{"id":43,"date":"2019-12-09T15:25:41","date_gmt":"2019-12-09T15:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/chapter\/v-marcha-de-la-investigacion-misma\/"},"modified":"2019-12-09T15:25:41","modified_gmt":"2019-12-09T15:25:41","slug":"v-marcha-de-la-investigacion-misma","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/chapter\/v-marcha-de-la-investigacion-misma\/","title":{"rendered":"V \u2013 MARCHA DE LA INVESTIGACI\u00d3N MISMA"},"content":{"raw":"\nSiguiendo a E. Naville, consideramos en toda investigaci\u00f3n cient\u00edfica tres operaciones mentales sucesivas, a saber: observaci\u00f3n, suposici\u00f3n o hip\u00f3tesis, y verificaci\u00f3n. En alg\u00fan caso, la indagaci\u00f3n misma tiene como precedente, no la observaci\u00f3n personal, sino un acto de cr\u00edtica, una repugnancia sentida <span class=\"c1\">a priori<\/span> por nuestro esp\u00edritu respecto de ciertas doctrinas m\u00e1s o menos generalmente admitidas; pero hay que convenir que semejante desacuerdo supone a menudo alguna experiencia personal, siquiera sea ligera, sobre el tema o sobre materias afines del sujeto de la investigaci\u00f3n.\n\n<strong>a. <span class=\"c1\">Observaci\u00f3n.<\/span><\/strong>\n\nDebe realizarse en las mejores condiciones posibles, aprovechando el efecto de los instrumentos anal\u00edticos m\u00e1s perfectos y los m\u00e9todos de estudio merecedores de m\u00e1s confianza. A ser posible, aplicaremos varios m\u00e9todos al mismo tema, y corregiremos las deficiencias de los unos con las revelaciones de los otros. Importa, asimismo, evitar toda ligereza en la apreciaci\u00f3n de los hechos, reproduci\u00e9ndolos de mil maneras, hasta cerciorarnos de su absoluta constancia y de no haber sido v\u00edctimas de alguna de esas falaces apariencias que detienen (particularmente en los estudios microgr\u00e1ficos) a los j\u00f3venes exploradores.\n\nSi nuestro estudio versa sobre un objeto de Anatom\u00eda, Historia Natural, etc., la observaci\u00f3n correr\u00e1 paralela al dibujo; porque, aparte otras ventajas, el acto de copiar disciplina y robustece la atenci\u00f3n, obliga a recorrer la totalidad del fen\u00f3meno estudiado, y evita, por tanto, que se nos escapen detalles frecuentemente inadvertidos en la observaci\u00f3n ordinaria. En ciencias naturales s\u00f3lo podemos lisonjearnos de conocer una forma o una estructura cuando sepamos representarlas f\u00e1cil y detalladamente. Por algo todos los grandes observadores son habil\u00edsimos dibujantes.\n\nCuando, a pesar de haber aplicado los medios conducentes, la preparaci\u00f3n del objeto no salga enteramente a nuestro gusto, hay que reproducirla cuantas veces sea preciso para obtener del m\u00e9todo el m\u00e1ximo rendimiento. Ser\u00e1 de gran provecho, al efecto, tener a la vista, para confrontarla con las nuestras, alguna preparaci\u00f3n excelente ejecutada por el autor del m\u00e9todo o por alguno de sus disc\u00edpulos esot\u00e9ricos. Tendremos presente que el hecho nuevo lo descubre, no el que lo ve primeramente, sino el que, merced a una t\u00e9cnica habil\u00edsima, supo presentarlo con entera evidencia, logrando llevar la convicci\u00f3n al \u00e1nimo de todos.\n\n<strong>b. <span class=\"c1\">Hip\u00f3tesis directriz.<\/span><\/strong>\n\nObservados los hechos ,es preciso fijar su significaci\u00f3n, as\u00ed como las relaciones que encadenan la nueva verdad al conjunto de verdades de la Ciencia. En presencia de un fen\u00f3meno ins\u00f3lito, el primer movimiento del \u00e1nimo es imaginar una hip\u00f3tesis que d\u00e9 raz\u00f3n de \u00e9l y que venga a subordinarlo a alguna de las leyes conocidas. La experiencia falla despu\u00e9s definitivamente sobre la verosimilitud de nuestra concepci\u00f3n.\n\nMeditando sobre el car\u00e1cter de las buenas hip\u00f3tesis, se cae en la cuenta de que, en su mayor parte, representan generalizaciones prematuras, inducciones arriesgadas, en cuya virtud el hecho reci\u00e9n descubierto se considera provisoriamente como caso particular de un principio general, o como un efecto desconocido de una causa conocida. As\u00ed, la hip\u00f3tesis evolucionista, tan fecunda en las ciencias biol\u00f3gicas, representa exclusivamente una generalizaci\u00f3n a todos los seres de la ley de la herencia, s\u00f3lo positivamente demostrada en la ontogenia de cada especie. Cuando Lavoisier cre\u00f3 la teor\u00eda del calor animal, no hizo m\u00e1s que reducir el fen\u00f3meno respiratorio de los animales, desconocido antes en su esencia, a la ley general de la producci\u00f3n del calor por la oxidaci\u00f3n del carbono, etc.\n\nPara la creaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis tendremos en cuenta las reglas siguientes: <i>1.a,<\/i> que la hip\u00f3tesis sea necesaria, es decir, que sin ella no quede arbitrio para explicar los fen\u00f3menos; <i>2.a,<\/i> que sea, adem\u00e1s, verificable, \u00f3, por lo menos, concebirse, para un plazo m\u00e1s o menos remoto, su verificabilidad; pues las hip\u00f3tesis que se substraen por completo a la piedra de toque de la observaci\u00f3n dejan, en realidad, los problemas sin esclarecer, y no pueden representar otra cosa que s\u00edntesis artificiales coordinadoras, pero no explicativas, de los hechos; y <i>3.a,<\/i> que sugiera, a ser posible, tambi\u00e9n investigaciones y controversias que, si no zanjan la cuesti\u00f3n, nos aproximen, al menos, al buen camino, promoviendo nuevas y m\u00e1s felices concepciones. Aun siendo err\u00f3nea, una hip\u00f3tesis puede servir eficazmente al progreso, con tal que est\u00e9 basada en nuevas observaciones y marque una direcci\u00f3n original al pensamiento cient\u00edfico. Y, en todo caso, la explicaci\u00f3n, rechazada por falsa, siempre tendr\u00e1 una ventaja: la de restringir, por exclusi\u00f3n, el campo de lo imaginable, eliminando soluciones inaceptables y causas de error.