\u00eda ya m\u00e1s duraci\u00f3n<\/i>, fue menester derribar todo el resto, levantando de nueva planta el templo, lo que se verific\u00f3 a costa de Diego de San Juan, devoto y rico parroquiano, que gast\u00f3 en la obra 60.000 ducados, celebr\u00e1ndose la inauguraci\u00f3n con una procesi\u00f3n y fiesta solemne a 2 o de Julio de 1645. Esta iglesia es clara y espaciosa, con tres naves y varias capillas laterales, entre las cuales es muy notable la del <i>sant\u00edsimo Cristo<\/i>, de crucero y con c\u00fapula, y cuya antig\u00fcedad es tanta, que ya fue reparada en el siglo <small>XIV<\/small> y reedificada a mediados del <small>XVII<\/small>. Tiene muy buenas esculturas y retablos, y debajo de ella est\u00e1 la <i>Santa B\u00f3veda<\/i>, cu donde las noches de la Cuaresma se celebraban ejercicios espirituales de oraci\u00f3n y disciplina. La torre de esta parroquia remata en una aguja con su cruz, que viene a ser un verdadero pararrayos, pues sirvi\u00e9ndole luego de conductores las aristas del chapitel, representa en algunas ocasiones el fen\u00f3meno de aparecer \u00e9stas iluminadas, con no poca sorpresa y alarma de los vecinos y transe\u00fantes. Este fen\u00f3meno fue observado a principios de este siglo por un monje de San Mart\u00edn, y sobre el mismo (que tuvo ocasi\u00f3n de observar en Agosto de 1836) escribi\u00f3 una curiosa Memoria el celoso y discreto acad\u00e9mico de Ciencias se\u00f1or Marqu\u00e9s del Socorro, ven 1846 public\u00f3 un folleto el se\u00f1or cura de dicha parroquia. El 16 de Agosto de 1824 sufri\u00f3 esta iglesia un horroroso incendio, en el que pereci\u00f3 el gran cuadro del altar mayor, obra de Francisco de Rizzi<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt104\" id=\"rf104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De las casas de la nobleza madrile\u00f1a que fueron cubriendo ambos lados de la nueva calle del <i>Arenal<\/i>, en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, apenas queda ninguna ya; habiendo desaparecido, para dar lugar a modernas construcciones, la de <i>Legarda<\/i> a su salida, de la que ya hicimos menci\u00f3n; la de <i>Olivares<\/i> (que hoy est\u00e1 reedificada de nueva planta con el n\u00famero 30), la de la <i>Duquesa de N\u00e1jera<\/i>, que daba vuelta a la plazuela de <i>Zelenque<\/i>; la de D. Juan de C\u00f3rdoba y <i>Zelenque<\/i>, que dio nombre a \u00e9sta; la del <i>Conde de Fuenteventura<\/i>, a la otra esquina; la del <i>Duque de Arcos y de Maqueda<\/i> (sustituida hoy por la elegante y magn\u00edfica del <i>Marqu\u00e9s de Casa-Gaviria<\/i>); la de Juez Sarmiento, y la del <i>Conde de Fuentes<\/i>, despu\u00e9s del de Clavijo, que formaba la esquina de la Puerta del Sol y calle Mayor; quedaba \u00fanicamente en pie (aunque muy renovada) la de los Condes de Torrubia, que <i>fue del Duque de Lerma<\/i>, n\u00famero 22 nuevo, frente a San Gines, y tambi\u00e9n ha sido derribada y sustituida por una elegante construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ning\u00fan recuerdo ni objeto particular de inter\u00e9s hist\u00f3rico nos ofrecen las calles que median entre la del Arenal y la Mayor, y llevan los nombres que denotan su origen: de las <i>Fuentes<\/i>, de las <i>Hileras<\/i>, plazuela de <i>Herradores<\/i>, calles de <i>Coloreros, Arco de San Gines<\/i> y de <i>Bordadores<\/i>. El callej\u00f3n llamado de la <i>Duda<\/i>, que hoy no existe, y estaba al costado de la casa del Conde de O\u00f1ate, pudo tomar su nombre misterioso del objeto primitivo a que estuvo destinado el edificio que soportaba hasta mediados el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>. En el archivo del Ayuntamiento se encuentra original una Real c\u00e9dula de Carlos I