{"id":54,"date":"2018-03-20T12:15:59","date_gmt":"2018-03-20T12:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-16\/"},"modified":"2018-03-20T17:59:56","modified_gmt":"2018-03-20T17:59:56","slug":"el-arrabal-de-santa-cruz","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/el-arrabal-de-santa-cruz\/","title":{"rendered":"X. El arrabal de Santa Cruz"},"content":{"raw":"El trozo de arrabal denominado as\u00ed por su inmediaci\u00f3n a dicha parroquia comprend\u00eda hasta la puerta de Vallecas, situada donde hoy la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn en la calle de Atocha, y desde all\u00ed, por su costado izquierdo, a la plazuela del <i>Matute<\/i> y calle del Lobo, hasta salir a la Carrera de San Jer\u00f3nimo y Puerta del Sol, volviendo al punto de partida por la subida de Santa Cruz. El otro trozo de arrabal a la derecha de la calle de Atocha, desde la puerta de Vallecas hasta la de la Latina (aunque comprendido en el mismo arrabal), le consideraremos independientemente en el siguiente paseo, con el t\u00edtulo del <i>Arrabal de San Mill\u00e1n<\/i>.\r\n\r\nLa iglesia parroquial de <i>Santa Cruz<\/i> quieren los historiadores que fuese primero ermita y luego beneficio rural con derecho parroquial desde el tiempo de los \u00e1rabes, en la hip\u00f3tesis (poco probable, a nuestro entender) de estar entonces poblados de caser\u00edo aquellos sitios extramuros. Mas lo que se sabe de cierto es que despu\u00e9s de la conquista por las armas cristianas, y a medida que la poblaci\u00f3n se iba extendiendo en direcci\u00f3n al antiqu\u00edsimo y venerando santuario de <i>Atocha<\/i>, la parroquialidad de Santa Cruz vino a ser la m\u00e1s extensa de la nueva villa, como que llegaba, seg\u00fan queda dicho, a las puertas del <i>Sol<\/i>, de <i>Ant\u00f3n Mart\u00edn<\/i> y de la <i>Latina<\/i>, hasta mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, en que se fund\u00f3 la de <i>San Sebasti\u00e1n<\/i>, que dividi\u00f3 con aqu\u00e9lla su extensa feligres\u00eda.\r\n\r\nEl templo antiguo de <i>Santa Cruz<\/i> puede decirse que no exist\u00eda ya, pues a consecuencia de dos incendios, padecidos en 1620 y en 1763, fue necesario reedificarle en 1767, por cierto con poco gusto y ostentaci\u00f3n. La torre, sin embargo, era anterior, aunque no la primitiva que hubo en esta parroquia, y era llamada la <i>atalaya de la corte<\/i>, as\u00ed como la de San Salvador la <i>atalaya de la villa<\/i>. Aqu\u00e9lla fue derribada por ruinosa en 1632, y se emprendi\u00f3 la obra de la nueva a costa del Ayuntamiento y de los vecinos de la parroquia, la cual no lleg\u00f3, sin embargo, a verse terminada hasta 1680, seg\u00fan m\u00e1s por menor se expresa en el excelente art\u00edculo <i>Madrid<\/i> del Diccionario del se\u00f1or Madoz<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt114\" id=\"rf114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. La altura de esta torre era de 144 pies, y bail\u00e1ndose en sitio bastante elevado, descollaba sobre todas las dem\u00e1s de la poblaci\u00f3n, aunque por su forma cuadrada, sencilla y sin ornato alguno, era por otro lado un objeto poco digno de fijar la atenci\u00f3n del viajero que se acercaba a la capital. En esta parroquia exist\u00edan las piadosas y antiguas congregaciones de la <i>Caridad<\/i> y de la <i>Paz<\/i>, que asisten a los reos de muerte desde el momento que entran en la capilla de la c\u00e1rcel, les acompa\u00f1an al suplicio y cuidan de su enterramiento, el cual Be verificaba antiguamente en esta parroquia el de los degollados, en San Miguel el de los dados garrote, y en San Gines el de los ahorcados; celebr\u00e1banse misas en la capilla de dichas congregaciones por el alma de aquellos desgraciados en el momento en que se les notificaba la sentencia, desde cuyo d\u00eda se levantaba en la esquina de la plazuela un altar con el crucifijo que hab\u00eda de acompa\u00f1arles al suplicio, fij\u00e1ndose a la puerta de la iglesia la <i>tablilla<\/i> de indulgencias concedidas a los fieles asistentes a aquellos sufragios.\r\n\r\nTambi\u00e9n antes (y todav\u00eda lo hemos alcanzado a ver) se recog\u00edan el s\u00e1bado de Ramos por las mismas cofrad\u00edas las cabezas y miembros de dichos ajusticiados, que sol\u00edan exponerse en los caminos p\u00fablicos, y eran colocados, antes de darles sepultura, en el mismo caj\u00f3n o altar port\u00e1til de la plazuela; espect\u00e1culo, por cierto, bien repugnante, que, por fortuna, ha desaparecido de nuestras costumbres.\r\n\r\nEn la <i>bajada de Santa Cruz<\/i>, o sea calle denominada de los <i>Esparteros<\/i>, en una rinconada que formaban las accesorias del convento de San Felipe el Real, hubo antiguamente un recogimiento de donadas con el nombre de <i>San Esteban<\/i>, que le qued\u00f3 luego al solar o plazoleta, que m\u00e1s adelante se apellid\u00f3 tambi\u00e9n de los <i>P\u00e1jaros<\/i>, y hoy forma el ingreso de la nueva calle rota hasta la de la Paz, que lleva el nombre del inolvidable corregidor Marqu\u00e9s de <i>Pontejos<\/i>, as\u00ed como la plazoleta formada a su t\u00e9rmino, donde se ha trasladado la fuente de la Puerta del Sol y coloc\u00e1dose en ella el busto de aquel benem\u00e9rito funcionario.\r\n\r\nLa calle de la <i>Paz<\/i> tom\u00f3 el nombre de un hospital que fund\u00f3 en ella do\u00f1a Isabel de Valois o de la <i>Paz<\/i>, tercera esposa de Felipe\u00a0II, en que se veneraba la imagen de Nuestra Se\u00f1ora bajo la misma advocaci\u00f3n que hoy hemos dicho que se halla en la parroquia de Santa Cruz. Dicho hospital estuvo en el terreno de la casa que despu\u00e9s sirvi\u00f3 de aduana, y en que hoy est\u00e1 la <i>Bolsa de Comercio<\/i>.\r\n\r\nLa irregular calle (malamente llamada plazuela) de la <i>Le\u00f1a<\/i>, as\u00ed como la inmediata y principal de las <i>Carretas<\/i>, quieren decir que tomaron estos nombres, a su formaci\u00f3n o regularizacion en principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, por el recuerdo reciente de las barricadas de le\u00f1a y carreter\u00edas formadas en aquellos sitios para su defensa por los comuneros venidos de Segovia, que en uni\u00f3n con los de Madrid, ofrecieron tan porfiada resistencia a las huestes del Emperador. En la rinconada de dicha plazuela de la Le\u00f1a se labr\u00f3, a mediados del siglo <small>XVII<\/small>, dicha casa <i>Aduana<\/i>, que sirvi\u00f3 para este objeto hasta que en 1769 hizo construir Carlos III el nuevo y magn\u00edfico edificio de la calle de Alcal\u00e1, recibiendo aqu\u00e9l desde entonces diversos destinos, ya para archivos p\u00fablicos, ya de cuartel de voluntarios realistas, ya de Escuela de Caminos y Canales, hasta que en 1850 le ocup\u00f3 la Junta, Tribunal y <i>Bolsa de Comercio<\/i>, que ha construido en este solar su edificio propio.\r\n\r\nLa calle de <i>Carretas<\/i>, hoy una de las principales de la villa, ofrece pocos recuerdos y carece de monumentos hist\u00f3ricos. Los edificios p\u00fablicos que la decoran, tales como la casa de la extinguida <i>Compa\u00f1\u00eda de Filipinas<\/i>, la de la <i>Imprenta Nacional<\/i> y la de <i>Correos<\/i> (hoy <i>Ministerio de la Gobernaci\u00f3n<\/i>) son modernos, y en los solares que ocupan existieron anteriormente multitud de mezquinos casuchos, propios de un arrabal. Baste decir que la parte de manzana que se segreg\u00f3 de las 205 y 206) para formar aislada la que constituye el edificio de Correos, construido en el reinado de Carlos\u00a0III, comprend\u00eda treinta y cuatro casas particulares, que Turr\u00f3n compradas para derribarlas y dar lugar a la nueva construcci\u00f3n.\r\n\r\nEl caser\u00edo general de esta calle es igualmente moderno y muy renovado, y sus apreciad\u00edsimas tiendas estuvieron exclusivamente dedicadas hasta hace pocos a\u00f1os al comercio de <i>librer\u00eda<\/i>, y antes al gremio de <i>broqueleros<\/i>, con cuyos nombres de comercio fue tambi\u00e9n sucesivamente conocida esta calle; as\u00ed como las contiguas callejuelas, estrecha y ancha de los <i>Majaderitos<\/i>, tomaron aquel rid\u00edculo t\u00edtulo del mazo que usaban los bati-hojas o tiradores de oro que ocupaban dicha calle, y sol\u00edan apellidar el <i>majadero<\/i> o <i>majaderito<\/i>. Posteriormente fueron habitadas por los famosos guitarreros de Madrid, y otros oficios no menos alegres y divertidos, hasta que; renovado en nuestros d\u00edas su caser\u00edo, y continuada una de ellas con el derribo del convento de la Victoria, han recibido los nombres de <i>C\u00e1diz<\/i>, de <i>Barcelona<\/i>, y de <i>Espoz<\/i> y <i>Mina<\/i>, y m\u00e1s elegantes comercios y habitadores<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt115\" id=\"rf115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nAquel famoso convento, que con su iglesia, huerta y tahona ocupaba gran parte de la manzana 207, y ha dado lugar con su derribo, en 1836, a la formaci\u00f3n de dicha hermosa calle de Espoz y Mina, al ensanche de la de la <i>Victoria<\/i> y a la construcci\u00f3n entre ambas de las manzanas de casas de los se\u00f1ores Mari\u00e1tegui y Maten, <i>pasaje<\/i> o galer\u00eda cubierta y otros varios edificios, hab\u00eda sido fundado en aquel sitio (conf\u00edn entonces de la poblaci\u00f3n) por el padre fray Juan de la Victoria, provincial de los m\u00ednimos de San Francisco de Paula, con la protecci\u00f3n del rey D.\u00a0Felipe II, y en el mismo a\u00f1o de 1561, en que traslad\u00f3 a Madrid la corte. Era muy poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y s\u00f3lo bajo el religioso, por la gran devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a la venerable imagen de <i>Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad<\/i>, obra famosa ejecutada en madera con ciertas misteriosas condiciones por el c\u00e9lebre escultor Gaspar Becerra, y que fue copiada de un cuadro que facilit\u00f3 para ello la reina do\u00f1a Isabel de la Paz; esta sagrada imagen ten\u00eda su capilla propia contigua a la iglesia, y hoy se halla en San Isidro el Real, y es la misma que sale en la solemne procesi\u00f3n del Viernes Santo.