{"id":26,"date":"2021-08-15T10:35:31","date_gmt":"2021-08-15T10:35:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/__unknown__-6\/"},"modified":"2022-03-02T08:33:29","modified_gmt":"2022-03-02T08:33:29","slug":"1932-pesimismo-patriotico","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/chapter\/1932-pesimismo-patriotico\/","title":{"rendered":"1932 &#8211; Pesimismo patri\u00f3tico"},"content":{"raw":"<h1 id=\"heading_id_116\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc2718_1073207092\"><\/a><strong>1932<\/strong><\/h1>\r\n<h2 id=\"heading_id_117\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc2720_1073207092\"><\/a><strong>Geometr\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_118\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc13236_1800461024\"><\/a><em>Heraldo de Arag\u00f3n<\/em><em> (<\/em><em>Zaragoza<\/em><em>), <\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>enero<\/em><em> de 193<\/em><em>2<\/em><\/h3>\r\nSi se le pone a un sujeto en un terreno bien llano con los ojos vendados y se le dice que marche en l\u00ednea recta, discurre una muy amplia curva o hacia la derecha o hacia la izquierda, siempre el mismo sujeto al mismo lado. A los que tiran, inconcientemente, a la derecha se les llama dextr\u00f3giros, y a los que tiran a la izquierda, lev\u00f3giros, t\u00e9rminos tomados de la qu\u00edmica. Como tambi\u00e9n cuando, de ojos cerrados le va cogiendo a uno el sue\u00f1o, se le coge a \u00e9l ya recost\u00e1ndose del lado del coraz\u00f3n, la izquierda, ya del lado del h\u00edgado, la derecha, y muy pocos, que luego suelen ronzar, cara arriba. \u00bfDepender\u00e1 esto de lo que los antiguos m\u00e9dicos \u2014f\u00edsicos se dec\u00edan a s\u00ed mismos\u2014 llamaban humores o temperamentos? Sangu\u00edneo, bilioso, melanc\u00f3lico y flem\u00e1tico seg\u00fan Galeno. En todo caso, lo de tirar a la izquierda o a la derecha nada tiene que ver con la geometr\u00eda sino con la fisiolog\u00eda o si se quiere con la humor\u00edstica. Y tal vez con la peculiaridad de los zurdos y de los maniegos o ambidextros como por otro nombre se les llama.\r\n\r\nEn geometr\u00eda pura, que es raz\u00f3n, que es matem\u00e1tica, que es ideolog\u00eda, no hay derecha ni izquierda, como no hay arriba ni abajo, delante ni detr\u00e1s: No hay ni puede haber ideolog\u00eda lev\u00f3gira, izquierdista, ni dextr\u00f3gira, derechista. Y adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1l es la izquierda o la derecha de un objeto? Es como cuando se habla del sentido del rel\u00f3. Tal como le miramos va a la derecha desde las 9 a las 3, luego, desde las 3 a las 9, a la izquierda. Pero mir\u00e1ndole del otro lado la cosa cambia. Como en el mapa en que se dice que el Norte est\u00e1 hacia arriba, el Sur hacia abajo, el Este a la derecha y el Oeste a la izquierda. Lo que viene de la mala costumbre de no ense\u00f1ar a los ni\u00f1os geograf\u00eda en mapas horizontales y mudos.\r\n\r\nTrasl\u00e1dese todo esto a la pol\u00edtica y se ver\u00e1 que no es matem\u00e1tico, que no es ideol\u00f3gico, que no es racional hablar de programas de izquierda y de derecha. Como es otra irracionalidad decir de m\u00e1s avanzado o m\u00e1s retrogrado. \u00bfPor qu\u00e9 la izquierda ha de ser m\u00e1s avanzada que la derecha? Todo eso es temperamental o humor\u00edstico, tal como ser optimista o pesimista. Y esos temperamentos pol\u00edticos se manifiestan cuando se le vendan a un sujeto los ojos o cuando los cierra al ir a dormirse, esto es a no pensar, a lo m\u00e1s a so\u00f1ar.\r\n\r\n\u201cNadie entre aqu\u00ed sin saber geometr\u00eda\u201d, dicen que pon\u00edan los plat\u00f3nicos en sus escuelas. Y eso habr\u00e1 que poner en las escuelas de pol\u00edtica. Y as\u00ed a nadie se le ocurrir\u00e1 el desatino de pensar qu\u00e9 es de izquierda y qu\u00e9 es de derecha, si el individualismo \u2014su extremo el anarquismo\u2014 o el socialismo \u2014su extremo el comunismo\u2014, si el federalismo o el unitarismo, si el liberalismo o el democratismo. Y tan absurdo como lo de la izquierda es lo de radical. Otro t\u00e9rmino que no quiere decir nada claro y preciso. Adscribirse al izquierdismo o al derechismo, al radicalismo o al moderantismo es cerrar los ojos y renunciar al discurso racional, geom\u00e9trico.\r\n\r\nTriste cosa tener que repetir de vez en cuando estas nociones tan elementales y obvias, pero \u00bfqu\u00e9 se quiere donde se llega a bachiller sin distinguir una hip\u00e9rbola de una par\u00e1bola, y sin saber construir un cuadrado de \u00e1rea triple, qu\u00edntuple, s\u00e9xtuple, etc., de otro, y eso que se le ense\u00f1\u00f3 al aire el teorema de Pit\u00e1goras? Y sin noci\u00f3n clara de la l\u00ednea recta, indefinible como es indemostrable el postulado de Euclides.\r\n\r\n\u00a1Y qu\u00e9 peligroso es discutir de pol\u00edtica en dial\u00e9ctica geom\u00e9trica, matem\u00e1tica racional! Desde joven cobr\u00e9 la habilidad de leer y escribir de abajo arriba, o sea con las letras vueltas en tal sentido, y tambi\u00e9n de leer y escribir al trav\u00e9s \u2014lo que los ingleses llaman <em>mirrorwriting<\/em>\u2014 como escriben los lit\u00f3grafos o como para que pueda leerse al trasluz. Esto me ha ense\u00f1ado a mirar las cosas de todos lados, en cualquier posici\u00f3n y a percatarme de que b, d, p, q, son, geom\u00e9tricamente, la misma letra y sus diferencias s\u00f3lo de posici\u00f3n; basta hacerla de alambre y ponerla en una u otra postura. Pero esto resulta una habilidad desdichada cuando hay que tratar con gentes que no ven as\u00ed, en pura geometr\u00eda. Como es otra habilidad desdichada la de llegar en fuerza del estudio del lenguaje, de filolog\u00eda, a escribir con precisi\u00f3n, porque \u00e9sta, la precisi\u00f3n, suele resultarle al lector perezoso, oscuridad. \u00bfEst\u00e1 claro? Por lo cual no estar\u00eda de m\u00e1s que nuestra juventud se dedicara un poco m\u00e1s y mejor a estudiar geometr\u00eda y filolog\u00eda para no caer en los camelos pol\u00edticos del izquierdismo, el derechismo, el radicalismo, el reaccionarismo y otras vaciedades por el estilo para uso de durmientes.\r\n<p class=\"right\">Madrid, diciembre de 1931.<\/p>\r\n<a href=\"https:\/\/gredos.usal.es\/bitstream\/handle\/10366\/101586\/CMU_9-191.pdf\">Ver art\u00edculo publicado (pdf)<\/a>\r\n<h2 id=\"heading_id_119\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9302_326747388\"><\/a><strong>Al lector an\u00f3nimo y solitario<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_120\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22553_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nTiene usted raz\u00f3n, mucha raz\u00f3n, en lo que me dice usted en su an\u00f3nimo, desconocido lector; \u00e9se como otros comentarios lo escrib\u00ed para usted, expresamente para usted, hombre de su casa y no de la calle, solitario y no miembro de una muchedumbre de reuni\u00f3n p\u00fablica. S\u00ed, tiene usted raz\u00f3n; a las veces quiero hacer de esto no tribuna, no p\u00falpito, sino gabinetes de confidencias, confesionario. \u00bfMon\u00f3logos? \u00a1Ah!, no, sino di\u00e1logos, di\u00e1logos con lectores como usted, pues oigo en m\u00ed, dentro de m\u00ed, como usted me responde \u2014no s\u00f3lo me contesta\u2014 y me corresponde. \u00a1Nos conocemos tan bien!\u2026\r\n\r\nCuando ha empezado a difundirse eso del radio, he pensado alguna vez en poder utilizarlo para dirigirme, no a una masa, no a un mont\u00f3n de unos miles de personas formando lo que se llama un p\u00fablico, sino a cada uno de ellos, tomado separadamente, en su hogar, aislado de los otros y libre del sentimiento reba\u00f1ego de la muchedumbre. Es decir, no en un mit\u00edn. (Y entre par\u00e9ntesis he de decirle que un amigo m\u00edo, rimador de sonetos, propone que el vocablo ingl\u00e9s \u201cmeeting\u201d lo demos por \u201cmetingue\u201d, que tiene la ventaja de rimar con pringue y con potingue, sin contar extingue). Seguro de que as\u00ed har\u00eda m\u00e1s y mejor opini\u00f3n o conciencia p\u00fablica.\r\n\r\nLo s\u00e9, s\u00ed, lo s\u00e9, s\u00e9 que se toma muchas veces por neutro al ciudadano solitario, al hombre de su casa, que con actos oscuros, cotidianos, contribuye al curso de la historia. Y s\u00e9 cu\u00e1n lejos de la neutralidad se halla esa solitariedad. Basta recordar aquellas maravillosas elecciones municipales del 12 de abril, que tanto sorprendieron a los que no creen m\u00e1s que en el hombre bullanguero de la calle, en el hombre muchedumbroso. Y s\u00e9 que esos hombres desconocidos son los que nos han tra\u00eddo el cambio. \u00bfY ahora? Fue despu\u00e9s proclamada y aclamada la Rep\u00fablica; pero muy luego se acall\u00f3 el clamor, y hoy lo que se oye es cierto reclamo de una Dios sabr\u00e1 qu\u00e9 revoluci\u00f3n, pues no lo saben los que la declaman. Y con ustedes, los solitarios, nadie apenas cuenta. Nadie cuenta con su solitariedad, que no es precisamente soledad, pues no es la soledad del desierto la solitariedad de un monasterio, de un convento de \u201cmonachos\u201d, monjes o solitarios. \u00bfY no tiene Espa\u00f1a mucho de un monasterio laico?\r\n\r\nTiene usted tambi\u00e9n raz\u00f3n en lo que me dice comentando lo que me dice comentando lo que dije en M\u00e1laga acerca de la comuni\u00f3n de los h\u00e9roes en la historia perdurable en comparaci\u00f3n con el dogma cat\u00f3lico romano de la comuni\u00f3n de los santos en la vida perdurable. Hay en la historia que se hace en el tiempo, pero queda hecha en la eternidad de la idea, una comuni\u00f3n de los h\u00e9roes, los m\u00e1s de los cuales son an\u00f3nimos y desconocidos. Hablaba yo en M\u00e1laga de Torrijos, y dec\u00eda que vivi\u00f3 y obr\u00f3 en una tradici\u00f3n, en la tradici\u00f3n liberal, constitucional, que viene desde los Comuneros de Villalar hasta los conjurados de Jaca; desde Padilla, Bravo y Maldonado hasta Gal\u00e1n y Garc\u00eda Hern\u00e1ndez, y pude haber a\u00f1adido que as\u00ed como el fusilamiento de Torrijos por orden de Fernando VII contribuy\u00f3 a determinar el cambio pol\u00edtico ocurrido a la muerte del d\u00e9spota, as\u00ed el fusilamiento de los de Jaca por orden del biznieto suyo fue lo que m\u00e1s contribuy\u00f3 a la ca\u00edda de \u00e9ste. Y as\u00ed como hay una comuni\u00f3n de los h\u00e9roes, los m\u00e1s an\u00f3nimos, en la historia ya hecha y eternizada, hay una comuni\u00f3n de los solitarios, de los ciudadanos de su casa, en la historia que se est\u00e1 haciendo, que se est\u00e1 eternizando.\r\n\r\nHa sido, se\u00f1or m\u00edo, mi fe \u2014mi fe y mi esperanza\u2014 en esa comunidad silenciosa y desparramada de ciudadanos solitarios que no forman partido, que no se matriculan o enmadrigueran en ning\u00fan Comit\u00e9, lo que me ha hecho prever con claridad el curso que habr\u00eda de tomar nuestra historia espa\u00f1ola. Es lo que en el destierro fronterizo me hac\u00eda confiar en la eficacia de las voces que daba, pues no eran murallas rocosas de Jeric\u00f3 lo que hab\u00eda que abatir, sino bambalinas de papel de una Corte desmantelada. Confi\u00e9 en la mocedad estudiantil, en la juventud escolar; confi\u00e9 en los hombres que, como usted, mi desconocido lector, no se apuntan en ning\u00fan partido, pero no por eso se escabullen de la historia. Y tienen justicia los que aseguran que ellos nos han tra\u00eddo esto.\r\n\r\nUsted, se\u00f1or m\u00edo, y los hombres como usted que me rinden la confianza de o\u00edrme cuando dialogo conmigo mismo, no me han pedido nunca que les recomiende para cargo alguno, no me piden sino con su atento silencio, con su silenciosa atenci\u00f3n \u2014disp\u00e9nseme el giro\u2014 que les ayude a rumiar la historia que nos va quedando. Y s\u00e9 que me perdonar\u00e1 que insista tanto en esto de la historia, que es mi estribillo favorito.\r\n\r\nProfesor de historia e historiador fue aquel inolvidable Emilio Castelar, cuya frente bronc\u00ednea suelo ver brillar al sol de Castilla cuando paso por el paseo de la Castellana, y veo erguida su diestra en adem\u00e1n m\u00e1s prof\u00e9tico que oratorio, aquel rep\u00fablico del 3 de enero de 1874, el que luego, en la Restauraci\u00f3n, formul\u00f3 elposibilismo que es el historicismo, y con ello prepar\u00f3 al pueblo espa\u00f1ol para el \u00faltimo cambio de postura constitucional.\r\n\r\n\u00bfDerecha? \u00bfIzquierda? S\u00e9 que usted, mi desconocido lector solitario, no es ni diestro ni zurdo, sino maniego. Y s\u00e9 que usted no busca programas, sino informaciones. Y que le ayuden a sentirse y consentirse en Espa\u00f1a.\r\n<h2 id=\"heading_id_121\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9304_326747388\"><\/a><strong>D\u00eda de reyes, d\u00eda de magos<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_122\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22555_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nEl 6 de enero, d\u00eda de reyes. Pero en rigor no es as\u00ed, sino d\u00eda de magos. La Iglesia cat\u00f3lica romana celebra la festividad de la epifan\u00eda, de la aparici\u00f3n o mostraci\u00f3n del ni\u00f1o Jes\u00fas, aun no rey \u2014no lo fue hasta su muerte en cruz\u2014, a los magos. Magos y no reyes les llama el Evangelio. Los magos no eran, por ello s\u00f3lo, reyes. Mas \u00bfpor qu\u00e9 la leyenda, la tradici\u00f3n popular ha hecho de los tres magos de Oriente tres reyes y el uno negro? Porque el mago, sacerdote, era un rey de la palabra, pues con ella reg\u00eda a los hombres y hasta las cosas.\r\n\r\nLa magia, el conjuro, era el poder creador y curador, restaurador, de la palabra. La palabra hac\u00eda cosas. Y de la magia, el lenguaje creador, naci\u00f3 la religi\u00f3n. (V\u00e9ase la teor\u00eda de Pierre Janet sobre el origen del lenguaje.) El centuri\u00f3n del Evangelio, cuando va en Capernaum a decirle a Jes\u00fas que le cure a un su criado, y Jes\u00fas le dice que ir\u00e1 y le sanar\u00e1, aquel le responde que no es digno de que entre bajo su techado, sino que basta que diga una palabra para sanarle, pues \u201csoy hombre bajo autoridad \u2014a\u00f1ade\u2014, y tengo bajo de m\u00ed soldados, y digo a \u00e9ste: \u00a1Ve!, y va, y al otro: \u00a1Ven!, y viene, y a mi siervo: \u00a1Haz esto!, y lo hace\u201d. Y el Cristo se maravill\u00f3 de la fe que en la magia, en el poder misterioso de la palabra, ten\u00eda el centuri\u00f3n. Y el Cristo mismo se nos aparece como un mago que rige s\u00f3lo con la magia de su palabra. Con un: \u201c\u00a1L\u00e1zaro, ac\u00e1, afuera!\u201d se cuenta que le sac\u00f3 de la tumba en que yac\u00eda muerto. Y su Padre, el Dios cristiano, se dice que con una m\u00e1gica frase: \u201c\u00a1Sea la luz!\u201d, hizo la luz, pues decir es hacer. Y dijo tambi\u00e9n: \u201cHagamos al hombre\u201d\u2026 as\u00ed, en conversaci\u00f3n consigo mismo, en di\u00e1logo, pues conversaci\u00f3n, di\u00e1logo \u2014y di\u00e1logo dial\u00e9ctico\u2014, es la historia humana que el Se\u00f1or discurre. \u00bfEs, pues, extra\u00f1o que de los magos, magos de la palabra, se hiciera reyes, reyes de las cosas? Pero el mago no era propiamente un rey, en el bajo sentido pol\u00edtico.\r\n\r\nEl rey, por otra parte, pod\u00eda ser un mago. En nombre del rey se ordenaba la ciudad; de real orden. La palabra real era un conjuro. Y conjuro es cosa de magia. Ese conjuro que sigue rigiendo como medio y como remedio curativo en nuestros campos. Y es curioso que la voz popular \u201cmego\u201d \u2014muy usada en gallego: \u201cmeigo\u201d\u2014, blando, suave, apacible, tanto puede provenir de \u201cmagicus\u201d, como se supone, como de \u201cmedicus\u201d. O de las dos. La magia es la medicina y a la vez la religi\u00f3n popular campesina, la de conjuros, ensalmos y encantamientos.\r\n\r\nLa fiesta popular de reyes no es, pues, una fiesta especialmente mon\u00e1rquica, sino m\u00e1gica. El aguinaldo es un presente m\u00e1gico, de conjuro. Y los que iban a esperar a los reyes, a los magos, iban a esperar salud, sanidad. Jes\u00fas, el mago galileo, adorado de ni\u00f1o en Bel\u00e9n por los magos, se hizo, por su muerte en cruz, Cristo rey.\r\n\r\n\u00bfY ahora? Todo sigue igual; la leyenda se anuda. La Rep\u00fablica aparece tan m\u00e1gica como la realeza. Y hay quienes de ella aguardan aguinaldos. \u00bfQu\u00e9 les echar\u00e1 en los zapatitos nuevos? \u00bfO es que a la magia, al conjuro, al fetichismo o hechicer\u00eda \u2014pues \u201cfetiche\u201d es voz que tomamos del franc\u00e9s, y \u00e9ste a su vez la tom\u00f3 del portugu\u00e9s \u201cfeiti\u00e7o\u201d, pareja a nuestro \u201chechizo\u201d\u2014 mon\u00e1rquicos, no han sucedido acaso la magia, el conjuro, la hechicer\u00eda y fetichismo republicanos? La festividad tradicional del d\u00eda de magos, de la epifan\u00eda de la palabra redentora, resulta, por lo tanto, tan republicana como mon\u00e1rquica. Es la festividad del poder m\u00e1gico, milagroso, de la palabra, de la aparici\u00f3n del verbo. Y si no, no hay sino observar el poder\u00edo m\u00e1gico, hechiceril, que muchoa atribuyen al nombre de Rep\u00fablica, nombre de ensalmo y encantamiento, y todo el fetichismo que de esta atribuci\u00f3n m\u00edstica y m\u00edtica deriva.\r\n\r\nUno quisiera que ese poder m\u00e1gico, de conjuro, ensalmo y encantamiento, de hechicer\u00eda patria, se atribuyese, no al nombre de monarqu\u00eda o de rey, ni al de rep\u00fablica, que son comunes, sino al santo nombre de Espa\u00f1a, que es propio. Porque ha habido y aun hay muchos reyes y muchas rep\u00fablicas; pero no ha habido ni hay m\u00e1s que una sola Espa\u00f1a. Y es de leer en la <em>Estoria de Espanna<\/em> que mand\u00f3 componer el rey Alfonso el Sabio y se continu\u00f3 bajo su hijo Sancho IV en 1289, aquel loor de nuestra Espa\u00f1a, la de aquel entonces y la de otros entonces, \u201csegura e bastida de castiellos\u2026, engennosa, atrevuda e mucho esfor\u00e7ada en lid\u2026, affincada en estudio, palaciana en palabras\u201d\u2026 Y acaba: \u201cAy, Espanna, non a lengua ni engenno que pueda contar tu bien.\u201d\r\n\r\n\u00bfPor qu\u00e9 se trastorn\u00f3 aquella lengua palaciana, enga\u00f1osa \u2014restauremos la vieja palabra que dej\u00f3 caer luego el ingenio cultilatiniparlante\u2014 mega o m\u00e1gica de tiempos del rey mago Alfonso X, el que hizo ordenar las <em>Partidas<\/em>, aquella lengua del XIII que enton\u00f3 tales loores al nombre conjurador y encantador y ensalmador de Espa\u00f1a?\r\n\r\nAlfonso el Sabio sigue, como rey, rigiendo a Espa\u00f1a, porque fue un mago que nos dej\u00f3 obras de palabra creadora y recreadora, sanadora y restauradora. Que s\u00f3lo la obra m\u00e1gica, milagrera, de la palabra \u2014ra\u00edz de la cosa\u2014 resiste al embate de los siglos. Y esa obra m\u00e1gica, milagrera, se debe al conjuro, al ensalmo, al encanto de Espa\u00f1a.\r\n\r\nD\u00eda de magos; d\u00eda de reyes.\r\n<h2 id=\"heading_id_123\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22557_1986339544\"><\/a><strong>Sobre el manifiesto episcopal<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_124\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22559_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 10 de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nEl documento que han dirigido a los fieles cat\u00f3licos espa\u00f1oles los obispos de Espa\u00f1a lo es muy detenidamente pensado y redactado con singular ecuanimidad. Y tienen, sin duda, justicia los obispos cuando protestan contra las limitaciones que se ponen a las Asociaciones religiosas y al derecho de manifestarse los fieles en procesiones religiosas, a la libertad de ense\u00f1anza, a que se pueda subvencionar a toda Asociaci\u00f3n excepto a las religiosas, y otras protestas as\u00ed. Como la de que con el hip\u00f3crita pretexto del cuarto voto de los jesuitas \u2014\u201den lo que tenga de realidad\u201d dice muy bien el episcopado\u2014 se pretenda disolver la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, la creaci\u00f3n espa\u00f1ola m\u00e1s universal, y sea cual fuere el juicio que ella nos merezca y sin reunir siquiera los argumentos jur\u00eddicos que para disolverla reunieron los consejeros del piados\u00edsimo rey Carlos III, consejeros que eran todo menos sectarios.\r\n\r\nEl manifiesto episcopal es algo sereno, respetuoso y grave. Y con \u00e9l inician sus firmantes una \u201cmisi\u00f3n\u201d que es muy otra cosa que aquella \u201ccruzada\u201d \u2014\u00a1t\u00e9rmino agorero!\u2014 que preconiz\u00f3 este mismo episcopado en aquel otro \u2014lamentable\u2014 documento con que se abri\u00f3, a est\u00edmulo de D. Alfonso, la llamada Gran Campa\u00f1a Social, que \u00e9l mismo tuvo que atajar. El cambio de los tiempos les ha ense\u00f1ado a los prelados de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana de Espa\u00f1a a ver m\u00e1s claro, aunque no del todo.\r\n\r\nLa equivocaci\u00f3n del episcopado al dirigirse a \u201cla conciencia cristiana del pa\u00eds\u201d estriba, en efecto, en no darse entera cuenta del estado de esta conciencia. Que a la Iglesia Cat\u00f3lica Romana pertenezca \u201cla mayor\u00eda de los espa\u00f1oles\u201d es una afirmaci\u00f3n tan insustancial como la de decir que en tal d\u00eda Espa\u00f1a dej\u00f3 de ser cat\u00f3lica. Porque no es l\u00edcito contar, para este recuento \u2014casi apernamiento\u2014 de conciencias, como fieles a todos los bautizados bajo la fe del lit\u00fargico \u201c\u00a1volo!\u201d del padrino. Cat\u00f3licos de nacimiento, como republicanos de nacimiento \u2014o de toda la vida\u2014, no son m\u00e1s que inconcientes cuando no se han hecho luego ellos un credo. Lo que ha producido la situaci\u00f3n congojosa y apurada en que hoy se encuentra el catolicismo ortodoxo oficial de Espa\u00f1a es que sus directores no se daban cuenta de su fuerza \u2014o mejor, de su debilidad\u2014 y proced\u00edan a base de esa equivocaci\u00f3n. Y ahora comprender\u00e1n todo lo desatinado que fue desatarse contra el liberalismo \u2014que era pecado\u2014 cuando es en este pecado, en el del liberalismo, en el que tendr\u00e1n que buscar su principal apoyo de la parte de fuera.\r\n\r\nHay, por otra parte, en ese documento un p\u00e1rrafo muy significativo, y es aquel que dice: \u201cNi faltan hombres poco avisados que creen resuelta la crisis religiosa, pensando que con preceptos legales se ha amortizado a Dios y a la Religi\u00f3n en la vida espa\u00f1ola, y declarando que el catolicismo les es simplemente indiferente.\u201d Porque, en efecto, ning\u00fan espa\u00f1ol con sentido hist\u00f3rico \u2014es decir, avisado\u2014 puede decir que le sea indiferente el catolicismo, sentencia tan insustancial, y a la vez insincera, como la de declarar que una naci\u00f3n deje de ser cat\u00f3lica por virtud de un sufragio.\r\n\r\nA este comentador, por su parte, no le es indiferente ni el catolicismo ni ning\u00fan otro credo religioso, anti-religioso, cient\u00edfico, art\u00edstico o pol\u00edtico. Y si de algo se ha preocupado uno es de escudri\u00f1ar cu\u00e1l sea el verdadero sentimiento religioso espa\u00f1ol. Y le sorprende con qu\u00e9 descuidada ligereza se ponen los unos a declarar que el pueblo espa\u00f1ol ni es creyente ni siquiera religioso \u2014que se puede serlo sin apenas creencias\u2014 y los otros a declarar lo contrario. \u00a1So\u2026 soci\u00f3logos!\r\n\r\nLlegan d\u00edas de prueba y de depuraci\u00f3n acaso, para la Iglesia Cat\u00f3lica Romana de Espa\u00f1a, d\u00edas en que tendr\u00e1 que renunciar a insensatas \u201ccruzadas\u201d para dedicarse a su \u201cmisi\u00f3n\u201d propia, que es, en su m\u00e1xima parte, obra de espa\u00f1olidad. Y los que sentimos la religiosidad espa\u00f1ola, sean cuales fueren nuestras \u00edntimas creencias o descreencias, no podemos menos que consentir en esa obra de confortamiento de la unidad patria. Que lo de unidad cat\u00f3lica, esto es: universal, tiene un sentido m\u00e1s hondo que el que le da la ortodoxia romana. Ni depende de un credo dogm\u00e1tico ortodoxo. Hasta los dudadores profesionales \u2014avistando a las veces la desesperanza, y hasta la desesperaci\u00f3n\u2014 ponemos sobra toda duda y sobre toda negaci\u00f3n la necesidad espiritual de una unidad de anhelo, que querer a Dios sobre todas las cosas es querer Dios sobre todo. Y otro d\u00eda os comentar\u00e9 este nuevo lema: \u201cSomnia Dei per hispanos\u201d. Que tambi\u00e9n es sue\u00f1o la vida eterna.\r\n\r\nY en cuanto a los jesuitas, su error \u2014\u00a1uno de tantos!\u2014 ha sido el de creerse, fi\u00e1ndose de la leyenda que les han hecho sus poco avisados adversarios sistem\u00e1ticos, con una fuerza y arraigo de que carecen. \u201c\u00bfJesuita y se ahorca? \u00a1Su cuenta le tendr\u00e1!\u201d \u2014dec\u00edan los otros ingenuos hermanitos \u2014los del tri\u00e1ngulo\u2014, y con ello los ingenuos jesuitas se dieron a ahorcarse creyendo que les tra\u00eda cuenta. Aquel folleto que en propia defensa publicaron y que comentamos en estas mismas columnas prueba cu\u00e1n equivocados se hallan respecto a su cr\u00e9dito, a su influencia y a su obra los sucesores \u2014degenerados\u2014 de aquellos dos m\u00e1ximos esp\u00edritus vascos que fueron \u00cd\u00f1igo de Loyola y Francisco Xavier. Los de hoy apenas si cuentan algo en la cultura espa\u00f1ola. Es la persecuci\u00f3n con que se les amenaza \u2014otra in\u00fatil y absurda ley de Defensa de la Rep\u00fablica\u2014 lo que les empieza a dar alguna importancia.\r\n<h2 id=\"heading_id_125\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9306_326747388\"><\/a><strong>\u201c<\/strong><strong>Somnia Dei per hispanos\u201d<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_126\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22561_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nEn aquel tan sugestivo libro <em>The autocrat of the breakfast table<\/em> (El aut\u00f3crata de la mesa redonda) \u2014\u00a1y qu\u00e9 extra\u00f1o que no se haya traducido ya!\u2014 le hac\u00eda decir su autor, Oliver Wendell Holmes, al monopolizador conversacionista, esto: \u201cNo supondr\u00e1 usted que las observaciones que hago en esta mesa son como otros tantos sellos de correo, cada uno de los cuales s\u00f3lo se usa una vez. Y si supone as\u00ed, se equivoca. Tiene que ser un pobre hombre el que no se repita a s\u00ed mismo a menudo. \u00a1Imag\u00ednese al autor de aquella excelente pieza de consejo: \u00a1Con\u00f3cete a ti mismo!, sin volver a aludir a ese sentimiento durante todo el curso de una prolongada existencia\u2026! Porque las verdades que un hombre lleva consigo son sus herramientas; \u00bfy cree usted que un carpintero no tenga que usar el mismo cepillom\u00e1s que una vez para cepillar una tabla nudosa o tenga que colgar su martillo, despu\u00e9s que ha metido su primer clavo? Jam\u00e1s repetir\u00e9 una conversaci\u00f3n; pero una idea, a menudo. Usar\u00e9 de los mismos tipos cuando me plazca; pero no, de ordinario, de la misma estereotipia. Un pensamiento es muchas veces original aunque lo haya expresado uno cien veces. Se le ha ocurrido por nuevo camino, por un nuevo y expreso curso de asociaciones.\u201d Y adem\u00e1s, a\u00f1ado yo, es en vano que esquivemos repetir ciertas nociones cuando ellas, como ciertos manjares, nos repiten dej\u00e1ndonos su dejo en el paladar del pensamiento. Y sobre todo, cuando se repite la pregunta hay que repetir la respuesta. As\u00ed ahora.