{"id":69,"date":"2018-03-20T12:16:00","date_gmt":"2018-03-20T12:16:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-24\/"},"modified":"2018-03-20T18:12:18","modified_gmt":"2018-03-20T18:12:18","slug":"linea-centro-oriental","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/linea-centro-oriental\/","title":{"rendered":"XVII. L\u00ednea centro oriental entre el Prado y la Puerta del Sol"},"content":{"raw":"T\u00f3canos ahora penetrar en el distrito central oriental de la nueva poblaci\u00f3n por su ingreso natural del <i>Prado Viejo<\/i>, frente al antiguo monasterio de San Jer\u00f3nimo, por donde en principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, y antes de existir el sitio del Buen Retiro, ven\u00eda el camino de Valnegral (Bro\u00f1igal), seg\u00fan aparece claramente en la relaci\u00f3n de la entrada de la reina D.\u00aa Ana de Austria, prolijamente hecha por el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos. En un cap\u00edtulo anterior, y con referencia a la prolongaci\u00f3n del <i>arrabal<\/i> desde la Puerta del Sol hacia el Prado, dudamos que la tapia o cerca que se supone a dicho arrabal continuara m\u00e1s all\u00e1 de la misma Puerta del Sol; y efectivamente, ni dicho maestro Hoyos, ni los escritores contempor\u00e1neos, hacen menci\u00f3n de ella, deduci\u00e9ndose solamente de sus indicaciones que el caser\u00edo de uno y otro lado de la Carrera se fue extendiendo naturalmente hacia San Jer\u00f3nimo, y que ya en 1569 (\u00e9poca de la entrada de D.\u00aa Ana de Austria) llegaba hasta donde poco despu\u00e9s se fund\u00f3 el convento del <i>Esp\u00edritu Santo<\/i>, y que all\u00ed, en la <i>entrada del pueblo<\/i>, se elev\u00f3 el primer arco triunfal, que tan prolijamente describe el dicho autor. No par\u00f3 aqu\u00ed la prolongaci\u00f3n, sino que continu\u00f3 hasta el mismo <i>Prado de San Jer\u00f3nimo<\/i>, y ya en los l\u00edmites que hoy tiene dicha Carrera la vemos claramente pintada en el ya citado cuadro, que la representa en principios del siglo <small>XVII<\/small> y que posee el Excmo. Sr. Marqu\u00e9s de Salamanca. M\u00edrase en su primer t\u00e9rmino la alameda del Prado y la torrecilla que hab\u00eda donde ahora la fuente de Neptuno, y en que se colocaban las m\u00fasicas que amenizaban el paseo; a la izquierda la casa-palacio del Marqu\u00e9s de Denia (despu\u00e9s duque de Lerma), y hoy del de Medinaceli, que ten\u00eda a su esquina una torre, que conserv\u00f3 hasta fines del siglo pasado; a la derecha algunas casas particulares y las del Duque de Maceda, la de la Marquesa del Valle (despu\u00e9s la Direcci\u00f3n de Minas y hoy reconstruida de planta), y enfrente la manzana del convento de Santa Catalina (entonces Hospital General).\r\n\r\nDe suerte que desde principios del siglo <small>XVII<\/small> presentaba este sitio, con corta diferencia, el aspecto con que ha llegado a saludar al actual. Convertido este distrito, por su ventajosa posici\u00f3n, en el m\u00e1s importante del nuevo Madrid, desde entonces fue el favorito de las clases m\u00e1s elevadas de la antigua y moderna aristocracia, y vi\u00f3se pronto cubierto de importantes edificios religiosos, de espl\u00e9ndidas casas particulares, algunas verdaderos palacios, que en la serie de los tiempos han desaparecido para dar lugar a otras aun m\u00e1s ostentosas.\r\n\r\nEl primero de estos edificios, y acaso el m\u00e1s antiguo tambi\u00e9n en techa, es el ya indicado, y que aun subsiste, de los duques de Medinaceli, inmenso edificio, que, con sus jardines y dependencias, ocupa una superficie de 244.782 pies. Creemos que fue mandado construir por el opulento duque de Lerma D.\u00a0Francisco G\u00f3mez de Sandoval, siendo marqu\u00e9s de Denia y favorito ya de Felipe III; era adem\u00e1s suya, seg\u00fan ya queda expresado, toda la manzana que desde el paseo del Prado llegaba a la calle de San Agust\u00edn, y desde la Carrera de San Jer\u00f3nimo a la calle de las Huertas, en una extensi\u00f3n prodigiosa, que bast\u00f3, no s\u00f3lo a dotar a su palacio de amplias huertas y jardines, picadero y otras oficinas, sino a las dos fundaciones religiosas que ya dijimos hizo antes y despu\u00e9s de ser electo cardenal de la S. I. R.; una de la casa profesa de Jesuitas (despu\u00e9s convento de San Antonio), donde coloc\u00f3 el cuerpo de su glorioso antecesor San Francisco de Borja, duque de Gand\u00eda, y la otra, la de Trinitarios de Jes\u00fas; y no satisfecha a\u00fan su piedad opulenta con estas fundaciones, de que rode\u00f3 su palacio ducal, adquiri\u00f3 el edificio que ocupaba el Hospital General para colocar en \u00e9l a las monjas de Santa Catalina, estableciendo por medio de un arco sobre la calle del Prado la comunicaci\u00f3n de su palacio con la tribuna de esta iglesia.\r\n\r\nEste palacio pas\u00f3 despu\u00e9s, por entronque de la familia de los Sandovales con los La Cerdas, a ser propiedad de los duques de Medinaceli, y acaba de ser espl\u00e9ndidamente decorado interior y exteriormente por su ilustre poseedor actual (1860); conserva adem\u00e1s gran parte del rico tesoro de su armer\u00eda, biblioteca y galer\u00eda de pinturas, con infinidad de objetos preciosos de inter\u00e9s art\u00edstico y de utilidad hist\u00f3rica. Con decir que en esta casi regia mansi\u00f3n vivi\u00f3 el poderoso ministro de Felipe\u00a0III, su fundador, durante su inmenso valimiento, y despu\u00e9s, siendo cardenal, queda manifiesta la importancia hist\u00f3rica de este palacio. No fue menor el inter\u00e9s literario de que le revisti\u00f3 despu\u00e9s el ilustre duque de Medinaceli D. Antonio de la Cerda, gran protector de los c\u00e9lebres ingenios de aquel brillante siglo <small>XVII<\/small>, haci\u00e9ndole servir de teatro, donde en suntuosas fiestas palacianas ostentaban las claras dotes de su ingenio los Lopes y Calderones, Guevaras y Moretos y dem\u00e1s que formaban la pl\u00e9yade luminosa de nuestra rep\u00fablica literaria. Habitando en esta casa el insigne Quevedo fue preso, por una s\u00e1tira que se le atribuy\u00f3, en la noche del 7 de Diciembre de 1639.\r\n\r\nA este palacio, en fin, se retir\u00f3 Felipe V, a la muerte de su primera esposa D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda Gabriela de Saboya, en Febrero de 1714, por consejo y disposici\u00f3n de la intrigante y poderosa Princesa de los Ursinos<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt161\" id=\"rf161\"><sup>[161]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nFrontero a este palacio se eleva hoy el elegante y moderno de los <i>duques de Villa-Hermosa<\/i>, suntuosa obra de primeros a\u00f1os de este siglo, construida por orden de la duquesa viuda D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda Pignatelli y Gonzaga, bajo los planes y direcci\u00f3n del arquitecto D. Antonio L\u00f3pez de Aguado. Este bello edificio es una de las construcciones m\u00e1s dignas e importantes del moderno Madrid. Su interior es correspondiente a sus elegantes fachadas, distingui\u00e9ndose notablemente su grandiosa escalera, la magn\u00edfica capilla ducal y el suntuoso sal\u00f3n de bailes, en que estuvo el teatro de la brillante sociedad del <i>Liceo Art\u00edstico y Literario<\/i>, y las principales habitaciones ocupadas por los duques propietarios, y que en 1823 habit\u00f3 el delf\u00edn de Francia, Duque de Angulema, general\u00edsimo del ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Antes de la construcci\u00f3n de este palacio, y en la \u00bfpoca a que m\u00e1s precisamente se refieren estos paseos, exist\u00eda en aquel sitio el de los duques de Maceda, y otras casas, entre las cuales una pertenec\u00eda al famoso licenciado <i>Gregorio L\u00f3pez Madera<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt162\" id=\"rf162\"><sup>[162]<\/sup><\/a>, y otra a los condes de Atares, de Monterey, de Fuentes y de Arion, en una extensi\u00f3n inmensa, que qued\u00f3 comprendida en el nuevo palacio y su orando y bell\u00edsimo jard\u00edn al Prado, sus cocheras y accesorios a la calle del <i>Turco<\/i>. Dentro de esta escuadra, que forma el mismo, est\u00e1 a\u00fan en pie una casa antigua y baja, de aquel siglo, perteneciente a los mayorazgos de <i>Porras<\/i> y <i>Bozmediano<\/i>, que no sabemos si por corrupci\u00f3n se refieren a los marqueses de Valmediano y de Corres, que hoy poseen y habitan dicha casa. La \u00fanica que formaba la manzana 270, entre las calles del <i>Turco<\/i> y del <i>Flor\u00edn<\/i>, perteneci\u00f3 en el siglo <small>XVII<\/small> a la famosa <i>marquesa del Valle<\/i>, D.\u00aa Mar\u00eda de la Cerda, descendiente de Hern\u00e1n Cortes; luego fue de D. Luis Sp\u00ednola, conde de Siruela, y posteriormente creemos que recay\u00f3 en el <i>Duque de San Pedro<\/i>, que resid\u00eda en Genova, posey\u00e9ndola en su nombre la hermandad del Refugio, por cierta cl\u00e1usula testamentaria del antecesor. Esta casa fue vendida hace pocos a\u00f1os y reconstruida magn\u00edficamente.\r\n\r\nSegu\u00eda a esta casa el convento e iglesia de padres cl\u00e9rigos menores del <i>Espirita Santo<\/i>, fundado primeramente por el ilustre caballero modenes <i>J\u00e1come de Gratis<\/i> o de <i>Gracia<\/i>, en sus propias casas y calle que hoy lleva su nombre, y que despu\u00e9s pasaron a ocupar las del Marqu\u00e9s de T\u00e1bara, que estaban en este sitio, donde se construy\u00f3 la iglesia y convento, termin\u00e1ndose aqu\u00e9lla en 1684. Era edificio poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y adem\u00e1s sufri\u00f3 una casi destrucci\u00f3n a consecuencia de un violento incendio ocurrido en 1823, en ocasi\u00f3n de hallarse oyendo misa el Duque de Angulema, general\u00edsimo del ej\u00e9rcito trances de ocupaci\u00f3n, con todo su estado mayor, sobre cuyo suceso se hicieron entonces muchos comentarios.\r\n\r\nRetirados los padres, a consecuencia de esta cat\u00e1strofe, al convento de Portaceli, a la muerte de Fernando\u00a0VII, y con ocasi\u00f3n de congregarse las <i>Cortes generales<\/i> del reino en 24 de Julio de 1834, fue designado este edificio para la reuni\u00f3n del <i>Estamento de Procuradores<\/i>; y habilitado convenientemente el templo para sal\u00f3n de sesiones, y d\u00e1ndole un ingreso decoroso por esta plazuela y otro por la accesoria de la calle del Sordo, se hizo en el resto del edificio la distribuci\u00f3n oportuna, y continu\u00f3 sirviendo a este objeto en las diversas y borrascosas legislaturas siguientes, hasta Mayo de 1841, en que, habi\u00e9ndose declarado ruinosa una gran parte de la obra, se traslad\u00f3 el Congreso de Diputados al sal\u00f3n del teatro de Oriente. Acordada despu\u00e9s por ley expresa la construcci\u00f3n del nuevo palacio <i>sobre el sitio mismo que ocupaba el antiguo<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt163\" id=\"rf163\"><sup>[163]<\/sup><\/a>, se coloc\u00f3 por S. M. la reina D.