{"id":4,"date":"2018-03-20T12:13:39","date_gmt":"2018-03-20T12:13:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/2018\/03\/20\/introduction\/"},"modified":"2018-03-20T16:57:00","modified_gmt":"2018-03-20T16:57:00","slug":"introduction","status":"publish","type":"front-matter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/front-matter\/introduction\/","title":{"rendered":"Biograf\u00eda"},"content":{"raw":"<em>El antiguo Madrid. Paseos hist\u00f3rico-anecd\u00f3ticos por las calles y casas de esta villa<\/em>\r\nRam\u00f3n de Mesonero Romanos, 1861\r\n\r\nLas notas o episodios m\u00e1s significativos de la vida de Mesonero Romanos se deben a la pluma del propio autor en sus <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/memorias-de-un-setenton-natural-y-vecino-de-madrid--0\/html\/\"><em>Memorias de un setent\u00f3n<\/em><\/a>. Gracias a este preciso documental, salpicado en contadas ocasiones con alguna \u00abtravesura de su pluma\u00bb, como el episodio que refiere su encuentro con Fernando VII en una ma\u00f1ana del mes de junio de 1814, las <em>Memorias<\/em> aportan un material noticioso de gran valor para el conocimiento de la ideolog\u00eda y talante del autor. Otro tanto sucede con los datos referentes a su familia y amistades, aspectos que conjugados con otros estudios alusivos a su vida y obra forman un n\u00facleo compacto para el an\u00e1lisis de ambas.\r\n\r\nRam\u00f3n de Mesonero Romanos naci\u00f3 en Madrid el 19 de julio de 1803 en la madrile\u00f1a calle conocida con el nombre del Olivo, denominaci\u00f3n que ya figuraba de esta forma en los planos de Texeira, Espinosa, Felipe de Monlau... Arteria madrile\u00f1a que m\u00e1s tarde llevar\u00eda los apellidos del propio autor, tal como figura en los repertorios dedicados a las calles y plazas del Madrid de la \u00e9poca. La fecha de 1803 ser\u00e1 recordada a\u00f1os m\u00e1s tarde por el propio Gald\u00f3s en su novela Fortunata y Jacinta gracias a la introducci\u00f3n de un personaje, Pl\u00e1cido Estupi\u00f1\u00e1, que \u00abhab\u00eda venido al mundo en 1803, y se llamaba hermano de fecha de Mesonero Romanos, por haber nacido, como \u00e9ste, el 19 de julio del citado a\u00f1o\u00bb. <em>El Curioso Parlante<\/em> referir\u00e1 noticias de sus padres, amigos y del ambiente familiar en general de sus primeros a\u00f1os. El desfile ininterrumpido de personas que sol\u00edan acudir a la casa paterna a pedir alg\u00fan favor o a requerir los servicios de su padre, don Mat\u00edas, quedar\u00e1 grabado en su mente: \u00abAlternaban, pues, en ella toda clase de sujetos, desde el Consejero de empolvado peluqu\u00edn hasta el humilde paje de bolsa; desde la bordada casaca del covachuelista (oficial de las Secretar\u00edas del Despacho) hasta el diligente escribano o procurador; desde el opulento Cubano o Perulero que ven\u00eda a pretender la merced de un h\u00e1bito de las \u00d3rdenes, o por lo menos una cruz chica (supernumeraria de Carlos III), hasta el anciano labriego que solicitaba la exenci\u00f3n de su hijo \u00fanico del servicio militar\u00bb. Alcaldes, acaudalados comerciantes, cosecheros, frailes y personas de muy dispar oficio o profesi\u00f3n sol\u00edan visitar el despacho de don Mat\u00edas, \u00abhombre de car\u00e1cter bondadoso como buen castellano viejo que era\u00bb, seg\u00fan palabras del propio autor. Las referencias a su padre en las Memorias son numeros\u00edsimas y en la mayor\u00eda de las ocasiones relacionadas con su vocaci\u00f3n por la literatura. En el cap\u00edtulo Salamanca y los Arapiles el lector observa esta sentida admiraci\u00f3n del entonces novel escritor por su progenitor, persona que narraba a su hijo todo tipo de historias, an\u00e9cdotas, chascarrillos o cuentos que ten\u00edan como tel\u00f3n de fondo la tierra salmantina, lugar de origen de la familia paterna de Mesonero. Su indiscreta curiosidad infantil, tal como se\u00f1ala el autor, le har\u00eda conocedor de las intimidades de Palacio, de las intrigas cortesanas y devaneos amorosos de los principales personajes de la Corte. Indiscreta curiosidad infantil que se convertir\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde en el rasgo m\u00e1s significativo de su propia personalidad. La adopci\u00f3n del pseud\u00f3nimo <em>El Curioso Parlante<\/em> manifiesta con claridad el talante de un hombre que registra y escudri\u00f1a la realidad madrile\u00f1a con una precisi\u00f3n admirable. El d\u00eda 5 de enero de 1820 fallec\u00eda su padre, haci\u00e9ndose cargo Mesonero Romanos de los negocios familiares. El inicio del Trienio Liberal marcar\u00e1 profundamente el estado an\u00edmico del autor, y no s\u00f3lo por el triste lance referido con anterioridad, sino por la nueva atm\u00f3sfera pol\u00edtica que cambiar\u00eda totalmente la historia por un corto periodo de tiempo. El propio autor en sus <em>Memorias<\/em> describe la atm\u00f3sfera revolucionaria: \u00abtodos, y especialmente la juventud, aspir\u00e1bamos aquellos vientos y ve\u00edamos venir aquella borrasca con entusiasmo, hijos del m\u00e1s sincero patriotismo y sin asomo de inter\u00e9s ego\u00edsta\u00bb. Con gran precisi\u00f3n describe Mesonero Romanos todo este periodo constitucional, desde las tertulias m\u00e1s significativas de la \u00e9poca, prensa, pol\u00edticos y composici\u00f3n de los gabinetes ministeriales hasta las representaciones teatrales y centros culturales m\u00e1s importantes del momento. No faltan en este registro minucioso las an\u00e9cdotas que configuran la peque\u00f1a historia de un Madrid abrumado por los hechos, ni tampoco los sucesos que gravitar\u00e1n de forma harto elocuente en el propio autor, como su alistamiento voluntario a los dieciocho a\u00f1os en la Milicia. Sus andanzas, aventuras y desventuras como miliciano en este episodio hist\u00f3rico reflejan con una objetividad fuera de lo com\u00fan aquellos a\u00f1os del llamado Trienio Liberal.\r\n\r\nParalelamente Mesonero Romanos refiere sus primeros pasos literarios, sus lecturas, amistades, costumbres... Sus <em>Memorias<\/em> ilustran una vez m\u00e1s aquellos aspectos m\u00e1s notables en la vida del autor. Gracias a este preciso material conocemos el temprano entusiasmo por Morat\u00edn, Gallardo, Mi\u00f1ano... De igual forma mostrar\u00e1 una gran admiraci\u00f3n y respeto por la dramaturgia del Siglo de Oro. Autores como Tirso, Lope, Calder\u00f3n, Moreto o Rojas yac\u00edan, seg\u00fan palabras del autor, en un injusto olvido. No falta en las Memorias su sentido entusiasmo por la \u00f3pera italiana, g\u00e9nero que fascinaba a la sociedad de la \u00e9poca. La Italiana en Argel, L'Inganno felice, El Turco en Italia, La Gazza ladra, Tancredo, El barbero de Sevilla produjeron una verdadera revoluci\u00f3n. Mesonero Romanos analiza detenidamente todo este mundo de la \u00f3pera, afirmando que los \u00eddolos del p\u00fablico madrile\u00f1o eran Adelaida di Sala, arrogante y hermos\u00edsima donna en el Tancredo y la Dalmani Nadi, de admirable voz y maestr\u00eda. No faltan en estos cap\u00edtulos las referencias al entonces joven escritor, convertido a los veintitr\u00e9s a\u00f1os en fiel seguidor de la moda. Su identificaci\u00f3n con los j\u00f3venes leones as\u00ed como su asistencia a salones y paseos de buen tono quedan perfectamente reflejados en el inicio de la segunda parte de sus <em>Memorias<\/em>. Mesonero Romanos referir\u00e1, igualmente, sus comienzos literarios, sus amistades, sus preferencias art\u00edsticas... La conocida tertulia de El Parnasillo la recordar\u00e1 con no poca nostalgia en sus escritos. Su amistad personal con los componentes de la llamada Partida del Trueno aparece grabada en la mente de un anciano que rememora con nostalgia los episodios literarios m\u00e1s significativos del momento. Espronceda, Vega, Escosura, Santos \u00c1lvarez, Larra, Romero Larra\u00f1aga, Pelegr\u00edn, Segovia... formar\u00e1n parte de este c\u00edrculo en el que tambi\u00e9n figuraba Mesonero Romanos. Artistas, dramaturgos y conocidos empresarios ser\u00e1n igualmente contertulios y amigos del autor. Jos\u00e9 M. Carnerero, conocido periodista y dramaturgo que ejercer\u00eda una notable influencia en los j\u00f3venes escritores de la \u00e9poca. Personaje muy unido a Mesonero Romanos y que lo introducir\u00eda en los medios period\u00edsticos m\u00e1s importantes del momento. Don Juan Grimaldi, director del teatro del Pr\u00edncipe y autor de la c\u00e9lebre comedia de magia <em>La pata de cabra<\/em>, ser\u00e1 otro de los afamados hombres de su tiempo que gozar\u00e1 de especial importancia por parte de <em>El Curioso Parlante<\/em>. Su afici\u00f3n por el teatro quedar\u00e1 tambi\u00e9n reflejada en sus Memorias. Las obras de nuestros cl\u00e1sicos, as\u00ed como las versiones y adaptaciones del teatro greco-latino, despertar\u00e1n la admiraci\u00f3n del entonces novel escritor. No menos interesantes al respecto son las puntuales citas y referencias a los actores y actrices de la \u00e9poca, como en el caso del c\u00e9lebre Isidoro M\u00e1iquez, actor de superior inteligencia que hab\u00eda transformado el arte esc\u00e9nico. Pocas veces encontrar\u00e1 el lector tan encendidos elogios en las p\u00e1ginas de sus <em>Memorias<\/em>, documento imprescindible para el conocimiento de sus inquietudes y gustos literarios.