{"id":39,"date":"2019-12-09T15:25:41","date_gmt":"2019-12-09T15:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/chapter\/i-metodos-generales\/"},"modified":"2019-12-09T15:25:41","modified_gmt":"2019-12-09T15:25:41","slug":"i-metodos-generales","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/chapter\/i-metodos-generales\/","title":{"rendered":"I \u2013 M\u00c9TODOS GENERALES"},"content":{"raw":"\nDe antemano quiero preveniros que no voy a ofender vuestra ilustraci\u00f3n ponderando las excelencias de la observaci\u00f3n y de la experiencia como fuentes de conocimiento, y se\u00f1alando los groseros errores imputables a la aplicaci\u00f3n, en las ciencias naturales, del razonamiento deductivo y del <span class=\"c1\">a priori<\/span> dogm\u00e1tico. Con raz\u00f3n ha sido totalmente abandonada por los bi\u00f3logos la manera de filosofar de pitag\u00f3ricos y platonianos (m\u00e9todo seguido en modernos tiempos por Descartes y Hegel), que consiste en explorar nuestro propio esp\u00edritu para descubrir en \u00e9l las leyes del Universo. El entendimiento humano, desligado de la observaci\u00f3n fiel de los fen\u00f3menos, es impotente para penetrar ni aun en los m\u00e1s sencillos rodajes de la m\u00e1quina de la vida, y su papel ante los hechos se reduce a describirlos, compararlos, y establecer inductivamente sus causas eficientes o condiciones constantes.\n\nOtra verdad, vulgar\u00edsima ya de puro repetida, es que la ciencia humana debe descartar, como inabordable empresa, el esclarecimiento de las causas primeras y el conocimiento del fondo substancial, oculto bajo las apariencias fenomenales de las cosas. Como ha declarado Claudio Bernard, el investigador no puede pasar del determinismo de los fen\u00f3menos; y su misi\u00f3n queda reducida a mostrar el <span class=\"c1\">c\u00f3mo,<\/span> nunca el <span class=\"c1\">por qu\u00e9,<\/span> de las mutaciones observadas. Ideal modesto en el terreno filos\u00f3fico, pero todav\u00eda grandioso en el orden pr\u00e1ctico, porque conocer las condiciones bajo las cuales nace un fen\u00f3meno ayuda mucho para reproducirlo o suspenderlo a nuestro antojo, y hacernos due\u00f1o de \u00e9l, aplic\u00e1ndolo en beneficio de la vida humana. Previsi\u00f3n y acci\u00f3n: he aqu\u00ed los frutos que el hombre obtiene del determinismo fenomenal.\n\nQuiz\u00e1s parezca esta severa disciplina del determinismo un poco estrecha en filosof\u00eda <a id=\"id1\" href=\"\"><\/a> <a class=\"fnanchor\" href=\"..\/chapter\/i-metodos-generales#note1\">[1]<\/a>; pero es fuerza convenir que en biolog\u00eda resulta eficaz medicina para curarnos de esa tendencia (s\u00edntoma inequ\u00edvoco de pereza y de impaciencia) a encerrar el Universo entero en una f\u00f3rmula tan sencilla como ambiciosa, dando como resueltos, a favor de inducciones prematuras y de generalizaciones arriesgadas, todos los grandes problemas de la vida y de la muerte.\n\nNo creemos demostrada, en buena filosof\u00eda, la absoluta imposibilidad de que el hombre se eleve alg\u00fan d\u00eda a la concepci\u00f3n del <span class=\"c1\">por qu\u00e9<\/span> de los fen\u00f3menos; pero, dada la penuria anal\u00edtica de nuestros sentidos, que s\u00f3lo representan registros num\u00e9ricos de movimientos, y no de todos, sino de unos pocos, para los cuales se hallan tonalizadas las fibras nerviosas; y supuesta la pobreza y limitaci\u00f3n de nuestro entendimiento, cuya labor se reduce a combinar y relacionar de mil maneras dicha menguada gama de representaciones del mundo exterior, la Ciencia no tiene m\u00e1s recurso que fijar el orden de sucesi\u00f3n de los fen\u00f3menos, y determinar las leyes emp\u00edricas y derivadas que los rigen. \u00a1Qui\u00e9n sabe si, a fuerza de siglos, cuando el hombre, superiormente adaptado al medio en que vegeta, haya perfeccionado sus registros \u00f3ptico y ac\u00fastico, y el cerebro permita combinaciones ideales m\u00e1s complejas, podr\u00e1 la ciencia desentra\u00f1ar las leyes m\u00e1s generales de la materia, dentro de las cuales, y como caso particular de las mismas, se encerrar\u00e1 quiz\u00e1s el extraordinario fen\u00f3meno de la vida y del pensamiento!.