\u00aa Isabel II la primera piedra el d\u00eda 10 de Octubre de 1843; y siguiendo la obra bajo la direcci\u00f3n y planes del arquitecto D. Narciso Pascual y Colomer, qued\u00f3 terminada en 1850, habi\u00e9ndose celebrado en \u00e9l la sesi\u00f3n regia de apertura de las Cortes el d\u00eda 3 de Noviembre de dicho a\u00f1o. No es de esta ocasi\u00f3n entrar en la descripci\u00f3n cr\u00edtica ni art\u00edstica de este moderno palacio, apreciado de diversas maneras, pero que, tal cual es, constituye uno de los principales monumentos art\u00edsticos del Madrid moderno, y el m\u00e1s importante acaso de los construidos en nuestros d\u00edas.\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/16.jpg\" \/><\/p>\r\n<p class=\"ilustrafull\"><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/17.jpg\" \/><\/p>\r\nFrente a este moderno palacio y antiguo convento del Esp\u00edritu Santo estaba la casa que, desde el reinado de Felipe\u00a0II, servia de Hospital general, y despu\u00e9s, ocupada por las monjas franciscas de <i>Santa Catalina<\/i>, demolida por los franceses, fue sustituida, hacia 1818, por una manzana de casas particulares, siendo de lamentar que no se hubiese aprovechado entonces aquel preferente sitio para la construcci\u00f3n de un gran edificio p\u00fablico de majestuoso aspecto y grandeza.\r\n\r\nAl costado de la iglesia del Esp\u00edritu Santo, hoy palacio del Congreso, estaba la casa de los <i>duques de H\u00edjar<\/i>, notablemente mejorada con el rompimiento de la nueva calle de <i>Floridablanca<\/i>, entre ella y dicho palacio, que creemos hizo construir el Marqu\u00e9s de los Balbases, o reformar la que entonces exist\u00eda, propia del <i>Marqu\u00e9s de Sp\u00ednola<\/i>, y antes del caballero D.\u00a0Carlos Stratta, famoso y opulento comerciante, natural de Genova, aunque avecindado en Espa\u00f1a, y tan considerado en la corte de Felipe IV, que mereci\u00f3 de \u00e9l la merced del h\u00e1bito de Santiago para s\u00ed, y para su hijo D. Jos\u00e9 la encomienda de las casas de Toledo y el t\u00edtulo de <i>marqu\u00e9s de Robledo de Chavela<\/i>.\r\n\r\nEn su casa se visti\u00f3 el mismo rey D. Felipe, el domingo 15 de Febrero de 1637, a efecto de salir con todo el tren para la <i>mascarada Real<\/i> que tuvo en el <i>Buen Retiro<\/i>, en celebridad de la elevaci\u00f3n al imperio de su cu\u00f1ado el Rey de Hungr\u00eda; magn\u00edfica funci\u00f3n, muy se\u00f1alada en los anales de Madrid y que describiremos en el cap\u00edtulo del Buen Retiro. Los ostentosos adornos y grandeza con que estaba enriquecida la casa del caballero Stratta; el fest\u00edn y regalos que tribut\u00f3 al Monarca este opulento magnate, fueron cosa que ocupa algunas p\u00e1ginas en los anales de esta villa; y de esta solemn\u00edsima ocasi\u00f3n databa acaso la se\u00f1al que ostent\u00f3 esta casa hasta nuestros d\u00edas, de una cadena sobre el dintel de la puerta, que tambi\u00e9n ten\u00edan otras casas, como distintivo de haberse aposentado en ellas la persona Real. Este palacio, vendido hace pocos a\u00f1os, fue derribado, y construida en su solar, por la Sociedad apellidada <i>La Peninsular<\/i>, una manzana de elegantes casas.\r\n\r\nEl palacio de los se\u00f1ores duques de H\u00edjar era moderno y digno de tan ilustres personajes, en quienes han venido a reunirse los marquesados de Orani y de San Vicente, los condados de Aranda, Salvatierra, de Rivadeo y otros muchos; mereciendo especial menci\u00f3n en aqu\u00e9lla el suntuoso <i>sal\u00f3n del solio<\/i>, apellidado de los <i>Tapices<\/i>, en que todos los a\u00f1os recibe S.\u00a0E. con gran solemnidad el vestido que llev\u00f3 S. M. el d\u00eda de la Epifan\u00eda<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt164\" id=\"rf164\"><sup>[164]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEra igualmente notable su lindo teatro, en que se representaron, hasta los primeros a\u00f1os del siglo actual, por las personas m\u00e1s distinguidas de la aristocracia, diversas funciones dram\u00e1ticas y l\u00edricas, algunas de ellas, como la tragedia de <i>Las Troyanas<\/i>, obra del ilustre duque <i>don Agust\u00edn de Silva<\/i>, a que algunas veces asistieron los mismos monarcas<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt165\" id=\"rf165\"><sup>[165]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nContiguo a este palacio est\u00e1 el <i>Hospital Pontificio y Regio de San Pedro de los Italianos<\/i>, establecido en 1598 bajo la protecci\u00f3n del nuncio Camilo Gaetano, y destinado a los naturales de aquel pa\u00eds. Tiene su peque\u00f1a iglesia, muy concurrida, y en la que se celebra el culto con notable aparato; pero bajo el aspecto art\u00edstico ofrece poco digno de atenci\u00f3n.\r\n\r\nFrente a esta iglesia y hospital hab\u00eda un convento de monjas bernardas, llamadas de <i>Pinto<\/i>, por haber sido fundado en aquella villa en 1539, y trasladadas a \u00e9sta en 1588. Era un edificio muy poco notable, y su iglesia, pobre y desnuda de adornos; pero con su jard\u00edn accesorio comprend\u00eda 66.779 pies entre la Carrera de San Jer\u00f3nimo y la calle del Ba\u00f1o; y habiendo sido demolida hacia 1837, se construyeron en \u00e9l tres magn\u00edficas casas particulares. Tambi\u00e9n se demoli\u00f3 la moderna de los duques de Tam\u00e1mes, por el saliente que hac\u00eda estrechando la calle, y la contigua de la Marquesa de Valdegama, en cuya esquina estaba el sotanillo llamado la <i>Botiller\u00eda de Canosa<\/i>, que hac\u00eda las delicias de nuestros padres y abuelos.\r\n\r\nOtras varias casas, propias de la grandeza, se levantaron en esta Carrera, en los siglos\u00a0<small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small>, alguna de los cuales, como la se\u00f1alada con el n\u00famero 5 antiguo y 40 moderno, propia de los marqueses de <i>Iturbieta<\/i>, esquina a la calle del Ba\u00f1o, ha sido reconstruida de planta; la del n\u00famero 38, propiedad, despu\u00e9s, del general Li\u00f1an, que fue de los marqueses de Casa-Pont\u00e9jos, esquina a la del Lobo, existe en pi\u00e9; habi\u00e9ndose derribado, pocos a\u00f1os ha, la del Pr\u00edncipe de las <i>Torres<\/i>, en donde estuvo la famosa <i>fonda y caf\u00e9 de la Fontana de Oro<\/i>, y despu\u00e9s el hotel y librer\u00eda de Morder; y a la acera izquierda existen tambi\u00e9n las modernas del <i>Marqu\u00e9s de Santiago<\/i> (donde ahora est\u00e1 el <i>Casino<\/i>) y la del <i>Conde de Villapaterna<\/i>, D. Antonio Pando y Bringas, hoy del <i>se\u00f1or Marqu\u00e9s de Miraflores<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt166\" id=\"rf166\"><sup>[166]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nTerminaba la Carrera en la Puerta del Sol con los dos edificios religiosos de la <i>Victoria<\/i> y el <i>Buen Suceso<\/i>. Del primero ya hablamos en el cap\u00edtulo anterior: del <i>Hospital de Corte<\/i>, y de su iglesia titulada del Buen Suceso, trataremos en el cap\u00edtulo de la Puerta del Sol.\r\n\r\nLas calles que ponen en comunicaci\u00f3n esta elegante <i>Carrera<\/i> con la aun m\u00e1s espl\u00e9ndida calle de <i>Alcal\u00e1<\/i> no corresponden en modo alguno a la importancia de ambas y a la numerosa y activa circulaci\u00f3n que existe entre ellas. Son, por el contrario, de las m\u00e1s estrechas, inc\u00f3modas y mal decoradas de Madrid.\r\n\r\nEmpezando por el lado m\u00e1s inmediato a la Puerta del Sol, se nos presenta desde luego (y cabalmente en el ponto m\u00e1s interesante, por la confluencia de las calles del Pr\u00edncipe y de la Cruz) la mezquina y sombr\u00eda apellidada antiguamente de los <i>Panaderos<\/i>, despu\u00e9s de los <i>Peligros<\/i> (\u00a1ancha!), y en la actualidad de <i>Sevilla<\/i>, y que por su estrechez ha habido necesidad de cerrar al tr\u00e1nsito de carruajes, asfalt\u00e1ndola, y hay precisamente que ensanchar en otro tanto, si ha de corresponder a la importancia del punto que ocupa.\r\n\r\nFlanquean a este callej\u00f3n por ambos lados los dos, aun m\u00e1s inmundos, apellidados el primero, en lo antiguo, de los <i>Bodegones<\/i>, despu\u00e9s de <i>Hita<\/i>, y actualmente <i>traves\u00eda de los Peligros<\/i> (\u00a1y tan peligrosa traves\u00eda!), y frontero a \u00e9l el de los <i>Gitanos<\/i>, verdaderos alba\u00f1ales de inmundicia social, dignos en un todo de sus menguados nombres y reputaci\u00f3n. La calle de los <i>Cedaceros<\/i>, tambi\u00e9n estrecha, aunque habilitada, por la necesidad, para el tr\u00e1nsito de carruajes, ha reformado en estos a\u00f1os su caser\u00edo, quedando en pie todav\u00eda del antiguo dos \u00fanicas casas principales, una se\u00f1alada con el n\u00famero 11 nuevo, que fue del Marqu\u00e9s de <i>Valpara\u00edso<\/i>, y despu\u00e9s de los condes de <i>Parsent<\/i>, y otra, n\u00famero 13, con vuelta a la calle del <i>Sordo<\/i>, del Marqu\u00e9s de Santiago. Dicha calle del Sordo y su paralela la de la <i>Greda<\/i> sufrieron plena trasformaci\u00f3n, por la importancia que han adquirido con la construcci\u00f3n del palacio del Congreso y del teatro de la Zarzuela en estos \u00faltimos a\u00f1os, y con la prolongaci\u00f3n recientemente hecha hacia el Prado por el jard\u00edn de Villahermosa.\r\n\r\nLa de la <i>Greda<\/i> ha aprovechado para su reforma total de la venta, hecha hace algunos a\u00f1os, del inmenso jard\u00edn y corral\u00f3n que pertenecieron al palacio del Duque de Maceda, y despu\u00e9s a la Duquesa de Mediuaceli, entre dicha calle, la del Sordo y la del Turco. En este terreno, adem\u00e1s de haberse roto una nueva calle traviesa, titulada de <i>Jovellanos<\/i>, se han construido varias casas nuevas, algunas de ellas casi unos palacios, y en la nueva de Jovellanos, el lind\u00edsimo teatro, ya mencionado, de la Zarzuela.\r\n\r\nLa calle del <i>Turco<\/i> (apellidada antes de los <i>Siete jardines<\/i>, cuyo nombre cambi\u00f3 por el que hoy lleva, a causa de haber sido alojado, en la gran casa de la esquina a la de Alcal\u00e1, el Embajador del Gran Turco, que vino a Madrid en 1649)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt167\" id=\"rf167\"><sup>[167]<\/sup><\/a> no ofrece otro objeto notable que el sencillo y prolongado edificio, construido en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo anterior bajo la direcci\u00f3n del arquitecto D.\u00a0Manuel Mart\u00edn Rodr\u00edguez, sobrino y disc\u00edpulo del famoso D. Ventura, y con destino a almac\u00e9n de cristales procedentes de la Real f\u00e1brica de la Granja. Despu\u00e9s estuvo ocupado por la Sociedad Econ\u00f3mica Matritense, que ten\u00eda en \u00e9l sus c\u00e1tedras de Econom\u00eda pol\u00edtica, Taquigraf\u00eda y otras y el <i>Colegio de sordomudos y ciegos<\/i>, instituci\u00f3n de la misma Sociedad. Tambi\u00e9n estuvo en \u00e9l establecido el <i>Conservatorio de Artes<\/i>, y en sus salas se celebr\u00f3 la primera exposici\u00f3n de industria en 1828. Hoy, roto este edificio para la continuaci\u00f3n de la calle de la Greda, est\u00e1 ocupado una parte por la Escuela de Caminos y Canales, y otra y principal por la Caja de Dep\u00f3sitos.