{"id":55,"date":"2018-03-20T12:15:59","date_gmt":"2018-03-20T12:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-17\/"},"modified":"2018-03-20T18:01:34","modified_gmt":"2018-03-20T18:01:34","slug":"el-arrabal-de-san-millan","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/el-arrabal-de-san-millan\/","title":{"rendered":"XI. El arrabal de San Mill\u00e1n"},"content":{"raw":"Ya hemos dicho que el arrabal, y por consiguiente, la segunda ampliaci\u00f3n, se extend\u00edan por la banda meridional desde la calle de Atocha y plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn hasta la esquina de la plazuela de la Cebada, donde se abri\u00f3 otro portillo, y que se incorporaba luego en la puerta de Moros con el caser\u00edo antiguo.\r\n\r\nEntre dichas calles principales de Atocha y de la Magdalena se rompieron las traviesas apellidadas de <i>Ca\u00f1izares<\/i>, de las <i>Urosas<\/i> y de <i>Relatores<\/i>. En la primera (que tambi\u00e9n se llam\u00f3 del <i>Olivar<\/i>, como hoy su continuaci\u00f3n) s\u00f3lo hay que hacer menci\u00f3n del <i>Oratorio de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/i>, fundada en la Trinidad en 1608, y que luego estuvo en la iglesia de la Magdalena, hasta que en 1647 labr\u00f3 esta iglesia y casa para sus juntas y ejercicios. Antes de construirse esta iglesia perteneci\u00f3 el solar a un\u00a0N. <i>Ca\u00f1izares<\/i>, que no sabemos si ser\u00eda acaso Felipe de Ca\u00f1izares, padre de D. Luis, hijo de Madrid, que tom\u00f3 el h\u00e1bito en el convento de la Victoria y despu\u00e9s fue obispo de Filipinas. El edificio es bien pobre y modesto; pero la congregaci\u00f3n es notable, no s\u00f3lo por sus ejercicios piadosos, sino por haber pertenecido a ella insignes varones en la pol\u00edtica y en las letras; vi\u00e9ndose en sus registros (que por esta raz\u00f3n han sido muy consultados) los nombres y firmas de <i>Cervantes, Lope, Calder\u00f3n, Montalb\u00e1n, Sol\u00eds<\/i> y otros grandes escritores del siglo <small>XVII<\/small>.\r\n\r\nLa calle de las <i>Urosas<\/i> tom\u00f3 su nombre del apellido de una ilustre familia, a quien pertenec\u00edan en los principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small> varias casas en ella, vera la principal la que hace esquina y vuelve a la calle de Atocha, por donde tiene su entrada, con el n\u00famero 2 antiguo y 18 moderno de la manzana 157, y las que estaban contiguas, donde despu\u00e9s se construy\u00f3 el teatro del Instituto, la frontera n\u00famero 26 viejo y 3 nuevo de la manzana 156, y alguna otra. En una de ellas (no podemos decir en cu\u00e1l, sino que era <i>calle y casa de las Urosas<\/i>) vivi\u00f3, y muri\u00f3 en 1639, e ilustre y desdichado poeta dram\u00e1tico <i>D. Juan Ruiz de Alarc\u00f3n<\/i> (el de las <i>jorobas<\/i>), relator que fue del Consejo de las Indias, que fue sepultado, como Lope de Vega, en la parroquia de San Sebasti\u00e1n.\r\n\r\nDel t\u00edtulo de calle de los <i>Relatores<\/i>, con que es conocida la inmediata, ignoramos el origen, a no ser su proximidad al tribunal de la sala de Alcaldes. La de la <i>Magdalena<\/i> tom\u00f3 el nombre de las accesorias del convento de monjas de aquella advocaci\u00f3n, de que ya hemos hecho referencia, y es una hermosa calle, que ostenta muy buenos edificios del siglo pasado y del presente, distingui\u00e9ndose entre los primeros el se\u00f1alado con el n\u00famero 12 nuevo de la manzana 9, que es la elegante casa de los <i>Marqueses de Perales<\/i>, y fue labrada a principios del siglo pasado con cierta grandiosidad, aunque con el gusto caprichoso en su ornato (especialmente en la portada) que distingu\u00eda al arquitecto D.\u00a0Pedro Ribera y los de su escuela. En la misma manzana 9, a la esquina de la calle de Lavapi\u00e9s, hay otra gran casa (probablemente de la misma \u00e9poca), que sirvi\u00f3 para la Direcci\u00f3n general de P\u00f3sitos y otras oficinas; y en la acera de enfrente, con vuelta a la calle de las Urosas, est\u00e1n las s\u00f3lidas y espaciosas conocidas por de las <i>Memorias de Aitona<\/i>, que son, sin disputa, de las mejores construcciones particulares de Madrid en el siglo anterior.\r\n\r\nLa irregular manzana 142, que ocupaba por entero el convento de la <i>Merced<\/i> y sus dependencias, en el sitio que despu\u00e9s de la demolici\u00f3n de dicho convento es conocido con el nombre de <i>Plaza del Progreso<\/i>, comprend\u00eda un espacio de 65.000 pies, y formaba a sus costados las estrechas calles de los <i>Remedios<\/i>, de la <i>Merced<\/i> y de <i>Cosme de Medicis<\/i>, que han desaparecido tambi\u00e9n con aquel extenso edificio, fundado por la Orden de Mercenarios calzados en 1564<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt122\" id=\"rf122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nSu iglesia era notable por su espaciosidad y el m\u00e9rito de los frescos de sus b\u00f3vedas, por lo suntuoso del culto y la gran devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a la imagen de <i>Nuestra Se\u00f1ora de los Remedios<\/i>, que se veneraba en una de sus capillas, y a la del mercenario <i>San Ram\u00f3n Nonnato<\/i>, que despu\u00e9s pasaron, la primera a Santo Tomas, y la segunda a San Cayetano.\r\n\r\nEn ella era tambi\u00e9n notable el elegante sepulcro del tercer Marqu\u00e9s del Valle, <i>D.