\n\nAl tratar de m\u00e9todos generales de investigaci\u00f3n, no es l\u00edcito olvidar esas panaceas de la invenci\u00f3n cient\u00edfica que se llama el <span class=\"c1\">Novum organum<\/span> de Bacon y el <span class=\"c1\">Libro del m\u00e9todo<\/span> de Descartes, tan recomendado por Claudio Bernard. Libros son \u00e9stos por todo extremo excelentes para hacer pensar, pero de ning\u00fan modo tan eficaces para ense\u00f1ar a descubrir. Despu\u00e9s de confesar que la lectura de tales obras puede sugerir m\u00e1s de un pensamiento fecundo, debo declarar que me hallo muy pr\u00f3ximo a pensar de ellas lo que De Maistre opinaba del <span class=\"c1\">Novum organum:<\/span> \u00abque no lo hab\u00edan le\u00eddo los que m\u00e1s descubrimientos han hecho en las ciencias, y que el mismo Bacon no dedujo de sus reglas invenci\u00f3n ninguna\u00bb.\n\nTengo para m\u00ed que el poco provecho obtenido de la lectura de tales obras, y en general de todos los trabajos concernientes a los m\u00e9todos filos\u00f3ficos de indagaci\u00f3n, depende de la vaguedad y generalidad de las reglas que contienen: las cuales, cuando no son f\u00f3rmulas vac\u00edas, vienen a ser la expresi\u00f3n formal del mecanismo del entendimiento en funci\u00f3n de investigar. Este mecanismo act\u00faa inconscientemente en toda cabeza regularmente organizada y cultivada; y cuando, por un acto de reflexi\u00f3n, formula el fil\u00f3sofo sus leyes psicol\u00f3gicas, ni el autor ni el lector pueden mejorar su capacidad respectiva para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Los tratadistas de m\u00e9todos l\u00f3gicos me causan la misma impresi\u00f3n que me producir\u00eda un orador que pretendiera acrecentar su elocuencia mediante el estudio del mecanismo de la voz y de la inervaci\u00f3n de la laringe. \u00a1Como si el conocer estos artificios anatomo-fisiol\u00f3gicos pudiera crear una organizaci\u00f3n que nos falta, o perfeccionar la que tenemos!.\n\nImporta consignar que los descubrimientos m\u00e1s brillantes se han debido, no al conocimiento de la l\u00f3gica escrita, sino a esa l\u00f3gica viva que el hombre posee en su esp\u00edritu, y con la cual labora ideas con la misma perfecta inconsciencia con que Jourdain hac\u00eda prosa.\n\nHarto m\u00e1s eficaz es la lectura de las obras de los grandes iniciadores cient\u00edficos, tales como Galileo, Kepler, Newton, Lavoisier, Geoffroy Saint Hylaire, Cl. Bernard, Pasteur, Virchow, etc\u00e9tera; y, sin embargo, es fuerza reconocer que, si carecemos de una chispa siquiera de la espl\u00e9ndida luz que brill\u00f3 en tales inteligencias, y de un arranque al menos de las nobles pasiones que alentaron a caracteres tan elevados, la erudici\u00f3n nos convertir\u00e1 en comentadores entusiastas, quiz\u00e1s en \u00fatiles popularizadores cient\u00edficos, pero no crear\u00e1 en nosotros el esp\u00edritu de investigaci\u00f3n.