\r\n\r\nSi todos estos aspectos configuran los rasgos m\u00e1s se\u00f1alados de su biograf\u00eda, no menos significativa es su actitud ante el nuevo cambio social y urbano que experimenta Madrid durante estos a\u00f1os. Sus salidas al extranjero est\u00e1n motivadas, entre otras causas, por su inter\u00e9s y curiosidad por la fisonom\u00eda urbana que impera en distintos contextos geogr\u00e1ficos. Desde agosto de 1833 a mayo de 1834 Mesonero Romanos viajar\u00e1 a Francia tal como aparece en una concisa nota inserta en sus <em>Memorias<\/em>, referencia que remite al lector a la ciudad de Marsella en el preciso momento en que se produce el fallecimiento de Fernando VII. Mesonero tuvo la intenci\u00f3n de recoger todas sus impresiones de viaje en un <em>Diario<\/em>, prop\u00f3sito que no lleg\u00f3 a realizar. S\u00f3lo muy parcialmente han llegado hasta nosotros los <em>Fragmentos de un Diario de Viaje<\/em>, publicados por los hijos del escritor en el centenario de su nacimiento. Su segunda salida al extranjero queda reflejada en su obra <em>Recuerdos de Viaje por Francia y B\u00e9lgica<\/em>. Sabemos, sin embargo, que <em>El Curioso Parlante<\/em> hab\u00eda recorrido diversos pa\u00edses extranjeros en los tiempos de la regencia de Mar\u00eda Cristina, tal como consta en los Trabajos no coleccionados publicados por sus hijos. De todo este material noticioso el autor pudo confrontar los aspectos m\u00e1s diversos existentes entre Madrid y las principales ciudades europeas. Mesonero Romanos saldr\u00e1 al extranjero como un curioso observador que analiza los progresos, el civismo y las reformas efectuadas en todos estos n\u00facleos urbanos. A diferencia de un nutrido grupo de escritores rom\u00e1nticos que conocen el extranjero como desterrados o diplom\u00e1ticos, Mesonero Romanos actuar\u00e1 del mismo modo que otros escritores costumbristas, es decir, como meros observadores de una realidad y sin ning\u00fan prop\u00f3sito o matiz ideol\u00f3gico. Recordemos los viajes de Larra a Francia, Portugal, Inglaterra y B\u00e9lgica. El mismo Est\u00e9banez Calder\u00f3n, compa\u00f1ero de Mesonero Romanos en la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico <em>Cartas Espa\u00f1olas<\/em>, visitar\u00e1 Par\u00eds y Londres en 1843. Modesto Lafuente escribir\u00e1 Viajes de Fray Gerundio por Francia, B\u00e9lgica, Holanda y orillas del Rhin; Antonio M\u00aa. de Segovia publicar\u00e1 su conocido Manual del viajero espa\u00f1ol de Madrid a Par\u00eds y Londres. No menos interesantes ser\u00edan al respecto las descripciones ambientales realizadas por Eugenio de Ochoa y Antonio Flores en sus obras <em>Par\u00eds, Londres y Madrid<\/em> y <em>Un viaje a las Provincias Vascongadas<\/em> asomando las narices a Francia, respectivamente. Mesonero Romanos, al igual que un buen n\u00famero de escritores costumbristas, no se cerrar\u00e1 en su concha, ni desde\u00f1ar\u00e1 lo extranjero por el mero hecho de ser, precisamente, extranjero, sino que viajar\u00e1 a otros pa\u00edses como si con ello quisiera encontrar el justo t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n. La xenofobia del escritor costumbrista, aspecto que analizaremos en p\u00e1ginas posteriores, no se canaliza a trav\u00e9s de estos derroteros, sino por otros cauces que ata\u00f1en especialmente a la corrupci\u00f3n de las costumbres espa\u00f1olas y a la dudosa moralidad de ciertas piezas literarias de procedencia francesa.\r\n\r\nLas vivencias personales de Mesonero Romanos encuentran feliz acogida en sus <em>Memorias<\/em> hasta el periodo comprendido entre 1845-1850. Fechas que remiten al lector a los a\u00f1os dedicados al Ayuntamiento de Madrid como concejal. Su Proyecto de mejoras generales, le\u00eddo en la sesi\u00f3n de la Corporaci\u00f3n municipal el d\u00eda 23 de mayo de 1846, supone una aut\u00e9ntica remodelaci\u00f3n del Madrid de la \u00e9poca. A\u00f1os m\u00e1s tarde redact\u00f3 unas nuevas Ordenanzas municipales que rigieron durante un largo periodo de tiempo, hasta que el aumento de la poblaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de nuevos edificios y arterias urbanas hicieron necesaria la publicaci\u00f3n de nuevas ordenanzas municipales. Entre el periodo de su renuncia como concejal del Ayuntamiento de Madrid y su vinculaci\u00f3n al mismo como cronista oficial mediaron unos diez a\u00f1os de intensa labor literaria. Sus ediciones dedicadas al estudio de los dramaturgos contempor\u00e1neos y posteriores a Lope de Vega y Rojas Zorrilla para la Biblioteca de Autores Espa\u00f1oles, as\u00ed como su intensa labor como cronista oficial a partir del 15 de julio de 1864 son una prueba evidente de su ininterrumpido quehacer literario. Quedan atr\u00e1s sus colaboraciones en El Indicador de las Novedades, El Correo Literario y Mercantil, Cartas Espa\u00f1olas, Revista Espa\u00f1ola, Diario de Madrid, Semanario Pintoresco Espa\u00f1ol..., trabajos que analizaremos en p\u00e1ginas posteriores. No menos fecunda ser\u00eda su intensa labor como promotor y fundador del Ateneo y del Liceo. Su ingreso en la Real Academia ser\u00eda de igual forma uno de los momentos m\u00e1s significativos en la vida del autor, justa recompensa a un hombre dedicado por completo a la literatura y a las mejoras sociales de