\u00a0Fernando Cort\u00e9s<\/i>, y su esposa do\u00f1a Mar\u00eda de la Cerda, nietos de Hern\u00e1n Cort\u00e9s y patronos de esta iglesia, que se alzaban en el crucero al lado de la Ep\u00edstola con sus bustos de piedra. El convento era famoso, m\u00e1s que por su material construcci\u00f3n, por las personas ilustres en santidad y en ciencia que en \u00e9l vistieron el h\u00e1bito de la milicia redentora de cautivos, cuyas obras impresas y manuscritas se conservaban en su copiosa biblioteca; entre otras, la <i>Cr\u00f3nica de la Orden<\/i>, escrita por el reverendo padre maestro <i>fray Gabriel Tellez<\/i>, bien conocido en la rep\u00fablica literaria bajo el nombre de <i>Tirso de Molina<\/i>, hijo de Madrid y religioso de esta casa. En ella visitamos en 18301a modesta celda de aquel gran poeta dram\u00e1tico, y tratando de inquirir algunas noticias de su vida y escritos, supimos que hab\u00edan sido anteriormente reunidas por el Excmo. e Ilmo. general que fue de la Orden, fray Manuel Mart\u00ednez, que muri\u00f3 de obispo de M\u00e1laga Lacia 1832, y entre cuyos papeles deben obrar<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt123\" id=\"rf123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEste convento fue de los que m\u00e1s tuvieron que sufrir en la sacr\u00edlega asonada de 17 de Julio de 1834, pereciendo en ella algunos de los indefensos religiosos.\r\n\r\nLa calle de <i>Barrionuevo<\/i> o del <i>Barrio Nuevo<\/i> (como se la apellida en documentos antiguos de la casa del mayorazgo de <i>Vera Ordo\u00f1ez<\/i>, que era en la <i>calle de Atocha, que hace esquina a la del Barrionuevo, en la isla del colegio de Santo Tom\u00e1s<\/i>) comprend\u00eda tambi\u00e9n el trozo primero de ]a que hoy es conocida con el de la <i>Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima<\/i>, hasta su salida a la calle de Atocha. La casa m\u00e1s notable de dicho trozo por su importancia y extensi\u00f3n, que ocupa nada menos que 28.362 pies superficiales, es la se\u00f1alada con el n\u00famero 31 antiguo y 7 nuevo de la manzana 158, y es conocida por la casa de <i>Tineo<\/i>, y tambi\u00e9n de Mar quina, por haberla habitado en 1808 el c\u00e9lebre corregidor de Madrid D.\u00a0Jos\u00e9 <i>Marquina<\/i>, que fue uno de los blancos de la ira popular en el levantamiento del pueblo contra el privado <i>Godoy<\/i> y sus parciales en 10 de Marzo de aquel a\u00f1o. Hoy pertenece al Marqu\u00e9s de <i>Montesacro<\/i>. En la calle propia de <i>Barrionuevo<\/i>, la \u00fanica antigua est\u00e1 se\u00f1alada con el n\u00famero 24 antiguo y 12 nuevo, y perteneci\u00f3 al v\u00ednculo de los marqueses de Lara.\r\n\r\nEl otro trozo de calle propia de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima tom\u00f3 su nombre del antiguo <i>monasterio de monjas jer\u00f3nimas de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora<\/i>, fundado en 1504 por la c\u00e9lebre <i>do\u00f1a Beatriz Galindo<\/i>, llamada <i>la Latina<\/i>, camarera mayor y maestra de la reina do\u00f1a Isabel la Cat\u00f3lica, quien le coloc\u00f3 primero contiguo al hospital que ella y su marido <i>Francisco Ram\u00edrez<\/i>, general d\u00e9 artiller\u00eda de los Reyes Cat\u00f3licos, hab\u00edan fundado esquina de la plaza de la Cebada; hasta que, a consecuencia de un re\u00f1ido pleito con el guardi\u00e1n de San Francisco, se vio precisada a trasladar las monjas a las casas propias del mayorazgo de su marido, construy\u00e9ndolas el nuevo convento en el sitio en que hoy est\u00e1, en 1509. En la iglesia del mismo, y a los lados del altar mayor, se ven los sepulcros de m\u00e1rmol con las estatuas de ambos ilustres fundadores, que yacen en esta casa<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt124\" id=\"rf124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>. Contigua a ella, y con frente al otro lienzo de la plazoleta, se alza todav\u00eda (aunque elegantemente reformada en estos \u00faltimos a\u00f1os) la casa principal de los <i>Ram\u00edrez<\/i> y <i>Saavedras<\/i>, que perteneci\u00f3 en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> a la Condesa del Castellar, y por sucesi\u00f3n a los <i>Duques de Rivas<\/i>, cuyo titular, el ilustre poeta <i>Sr. D. \u00c1ngel Saavedra Ram\u00edrez y Baquedano<\/i>, la posey\u00f3 y habit\u00f3 despu\u00e9s hasta su muerte en 1861.\r\n\r\nEn la acera frontera de esta calle se alzaba, hasta los \u00faltimos a\u00f1os, el funesto edificio que, construido a principios del siglo pasado para <i>Casa y oratorio de cl\u00e9rigos<\/i> misioneros titulados <i>del Salvador<\/i>, vino despu\u00e9s a servir de <i>c\u00e1rcel p\u00fablica<\/i>, apellidada de <i>Corte<\/i>, como ampliaci\u00f3n del edificio contiguo de que ya tratamos, y que lleva aquel t\u00edtulo, pasando despu\u00e9s los padres a ocupar la casa del Noviciado de los jesuitas, en la calle Ancha de San Bernardo, a la extinci\u00f3n de dicha compa\u00f1\u00eda en 1767. Un tomo entero no bastar\u00eda a consignar los recuerdos l\u00fagubres u ominosos de esta funesta mansi\u00f3n durante la \u00faltima mitad del siglo anterior y primera del presente, en que ha servido de encierro a tantos c\u00e9lebres bandidos o malhechores, y en que tambi\u00e9n vio penetrar por sus ignominiosas puertas, a consecuencia de los disturbios y conmociones pol\u00edticas de 1814 y 1823, a tantos ilustres proscriptos, injusta e indecorosamente confundidos con aquellos grandes criminales. Cuando eran conducidos a expiar en el pat\u00edbulo su delito o su desdicha, el f\u00fanebre acompa\u00f1amiento los esperaba a la mezquina puertecilla que salia a la callejuela del costado, que llevaba el nombre nefando del <i>Verdugo<\/i> (hoy de Santo Tom\u00e1s), formando ant\u00edtesis con el del <i>Salvador<\/i>, que apellidaron a la otra paralela. Hoy, por fortuna, ha dejado de existir aquel edificio, y dado lugar en su solar a la construcci\u00f3n de una nueva manzana de casas y una calle entre ella y la de la Audiencia, traslad\u00e1ndose la carceler\u00eda a la casa llamada del <i>Saladero<\/i>. Con este motivo tambi\u00e9n se ha trasladado el sitio de las ejecuciones, que antes era en la plazuela de la Cebada y puerta de Toledo, a otro m\u00e1s cercano a la misma c\u00e1rcel.