\n\nTampoco nos ser\u00e1 de gran provecho, en presencia de un problema cient\u00edfico, el conocimiento de las leyes que rigen el desenvolvimiento de la ciencia. Es un hecho positivo, como afirma Herbert Spencer, que el progreso intelectual va de lo homog\u00e9neo a lo heterog\u00e9neo, y que, en virtud de la <span class=\"c1\">inestabilidad de lo homog\u00e9neo<\/span> y del principio de que <span class=\"c1\">cada causa produce m\u00e1s de un efecto,<\/span> todo descubrimiento provoca inmediatamente un gran n\u00famero de otros descubrimientos; pero si esta noci\u00f3n nos permite apreciar la marcha seguida por la Ciencia en su progresiva diferenciaci\u00f3n y continuo perfeccionamiento, no puede darnos la clave de la investigaci\u00f3n misma. Lo importante ser\u00eda averiguar c\u00f3mo cada sabio, en su peculiar dominio, ha logrado sacar lo heterog\u00e9neo de lo homog\u00e9neo, y por qu\u00e9 raz\u00f3n muchos hombres que se lo han propuesto no lo han conseguido.\n\nApresur\u00e9monos, pues, a declarar que no hay recetas para hacer descubrimientos, y menos todav\u00eda para convertir en afortunados experimentadores a gentes desprovistas de esa l\u00f3gica natural de que antes hablamos. Y en cuanto a los entendimientos superiores, sabido es que \u00e9stos no siguen f\u00e1cilmente las reglas escritas y prefieren hacerlas; pues, como dice Condorcet, \u00ablas median\u00edas pueden educarse, pero los genios se educan por s\u00ed solos\u00bb.\n\n\u00bfEs esto decir que deba renunciarse a toda tentativa de dogmatizar en materia de investigaci\u00f3n? \u00bfEs que vamos a dejar al principiante entregado a sus propias fuerzas y marchando sin gu\u00eda ni consejo por una senda llena de dificultades y peligros?\n\nDe ninguna manera. Entendemos, por lo contrario, que, si abandonamos la vaga regi\u00f3n de los principios filos\u00f3ficos y de los m\u00e9todos generales, y penetramos en el dominio de las ciencias particulares, ser\u00e1 f\u00e1cil hallar algunas reglas positivamente \u00fatiles al novel investigador.\n\nAlgunos consejos relativos a lo que debe saber, a la educaci\u00f3n t\u00e9cnica que necesita recibir, a las pasiones elevadas que deben alentarle, a los apocamientos y preocupaciones que es forzoso que combata, entendemos que podr\u00e1n serle de bastante m\u00e1s provecho que todas las reglas y prevenciones de la l\u00f3gica te\u00f3rica.\n\nTal es la justificaci\u00f3n del actual trabajo, en el cual, para decirlo de una vez, hemos procurado reunir aquellos consejos animosos y cari\u00f1osas advertencias que hubi\u00e9ramos querido recibir en los albores de nuestra carrera cient\u00edfica: consejos que, en boca de alg\u00fan maestro o de alg\u00fan amigo, habr\u00edan facilitado nuestra labor de investigador y nos habr\u00edan quiz\u00e1s ahorrado m\u00e1s de ocho a\u00f1os de tanteos, errores y desfallecimientos.\n\nSuperfluas ser\u00e1n mis advertencias para todo aquel que haya tenido la fortuna de educarse en el laboratorio del sabio, bajo la ben\u00e9fica influencia de las reglas vivas, de \u00e9sas que se ven y no se dicen, encarnadas en una personalidad ilustre, animada por el noble ardor de la ciencia y la ense\u00f1anza; in\u00fatiles ser\u00e1n asimismo para los caracteres en\u00e9rgicos y los talentos elevados, los cuales no necesitan ciertamente, para remontarse al conocimiento de la verdad, otros consejos que los que el estudio y la meditaci\u00f3n les sugieren; pero acaso, repito, sean de provecho para muchos esp\u00edritus modestos, desconfiados con exceso y codiciosos de reputaci\u00f3n, los cuales no cosechan el anhelado fruto por la viciosa direcci\u00f3n de sus estudios. A la voluntad, pues, m\u00e1s que a la inteligencia, se enderezan nuestros consejos; porque tenemos la convicci\u00f3n de que aqu\u00e9lla, como afirma cuerdamente Payot, es tan educable como \u00e9sta, y creemos adem\u00e1s que toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasi\u00f3n puesta al servicio de una gran idea.