\r\n\r\nEntremos ya en la hermosa calle de Alcal\u00e1, la primera, m\u00e1s autorizada y digna v\u00eda del Madrid moderno, desde la Puerta del Sol al paseo del Prado, o m\u00e1s bien al arco de triunfo erigido al gran Carlos\u00a0III, que sirve de entrada al camino real de Arag\u00f3n con el nombre de <i>Puerta de Alcal\u00e1<\/i>. Hemos dicho en otro art\u00edculo que cuando Madrid estaba limitado a la parte oriental por la <i>Puerta del Sol<\/i>, exist\u00eda entre dicho sitio y el <i>Prado de la Villa<\/i> un extenso olivar, que dio su nombre a la nueva calle, formada a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, con el nombre de <i>calle de los Olivares<\/i> y de los <i>Ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>. Prolongaci\u00f3n de la espaciosa l\u00ednea de Poniente a Oriente, que ven\u00eda dividiendo a Madrid desde la antigua puerta de la Vega, la calle de Alcal\u00e1, como su paralela la Carrera de San Jer\u00f3nimo, no tard\u00f3 en ser preferida por las clases m\u00e1s elevadas para la construcci\u00f3n de sus aristocr\u00e1ticas mansiones y para la fundaci\u00f3n (de moda en aquellos tiempos) de suntuosos conventos y casas religiosas.\r\n\r\nDe \u00e9stos (ademas de la iglesia y hospital Real del Buen Suceso, que ocupaba el ingreso de esta calle y la Carrera de San Jer\u00f3nimo) se trajo ya a la de Alcal\u00e1, y cuando aun era arrabal, a mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, el de monjas <i>bernardas<\/i> que exist\u00eda en la villa de <i>Vallecas<\/i>, fundado por Alvar Garcidiez de Rivadeneyra, maestresala de Enrique IV; construy\u00e9ndoselas de orden del cardenal Sil\u00edceo, Arzobispo de Toledo, el convento e iglesia que ocuparon hasta nuestros d\u00edas, con vuelta a la callejuela que fue titulada con el nombre de una imagen llamada <i>Nuestra Se\u00f1ora de los Peligros<\/i>, de poco m\u00e1s de tercia de alta, que trajo el doctor Herrera de Ja\u00e9n, y a quien, por los trabajos de que le hab\u00eda librado, puso dicha advocaci\u00f3n y coloc\u00f3 en este mismo templo.\r\n\r\nPor otro lado, la tal callejuela justifica muy bien este t\u00edtulo, y anteriormente aun m\u00e1s que en el d\u00eda, porque hasta fines del siglo pasado avanzaba tanto la cerca del convento, que reduc\u00eda aqu\u00e9lla a una suma estrechez, hasta que el Conde de Montarco, presidente de Castilla, a despecho de las monjas, y con una dosis de energ\u00eda muy notable en aquella \u00e9poca, la hizo retirar hasta el sitio que ocup\u00f3 despu\u00e9s, que no era mucho. Este edificio desdichado y viejo, que despu\u00e9s de la traslaci\u00f3n de las monjas fue sucesivamente destinado a <i>instrucci\u00f3n de quintos y de milicianos, a colegio electoral, a museo filarm\u00f3nico, a bolsa de comercio, a teatro l\u00edrico, a colegio de ense\u00f1anza y d almac\u00e9n de plomos<\/i>, ha desaparecido para dar lugar a la construcci\u00f3n de magn\u00edficas casas, muy propias de tan privilegiada localidad, permitiendo al mismo tiempo ensanchar y regularizar considerablemente la estrecha y pasajera calle, que debe pronto cesar de ser y llamarse de los Peligros.\r\n\r\nA principios del siglo <small>XVII<\/small> se trasladaron tambi\u00e9n a Madrid, desde la villa de Almonacid de Zurita, las se\u00f1oras <i>comendadoras de la Orden de Calatrava<\/i>, y con la protecci\u00f3n y dones del Monarca pudieron construir su iglesia y convento, que no carecen de ostentaci\u00f3n, en el sitio que hoy ocupan en lo alto de la calle de Alcal\u00e1, a la cual favorece mucho la hermosa c\u00fapula que cubre el crucero del templo. Este convento y su religiosa comunidad no se han salvado de la destrucci\u00f3n y trasiego general de esta \u00faltima \u00e9poca, quedando s\u00f3lo la iglesia, en que se contin\u00faa sin interrupci\u00f3n el culto divino, con gran solemnidad y pompa, a que se asocian las \u00f3rdenes militares de <i>Calatrava<\/i> y <i>Montesa<\/i>, que asisten en ella a sus solemnes funciones y ceremonias. Todav\u00eda m\u00e1s adelante, en la misma calle y en el terreno convertido hoy en jard\u00edn del Marqu\u00e9s de Casa-Riera, hab\u00eda otro convento de monjas Lasuaronesas, carmelitas recoletas, denominadas las Baronesas, por su fundadora la baronesa D.\u00aa\u00a0Beatriz Silveira, que fue demolido, y vendido su solar en 1836.\r\n\r\n\u00daltimamente, enfrente de \u00e9ste se construy\u00f3, con puerta a la calle de los <i>Ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>, en los primeros a\u00f1os del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, el convento de <i>padres carmelitas descalzos<\/i> de San Hermenegildo, aunque la iglesia actual fue construida en 1742; hoy sirve de parroquia de <i>San Jos\u00e9<\/i>, y es acaso la m\u00e1s hermosa y capaz de las iglesias parroquiales de Madrid. Fue trasladada a ella la parroquialidad a la extinci\u00f3n de los regulares en 1836, habiendo estado antes en el hospital de Flamencos, calle de San Marcos, en las monjas de G\u00f3ngora y en la capilla que fund\u00f3 para este objeto, en 17-15, en la sala teatro de su propio palacio, el Duque de Fr\u00edas D. Bernardino Fern\u00e1ndez de Velasco. La iglesia actual de <i>San Jos\u00e9<\/i>, o del <i>Carmen<\/i>, tiene contigua la capilla de Santa Teresa, fundada primitivamente por el c\u00e9lebre y desdichado ministro D. Rodrigo Calder\u00f3n, marqu\u00e9s de Siete Iglesias, y en ella estuvo depositado su cad\u00e1ver hasta ser trasladado a las monjas de Portaceli de Valladolid. El convento, que ocupaba toda la inmensa manzana n\u00famero 288, entre las calles de <i>Alcal\u00e1<\/i> de las <i>Torres<\/i>, de las <i>Siete Chimeneas<\/i> y del <i>Barquillo<\/i>, en una extensi\u00f3n de 202.668 pies, y la huerta, que ya hab\u00eda sido mermada en tiempo en que viv\u00eda en la casa frontera el <i>Pr\u00edncipe de la Paz<\/i>, para formar la plazuela que tom\u00f3 del mismo el t\u00edtulo de <i>Almirante<\/i>, hoy del <i>Rey<\/i>, han sido vendidos despu\u00e9s, y construidas en ella diversas casas particulares y el teatro de Apolo.\r\n\r\nEntre los edificios civiles que ostenta esta hermosa calle de Alcal\u00e1, sobresale por su belleza e importancia, y ocupa el primer lugar, despu\u00e9s del Real palacio, entre todos los p\u00fablicos de Madrid, el construido en el reinado del gran Carlos\u00a0III con destino a <i>Aduana<\/i>, y que hoy ocupan el <i>Ministerio de Hacienda<\/i> y sus dependencias. Los planos y direcci\u00f3n de este suntuoso palacio, terminado en 1769, corrieron a cargo del general D. Francisco Sabatini, y su elegante arquitectura y el buen gusto de su ornato traen a la memoria los primeros y mas celebrados palacios de Italia, al paso que por su extensi\u00f3n, solidez y grandeza, puede sostener la comparaci\u00f3n con los buenos de otras capitales. Desgraciadamente, no h\u00fabola mejor elecci\u00f3n en cuanto al sitio en que est\u00e1 construido, costanero e intercalado entre otras casas, que no le permiten ostentar fachadas laterales a Levante y Poniente, y campear con la independencia y desahogo que requer\u00edan su importancia y m\u00e9rito art\u00edstico; y lo peor fue que, para adquirir aquel sitio tan inconveniente, hubo necesidad de comprar a gran costa hasta <i>diez y seis casas<\/i> que ocupaban aquella superficie de 80.000 pies pr\u00f3ximamente, y demolerlas, en vez de haberse fijado en otro sitio aislado; no renunciamos todav\u00eda, sin embargo, a que alg\u00fan d\u00eda llegue a ostentar una nueva fachada al lado que mira a la Puerta del Sol, rompi\u00e9ndose por all\u00ed una calle o pasaje de comercio por el sitio que ocupa la casa del Marqu\u00e9s de la Torrecilla, que sale a la calle angosta de San Bernardo, hoy de la Aduana.\r\n\r\nLindante con este suntuoso edificio luce todav\u00eda (proporci\u00f3n guardada) el otro que ocupa en su parte principal la <i>Real Academia de Nobles Artes de San Fernando<\/i>, y en el piso segundo el <i>Gabinete de Historia Natural<\/i>, a cuya reuni\u00f3n alude la elegante inscripci\u00f3n que D.\u00a0Juan de Iriarte compuso y est\u00e1 colocada sobre la puerta principal: <i>\u00abCarolus III rex, naturam et artem sub uno tecto in publicam utilitatem consociavit\u00bb<\/i>. Efectivamente, en los salones bajos y principales, ocupados por la Academia, se encuentran sus bellas <i>galer\u00edas de pintura y escultura<\/i> y algunas de sus ense\u00f1anzas, y en la parte alta de este edificio el precioso gabinete de <i>Historia Natural<\/i>; pero esta reuni\u00f3n de ambos important\u00edsimos establecimientos, que pudo tolerarse en una misma casa cuando eran, puede decirse, nacientes, no tard\u00f3 en hacerse incompatible con el aumento y prosperidad sucesiva de ambos; y ya en el reinado del mismo Carlos III dispuso aquel gran monarca la \u00ab\u00abinstrucci\u00f3n del magn\u00edfico <i>Museo del Prado<\/i>, con destino a la colocaci\u00f3n del de <i>Ciencias Naturales<\/i>; pero como este untuoso edificio ha recibido otra aplicaci\u00f3n, al paso que el Gabinete ha crecido extraordinariamente en preciosos objetos de los tres reinos, que no pueden ser disfrutados ni colocados cient\u00edficamente en las estrechas y sombr\u00edas salas de esta casa, es de absoluta necesidad su traslaci\u00f3n a otro edificio, si puede ser, construido expresamente; sobre lo cual creemos que existan planes y aun cesi\u00f3n por parte de S. M. del sitio conveniente en el Retiro; reuniendo as\u00ed, como deben estarlo, los tres establecimientos que forman el <i>Museo de Ciencias Naturales<\/i>, a saber: el <i>Gabinete<\/i>, el <i>Bot\u00e1nico<\/i> y el <i>Observatorio Astron\u00f3mico<\/i>. Esta casa fue obra del arquitecto D. Pedro Rivera, y sirvi\u00f3 primero para el <i>Estanco del tabaco<\/i>, siendo adquirida a censo, por el Gobierno, de D. Francisco de Goyeneche, conde de Saceda, marqu\u00e9s de Belzunce; no carece de grandiosidad, especialmente en su portal y hermosa escalera, si bien recarg\u00f3 la portada con los adornos acostumbrados de su gusto, que fueron mandados quitar, y reformada aqu\u00e9lla, cuando Carlos III coloc\u00f3 all\u00ed la Academia y Gabinete; tiene de sitio 36.695 pies.\r\n\r\nAunque no precisamente en la calle de Alcal\u00e1, sino mirando a \u00e9sta desde larga distancia, se levanta el ostentoso palacio de <i>Buenavista<\/i>, que hoy ocupa el <i>Ministerio de la Guerra<\/i>, obra verdaderamente regia, mandada construir en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo pasado por la c\u00e9lebre duquesa de Alija D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda del Pilar Teresa de Silva y su esposo el Marqu\u00e9s de Villafranca, que no llegaron, sin embargo, a verle concluido ni a habitarle. En 1805 fue comprado este palacio a los herederos de la Duquesa por la villa de Madrid, y regalado al almirante <i>Pr\u00edncipe de la Paz<\/i>, que tampoco lo lleg\u00f3 a ocupar; y secuestrados en 1808 los bienes de \u00e9ste, ha venido recibiendo distintas aplicaciones, tales como <i>Parque de Artiller\u00eda, Museo militar<\/i>, habitaci\u00f3n del regente del reino <i>Duque de la Victoria<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt168\" id=\"rf168\"><sup>[168]<\/sup><\/a>, del embajador turco <i>Fuad-Efend\u00ed<\/i>, y por \u00faltimo <i>Ministerio de la Guerra<\/i>. En \u00e9l tambi\u00e9n fueron recientemente alojados el pr\u00edncipe Muley-El-Abbas y los embajadores de Marruecos que vinieron a Madrid despu\u00e9s de la paz en 1860.