y la reina do\u00f1a Juana, con fecha 28 de Julio de 1541, cometida al Corregidor de Madrid, en la cual se le previene \u00ab<i>que las casas de la manceb\u00eda p\u00fablica<\/i>, que est\u00e1n cerca de la Puerta del Sol (en el mismo sitio que ocupaba dicho callej\u00f3n y parte del palacio de O\u00f1ate), se trasladen a otro punto m\u00e1s distante y apartado del camino que va a los monasterios de San Jer\u00f3nimo y de Atocha, a cuya solicitud se manda dicha traslaci\u00f3n, para evitar los esc\u00e1ndalos que presenciaban los fieles que concurr\u00edan a dichos monasterios\u00bb. Despu\u00e9s de una recia oposici\u00f3n de los due\u00f1os, se llev\u00f3 a cabo dicha traslaci\u00f3n, compr\u00e1ndose para ello por la villa un sitio que ten\u00eda Juan de Madrid, mercader, y estaba <i>a la cava de la Puerta del Sol<\/i> (en el mismo donde despu\u00e9s se form\u00f3 el convento del Carmen Calzado), cuyo sitio fue cedido al Licenciado de la <i>Cadena<\/i>, Mar\u00eda de <i>Peralta<\/i> y Francisco <i>Jim\u00e9nez, due\u00f1os de la manceb\u00eda, por indemnizaci\u00f3n de la que se les mandaba cerrar en la calle Mayor y para poder construir la otra nueva<\/i>. Dos de los once sitios que forman la superficie de los 34.303 que ocupa el palacio de los Condes de O\u00f1ate, pertenecieron, seg\u00fan los registros originales de sus t\u00edtulos, a los herederos de dichos <i>Jim\u00e9nez<\/i> y <i>Peralta<\/i>.<\/p>\n<p>Esta casa-palacio, una de las m\u00e1s espaciosas e importantes de la grandeza, debi\u00f3 ser construida a fines del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, si bien la portada y balc\u00f3n principal son obra del <small>XVII<\/small> o principios del pasado, al estilo apellidado <i>churrigueresco<\/i>, tan encomiado y seguido entonces, como acaso injustamente censurado despu\u00e9s. A dicho balc\u00f3n principal sol\u00edan asistir las personas Reales en ocasiones solemnes, y desde el presenci\u00f3 Carlos II y su madre do\u00f1a Mariana de Austria la entrada de la primera esposa de aqu\u00e9l, do\u00f1a Mar\u00eda Luisa de Orleans, el d\u00eda 13 de Enero de 1680, caja ceremonia describe la <i>Marquesa d\u2019Aulnoi<\/i>, testigo presencial, en sus tan preciosas como poco conocidas Memorias, en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p>\u00abLuego que S. M. estuvo adornada con los diamantes de ambos mundos, y cuando se hubo puesto un rico sombrerillo, adornado con plumas blancas y realzado con la preciosa perla llamada la <i>Peregrina<\/i> (la m\u00e1s bella de las perlas c\u00e9lebres), mont\u00f3 en un brioso alaz\u00e1n andaluz, que el Marqu\u00e9s de Villamayna, su caballerizo mayor, llevaba de la brida. La riqueza del traje a\u00f1ad\u00eda nuevos encantos a la belleza y majestad de la Reina, y toda ponderaci\u00f3n es poca para pintar la grandeza y lujo de su comitiva. S.\u00a0M. hizo un ligero movimiento al pasar; por delante de la casa <i>del Conde de O\u00f1ate para saludar al Rey y a su madre, que estaban en sus balcones<\/i>. En seguida se dirigi\u00f3 a Santa Mar\u00eda, donde el cardenal Portocarrero enton\u00f3 un solemne <i>Te Deum<\/i>. Al salir de la iglesia, la Reina pas\u00f3 por bajo de varios arcos triunfales, y entr\u00f3 en la plaza de Palacio en medio de las aclamaciones de un inmenso pueblo. Pomposos arcos y grader\u00edas, con muchos personajes aleg\u00f3ricos, f\u00e1bulas y emblemas, le enviaban las felicitaciones m\u00e1s cordiales. Los magistrados y autoridades, ricamente vestidos, la arengaron en espa\u00f1ol y en franc\u00e9s; el Ayuntamiento la ofreci\u00f3 las llaves de la villa, y los grandes de Espa\u00f1a acudieron a cumplimentarla con todo su magn\u00edfico s\u00e9quito. Llegada a Palacio, el Rey y su madre bajaron a recibirla al pie de la escalera, y despu\u00e9s de haberla abrazado tiernamente, la condujeron al sal\u00f3n Real, donde toda la corte se postr\u00f3 a sus pies y bes\u00f3 respetuosamente su mano\u00bb.