\n\nEn cinco cap\u00edtulos dividiremos el presente trabajo: en el primero procuraremos eliminar algunas preocupaciones y falsos juicios que enervan al principiante, arrebat\u00e1n&nbsp; esa fe robusta sin la cual ninguna investigaci\u00f3n alcanza feliz t\u00e9rmino; en el segundo expondremos las cualidades de orden moral que deben adornarle, y que son como los dep\u00f3sitos de la energ\u00eda tonificadora de su voluntad; en el tercero, lo que es menester que sepa para llegar suficientemente preparado al teatro de la lucha con la Naturaleza; en el cuarto detallamos el plan y marcha de la investigaci\u00f3n misma (observaci\u00f3n, explicaci\u00f3n o hip\u00f3tesis, y verificaci\u00f3n); y, finalmente, en el quinto hacemos algunas advertencias tocantes a la redacci\u00f3n del trabajo cient\u00edfico.\n\n<a id=\"note1\" href=\"\"><\/a> <a href=\"..\/chapter\/i-metodos-generales#id1\">Nota de Cajal.<\/a> Claudio Bernard nos parece exagerar algo cuando, a guisa de ejemplos probatorios de su tesis, afirma que no sabremos nunca por qu\u00e9 el opio tiene una acci\u00f3n sopor\u00edfera, y por qu\u00e9 de la combinaci\u00f3n del hidr\u00f3geno con el ox\u00edgeno brota un cuerpo tan diverso en propiedades f\u00edsicas y qu\u00edmicas como el agua. Esta imposibilidad de reducir las propiedades de los cuerpos a leyes de posici\u00f3n, de forma y de movimientos de los \u00e1tomos, es hoy real, pero no parece que lo sea en principio y para siempre. Nos parece mucho m\u00e1s cuerdo afirmar que el <span class=\"c1\">por qu\u00e9<\/span> de las cosas no es m\u00e1s que un <span class=\"c1\">c\u00f3mo,<\/span> que, por carencia actual de m\u00e9todos de investigaci\u00f3n, no cabe reducir a las leyes y f\u00f3rmulas de la mec\u00e1nica general.\n","rendered":"<p>De antemano quiero preveniros que no voy a ofender vuestra ilustraci\u00f3n ponderando las excelencias de la observaci\u00f3n y de la experiencia como fuentes de conocimiento, y se\u00f1alando los groseros errores imputables a la aplicaci\u00f3n, en las ciencias naturales, del razonamiento deductivo y del <span class=\"c1\">a priori<\/span> dogm\u00e1tico. Con raz\u00f3n ha sido totalmente abandonada por los bi\u00f3logos la manera de filosofar de pitag\u00f3ricos y platonianos (m\u00e9todo seguido en modernos tiempos por Descartes y Hegel), que consiste en explorar nuestro propio esp\u00edritu para descubrir en \u00e9l las leyes del Universo. El entendimiento humano, desligado de la observaci\u00f3n fiel de los fen\u00f3menos, es impotente para penetrar ni aun en los m\u00e1s sencillos rodajes de la m\u00e1quina de la vida, y su papel ante los hechos se reduce a describirlos, compararlos, y establecer inductivamente sus causas eficientes o condiciones constantes.<\/p>\n<p>Otra verdad, vulgar\u00edsima ya de puro repetida, es que la ciencia humana debe descartar, como inabordable empresa, el esclarecimiento de las causas primeras y el conocimiento del fondo substancial, oculto bajo las apariencias fenomenales de las cosas. Como ha declarado Claudio Bernard, el investigador no puede pasar del determinismo de los fen\u00f3menos; y su misi\u00f3n queda reducida a mostrar el <span class=\"c1\">c\u00f3mo,<\/span> nunca el <span class=\"c1\">por qu\u00e9,<\/span> de las mutaciones observadas. Ideal modesto en el terreno filos\u00f3fico, pero todav\u00eda grandioso en el orden pr\u00e1ctico, porque conocer las condiciones bajo las cuales nace un fen\u00f3meno ayuda mucho para reproducirlo o suspenderlo a nuestro antojo, y hacernos due\u00f1o de \u00e9l, aplic\u00e1ndolo en beneficio de la vida humana. Previsi\u00f3n y acci\u00f3n: he aqu\u00ed los frutos que el hombre obtiene del determinismo fenomenal.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s parezca esta severa disciplina del determinismo un poco estrecha en filosof\u00eda <a id=\"id1\" href=\"\"><\/a> <a class=\"fnanchor\" href=\"..