\r\n\r\nEntre el modesto camino que, flanqueado a la derecha por el ya citado convento de la Victoria y alg\u00fan pobre caser\u00edo, y por su izquierda por las tapias del hospital del <i>Buen Suceso<\/i> y algunos huertos o posesiones rurales, contiguas a los <i>olivares y ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>, y la espl\u00e9ndida calle que, con el nombre de <i>Carrera de San Jer\u00f3nimo<\/i>, conduce hoy desde el sitio central y m\u00e1s animado de la corte a su primero y magn\u00edfico paseo, y al Sitio Real del Buen Retiro, median siglos de distancia, animados por muchas generaciones, sucesos y peripecias hist\u00f3ricas, de que nos haremos cargo cuando, despu\u00e9s de haberle considerado hoy como l\u00edmite de la antigua villa, regresemos al centro de la nueva en la tercera y \u00faltima ampliaci\u00f3n.\r\n\r\nDijimos antes que los historiadores que nos dejaron ligeramente indicados los t\u00e9rminos del arrabal, apuntando la direcci\u00f3n que llevaba la tapia o cerca que suponen (y que por cierto no creemos existiese en este sitio), no indican con precisi\u00f3n su marcha desde la Puerta del Sol en direcci\u00f3n a San Jer\u00f3nimo, diciendo s\u00f3lo que a cierta altura de este camino torc\u00eda en escuadra a buscar la l\u00ednea recta de la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, lo cual, caso de ser cierto, podr\u00eda ser entre las calles del Lobo y del Ba\u00f1o en Direcci\u00f3n a la plazuela del Matute. Pero tenemos motivos para sospechar que no existi\u00f3 semejante cerca sin soluci\u00f3n de continuidad, entre la Puerta del Sol y la de Ant\u00f3n Mart\u00edn, o que acaso ser\u00eda s\u00f3lo en los primeros tiempos Je la ampliaci\u00f3n, y muy provisional y pasajera; pues no se hace menci\u00f3n de ella en los t\u00edtulos y documentos del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, sino que consta ya la existencia de todas aquellas calles y de muchos de sus edificios; y que la verdadera entrada de Madrid era abierta hacia donde ahora est\u00e1 la iglesia de los Italianos, sin puerta que limitase la extensi\u00f3n del arrabal. Esta se fue verificando constante aunque lentamente y prescindiendo de cualquier obst\u00e1culo que le saliese al paso, y que evidentemente no exist\u00eda va a mediados del siglo <small>XVI<\/small> cuando se estableci\u00f3 en Madrid la corte. Por lo tanto, y porque as\u00ed conviene a la claridad material de la narraci\u00f3n, seguiremos en nuestro paseo esa l\u00ednea recta, suponiendo l\u00edmite de ella dicha Carrera (entonces poco poblada), y comprendiendo s\u00f3lo las calles a la derecha, entre la misma y la de Atocha, hasta Ant\u00f3n Mart\u00edn.\r\n\r\nLas primeras que se ofrecen al paso son las tituladas del <i>Lobo<\/i>, del <i>Pr\u00edncipe<\/i> y de la <i>Cruz<\/i>, las cuales nos traen simult\u00e1neamente a la imaginaci\u00f3n el recuerdo de las primeras representaciones esc\u00e9nicas en nuestra villa de Madrid, que con tanta copia de erudici\u00f3n y de cr\u00edtica rese\u00f1\u00f3 don Casiano Pellicer en su conocida obra titulada <i>Tratado hist\u00f3rico de la comedio y del histrionismo de Espa\u00f1a<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt116\" id=\"rf116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEl origen indudable de la representaci\u00f3n de comedias en Madrid fue el privilegio concedido a las <i>cofrad\u00edas de la Sagrada Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/i> y la de la <i>Soledad<\/i>, que hab\u00eda fundado la <i>Casa de exp\u00f3sitos<\/i>, para que pudiesen dar a su beneficio dichas representaciones en las casas o sitios que se\u00f1alasen. En su consecuencia, la primera, o de la Pasi\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 para este objeto un corral que ten\u00eda en la <i>calle del Sol<\/i> (\u00bfPuerta?), otro en la del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, propio de <i>Isabel Pacheco<\/i>, y otro en la misma calle, perteneciente a <i>N.\u00a0Burguillos<\/i>, cuyo \u00faltimo corral se aplic\u00f3 despu\u00e9s a s\u00ed la cofrad\u00eda de la Soledad; y consta que el mi\u00e9rcoles 5 de Mayo de 1568 entr\u00f3 a representar en el de la Pacheco el comediante <i>Alonso Vel\u00e1zquez<\/i>, y posteriormente en ambos por convenio de dichas cofrad\u00edas. En 1574, un comediante italiano, llamado <i>Alberto<\/i> Ganosa, autor o cabeza de una Compa\u00f1\u00eda que representaba farsas y hac\u00eda juegos de manos y volatines, contrat\u00f3 con las cofrad\u00edas para que <i>se le cubriese con tejados dicho corral<\/i> (excepto el <i>patio<\/i>, que qued\u00f3 siempre al descubierto), y aqu\u00e9llos alquilaron y adornaron para las otras compa\u00f1\u00edas un nuevo corral en la calle del <i>Lobo<\/i>, en la casa que pertenec\u00eda a Crist\u00f3bal de la <i>Puente<\/i>, hasta que m\u00e1s adelante las mismas cofrad\u00edas fabricaron ya sus coliseos propios, el uno en la calle de la <i>Cruz<\/i>, en 1579, y el otro cu la del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, en 1582, cesando entonces y deshaciendo el de la calle del Lobo.\r\n\r\nSeg\u00fan las escrituras de compra de dichos solares, consta que el primero (el de la <i>Cruz<\/i>) \u00abalindaba con el horno de Antonio Ventero y con el solar de Antonio Gonz\u00e1lez Labrador, y por delante la calle p\u00fablica que <i>dicen de la Cruz, donde es la c\u00e1rcel que dicen de la Corona<\/i>, en la parroquia de Santa Cruz, y que fue comprado <i>en 550 ducados<\/i>; y el segundo, o del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, propio del doctor \u00c1lava de Ibarra, m\u00e9dico de Felipe\u00a0II, \u00aberan dos casas y corrales contiguos al mencionado de la Pacheca, y ten\u00edan por linderos casas de Catalina Villanueva, de Lope de Vergara y del contador Pedro Calder\u00f3n, y por delante la <i>dicha calle principal del Pr\u00edncipe<\/i>\u00bb, y fueron vendidas en 800 ducados. En \u00e9ste se principiaron las representaciones en 21 de Setiembre de 1583, y en el de la Cruz hab\u00edan empezado anteriormente en 29 de Noviembre de 1578.\r\n\r\nLa afici\u00f3n de los madrile\u00f1os a las representaciones esc\u00e9nicas, y los productos de los <i>corrales<\/i> (que este nombre conservaron), utilizados por las cofrad\u00edas para los santos objetos de su instituto fueron tales, que lo que en los primeros a\u00f1os representaba un beneficio l\u00edquido de 140 a 200 rs. por representaci\u00f3n, luego de construidos los nuevos coliseos (cuyo sitio vemos que compraron las cofrad\u00edas por s\u00f3lo 1.350 ducados), lleg\u00f3 al punto de arrendarse <i>por cuatro a\u00f1os<\/i> (desde 1629 a 1633) en la enorme suma de 114.400 ducados, que distribu\u00edan entre s\u00ed los diversos hospitales y hospicios, hasta que en 1638 se encarg\u00f3 de los teatros la villa de Madrid, consignando a aquellos establecimientos varios censos y subvenciones, que han venido disfrutando hasta el d\u00eda.\r\n\r\nPoco podemos a\u00f1adir a las infinitas y curiosas investigaciones que sobre este asunto consignaron los eruditos Sres. Armona y Pellicer en sus ya citadas obras, y \u00fanicamente diremos que, por el registro de los t\u00edtulos antiguos, vemos que el corral arrendado en la calle del Lobo y casa propia de Crist\u00f3bal de la Puente estaba en la se\u00f1alada con el n\u00famero 23 viejo y 9 nuevo de dicha calle, y manzana 218, pose\u00edda por el <i>dicho la Puente<\/i>, y que hoy pertenece al Sr. D.\u00a0Vicente Pereda. La casa de <i>Isabel de Pacheco<\/i>, en la calle del Pr\u00edncipe, donde estaba el famoso corral apellidado de la <i>Pacheca<\/i>, ya liemos dicho que era contigua a la comprada por las cofrad\u00edas al doctor <i>\u00c1lava de Ibarra<\/i> para la construcci\u00f3n del nuevo coliseo, y qued\u00f3 incluida en \u00e9ste, as\u00ed como tambi\u00e9n lo <i>fue despu\u00e9s otra, propia de D. Rodrigo de Herrera, que ten\u00eda una ventana que daba al corral<\/i>, cuando la villa de Madrid reedific\u00f3 y agrand\u00f3 el teatro en 1745, hasta darle el espacio de 11.594 pies que hoy tiene, y sobre el cual se volvi\u00f3 a reedificar en 1806 bajo los planes y direcci\u00f3n del arquitecto Villanueva, por haberse quemado el anterior<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt117\" id=\"rf117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEl otro de la calle de la <i>Cruz<\/i> (llamado as\u00ed por un cerrillo que hubo antiguamente en aquel sitio, sobre que estaba colocada una cruz) fue tambi\u00e9n reedificado bajo las trazas, direcci\u00f3n y mal gusto del arquitecto D.\u00a0Pedro de Ribera, en 1737 (no seg\u00fan el plan ya indicado de Jubara y Rodr\u00edguez), y es el mismo que acaba de derribarse para continuar la nueva calle de Espoz y Mina.\r\n\r\nLos recuerdos hist\u00f3rico-literarios de aquellos antiguos corrales o coliseos nos llevar\u00edan muy lejos, y son, por lo dem\u00e1s, bastante conocidos; s\u00f3lo diremos que en ambos indistintamente brillaron en su tiempo (al paso que en los suntuosos de Buen Retiro, de Palacio y de los sitios del Pardo y de la Zarzuela) las populares musas de Lope de Vega, Tirso, Moreto y Calder\u00f3n; que el primero sol\u00eda dar preferencia al de la Cruz, y tambi\u00e9n el monarca Felipe\u00a0IV, tan aficionado a este espect\u00e1culo, que sol\u00eda asistir de inc\u00f3gnito a \u00e9l, entrando por la plazuela del \u00c1ngel y casa contigua (y que fue luego incorporada al mismo teatro), en la cual, seg\u00fan nuestras noticias, vivi\u00f3 el c\u00e9lebre poeta D. Jer\u00f3nimo Villaizan<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt118\" id=\"rf118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>. Don Rodrigo Calder\u00f3n, el Duque de Lerma y otros magnates prefer\u00edan, por el contrario, asistir al del Pr\u00edncipe, donde ten\u00edan aposento <i>con celos\u00eda<\/i>. En el primer coliseo representaba la famosa <i>Mar\u00eda Calder\u00f3n<\/i> (madre de D. Juan Jos\u00e9 de Austria) y las no menos c\u00e9lebres <i>Amarilis<\/i> (Mar\u00eda de C\u00f3rdova) y <i>Antandra<\/i> (Antonia Granados); las posteriores celebridades esc\u00e9nicas Mar\u00eda <i>Ladrenant<\/i> y Mar\u00eda del Bosario Fern\u00e1ndez (<i>la Tirana<\/i>) representaron casi siempre en el Pr\u00edncipe. En cuanto al recuerdo moderno de los bandos de <i>Chorizos y Polacos<\/i>, con cuyos nombres se design\u00f3 a ambos teatros del Pr\u00edncipe y de la Cruz a fines del siglo pasado, es demasiado conocido para que haya necesidad de reproducirle. Las preciosas comedias modernas de Moratin, tituladas <i>El Viejo y la Ni\u00f1a y El Caf\u00e9<\/i>, se representaron en el Pr\u00edncipe, y las de <i>El Bar\u00f3n, La Mogigata<\/i> y <i>El S\u00ed de las Ni\u00f1as<\/i>, en el de la Cruz. Los eminentes actores <i>Rita Luna e Isidoro Maiquez<\/i> trabajaron en un principio en ambos (aunque nunca llegaron a reunirse en la escena), pero \u00faltimamente aqu\u00e9lla se fij\u00f3 en la Cruz y \u00e9ste lo hizo exclusivamente en el Pr\u00edncipe, que supo convertir desde principio del siglo actual en el favorito del p\u00fablico madrile\u00f1o.