\r\n\r\nEn el sitio eme ahora ocupa este suntuoso palacio y sus cercan\u00edas estaban las casas del Marqu\u00e9s de la <i>Ensenada<\/i>, de D.\u00a0Francisco de Rojas, Diego de Vargas, D. Rodrigo de Silva y otros, formando las calles de la <i>Emperatriz<\/i>, de <i>Buenavista<\/i> (hoy cerradas), y que sal\u00edan a la del <i>Barquillo<\/i>, y la plazuela de <i>Chamber\u00ed<\/i>, dentro del inmenso t\u00e9rmino comprendido ahora bajo el n\u00famero de la manzana 277, y que ha absorbido tambi\u00e9n las 286 y 287. A su l\u00edmite por la calle de Alcal\u00e1 a la del Barquillo se alza hoy la moderna casa del Marqu\u00e9s de Casa-Irujo, y a la esquina del paseo de Recoletos la casa que fue <i>Direcci\u00f3n de Infanter\u00eda<\/i>, y despu\u00e9s habitaci\u00f3n del Presidente del Consejo de Ministros<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt169\" id=\"rf169\"><sup>[169]<\/sup><\/a>. Este edificio (considerado tambi\u00e9n como del Estado, aunque procedente igualmente del secuestro de Godoy, y en que vivi\u00f3 su hermano don Diego en 1808) no merec\u00eda ciertamente detenernos en \u00e9l, y \u00fanicamente como recuerdo hist\u00f3rico repetiremos que su hermoso jard\u00edn era la misma famosa huerta del regidor <i>Juan Fern\u00e1ndez<\/i>, c\u00e9lebre por su amenidad, y relacionada con las memorias po\u00e9ticas del siglo <small>XVII<\/small>, como sitio que era entonces de p\u00fablica recreaci\u00f3n, y a que aludieron y en el que colocaron algunas ingeniosas escenas de sus dramas los c\u00e9lebres escritores de aquella \u00e9poca, entre ellos Tirso de Molina, que la dedic\u00f3 y consign\u00f3 su nombre en una comedia entera: <i>La Huerta de Juan Fern\u00e1ndez<\/i>.\r\n\r\nEstos son los principales edificios de la hermosa calle de Alcal\u00e1, que, como tan principal y se\u00f1alada, no tard\u00f3 en ser escogida por la nobleza de la corte para su residencia y mansi\u00f3n, construyendo desde principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small> considerables casas particulares; hoy existen ya muy pocas de ellas, habiendo sido sustituidas casi todas con otras aun m\u00e1s suntuosas y decoradas. Entre las que aun existen de aquella \u00e9poca, apenas podr\u00e1 citarse alguna otra, como la \u00faltima de dicha calle con vuelta al Prado, propia hoy de los marqueses de Alca\u00f1ices y antes de los duques de <i>Arion<\/i> y de <i>B\u00e9jar<\/i>, construida por D. Luis M\u00e9ndez Carrion, marqu\u00e9s del Carpio, y que aun conserva la torrecilla sobre su esquina, que era el distintivo de todas las <i>casas principales<\/i> de la antigua nobleza madrile\u00f1a.\r\n\r\nLa que estaba contigua, que fue del Marqu\u00e9s de Villamaina y despu\u00e9s de los condes de <i>Campo Alange<\/i>, sirvi\u00f3 desde muy antiguo de residencia a la <i>embajada inglesa<\/i>. En ella se refugi\u00f3, en 16 de Mayo de 1726, el famoso ministro de Felipe\u00a0V, <i>Duque de Riperd\u00e1<\/i>, y de ella fue extra\u00eddo, en 25, con notable allanamiento y violencia, de la mansi\u00f3n del embajador <i>Stanhope<\/i>, que ocasion\u00f3 tan vivas reclamaciones de parte del gobierno brit\u00e1nico. En ella, en fin, hemos conocido en nuestros d\u00edas de ministros de la Gran Breta\u00f1a a <i>sir<\/i> Enrique Wellesley, hermano del c\u00e9lebre lord Wellington, <i>sir<\/i> Jorge Williers (<i>lord Clarendon<\/i>), despu\u00e9s ministro de Negocios Extranjeros en Inglaterra; <i>mister<\/i> Asthon y otros, hasta que, adquirida dicha casa por el rico banquero <i>Sr. Santa Marca<\/i>, hizo construir en su solar una de las m\u00e1s ostentosas y magn\u00edficas entre las particulares.\r\n\r\nLa casa-palacio n\u00famero 64, que hoy posee el Marqu\u00e9s de <i>Casa-Riera<\/i>, y ha enriquecido con obras de consideraci\u00f3n y con un nuevo jard\u00edn en el solar del convento de las Baronesas, es tambi\u00e9n moderna, de principios del siglo actual, y fue construida y se\u00f1alada en dote para la se\u00f1ora Duquesa de Abrantes, por cuya circunstancia era designada con el nombre de la <i>Casa de los Alfileres<\/i>. En lo antiguo exist\u00eda en este solar la que el Marqu\u00e9s de Au\u00f1on (de quien ya hablamos en el cap\u00edtulo correspondiente a la parroquia de Santiago) hizo labrar para su hijo natural <i>D.\u00a0Rodrigo de Herrera<\/i>, c\u00e9lebre poeta dram\u00e1tico, autor de las comedias <i>Del Cielo viene el buen rey<\/i> y <i>La Fe no ha menester armas<\/i>. Despu\u00e9s fue del Conde de <i>Miranda<\/i> y de las memorias fundadas por el <i>Marqu\u00e9s de Mancera<\/i>. Ya queda dicho que a mediados del siglo <small>XVII<\/small> fue alojado en esta casa el embajador turco, que dio nombre a la calle contigua; en el edificio nuevo vivieron en nuestros d\u00edas los marqueses de Ariza, el embajador de Rusia Pr\u00edncipe Tatischef, y el c\u00e9lebre provisionista franc\u00e9s y gran financiero <i>Mr. Ouvrard<\/i> en 1823 y 24, en cuyo tiempo se celebraron en sus salones magn\u00edficos saraos y festines, hasta que la adquiri\u00f3 el se\u00f1or <i>Riera<\/i>, que ha invertido en su decoraci\u00f3n grandes sumas. La extensi\u00f3n de esta casa y sus dos jardines es considerable; adem\u00e1s tiene enfrente, en la calle del Turco, otra tambi\u00e9n grande para cocheras y oficios, con la que se comunica por una galer\u00eda subterr\u00e1nea.\r\n\r\nLas dos casas modernas que est\u00e1n m\u00e1s arriba, conocida una por la de los <i>Heros<\/i> y por el <i>almac\u00e9n de cristales<\/i> (que S.\u00a0A. el infante D. Sebasti\u00e1n despu\u00e9s ocup\u00f3, y hoy ocupa la Presidencia del Consejo de Ministros), y la otra, en que se baila el <i>Dep\u00f3sito Hidrogr\u00e1fico<\/i>, fueron tambi\u00e9n de la antigua nobleza; y la del Conde de <i>Saceda<\/i>, que s\u00f3lo ten\u00eda piso bajo, aunque en la grande extensi\u00f3n de 32.284 pies, tambi\u00e9n ha sido sustituida por un nuevo edificio, propio del Sr. Casariego. Otros opulentos capitalistas han construido en estos \u00faltimos a\u00f1os elegantes casas en el sitio que ocupaban las antiguas, entre ellas la <i>Hospeder\u00eda de los Cartujos<\/i>, sobre cuya puerta estaba colocada la famosa estatua de San Bruno, obra muy excelente del escultor Pereira<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt170\" id=\"rf170\"><sup>[170]<\/sup><\/a>.\r\n\r\nEn toda aquella acera no ha quedado, pues, en pi\u00e9, de las casas nobiliarias antiguas, m\u00e1s que la se\u00f1alada con el n\u00famero 44 nuevo, que hace esquina y vuelve a la de Cedaceros, y fue del mayorazgo fundado por <i>Baltasar Gil Imon de la Mota<\/i>. Todas las dem\u00e1s son nuevas, construidas sobre las ruinas de las antiguas, y obra de la opulencia mercantil y de la clase media, que ha desalojado de all\u00ed a la antigua aristocracia. Lo mismo sucede en la acera opuesta, donde, a excepci\u00f3n de la casa del <i>Marqu\u00e9s de la Torrecilla<\/i>, n\u00famero 15, inmediato ala Aduana, y la se\u00f1alada con el n\u00famero 25 nuevo, del <i>Conde de Pino-Hermoso<\/i>, que fue del de <i>Villareal<\/i>, donde hoy est\u00e1 el Veloz-Club, ninguna otra queda ya de las del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, habiendo sufrido las restantes renovaci\u00f3n completa o parcial en manos de los capitalistas modernos.\r\n\r\nTal como hoy se ostenta esta magn\u00edfica calle, puede sostener la comparaci\u00f3n con las primeras de otras capitales europeas, y recientemente, con el ensanche de la Puerta del Sol, aunque pierde en longitud, gana en anchura por su entrada, que antes era de 47 pies por aquel extremo, mientras que llega a contar 233 a la entrada del Prado. Tambi\u00e9n pudiera allanarse algo m\u00e1s el desnivel del pavimento, de suerte que permitiera disfrutar su vista de un extremo al otro, si bien es preciso confesar que en estos \u00faltimos a\u00f1os ha recibido considerables mejoras en este punto, y con la colocaci\u00f3n de sus espaciosas aceras, de las columnas para el alumbrado y el plant\u00edo de los \u00e1rboles en toda la mitad baja, que lo permite por su anchura, se ha acercado mucho al grado de elegancia que reclamaba la primera calle de la capital. Bajo este car\u00e1cter (que no adquiri\u00f3, sin embargo, hasta ya entrado el siglo\u00a0<small>XVIII<\/small>, venciendo a su rival y paralela la Carrera de San Jer\u00f3nimo) la calle de Alcal\u00e1 viene ocupando las p\u00e1ginas de la historia madrile\u00f1a en esta \u00faltima \u00e9poca, y figurando desde entonces en primera l\u00ednea en las demostraciones solemnes a que dieron lugar las guerras, los levantamientos y tumultos populares, las entradas triunfales, y las ceremonias y festejos de la corte y villa. En unas ocasiones, y seg\u00fan lo han requerido las circunstancias, se ha visto cubierta de tropas y ca\u00f1ones, de fosos y barricadas; en otras, por fortuna m\u00e1s frecuentes, se ha mirado engalanada con los arcos de Tito y de Trajano, con las agujas de Luksor, con los templetes aleg\u00f3ricos de Atenas y Corinto.\r\n\r\nEl \u00faltimo trozo de esta hermosa calle, m\u00e1s all\u00e1 del paseo del Prado, est\u00e1 embellecido por la derecha con la verja de los jardines del Retiro, y las construcciones modernas a su izquierda. Hasta el reinado de Felipe\u00a0III no se construy\u00f3 puerta de ingreso por este lado, y entonces, y con motivo de la entrada de la reina do\u00f1a Margarita en 1599, se levant\u00f3 \u00e9sta como hacia el sitio donde hoy est\u00e1 la entrada del Retiro por la Glorieta. Era mezquina, y consist\u00eda en dos torrecillas con un arco en medio, y fue derribada en 1764, cuando, con ocasi\u00f3n del advenimiento del gran Carlos III al trono espa\u00f1ol, se acord\u00f3 levantar, bastante m\u00e1s apartado, el magn\u00edfico arco de triunfo que hoy sirve de puerta, que dirigi\u00f3 el teniente general don Francisco Sabatini, y es una de las m\u00e1s preciadas obras de aquel reinado, terminada en 1778, seg\u00fan se ve por la dedicatoria de su frontis:\r\n<p class=\"cit cursiva\">Rege Carolo III. Anno MDCCLXXVIII.<\/p>\r\nHoy, demolido todo el caser\u00edo y la parte del Retiro y cerca que circundaba el arco, se ha formado la anch\u00edsima plaza titulada de la Independencia, dejando aislado en su centro el monumento.","rendered":"<p>T\u00f3canos ahora penetrar en el distrito central oriental de la nueva poblaci\u00f3n por su ingreso natural del <i>Prado Viejo<\/i>, frente al antiguo monasterio de San Jer\u00f3nimo, por donde en principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, y antes de existir el sitio del Buen Retiro, ven\u00eda el camino de Valnegral (Bro\u00f1igal), seg\u00fan aparece claramente en la relaci\u00f3n de la entrada de la reina D.