{"id":46,"date":"2021-08-15T10:35:34","date_gmt":"2021-08-15T10:35:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/back-matter\/__unknown__\/"},"modified":"2022-03-03T18:15:44","modified_gmt":"2022-03-03T18:15:44","slug":"notas","status":"publish","type":"back-matter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/back-matter\/notas\/","title":{"rendered":"Notas"},"content":{"raw":"<div id=\"footnote-0001\" class=\"footnote\">\r\n\r\n1)\r\n<p class=\"fnparagraph\">R\u00c9PLICA AL FILO O CANTO<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Para don Miguel de Unamuno.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Perm\u00edtame, querido don Miguel, una breve r\u00e9plica a sus palabras admirables, publicadas en estas mismas columnas, acerca del canto o filo, el rev\u00e9s y el env\u00e9s. Una r\u00e9plica un tanto retrasada, porque vivo como un forzado, remando d\u00eda y noche en galeras donde mi voluntad est\u00e1 presa. Pero no es nunca tarde para que, al fin, como un modesto Eriximaco, conteste a sus razones socr\u00e1ticas.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Yo estoy siempre dispuesto a dejarme convencer por cuanto usted dice, aun en esas ocasiones en que su actitud inesperada encrespa la m\u00eda de ciudadano de conducta sencilla y nada intelectual, aunque muchos me incluyan en el gremio, tan excelso como peligroso, de los intelectuales. A veces siento a contrapelo las cosas que usted escribe o pronuncia, y aunque no pienso en la cicuta, a que usted noblemente aspira, no dejo de encontrar, al pronto, algo justificado ese brebaje, amargo pero inofensivo, de simple ac\u00edbar, que quieren hacerle beber sus contradictores \u2014hoy los de esta acera, ayer los de la de enfrente\u2014, sorprendidos por el filo de sus razones.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Yo me contengo siempre, y me alegro despu\u00e9s de haberme contenido, porque acabo indefectiblemente d\u00e1ndole la raz\u00f3n o, por lo menos, comprendiendo que tiene usted derecho a no tenerla. Pero eso del filo o canto de las ideas y su preferencia a la cara o cruz no me deja del todo tranquilo.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Toda mi vida es una pura duda sobre cu\u00e1l ser\u00e1 el anverso o el reverso de las cosas, y sobre si, despu\u00e9s de averiguado, se debe preferir la cara o la cruz. La soluci\u00f3n de usted es quedarse con el canto. Pero pienso que el canto no es, en realidad, casi nada: ambig\u00fcedad, cruz para la cara y cara para la cruz. Por el canto no se conoce nunca lo leg\u00edtimo de lo falso, y apenas el oro del cobre, aun siendo verdadero. Con el canto se puede hender, tajar: pero no se trata de eso, sino de convertir un instrumento duro en un valor representativo y humano, el que da el cu\u00f1o, ajeno a la materia bruta. El canto o filo que usted aconseja es como la espada, y ahora quisi\u00e9ramos suprimirlas y cambiarlas por razones; no siempre, es cierto, verdaderas. En la misma moneda, el dinero de metal se sustituye por el de papel, pura representaci\u00f3n, que puede tambi\u00e9n ser falso, pero que ya no tiene canto, ni lo tendr\u00e1 jam\u00e1s, en el sentido contundente.