\/chapter\/i-metodos-generales#note1\">[1]<\/a>; pero es fuerza convenir que en biolog\u00eda resulta eficaz medicina para curarnos de esa tendencia (s\u00edntoma inequ\u00edvoco de pereza y de impaciencia) a encerrar el Universo entero en una f\u00f3rmula tan sencilla como ambiciosa, dando como resueltos, a favor de inducciones prematuras y de generalizaciones arriesgadas, todos los grandes problemas de la vida y de la muerte.<\/p>\n<p>No creemos demostrada, en buena filosof\u00eda, la absoluta imposibilidad de que el hombre se eleve alg\u00fan d\u00eda a la concepci\u00f3n del <span class=\"c1\">por qu\u00e9<\/span> de los fen\u00f3menos; pero, dada la penuria anal\u00edtica de nuestros sentidos, que s\u00f3lo representan registros num\u00e9ricos de movimientos, y no de todos, sino de unos pocos, para los cuales se hallan tonalizadas las fibras nerviosas; y supuesta la pobreza y limitaci\u00f3n de nuestro entendimiento, cuya labor se reduce a combinar y relacionar de mil maneras dicha menguada gama de representaciones del mundo exterior, la Ciencia no tiene m\u00e1s recurso que fijar el orden de sucesi\u00f3n de los fen\u00f3menos, y determinar las leyes emp\u00edricas y derivadas que los rigen. \u00a1Qui\u00e9n sabe si, a fuerza de siglos, cuando el hombre, superiormente adaptado al medio en que vegeta, haya perfeccionado sus registros \u00f3ptico y ac\u00fastico, y el cerebro permita combinaciones ideales m\u00e1s complejas, podr\u00e1 la ciencia desentra\u00f1ar las leyes m\u00e1s generales de la materia, dentro de las cuales, y como caso particular de las mismas, se encerrar\u00e1 quiz\u00e1s el extraordinario fen\u00f3meno de la vida y del pensamiento!.<\/p>\n<p>Al tratar de m\u00e9todos generales de investigaci\u00f3n, no es l\u00edcito olvidar esas panaceas de la invenci\u00f3n cient\u00edfica que se llama el <span class=\"c1\">Novum organum<\/span> de Bacon y el <span class=\"c1\">Libro del m\u00e9todo<\/span> de Descartes, tan recomendado por Claudio Bernard. Libros son \u00e9stos por todo extremo excelentes para hacer pensar, pero de ning\u00fan modo tan eficaces para ense\u00f1ar a descubrir. Despu\u00e9s de confesar que la lectura de tales obras puede sugerir m\u00e1s de un pensamiento fecundo, debo declarar que me hallo muy pr\u00f3ximo a pensar de ellas lo que De Maistre opinaba del <span class=\"c1\">Novum organum:<\/span> \u00abque no lo hab\u00edan le\u00eddo los que m\u00e1s descubrimientos han hecho en las ciencias, y que el mismo Bacon no dedujo de sus reglas invenci\u00f3n ninguna\u00bb.<\/p>\n<p>Tengo para m\u00ed que el poco provecho obtenido de la lectura de tales obras, y en general de todos los trabajos concernientes a los m\u00e9todos filos\u00f3ficos de indagaci\u00f3n, depende de la vaguedad y generalidad de las reglas que contienen: las cuales, cuando no son f\u00f3rmulas vac\u00edas, vienen a ser la expresi\u00f3n formal del mecanismo del entendimiento en funci\u00f3n de investigar. Este mecanismo act\u00faa inconscientemente en toda cabeza regularmente organizada y cultivada; y cuando, por un acto de reflexi\u00f3n, formula el fil\u00f3sofo sus leyes psicol\u00f3gicas, ni el autor ni el lector pueden mejorar su capacidad respectiva para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Los tratadistas de m\u00e9todos l\u00f3gicos me causan la misma impresi\u00f3n que me producir\u00eda un orador que pretendiera acrecentar su elocuencia mediante el estudio del mecanismo de la voz y de la inervaci\u00f3n de la laringe. \u00a1Como si el conocer estos artificios anatomo-fisiol\u00f3gicos pudiera crear una organizaci\u00f3n que nos falta, o perfeccionar la que tenemos!.