\r\n\r\nPues me escribe uno de esos mozos de vanguardia sin peso de hisoria, que, forasteros en dondequiera, tiran tan s\u00f3lo a arrasarlo todo a su propio vac\u00edo rasero \u2014\u00a1claro que de boquilla!\u2014, que la Rep\u00fablica debe ir a paso de carga, y yo le respondo \u2014a \u00e9l, \u00a1irresponsable!\u2014 que no, sino a paso de trilla. \u00a1Aunque despu\u00e9s se pongan a pegar fuego a las parvas! \u00a1Es tan entretenido!\r\n\r\nInvoca, \u00a1claro!, la revoluci\u00f3n. \u00a1Y dale con ella! Pero yo le pregunto qu\u00e9 quisicosa es \u00e9sa de la revoluci\u00f3n que tanto traen en boca. \u00bfEs revolverlo todo? \u00bfEs volver la tortilla? \u00bfO es lo que llaman en astronom\u00eda revoluci\u00f3n, la de los planetas en torno del Sol, la de los sat\u00e9lites en torno de un planeta? En un reloj de bolsillo el segundero va m\u00e1s de prisa que el minutero, y \u00e9ste m\u00e1s que el horario; pero todos vuelven al mismo punto, cumplen su revoluci\u00f3n, y\u2026 vuelta a empezar.\r\n\r\n\u00bfA paso de carga? \u00bfA cargar sobre qu\u00e9? Ni \u00e9l, mi corresponsal el mozo de vanguardia, lo sabe. Es que se encuentra en un estado de \u00e1nimo que podr\u00edamos llamar catastr\u00f3fico, en un tenor revolucionario que no es pol\u00edtico, o sea civil, ni \u00e9tico, o sea moral, ni menos religioso, sino est\u00e9tico; es que sufre de lo que se dir\u00eda aced\u00eda seglar \u2014correspondiente a la aced\u00eda claustral, que tanto torturaba a los ascetas\u2014 de tedio civil, o, en una palabra, de aburrimiento. Es el mismo triste estado de \u00e1nimo que lleva a tantos a las corridas de toros no m\u00e1s que en acecho de lo que llaman hule. \u201c\u00a1As\u00ed no se puede vivir; aqu\u00ed no pasa nada!\u201d \u2014dec\u00edame uno de esos mocetes. Y es lo que les llev\u00f3 a quemar conventos a mozalbetes que ninguna enemiga abrigaban contra sus frailes. Una enfermedad del mag\u00edn; un efecto de la leyenda cinematogr\u00e1fica de la actualidad. Y en el fondo, una falta de formaci\u00f3n hist\u00f3rica.\r\n\r\nLos m\u00e1s de esos chicos y grandes que hablan de la revoluci\u00f3n que est\u00e1 por hacerse en Espa\u00f1a no saben de lo que se trata. Es aquello de \u201ccuando venga la gorda...\u201d Prim hablaba de destruir en medio del estruendo \u2014as\u00ed\u2014 todo lo existente, y apenas s\u00ed qued\u00f3 el estruendo. \u201cSe fue para siempre la raza esp\u00farea de los Borbones\u201d, dec\u00edan; pero en Cartagena \u2014que est\u00e1 en la misma costa que Sagunto\u2014 prepararon los cantonales su vuelta restauradora. Y segunderos, minuteros y horarios se pusieron a dar las horas al paso del Sol, que no se sale del suyo.\r\n\r\nY es por esto por lo que vengo insistiendo y volviendo a insistir en que se cr\u00ede a la generaci\u00f3n nueva en el hondo sentimiento de la historia patria, en el arregosto de la tarea cotidiana, en el consentimiento del lazo que nos une con los que nos han hecho espa\u00f1oles. Porque aqu\u00ed la historia es historia espa\u00f1ola, y Espa\u00f1a es su propia historia, su obra. \u201cGesta Dei per francos\u201d, los gestos; es decir: las acciones o haza\u00f1as de Dios por medio de los francos \u2014dijeron \u00e9stos\u2014. \u201cSomnia Dei per hispanos\u201d, los sue\u00f1os de Dios por medio de los hispanos \u2014digamos nosotros\u2014. Y \u00e9ste ser\u00e1 el m\u00e1s profundo sentimiento de la patria y de su historia. \u00bfMeta \u00faltima? El gran historiador alem\u00e1n Ranke sol\u00eda decir que cada generaci\u00f3n est\u00e1 en toque inmediato con la Divinidad. Y es que hay como una visi\u00f3n beat\u00edfica civil y mundana, y es la contemplaci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y el goce de la historia que se est\u00e1 haciendo. Hacer historia es comprenderla y gozar de su comprensi\u00f3n. Y hacer historia es hacer patria y es hacer religi\u00f3n.\r\n\r\nY hasta para ponerse a echar mano a un derribo y desescombro, que no es otra cosa una hist\u00f3ricamente inevitable revoluci\u00f3n, se debe ir a ella, no por emociones catastr\u00f3ficas, no por holgorio callejero, sino con la alegr\u00eda del sentido de la responsabilidad hist\u00f3rica. Sentido que nos dice que la verdadera revoluci\u00f3n \u2014dir\u00edase que astron\u00f3mica\u2014, la permanente, va a paso de trilla. Y \u00a1ay del que, arrastrado por la afici\u00f3n catastr\u00f3fica, no va sino a salir del paso!\r\n<h2 id=\"heading_id_127\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9308_326747388\"><\/a><strong>Sobre el Buey Apis<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_128\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22563_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>17<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nHer\u00f3doto de Halicarnaso, llamado el padre de la historia \u2014historia para tan fino esc\u00e9ptico val\u00eda por enquesta\u2014, dechado de socarroner\u00eda y agudeza j\u00f3nicas \u2014es decir, de temple liberal\u2014, al narrarnos del loco de Cambises, llega a cuando \u00e9ste, en un ataque de furia racionalista, mat\u00f3 al buey Apis, \u00eddolo viviente para los egipcios, dici\u00e9ndoles: \u201c\u00a1Ah, malas cabezas! \u00bfSemejantes dioses os nacen, de sangre y de carne y a que se hiere con hierro? \u00a1Digno es de los egipcios tal Dios!\u201d Mat\u00f3le, y los sacerdotes lo enterraron a hurtadillas.\r\n\r\nY el socarr\u00f3n de Her\u00f3doto comenta la loca insensatez de Cambises, pues tal estima el burlarse de las cosas y usos religiosos. Y a\u00f1ade el jonio: \u201cPues si alguien propusiese a cualesquiera hombres que eligiesen las mejores costumbres, examin\u00e1ndolas elegir\u00eda cada uno las suyas propias, pues piensan que son las mejores. No es, pues, de creer sino que se volvi\u00f3 loco el hombre que de ello se burla.\u201d Y da luego un caso como prueba de su aserto. \u201cDar\u00edo \u2014dice\u2014, al principio de su mando, llamando a unos griegos presentes les pregunt\u00f3 por cu\u00e1nto querr\u00edan comerse a sus padres fallecidos, y ellos le dijeron que no lo har\u00edan por nada, y despu\u00e9s de esto, llamando a unos indios, por nombre Calat\u00edas, que se comen a sus padres, les pregunt\u00f3 delante de los griegos, y por medio de truchim\u00e1n para que se enterasen de lo dicho, por cu\u00e1nto dinero consentir\u00edan el quemar a fuego a sus padres fallecidos, y ellos, gritando mucho, le mandaron que se callase. As\u00ed va todo esto, y me parece que estuvo atinado P\u00edndaro al decir que el Rey de todo es la costumbre.\u201d \u201cNomos\u201d, la voz griega.\r\n\r\nImpiedad para los unos sepultar a los padres en el vientre de los hijos, y ellos los queman; impiedad el quemarlos \u2014la cremaci\u00f3n\u2014 para los que se los comen. Y si el socarr\u00f3n de Her\u00f3doto, que as\u00ed se chanceaba de la locura racionalista de Cambises, viviera hoy en Espa\u00f1a \u2014vivi\u00f3 en la Grecia del siglo V antes de Cristo\u2014, tendr\u00eda no poco que socarrar de las man\u00edas cat\u00f3licas y de las anti-cat\u00f3licas, de las racionalistas y de las anti-racionalistas de partidarios de unos u otros enterramientos.\r\n\r\nPorque lo de la cremaci\u00f3n no es, para los m\u00e1s de los que la propugnan, cuesti\u00f3n de higiene, sino de ir contra lo que estiman una superstici\u00f3n cristiana, la de la resurrecci\u00f3n de la carne; es ir contra el sentimiento que llevaba a los antiguos egipcios a momificar sus cad\u00e1veres para conservarlos; contra el culto a la muerte. \u00bfA los antiguos egipcios? \u00bfPor qu\u00e9 se ha embalsamado, casi momificado, y vuelto a embalsamar al cad\u00e1ver de Lenin, y se le expone a la adoraci\u00f3n \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014 de los fieles bolcheviques, sino porque \u00e9stos siguen, qui\u00e9ranlo o no, fieles a la tradici\u00f3n ortodoxa rusa, y esperan, no siempre a sabiendas, la resurrecci\u00f3n carnal del nuevo padrecito de Rusia? Porque esos a quienes el mismo Lenin predic\u00f3 la concepci\u00f3n materialista de la historia, la de Marx, y les ense\u00f1\u00f3 que la religi\u00f3n, la de Cristo, es el opio del pueblo, est\u00e1n amasando otro opio, tan supersticioso como el pasado, si es que no es el mismo. Que la historia no se corta.\r\n\r\nPor otra parte, los que prendieron fuego a la capilla jesu\u00edtica de la calle de la Flor no debieron proponerse reducir a ceniza un resto material de San Francisco Javier.\r\n\r\nLo m\u00e1s hondo del razonamiento esc\u00e9ptico y hondamente liberal de Her\u00f3doto de Halicarnaso estriba en decir que es abierta locura ir contra las arraigadas \u2014es decir, radicales\u2014 costumbres de un pueblo, por absurdas y disparatadas que nos parezcan, cuando a nadie le estorban la vida, sino m\u00e1s bien se la consuelan, como ocurr\u00eda con el culto que al buey Apis rend\u00edan los egipcios. Y acaso Her\u00f3doto present\u00eda que los principios filos\u00f3ficos racionales de la sabidur\u00eda hel\u00e9nica, la socr\u00e1tica, eran otro buey Apis. \u00a1Pues qu\u00e9 de mitos en la ciencia!\r\n\r\nCu\u00e9ntase en mi tierra que en una villa guipuzcoana se reunieron anta\u00f1o unos radicales anti-clericales a ver c\u00f3mo podr\u00edan molestar m\u00e1s al cura, y uno de ellos dijo: \u201cSinagoga biar degu\u201d; \u00a1nos hace falta una sinagoga! Mas como ninguno de ellos supiese en qu\u00e9 consiste ella y c\u00f3mo se establece y funciona, acordaron proponer horno crematorio, no por razones de sanidad y polic\u00eda urbana, sino por dar en la cabeza al p\u00e1rroco, que, a su vez, impon\u00eda ciertos ritos funerarios a los radicales muertos, no m\u00e1s que por dar en la cabeza a los vivos.\r\n\r\nDe todo lo cual se saca en limpio, conforme a la doctrina liberal \u2014esto es, esc\u00e9ptica\u2014 del padre de la historia, que es locura e insensatez proponerse matar al buey Apis sin esperar a que se muera. Que si se muere, lo m\u00e1s probable, racionalmente pensando, es que no resucite ya; pero si se le mata a hierro, escandalizando a sus fieles, es casi seguro que resucitar\u00e1 en otro buey.\r\n<h2 id=\"heading_id_129\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9310_326747388\"><\/a><strong>Gitanadas y judiadas<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_130\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22565_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>7<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nSin haber entrado Espa\u00f1a de manera directa y material en la Gran Guerra de 1914, los efectos, tanto materiales como espirituales de \u00e9sta se han hecho sentir tanto aqu\u00ed como en algunos beligerantes. Hemos presenciado fracasadas intentonas de traducir el fajismo italiano \u2014que se ha quedado en literatura huera\u2014, y ha prendido, tambi\u00e9n literariamente, un endeble gajo de bolchevismo a la rusa, que, por rid\u00edcula gala, se ha desgajado, se dice, en trotzkismo y stalinismo. Y aun hay quien habla de oro de Mosc\u00fa, lo que nos recuerda aquella copla de anta\u00f1o: \u201cDicen que vienen los rusos \/ por las ventas de Alcorc\u00f3n, \/ y los rusos que ven\u00edan \/ eran seras de carb\u00f3n.\u201d Y hay, por otra parte, partido pol\u00edtico parlamentario que no es sino remedo de otro franc\u00e9s.\r\n\r\nY ahora empieza a refrescarse una triste man\u00eda centro-europea, en la que ya hace a\u00f1os dieron nuestros fantasmagoreadores de extrema derecha. Nos referimos al anti-semitismo. Hace ya cuarenta a\u00f1os que en Salamanca, por lo menos, un grupo de tradicionalistas e integristas enhechizados por las fantas\u00edas de Eduardo Drumont y de Leo Taxil, dieron en denunciar el peligro judaico en Espa\u00f1a, sin que podamos olvidar la broma que a tal caso les gast\u00f3 este mismo comentador que os habla. Pues aquellos hombres cr\u00e9dulos e ingenuos que viv\u00edan casi retirados del mundo \u2014ni a casinos ni a caf\u00e9s\u2014 comunic\u00e1ndose casi a diario con los jesuitas de la Clerec\u00eda, ten\u00edan como \u00e9stos, tambi\u00e9n ingenuos, reverendos padres S. J., una concepci\u00f3n fantasmag\u00f3rica y pueril de la historia, y eso que entre aquellos hab\u00eda un catedr\u00e1tico de Historia Universal. La cual les era como una funci\u00f3n de magia \u2014algo as\u00ed como \u201cLa pata de cabra\u201d\u2014 llena de tenebrosas conjuraciones luzbelianas, de poderes ocultos, de maquinaciones soterra\u00f1as y demon\u00edacas, de misteriosidad y hasta de milagrosidad. La juder\u00eda y la masoner\u00eda, mellizas, eran las dos infernales potencias de que se serv\u00eda Luzbel \u2014o Belial\u2014 en su lucha contra los que siguen la bandera de Cristo Rey. Era el modo como los jesuitas respond\u00edan a la leyenda que de ellos \u2014\u00a1cuitados!\u2014 iban haciendo los de la tramoya contraria. Ni unos ni otros quer\u00edan reconocer lo de que no hay m\u00e1s cera que la que se ve arder y ni hay secretos tenebrosos.\r\n\r\nHace unos d\u00edas un diputado de extrema derecha, hijo de uno de aquellos integristas salmantinos del grupo, invocaba el testimonio de una cierta \u201cRevista internacional de sociedades secretas\u201d para contarnos c\u00f3mo se hab\u00eda inaugurado aqu\u00ed, en Madrid, una sinagoga con asistencia del alcalde, lo que \u00e9ste, el Sr. Rico, neg\u00f3. Y no sabemos qu\u00e9 proyecto de cementerio jud\u00edo. Y se lleva ahora una campa\u00f1a contra cierto diputado, llegando a pedir su expulsi\u00f3n, no ya del Parlamento, sino de Espa\u00f1a, por supon\u00e9rsele, acaso con raz\u00f3n \u2014\u00bfy qu\u00e9?\u2014, de raza judaica. \u00a1S\u00f3lo nos faltaba esta mala versi\u00f3n de una triste man\u00eda ves\u00e1nica centro-europea, como es el anti-semitismo! Vertedero, ya secular, de las demencias de pueblos que cre\u00edan en brujas, hechiceros, pose\u00eddos y endemoniados. Y aquelarres y sacrificios de ni\u00f1os cristianos y envenenamientos de manantiales.\r\n\r\nCierto es que aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, ha habido entre el vulgo docto una idea, que creemos muy exagerada, de la influencia hebraica en nuestra patria. Cuando Blasco Ib\u00e1\u00f1ez estaba en Par\u00eds, en 1925, en sus entrevistas con jud\u00edos sefarditas, aumentaba a su modo \u2014\u00a1y qu\u00e9 modo!\u2014 la acci\u00f3n y proporci\u00f3n de la juder\u00eda en Espa\u00f1a y se jactaba de llevar sangre jud\u00eda, cultivando la leyenda \u2014la de \u201cEl tiz\u00f3n de la nobleza\u201d\u2014 de los judaizantes y cristianos nuevos como anta\u00f1o se les llamaba. Pero a este comentador que os dice siempre le ha parecido eso hijo de una trastrocada perspectiva hist\u00f3rica.\r\n\r\nEstamos, en efecto, convencidos de que el fondo del pueblo espa\u00f1ol es, racialmente, uno de los m\u00e1s homog\u00e9neos, el de su primitiva poblaci\u00f3n celtib\u00e9rica romanizada, y de que los diversos invasores e inmigrantes, num\u00e9ricamente muy pocos, se confundieron pronto con \u00e9l. En la historia se oye m\u00e1s a cuatro que vocean que a cuatro mil que se callan, m\u00e1s el estr\u00e9pito de los cascos de los caballos invasores, que el paso de los bueyes lentos que en tanto trillaban las mieses. Y llegamos a creer que un pueblo que se nos col\u00f3 en Espa\u00f1a, sin hogares, ni historia, ni literatura, ni comunidades legales, ni personajes, al sol y al viento, tiene a este respecto m\u00e1s importancia \u2014vegetativa y subhist\u00f3rica\u2014 de la que se le concede. Sospechamos que acaso haya en Espa\u00f1a m\u00e1s sangre gitana que visig\u00f3tica, morisca o judaica, siendo una leyenda lo de que los gitanos \u2014que hoy se asientan y hasta se afincan\u2014 se hayan mantenido aparte del resto. Tal vez Carmen y la Gitanilla cuentan m\u00e1s que Maim\u00f3nides. Que hay en sangre y en esp\u00edritu m\u00e1s de gitaner\u00eda que de juder\u00eda \u2014asistimos a m\u00e1s gitanadas que a judiadas\u2014, sobre todo en las clases bajas. Mas de esta sospecha, que a muchos sorprender\u00e1, otra vez.\r\n<h2 id=\"heading_id_131\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9312_326747388\"><\/a><strong>Guerra <\/strong><strong>in<\/strong><strong>civil cavern\u00edcola<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_132\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22567_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\r\nComo este comentador fue quien lanz\u00f3 a la circulaci\u00f3n hace ya m\u00e1s de una quincena de a\u00f1os el mote de trogloditas, de que luego ha salido el de cavern\u00edcolas, y quien, por otra parte, ha comentado m\u00e1s el end\u00e9mico estado de guerra civil de Espa\u00f1a, se cree en el deber de comentar la guerra, no ya civil \u2014que \u00e9sta es se\u00f1al de civilizaci\u00f3n en marcha\u2014, sino incivil y troglod\u00edtica, o cavernicol\u00edstica, que nos est\u00e1 devorando la serenidad del buen juicio, Pues dir\u00edase que todos, los unos y los otros contendientes, se pelean en una caverna \u2014como la de Altamira\u2014, a oscuras, fuera de la luz natural, y bajo el sino del bisonte altamirano, y no a cielo abierto, a la luz del Sol, bajo el sino del le\u00f3n castellano de Espa\u00f1a.\r\n\r\n\u00bfY las armas? Las armas de casi todos ellos, armas troglod\u00edticas, cavern\u00edcolas, paleol\u00edticas, como las hachas de piedra \u2014piedras de rayo les llaman los campesinos\u2014, que esgrim\u00edan en sus luchas con las fieras selv\u00e1ticas, y entre ellos mismos aquellos hombres de las cavernas, anteriores a la Historia propiamente tal. Armas troglod\u00edticas, paleol\u00edticas, prehist\u00f3ricas o ante-hist\u00f3ricas. Que tan troglod\u00edticas las hacen, por el modo de manejarlas, los unos a los b\u00e1culos, cirios, hisopos y crucifijos que esgrimen a modo de rompecabezas de cruzados, como los otros a sus hoces y martillos, y tambi\u00e9n prehist\u00f3ricos y paleol\u00edticos, y los de m\u00e1s ac\u00e1 los compases y escuadras, cavernicol\u00edsticos tambi\u00e9n, de chapuceros alba\u00f1iles de derribo. Todo incivil, todo ahist\u00f3rico y anti-hist\u00f3rico. Todo movido por pasiones cavernarias de antes de haberse cuajado la tradici\u00f3n, la tradici\u00f3n civil que hace el alma de la patria, que hace la Historia y sus consagradas im\u00e1genes.\r\n\r\nS\u00ed; ya se consabe que hemos promulgado que no hay religi\u00f3n del Estado; \u00bfpero quiere esto decir que la naci\u00f3n no tiene un alma tradicional y popular, o sea laica; que no tiene una religi\u00f3n laica, popular, nacional y tradicional? \u00bfQuiere ello decir que va a quedarse la patria desalmada? No, no puede querer decir eso, y nada ser\u00eda m\u00e1s cavernario, m\u00e1s troglod\u00edtico que la imposici\u00f3n de un agnosticismo oficial pedag\u00f3gico. Aun prescindiendo de confesiones dogm\u00e1ticas, creer que los maestros \u2014nacionales, \u00bfeh?, y no estatales\u2014 puedan educar a los ni\u00f1os espa\u00f1oles escamoteando toda noci\u00f3n religiosa es sencillamente no darse cuenta de lo que tiene que ser la educaci\u00f3n p\u00fablica, patri\u00f3tica.\r\n\r\nEn estos d\u00edas, las mujeres, las madres, de una famosa villa de esta provincia de Salamanca se amotinaron al saber que se iba a quitar el crucifijo de las escuelas, y ha habido que dar satisfacci\u00f3n al sentimiento de ese mot\u00edn popular, hondamente popular, contra una orden disparatada. Disparatada, y perd\u00f3nenos el que la haya dado, de inspiraci\u00f3n no s\u00f3lo anti-nacional, anti-popular y anti-hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n anti-pedag\u00f3gica. La presencia del crucifijo en las escuelas no ofende a ning\u00fan sentimiento, ni aun al de los racionalistas y ateos, y el quitarlo ofende al sentimiento popular hasta de los que carecen de creencias confesionales.\r\n\r\nS\u00ed, ya lo sabemos, se ha esgrimido y se esgrime el crucifijo como arma paleol\u00edtica; se pretende no convertir sino machacar infieles a cristazo limpio, como se esgrime a modo de arma contundente el grito de \u00a1viva Cristo Rey!, poniendo imp\u00edamente todo el acento en lo de rey y dejando al Cristo de galeoto; \u00bfpero autoriza ello a que se le retire de las escuelas, donde no es arma sino s\u00edmbolo de la tradici\u00f3n ha hecho? \u00bfQu\u00e9 se va a poner donde estaba el tradicional Cristo agonizante? \u00bfUna hoz y un martillo? \u00bfUn comp\u00e1s y una escuadra? \u00bfO qu\u00e9 otro emblema confesional?\r\n\r\nPorque hay que decirlo claro, y en ello tendremos que ocuparnos: la campa\u00f1a contra el crucifijo en las escuelas nacionales es una campa\u00f1a de origen confesional. Claro que de confesi\u00f3n anti-cat\u00f3lica y anti-cristiana. Porque lo de la neutralidad es una enga\u00f1ifa. Que no es hacedero, no, no lo es, en buena pedagog\u00eda, que los maestros nacionales populares, laicos de veras y no de enga\u00f1o, de Espa\u00f1a, eduquen a la espa\u00f1ola a los hijos de ella, prescindiendo de la tradici\u00f3n nacional, popular y laica que se simboliza y emblematiza en el Santo Cristo crucificado \u2014le hay en cada lugar\u2014 y dejando al clero de la Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica, Romana el cuidado de instruir a los hijos de sus fieles feligreses en el catecismo de su doctrina confesional, seg\u00fan el P. Astete o seg\u00fan el P. Ripalda, corregidos o no. Y esto lo comprenden y consienten cuantos han salido de la caverna prehist\u00f3rica, sean cuales fueren sus creencias o descreencias. Depende sencillamente de sentido de civilizaci\u00f3n, de que suelen andar tan escasos como los id\u00f3latras troglod\u00edticos, los troglod\u00edticos iconoclastas.\r\n\r\nSe acab\u00f3 el bisonte prehist\u00f3rico; nos queda el le\u00f3n al pie de un castillo sobre el que se alza una cruz nacional, popular, laica.\r\n<h2 id=\"heading_id_133\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9314_326747388\"><\/a><strong>La bandera roja y gualda<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_134\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22569_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nGracias, se\u00f1ora m\u00eda, y no tanto por las piadosas reconvenciones que me dirige cuanto porque demuestra conocerme mejor que otras que de ligero me juzgan y porque demuestra conocer el cristianismo, cosa que no es corriente entre sus compa\u00f1eras de cofrad\u00eda. Por lo dem\u00e1s yo, se\u00f1ora, no necesito decidirme, pues estoy bien decidido. Ni tengo que tirar a la derecha ni a la izquierda \u2014ya tirar\u00e1n otros\u2014, sino marchar de frente y cara al sol. No soy diestro ni zurdo, sino maniego.\r\n\r\nAhora nada le voy a decir de los jesuitas, contra los que creo que se ha cometido una injusticia. Mi opini\u00f3n sobre la Compa\u00f1\u00eda actual usted la conoce, pues que me recuerda lo que dije en un libro que apareci\u00f3 primero en franc\u00e9s, luego en alem\u00e1n e ingl\u00e9s y por \u00faltimo en espa\u00f1ol \u2014en el texto original\u2014 y en que escrib\u00ed que nada hay m\u00e1s tonto que un jesuita espa\u00f1ol \u2014de hoy se entiende\u2014. Y me recuerda tambi\u00e9n lo de Jes\u00fas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de que quien llamase a su hermano tonto ser\u00e1 reo de la gehena del fuego, es decir, del infierno. Tonto, y no malo. Pero, dejando para otra vez el comentar esto, he de decirle que he encontrado algo m\u00e1s tonto que un jesuita espa\u00f1ol, y es un contrajesuita, un alba\u00f1il de derribo espa\u00f1ol. Y as\u00ed, entre bobos de caverna anda el juego.\r\n\r\nMas vengamos a lo de la bandera. Se me queja usted, se\u00f1ora, de que se les proh\u00edba ostentar la bandera mon\u00e1rquica, llam\u00e1ndole usted as\u00ed a la roja y gualda. Pero \u00e9sta no es ni ha sido bandera mon\u00e1rquica. La bandera roja y gualda era la bandera espa\u00f1ola en tiempos de la bien fenecida Monarqu\u00eda. Y ni era siquiera la de la casa de Borb\u00f3n, pues \u00e9sta, biceleste y blanca, es la que pas\u00f3 a ser la de la Rep\u00fablica Argentina. La roja y gualda era la bandera espa\u00f1ola en los \u00faltimos tiempos de la dinast\u00eda borb\u00f3nica, y lo era para todos los espa\u00f1oles, mon\u00e1rquicos y republicanos, que todos ellos la acataban y veneraban civilmente. Son ustedes las que, mal aconsejadas, se empe\u00f1an en convertirla en emblema mon\u00e1rquico. As\u00ed como la actual bandera tricolor, roja, gualda y morada, no es bandera republicana, sino que es la bandera espa\u00f1ola de esta Rep\u00fablica de voluntad y soberan\u00eda populares, y a la que todos los espa\u00f1oles, incluso, \u00a1claro est\u00e1!, los mon\u00e1rquicos, deben acatamiento. Pues esto no implica republicanismo doctrinal, sino acendrado espa\u00f1olismo. Y enarbolar la antigua y venerable ense\u00f1a roja y gualda con intenci\u00f3n combativa mon\u00e1rquica, o mejor anti-republicana, es tan vituperable como gritar \u00a1viva Cristo Rey!, acentuando lo de rey en sentido pol\u00edtico del reino de este mundo. Lo uno es anti-patri\u00f3tico y lo otro es anti-cristiano.\r\n\r\n\u00bfQue no le gusta a usted la nueva ense\u00f1a? En cuesti\u00f3n de gustos\u2026 Y usted, que parece conocerme, me recuerda, en son de reproche, lo que dije en una poes\u00eda que figura en mi <em>Romancero del Destierro<\/em>, y es aquello de \u201cEnvolvedme en un lienzo de blancura \/ hecho de lino del que riega el Duero \/ y al sol de Gredos luego se depura \/ (soy villano de a pie, no caballero), \/ no en ese roto harapo gualda y rojo \/ (bilis y sangre) que enjuga la espada; \/ honra y no honor, estoy libre de antojo; \/ embozo de verdugo no es mi almohada\u201d\u2026 Esto, se\u00f1ora, fue una expansi\u00f3n anti-belicista, y m\u00e1s propiamente anti-militarista. Pero ahora que Espa\u00f1a, republicana ya, ha renunciado a la guerra\u2026 Y, por otra parte, si el rojo y el gualda pueden simbolizar sangre y bilis, \u00bfno puede el morado simbolizar los cardenales que produce un golpe contundente? Dej\u00e9monos, pues, de simbolismos ya.\r\n\r\nYo tambi\u00e9n me he criado y educado bajo la bandera no m\u00e1s que roja y gualda, sin morado alguno, sin ese morado discutiblemente castellano, bajo la bandera de la casa de Arag\u00f3n y Catalu\u00f1a que se hizo espa\u00f1ola, espa\u00f1ola de todos los espa\u00f1oles, y s\u00e9 que a nuestra edad, se\u00f1ora, no se cambia ni de aguas ni de colores. Pero por nada del mundo enarbolar\u00eda un color para dividir a los que est\u00e1n unidos. Si por m\u00ed fuera, adoptar\u00eda como ense\u00f1a todo el arco iris, o mejor, componiendo sus colores todos, sin descomponerlos por medio de un prisma de partido, una bandera blanca. Blanca como el lienzo del lino que riega el Duero y se depura al sol de Gredos. Blanca y no negra ni roja. Mas ya que ello no sea, qued\u00e9monos con los colores de la casa de Arag\u00f3n y la de Castilla, de la bandera espa\u00f1ola de hoy, y respet\u00e9mosla como respet\u00e1bamos la de ayer, que ni \u00e9sta es divisionaria o espec\u00edficamente republicana, ni aquella era divisionaria o espec\u00edficamente mon\u00e1rquica. Y si ustedes la enarbolan con intenci\u00f3n belicosa y protestante, de guerra incivil mon\u00e1rquica, no estar\u00e1 mal que se la proh\u00edban. Ahora, en su casa de usted\u2026 Conozco m\u00e1s de un espa\u00f1ol republicano, honrada y racionalmente republicano, que dentro de su casa sigue guardando la vieja bandera roja y gualda, sin morado, bajo la cual luch\u00f3 por la Rep\u00fablica.