{"id":61,"date":"2018-03-20T12:15:59","date_gmt":"2018-03-20T12:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-20\/"},"modified":"2018-03-20T18:05:10","modified_gmt":"2018-03-20T18:05:10","slug":"el-rastro-y-la-inclusa","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/el-rastro-y-la-inclusa\/","title":{"rendered":"XIII. El Rastro y la Inclusa"},"content":{"raw":"A la izquierda de la calle baja de Toledo, y entre \u00e9sta y la de <i>Embajadores<\/i>, se encierra el famoso distrito conocido por el <i>Rastro<\/i>, nombre significativo, seg\u00fan el Diccionario de la Academia, del \u00ablugar p\u00fablico donde se matan las reses para el pueblo\u00bb, en cuyo sentido lo usaron tambi\u00e9n Cervantes, Covarrubias y otros c\u00e9lebres hablistas. En los documentos oficiales de Madrid se dice tambi\u00e9n el <i>Rastro de la Corte<\/i> para designar el territorio hasta donde alcanzaba la jurisdicci\u00f3n de los alcaldes; pero la primera calificaci\u00f3n es, sin duda, la apropiada a este distrito, en que desde tiempos remotos estuvieron situados los mataderos, las tener\u00edas o f\u00e1bricas de curtidos, como lo indican los nombres mismos de sus calles, <i>Rivera de Curtidores, del Carnero, Cabestreros, de las Velas<\/i>, etc., y la misma existencia hasta el d\u00eda de aquellas f\u00e1bricas y oficios, a que se presta tambi\u00e9n por otro lado la misma localidad por sus condiciones materiales, mayor surtido de aguas, desniveles, ventilaci\u00f3n y amplitud. Divide en dos trozos este extenso distrito la espaciosa v\u00eda que, comenzando con el t\u00edtulo de <i>Plazuela del Rastro<\/i>, sigue con el de <i>Rivera de Curtidores<\/i> hasta las tapias de las casas y huertos que avecinan a la cerca de Madrid. Aquella celeb\u00e9rrima plazuela es el mercado central adonde van a parar todos los utensilios, muebles, ropas y cachivaches averiados por el tiempo, castigados por la fortuna, o sustra\u00eddos por el ingenio a sus leg\u00edtimos due\u00f1os. All\u00ed es donde acuden a proveerse de los respectivos menesteres las clases desvalidas, los jornaleros y artesanos; a las miserables covachas de aquellos mauleros, cubiertas literalmente de retales de pa\u00f1o, de telas de todos colores; a los tinglados de los chamarileros, henchidos de herramientas, cerraduras, cazos, sartenes, velones, relojes, cadenas y otras baratijas; a los montones improvisados de libros, estampas y cuadros viejos, que cubren el peque\u00f1o espacio del pavimento que dejan los puestos fijos, asisten diariamente en busca de alguna <i>ganga<\/i> o <i>chiripa<\/i> los aficionados veteranos, rebuscadores de antiguallas, arque\u00f3logos y numism\u00e1ticos de deshecho, bibli\u00f3grafos y coleccionistas de viejo; a los corredores, en fin, ambulantes, que circulan o se deslizan dif\u00edcil y misteriosamente entre todos aquellos grupos de marchantes y baratillos, es donde llama con m\u00e1s o menos probable \u00e9xito todo aquel desdichado que en cualquier concurrencia se vio aliviado del peso de su bolsillo o de su reloj; especie de <i>Corte de los Milagros<\/i>, de <i>lonja de contrataci\u00f3n de los tomadores del dos<\/i>, en donde se cotizan los efectos producidos por las <i>operaciones<\/i> del d\u00eda anterior; sumisos todos a la voz del <i>Monipodio<\/i> respectivo, quien, para investigar el paradero de una alhaja hallada tintes de perderse, suele preguntar con toda formalidad: <i>\u2014\u00ab\u00bfCu\u00e1l de vosotros estuvo ayer de cuarenta horas o de teatro?\u2014 Aqu\u00ed\u00bb<\/i>, responde el interpelado, con la alhaja en cuesti\u00f3n.\r\n\r\nLa espaciosa calle, continuaci\u00f3n de aquella plazuela, y denominada <i>Rivera de Curtidores<\/i>, ser\u00eda aun m\u00e1s importante para ciertos comercios inc\u00f3modos, aunque indispensables, de consumo que la ocupan, y para la circulaci\u00f3n de las carreter\u00edas que conducen las reses y sus despojos, las pieles, curtidos, etc., si a su mucha espaciosidad correspondiera su entrada por la calle de los Estudios de San Isidro; hoy, por fin, va tiene salida directa al paseo de la Ronda desde el sitio llamado <i>Campillo del Mundo Nuevo<\/i>, circunstancia reclamada mucho tiempo hab\u00eda para la salubridad y facilitar salida a aquella importante, aunque humilde, barriada. Para completar esta mejora es de absoluta necesidad que se facilite igualmente por la parte alta, desapareciendo por completo la manzana 71, que la obstruye, con lo cual se reformar\u00eda este barrio en t\u00e9rminos convenientes, y se facilitar\u00eda tambi\u00e9n la comunicaci\u00f3n entre las calles de la <i>Arganzuela, Mira el Rio, del Rastro, de los Cojos, del Pe\u00f1\u00f3n<\/i> y otras, que bajan desde la de Toledo; y las de <i>Pasi\u00f3n<\/i>, de <i>Rodas<\/i>, de la <i>Huerta del Bayo<\/i>, de <i>Mira el Sol <\/i> y del <i>Casino<\/i>, que desembocan en la de Embajadores.