\r\n\r\nNo puede ser exacta la observaci\u00f3n de que la calle del Pr\u00edncipe recibiese este nombre con motivo del nacimiento en Madrid del pr\u00edncipe D.\u00a0Felipe (despu\u00e9s Felipe III), ocurrido el 14 de Abril de 1578, ni aun los de sus dos hermanos anteriores, que murieron sin llegar a reinar, D. Fernando y D. Diego, que tambi\u00e9n hab\u00edan nacido en Madrid en 1571 y 1575; porque ya vimos que anteriormente, en 1568, se apellidaba ya calle del <i>Pr\u00edncipe<\/i> la del corral de Pacheca; creemos, por lo tanto, que dicho nombre pudo d\u00e1rsele con alusi\u00f3n al pr\u00edncipe D. Felipe II, jurado en San Jer\u00f3nimo en 1528, en cuya \u00e9poca pudo abrirse dicha calle. Con esto queda tambi\u00e9n contestada la opini\u00f3n de algunos, que han supuesto referirse el nombre de la misma al <i>pr\u00edncipe de Fez y de Marruecos, Muley Neque<\/i>, que no vino a Espa\u00f1a ni recibi\u00f3 el bautismo hasta 1593, tomando el nombre de <i>D. Felipe de \u00c1frica o de Austria<\/i>, y es m\u00e1s conocido con el de <i>El Pr\u00edncipe Negro<\/i>. Este personaje vivi\u00f3 efectivamente en dicha calle, en la casa que fue de Ruy L\u00f3pez de Vega (que es la que da vuelta a la calle de las Huertas y hoy est\u00e1 reedificada por su due\u00f1o, el Duque de Santo\u00f1a, y lleva el n\u00famero 40 nuevo). El sobrescrito de la carta de que habla el inmortal autor del <i>Quijote<\/i> en la <i>Adjunta al Parnaso<\/i> dice: <i>\u00abAl Sr. Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas, frontero de las casas donde sol\u00eda vivir el Pr\u00edncipe de Marruecos\u00bb<\/i>, es decir, que pudo habitar aquel ingenio, en las se\u00f1aladas ahora con los n\u00fameros 6 al 10 nuevo de dicha calle. Algo m\u00e1s abajo, y conduciendo desde la calle del Pr\u00edncipe a la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, est\u00e1 la plazoleta llamada <i>del Matute<\/i>, cuyo nombre hay motivo para creer que le qued\u00f3 por la raz\u00f3n de que en ella y las <i>huertas<\/i> inmediatas a la puerta de Vallecas se preparaban los contrabandos o <i>matutes<\/i>.\r\n\r\nHasta el tiempo de la dominaci\u00f3n francesa, en los primeros a\u00f1os de este siglo, existi\u00f3, formando la mayor parte de la manzana 215 y prolongando las calles del Prado, de la Gorguera y de la Lechuga, el convento e iglesia de religiosas carmelitas descalzas de <i>Santa Ana<\/i>, fundado por San Juan de la Cruz en 1586, en cuyo solar se form\u00f3, en 1810, la <i>Plazuela de Santa Ana<\/i>, con \u00e1rboles y una fuente en medio, en que fue colocada la estatua en bronce de Carlos\u00a0V, que existe en la galer\u00eda de escultura del Museo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt119\" id=\"rf119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nPor este mismo tiempo creemos que se construy\u00f3, bajo la direcci\u00f3n del arquitecto D.\u00a0Silvestre P\u00e9rez, la bella casa-palacio propia de los <i>Condes del Montijo y de Teba<\/i>, esquina a dicha plazuela y a la del \u00c1ngel, sobre casas que fueron anteriormente de los condes de Ba\u00f1os y de D. Pedro Velasco de Bracamonte. La plazuela <i>del \u00c1ngel<\/i>, al frente de dicha casa, estuvo antes ocupada por una manzana aislada con el oratorio y casa de padres de <i>San Felipe Neri<\/i>, hasta que a la extinci\u00f3n de los Jesuitas, en 1769, pasaron, como ya dijimos, a la casa profesa de aqu\u00e9llos, en la calle de Bordadores, y se demoli\u00f3 la suya, que daba lugar, entre la calle del Prado y la de las Huertas, a otra callejuela llamada del <i>Beso<\/i>.\r\n\r\nLa otra elegante casa de los Condes de <i>Tepa<\/i>, frontera a la de Montijo, con entradas tambi\u00e9n por las calles de San Sebasti\u00e1n y de Atocha, es uno de los mejores edificios particulares de principios de este siglo, y creemos fue, como el palacio de Villahermosa, obra del arquitecto don Antonio L\u00f3pez Aguado.\r\n\r\nLa iglesia parroquial de <i>San Sebasti\u00e1n<\/i>, tan poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, como importante por su extendida y rica feligres\u00eda, ya dijimos que comparti\u00f3 \u00e9sta con la de Santa Cruz, cuando se construy\u00f3 en 1550, tomando la advocaci\u00f3n de aquel santo m\u00e1rtir, por una ermita dedicada al mismo que hubo m\u00e1s abajo, bac\u00eda la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn. El cementerio contiguo a esta parroquia, que da a la calle de las Huertas y a la ya mencionada de San Sebasti\u00e1n (antes llamada <i>del Viento<\/i>) era uno de los padrones m\u00e1s ignominiosos de la polic\u00eda del antiguo Madrid; y as\u00ed permaneci\u00f3 hasta la construcci\u00f3n de los cementerios extramuros, en tiempo de los franceses. Recordamos haber escuchado a nuestros padres la nauseabunda relaci\u00f3n de las famosas <i>mondas<\/i> o extracci\u00f3n de cad\u00e1veres que se verificaban peri\u00f3dicamente, en una de las cuales fueron extra\u00eddos de la b\u00f3veda, confundidos y arrumbados, los preciosos restos del gran <i>Lope de Vega<\/i>, que yac\u00edan sepultados en ella <i>en el segundo nicho del tercer orden<\/i>, no de la Orden Tercera, como dice alg\u00fan documento, donde busc\u00e1ndole nosotros hace pocos a\u00f1os con el difunto cura de aquella parroquia, Sr.\u00a0Quijana, hallamos la l\u00e1pida que dice estar enterrada en aquel nicho la se\u00f1ora do\u00f1a N. Ramiro y Arcayo, hermana del vicario que fue de Madrid.\r\n\r\nEste lamentable descuido, esta criminal profanaci\u00f3n ((pie nos priva ahora de mostrar a los extranjeros el sepulcro del <i>F\u00e9nix de los ingenios<\/i>) se comet\u00eda ya en el siglo\u00a0<small>XIX<\/small> o a fines del anterior, a la faz de una corte ilustrada y culta, y delante cabalmente de los distinguidos literatos y famosos poetas restauradores de las letras espa\u00f1olas, de los Moratines e Iriartes, Avalas y Cadalsos, Cerdas, R\u00edos, Ortegas, Llagunos, Mel\u00e9ndez y otros varios, y de los extranjeros Signorelli, Conti, Pizzi, Bernascone, etc., los cuales en el \u00faltimo cuarto del siglo anterior hab\u00edan establecido una especie de liceo o academia privada en una sala de la <i>Fonda de San Sebasti\u00e1n<\/i>, en la casa contigua a dicho cementerio (porque entonces no exist\u00eda todav\u00eda la del Conde de Tepa); apreciable reuni\u00f3n, que dur\u00f3 en todo su esplendor hasta que, desapareciendo poco a poco sus insignes fundadores, degener\u00f3 en manos de la median\u00eda o del pedantismo. Y es evidente que el insigne Morat\u00edn, hijo, se refiri\u00f3 a ella y a sus principales concurrentes, Cornelia, Cladera, Guerrero, Salauueva, Nifo y otros pseudo-poetas de la \u00e9poca, en la deliciosa s\u00e1tira dram\u00e1tica titulada <i>La Comedia nueva<\/i>, en que los retrat\u00f3, como pudiera decirse, <i>con pelos y se\u00f1ales<\/i>, bajo los nombre de <i>don Eleuterio, D. Herm\u00f3genes<\/i> y <i>D. Serapio<\/i>, y hasta fij\u00f3 la escena en el mismo <i>caf\u00e9<\/i> del entresuelo, haciendo figurar en ella al mozo llamado <i>Agapito<\/i> y emblematizando en \u00e9l la buena fe del vulgo sandio e ignorante, bajo el gr\u00e1fico nombre de <i>Pipi<\/i>.\r\n\r\nLa arteria principal de este trozo de la poblaci\u00f3n comprendido entre Santa Cruz y Ant\u00f3n Mart\u00edn fue desde los principios la <i>calle de Atocha<\/i>, una de las m\u00e1s importantes de la nueva villa, encerrando, adem\u00e1s de su notable caser\u00edo, varios edificios religiosos y civiles muy se\u00f1alados de los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>.\r\n\r\nEntre los primeros descuella el extenso convento e iglesia que fue de los padres <i>trinitarios calzados<\/i>, cuya traza dio de su propia mano Felipe\u00a0II, se\u00f1alando \u00e9l mismo el sitio que ocupa, que con sus accesorios comprende nada menos que 108.646 pies. Su construcci\u00f3n, que principi\u00f3 hacia los a\u00f1os de 1547, corri\u00f3 a cargo del arquitecto Gaspar Ordo\u00f1ez. De la iglesia (que era muy espaciosa y decorada) no puede juzgarse ya, por las notables alteraciones y cortes que se la han dado en estos \u00faltimos a\u00f1os, y conforme a los nuevos destinos que recibi\u00f3 este edificio despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n en 1836. Convertida primero en teatro y salones de la sociedad llamada del <i>Instituto espa\u00f1ol<\/i>, luego para las <i>Exposiciones de pinturas<\/i> y para el <i>Conservatorio de Artes<\/i>, hoy est\u00e1 en gran parte ocupada por \u00e9ste, y otra parte sirve de ingreso al claustro y escalera principal. Estos permanecen todav\u00eda en su estado primitivo, y por su buena forma y gusto recuerdan, especialmente la escalera, al monasterio del Escorial. El espacioso convento, que ya en tiempo de la dominaci\u00f3n francesa y algunos a\u00f1os despu\u00e9s sirvi\u00f3 de <i>Biblioteca Real<\/i>, fue destinado despu\u00e9s a reunir en \u00e9l la gran colecci\u00f3n de cuadros recogidos de las iglesias y conventos de la provincia y otros, bajo el t\u00edtulo de <i>Museo Nacional<\/i>, y hoy, sin suprimirse del todo aqu\u00e9l, le ocupan simult\u00e1neamente, y por cierto con extra\u00f1a amalgama, las oficinas del <i>Ministerio de Fomento<\/i>; habi\u00e9ndose hecho necesarias para ello costosas obras de reparaci\u00f3n y distribuci\u00f3n, as\u00ed en el interior como en la fachada del edificio, que, por efecto de ellas, ofrece hoy un aspecto bastante an\u00f3malo entre su antiguo y nuevo destino. Tambi\u00e9n se ha suprimido la verja que cerraba la espaciosa lonja delantera, quedando, empero, en posesi\u00f3n de sus muros el comercio de librer\u00eda, que desde tiempo inmemorial la ocupaba, as\u00ed como las inolvidables <i>Gradas de San Felipe<\/i>.