<\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/09.jpg\" \/><\/p>\n<p>A las puertas mismas de esta casa-palacio tuvo lugar tambi\u00e9n, en la noche del 21 de Agosto de 1622, el horrible asesinato, inferido de un ballestazo y en su propio coche, en la persona del mordaz, aunque ingenioso, poeta <i>D.\u00a0Juan Tassis y Peralta, conde de Villamediana<\/i>, de la misma casa de O\u00f1ate, atribuido (aunque en nuestro sentir ligeramente) a celos de Felipe IV contra aquel arrogante y presuntuoso ingenio; triste suceso, que, por lo misterioso y audaz, dio motivo a tantos comentarios, versos y leyendas contempor\u00e1neas, entre los cuales se atribuyen a Lope de Vega las siguientes d\u00e9cimas:<\/p>\n<div class=\"cit\">\n<p><span class=\"pad\">\u00abMentidero de Madrid<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt105\" id=\"rf105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>,<\/span><\/p>\n<p>Decidme: \u00bfqui\u00e9n mat\u00f3 al Conde?<\/p>\n<p>Ni se dice, ni se esconde;<\/p>\n<p>Sin discurso discurrid.<\/p>\n<p>Unos dicen que fue el Cid,<\/p>\n<p>Por ser el Conde Lozano;<\/p>\n<p>\u00a1Disparate chabacano!<\/p>\n<p>Pues lo cierto de ello ha sido<\/p>\n<p>Que el matador fue Bellido,<\/p>\n<p>Y el impulso, soberano\u00bb.<\/p>\n<p class=\"salto10\"><span class=\"pad\">\u00abAqu\u00ed una mano violenta,<\/span><\/p>\n<p>M\u00e1s segura que atrevida,<\/p>\n<p>Ataj\u00f3 el paso a una vida<\/p>\n<p>Y abri\u00f3 el camino a una afrenta;<\/p>\n<p>Que el poder que osado intenta<\/p>\n<p>Juzgar, la espada desnuda,<\/p>\n<p>El nombre de humano muda<\/p>\n<p>En inhumano, y advierta<\/p>\n<p>Que pide venganza cierta<\/p>\n<p>Esta salvaci\u00f3n en duda\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>A la entrada de dicha calle Mayor, en la acera enfrente de este palacio, se fund\u00f3 por Felipe\u00a0II, a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, el convento de padres agustinos calzados de <i>San Felipe el Real<\/i>, que La existido hasta nuestros d\u00edas, en que fue derribado despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n, y sustituido por las suntuosas casas del <i>se\u00f1or Cordero<\/i>. En dicho convento era notable, y merec\u00eda haber sido conservado, el claustro principal, bella obra de Francisco de Mora, bajo la traza de Andr\u00e9s de Nantes; era tambi\u00e9n c\u00e9lebre este edificio por la espaciosa lonja alta, que corr\u00eda delante de su fachada a la calle Mayor, conocida bajo el nombre de <i>las Gradas de San Felipe<\/i>, y tambi\u00e9n por <i>las Covachuelas<\/i>, a causa de las treinta y cuatro tiendas de juguetes abiertas debajo de ella. Las Gradas de San Felipe, reuni\u00f3n de noticieros y gente desocupada, como ahora la <i>Puerta del Sol<\/i>, juegan un papel muy importante en las novelas de Quevedo, Velez de Guevara, Zabaleta, Francisco Santos, D. Diego de Torres y dem\u00e1s escritores de costumbres de los siglos <small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small>.<\/p>\n<p>El trozo principal de calle <i>Mayor<\/i>, hasta la puerta de Guadalajara, ofrec\u00eda el aspecto de que aun hemos podido juzgar por el resto de caser\u00edo, que ha llegado hasta nosotros, y sido sustituido en nuestros tiempos por otro m\u00e1s elegante. Aquel caser\u00edo, destinado principalmente a tiendas y comercios, era, en lo general, de extraordinaria elevaci\u00f3n, con tres y cuatro pisos (cosa rar\u00edsima entonces en Madrid), aunque en tan reducidos espacios, que apenas ninguna casa llegaba a tener <i>mil pies superficiales<\/i>, y muchas, las m\u00e1s de ellas, no pasaban de <i>cuatrocientos<\/i>.