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">\u00bfPara qu\u00e9 el filo? Es preferible seguir buscando la verdad por el lado ancho, el que no sirve para tajar, sino para dudar. Que es, despu\u00e9s de todo, a lo que usted nos ha ense\u00f1ado: a dudar de cuanto hay, para no dejar de creer en nada, porque la fe de los que no dudan, el viento se la lleva, y ahora es tiempo de huracanes. Y en nada se nota el aire de tempestad como en esa duda inesperada y tr\u00e1gica, que nos tiene sobrecogidos, acerca de las cosas en que cre\u00edamos con mayor firmeza: como la libertad, por ejemplo. La libertad nuestra, de la cual, en efecto, no volveremos ni usted ni yo a gozar. Usted me arguye que seguir\u00e1 defendi\u00e9ndola y que se r\u00ede de los que han perdido su fe en ella. Pero esto \u00bfqu\u00e9 es, sino seguridad en un cu\u00f1o que usted cree leg\u00edtimo y que tal vez no lo sea? Usted mismo a\u00f1ade, y con raz\u00f3n, que los cu\u00f1os se borran o se cambian, y el que ahora se est\u00e1 borrando m\u00e1s aprisa es ese de nuestra libertad. La \u00faltima que queda en el mundo es, a pesar de cuanto se dice, la de la Espa\u00f1a de ahora.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Algo que no es libertad ni juridicidad, sino disciplina arbitraria, y, a la larga, juridicidad nueva y libertad futura, se va extendiendo por las sociedades humanas. Y s\u00f3lo las acu\u00f1adas as\u00ed son las que resisten cuando todo cae a su alrededor. Eso mismo lo veremos aqu\u00ed, y ya no veremos otra cosa, aunque construido sobre otros moldes y regido por hombres muy distintos de lo que se imaginan los eternos despistados. Contra esto, que se impone como una fatalidad c\u00f3smica, no hay canto o filo que valga. El problema est\u00e1 en saber, si puede saberse, si esto es el env\u00e9s o el rev\u00e9s de la verdad. He aqu\u00ed mi duda y mi tortura y la de muchos como yo. Pero tambi\u00e9n la ra\u00edz de nuestra fe, porque s\u00f3lo se cree en aquello que nos interesa en lo profundo de las entra\u00f1as.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Esta duda universal, que ning\u00fan filo puede tajar, es la forma m\u00e1s honda de la revoluci\u00f3n que usted, don Miguel, y tambi\u00e9n otros, niegan a todas horas. Ustedes, los del filo, siguen creyendo, a pesar de sus lecciones de duda, en sus ilusiones de siempre, y as\u00ed no se enteran de que la tierra que pisamos hoy es ya distinta de la de ayer. Y usted, querido don Miguel, es quien m\u00e1s ha contribuido aqu\u00ed en Espa\u00f1a, a removerla a fuerza del equ\u00edvoco grandioso de su vida intachable, a fuerza de ense\u00f1arnos a buscar la verdad en el rev\u00e9s de nuestra fe, para acabar blandiendo una fe de filo, sin cu\u00f1o, para no dudar, como la fe de los simples. Que acaso sea, como dijo quien dec\u00eda las verdades eternas, la mejor de todas.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Y aqu\u00ed terminan mis razones de aspirante a Eriximaco, aquel m\u00e9dico de arte y no de ciencia, que pod\u00eda hablar con S\u00f3crates y que tal vez curaba mejor que nosotros los de los laboratorios y la bioqu\u00edmica. Y usted siga socarr\u00e1ndonos en las entendederas, con la certeza de que por mucho que nos irrite no pediremos su muerte a los tiranos \u2014los de ahora son, adem\u00e1s, usted lo sabe, tiranos de mentirijillas\u2014, sino a Dios, y para usted, una vida centenaria y colmada de venturas.<\/p>\r\n<p class=\"fnparagraph\">Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. [<em>Ahora<\/em>, Madrid, 15-11-1933.]\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1933-revolucion#fnreturn-0001\"> <strong>\u21b5<\/strong><\/a><\/p>\r\n\r\n<\/div>\r\n<div id=\"footnote-0002\" class=\"footnote\">\r\n\r\n2)\r\n<p class=\"fnparagraph\">En esta edici\u00f3n, sustituimos en estos casos los guiones por las tradicionales \/.\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1933-revolucion#fnreturn-0002\"> <strong>\u21b5<\/strong><\/a><\/p>\r\n\r\n<\/div>\r\n<div id=\"footnote-0003\" class=\"footnote\">\r\n\r\n3)\r\n<p class=\"fnparagraph\">En el art\u00edculo original, Unamuno escribe Virgilio. En un art\u00edculo posterior corregir\u00e1 el error.