\r\n\r\nLos expresivos nombres ya citados de todas estas calles, su mezquino caser\u00edo, su gran desnivel, el descuido e incuria de su pavimento y de su polic\u00eda, revelan desde luego el m\u00e1s infeliz y abandonado distrito de la villa. Su pobre historia est\u00e1 consignada tambi\u00e9n en aquellos mismos nombres, en este propio destino, aspecto y condiciones, con que viene hasta hoy atravesando los siglos; pero no por esto deja de tener su importancia en la riqueza de la villa, por el gran n\u00famero de f\u00e1bricas de curtidos, de papel, velas, tahonas y otras; y, aunque lentamente, tambi\u00e9n va reform\u00e1ndose el antiguo caser\u00edo y desapareciendo las casas bajas y de reducid\u00edsimos espacios, para dar lugar a construcciones m\u00e1s importantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt133\" id=\"rf133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>. No tiene tampoco ning\u00fan edificio p\u00fablico, ni m\u00e1s iglesia que la reducida casa y capilla provisional, adonde se retiraron los padres del convento de la Pasi\u00f3n, que fue derribado en tiempo de los franceses, y estaba situado entre la plazuela de <i>San Mill\u00e1n<\/i> y la calle de las <i>Moldonadas<\/i>.\r\n\r\nPero la calle de <i>Embajadores<\/i>, que contin\u00faa la de los <i>Estudios<\/i> y de <i>San D\u00e1maso <\/i>, hasta el portillo de aquel nombre, cuenta ya bastante caser\u00edo y edificios p\u00fablicos de consideraci\u00f3n. La iglesia y convento de <i>San Cayetano<\/i>, principal edificio religioso de aquel extenso distrito, y situada en el n\u00famero 19 de dicha calle, con vuelta a la inmediata del <i>Oso<\/i>, es l\u00e1stima ciertamente que se halle escondida en sitio tan extraviado y en una calle estrecha, donde no puede lucir su grandeza. Este hermoso templo, construido en principios del siglo pasado bajo la direcci\u00f3n de los c\u00e9lebres arquitectos D.\u00a0Jos\u00e9 Churriguera y D. Pedro de Rivera (aunque con dise\u00f1os venidos de Roma, seg\u00fan D. Antonio Ponz), es suntuoso, despejado en su planta interior y magn\u00edfico en su fachada, aunque el abuso de adornos superfinos con que, siguiendo su escuela y gusto particular, quisieron recargarla los arquitectos directores haya dado lugar a las severas censuras de los cr\u00edticos rigoristas, entre otros del mismo Ponz, que no hallaba otro arbitrio para remediar la suntuosa fachada de piedra que picarla toda y dejarla lisa; hasta este punto lleg\u00f3 el encono de los cr\u00edticos a fines del siglo pasado. Esto no obstante (y a pesar de tan acerbas censuras y acad\u00e9micos anatemas), la iglesia de San Cayetano contin\u00faa figurando entre los m\u00e1s bellos templos de Madrid, y su magn\u00edfica fachada constituir\u00eda uno de sus m\u00e1s ricos ornamentos, a estar situada en punto conveniente, por ejemplo, en el que ocupaba el Buen Suceso o la casa de Astraerena. Este templo padeci\u00f3 un horroroso incendio hace algunos a\u00f1os, pero ya se halla restaurado. El convento, fundado en 1644 para casa de seglares de San Cayetano, estuvo ocupado \u00faltimamente por la comunidad de San Gil, y ha sido vendido despu\u00e9s de su extinci\u00f3n, aunque el templo contin\u00faa dedicado al culto<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt134\" id=\"rf134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>. M\u00e1s abajo, en la misma calle de Embajadores, est\u00e1 el <i>colegio de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas<\/i>, llamado de la <i>Paz<\/i>, unido al piadoso establecimiento de la <i>Inclusa<\/i>, situado a la espalda, en la calle de Mes\u00f3n de Paredes, y de que hablaremos luego. Este colegio est\u00e1 destinado a recibir y educar en \u00e9l a las ni\u00f1as exp\u00f3sitas en aqu\u00e9l, desde que cumplen la edad de siete a\u00f1os, y uno y otro establecimiento corren a cargo de una Junta de Se\u00f1oras de la primera nobleza. Es una filantr\u00f3pica y excelente instituci\u00f3n, fundada en 1679 por la se\u00f1ora do\u00f1a Ana Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, duquesa de Feria, y dirigida con notable acierto por la expresada Junta de Se\u00f1oras.