\r\n\r\nLa otra calle, a espaldas de esta de la Concepci\u00f3n, que desemboca, como ella, en la de Toledo, se llam\u00f3 en su principio de la <i>Compa\u00f1\u00eda<\/i>, por el colegio imperial de los jesuitas, cuyas accesorias dan a ella; a la extinci\u00f3n de \u00e9stos tom\u00f3 el nombre de <i>San Isidro<\/i>, como el grandioso templo de aqu\u00e9llos; posteriormente, y aunque no de oficio, ha sido conocida vulgarmente por la calle del <i>Burro<\/i>, cuyo t\u00edtulo cambi\u00f3 bruscamente por el del h\u00e9roe de Villalar, <i>Padilla<\/i>, hacia el a\u00f1o 40, y despu\u00e9s, volviendo a sus primeros amores, ha sido confirmada con el nombre de la <i>Colegiata<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt125\" id=\"rf125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>. Su paralela, la del <i>Duque de Alba<\/i>, toma igualmente su t\u00edtulo de la casa antigua de dicho personaje, que existe todav\u00eda, aunque completamente reedificada, se\u00f1alada con el n\u00famero 1 antiguo y 15 moderno de la manzana 14, y que tiene la enorme extensi\u00f3n de 52.000 pies de sitio, y vuelve a la ralle de los Estudios y de Juanelo. En esta casa, adem\u00e1s de sus ilustres e hist\u00f3ricos due\u00f1os en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, habit\u00f3, seg\u00fan la tradici\u00f3n, a la parte que da a la calle de Juanelo, la insigne doctora <i>Santa Teresa de Jes\u00fas<\/i>, en una de las ocasiones en que vino a Madrid para entablar sus fundaciones. En nuestros tiempos tambi\u00e9n es memorable por haber vivido en ella el famoso ministro <i>D. Francisco Tadeo Calomarde<\/i> durante la d\u00e9cada de 1823 al 33, que por antonomasia lleva su nombre.\r\n\r\nLa calle de <i>Toledo<\/i>, en su primer trozo, como continuaci\u00f3n del centro mercantil de la <i>Plaza Mayor<\/i>, compuesta, en lo general, de un caser\u00edo reducido y aprovechado por las habitaciones y tiendas de los mercaderes, ofrece ya poco inter\u00e9s hist\u00f3rico y menos objetos art\u00edsticos. Comprende, sin embargo, dos de la m\u00e1s alta importancia bajo aquel aspecto y el religioso, cuales son el <i>Colegio imperial de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/i>, y su magn\u00edfico templo, hoy colegiata, de <i>San Isidro el Real<\/i>, y el monasterio de religiosas y hospital de <i>la Latina<\/i>. El primero de aqu\u00e9llos ocupa una buena parte de la manzana 143, con su fachada principal a las calles de Toledo y de los Estudios. Trae su origen de la fundaci\u00f3n hecha en el reinado de Felipe\u00a0II, por cuya religiosidad y munificencia se construy\u00f3 en 1567, y en el mismo sitio que ocupa el actual, un templo bajo la advocaci\u00f3n de San Pedro y San Pablo, que fue demolido en 1603, cuando la emperatriz do\u00f1a Mar\u00eda, hija del C\u00e9sar Carlos V, acept\u00f3 el patronato de esta casa, que por esta raz\u00f3n llev\u00f3 el t\u00edtulo de <i>Imperial<\/i>, para dar principio a la erecci\u00f3n del suntuoso templo actual, bajo los planes y direcci\u00f3n de un padre jesuita llamado Francisco Bautista, que comenz\u00f3 en 1626 y qued\u00f3 terminado en 1651. Por su grandiosidad y elegancia art\u00edstica esta hermosa iglesia es sin disputa la primera y m\u00e1s digna de la capital; y as\u00ed que, a la extinci\u00f3n de los padres jesuitas, el rey Carlos III dispuso dedicarla al Santo Patrono de Madrid, trasladando a ella sus venerables reliquias, dot\u00e1ndola de una espl\u00e9ndida capilla Real, y disponiendo obras de consideraci\u00f3n y elegante ornato en el referido templo, que desde entonces ha sido considerado como colegiata, a falta de la catedral de que carece la corte.\r\n\r\nNo es de este lugar, ni propio de nuestras escasas pretensiones, el emprender la descripci\u00f3n art\u00edstica (que, por otra parte, est\u00e1 ya bien hecha en distintas obras) de este magn\u00edfico templo y de la multitud de objetos apreciabil\u00edsimos de bellas artes que le engrandecen. Limitados al recuerdo hist\u00f3rico, s\u00f3lo consignaremos el hecho de que esta santa iglesia, por su capacidad e importancia y por su dedicaci\u00f3n al Patrono de Madrid, ha sido escogida con preferencia para las grandes solemnidades religiosas de la corte y de la villa, para las exequias de los monarcas, los aniversarios nacionales y las rogativas p\u00fablicas, mereciendo una cita especial los honores f\u00fanebres tributados anualmente en ella, con grande ostentaci\u00f3n, a las v\u00edctimas del <i>2 de Mayo de<\/i> 1808, cuyos restos gloriosos se guardaron en sus b\u00f3vedas desde 1814 hasta 1841, en que fueron trasladados al monumento nacional del Prado.