\u00aa Ana de Austria, prolijamente hecha por el maestro Juan L\u00f3pez de Hoyos. En un cap\u00edtulo anterior, y con referencia a la prolongaci\u00f3n del <i>arrabal<\/i> desde la Puerta del Sol hacia el Prado, dudamos que la tapia o cerca que se supone a dicho arrabal continuara m\u00e1s all\u00e1 de la misma Puerta del Sol; y efectivamente, ni dicho maestro Hoyos, ni los escritores contempor\u00e1neos, hacen menci\u00f3n de ella, deduci\u00e9ndose solamente de sus indicaciones que el caser\u00edo de uno y otro lado de la Carrera se fue extendiendo naturalmente hacia San Jer\u00f3nimo, y que ya en 1569 (\u00e9poca de la entrada de D.\u00aa Ana de Austria) llegaba hasta donde poco despu\u00e9s se fund\u00f3 el convento del <i>Esp\u00edritu Santo<\/i>, y que all\u00ed, en la <i>entrada del pueblo<\/i>, se elev\u00f3 el primer arco triunfal, que tan prolijamente describe el dicho autor. No par\u00f3 aqu\u00ed la prolongaci\u00f3n, sino que continu\u00f3 hasta el mismo <i>Prado de San Jer\u00f3nimo<\/i>, y ya en los l\u00edmites que hoy tiene dicha Carrera la vemos claramente pintada en el ya citado cuadro, que la representa en principios del siglo <small>XVII<\/small> y que posee el Excmo. Sr. Marqu\u00e9s de Salamanca. M\u00edrase en su primer t\u00e9rmino la alameda del Prado y la torrecilla que hab\u00eda donde ahora la fuente de Neptuno, y en que se colocaban las m\u00fasicas que amenizaban el paseo; a la izquierda la casa-palacio del Marqu\u00e9s de Denia (despu\u00e9s duque de Lerma), y hoy del de Medinaceli, que ten\u00eda a su esquina una torre, que conserv\u00f3 hasta fines del siglo pasado; a la derecha algunas casas particulares y las del Duque de Maceda, la de la Marquesa del Valle (despu\u00e9s la Direcci\u00f3n de Minas y hoy reconstruida de planta), y enfrente la manzana del convento de Santa Catalina (entonces Hospital General).<\/p>\n<p>De suerte que desde principios del siglo <small>XVII<\/small> presentaba este sitio, con corta diferencia, el aspecto con que ha llegado a saludar al actual. Convertido este distrito, por su ventajosa posici\u00f3n, en el m\u00e1s importante del nuevo Madrid, desde entonces fue el favorito de las clases m\u00e1s elevadas de la antigua y moderna aristocracia, y vi\u00f3se pronto cubierto de importantes edificios religiosos, de espl\u00e9ndidas casas particulares, algunas verdaderos palacios, que en la serie de los tiempos han desaparecido para dar lugar a otras aun m\u00e1s ostentosas.<\/p>\n<p>El primero de estos edificios, y acaso el m\u00e1s antiguo tambi\u00e9n en techa, es el ya indicado, y que aun subsiste, de los duques de Medinaceli, inmenso edificio, que, con sus jardines y dependencias, ocupa una superficie de 244.782 pies. Creemos que fue mandado construir por el opulento duque de Lerma D.\u00a0Francisco G\u00f3mez de Sandoval, siendo marqu\u00e9s de Denia y favorito ya de Felipe III; era adem\u00e1s suya, seg\u00fan ya queda expresado, toda la manzana que desde el paseo del Prado llegaba a la calle de San Agust\u00edn, y desde la Carrera de San Jer\u00f3nimo a la calle de las Huertas, en una extensi\u00f3n prodigiosa, que bast\u00f3, no s\u00f3lo a dotar a su palacio de amplias huertas y jardines, picadero y otras oficinas, sino a las dos fundaciones religiosas que ya dijimos hizo antes y despu\u00e9s de ser electo cardenal de la S. I. R.; una de la casa profesa de Jesuitas (despu\u00e9s convento de San Antonio), donde coloc\u00f3 el cuerpo de su glorioso antecesor San Francisco de Borja, duque de Gand\u00eda, y la otra, la de Trinitarios de Jes\u00fas; y no satisfecha a\u00fan su piedad opulenta con estas fundaciones, de que rode\u00f3 su palacio ducal, adquiri\u00f3 el edificio que ocupaba el Hospital General para colocar en \u00e9l a las monjas de Santa Catalina, estableciendo por medio de un arco sobre la calle del Prado la comunicaci\u00f3n de su palacio con la tribuna de esta iglesia.<\/p>\n<p>Este palacio pas\u00f3 despu\u00e9s, por entronque de la familia de los Sandovales con los La Cerdas, a ser propiedad de los duques de Medinaceli, y acaba de ser espl\u00e9ndidamente decorado interior y exteriormente por su ilustre poseedor actual (1860); conserva adem\u00e1s gran parte del rico tesoro de su armer\u00eda, biblioteca y galer\u00eda de pinturas, con infinidad de objetos preciosos de inter\u00e9s art\u00edstico y de utilidad hist\u00f3rica. Con decir que en esta casi regia mansi\u00f3n vivi\u00f3 el poderoso ministro de Felipe\u00a0III, su fundador, durante su inmenso valimiento, y despu\u00e9s, siendo cardenal, queda manifiesta la importancia hist\u00f3rica de este palacio. No fue menor el inter\u00e9s literario de que le revisti\u00f3 despu\u00e9s el ilustre duque de Medinaceli D. Antonio de la Cerda, gran protector de los c\u00e9lebres ingenios de aquel brillante siglo <small>XVII<\/small>, haci\u00e9ndole servir de teatro, donde en suntuosas fiestas palacianas ostentaban las claras dotes de su ingenio los Lopes y Calderones, Guevaras y Moretos y dem\u00e1s que formaban la pl\u00e9yade luminosa de nuestra rep\u00fablica literaria. Habitando en esta casa el insigne Quevedo fue preso, por una s\u00e1tira que se le atribuy\u00f3, en la noche del 7 de Diciembre de 1639.<\/p>\n<p>A este palacio, en fin, se retir\u00f3 Felipe V, a la muerte de su primera esposa D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda Gabriela de Saboya, en Febrero de 1714, por consejo y disposici\u00f3n de la intrigante y poderosa Princesa de los Ursinos<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt161\" id=\"rf161\"><sup>[161]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Frontero a este palacio se eleva hoy el elegante y moderno de los <i>duques de Villa-Hermosa<\/i>, suntuosa obra de primeros a\u00f1os de este siglo, construida por orden de la duquesa viuda D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda Pignatelli y Gonzaga, bajo los planes y direcci\u00f3n del arquitecto D. Antonio L\u00f3pez de Aguado. Este bello edificio es una de las construcciones m\u00e1s dignas e importantes del moderno Madrid. Su interior es correspondiente a sus elegantes fachadas, distingui\u00e9ndose notablemente su grandiosa escalera, la magn\u00edfica capilla ducal y el suntuoso sal\u00f3n de bailes, en que estuvo el teatro de la brillante sociedad del <i>Liceo Art\u00edstico y Literario<\/i>, y las principales habitaciones ocupadas por los duques propietarios, y que en 1823 habit\u00f3 el delf\u00edn de Francia, Duque de Angulema, general\u00edsimo del ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Antes de la construcci\u00f3n de este palacio, y en la \u00bfpoca a que m\u00e1s precisamente se refieren estos paseos, exist\u00eda en aquel sitio el de los duques de Maceda, y otras casas, entre las cuales una pertenec\u00eda al famoso licenciado <i>Gregorio L\u00f3pez Madera<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt162\" id=\"rf162\"><sup>[162]<\/sup><\/a>, y otra a los condes de Atares, de Monterey, de Fuentes y de Arion, en una extensi\u00f3n inmensa, que qued\u00f3 comprendida en el nuevo palacio y su orando y bell\u00edsimo jard\u00edn al Prado, sus cocheras y accesorios a la calle del <i>Turco<\/i>. Dentro de esta escuadra, que forma el mismo, est\u00e1 a\u00fan en pie una casa antigua y baja, de aquel siglo, perteneciente a los mayorazgos de <i>Porras<\/i> y <i>Bozmediano<\/i>, que no sabemos si por corrupci\u00f3n se refieren a los marqueses de Valmediano y de Corres, que hoy poseen y habitan dicha casa. La \u00fanica que formaba la manzana 270, entre las calles del <i>Turco<\/i> y del <i>Flor\u00edn<\/i>, perteneci\u00f3 en el siglo <small>XVII<\/small> a la famosa <i>marquesa del Valle<\/i>, D.\u00aa Mar\u00eda de la Cerda, descendiente de Hern\u00e1n Cortes; luego fue de D. Luis Sp\u00ednola, conde de Siruela, y posteriormente creemos que recay\u00f3 en el <i>Duque de San Pedro<\/i>, que resid\u00eda en Genova, posey\u00e9ndola en su nombre la hermandad del Refugio, por cierta cl\u00e1usula testamentaria del antecesor. Esta casa fue vendida hace pocos a\u00f1os y reconstruida magn\u00edficamente.<\/p>\n<p>Segu\u00eda a esta casa el convento e iglesia de padres cl\u00e9rigos menores del <i>Espirita Santo<\/i>, fundado primeramente por el ilustre caballero modenes <i>J\u00e1come de Gratis<\/i> o de <i>Gracia<\/i>, en sus propias casas y calle que hoy lleva su nombre, y que despu\u00e9s pasaron a ocupar las del Marqu\u00e9s de T\u00e1bara, que estaban en este sitio, donde se construy\u00f3 la iglesia y convento, termin\u00e1ndose aqu\u00e9lla en 1684. Era edificio poco notable bajo el aspecto art\u00edstico, y adem\u00e1s sufri\u00f3 una casi destrucci\u00f3n a consecuencia de un violento incendio ocurrido en 1823, en ocasi\u00f3n de hallarse oyendo misa el Duque de Angulema, general\u00edsimo del ej\u00e9rcito trances de ocupaci\u00f3n, con todo su estado mayor, sobre cuyo suceso se hicieron entonces muchos comentarios.<\/p>\n<p>Retirados los padres, a consecuencia de esta cat\u00e1strofe, al convento de Portaceli, a la muerte de Fernando\u00a0VII, y con ocasi\u00f3n de congregarse las <i>Cortes generales<\/i> del reino en 24 de Julio de 1834, fue designado este edificio para la reuni\u00f3n del <i>Estamento de Procuradores<\/i>; y habilitado convenientemente el templo para sal\u00f3n de sesiones, y d\u00e1ndole un ingreso decoroso por esta plazuela y otro por la accesoria de la calle del Sordo, se hizo en el resto del edificio la distribuci\u00f3n oportuna, y continu\u00f3 sirviendo a este objeto en las diversas y borrascosas legislaturas siguientes, hasta Mayo de 1841, en que, habi\u00e9ndose declarado ruinosa una gran parte de la obra, se traslad\u00f3 el Congreso de Diputados al sal\u00f3n del teatro de Oriente. Acordada despu\u00e9s por ley expresa la construcci\u00f3n del nuevo palacio <i>sobre el sitio mismo que ocupaba el antiguo<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt163\" id=\"rf163\"><sup>[163]<\/sup><\/a>, se coloc\u00f3 por S. M. la reina D.