{"id":76,"date":"2018-03-20T12:16:01","date_gmt":"2018-03-20T12:16:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/__unknown__-27\/"},"modified":"2018-03-20T18:17:13","modified_gmt":"2018-03-20T18:17:13","slug":"linea-del-norte","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/chapter\/linea-del-norte\/","title":{"rendered":"XX. L\u00ednea del norte de la Puerta del Sol a la de Bilbao"},"content":{"raw":"Volviendo a nuestros paseos despu\u00e9s del episodio que nos hemos permitido en el punto central de la Puerta del Sol, seguiremos ahora la l\u00ednea septentrional, que tiene por l\u00edmites las puertas de <i>Santa B\u00e1rbara<\/i> y de <i>Bilbao<\/i> (antes de los <i>Pozos<\/i>\u00bb comprendiendo al paso (para no dejarnos nada rezagado) la calle del Carmen, que parte del mismo punto y en la propia direcci\u00f3n hasta el postigo de San Mart\u00edn, donde nos encontramos ya con el antiguo arrabal que antes describimos.\r\n\r\nDe las dem\u00e1s calles que parten de aquella plaza en todas direcciones hasta la de los Preciados inclusive, ya queda hablado en los cap\u00edtulos respectivos, rest\u00e1ndonos solamente hacer menci\u00f3n de las dichas del <i>Carmen<\/i> y de la <i>Montera<\/i> y sus traviesas hasta la de Jacometrezo inclusive, que enlaza la nueva poblaci\u00f3n con dicho antiguo arrabal.\r\n\r\nHoy estas calles, important\u00edsimos puntos mercantiles y favoritos del capricho y de la moda, son para Madrid lo que las calles <i>Vivienne<\/i> y de <i>Richelieu<\/i> para Par\u00eds, con la notable y sensible diferencia de que all\u00ed los preciosos objetos y mercanc\u00edas que las decoran y embellecen son fruto de su industria ind\u00edgena, mientras las de Madrid ya citadas no ostentan, por lo general, otra cosa que las ricas manufacturas extranjeras.\r\n\r\nHasta la misma poblaci\u00f3n de estas calles es ex\u00f3tica (especialmente la de la Montera), compuesta en su mayor parte de naturales de Francia y otros pa\u00edses, aunque avecindados en Madrid. El lujo y multitud de los almacenes y tiendas de comercio en que est\u00e1n convertidos hasta los mismos portales de las casas; la infinidad de muestras o ense\u00f1as de las sastrer\u00edas, modistas, peluquer\u00edas, sombrereros y tiendas de telas y quincalla, que cubren literalmente las ventanas, los balcones, las fachadas casi todas; la animaci\u00f3n consiguiente a este inmenso movimiento mercantil, y aun la misma forma de esta hermosa calle en suave pendiente desde su principio hasta la Puerta del Sol, ostentando en su centro una fuente moderna, inaugurada en 1833, aunque de forma impropia de aquel sitio (ya ha sido derribada), todo esto reunido contribuye al conjunto y especial fisonom\u00eda de esta interesante calle madrile\u00f1a. El nombre de la <i>Montera<\/i>, que llev\u00f3 desde los principios, quieren algunos que sea corrupci\u00f3n de la Monter\u00eda, por ser el sitio por donde sal\u00edan para las grandes monter\u00edas o cazas; y otros la atribuyen a cierta beldad que habitaba en ella en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, y era esposa del montero del Rey. Contiguo a la fuente, el sitio que media hasta cerca de la parroquia de San Luis sirvi\u00f3 en los siglos <small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small> para la venta del pan, cuyos puestos o tinglados ten\u00edan delante una red defensiva, de que le ha quedado al sitio el nombre vulgar de la <i>Red de San Luis<\/i>. Posteriormente, y hasta hace pocos a\u00f1os, ha habido cajones para la venta de carnes, verdura y frutas, que se han quitado muy acertadamente de all\u00ed. La parroquia de San Luis, obispo, que se alza en el comedio de esta calle, fue erigida en 1541 como aneja de la de San Gines; hoy es una de las principales de Madrid, y su templo, construido a fines del siglo <small>XVII<\/small>, es de los m\u00e1s espaciosos y concurridos, aunque no tiene nada notable bajo el aspecto art\u00edstico. La portada es obra del corruptor don Jos\u00e9 Donoso, a quien se atribuye tambi\u00e9n el pesado ornato churrigueresco del retablo del altar mayor.