\r\n\r\nSer\u00eda largo enumerar los varones distinguidos en virtud y en ciencia que alberg\u00f3 desde su fundaci\u00f3n esta religiosa casa, sobresaliendo entre los primeros el <i>Beato Sim\u00f3n de Rojas<\/i> (cuyo cuerpo se veneraba en ella y hoy se baila en la iglesia de Santa Cruz), y entre los segundos, el c\u00e9lebre predicador y literato del siglo pasado <i>Padre Hortensio Paravicino<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt120\" id=\"rf120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. De ella salieron tambi\u00e9n, en el mes de Mayo de 1580, los padres redentores Fray Juan Gil y Fray Antonio de la Bella, que rescataron al inmortal C<small>ERVANTES<\/small>, cautivo en Argel, cuya partida de rescate se conservaba en su archivo santo Tom\u00e1s.\r\n\r\nEl otro notabil\u00edsimo edificio religioso, a un extremo de este trozo de calle, es la iglesia y convento de <i>Santo Tom\u00e1s<\/i>, que fue de los religiosos dominicos, establecido en aquel sitio a instancia de Fray Diego de Chaves, confesor de Felipe\u00a0II, por los a\u00f1os de 1583, erigiendo esta casa en priorato, y desmembr\u00e1ndola entonces de la de Atocha. La iglesia antigua pereci\u00f3 en un incendio en 1652, y en 1656 se concluy\u00f3 la nueva, aunque la capilla, mayor y media naranja eran posteriores, obra del c\u00e9lebre y extravagante D. Jos\u00e9 Churriguera y sus hijos D. Jer\u00f3nimo y D. Nicol\u00e1s, quienes la ejecutaron con tan escaso acierto, que a poco de haber sido terminada la c\u00fapula, en 1726, se desplom\u00f3 con estr\u00e9pito, cabalmente en un d\u00eda en que, con motivo del jubileo del a\u00f1o Santo, estaba llena de gente, por lo que quedaron sepultadas en sus ruinas m\u00e1s de ochenta personas<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt121\" id=\"rf121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>. A pesar de estos contratiempos, que fueron remediados con nuevas reparaciones, y no obstante el mal gusto de dichos arquitectos, que qued\u00f3 consignado en los adornos interiores, y singularmente en la portada de la iglesia, esto templo, por su espaciosidad y grandeza, era de las m\u00e1s notables de Madrid, y muy particularmente por las solemnes funciones religiosas que en \u00e9l se celebraban, entre las cuales ocupa el primer lugar la magnifica de la octava de Pascua de Resurrecci\u00f3n, en que despliega un aparato incomparable la congregaci\u00f3n de la <i>Guardia y oraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/i>. De esta iglesia salia tambi\u00e9n el Viernes Santo la procesi\u00f3n del Santo Entierro. El convento era muy espacioso, y en \u00e9l tuvieron establecidas los frailes dominicos las c\u00e1tedras p\u00fablicas de filosof\u00eda y teolog\u00eda escol\u00e1stica y moral, que permanecieron abiertas hasta la extinci\u00f3n de los regulares. De esta famosa casa de padres predicadores sol\u00eda salir, en los pasados tiempos, la ostentosa comitiva de los <i>Autos de fe<\/i>, con los pendones y cruces del <i>Santo Oficio<\/i>; y por una anomal\u00eda bien extra\u00f1a, en aquellos mismos religiosos claustros, donde en los siglos pasados se entonaba el terrible <i>Exurge, Domine, et judica causam tuam<\/i>, resonaron en el presente, por los a\u00f1os 22 y 23, los furibundos ecos de la c\u00e9lebre sociedad demag\u00f3gica titulada la <i>Landaburiana<\/i>; y m\u00e1s adelante fueron te\u00f1idos con la sangre inocente de sus inofensivos moradores, en la tr\u00e1gica jornada de 17 de Julio de 1834. Convertido despu\u00e9s dicho convento en cuartel de la Milicia Nacional, sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de prisi\u00f3n, en Octubre de 1841, al desventurado general <i>D. Diego Le\u00f3n<\/i>, Conde de Belascoain, y otros compa\u00f1eros de infortunio, que salieron de el para perecer en el pat\u00edbulo. Este convento, ocupado por el Tribunal Supremo de la Guerra y Capitan\u00eda general, despu\u00e9s de haberlo sido por el Consejo del mismo ramo, ha sido demolido \u00faltimamente.\r\n\r\nEl monasterio de religiosas agustinas de la <i>Magdalena<\/i>, fundado por el mismo tiempo, estaba en el otro trozo de la calle de Atocha, al n\u00famero 30 nuevo y sitio que hoy ocupan las casas nuevas del Sr.\u00a0Ceriola; era poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y fue demolida hacia 1837.\r\n\r\nAl extremo de este trozo de calle, a su salida a la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, con vuelta ala de Matute, fund\u00f3 tambi\u00e9n Felipe\u00a0II, en 1581, el colegio Real de <i>Nuestra Se\u00f1ora de Loreto<\/i>, para ni\u00f1as pobres, cuya iglesia no se concluy\u00f3 hasta 1654, vener\u00e1ndose en su altar mayor la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto, tra\u00edda de Roma por un religioso en 1587; Felipe IV convirti\u00f3 este colegio en casa de educaci\u00f3n de se\u00f1oritas hu\u00e9rfanas.\r\n\r\nEntre los edificios civiles de la calle de Atocha merece la preferencia el que fue conocido con el nombre de la <i>C\u00e1rcel de Corte<\/i>, y que m\u00e1s recientemente se llam\u00f3 <i>Palacio de la Audiencia<\/i>, y antes <i>Sala de alcaldes de Casa y Corte<\/i>; pues la carceler\u00eda, que al principio estuvo, sin duda, destinada para los nobles y sujetos distinguidos, se releg\u00f3 despu\u00e9s para toda clase de presos al edificio contiguo, que daba a la calle de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima, y que fue antes <i>Oratorio y casa de padres del Salvador<\/i>; a pesar de ello, qued\u00f3 en la portada del palacio la inscripci\u00f3n: <i>Reinando la majestad de Felipe\u00a0IV, a\u00f1o de 1634, con acuerdo del Consejo, se fabric\u00f3 esta c\u00e1rcel de Corte para comodidad y seguridad de lo presos<\/i>.\r\n\r\nEste edificio, obra del Marqu\u00e9s Crescenci, es uno de los pocos buenos de aquella \u00e9poca que quedan en Madrid. La escalera principal, colocada entre ambos patios, es elegante y aun magnifica, y \u00e9stos ofrecen hoy, despojados de los tabiques y vidrieras que antes las afeaban, una bella perspectiva, ostentando en sus centros respectivamente las estatuas de Crist\u00f3bal Colon y Sebasti\u00e1n Elcano. La fachada que da a la plazuela de Provincia es severa y majestuosa, y en el a\u00f1o \u00faltimo se ha repuesto al fin la torrecilla y chapitel que se quem\u00f3 en el siglo pasado. Delante de este palacio, y enfrente de la calle de Atocha, estaba la fuente llamada tambi\u00e9n de <i>Provincia<\/i> (acaso la \u00fanica que quedaba ya de construcci\u00f3n del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, hasta que ha sido demolida), con alusi\u00f3n a la cual, y a la de la suprimida plazuela de la Villa, dec\u00eda <i>Tirso de Molina<\/i>, en un romance al r\u00edo Manzanares:\r\n<div class=\"cit\">\r\n\r\n\u00abFuentes ten\u00e9is que imitar,\r\n\r\nQue han ganado con sus cuerpos,\r\n\r\nComo damas cortesanas,\r\n\r\nSitios en Madrid soberbios;\r\n\r\nAdornadas de oro y perlas\r\n\r\nVisitan plazas y templos;\r\n\r\nY <i>ya son dos escribanas<\/i>,\r\n\r\nQue aqu\u00ed hasta el agua anda en pleitos.\r\n\r\nNo s\u00e9 yo por qu\u00e9 se entonan,\r\n\r\nQue no ha mucho que se vieron\r\n\r\nPor las calles de Madrid\r\n\r\nA la verg\u00fcenza en jumentos\u00bb.\r\n\r\n<\/div>\r\nEl caser\u00edo particular de dicha calle es generalmente moderno, y destinado a habitaci\u00f3n de la clase media y acomodada, que ya en el siglo anterior empez\u00f3 a abrirse camino y a figurar dignamente al lado de la nobleza de origen; y aunque muchas de dichas casas, por su esplendidez y grandeza, no temer\u00edan la comparaci\u00f3n con los antiguos caserones llamados <i>palacios<\/i> de la aristocracia nobiliaria, y aun les aventajan notablemente en comodidad y buen gusto, no lucen, sin embargo, sobre su puerta\r\n<p class=\"cit\">\u00abGrabado en berroque\u00f1a un ancho escudo\u00bb,<\/p>\r\nni por la condici\u00f3n de sus moradores, ni por la fecha de su construcci\u00f3n, representan recuerdos hist\u00f3ricos dignos de ser aqu\u00ed consignados.\r\n\r\nEl \u00fanico entre estos suntuosos edificios modernos, y que emblematiza, puede decirse, al Madrid de la clase media, industrial y mercantil, es la elegante casa construida en 1791 por la opulenta <i>Compa\u00f1\u00eda de los cinco Gremios Mayores<\/i>, para sus oficinas, y hoy posee y ocupa <i>El Banco de Espa\u00f1a<\/i>, por compra que hizo de ella, en 1845, en la respetable suma de 3.350.000 rs. Este edificio, por su solidez y buen gusto, es uno de los primeros de Madrid moderno, y honra sobremanera a su arquitecto y director D.\u00a0Jos\u00e9 Ballina; era l\u00e1stima que por hallarse incorporado a la parte occidental con las dem\u00e1s casas de la manzana, no la formaba independiente, careciendo por aquel lado de fachada; pero pocos a\u00f1os ha se ha realizado esta mejora por el Banco de Espa\u00f1a, rompiendo una nueva calle frente a la de la Paz, y dando a todo el edificio la suntuosidad e independencia que requer\u00eda. Esta calle, acotada con verjas, se convirti\u00f3 en un lindo jard\u00edn.","rendered":"<p>El trozo de arrabal denominado as\u00ed por su inmediaci\u00f3n a dicha parroquia comprend\u00eda hasta la puerta de Vallecas, situada donde hoy la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn en la calle de Atocha, y desde all\u00ed, por su costado izquierdo, a la plazuela del <i>Matute<\/i> y calle del Lobo, hasta salir a la Carrera de San Jer\u00f3nimo y Puerta del Sol, volviendo al punto de partida por la subida de Santa Cruz. El otro trozo de arrabal a la derecha de la calle de Atocha, desde la puerta de Vallecas hasta la de la Latina (aunque comprendido en el mismo arrabal), le consideraremos independientemente en el siguiente paseo, con el t\u00edtulo del <i>Arrabal de San Mill\u00e1n<\/i>.