\u00aa Isabel II la primera piedra el d\u00eda 10 de Octubre de 1843; y siguiendo la obra bajo la direcci\u00f3n y planes del arquitecto D. Narciso Pascual y Colomer, qued\u00f3 terminada en 1850, habi\u00e9ndose celebrado en \u00e9l la sesi\u00f3n regia de apertura de las Cortes el d\u00eda 3 de Noviembre de dicho a\u00f1o. No es de esta ocasi\u00f3n entrar en la descripci\u00f3n cr\u00edtica ni art\u00edstica de este moderno palacio, apreciado de diversas maneras, pero que, tal cual es, constituye uno de los principales monumentos art\u00edsticos del Madrid moderno, y el m\u00e1s importante acaso de los construidos en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/16.jpg\" \/><\/p>\n<p class=\"ilustrafull\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-content\/uploads\/sites\/69\/2018\/03\/17.jpg\" \/><\/p>\n<p>Frente a este moderno palacio y antiguo convento del Esp\u00edritu Santo estaba la casa que, desde el reinado de Felipe\u00a0II, servia de Hospital general, y despu\u00e9s, ocupada por las monjas franciscas de <i>Santa Catalina<\/i>, demolida por los franceses, fue sustituida, hacia 1818, por una manzana de casas particulares, siendo de lamentar que no se hubiese aprovechado entonces aquel preferente sitio para la construcci\u00f3n de un gran edificio p\u00fablico de majestuoso aspecto y grandeza.<\/p>\n<p>Al costado de la iglesia del Esp\u00edritu Santo, hoy palacio del Congreso, estaba la casa de los <i>duques de H\u00edjar<\/i>, notablemente mejorada con el rompimiento de la nueva calle de <i>Floridablanca<\/i>, entre ella y dicho palacio, que creemos hizo construir el Marqu\u00e9s de los Balbases, o reformar la que entonces exist\u00eda, propia del <i>Marqu\u00e9s de Sp\u00ednola<\/i>, y antes del caballero D.\u00a0Carlos Stratta, famoso y opulento comerciante, natural de Genova, aunque avecindado en Espa\u00f1a, y tan considerado en la corte de Felipe IV, que mereci\u00f3 de \u00e9l la merced del h\u00e1bito de Santiago para s\u00ed, y para su hijo D. Jos\u00e9 la encomienda de las casas de Toledo y el t\u00edtulo de <i>marqu\u00e9s de Robledo de Chavela<\/i>.<\/p>\n<p>En su casa se visti\u00f3 el mismo rey D. Felipe, el domingo 15 de Febrero de 1637, a efecto de salir con todo el tren para la <i>mascarada Real<\/i> que tuvo en el <i>Buen Retiro<\/i>, en celebridad de la elevaci\u00f3n al imperio de su cu\u00f1ado el Rey de Hungr\u00eda; magn\u00edfica funci\u00f3n, muy se\u00f1alada en los anales de Madrid y que describiremos en el cap\u00edtulo del Buen Retiro. Los ostentosos adornos y grandeza con que estaba enriquecida la casa del caballero Stratta; el fest\u00edn y regalos que tribut\u00f3 al Monarca este opulento magnate, fueron cosa que ocupa algunas p\u00e1ginas en los anales de esta villa; y de esta solemn\u00edsima ocasi\u00f3n databa acaso la se\u00f1al que ostent\u00f3 esta casa hasta nuestros d\u00edas, de una cadena sobre el dintel de la puerta, que tambi\u00e9n ten\u00edan otras casas, como distintivo de haberse aposentado en ellas la persona Real. Este palacio, vendido hace pocos a\u00f1os, fue derribado, y construida en su solar, por la Sociedad apellidada <i>La Peninsular<\/i>, una manzana de elegantes casas.<\/p>\n<p>El palacio de los se\u00f1ores duques de H\u00edjar era moderno y digno de tan ilustres personajes, en quienes han venido a reunirse los marquesados de Orani y de San Vicente, los condados de Aranda, Salvatierra, de Rivadeo y otros muchos; mereciendo especial menci\u00f3n en aqu\u00e9lla el suntuoso <i>sal\u00f3n del solio<\/i>, apellidado de los <i>Tapices<\/i>, en que todos los a\u00f1os recibe S.\u00a0E. con gran solemnidad el vestido que llev\u00f3 S. M. el d\u00eda de la Epifan\u00eda<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt164\" id=\"rf164\"><sup>[164]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Era igualmente notable su lindo teatro, en que se representaron, hasta los primeros a\u00f1os del siglo actual, por las personas m\u00e1s distinguidas de la aristocracia, diversas funciones dram\u00e1ticas y l\u00edricas, algunas de ellas, como la tragedia de <i>Las Troyanas<\/i>, obra del ilustre duque <i>don Agust\u00edn de Silva<\/i>, a que algunas veces asistieron los mismos monarcas<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt165\" id=\"rf165\"><sup>[165]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Contiguo a este palacio est\u00e1 el <i>Hospital Pontificio y Regio de San Pedro de los Italianos<\/i>, establecido en 1598 bajo la protecci\u00f3n del nuncio Camilo Gaetano, y destinado a los naturales de aquel pa\u00eds. Tiene su peque\u00f1a iglesia, muy concurrida, y en la que se celebra el culto con notable aparato; pero bajo el aspecto art\u00edstico ofrece poco digno de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a esta iglesia y hospital hab\u00eda un convento de monjas bernardas, llamadas de <i>Pinto<\/i>, por haber sido fundado en aquella villa en 1539, y trasladadas a \u00e9sta en 1588. Era un edificio muy poco notable, y su iglesia, pobre y desnuda de adornos; pero con su jard\u00edn accesorio comprend\u00eda 66.779 pies entre la Carrera de San Jer\u00f3nimo y la calle del Ba\u00f1o; y habiendo sido demolida hacia 1837, se construyeron en \u00e9l tres magn\u00edficas casas particulares. Tambi\u00e9n se demoli\u00f3 la moderna de los duques de Tam\u00e1mes, por el saliente que hac\u00eda estrechando la calle, y la contigua de la Marquesa de Valdegama, en cuya esquina estaba el sotanillo llamado la <i>Botiller\u00eda de Canosa<\/i>, que hac\u00eda las delicias de nuestros padres y abuelos.<\/p>\n<p>Otras varias casas, propias de la grandeza, se levantaron en esta Carrera, en los siglos\u00a0<small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small>, alguna de los cuales, como la se\u00f1alada con el n\u00famero 5 antiguo y 40 moderno, propia de los marqueses de <i>Iturbieta<\/i>, esquina a la calle del Ba\u00f1o, ha sido reconstruida de planta; la del n\u00famero 38, propiedad, despu\u00e9s, del general Li\u00f1an, que fue de los marqueses de Casa-Pont\u00e9jos, esquina a la del Lobo, existe en pi\u00e9; habi\u00e9ndose derribado, pocos a\u00f1os ha, la del Pr\u00edncipe de las <i>Torres<\/i>, en donde estuvo la famosa <i>fonda y caf\u00e9 de la Fontana de Oro<\/i>, y despu\u00e9s el hotel y librer\u00eda de Morder; y a la acera izquierda existen tambi\u00e9n las modernas del <i>Marqu\u00e9s de Santiago<\/i> (donde ahora est\u00e1 el <i>Casino<\/i>) y la del <i>Conde de Villapaterna<\/i>, D. Antonio Pando y Bringas, hoy del <i>se\u00f1or Marqu\u00e9s de Miraflores<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt166\" id=\"rf166\"><sup>[166]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Terminaba la Carrera en la Puerta del Sol con los dos edificios religiosos de la <i>Victoria<\/i> y el <i>Buen Suceso<\/i>. Del primero ya hablamos en el cap\u00edtulo anterior: del <i>Hospital de Corte<\/i>, y de su iglesia titulada del Buen Suceso, trataremos en el cap\u00edtulo de la Puerta del Sol.<\/p>\n<p>Las calles que ponen en comunicaci\u00f3n esta elegante <i>Carrera<\/i> con la aun m\u00e1s espl\u00e9ndida calle de <i>Alcal\u00e1<\/i> no corresponden en modo alguno a la importancia de ambas y a la numerosa y activa circulaci\u00f3n que existe entre ellas. Son, por el contrario, de las m\u00e1s estrechas, inc\u00f3modas y mal decoradas de Madrid.<\/p>\n<p>Empezando por el lado m\u00e1s inmediato a la Puerta del Sol, se nos presenta desde luego (y cabalmente en el ponto m\u00e1s interesante, por la confluencia de las calles del Pr\u00edncipe y de la Cruz) la mezquina y sombr\u00eda apellidada antiguamente de los <i>Panaderos<\/i>, despu\u00e9s de los <i>Peligros<\/i> (\u00a1ancha!), y en la actualidad de <i>Sevilla<\/i>, y que por su estrechez ha habido necesidad de cerrar al tr\u00e1nsito de carruajes, asfalt\u00e1ndola, y hay precisamente que ensanchar en otro tanto, si ha de corresponder a la importancia del punto que ocupa.<\/p>\n<p>Flanquean a este callej\u00f3n por ambos lados los dos, aun m\u00e1s inmundos, apellidados el primero, en lo antiguo, de los <i>Bodegones<\/i>, despu\u00e9s de <i>Hita<\/i>, y actualmente <i>traves\u00eda de los Peligros<\/i> (\u00a1y tan peligrosa traves\u00eda!), y frontero a \u00e9l el de los <i>Gitanos<\/i>, verdaderos alba\u00f1ales de inmundicia social, dignos en un todo de sus menguados nombres y reputaci\u00f3n. La calle de los <i>Cedaceros<\/i>, tambi\u00e9n estrecha, aunque habilitada, por la necesidad, para el tr\u00e1nsito de carruajes, ha reformado en estos a\u00f1os su caser\u00edo, quedando en pie todav\u00eda del antiguo dos \u00fanicas casas principales, una se\u00f1alada con el n\u00famero 11 nuevo, que fue del Marqu\u00e9s de <i>Valpara\u00edso<\/i>, y despu\u00e9s de los condes de <i>Parsent<\/i>, y otra, n\u00famero 13, con vuelta a la calle del <i>Sordo<\/i>, del Marqu\u00e9s de Santiago. Dicha calle del Sordo y su paralela la de la <i>Greda<\/i> sufrieron plena trasformaci\u00f3n, por la importancia que han adquirido con la construcci\u00f3n del palacio del Congreso y del teatro de la Zarzuela en estos \u00faltimos a\u00f1os, y con la prolongaci\u00f3n recientemente hecha hacia el Prado por el jard\u00edn de Villahermosa.<\/p>\n<p>La de la <i>Greda<\/i> ha aprovechado para su reforma total de la venta, hecha hace algunos a\u00f1os, del inmenso jard\u00edn y corral\u00f3n que pertenecieron al palacio del Duque de Maceda, y despu\u00e9s a la Duquesa de Mediuaceli, entre dicha calle, la del Sordo y la del Turco. En este terreno, adem\u00e1s de haberse roto una nueva calle traviesa, titulada de <i>Jovellanos<\/i>, se han construido varias casas nuevas, algunas de ellas casi unos palacios, y en la nueva de Jovellanos, el lind\u00edsimo teatro, ya mencionado, de la Zarzuela.<\/p>\n<p>La calle del <i>Turco<\/i> (apellidada antes de los <i>Siete jardines<\/i>, cuyo nombre cambi\u00f3 por el que hoy lleva, a causa de haber sido alojado, en la gran casa de la esquina a la de Alcal\u00e1, el Embajador del Gran Turco, que vino a Madrid en 1649)<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt167\" id=\"rf167\"><sup>[167]<\/sup><\/a> no ofrece otro objeto notable que el sencillo y prolongado edificio, construido en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo anterior bajo la direcci\u00f3n del arquitecto D.\u00a0Manuel Mart\u00edn Rodr\u00edguez, sobrino y disc\u00edpulo del famoso D. Ventura, y con destino a almac\u00e9n de cristales procedentes de la Real f\u00e1brica de la Granja. Despu\u00e9s estuvo ocupado por la Sociedad Econ\u00f3mica Matritense, que ten\u00eda en \u00e9l sus c\u00e1tedras de Econom\u00eda pol\u00edtica, Taquigraf\u00eda y otras y el <i>Colegio de sordomudos y ciegos<\/i>, instituci\u00f3n de la misma Sociedad. Tambi\u00e9n estuvo en \u00e9l establecido el <i>Conservatorio de Artes<\/i>, y en sus salas se celebr\u00f3 la primera exposici\u00f3n de industria en 1828. Hoy, roto este edificio para la continuaci\u00f3n de la calle de la Greda, est\u00e1 ocupado una parte por la Escuela de Caminos y Canales, y otra y principal por la Caja de Dep\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Entremos ya en la hermosa calle de Alcal\u00e1, la primera, m\u00e1s autorizada y digna v\u00eda del Madrid moderno, desde la Puerta del Sol al paseo del Prado, o m\u00e1s bien al arco de triunfo erigido al gran Carlos\u00a0III, que sirve de entrada al camino real de Arag\u00f3n con el nombre de <i>Puerta de Alcal\u00e1<\/i>. Hemos dicho en otro art\u00edculo que cuando Madrid estaba limitado a la parte oriental por la <i>Puerta del Sol<\/i>, exist\u00eda entre dicho sitio y el <i>Prado de la Villa<\/i> un extenso olivar, que dio su nombre a la nueva calle, formada a mediados del siglo <small>XVI<\/small>, con el nombre de <i>calle de los Olivares<\/i> y de los <i>Ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>. Prolongaci\u00f3n de la espaciosa l\u00ednea de Poniente a Oriente, que ven\u00eda dividiendo a Madrid desde la antigua puerta de la Vega, la calle de Alcal\u00e1, como su paralela la Carrera de San Jer\u00f3nimo, no tard\u00f3 en ser preferida por las clases m\u00e1s elevadas para la construcci\u00f3n de sus aristocr\u00e1ticas mansiones y para la fundaci\u00f3n (de moda en aquellos tiempos) de suntuosos conventos y casas religiosas.