Madrid desde su posici\u00f3n como hombre de letras. El 3 de mayo de 1838 la Real Academia Espa\u00f1ola le nombr\u00f3 acad\u00e9mico honorario y el 25 de febrero de 1847 figurar\u00eda como miembro de n\u00famero. Bibliotecario perpetuo de la villa de Madrid, el Ayuntamiento le compr\u00f3 su biblioteca en la cantidad de 70.000 reales, venta que a juicio de C. Seco Serrano denota escasa generosidad por parte de <em>El Curioso Parlante<\/em>, harto sobrado de dinero como para vender sus libros. La simple cesi\u00f3n al Ayuntamiento madrile\u00f1o de estos fondos que, por lo dem\u00e1s, iba a seguir administrando el propio autor, \u00abhubiera sido un gesto elegante a la par que un sacrificio muy relativo para el bibliotecario perpetuo de Madrid\u00bb. Mesonero Romanos, hombre de negocios, estar\u00eda tal vez cansado o escarmentado de haberse comportado con no poca generosidad en su larga vida. El autor, tan poco dado a comentar episodios personales, declarar\u00e1, sin embargo, en un romance que ha actuado siempre con generosidad, formando parte de sociedades, juntas y otros organismos sin sueldo alguno y con numerosas obligaciones.\r\n\r\nNo quisi\u00e9ramos terminar esta breve semblanza biogr\u00e1fica sin hacer alusi\u00f3n a testimonios de la \u00e9poca, a p\u00e1ginas que describen a Mesonero Romanos como hombre displicente y pensador juicioso. A. Ferrer del R\u00edo en su <em>Galer\u00eda de la Literatura Espa\u00f1ola<\/em> se\u00f1ala que su fisonom\u00eda risue\u00f1a contrastaba con su gusto descontentadizo, inclinado a la severidad m\u00e1s que a la indulgencia. El citado cr\u00edtico, contertulio y amigo de Mesonero Romanos, lo define de la siguiente forma:\r\n<blockquote>Bajo de cuerpo y no muy envuelto en carnes, representa menos edad de la que tiene; sin embargo se asemejan bastante sus costumbres a las de un se\u00f1or mayor en lo arregladas y apacibles. Su conversaci\u00f3n es m\u00e1s grave que su rostro; su amistad es leal y sincera, no expansiva, hace m\u00e1s de lo que dice, expresa menos de lo que siente.<\/blockquote>\r\nJoaqu\u00edn de Olmedilla refiere aquellos largos paseos de <em>El Curioso Parlante<\/em>, casi siempre solo y en contadas ocasiones con alguno de sus \u00edntimos amigos. Los recuerdos de su mocedad, las inquietudes juveniles eran referidas con singular gracejo y f\u00e1cil expresi\u00f3n. Mesonero Romanos no era, seg\u00fan el juicio de Olmedilla, batallador ni polemista, \u00abpero ten\u00eda, sin embargo, firmeza profunda en sus convicciones, fe en sus juicios, constancia en sus resoluciones, decisi\u00f3n en sus prop\u00f3sitos y prudencia en su manera de proceder\u00bb.\r\n\r\nB. P\u00e9rez Gald\u00f3s, al igual que otros novelistas y cr\u00edticos de su \u00e9poca, describir\u00e1 tambi\u00e9n su talante y peculiar comportamiento. An\u00e1lisis que se asemeja en gran manera al personaje de ficci\u00f3n que aparece en Fortunata y Jacinta, Pl\u00e1cido Estupi\u00f1\u00e1, pues al igual que \u00e9ste su mirada escudri\u00f1adora recorrer\u00e1 hasta los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos del Madrid de la \u00e9poca. No menos significativa ser\u00eda la semblanza realizada a\u00f1os m\u00e1s tarde por Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, prologuista de las <em>Escenas Matritenses<\/em> y admirador de la obra de El Curioso Parlante. La cr\u00edtica ha sido en este sentido un\u00e1nime, a\u00f1adiendo a sus dotes de pintor y retratista de una realidad social unas cualidades humanas poco comunes. Todo ello propiciar\u00e1 una serie de nombramientos y honores que nunca actuar\u00e1n en detrimento de su invariable personalidad. Su fallecimiento, 30 de abril de 1882, supuso un aut\u00e9ntico acontecimiento en la villa y corte de Madrid, una manifestaci\u00f3n de duelo poco frecuente en este periodo hist\u00f3rico. Su legado se proyectar\u00e1 siempre como un copioso caudal de noticias de su \u00e9poca, imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en la peque\u00f1a historia de una Espa\u00f1a abrumada por los hechos y acontecimientos sociales.\r\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Enrique Rubio Cremades<\/em><\/p>\r\n(*) Esta biograf\u00eda est\u00e1 tomada del <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/bib\/bib_autor\/mesonero\/\">portal dedicado al autor Ram\u00f3n de Mesonero Romanos<\/a> por la <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\">Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes<\/a>.","rendered":"<p><em>El antiguo Madrid. Paseos hist\u00f3rico-anecd\u00f3ticos por las calles y casas de esta villa<\/em><br \/>\nRam\u00f3n de Mesonero Romanos, 1861<\/p>\n<p>Las notas o episodios m\u00e1s significativos de la vida de Mesonero Romanos se deben a la pluma del propio autor en sus <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/memorias-de-un-setenton-natural-y-vecino-de-madrid--0\/html\/\"><em>Memorias de un setent\u00f3n<\/em><\/a>. Gracias a este preciso documental, salpicado en contadas ocasiones con alguna \u00abtravesura de su pluma\u00bb, como el episodio que refiere su encuentro con Fernando VII en una ma\u00f1ana del mes de junio de 1814, las <em>Memorias<\/em> aportan un material noticioso de gran valor para el conocimiento de la ideolog\u00eda y talante del autor. Otro tanto sucede con los datos referentes a su familia y amistades, aspectos que conjugados con otros estudios alusivos a su vida y obra forman un n\u00facleo compacto para el an\u00e1lisis de ambas.