<\/p>\n<p>La iglesia parroquial de <i>Santa Cruz<\/i> quieren los historiadores que fuese primero ermita y luego beneficio rural con derecho parroquial desde el tiempo de los \u00e1rabes, en la hip\u00f3tesis (poco probable, a nuestro entender) de estar entonces poblados de caser\u00edo aquellos sitios extramuros. Mas lo que se sabe de cierto es que despu\u00e9s de la conquista por las armas cristianas, y a medida que la poblaci\u00f3n se iba extendiendo en direcci\u00f3n al antiqu\u00edsimo y venerando santuario de <i>Atocha<\/i>, la parroquialidad de Santa Cruz vino a ser la m\u00e1s extensa de la nueva villa, como que llegaba, seg\u00fan queda dicho, a las puertas del <i>Sol<\/i>, de <i>Ant\u00f3n Mart\u00edn<\/i> y de la <i>Latina<\/i>, hasta mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, en que se fund\u00f3 la de <i>San Sebasti\u00e1n<\/i>, que dividi\u00f3 con aqu\u00e9lla su extensa feligres\u00eda.<\/p>\n<p>El templo antiguo de <i>Santa Cruz<\/i> puede decirse que no exist\u00eda ya, pues a consecuencia de dos incendios, padecidos en 1620 y en 1763, fue necesario reedificarle en 1767, por cierto con poco gusto y ostentaci\u00f3n. La torre, sin embargo, era anterior, aunque no la primitiva que hubo en esta parroquia, y era llamada la <i>atalaya de la corte<\/i>, as\u00ed como la de San Salvador la <i>atalaya de la villa<\/i>. Aqu\u00e9lla fue derribada por ruinosa en 1632, y se emprendi\u00f3 la obra de la nueva a costa del Ayuntamiento y de los vecinos de la parroquia, la cual no lleg\u00f3, sin embargo, a verse terminada hasta 1680, seg\u00fan m\u00e1s por menor se expresa en el excelente art\u00edculo <i>Madrid<\/i> del Diccionario del se\u00f1or Madoz<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt114\" id=\"rf114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. La altura de esta torre era de 144 pies, y bail\u00e1ndose en sitio bastante elevado, descollaba sobre todas las dem\u00e1s de la poblaci\u00f3n, aunque por su forma cuadrada, sencilla y sin ornato alguno, era por otro lado un objeto poco digno de fijar la atenci\u00f3n del viajero que se acercaba a la capital. En esta parroquia exist\u00edan las piadosas y antiguas congregaciones de la <i>Caridad<\/i> y de la <i>Paz<\/i>, que asisten a los reos de muerte desde el momento que entran en la capilla de la c\u00e1rcel, les acompa\u00f1an al suplicio y cuidan de su enterramiento, el cual Be verificaba antiguamente en esta parroquia el de los degollados, en San Miguel el de los dados garrote, y en San Gines el de los ahorcados; celebr\u00e1banse misas en la capilla de dichas congregaciones por el alma de aquellos desgraciados en el momento en que se les notificaba la sentencia, desde cuyo d\u00eda se levantaba en la esquina de la plazuela un altar con el crucifijo que hab\u00eda de acompa\u00f1arles al suplicio, fij\u00e1ndose a la puerta de la iglesia la <i>tablilla<\/i> de indulgencias concedidas a los fieles asistentes a aquellos sufragios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n antes (y todav\u00eda lo hemos alcanzado a ver) se recog\u00edan el s\u00e1bado de Ramos por las mismas cofrad\u00edas las cabezas y miembros de dichos ajusticiados, que sol\u00edan exponerse en los caminos p\u00fablicos, y eran colocados, antes de darles sepultura, en el mismo caj\u00f3n o altar port\u00e1til de la plazuela; espect\u00e1culo, por cierto, bien repugnante, que, por fortuna, ha desaparecido de nuestras costumbres.<\/p>\n<p>En la <i>bajada de Santa Cruz<\/i>, o sea calle denominada de los <i>Esparteros<\/i>, en una rinconada que formaban las accesorias del convento de San Felipe el Real, hubo antiguamente un recogimiento de donadas con el nombre de <i>San Esteban<\/i>, que le qued\u00f3 luego al solar o plazoleta, que m\u00e1s adelante se apellid\u00f3 tambi\u00e9n de los <i>P\u00e1jaros<\/i>, y hoy forma el ingreso de la nueva calle rota hasta la de la Paz, que lleva el nombre del inolvidable corregidor Marqu\u00e9s de <i>Pontejos<\/i>, as\u00ed como la plazoleta formada a su t\u00e9rmino, donde se ha trasladado la fuente de la Puerta del Sol y coloc\u00e1dose en ella el busto de aquel benem\u00e9rito funcionario.<\/p>\n<p>La calle de la <i>Paz<\/i> tom\u00f3 el nombre de un hospital que fund\u00f3 en ella do\u00f1a Isabel de Valois o de la <i>Paz<\/i>, tercera esposa de Felipe\u00a0II, en que se veneraba la imagen de Nuestra Se\u00f1ora bajo la misma advocaci\u00f3n que hoy hemos dicho que se halla en la parroquia de Santa Cruz. Dicho hospital estuvo en el terreno de la casa que despu\u00e9s sirvi\u00f3 de aduana, y en que hoy est\u00e1 la <i>Bolsa de Comercio<\/i>.<\/p>\n<p>La irregular calle (malamente llamada plazuela) de la <i>Le\u00f1a<\/i>, as\u00ed como la inmediata y principal de las <i>Carretas<\/i>, quieren decir que tomaron estos nombres, a su formaci\u00f3n o regularizacion en principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, por el recuerdo reciente de las barricadas de le\u00f1a y carreter\u00edas formadas en aquellos sitios para su defensa por los comuneros venidos de Segovia, que en uni\u00f3n con los de Madrid, ofrecieron tan porfiada resistencia a las huestes del Emperador. En la rinconada de dicha plazuela de la Le\u00f1a se labr\u00f3, a mediados del siglo <small>XVII<\/small>, dicha casa <i>Aduana<\/i>, que sirvi\u00f3 para este objeto hasta que en 1769 hizo construir Carlos III el nuevo y magn\u00edfico edificio de la calle de Alcal\u00e1, recibiendo aqu\u00e9l desde entonces diversos destinos, ya para archivos p\u00fablicos, ya de cuartel de voluntarios realistas, ya de Escuela de Caminos y Canales, hasta que en 1850 le ocup\u00f3 la Junta, Tribunal y <i>Bolsa de Comercio<\/i>, que ha construido en este solar su edificio propio.<\/p>\n<p>La calle de <i>Carretas<\/i>, hoy una de las principales de la villa, ofrece pocos recuerdos y carece de monumentos hist\u00f3ricos. Los edificios p\u00fablicos que la decoran, tales como la casa de la extinguida <i>Compa\u00f1\u00eda de Filipinas<\/i>, la de la <i>Imprenta Nacional<\/i> y la de <i>Correos<\/i> (hoy <i>Ministerio de la Gobernaci\u00f3n<\/i>) son modernos, y en los solares que ocupan existieron anteriormente multitud de mezquinos casuchos, propios de un arrabal. Baste decir que la parte de manzana que se segreg\u00f3 de las 205 y 206) para formar aislada la que constituye el edificio de Correos, construido en el reinado de Carlos\u00a0III, comprend\u00eda treinta y cuatro casas particulares, que Turr\u00f3n compradas para derribarlas y dar lugar a la nueva construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El caser\u00edo general de esta calle es igualmente moderno y muy renovado, y sus apreciad\u00edsimas tiendas estuvieron exclusivamente dedicadas hasta hace pocos a\u00f1os al comercio de <i>librer\u00eda<\/i>, y antes al gremio de <i>broqueleros<\/i>, con cuyos nombres de comercio fue tambi\u00e9n sucesivamente conocida esta calle; as\u00ed como las contiguas callejuelas, estrecha y ancha de los <i>Majaderitos<\/i>, tomaron aquel rid\u00edculo t\u00edtulo del mazo que usaban los bati-hojas o tiradores de oro que ocupaban dicha calle, y sol\u00edan apellidar el <i>majadero<\/i> o <i>majaderito<\/i>. Posteriormente fueron habitadas por los famosos guitarreros de Madrid, y otros oficios no menos alegres y divertidos, hasta que; renovado en nuestros d\u00edas su caser\u00edo, y continuada una de ellas con el derribo del convento de la Victoria, han recibido los nombres de <i>C\u00e1diz<\/i>, de <i>Barcelona<\/i>, y de <i>Espoz<\/i> y <i>Mina<\/i>, y m\u00e1s elegantes comercios y habitadores<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt115\" id=\"rf115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Aquel famoso convento, que con su iglesia, huerta y tahona ocupaba gran parte de la manzana 207, y ha dado lugar con su derribo, en 1836, a la formaci\u00f3n de dicha hermosa calle de Espoz y Mina, al ensanche de la de la <i>Victoria<\/i> y a la construcci\u00f3n entre ambas de las manzanas de casas de los se\u00f1ores Mari\u00e1tegui y Maten, <i>pasaje<\/i> o galer\u00eda cubierta y otros varios edificios, hab\u00eda sido fundado en aquel sitio (conf\u00edn entonces de la poblaci\u00f3n) por el padre fray Juan de la Victoria, provincial de los m\u00ednimos de San Francisco de Paula, con la protecci\u00f3n del rey D.\u00a0Felipe II, y en el mismo a\u00f1o de 1561, en que traslad\u00f3 a Madrid la corte. Era muy poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y s\u00f3lo bajo el religioso, por la gran devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a la venerable imagen de <i>Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad<\/i>, obra famosa ejecutada en madera con ciertas misteriosas condiciones por el c\u00e9lebre escultor Gaspar Becerra, y que fue copiada de un cuadro que facilit\u00f3 para ello la reina do\u00f1a Isabel de la Paz; esta sagrada imagen ten\u00eda su capilla propia contigua a la iglesia, y hoy se halla en San Isidro el Real, y es la misma que sale en la solemne procesi\u00f3n del Viernes Santo.