<\/p>\n<p>Por bajo de sus pisos principales corrian los muy \u00fatiles, aunque mezquinos, <i>soportales<\/i>, apellidados de <i>Manguiteros<\/i> y de <i>Guadalajara<\/i> a la derecha, y de <i>San Isidro<\/i> y <i>Pretineros<\/i> a la izquierda, que han ido desapareciendo despu\u00e9s en su mayor parte con las nuevas construcciones; siendo l\u00e1stima que no haya podido seguirse, por respeto al inter\u00e9s privado, el sistema de sustituirlos con otros m\u00e1s elevados y espaciosos, como se empez\u00f3 a hacer alg\u00fan tiempo y se abandon\u00f3 despu\u00e9s; pues realmente su utilidad en una calle tan espaciosa y casi siempre ba\u00f1ada del sol, por su direcci\u00f3n de Oriente a Poniente, era incontestable. En el portal llamado de <i>San Isidro<\/i> (que cay\u00f3 hace pocos a\u00f1os), y en el sitio de la casa de ba\u00f1os que se estableci\u00f3 despu\u00e9s, se hallaba el pozo que, seg\u00fan dijimos, se supone abierto por el mismo Santo en una alquer\u00eda o casa de campo, en que viv\u00eda, <i>fuera de la puerta de Guadalajara<\/i>, una se\u00f1ora principal, a quien llamaban <i>Santa Nufla<\/i>, por su gran recogimiento y virtud.<\/p>\n<p>A la esquina de la calle de <i>Bordadores<\/i>, frente a la Mayor, exist\u00eda tambi\u00e9n, hasta hace pocos a\u00f1os, en que fue derribado, y sustituido por un mercado y galer\u00eda cubierta, la casa profesa de los padres Jesuitas e iglesia de San Francisco de Borja, ocupada, desde la extinci\u00f3n de aquellos, por los cl\u00e9rigos menores de <i>San Felipe Neri<\/i>, que tuvieron antes la suya en la plazuela del \u00c1ngel. En este templo de San Felipe Neri (que era de muy buena forma y no merec\u00eda ciertamente ser destruido sin necesidad alguna) se hallaba colocado en su altar mayor el precioso cuerpo de <i>San Francisco de Borja<\/i>, duque de Gand\u00eda y marqu\u00e9s de Lombay, general de la compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y ascendiente de los duques de Osuna y de Medinaceli, que su nieto, el c\u00e9lebre duque de Lerma, primer ministro del rey Felipe\u00a0III, y despu\u00e9s cardenal, hizo traer de Roma para colocarlo en la iglesia contigua a su casa, sita en la calle del Prado, adonde ha vuelto a ser trasladada aquella venerable reliquia despu\u00e9s de la extinci\u00f3n de las comunidades religiosas y derribo de San Felipe Neri.<\/p>\n<p>La calle <i>Mayor<\/i>, sin la interrupci\u00f3n ya de la puerta de Guadalajara, y formando una sola y ancha v\u00eda con la de Plater\u00edas y de la Almudena, ha sido, como es de suponer, teatro de las m\u00e1s espl\u00e9ndidas escenas de la corte y de la villa: las entradas, proclamaciones y desposorios de los reyes; las procesiones y actos p\u00fablicos religiosos e hist\u00f3ricos, han dado lugar en ella a las m\u00e1s solemnes demostraciones o suntuosos alardes de magn\u00edfico esplendor, que ser\u00eda prolijo relatar. Arcos de triunfo, recuerdo m\u00e1s o menos pasajero de los marm\u00f3reos de Grecia y Roma, doseles y colgaduras, magn\u00edficos altares y estrados, ricas y vistosas tapicer\u00edas, y hasta galer\u00edas de cuadros originales de nuestros grandes artistas, decoraron su \u00e1mbito y el frente de las fachadas de sus casas en ocasiones solemnes; desde que, montados en sendas mulas, ricamente ataviadas, la atravesaron el C\u00e9sar Carlos\u00a0V y el Rey de Francia, su prisionero, despu\u00e9s de restituida a \u00e9ste su libertad, hasta el \u00faltimo monarca Fernando VII, en sus diversas entradas triunfales, y la reina do\u00f1a Isabel II en 1846, con ocasi\u00f3n de su matrimonio y el de la se\u00f1ora infanta do\u00f1a Luisa. En el siglo <small>XVII<\/small>, adem\u00e1s, servia de paseo o de <i>rua<\/i> para las anchas carrozas que encerraban a las altisonantes damas de la esplendorosa corte de los Felipes III y IV, y para los amartelados galanes que, a pie o a caballo, gustaban ostentar ante sus ojos su garbo y bizarr\u00eda. A esta r\u00faa (que comprend\u00eda el trozo desde la puerta del Sol a la de Guadalajara) se alude frecuentemente en los ingeniosos y caballerescos dramas de Calder\u00f3n, de Rojas y Moreto.