\n\nMuchos sabios ilustres, y singularmente el gran f\u00edsico Tyndall, han insistido elocuentemente sobre la importancia de las hip\u00f3tesis en la ciencia, y acerca del gallardo papel que desempe\u00f1a la imaginaci\u00f3n en la creaci\u00f3n de las buenas y fecundas teor\u00edas. Por nuestra parte opinamos lo mismo, y creemos que, si la hip\u00f3tesis es un arma de que se abusa demasiado, es tambi\u00e9n un instrumento l\u00f3gico, sin el cual ni la observaci\u00f3n misma, con ser de suyo tan pasiva, puede realizarse. Buena o mala, una conjetura, un intento de explicaci\u00f3n cualquiera, ser\u00e1 siempre nuestro gu\u00eda; pues nadie busca sin plan, y aun los llamados hallazgos casuales se deben comunmente a alguna idea directriz, que la experiencia no sancion\u00f3, pero que tuvo virtud, no obstante, para llevarnos a un terreno poco o nada explorado. Si me perdonara lo vulgar del s\u00edmil, dir\u00eda que en esto sucede lo que con los amigos, que aparecen en la calle, entre la multitud de las gentes que trajinan, en el preciso instante en que pensamos en ellos, por la raz\u00f3n bien sencilla de que, cuando en ellos no pensamos, pasan cerca de nosotros sin que nos apercibamos de su presencia. Impulsados por la hip\u00f3tesis, acaso ocurrir\u00e1 que hallemos en los hechos distinta cosa que lo buscado; pero, en todo caso, mejor es esto que no hallar nada, que es justamente lo que le sucede al mero e inerte contemplador de los fen\u00f3menos naturales.\n\nIn\u00fatil ser\u00e1 recordar que todos los grandes investigadores han sido fecundos creadores de hip\u00f3tesis. Con profunda raz\u00f3n se ha dicho que ellas son el primer balbuceo de la raz\u00f3n en medio de las negruras de lo desconocido; la sonda tendida en el misterioso abismo; el bast\u00f3n que nos gu\u00eda en las tinieblas; el puente, en fin, a\u00e9reo y atrevido que junta la playa amiga con el inexplorado continente.\n\nDif\u00edcil es dictar reglas para imaginar hip\u00f3tesis. Quien no posea cierta intuici\u00f3n de la verdad, cierto instinto adivinatorio para columbrar la idea en el hecho y la ley en el fen\u00f3meno, pocas veces dar\u00e1, cualquiera que sea su talento de observador, con una explicaci\u00f3n razonable. Cabe, empero, se\u00f1alar, por lo que toca a las hip\u00f3tesis biol\u00f3gicas, algunos conceptos o nociones generales, cuyo recuerdo podr\u00e1 ser provechoso a la hora de explicar los hechos descubiertos. He aqu\u00ed algunas de ellas:\n\n<strong>1. <span class=\"c1\">La Naturaleza emplea los mismos medios para iguales fines.<\/span><\/strong>\n\nEn virtud de este principio nos ser\u00e1, en muchos casos, dado reducir una disposici\u00f3n desconocida a otra conocida. Por ejemplo: cuando la <span class=\"c1\">mitosis<\/span> o <span class=\"c1\">kariokinesis<\/span> fue descubierta en las gruesas c\u00e9lulas de las larvas de trit\u00f3n y salamandra, pudo racionalmente esperarse hallar parecidos cambios de estructura nuclear en la divisi\u00f3n celular del hombre y vertebrados superiores, as\u00ed en estado normal como en condiciones patol\u00f3gicas; y, en efecto, la experiencia confirm\u00f3 la previsi\u00f3n. Una vez esclarecida en los vertebrados, gracias a las investigaciones de K\u00fchne, Krause, Ranvier, etc., la terminaci\u00f3n libre, mediante arborizaciones varicosas, de las fibras nerviosas motrices y sensitivas, pod\u00eda preverse, en virtud de la citada ley, que el hecho se repetir\u00eda en los centros nerviosos, no s\u00f3lo de los vertebrados, sino de los invertebrados. Y esta sospecha racional vino a ser luego plenamente confirmada por nosotros, por K\u00f6lliker, Lenhoss\u00e9k, van Gehuchten, etc., para los vertebrados, y por Retzius, Lenhoss\u00e9k y otros para los invertebrados. In\u00fatil multiplicar los ejemplos.\n\n<strong>2. <span class=\"c1\">Natura non facit saltum.<\/span><\/strong>\n\nDado que la ontogenia, como la filogenia, representan dos series paralelas de formas que van de lo sencillo a lo complicado, nada mejor podemos hacer, para esclarecer la estructura de un \u00f3rgano complejo y casi inabordable por dif\u00edcil en los vertebrados superiores, que estudiar \u00e9ste en sus formas simples, ora del desarrollo individual, ora de las especies. M\u00e9todo excelente es, para determinar la significaci\u00f3n de una cosa, averiguar c\u00f3mo llega a ser lo que es; porque, al se\u00f1alar el lugar que ocupa en la cadena evolutiva, esclarecemos, sin pensarlo, su valor anat\u00f3mico y fisiol\u00f3gico.\n\n<strong>3. <span class=\"c1\">Toda disposici\u00f3n natural, por caprichosa que parezca, tiene un fin utilitario.<\/span><\/strong>\n\nAbstracci\u00f3n hecha de los \u00f3rganos atr\u00f3ficos, este principio teleol\u00f3gico es aplicable a todas las particularidades de estructura de animales y plantas. Al enunciar esta ley, no pretendemos, como supusieron Linneo, Cuvier y Agassiz, que cada \u00f3rgano represente una encarnaci\u00f3n directa del principio creador: aspiramos no m\u00e1s a establecer que, sea por la causa que quiera, toda variaci\u00f3n conservada por la Naturaleza, es decir, fijada por la herencia, representa una disposici\u00f3n \u00fatil al individuo o a la especie; puesto que las disposiciones in\u00fatiles o desfavorables provocadas por variaci\u00f3n, no dando asidero a una selecci\u00f3n positiva, deben ser r\u00e1pidamente eliminadas. En armon\u00eda con este principio, hay que atribuir una funci\u00f3n importante a cuantos \u00f3rganos o tejidos se mantienen tenazmente al trav\u00e9s de la escala animal, y una actividad menos urgente, por lo menos para la vida del individuo, a aquellos otros exiguamente representados en la serie zool\u00f3gica. De este principio usa y abusa continuamente el fisi\u00f3logo al tratar de interpretar el dinamismo de \u00f3rganos como los de la circulaci\u00f3n, digesti\u00f3n y locomoci\u00f3n: dinamismo en el cual tanta luz arroja nuestro conocimiento de la F\u00edsica y de la Qu\u00edmica, o, como dice Letamendi, <span class=\"c1\">el estado actual de nuestros conocimientos industriales<\/span>.