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n de Mesonero Romanos naci\u00f3 en Madrid el 19 de julio de 1803 en la madrile\u00f1a calle conocida con el nombre del Olivo, denominaci\u00f3n que ya figuraba de esta forma en los planos de Texeira, Espinosa, Felipe de Monlau&#8230; Arteria madrile\u00f1a que m\u00e1s tarde llevar\u00eda los apellidos del propio autor, tal como figura en los repertorios dedicados a las calles y plazas del Madrid de la \u00e9poca. La fecha de 1803 ser\u00e1 recordada a\u00f1os m\u00e1s tarde por el propio Gald\u00f3s en su novela Fortunata y Jacinta gracias a la introducci\u00f3n de un personaje, Pl\u00e1cido Estupi\u00f1\u00e1, que \u00abhab\u00eda venido al mundo en 1803, y se llamaba hermano de fecha de Mesonero Romanos, por haber nacido, como \u00e9ste, el 19 de julio del citado a\u00f1o\u00bb. <em>El Curioso Parlante<\/em> referir\u00e1 noticias de sus padres, amigos y del ambiente familiar en general de sus primeros a\u00f1os. El desfile ininterrumpido de personas que sol\u00edan acudir a la casa paterna a pedir alg\u00fan favor o a requerir los servicios de su padre, don Mat\u00edas, quedar\u00e1 grabado en su mente: \u00abAlternaban, pues, en ella toda clase de sujetos, desde el Consejero de empolvado peluqu\u00edn hasta el humilde paje de bolsa; desde la bordada casaca del covachuelista (oficial de las Secretar\u00edas del Despacho) hasta el diligente escribano o procurador; desde el opulento Cubano o Perulero que ven\u00eda a pretender la merced de un h\u00e1bito de las \u00d3rdenes, o por lo menos una cruz chica (supernumeraria de Carlos III), hasta el anciano labriego que solicitaba la exenci\u00f3n de su hijo \u00fanico del servicio militar\u00bb. Alcaldes, acaudalados comerciantes, cosecheros, frailes y personas de muy dispar oficio o profesi\u00f3n sol\u00edan visitar el despacho de don Mat\u00edas, \u00abhombre de car\u00e1cter bondadoso como buen castellano viejo que era\u00bb, seg\u00fan palabras del propio autor. Las referencias a su padre en las Memorias son numeros\u00edsimas y en la mayor\u00eda de las ocasiones relacionadas con su vocaci\u00f3n por la literatura. En el cap\u00edtulo Salamanca y los Arapiles el lector observa esta sentida admiraci\u00f3n del entonces novel escritor por su progenitor, persona que narraba a su hijo todo tipo de historias, an\u00e9cdotas, chascarrillos o cuentos que ten\u00edan como tel\u00f3n de fondo la tierra salmantina, lugar de origen de la familia paterna de Mesonero. Su indiscreta curiosidad infantil, tal como se\u00f1ala el autor, le har\u00eda conocedor de las intimidades de Palacio, de las intrigas cortesanas y devaneos amorosos de los principales personajes de la Corte. Indiscreta curiosidad infantil que se convertir\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde en el rasgo m\u00e1s significativo de su propia personalidad. La adopci\u00f3n del pseud\u00f3nimo <em>El Curioso Parlante<\/em> manifiesta con claridad el talante de un hombre que registra y escudri\u00f1a la realidad madrile\u00f1a con una precisi\u00f3n admirable. El d\u00eda 5 de enero de 1820 fallec\u00eda su padre, haci\u00e9ndose cargo Mesonero Romanos de los negocios familiares. El inicio del Trienio Liberal marcar\u00e1 profundamente el estado an\u00edmico del autor, y no s\u00f3lo por el triste lance referido con anterioridad, sino por la nueva atm\u00f3sfera pol\u00edtica que cambiar\u00eda totalmente la historia por un corto periodo de tiempo. El propio autor en sus <em>Memorias<\/em> describe la atm\u00f3sfera revolucionaria: \u00abtodos, y especialmente la juventud, aspir\u00e1bamos aquellos vientos y ve\u00edamos venir aquella borrasca con entusiasmo, hijos del m\u00e1s sincero patriotismo y sin asomo de inter\u00e9s ego\u00edsta\u00bb. Con gran precisi\u00f3n describe Mesonero Romanos todo este periodo constitucional, desde las tertulias m\u00e1s significativas de la \u00e9poca, prensa, pol\u00edticos y composici\u00f3n de los gabinetes ministeriales hasta las representaciones teatrales y centros culturales m\u00e1s importantes del momento. No faltan en este registro minucioso las an\u00e9cdotas que configuran la peque\u00f1a historia de un Madrid abrumado por los hechos, ni tampoco los sucesos que gravitar\u00e1n de forma harto elocuente en el propio autor, como su alistamiento voluntario a los dieciocho a\u00f1os en la Milicia. Sus andanzas, aventuras y desventuras como miliciano en este episodio hist\u00f3rico reflejan con una objetividad fuera de lo com\u00fan aquellos a\u00f1os del llamado Trienio Liberal.