<\/p>\n<p>Entre el modesto camino que, flanqueado a la derecha por el ya citado convento de la Victoria y alg\u00fan pobre caser\u00edo, y por su izquierda por las tapias del hospital del <i>Buen Suceso<\/i> y algunos huertos o posesiones rurales, contiguas a los <i>olivares y ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>, y la espl\u00e9ndida calle que, con el nombre de <i>Carrera de San Jer\u00f3nimo<\/i>, conduce hoy desde el sitio central y m\u00e1s animado de la corte a su primero y magn\u00edfico paseo, y al Sitio Real del Buen Retiro, median siglos de distancia, animados por muchas generaciones, sucesos y peripecias hist\u00f3ricas, de que nos haremos cargo cuando, despu\u00e9s de haberle considerado hoy como l\u00edmite de la antigua villa, regresemos al centro de la nueva en la tercera y \u00faltima ampliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dijimos antes que los historiadores que nos dejaron ligeramente indicados los t\u00e9rminos del arrabal, apuntando la direcci\u00f3n que llevaba la tapia o cerca que suponen (y que por cierto no creemos existiese en este sitio), no indican con precisi\u00f3n su marcha desde la Puerta del Sol en direcci\u00f3n a San Jer\u00f3nimo, diciendo s\u00f3lo que a cierta altura de este camino torc\u00eda en escuadra a buscar la l\u00ednea recta de la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, lo cual, caso de ser cierto, podr\u00eda ser entre las calles del Lobo y del Ba\u00f1o en Direcci\u00f3n a la plazuela del Matute. Pero tenemos motivos para sospechar que no existi\u00f3 semejante cerca sin soluci\u00f3n de continuidad, entre la Puerta del Sol y la de Ant\u00f3n Mart\u00edn, o que acaso ser\u00eda s\u00f3lo en los primeros tiempos Je la ampliaci\u00f3n, y muy provisional y pasajera; pues no se hace menci\u00f3n de ella en los t\u00edtulos y documentos del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, sino que consta ya la existencia de todas aquellas calles y de muchos de sus edificios; y que la verdadera entrada de Madrid era abierta hacia donde ahora est\u00e1 la iglesia de los Italianos, sin puerta que limitase la extensi\u00f3n del arrabal. Esta se fue verificando constante aunque lentamente y prescindiendo de cualquier obst\u00e1culo que le saliese al paso, y que evidentemente no exist\u00eda va a mediados del siglo <small>XVI<\/small> cuando se estableci\u00f3 en Madrid la corte. Por lo tanto, y porque as\u00ed conviene a la claridad material de la narraci\u00f3n, seguiremos en nuestro paseo esa l\u00ednea recta, suponiendo l\u00edmite de ella dicha Carrera (entonces poco poblada), y comprendiendo s\u00f3lo las calles a la derecha, entre la misma y la de Atocha, hasta Ant\u00f3n Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Las primeras que se ofrecen al paso son las tituladas del <i>Lobo<\/i>, del <i>Pr\u00edncipe<\/i> y de la <i>Cruz<\/i>, las cuales nos traen simult\u00e1neamente a la imaginaci\u00f3n el recuerdo de las primeras representaciones esc\u00e9nicas en nuestra villa de Madrid, que con tanta copia de erudici\u00f3n y de cr\u00edtica rese\u00f1\u00f3 don Casiano Pellicer en su conocida obra titulada <i>Tratado hist\u00f3rico de la comedio y del histrionismo de Espa\u00f1a<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt116\" id=\"rf116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El origen indudable de la representaci\u00f3n de comedias en Madrid fue el privilegio concedido a las <i>cofrad\u00edas de la Sagrada Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/i> y la de la <i>Soledad<\/i>, que hab\u00eda fundado la <i>Casa de exp\u00f3sitos<\/i>, para que pudiesen dar a su beneficio dichas representaciones en las casas o sitios que se\u00f1alasen. En su consecuencia, la primera, o de la Pasi\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 para este objeto un corral que ten\u00eda en la <i>calle del Sol<\/i> (\u00bfPuerta?), otro en la del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, propio de <i>Isabel Pacheco<\/i>, y otro en la misma calle, perteneciente a <i>N.\u00a0Burguillos<\/i>, cuyo \u00faltimo corral se aplic\u00f3 despu\u00e9s a s\u00ed la cofrad\u00eda de la Soledad; y consta que el mi\u00e9rcoles 5 de Mayo de 1568 entr\u00f3 a representar en el de la Pacheco el comediante <i>Alonso Vel\u00e1zquez<\/i>, y posteriormente en ambos por convenio de dichas cofrad\u00edas. En 1574, un comediante italiano, llamado <i>Alberto<\/i> Ganosa, autor o cabeza de una Compa\u00f1\u00eda que representaba farsas y hac\u00eda juegos de manos y volatines, contrat\u00f3 con las cofrad\u00edas para que <i>se le cubriese con tejados dicho corral<\/i> (excepto el <i>patio<\/i>, que qued\u00f3 siempre al descubierto), y aqu\u00e9llos alquilaron y adornaron para las otras compa\u00f1\u00edas un nuevo corral en la calle del <i>Lobo<\/i>, en la casa que pertenec\u00eda a Crist\u00f3bal de la <i>Puente<\/i>, hasta que m\u00e1s adelante las mismas cofrad\u00edas fabricaron ya sus coliseos propios, el uno en la calle de la <i>Cruz<\/i>, en 1579, y el otro cu la del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, en 1582, cesando entonces y deshaciendo el de la calle del Lobo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las escrituras de compra de dichos solares, consta que el primero (el de la <i>Cruz<\/i>) \u00abalindaba con el horno de Antonio Ventero y con el solar de Antonio Gonz\u00e1lez Labrador, y por delante la calle p\u00fablica que <i>dicen de la Cruz, donde es la c\u00e1rcel que dicen de la Corona<\/i>, en la parroquia de Santa Cruz, y que fue comprado <i>en 550 ducados<\/i>; y el segundo, o del <i>Pr\u00edncipe<\/i>, propio del doctor \u00c1lava de Ibarra, m\u00e9dico de Felipe\u00a0II, \u00aberan dos casas y corrales contiguos al mencionado de la Pacheca, y ten\u00edan por linderos casas de Catalina Villanueva, de Lope de Vergara y del contador Pedro Calder\u00f3n, y por delante la <i>dicha calle principal del Pr\u00edncipe<\/i>\u00bb, y fueron vendidas en 800 ducados. En \u00e9ste se principiaron las representaciones en 21 de Setiembre de 1583, y en el de la Cruz hab\u00edan empezado anteriormente en 29 de Noviembre de 1578.<\/p>\n<p>La afici\u00f3n de los madrile\u00f1os a las representaciones esc\u00e9nicas, y los productos de los <i>corrales<\/i> (que este nombre conservaron), utilizados por las cofrad\u00edas para los santos objetos de su instituto fueron tales, que lo que en los primeros a\u00f1os representaba un beneficio l\u00edquido de 140 a 200 rs. por representaci\u00f3n, luego de construidos los nuevos coliseos (cuyo sitio vemos que compraron las cofrad\u00edas por s\u00f3lo 1.350 ducados), lleg\u00f3 al punto de arrendarse <i>por cuatro a\u00f1os<\/i> (desde 1629 a 1633) en la enorme suma de 114.400 ducados, que distribu\u00edan entre s\u00ed los diversos hospitales y hospicios, hasta que en 1638 se encarg\u00f3 de los teatros la villa de Madrid, consignando a aquellos establecimientos varios censos y subvenciones, que han venido disfrutando hasta el d\u00eda.<\/p>\n<p>Poco podemos a\u00f1adir a las infinitas y curiosas investigaciones que sobre este asunto consignaron los eruditos Sres. Armona y Pellicer en sus ya citadas obras, y \u00fanicamente diremos que, por el registro de los t\u00edtulos antiguos, vemos que el corral arrendado en la calle del Lobo y casa propia de Crist\u00f3bal de la Puente estaba en la se\u00f1alada con el n\u00famero 23 viejo y 9 nuevo de dicha calle, y manzana 218, pose\u00edda por el <i>dicho la Puente<\/i>, y que hoy pertenece al Sr. D.\u00a0Vicente Pereda. La casa de <i>Isabel de Pacheco<\/i>, en la calle del Pr\u00edncipe, donde estaba el famoso corral apellidado de la <i>Pacheca<\/i>, ya liemos dicho que era contigua a la comprada por las cofrad\u00edas al doctor <i>\u00c1lava de Ibarra<\/i> para la construcci\u00f3n del nuevo coliseo, y qued\u00f3 incluida en \u00e9ste, as\u00ed como tambi\u00e9n lo <i>fue despu\u00e9s otra, propia de D. Rodrigo de Herrera, que ten\u00eda una ventana que daba al corral<\/i>, cuando la villa de Madrid reedific\u00f3 y agrand\u00f3 el teatro en 1745, hasta darle el espacio de 11.594 pies que hoy tiene, y sobre el cual se volvi\u00f3 a reedificar en 1806 bajo los planes y direcci\u00f3n del arquitecto Villanueva, por haberse quemado el anterior<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt117\" id=\"rf117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El otro de la calle de la <i>Cruz<\/i> (llamado as\u00ed por un cerrillo que hubo antiguamente en aquel sitio, sobre que estaba colocada una cruz) fue tambi\u00e9n reedificado bajo las trazas, direcci\u00f3n y mal gusto del arquitecto D.\u00a0Pedro de Ribera, en 1737 (no seg\u00fan el plan ya indicado de Jubara y Rodr\u00edguez), y es el mismo que acaba de derribarse para continuar la nueva calle de Espoz y Mina.<\/p>\n<p>Los recuerdos hist\u00f3rico-literarios de aquellos antiguos corrales o coliseos nos llevar\u00edan muy lejos, y son, por lo dem\u00e1s, bastante conocidos; s\u00f3lo diremos que en ambos indistintamente brillaron en su tiempo (al paso que en los suntuosos de Buen Retiro, de Palacio y de los sitios del Pardo y de la Zarzuela) las populares musas de Lope de Vega, Tirso, Moreto y Calder\u00f3n; que el primero sol\u00eda dar preferencia al de la Cruz, y tambi\u00e9n el monarca Felipe\u00a0IV, tan aficionado a este espect\u00e1culo, que sol\u00eda asistir de inc\u00f3gnito a \u00e9l, entrando por la plazuela del \u00c1ngel y casa contigua (y que fue luego incorporada al mismo teatro), en la cual, seg\u00fan nuestras noticias, vivi\u00f3 el c\u00e9lebre poeta D. Jer\u00f3nimo Villaizan<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt118\" id=\"rf118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>. Don Rodrigo Calder\u00f3n, el Duque de Lerma y otros magnates prefer\u00edan, por el contrario, asistir al del Pr\u00edncipe, donde ten\u00edan aposento <i>con celos\u00eda<\/i>. En el primer coliseo representaba la famosa <i>Mar\u00eda Calder\u00f3n<\/i> (madre de D. Juan Jos\u00e9 de Austria) y las no menos c\u00e9lebres <i>Amarilis<\/i> (Mar\u00eda de C\u00f3rdova) y <i>Antandra<\/i> (Antonia Granados); las posteriores celebridades esc\u00e9nicas Mar\u00eda <i>Ladrenant<\/i> y Mar\u00eda del Bosario Fern\u00e1ndez (<i>la Tirana<\/i>) representaron casi siempre en el Pr\u00edncipe. En cuanto al recuerdo moderno de los bandos de <i>Chorizos y Polacos<\/i>, con cuyos nombres se design\u00f3 a ambos teatros del Pr\u00edncipe y de la Cruz a fines del siglo pasado, es demasiado conocido para que haya necesidad de reproducirle. Las preciosas comedias modernas de Moratin, tituladas <i>El Viejo y la Ni\u00f1a y El Caf\u00e9<\/i>, se representaron en el Pr\u00edncipe, y las de <i>El Bar\u00f3n, La Mogigata<\/i> y <i>El S\u00ed de las Ni\u00f1as<\/i>, en el de la Cruz. Los eminentes actores <i>Rita Luna e Isidoro Maiquez<\/i> trabajaron en un principio en ambos (aunque nunca llegaron a reunirse en la escena), pero \u00faltimamente aqu\u00e9lla se fij\u00f3 en la Cruz y \u00e9ste lo hizo exclusivamente en el Pr\u00edncipe, que supo convertir desde principio del siglo actual en el favorito del p\u00fablico madrile\u00f1o.