\r\n\r\nEntre esta calle de la Montera y la del <i>Carmen<\/i> desde la <i>Puerta del Sol<\/i> hasta la calle de Jacometrezo, la industria mercantil va invadiendo y monopolizando el sitio todo, en t\u00e9rminos que apenas queda ya resto alguno de las antiguas construcciones que pudieran tener alg\u00fan inter\u00e9s hist\u00f3rico. El \u00fanico acaso que sirve de excepci\u00f3n es la iglesia del <i>Carmen Calzado<\/i>, y su convento, destinado hoy a las oficinas de la Deuda del Estado. Ya dijimos en su lugar que la casa <i>manceb\u00eda p\u00fablica<\/i>, que estaba a principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small> en el sitio donde ahora el palacio de los condes de O\u00f1ate, se mand\u00f3 trasladar a ese punto por Real c\u00e9dula de Carlos I, fecha 28 de Julio de 1541, lo cual se verific\u00f3 compr\u00e1ndose para ello por la villa un sitio que ten\u00eda Juan de Madrid, mercader, y estaba <i>a la cava de la Puerta del Sol<\/i>, donde se construy\u00f3 la nueva, casa de mujeres p\u00fablicas. Pero m\u00e1s adelante, y habiendo ingresado este sitio dentro de la poblaci\u00f3n y form\u00e1ndose una nueva calle, fueron expulsadas de \u00e9l en el reinado de Felipe II, y designado para la fundaci\u00f3n de un convento e iglesia de religiosos calzados de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen, lo cual se verific\u00f3, dici\u00e9ndose la primera misa en 17 de Enero de 1575. Es un templo muy espacioso y concurrido sobremanera, aunque poco notable. El convento contiguo es de creer que por su estado desaparezca muy pronto, dando lugar al ensanche de la plazuela-mercado y calles contiguas.\r\n\r\nEntre dicha calle del Carmen y la de <i>Jacometrezo<\/i> est\u00e1n las traviesas de los <i>Negros<\/i>, miserable callejuela, que se convertir\u00e1 pronto en una continuaci\u00f3n de la nueva de <i>Tetu\u00e1n<\/i>, o en una elegante galena de cristales; la de la <i>Salud<\/i> y del <i>Olivo<\/i>, altas y bajas, las de <i>San Jacinto<\/i>, del <i>Horno de la Mata<\/i>, de <i>Chinchilla<\/i> y de la <i>Abada<\/i> (que recibi\u00f3 este nombre a causa de una <i>abada<\/i> o rinoceronte hembra que trajeron del Brasil y ense\u00f1aban en ella unos portugueses), y en todas ellas no hay un objeto digno de menci\u00f3n especial<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt186\" id=\"rf186\"><sup>[186]<\/sup><\/a>. La de <i>Jacometrezo<\/i>, una de las m\u00e1s pasajeras, estrechas y peor cortadas de Madrid, fue llamada as\u00ed a causa del c\u00e9lebre escultor y lapidario de Felipe\u00a0II <i>J\u00e1come de Trezzo<\/i>, natural de Mil\u00e1n y autor de la famosa obra del tabern\u00e1culo del Escorial, que habito en dicha calle, en la casa de su propiedad, construida por Juan de Herrera en el sitio que ocupa hoy la del n\u00famero 15, que es moderna; la antigua de J\u00e1come Trezzo no ten\u00eda m\u00e1s que un solo piso, y fue despu\u00e9s que de J\u00e1come, de Juan Bautista Bordelasco, milanes tambi\u00e9n; luego de <i>Juan Escarajigo<\/i>, Juan Valdivieso y Juan Bautista Justiniano; y en el siglo pasado perteneci\u00f3 a D. Pedro Saavedra Fajardo Barnuevo y Villarasa. Alguna otra casa antigua existe en dicha calle, aunque reformada, tal como las del mayorazgo de Horcasitas, a la plazuela de Moriana y calle de Hita, de los Marqueses de Villadarias; las del mayorazgo de Rivadeneyra y de Iba\u00f1ez de Segovia (Mond\u00e9jar) con vuelta a la de la Ver\u00f3nica, y la del Duque de Solferino a la de Tudescos no existen ya, ni tampoco otras que lian sido sustituidas recientemente por nuevas construcciones.\r\n\r\nLas calles paralelas de <i>Fuencarral<\/i> y de <i>Hortaleza<\/i>, que van desde la de la Montera a terminar en los l\u00edmites Norte de la villa, presentan a su entrada, dando frente a dicha calle de la Montera, un prolongado trapecio, que por su posici\u00f3n ventajosa (despu\u00e9s de la del Buen Suceso, la m\u00e1s preferente de Madrid), por su forma regular y considerable, merec\u00eda bien haber sido escogido para un edificio p\u00fablico y de grande importancia; pero desgraciadamente lo fue a mediados del siglo \u00faltimo por <i>D.