<\/p>\n<p>Importa consignar que los descubrimientos m\u00e1s brillantes se han debido, no al conocimiento de la l\u00f3gica escrita, sino a esa l\u00f3gica viva que el hombre posee en su esp\u00edritu, y con la cual labora ideas con la misma perfecta inconsciencia con que Jourdain hac\u00eda prosa.<\/p>\n<p>Harto m\u00e1s eficaz es la lectura de las obras de los grandes iniciadores cient\u00edficos, tales como Galileo, Kepler, Newton, Lavoisier, Geoffroy Saint Hylaire, Cl. Bernard, Pasteur, Virchow, etc\u00e9tera; y, sin embargo, es fuerza reconocer que, si carecemos de una chispa siquiera de la espl\u00e9ndida luz que brill\u00f3 en tales inteligencias, y de un arranque al menos de las nobles pasiones que alentaron a caracteres tan elevados, la erudici\u00f3n nos convertir\u00e1 en comentadores entusiastas, quiz\u00e1s en \u00fatiles popularizadores cient\u00edficos, pero no crear\u00e1 en nosotros el esp\u00edritu de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco nos ser\u00e1 de gran provecho, en presencia de un problema cient\u00edfico, el conocimiento de las leyes que rigen el desenvolvimiento de la ciencia. Es un hecho positivo, como afirma Herbert Spencer, que el progreso intelectual va de lo homog\u00e9neo a lo heterog\u00e9neo, y que, en virtud de la <span class=\"c1\">inestabilidad de lo homog\u00e9neo<\/span> y del principio de que <span class=\"c1\">cada causa produce m\u00e1s de un efecto,<\/span> todo descubrimiento provoca inmediatamente un gran n\u00famero de otros descubrimientos; pero si esta noci\u00f3n nos permite apreciar la marcha seguida por la Ciencia en su progresiva diferenciaci\u00f3n y continuo perfeccionamiento, no puede darnos la clave de la investigaci\u00f3n misma. Lo importante ser\u00eda averiguar c\u00f3mo cada sabio, en su peculiar dominio, ha logrado sacar lo heterog\u00e9neo de lo homog\u00e9neo, y por qu\u00e9 raz\u00f3n muchos hombres que se lo han propuesto no lo han conseguido.<\/p>\n<p>Apresur\u00e9monos, pues, a declarar que no hay recetas para hacer descubrimientos, y menos todav\u00eda para convertir en afortunados experimentadores a gentes desprovistas de esa l\u00f3gica natural de que antes hablamos. Y en cuanto a los entendimientos superiores, sabido es que \u00e9stos no siguen f\u00e1cilmente las reglas escritas y prefieren hacerlas; pues, como dice Condorcet, \u00ablas median\u00edas pueden educarse, pero los genios se educan por s\u00ed solos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEs esto decir que deba renunciarse a toda tentativa de dogmatizar en materia de investigaci\u00f3n? \u00bfEs que vamos a dejar al principiante entregado a sus propias fuerzas y marchando sin gu\u00eda ni consejo por una senda llena de dificultades y peligros?<\/p>\n<p>De ninguna manera. Entendemos, por lo contrario, que, si abandonamos la vaga regi\u00f3n de los principios filos\u00f3ficos y de los m\u00e9todos generales, y penetramos en el dominio de las ciencias particulares, ser\u00e1 f\u00e1cil hallar algunas reglas positivamente \u00fatiles al novel investigador.<\/p>\n<p>Algunos consejos relativos a lo que debe saber, a la educaci\u00f3n t\u00e9cnica que necesita recibir, a las pasiones elevadas que deben alentarle, a los apocamientos y preocupaciones que es forzoso que combata, entendemos que podr\u00e1n serle de bastante m\u00e1s provecho que todas las reglas y prevenciones de la l\u00f3gica te\u00f3rica.<\/p>\n<p>Tal es la justificaci\u00f3n del actual trabajo, en el cual, para decirlo de una vez, hemos procurado reunir aquellos consejos animosos y cari\u00f1osas advertencias que hubi\u00e9ramos querido recibir en los albores de nuestra carrera cient\u00edfica: consejos que, en boca de alg\u00fan maestro o de alg\u00fan amigo, habr\u00edan facilitado nuestra labor de investigador y nos habr\u00edan quiz\u00e1s ahorrado m\u00e1s de ocho a\u00f1os de tanteos, errores y desfallecimientos.