\r\n\r\nAl terminar dicha calle de Embajadores, en la acera izquierda, se alza el extenso edificio construido en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo pasado con destino a <i>f\u00e1brica de aguardientes y licores<\/i>, estancados entonces por la Real Hacienda, barajas, papel sellado y dep\u00f3sito de efectos plomizos, y hoy destinado a la de <i>Tabacos<\/i>, desde 1809, en que comenz\u00f3 en \u00e9l la elaboraci\u00f3n de cigarros y rap\u00e9, hasta el d\u00eda, en que cuenta m\u00e1s de cinco mil operarios, principalmente mujeres, con inmensos talleres, en que se labran al a\u00f1o sobre <i>dos millones de libras de cigarros<\/i>. Este considerable edificio, que ocupa una superficie de 101.406 pies, tiene su fachada principal a dicha calle en 428 pies de l\u00ednea, 29 balcones y una decoraci\u00f3n seria y apropiada al objeto<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt135\" id=\"rf135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>. Frente de este edificio, y terminando por su derecha la misma calle de Embajadores, est\u00e1 el precioso jard\u00edn llamado el <i>Casino de la Reina<\/i>, que mide nada menos que la considerable extensi\u00f3n de m\u00e1s de 13 fanegas de tierra, y en su centro tiene un lind\u00edsimo palacio, decorado con bellas pinturas al fresco y suntuoso adorno de muebles. Este magn\u00edfico jard\u00edn y mansi\u00f3n Real, una de las m\u00e1s preciadas curiosidades de Madrid, fue conocido en lo antiguo por la <i>Huerta del cl\u00e9rigo Bayo<\/i>, y adquirido por la villa de Madrid en 1816 para regalarlo a la reina <i>do\u00f1a Mar\u00eda Isabel de Braganza<\/i>. El principal ingreso a esta Real posesi\u00f3n por la parte de la Ronda consiste en una elegante portada de granito, decorada con dos columnas d\u00f3ricas a cada lado, con remates y adornos correspondientes y separados por una verja de hierro<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt136\" id=\"rf136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>. Entre esta posesi\u00f3n y la F\u00e1brica de cigarros, dando frente a la citada calle de Embajadores, se alzaba el portillo del mismo nombre, moderno, de piedra y de regular construcci\u00f3n, derribado tambi\u00e9n in\u00fatilmente. Sobre el origen, en fin, del encumbrado nombre de esta calle, nada cierto podemos asegurar; \u00fanicamente consignaremos la tradici\u00f3n de que en la epidemia que padeci\u00f3 Madrid, como gran parte del reino, en 1597, parece que se refugiaron en aquellos sitios los embajadores o enviados de las potencias extranjeras, y desde entonces le fue aplicado este nombre, dejando el de <i>calle de la Dehesa de la Villa<\/i>, con que la vemos designada en los t\u00edtulos antiguos de las casas.\r\n\r\nLa otra parte de este distrito, a la izquierda de la calle de Embajadores, ya que denominamos de la <i>Inclusa<\/i>, est\u00e1 cruzada por las calles paralelas del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> y de la <i>Comadre<\/i> hasta el Barranco de Embajadores, y de Este a Oeste por las tituladas de <i>Juanelo<\/i> (en que vivi\u00f3 el c\u00e9lebre ingeniero flamenco <i>Juanelo Turriano<\/i>, en tiempo del emperador Carlos\u00a0V)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt137\" id=\"rf137\"><sup>[137]<\/sup><\/a>; la de la <i>Encomienda de Moratalaz<\/i>, de las <i>Dos Hermanas<\/i>, de los <i>Abades<\/i>, del <i>Oso<\/i>, de <i>Cabestreros<\/i>, del <i>Sombrerete<\/i>, del <i>Tribulete<\/i> y otras, todas bastante rectas, desahogadas y con un regular caser\u00edo, pero absolutamente desnudas para nosotros de inter\u00e9s art\u00edstico e hist\u00f3rico.\r\n\r\n\u00danicamente en la principal, o sea la del Mes\u00f3n de Paredes (en que estaba la casa del Conde del mismo t\u00edtulo), existe (como ya dijimos anteriormente), a su n\u00famero 74, el precioso establecimiento de beneficencia titulado de la <i>Inclusa<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt138\" id=\"rf138\"><sup>[138]<\/sup><\/a>, <i>casa de Exp\u00f3sitos<\/i>, cuya direcci\u00f3n corre a cargo de la Junta de Se\u00f1oras, y es de tan alta importancia, que suelen ingresar en ella anualmente m\u00e1s de 1.600 criaturas, existiendo siempre, un a\u00f1o con otro, m\u00e1s de 4.000.\r\n\r\nEsta excelente instituci\u00f3n tuvo principio en 1572 por la piadosa cofrad\u00eda titulada de <i>Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad<\/i>, sita en el convento de la Victoria (de que ya hicimos menci\u00f3n cuando tratamos de los <i>Corrales<\/i> de comedias); tuvo primero su casa e iglesia en la Puerta del Sol, entre la calle de Preciados y del Carmen, seg\u00fan se dijo tambi\u00e9n anteriormente; despu\u00e9s se traslad\u00f3 a la del Soldado, en el edificio conocido por el nombre de <i>Galera Vieja<\/i>, que hoy no existe, y, ya entrado este siglo, vino a ocupar el edificio que hoy ocupa, y que, aunque no todo lo espacioso y bien dispuesto que requiere tan importante establecimiento, es, sin embargo, muy digno de ser visitado por su buena distribuci\u00f3n, organizaci\u00f3n y gobierno.