\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1933-revolucion#fnreturn-0003\"> <strong>\u21b5<\/strong><\/a><\/p>\r\n\r\n<\/div>","rendered":"<div id=\"footnote-0001\" class=\"footnote\">\n<p>1)<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">R\u00c9PLICA AL FILO O CANTO<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Para don Miguel de Unamuno.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Perm\u00edtame, querido don Miguel, una breve r\u00e9plica a sus palabras admirables, publicadas en estas mismas columnas, acerca del canto o filo, el rev\u00e9s y el env\u00e9s. Una r\u00e9plica un tanto retrasada, porque vivo como un forzado, remando d\u00eda y noche en galeras donde mi voluntad est\u00e1 presa. Pero no es nunca tarde para que, al fin, como un modesto Eriximaco, conteste a sus razones socr\u00e1ticas.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Yo estoy siempre dispuesto a dejarme convencer por cuanto usted dice, aun en esas ocasiones en que su actitud inesperada encrespa la m\u00eda de ciudadano de conducta sencilla y nada intelectual, aunque muchos me incluyan en el gremio, tan excelso como peligroso, de los intelectuales. A veces siento a contrapelo las cosas que usted escribe o pronuncia, y aunque no pienso en la cicuta, a que usted noblemente aspira, no dejo de encontrar, al pronto, algo justificado ese brebaje, amargo pero inofensivo, de simple ac\u00edbar, que quieren hacerle beber sus contradictores \u2014hoy los de esta acera, ayer los de la de enfrente\u2014, sorprendidos por el filo de sus razones.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Yo me contengo siempre, y me alegro despu\u00e9s de haberme contenido, porque acabo indefectiblemente d\u00e1ndole la raz\u00f3n o, por lo menos, comprendiendo que tiene usted derecho a no tenerla. Pero eso del filo o canto de las ideas y su preferencia a la cara o cruz no me deja del todo tranquilo.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Toda mi vida es una pura duda sobre cu\u00e1l ser\u00e1 el anverso o el reverso de las cosas, y sobre si, despu\u00e9s de averiguado, se debe preferir la cara o la cruz. La soluci\u00f3n de usted es quedarse con el canto. Pero pienso que el canto no es, en realidad, casi nada: ambig\u00fcedad, cruz para la cara y cara para la cruz. Por el canto no se conoce nunca lo leg\u00edtimo de lo falso, y apenas el oro del cobre, aun siendo verdadero. Con el canto se puede hender, tajar: pero no se trata de eso, sino de convertir un instrumento duro en un valor representativo y humano, el que da el cu\u00f1o, ajeno a la materia bruta. El canto o filo que usted aconseja es como la espada, y ahora quisi\u00e9ramos suprimirlas y cambiarlas por razones; no siempre, es cierto, verdaderas. En la misma moneda, el dinero de metal se sustituye por el de papel, pura representaci\u00f3n, que puede tambi\u00e9n ser falso, pero que ya no tiene canto, ni lo tendr\u00e1 jam\u00e1s, en el sentido contundente.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">\u00bfPara qu\u00e9 el filo? Es preferible seguir buscando la verdad por el lado ancho, el que no sirve para tajar, sino para dudar. Que es, despu\u00e9s de todo, a lo que usted nos ha ense\u00f1ado: a dudar de cuanto hay, para no dejar de creer en nada, porque la fe de los que no dudan, el viento se la lleva, y ahora es tiempo de huracanes. Y en nada se nota el aire de tempestad como en esa duda inesperada y tr\u00e1gica, que nos tiene sobrecogidos, acerca de las cosas en que cre\u00edamos con mayor firmeza: como la libertad, por