\r\n\r\nEn dichas religiosas b\u00f3vedas yacen tambi\u00e9n las cenizas de multitud de varones c\u00e9lebres por su santidad, dignidad o ciencia, tales como el <i>Padre Diego Laynez<\/i>, general que fue de los jesuitas, compa\u00f1ero de San Ignacio de Loyola, y uno de los que asistieron al santo Concilio de <i>Trento<\/i>, el cual renunci\u00f3 las mitras de Florencia y de Pisa, el capelo y hasta la misma tiara, que tuvo probabilidad de obtener. El otro santo y sapient\u00edsimo padre jesuita, <i>Juan Eusebio Nieremberg<\/i>, autor de infinitas obras<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt126\" id=\"rf126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>, y otros muchos hijos de esta insigne casa, que figuraron dignamente en la rep\u00fablica literaria, en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, y no les acompa\u00f1an en ella las de los celeb\u00e9rrimos padres <i>Isla, Andr\u00e9s<\/i> y otras lumbreras de este \u00faltimo siglo, por haber muerto en tierra extra\u00f1a, a consecuencia de la expulsi\u00f3n general de los padres de la Compa\u00f1\u00eda. Pero brillan al lado de aqu\u00e9llos los monumentos f\u00fanebres que guardan los restos de otras muchas personas de grande importancia pol\u00edtica y literaria, como los del c\u00e9lebre diplom\u00e1tico y autor <i>D. Diego da Saavedra Fajardo<\/i>, que estuvieron anteriormente en la iglesia de Recoletos, los del <i>pr\u00edncipe de Esquilache D. Francisco de Borja y Arag\u00f3n<\/i>, insigne poeta del siglo <small>XVII<\/small> y nieto de San Francisco de Borja, y los del pr\u00edncipe <i>Muley Xeque<\/i>, hijo del Rey de Marruecos, que se convirti\u00f3 a la fe cristiana y fue bautizado con el nombre de <i>D. Felipe de \u00c1frica<\/i>, m\u00e1s conocido por el del <i>Pr\u00edncipe Negro<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt127\" id=\"rf127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEn el espacioso convento contiguo se establecieron, en el reinado de Felipe\u00a0IV, los Estudios Reales con diferentes c\u00e1tedras, encomendadas a los padres de la Compa\u00f1\u00eda, cesando entonces los que la villa de Madrid sosten\u00eda en la calle del Estudio, de que ya hablamos anteriormente. Estas c\u00e1tedras fueron ampliadas, a la extinci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, por el rey D. Carlos III, y hoy forman uno de los dos institutos de la <i>Universidad Central<\/i>. Tambi\u00e9n merece especial menci\u00f3n la rica <i>biblioteca<\/i> p\u00fablica, que sigue inmediatamente en importancia a la <i>Nacional<\/i>. concepci\u00f3n\r\n\r\nEl otro edificio religioso que antes citamos, el monasterio de la <i>Concepci\u00f3n Francisca<\/i>, fundado por do\u00f1a Beatriz Galindo, y destinado a estas religiosas, en 1512, y su templo propio, son objetos poco dignos de atenci\u00f3n bajo el aspecto art\u00edstico. No as\u00ed el <i>Hospital<\/i> contiguo, llamado de <i>la Latina<\/i>, como fundaci\u00f3n de la misma se\u00f1ora y su marido, el general D.\u00a0Francisco Ram\u00edrez, cuya f\u00e1brica, obra c\u00ede Hazan, moro, merece especial atenci\u00f3n, notablemente en la portada y escalera, \u00fanicos objetos que acaso quedan ya en Madrid de aquel gasto que predomin\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de los \u00e1rabes y precedi\u00f3 al Renacimiento.\r\n\r\nDe este hospital fue rector el licenciado <i>Jer\u00f3nimo Quintana<\/i>, natural de esta villa, uno de aquellos varones que emplean toda su vida en beneficio de la patria, y Madrid le debe la fundaci\u00f3n de la venerable Congregaci\u00f3n de sacerdotes naturales de esta villa y la <i>Historia de su antig\u00fcedad y grandeza<\/i>, que es la m\u00e1s completa, hasta ahora, de este pueblo. Falleci\u00f3 en la misma casa del hospital, en 10-14.\r\n\r\nFrente a este hospital estaba, por aquellos tiempos, la antigua ermita de <i>San Millan<\/i>, hasta que, en 1591, haci\u00e9ndose sentir la necesidad de una nueva parroquia aneja a la de San Justo, por la considerable extensi\u00f3n que hab\u00eda tomado el caser\u00edo hacia aquella parte, lo dispuso as\u00ed el cura de dicha parroquia; para lo cual, saliendo una tarde con el Sant\u00edsimo para un enfermo, se entr\u00f3 a su vuelta en ella y le coloc\u00f3 en el sagrario. Posteriormente se labr\u00f3 una nueva iglesia en lugar de la ermita; pero qued\u00f3 reducida a cenizas en 1720, y levantada de nuevo a los dos a\u00f1os, fue erigida al fin en parroquia independiente, en 1806<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt128\" id=\"rf128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nPor entre esta iglesia y la de la Latina abr\u00eda la tapia a la calle de Toledo su \u00faltimo portillo, y luego, por la derecha del sitio que es hoy plazuela de la Cebada, y entonces <i>dehesa de la Encomienda<\/i>, corr\u00eda a incorporarse con la antigua muralla en <i>Puerta de Moros<\/i>.\r\n\r\nAs\u00ed terminaba la segunda ampliaci\u00f3n de Madrid; porque el caser\u00edo exterior, inmediato al antiguo convento de San Francisco, y que exist\u00eda ya, no fue comprendido en ella y qued\u00f3 todav\u00eda considerado como arrabal.\r\n\r\nY aqu\u00ed hacemos un alto en nuestros paseos por los circuitos anteriores, para continuarlos por el recinto actual (1860) en la \u00faltima ampliaci\u00f3n.","rendered":"<p>Ya hemos dicho que el arrabal, y por consiguiente, la segunda ampliaci\u00f3n, se extend\u00edan por la banda meridional desde la calle de Atocha y plazuela de Ant\u00f3n Mart\u00edn hasta la esquina de la plazuela de la Cebada, donde se abri\u00f3 otro portillo, y que se incorporaba luego en la puerta de Moros con el caser\u00edo antiguo.