\r\n\r\nAlgo m\u00e1s abajo, en la misma calle, o m\u00e1s bien en una plazuela que se forma delante de \u00e9l, est\u00e1 el <i>Colegio de San Fernando<\/i>, a cargo de los <i>padres Escolapios<\/i>, fundado en 1729, y colocado bajo la protecci\u00f3n de la villa de Madrid en 1734, en el cual reciben la instrucci\u00f3n primaria gratuitamente unos 2.000 ni\u00f1os, y adem\u00e1s se admiten alumnos internos, que pagan una pensi\u00f3n diaria, y para los cuales hay c\u00e1tedras de Gram\u00e1tica, Latinidad, Historia, Geograf\u00eda, Matem\u00e1ticas, etc. El templo propio de esta casa es uno de los m\u00e1s bellos de Madrid, por su planta, que consiste en una amplia rotonda precedida de un espacio cuadrangular, que Lace veces de nave, y cubierta por una hermosa c\u00fapula, que sobresale notablemente entre todas las de Madrid. Fue construido por el hermano Miguel Escribano, y terminado en 1791, y la bella colecci\u00f3n de esculturas que decoran sus altares, obras todas de los artistas modernos, llama justamente la atenci\u00f3n de los inteligentes. Algo m\u00e1s arriba, frente de la fuente y calle de <i>Cabestreros<\/i>, se ha habilitado la casa n\u00famero 39 para convento de las monjas de <i>Santa Catalina de Sena<\/i>, que antes estuvo donde hoy las casas nuevas frente al palacio del Congreso, y fue demolido por los franceses<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt139\" id=\"rf139\"><sup>[139]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEn las dem\u00e1s calles de este distrito, muy poco o nada merece menci\u00f3n; \u00fanicamente diremos que la contigua, llamada de la <i>Comadre<\/i>, y anteriormente de la <i>Comadre de Granada<\/i>, que corre paralela a la del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> hasta el barranco de Embajadores, es una de las m\u00e1s pobladas de Madrid, como que cuenta m\u00e1s de 3.000 habitantes, y la numeraci\u00f3n de sus casas, la mayor parte bajas y humildes hasta hace pocos a\u00f1os, alcanza al 95. Todas estas calles y sus traves\u00edas, especialmente a la parte baja, est\u00e1n habitadas por jornaleros, artesanos y dependientes de la F\u00e1brica de Tabacos y otras, y la ya indicada de la <i>Comadre<\/i> se ha distinguido siempre por la animaci\u00f3n de su vecindario, del que (si hemos de creer a un viajero ingl\u00e9s contempor\u00e1neo, muy inteligente en esta materia)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt140\" id=\"rf140\"><sup>[140]<\/sup><\/a>, forma una buena parte la raza trashumante de los <i>gitanos<\/i>. Otras calles m\u00e1s altas de este distrito, y que desembocan en la nueva plaza del <i>Progreso<\/i>, como la de la <i>Espada<\/i>, de <i>Jes\u00fas y Mar\u00eda<\/i>, y las mismas del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> y de la <i>Comadre<\/i>, han mejorado mucho su caser\u00edo en estos \u00faltimos a\u00f1os, en t\u00e9rminos que muy pronto perder\u00e1n por completo el humilde aspecto y mezquinas proporciones que hasta aqu\u00ed las afrentaban.\r\n\r\nAl extremo de la antes conocida por calle de la <i>Hoz Baja<\/i>, y entre el portillo de Valencia y el de Embajadores, se extiende el erial inmenso conocido por el <i>Barranco de Embajadores<\/i>, sitio indebidamente abandonado, y que debe regularizarse por la Villa, plantando en \u00e9l un paseo que sirva de desahogo y salida a las calles del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i>, del <i>Espino<\/i>, de la <i>Comadre<\/i> y dem\u00e1s de aquella, populosa barriada, quedando todav\u00eda espacio, por su forma irregular, para construir un amplio <i>mercado de caballer\u00edas<\/i>, donde pueda celebrarse sin peligro el que se tiene todos los jueves en el mismo sitio<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt141\" id=\"rf141\"><sup>[141]<\/sup><\/a>. Para ambos objetos fue solicitado este terreno, en 1847, a nombre del Ayuntamiento; pero el Gobierno, a quien corresponde por amortizaci\u00f3n, no tuvo a bien acceder a ello, y as\u00ed permanece sin utilidad de nadie, antes con detrimento de la salubridad, comodidad y ornato de aquella parte de la poblaci\u00f3n.","rendered":"<p>A la izquierda de la calle baja de Toledo, y entre \u00e9sta y la de <i>Embajadores<\/i>, se encierra el famoso distrito conocido por el <i>Rastro<\/i>, nombre