<\/p>\n<p>Paralelamente Mesonero Romanos refiere sus primeros pasos literarios, sus lecturas, amistades, costumbres&#8230; Sus <em>Memorias<\/em> ilustran una vez m\u00e1s aquellos aspectos m\u00e1s notables en la vida del autor. Gracias a este preciso material conocemos el temprano entusiasmo por Morat\u00edn, Gallardo, Mi\u00f1ano&#8230; De igual forma mostrar\u00e1 una gran admiraci\u00f3n y respeto por la dramaturgia del Siglo de Oro. Autores como Tirso, Lope, Calder\u00f3n, Moreto o Rojas yac\u00edan, seg\u00fan palabras del autor, en un injusto olvido. No falta en las Memorias su sentido entusiasmo por la \u00f3pera italiana, g\u00e9nero que fascinaba a la sociedad de la \u00e9poca. La Italiana en Argel, L&#8217;Inganno felice, El Turco en Italia, La Gazza ladra, Tancredo, El barbero de Sevilla produjeron una verdadera revoluci\u00f3n. Mesonero Romanos analiza detenidamente todo este mundo de la \u00f3pera, afirmando que los \u00eddolos del p\u00fablico madrile\u00f1o eran Adelaida di Sala, arrogante y hermos\u00edsima donna en el Tancredo y la Dalmani Nadi, de admirable voz y maestr\u00eda. No faltan en estos cap\u00edtulos las referencias al entonces joven escritor, convertido a los veintitr\u00e9s a\u00f1os en fiel seguidor de la moda. Su identificaci\u00f3n con los j\u00f3venes leones as\u00ed como su asistencia a salones y paseos de buen tono quedan perfectamente reflejados en el inicio de la segunda parte de sus <em>Memorias<\/em>. Mesonero Romanos referir\u00e1, igualmente, sus comienzos literarios, sus amistades, sus preferencias art\u00edsticas&#8230; La conocida tertulia de El Parnasillo la recordar\u00e1 con no poca nostalgia en sus escritos. Su amistad personal con los componentes de la llamada Partida del Trueno aparece grabada en la mente de un anciano que rememora con nostalgia los episodios literarios m\u00e1s significativos del momento. Espronceda, Vega, Escosura, Santos \u00c1lvarez, Larra, Romero Larra\u00f1aga, Pelegr\u00edn, Segovia&#8230; formar\u00e1n parte de este c\u00edrculo en el que tambi\u00e9n figuraba Mesonero Romanos. Artistas, dramaturgos y conocidos empresarios ser\u00e1n igualmente contertulios y amigos del autor. Jos\u00e9 M. Carnerero, conocido periodista y dramaturgo que ejercer\u00eda una notable influencia en los j\u00f3venes escritores de la \u00e9poca. Personaje muy unido a Mesonero Romanos y que lo introducir\u00eda en los medios period\u00edsticos m\u00e1s importantes del momento. Don Juan Grimaldi, director del teatro del Pr\u00edncipe y autor de la c\u00e9lebre comedia de magia <em>La pata de cabra<\/em>, ser\u00e1 otro de los afamados hombres de su tiempo que gozar\u00e1 de especial importancia por parte de <em>El Curioso Parlante<\/em>. Su afici\u00f3n por el teatro quedar\u00e1 tambi\u00e9n reflejada en sus Memorias. Las obras de nuestros cl\u00e1sicos, as\u00ed como las versiones y adaptaciones del teatro greco-latino, despertar\u00e1n la admiraci\u00f3n del entonces novel escritor. No menos interesantes al respecto son las puntuales citas y referencias a los actores y actrices de la \u00e9poca, como en el caso del c\u00e9lebre Isidoro M\u00e1iquez, actor de superior inteligencia que hab\u00eda transformado el arte esc\u00e9nico. Pocas veces encontrar\u00e1 el lector tan encendidos elogios en las p\u00e1ginas de sus <em>Memorias<\/em>, documento imprescindible para el conocimiento de sus inquietudes y gustos literarios.<\/p>\n<p>Si todos estos aspectos configuran los rasgos m\u00e1s se\u00f1alados de su biograf\u00eda, no menos significativa es su actitud ante el nuevo cambio social y urbano que experimenta Madrid durante estos a\u00f1os. Sus salidas al extranjero est\u00e1n motivadas, entre otras causas, por su inter\u00e9s y curiosidad por la fisonom\u00eda urbana que impera en distintos contextos geogr\u00e1ficos. Desde agosto de 1833 a mayo de 1834 Mesonero Romanos viajar\u00e1 a Francia tal como aparece en una concisa nota inserta en sus <em>Memorias<\/em>, referencia que remite al lector a la ciudad de Marsella en el preciso momento en que se produce el fallecimiento de Fernando VII. Mesonero tuvo la intenci\u00f3n de recoger todas sus impresiones de viaje en un <em>Diario<\/em>, prop\u00f3sito que no lleg\u00f3 a realizar. S\u00f3lo muy parcialmente han llegado hasta nosotros los <em>Fragmentos de un Diario de Viaje<\/em>, publicados por los hijos del escritor en el centenario de su nacimiento. Su segunda salida al extranjero queda reflejada en su obra <em>Recuerdos de Viaje por Francia y B\u00e9lgica<\/em>. Sabemos, sin