\r\n\r\nY es que se puede \u2014y se debe\u2014 ser republicano guardando el sentido civil y patri\u00f3tico de la continuidad hist\u00f3rica. Y guardar, con veneraci\u00f3n, aquella ense\u00f1a junto a una cruz.\r\n<h2 id=\"heading_id_135\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9316_326747388\"><\/a><strong>El solitario de Graus, como hombre de ensue\u00f1os espa\u00f1oles y de fecundas contradicciones \u00edntimas <\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_136\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22571_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n<p class=\"center\">TEXTO TAQUIGR\u00c1FICO DEL DISCURSO QUE AYER\r\nPRONUNCI\u00d3 EN EL ATENEO D. MIGUEL DE UNAMUNO.<\/p>\r\n<em>En el sal\u00f3n de actos del Ateneo de Madrid se celebr\u00f3 ayer una sesi\u00f3n homenaje a la memoria del gran espa\u00f1ol D. Joaqu\u00edn Costa. El p\u00fablico, entre el que figuraban no pocas damas y se\u00f1oritas, llen\u00f3 por completo la amplia sala desde mucho antes de la hora se\u00f1alada para el comienzo del acto. Pronunci\u00f3 un bello discurso D. Miguel de Unamuno, el cual fue recibido con una atronadora salva de aplausos. El ilustre rector de la Universidad de Salamanca dijo lo siguiente:<\/em>\r\n\r\nSe\u00f1oras y se\u00f1ores, o, mejor, amigas y amigos. No s\u00e9 c\u00f3mo me van a salir estas deshilvanadas divagaciones respecto de aquel hombre a quien conoc\u00ed y trat\u00e9. Me va a ser muy dif\u00edcil \u2014creo que es casi imposible\u2014 separar la obra del hombre, porque un hombre, despu\u00e9s de todo, en la Historia y para la Historia, no es m\u00e1s que su obra. Se puede decir que nacemos sin alma. Algunos mueren con ella: los que han dejado una obra; los dem\u00e1s, mueren sin haber cobrado un alma. Conoc\u00ed, como digo, a Costa, y veo que ahora, como es inevitable en hombres como \u00e9l, se va convirtiendo en un s\u00edmbolo, casi en un mito, y va borr\u00e1ndose su propia personalidad. Debi\u00f3 de ser sin duda una \u2014me figuro yo\u2014 de sus preocupaciones ver como ya en vida le iba envolviendo la leyenda, le iba envolviendo el s\u00edmbolo que de \u00e9l hac\u00edan y en el cual hab\u00eda de ser enterrado. Que es una de las tragedias, en parte dolorosas y en parte consolatorias, la de la vida de un hombre que ve c\u00f3mo el que es se va sintiendo borrado por el que de \u00e9l hacen todos los dem\u00e1s. Y es que ya no es suyo; es de todos los otros, que han hecho de \u00e9l otro hombre en el cual queda enterrado, pero que es el que vive y en el que ha de vivir siempre. <em>(Muy bien. Aplausos.)<\/em>\r\n\r\nConoc\u00ed a Costa, y como es natural, yo no puedo traer aqu\u00ed al Costa que fue, sino a \u201cmi Costa\u201d, al m\u00edo. Y acaso en \u00e9l, sin duda, me he de meter yo mismo: es inevitable. Aqu\u00ed le veri\u00e1is los que ten\u00e9is ya cierta edad, cuando iba arriba a trabajar solitariamente. \u00a1Y hay que ver lo que es, y m\u00e1s en Espa\u00f1a, uno de estos trabajos solitarios, un trabajo de investigaci\u00f3n y rebusca, donde no hay un ambiente de rebuscadores ni de investigadores, donde tiene uno que hac\u00e9rselo todo! Cualquier espa\u00f1ol que haya hecho en artes, en ciencias, en letras, un descubrimiento, significa mucho m\u00e1s que los que hayan hecho eso mismo en otros pa\u00edses; porque all\u00ed no lo hace \u00e9l solo, sino que lo hacen una porci\u00f3n de compa\u00f1eros de trabajo.\r\n\r\nY ven\u00eda a trabajar indudablemente en trabajos que ya estaban hechos muchas veces. Alguna vez se lo dije yo: \u201cPero, D. Joaqu\u00edn, \u00a1si eso est\u00e1 ya averiguado!\u201d Pero \u00e9l quer\u00eda ir a las fuentes mismas. Esto tiene \u2014dicen\u2014 un inconveniente. Cuando estaba estudiando la decadencia romana en los escritores romanos, haciendo caso omiso de todo lo que se hab\u00eda hecho en torno de aquello, yo me acordaba de los que dicen: \u201cS\u00ed, as\u00ed sucede con estos espa\u00f1oles, que descubren el Mediterr\u00e1neo.\u201d Pero yo digo: \u00a1Ah! \u00a1No es cualquier cosa descubrir el Mediterr\u00e1neo!...Sobre todo para los que viven en \u00e9l, que son los que no lo conocen.<em> (Risas.)<\/em>\r\n\r\nIndudablemente, si un hombre genial se encierra en un viejo caser\u00f3n de un antepasado suyo que fue alquimista, con retortas y matraces del siglo XVI o XVII, y empieza a investigar, y, al cabo, descubre el ox\u00edgeno, se dir\u00e1 que ya estaba descubierto; pero ya se ver\u00e1 si hay algo nuevo cuando haya encontrado el ox\u00edgeno. Ah\u00ed est\u00e1 toda la grandeza de los ni\u00f1os, que est\u00e1n descubriendo todos los d\u00edas lo que los dem\u00e1s saben. \u00a1Y hay que ver cuando un ni\u00f1o descubre algo que los dem\u00e1s hemos encontrado ya!\u2026 Esto era Costa: un ni\u00f1o que se encerraba aqu\u00ed a rehacer individualmente una cultura t\u00e9cnica que en Espa\u00f1a no exist\u00eda en su tiempo. Aqu\u00ed he visto trabajar a aquel hombre solitario; y cuando yo le ve\u00eda sumido en el trabajo, pensativo, en aquel su amor loco, en aquel amor pat\u00e9tico que ten\u00eda a Espa\u00f1a y a a la cultura espa\u00f1ola, pensaba que en aquel encarnizamiento pasional sobre el trabajo, hab\u00eda algo m\u00e1s: trataba de ahogar cierta desaz\u00f3n \u00edntima, lo que dijo una vez Carducci: \u201cMejor, trabajando, olvidar; sin importarle este eterno misterio del Universo\u201d. Que los m\u00e1s grandes investigadores lo han sido por una \u00edntima desesperaci\u00f3n. Aquel hombre ten\u00eda un car\u00e1cter del que habr\u00e9is o\u00eddo hablar muchas veces. Dicen los que le trataron frecuentemente que era insoportable. Yo le trat\u00e9 poco. Conmigo fue amabil\u00edsimo, atento. Es m\u00e1s: muchas veces le contradec\u00eda, y no le vi irritarse nunca. Por lo cual sospecho que cuando se irritaba con ciertos contradictores, no ser\u00eda por la contradicci\u00f3n precisamente.<em> (Risas.)<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">COSTA VIVI\u00d3 SIEMPRE EN, DENTRO Y PARA LA HISTORIA.<\/p>\r\nAquel hombre vivi\u00f3 siempre en la Historia, dentro de la Historia y para la Historia. Toda su concepci\u00f3n era una concepci\u00f3n historicista. No hab\u00eda en \u00e9l nada de lo que podr\u00edamos llamar metaf\u00edsica. Yo podr\u00eda decir que era, m\u00e1s que un esp\u00edritu plat\u00f3nico, un esp\u00edritu tucidid\u00e9stico; porque\u2026 est\u00e1 bien Plat\u00f3n, pero est\u00e1 mejor Tuc\u00eddides. Aquel hombre ten\u00eda la preocupaci\u00f3n de la Historia, y como era un historicista, era tambi\u00e9n un tradicionalista: un hombre que viv\u00eda por y para la tradici\u00f3n, comprendiendo, como es natural, que la tradici\u00f3n es una misma cosa que el progreso: es la tradici\u00f3n del progreso, como el progreso es el progreso de una tradici\u00f3n. Para que marche un carro es menester que haya un carro. <em>(Aplausos.)<\/em>\r\n\r\nEste hombre era un tradicionalista, hasta en el sentido espec\u00edfico que en Espa\u00f1a se da al tradicionalismo. \u00a1Cu\u00e1ntos puntos de contacto ten\u00eda con nuestros sinceros, ingenuos y castizos tradicionalistas espa\u00f1oles!...Y era tambi\u00e9n, en este sentido, un conservador. No hay que asustarse de la palabra. Era, naturalmente y sobre todo, un espa\u00f1ol. \u00a1A \u00e9l s\u00ed que le dol\u00eda Espa\u00f1a! Era un espa\u00f1ol. Foment\u00f3 aquello de la europeizaci\u00f3n, invent\u00f3 lo de la europeizaci\u00f3n en puro espa\u00f1olismo, porque era, como Job, un hombre de contradicciones interiores. Era un hombre que viv\u00eda de luchar dentro de s\u00ed mismo, y cuando dec\u00eda europeizaci\u00f3n \u2014como cuando lo dec\u00edan otros\u2014, acaso, en cierto modo, quer\u00eda decir espa\u00f1olizaci\u00f3n de Europa. Un espa\u00f1ol no quiere europeizar Espa\u00f1a, si no es intentando, en cierta medida, espa\u00f1olizar a Europa; es decir, llevar lo nuestro a ellos, en cambio mutuo.\r\n\r\nRecuerdo cuando me puse yo en relaciones con \u00e9l. Fue cuando hizo sus trabajos sobre el Derecho consuetudinario, al que yo aport\u00e9 un modesto tributo sobre la organizaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas de pesca en la costa vasca. Y todo aquel trabajo no fue s\u00f3lo suyo, sino de los dem\u00e1s; porque este hombre solitario tuvo la honda virtud de hacer trabajar a los dem\u00e1s, de poner en movimiento a todos, de ser un centro de reuni\u00f3n, un foco para una porci\u00f3n de esp\u00edritus. Luego hizo aquel trabajo del colectivismo agrario\u2026 (Es curioso que aparezca aqu\u00ed la palabra agrario; \u00e9l lo fue de verdad). Hizo un estudio del colectivismo agrario buscando nuestras tradiciones espa\u00f1olas, una organizaci\u00f3n democr\u00e1tica, honda, de los pueblos; una organizaci\u00f3n que se ha ido borrando. Yo he conocido restos de algo que va desapareciendo. Y aqu\u00ed s\u00ed que se encontraba con ciertos elementos tradicionalistas. Hasta tal punto le llamaban la atenci\u00f3n, que en un libro poco conocido, que se llama <em>Detr\u00e1s de las trincheras<\/em>, escrito por D. Julio Nombela, que hab\u00eda sido secretario de Cabrera, se habla de un plan econ\u00f3mico y de gobierno que a D. Carlos de Borb\u00f3n, conocido por Carlos VII, o Carlos Chapa el Pretendiente, le presentaron el can\u00f3nigo Manterola, D. Jos\u00e9 Mendiluce Caso y\u2026 no me acuerdo de alg\u00fan otro; eran exactamente, en el fondo, casi las cosas de Costa; por lo cual yo he solido decir a los que tienen una idea fant\u00e1stica del carlismo: \u201cLo hondo y popular del carlismo, quien lo formul\u00f3 fue Costa\u201d. Tambi\u00e9n se cuenta que cuando se lo presentaron a D. Carlos el Pretendiente, dijo: \u201cS\u00ed; me parece m\u00e1s espartano que ateniense.\u201d\r\n\r\nEs algo extraordinariamente curioso. \u00a1Qu\u00e9 ra\u00edces tiene este hombre con todo el viejo tradicionalismo espa\u00f1ol! Recordemos aquella misma frase suya de \u201cpol\u00edtica de alpargata y de calz\u00f3n corto\u201d, de la cual yo no participo; ruralizaci\u00f3n, no; es lo contrario de civilizaci\u00f3n. \u00c9l ten\u00eda una honda fe en los labriegos. No s\u00e9 si cuando muri\u00f3 tendr\u00eda tanta fe en los labriegos como cuando empez\u00f3 con aquellos de la C\u00e1mara Agr\u00edcola del Alto Arag\u00f3n\u2026\r\n\r\nPues, como os iba diciendo, esto era una cosa honda de la vida rural, de colectivismo agrario y de federalismo; porque, realmente, la mayor parte del viejo tradicionalismo espa\u00f1ol ha sido siempre profundamente federal. Y aqu\u00ed hay que acabar con una leyenda: y es la de la centralizaci\u00f3n de la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">LA LEYENDA DE LA CENTRALIZACI\u00d3N<\/p>\r\nLa Monarqu\u00eda espa\u00f1ola ha sido una de las menos centralizadoras. \u00a1La francesa s\u00ed que fue centralizadora! \u00a1La francesa, y\u2026 lo que sucedi\u00f3 a la Monarqu\u00eda francesa, que es, bajo otra forma, tambi\u00e9n Monarqu\u00eda! \u00a1Aquello s\u00ed que era centralizador!\r\n\r\nEste hombre hizo luego, aqu\u00ed, en el Ateneo, aquella informaci\u00f3n sobre <em>Oligarqu\u00eda y caciquismo<\/em>, a la cual concurrimos cerca de una cuarentena de personas conocidas en Espa\u00f1a. Y recuerdo tambi\u00e9n, y puede verlo cualquiera, que de toda aquella cuarentena no hubo m\u00e1s que dos que discreparan un poco y se atreviesen, es decir, nos atrevi\u00e9semos, a tratar de justificar o explicar en cierto modo el caciquismo. Fuimos mi buena amiga do\u00f1a Emilia Pardo Baz\u00e1n y yo.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">EL CACIQUISMO SE MODIFICAR\u00c1, PERO NO DESAPARECER\u00c1<\/p>\r\nMe acuerdo mucho cuando yo defend\u00eda aquello del caciquismo como la forma natural de organizaci\u00f3n, diciendo: \u201cEn el pueblo en que no hay cacique se fomenta el caciquismo y se obliga a ser cacique a cualquiera. Y algunas veces ocurre que obligan al que menos condiciones tiene para ello. \u00a1Y figuraos un pueblo en el que se quiere que sea su le\u00f3n un ciervo!\u2026 \u00a1Es una cosa terrible!\u2026 <em>(Risas.)<\/em>\r\n\r\nEs tan hondo esto como el estado de guerra civil, que viene ya desde la \u00e9poca de los romanos, y de aquellas costumbres de agermanamiento. Una vez me preguntaba un ingl\u00e9s:\r\n\r\n\u2014D\u00edgame usted: de hecho aqu\u00ed, en los pueblos, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1n divididos pol\u00edticamente?\r\n\r\n\u2014Pues\u2026, ver\u00e1 usted \u2014le dije\u2014: en dos partidos: los antiequisistas, que siguen a Zeda, y los antizedistas, que siguen a Equis. <em>(Risas.)<\/em>\r\n\r\nY es tan honda esta organizaci\u00f3n del caciquismo, que dudo que desaparezca. Se modificar\u00e1, cambiar\u00e1, se dignificar\u00e1, se civilizar\u00e1; pero\u2026 \u00bfdesaparecer? Cu\u00e1ntas veces en estos d\u00edas, no tan turbios, de pasi\u00f3n \u2014y eso es bueno\u2014, cada vez que oigo que alguien se levanta y empieza a trinar contra un cacique, digo: \u201c\u00a1Bueno: \u00e9ste, o aspira a cacique o est\u00e1 defendiendo a otro cacique!\u201d <em>(Risas y grandes aplausos.)<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">EL CIRUJANO DE HIERRO<\/p>\r\nAqu\u00ed se ha dicho lo del \u201ccirujano de hierro\u201d. Realmente, \u00e9sta fue una de tantas cosas de aquella fantas\u00eda, de aquella encendida ret\u00f3rica (le doy un alto sentido a lo de ret\u00f3rica; \u00a1cuidado con eso!; \u00a1la ret\u00f3rica salva a muchos pueblos!) que daba un alto sentido a lo del cirujano de hierro, detr\u00e1s de lo cual se ve\u00eda el caudillaje. Y no me extra\u00f1a que en la \u00e9poca de aquella lamentable dictadura surgiera aquel que no era un cirujano, ni de hierro siquiera; a lo sumo, una especie de sacamuelas. Hubo entonces quien exhum\u00f3 textos de Costa para justificar la dictadura. Yo creo que de Costa, como de una porci\u00f3n de gentes que tienen una personalidad, se pueden exhumar textos para defenderlo todo, lo uno, lo otro, y lo de m\u00e1s all\u00e1; porque no son gentes de l\u00ednea recta, sino que viven de un conjunto de contradicciones \u00edntimas, que es lo que la vida le da a uno.\r\n\r\n\u00c9l ten\u00eda el sentido \u00edntimo de la tradici\u00f3n, y se iba a buscarla en lo m\u00e1s remoto: en la civilizaci\u00f3n ib\u00e9rica y celtib\u00e9rica. Hay obras de las cuales no queda una sola afirmaci\u00f3n en pie, y, sin embargo, han sido las que han provocado la mayor parte de una porci\u00f3n de descubrimientos. Todo depende de eso, de lo que hacen despertar en otros, aunque sea por contradicci\u00f3n. Y aquel era un hombre de pasi\u00f3n y de coraz\u00f3n.\r\n\r\nPues en esto del tradicionalismo era tal y ten\u00eda tal amor, que cuando yo, en mi pueblo natal, con esc\u00e1ndalo de mis paisanos (despu\u00e9s comprendieron el inter\u00e9s que me guiaba), habl\u00e9 de la agon\u00eda de nuestra milenaria lengua vasca, \u00e9l me escribi\u00f3 una carta lament\u00e1ndose y diciendo que sent\u00eda mucho aquello, que era una pena que esa lengua muriese. Yo le contest\u00e9: \u201cMire usted, don Joaqu\u00edn: como no puede ser lo que fue, ya le puede servir a usted muy poco para la investigaci\u00f3n de las antig\u00fcedades ib\u00e9ricas. Adem\u00e1s, comprenda usted, nosotros no nos vamos a sacrificar en conservar una lengua as\u00ed para que ustedes, los investigadores, puedan investigar. No; nosotros no somos conejillos de Indias.\u201d \u00a1C\u00f3mo se ve\u00eda all\u00ed todo el amor que \u00e9l ten\u00eda a estas cosas que son la ra\u00edz de la tradici\u00f3n patria! \u00a1Cu\u00e1ntas y cu\u00e1ntas contradicciones vivas, llenas de pasi\u00f3n, llenas de amor, hab\u00eda en \u00e9l!\r\n\r\nTodos recordar\u00e9is aquella otra frase (desgraciadamente, de \u00e9l apenas se recuerdan m\u00e1s que frases, y como lo que envolv\u00eda esas frases, que era un deseo de vida, de alma, ha desaparecido, hoy os es muy dif\u00edcil a los que no lo conocisteis, sobre todo a los que no conocisteis la Espa\u00f1a de entonces, daros cuenta de c\u00f3mo vibraban las gentes de entonces ante la voz de aquel hombre, que hasta en la voz parec\u00eda un profeta del Viejo Testamento): \u201cDoble llave al sepulcro del Cid\u201d, en la misma \u00e9poca en que yo dec\u00eda aquello de \u201c\u00a1Muera Don Quijote!\u201d (Bien me pes\u00f3 luego.) \u00a1Doble llave! Y, sin embargo, aquel hombre estaba pensando siempre en la conservaci\u00f3n para Espa\u00f1a del norte de \u00c1frica, y no s\u00e9 si en algo m\u00e1s, si en la total conquista de ella. \u00a1Hay que ver en qu\u00e9 mar de contradicciones, en que mar de perplejidades nos sumi\u00f3 el golpe de 1898! Sobre todo a los que entonces empez\u00e1bamos a despertar a la m\u00e1s honda vida civil de la Historia.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">\u00a1LE DOL\u00cdA ESPA\u00d1A!<\/p>\r\nLe dol\u00eda profundamente Espa\u00f1a, y romp\u00eda en aquellas imprecaciones contra un pueblo al que \u00e9l cre\u00eda sumido en una especie de apat\u00eda y de marasmo. \u00a1Cu\u00e1ntas veces nos dijo a todos los espa\u00f1oles, nos ech\u00f3 a la cara, aquello de \u201c\u00a1eunucos!\u201d \u00a1Se hart\u00f3 de llamarnos eunucos! \u00a1Y hab\u00eda que verlo llorar, sobre todo en sus \u00faltimos tiempos! Recuerdo que cuando fue a Salamanca, para asistir a una fiesta, dijo: \u201c\u00a1Acaso este a\u00f1o que viene ya no podremos celebrar esto! \u00a1Seremos s\u00fabditos de los Estados Unidos!...\u201d\r\n\r\n\u00a1Y c\u00f3mo se le quebraba la voz, y le romp\u00eda lo que iba diciendo un sollozo! Eran cosas de enfermedad, indudablemente. Aqu\u00ed se ha dicho que estuvo muriendo mucho antes de morir. En un alto y noble sentido, acaso se puede decir que naci\u00f3 muerto. Muerto para cierta vida miserable, y por eso eran aquellos sollozos. \u00bfQue era un enfermo? Puede ser. Y acaso esa enfermedad es la que dio vida y pasi\u00f3n a todas sus obras. \u00bfEnfermo? Lo mismo dicen de Santa Teresa, que si era una hist\u00e9rica, una enferma\u2026 La enfermedad acaso le dio la genialidad. Hay quien no es enfermo; pero, en fin, as\u00ed como el agua qu\u00edmicamente pura es impotable, el hombre que tiene una sangre fisiol\u00f3gicamente pura casi siempre es un imb\u00e9cil. <em>(Risas y aplausos.)<\/em> El que no tiene una dolencia cualquiera, una cierta toxicidad en la sangre que le ara\u00f1e el cerebro, no discurre nada. Tiene una salud como la de una vaca.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">ERA UN HOMBRE ENFERMO<\/p>\r\nS\u00ed; era un hombre enfermo. Hab\u00eda que ver a aquelhombre enfermo cuando, con motivo de la ley del terrorismo \u2014que era una cosa as\u00ed como la actual ley de Defensa de la Rep\u00fablica <em>(Risas.)<\/em>\u2014 le hicieron venir a informar en el Parlamento (porque antes de votarse aquello se permiti\u00f3 una informaci\u00f3n p\u00fablica). A m\u00ed, tambi\u00e9n. No me invitaron, casi me conminaron a que viniera, pero no vine. Y he o\u00eddo decir que era una pena ver a aquel hombre, al cual ten\u00edan que llevar casi en brazos, que estaba derrumb\u00e1ndose f\u00edsicamente, que estaba acab\u00e1ndose\u2026 Pues la ley de terrorismo qued\u00f3 fuera y no se public\u00f3.\r\n\r\nLuego recordar\u00e9is cuando fue elegido diputado para las Cortes como republicano, y no fue a las Cortes. Alguien ha dicho: soberbia. No; sin duda fue por defenserse de s\u00ed mismo; no habr\u00eda hecho nada all\u00ed, sino precipitar probablemente su fin. Creo que hoy tampoco ir\u00eda a nuestro Parlamento.\r\n\r\nAquel hombre, como os digo, era un hombre que viv\u00eda de pasiones, de contradicciones \u00edntimas, de un dolor, de ver que se mor\u00eda sin que se realizara el sue\u00f1o de su vida: la Espa\u00f1a que \u00e9l hab\u00eda so\u00f1ado, la Espa\u00f1a de una tradici\u00f3n milenaria, dentro de la cual hab\u00eda todas las posibilidades de un porvenir milenario tambi\u00e9n dentro de la cultura humana; aquella Espa\u00f1a en que lo general, lo universal, fuera lo particular. Porque no hay nadie que sepa m\u00e1s de todos los tiempos y de todos los pa\u00edses que aquel que es m\u00e1s de su tiempo y de su pa\u00eds. El Dante, por haber sido el m\u00e1s florentino de los florentinos del siglo XIII y el hombre m\u00e1s hombre del siglo XIII, ha sido un hombre de todos los pa\u00edses y de todas las edades. No se llega nunca a una universalidad por diferenciaci\u00f3n, sino al contrario; ni se puede nunca pasar de la propia patria al Extranjero sino cuando se ha rebasado de ella. Cosas malas esos productos de exportaci\u00f3n cuando todav\u00eda aqu\u00ed no han sido de ning\u00fan modo consagradas.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">CONTRADICCI\u00d3N Y SOLEDAD<\/p>\r\nEste hombre fue un hombre de contradicciones y un hombre de soledad. \u00a1Ah! \u00a1Hay que saber lo que es un hombre de soledad! No s\u00f3lo metido en Graus. A lo mejor, metido en una ciudad grande y viviendo entre los dem\u00e1s, y pareciendo un hombre social, y sinti\u00e9ndose, sin embargo, en una soledad terrible siempre, en una soledad como aquella de Mois\u00e9s de que hablaba el gran poeta Vigny. Aquel hombre se sent\u00eda solo. Al silencio de su soledad respond\u00eda el silencio de la soledad de lo alto.\r\n\r\nAquel hombre fue un solitario, un hombre de contradicciones, y un hombre de anhelos.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">UN RECUERDO A MIGUEL SERVET<\/p>\r\nEn estos d\u00edas estaba yo leyendo en una obra de un ardoroso calvinista, una obra dedicada a <em>Calvino: sus cosas y su tiempo<\/em>, la vida y sobre todo el final, el proceso de otro gran aragon\u00e9s, de Miguel Servet, y de otro Miguel, Miguel de Molinos; estaba leyendo toda aquella vida tormentosa de aquel Servet, \u201cel espa\u00f1ol\u201d, como le llamaban, de aquel hombre que pudo escapar de Francia y del cardenal Tournon cuando lo iban a quemar vivo, y que como escap\u00f3 se le quem\u00f3 en efigie, para ir luego a Ginebra, donde Calvino lo quem\u00f3 vivo\u2026 \u00a1Si no lo hubieran quemado unos, le habr\u00edan quemado los otros; que un hombre as\u00ed, un hombre como Servet \u2014hereje en el m\u00e1s \u00edntimo sentido de la palabra, de todas las herej\u00edas, un hombre siempre se\u00f1ero y aislado\u2014 perece siempre a fuego lentoo de los unos o de los otros, y a veces del propio fuego interior que le consume. <em>(Muy bien. Grandes aplausos.)<\/em>\r\n\r\nUnas palabras de Miguel Servet, pintando la vida espa\u00f1ola que le encajan a Costa. Servet, investigador profundo y solitario, dec\u00eda: \u201cEl esp\u00edritu de los espa\u00f1oles es inquieto y revolvedor de grandes cofres. Ostenta por simulaci\u00f3n, quiero decir por habilidad, una cierta vistosidad, una ciencia mayor de la que tiene.\u201d\r\n\r\n\u201cLos espa\u00f1oles pasan, en cuanto a los ritos religiosos, por los m\u00e1s supersticiosos de los mortales\u201d, dec\u00eda Servet. Pues, como Servet, somos muchos los espa\u00f1oles que tambi\u00e9n somos de esta manera: inquietos y revolvedores de cofres grandes. Acaso con una cierta vistosidad, puede ser que dando a entender una ciencia mayor que la que tenemos, ya que tambi\u00e9n nos gusta la sof\u00edstica. Respecto a que los espa\u00f1oles pasamos por los m\u00e1s supersticiosos, no quiero entrar en esto. No s\u00e9, a este respecto, como sent\u00eda el gran Costa. Nunca habl\u00f3 de esto. Pasaba por encima de ese asunto, que soslay\u00f3 siempre. Ahora, yo tengo una cierta sospecha de que acaso no estar\u00eda convencido del todo de ese Dios, primer motor inm\u00f3vil de Arist\u00f3teles; pero sospecho tambi\u00e9n que cre\u00eda en la Virgen del Pilar.\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">\u00cdNTIMO SENTIDO DE LABORIOSIDAD<\/p>\r\nEste hombre, despu\u00e9s de una agon\u00eda lenta, luchando con su impaciencia por ver una Espa\u00f1a nueva, por ver que las gentes se encendieran, se apag\u00f3 tristemente en la villa de Graus. No olvidar\u00e9 nunca el d\u00eda en que, pasando por Graus, me ense\u00f1aron la casa en que \u00e9l hab\u00eda muerto. Nos dej\u00f3 un gran ejemplo; primero, de laboriosidad, pero de laboriosidad en el \u00edntimo y profundo sentido de la laboriosidad, la que procede del amor a la obra, no del amor al salario. No; no es la laboriosidad que pide trabajo porque dice que no quiere limosna; porque resulta que el trabajo es un pretexto para la limosna. No; era la laboriosidad del amor a la obra, del amor al trabajo. Nos ense\u00f1\u00f3 a hundirnos en el trabajo, para encender en \u00e9l nuestros amores, la vida misma, y acaso para olvidar otras preocupaciones m\u00e1s altas, inflamando al mismo tiempo a toda aquella generaci\u00f3n en un \u00edmpetu de pasi\u00f3n, un \u00edmpetu de arrojo, algo que faltaba.\r\n\r\nLa gente parec\u00eda muerta. No lo estaba. Debajo de todo aquello hab\u00eda la brasa, hab\u00eda el rescoldo. La prueba est\u00e1 en lo que ha venido despu\u00e9s. Cuando se habla de los que fuimos algo m\u00e1s j\u00f3venes en aquella generaci\u00f3n del 98 y se nos pregunta qu\u00e9 es lo que hicimos, yo contesto: \u201cNosotros hicimos a los que han hecho esto. Yo s\u00e9 que vendr\u00e1n nuestros nietos y nos bendecir\u00e1n, lo aque acaso no hagan nuestros hijos.\u201d\r\n\r\nYo s\u00e9 que en este tr\u00e1nsito, aquellos que parec\u00edamos desordenados, cada uno por su lado, est\u00e1bamos d\u00eda a d\u00eda creando una conciencia en Espa\u00f1a. Somos de los que hemos contribuido m\u00e1s; no como una porci\u00f3n de gentes que, cuando ya estaba hecha una conciencia nacional, han venido creyendo que se hace algo cuando se le quita la piel a la serpiente, que ya ten\u00eda otra nueva debajo. <em>(Muy bien. Grandes aplausos.)<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n<p class=\"center\">PALABRAS FINALES<\/p>\r\nNo quiero continuar hablando de un tiempo que ya va haci\u00e9ndose hist\u00f3rico, en el peor sentido algunasa veces; que se va haciendo legendario; no quiero seguir hablando de un hombre a quien perdi\u00f3 la leyenda, ni hablar bajo la preocupaci\u00f3n de que a otros tambi\u00e9n nos envuelve la leyenda. Ved c\u00f3mo muri\u00f3 \u201cel solitario\u201d, c\u00f3mo muri\u00f3 consumido por ese fuego vivo\u2026 Que si a Servet le quemaron los calvinistas, a \u00e9l le quem\u00f3 el amor de su Espa\u00f1a, la visi\u00f3n de lo que estaba pasando en esta pobre tierra, que entonces agonizaba en manos de una dinast\u00eda agonizante tambi\u00e9n.\r\n\r\nNo tengo m\u00e1s que decir.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>Una ovaci\u00f3n clamorosa acogi\u00f3 las \u00faltimas palabras, llenas de c\u00e1lida emoci\u00f3n, como todo su discurso, del ilustre D. Miguel de Unamuno.<\/em>\r\n<h2 id=\"heading_id_137\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9318_326747388\"><\/a><strong>Colo\u00f1ismo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_138\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22573_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u201cQu\u00e9 es esto, \u00bfnueva palabrita tenemos?