<\/p>\n<p>Sabida es la venida del Pr\u00edncipe de Gales (despu\u00e9s Carlos\u00a0I de Inglaterra, que muri\u00f3 en un cadalso) a la corte de Espa\u00f1a en 1623, con el objeto de ofrecer su mano a la infanta do\u00f1a Mar\u00eda, hermana de Felipe IV. Habiendo partido misteriosamente de Londres el 2 de Marzo, acompa\u00f1ado s\u00f3lo del Marqu\u00e9s de Buckingham y de algunos criados, lleg\u00f3 a Madrid el jueves 26 en la noche, ape\u00e1ndose en la casa del Conde de Br\u00edstol, embajador de Su Majestad brit\u00e1nica (que moraba en la calle de Alcal\u00e1), a, quien sorprendi\u00f3 inesperadamente su arribo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt106\" id=\"rf106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Difundida la nueva al d\u00eda siguiente por la capital, y avisados de ella el Rey y su gobierno, pas\u00f3 a visitar al Pr\u00edncipe el Conde-duque de Olivares, acord\u00e1ndose que aquella noche se viesen en el Prado S. M. y \u00e9l, como as\u00ed se verific\u00f3, y ape\u00e1ndose los dos simult\u00e1neamente de sus coches y abraz\u00e1ndose con mucha cordialidad y cortes\u00eda, entraron en seguida ambos en el coche del Rey, y continuaron su paseo m\u00e1s de dos horas. El domingo siguiente hubo <i>rua<\/i> o <i>paseo por la calle Mayor<\/i>, a que asisti\u00f3 gran concurso de pr\u00edncipes y magnates en sus carrozas, y todas las hermosas de la corte. Encubierto tambi\u00e9n en una de aqu\u00e9llas, recorri\u00f3 el paseo el Pr\u00edncipe de Gales, acompa\u00f1ado de sus embajadores y s\u00e9quito, a todos los cuales saludaron desde la suya el Rey, la Reina, los infantes y la princesa Mar\u00eda. Otros varios d\u00edas duraron las entrevistas confidenciales e indirectas en los paseos y en las calles y desde las ventanas de los palacios respectivos, hasta que se se\u00f1al\u00f3 para la entrada p\u00fablica el domingo 29 de Marzo, en que se celebr\u00f3 con la mayor ostentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las calles que se dirigen desde la Mayor a la Plaza, y son conocidas con los nombres de la <i>Amargura<\/i> (recuerdo acaso de los autos de fe), de <i>Felipe\u00a0III<\/i> (antes de Boteros} y el callej\u00f3n del <i>Triunfo<\/i> (antes del <i>Infierno<\/i>), no merecen especial menci\u00f3n. A espaldas de la Mayor, y entre ella y la subida de Santa Cruz a la Plaza, se formaba, y aun existe en gran parte, un laberinto de callejuelas y de api\u00f1adas casas, dedicadas a tiendas y almacenes de comercio, muy semejantes al recinto morisco titulado la <i>Alcaicer\u00eda<\/i> en Granada. Los nombres de estas calles son de <i>San Crist\u00f3bal<\/i>, del <i>Vicario<\/i>, de <i>San Jacinto<\/i>, de la <i>Sal<\/i>, <i>Zapater\u00eda de Viejo<\/i> (hoy de <i>Zaragoza<\/i>), de la <i>Fresa<\/i> y de <i>Postas<\/i>.