embargo, que <em>El Curioso Parlante<\/em> hab\u00eda recorrido diversos pa\u00edses extranjeros en los tiempos de la regencia de Mar\u00eda Cristina, tal como consta en los Trabajos no coleccionados publicados por sus hijos. De todo este material noticioso el autor pudo confrontar los aspectos m\u00e1s diversos existentes entre Madrid y las principales ciudades europeas. Mesonero Romanos saldr\u00e1 al extranjero como un curioso observador que analiza los progresos, el civismo y las reformas efectuadas en todos estos n\u00facleos urbanos. A diferencia de un nutrido grupo de escritores rom\u00e1nticos que conocen el extranjero como desterrados o diplom\u00e1ticos, Mesonero Romanos actuar\u00e1 del mismo modo que otros escritores costumbristas, es decir, como meros observadores de una realidad y sin ning\u00fan prop\u00f3sito o matiz ideol\u00f3gico. Recordemos los viajes de Larra a Francia, Portugal, Inglaterra y B\u00e9lgica. El mismo Est\u00e9banez Calder\u00f3n, compa\u00f1ero de Mesonero Romanos en la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico <em>Cartas Espa\u00f1olas<\/em>, visitar\u00e1 Par\u00eds y Londres en 1843. Modesto Lafuente escribir\u00e1 Viajes de Fray Gerundio por Francia, B\u00e9lgica, Holanda y orillas del Rhin; Antonio M\u00aa. de Segovia publicar\u00e1 su conocido Manual del viajero espa\u00f1ol de Madrid a Par\u00eds y Londres. No menos interesantes ser\u00edan al respecto las descripciones ambientales realizadas por Eugenio de Ochoa y Antonio Flores en sus obras <em>Par\u00eds, Londres y Madrid<\/em> y <em>Un viaje a las Provincias Vascongadas<\/em> asomando las narices a Francia, respectivamente. Mesonero Romanos, al igual que un buen n\u00famero de escritores costumbristas, no se cerrar\u00e1 en su concha, ni desde\u00f1ar\u00e1 lo extranjero por el mero hecho de ser, precisamente, extranjero, sino que viajar\u00e1 a otros pa\u00edses como si con ello quisiera encontrar el justo t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n. La xenofobia del escritor costumbrista, aspecto que analizaremos en p\u00e1ginas posteriores, no se canaliza a trav\u00e9s de estos derroteros, sino por otros cauces que ata\u00f1en especialmente a la corrupci\u00f3n de las costumbres espa\u00f1olas y a la dudosa moralidad de ciertas piezas literarias de procedencia francesa.<\/p>\n<p>Las vivencias personales de Mesonero Romanos encuentran feliz acogida en sus <em>Memorias<\/em> hasta el periodo comprendido entre 1845-1850. Fechas que remiten al lector a los a\u00f1os dedicados al Ayuntamiento de Madrid como concejal. Su Proyecto de mejoras generales, le\u00eddo en la sesi\u00f3n de la Corporaci\u00f3n municipal el d\u00eda 23 de mayo de 1846, supone una aut\u00e9ntica remodelaci\u00f3n del Madrid de la \u00e9poca. A\u00f1os m\u00e1s tarde redact\u00f3 unas nuevas Ordenanzas municipales que rigieron durante un largo periodo de tiempo, hasta que el aumento de la poblaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de nuevos edificios y arterias urbanas hicieron necesaria la publicaci\u00f3n de nuevas ordenanzas municipales. Entre el periodo de su renuncia como concejal del Ayuntamiento de Madrid y su vinculaci\u00f3n al mismo como cronista oficial mediaron unos diez a\u00f1os de intensa labor literaria. Sus ediciones dedicadas al estudio de los dramaturgos contempor\u00e1neos y posteriores a Lope de Vega y Rojas Zorrilla para la Biblioteca de Autores Espa\u00f1oles, as\u00ed como su intensa labor como cronista oficial a partir del 15 de julio de 1864 son una prueba evidente de su ininterrumpido quehacer literario. Quedan atr\u00e1s sus colaboraciones en El Indicador de las Novedades, El Correo Literario y Mercantil, Cartas Espa\u00f1olas, Revista Espa\u00f1ola, Diario de Madrid, Semanario Pintoresco Espa\u00f1ol&#8230;, trabajos que analizaremos en p\u00e1ginas posteriores. No menos fecunda ser\u00eda su intensa labor como promotor y fundador del Ateneo y del Liceo. Su ingreso en la Real Academia ser\u00eda de igual forma uno de los momentos m\u00e1s significativos en la vida del autor, justa recompensa a un hombre dedicado por completo a la literatura y a las mejoras sociales de Madrid desde su posici\u00f3n como hombre de letras. El 3 de mayo de 1838 la Real Academia Espa\u00f1ola le nombr\u00f3 acad\u00e9mico honorario y el 25 de febrero de 1847 figurar\u00eda como miembro de n\u00famero. Bibliotecario perpetuo de la villa de Madrid, el Ayuntamiento le compr\u00f3 su biblioteca en la cantidad de 70.000 reales, venta que a juicio de C. Seco Serrano denota escasa generosidad por parte de <em>El Curioso Parlante<\/em>, harto sobrado de dinero como para vender sus libros. La simple cesi\u00f3n al Ayuntamiento madrile\u00f1o de estos fondos que, por lo dem\u00e1s, iba a seguir administrando el propio autor, \u00abhubiera sido un gesto elegante a la par que un sacrificio muy relativo para el bibliotecario perpetuo de Madrid\u00bb. Mesonero Romanos, hombre de negocios, estar\u00eda tal vez cansado o escarmentado de haberse comportado con no poca generosidad en su larga vida. El autor, tan poco dado a comentar episodios personales, declarar\u00e1, sin embargo, en un romance que ha actuado siempre con generosidad, formando parte de sociedades, juntas y otros organismos sin sueldo alguno y con numerosas obligaciones.