\u201d \u2014se dir\u00e1 el lector. Pues esto es:\r\n\r\nEn Burgos se llama colo\u00f1o a un cesto de p\u00e9rtida o cu\u00e9vano peque\u00f1o, que sirve para transortar entre otras cosas tierra o grava del r\u00edo, y de que se serv\u00edan, en la \u00e9poca de desocupaci\u00f3n, los braceros parados a los que el Ayuntamiento daba, con ese pretexto de trabajo, un jornal de limosna que no sol\u00eda pasar de una peseta. Y a ese servicio, a esa limosna disfrazada, se le llamaba colo\u00f1o. En Alba de Tormes se le llamaba <em>panterre<\/em> \u2014trasformaci\u00f3n popular de parterre\u2014 desde que en un duro invierno se acord\u00f3 hacer un parterre, m\u00e1s que por su utilidad, para dar quehacer en obra que m\u00e1s que material exig\u00eda manos. Y el colo\u00f1o o panterre, si es trabajo en el sentido material o mec\u00e1nico y lo es en el de la condenaci\u00f3n b\u00edblica, no lo es en el sentido econ\u00f3mico de producci\u00f3n, y menos en el m\u00e1s alto sentido moral de educaci\u00f3n del esp\u00edritu. Los que dicen: \u201cno pedimos limosna, sino trabajo\u201d, y aceptan luego un colo\u00f1o, proponi\u00e9ndose, \u00a1claro est\u00e1!, hacer que trabajan sin trabajar, se rebajan m\u00e1s que los que aceptan, sin disfraz, la limosna.\r\n\r\nFue el comentador al <em>Diccionario manual e ilustrado de la lengua espa\u00f1ola<\/em> que public\u00f3 en 1927 la Real Academia, y se encontr\u00f3 en <em>colo\u00f1o<\/em> con esto: \u201cSant. Haz de le\u00f1a, de tallos secos o puntas de ma\u00edz, de varas, etc., que puede ser llevado por una persona en la cabeza o a las espaldas.\u201d Y al leer esta definici\u00f3n del santanderino colo\u00f1o le hiri\u00f3 al comentador, que saca los conceptos y sus asociaciones de las palabras, lo de haz, y al punto le vino a las mientes la voz italiana correspondiente al <em>fascis<\/em> latino, nuestro \u201chaz\u201d, que es <em>fascio<\/em>, de que hicimos en castellano <em>fajo<\/em>. Y en seguida se le ocurri\u00f3 el fascismo, o mejor fajismo.\r\n\r\nClaro est\u00e1 que el <em>fascio<\/em>, fajo o haz actual italiano no es de le\u00f1a, ni de tallos secos o puntas de ma\u00edz, ni de varas, ni es el mont\u00f3n de tierra o grava que se puede trasportar en un colo\u00f1o para pretextar un trabajo, sino que es un fajo de personas, un Sindicato, que se une para imponer a la clase acaudalada no precisamente que les den trabajo productivo \u2014que las m\u00e1s de las veces no le hay\u2014, sino que les mantengan por el panterre o colo\u00f1o de proclamar el primado de Italia, la imperialidad del Estado y la napoleonidad del Duce, Y cantar a la juventud, a la <em>giovinezza<\/em>. \u00bfY no empieza a formarse aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, un sindicalismo de colo\u00f1o, un colo\u00f1ismo, que se parece mucho m\u00e1s que al bolchevismo ruso al fajismo italiano? Lo que el ministro de Obras p\u00fablicas ha denunciado que pasa en Sevilla, donde para los obreros parados el trabajo es lo de menos, no es sino colo\u00f1ismo o fajismo.\r\n\r\nCuando se dice que era preferible darles un subsidio y que no hicieran nada \u2014como se hizo en Inglaterra\u2014 se contesta que eso es inmoral y corruptor de las buenas costumbres; \u00bfpero no es m\u00e1s inmoral y corruptor todav\u00eda inventar obras ficticias o in\u00fatiles, colo\u00f1os o panterres, y que vayan unos desencachando las calles para que otros las vuelvan a encachar y queden peor que estaban antes? \u00bfY con qu\u00e9 amor a la obrase quiere que emprendan \u00e9sta los que saben que no es sino un pretexto para pagarles un jornal? Y el amor a la obra, por el fin social de la obra misma, es la esencia moral de la laboriosidad. Trabajador no puede querer decir moralmente, socialmente, otra cosa que productor, y de productos o de servicios \u00fatiles a la sociedad.\r\n\r\nDe lo que el colo\u00f1ismo trata no es del reparto del trabajo, sino del reparto del salario del trabajo, y si el trabajo no es productivo, si la obra por la carest\u00eda de la mano de ella no ha de rendir su inter\u00e9s al empresario, sino que le arruina, \u00bfc\u00f3mo se quiere que la emprenda no m\u00e1s que para agotar su caudal en salarios y quedarse sin \u00e9l? De aqu\u00ed que se encuentre ya quien se decide a ceder su tierra a los labriegos colo\u00f1istas, y que \u00e9stos la cultiven por su cuenta a ver si sacan el jornal que piden por el colo\u00f1o.\r\n\r\nAhora s\u00f3lo faltaba que nuestros fajistas \u2014los del colo\u00f1o o panterre\u2014 dieran, como los italianos, en predicar la necesidad patri\u00f3tica de producir o procrear muchos hijos, para que no cabiendo los espa\u00f1oles en Espa\u00f1a, nos di\u00e9ramos a conquistar otro nuevo mundo, a buscar nuevas colonias, a inventar tierras espa\u00f1olas irredentas. Para no percatarse as\u00ed de la dura realidad que es la de Espa\u00f1a apenas si puede mantener a tenor civilizado la poblaci\u00f3n que hoy tiene, y que hay que atemperarse a la pobreza de su suelo. Y que se le llame al comentador pesimista o derrotista.\r\n\r\nYa se ha dicho, y Jos\u00e9 Ortega y Gasset lo expres\u00f3 muy bien en las Cortes, que es locura querer mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de los asalariados empobreciendo a la naci\u00f3n, y a ello equivale querer hacer de Espa\u00f1a no una Rep\u00fablica de trabajadores de toda clase, como dice puerilmente la Constituci\u00f3n, sino una Rep\u00fablica de colo\u00f1istas, o sea de funcionarios de toda clase. Que un mero funcionario es el que ejerce una funci\u00f3n no atento al fin social, al producto material o espiritual de ella, sino al sueldo o salario que poe ella se le d\u00e9.\r\n\r\nPero hay m\u00e1s a\u00fan, y es los que predican la destrucci\u00f3n del producto para que se agrave la crisis y venga de \u00e9sta un catastr\u00f3fico desenlace. Pero esto nos llevar\u00eda a hablar de otra enfermedad mental espa\u00f1ola, an\u00e1loga al antiguo nihilismo ruso, y es un espec\u00edfico anarquismo ib\u00e9rico, hijo de una terrible mentalidad cuyas ra\u00edces son prehist\u00f3ricas.\r\n<h2 id=\"heading_id_139\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9320_326747388\"><\/a><strong>\u00a1<\/strong><strong>A <\/strong><strong>defenderse!<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_140\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22575_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nS\u00ed, tiene usted raz\u00f3n; hay quien se pregunta si se persigue a los anarquistas para justificar o contrapesar la persecuci\u00f3n a los jesuitas, o a \u00e9stos para justificar la persecuci\u00f3n dde aquellos. Pero vaya a hacer caso de cr\u00edticas as\u00ed, tendenciosas\u2026 Aqu\u00ed dicen: \u201ca los unos o a los otros\u201d; all\u00ed: \u201ca los unos y a los otros\u201d, y m\u00e1s all\u00e1: \u201cni a los unos ni a los otros\u201d. \u00bfY se va a hacer caso a todos? Es quien tenga la responsabilidad del Gobierno de la Rep\u00fablica quien debe conocer la tramoya de detr\u00e1s de los bastidores. Si es que la hay\u2026\r\n\r\n\u00a1Los dos extremismos! Frase de caj\u00f3n. Y en cuanto a eso de que est\u00e9n de acuerdo entre s\u00ed y se apoyen mutuamente, ver\u00e1 usted, nadie lo cree en serio. Es creencia en chancitas, propia de juego. Un t\u00f3pico camel\u00edstico para salir del mal paso.\r\n\r\nComo lo del oro moscovita, que ahora se lleva tanto. No el oro, \u00a1claro!, sino el camelo. \u00bfNo ha le\u00eddo usted la pastoral \u2014mejor pontifical\u2014 de la Oficina Internacional Comunista a los supuestos comunistas espa\u00f1oles? \u00bfNo ha le\u00eddo lo del feudalismo, y lo de que la Rep\u00fablica fue proclamada por las grandes masas proletarias que se echaron a la calle? Por ah\u00ed no hay peligro alguno. Lo que no empece que haya ya quien pida que se disuelvan todas las organizaciones confesadamente bolcheviques por lo del cuarto voto, el de obediencia al Pontificado de Mosc\u00fa. Que nos habla de las \u201cnacionalidades oprimidas\u201d en Espa\u00f1a.\r\n\r\nHay que defenderse, s\u00ed, y de todos los enemigos, de los solapados y de los desembozados. Nuestra tiernecita Rep\u00fablica tiene que defenderse tambi\u00e9n de su propio miedo y man\u00eda persecutoria que le ha llevado a forjar esa supersticiosa ley de defensa propia. \u00bfLe parece a usted, por ejemplo, que se puede consentir el que unos maristas proyecten en cine un retrato de D. Alfonso, a quien se declar\u00f3 solemnemente fuera de la ley? \u00bfNo comprende que es cosa evidente que un retrato as\u00ed expuesto ante un p\u00fablico infantil puede aojar o hechizar a nuestro infantil r\u00e9gimen republicano? No ha estado, por lo tanto, mal que se les haya multado con 500 pesetas a esos infantiles maristas malaconsejados. \u00bfAd\u00f3nde ir\u00edamos a parar si no se pusiera coto a esas tendenciosas y sospechosas propagandas cinem\u00e1ticas? \u00a1Pues no faltaba m\u00e1s...! Vale m\u00e1s prevenir que curar. El miedo, claro, es del aojamiento.\r\n\r\nOtra cosa as\u00ed tiene usted con las demas\u00edas de la Prensa de oposici\u00f3n. Y no es lo peor lo que se dice, sino el retint\u00edn con que lo da a entender. Cr\u00edtica, s\u00ed, desde luego, que la cr\u00edtica, como acicate, es una ayuda. Pero cr\u00edtica constructiva, \u00bfeh?, y sin asomo de maniobra. Cr\u00edtica constructiva, como dec\u00eda aquel inefable Primo de Rivera, Miguelito, que en leyes de defensa de r\u00e9gimen era diestro. Y sobre todo deshacer las maniobras. \u00bfQue qu\u00e9 es esto de las maniobras? \u00bfNo lo sabe usted? Pues preg\u00fanteselo a los que las descubren y venga a explic\u00e1rmelas. Porque me siento como loco\u2026\r\n\r\nS\u00ed, como loco. Pues de no creer que la mayor\u00eda de los dem\u00e1s \u2014sobre todo de aquellos con quienes m\u00e1s tengo que compartir responsabilidades\u2014 se han vuelto locos \u2014y esto ser\u00eda grand\u00edsima locura de mi parte\u2014 he de creer que me vuelto loco yo. Total: \u00a1empate! Y estoy pensando en irme al campo abierto, al aire y al sol libres, bajo el cielo azul y sobre la tierra verde \u2014o parda de p\u00e1ramo\u2014, a la soledad de tierra o entre encinas robustas y sosegadas \u2014no las conmueve el viento\u2014, que es la mejor casa de salud mental. Irme all\u00ed y que fichen antropom\u00e9tricamente a unos y otros cavern\u00edcolas, a los id\u00f3latras y a los iconoclastas. El campo abierto no es caverna. A airearme y solearme en \u00e9l. Huir al campo, huir. Y dedicarme all\u00ed \u2014\u00a1santo mon\u00f3logo!\u2014 a predicar en desierto, que no es serm\u00f3n perdido. Recuerde a Orfeo.\r\n\r\nMe dec\u00eda un eminente alienista paisano m\u00edo \u2014fue mi disc\u00edpulo de lat\u00edn hace m\u00e1s de cuarenta y un a\u00f1os\u2014, Nicol\u00e1s Ach\u00facarro, que Espa\u00f1a es uno de los pa\u00edses en que hay m\u00e1s pacientes de locura persecutoria. Lo que atribuir\u00eda cualquier soci\u00f3logo \u2014esto es: camelista\u2014 a la herencia inquisitorial, pues la man\u00eda persecutoria va de par, dicen, con la perseguidora. Como donde medra la envidia medra la triste pasi\u00f3n \u2014\u00a1tan espa\u00f1ola!\u2014 de creerse envidiado. Y si la man\u00eda persecutoria individual es peligrosa, \u00a1\u00e1vate la colectiva! Y la fobia de las maniobras.\r\n\r\nAhora querr\u00eda decirle algo de cuando al principio de esta legislatura constituyente hablaban algunos de hacer de las Cortes una Convenci\u00f3n. Convenci\u00f3n convencional por de contado. Mas no ha sido menester, ya que las Cortes han delegado en el Gobierno su convencionalidad y su convencionalismo. En resoluci\u00f3n, se\u00f1or m\u00edo, que hay que defenderse de toda maniobra reconstituyente.\r\n<h2 id=\"heading_id_141\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9322_326747388\"><\/a><strong>El escaramujo, rey<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_142\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22577_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>febr<\/em><em>ero de 1932<\/em><\/h3>\r\nVoy a ver, se\u00f1or m\u00edo, si logro responderle parab\u00f3licamente \u2014la par\u00e1bola, ya lo sabr\u00e1, es la curva de los tiros por elevaci\u00f3n\u2014 a su pregunta de curiosidad indiscreta.\r\n\r\n\u00bfHa le\u00eddo usted alguna vez el b\u00edblico Libro de los Jueces? Pues en su cap\u00edtulo IX se nos cuenta el ap\u00f3logo que clam\u00f3n Joatam, el hijo menor de Jerobaal, cuando reunidos los israelitas en Siquem proclamaron rey \u2014mejor ser\u00eda decir juez o caudillo\u2014 a Abimelec, hermano de aquel, y que hab\u00eda matado a todos los otros sus hermanos. Y dice el texto b\u00edblico desde el versillo 7 al 15 de ese cap\u00edtulo:\r\n\r\n\u201cO\u00eddme, varones de Siquem, que Dios os oiga. Fueron los \u00e1rboles a elegir rey sobre s\u00ed y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondi\u00f3: \u00bfVoy a dejar mi ping\u00fce jugo, con el que por m\u00ed Dios y los hombres se honran, por ir a ser grande sobre los \u00e1rboles? Y dijeron los \u00e1rboles a la higuera: Anda t\u00fa y reina sobre nosotros. Y respondi\u00f3 la higuera: \u00bfVoy a dejar mi dulzura y mi buen fruto por ir a ser grande sobre los \u00e1rboles? Y dijeron los \u00e1rboles a la vid: Pues ven t\u00fa y reina sobre nosotros. Y la vid les respondi\u00f3: \u00bfVoy a dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, por ser grande sobre los \u00e1rboles? Dijeron entonces todos los \u00e1rboles al escaramujo: Anda t\u00fa y reina sobre nosotros. Y el escaramujo respondi\u00f3: Si en verdad me eleg\u00eds por rey sobre vosotros, venid y aseguraos debajo de mi sombra, y si no, fuego salga del escaramujo que devore los cedros del L\u00edbano.\u201d\r\n\r\nTal es el ap\u00f3logo b\u00edblico de Joatam, hijo de Jerobaal, y \u00fanico que escap\u00f3 de los fraticidios de su hermano Abimelec, proclamado rey. Y si le tienta la curiosidad de saber como acab\u00f3 \u00e9ste, el escaramaujo rey, lea todo el resto del cap\u00edtulo IX.\r\n\r\nY a otra cosa. \u00bfCree usted que al olivo, a la higuera y a la vid del ap\u00f3logo b\u00edblico les faltaba la ambici\u00f3n \u2014muy noble\u2014 del escaramujo? \u00bfCree usted que tem\u00edan contraer responsabilidad sobre sus fuerzas asegurando a los dem\u00e1s \u00e1rboles bajo su sombra? Pues no, no es as\u00ed. Es que el olivo, la higuera y la vid sab\u00edan que serv\u00edan mejor a Dios, al Dios del pueblo de los \u00e1rboles, de la selva sagrada, y a la selva misma, dando aceitunas, higos y racimos de uvas, y con ellos aceite, az\u00facar y mosto, que no prestando su sombra a sus hermanos arb\u00f3reos y selv\u00e1ticos. Para la vida y el medro de la selva y su servicio a Dios, para el cultivo \u2014esto es: la cultura\u2014 de la selva, el aceite, el az\u00facar y el mosto son tan necesarios, acaso m\u00e1s, que la sombra del escaramujo. Y \u00a1ay de aquel que por querer reinar sobre los dem\u00e1s, por acceder a su pedido de que los acoja bajo su sombra, deja de dar su propio fruto! Que unos \u00e1rboles dan fruto, y otros sombra, y otros le\u00f1a. Y cada uno cumple su misi\u00f3n. Y el peregrino se regala con aceitunas, higos y uvas a la sombra de un \u00e1rbol copudo, y si hiela se calienta con la le\u00f1a de un \u00e1rbol ca\u00eddo, que le conforta. \u00bfMe entiende usted?\r\n\r\nNo, no le pida usted su sombra al olivo, a la higuera o a la vid. Ni quiera usted hacerles caciques. Con sus frutos propios sirven a la comunidad de la selva.\r\n\r\nPero le dec\u00eda que Abimelec, el escaramujo, no fue propiamente rey. Los israelitas no tuvieron propiamente rey hasta que se lo pidieron a Samuel, seg\u00fan se cuenta en el Libro primero de Samuel, cap\u00edtulo X, vers. 19, Se lo pidieron dici\u00e9ndole: \u201cPon rey sobre nosotros.\u201d Y esto despu\u00e9s de haber abandonado la realeza de Jehov\u00e1. Y despu\u00e9s que Samuel les hizo ver toda la servidumbre que hab\u00edan de tener que sufrir bajo un rey. En los versillos del 11 al 19 del cap\u00edtulo VIII de este libro podr\u00e1 usted leer todo lo que Samuel profetiz\u00f3 a su pueblo que padecer\u00eda bajo un rey. \u201cEmpero el pueblo \u2014dice el texto b\u00edblico\u2014 no quiso o\u00edr la voz de Samuel, sino que dijo: No, sino que haya rey sobre nosotros, Y luego clam\u00f3 el pueblo con alegr\u00eda: \u00a1viva el rey!\u201d (X, 24). No \u201c\u00a1viva Jehov\u00e1, rey!\u201d, sino \u201c\u00a1viva el rey!\u201d, refiri\u00e9ndose a Sa\u00fal. A Sa\u00fal, que luego enloqueci\u00f3.\r\n\r\nMas dejando para otra coyuntura comentar la b\u00edblica leyenda de Sa\u00fal, quien pidieron por rey a Samuel los israelitas, me cumple decirle que Abimelec, el rey escaramujo, no era propiamente un rey, sino un juez, pues en aquellos d\u00edas, seg\u00fan dice el texto b\u00edblico (Jueces, XXI, 25), \u201cno hab\u00eda rey en Israel, sino que cada uno hac\u00eda lo que le parec\u00eda recto delante de sus ojos\u201d. Es decir, que el r\u00e9gimen era lo m\u00e1s republicano que cabe, y aun cabr\u00eda decir que anarquista.\r\n\r\nY a prop\u00f3sito: \u00bfno ser\u00eda por esp\u00edritu anarquista \u2014o mejor, an\u00e1rquico\u2014 por lo que el olivo, la higuera y la vid se negaron a hacer de reyes? Y es de creer, por otra parte, que tampoco aceptasen la realeza del escaramujo, ni se acogieran a su sombra, aun a riesgo de ser, como los cedros del L\u00edbano, devorados por el fuego de \u00e9ste. Es esp\u00edritu anarquista es, sin duda, un esp\u00edritu indisciplinado, de absoluto individualismo, de <em>se\u00f1eridad<\/em> completa, un esp\u00edritu jabalinesco, de solitario \u2014aunque sea en sociedad\u2014, de se\u00f1ero; pero \u00bfno se le puede y se le debe perdonar al que da aceite, az\u00facar o mosto? Y en cuanto al jabal\u00ed, al verdadero jabal\u00ed, al que anda solo \u2014los jabal\u00edes no van en manada o reba\u00f1o\u2014, si Sans\u00f3n encontr\u00f3 un panal de miel, con su enjambre de oficiosas abejas, en el cuerpo muerto del le\u00f3n que mat\u00f3 (Jueces, XIV, 8), y se dijo que nada hay m\u00e1s fuerte que el le\u00f3n ni m\u00e1s dulce que la miel (v. 18), \u00bfqu\u00e9 si en el jabal\u00ed cazado, y rendido, y muerto, encontr\u00e1ramos miel, o aceite, o az\u00facar de higos, o mosto? Pero otro d\u00eda, pronto, le enviar\u00e9 por este mismo medio una defensa del verdadero jabal\u00ed, del solitario, del que no se acuesta a dormir al pie del escaramujo.\r\n\r\n\u00bfEst\u00e1 claro? Para usted s\u00e9 que s\u00ed; pero me temo que a otros les parezcan estas par\u00e1bolas acertijos, y a los mentecatos\u2026, paradojas.\r\n<h2 id=\"heading_id_143\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9324_326747388\"><\/a><strong>Sobre la religiosidad del trabajo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_144\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22579_1986339544\"><\/a><em>La Voz de Valencia<\/em><em>, 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>febr<\/em><em>ero de 1932<\/em><\/h3>\r\nCuando a base de la llamada concepci\u00f3n materialista de la historia \u2014la de Carlos Marx\u2014 se discute de inter\u00e9s privado, del deseo de enriquecerse, que mueve al individuo a producir para la sociedad y a servir y enriquecer a \u00e9sta, suele aducirse que desaparecido este sentimiento no es f\u00e1cil que le sustituya otro motivo de trabajo en una sociedad colectivista o comunista. Y a lo que los comunistas replican aduciendo el sentimiento de solidaridad, el de trabajar por el bien com\u00fan, que es al cabo, por el bien de todos y de cada uno. Lo que no convence mucho a ciertos psic\u00f3logos, aunque pueda convencer a los soci\u00f3logos. Pero en esta disquisici\u00f3n sobre el trabajo suele dejarse de lado la consideraci\u00f3n de la obra por la obra misma.\r\n\r\nPrimero, que trabajar no es, de por s\u00ed, producir u obrar. Hay quien trabaja y nada produce, o produce cosa in\u00fatil o perniciosa. En los penales ingleses sol\u00eda someterse anta\u00f1o a los penados a un suplicio terrible y era el de hacerles dar vueltas a una rueda que no iba unida a mecanismo alguno. Es como hacerle a uno sacar agua con un cedazo; es el suplicio de las Danaides. Y hab\u00eda penado que se volv\u00eda loco. Pues bien, pagarle a uno por un trabajo as\u00ed, improductivo \u2014alguna vez destructivo\u2014, es una pena, es un suplicio. Y es que trabajador no es, de por s\u00ed, lo repetimos, productor. El tener que trabajar sin mira al valor de la obra es lo que caracteriza la esclavitud. Porque esclavo que cumple obra valiosa, no es ya esclavo. Se liberta en la obra misma.\r\n\r\nEs el grav\u00edsimo problema de la vocaci\u00f3n. La vocaci\u00f3n del trabajador, el amor a su obra, es la clave \u00edntima de toda la cuesti\u00f3n llamada social. Es lo que deber\u00eda distinguir las artes verdaderamente liberales, las que liberan el esp\u00edritu, de las artes serviles. Es lo que distingue al artista, en que entra, \u00a1claro est\u00e1!, el artesano, del simple y huero menestral, del que rinde un menester servil por muy bien pagado que lo est\u00e9. El amor del obrero a su obra es lo que le hace libre. Al obrero que produce obra prima, que aspira a ser obra maestra, al obrero que se siente maestro de obras.\r\n\r\nY en ello entra la calidad, que no cabe reducir a medida cuantitativa. \u00bfQu\u00e9 eso de medir el valor de la obra por horas de trabajo? Las horas de trabajo, ni aun trat\u00e1ndose de trabajo de un obrero adscrito a una m\u00e1quina \u2014como el siervo estaba adscrito a la gleba\u2014 no valen todas lo mismo, aunque cuesten lo mismo. Y hay monopolios naturales. El obrero libre, el artesano el verdadero artesano que trabaja por su cuenta, vend\u00eda su obra y no su trabajo. Su recompensa no era jornal ni salario.\r\n\r\nSe dice que la fatalidad que pesa sobre esta civilizaci\u00f3n mec\u00e1nica es que la maquinaria capitalista no produce para acomodarse al consumo, no endereza la oferta a la demanda, sino que trata de provocar consumo para una producci\u00f3n forzada, fatalista, que trata de provocar demanda. Y as\u00ed se habla de la crisis de la sobreproducci\u00f3n. Y de la otra crisis, la de distribuci\u00f3n, que hace que padezcan muchos de hambre en una parte del mundo, mientras en otro hay que malgastar o destruir v\u00edveres.\r\n\r\nMas en todas \u00e9stas, en el fondo tr\u00e1gicas disquisiciones, suele dejarse de lado la consideraci\u00f3n del obrero verdaderamente libre, hondamente humano, divinamente humano, de artista o ertesano liberal, sea cualquiera su arte, pintar, cantar, esculpir, escribir, sembrar trigo, hacer casas, hacer aceite o vino o zapatos o telas para vestirse o trajes o lo que sea. Y lo que a ese obrero, artesano o artista \u2014no meramente trabajador\u2014 le hace libre, le emancipa y le redime, no es ni el sentimiento materialista de proveer a su propio bienestar y el de los suyos, ni al bienestar com\u00fan de la sociedad de que forma parte. Si ha de hacerse libre, emancipado y redimido, ha de ser mirando a la obra por la obra misma. Es lo que distingue a los ingenios creadores. En lo m\u00e1s sublime de su sentido crea su obra no ya aunque se muera de hambre \u2014y con \u00e9l los de casa\u2014 cre\u00e1ndola, sino aunque luego no haya quien la aproveche. El cantor verdaderamente libre se muere de hambre cantando en el desierto, donde nadie, ni las piedras, le oyen. No le preocupa la felicidad sino la perfecci\u00f3n.\r\n\r\nYa s\u00e9 que todo esto les parecer\u00e1 a los materialistas de la historia, a los marxistas ortodoxos \u2014pues hay ortoxia en el marxismo como en toda teolog\u00eda y en toda biolog\u00eda la hay\u2014 les parecer\u00e1 misticismo y m\u00e1s si a\u00f1ado que el obrero libre, emancipado, redimido, hace su obra\u2026 no hay que escandalizarse, A. M. D. G., a la mayor gloria de Dios. O como dec\u00eda Ren\u00e1n, que cada uno ha de representar lo mejor que pueda el papel que le ha correspondido en esta tragicomedia que dirige el gran empresario del teatro del Universo. O como dec\u00eda Schiller \u2014otro so\u00f1ador\u2014 que el arte es juego. Juego en el m\u00e1s hondo y alto sentido, no como diversi\u00f3n, sino como reversi\u00f3n a la fuente de la vida eterna.\r\n\r\nUn obrero se emancipa cuando ve en su obra, de la que se enamora, no un medio para ganarse la vida \u2014lo que se llama ganarse la vida\u2014 ni tampoco un medio para entretener la vida de los dem\u00e1s, sino que ve el valor eterno de esa su obra, la perfecci\u00f3n de \u00e9sta, y aunque nadie goce de ella. Dejar una obra maestra, aunque sea enterrada bajo tierra por los siglos de los siglos.\r\n\r\nAcaso as\u00ed pint\u00f3 aquel alt\u00edsimo ingenio ib\u00e9rico cavern\u00edcola, el bisonte en la cueva de Altamira. \u00bfQu\u00e9 le gui\u00f3? Un sentimiento m\u00e1gico, religioso. Y as\u00ed, aquel hombre de la caverna, troglod\u00edtico, se liber\u00f3, se emancip\u00f3 y entr\u00f3 en la historia, que es el esp\u00edritu.\r\n\r\n\u00bfConcepci\u00f3n materialista de la historia? No, sino concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia. O sea, de la obra.\r\n\r\nY sin remontarnos a excelsitudes de la religiosidad el trabajo, \u00bfno creer\u00e9is que lo \u00fanico que puede emanciparle a un asalariado de la maldici\u00f3n del trabajo servil es el amor a la obra por la obra misma, por la perfecci\u00f3n de la obra? \u00bfNo cre\u00e9is que hay quien goza en dejar bien concluida su obra? Si as\u00ed no fuese, sentir\u00edanse los obreros adscritos a la m\u00e1quina o a la gleba en la misma terrible esclavitud de aquellos penados ingleses de que os dec\u00eda.\r\n\r\nCuando se hable de la condici\u00f3n del trabajo no se olvide que el trabajador no s\u00f3lo se siente ligado a s\u00ed mismo, a los suyos y a la sociedad, sino al Universo eterno.\r\n<h2 id=\"heading_id_145\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9326_326747388188\"><\/a><strong>Los delfines de Santa Br\u00edgida<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_146\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22581_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>28<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nLleg\u00f3 por primera vez el comentador a Madrid \u2014un mozo morri\u00f1oso\u2014, en 1880, al abrirse el pr\u00f3ximo curso acad\u00e9mico har\u00e1 cincuenta y dos a\u00f1os; al Madrid de la Espa\u00f1a \u2014tan madrile\u00f1a entonces\u2014 de Alfonso XII y el duque de Sexto, de C\u00e1novas y Sagasta, de Lagartijo y Frascuelo, de Calvo y Vico, de Pereda y P\u00e9rez Gald\u00f3s. Fue a dar en una bohardilla de la casa de Astrarena, toda fachada se dec\u00eda, en la red de San Luis, entre las entradas de las calles de Fuencarral y Hortaleza, casi donde hoy se alza el bab\u00e9lico edificio de la Telef\u00f3nica, ese rascacielos contra el cielo que menos rasquera tiene, que es el de Madrid. Delante de la casa de la calle de la Montera, llevando a la ya legendaria Puerta del Sol, la de la bola simb\u00f3lica de Gobernaci\u00f3n. En esa calle, la iglesia, de estilo jesu\u00edtico, de San Luis, donde quebr\u00f3 la seguida de sus misas regulares, y enfrente de la iglesia, el que su profesor \u2014que no maestro\u2014 de Metaf\u00edsica, Ort\u00ed y Lara, llam\u00f3 el blasfemadero de la calle de la Montera, el antiguo Ateneo, el de Moreno Nieto, del que hizo C\u00e1novas del Castillo un asilo para todas las rebeld\u00edas verbales. Y vivi\u00f3 aquel Madrid lugare\u00f1o, manchego, a las veces quijotesco \u2014\u201cen un lugar de la Mancha...\u201d\u2014 de las s\u00f3rdidas calles de Jacometrezo, Tudescos, Abada, y lo vivi\u00f3 enfrasc\u00e1ndose en libros de caballer\u00edas filos\u00f3ficas, de los caballeros andantes del krausismo y de sus escuderos. Se puso a aprender alem\u00e1n, traduciendo, entre otras cosas, la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel. \u00a1Qu\u00e9 a\u00f1os aqu\u00e9llos! \u00bfPasaron por \u00e9l? No, no pasan los a\u00f1os por uno, sino es que es uno quien pasa por los a\u00f1os. Los a\u00f1os le quedan.