<\/p>\n<p>De \u00e9stos (ademas de la iglesia y hospital Real del Buen Suceso, que ocupaba el ingreso de esta calle y la Carrera de San Jer\u00f3nimo) se trajo ya a la de Alcal\u00e1, y cuando aun era arrabal, a mediados del siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, el de monjas <i>bernardas<\/i> que exist\u00eda en la villa de <i>Vallecas<\/i>, fundado por Alvar Garcidiez de Rivadeneyra, maestresala de Enrique IV; construy\u00e9ndoselas de orden del cardenal Sil\u00edceo, Arzobispo de Toledo, el convento e iglesia que ocuparon hasta nuestros d\u00edas, con vuelta a la callejuela que fue titulada con el nombre de una imagen llamada <i>Nuestra Se\u00f1ora de los Peligros<\/i>, de poco m\u00e1s de tercia de alta, que trajo el doctor Herrera de Ja\u00e9n, y a quien, por los trabajos de que le hab\u00eda librado, puso dicha advocaci\u00f3n y coloc\u00f3 en este mismo templo.<\/p>\n<p>Por otro lado, la tal callejuela justifica muy bien este t\u00edtulo, y anteriormente aun m\u00e1s que en el d\u00eda, porque hasta fines del siglo pasado avanzaba tanto la cerca del convento, que reduc\u00eda aqu\u00e9lla a una suma estrechez, hasta que el Conde de Montarco, presidente de Castilla, a despecho de las monjas, y con una dosis de energ\u00eda muy notable en aquella \u00e9poca, la hizo retirar hasta el sitio que ocup\u00f3 despu\u00e9s, que no era mucho. Este edificio desdichado y viejo, que despu\u00e9s de la traslaci\u00f3n de las monjas fue sucesivamente destinado a <i>instrucci\u00f3n de quintos y de milicianos, a colegio electoral, a museo filarm\u00f3nico, a bolsa de comercio, a teatro l\u00edrico, a colegio de ense\u00f1anza y d almac\u00e9n de plomos<\/i>, ha desaparecido para dar lugar a la construcci\u00f3n de magn\u00edficas casas, muy propias de tan privilegiada localidad, permitiendo al mismo tiempo ensanchar y regularizar considerablemente la estrecha y pasajera calle, que debe pronto cesar de ser y llamarse de los Peligros.<\/p>\n<p>A principios del siglo <small>XVII<\/small> se trasladaron tambi\u00e9n a Madrid, desde la villa de Almonacid de Zurita, las se\u00f1oras <i>comendadoras de la Orden de Calatrava<\/i>, y con la protecci\u00f3n y dones del Monarca pudieron construir su iglesia y convento, que no carecen de ostentaci\u00f3n, en el sitio que hoy ocupan en lo alto de la calle de Alcal\u00e1, a la cual favorece mucho la hermosa c\u00fapula que cubre el crucero del templo. Este convento y su religiosa comunidad no se han salvado de la destrucci\u00f3n y trasiego general de esta \u00faltima \u00e9poca, quedando s\u00f3lo la iglesia, en que se contin\u00faa sin interrupci\u00f3n el culto divino, con gran solemnidad y pompa, a que se asocian las \u00f3rdenes militares de <i>Calatrava<\/i> y <i>Montesa<\/i>, que asisten en ella a sus solemnes funciones y ceremonias. Todav\u00eda m\u00e1s adelante, en la misma calle y en el terreno convertido hoy en jard\u00edn del Marqu\u00e9s de Casa-Riera, hab\u00eda otro convento de monjas Lasuaronesas, carmelitas recoletas, denominadas las Baronesas, por su fundadora la baronesa D.\u00aa\u00a0Beatriz Silveira, que fue demolido, y vendido su solar en 1836.<\/p>\n<p>\u00daltimamente, enfrente de \u00e9ste se construy\u00f3, con puerta a la calle de los <i>Ca\u00f1os de Alcal\u00e1<\/i>, en los primeros a\u00f1os del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, el convento de <i>padres carmelitas descalzos<\/i> de San Hermenegildo, aunque la iglesia actual fue construida en 1742; hoy sirve de parroquia de <i>San Jos\u00e9<\/i>, y es acaso la m\u00e1s hermosa y capaz de las iglesias parroquiales de Madrid. Fue trasladada a ella la parroquialidad a la extinci\u00f3n de los regulares en 1836, habiendo estado antes en el hospital de Flamencos, calle de San Marcos, en las monjas de G\u00f3ngora y en la capilla que fund\u00f3 para este objeto, en 17-15, en la sala teatro de su propio palacio, el Duque de Fr\u00edas D. Bernardino Fern\u00e1ndez de Velasco. La iglesia actual de <i>San Jos\u00e9<\/i>, o del <i>Carmen<\/i>, tiene contigua la capilla de Santa Teresa, fundada primitivamente por el c\u00e9lebre y desdichado ministro D. Rodrigo Calder\u00f3n, marqu\u00e9s de Siete Iglesias, y en ella estuvo depositado su cad\u00e1ver hasta ser trasladado a las monjas de Portaceli de Valladolid. El convento, que ocupaba toda la inmensa manzana n\u00famero 288, entre las calles de <i>Alcal\u00e1<\/i> de las <i>Torres<\/i>, de las <i>Siete Chimeneas<\/i> y del <i>Barquillo<\/i>, en una extensi\u00f3n de 202.668 pies, y la huerta, que ya hab\u00eda sido mermada en tiempo en que viv\u00eda en la casa frontera el <i>Pr\u00edncipe de la Paz<\/i>, para formar la plazuela que tom\u00f3 del mismo el t\u00edtulo de <i>Almirante<\/i>, hoy del <i>Rey<\/i>, han sido vendidos despu\u00e9s, y construidas en ella diversas casas particulares y el teatro de Apolo.<\/p>\n<p>Entre los edificios civiles que ostenta esta hermosa calle de Alcal\u00e1, sobresale por su belleza e importancia, y ocupa el primer lugar, despu\u00e9s del Real palacio, entre todos los p\u00fablicos de Madrid, el construido en el reinado del gran Carlos\u00a0III con destino a <i>Aduana<\/i>, y que hoy ocupan el <i>Ministerio de Hacienda<\/i> y sus dependencias. Los planos y direcci\u00f3n de este suntuoso palacio, terminado en 1769, corrieron a cargo del general D. Francisco Sabatini, y su elegante arquitectura y el buen gusto de su ornato traen a la memoria los primeros y mas celebrados palacios de Italia, al paso que por su extensi\u00f3n, solidez y grandeza, puede sostener la comparaci\u00f3n con los buenos de otras capitales. Desgraciadamente, no h\u00fabola mejor elecci\u00f3n en cuanto al sitio en que est\u00e1 construido, costanero e intercalado entre otras casas, que no le permiten ostentar fachadas laterales a Levante y Poniente, y campear con la independencia y desahogo que requer\u00edan su importancia y m\u00e9rito art\u00edstico; y lo peor fue que, para adquirir aquel sitio tan inconveniente, hubo necesidad de comprar a gran costa hasta <i>diez y seis casas<\/i> que ocupaban aquella superficie de 80.000 pies pr\u00f3ximamente, y demolerlas, en vez de haberse fijado en otro sitio aislado; no renunciamos todav\u00eda, sin embargo, a que alg\u00fan d\u00eda llegue a ostentar una nueva fachada al lado que mira a la Puerta del Sol, rompi\u00e9ndose por all\u00ed una calle o pasaje de comercio por el sitio que ocupa la casa del Marqu\u00e9s de la Torrecilla, que sale a la calle angosta de San Bernardo, hoy de la Aduana.<\/p>\n<p>Lindante con este suntuoso edificio luce todav\u00eda (proporci\u00f3n guardada) el otro que ocupa en su parte principal la <i>Real Academia de Nobles Artes de San Fernando<\/i>, y en el piso segundo el <i>Gabinete de Historia Natural<\/i>, a cuya reuni\u00f3n alude la elegante inscripci\u00f3n que D.\u00a0Juan de Iriarte compuso y est\u00e1 colocada sobre la puerta principal: <i>\u00abCarolus III rex, naturam et artem sub uno tecto in publicam utilitatem consociavit\u00bb<\/i>. Efectivamente, en los salones bajos y principales, ocupados por la Academia, se encuentran sus bellas <i>galer\u00edas de pintura y escultura<\/i> y algunas de sus ense\u00f1anzas, y en la parte alta de este edificio el precioso gabinete de <i>Historia Natural<\/i>; pero esta reuni\u00f3n de ambos important\u00edsimos establecimientos, que pudo tolerarse en una misma casa cuando eran, puede decirse, nacientes, no tard\u00f3 en hacerse incompatible con el aumento y prosperidad sucesiva de ambos; y ya en el reinado del mismo Carlos III dispuso aquel gran monarca la \u00ab\u00abinstrucci\u00f3n del magn\u00edfico <i>Museo del Prado<\/i>, con destino a la colocaci\u00f3n del de <i>Ciencias Naturales<\/i>; pero como este untuoso edificio ha recibido otra aplicaci\u00f3n, al paso que el Gabinete ha crecido extraordinariamente en preciosos objetos de los tres reinos, que no pueden ser disfrutados ni colocados cient\u00edficamente en las estrechas y sombr\u00edas salas de esta casa, es de absoluta necesidad su traslaci\u00f3n a otro edificio, si puede ser, construido expresamente; sobre lo cual creemos que existan planes y aun cesi\u00f3n por parte de S. M. del sitio conveniente en el Retiro; reuniendo as\u00ed, como deben estarlo, los tres establecimientos que forman el <i>Museo de Ciencias Naturales<\/i>, a saber: el <i>Gabinete<\/i>, el <i>Bot\u00e1nico<\/i> y el <i>Observatorio Astron\u00f3mico<\/i>. Esta casa fue obra del arquitecto D. Pedro Rivera, y sirvi\u00f3 primero para el <i>Estanco del tabaco<\/i>, siendo adquirida a censo, por el Gobierno, de D. Francisco de Goyeneche, conde de Saceda, marqu\u00e9s de Belzunce; no carece de grandiosidad, especialmente en su portal y hermosa escalera, si bien recarg\u00f3 la portada con los adornos acostumbrados de su gusto, que fueron mandados quitar, y reformada aqu\u00e9lla, cuando Carlos III coloc\u00f3 all\u00ed la Academia y Gabinete; tiene de sitio 36.695 pies.<\/p>\n<p>Aunque no precisamente en la calle de Alcal\u00e1, sino mirando a \u00e9sta desde larga distancia, se levanta el ostentoso palacio de <i>Buenavista<\/i>, que hoy ocupa el <i>Ministerio de la Guerra<\/i>, obra verdaderamente regia, mandada construir en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo pasado por la c\u00e9lebre duquesa de Alija D.\u00aa\u00a0Mar\u00eda del Pilar Teresa de Silva y su esposo el Marqu\u00e9s de Villafranca, que no llegaron, sin embargo, a verle concluido ni a habitarle. En 1805 fue comprado este palacio a los herederos de la Duquesa por la villa de Madrid, y regalado al almirante <i>Pr\u00edncipe de la Paz<\/i>, que tampoco lo lleg\u00f3 a ocupar; y secuestrados en 1808 los bienes de \u00e9ste, ha venido recibiendo distintas aplicaciones, tales como <i>Parque de Artiller\u00eda, Museo militar<\/i>, habitaci\u00f3n del regente del reino <i>Duque de la Victoria<\/i><a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt168\" id=\"rf168\"><sup>[168]<\/sup><\/a>, del embajador turco <i>Fuad-Efend\u00ed<\/i>, y por \u00faltimo <i>Ministerio de la Guerra<\/i>. En \u00e9l tambi\u00e9n fueron recientemente alojados el pr\u00edncipe Muley-El-Abbas y los embajadores de Marruecos que vinieron a Madrid despu\u00e9s de la paz en 1860.