significativo, seg\u00fan el Diccionario de la Academia, del \u00ablugar p\u00fablico donde se matan las reses para el pueblo\u00bb, en cuyo sentido lo usaron tambi\u00e9n Cervantes, Covarrubias y otros c\u00e9lebres hablistas. En los documentos oficiales de Madrid se dice tambi\u00e9n el <i>Rastro de la Corte<\/i> para designar el territorio hasta donde alcanzaba la jurisdicci\u00f3n de los alcaldes; pero la primera calificaci\u00f3n es, sin duda, la apropiada a este distrito, en que desde tiempos remotos estuvieron situados los mataderos, las tener\u00edas o f\u00e1bricas de curtidos, como lo indican los nombres mismos de sus calles, <i>Rivera de Curtidores, del Carnero, Cabestreros, de las Velas<\/i>, etc., y la misma existencia hasta el d\u00eda de aquellas f\u00e1bricas y oficios, a que se presta tambi\u00e9n por otro lado la misma localidad por sus condiciones materiales, mayor surtido de aguas, desniveles, ventilaci\u00f3n y amplitud. Divide en dos trozos este extenso distrito la espaciosa v\u00eda que, comenzando con el t\u00edtulo de <i>Plazuela del Rastro<\/i>, sigue con el de <i>Rivera de Curtidores<\/i> hasta las tapias de las casas y huertos que avecinan a la cerca de Madrid. Aquella celeb\u00e9rrima plazuela es el mercado central adonde van a parar todos los utensilios, muebles, ropas y cachivaches averiados por el tiempo, castigados por la fortuna, o sustra\u00eddos por el ingenio a sus leg\u00edtimos due\u00f1os. All\u00ed es donde acuden a proveerse de los respectivos menesteres las clases desvalidas, los jornaleros y artesanos; a las miserables covachas de aquellos mauleros, cubiertas literalmente de retales de pa\u00f1o, de telas de todos colores; a los tinglados de los chamarileros, henchidos de herramientas, cerraduras, cazos, sartenes, velones, relojes, cadenas y otras baratijas; a los montones improvisados de libros, estampas y cuadros viejos, que cubren el peque\u00f1o espacio del pavimento que dejan los puestos fijos, asisten diariamente en busca de alguna <i>ganga<\/i> o <i>chiripa<\/i> los aficionados veteranos, rebuscadores de antiguallas, arque\u00f3logos y numism\u00e1ticos de deshecho, bibli\u00f3grafos y coleccionistas de viejo; a los corredores, en fin, ambulantes, que circulan o se deslizan dif\u00edcil y misteriosamente entre todos aquellos grupos de marchantes y baratillos, es donde llama con m\u00e1s o menos probable \u00e9xito todo aquel desdichado que en cualquier concurrencia se vio aliviado del peso de su bolsillo o de su reloj; especie de <i>Corte de los Milagros<\/i>, de <i>lonja de contrataci\u00f3n de los tomadores del dos<\/i>, en donde se cotizan los efectos producidos por las <i>operaciones<\/i> del d\u00eda anterior; sumisos todos a la voz del <i>Monipodio<\/i> respectivo, quien, para investigar el paradero de una alhaja hallada tintes de perderse, suele preguntar con toda formalidad: <i>\u2014\u00ab\u00bfCu\u00e1l de vosotros estuvo ayer de cuarenta horas o de teatro?\u2014 Aqu\u00ed\u00bb<\/i>, responde el interpelado, con la alhaja en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>La espaciosa calle, continuaci\u00f3n de aquella plazuela, y denominada <i>Rivera de Curtidores<\/i>, ser\u00eda aun m\u00e1s importante para ciertos comercios inc\u00f3modos, aunque indispensables, de consumo que la ocupan, y para la circulaci\u00f3n de las carreter\u00edas que conducen las reses y sus despojos, las pieles, curtidos, etc., si a su mucha espaciosidad correspondiera su entrada por la calle de los Estudios de San Isidro; hoy, por fin, va tiene salida directa al paseo de la Ronda desde el sitio llamado <i>Campillo del Mundo Nuevo<\/i>, circunstancia reclamada mucho tiempo hab\u00eda para la salubridad y facilitar salida a aquella importante, aunque humilde, barriada. Para completar esta mejora es de absoluta necesidad que se facilite igualmente por la parte alta, desapareciendo por completo la manzana 71, que la obstruye, con lo cual se reformar\u00eda este barrio en t\u00e9rminos convenientes, y se facilitar\u00eda tambi\u00e9n la comunicaci\u00f3n entre las calles de la <i>Arganzuela, Mira el Rio, del Rastro, de los Cojos, del Pe\u00f1\u00f3n<\/i> y otras, que bajan desde la de Toledo; y las de <i>Pasi\u00f3n<\/i>, de <i>Rodas<\/i>, de la <i>Huerta del Bayo<\/i>, de <i>Mira el Sol <\/i> y del <i>Casino<\/i>, que desembocan en la de Embajadores.