\r\n\r\nHoy el comentador, rico de a\u00f1os \u2014y aun, por herencia, de siglos\u2014 y rico de recuerdos, y por herencia, de esperanzas, recorre, se\u00f1ero, lo que de su Madrid de la mocedad a\u00fan vive para remontarse el coraz\u00f3n. Busca frescuras, ya de fuentes, ya de verdor de vida. Y a lo mejor topan sus ojos, all\u00ed, en la calle de Leganitos, con una higuera presa entre casas ya no lugare\u00f1as. Y busca rinconadas, encrucijadas, plazuelas, donde se haya remansado la leyenda cotidiana. Y en esos remansos va a ba\u00f1arse en agua espiritual eterna. Que si Her\u00e1clito dijo: \u201cno ba\u00f1as tu pie dos veces en la misma agua\u201d, esto no reza cuando uno se chapuza en remanso, en pozo o en pantano.\r\n\r\nY, recorriendo este Madrid, he aqu\u00ed que al rozar en ciertos rincones con sombras de sue\u00f1os de anta\u00f1o empiezan \u00e9stos a pizcarle el coraz\u00f3n arranc\u00e1ndole pizcas de recuerdos de mocedad estudiantesca y haci\u00e9ndole columbrar en lo que pasa lo pasado, en lo corriente lo ya corrido. Y as\u00ed, hace pocos d\u00edas, le detuvieron la mirada y el pecho esos dos delfines, colas de arp\u00f3n en alto, que a la entrada \u2014o salida\u2014 de la calle de Santa Br\u00edgida, esquina a Hortaleza, siguen vomitando sus chorros de agua fresca de la llamada Fuente de los Gal\u00e1pagos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el gal\u00e1pago?, se pregunt\u00f3. Acaso sea su caparaz\u00f3n aquella concha en que yacen, colgados, los delfines. Y sobre \u00e9stos la inscripci\u00f3n: \u201cANNO DNI, MDCCLXXII\". En el a\u00f1o del Se\u00f1or 1772.\r\n\r\nFuente urbana esa del chafl\u00e1n de San Ant\u00f3n. En torno a fuentes p\u00fabiicas se re\u00fanen en los lugarejos, y aun en los lugarones, las mozas de la vecindad; la fuente es fuente de las murmuraciones y comadrer\u00edas lugare\u00f1as. Al susurro brizador de la fuente, de su surtidor, surten leyendas que son pasatiempo.\r\n\r\n1772... Carlos IV, Mar\u00eda Luisa, Godoy, Goya... V\u00edspera de la Revoluci\u00f3n, la francesa, cuyas salpicaduras, escurriduras y rebotes sintieron luego, sin dejar de dar su frescor de agua pura corriente, esos delfines simb\u00f3licos. Y luego Napole\u00f3n el \u00danico y el dos de mayo madrile\u00f1o \u2014\u00a1parque de Montele\u00f3n!\u2014, en que alguno de aquellos majos ir\u00eda a refrescar la sed de su encono en los chorros de Santa Br\u00edgida. Y luego Fernando VII, el Deseado por los aguadores que berreaban \u201c\u00a1vivan las <em>caenas<\/em>!\u201d Y los delfines oyeron el himno de Riego, el llevado en un ser\u00f3n a muerte. Y oyeron rumores de la primera carlistada, cuando G\u00f3mez se lleg\u00f3 a las puertas de los arrabales de Madrid. Y luego... Luego oyeron las pisadas de la otra revoluci\u00f3n, de la chica \u2014\u00a1le llamaron Gorda!\u2014, de la nuestra, de la setembrina, de la que trajo Do\u00f1a Isabel, de la de Prim; el que no estuvo en Alcolea, y a lo lejos, despu\u00e9s, los trabucazos que acabaron con el caudillo. Y segu\u00edan los chorros surtiendo agua y leyenda frescas. Y vino la segunda carlistada, aquella de que este comentador, ni\u00f1o que se abr\u00eda a la historia, fue testigo conmovido.\r\n\r\nY los delfines de Santa Br\u00edgida de los Gal\u00e1pagos sintieron el respiro ansioso, a las veces acezo, de la primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola, la del 73, que antes de llegar a a\u00f1oja se ahog\u00f3 en aguas de Cartagena, a la vista de los delfines del mar mediterr\u00e1neo. De aquella Rep\u00fablica espejo. Y luego sintieron el choque de los cascos del caballo del llamado\r\n\r\nRestaurador, que entraba en su villa y corte natal. Y despu\u00e9s el rumoreo callejero, alegre y confiado, de aquel Madrid madrile\u00f1o en que se vio envuelto el comentador cuando vino a so\u00f1ar vida civil y nacional entre la iglesia de San Luis, el recadero, y el antiguo Ateneo, el blasfemadero de la calle de la Montera. \u00a1Inocentes rezos e inocentes blasfemias!\r\n\r\nY en tanto cada a\u00f1o \u2014van ya ciento sesenta\u2014 los delfines engalapagados o\u00edan en el d\u00eda de San Ant\u00f3n, abad, el del cerdo y las tentaciones, rumor de pezu\u00f1as, relinchos, rebuznos, gru\u00f1idos de cochinos y vocer\u00edo de jinetes y de romeros. Era que pasaban caballos, mulos \u2014algunos majamente enjaezados\u2014, borricos, jumentos, ac\u00e9milas, puercos\u2026 Era la bendici\u00f3n de la cebada. Y hay tambi\u00e9n la bendici\u00f3n de los campos para que sobre ellos recaiga, de los delfines celestiales, la lluvia que cr\u00eda cebada y uva y aceituna y el trigo que nos da el pan nuestro de cada d\u00eda mientras nos aprieta el cincho del hado hist\u00f3rico.\r\n\r\nY entre tantos monumentos nuevos y modernos, que llegar\u00e1n acaso a hacerse viejos, pero no antiguos, y mientras se encapucha supersticiosamente a las regias coronas de los escudos ministeriales, ah\u00ed est\u00e1n esos delfines centenarios. Por los chorros de sus bocas corre sin cesar el agua endechando en eterna frescura su susurro, pulsando en el teclado de los d\u00edas pasajeros la misma nota siempre..., siempre\u2026 Que al decir: \u201c\u00a1as\u00ed va todo!\u201d, dice: \u201c\u00a1as\u00ed viene todo!\u201d Susurra la permanente transitoriedad de la cosa y la vida p\u00fablicas, la queda de lo que se pasa y el paso de lo que se queda, la estad\u00eda de la corriente y el curso de lo que se est\u00e1. Y en arm\u00f3nica con el \u201c\u00a1as\u00ed va todo! \/ \u00a1as\u00ed viene todo!\u201d, susurra: \u201c\u00a1as\u00ed se queda todo!\u201d Todo, todo: revoluci\u00f3n y reacci\u00f3n, progreso y tradici\u00f3n, rebeld\u00eda y cumplimiento, fe y raz\u00f3n, dogma y cr\u00edtica, sue\u00f1o y vela \u2014yedras entre escombros de ruinas\u2014, nacimiento y muerte \u2014dos tr\u00e1nsitos\u2014, todo y nada...\r\n\r\nTal vez el rezo que desparraman por la rinconada de San Ant\u00f3n, badajos de la infinita campana de la pasajera eternidad humana, esos Delfines de Santa Br\u00edgida de los Gal\u00e1pagos de este Madrid de la Espa\u00f1a eterna.\r\n<h2 id=\"heading_id_147\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9326_326747388\"><\/a><strong>Solitario y desesperado<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_148\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22583_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nNo es para bien expresada, lector amigo, la emoci\u00f3n que me embarg\u00f3 al leer en la ma\u00f1ana del pasado s\u00e1bado, y en estas mismas columnas, el relato del incidente de la interrupci\u00f3n pedernosa que desde la tribuna p\u00fablica, popular, lanz\u00f3 a la C\u00e1mara un pobre mozo \u201cdesdichado\u201d \u2014as\u00ed se le llamaba aqu\u00ed\u2014. Es seguro que de haber sido testigo de ella no me habr\u00eda producido apenas impresi\u00f3n, pues el suceso careci\u00f3 de importancia exterior. Y no fui testigo porque yo hab\u00eda abandonado el escenario poco antes de la escena para ir a sermonear a otros mozos \u2014estos estudiantes de Medicina\u2014 en el anfiteatro de San Carlos.\r\n\r\nLa ruidosa interrupci\u00f3n de piedra \u2014ruido de cidriera rota\u2014 en nada alter\u00f3 la marcha de los debates. Y el hecho, que ni a desacato llega \u2014por la parte al\u00edcuota que me toque no me siento desacatado\u2014, no temo que vaya a caer en la jurisdicci\u00f3n de la ley de Defensa de la Rep\u00fablica, que es otra ley de Jurisdicciones, como la de anta\u00f1o. Todo se reducir\u00e1, espero, a que se le ponga en cura al desdichado mozo. Desdichado, sin dicha, pues que sin esperanza; desesperado, que \u00e9l se dijo.\r\n\r\nEl incidente no fue m\u00e1s que una insignificante, pero significativa, nota marginal, una acotaci\u00f3n parent\u00e9tica, como (aplausos), (sensaci\u00f3n), (expectaci\u00f3n), etc. etc. Todo en la representaci\u00f3n parlamentaria y dentro de su propia escenograf\u00eda.\r\n\r\nPero \u00bfpor qu\u00e9 me emocion\u00f3 tanto el relato? Como os dije, lectores amigos, en mi \u00faltimo comentario, el de los delfines, en estos d\u00edas me est\u00e1n subiendo a flor de conciencia recuerdos de mi mocedad de Madrid, de cuando yo ten\u00eda la edad que hoy tiene el interruptor de la piedra. Y lo que lleg\u00f3 hasta conmoverme fue esto que le\u00ed aqu\u00ed:\r\n\r\n\u201cParece que interrogado sobre su filiaci\u00f3n, declar\u00f3 que era un desesperado, un solitario, sin familia. \u201cNo tengo \u2014parece que dijo\u2014 ni padre, ni nadie, ni naci\u00f3n, ni patria; no tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os.\u201d\r\n\r\n\u00a1Un desesperado! \u00a1Qu\u00e9 voz tan \u00edntima, tan entra\u00f1adamente espa\u00f1ola! Tanto, que en la forma <em>desperado<\/em> pas\u00f3, como <em>siesta, pronunciamiento, junta, torero<\/em> y otras, a otros idiomas europeos cultos. Y hay en franc\u00e9s un hermos\u00edsimo soneto de Gerardo de Nerval con esa voz espa\u00f1ola por t\u00edtulo.\r\n\r\nUn desesperado y un solitario. \u00bfNo son acaso una y la misma cosa? Un desesperado es un desesperanzado, uno que ha perdido durante la espera la esperanza. \u201cEl que espera desespera\u201d, dice nuestro hondo dicho decidero. \u00bfSabe esperar la actual mocedad espa\u00f1ola? \u201cNo tengo patria; no tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os.\u201d \u00a1M\u00e1s que\u2026!\r\n\r\n\u201cNo tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os\u2026! Tambi\u00e9n yo, lector, los tuve y los sigo teniendo. Y me vuelven aquellos, cuando no ten\u00eda m\u00e1s. Aunque s\u00ed, s\u00ed, pues a mis diez y nueve a\u00f1os hab\u00eda cobrado ya siglos de tradici\u00f3n espa\u00f1ola. Siglos que me consolaba de la soledad aneja a esa edad agorera. Porque la mocedad de diez y nueve a\u00f1os suele ser una soledad. La soledad suele ser la patria de un mozo de diez y nueve a\u00f1os en el \u00e1mbito del interruptor con pedrada. \u201c\u00a1Juventud, primavera de la vida!\u201d Pero, \u00a1ay primaveras espa\u00f1olas con semanas de pasi\u00f3n! El dulzor de Espa\u00f1a es el oto\u00f1o, cuando los \u00e1lamos, los chopos, los negrillos y los frutales se revisten de oro y de llama, los colores de su ense\u00f1a. Los frutos de primavera suelen ser agrios. Frutos de destiempo y desaz\u00f3n.\r\n\r\nMe puse a imaginarme el hondo estado de \u00e1nimo de ese pobre mozo, solitario y desesperado, que quer\u00eda asomarse a la historia nacional y patria, \u00e9l, sin naci\u00f3n, ni patria y con s\u00f3lo sus diez y nueve a\u00f1os de soledad. \u00bfComunista? Un solitario desesperado no puede ser comunista, porque la comunidad excluye la solitariedad, y el comunismo es esperanza. No, la enfermedad \u2014enfermo es lo mismo que civilizado\u2014 de ese mozo es otra. Es una enfermedad t\u00edpicamente espa\u00f1ola. Y \u00e9l, el enfermo, uno de tantos. \u00a1Y tantos!\r\n\r\nEl mozo solitario y desesperanzado lanz\u00f3 un canto rodado a destiempo, y no m\u00e1s que para provocar una desaz\u00f3n. (Des-esperado\u2026, des-tiempo\u2026, des-saz\u00f3n\u2026, \u00a1qu\u00e9 intraductibles estas voces tan nuestras!) Quiso irrumpir en la peque\u00f1a historia cotidiana, gacetillesca, interrumpi\u00e9ndola con pedrada. Que es un modo de continuar la historia. Que si hay, seg\u00fan dice la Gram\u00e1tica oficiosa, conjunciones disyuntivas, hay interrupciones continuativas. Los que ahogan la historia no son los interuptores ni los rebeldes, sino que son los neutros, los apol\u00edticos, los de \u201c\u00a1no me hable usted de la guerra!\u201d, o \u201c\u00a1no me hable usted del Estatuto!\u201d, o \u201c\u00a1no me hable usted de la cuesti\u00f3n religiosa!\u201d, aquellos sobre que cay\u00f3 el terrible anatema del Dante, el gran desde\u00f1oso, el de: \u201cno hablemos de ellos, sino mira y pasa\u201d. Esos, los retra\u00eddos, los huidos, los emigrados, los callados. Su retraimiento, su huida, su retiro, su abstenci\u00f3n, su silencio son peores que la peor pedrea.\r\n\r\n\u00bfLlegaremos a comprender el \u00edntimo estado de \u00e1nimo \u2014de \u00e1nimo o de des\u00e1nimo\u2014 de esta mocedad de diecinueve, que tiene por patria la soledad? Y ese des\u00e1nimo de la desesperaci\u00f3n \u00bfno llegar\u00e1 a hacer desalmados? Es tr\u00e1gico ese momento de la vida, y m\u00e1s en esta nuestra tierra y en este nuestro tiempo. La juventud se nos rebela. \u00bfQue no sabe lo que quiere? \u00bfY nosotros, sus padres, queremos lo que sabemos? \u00bfY sabremos asomarnos al brocal de esas almas doloridas? \u00a1Ay nuestra pasada mocedad espa\u00f1ola, compa\u00f1eros del 98! Y \u00a1ay la Espa\u00f1a de la mocedad del 1931, la que ya desespera de la Rep\u00fablica!\r\n\r\nEste mozo hura\u00f1o y melanc\u00f3lico \u2014un ejemplar\u2014 s\u00ed que es un jabato de ley. Un ejemplar, digo. \u00bfAnormal? \u00bfY cu\u00e1l la norma? \u00bfCu\u00e1l la norma de esta juventud que nos empuja a la jubilaci\u00f3n, sin j\u00fabilo, que se nos viene encima? \u00bfCu\u00e1l la norma? Y jabato\u2026 Pero dejemos para otro d\u00eda la definici\u00f3n del jabal\u00ed.\r\n<h2 id=\"heading_id_149\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9328_326747388\"><\/a><strong>Definici\u00f3n del jabal\u00ed<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_150\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22585_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nVoy, en efecto, a definir al jabal\u00ed, que es el modo de defenderlo. Pues merced a una frase de Jos\u00e9 Ortega y Gasset tom\u00f3 cuerpo en nuestras Constituyentes, y despu\u00e9s, en la opini\u00f3n p\u00fablica del pa\u00eds, un calificativo psicol\u00f3gico, y es el de jabal\u00ed junto a los de tenor y payaso. Y como.suele suceder en tales casos, algunos de los que se creen aludidos han tomado el remoquete a honra, y lo han adoptado. Y vamos al jabal\u00ed.\r\n\r\nLa palabra \u201cjabal\u00ed\u201d es adjetivo ar\u00e1bigo que vale como salvaje, brav\u00edo o montaraz, aplicado al puerco. Le distingue del dom\u00e9stico o casero, que se hace en cierta manera urbano y hasta civil, dando en pocilga. A pesar de lo cual, suele comerse crudos a los ni\u00f1os tiernecitos, como los descuiden sus padres, y lo hace acaso en pre-represalia de que esos padres se lo coman a \u00e9l.\r\n\r\nLa braveza y aun bravura del jabal\u00ed es proverbial y \u00e9pica, pues que Homero nos le describe destrozando los sembrados, asol\u00e1ndolos, cuando irrumpe en ellos desde las bra\u00f1as y los matorrales de su guarida montesa. Y es tambi\u00e9n proverbial y tambi\u00e9n \u00e9pica su singularidad, el hecho de que obre solo y solitario, se\u00f1ero. Pues el puerco jabali o brav\u00edo no se da como el dom\u00e9stico en piaras. Su distintivo es la singularidad, la individualidad. Como que es por esto por lo que en franc\u00e9s se le llama \u201csanglier\u201d, del lat\u00edn \u201csingularius\u201d, o sea, en nuestro romance castellano, \u201cse\u00f1ero\u201d. La caracter\u00edstica, por lo tanto, del hom\u00e9rico jabal\u00ed es la singularidad. Y es curioso que esta voz: singularidad \u2014\u201csingularitatem\u201d\u2014 haya dado en bable la voz \u201cse\u00f1ard\u00e1\u201d \u2014que en castellano habr\u00eda sido, de haberse desarrollado, \u201cseveridad\u201d, o mejor \u201cse\u00f1erdad\u201d\u2014, que equivale en sentido a la \u201cmorri\u00f1a\u201d gallega, a la \u201csaudade\u201d portuguesa, a la \u201csoledad\u201d andaluza, a la \u201cenyoran\u00e7a\u201d catalana \u2014de que hicimos \u201ca\u00f1oranza\u201d\u2014, al \u201ci\u00f1or\u201d valenciano y a la voz bachilleresca nostalgia. El jabal\u00ed, el puerco montaraz y se\u00f1ero, siente soledades, morri\u00f1a o a\u00f1oranza del monte, de la bra\u00f1a, del bre\u00f1al donde cri\u00f3 su singularidad brav\u00eda. Es un bravo individualista que defiente a colmilladas su singularidad, y no se pliega a dejarse domesticar, a dejarse civilizar.\r\n\r\n\u00bfQue no se concibe una piara de jabal\u00edes, una manada de solitarios? As\u00ed lo hemos dicho; pero\u2026 Ah\u00ed est\u00e1n las Cartujas. Y, en rigor, monasterio no quiere decir otra cosa que un convento \u2014una convenci\u00f3n\u2014 de \u201cmonachos\u201d, de monjes, de solitarios, de jabal\u00edes religiosos hozando en las sementeras de la creencia. Por lo dem\u00e1s, lo malo es hacer el jabal\u00ed sin serlo, lo que sucede a menudo tanto en los conventos como en las sectas y los partidos. El verdadero jabal\u00ed espiritual es el acabado hereje, de la ortodoxia y de la heterodoxia, como aquel aragon\u00e9s Miguel Servet, que dec\u00eda que el \u00e1nimo de los espa\u00f1oles es \u201cinquietus et magna moliens\u201d, inquieto y que resuelve grandes cosas, so\u00f1ando grandezas.\r\n\r\nY se pregunta si es el espa\u00f1ol individualista o socialista se hace una pregunta tan vac\u00eda como la de preguntar si otro es ego\u00edsta o altruista, pues que el individuo que mejor afirma su yo, su \u201cego\u201d, es el que mejor afirma la sociedad de que participa, ni hay nada m\u00e1s universal que lo individual. Y as\u00ed, al dirigirnos al supremo Yo, al infinito y eterno, a Dios, en la oraci\u00f3n dominical, no le tratamos de Vos, en plural, como a las potestades terrenales, sino de T\u00fa singular y se\u00f1ero.\r\n\r\nEl espa\u00f1ol de tipo medio, castizo, es, gracias a Ti, Dios nuestro, bastante y acaso harto jabalinesco. Hasta al someterse lo hace an\u00e1rquicamente. Y tiene del jabal\u00ed una cualidad \u2014\u00bfy calidad?\u2014 que se\u00f1ala muy bien el Baed\u00e9ker de Espa\u00f1a al decir que el espa\u00f1ol suele ser \u201cpointilleux et ombrageux\u201d, quisquilloso \u2014o puntilloso\u2014 y receloso. La puntillosidad, tan bien retratada en el pundonor de los celosos maridos calderonianos, cuyos celos no son m\u00e1s que envidia \u2014\u00a1aqu\u00ed de Quevedo!\u2014, y la recelosidad son hijas de nuestra singularidad, de nuestra se\u00f1eridad jabalinesca y montaraz, pre-civil. \u00bfIncivil?\r\n\r\nLa civilizaci\u00f3n y la civilidad exigen piaras, manadas. Algo m\u00e1s que monasterios. Pero... Si la manada, si la piara ha de propagarse sin dejar de serlo, los jabal\u00edes tienen que dejar de ser jabal\u00edes. (V\u00e9ase mi libro sobre <em>La a<\/em><em>gon\u00ed<\/em><em>a del cristianismo<\/em>.) Se les han de caer los colmillos. Que el verraco no es propiamente jabal\u00ed, sino muy otro. Don Juan no es la carne de Don Quijote. Pero ambos se\u00f1eros.\r\n\r\nEl jabal\u00ed no se rinde a disciplina; no es disc\u00edpulo m\u00e1s que del monte, y su escuela es el bre\u00f1al. El jabal\u00ed ha de ser un dechado legendario para consolar de su domesticidad, de su civilidad, al puerco casero, productor de lomo, jam\u00f3n, chorizo y morcilla. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la piara si alguna vez no oyese el gru\u00f1ido del jabal\u00ed se\u00f1ero? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de ortodoxos y heterodoxos sin herejes? Si todos los animales fueran dom\u00e9sticos y no hubiera tampoco hombres salvajes, es de temer que la civilizaci\u00f3n humana \u2014conventual y convencional\u2014 se ahogase en podre. Sin jabal\u00edes acabar\u00edamos todos en payasos y tenores. Y el jabal\u00ed, si no lleva compa\u00f1\u00eda, suele llevarse acompa\u00f1amiento. \u00a1Y para soledad la de un acompa\u00f1amiento que no hace compa\u00f1\u00eda! \u00a1Se\u00f1ero y solo entre acompa\u00f1antes, sin un solo compa\u00f1ero!\r\n\r\nY ahora tengo que declarar que no se me oculta \u2014\u00a1qu\u00e9 va!...\u2014 que cuando mi buen amigo, compa\u00f1ero y colega Jos\u00e9 Ortega y Gasset forj\u00f3 el afortunado calificativo y clasificativo psicol\u00f3gico de jabal\u00ed no lo apunt\u00f3, ni mucho menos, en el sentido que yo aqu\u00ed. Refer\u00edase a otra calidad y a otra clase. Y, por otra parte, que hacer el jabal\u00ed, lo repito, no es serio, sino una forma de payasada y su gru\u00f1ido modo de gorgorito de tenor. Y que es f\u00e1cil distinguir al jabal\u00ed genuino, espont\u00e1neo y natural del contrahecho, forzado y artificial.\r\n\r\nEn resoluci\u00f3n, \u00a1suerte fatal la de tener que civilizarse!\r\n<h2 id=\"heading_id_151\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9330_326747388\"><\/a><strong>La enormidad de Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_152\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22587_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nT\u00e9ngome aqu\u00ed con la confesi\u00f3n \u00edntima, entra\u00f1able, de un castizo \u2014\u201cligrimo\u201d (leg\u00edtimo) se dir\u00eda en habla charruna\u2014 jabato espa\u00f1ol de hoy en d\u00eda, de un chico de Espa\u00f1a, donde se acabaron ya los grandes de ella. \u00a1Y lo que me ha sacudido! Pues \u00bfhay acaso algo m\u00e1s malenc\u00f3nico que ver caer las hojas, amarillentas y ahornagadas, de la enredadera que se enreda a las ruinas y las enreda? \u00bfY si esa enredadera fuese, no est\u00e9ril yedra, sino fructuosa vid cuyos sarmientos la\u00f1aran en verde los ruinosos sillares desmoronados? Malenc\u00f3nico, digo, pues que de romanceada \u2014tambi\u00e9n charruna\u2014 malencon\u00eda, que no de culta melancol\u00eda se trata; de una malencon\u00eda que remata en mal encono, en nuestro t\u00edpico resentimiento celtib\u00e9rico. Y es que resiento por los mal-enconos de este jabato ligrimo que se me confiesa no ya com-pasi\u00f3n sino con-miseraci\u00f3n; es que me resiento no tan s\u00f3lo padeciente, sino miserable con \u00e9l y como \u00e9l.\r\n\r\nVamos, chico..., tienes mucha raz\u00f3n, Espa\u00f1a no es alegre ni tiene porque alegrarse. Ni porque holgarse, que ni puede pararse a tomar huelgo, que el tiempo aprieta. Y la huelga suele dar en juerga, y los duelos con pan son menos. Lo que tiene Espa\u00f1a es que tomar contento \u2014y contenido\u2014 que contentarse; mejor, tiene que conformarse con su destino, con su misi\u00f3n eterna y no s\u00f3lo temporal. Conformidad. Pero \u00bfcon qu\u00e9 forma? \u00bfQu\u00e9 forma le dar\u00e9is a Espa\u00f1a los que hab\u00e9is nacido a la vida nacional y popular \u2014civil y laica\u2014 bajo el sino de la Rep\u00fablica? Laica es religiosa. \u00bfQu\u00e9 forma y qu\u00e9 norma?\r\n\r\nNorma, s\u00ed, pues a muchos de vosotros \u2014\u201c\u00a1estos chicos..., estos chicos...!\u201d\u2014, acaso a los mejores, se os reputa anormales. Y dejadme que en esto de la anormalidad me pare un poco.\r\n\r\nAnormal, ya lo sab\u00e9is, es un vocablo h\u00edbrido \u2014mestizo\u2014 de prefijo griego y tema latino. Lo propio latino, que se hizo castellano, es: enorme. Enorme es lo que se sale de norma, lo anormal. Y norma era una escuadra de que se val\u00edan los agrimensores romanos, una regla, por donde lo enorme es lo irregular, lo inescuadrado o acaso desescuadrado. \u00bfY cu\u00e1l la norma espa\u00f1ola? \u00bfCu\u00e1l la norma de cuando Espa\u00f1a, la eterna, tall\u00f3 aquende y allende la mar dos mundos? \u00bfCu\u00e1l la norma, la escuadra, del universal imperio espa\u00f1ol, carolino y filipino, calderoniano y cervantino \u2014mejor: segismundiano y quijotesco\u2014, i\u00f1iguiano y teresiano? \u00bfCu\u00e1l esa norma? Esa norma fue y es \u2014y \u00e9sta s\u00ed que paradoja, y tr\u00e1gica\u2014 la enormidad. La norma castizamente espa\u00f1ola es la enormidad, es una escuadra para encuadrar el cielo y tallarlo a nuestra medida. Lo anormal, nuestra normalidad.\r\n\r\nYa Nietzsche dej\u00f3 dicho que Espa\u00f1a os\u00f3, se atrevi\u00f3 \u2014esto es: se atribuy\u00f3\u2014 demasiado, y Carducci habl\u00f3 de \u201cla afanosa grandiosidad espa\u00f1ola\u201d. Y, antes que ellos, Edgar Quinet \u2014aquel apocal\u00edptico profeta galo-rom\u00e1ntico\u2014, ya en 1844 (<em>Mes vacances en Espagne<\/em>, publicado en 1857), cuando dec\u00eda a nuestros abuelos que no vale una gota de sangre \u201cenmascarar, desfigurar a Felipe II bajo una Constituci\u00f3n de papel\u201d \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014, les dec\u00eda que tomaran la v\u00eda de la revoluci\u00f3n propia que pide un alma regia, para lo que basta ser sencillamente espa\u00f1ol. Y les hablaba de la vasta herencia de democracia que la vieja Monarqu\u00eda espa\u00f1ola hab\u00eda preparado, les hablaba de continuar una naci\u00f3n de hidalgos \u2014\u201cgentilshommes\u201d\u2014 proletarios sin rebajarla a burgues\u00eda; de asombrar \u2014\u201c\u00e9tonner\u201d\u2014 a Europa en vez de imitarla. \u201cNo har\u00e9is nada de vuestro pueblo \u2014les dec\u00eda\u2014 si no le pon\u00e9is ante los ojos alguna alta misi\u00f3n a que Dios os convida... Encontrar\u00e9is la Am\u00e9rica con doscientos hombres, las Indias con ciento cincuenta. No poseer\u00e9is ya ni una ni otra de las Indias, pero si el empuje interior de vuestro esp\u00edritu nacional vive todav\u00eda descubrir\u00e9is otros mundos sin salir de vuestra casa.\u201d Y acababa: \u201c\u00bfPorqu\u00e9 no habr\u00e9is de combatir en vuestra fila de batalla el antiguo combate por la antigua Iglesia verdaderamente universal, no de Roma, sino del mundo; no del Papa, sino del Cristo?\u201d La iglesia cristiana nacional, civil y laica.\r\n\r\nY tres siglos antes que Quinet, en 1541, Miguel Servet, el brav\u00edo aragon\u00e9s a quien hizo quemar, en nombre del Cristo, Juan Calvino en Ginebra \u2014si no, le habr\u00eda hecho quemar en Viena de Francia, y a nombre tambi\u00e9n del Cristo, el cardenal de Tournon, a \u00e9l, y no a su efigie, que quemaron\u2014, dej\u00f3 dicho que el \u00e1nimo de los espa\u00f1oles es inquieto y revolvedor de cosas grandes: \u201cinquietus est et magna moliens hispanorum animus\u201d. \u00a1Revolvedor \u2014y rumiador\u2014 de grandezas! Lo de Quinet, lo de Nietzsche, lo de Carducci, lo nuestro. Y este revolver grandezas es nuestra verdadera revoluci\u00f3n. Revoluci\u00f3n y revuelta, vuelta atr\u00e1s. Pero no en el tiempo. Nuestra escuadra lo es de eternidad.\r\n\r\n\u00bfDevolver\u00e1, revolvi\u00e9ndose, el inquieto mocer\u00edo espa\u00f1ol de hoy y de ma\u00f1ana, su mocedad a la Espa\u00f1a de siempre? Aquella su enormidad es la gloria eterna de Espa\u00f1a. \u00bfLa que pas\u00f3? La gloria no pasa, sino que se queda. O mejor, la eternidad que por el tiempo pasa se queda por encima y por debajo del tiempo. \u201cCualquier tiempo pasado fue mejor...\u201d \u00a1No, no y no! Pero cualquier eternidad pasada es\u2014 no fue\u2014 mejor. Como tiempo no, aquel tiempo pasado del siglo XVI, su cuerpo temporal, no fue mejor, pero como eternidad, como alma intemporal, aqu\u00e9lla es mejor. Y \u201ca reinar, fortuna, vamos, no me despiertes si sue\u00f1o...\u201d Ten\u00e9is que revolvernos al reinado de Espa\u00f1a, de su S. M. Imperial Espa\u00f1a.\r\n\r\n\u00bf\u201dSimulaci\u00f3n, verbosidad y sof\u00edstica\u201d, que dec\u00eda Servet? Ah, de esto ya hablaremos. \u00bfVerbosidad? Con el verbo hicieron nuestros antepasados lo mejor, lo m\u00e1s eterno que hicieron; con la palabra, y no con la espada. Norma, la palabra.\r\n\r\nY ahora \u00a1qu\u00e9 congoja me entra al ver caer de la verde enredadera hojas amarillentas y ahornagadas sobre los ruinosos sillares de la patria!