<\/p>\n<p>Entre dichas calles principales de Atocha y de la Magdalena se rompieron las traviesas apellidadas de <i>Ca\u00f1izares<\/i>, de las <i>Urosas<\/i> y de <i>Relatores<\/i>. En la primera (que tambi\u00e9n se llam\u00f3 del <i>Olivar<\/i>, como hoy su continuaci\u00f3n) s\u00f3lo hay que hacer menci\u00f3n del <i>Oratorio de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/i>, fundada en la Trinidad en 1608, y que luego estuvo en la iglesia de la Magdalena, hasta que en 1647 labr\u00f3 esta iglesia y casa para sus juntas y ejercicios. Antes de construirse esta iglesia perteneci\u00f3 el solar a un\u00a0N. <i>Ca\u00f1izares<\/i>, que no sabemos si ser\u00eda acaso Felipe de Ca\u00f1izares, padre de D. Luis, hijo de Madrid, que tom\u00f3 el h\u00e1bito en el convento de la Victoria y despu\u00e9s fue obispo de Filipinas. El edificio es bien pobre y modesto; pero la congregaci\u00f3n es notable, no s\u00f3lo por sus ejercicios piadosos, sino por haber pertenecido a ella insignes varones en la pol\u00edtica y en las letras; vi\u00e9ndose en sus registros (que por esta raz\u00f3n han sido muy consultados) los nombres y firmas de <i>Cervantes, Lope, Calder\u00f3n, Montalb\u00e1n, Sol\u00eds<\/i> y otros grandes escritores del siglo <small>XVII<\/small>.<\/p>\n<p>La calle de las <i>Urosas<\/i> tom\u00f3 su nombre del apellido de una ilustre familia, a quien pertenec\u00edan en los principios del siglo\u00a0<small>XVI<\/small> varias casas en ella, vera la principal la que hace esquina y vuelve a la calle de Atocha, por donde tiene su entrada, con el n\u00famero 2 antiguo y 18 moderno de la manzana 157, y las que estaban contiguas, donde despu\u00e9s se construy\u00f3 el teatro del Instituto, la frontera n\u00famero 26 viejo y 3 nuevo de la manzana 156, y alguna otra. En una de ellas (no podemos decir en cu\u00e1l, sino que era <i>calle y casa de las Urosas<\/i>) vivi\u00f3, y muri\u00f3 en 1639, e ilustre y desdichado poeta dram\u00e1tico <i>D. Juan Ruiz de Alarc\u00f3n<\/i> (el de las <i>jorobas<\/i>), relator que fue del Consejo de las Indias, que fue sepultado, como Lope de Vega, en la parroquia de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Del t\u00edtulo de calle de los <i>Relatores<\/i>, con que es conocida la inmediata, ignoramos el origen, a no ser su proximidad al tribunal de la sala de Alcaldes. La de la <i>Magdalena<\/i> tom\u00f3 el nombre de las accesorias del convento de monjas de aquella advocaci\u00f3n, de que ya hemos hecho referencia, y es una hermosa calle, que ostenta muy buenos edificios del siglo pasado y del presente, distingui\u00e9ndose entre los primeros el se\u00f1alado con el n\u00famero 12 nuevo de la manzana 9, que es la elegante casa de los <i>Marqueses de Perales<\/i>, y fue labrada a principios del siglo pasado con cierta grandiosidad, aunque con el gusto caprichoso en su ornato (especialmente en la portada) que distingu\u00eda al arquitecto D.\u00a0Pedro Ribera y los de su escuela. En la misma manzana 9, a la esquina de la calle de Lavapi\u00e9s, hay otra gran casa (probablemente de la misma \u00e9poca), que sirvi\u00f3 para la Direcci\u00f3n general de P\u00f3sitos y otras oficinas; y en la acera de enfrente, con vuelta a la calle de las Urosas, est\u00e1n las s\u00f3lidas y espaciosas conocidas por de las <i>Memorias de Aitona<\/i>, que son, sin disputa, de las mejores construcciones particulares de Madrid en el siglo anterior.<\/p>\n<p>La irregular manzana 142, que ocupaba por entero el convento de la <i>Merced<\/i> y sus dependencias, en el sitio que despu\u00e9s de la demolici\u00f3n de dicho convento es conocido con el nombre de <i>Plaza del Progreso<\/i>, comprend\u00eda un espacio de 65.000 pies, y formaba a sus costados las estrechas calles de los <i>Remedios<\/i>, de la <i>Merced<\/i> y de <i>Cosme de Medicis<\/i>, que han desaparecido tambi\u00e9n con aquel extenso edificio, fundado por la Orden de Mercenarios calzados en 1564<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt122\" id=\"rf122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Su iglesia era notable por su espaciosidad y el m\u00e9rito de los frescos de sus b\u00f3vedas, por lo suntuoso del culto y la gran devoci\u00f3n de los madrile\u00f1os a la imagen de <i>Nuestra Se\u00f1ora de los Remedios<\/i>, que se veneraba en una de sus capillas, y a la del mercenario <i>San Ram\u00f3n Nonnato<\/i>, que despu\u00e9s pasaron, la primera a Santo Tomas, y la segunda a San Cayetano.<\/p>\n<p>En ella era tambi\u00e9n notable el elegante sepulcro del tercer Marqu\u00e9s del Valle, <i>D.