\u00a0Pedro de Astrearena<\/i>, marqu\u00e9s de Murillo, que reuni\u00f3 tambi\u00e9n las contiguas de Apodaca y del Marqu\u00e9s de la Vera, formando una sola sobre aquella extendida superficie de 32.000 pies, con tres enormes y poco elegantes fachadas, que han dado lugar al dicho vulgar de los madrile\u00f1os para caracterizar todas las cosas de mayor apariencia que fondo relativo: <i>la casa de Astrearena, mucha fachada y poca vivienda<\/i>. Especialmente es de sentir que continuase dicho edificio con los dos adjuntos ya citados, por cuyo sitio deb\u00eda prolongarse util\u00edsimamente la calle de San Miguel a dar frente a la del Desenga\u00f1o y de la Luna, comunicaci\u00f3n tan necesaria entre los barrios al Oriente y Norte de Madrid.\r\n\r\nLa calle de Hortaleza, renovada, como su paralela la de Fuencarral, casi del todo en estos \u00faltimos a\u00f1os, apenas ofrece ya edificios de inter\u00e9s hist\u00f3rico. El convento de <i>padres agonizantes<\/i> de San Camilo de L\u00e9lis, que daba frente a ambas, ha sido sustituido con casas particulares; las dem\u00e1s de los antiguos mayorazgos todas est\u00e1n reformadas o han desaparecido igualmente; y de edificios p\u00fablicos, s\u00f3lo merece menci\u00f3n el extenso <i>Colegio Calasanzio<\/i> de padres de las Escuelas P\u00edas, fundado en 1753, y su templo, bajo la advocaci\u00f3n de <i>San Antonio Abad<\/i>, vasto y suntuoso edificio aqu\u00e9l, donde reciben esmerada educaci\u00f3n literaria un n\u00famero considerable de ni\u00f1os de las primeras familias de Madrid en clase de pensionistas, y la primaria m\u00e1s de setecientos de las clases menesterosas, gratuitamente. Frente de este colegio est\u00e1 la casa Real titulada de Santa Mar\u00eda Magdalena de <i>mujeres arrepentidas<\/i>, vulgo <i>Recogidas<\/i>, trasladadas a este sitio desde el Hospital de peregrinos, en 1623, y su modesto templo; de cuyo establecimiento, a fines del siglo pasado, fue capell\u00e1n y rector el sencillo y popular poeta <i>D.\u00a0Francisco Gregorio de Salas<\/i>, que vivi\u00f3 y muri\u00f3 en el cuarto bajo de dicha casa. Al fin de la calle se alzaba, hasta hace pocos a\u00f1os, el convento de mercenarios descalzos de <i>Santa B\u00e1rbara<\/i>, fundado en 1012 sobre el sitio que ocupaba la antigua ermita de aquella santa, y contigua, a \u00e9l existi\u00f3 la casilla y huerta que ocup\u00f3 la <i>beata Mariana de Jes\u00fas<\/i>, y en que falleci\u00f3 en 1624. Los restos de la iglesia y convento, despu\u00e9s de haber sido destinado a f\u00e1brica de fundici\u00f3n y extendida huerta, han desaparecido del todo, para dar lugar a la construcci\u00f3n de casas particulares y rompimiento de nuevas calles, que forman hoy una extensa y elegante barriada. Frente de este convento, en unos inmensos eriales propios de la villa, en el dilatado espacio de m\u00e1s de 155.000 pies, se levant\u00f3, a fines del siglo pasado, y con destino a la matanza y <i>saladero de carnes<\/i>, el s\u00f3lido edificio que hoy sirve para <i>c\u00e1rcel p\u00fablica<\/i>, y sus accesorios para el ramo de la limpieza; terminando la calle con el mismo antiguo, mezquino y rid\u00edculo <i>portillo<\/i> (hoy derribado) que daba salida a la ronda y caminos de la Fuente Castellana, muy parecido, si no es el mismo, que aparece ya pintado en el plano de 1656.\r\n\r\nLa otra calle, llamada de <i>Fuencarral<\/i>, est\u00e1 aun m\u00e1s completamente renovada y aprovechada por las nuevas y elegantes construcciones particulares, habiendo desaparecido casi del todo el antiguo caser\u00edo que, por otro lado, carec\u00eda de importancia y de monumentos p\u00fablicos, religiosos ni civiles; siendo en este punto, aunque una de las calles principales de Madrid por su extensi\u00f3n de 3.676 pies, y el n\u00famero de sus casas, que llega al 103 por la izquierda y 92 por la derecha, con poblaci\u00f3n de 3.057 habitantes, la \u00fanica acaso que no cuenta en su recinto una sola iglesia, ni m\u00e1s edificio p\u00fablico que el <i>Hospicio de San Fernando<\/i>. Pero las casas modernas en general son importantes, aun algunas que quedan de los siglos anteriores, como la del Marqu\u00e9s de la Torrecilla, que antes fue el de Montellano (n\u00famero 55 nuevo), frente a la calle de Santa Mar\u00eda del Arco, y la antigua del Marqu\u00e9s de Navahermosa; la que fue del Marqu\u00e9s de la Mina y vivieron en nuestros d\u00edas el de Ariza y la Duquesa de San Fernando, y alguna otra, no desdicen de las modernas de los duques de Veragua, esquina a la de Santa Mar\u00eda del Arco; las construidas sobre el solar de los Agonizantes, la del Marqu\u00e9s de Morante (antes del Conde de Cedillo), esquina a la calle de San Mateo, y otras. La peque\u00f1a casa n\u00famero 8 antiguo fue mandada construir a principios de este siglo por <i>D.