<\/p>\n<p>No quisi\u00e9ramos terminar esta breve semblanza biogr\u00e1fica sin hacer alusi\u00f3n a testimonios de la \u00e9poca, a p\u00e1ginas que describen a Mesonero Romanos como hombre displicente y pensador juicioso. A. Ferrer del R\u00edo en su <em>Galer\u00eda de la Literatura Espa\u00f1ola<\/em> se\u00f1ala que su fisonom\u00eda risue\u00f1a contrastaba con su gusto descontentadizo, inclinado a la severidad m\u00e1s que a la indulgencia. El citado cr\u00edtico, contertulio y amigo de Mesonero Romanos, lo define de la siguiente forma:<\/p>\n<blockquote><p>Bajo de cuerpo y no muy envuelto en carnes, representa menos edad de la que tiene; sin embargo se asemejan bastante sus costumbres a las de un se\u00f1or mayor en lo arregladas y apacibles. Su conversaci\u00f3n es m\u00e1s grave que su rostro; su amistad es leal y sincera, no expansiva, hace m\u00e1s de lo que dice, expresa menos de lo que siente.<\/p><\/blockquote>\n<p>Joaqu\u00edn de Olmedilla refiere aquellos largos paseos de <em>El Curioso Parlante<\/em>, casi siempre solo y en contadas ocasiones con alguno de sus \u00edntimos amigos. Los recuerdos de su mocedad, las inquietudes juveniles eran referidas con singular gracejo y f\u00e1cil expresi\u00f3n. Mesonero Romanos no era, seg\u00fan el juicio de Olmedilla, batallador ni polemista, \u00abpero ten\u00eda, sin embargo, firmeza profunda en sus convicciones, fe en sus juicios, constancia en sus resoluciones, decisi\u00f3n en sus prop\u00f3sitos y prudencia en su manera de proceder\u00bb.<\/p>\n<p>B. P\u00e9rez Gald\u00f3s, al igual que otros novelistas y cr\u00edticos de su \u00e9poca, describir\u00e1 tambi\u00e9n su talante y peculiar comportamiento. An\u00e1lisis que se asemeja en gran manera al personaje de ficci\u00f3n que aparece en Fortunata y Jacinta, Pl\u00e1cido Estupi\u00f1\u00e1, pues al igual que \u00e9ste su mirada escudri\u00f1adora recorrer\u00e1 hasta los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos del Madrid de la \u00e9poca. No menos significativa ser\u00eda la semblanza realizada a\u00f1os m\u00e1s tarde por Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, prologuista de las <em>Escenas Matritenses<\/em> y admirador de la obra de El Curioso Parlante. La cr\u00edtica ha sido en este sentido un\u00e1nime, a\u00f1adiendo a sus dotes de pintor y retratista de una realidad social unas cualidades humanas poco comunes. Todo ello propiciar\u00e1 una serie de nombramientos y honores que nunca actuar\u00e1n en detrimento de su invariable personalidad. Su fallecimiento, 30 de abril de 1882, supuso un aut\u00e9ntico acontecimiento en la villa y corte de Madrid, una manifestaci\u00f3n de duelo poco frecuente en este periodo hist\u00f3rico. Su legado se proyectar\u00e1 siempre como un copioso caudal de noticias de su \u00e9poca, imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en la peque\u00f1a historia de una Espa\u00f1a abrumada por los hechos y acontecimientos sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Enrique Rubio Cremades<\/em><\/p>\n<p>(*) Esta biograf\u00eda est\u00e1 tomada del <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/bib\/bib_autor\/mesonero\/\">portal dedicado al autor Ram\u00f3n de Mesonero Romanos<\/a> por la <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\">Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":1,"template":"","meta":{"pb_show_title":"","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"front-matter-type":[12],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-4","front-matter","type-front-matter","status-publish","hentry","front-matter-type-introduction"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter\/4","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/front-matter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter\/4\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":209,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter\/4\/revisions\/209"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter\/4\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4"}],"wp:term":[{"taxonomy":"front-matter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/pressbooks\/v2\/front-matter-type?post=4"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=4"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/madridantiguo\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=4"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}