<\/p>\n<p>No puede ser exacta la observaci\u00f3n de que la calle del Pr\u00edncipe recibiese este nombre con motivo del nacimiento en Madrid del pr\u00edncipe D.\u00a0Felipe (despu\u00e9s Felipe III), ocurrido el 14 de Abril de 1578, ni aun los de sus dos hermanos anteriores, que murieron sin llegar a reinar, D. Fernando y D. Diego, que tambi\u00e9n hab\u00edan nacido en Madrid en 1571 y 1575; porque ya vimos que anteriormente, en 1568, se apellidaba ya calle del <i>Pr\u00edncipe<\/i> la del corral de Pacheca; creemos, por lo tanto, que dicho nombre pudo d\u00e1rsele con alusi\u00f3n al pr\u00edncipe D. Felipe II, jurado en San Jer\u00f3nimo en 1528, en cuya \u00e9poca pudo abrirse dicha calle. Con esto queda tambi\u00e9n contestada la opini\u00f3n de algunos, que han supuesto referirse el nombre de la misma al <i>pr\u00edncipe de Fez y de Marruecos, Muley Neque<\/i>, que no vino a Espa\u00f1a ni recibi\u00f3 el bautismo hasta 1593, tomando el nombre de <i>D. Felipe de \u00c1frica o de Austria<\/i>, y es m\u00e1s conocido con el de <i>El Pr\u00edncipe Negro<\/i>. Este personaje vivi\u00f3 efectivamente en dicha calle, en la casa que fue de Ruy L\u00f3pez de Vega (que es la que da vuelta a la calle de las Huertas y hoy est\u00e1 reedificada por su due\u00f1o, el Duque de Santo\u00f1a, y lleva el n\u00famero 40 nuevo). El sobrescrito de la carta de que habla el inmortal autor del <i>Quijote<\/i> en la <i>Adjunta al Parnaso<\/i> dice: <i>\u00abAl Sr. Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas, frontero de las casas donde sol\u00eda vivir el Pr\u00edncipe de Marruecos\u00bb<\/i>, es decir, que pudo habitar aquel ingenio, en las se\u00f1aladas ahora con los n\u00fameros 6 al 10 nuevo de dicha calle. Algo m\u00e1s abajo, y conduciendo desde la calle del Pr\u00edncipe a la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, est\u00e1 la plazoleta llamada <i>del Matute<\/i>, cuyo nombre hay motivo para creer que le qued\u00f3 por la raz\u00f3n de que en ella y las <i>huertas<\/i> inmediatas a la puerta de Vallecas se preparaban los contrabandos o <i>matutes<\/i>.<\/p>\n<p>Hasta el tiempo de la dominaci\u00f3n francesa, en los primeros a\u00f1os de este siglo, existi\u00f3, formando la mayor parte de la manzana 215 y prolongando las calles del Prado, de la Gorguera y de la Lechuga, el convento e iglesia de religiosas carmelitas descalzas de <i>Santa Ana<\/i>, fundado por San Juan de la Cruz en 1586, en cuyo solar se form\u00f3, en 1810, la <i>Plazuela de Santa Ana<\/i>, con \u00e1rboles y una fuente en medio, en que fue colocada la estatua en bronce de Carlos\u00a0V, que existe en la galer\u00eda de escultura del Museo<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt119\" id=\"rf119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por este mismo tiempo creemos que se construy\u00f3, bajo la direcci\u00f3n del arquitecto D.\u00a0Silvestre P\u00e9rez, la bella casa-palacio propia de los <i>Condes del Montijo y de Teba<\/i>, esquina a dicha plazuela y a la del \u00c1ngel, sobre casas que fueron anteriormente de los condes de Ba\u00f1os y de D. Pedro Velasco de Bracamonte. La plazuela <i>del \u00c1ngel<\/i>, al frente de dicha casa, estuvo antes ocupada por una manzana aislada con el oratorio y casa de padres de <i>San Felipe Neri<\/i>, hasta que a la extinci\u00f3n de los Jesuitas, en 1769, pasaron, como ya dijimos, a la casa profesa de aqu\u00e9llos, en la calle de Bordadores, y se demoli\u00f3 la suya, que daba lugar, entre la calle del Prado y la de las Huertas, a otra callejuela llamada del <i>Beso<\/i>.<\/p>\n<p>La otra elegante casa de los Condes de <i>Tepa<\/i>, frontera a la de Montijo, con entradas tambi\u00e9n por las calles de San Sebasti\u00e1n y de Atocha, es uno de los mejores edificios particulares de principios de este siglo, y creemos fue, como el palacio de Villahermosa, obra del arquitecto don Antonio L\u00f3pez Aguado.<\/p>\n<p>La iglesia parroquial de <i>San Sebasti\u00e1n<\/i>, tan poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, como importante por su extendida y rica feligres\u00eda, ya dijimos que comparti\u00f3 \u00e9sta con la de Santa Cruz, cuando se construy\u00f3 en 1550, tomando la advocaci\u00f3n de aquel santo m\u00e1rtir, por una ermita dedicada al mismo que hubo m\u00e1s abajo, bac\u00eda la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn. El cementerio contiguo a esta parroquia, que da a la calle de las Huertas y a la ya mencionada de San Sebasti\u00e1n (antes llamada <i>del Viento<\/i>) era uno de los padrones m\u00e1s ignominiosos de la polic\u00eda del antiguo Madrid; y as\u00ed permaneci\u00f3 hasta la construcci\u00f3n de los cementerios extramuros, en tiempo de los franceses. Recordamos haber escuchado a nuestros padres la nauseabunda relaci\u00f3n de las famosas <i>mondas<\/i> o extracci\u00f3n de cad\u00e1veres que se verificaban peri\u00f3dicamente, en una de las cuales fueron extra\u00eddos de la b\u00f3veda, confundidos y arrumbados, los preciosos restos del gran <i>Lope de Vega<\/i>, que yac\u00edan sepultados en ella <i>en el segundo nicho del tercer orden<\/i>, no de la Orden Tercera, como dice alg\u00fan documento, donde busc\u00e1ndole nosotros hace pocos a\u00f1os con el difunto cura de aquella parroquia, Sr.\u00a0Quijana, hallamos la l\u00e1pida que dice estar enterrada en aquel nicho la se\u00f1ora do\u00f1a N. Ramiro y Arcayo, hermana del vicario que fue de Madrid.<\/p>\n<p>Este lamentable descuido, esta criminal profanaci\u00f3n ((pie nos priva ahora de mostrar a los extranjeros el sepulcro del <i>F\u00e9nix de los ingenios<\/i>) se comet\u00eda ya en el siglo\u00a0<small>XIX<\/small> o a fines del anterior, a la faz de una corte ilustrada y culta, y delante cabalmente de los distinguidos literatos y famosos poetas restauradores de las letras espa\u00f1olas, de los Moratines e Iriartes, Avalas y Cadalsos, Cerdas, R\u00edos, Ortegas, Llagunos, Mel\u00e9ndez y otros varios, y de los extranjeros Signorelli, Conti, Pizzi, Bernascone, etc., los cuales en el \u00faltimo cuarto del siglo anterior hab\u00edan establecido una especie de liceo o academia privada en una sala de la <i>Fonda de San Sebasti\u00e1n<\/i>, en la casa contigua a dicho cementerio (porque entonces no exist\u00eda todav\u00eda la del Conde de Tepa); apreciable reuni\u00f3n, que dur\u00f3 en todo su esplendor hasta que, desapareciendo poco a poco sus insignes fundadores, degener\u00f3 en manos de la median\u00eda o del pedantismo. Y es evidente que el insigne Morat\u00edn, hijo, se refiri\u00f3 a ella y a sus principales concurrentes, Cornelia, Cladera, Guerrero, Salauueva, Nifo y otros pseudo-poetas de la \u00e9poca, en la deliciosa s\u00e1tira dram\u00e1tica titulada <i>La Comedia nueva<\/i>, en que los retrat\u00f3, como pudiera decirse, <i>con pelos y se\u00f1ales<\/i>, bajo los nombre de <i>don Eleuterio, D. Herm\u00f3genes<\/i> y <i>D. Serapio<\/i>, y hasta fij\u00f3 la escena en el mismo <i>caf\u00e9<\/i> del entresuelo, haciendo figurar en ella al mozo llamado <i>Agapito<\/i> y emblematizando en \u00e9l la buena fe del vulgo sandio e ignorante, bajo el gr\u00e1fico nombre de <i>Pipi<\/i>.<\/p>\n<p>La arteria principal de este trozo de la poblaci\u00f3n comprendido entre Santa Cruz y Ant\u00f3n Mart\u00edn fue desde los principios la <i>calle de Atocha<\/i>, una de las m\u00e1s importantes de la nueva villa, encerrando, adem\u00e1s de su notable caser\u00edo, varios edificios religiosos y civiles muy se\u00f1alados de los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>.<\/p>\n<p>Entre los primeros descuella el extenso convento e iglesia que fue de los padres <i>trinitarios calzados<\/i>, cuya traza dio de su propia mano Felipe\u00a0II, se\u00f1alando \u00e9l mismo el sitio que ocupa, que con sus accesorios comprende nada menos que 108.646 pies. Su construcci\u00f3n, que principi\u00f3 hacia los a\u00f1os de 1547, corri\u00f3 a cargo del arquitecto Gaspar Ordo\u00f1ez. De la iglesia (que era muy espaciosa y decorada) no puede juzgarse ya, por las notables alteraciones y cortes que se la han dado en estos \u00faltimos a\u00f1os, y conforme a los nuevos destinos que recibi\u00f3 este edificio despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n en 1836. Convertida primero en teatro y salones de la sociedad llamada del <i>Instituto espa\u00f1ol<\/i>, luego para las <i>Exposiciones de pinturas<\/i> y para el <i>Conservatorio de Artes<\/i>, hoy est\u00e1 en gran parte ocupada por \u00e9ste, y otra parte sirve de ingreso al claustro y escalera principal. Estos permanecen todav\u00eda en su estado primitivo, y por su buena forma y gusto recuerdan, especialmente la escalera, al monasterio del Escorial. El espacioso convento, que ya en tiempo de la dominaci\u00f3n francesa y algunos a\u00f1os despu\u00e9s sirvi\u00f3 de <i>Biblioteca Real<\/i>, fue destinado despu\u00e9s a reunir en \u00e9l la gran colecci\u00f3n de cuadros recogidos de las iglesias y conventos de la provincia y otros, bajo el t\u00edtulo de <i>Museo Nacional<\/i>, y hoy, sin suprimirse del todo aqu\u00e9l, le ocupan simult\u00e1neamente, y por cierto con extra\u00f1a amalgama, las oficinas del <i>Ministerio de Fomento<\/i>; habi\u00e9ndose hecho necesarias para ello costosas obras de reparaci\u00f3n y distribuci\u00f3n, as\u00ed en el interior como en la fachada del edificio, que, por efecto de ellas, ofrece hoy un aspecto bastante an\u00f3malo entre su antiguo y nuevo destino. Tambi\u00e9n se ha suprimido la verja que cerraba la espaciosa lonja delantera, quedando, empero, en posesi\u00f3n de sus muros el comercio de librer\u00eda, que desde tiempo inmemorial la ocupaba, as\u00ed como las inolvidables <i>Gradas de San Felipe<\/i>.