\u00a0Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn<\/i>, y en ella vivi\u00f3 durante los \u00faltimos a\u00f1os de su residencia en Madrid, hasta 1813. La dirigi\u00f3 su amigo el arquitecto don Silvestre P\u00e9rez, y s\u00f3lo ten\u00eda piso principal, con dos ventanas antepechadas; hoy se halla renovada, con dos pisos y dobles balcones, y se\u00f1alada con el n\u00famero 17 moderno. La que fue del famoso ministro de Carlos III <i>Conde de Aranda<\/i>, y sirvi\u00f3 en nuestros d\u00edas de cuartel de infanter\u00eda, ha sido demolida recientemente, presentando una superficie de 35.275 pies, aprovechada para construir el nuevo edificio del Tribunal de Cuentas.\r\n\r\nFrontero Je este sitio se traslad\u00f3, durante la minor\u00eda de Carlos\u00a0II y la regencia de su madre do\u00f1a Mariana de Austria, el hospicio fundado en la calle de Santa Isabel por la congregaci\u00f3n del nombre de Mar\u00eda; pero el extenso edificio actual es obra del siglo <small>XVIII<\/small>, haci\u00e9ndose notable, aun m\u00e1s eme por su solidez y espaciosidad, por la extravagante y famos\u00edsima <i>portada<\/i> con que plugo decorarle al c\u00e9lebre arquitecto D. Pedro Rivera, y que viene siendo desde entonces el tipo m\u00e1s se\u00f1alado del extra\u00f1o gusto que se apellid\u00f3 <i>churrigueresco<\/i>. En cuanto a la importancia y r\u00e9gimen interior de este grande establecimiento, primera casa de socorro de Madrid, ser\u00eda largo e importuno detenerse a rese\u00f1arlos, cuando son generalmente conocidos, y en el d\u00eda puede ser citado como modelo de buena administraci\u00f3n. La calle de Fuencarral termina por su derecha con la extendida posesi\u00f3n donde est\u00e1n los <i>pozos de la nieve<\/i>, que llega a tocar por el paseo de la Ronda con la no menos extensa del Saladero, y polla izquierda conclu\u00eda la calle con casa y jard\u00edn, construida a principios del siglo actual por D. Francisco Bringas, p\u00fablico sitio de recreo hace pocos a\u00f1os bajo el nombre de <i>Jard\u00edn de Apolo<\/i>, que comprend\u00eda en su cerca toda la antigua manzana 478. Hoy este jard\u00edn est\u00e1 ocupado por suntuosos edificios modernos. Entre ambas posesiones se alzaba en el mismo sitio la antigua puerta de los <i>Pozos de la nieve<\/i>, la moderna de fines del siglo \u00faltimo, apellidada actualmente de <i>Bilbao<\/i>, que era de forma muy regular, y ostentaba en sus dinteles las honrosas cicatrices ocasionadas por la artiller\u00eda de Napole\u00f3n en los primeros d\u00edas de Diciembre de 1808.\r\n\r\nDe las calles traviesas entre ambas de Fuencarral y de Hortaleza, s\u00f3lo la espaciosa de San Mateo tiene alguna importancia, y principalmente por el antiguo cuartel que fue de Guardias espa\u00f1olas de infanter\u00eda, que comprende 54.550 pies de sitio, y hoy sirve para los cuerpos de la guarnici\u00f3n. Las dem\u00e1s calles traviesas, llamadas antiguamente de <i>Santa Mar\u00eda la Vieja<\/i>, ahora traves\u00eda de <i>San Mateo<\/i>, de <i>San Lorenzo<\/i>, de <i>Santa Br\u00edgida<\/i>, de <i>San Juan<\/i> (ahora de la <i>Farmacia<\/i>), de <i>San Pedro<\/i> y <i>San Pablo<\/i> (hoy de <i>Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/i>), del <i>Arco de Santa Mar\u00edn<\/i>, del <i>Colmillo<\/i> y la del <i>Piojo<\/i> (ahora continuaci\u00f3n de la de las <i>Infantas<\/i>), no ofrecen ning\u00fan oh jeto digno de menci\u00f3n especial.","rendered":"<p>Volviendo a nuestros paseos despu\u00e9s del episodio que nos hemos permitido en el punto central de la Puerta del Sol, seguiremos ahora la l\u00ednea septentrional, que tiene por l\u00edmites las puertas de <i>Santa B\u00e1rbara<\/i> y de <i>Bilbao<\/i> (antes de los <i>Pozos<\/i>\u00bb comprendiendo al paso (para no dejarnos nada rezagado) la calle del Carmen, que parte del mismo punto y en la propia direcci\u00f3n hasta el postigo de San Mart\u00edn, donde nos encontramos ya con el antiguo arrabal que antes describimos.