<\/p>\n<p>Los expresivos nombres ya citados de todas estas calles, su mezquino caser\u00edo, su gran desnivel, el descuido e incuria de su pavimento y de su polic\u00eda, revelan desde luego el m\u00e1s infeliz y abandonado distrito de la villa. Su pobre historia est\u00e1 consignada tambi\u00e9n en aquellos mismos nombres, en este propio destino, aspecto y condiciones, con que viene hasta hoy atravesando los siglos; pero no por esto deja de tener su importancia en la riqueza de la villa, por el gran n\u00famero de f\u00e1bricas de curtidos, de papel, velas, tahonas y otras; y, aunque lentamente, tambi\u00e9n va reform\u00e1ndose el antiguo caser\u00edo y desapareciendo las casas bajas y de reducid\u00edsimos espacios, para dar lugar a construcciones m\u00e1s importantes<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt133\" id=\"rf133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>. No tiene tampoco ning\u00fan edificio p\u00fablico, ni m\u00e1s iglesia que la reducida casa y capilla provisional, adonde se retiraron los padres del convento de la Pasi\u00f3n, que fue derribado en tiempo de los franceses, y estaba situado entre la plazuela de <i>San Mill\u00e1n<\/i> y la calle de las <i>Moldonadas<\/i>.<\/p>\n<p>Pero la calle de <i>Embajadores<\/i>, que contin\u00faa la de los <i>Estudios<\/i> y de <i>San D\u00e1maso <\/i>, hasta el portillo de aquel nombre, cuenta ya bastante caser\u00edo y edificios p\u00fablicos de consideraci\u00f3n. La iglesia y convento de <i>San Cayetano<\/i>, principal edificio religioso de aquel extenso distrito, y situada en el n\u00famero 19 de dicha calle, con vuelta a la inmediata del <i>Oso<\/i>, es l\u00e1stima ciertamente que se halle escondida en sitio tan extraviado y en una calle estrecha, donde no puede lucir su grandeza. Este hermoso templo, construido en principios del siglo pasado bajo la direcci\u00f3n de los c\u00e9lebres arquitectos D.\u00a0Jos\u00e9 Churriguera y D. Pedro de Rivera (aunque con dise\u00f1os venidos de Roma, seg\u00fan D. Antonio Ponz), es suntuoso, despejado en su planta interior y magn\u00edfico en su fachada, aunque el abuso de adornos superfinos con que, siguiendo su escuela y gusto particular, quisieron recargarla los arquitectos directores haya dado lugar a las severas censuras de los cr\u00edticos rigoristas, entre otros del mismo Ponz, que no hallaba otro arbitrio para remediar la suntuosa fachada de piedra que picarla toda y dejarla lisa; hasta este punto lleg\u00f3 el encono de los cr\u00edticos a fines del siglo pasado. Esto no obstante (y a pesar de tan acerbas censuras y acad\u00e9micos anatemas), la iglesia de San Cayetano contin\u00faa figurando entre los m\u00e1s bellos templos de Madrid, y su magn\u00edfica fachada constituir\u00eda uno de sus m\u00e1s ricos ornamentos, a estar situada en punto conveniente, por ejemplo, en el que ocupaba el Buen Suceso o la casa de Astraerena. Este templo padeci\u00f3 un horroroso incendio hace algunos a\u00f1os, pero ya se halla restaurado. El convento, fundado en 1644 para casa de seglares de San Cayetano, estuvo ocupado \u00faltimamente por la comunidad de San Gil, y ha sido vendido despu\u00e9s de su extinci\u00f3n, aunque el templo contin\u00faa dedicado al culto<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt134\" id=\"rf134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>. M\u00e1s abajo, en la misma calle de Embajadores, est\u00e1 el <i>colegio de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas<\/i>, llamado de la <i>Paz<\/i>, unido al piadoso establecimiento de la <i>Inclusa<\/i>, situado a la espalda, en la calle de Mes\u00f3n de Paredes, y de que hablaremos luego. Este colegio est\u00e1 destinado a recibir y educar en \u00e9l a las ni\u00f1as exp\u00f3sitas en aqu\u00e9l, desde que cumplen la edad de siete a\u00f1os, y uno y otro establecimiento corren a cargo de una Junta de Se\u00f1oras de la primera nobleza. Es una filantr\u00f3pica y excelente instituci\u00f3n, fundada en 1679 por la se\u00f1ora do\u00f1a Ana Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, duquesa de Feria, y dirigida con notable acierto por la expresada Junta de Se\u00f1oras.