\n\n<strong>4. <span class=\"c1\">La Naturaleza procura, en virtud de su tendencia al ahorro, organizar las diversas funciones con el menor n\u00famero posible de c\u00e9lulas, y formar \u00e9stas con el menor gasto posible de protoplasma.<\/span><\/strong>\n\nEste principio explica muchos cambios de forma y de posici\u00f3n de las c\u00e9lulas de los \u00f3rganos a medida que se acent\u00faa la diferenciaci\u00f3n funcional; da cuenta tambi\u00e9n de esa progresiva centralizaci\u00f3n administrativa de los ganglios nerviosos, que se observa en la serie animal, al comp\u00e1s del desarrollo adquirido por las asociaciones din\u00e1micas de los ganglios, ora entre s\u00ed, y ora con los aparatos motores y sensoriales.\n\n<strong>5. <span class=\"c1\">Las funciones complicadas exigen en el \u00f3rgano una urdimbre histol\u00f3gica compleja.<\/span><\/strong>\n\nEn virtud del principio de la divisi\u00f3n del trabajo, cada uno de los oficios encomendados a un \u00f3rgano reclama un <span class=\"c1\">substractum<\/span> anat\u00f3mico espec\u00edfico, es decir, particularmente diferenciado qu\u00edmica y morfol\u00f3gicamente para el mejor cumplimiento de su cometido. Bajo la inspiraci\u00f3n de esta verdad, patentizada por la Anatom\u00eda y Fisiolog\u00eda, el bi\u00f3logo buscar\u00e1, a despecho de las enga\u00f1osas apariencias de homogeneidad, partes diferenciadas en \u00f3rganos de actividad compleja. Por haber menospreciado este principio de simple buen sentido, cayeron en graves errores sabios tan eximios como Huxley, Haeckel, Ranvier, Cl. Bernard, etc., quienes osaron suponer, fiando harto de la insuficiente Anatom\u00eda de su tiempo, que la vida de la c\u00e9lula est\u00e1 ligada, a pesar de sus m\u00faltiples actividades, a un <span class=\"c1\">substractum<\/span> protopl\u00e1smico homog\u00e9neo en lo morfol\u00f3gico, aunque complejo en lo qu\u00edmico. Afirmaci\u00f3n tan aventurada como ser\u00eda la suposici\u00f3n de que la compleja funci\u00f3n de una locomotora resulta exclusivamente del informe amasijo de agua, cobre, hierro y carb\u00f3n, de que se compone.\n\n<strong>6. <span class=\"c1\">La vida y la estructura van m\u00e1s all\u00e1 de nuestros recursos amplificantes y de la potencia reveladora de nuestros m\u00e9todos.<\/span><\/strong>\n\nCaso raro ser\u00eda que la estructura celular acabase all\u00ed donde termina la capacidad amplificante y resolutiva del microscopio. Corolario obligado de semejante principio ser\u00e1 el considerar toda apariencia de homogeneidad de c\u00e9lulas y tejidos, no como un hecho irreductible, sino como expresi\u00f3n transitoria de la insuficiencia de los m\u00e9todos anal\u00edticos: por donde se ve cu\u00e1n oportuno es revisar de tarde en tarde todo caso de amorfismo celular, con ocasi\u00f3n de cualquier perfeccionamiento deparado por la Qu\u00edmica o la Optica.\n\n<strong>7. <span class=\"c1\">La interpretaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de los \u00f3rganos y tejidos no acaba forzosamente all\u00ed donde termina la aplicaci\u00f3n de nuestros conocimientos de las ciencias auxiliares, hasta hoy leg\u00edtimamente aprovechadas para el esclarecimiento del mecanismo vital.<\/span><\/strong>\n\nO, en otros t\u00e9rminos, se dan partes org\u00e1nicas cuyas actividades, con ser rigurosamente f\u00edsico-qu\u00edmicas, resultan por ahora irreductibles a los principios de la Mec\u00e1nica, porque en ellas el organismo utiliza resortes que la Ciencia actual desconoce. No queramos, por tanto, aplicar constantemente a la interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos celulares hip\u00f3tesis f\u00edsico-qu\u00edmicas. En la ausencia de datos suficientes para formular una explicaci\u00f3n racional, cuando la inextricable estructura de un \u00f3rgano, o el mecanismo de una funci\u00f3n, opongan insuperable resistencia a nuestros m\u00e9todos, absteng\u00e1monos de imaginar hip\u00f3tesis; que vale m\u00e1s confesar paladinamente nuestra impotencia, que no lisonjearnos con la c\u00e1ndida ilusi\u00f3n de haber resuelto un problema, del cual ni siquiera hemos sabido barruntar la extraordinaria dificultad. De esta pueril man\u00eda de&nbsp;<span class=\"c1 sgc-1\">cazar leones con mostacilla,<\/span>&nbsp;si nos es l\u00edcito lo vulgar de la expresi\u00f3n; de esta excesiva confianza en los recursos te\u00f3ricos que para la resoluci\u00f3n del supremo enigma de la vida pueden ofrecernos las ciencias auxiliares, adolecen casi todos los modernos creadores de teor\u00edas biol\u00f3gicas generales, aunque \u00e9stos tengan nombres tan justamente c\u00e9lebres como Herbert Spencer, Darwin, Haeckel, Heitzmann, B\u00fctschli, Noegeli, Altmann, Weissmann, etc. En el presente estado de la Ciencia, las buenas explicaciones o teor\u00edas biol\u00f3gicas s\u00f3lo pueden abarcar grupos relativamente restringidos de fen\u00f3menos.