ejemplo. La libertad nuestra, de la cual, en efecto, no volveremos ni usted ni yo a gozar. Usted me arguye que seguir\u00e1 defendi\u00e9ndola y que se r\u00ede de los que han perdido su fe en ella. Pero esto \u00bfqu\u00e9 es, sino seguridad en un cu\u00f1o que usted cree leg\u00edtimo y que tal vez no lo sea? Usted mismo a\u00f1ade, y con raz\u00f3n, que los cu\u00f1os se borran o se cambian, y el que ahora se est\u00e1 borrando m\u00e1s aprisa es ese de nuestra libertad. La \u00faltima que queda en el mundo es, a pesar de cuanto se dice, la de la Espa\u00f1a de ahora.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Algo que no es libertad ni juridicidad, sino disciplina arbitraria, y, a la larga, juridicidad nueva y libertad futura, se va extendiendo por las sociedades humanas. Y s\u00f3lo las acu\u00f1adas as\u00ed son las que resisten cuando todo cae a su alrededor. Eso mismo lo veremos aqu\u00ed, y ya no veremos otra cosa, aunque construido sobre otros moldes y regido por hombres muy distintos de lo que se imaginan los eternos despistados. Contra esto, que se impone como una fatalidad c\u00f3smica, no hay canto o filo que valga. El problema est\u00e1 en saber, si puede saberse, si esto es el env\u00e9s o el rev\u00e9s de la verdad. He aqu\u00ed mi duda y mi tortura y la de muchos como yo. Pero tambi\u00e9n la ra\u00edz de nuestra fe, porque s\u00f3lo se cree en aquello que nos interesa en lo profundo de las entra\u00f1as.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Esta duda universal, que ning\u00fan filo puede tajar, es la forma m\u00e1s honda de la revoluci\u00f3n que usted, don Miguel, y tambi\u00e9n otros, niegan a todas horas. Ustedes, los del filo, siguen creyendo, a pesar de sus lecciones de duda, en sus ilusiones de siempre, y as\u00ed no se enteran de que la tierra que pisamos hoy es ya distinta de la de ayer. Y usted, querido don Miguel, es quien m\u00e1s ha contribuido aqu\u00ed en Espa\u00f1a, a removerla a fuerza del equ\u00edvoco grandioso de su vida intachable, a fuerza de ense\u00f1arnos a buscar la verdad en el rev\u00e9s de nuestra fe, para acabar blandiendo una fe de filo, sin cu\u00f1o, para no dudar, como la fe de los simples. Que acaso sea, como dijo quien dec\u00eda las verdades eternas, la mejor de todas.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Y aqu\u00ed terminan mis razones de aspirante a Eriximaco, aquel m\u00e9dico de arte y no de ciencia, que pod\u00eda hablar con S\u00f3crates y que tal vez curaba mejor que nosotros los de los laboratorios y la bioqu\u00edmica. Y usted siga socarr\u00e1ndonos en las entendederas, con la certeza de que por mucho que nos irrite no pediremos su muerte a los tiranos \u2014los de ahora son, adem\u00e1s, usted lo sabe, tiranos de mentirijillas\u2014, sino a Dios, y para usted, una vida centenaria y colmada de venturas.<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. [<em>Ahora<\/em>, Madrid, 15-11-1933.]\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1933-revolucion#fnreturn-0001\"> <strong>\u21b5<\/strong><\/a><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"footnote-0002\" class=\"footnote\">\n<p>2)<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">En esta edici\u00f3n, sustituimos en estos casos los guiones por las tradicionales \/.\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1933-revolucion#fnreturn-0002\"> <strong>\u21b5<\/strong><\/a><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"footnote-0003\" class=\"footnote\">\n<p>3)<\/p>\n<p class=\"fnparagraph\">En el art\u00edculo original, Unamuno escribe Virgilio. 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