\r\n<h2 id=\"heading_id_153\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22589_1986339544\"><\/a><strong>Callejeo por la del Sacramento<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_154\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22591_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfNo te ha acontecido, lector amigo, sentir ansi\u00f3n de huir de la actualidad embargante para buscar la potencialidad del recuerdo liberante? \u00bfNo te has sentido aislado en medio de la \u201cenloquecedora muchedurabre\u201d (madding-crowd, que dijo Gray, poeta) de una gran urbe que vive al d\u00eda, cinematogr\u00e1fica, telef\u00f3nica y radiogr\u00e1ficamente? Pues este comentador s\u00ed. Y estando desterrado en Par\u00eds sol\u00eda escaparse de las avenidas y los bulevares muchedumbrosos para recogerse en la sosegada isla de San Luis, o en el Palais Royal, henchido de recuerdos de la Gran Revoluci\u00f3n, o en la Plaza de los Vosgos, plaza para abuelos y nietos, donde vivi\u00f3 y muri\u00f3 el gran abuelo \u2014poeta tambi\u00e9n\u2014 V\u00edctor Hugo, y lugares los tres muy lugares. Y aqu\u00ed mismo en Madrid...\r\n\r\nMi gran amigo Guerra Junqueiro, el gran poeta portugu\u00e9s, soportaba mal, no s\u00e9 bien porqu\u00e9, a Madrid. \u201cEn todas las grandes plazas \u2014me sol\u00eda decir en la de Salamanca\u2014 las muchedumbres tienen movimientos r\u00edtmicos, menos en la Puerta del Sol de Madrid.\u201d Otra vez: \u201cPor estas calles se puede ir so\u00f1ando sin temor a que le rompan a uno el sue\u00f1o.\u201d Otra: \u201cEn este cielo \u2014el de Salamanca, \u00a1claro!\u2014 puede haber Dios: \u00a1en el de Madrid, polvo!\u201d Lo que no es justo. Porque tambi\u00e9n aqu\u00ed... Federico Nietzsche \u2014otro poeta, y van cuatro\u2014 dec\u00eda: \u201cSabemos que la ruina de una ilusi\u00f3n no da verdad alguna, sino s\u00f3lo algo m\u00e1s de ignorancia, un ensanchamiento de nuestro espacio vac\u00edo (leeren Raumes), un acrecentamiento de nuestro yermo (Oede). \u00a1Espacio vac\u00edo! \u00a1Yermo! \u00a1Donde poder so\u00f1ar! Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, en las calles de Madrid, cabe so\u00f1ar, sin temor de que le rompan a uno el sue\u00f1o. Seg\u00fan la calle. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se puede hallar campo urbano \u2014\u00a1campo!\u2014, relicario de recuerdos de leyenda; tambi\u00e9n Madrid es lugar \u2014\u00a1lugar!\u2014 con viviendas \u2014no s\u00f3lo posadas\u2014 de vecindario parroquial. S\u00ed, la leyenda pliega sus alas y se posa, como sobre su nido, a dormir so\u00f1ando siglos divinos en el desnudo y ce\u00f1udo p\u00e1ramo castellano; pero tambi\u00e9n aqu\u00ed. Los tranv\u00edas y los autos atiborran de circulaci\u00f3n urbana a la calle Mayor, a la calle Ancha, a la Gran V\u00eda, y en esa mayor\u00eda, en esa anchura y en ese grandor \u2014que no grandeza\u2014 se hunde la leyenda secular, aunque surta la gacetilla cotidiana. Pero...\r\n\r\nHace ya cuarenta a\u00f1os que fui a visitar a otro poeta, a N\u00fa\u00f1ez de Arce, en su vivienda de la calle del Sacramento donde acaso escribi\u00f3 su <em>Miserere<\/em>, pues desde all\u00ed cab\u00eda recibir, a trav\u00e9s de las encinas velazque\u00f1as del Pardo, y como por espiritual telefon\u00eda po\u00e9tica, los ecos del Pante\u00f3n del Escorial, que ya otro poeta. Quintana, hubo cantado. No hab\u00eda yo vuelto por esa calle desde entonces, y aun antes apenas s\u00ed la conoc\u00eda. No est\u00e1 en el Madrid de mis correr\u00edas de estudiante morri\u00f1oso. Y he vuelto a esa calle llamado por otra morri\u00f1a. He vuelto en romer\u00eda.\r\n\r\nLa Plaza Mayor, archivo de majeza, que me trae recuerdos de su hermana mayor, la de Salamanca, y all\u00ed el pedestal de aquella hermosa estatua ecuestre de Felipe III, a que derrib\u00f3 perturbada turba perturbadora, hecha de brutos iconoclastas, seminario de petroleros \u2014semillero de incendarios\u2014. En recuerdo le llena a la plaza la ausencia de la estatua abolida. Luego, la Torre de los Lujanes, prisi\u00f3n que fue de Francisco I de Francia; despu\u00e9s, la recatada se\u00f1orial Plaza del Cord\u00f3n, y por ella, a la calle del Sacramento, cruzada por la del Rollo \u2014rollo: picota; \u00a1qu\u00e9 nombres sacramentados!\u2014, y all\u00ed, en fila grave, moradas vivideras se\u00f1oriales, hidalguescas, provincianas de Corte y Villa, con aire de gentileza de \u201cCastiella la gentil\u201d del viejo Cantar. Puertas de portaladas con dinteles, de roca castellana, adovelados, Y all\u00ed se respira sosiego y se reposa el cielo luminoso de Madrid, con Dios y sin polvo. \u00bfPolvo? S\u00ed; se posa polvo de luz celeste y se debe de o\u00edr mejor, sin estr\u00e9pito de bocinas, la voz de la campana parroquial que toque a \u00e1nimas y a oraci\u00f3n. Y si ya no es as\u00ed, al menos, \u201cso\u00f1emos, alma, so\u00f1emos...\u201d All\u00ed ha respirado m\u00e1s a sus anchas mi \u00e1nimo, y he sentido mayor\u00eda, anchura y grandeza ciudadanas so\u00f1ando el pasado que es y no el que s\u00f3lo fue. Y en la desembocadura de la del Sacramento, el monumento a las dos docenas de v\u00edctimas que sucumbieron en el atentado de regicidio del 31 de mayo de 1906, d\u00eda de la boda agorera de la \u00faltima pareja regia de Espa\u00f1a. Y luego, por el Pretil de los Consejos \u2014\u00a1qu\u00e9 otro nombre!\u2014, a la calle de Segovia, una enca\u00f1ada urbana, y sobre ella el viaducto, anta\u00f1o suicidadero popular, que conduce a su aleda\u00f1o, el Palacio de Oriente, tambi\u00e9n en cierto sentido, no literal, sino espiritual, suicidadero... din\u00e1stico. Lo que habr\u00e1 escuchado en atento silencio esa calle del Sacramento, sin tranv\u00edas y casi sin autos, esa fila de viviendas ciudadanas, recogido remanso de historia. \u00bfDel viejo Madrid? No. sino del Madrid intemporal, del Madrid \u2014oso y madro\u00f1o\u2014 que so\u00f1aba, viv\u00eda y reviv\u00eda Don Benito, su evangelista. Por esa calle del Sacramento sol\u00eda callejear Bringas, el del Palacio Real.\r\n\r\nS\u00ed, s\u00ed, cabe callejear, discurrir por Madrid so\u00f1ando a Espa\u00f1a; cabe ir so\u00f1ando por calles encachadas de este Madrid senaras de Espa\u00f1a sin temor a que le rompan a uno el sue\u00f1o, que nos le escuda y ampara este cielo que la\u00f1a la cuenta del Duero con la del Tajo, Castilla la Vieja y la Nueva. Respira la calle del Sacramento aire del Guadarrama. Pero..., \u00a1ojo!, porque hay que vivir despierto. Por si acaso... A Dios rogando y con el mazo dando, no sea que se nos rompa la vela. Ese monumento de la desembocadura de la calle del Sacramento y aquel pedestal vac\u00edo de la Plaza Mayor nos amonestan a vivir despiertos. Que la barbarie que hoy se revuelve contra un s\u00edmbolo, sea de carne o de bronce, ma\u00f1ana se revolver\u00e1 contra el que le ha suplantado, y destruir\u00e1 el s\u00edmbolo, pero no lo simbolizado. A so\u00f1ar, pues, lo que se queda; pero despiertos a lo que se pasa. Y a Dios rogando y con el mazo dando.\r\n\r\nPor lo cual roguemos, de mazo levantado, a nuestro Dios hist\u00f3rico y religioso, no al metaf\u00edsico y teol\u00f3gico, que los recuerdos de gloriosas esperanzas de nuestros antepasados, nos cr\u00eden esperanzas de gloriosos recuerdos que entregar a nuestros trasvenideros.\r\n<h2 id=\"heading_id_155\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9332_326747388\"><\/a><strong>Pesimismo patri\u00f3tico<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_156\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22593_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>19<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfPesimista? \u00bfDerrotista? S\u00ed, esto es como cuando se habla de Jerem\u00edas, el encendido profeta de Israel que le ense\u00f1aba a su pueblo cuanto merec\u00eda sus aflicciones sin que por eso se diera a llorar. El sentido que alcanza corrientemente el t\u00e9rmino \u201cjeremiada\u201d es un sentido anti-hist\u00f3rico. Y vengamos a casos.\r\n\r\nHe le\u00eddo que Benavente ha dicho: \u201cqui\u00e9n pudiera emigrar...\u201d Pero eso es un modo de decir y quien lo dice, malditas las ganas que de emigrar tiene y precisamente para poder decirlo. Es como aquello otro que se atribuye a don Antonio C\u00e1novas del Castillo, aquello de que \u201cno es espa\u00f1ol sino el que no puede ser otra cosa\u201d, modo de decir que en boca del restaurador de la dinast\u00eda borb\u00f3nica significaba que \u00e9l, C\u00e1novas, no quer\u00eda ser otra cosa que espa\u00f1ol. Esas duras expresiones brotan de los pechos m\u00e1s patri\u00f3ticos.\r\n\r\n\u00a1Emigrar\u2026! \u00bfY para qu\u00e9? Para sentir saudade \u2014soledad\u2014, morri\u00f1a de la patria que se dej\u00f3. Es mejor sentirla de la patria en que uno se queda y arraiga. Porque hay soledad, hay saudades, de lo que se tiene en torno \u2014o mejor dentro\u2014, se tiene morri\u00f1a de lo que se posee y toque, se echa de menos lo que se tiene.\r\n\r\nY esto de la saudade \u2014t\u00e9rmino, como sab\u00e9is, portugu\u00e9s para la nostalgia\u2014, me recuerda aquel melanc\u00f3lico soneto que hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os escrib\u00eda aquel tr\u00e1gico poeta lusitano que fue Antonio Nobre, aquel soneto que empezaba: \u201cEn certo reino, a esquina de Planeta...\u201d, y acababa: \u201cNada me importas, Paiz, seja meu Amo \/ o Carlos ou o z\u00e9 da Th'reza\u2026 \/ Amigos, que desgra\u00e7a nacer en Portugal!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desgracia nacer en Portugal! Y c\u00f3mo se regodeaba Nobre en esa desgracia. Como Leopardi, el m\u00e1s hondo y entra\u00f1able de todos los poetas pesimistas, el dechado de pesimismo po\u00e9tico \u2014o sea creativo\u2014, se gozaba de que su desesperaci\u00f3n \u2014su tedio m\u00e1s bien\u2014 fuese italiano. El que nos dej\u00f3 dicho, y para siempre, en italiano lo de: \u201cDesprecia al poder escondido que para com\u00fan da\u00f1o impera, y la infinita vanidad del todo\u201d, se sent\u00eda catoniano, lucreciano, romano, y cantaba a Bruto. Era un gran patriota.\r\n\r\nNo hace mucho que en una revista argentina, <em>Sur<\/em>, le\u00ed en un art\u00edculo denso de Jorge Luis Borges que se titulaba \u201cNuestras imposibilidades\u201d y que era un amargo examen de las fallas del esp\u00edritu p\u00fablico de su tierra, esta conclusi\u00f3n: \u201cHace muchas generaciones que soy argentino; formulo sin alegr\u00eda estas quejas\u201d. \u00bfSin alegr\u00eda? Sin duda, pero no sin cierta satisfacci\u00f3n. Con la satisfacci\u00f3n de haber cumplido un deber de patria.\r\n\r\nY no creo que haga falta recordar al lector medianamente culto siquiera lo que el Dante, el ardoroso gibelino, le dec\u00eda a Italia, llam\u00e1ndola burdel (bordello), y el Dante s\u00ed que era italiano hac\u00eda muchas generaciones. Porque eso de llamarse uno argentino \u2014o espa\u00f1ol, o italiano, o lo que sea\u2014 de \u201chace muchas generaciones\u201d, es un gran hallazgo de expresi\u00f3n, que supone sentirse en la historia.\r\n\r\nYo he dicho por mi parte alguna vez, y la expresi\u00f3n ha logrado cierta boga, que me duele Espa\u00f1a. Y cuando a uno le duele su tierra, su patria, le lleva a eso que los ligeros de cascos llaman pesimismo o derrotismo.\r\n\r\nNo, el pesimismo no es lo peor, ni siquiera lo malo, aunque en otro respecto aparezca p\u00e9simo; lo peor es la insensibilidad. Aquel D\u00edaz Quintero que en Cuba, antes de la revoluci\u00f3n septembrina, mereci\u00f3 que los espa\u00f1oles incondicionales le llamaran \u201cpillo, traidor laborante, cobarde, insurrecto, canalla, mamb\u00ed\u201d y que aqu\u00ed, en la Pen\u00ednsula, fue la bestia negra, el coco de los cat\u00f3licos, dijo al discutirse en las Constituyentes de 1869 la libertad de cultos, que \u00e9l no era ni cat\u00f3lico, ni protestante, ni budista, ni jud\u00edo, agregando: \u201cNo soy ni siquiera ateo, porque no quiero tener con las religiones positivas ni el contacto de la negaci\u00f3n\u201d. A lo cual se le llamar\u00eda hoy agnosticismo, si el modo de expresarlo D\u00edaz Quintero no hubiese sido de una abrumadora y tosca vaciedad. Pero as\u00ed como hay esa posici\u00f3n respecto a la religi\u00f3n, la hay respecto a la patria. Y consiste en desinteresarse de ella.\r\n\r\nPorque no, lo grave para el porvenir del alma de la patria no es lo que de ella digan los que se dice que suelen de ella decir mal, lo grave es los que de la patria se desinteresa, los que no la echan de menos, los que no se dan cuenta de que en ella viven. Y por lo dem\u00e1s, debemos regocijarnos de que no se le haya ocurrido a la C\u00e1mara \u2014parlamentaria \u00a1claro!\u2014 votar una ley de Defensa de la patria, o de Espa\u00f1a, porque entonces habr\u00eda que haber visto a qu\u00e9 se llamar\u00eda ofender a la patria. Que es peligroso tener que hab\u00e9rselas con un grupo \u2014partido o lo que sea\u2014, atacado de man\u00eda persecutoria. Enfermedad mental y sentimental \u2014o mejor: resentimental\u2014, que suele atacar lo mismo que a los individuos a las colectividades o comunidades. De lo que da clara muestra la frecuencia con que eso que se llama opini\u00f3n p\u00fablica \u2014que no suele ser ni p\u00fablica ni opini\u00f3n\u2014, da en decir que un sujeto, m\u00e1s o menos p\u00fablico, est\u00e1 haciendo una campa\u00f1a derrotista o emponzo\u00f1ando al pueblo con pesimismos.\r\n\r\nEl espa\u00f1ol que se ocupa en Espa\u00f1a, que habla de ella, sea como fuere, le hace un gran servicio. Lo grave es el que no quiere tener con ella, con su patria, ni el contacto de la negaci\u00f3n. Y cuando oig\u00e1is a un espa\u00f1ol, y m\u00e1s si es de primera, decir: \u201c\u00a1Qui\u00e9n pudiera emigrar!...\u201d, pensad que nunca he expresado m\u00e1s hondamente su ansia de la Espa\u00f1a que echa de menos.\r\n<h2 id=\"heading_id_157\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9334_326747388\"><\/a><strong>Mozalbeter\u00eda<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_158\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22595_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>0<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nCuando se escudri\u00f1a en esos des\u00f3rdenes callejeros a que dan tono y aire los llamados mozalbetes, se percata uno que esa que podr\u00edamos llamar di\u00e1tesis catastr\u00f3fica \u2014o en latino: disposici\u00f3n revolucionaria\u2014 no mana de fuente ideal, ni econ\u00f3mica, ni l\u00f3gica, ni pol\u00edtica, ni \u00e9tica, ni religiosa, sino de turbia fuente sentimental \u2014acaso resentimental\u2014 propiamente art\u00edstica o est\u00e9tica. Los llamados mozalbetes se divierten, huelgan, jugando a la revoluci\u00f3n, van de holgorio y regodeo revolucionarios. Aquellos incendios de conventos fueron algo art\u00edstico, neroniano. \u00bfFinalidad social? La cosa era matar el aburrimiento; no m\u00e1s que una especie de onanismo colectivo.\r\n\r\n\u00a1Aburrimiento! \u00bfConoce el lector nada m\u00e1s tr\u00e1gico que aqu\u00e9l ni\u00f1o de seis a\u00f1os que lloraba a l\u00e1grima muerta porque dec\u00eda aburrirse? \u201c\u00a1Aburrido!\u201d era el insulto mayor que en un tiempo pod\u00eda en mi Bilbao lanzar un chico a otro. En la \u00e9poca de la guerra civil de los mayores, los menores jug\u00e1bamos a pedreas. Otras veces juegan a ladrones y guardiaciviles. Y lo de aquel muchacho que se retiraba de la partida refunfu\u00f1ando y a quien le o\u00ed: \u201c\u00a1Si no me dej\u00e1is ser ladr\u00f3n, no juego!\u201d Y aquello otro de imponerse a los mayores, canturreando: \u201cA tapar la calle \/ que no pase nadie..., etc.\u201d \u00a1A tapar la calle! La calle ha de ser de los mozalbetes, no de los hombres; ha de ser de los chicos de la calle. Dice la copla: \u201cEn mi casa mando yo \/ y en el Concejo el alcalde, \/ en la iglesia manda el cura \/ y el que m\u00e1s puede en la calle.\u201d Pero el que m\u00e1s puede \u2014pasajeramente, \u00a1claro!\u2014 no es ni el que m\u00e1s sabe ni el que m\u00e1s quiere. Logra poder el necio ab\u00falico, pero voluntarioso.\r\n\r\nY, sin embargo, el holgorio, la diversi\u00f3n, el esparcimiento, es tan de primera necesidad como el pan, el agua, la sal y el abrigo. Pan y toros. Y capeas en los lugares. Un lugar, una aldea, se rebela y revuelve cuando no le dejan divertirse a su manera. Por eso, por est\u00e9tica popular, neroniana, hay que echar carne a las fieras humanas. Unas veces ped\u00edan: \u201c\u00a1caballos!, \u00a1caballos!\u201d, y otras veces ped\u00edan herejes o brujas. Tal vez ped\u00edan jud\u00edos. Luego ped\u00edan frailes. Es un instinto dram\u00e1tico, a que da fomento la Prensa gr\u00e1fica. \u00a1Eso de salir en estampa! Y todo ello no es cosa de sociolog\u00eda, sino de psicolog\u00eda colectiva, ni sirve para explicarlo la llamada concepci\u00f3n materialista de la Historia. Hay que acudir a la intuici\u00f3n dram\u00e1tica de la Historia.\r\n\r\n\u00bfEs que no hay en los llamados mozalbetes m\u00e1s que ese \u00edmpetu dram\u00e1tico, ese anhelo de tapar el aburrimiento, como la calle, con d\u00edas macizos de emociones teatrales? S\u00ed, hay algo m\u00e1s: hay lo de colocarse. Colocarse en un destino no s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino hist\u00f3rico. Hacer papel. O lo que se dice af\u00e1n de notoriedad. \u00a1Tan natural! Y, despu\u00e9s de todo, las m\u00e1s de las llamadas revoluciones no suelen ser sustituci\u00f3n de principios, sino de personas. \u201c\u00a1Giovinezza!, \u00a1giovinezza!\u201d, que en tono de opereta entonan, esgrimiendo sus pu\u00f1ales, los fajistas de la Italia de Mussolini y comparsa.\r\n\r\nMas aqu\u00ed, en esta Espa\u00f1a en que tantos deportistas se preguntan, desencantados, si esto es una revoluci\u00f3n de verdad, \u00bfqu\u00e9 mozo de menos de treinta a\u00f1os se ha destacado de veras? Los novillos que vemos en el coso rodean a los cabestros que lo llenan con el son de sus cencerros. Y quedan fuera los solitarios, los desesperados, de que ya os dije, lectores. Los mejores de los otros buscan enchufe, no en el grosero y bajo sentido que le da la vulgaridad espiritual, sino que buscan enchufarse en la Historia, darse a conocer. Y luego esa barbarie, la m\u00e1s cavernaria de todas, de querer tapar, no la calle, sino la boca, de los de enfrente, ese procedimiento de interrumpir las reuniones de los adversarios. Mas de esto, que nos har\u00eda caer la cara de verg\u00fcenza de tener que ser lo que llaman, sin serlo, republicanos, hablaremos otra vez. De ese tender a un monopolio de la opini\u00f3n p\u00fablica. Y con ello, adem\u00e1s, a una Prensa oficiosa, de fajo (\u201cfascio\u201d), o mejor, de cotarro, de pe\u00f1a.\r\n\r\nAhora, lo fat\u00eddico ser\u00eda que esa disposici\u00f3n revolucionaria \u2014di\u00e1tesis catastr\u00f3fica\u2014 de origen dram\u00e1tico, o mejor, dramat\u00fargico, ganara a los que han de dirigir al pueblo, a los que han de gobernar; lo fat\u00eddico ser\u00eda que los que han de disponer del Poder se figuraran que su misi\u00f3n fuese hacer lo que se llama la revoluci\u00f3n desde arriba. \u00bfQu\u00e9 revoluci\u00f3n? Eso no importa; el contenido es lo de menos; la cuesti\u00f3n es revolver. Que se vea de lo que somos capaces los espa\u00f1oles. Que no se diga que nos echamos atr\u00e1s. O que nos ladeamos a la derecha.\r\n\r\nEso de delante y detr\u00e1s, derecha e izquierda, involuci\u00f3n y reacci\u00f3n, suele carecer de claro sentido ideal, ni econ\u00f3mico, ni l\u00f3gico, ni pol\u00edtico, ni \u00e9tico, ni religioso, sin que tenga m\u00e1s que uno, muy oscuro, sentimental \u2014acaso resentimental\u2014, art\u00edstico o est\u00e9tico. O precisamente dramat\u00fargico. De una dramaturgia sensual, no ideal. Un sentido m\u00e1s bien que est\u00e9tico anest\u00e9sico. (Deber\u00eda decirse, dig\u00e1moslo parent\u00e9ticamente, \u201canest\u00e9tico\u201d.) Y el revolucionarismo ese que ha llegado a proclamar que la religi\u00f3n es opio para el pueblo no hace m\u00e1s que confeccionar otro opio, el opio revolucionario. Que opio, y nada m\u00e1s que opio, es la finalidad con que se quiere suplantar a la religiosa. Y en tanto los mozalbetes...\r\n\r\nEn tanto los mozalbetes deber\u00edan aprender que la Historia hay que vivirla hacia dentro y no tapando la calle ni las bocas, ni pidiendo caballos, herejes, brujos, frailes o jud\u00edos. Y eso que todav\u00eda no nos ha llegado la tonter\u00eda de la \u201csv\u00e1stica\u201d y del racismo. Que de todas las mozalbeter\u00edas es la m\u00e1s grotesca. O sea \u201cgrutesca\u201d, de gruta o caverna; de caverna de fajo.\r\n<h2 id=\"heading_id_159\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9336_326747388\"><\/a><strong>El liberalismo espa\u00f1ol<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_160\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22597_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nComentario. Este lo es a unas palabras de Benedetto Croce, nuestro amigo, amigo de Espa\u00f1a pues que la conoce bien \u2014basta, entre otras cosas, leer <em>La Sp<\/em><em>a<\/em><em>gna nell<\/em><em>a<\/em><em> vita ita<\/em><em>liana<\/em><em> durante la <\/em><em>Rinascenza<\/em>\u2014, en su reciente obra, de este a\u00f1o, <em>Stor<\/em><em>ia<\/em><em> di Europa nel sec<\/em><em>o<\/em><em>lo d<\/em><em>e<\/em><em>cimo <\/em><em>no<\/em><em>no<\/em>. Le ha precedido su <em>S<\/em><em>t<\/em><em>or<\/em><em>ia<\/em><em> d'It<\/em><em>alia<\/em><em> del 187<\/em><em>1 al 1915<\/em>, en que el m\u00e1s grande pensador de Historia con que hoy cuenta Italia, y no inferior a cualquier otro del mundo civilizado actual, afirmaba su fe en el liberalismo y lo afirmaba en esa perturbada Italia del fajismo donde se trata de ahogar toda libre espontaneidad del esp\u00edritu, y ello a nombre de la acci\u00f3n.\r\n\r\nEl primer cap\u00edtulo de esta <em>Hi<\/em><em>s<\/em><em>tor<\/em><em>i<\/em><em>a de Europa en el siglo d\u00e9cimo nono<\/em> se titula: \u201cLa religi\u00f3n de la libertad\u201d, y la religi\u00f3n de la libertad es lo que llamamos el liberalismo, aquel que, seg\u00fan nuestro Sard\u00e1 y Salvany y los jesuitas que le jalearon, es pecado, es el gran pecado moderno, la s\u00edntesis de todas las herej\u00edas surgidas del libre examen del Renacimiento, el erasmiano, y de la Reforma, el luterano. El Renacimiento primero, la Reforma despu\u00e9s, la Revoluci\u00f3n m\u00e1s tarde dieron fomento y vivacidad a la religi\u00f3n de la libertad, al liberalismo. Y religi\u00f3n porque comporta no ya una mera concepci\u00f3n, sino un sentimiento y una intuici\u00f3n de la realidad de la vida universal de la historia.\r\n\r\nEl segundo capitulo se titula: \u201cLas fes religiosas opuestas\u201d, y en \u00e9l se encuentra el breve pasaje que voy a comentar, muy brevemente, aqu\u00ed, y es aquel en que Croce dice; \u201c... y no es sin iron\u00eda el hecho de que la nueva postura espiritual recibiese su bautismo donde menos se habr\u00eda esperado: del pa\u00eds que m\u00e1s que cualquier otro europeo se hab\u00eda quedado cerrado a la filosof\u00eda y a la cultura modernas, del pa\u00eds por eminencia medieval y escol\u00e1stico, clerical y absolut\u00edstico, de Espa\u00f1a, que acu\u00f1\u00f3 entonces el adjetivo <em>liberal<\/em> con su contrapuesto de <em>servil<\/em>.\u201d Y es esta iron\u00eda del hecho hist\u00f3rico y del hecho ling\u00fc\u00edstico \u2014que son uno mismo\u2014 el que vamos a comentar.\r\n\r\nFue, en efecto, Espa\u00f1a la que acu\u00f1\u00f3 <em>(co<\/em><em>ni<\/em><em>\u00f3<\/em><em>)<\/em> ese t\u00e9rmino, hoy casi universal, de \u201cliberal\u201d \u2014y consiguientemente de \u201cliberalismo\u201d\u2014, y en el sentido que tiene, fue Espa\u00f1a que hacia 1812, cuando las Cortes de C\u00e1diz, cuando su lucha contra el imperialismo napole\u00f3nico, antecedente de la Santa Alianza, imperialismo democr\u00e1tico acaso, pero no liberal, Espa\u00f1a saludada entonces por los nuevos pueblos europeos como el hogar del liberalismo civil. Acu\u00f1\u00f3 ese t\u00e9rmino <em>liberal<\/em>, como ha acu\u00f1ado otros que han pasado a lenguas europeas, tales como <em>pron<\/em><em>un<\/em><em>ciamien<\/em><em>t<\/em><em>o, guerrilla, siesta, junta, desperado<\/em> (desesperado) y otros muy significativos. Y entre ellos el t\u00e9rmino \u201cliberal\u201d tiene ra\u00edces soterra\u00f1as que se entretejen con las de las t\u00e9rminos <em>pro<\/em><em>nu<\/em><em>ncia<\/em><em>mi<\/em><em>ento<\/em> y <em>guerrilla<\/em>. Las guerrillas de nuestros populares guerrilleros de la guerra de la Independencia asentaron nuestro castizo liberalismo que late \u2014\u00a1enorme paradoja de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica!\u2014 en el alma de los guerrilleros carlistas, y nuestros pronunciamientos, aun los que parec\u00edan tener un sentido m\u00e1s opuesto al sentido liberal, eran liberales. Tan liberales como lo fue aquel gran pronunciamiento de los comuneros de Castilla contra el Habsburgo.\r\n\r\nM\u00e1s de una vez se ha suscitado la vana cuesti\u00f3n de si en Espa\u00f1a hubo o no Renacimiento, si hubo o no en ella Reforma, como si Espa\u00f1a hubiese vivido o hubiese podido vivir separada espiritualmente de Europa. De Renacimiento no hablemos por ahora, y en cuanto a Reforma, lo que se ha llamado la Contra-Reforma, la de Felipe II, la de \u00cd\u00f1igo de Loyola, la de Trento \u2014donde los espa\u00f1oles dieron el tono\u2014, \u00bfqu\u00e9 fue sino la otra cara de la Reforma, su complemento dial\u00e9ctico? Al libre examen reformatorio, al libre examen liberal, respond\u00eda aquel famoso tercer grado de la obediencia, la obediencia de juicio, que defin\u00eda Loyola en su carta definitiva, pero esa obediencia, escuela de mando, \u00bfno se reduce acaso a ser el alma \u00edntima de un sutil libre examen, padre de restricciones mentales? El jesuitismo espa\u00f1ol, escuela del libre arbitrismo molinista, opuesto al siervo arbitrio luterano y al predestianismo calvinista, \u00bfqu\u00e9 era sino otra ra\u00edz del liberalismo? Era la <em>gana<\/em> espa\u00f1ola, nuestra enorme gana irracional, frente al racionalismo; era nuestro fuego contra la luz.\r\n\r\nS\u00ed que es enorme iron\u00eda \u2014enorme, esto es: fuera de norma\u2014, si que es enormidad ir\u00f3nica que Espa\u00f1a haya acu\u00f1ado el t\u00e9rmino liberal. Pero ello se debe a que el liberalismo, la religi\u00f3n de la libertad surgida del Renacimiento \u2014Cervantes\u2014, de la Reforma \u2014Vald\u00e9s\u2014, de la Revoluci\u00f3n \u2014guerrilleros de la Independencia\u2014, estuvo en Espa\u00f1a luchando con m\u00e1s ardor recogido que en parte alguna, se debe a que en las entra\u00f1as de esta naci\u00f3n, al parecer cerrada a la filosof\u00eda y la cultura modernas, por eminencia medieval y escol\u00e1stica, clerical y absolut\u00edstica, lat\u00eda un pueblo profundamente liberal y nada servil, lat\u00eda un pueblo con enormes ganas de libertades civiles y religiosas, un pueblo poco o nada escol\u00e1stico. Y lo que ahora, en estos nuestros d\u00edas macizos, se ha revelado no ha sido sino la revelaci\u00f3n del alma eterna espa\u00f1ola. Y a ello, a \u00e9sta tr\u00e1gica y a la vez c\u00f3mica \u2014en la tierra de Don Quijote la tragedia es c\u00f3mica\u2014 iron\u00eda, que ha hecho que en dial\u00e9ctica hist\u00f3rica haya sido Espa\u00f1a la acu\u00f1adora del liberalismo.