\n\nLa Biolog\u00eda es una ciencia joven, apenas posesionada de sus principales m\u00e9todos de estudio. Temeridad, y grande, es acometer la s\u00edntesis suprema cuando ni siquiera se hallan acopiados los primeros materiales con los cuales se ha de construir el gran edificio de aquella ciencia. La incomprensi\u00f3n de tan patente dificultad, el ciego af\u00e1n de encerrar el Universo en un sencillo esquema, proviene a veces de un superior esp\u00edritu filos\u00f3fico; pero dimana m\u00e1s a menudo de estrechez de miras y de pereza de pensamiento. Las cabezas impacientes, pero ambiciosas, no parecen percatarse de la pobreza de nuestros recursos mentales, para llegar a la s\u00edntesis suprema; y, en su natural deseo de ahorrar trabajo anal\u00edtico y fatiga de memoria, gustan formarse la ilusi\u00f3n de poder condensar, en f\u00f3rmula sencilla y arquitectural, la serie inacabable de los hechos particulares. No caen en la cuenta de que, en vez de resolverlo, han descartado el problema: que, en lugar de abarcar con su mirada el horizonte entero de la Creaci\u00f3n, s\u00f3lo han logrado explorar un grano de arena perdido en la inmensidad de la playa, desde el cual, y sin penetrarse del enga\u00f1o, proyectan sobre el Universo la verdad parcial, hallada por su fatigosa e insignificante labor.\n\n<strong><span class=\"c1 sgc-1\">8. Verificaci\u00f3n.<\/span><\/strong>\n\nImaginada la hip\u00f3tesis, es menester someterla a la sanci\u00f3n de la experiencia, para lo cual escogeremos experimentos \u00fa observaciones precisas, completas y concluyentes. Imaginar buenas experiencias es uno de los atributos caracter\u00edsticos del ingenio superior, el cual halla manera de resolver de una vez cuestiones que los sabios mediocres s\u00f3lo logran esclarecer a fuerza de largos y fatigosos experimentos.\n\nSi la hip\u00f3tesis no conforma con los hechos, hay que rechazarla sin piedad, e imaginar otra aplicaci\u00f3n exenta de reproche. Durante el proceso de la verificaci\u00f3n, pondremos la misma diligencia en buscar los hechos contrarios a nuestra hip\u00f3tesis que los que pueden confirmarla. Evitemos encari\u00f1amientos excesivos con las propias ideas, que deben hallar en nosotros, no un abogado, sino un fiscal. El tumor, aunque propio, debe ser extirpado. Harto mejor es rectificar nosotros que aguardar la correcci\u00f3n de los dem\u00e1s. Por nuestra parte, no sentimos contrariedad ninguna al modificar nuestros juicios, porque creemos que, caer y levantarse, s\u00f3lo revela pujanza; mientras que, caer y esperar una mano compasiva que nos levante, acusa debilidad. Confesaremos, sin embargo, los propios errores siempre que alguien nos los demuestre, con lo cual obraremos como buenos, probando que s\u00f3lo nos anima el amor a la verdad, y granjearemos una superior consideraci\u00f3n y estima a nuestras opiniones. Si nuestro orgullo opone algunos reparos, tengamos en cuenta que, mal que nos pese, todos nuestros artificios no ser\u00e1n poderosos a retardar el triunfo de la verdad, que se consumar\u00e1 por lo com\u00fan en vida nuestra, y que ser\u00e1 tanto m\u00e1s ruidoso cuanto m\u00e1s en\u00e9rgica sea la protesta del amor propio. No faltar\u00e1, sin duda, alg\u00fan esp\u00edritu superficial, y acaso mal intencionado, que nos eche en cara nuestra inconsecuencia, despechado sin duda porque nuestra espont\u00e1nea rectificaci\u00f3n le ha privado de obtener a nuestra costa f\u00e1cil victoria; m\u00e1s a \u00e9stos les contestaremos que el deber del hombre de ciencia no es petrificarse en el error, sino adaptarse continuamente al nuevo medio cient\u00edfico; que el vigor cerebral est\u00e1 en moverse, no en <span class=\"c1\">anquilosarse;<\/span> y que en la vida intelectual del hombre, como en la de las especies zool\u00f3gicas, lo malo no es la mudanza, sino la regresi\u00f3n y el atavismo. La variaci\u00f3n supone vigor, plasticidad, juventud; la fijeza es sin\u00f3nima de reposo, de pereza cerebral, de inercia de pensamiento: de la inercia fatal, nuncio seguro de decrepitud y de muerte.\n\nCuando el trabajo de verificaci\u00f3n arroje poca luz, imaginemos nuevas experiencias, y procuremos colocarnos en las mejores condiciones para valuar el alcance de la hip\u00f3tesis. En Anatom\u00eda, por ejemplo, ocurre frecuentemente la imposibilidad de esclarecer la estructura de un \u00f3rgano complejo: lo cual depende de que atacamos el problema por su lado m\u00e1s dif\u00edcil, pretendiendo resolverlo en el hombre o en los vertebrados superiores. Mas, si acudimos a los embriones o a los animales inferiores, la Naturaleza se nos muestra m\u00e1s ingenua y menos esquiva, ofreci\u00e9ndonos el plan cuasi esquem\u00e1tico de la estructura buscada, con lo que, a menudo, nuestra teor\u00eda recibir\u00e1 plena y definitiva confirmaci\u00f3n.\n\nEn resumen: la marcha seguida por el investigador en la conquista de una verdad cient\u00edfica suele ser:\n\n1.\u00b0 Observaci\u00f3n de los hechos, presentados, a favor de m\u00e9todos terminantes, con toda la correcci\u00f3n necesaria.\n\n2.\u00b0 Eliminaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis err\u00f3neas, y creaci\u00f3n de una teor\u00eda racional de los hechos, en cuya virtud \u00e9stos queden subordinados a una ley general.\n\n3.\u00b0 Verificaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis mediante la ejecuci\u00f3n de nuevas observaciones y experiencias, y tentativas de generalizaci\u00f3n a otros dominios cient\u00edficos.\n\n4.\u00b0 De no conformar con la realidad, sustituci\u00f3n de la hip\u00f3tesis por otra, que ser\u00e1, a su vez, sometida a la sanci\u00f3n de la experiencia.\n\n5.\u00b0 Aplicaciones y ramificaciones de la hip\u00f3tesis, ya convertida en verdad firme, a otras esferas del saber.