<\/p>\n<p>Ser\u00eda largo enumerar los varones distinguidos en virtud y en ciencia que alberg\u00f3 desde su fundaci\u00f3n esta religiosa casa, sobresaliendo entre los primeros el <i>Beato Sim\u00f3n de Rojas<\/i> (cuyo cuerpo se veneraba en ella y hoy se baila en la iglesia de Santa Cruz), y entre los segundos, el c\u00e9lebre predicador y literato del siglo pasado <i>Padre Hortensio Paravicino<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt120\" id=\"rf120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. De ella salieron tambi\u00e9n, en el mes de Mayo de 1580, los padres redentores Fray Juan Gil y Fray Antonio de la Bella, que rescataron al inmortal C<small>ERVANTES<\/small>, cautivo en Argel, cuya partida de rescate se conservaba en su archivo santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>El otro notabil\u00edsimo edificio religioso, a un extremo de este trozo de calle, es la iglesia y convento de <i>Santo Tom\u00e1s<\/i>, que fue de los religiosos dominicos, establecido en aquel sitio a instancia de Fray Diego de Chaves, confesor de Felipe\u00a0II, por los a\u00f1os de 1583, erigiendo esta casa en priorato, y desmembr\u00e1ndola entonces de la de Atocha. La iglesia antigua pereci\u00f3 en un incendio en 1652, y en 1656 se concluy\u00f3 la nueva, aunque la capilla, mayor y media naranja eran posteriores, obra del c\u00e9lebre y extravagante D. Jos\u00e9 Churriguera y sus hijos D. Jer\u00f3nimo y D. Nicol\u00e1s, quienes la ejecutaron con tan escaso acierto, que a poco de haber sido terminada la c\u00fapula, en 1726, se desplom\u00f3 con estr\u00e9pito, cabalmente en un d\u00eda en que, con motivo del jubileo del a\u00f1o Santo, estaba llena de gente, por lo que quedaron sepultadas en sus ruinas m\u00e1s de ochenta personas<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt121\" id=\"rf121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>. A pesar de estos contratiempos, que fueron remediados con nuevas reparaciones, y no obstante el mal gusto de dichos arquitectos, que qued\u00f3 consignado en los adornos interiores, y singularmente en la portada de la iglesia, esto templo, por su espaciosidad y grandeza, era de las m\u00e1s notables de Madrid, y muy particularmente por las solemnes funciones religiosas que en \u00e9l se celebraban, entre las cuales ocupa el primer lugar la magnifica de la octava de Pascua de Resurrecci\u00f3n, en que despliega un aparato incomparable la congregaci\u00f3n de la <i>Guardia y oraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/i>. De esta iglesia salia tambi\u00e9n el Viernes Santo la procesi\u00f3n del Santo Entierro. El convento era muy espacioso, y en \u00e9l tuvieron establecidas los frailes dominicos las c\u00e1tedras p\u00fablicas de filosof\u00eda y teolog\u00eda escol\u00e1stica y moral, que permanecieron abiertas hasta la extinci\u00f3n de los regulares. De esta famosa casa de padres predicadores sol\u00eda salir, en los pasados tiempos, la ostentosa comitiva de los <i>Autos de fe<\/i>, con los pendones y cruces del <i>Santo Oficio<\/i>; y por una anomal\u00eda bien extra\u00f1a, en aquellos mismos religiosos claustros, donde en los siglos pasados se entonaba el terrible <i>Exurge, Domine, et judica causam tuam<\/i>, resonaron en el presente, por los a\u00f1os 22 y 23, los furibundos ecos de la c\u00e9lebre sociedad demag\u00f3gica titulada la <i>Landaburiana<\/i>; y m\u00e1s adelante fueron te\u00f1idos con la sangre inocente de sus inofensivos moradores, en la tr\u00e1gica jornada de 17 de Julio de 1834. Convertido despu\u00e9s dicho convento en cuartel de la Milicia Nacional, sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de prisi\u00f3n, en Octubre de 1841, al desventurado general <i>D. Diego Le\u00f3n<\/i>, Conde de Belascoain, y otros compa\u00f1eros de infortunio, que salieron de el para perecer en el pat\u00edbulo. Este convento, ocupado por el Tribunal Supremo de la Guerra y Capitan\u00eda general, despu\u00e9s de haberlo sido por el Consejo del mismo ramo, ha sido demolido \u00faltimamente.<\/p>\n<p>El monasterio de religiosas agustinas de la <i>Magdalena<\/i>, fundado por el mismo tiempo, estaba en el otro trozo de la calle de Atocha, al n\u00famero 30 nuevo y sitio que hoy ocupan las casas nuevas del Sr.\u00a0Ceriola; era poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y fue demolida hacia 1837.<\/p>\n<p>Al extremo de este trozo de calle, a su salida a la plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn, con vuelta ala de Matute, fund\u00f3 tambi\u00e9n Felipe\u00a0II, en 1581, el colegio Real de <i>Nuestra Se\u00f1ora de Loreto<\/i>, para ni\u00f1as pobres, cuya iglesia no se concluy\u00f3 hasta 1654, vener\u00e1ndose en su altar mayor la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto, tra\u00edda de Roma por un religioso en 1587; Felipe IV convirti\u00f3 este colegio en casa de educaci\u00f3n de se\u00f1oritas hu\u00e9rfanas.<\/p>\n<p>Entre los edificios civiles de la calle de Atocha merece la preferencia el que fue conocido con el nombre de la <i>C\u00e1rcel de Corte<\/i>, y que m\u00e1s recientemente se llam\u00f3 <i>Palacio de la Audiencia<\/i>, y antes <i>Sala de alcaldes de Casa y Corte<\/i>; pues la carceler\u00eda, que al principio estuvo, sin duda, destinada para los nobles y sujetos distinguidos, se releg\u00f3 despu\u00e9s para toda clase de presos al edificio contiguo, que daba a la calle de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima, y que fue antes <i>Oratorio y casa de padres del Salvador<\/i>; a pesar de ello, qued\u00f3 en la portada del palacio la inscripci\u00f3n: <i>Reinando la majestad de Felipe\u00a0IV, a\u00f1o de 1634, con acuerdo del Consejo, se fabric\u00f3 esta c\u00e1rcel de Corte para comodidad y seguridad de lo presos<\/i>.<\/p>\n<p>Este edificio, obra del Marqu\u00e9s Crescenci, es uno de los pocos buenos de aquella \u00e9poca que quedan en Madrid. La escalera principal, colocada entre ambos patios, es elegante y aun magnifica, y \u00e9stos ofrecen hoy, despojados de los tabiques y vidrieras que antes las afeaban, una bella perspectiva, ostentando en sus centros respectivamente las estatuas de Crist\u00f3bal Colon y Sebasti\u00e1n Elcano. La fachada que da a la plazuela de Provincia es severa y majestuosa, y en el a\u00f1o \u00faltimo se ha repuesto al fin la torrecilla y chapitel que se quem\u00f3 en el siglo pasado. Delante de este palacio, y enfrente de la calle de Atocha, estaba la fuente llamada tambi\u00e9n de <i>Provincia<\/i> (acaso la \u00fanica que quedaba ya de construcci\u00f3n del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, hasta que ha sido demolida), con alusi\u00f3n a la cual, y a la de la suprimida plazuela de la Villa, dec\u00eda <i>Tirso de Molina<\/i>, en un romance al r\u00edo Manzanares:<\/p>\n<div class=\"cit\">\n<p>\u00abFuentes ten\u00e9is que imitar,<\/p>\n<p>Que han ganado con sus cuerpos,<\/p>\n<p>Como damas cortesanas,<\/p>\n<p>Sitios en Madrid soberbios;<\/p>\n<p>Adornadas de oro y perlas<\/p>\n<p>Visitan plazas y templos;<\/p>\n<p>Y <i>ya son dos escribanas<\/i>,<\/p>\n<p>Que aqu\u00ed hasta el agua anda en pleitos.<\/p>\n<p>No s\u00e9 yo por qu\u00e9 se entonan,<\/p>\n<p>Que no ha mucho que se vieron<\/p>\n<p>Por las calles de Madrid<\/p>\n<p>A la verg\u00fcenza en jumentos\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>El caser\u00edo particular de dicha calle es generalmente moderno, y destinado a habitaci\u00f3n de la clase media y acomodada, que ya en el siglo anterior empez\u00f3 a abrirse camino y a figurar dignamente al lado de la nobleza de origen; y aunque muchas de dichas casas, por su esplendidez y grandeza, no temer\u00edan la comparaci\u00f3n con los antiguos caserones llamados <i>palacios<\/i> de la aristocracia nobiliaria, y aun les aventajan notablemente en comodidad y buen gusto, no lucen, sin embargo, sobre su puerta<\/p>\n<p class=\"cit\">\u00abGrabado en berroque\u00f1a un ancho escudo\u00bb,<\/p>\n<p>ni por la condici\u00f3n de sus moradores, ni por la fecha de su construcci\u00f3n, representan recuerdos hist\u00f3ricos dignos de ser aqu\u00ed consignados.<\/p>\n<p>El \u00fanico entre estos suntuosos edificios modernos, y que emblematiza, puede decirse, al Madrid de la clase media, industrial y mercantil, es la elegante casa construida en 1791 por la opulenta <i>Compa\u00f1\u00eda de los cinco Gremios Mayores<\/i>, para sus oficinas, y hoy posee y ocupa <i>El Banco de Espa\u00f1a<\/i>, por compra que hizo de ella, en 1845, en la respetable suma de 3.350.000 rs. Este edificio, por su solidez y buen gusto, es uno de los primeros de Madrid moderno, y honra sobremanera a su arquitecto y director D.\u00a0Jos\u00e9 Ballina; era l\u00e1stima que por hallarse incorporado a la parte occidental con las dem\u00e1s casas de la manzana, no la formaba independiente, careciendo por aquel lado de fachada; pero pocos a\u00f1os ha se ha realizado esta mejora por el Banco de Espa\u00f1a, rompiendo una nueva calle frente a la de la Paz, y dando a todo el edificio la suntuosidad e independencia que requer\u00eda. Esta calle, acotada con verjas, se convirti\u00f3 en un lindo jard\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":14,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-54","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/54","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/54\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":223,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/54\/revisions\/223"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/54\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=54"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=54"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=54"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}