<\/p>\n<p>De las dem\u00e1s calles que parten de aquella plaza en todas direcciones hasta la de los Preciados inclusive, ya queda hablado en los cap\u00edtulos respectivos, rest\u00e1ndonos solamente hacer menci\u00f3n de las dichas del <i>Carmen<\/i> y de la <i>Montera<\/i> y sus traviesas hasta la de Jacometrezo inclusive, que enlaza la nueva poblaci\u00f3n con dicho antiguo arrabal.<\/p>\n<p>Hoy estas calles, important\u00edsimos puntos mercantiles y favoritos del capricho y de la moda, son para Madrid lo que las calles <i>Vivienne<\/i> y de <i>Richelieu<\/i> para Par\u00eds, con la notable y sensible diferencia de que all\u00ed los preciosos objetos y mercanc\u00edas que las decoran y embellecen son fruto de su industria ind\u00edgena, mientras las de Madrid ya citadas no ostentan, por lo general, otra cosa que las ricas manufacturas extranjeras.<\/p>\n<p>Hasta la misma poblaci\u00f3n de estas calles es ex\u00f3tica (especialmente la de la Montera), compuesta en su mayor parte de naturales de Francia y otros pa\u00edses, aunque avecindados en Madrid. El lujo y multitud de los almacenes y tiendas de comercio en que est\u00e1n convertidos hasta los mismos portales de las casas; la infinidad de muestras o ense\u00f1as de las sastrer\u00edas, modistas, peluquer\u00edas, sombrereros y tiendas de telas y quincalla, que cubren literalmente las ventanas, los balcones, las fachadas casi todas; la animaci\u00f3n consiguiente a este inmenso movimiento mercantil, y aun la misma forma de esta hermosa calle en suave pendiente desde su principio hasta la Puerta del Sol, ostentando en su centro una fuente moderna, inaugurada en 1833, aunque de forma impropia de aquel sitio (ya ha sido derribada), todo esto reunido contribuye al conjunto y especial fisonom\u00eda de esta interesante calle madrile\u00f1a. El nombre de la <i>Montera<\/i>, que llev\u00f3 desde los principios, quieren algunos que sea corrupci\u00f3n de la Monter\u00eda, por ser el sitio por donde sal\u00edan para las grandes monter\u00edas o cazas; y otros la atribuyen a cierta beldad que habitaba en ella en el siglo\u00a0<small>XVI<\/small>, y era esposa del montero del Rey. Contiguo a la fuente, el sitio que media hasta cerca de la parroquia de San Luis sirvi\u00f3 en los siglos <small>XVII<\/small> y <small>XVIII<\/small> para la venta del pan, cuyos puestos o tinglados ten\u00edan delante una red defensiva, de que le ha quedado al sitio el nombre vulgar de la <i>Red de San Luis<\/i>. Posteriormente, y hasta hace pocos a\u00f1os, ha habido cajones para la venta de carnes, verdura y frutas, que se han quitado muy acertadamente de all\u00ed. La parroquia de San Luis, obispo, que se alza en el comedio de esta calle, fue erigida en 1541 como aneja de la de San Gines; hoy es una de las principales de Madrid, y su templo, construido a fines del siglo <small>XVII<\/small>, es de los m\u00e1s espaciosos y concurridos, aunque no tiene nada notable bajo el aspecto art\u00edstico. La portada es obra del corruptor don Jos\u00e9 Donoso, a quien se atribuye tambi\u00e9n el pesado ornato churrigueresco del retablo del altar mayor.