\n","rendered":"<p>Siguiendo a E. Naville, consideramos en toda investigaci\u00f3n cient\u00edfica tres operaciones mentales sucesivas, a saber: observaci\u00f3n, suposici\u00f3n o hip\u00f3tesis, y verificaci\u00f3n. En alg\u00fan caso, la indagaci\u00f3n misma tiene como precedente, no la observaci\u00f3n personal, sino un acto de cr\u00edtica, una repugnancia sentida <span class=\"c1\">a priori<\/span> por nuestro esp\u00edritu respecto de ciertas doctrinas m\u00e1s o menos generalmente admitidas; pero hay que convenir que semejante desacuerdo supone a menudo alguna experiencia personal, siquiera sea ligera, sobre el tema o sobre materias afines del sujeto de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>a. <span class=\"c1\">Observaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Debe realizarse en las mejores condiciones posibles, aprovechando el efecto de los instrumentos anal\u00edticos m\u00e1s perfectos y los m\u00e9todos de estudio merecedores de m\u00e1s confianza. A ser posible, aplicaremos varios m\u00e9todos al mismo tema, y corregiremos las deficiencias de los unos con las revelaciones de los otros. Importa, asimismo, evitar toda ligereza en la apreciaci\u00f3n de los hechos, reproduci\u00e9ndolos de mil maneras, hasta cerciorarnos de su absoluta constancia y de no haber sido v\u00edctimas de alguna de esas falaces apariencias que detienen (particularmente en los estudios microgr\u00e1ficos) a los j\u00f3venes exploradores.<\/p>\n<p>Si nuestro estudio versa sobre un objeto de Anatom\u00eda, Historia Natural, etc., la observaci\u00f3n correr\u00e1 paralela al dibujo; porque, aparte otras ventajas, el acto de copiar disciplina y robustece la atenci\u00f3n, obliga a recorrer la totalidad del fen\u00f3meno estudiado, y evita, por tanto, que se nos escapen detalles frecuentemente inadvertidos en la observaci\u00f3n ordinaria. En ciencias naturales s\u00f3lo podemos lisonjearnos de conocer una forma o una estructura cuando sepamos representarlas f\u00e1cil y detalladamente. Por algo todos los grandes observadores son habil\u00edsimos dibujantes.<\/p>\n<p>Cuando, a pesar de haber aplicado los medios conducentes, la preparaci\u00f3n del objeto no salga enteramente a nuestro gusto, hay que reproducirla cuantas veces sea preciso para obtener del m\u00e9todo el m\u00e1ximo rendimiento. Ser\u00e1 de gran provecho, al efecto, tener a la vista, para confrontarla con las nuestras, alguna preparaci\u00f3n excelente ejecutada por el autor del m\u00e9todo o por alguno de sus disc\u00edpulos esot\u00e9ricos. Tendremos presente que el hecho nuevo lo descubre, no el que lo ve primeramente, sino el que, merced a una t\u00e9cnica habil\u00edsima, supo presentarlo con entera evidencia, logrando llevar la convicci\u00f3n al \u00e1nimo de todos.<\/p>\n<p><strong>b. <span class=\"c1\">Hip\u00f3tesis directriz.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Observados los hechos ,es preciso fijar su significaci\u00f3n, as\u00ed como las relaciones que encadenan la nueva verdad al conjunto de verdades de la Ciencia. En presencia de un fen\u00f3meno ins\u00f3lito, el primer movimiento del \u00e1nimo es imaginar una hip\u00f3tesis que d\u00e9 raz\u00f3n de \u00e9l y que venga a subordinarlo a alguna de las leyes conocidas. La experiencia falla despu\u00e9s definitivamente sobre la verosimilitud de nuestra concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Meditando sobre el car\u00e1cter de las buenas hip\u00f3tesis, se cae en la cuenta de que, en su mayor parte, representan generalizaciones prematuras, inducciones arriesgadas, en cuya virtud el hecho reci\u00e9n descubierto se considera provisoriamente como caso particular de un principio general, o como un efecto desconocido de una causa conocida. As\u00ed, la hip\u00f3tesis evolucionista, tan fecunda en las ciencias biol\u00f3gicas, representa exclusivamente una generalizaci\u00f3n a todos los seres de la ley de la herencia, s\u00f3lo positivamente demostrada en la ontogenia de cada especie. Cuando Lavoisier cre\u00f3 la teor\u00eda del calor animal, no hizo m\u00e1s que reducir el fen\u00f3meno respiratorio de los animales, desconocido antes en su esencia, a la ley general de la producci\u00f3n del calor por la oxidaci\u00f3n del carbono, etc.<\/p>\n<p>Para la creaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis tendremos en cuenta las reglas siguientes: <i>1.a,<\/i> que la hip\u00f3tesis sea necesaria, es decir, que sin ella no quede arbitrio para explicar los fen\u00f3menos; <i>2.a,<\/i> que sea, adem\u00e1s, verificable, \u00f3, por lo menos, concebirse, para un plazo m\u00e1s o menos remoto, su verificabilidad; pues las hip\u00f3tesis que se substraen por completo a la piedra de toque de la observaci\u00f3n dejan, en realidad, los problemas sin esclarecer, y no pueden representar otra cosa que s\u00edntesis artificiales coordinadoras, pero no explicativas, de los hechos; y <i>3.a,<\/i> que sugiera, a ser posible, tambi\u00e9n investigaciones y controversias que, si no zanjan la cuesti\u00f3n, nos aproximen, al menos, al buen camino, promoviendo nuevas y m\u00e1s felices concepciones. Aun siendo err\u00f3nea, una hip\u00f3tesis puede servir eficazmente al progreso, con tal que est\u00e9 basada en nuevas observaciones y marque una direcci\u00f3n original al pensamiento cient\u00edfico. Y, en todo caso, la explicaci\u00f3n, rechazada por falsa, siempre tendr\u00e1 una ventaja: la de restringir, por exclusi\u00f3n, el campo de lo imaginable, eliminando soluciones inaceptables y causas de error.