\u00a0Fernando Cort\u00e9s<\/i>, y su esposa do\u00f1a Mar\u00eda de la Cerda, nietos de Hern\u00e1n Cort\u00e9s y patronos de esta iglesia, que se alzaban en el crucero al lado de la Ep\u00edstola con sus bustos de piedra. El convento era famoso, m\u00e1s que por su material construcci\u00f3n, por las personas ilustres en santidad y en ciencia que en \u00e9l vistieron el h\u00e1bito de la milicia redentora de cautivos, cuyas obras impresas y manuscritas se conservaban en su copiosa biblioteca; entre otras, la <i>Cr\u00f3nica de la Orden<\/i>, escrita por el reverendo padre maestro <i>fray Gabriel Tellez<\/i>, bien conocido en la rep\u00fablica literaria bajo el nombre de <i>Tirso de Molina<\/i>, hijo de Madrid y religioso de esta casa. En ella visitamos en 18301a modesta celda de aquel gran poeta dram\u00e1tico, y tratando de inquirir algunas noticias de su vida y escritos, supimos que hab\u00edan sido anteriormente reunidas por el Excmo. e Ilmo. general que fue de la Orden, fray Manuel Mart\u00ednez, que muri\u00f3 de obispo de M\u00e1laga Lacia 1832, y entre cuyos papeles deben obrar<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt123\" id=\"rf123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este convento fue de los que m\u00e1s tuvieron que sufrir en la sacr\u00edlega asonada de 17 de Julio de 1834, pereciendo en ella algunos de los indefensos religiosos.<\/p>\n<p>La calle de <i>Barrionuevo<\/i> o del <i>Barrio Nuevo<\/i> (como se la apellida en documentos antiguos de la casa del mayorazgo de <i>Vera Ordo\u00f1ez<\/i>, que era en la <i>calle de Atocha, que hace esquina a la del Barrionuevo, en la isla del colegio de Santo Tom\u00e1s<\/i>) comprend\u00eda tambi\u00e9n el trozo primero de ]a que hoy es conocida con el de la <i>Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima<\/i>, hasta su salida a la calle de Atocha. La casa m\u00e1s notable de dicho trozo por su importancia y extensi\u00f3n, que ocupa nada menos que 28.362 pies superficiales, es la se\u00f1alada con el n\u00famero 31 antiguo y 7 nuevo de la manzana 158, y es conocida por la casa de <i>Tineo<\/i>, y tambi\u00e9n de Mar quina, por haberla habitado en 1808 el c\u00e9lebre corregidor de Madrid D.\u00a0Jos\u00e9 <i>Marquina<\/i>, que fue uno de los blancos de la ira popular en el levantamiento del pueblo contra el privado <i>Godoy<\/i> y sus parciales en 10 de Marzo de aquel a\u00f1o. Hoy pertenece al Marqu\u00e9s de <i>Montesacro<\/i>. En la calle propia de <i>Barrionuevo<\/i>, la \u00fanica antigua est\u00e1 se\u00f1alada con el n\u00famero 24 antiguo y 12 nuevo, y perteneci\u00f3 al v\u00ednculo de los marqueses de Lara.<\/p>\n<p>El otro trozo de calle propia de la Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima tom\u00f3 su nombre del antiguo <i>monasterio de monjas jer\u00f3nimas de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora<\/i>, fundado en 1504 por la c\u00e9lebre <i>do\u00f1a Beatriz Galindo<\/i>, llamada <i>la Latina<\/i>, camarera mayor y maestra de la reina do\u00f1a Isabel la Cat\u00f3lica, quien le coloc\u00f3 primero contiguo al hospital que ella y su marido <i>Francisco Ram\u00edrez<\/i>, general d\u00e9 artiller\u00eda de los Reyes Cat\u00f3licos, hab\u00edan fundado esquina de la plaza de la Cebada; hasta que, a consecuencia de un re\u00f1ido pleito con el guardi\u00e1n de San Francisco, se vio precisada a trasladar las monjas a las casas propias del mayorazgo de su marido, construy\u00e9ndolas el nuevo convento en el sitio en que hoy est\u00e1, en 1509. En la iglesia del mismo, y a los lados del altar mayor, se ven los sepulcros de m\u00e1rmol con las estatuas de ambos ilustres fundadores, que yacen en esta casa<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt124\" id=\"rf124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>. Contigua a ella, y con frente al otro lienzo de la plazoleta, se alza todav\u00eda (aunque elegantemente reformada en estos \u00faltimos a\u00f1os) la casa principal de los <i>Ram\u00edrez<\/i> y <i>Saavedras<\/i>, que perteneci\u00f3 en el siglo\u00a0<small>XVII<\/small> a la Condesa del Castellar, y por sucesi\u00f3n a los <i>Duques de Rivas<\/i>, cuyo titular, el ilustre poeta <i>Sr. D. \u00c1ngel Saavedra Ram\u00edrez y Baquedano<\/i>, la posey\u00f3 y habit\u00f3 despu\u00e9s hasta su muerte en 1861.<\/p>\n<p>En la acera frontera de esta calle se alzaba, hasta los \u00faltimos a\u00f1os, el funesto edificio que, construido a principios del siglo pasado para <i>Casa y oratorio de cl\u00e9rigos<\/i> misioneros titulados <i>del Salvador<\/i>, vino despu\u00e9s a servir de <i>c\u00e1rcel p\u00fablica<\/i>, apellidada de <i>Corte<\/i>, como ampliaci\u00f3n del edificio contiguo de que ya tratamos, y que lleva aquel t\u00edtulo, pasando despu\u00e9s los padres a ocupar la casa del Noviciado de los jesuitas, en la calle Ancha de San Bernardo, a la extinci\u00f3n de dicha compa\u00f1\u00eda en 1767. Un tomo entero no bastar\u00eda a consignar los recuerdos l\u00fagubres u ominosos de esta funesta mansi\u00f3n durante la \u00faltima mitad del siglo anterior y primera del presente, en que ha servido de encierro a tantos c\u00e9lebres bandidos o malhechores, y en que tambi\u00e9n vio penetrar por sus ignominiosas puertas, a consecuencia de los disturbios y conmociones pol\u00edticas de 1814 y 1823, a tantos ilustres proscriptos, injusta e indecorosamente confundidos con aquellos grandes criminales. Cuando eran conducidos a expiar en el pat\u00edbulo su delito o su desdicha, el f\u00fanebre acompa\u00f1amiento los esperaba a la mezquina puertecilla que salia a la callejuela del costado, que llevaba el nombre nefando del <i>Verdugo<\/i> (hoy de Santo Tom\u00e1s), formando ant\u00edtesis con el del <i>Salvador<\/i>, que apellidaron a la otra paralela. Hoy, por fortuna, ha dejado de existir aquel edificio, y dado lugar en su solar a la construcci\u00f3n de una nueva manzana de casas y una calle entre ella y la de la Audiencia, traslad\u00e1ndose la carceler\u00eda a la casa llamada del <i>Saladero<\/i>. Con este motivo tambi\u00e9n