<\/p>\n<p>Entre esta calle de la Montera y la del <i>Carmen<\/i> desde la <i>Puerta del Sol<\/i> hasta la calle de Jacometrezo, la industria mercantil va invadiendo y monopolizando el sitio todo, en t\u00e9rminos que apenas queda ya resto alguno de las antiguas construcciones que pudieran tener alg\u00fan inter\u00e9s hist\u00f3rico. El \u00fanico acaso que sirve de excepci\u00f3n es la iglesia del <i>Carmen Calzado<\/i>, y su convento, destinado hoy a las oficinas de la Deuda del Estado. Ya dijimos en su lugar que la casa <i>manceb\u00eda p\u00fablica<\/i>, que estaba a principios del siglo\u00a0<small>XVII<\/small> en el sitio donde ahora el palacio de los condes de O\u00f1ate, se mand\u00f3 trasladar a ese punto por Real c\u00e9dula de Carlos I, fecha 28 de Julio de 1541, lo cual se verific\u00f3 compr\u00e1ndose para ello por la villa un sitio que ten\u00eda Juan de Madrid, mercader, y estaba <i>a la cava de la Puerta del Sol<\/i>, donde se construy\u00f3 la nueva, casa de mujeres p\u00fablicas. Pero m\u00e1s adelante, y habiendo ingresado este sitio dentro de la poblaci\u00f3n y form\u00e1ndose una nueva calle, fueron expulsadas de \u00e9l en el reinado de Felipe II, y designado para la fundaci\u00f3n de un convento e iglesia de religiosos calzados de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen, lo cual se verific\u00f3, dici\u00e9ndose la primera misa en 17 de Enero de 1575. Es un templo muy espacioso y concurrido sobremanera, aunque poco notable. El convento contiguo es de creer que por su estado desaparezca muy pronto, dando lugar al ensanche de la plazuela-mercado y calles contiguas.<\/p>\n<p>Entre dicha calle del Carmen y la de <i>Jacometrezo<\/i> est\u00e1n las traviesas de los <i>Negros<\/i>, miserable callejuela, que se convertir\u00e1 pronto en una continuaci\u00f3n de la nueva de <i>Tetu\u00e1n<\/i>, o en una elegante galena de cristales; la de la <i>Salud<\/i> y del <i>Olivo<\/i>, altas y bajas, las de <i>San Jacinto<\/i>, del <i>Horno de la Mata<\/i>, de <i>Chinchilla<\/i> y de la <i>Abada<\/i> (que recibi\u00f3 este nombre a causa de una <i>abada<\/i> o rinoceronte hembra que trajeron del Brasil y ense\u00f1aban en ella unos portugueses), y en todas ellas no hay un objeto digno de menci\u00f3n especial<a href=\"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/back-matter\/notas\/#nt186\" id=\"rf186\"><sup>[186]<\/sup><\/a>. La de <i>Jacometrezo<\/i>, una de las m\u00e1s pasajeras, estrechas y peor cortadas de Madrid, fue llamada as\u00ed a causa del c\u00e9lebre escultor y lapidario de Felipe\u00a0II <i>J\u00e1come de Trezzo<\/i>, natural de Mil\u00e1n y autor de la famosa obra del tabern\u00e1culo del Escorial, que habito en dicha calle, en la casa de su propiedad, construida por Juan de Herrera en el sitio que ocupa hoy la del n\u00famero 15, que es moderna; la antigua de J\u00e1come Trezzo no ten\u00eda m\u00e1s que un solo piso, y fue despu\u00e9s que de J\u00e1come, de Juan Bautista Bordelasco, milanes tambi\u00e9n; luego de <i>Juan Escarajigo<\/i>, Juan Valdivieso y Juan Bautista Justiniano; y en el siglo pasado perteneci\u00f3 a D. Pedro Saavedra Fajardo Barnuevo y Villarasa. Alguna otra casa antigua existe en dicha calle, aunque reformada, tal como las del mayorazgo de Horcasitas, a la plazuela de Moriana y calle de Hita, de los Marqueses de Villadarias; las del mayorazgo de Rivadeneyra y de Iba\u00f1ez de Segovia (Mond\u00e9jar) con vuelta a la de la Ver\u00f3nica, y la del Duque de Solferino a la de Tudescos no existen ya, ni tampoco otras que lian sido sustituidas recientemente por nuevas construcciones.<\/p>\n<p>Las calles paralelas de <i>Fuencarral<\/i> y de <i>Hortaleza<\/i>, que van desde la de la Montera a terminar en los l\u00edmites Norte de la villa, presentan a su entrada, dando frente a dicha calle de la Montera, un prolongado trapecio, que por su posici\u00f3n ventajosa (despu\u00e9s de la del Buen Suceso, la m\u00e1s preferente de Madrid), por su forma regular y considerable, merec\u00eda bien haber sido escogido para un edificio p\u00fablico y de grande importancia; pero desgraciadamente lo fue a mediados del siglo \u00faltimo por <i>D.\u00a0Pedro de Astrearena<\/i>, marqu\u00e9s de Murillo, que reuni\u00f3 tambi\u00e9n las contiguas de Apodaca y del Marqu\u00e9s de la Vera, formando una sola sobre aquella extendida superficie de 32.000 pies, con tres enormes y poco elegantes fachadas, que han dado lugar al dicho vulgar de los madrile\u00f1os para caracterizar todas las cosas de mayor apariencia que fondo relativo: <i>la casa de Astrearena, mucha fachada y poca vivienda<\/i>. Especialmente es de sentir que continuase dicho edificio con los dos adjuntos ya citados, por cuyo sitio deb\u00eda prolongarse util\u00edsimamente la calle de San Miguel a dar frente a la del Desenga\u00f1o y de la Luna, comunicaci\u00f3n tan necesaria entre los barrios al Oriente y Norte de Madrid.