<\/p>\n<p>Muchos sabios ilustres, y singularmente el gran f\u00edsico Tyndall, han insistido elocuentemente sobre la importancia de las hip\u00f3tesis en la ciencia, y acerca del gallardo papel que desempe\u00f1a la imaginaci\u00f3n en la creaci\u00f3n de las buenas y fecundas teor\u00edas. Por nuestra parte opinamos lo mismo, y creemos que, si la hip\u00f3tesis es un arma de que se abusa demasiado, es tambi\u00e9n un instrumento l\u00f3gico, sin el cual ni la observaci\u00f3n misma, con ser de suyo tan pasiva, puede realizarse. Buena o mala, una conjetura, un intento de explicaci\u00f3n cualquiera, ser\u00e1 siempre nuestro gu\u00eda; pues nadie busca sin plan, y aun los llamados hallazgos casuales se deben comunmente a alguna idea directriz, que la experiencia no sancion\u00f3, pero que tuvo virtud, no obstante, para llevarnos a un terreno poco o nada explorado. Si me perdonara lo vulgar del s\u00edmil, dir\u00eda que en esto sucede lo que con los amigos, que aparecen en la calle, entre la multitud de las gentes que trajinan, en el preciso instante en que pensamos en ellos, por la raz\u00f3n bien sencilla de que, cuando en ellos no pensamos, pasan cerca de nosotros sin que nos apercibamos de su presencia. Impulsados por la hip\u00f3tesis, acaso ocurrir\u00e1 que hallemos en los hechos distinta cosa que lo buscado; pero, en todo caso, mejor es esto que no hallar nada, que es justamente lo que le sucede al mero e inerte contemplador de los fen\u00f3menos naturales.<\/p>\n<p>In\u00fatil ser\u00e1 recordar que todos los grandes investigadores han sido fecundos creadores de hip\u00f3tesis. Con profunda raz\u00f3n se ha dicho que ellas son el primer balbuceo de la raz\u00f3n en medio de las negruras de lo desconocido; la sonda tendida en el misterioso abismo; el bast\u00f3n que nos gu\u00eda en las tinieblas; el puente, en fin, a\u00e9reo y atrevido que junta la playa amiga con el inexplorado continente.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil es dictar reglas para imaginar hip\u00f3tesis. Quien no posea cierta intuici\u00f3n de la verdad, cierto instinto adivinatorio para columbrar la idea en el hecho y la ley en el fen\u00f3meno, pocas veces dar\u00e1, cualquiera que sea su talento de observador, con una explicaci\u00f3n razonable. Cabe, empero, se\u00f1alar, por lo que toca a las hip\u00f3tesis biol\u00f3gicas, algunos conceptos o nociones generales, cuyo recuerdo podr\u00e1 ser provechoso a la hora de explicar los hechos descubiertos. He aqu\u00ed algunas de ellas:<\/p>\n<p><strong>1. <span class=\"c1\">La Naturaleza emplea los mismos medios para iguales fines.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>En virtud de este principio nos ser\u00e1, en muchos casos, dado reducir una disposici\u00f3n desconocida a otra conocida. Por ejemplo: cuando la <span class=\"c1\">mitosis<\/span> o <span class=\"c1\">kariokinesis<\/span> fue descubierta en las gruesas c\u00e9lulas de las larvas de trit\u00f3n y salamandra, pudo racionalmente esperarse hallar parecidos cambios de estructura nuclear en la divisi\u00f3n celular del hombre y vertebrados superiores, as\u00ed en estado normal como en condiciones patol\u00f3gicas; y, en efecto, la experiencia confirm\u00f3 la previsi\u00f3n. Una vez esclarecida en los vertebrados, gracias a las investigaciones de K\u00fchne, Krause, Ranvier, etc., la terminaci\u00f3n libre, mediante arborizaciones varicosas, de las fibras nerviosas motrices y sensitivas, pod\u00eda preverse, en virtud de la citada ley, que el hecho se repetir\u00eda en los centros nerviosos, no s\u00f3lo de los vertebrados, sino de los invertebrados. Y esta sospecha racional vino a ser luego plenamente confirmada por nosotros, por K\u00f6lliker, Lenhoss\u00e9k, van Gehuchten, etc., para los vertebrados, y por Retzius, Lenhoss\u00e9k y otros para los invertebrados. In\u00fatil multiplicar los ejemplos.<\/p>\n<p><strong>2. <span class=\"c1\">Natura non facit saltum.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Dado que la ontogenia, como la filogenia, representan dos series paralelas de formas que van de lo sencillo a lo complicado, nada mejor podemos hacer, para esclarecer la estructura de un \u00f3rgano complejo y casi inabordable por dif\u00edcil en los vertebrados superiores, que estudiar \u00e9ste en sus formas simples, ora del desarrollo individual, ora de las especies. M\u00e9todo excelente es, para determinar la significaci\u00f3n de una cosa, averiguar c\u00f3mo llega a ser lo que es; porque, al se\u00f1alar el lugar que ocupa en la cadena evolutiva, esclarecemos, sin pensarlo, su valor anat\u00f3mico y fisiol\u00f3gico.<\/p>\n<p><strong>3. <span class=\"c1\">Toda disposici\u00f3n natural, por caprichosa que parezca, tiene un fin utilitario.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Abstracci\u00f3n hecha de los \u00f3rganos atr\u00f3ficos, este principio teleol\u00f3gico es aplicable a todas las particularidades de estructura de animales y plantas. Al enunciar esta ley, no pretendemos, como supusieron Linneo, Cuvier y Agassiz, que cada \u00f3rgano represente una encarnaci\u00f3n directa del principio creador: aspiramos no m\u00e1s a establecer que, sea por la causa que quiera, toda variaci\u00f3n conservada por la Naturaleza, es decir, fijada por la herencia, representa una disposici\u00f3n \u00fatil al individuo o a la especie; puesto que las disposiciones in\u00fatiles o desfavorables provocadas por variaci\u00f3n, no dando asidero a una selecci\u00f3n positiva, deben ser r\u00e1pidamente eliminadas. En armon\u00eda con este principio, hay que atribuir una funci\u00f3n importante a cuantos \u00f3rganos o tejidos se mantienen tenazmente al trav\u00e9s de la escala animal, y una actividad menos urgente, por lo menos para la vida del individuo, a aquellos otros exiguamente representados en la serie zool\u00f3gica. De este principio usa y abusa continuamente el fisi\u00f3logo al tratar de interpretar el dinamismo de \u00f3rganos como los de la circulaci\u00f3n, digesti\u00f3n y locomoci\u00f3n: dinamismo en el cual tanta luz arroja nuestro conocimiento de la F\u00edsica y de la Qu\u00edmica, o, como dice Letamendi, <span class=\"c1\">el estado actual de nuestros conocimientos industriales<\/span>.<\/p>\n<p><strong>4. <span class=\"c1\">La Naturaleza procura, en virtud de su tendencia al ahorro, organizar las diversas funciones con el menor n\u00famero posible de c\u00e9lulas, y formar \u00e9stas con el menor gasto posible de protoplasma.