<\/p>\n<p>Al terminar dicha calle de Embajadores, en la acera izquierda, se alza el extenso edificio construido en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo pasado con destino a <i>f\u00e1brica de aguardientes y licores<\/i>, estancados entonces por la Real Hacienda, barajas, papel sellado y dep\u00f3sito de efectos plomizos, y hoy destinado a la de <i>Tabacos<\/i>, desde 1809, en que comenz\u00f3 en \u00e9l la elaboraci\u00f3n de cigarros y rap\u00e9, hasta el d\u00eda, en que cuenta m\u00e1s de cinco mil operarios, principalmente mujeres, con inmensos talleres, en que se labran al a\u00f1o sobre <i>dos millones de libras de cigarros<\/i>. Este considerable edificio, que ocupa una superficie de 101.406 pies, tiene su fachada principal a dicha calle en 428 pies de l\u00ednea, 29 balcones y una decoraci\u00f3n seria y apropiada al objeto<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt135\" id=\"rf135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>. Frente de este edificio, y terminando por su derecha la misma calle de Embajadores, est\u00e1 el precioso jard\u00edn llamado el <i>Casino de la Reina<\/i>, que mide nada menos que la considerable extensi\u00f3n de m\u00e1s de 13 fanegas de tierra, y en su centro tiene un lind\u00edsimo palacio, decorado con bellas pinturas al fresco y suntuoso adorno de muebles. Este magn\u00edfico jard\u00edn y mansi\u00f3n Real, una de las m\u00e1s preciadas curiosidades de Madrid, fue conocido en lo antiguo por la <i>Huerta del cl\u00e9rigo Bayo<\/i>, y adquirido por la villa de Madrid en 1816 para regalarlo a la reina <i>do\u00f1a Mar\u00eda Isabel de Braganza<\/i>. El principal ingreso a esta Real posesi\u00f3n por la parte de la Ronda consiste en una elegante portada de granito, decorada con dos columnas d\u00f3ricas a cada lado, con remates y adornos correspondientes y separados por una verja de hierro<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt136\" id=\"rf136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>. Entre esta posesi\u00f3n y la F\u00e1brica de cigarros, dando frente a la citada calle de Embajadores, se alzaba el portillo del mismo nombre, moderno, de piedra y de regular construcci\u00f3n, derribado tambi\u00e9n in\u00fatilmente. Sobre el origen, en fin, del encumbrado nombre de esta calle, nada cierto podemos asegurar; \u00fanicamente consignaremos la tradici\u00f3n de que en la epidemia que padeci\u00f3 Madrid, como gran parte del reino, en 1597, parece que se refugiaron en aquellos sitios los embajadores o enviados de las potencias extranjeras, y desde entonces le fue aplicado este nombre, dejando el de <i>calle de la Dehesa de la Villa<\/i>, con que la vemos designada en los t\u00edtulos antiguos de las casas.<\/p>\n<p>La otra parte de este distrito, a la izquierda de la calle de Embajadores, ya que denominamos de la <i>Inclusa<\/i>, est\u00e1 cruzada por las calles paralelas del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> y de la <i>Comadre<\/i> hasta el Barranco de Embajadores, y de Este a Oeste por las tituladas de <i>Juanelo<\/i> (en que vivi\u00f3 el c\u00e9lebre ingeniero flamenco <i>Juanelo Turriano<\/i>, en tiempo del emperador Carlos\u00a0V)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt137\" id=\"rf137\"><sup>[137]<\/sup><\/a>; la de la <i>Encomienda de Moratalaz<\/i>, de las <i>Dos Hermanas<\/i>, de los <i>Abades<\/i>, del <i>Oso<\/i>, de <i>Cabestreros<\/i>, del <i>Sombrerete<\/i>, del <i>Tribulete<\/i> y otras, todas bastante rectas, desahogadas y con un regular caser\u00edo, pero absolutamente desnudas para nosotros de inter\u00e9s art\u00edstico e hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>\u00danicamente en la principal, o sea la del Mes\u00f3n de Paredes (en que estaba la casa del Conde del mismo t\u00edtulo), existe (como ya dijimos anteriormente), a su n\u00famero 74, el precioso establecimiento de beneficencia titulado de la <i>Inclusa<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt138\" id=\"rf138\"><sup>[138]<\/sup><\/a>, <i>casa de Exp\u00f3sitos<\/i>, cuya direcci\u00f3n corre a cargo de la Junta de Se\u00f1oras, y es de tan alta importancia, que suelen ingresar en ella anualmente m\u00e1s de 1.600 criaturas, existiendo siempre, un a\u00f1o con otro, m\u00e1s de 4.000.<\/p>\n<p>Esta excelente instituci\u00f3n tuvo principio en 1572 por la piadosa cofrad\u00eda titulada de <i>Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad<\/i>, sita en el convento de la Victoria (de que ya hicimos menci\u00f3n cuando tratamos de los <i>Corrales<\/i> de comedias); tuvo primero su casa e iglesia en la Puerta del Sol, entre la calle de Preciados y del Carmen, seg\u00fan se dijo tambi\u00e9n anteriormente; despu\u00e9s se traslad\u00f3 a la del Soldado, en el edificio conocido por el nombre de <i>Galera Vieja<\/i>, que hoy no existe, y, ya entrado este siglo, vino a ocupar el edificio que hoy ocupa, y que, aunque no todo lo espacioso y bien dispuesto que requiere tan importante establecimiento, es, sin embargo, muy digno de ser visitado por su buena distribuci\u00f3n, organizaci\u00f3n y gobierno.