<\/p>\n<p>La calle de Hortaleza, renovada, como su paralela la de Fuencarral, casi del todo en estos \u00faltimos a\u00f1os, apenas ofrece ya edificios de inter\u00e9s hist\u00f3rico. El convento de <i>padres agonizantes<\/i> de San Camilo de L\u00e9lis, que daba frente a ambas, ha sido sustituido con casas particulares; las dem\u00e1s de los antiguos mayorazgos todas est\u00e1n reformadas o han desaparecido igualmente; y de edificios p\u00fablicos, s\u00f3lo merece menci\u00f3n el extenso <i>Colegio Calasanzio<\/i> de padres de las Escuelas P\u00edas, fundado en 1753, y su templo, bajo la advocaci\u00f3n de <i>San Antonio Abad<\/i>, vasto y suntuoso edificio aqu\u00e9l, donde reciben esmerada educaci\u00f3n literaria un n\u00famero considerable de ni\u00f1os de las primeras familias de Madrid en clase de pensionistas, y la primaria m\u00e1s de setecientos de las clases menesterosas, gratuitamente. Frente de este colegio est\u00e1 la casa Real titulada de Santa Mar\u00eda Magdalena de <i>mujeres arrepentidas<\/i>, vulgo <i>Recogidas<\/i>, trasladadas a este sitio desde el Hospital de peregrinos, en 1623, y su modesto templo; de cuyo establecimiento, a fines del siglo pasado, fue capell\u00e1n y rector el sencillo y popular poeta <i>D.\u00a0Francisco Gregorio de Salas<\/i>, que vivi\u00f3 y muri\u00f3 en el cuarto bajo de dicha casa. Al fin de la calle se alzaba, hasta hace pocos a\u00f1os, el convento de mercenarios descalzos de <i>Santa B\u00e1rbara<\/i>, fundado en 1012 sobre el sitio que ocupaba la antigua ermita de aquella santa, y contigua, a \u00e9l existi\u00f3 la casilla y huerta que ocup\u00f3 la <i>beata Mariana de Jes\u00fas<\/i>, y en que falleci\u00f3 en 1624. Los restos de la iglesia y convento, despu\u00e9s de haber sido destinado a f\u00e1brica de fundici\u00f3n y extendida huerta, han desaparecido del todo, para dar lugar a la construcci\u00f3n de casas particulares y rompimiento de nuevas calles, que forman hoy una extensa y elegante barriada. Frente de este convento, en unos inmensos eriales propios de la villa, en el dilatado espacio de m\u00e1s de 155.000 pies, se levant\u00f3, a fines del siglo pasado, y con destino a la matanza y <i>saladero de carnes<\/i>, el s\u00f3lido edificio que hoy sirve para <i>c\u00e1rcel p\u00fablica<\/i>, y sus accesorios para el ramo de la limpieza; terminando la calle con el mismo antiguo, mezquino y rid\u00edculo <i>portillo<\/i> (hoy derribado) que daba salida a la ronda y caminos de la Fuente Castellana, muy parecido, si no es el mismo, que aparece ya pintado en el plano de 1656.<\/p>\n<p>La otra calle, llamada de <i>Fuencarral<\/i>, est\u00e1 aun m\u00e1s completamente renovada y aprovechada por las nuevas y elegantes construcciones particulares, habiendo desaparecido casi del todo el antiguo caser\u00edo que, por otro lado, carec\u00eda de importancia y de monumentos p\u00fablicos, religiosos ni civiles; siendo en este punto, aunque una de las calles principales de Madrid por su extensi\u00f3n de 3.676 pies, y el n\u00famero de sus casas, que llega al 103 por la izquierda y 92 por la derecha, con poblaci\u00f3n de 3.057 habitantes, la \u00fanica acaso que no cuenta en su recinto una sola iglesia, ni m\u00e1s edificio p\u00fablico que el <i>Hospicio de San Fernando<\/i>. Pero las casas modernas en general son importantes, aun algunas que quedan de los siglos anteriores, como la del Marqu\u00e9s de la Torrecilla, que antes fue el de Montellano (n\u00famero 55 nuevo), frente a la calle de Santa Mar\u00eda del Arco, y la antigua del Marqu\u00e9s de Navahermosa; la que fue del Marqu\u00e9s de la Mina y vivieron en nuestros d\u00edas el de Ariza y la Duquesa de San Fernando, y alguna otra, no desdicen de las modernas de los duques de Veragua, esquina a la de Santa Mar\u00eda del Arco; las construidas sobre el solar de los Agonizantes, la del Marqu\u00e9s de Morante (antes del Conde de Cedillo), esquina a la calle de San Mateo, y otras. La peque\u00f1a casa n\u00famero 8 antiguo fue mandada construir a principios de este siglo por <i>D.