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Este principio explica muchos cambios de forma y de posici\u00f3n de las c\u00e9lulas de los \u00f3rganos a medida que se acent\u00faa la diferenciaci\u00f3n funcional; da cuenta tambi\u00e9n de esa progresiva centralizaci\u00f3n administrativa de los ganglios nerviosos, que se observa en la serie animal, al comp\u00e1s del desarrollo adquirido por las asociaciones din\u00e1micas de los ganglios, ora entre s\u00ed, y ora con los aparatos motores y sensoriales.<\/p>\n<p><strong>5. <span class=\"c1\">Las funciones complicadas exigen en el \u00f3rgano una urdimbre histol\u00f3gica compleja.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>En virtud del principio de la divisi\u00f3n del trabajo, cada uno de los oficios encomendados a un \u00f3rgano reclama un <span class=\"c1\">substractum<\/span> anat\u00f3mico espec\u00edfico, es decir, particularmente diferenciado qu\u00edmica y morfol\u00f3gicamente para el mejor cumplimiento de su cometido. Bajo la inspiraci\u00f3n de esta verdad, patentizada por la Anatom\u00eda y Fisiolog\u00eda, el bi\u00f3logo buscar\u00e1, a despecho de las enga\u00f1osas apariencias de homogeneidad, partes diferenciadas en \u00f3rganos de actividad compleja. Por haber menospreciado este principio de simple buen sentido, cayeron en graves errores sabios tan eximios como Huxley, Haeckel, Ranvier, Cl. Bernard, etc., quienes osaron suponer, fiando harto de la insuficiente Anatom\u00eda de su tiempo, que la vida de la c\u00e9lula est\u00e1 ligada, a pesar de sus m\u00faltiples actividades, a un <span class=\"c1\">substractum<\/span> protopl\u00e1smico homog\u00e9neo en lo morfol\u00f3gico, aunque complejo en lo qu\u00edmico. Afirmaci\u00f3n tan aventurada como ser\u00eda la suposici\u00f3n de que la compleja funci\u00f3n de una locomotora resulta exclusivamente del informe amasijo de agua, cobre, hierro y carb\u00f3n, de que se compone.<\/p>\n<p><strong>6. <span class=\"c1\">La vida y la estructura van m\u00e1s all\u00e1 de nuestros recursos amplificantes y de la potencia reveladora de nuestros m\u00e9todos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Caso raro ser\u00eda que la estructura celular acabase all\u00ed donde termina la capacidad amplificante y resolutiva del microscopio. Corolario obligado de semejante principio ser\u00e1 el considerar toda apariencia de homogeneidad de c\u00e9lulas y tejidos, no como un hecho irreductible, sino como expresi\u00f3n transitoria de la insuficiencia de los m\u00e9todos anal\u00edticos: por donde se ve cu\u00e1n oportuno es revisar de tarde en tarde todo caso de amorfismo celular, con ocasi\u00f3n de cualquier perfeccionamiento deparado por la Qu\u00edmica o la Optica.<\/p>\n<p><strong>7. <span class=\"c1\">La interpretaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de los \u00f3rganos y tejidos no acaba forzosamente all\u00ed donde termina la aplicaci\u00f3n de nuestros conocimientos de las ciencias auxiliares, hasta hoy leg\u00edtimamente aprovechadas para el esclarecimiento del mecanismo vital.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>O, en otros t\u00e9rminos, se dan partes org\u00e1nicas cuyas actividades, con ser rigurosamente f\u00edsico-qu\u00edmicas, resultan por ahora irreductibles a los principios de la Mec\u00e1nica, porque en ellas el organismo utiliza resortes que la Ciencia actual desconoce. No queramos, por tanto, aplicar constantemente a la interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos celulares hip\u00f3tesis f\u00edsico-qu\u00edmicas. En la ausencia de datos suficientes para formular una explicaci\u00f3n racional, cuando la inextricable estructura de un \u00f3rgano, o el mecanismo de una funci\u00f3n, opongan insuperable resistencia a nuestros m\u00e9todos, absteng\u00e1monos de imaginar hip\u00f3tesis; que vale m\u00e1s confesar paladinamente nuestra impotencia, que no lisonjearnos con la c\u00e1ndida ilusi\u00f3n de haber resuelto un problema, del cual ni siquiera hemos sabido barruntar la extraordinaria dificultad. De esta pueril man\u00eda de&nbsp;<span class=\"c1 sgc-1\">cazar leones con mostacilla,<\/span>&nbsp;si nos es l\u00edcito lo vulgar de la expresi\u00f3n; de esta excesiva confianza en los recursos te\u00f3ricos que para la resoluci\u00f3n del supremo enigma de la vida pueden ofrecernos las ciencias auxiliares, adolecen casi todos los modernos creadores de teor\u00edas biol\u00f3gicas generales, aunque \u00e9stos tengan nombres tan justamente c\u00e9lebres como Herbert Spencer, Darwin, Haeckel, Heitzmann, B\u00fctschli, Noegeli, Altmann, Weissmann, etc. En el presente estado de la Ciencia, las buenas explicaciones o teor\u00edas biol\u00f3gicas s\u00f3lo pueden abarcar grupos relativamente restringidos de fen\u00f3menos.<\/p>\n<p>La Biolog\u00eda es una ciencia joven, apenas posesionada de sus principales m\u00e9todos de estudio. Temeridad, y grande, es acometer la s\u00edntesis suprema cuando ni siquiera se hallan acopiados los primeros materiales con los cuales se ha de construir el gran edificio de aquella ciencia. La incomprensi\u00f3n de tan patente dificultad, el ciego af\u00e1n de encerrar el Universo en un sencillo esquema, proviene a veces de un superior esp\u00edritu filos\u00f3fico; pero dimana m\u00e1s a menudo de estrechez de miras y de pereza de pensamiento. Las cabezas impacientes, pero ambiciosas, no parecen percatarse de la pobreza de nuestros recursos mentales, para llegar a la s\u00edntesis suprema; y, en su natural deseo de ahorrar trabajo anal\u00edtico y fatiga de memoria, gustan formarse la ilusi\u00f3n de poder condensar, en f\u00f3rmula sencilla y arquitectural, la serie inacabable de los hechos particulares. No caen en la cuenta de que, en vez de resolverlo, han descartado el problema: que, en lugar de abarcar con su mirada el horizonte entero de la Creaci\u00f3n, s\u00f3lo han logrado explorar un grano de arena perdido en la inmensidad de la playa, desde el cual, y sin penetrarse del enga\u00f1o, proyectan sobre el Universo la verdad parcial, hallada por su fatigosa e insignificante labor.