se ha trasladado el sitio de las ejecuciones, que antes era en la plazuela de la Cebada y puerta de Toledo, a otro m\u00e1s cercano a la misma c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>La otra calle, a espaldas de esta de la Concepci\u00f3n, que desemboca, como ella, en la de Toledo, se llam\u00f3 en su principio de la <i>Compa\u00f1\u00eda<\/i>, por el colegio imperial de los jesuitas, cuyas accesorias dan a ella; a la extinci\u00f3n de \u00e9stos tom\u00f3 el nombre de <i>San Isidro<\/i>, como el grandioso templo de aqu\u00e9llos; posteriormente, y aunque no de oficio, ha sido conocida vulgarmente por la calle del <i>Burro<\/i>, cuyo t\u00edtulo cambi\u00f3 bruscamente por el del h\u00e9roe de Villalar, <i>Padilla<\/i>, hacia el a\u00f1o 40, y despu\u00e9s, volviendo a sus primeros amores, ha sido confirmada con el nombre de la <i>Colegiata<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt125\" id=\"rf125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>. Su paralela, la del <i>Duque de Alba<\/i>, toma igualmente su t\u00edtulo de la casa antigua de dicho personaje, que existe todav\u00eda, aunque completamente reedificada, se\u00f1alada con el n\u00famero 1 antiguo y 15 moderno de la manzana 14, y que tiene la enorme extensi\u00f3n de 52.000 pies de sitio, y vuelve a la ralle de los Estudios y de Juanelo. En esta casa, adem\u00e1s de sus ilustres e hist\u00f3ricos due\u00f1os en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, habit\u00f3, seg\u00fan la tradici\u00f3n, a la parte que da a la calle de Juanelo, la insigne doctora <i>Santa Teresa de Jes\u00fas<\/i>, en una de las ocasiones en que vino a Madrid para entablar sus fundaciones. En nuestros tiempos tambi\u00e9n es memorable por haber vivido en ella el famoso ministro <i>D. Francisco Tadeo Calomarde<\/i> durante la d\u00e9cada de 1823 al 33, que por antonomasia lleva su nombre.<\/p>\n<p>La calle de <i>Toledo<\/i>, en su primer trozo, como continuaci\u00f3n del centro mercantil de la <i>Plaza Mayor<\/i>, compuesta, en lo general, de un caser\u00edo reducido y aprovechado por las habitaciones y tiendas de los mercaderes, ofrece ya poco inter\u00e9s hist\u00f3rico y menos objetos art\u00edsticos. Comprende, sin embargo, dos de la m\u00e1s alta importancia bajo aquel aspecto y el religioso, cuales son el <i>Colegio imperial de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/i>, y su magn\u00edfico templo, hoy colegiata, de <i>San Isidro el Real<\/i>, y el monasterio de religiosas y hospital de <i>la Latina<\/i>. El primero de aqu\u00e9llos ocupa una buena parte de la manzana 143, con su fachada principal a las calles de Toledo y de los Estudios. Trae su origen de la fundaci\u00f3n hecha en el reinado de Felipe\u00a0II, por cuya religiosidad y munificencia se construy\u00f3 en 1567, y en el mismo sitio que ocupa el actual, un templo bajo la advocaci\u00f3n de San Pedro y San Pablo, que fue demolido en 1603, cuando la emperatriz do\u00f1a Mar\u00eda, hija del C\u00e9sar Carlos V, acept\u00f3 el patronato de esta casa, que por esta raz\u00f3n llev\u00f3 el t\u00edtulo de <i>Imperial<\/i>, para dar principio a la erecci\u00f3n del suntuoso templo actual, bajo los planes y direcci\u00f3n de un padre jesuita llamado Francisco Bautista, que comenz\u00f3 en 1626 y qued\u00f3 terminado en 1651. Por su grandiosidad y elegancia art\u00edstica esta hermosa iglesia es sin disputa la primera y m\u00e1s digna de la capital; y as\u00ed que, a la extinci\u00f3n de los padres jesuitas, el rey Carlos III dispuso dedicarla al Santo Patrono de Madrid, trasladando a ella sus venerables reliquias, dot\u00e1ndola de una espl\u00e9ndida capilla Real, y disponiendo obras de consideraci\u00f3n y elegante ornato en el referido templo, que desde entonces ha sido considerado como colegiata, a falta de la catedral de que carece la corte.<\/p>\n<p>No es de este lugar, ni propio de nuestras escasas pretensiones, el emprender la descripci\u00f3n art\u00edstica (que, por otra parte, est\u00e1 ya bien hecha en distintas obras) de este magn\u00edfico templo y de la multitud de objetos apreciabil\u00edsimos de bellas artes que le engrandecen. Limitados al recuerdo hist\u00f3rico, s\u00f3lo consignaremos el hecho de que esta santa iglesia, por su capacidad e importancia y por su dedicaci\u00f3n al Patrono de Madrid, ha sido escogida con preferencia para las grandes solemnidades religiosas de la corte y de la villa, para las exequias de los monarcas, los aniversarios nacionales y las rogativas p\u00fablicas, mereciendo una cita especial los honores f\u00fanebres tributados anualmente en ella, con grande ostentaci\u00f3n, a las v\u00edctimas del <i>2 de Mayo de<\/i> 1808, cuyos restos gloriosos se guardaron en sus b\u00f3vedas desde 1814 hasta 1841, en que fueron trasladados al monumento nacional del Prado.