\u00a0Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn<\/i>, y en ella vivi\u00f3 durante los \u00faltimos a\u00f1os de su residencia en Madrid, hasta 1813. La dirigi\u00f3 su amigo el arquitecto don Silvestre P\u00e9rez, y s\u00f3lo ten\u00eda piso principal, con dos ventanas antepechadas; hoy se halla renovada, con dos pisos y dobles balcones, y se\u00f1alada con el n\u00famero 17 moderno. La que fue del famoso ministro de Carlos III <i>Conde de Aranda<\/i>, y sirvi\u00f3 en nuestros d\u00edas de cuartel de infanter\u00eda, ha sido demolida recientemente, presentando una superficie de 35.275 pies, aprovechada para construir el nuevo edificio del Tribunal de Cuentas.<\/p>\n<p>Frontero Je este sitio se traslad\u00f3, durante la minor\u00eda de Carlos\u00a0II y la regencia de su madre do\u00f1a Mariana de Austria, el hospicio fundado en la calle de Santa Isabel por la congregaci\u00f3n del nombre de Mar\u00eda; pero el extenso edificio actual es obra del siglo <small>XVIII<\/small>, haci\u00e9ndose notable, aun m\u00e1s eme por su solidez y espaciosidad, por la extravagante y famos\u00edsima <i>portada<\/i> con que plugo decorarle al c\u00e9lebre arquitecto D. Pedro Rivera, y que viene siendo desde entonces el tipo m\u00e1s se\u00f1alado del extra\u00f1o gusto que se apellid\u00f3 <i>churrigueresco<\/i>. En cuanto a la importancia y r\u00e9gimen interior de este grande establecimiento, primera casa de socorro de Madrid, ser\u00eda largo e importuno detenerse a rese\u00f1arlos, cuando son generalmente conocidos, y en el d\u00eda puede ser citado como modelo de buena administraci\u00f3n. La calle de Fuencarral termina por su derecha con la extendida posesi\u00f3n donde est\u00e1n los <i>pozos de la nieve<\/i>, que llega a tocar por el paseo de la Ronda con la no menos extensa del Saladero, y polla izquierda conclu\u00eda la calle con casa y jard\u00edn, construida a principios del siglo actual por D. Francisco Bringas, p\u00fablico sitio de recreo hace pocos a\u00f1os bajo el nombre de <i>Jard\u00edn de Apolo<\/i>, que comprend\u00eda en su cerca toda la antigua manzana 478. Hoy este jard\u00edn est\u00e1 ocupado por suntuosos edificios modernos. Entre ambas posesiones se alzaba en el mismo sitio la antigua puerta de los <i>Pozos de la nieve<\/i>, la moderna de fines del siglo \u00faltimo, apellidada actualmente de <i>Bilbao<\/i>, que era de forma muy regular, y ostentaba en sus dinteles las honrosas cicatrices ocasionadas por la artiller\u00eda de Napole\u00f3n en los primeros d\u00edas de Diciembre de 1808.<\/p>\n<p>De las calles traviesas entre ambas de Fuencarral y de Hortaleza, s\u00f3lo la espaciosa de San Mateo tiene alguna importancia, y principalmente por el antiguo cuartel que fue de Guardias espa\u00f1olas de infanter\u00eda, que comprende 54.550 pies de sitio, y hoy sirve para los cuerpos de la guarnici\u00f3n. Las dem\u00e1s calles traviesas, llamadas antiguamente de <i>Santa Mar\u00eda la Vieja<\/i>, ahora traves\u00eda de <i>San Mateo<\/i>, de <i>San Lorenzo<\/i>, de <i>Santa Br\u00edgida<\/i>, de <i>San Juan<\/i> (ahora de la <i>Farmacia<\/i>), de <i>San Pedro<\/i> y <i>San Pablo<\/i> (hoy de <i>Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/i>), del <i>Arco de Santa Mar\u00edn<\/i>, del <i>Colmillo<\/i> y la del <i>Piojo<\/i> (ahora continuaci\u00f3n de la de las <i>Infantas<\/i>), no ofrecen ning\u00fan oh jeto digno de menci\u00f3n especial.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":25,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-76","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/76","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/76\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":233,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/76\/revisions\/233"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/76\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=76"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=76"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=76"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}