<\/p>\n<p>Superfluas ser\u00e1n mis advertencias para todo aquel que haya tenido la fortuna de educarse en el laboratorio del sabio, bajo la ben\u00e9fica influencia de las reglas vivas, de \u00e9sas que se ven y no se dicen, encarnadas en una personalidad ilustre, animada por el noble ardor de la ciencia y la ense\u00f1anza; in\u00fatiles ser\u00e1n asimismo para los caracteres en\u00e9rgicos y los talentos elevados, los cuales no necesitan ciertamente, para remontarse al conocimiento de la verdad, otros consejos que los que el estudio y la meditaci\u00f3n les sugieren; pero acaso, repito, sean de provecho para muchos esp\u00edritus modestos, desconfiados con exceso y codiciosos de reputaci\u00f3n, los cuales no cosechan el anhelado fruto por la viciosa direcci\u00f3n de sus estudios. A la voluntad, pues, m\u00e1s que a la inteligencia, se enderezan nuestros consejos; porque tenemos la convicci\u00f3n de que aqu\u00e9lla, como afirma cuerdamente Payot, es tan educable como \u00e9sta, y creemos adem\u00e1s que toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasi\u00f3n puesta al servicio de una gran idea.<\/p>\n<p>En cinco cap\u00edtulos dividiremos el presente trabajo: en el primero procuraremos eliminar algunas preocupaciones y falsos juicios que enervan al principiante, arrebat\u00e1n&nbsp; esa fe robusta sin la cual ninguna investigaci\u00f3n alcanza feliz t\u00e9rmino; en el segundo expondremos las cualidades de orden moral que deben adornarle, y que son como los dep\u00f3sitos de la energ\u00eda tonificadora de su voluntad; en el tercero, lo que es menester que sepa para llegar suficientemente preparado al teatro de la lucha con la Naturaleza; en el cuarto detallamos el plan y marcha de la investigaci\u00f3n misma (observaci\u00f3n, explicaci\u00f3n o hip\u00f3tesis, y verificaci\u00f3n); y, finalmente, en el quinto hacemos algunas advertencias tocantes a la redacci\u00f3n del trabajo cient\u00edfico.<\/p>\n<p><a id=\"note1\" href=\"\"><\/a> <a href=\"..\/chapter\/i-metodos-generales#id1\">Nota de Cajal.<\/a> Claudio Bernard nos parece exagerar algo cuando, a guisa de ejemplos probatorios de su tesis, afirma que no sabremos nunca por qu\u00e9 el opio tiene una acci\u00f3n sopor\u00edfera, y por qu\u00e9 de la combinaci\u00f3n del hidr\u00f3geno con el ox\u00edgeno brota un cuerpo tan diverso en propiedades f\u00edsicas y qu\u00edmicas como el agua. Esta imposibilidad de reducir las propiedades de los cuerpos a leyes de posici\u00f3n, de forma y de movimientos de los \u00e1tomos, es hoy real, pero no parece que lo sea en principio y para siempre. Nos parece mucho m\u00e1s cuerdo afirmar que el <span class=\"c1\">por qu\u00e9<\/span> de las cosas no es m\u00e1s que un <span class=\"c1\">c\u00f3mo,<\/span> que, por carencia actual de m\u00e9todos de investigaci\u00f3n, no cabe reducir a las leyes y f\u00f3rmulas de la mec\u00e1nica general.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":2,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-39","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":37,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/39","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/39\/revisions"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/37"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/39\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=39"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=39"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=39"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}