<\/p>\n<p>En dichas religiosas b\u00f3vedas yacen tambi\u00e9n las cenizas de multitud de varones c\u00e9lebres por su santidad, dignidad o ciencia, tales como el <i>Padre Diego Laynez<\/i>, general que fue de los jesuitas, compa\u00f1ero de San Ignacio de Loyola, y uno de los que asistieron al santo Concilio de <i>Trento<\/i>, el cual renunci\u00f3 las mitras de Florencia y de Pisa, el capelo y hasta la misma tiara, que tuvo probabilidad de obtener. El otro santo y sapient\u00edsimo padre jesuita, <i>Juan Eusebio Nieremberg<\/i>, autor de infinitas obras<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt126\" id=\"rf126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>, y otros muchos hijos de esta insigne casa, que figuraron dignamente en la rep\u00fablica literaria, en los siglos\u00a0<small>XVI<\/small> y <small>XVII<\/small>, y no les acompa\u00f1an en ella las de los celeb\u00e9rrimos padres <i>Isla, Andr\u00e9s<\/i> y otras lumbreras de este \u00faltimo siglo, por haber muerto en tierra extra\u00f1a, a consecuencia de la expulsi\u00f3n general de los padres de la Compa\u00f1\u00eda. Pero brillan al lado de aqu\u00e9llos los monumentos f\u00fanebres que guardan los restos de otras muchas personas de grande importancia pol\u00edtica y literaria, como los del c\u00e9lebre diplom\u00e1tico y autor <i>D. Diego da Saavedra Fajardo<\/i>, que estuvieron anteriormente en la iglesia de Recoletos, los del <i>pr\u00edncipe de Esquilache D. Francisco de Borja y Arag\u00f3n<\/i>, insigne poeta del siglo <small>XVII<\/small> y nieto de San Francisco de Borja, y los del pr\u00edncipe <i>Muley Xeque<\/i>, hijo del Rey de Marruecos, que se convirti\u00f3 a la fe cristiana y fue bautizado con el nombre de <i>D. Felipe de \u00c1frica<\/i>, m\u00e1s conocido por el del <i>Pr\u00edncipe Negro<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt127\" id=\"rf127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En el espacioso convento contiguo se establecieron, en el reinado de Felipe\u00a0IV, los Estudios Reales con diferentes c\u00e1tedras, encomendadas a los padres de la Compa\u00f1\u00eda, cesando entonces los que la villa de Madrid sosten\u00eda en la calle del Estudio, de que ya hablamos anteriormente. Estas c\u00e1tedras fueron ampliadas, a la extinci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, por el rey D. Carlos III, y hoy forman uno de los dos institutos de la <i>Universidad Central<\/i>. Tambi\u00e9n merece especial menci\u00f3n la rica <i>biblioteca<\/i> p\u00fablica, que sigue inmediatamente en importancia a la <i>Nacional<\/i>. concepci\u00f3n<\/p>\n<p>El otro edificio religioso que antes citamos, el monasterio de la <i>Concepci\u00f3n Francisca<\/i>, fundado por do\u00f1a Beatriz Galindo, y destinado a estas religiosas, en 1512, y su templo propio, son objetos poco dignos de atenci\u00f3n bajo el aspecto art\u00edstico. No as\u00ed el <i>Hospital<\/i> contiguo, llamado de <i>la Latina<\/i>, como fundaci\u00f3n de la misma se\u00f1ora y su marido, el general D.\u00a0Francisco Ram\u00edrez, cuya f\u00e1brica, obra c\u00ede Hazan, moro, merece especial atenci\u00f3n, notablemente en la portada y escalera, \u00fanicos objetos que acaso quedan ya en Madrid de aquel gasto que predomin\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de los \u00e1rabes y precedi\u00f3 al Renacimiento.<\/p>\n<p>De este hospital fue rector el licenciado <i>Jer\u00f3nimo Quintana<\/i>, natural de esta villa, uno de aquellos varones que emplean toda su vida en beneficio de la patria, y Madrid le debe la fundaci\u00f3n de la venerable Congregaci\u00f3n de sacerdotes naturales de esta villa y la <i>Historia de su antig\u00fcedad y grandeza<\/i>, que es la m\u00e1s completa, hasta ahora, de este pueblo. Falleci\u00f3 en la misma casa del hospital, en 10-14.<\/p>\n<p>Frente a este hospital estaba, por aquellos tiempos, la antigua ermita de <i>San Millan<\/i>, hasta que, en 1591, haci\u00e9ndose sentir la necesidad de una nueva parroquia aneja a la de San Justo, por la considerable extensi\u00f3n que hab\u00eda tomado el caser\u00edo hacia aquella parte, lo dispuso as\u00ed el cura de dicha parroquia; para lo cual, saliendo una tarde con el Sant\u00edsimo para un enfermo, se entr\u00f3 a su vuelta en ella y le coloc\u00f3 en el sagrario. Posteriormente se labr\u00f3 una nueva iglesia en lugar de la ermita; pero qued\u00f3 reducida a cenizas en 1720, y levantada de nuevo a los dos a\u00f1os, fue erigida al fin en parroquia independiente, en 1806<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt128\" id=\"rf128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por entre esta iglesia y la de la Latina abr\u00eda la tapia a la calle de Toledo su \u00faltimo portillo, y luego, por la derecha del sitio que es hoy plazuela de la Cebada, y entonces <i>dehesa de la Encomienda<\/i>, corr\u00eda a incorporarse con la antigua muralla en <i>Puerta de Moros<\/i>.<\/p>\n<p>As\u00ed terminaba la segunda ampliaci\u00f3n de Madrid; porque el caser\u00edo exterior, inmediato al antiguo convento de San Francisco, y que exist\u00eda ya, no fue comprendido en ella y qued\u00f3 todav\u00eda considerado como arrabal.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed hacemos un alto en nuestros paseos por los circuitos anteriores, para continuarlos por el recinto actual (1860) en la \u00faltima ampliaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":15,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-55","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/55","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/55\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":224,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/55\/revisions\/224"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/55\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=55"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=55"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=55"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}