\r\n<h2 id=\"heading_id_161\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9338_326747388190\"><\/a><strong>Jueves Santo en Rioseco<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_162\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22599_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>7<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nMedina de Rioseco, ciudad castellana, abierta, labradora, en los antiguos campos g\u00f3ticos, en tierra llana, asentada y sedimentada, donde aun habr\u00e1, siquiera en los arrabales, alguna de esas <em>glorias<\/em> sobre que se baraja el tute en las veladas de invierno. Su calle principal, su r\u00faa, m\u00e1s bien el carrejo de una casa de comunidad \u2014Medina la casa\u2014, en que se puede conversar, a trav\u00e9s del llamado arroyo \u2014all\u00ed seco\u2014, de ventana a ventana o de balc\u00f3n a balc\u00f3n enfrentados. Y en Medina de Rioseco cuatro grandes, y grandiosos, templos, como cuatro grandes naves ancladas en la paramera, y el mayor la espl\u00e9ndida iglesia de Santa Mar\u00eda, con su altiva torre barroca \u2014lo barroco nos dice barrueco o berrueco, y es berroque\u00f1o\u2014, que avizora a la ciudad toda, y en esta iglesia la capilla, ya celebrada, de los Benaventes. Y en esta capilla, entre otras excelencias, aquella representaci\u00f3n de las \u00e9pocas de la vida de nuestros primeros pobres padres, Ad\u00e1n y Eva, a los que acaba, acabada su breve inmortalidad interina, gui\u00e1ndoles a la huesa la Muerte, mientras les toca la guitarra.\r\n\r\nY all\u00ed, en Medina de Rioseco, la procesi\u00f3n de Jueves Santo, este a\u00f1o m\u00e1s significativa. Jueves por eminencia santo, por ser el de pasi\u00f3n, con la santidad de \u00e9sta y la pasi\u00f3n de la santidad. Iba atardeciendo. Desde la plaza de Santo Domingo, al bajar la procesi\u00f3n, se ve\u00eda empinada sobre el api\u00f1ado caser\u00edo la torre de Santa Mar\u00eda, sobre el cielo agonizante que empezaba a parir estrellas. Y pasaba el paso de la Dolorosa, de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, de la Soledad \u2014dolorosa soledad y dolor solitario\u2014, de Juan de Juni. Una de esas castizas Dolorosas espa\u00f1olas, s\u00edmbolo acaso de Espa\u00f1a misma, con el coraz\u00f3n atravesado por siete espadas. \u00bfSer\u00e1n nuestros siete r\u00edos mayores? El dolor serenado se cuaja acaso en alguna l\u00e1grima diamantina que refleja el resplandor dulce de los cirios. Porque all\u00ed pasaba a la luz de luces de cera de abejas en velas que llevaban procesionalmente manos de mujeres en fila. Las bombillas el\u00e9ctricas municipales desentonaban con su cruda luz civilizada. Arriba pesta\u00f1eaban sonriendo tristemente las estrellas. Atraves\u00f3 a la procesi\u00f3n un cami\u00f3n. En un paso tocaba en silencio el clar\u00edn un legionario romano que precede al Nazareno, vestido de morado castellano, con su cruz a cuestas.\r\n\r\nY estos pasos pasaban por la r\u00faa comunal, familiar. Era la misma procesi\u00f3n de anta\u00f1o. El anciano cree ver la que vio de ni\u00f1o, y el ni\u00f1o, aun sin darse de ello cuenta, espera ver la misma cuando llegue a anciano, si llega... Y no ha pasado m\u00e1s, ni monarqu\u00eda, ni dictadura, ni revuelta, ni rep\u00fablica. Pasan los pasos. Y los llevan los mozos. Los m\u00e1s pesados los iban a llevar el viernes, tambi\u00e9n santo, los socialistas, los de la Casa del Pueblo. Casa del pueblo es la ciudad toda, \u00bfy por qu\u00e9 han de resistirse a la secular tradici\u00f3n s\u00ed en nada se opone a la reciente tradici\u00f3n socialista? Acaso el Traidor, el tesorero de los Ap\u00f3stoles, expusiera las razones econ\u00f3micas que leemos que expuso en el cap\u00edtulo XII del Cuarto Evangelio, el mismo en que se nos cuenta c\u00f3mo los sacardotes quer\u00edan matar a L\u00e1zaro resucitado para que no atestiguase. Y luego all\u00ed, en Medina, est\u00e1 don Ursinaro, el p\u00e1rroco popular, que dos o tres veces se sali\u00f3 de la presidencia de la procesi\u00f3n para venir a hacernos \u00fatiles indicaciones de cicerone.\r\n\r\nCuando \u00edbamos a salir de Medina entraba en ella un reba\u00f1o de ovejas. Y luego, entrada ya la noche, mientras d\u00e1bamos un \u00faltimo vistazo a las lumbreras procesionales, desfilando por las callejas, en lo alto del cielo otro paso, el Carro Triunfante \u2014Ori\u00f3n\u2014 arrastrado por Sirio y llevando a las Tres Mar\u00edas. Paso de la eterna procesi\u00f3n \u2014\u00bftambi\u00e9n pasional?\u2014 celeste, la que se\u00f1ala horas y siglos de siglos.\r\n\r\nY cruz\u00e1bamos \u2014\u00a1siempre cruz!\u2014 el p\u00e1ramo asentado y sedimentado, la dolorosa soledad serena del p\u00e1ramo, hacia Palencia, hacia el Carri\u00f3n de Alonso de Berruguete y de Jorge Manrique, el de que \u201cnuestras vidas son los r\u00edos...\u201d Y \u00a1ay cuando secos! Fat\u00eddico y emblem\u00e1tico nombre ese de Rioseco, r\u00edo seco. \u201cNuestras vidas son los r\u00edos, que van a dar en la mar...\u201d \u00bfY no tambi\u00e9n las estrellas? Que van a dar, \u00bfd\u00f3nde? Y pasaran como los r\u00edos y como los pasos de toda pasi\u00f3n humana o divina, en perpetuo jueves santo, mientras la Muerte toca la guitarra, y al son bailan los mortales. \u00bfQu\u00e9 mejor podemos hacer? Y quedaran, resonando en el silencio, la cruz y la palabra, la cruz de la palabra y la palabra de la cruz.\r\n\r\nJueves Santo en Medina de R\u00edoseco; jueves de pasi\u00f3n en el r\u00edo seco de la paramera castellana, pero bajo una estrellada que es un consuelo. Y el dolor se serena, se depura, en la Dolorosa. La tierra est\u00e1 llena de cielo, y el cielo est\u00e1 como henchido de tierra, y en la soldadura de uno y de otra, de cielo y tierra, en el horizonte, se ve como se cierra nuestro mundo pasajero.\r\n\r\nY es, lector, que alguna vez tengo que hablarte, en comentario perpetuo, no de lo de antes, ni de lo de ahora, ni de lo de despu\u00e9s, sino de lo de siempre y de nunca, que ya volveremos a los pasos de la actualidad pasajera, y a bailar al son de la guitarra simb\u00f3lica,\r\n<h2 id=\"heading_id_163\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9338_326747388\"><\/a><strong>Discurso de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_164\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22601_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nMURCIA 28 (12 m.).\u2014<em>Al levantarse a hablar D. Miguel de Unamuno es acogido con una gran ovaci\u00f3n.<\/em>\r\n\r\nCiudadanos, ciudadanas, mujeres y hombres todos de Murcia y de Espa\u00f1a <em>\u2014comienza diciendo el Sr. Unamuno\u2014:<\/em> \u00a1Qu\u00e9 de recuerdos despiertan en les recovecos de mi memoria! \u00a1Qu\u00e9 de recuerdosse agolpan en mi esp\u00edritu al volverme a ver en una tierra como \u00e9sta! Yo me acuerdo de que no empec\u00e9 tom\u00e1ndolas del todo en serio, que procur\u00e9 dar a estas fiestas un car\u00e1cter distinto al que ten\u00edan. Me parec\u00eda que estos Juegos florales, que hab\u00edan venido de Catalu\u00f1a y de Valencia, no eran lo que m\u00e1s falta hac\u00eda. Me parec\u00eda que lo que hac\u00eda falta eran cosas vitales y de trabajo. Quiz\u00e1 en eso me equivocaba un poco, porque es muy dif\u00edcil delimitar lo que es juego y lo que es trabajo, lo que es flor y lo que es fruto; fruto del trabajo, flor del juego. No s\u00e9 cu\u00e1l debe ser el preferido. Flor, fruto, trabajo, juego, juego del trabajo, trabajo del fruto. La planta, para nosotros, muere en el fruto, que es lo que nos comemos; pero quiz\u00e1 para ella misma muera en la flor, que es lo \u00faltimo que da. Fruto del trabajo, flor del juego. Es la misma historia del huevo y la gallina. \u00bfQu\u00e9 fue antes, el huevo o la gallina? Yo creo que ni una cosa ni otra, sino una tercera cosa, que fue antes que el huevo y que la gallina.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>SE TRABAJA M\u00c1S POR LA PASI\u00d3N QUE POR LA ACCI\u00d3N<\/em>\r\n\r\nEn aquella \u00e9poca yo estaba cerca de esta ciudad, en Cartagena, hace ya de esto treinta a\u00f1os. Fue la segunda vez que yo actuaba en una fiesta como esta de hoy, en que vuelvo en esta primavera y a esta ciudad de primor que es Murcia, y voy de nuevo a ver las flores y los frutos, el juego y el trabajo.\r\n\r\nEs muy c\u00f3modo hablar, como hablando de frutos, de acciones. Yo oigo hablar de ellas muchas veces. Unas veces es de Acci\u00f3n Republicana, y otras veces, de Acci\u00f3n Nacional.\r\n\r\nYo preferir\u00eda que en lugar de hablar de acciones me hablaran de pasiones. Trabajar, se trabaja m\u00e1s por la pasi\u00f3n que por la acci\u00f3n. Hay tierra y hay palabra, materia y esp\u00edritu. La palabra es esp\u00edritu. \u00bfEn qu\u00e9 t\u00e9rminos? En la concepci\u00f3n cristiana no es acci\u00f3n, sino misi\u00f3n. Su final es la contemplaci\u00f3n, no la acci\u00f3n. En la Sagrada Escritura se dice: \u201cEn principio fue el Verbo.\u201d\r\n\r\nVerbo, que es palabra; por la palabra se hace todo. Acci\u00f3n, acto hecho en el principio. Lo mismo que en la flor, en el principio es muy dif\u00edcil distinguir el hecho de la palabra, la acci\u00f3n de la pasi\u00f3n. Se habla como de hombres de acci\u00f3n de los que son hombres de palabra, porque ella es su acci\u00f3n. Los que hayan tenido la costumbre, rara en Espa\u00f1a, especialmente \u2014tengo que decirlo\u2014 entre los cat\u00f3licos, de leer con alguna asiduidad el Evangelio, recordar\u00e1n aquel pasaje en que el centuri\u00f3n de Cafarn\u00e1um dice a Cristo:\r\n\r\n\u2014Se\u00f1or, mi mozo est\u00e1 en casa paral\u00edtico, atormentado.\r\n\r\n\u2014Yo ir\u00e9 y lo sanar\u00e9.\r\n\r\n\u2014Se\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techado. Di solamente la palabra y sanar\u00e1. Yo\r\n\r\ntambi\u00e9n soy hombre de autoridad y digo: Vete, y se va. Ven, y viene. Mando a mis criados, y ellos realizan mis \u00f3rdenes. En vos conf\u00edo.\r\n\r\nY Cristo dijo:\r\n\r\n\u2014En mi vida he encontrado tanta fe.\r\n\r\nHombre de palabra, mandaba con su palabra. Los hombres de verdadera acci\u00f3n son hombres de palabra, Al mandar es ejecutor de la justicia. El otro, el ejecutante, que es una cosa material, ordinariamente verdugo. Por la palabra se hace la justicia.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>LA MEJOR PARTE DE LA POL\u00cdTICA ES LA LITERATURA<\/em>\r\n\r\nVuelvo a donde ven\u00eda. Vida y acci\u00f3n por la palabra, en la palabra, de la palabra. De la palabra pol\u00edtica, pol\u00edtica, acaso por oposici\u00f3n a la literatura. Yo no s\u00e9 si es mejor la pol\u00edtica o la literatura; pero s\u00ed s\u00e9 que la mejor parte de la pol\u00edtica es la literatura \u2014buena literatura, claro est\u00e1\u2014. Poes\u00eda tambi\u00e9n es pol\u00edtica, siempre que no sea la poes\u00eda de los poetas l\u00edricos, de esos poetas que dicen todas esas cosas curiosas en doble actividad, no tan doble como parece.\r\n\r\nRecuerdo algo que voy a referir hoy y que no todos conocer\u00e9is. C\u00e1novas del Castillo fue en sus comienzos literato, novelista, hasta poeta. Cuando era el que llamaban \u201cel Monstruo\u201d, una especie de amo de Espa\u00f1a, en 1883, escribi\u00f3 la biograf\u00eda de un pariente suyo, D. Seraf\u00edn Est\u00e9banez Calder\u00f3n, \u201cel Solitario\u201d, del que dec\u00eda que era \u201cla \u00fanica persona de este mundo a quien he pedido auxilio y protecci\u00f3n\u201d Como en aquel entonces el gran maldiciente D. Bartolom\u00e9 Jos\u00e9 Gallardo tuviera un pleito con C\u00e1novas de! Castillo, dijo que \u201cera un escritor alto, que llevaba camino de ser otro \u00e9l\u201d, refiri\u00e9ndose a \u201cel Solitario\u201d.\r\n\r\nC\u00e1novas, luego, comentando esto, dec\u00eda: \u201cNo sabr\u00eda yo hoy mismo c\u00f3mo pagarle su pretendido agravio. Acaso si se hubiera cumplido, harto m\u00e1s satisfecho estar\u00eda yo de m\u00ed mismo.\u201d Y \u00e9l, que dec\u00eda de Alfonso XIII \u201cmi Rey, y digo m\u00edo porque yo lo he hecho\u201d, declaraba con estas palabras que hubiera dado todo por ser otro Est\u00e9banez.\r\n\r\nEsto hoy se revive. Y es verdad que hace falta quien gobierne. Gobernar, en el sentido recto, directo, dirigir una nave. La nave es el Estado, empleada en met\u00e1fora, naturalmente, y aunque alguna vez la met\u00e1fora sea muy amplia. Todos conocer\u00e9is la de aquel orador franc\u00e9s que dec\u00eda: \u201cLa nave del Estado navega sobre un volc\u00e1n.\u201d Pero gobernar es dirigir el tim\u00f3n o gobernalle de una nave. Para que la nave se mueva hay que hinchar sus velas soplando con la palabra. M\u00e1s que al timonel es al hombre de palabra, poeta o profeta de respiraci\u00f3n, no de inspiraci\u00f3n, al que corresponde el gobierno de la nave. Gobernar con palabras. Homero gobernaba con palabras. Con palabras gobernaba Dante, el m\u00e1s grande forjador de la unidad italiana, en un poema, en un tratado de teolog\u00eda, en otro de pol\u00edtica, de pol\u00edtica tan profunda como la de la Monarqu\u00eda.\r\n\r\nLa labor de V\u00edctor Hugo fue la que m\u00e1s contribuy\u00f3 a derribar el segundo Imperio. Como las palabras de Carducci, el poeta civil de Italia \u2014porque si no es civil no es poeta\u2014. Es que con la palabra se hace y crea actualmente; \u00a1como que la palabra es la verdadera acci\u00f3n!\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>CREO EN LAS MURALLAS DE JERIC\u00d3<\/em>\r\n\r\nYo me acuerdo de que cuando en la frontera lanzaba voces, que eran voces ardientes, voces que a veces eran un ap\u00f3strofe a la mocedad espa\u00f1ola y otras eran en verso, un conocido pol\u00edtico, tambi\u00e9n en la emigraci\u00f3n, como yo, me dec\u00eda:\r\n\r\n\u2014\u00bfCree usted que con esas voces conseguir\u00e1 algo? \u00bfCree usted en la leyenda de las murallas de Jeric\u00f3?\r\n\r\nY yo le respond\u00ed:\r\n\r\n\u2014Creo como he cre\u00eddo en las murallas de Jeric\u00f3, murallas que fueron derribadas con palabras. Como lo que tengo que derribar son bambalinas, basta con el soplo de la respiraci\u00f3n.\r\n\r\nY as\u00ed fue. Y las bambalinas se vinieron abajo. Yo creo que aquellas hojas con palabras encendidas y alentadoras que yo lanzaba entonces desde el otro lado de la frontera han sacado a \u00e9sta mi pobre patria entonces de su situaci\u00f3n.\r\n\r\nTierra y lengua. Lengua en el m\u00e1s amplio sentido. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hay que unir tierra y lengua, materia y esp\u00edritu! Yo, que vivo hace cuarenta a\u00f1os en tierras de Castilla, mirando la paramera, viendo la soldadura del cielo y de la tierra, he sentido el eco del <em>M\u00edo Cid<\/em>, he sentido la uni\u00f3n del cielo y la tierra. La tierra, llena de cielo, y el cielo, henchido de tierra. Y he visto los atormentados personajes del Freso como hundidos en un barranco en que yo los ve\u00eda al resplandor de un rel\u00e1mpago, que luego Jehov\u00e1 detuvo un momento para fijarlo en el tiempo. Y al lado del Carri\u00f3n, el r\u00edo de Alonso de Beruete y de Jorge Manrique, he o\u00eddo sus cosas:\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>Nuestras vidas <\/em><em>s<\/em><em>on los r<\/em><em>\u00edo<\/em><em>s<\/em>\r\n\r\n<em>que van a parar al mar.<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\nPor esas aguas van las sales de los huesos de los que all\u00ed descansan; van al mar, acaso camino de Am\u00e9rica, adonde fueron sus antepasados. Permitidme tambi\u00e9n que recuerde, ya que estamos en una fiesta de versos, otros versos, no m\u00edos, sino el soneto de Garc\u00eda Tassara en el que dice que\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>... su primavera no volver\u00e1,<\/em>\r\n\r\n<em>s<\/em><em>u<\/em><em> invierno es eterno,<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n\u00a1No! El invierno no es eterno. Cuando se ha buscado, la primavera es la eterna. Durar\u00e1 lo que nuestra vida y despu\u00e9s de nuestra muerte.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>TODO Y NADA. SIEMPRE Y NUNCA. S\u00cd Y NO.<\/em>\r\n\r\nLos poetas del cielo so\u00f1aron frutos del trabajo, flor del juego en el m\u00e1s alto sentido de la vida. El Hacedor hizo la tierra jugando, y sigue jugando con nosotros. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer, si es cosa de juego! Carducci dijo: \u201cMejor es trabajando olvidar, sin indagarlo, este noble motivo del universo.\u201d Pero no puede ser; cuando se trabaja, se indaga. Muchas veces nos lanzamos a acciones para acallar voces interiores, voces llamando al \u00faltimo fin, que no es otro que la contemplaci\u00f3n, y entonces piensa uno en esas palabras que llegan a extra\u00f1arnos por terribles: \u201cTodo y nada.\u201d \u201cSiempre y nunca.\u201d Yo pienso tambi\u00e9n en estas dos palabras, que son, como aquellas, terribles y extra\u00f1as: \u201cS\u00ed y no.\u201d\r\n\r\nAhora, dejadme que en esta devoci\u00f3n m\u00eda yo os diga que lo m\u00e1s hondo que puede hacer la tierra y la lengua, carne y esp\u00edritu, es hacer patria. Lo mismo que el arado penetra en las entra\u00f1as de la tierra, remoz\u00e1ndola, para sacarle su fruto, as\u00ed nosotros debemos tambi\u00e9n remozar nuestra lengua, la lengua madre, para tener tambi\u00e9n en ella una hija nuestra. Esto lo sab\u00e9is aqu\u00ed, pueblo de huertanos trabajadores, con sed de agua y de otras comodidades. Despu\u00e9s de todo, la flor es con nosotros. La tierra ha tenido que nacer, tierra hija y lengua hija y madre. Hija o madre, es igual.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>UNA MUJER ES SIEMPRE MADRE, AUNQUE MUERA VIRGEN<\/em>\r\n\r\nSol\u00eda ser costumbre en estos actos dedicar unas palabras a las mujeres. No me gusta clamarlas, se\u00f1ores. Lo mejor que se puede llamar a un hombre es hombre. Pues a una mujer, mujer. Estas palabras eran una especie de flores por las que quedaban sujetas a un estado de inferioridad, y se dejaban las cosas serias para los hombres. Hoy, que ya se les ha concedido el voto, ya se les ha concedido todo. Est\u00e1n en las mismas condiciones que nosotros, tienen las mismas caracter\u00edsticas.\r\n\r\n\u00bfC\u00f3mo voy a ignorar que lo que m\u00e1s puede distinguir a vosotras de nosotros es la maternidad? Toda mujer tiene algo de madre desde su nacimiento. Es siempre madre, aunque muera virgen. Sucede en todas partes, y acaso m\u00e1s que en ninguna en Espa\u00f1a, donde tan honda y entra\u00f1ada est\u00e1 la maternidad, que hasta esas mozas sin familia, de esas pesta\u00f1as largas, pesta\u00f1as u\u00f1as de sus ojos, con las que a veces cogen un mosquito y lo devoran, tienen el sentido del pudor maternal. Lengua, madre o hija.\r\n\r\nLo mismo que los que trabaj\u00e1is la tierra, deteneos los que trabaj\u00e1is la lengua.\r\n\r\nYo, que muchas veces he pensado, he cre\u00eddo en los sentimientos de la mujer, creo que ha de ser un momento de una gran dulzura, cuando se llegue al fin de nuestra carrera, poder cerrar los ojos en el regazo de una hija que sea a la voz de nuestra madre y sonre\u00edr desde all\u00ed a la vida que pasa. \u00a1Que nos ayud\u00e9is, que se\u00e1is, verdaderas madres de la patria! As\u00ed lo espero. Creo que contribuir\u00e9is a hacer con nosotros esta Espa\u00f1a que nace. Creo en esta primavera en flor. Primavera mejor que cuando llega el fruto. Espiritualmente, la flor.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n<em>CUANTOS M\u00c1S A\u00d1OS CONTAMOS, M\u00c1S J\u00d3VENES SOMOS PARA EL PASO DE LOS SIGLOS.<\/em>\r\n\r\nPor eso, yo, que me burlaba de los Juegos Florales, a los que llamaba frutales o fruct\u00edferos, he venido aqu\u00ed a decir que quiz\u00e1 no estaba en lo cierto. He vuelto a mi oficio de anta\u00f1o, que viene de po\u00e9tico, de divagatorio y de pol\u00edtico, haciendo a mi manera pol\u00edtica, que la pol\u00edtica requiere algo de prof\u00e9tico. Yo no s\u00e9 si las palabras que he le\u00eddo de C\u00e1novas me las tendr\u00e9is alguna vez que aplicar a m\u00ed mismo. Creo que no. Creo que he logrado mis m\u00e1s \u00edntimas apetencias. En esto se enga\u00f1a tambi\u00e9n la gente. Hay quien cree de hombres que tienen apetencias de poder, y ellos lo que desean es ser maestros del bien decir. No est\u00e1 en mandar, en \u201csu\u201d mandar, por esp\u00edritu de palabra; que su palabra siga resonando despu\u00e9s que su boca se cierre y su lengua se pegue al paladar. \u00a1Aunque cualquiera conoce los repliegues del coraz\u00f3n de un hombre p\u00fablico!\r\n\r\nYo espero volver otra vez a esta ciudad, que m\u00e1s que ciudad es una gran alquer\u00eda, a la que el mayor encanto que le encuentro es que sus principales monumentos sean los montones de las verduras de su huerta; acaso venga a agitar otros sentimientos y pensamientos; pero por hoy tengo que volver al punto de partida, al fruto del trabajo, a la flor del juego. Vuelvo despu\u00e9s de este silencio a la antigua vida. Los a\u00f1os no cuentan; cuentan los siglos de tradici\u00f3n que llevamos en el esp\u00edritu. Cuantos m\u00e1s a\u00f1os contamos, m\u00e1s j\u00f3venes somos para el paso de los siglos. Ahora yo, m\u00e1s que nunca, veo y siento la ni\u00f1ez de Espa\u00f1a. No es la primavera, sino algo m\u00e1s pueril y primitivo. A vosotras, mujeres, que de estas cosas ten\u00e9is un sentido m\u00e1s \u00edntimo, os pido que coj\u00e1is a Espa\u00f1a, a la Rep\u00fablica, que ahora est\u00e1 en su infancia, y hag\u00e1is de ella vuestra hija, para que luego, cuando la sint\u00e1is como madre, nos reciba tambi\u00e9n como hija, sobre cuyo seno podamos reclinar la cabeza, sonriendo a la vida que pasa.\r\n\r\n<em>Una clamorosa ovaci\u00f3n acogi\u00f3 las palabras del Sr. Unamuno.<\/em>\r\n<h2 id=\"heading_id_165\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9340_326747388\"><\/a><strong>Sobre el pleito din\u00e1stico<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_166\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22603_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEn estas mismas columnas apareci\u00f3 el Jueves Santo <em>Una lecci\u00f3n de Historia<\/em>, por el Conde de Romanones, en el que este viejo pol\u00edtico liberal comentaba los cambalaches y conchabamientos de la Reina Gobernadora, do\u00f1a Mar\u00eda Cristina, viuda de Fernando VII, con su cu\u00f1ado D. Carlos \u2014Quinto para los tradicionalistas\u2014, y el conde liberal dec\u00eda que \u201csi bien por tal camino quedaba resuelto el pleito din\u00e1stico, no era menos cierto que resultaba vencida la causa de los que, siendo mon\u00e1rquicos, su monarquismo ten\u00eda como base la Constituci\u00f3n y el r\u00e9gimen parlamentario\u201d. Y en aquel art\u00edculo alud\u00eda el Conde a ciertos \u201c\u00a1dichosos manifiestos!\u201d\r\n\r\n\u00a1El pleito din\u00e1stico! El tal dichoso pleito nunca lo fue, en rigor, de legitimidad sucesorial, sino de doctrina pol\u00edtica. Fue la lucha entre el llamado tradicionalismo y el liberalismo, aquel liberalismo que los esp\u00edritus superficiales, a la moda del d\u00eda que pasa, declararon pecado de moda. Siempre lo cre\u00edmos as\u00ed, y nos lo ha corroborado una vez m\u00e1s cierto folleto que se dice \u201cestudio jur\u00eddico, hist\u00f3rico y pol\u00edtico\u201d, y se titula: <em>El futuro caudillo de la tradici\u00f3n <\/em><em>es<\/em><em>pa\u00f1ola<\/em>, y est\u00e1 escrito por D. Jes\u00fas de Cora y Lira, del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Folleto en que este tradicionalista de la tradici\u00f3n borb\u00f3nica carlista \u2014porque hay una tradici\u00f3n, acaso tan antigua, liberal\u2014 pone bien en claro el tal pleito.\r\n\r\nPues a vueltas del Reglamento de Felipe V. duque de Amjou, y de todo eso de la ley s\u00e1lica, y si se ha de <em>preferir<\/em> para la sucesi\u00f3n a los varones, sin <em>excluir<\/em> por ello a las hembras, y a vueltas de la Pragm\u00e1tica de Fernando VII \u2014tan odiado por los carlistas como por los liberales\u2014, se traen palabras del primer duque de Madrid, el Carlos VII de ese tradicionalismo, en que dec\u00eda que si \u201cla dinast\u00eda leg\u00edtima que nos ha servido de faro providencial estuviera llamada a extinguirse, la dinast\u00eda de mis admirables carlistas, los espa\u00f1oles por excelencia, no se extinguir\u00e1 jam\u00e1s\u201d. \u00bfY en qu\u00e9 fundan esos tradicionalistas del carlismo la ilegitimidad de la rama procedente de Isabel II, la que pretende ahora conchabamientos con los leales del viejo Alfonso Carlos I, que as\u00ed le llaman? No en t\u00e9rminos de derecho sucesorio, sino en que ha pactado con la Revoluci\u00f3n \u2014\u00a1vaya revoluci\u00f3n!\u2014, con el liberalismo, que es pecado, por ser el complejo de todas las nefandas herej\u00edas modernas, las condenadas en el famoso <em>Syllabu<\/em><em>s d<\/em>e P\u00edo IX.\r\n\r\nBien claro se le dice all\u00ed al nieto de Isabel II que aunque se arrepienta\u2026 \u201c\u00a1Qu\u00e9 dicha, qu\u00e9 gloria para todos, qu\u00e9 satisfacci\u00f3n para la Iglesia, ver a un arrepentido \u2014y m\u00e1s si es un pr\u00edncipe\u2014 atravesar las puertas de un monasterio buscando un refugio piadoso donde hacer penitencia, en pos de un consuelo y de una reconciliaci\u00f3n!\u201d S\u00ed pero, \u201cno pensar\u00e1 nadie \u2014prosigue\u2014 que ese hipot\u00e9tico arrepentimiento... ha de tener otro premio y otra recompensa que el perd\u00f3n de nuestro Se\u00f1or. Si del arrepentimiento hubiera de seguirse un bien material y terreno habr\u00eda una <em>habilidad<\/em>, pero no el dolor profundo y sincero del arrepentido.\u201d Y he aqu\u00ed al nieto de Isabel II, al que ha querido acaso casar la tradici\u00f3n carlista con la liberal, rechazado por ambas y a culpa de habilidades.\r\n\r\nY viene la descendencia del h\u00e1bil, y habla el folletista de \u201cla culpa de los padres\u201d. \u00bfCu\u00e1l la de los hijos, pobrecitos infantes? \u201cLos hijos que nacen \u2014escribe\u2014 de uniones ileg\u00edtimas no son responsables de los hechos de sus padres; pero siempre llevan grabado el estigma de sus progenitores; los que padecen enfermedades espec\u00edficas o alcoh\u00f3licas suelan engendrar seres llenos de alifafes y de lacras, y, sin embargo, no tienen \u00e9stos culpa de los vicios de los autores de su vida.\u201d As\u00ed el Sr. Cora. \u00bfY cu\u00e1l la culpa de los padres de esos infantes hoy proscritos? \u00bfCu\u00e1l otra que el terrible pecado original de la civilizaci\u00f3n moderna, revolucionaria, el liberalismo?\r\n\r\nEl folletista, refiri\u00e9ndose nominativamente a D. Juan de Borb\u00f3n y Batenberg, nacido en 1913, y a su hermano D. Gonzalo en 1914, pues a los otros dos los excluye por obvias razones pas\u00e1ndolos en piadoso silencio dice que no se sabe que hayan abjurado, y edad tienen para ello de la culpa de sus padres, y a\u00f1ade: \u201cSi los principios revolucionarios son un error condenado por la Iglesia, de que deben acusarse los que los profesan, \u00bfcabe duda de que por las respectivas (culpas) de esos Infantes, se incurri\u00f3 en las sanciones religiosas como pecadores y herejes?