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s abajo, en la misma calle, o m\u00e1s bien en una plazuela que se forma delante de \u00e9l, est\u00e1 el <i>Colegio de San Fernando<\/i>, a cargo de los <i>padres Escolapios<\/i>, fundado en 1729, y colocado bajo la protecci\u00f3n de la villa de Madrid en 1734, en el cual reciben la instrucci\u00f3n primaria gratuitamente unos 2.000 ni\u00f1os, y adem\u00e1s se admiten alumnos internos, que pagan una pensi\u00f3n diaria, y para los cuales hay c\u00e1tedras de Gram\u00e1tica, Latinidad, Historia, Geograf\u00eda, Matem\u00e1ticas, etc. El templo propio de esta casa es uno de los m\u00e1s bellos de Madrid, por su planta, que consiste en una amplia rotonda precedida de un espacio cuadrangular, que Lace veces de nave, y cubierta por una hermosa c\u00fapula, que sobresale notablemente entre todas las de Madrid. Fue construido por el hermano Miguel Escribano, y terminado en 1791, y la bella colecci\u00f3n de esculturas que decoran sus altares, obras todas de los artistas modernos, llama justamente la atenci\u00f3n de los inteligentes. Algo m\u00e1s arriba, frente de la fuente y calle de <i>Cabestreros<\/i>, se ha habilitado la casa n\u00famero 39 para convento de las monjas de <i>Santa Catalina de Sena<\/i>, que antes estuvo donde hoy las casas nuevas frente al palacio del Congreso, y fue demolido por los franceses<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt139\" id=\"rf139\"><sup>[139]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En las dem\u00e1s calles de este distrito, muy poco o nada merece menci\u00f3n; \u00fanicamente diremos que la contigua, llamada de la <i>Comadre<\/i>, y anteriormente de la <i>Comadre de Granada<\/i>, que corre paralela a la del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> hasta el barranco de Embajadores, es una de las m\u00e1s pobladas de Madrid, como que cuenta m\u00e1s de 3.000 habitantes, y la numeraci\u00f3n de sus casas, la mayor parte bajas y humildes hasta hace pocos a\u00f1os, alcanza al 95. Todas estas calles y sus traves\u00edas, especialmente a la parte baja, est\u00e1n habitadas por jornaleros, artesanos y dependientes de la F\u00e1brica de Tabacos y otras, y la ya indicada de la <i>Comadre<\/i> se ha distinguido siempre por la animaci\u00f3n de su vecindario, del que (si hemos de creer a un viajero ingl\u00e9s contempor\u00e1neo, muy inteligente en esta materia)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt140\" id=\"rf140\"><sup>[140]<\/sup><\/a>, forma una buena parte la raza trashumante de los <i>gitanos<\/i>. Otras calles m\u00e1s altas de este distrito, y que desembocan en la nueva plaza del <i>Progreso<\/i>, como la de la <i>Espada<\/i>, de <i>Jes\u00fas y Mar\u00eda<\/i>, y las mismas del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i> y de la <i>Comadre<\/i>, han mejorado mucho su caser\u00edo en estos \u00faltimos a\u00f1os, en t\u00e9rminos que muy pronto perder\u00e1n por completo el humilde aspecto y mezquinas proporciones que hasta aqu\u00ed las afrentaban.<\/p>\n<p>Al extremo de la antes conocida por calle de la <i>Hoz Baja<\/i>, y entre el portillo de Valencia y el de Embajadores, se extiende el erial inmenso conocido por el <i>Barranco de Embajadores<\/i>, sitio indebidamente abandonado, y que debe regularizarse por la Villa, plantando en \u00e9l un paseo que sirva de desahogo y salida a las calles del <i>Mes\u00f3n de Paredes<\/i>, del <i>Espino<\/i>, de la <i>Comadre<\/i> y dem\u00e1s de aquella, populosa barriada, quedando todav\u00eda espacio, por su forma irregular, para construir un amplio <i>mercado de caballer\u00edas<\/i>, donde pueda celebrarse sin peligro el que se tiene todos los jueves en el mismo sitio<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt141\" id=\"rf141\"><sup>[141]<\/sup><\/a>. Para ambos objetos fue solicitado este terreno, en 1847, a nombre del Ayuntamiento; pero el Gobierno, a quien corresponde por amortizaci\u00f3n, no tuvo a bien acceder a ello, y as\u00ed permanece sin utilidad de nadie, antes con detrimento de la salubridad, comodidad y ornato de aquella parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":18,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-61","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/61","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/61\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":226,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/61\/revisions\/226"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/61\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=61"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=61"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=61"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}