<\/p>\n<p><strong><span class=\"c1 sgc-1\">8. Verificaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Imaginada la hip\u00f3tesis, es menester someterla a la sanci\u00f3n de la experiencia, para lo cual escogeremos experimentos \u00fa observaciones precisas, completas y concluyentes. Imaginar buenas experiencias es uno de los atributos caracter\u00edsticos del ingenio superior, el cual halla manera de resolver de una vez cuestiones que los sabios mediocres s\u00f3lo logran esclarecer a fuerza de largos y fatigosos experimentos.<\/p>\n<p>Si la hip\u00f3tesis no conforma con los hechos, hay que rechazarla sin piedad, e imaginar otra aplicaci\u00f3n exenta de reproche. Durante el proceso de la verificaci\u00f3n, pondremos la misma diligencia en buscar los hechos contrarios a nuestra hip\u00f3tesis que los que pueden confirmarla. Evitemos encari\u00f1amientos excesivos con las propias ideas, que deben hallar en nosotros, no un abogado, sino un fiscal. El tumor, aunque propio, debe ser extirpado. Harto mejor es rectificar nosotros que aguardar la correcci\u00f3n de los dem\u00e1s. Por nuestra parte, no sentimos contrariedad ninguna al modificar nuestros juicios, porque creemos que, caer y levantarse, s\u00f3lo revela pujanza; mientras que, caer y esperar una mano compasiva que nos levante, acusa debilidad. Confesaremos, sin embargo, los propios errores siempre que alguien nos los demuestre, con lo cual obraremos como buenos, probando que s\u00f3lo nos anima el amor a la verdad, y granjearemos una superior consideraci\u00f3n y estima a nuestras opiniones. Si nuestro orgullo opone algunos reparos, tengamos en cuenta que, mal que nos pese, todos nuestros artificios no ser\u00e1n poderosos a retardar el triunfo de la verdad, que se consumar\u00e1 por lo com\u00fan en vida nuestra, y que ser\u00e1 tanto m\u00e1s ruidoso cuanto m\u00e1s en\u00e9rgica sea la protesta del amor propio. No faltar\u00e1, sin duda, alg\u00fan esp\u00edritu superficial, y acaso mal intencionado, que nos eche en cara nuestra inconsecuencia, despechado sin duda porque nuestra espont\u00e1nea rectificaci\u00f3n le ha privado de obtener a nuestra costa f\u00e1cil victoria; m\u00e1s a \u00e9stos les contestaremos que el deber del hombre de ciencia no es petrificarse en el error, sino adaptarse continuamente al nuevo medio cient\u00edfico; que el vigor cerebral est\u00e1 en moverse, no en <span class=\"c1\">anquilosarse;<\/span> y que en la vida intelectual del hombre, como en la de las especies zool\u00f3gicas, lo malo no es la mudanza, sino la regresi\u00f3n y el atavismo. La variaci\u00f3n supone vigor, plasticidad, juventud; la fijeza es sin\u00f3nima de reposo, de pereza cerebral, de inercia de pensamiento: de la inercia fatal, nuncio seguro de decrepitud y de muerte.<\/p>\n<p>Cuando el trabajo de verificaci\u00f3n arroje poca luz, imaginemos nuevas experiencias, y procuremos colocarnos en las mejores condiciones para valuar el alcance de la hip\u00f3tesis. En Anatom\u00eda, por ejemplo, ocurre frecuentemente la imposibilidad de esclarecer la estructura de un \u00f3rgano complejo: lo cual depende de que atacamos el problema por su lado m\u00e1s dif\u00edcil, pretendiendo resolverlo en el hombre o en los vertebrados superiores. Mas, si acudimos a los embriones o a los animales inferiores, la Naturaleza se nos muestra m\u00e1s ingenua y menos esquiva, ofreci\u00e9ndonos el plan cuasi esquem\u00e1tico de la estructura buscada, con lo que, a menudo, nuestra teor\u00eda recibir\u00e1 plena y definitiva confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En resumen: la marcha seguida por el investigador en la conquista de una verdad cient\u00edfica suele ser:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Observaci\u00f3n de los hechos, presentados, a favor de m\u00e9todos terminantes, con toda la correcci\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Eliminaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis err\u00f3neas, y creaci\u00f3n de una teor\u00eda racional de los hechos, en cuya virtud \u00e9stos queden subordinados a una ley general.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Verificaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis mediante la ejecuci\u00f3n de nuevas observaciones y experiencias, y tentativas de generalizaci\u00f3n a otros dominios cient\u00edficos.<\/p>\n<p>4.\u00b0 De no conformar con la realidad, sustituci\u00f3n de la hip\u00f3tesis por otra, que ser\u00e1, a su vez, sometida a la sanci\u00f3n de la experiencia.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Aplicaciones y ramificaciones de la hip\u00f3tesis, ya convertida en verdad firme, a otras esferas del saber.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":6,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-43","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":37,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43\/revisions"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/37"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/43\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=43"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=43"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/reglasyconsejos\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=43"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}