<\/p>\n<p>Esta calle de <i>Postas<\/i> (a su conclusi\u00f3n por lo menos) deb\u00eda tener antes soportales con columnas o machones, como la Mayor, y en la casa n\u00famero 31 viejo y 32 nuevo, que deb\u00eda ser la m\u00e1s grande de ella, estuvo la primera oficina del Correo o las Postas que hubo en Madrid, de que le qued\u00f3 el nombre a la calle. Esta casa fue vinculada en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> por Juan Arias, que la compr\u00f3 a la Corona, y en el d\u00eda pertenece, seg\u00fan creemos, a D. Jos\u00e9 Pardo Yuste. En los t\u00edtulos de fundaci\u00f3n se hace menci\u00f3n de la imagen de Nuestra Se\u00f1ora colocada a\u00fan en su retablo en el portal de dicha casa, a la cual conservan mucha devoci\u00f3n los vecinos de aquel barrio. Dicho lienzo de la Virgen parece que existi\u00f3 antes en la Plaza Mayor; pero adquirida por el fundador del mayorazgo, la expuso al p\u00fablico en el portal de su casa, que aun es conocido por el <i>Portal de la Virgen<\/i>.<\/p>\n<p>El aprovechamiento extremado del sitio, la estrechez y elevaci\u00f3n de las fachadas, y el descuido absoluto del ornato exterior llegan aqu\u00ed a su colmo, si bien la decoraci\u00f3n que forma el alarde de telas de las infinitas tiendas de lencer\u00edas y de otros comercios, la sombr\u00eda luz y la animaci\u00f3n mercantil, hacen por manera interesantes a estas calles, especialmente la de <i>Postas<\/i>, que es la arteria central de aquellas ramificaciones, y en donde apenas hay un solo portal ni un palmo de terreno que no est\u00e9 destinado a aparador de telas y mercanc\u00edas, ofrece, bajo m\u00e1s de un concepto, grande analog\u00eda y puntos de comparaci\u00f3n con el <i>Zacat\u00edn<\/i> de Granada, la <i>calle Llana<\/i> de Toledo, la <i>Rua<\/i> de Salamanca, la de <i>Orates<\/i> de Valladolid, la de <i>Escudellers<\/i> de Barcelona, la de la <i>Sierpe<\/i> en Sevilla, y la de <i>Juan de Andas<\/i> en C\u00e1diz.<\/p>\n<p>En cuanto a la distribuci\u00f3n interior de las mezquinas moradas de dichas calles, la Mayor, y generalmente las que serv\u00edan de habitaci\u00f3n al vecindario en general, no se concibe ciertamente c\u00f3mo en aquellos estrech\u00edsimos portales, o m\u00e1s bien profundas cavernas y callejones, en aquellas escaleras casi perpendiculares y sin \u00e1tomo de luz, en aquellos aposentos reducidos y mal cortados, acertaban a penetrar y cobijarse los bizarros galanes del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, con sus vistosas ropillas, capas, plumeros, greg\u00fcescos y valonas; y los tacones, <i>guarda-infantes<\/i>, tontillos y artificiosos tocados de las altivas damas de la \u00e9poca<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt107\" id=\"rf107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Seguros estamos de que ocurrir\u00e1 esta misma observaci\u00f3n a todo el que examine las pocas casas que a\u00fan se conservan de aquel tiempo, en sitios tan principales como la calle Mayor, Puerta de Guadalajara y Plater\u00edas, y la \u00fanica que ha quedado en pie (aunque ya muy corregida y aumentada) de la antigua <i>Plaza Mayor<\/i>, a cuyos balcones acud\u00edan de <i>oficio<\/i>, a presenciar las fiestas de toros, ca\u00f1as y torneos, los magnates de la corte, los tribunales, los embajadores, la grandeza y la servidumbre Real. Pero esto de la Plaza Mayor es cosa demasiado importante para tocada por incidencia, y (como dec\u00eda Cervantes) <i>cap\u00edtulo por s\u00ed merece<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":12,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-51","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/51","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/51\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":221,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/51\/revisions\/221"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/51\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=51"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=51"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=51"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}