<\/p>\n<p>En el sitio eme ahora ocupa este suntuoso palacio y sus cercan\u00edas estaban las casas del Marqu\u00e9s de la <i>Ensenada<\/i>, de D.\u00a0Francisco de Rojas, Diego de Vargas, D. Rodrigo de Silva y otros, formando las calles de la <i>Emperatriz<\/i>, de <i>Buenavista<\/i> (hoy cerradas), y que sal\u00edan a la del <i>Barquillo<\/i>, y la plazuela de <i>Chamber\u00ed<\/i>, dentro del inmenso t\u00e9rmino comprendido ahora bajo el n\u00famero de la manzana 277, y que ha absorbido tambi\u00e9n las 286 y 287. A su l\u00edmite por la calle de Alcal\u00e1 a la del Barquillo se alza hoy la moderna casa del Marqu\u00e9s de Casa-Irujo, y a la esquina del paseo de Recoletos la casa que fue <i>Direcci\u00f3n de Infanter\u00eda<\/i>, y despu\u00e9s habitaci\u00f3n del Presidente del Consejo de Ministros<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt169\" id=\"rf169\"><sup>[169]<\/sup><\/a>. Este edificio (considerado tambi\u00e9n como del Estado, aunque procedente igualmente del secuestro de Godoy, y en que vivi\u00f3 su hermano don Diego en 1808) no merec\u00eda ciertamente detenernos en \u00e9l, y \u00fanicamente como recuerdo hist\u00f3rico repetiremos que su hermoso jard\u00edn era la misma famosa huerta del regidor <i>Juan Fern\u00e1ndez<\/i>, c\u00e9lebre por su amenidad, y relacionada con las memorias po\u00e9ticas del siglo <small>XVII<\/small>, como sitio que era entonces de p\u00fablica recreaci\u00f3n, y a que aludieron y en el que colocaron algunas ingeniosas escenas de sus dramas los c\u00e9lebres escritores de aquella \u00e9poca, entre ellos Tirso de Molina, que la dedic\u00f3 y consign\u00f3 su nombre en una comedia entera: <i>La Huerta de Juan Fern\u00e1ndez<\/i>.<\/p>\n<p>Estos son los principales edificios de la hermosa calle de Alcal\u00e1, que, como tan principal y se\u00f1alada, no tard\u00f3 en ser escogida por la nobleza de la corte para su residencia y mansi\u00f3n, construyendo desde principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small> considerables casas particulares; hoy existen ya muy pocas de ellas, habiendo sido sustituidas casi todas con otras aun m\u00e1s suntuosas y decoradas. Entre las que aun existen de aquella \u00e9poca, apenas podr\u00e1 citarse alguna otra, como la \u00faltima de dicha calle con vuelta al Prado, propia hoy de los marqueses de Alca\u00f1ices y antes de los duques de <i>Arion<\/i> y de <i>B\u00e9jar<\/i>, construida por D. Luis M\u00e9ndez Carrion, marqu\u00e9s del Carpio, y que aun conserva la torrecilla sobre su esquina, que era el distintivo de todas las <i>casas principales<\/i> de la antigua nobleza madrile\u00f1a.<\/p>\n<p>La que estaba contigua, que fue del Marqu\u00e9s de Villamaina y despu\u00e9s de los condes de <i>Campo Alange<\/i>, sirvi\u00f3 desde muy antiguo de residencia a la <i>embajada inglesa<\/i>. En ella se refugi\u00f3, en 16 de Mayo de 1726, el famoso ministro de Felipe\u00a0V, <i>Duque de Riperd\u00e1<\/i>, y de ella fue extra\u00eddo, en 25, con notable allanamiento y violencia, de la mansi\u00f3n del embajador <i>Stanhope<\/i>, que ocasion\u00f3 tan vivas reclamaciones de parte del gobierno brit\u00e1nico. En ella, en fin, hemos conocido en nuestros d\u00edas de ministros de la Gran Breta\u00f1a a <i>sir<\/i> Enrique Wellesley, hermano del c\u00e9lebre lord Wellington, <i>sir<\/i> Jorge Williers (<i>lord Clarendon<\/i>), despu\u00e9s ministro de Negocios Extranjeros en Inglaterra; <i>mister<\/i> Asthon y otros, hasta que, adquirida dicha casa por el rico banquero <i>Sr. Santa Marca<\/i>, hizo construir en su solar una de las m\u00e1s ostentosas y magn\u00edficas entre las particulares.<\/p>\n<p>La casa-palacio n\u00famero 64, que hoy posee el Marqu\u00e9s de <i>Casa-Riera<\/i>, y ha enriquecido con obras de consideraci\u00f3n y con un nuevo jard\u00edn en el solar del convento de las Baronesas, es tambi\u00e9n moderna, de principios del siglo actual, y fue construida y se\u00f1alada en dote para la se\u00f1ora Duquesa de Abrantes, por cuya circunstancia era designada con el nombre de la <i>Casa de los Alfileres<\/i>. En lo antiguo exist\u00eda en este solar la que el Marqu\u00e9s de Au\u00f1on (de quien ya hablamos en el cap\u00edtulo correspondiente a la parroquia de Santiago) hizo labrar para su hijo natural <i>D.\u00a0Rodrigo de Herrera<\/i>, c\u00e9lebre poeta dram\u00e1tico, autor de las comedias <i>Del Cielo viene el buen rey<\/i> y <i>La Fe no ha menester armas<\/i>. Despu\u00e9s fue del Conde de <i>Miranda<\/i> y de las memorias fundadas por el <i>Marqu\u00e9s de Mancera<\/i>. Ya queda dicho que a mediados del siglo <small>XVII<\/small> fue alojado en esta casa el embajador turco, que dio nombre a la calle contigua; en el edificio nuevo vivieron en nuestros d\u00edas los marqueses de Ariza, el embajador de Rusia Pr\u00edncipe Tatischef, y el c\u00e9lebre provisionista franc\u00e9s y gran financiero <i>Mr. Ouvrard<\/i> en 1823 y 24, en cuyo tiempo se celebraron en sus salones magn\u00edficos saraos y festines, hasta que la adquiri\u00f3 el se\u00f1or <i>Riera<\/i>, que ha invertido en su decoraci\u00f3n grandes sumas. La extensi\u00f3n de esta casa y sus dos jardines es considerable; adem\u00e1s tiene enfrente, en la calle del Turco, otra tambi\u00e9n grande para cocheras y oficios, con la que se comunica por una galer\u00eda subterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>Las dos casas modernas que est\u00e1n m\u00e1s arriba, conocida una por la de los <i>Heros<\/i> y por el <i>almac\u00e9n de cristales<\/i> (que S.\u00a0A. el infante D. Sebasti\u00e1n despu\u00e9s ocup\u00f3, y hoy ocupa la Presidencia del Consejo de Ministros), y la otra, en que se baila el <i>Dep\u00f3sito Hidrogr\u00e1fico<\/i>, fueron tambi\u00e9n de la antigua nobleza; y la del Conde de <i>Saceda<\/i>, que s\u00f3lo ten\u00eda piso bajo, aunque en la grande extensi\u00f3n de 32.284 pies, tambi\u00e9n ha sido sustituida por un nuevo edificio, propio del Sr. Casariego. Otros opulentos capitalistas han construido en estos \u00faltimos a\u00f1os elegantes casas en el sitio que ocupaban las antiguas, entre ellas la <i>Hospeder\u00eda de los Cartujos<\/i>, sobre cuya puerta estaba colocada la famosa estatua de San Bruno, obra muy excelente del escultor Pereira<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt170\" id=\"rf170\"><sup>[170]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En toda aquella acera no ha quedado, pues, en pi\u00e9, de las casas nobiliarias antiguas, m\u00e1s que la se\u00f1alada con el n\u00famero 44 nuevo, que hace esquina y vuelve a la de Cedaceros, y fue del mayorazgo fundado por <i>Baltasar Gil Imon de la Mota<\/i>. Todas las dem\u00e1s son nuevas, construidas sobre las ruinas de las antiguas, y obra de la opulencia mercantil y de la clase media, que ha desalojado de all\u00ed a la antigua aristocracia. Lo mismo sucede en la acera opuesta, donde, a excepci\u00f3n de la casa del <i>Marqu\u00e9s de la Torrecilla<\/i>, n\u00famero 15, inmediato ala Aduana, y la se\u00f1alada con el n\u00famero 25 nuevo, del <i>Conde de Pino-Hermoso<\/i>, que fue del de <i>Villareal<\/i>, donde hoy est\u00e1 el Veloz-Club, ninguna otra queda ya de las del siglo\u00a0<small>XVII<\/small>, habiendo sufrido las restantes renovaci\u00f3n completa o parcial en manos de los capitalistas modernos.<\/p>\n<p>Tal como hoy se ostenta esta magn\u00edfica calle, puede sostener la comparaci\u00f3n con las primeras de otras capitales europeas, y recientemente, con el ensanche de la Puerta del Sol, aunque pierde en longitud, gana en anchura por su entrada, que antes era de 47 pies por aquel extremo, mientras que llega a contar 233 a la entrada del Prado. Tambi\u00e9n pudiera allanarse algo m\u00e1s el desnivel del pavimento, de suerte que permitiera disfrutar su vista de un extremo al otro, si bien es preciso confesar que en estos \u00faltimos a\u00f1os ha recibido considerables mejoras en este punto, y con la colocaci\u00f3n de sus espaciosas aceras, de las columnas para el alumbrado y el plant\u00edo de los \u00e1rboles en toda la mitad baja, que lo permite por su anchura, se ha acercado mucho al grado de elegancia que reclamaba la primera calle de la capital. Bajo este car\u00e1cter (que no adquiri\u00f3, sin embargo, hasta ya entrado el siglo\u00a0<small>XVIII<\/small>, venciendo a su rival y paralela la Carrera de San Jer\u00f3nimo) la calle de Alcal\u00e1 viene ocupando las p\u00e1ginas de la historia madrile\u00f1a en esta \u00faltima \u00e9poca, y figurando desde entonces en primera l\u00ednea en las demostraciones solemnes a que dieron lugar las guerras, los levantamientos y tumultos populares, las entradas triunfales, y las ceremonias y festejos de la corte y villa. En unas ocasiones, y seg\u00fan lo han requerido las circunstancias, se ha visto cubierta de tropas y ca\u00f1ones, de fosos y barricadas; en otras, por fortuna m\u00e1s frecuentes, se ha mirado engalanada con los arcos de Tito y de Trajano, con las agujas de Luksor, con los templetes aleg\u00f3ricos de Atenas y Corinto.<\/p>\n<p>El \u00faltimo trozo de esta hermosa calle, m\u00e1s all\u00e1 del paseo del Prado, est\u00e1 embellecido por la derecha con la verja de los jardines del Retiro, y las construcciones modernas a su izquierda. Hasta el reinado de Felipe\u00a0III no se construy\u00f3 puerta de ingreso por este lado, y entonces, y con motivo de la entrada de la reina do\u00f1a Margarita en 1599, se levant\u00f3 \u00e9sta como hacia el sitio donde hoy est\u00e1 la entrada del Retiro por la Glorieta. Era mezquina, y consist\u00eda en dos torrecillas con un arco en medio, y fue derribada en 1764, cuando, con ocasi\u00f3n del advenimiento del gran Carlos III al trono espa\u00f1ol, se acord\u00f3 levantar, bastante m\u00e1s apartado, el magn\u00edfico arco de triunfo que hoy sirve de puerta, que dirigi\u00f3 el teniente general don Francisco Sabatini, y es una de las m\u00e1s preciadas obras de aquel reinado, terminada en 1778, seg\u00fan se ve por la dedicatoria de su frontis:<\/p>\n<p class=\"cit cursiva\">Rege Carolo III. Anno MDCCLXXVIII.<\/p>\n<p>Hoy, demolido todo el caser\u00edo y la parte del Retiro y cerca que circundaba el arco, se ha formado la anch\u00edsima plaza titulada de la Independencia, dejando aislado en su centro el monumento.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":22,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-69","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/69","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/69\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":230,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/69\/revisions\/230"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/69\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=69"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=69"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=69"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}