\u201d \u00a1Pobrecitos Infantes pecadores y herejes! Enfermedad la de la herej\u00eda liberal, mucho m\u00e1s grave que las meramente carnales que hayan podido heredar los otros. Que no hay hemofilia ni sordera peor que las del liberalismo. Y el liberalismo m\u00e1s grave el de habilidad, el maquiev\u00e9lico, como el de Fernando VII de 1820 a 1823, pues es pecado contra el Esp\u00edritu Santo para el que, seg\u00fan el sagrado texto, no hay perd\u00f3n. Graves, s\u00ed, grav\u00edsimos los liberalismos todos, pero el m\u00e1s grave el h\u00e1bil, pues resulta que por confundir el haber con el deber la habilidad se vuelve debilidad. \u00a1Terrible el liberalismo en que hemos sido engendrados tantos espa\u00f1oles del siglo de las luces revolucionarias! El que esto escribe oy\u00f3 estallar en su casa las bombas de los carlistas, y lleva en su sangre la herej\u00eda consentida.\r\n\r\nMiremos, pues, lo que hay debajo de este pleito que se dice din\u00e1stico, y como los conchabamientos entre Alfonso de Borb\u00f3n y Habsburgo-Lorena y Alfonso Carlos de Borb\u00f3n y Este no lograr\u00e1n casar el liberalismo con el carlismo, ni menos restaurar la Monarqu\u00eda, definitivamente, creemos, perdida, y m\u00e1s la absoluta, que una y otra tradici\u00f3n, la liberal y la carlista, rechazan de consuno. Y veamos c\u00f3mo la cura del llamado ahora cavernicolismo \u2014de derecha o de izquierda\u2014 no est\u00e1 en confusionarias novedades de moda, sino en el tradicional, genuino y castizo liberalismo espa\u00f1ol, her\u00e9tico, al que le falta aun por sacarle mucho jugo la Rep\u00fablica. Y que no es ni de izquierda ni de derecha \u2014\u00a1fatales t\u00e9rminos de caj\u00f3n!\u2014, sino de frente y de cara al sol de ma\u00f1ana.\r\n<h2 id=\"heading_id_167\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9342_326747388\"><\/a><strong>A<\/strong><strong>ctuaci\u00f3n y situaci\u00f3n pol\u00edticas<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_168\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22605_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>7<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfQue te aconseje en qu\u00e9 <em>j<\/em><em>u<\/em><em>v<\/em><em>e<\/em><em>ntud<\/em> has de situarte, o sea en qu\u00e9 partido te has de matricular? \u00a1A buena parte, muchacho! Porque t\u00fa andas al husmo de la brisa \u2014o ventarr\u00f3n\u2014 que pasa, y a falta de vocaci\u00f3n buscas colocaci\u00f3n. Lo que es muy natural y muy hist\u00f3rico; pero \u00bfllamarme a consejo a m\u00ed? Vamos, sin embargo, a hablar de eso que llaman pol\u00edtica en sentido diferencial, estrecho o, si quieres, t\u00e9cnico.\r\n\r\nHasta nueve partidos, o mejor clientelas, republicanos gubernamentales \u2014que aspiran a gobernar desde el Poder, enti\u00e9ndase\u2014 conocemos, y que son \u2014los cito en un orden cualquiera\u2014: socialista, radical-socialista, radical, federal, acci\u00f3n republicana, al servicio de la Rep\u00fablica, republicano conservador, liberal-democr\u00e1tico y progresista. Sin que asegure que no dejemos fuera alg\u00fan otro partido o cacho de \u00e9l. Y que dan, claro, los que llaman extremos, ya de izquierda, ya de derecha, seg\u00fan esta tan c\u00f3moda clasificaci\u00f3n espacial. Y especial. \u00bfSus diferencias program\u00e1ticas? No ser\u00e9 yo \u2014\u00a1l\u00edbreme Dios!\u2014 quien me atreva a se\u00f1alarlas. Les temo, adem\u00e1s \u2014llevo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de catedr\u00e1tico oficial\u2014, a los programas o pr\u00f3logos, ateni\u00e9ndome mejor a los <em>metagramas<\/em> o ep\u00edlogos. No el \u201c\u00bfque venimos a hacer?\u201d de apertura de curso, sino el \u201cesto hemos hecho\u201d de cierre de \u00e9l. Yo no s\u00e9 bien en qu\u00e9 se diferencian ideol\u00f3gicamente unos de esos partidos de los otros, ni s\u00e9 si sus partidarios lo saben. Acaso los federales, que tienen su Cor\u00e1n y su Mahoma. Aunque hay que decir, en su abono, quee son los m\u00e1s consecuentemente liberales. Y todo lo dem\u00e1s de derechismo o izquierdismo no son m\u00e1s que vaciedades.\r\n\r\nY vamos a lo de situarte. Habr\u00e1s le\u00eddo que uno de los caudillos de uno de esos partidos dijo una vez esto: \u201cYo estoy donde estaba.\u201d Lo cual es cosa de situaci\u00f3n y no de actuaci\u00f3n, es cosa de estar y no de ser. Habr\u00eda sido cosa de ser y no de estar si hubiera, dicho: \u201cYo soy el que era.\u201d Y para seguir siendo el que se era es preciso muchas veces dejar de estar donde se estaba. Porque \u2014tengo que repet\u00edrtelo\u2014 actuar no es situarse, ni la actuaci\u00f3n es situaci\u00f3n. Ni es conveniente sacrificar la esencia a la estancia, el ser al estar. Y en cuanto a esto mismo del ser...\r\n\r\nPermite que te cite \u2014y no me lo tomes a pedanter\u00eda de profesional de helenismo \u2014aquella admirable y honda sentencia de P\u00edndaro cuando dec\u00eda: \u201cHazte el que eres.\u201d \u00a1Hazte el que eres! Porque lo que se es, es un producto del hacerse, de lo que uno se hace. Cada esp\u00edritu humano es un hecho, y un hecho en gran parte de s\u00ed mismo. Cada cual es su propio hecho y su propio hacedor, (Acaso convendr\u00eda desgajar el t\u00e9rmino <em>hechor<\/em> de sus compuestos bienhechor y malhechor, y decir que uno es su hecho y su hechor.) Cada esp\u00edritu humano es un hecho \u2014no un suceso\u2014 hist\u00f3rico y un hacedor hist\u00f3rico. Y la Historia no es un punto est\u00e1tico, sino una l\u00ednea din\u00e1mica. L\u00ednea que no es menester que sea recta. Es m\u00e1s viva una curva esf\u00e9rica, o el\u00edptica, o parab\u00f3lica, o hiperb\u00f3lica, o espiral, o como sea. Lo que hay que conservar es la l\u00ednea. La consecuencia lineal es tan consecuente como la puntual, y es m\u00e1s viva. Consecuencia, bien lo sabes, supone secuencia, seguimiento, y lo que se est\u00e1, lo puntual, no se sigue. Estar, pues, donde se estaba no es consecuencia, sino paro. O parada.\r\n\r\nMe dir\u00e1s que t\u00fa todav\u00eda no te has hecho, no te has podido hacer. Y que es precisamente lo que buscas. Pero para ello lo que tienes que hacer es actuar y no situarte. Y actuar en tu caso y a tu edad es, sobre todo, pensar. D\u00e9jate, pues, de programas de partidos y piensa la democracia, y la conservaci\u00f3n, y la tradici\u00f3n, y el radicalismo, y el progreso, y la sociedad y el liberalismo..., piensa la Historia. No la concepci\u00f3n materialista de la Historia, sino la Historia misma. Y aunque me acuses de paradojista, o de conceptista, te dir\u00e9 que es mejor darse a la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, o sea de la realidad exterior.\r\n\r\nYa s\u00e9, ya s\u00e9 lo que me dir\u00e1s, y es que en este sentido que sol\u00e9is llamar idealista, y que es el m\u00e1s realista de todos, te sientes llamado, te sientes con vocaci\u00f3n a los ideales que se llaman extremos, al comunismo una veces, al fajismo otras. Acude, pues, a tu vocaci\u00f3n y piensa la Historia conforme a ella, que ya se enderezar\u00e1 tu pensamiento. Aunque ello, claro est\u00e1, te impida situarte. No comprendo una juventud gubernamental como no sea la de los meritorios. Y esto, bien lo sabes, no es cosa de vocaci\u00f3n, sino de colocaci\u00f3n.\r\n\r\nPiensa nuestra historia, la historia espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, piensa la historia de nuestros partidos y sentir\u00e1s cuan vac\u00eda de sentido hist\u00f3rico est\u00e1. Y que los partidos que se llaman por antonomasia hist\u00f3ricos son los menos hist\u00f3ricos. Y te dar\u00e1s cuenta de c\u00f3mo lo m\u00e1s propio del republicanismo hist\u00f3rico ha sido conservar la Monarqu\u00eda, y c\u00f3mo \u00e9sta cay\u00f3 al empuje de otras fuerzas menos <em>puntuales<\/em>. Porque el republicanismo hist\u00f3rico estaba frente a la Monarqu\u00eda; estaba, pero no era; se situaba m\u00e1s que actuaba. Porque no puede llamarse actuaci\u00f3n a aquellas pobres conspiraciones sin verdadera respiraci\u00f3n. La historia del republicanismo apartaba a la Rep\u00fablica de la historia de Espa\u00f1a. El partido republicano era una situaci\u00f3n.\r\n\r\nClaro est\u00e1 que no he de pretender mostrarte a esa novena de partidos en una l\u00ednea de derecha a izquierda o de delante a detr\u00e1s, pues ser\u00eda acaso m\u00e1s adecuado presentarlos ramificados y hasta con entrecruzamientos de las ramas. Y en cuanto a m\u00e1s o menos radicales, como radical viene de ra\u00edz, habr\u00eda que averiguar cu\u00e1les son las ra\u00edces de una concepci\u00f3n pol\u00edtica. De que hay que arrancar algo radicalmente, de ra\u00edz, se ha sacado un arranque radical, como de la frase de que falta materialmente tiempo, se ha sacado el disparate de que falta tiempo material. Y en todo caso, distinguir palabras es distinguir conceptos.\r\n\r\nCon esto, seg\u00fan ves, no tiro tanto a marcarte un m\u00e9todo de tratar los problemas pol\u00edticos como un estilo de tratarlos. Y si me dijeres que esto no pasa de literatura pol\u00edtica, te dir\u00e9 que lo otro, si es algo, es pol\u00edtica literaria. Total: \u00a1empate! Que as\u00ed act\u00fao sin tener que situarme. Y procuro actuar aclarando con el lenguaje el pensamiento de historia.\r\n<h2 id=\"heading_id_169\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9344_326747388\"><\/a><strong>La consumaci\u00f3n de los tiempos<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_170\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22607_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nOtra vez m\u00e1s, dejando gacetillas de la actualidad que pasa, nos es menester asomarnos a documentos de la posibilidad que siempre queda. Y hacer esfuerzo por penetrarlos. Mucho importa la limpieza de sangre y de intenci\u00f3n, pero importa m\u00e1s acaso la limpieza de pensamiento y de raz\u00f3n. Y es el lenguaje el que los limpia.\r\n\r\nEl liberalismo es un m\u00e9todo \u2014y no solo de gobierno\u2014 y a la vez es un estilo. Todo m\u00e9todo es estilo, y todo estilo es m\u00e9todo. Camino para recorrer el viaje sin fin y sin posada \u00faltima. Y el liberalismo es un m\u00e9todo, es un estilo espiritual. Liberalismo es espiritualismo. Espiritualismo, mejor aun que idealismo. Que hay idealismo materialista. Y mec\u00e1nico. Esp\u00edritu no es m\u00e1quina. Historia no es mec\u00e1nica. Y si se dijo que el progreso lo hacen las cosas y no los hombres, es que no se quiso ver que la cosa suprema es el hombre movido de hambre de libertad. Si hay una doctrina sedicente, concepci\u00f3n materialista de la historia, mas no ser\u00eda sino muy atinado hablar de una concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, que hasta la f\u00edsica entra en la psicolog\u00eda, o sea, la naturaleza en la historia. \u00bfBiolog\u00eda? No, sino primera biograf\u00eda. Pero par\u00e9monos a esto de -logias y -graf\u00edas.\r\n\r\nLa biolog\u00eda guarda con la biograf\u00eda poco m\u00e1s o menos la relaci\u00f3n que la geolog\u00eda con la geograf\u00eda \u2014la humana, se entiende\u2014, o que la cosmolog\u00eda \u2014producto escol\u00e1stico y abstracto\u2014 con la cosmograf\u00eda. A la sociolog\u00eda, tambi\u00e9n escol\u00e1stica, podr\u00edamos oponer una sociograf\u00eda, que no es sino la historiograf\u00eda. Y lo que se llama teolog\u00eda, cuando es algo vivo, humano, espiritual, hist\u00f3rico, es propiamente teograf\u00eda, descripci\u00f3n del Dios de los dioses que nos hemos pensado. La biolog\u00eda quiere hacer del hombre una cosa, una cosa sujeta a la necesidad de vivir; pero la biograf\u00eda nos le muestra un hombre, un hombre due\u00f1o de la libertad de pensar. Y sobre todo de pensarse. Y la libertad de pensar y de pensarse \u2014que no hay que confundir con el vulgar librepensamiento a comp\u00e1s y escuadra\u2014 es el cimiento del liberalismo, m\u00e9todo y estilo.\r\n\r\n\u00bfQue el liberalismo pas\u00f3 ya de moda? Nunca fue de ella. El liberalismo ni es ni ha sido cosa de moda. No es moderno, de ninguna \u00e9poca, sino de siempre, sempiterno. No es su prez modernidad, sino sempiternidad. Y con ello, aboriginalidad. Porque lo que es siempre, sempiterno, es lo aborigen, lo originario de una historia cualquiera. Que no son propiamente abor\u00edgenes los prehist\u00f3ricos \u2014si es que los hay\u2014, los meros salvajes, los hipot\u00e9ticos trogloditas que no se pensaban de tal o cual pueblo, con su propia tradici\u00f3n. Ya en el totem alboreaba la libertad de pensamiento. Y el bisonte m\u00e1gico de la cueva de Altamira apenas si tiene que ver con el bisonte de carne que hartaba las tripas de aquellos cavern\u00edcolas ib\u00e9ricos. Los que pintaron aquellas pinturas eran ya liberales, Los otros, los no liberales, se reducen a besar las pinturas que hicieron aqu\u00e9llos. Para \u00e9stos, para los no liberales, las creaciones del esp\u00edritu, del pensamiento libre, se convierten en fetiches y amuletos. El que herr\u00f3 su caballo para mejor poder cabalgar en \u00e9l, no recoge la herradura, ya ro\u00f1ada y rota, para que le sirva de amuleto. Ni el que se crucific\u00f3 hace de la cruz un fetiche. Es decir: un hechizo. El liberalismo, sempiterno y aboriginal, rechaza toda hechicer\u00eda.\r\n\r\n\u00bfTradici\u00f3n? \u00bfHabr\u00e1 que repetirlo otra vez? Tradici\u00f3n \u2014<em>traditio<\/em>\u2014 es trasmisi\u00f3n, y la trasmisi\u00f3n no es lo trasmitido \u2014la <em>traditio<\/em> no es lo <em>traditum<\/em>\u2014, como la producci\u00f3n no es el producto. Y trasmisi\u00f3n que no cambia trasmitiendo lo trasmitido es cosa muerta, servil. \u00bfTradici\u00f3n de libertad y de liberalismo? De siempre que hay historia. Y lo es en Espa\u00f1a desde que hay Espa\u00f1a, toda la de antes de Recaredo, como lo es toda la que sigui\u00f3 a \u00e9ste y en entra\u00f1ada continuidad. Que tradici\u00f3n es continuaci\u00f3n. Felipe II fue, en el fondo, tan liberal y, en rigor de dial\u00e9ctica, tan hereje como los arrianos visigodos. No le vali\u00f3 al Pontificado, sino que se vali\u00f3 de \u00e9l el hijo del Emperador, que orden\u00f3 al Condestable de Borb\u00f3n la entrada en Roma, a que se sigui\u00f3 el saqueo. Y los Borbones, aun en la tradici\u00f3n de Luis XIV de Francia \u2014\u201cel Estado soy yo\u201d\u2014, civiles, esto es, liberales, aun a su pesar. Entre ellos el gazmo\u00f1o Carlos III. El ultramontanismo fue en Espa\u00f1a ultramontano, de allende los montes. Y aun en doctrina \u2014en doctrina doctrinaria\u2014 el ultramontanismo espa\u00f1ol, lo que luego se llam\u00f3 integrismo, nos vino de Francia. Y es muy significativo que a apoyar con las armas el absolutismo de Fernando VII, el genuino rey absoluto de Espa\u00f1a, vinieran los cien mil hijos de San Luis. De San Luis de Francia, ya que no le apoyaran los hijos de San Fernando.\r\n\r\nLo que se llama ordinariamente tradicionalismo es una doctrina dogm\u00e1tica, esto es, cuajada o solidificada y sin fluidez. Sus postulados doctrinales son otros tantos t\u00e9mpanos, cuajarones de hielo. Y los t\u00e9mpanos, el agua helada y solidificada, pesan menos que el agua fluida y corriente. El agua corriente de un r\u00edo pesa m\u00e1s que el hielo y corre mejor sin perder su continuidad la vena. La presa de un molino detiene a los t\u00e9mpanos, pero pasan sobre ella las aguas vivas. Y en saltos mueven turbinas. Por otra parte, los t\u00e9mpanos del tradicionalismo dogm\u00e1tico son arrastrados por la corriente viva de la historia, que los trasporta y que a la vez los va derritiendo por su base. Entre nosotros, en Espa\u00f1a, el tradicionalismo tradicional est\u00e1 continuamente socavado por el liberalismo, tan tradicional como \u00e9l. Y de aqu\u00ed que el puro, el neto, sea cada vez m\u00e1s un bicho raro. Un ser fant\u00e1stico so\u00f1ando siempre en un siglo futuro que siente que no ha de venir sino en la consumaci\u00f3n de los tiempos, en la fin del mundo.\r\n<h2 id=\"heading_id_171\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9346_326747388\"><\/a><strong>A<\/strong><strong>niversario de la Rep\u00fablica. Un discurso de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_172\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22609_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nSALAMANCA 14 (11 n.).\u2014<em>Uno de los actos m\u00e1s brillantes celebrado<\/em><em>s <\/em><em>hoy ha sido el organizado en la Universidad por los estudiantes. Primeramente, el estudiante don Jos\u00e9 Carrasco pronunci\u00f3 breves palabras, recordando la intervenci\u00f3n de los escolares en el advenimiento de la <\/em><em>R<\/em><em>ep\u00fablica.<\/em>\r\n\r\n<em>El gobernador civil, Sr. Joven Hern\u00e1ndez, dijo que en estos momentos se <\/em><em>s<\/em><em>ent\u00eda y consideraba un alumno m\u00e1s, y que ven<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a a escuchar con recogimiento al maestro Unamuno. Salud\u00f3 a los estudiantes que le hab\u00edan invitado a tomar parte en el acto. Agradeci\u00f3, en nombre del Gobierno de la Rep\u00fablica, el homenaje que se la estaba tributando.<\/em>\r\n\r\n<em>Habl\u00f3 despu\u00e9s D. Miguel de Unamuno. Al levantarse el sabio profesor, el p\u00fablico, puesto en pie, le tribut\u00f3 una gran ovaci\u00f3n, oy\u00e9ndose vivas a Unamuno, a la Rep\u00fablica y a Espa\u00f1a.<\/em>\r\n\r\n<em>El Sr. Unamuno pronunci\u00f3 el siguiente discurso:<\/em>\r\n\r\nSe\u00f1oras y se\u00f1ores, estudiantes de Espa\u00f1a: Al venir a conmemorar el primer aniversario del advenimiento de la Rep\u00fablica en Espa\u00f1a en esta santa casa (no hay santidad como la del estudio y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica); al venir a esta Universidad, en esta escuela salmantina, me conviene hacer un brev\u00edsimo, muy breve examen de conciencia; una breve, brev\u00edsima revista hist\u00f3rica.\r\n\r\nFue en 1890 \u2014pronto har\u00e1 cuarenta y dos a\u00f1os\u2014 cuando llegu\u00e9 a esta Universidad salmantina. La encontr\u00e9, como la ciudad toda, hondamente perturbada por luchas de car\u00e1cter pol\u00edtico; pol\u00edtico, y hasta cierto punto profesional. Acababa, de morir un prestigioso profesor de esta casa, a quien no pude conocer; y acababa de morir fuera del seno de la Iglesia cat\u00f3lica, en que hab\u00eda nacido y vivido, lo cual dio lugar a ciertas modificaciones en su entierro, que no fue acompa\u00f1ado por todo lo que ordinariamente ha acompa\u00f1ado aqu\u00ed a los profesores de esta escuela. Y trajo esto una profunda divisi\u00f3n, una lucha, no ya entre los maestros y alumnos, sino que se extendi\u00f3 a toda la ciudad. Cuando yo llegu\u00e9, tom\u00e9 parte en aquella lucha pol\u00edtica, que viv\u00edan entonces profundamente las masas, los escolares, los ciudadanos todos de Salamanca.\r\n\r\nNaturalmente que esto no ten\u00eda repercusi\u00f3n en las calles. Todos pueden decir que ninguno de nosotros, absolutamente ninguno, aprovechamos jam\u00e1s la c\u00e1tedra, santidad que todos respet\u00e1bamos, para propagandas de cierta clase. Por aqu\u00ed han pasado toda clase de gentes: sacerdotes, regulares, hasta alg\u00fan obispo he tenido en mi clase. Jam\u00e1s nadie podr\u00e1 decir que dentro de la clase se hicieron propagandas de ninguna \u00edndole.\r\n\r\nComo os digo, vine en \u00e9poca en que estaba hondamente conmovida la ciudad. Y tom\u00e9 parte en la lucha, no s\u00f3lo en aquella lucha, sino que, a poco de llegar, me incorpor\u00e9 al movimiento obrero. Y vosotros sab\u00e9is que tanto como esta casa y mi c\u00e1tedra ha sido una de mis tribunas la Casa del Pueblo, instalada en el Arco de la Lapa, y en ella yo he ido dejando grandes pedazos de mi alma. Tambi\u00e9n sab\u00e9is que si alguna vez llegaron a ocupar esta tribuna elementos obreros, fue en mis tiempos, para que se oyera su voz, que nos aleccionara, porque ellos saben de otras lecciones que nosotros ignoramos.\r\n\r\nVino luego aquella \u00e9poca de hondo recuerdo en que fui elevado al Rectorado de esta Universidad. Tambi\u00e9n entonces empezaron las luchas, y por cierto me encontr\u00e9 con que reg\u00eda la di\u00f3cesis un obispo, con el que me enfrent\u00e9 en las luchas algunas veces. Nos arregl\u00e1bamos bastante bien. Y eso que no dejaba de haber ciertas gestiones para ver si me pod\u00eda apartar de este puesto no por otra causa que la de mi herej\u00eda. Sin embargo, hay que decir que gracias a la prudencia o a la sagacidad de do\u00f1a Mar\u00eda Cristina de Habsburgo y Lorena no lleg\u00f3 a haber m\u00e1s cuestiones personales. Entonces, en todo el tiempo que yo estuve rigiendo esta Universidad, hab\u00eda una gran neutralidad oficial. Cada cual acud\u00eda a los actos conforme a sus convicciones. Yo no acud\u00eda a ninguno de ellos. Y ved c\u00f3mo cuando yo llegu\u00e9 hab\u00eda una lucha por si el enterramiento de aquel ilustre profesor iba a cumplir o no el rito. Siendo yo rector, fallecieron fuera del seno de la Iglesia dos doctores de esta casa. El Claustro de esta Universidad asisti\u00f3 a dos entierros civiles.\r\n\r\nContinuaba la lucha, y continuaba yo fuera de aqu\u00ed, prosiguiendo la batalla que hab\u00eda comenzado, cuando vino aquel hombre a quien quiero recordar, y a cuyo lado me sent\u00e9 alguna vez en este mismo sitio, cuando pronunciaba alg\u00fan discurso que redact\u00e9 yo. Vino despu\u00e9s el pleito de las responsabilidades. La diferencia fundamental entre un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico y un r\u00e9gimen republicano es que la soberan\u00eda sea o no sea responsable. Y yo o\u00ed de labios de aquel a quien me he referido que estaba dispuesto a renunciar a todo y hacerse responsable. Era un pleito de responsabilidades. Para defender la irresponsabilidad, la tr\u00e1gica irresponsabilidad, vino la Dictadura. No bien se estableci\u00f3 en nuestra patria, me encontraba yo en una ciudad castellana, en Palencia, y cuando casi todo el mundo, de un lado y de otro, la recib\u00eda con cierto regocijo, el mismo d\u00eda me alc\u00e9 contra ella. Me bast\u00f3 ver aquel manifiesto en que se hablaba de orden y castas. Castas, no. Un pueblo libre no puede estar sometido al dominio o a la direcci\u00f3n de una casta cualquiera o de una clase social, econ\u00f3mica o profesional. Castas, nunca. Me levant\u00e9 y empec\u00e9 una lucha contra la Dictadura, que pretend\u00eda guardar la responsabilidad del Monarca; que, en realidad, trataba de establecer su propia irresponsabilidad.\r\n\r\nY vino aquel d\u00eda, para m\u00ed inolvidable, en que sal\u00ed de esta ciudad, a consecuencia de uno de aquellos escritos, en que procuraba levantar el \u00e1nimo de los ciudadanos espa\u00f1oles y, sobre todo, de la juventud espa\u00f1ola, en la que esperaba m\u00e1s que en nadie, porque sent\u00eda dentro de m\u00ed el renacimiento de la juventud, ya lejana. Nunca olvidar\u00e9 aquel 21 de febrero de 1924, cuando fui arrancado de mi casa, a los cincuenta a\u00f1os justos del d\u00eda en que tambi\u00e9n en mi hogar en Bilbao, ca\u00edan las primeras bombas de los carlistas. Nunca olvidar\u00e9 aquel d\u00eda... Nevaba; sal\u00eda de esta ciudad, de esta Universidad, escoltado por el cari\u00f1o y por el aplauso de los estudiantes de Salamanca, a los que hab\u00eda contribuido a formar su vida. Y all\u00ed desde el destierro, primero en aquella bendita isla de Fuerteventura, que siempre recordar\u00e9 con gran emoci\u00f3n; despu\u00e9s, en Par\u00eds; luego, en la frontera, dando vista a la monta\u00f1a de mi nativa tierra vasca, y m\u00e1s tarde aqu\u00ed, continu\u00e9 esta lucha, continu\u00e9 siempre esperando en vosotros, esperando siempre aquel movimiento, que cayera aquella decoraci\u00f3n. Porque no era m\u00e1s que una decoraci\u00f3n.\r\n\r\nBast\u00f3 la voz de la juventud espa\u00f1ola para derribar completamente aquella decoraci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n no recuerda las luchas estudiantiles en Madrid y en toda Espa\u00f1a? \u00bfAquello que se llam\u00f3 el art\u00edculo 53, en que se trataba de establecer, no la libertad de ense\u00f1anza, sino un privilegio?\r\n\r\nLa lucha en derredor del art. 53, en que se form\u00f3 la divisi\u00f3n entre los mal llamados estudiantes cat\u00f3licos y los otros (esto de los estudiantes cat\u00f3licos naci\u00f3 en tiempos de Sili\u00f3, cuando se trataba de la autonom\u00eda universitaria, entendida de un modo que acaso hubiera mantenido la verdadera libertad de la Universidad espa\u00f1ola); aquella lucha tom\u00f3 algunas veces caracteres harto violentos, y pas\u00f3 el tiempo. Cay\u00f3 aquella primera Dictadura, que fue sustituida por otra, m\u00e1s blanca, acaso m\u00e1s transigente. No olvidar\u00e9 nunca aquel 21 de febrero de 1924, enlazado con el d\u00eda en que, casi por la misma fecha, volv\u00eda a entrar, acompa\u00f1ado por el latido de vuestros corazones y de vuestro entusiasmo, en esta ciudad, en esta santa casa, para reintegrarme a mi magisterio de la ense\u00f1anza. Esta casa, en la que se habl\u00f3 tanto de tradici\u00f3n \u2014se habla muy bien\u2014; pero la tradici\u00f3n de esta Universidad, a pesar de que se la llam\u00f3, por unos, \u201cfortaleza de la ignorancia\u201d, y por otros, \u201cciudad fant\u00e1stica\u201d, la tradici\u00f3n de esta Universidad no es sino de lucha, de encuentro de opiniones.\r\n\r\nAqu\u00ed fue perseguido por la Inquisici\u00f3n fray Luis de Le\u00f3n. Aqu\u00ed hubo enconadas luchas continuamente. Aqu\u00ed no hubo nunca un dominio absoluto de ninguno los bandos. Aqu\u00ed \u2014hay que decirlo\u2014 no se consigui\u00f3 establecer unificaci\u00f3n. Sali\u00f3 de aqu\u00ed un Mu\u00f1oz Torrero, sacerdote, que fue presidente de las Cortes de C\u00e1diz en 1812, y \u00e9sta fue siempre una c\u00e1tedra, una escuela combatida por grandes disensiones. En la antigua capilla de la Universidad, las pinturas de cuyo retablo est\u00e1n hoy en la catedral vieja, vi un cuadro que representa a Santa Catalina, y est\u00e1 toda ella desgarrada por una rueda de cuchillos y navajas. As\u00ed es la vida de todo el que se dedica al estudio y a la investigaci\u00f3n. As\u00ed es la lucha de todo centro donde hay una verdadera vida intelectual. Hoy tambi\u00e9n hay una lucha, y ahora tengo que deciros una cosa, que es de reconocimiento: llevamos un a\u00f1o de r\u00e9gimen republicano, y aun cuando yo, por otros deberes, he estado alejado de esta casa y no puedo estar aqu\u00ed con frecuencia, porque estoy disfrutando un peque\u00f1o enchufe... <em>(Risas.)<\/em>, he podido enterarme de todo lo ocurrido en este a\u00f1o, de todo cuanto ha pasado en este primer curso de la Rep\u00fablica.\r\n\r\nLa asiduidad, la regularidad, la asistencia de los estudiantes ha sido ejemplar, como no hab\u00eda ocurrido nunca. En d\u00edas tradicionales, en que por retozos de mocedad se iban por ah\u00ed los mozos, a jugar, este a\u00f1o se ha entrado regularmente en clase.\r\n\r\nY aun dir\u00e9 m\u00e1s. En una de aquellas alteraciones, tan frecuentes en la Facultad de Medicina, una vez, un poco encolerizado, me revolv\u00ed contra un grupo de estudiantes, y les dije que llevaban zamarra y que tocaban la bandurria. Y casi todos ellos eran de la misma regi\u00f3n. Pues es sabido que aquello ha desaparecido hoy y que de aquella regi\u00f3n son los que m\u00e1s se han distinguido por su amor a la Universidad.\r\n\r\nY ahora quiero recordar tambi\u00e9n unas palabras que pronunci\u00e9 aqu\u00ed el primer d\u00eda de este curso y que tuvieron una cierta repercusi\u00f3n en toda Espa\u00f1a, y aun fuera de ella, sobre todo en los o\u00eddos de cierto se\u00f1or, al que me consta que le hicieron impresi\u00f3n. Aqu\u00ed, cuando se abri\u00f3 este curso, habl\u00e9 en nombre de \u201cSu Majestad Espa\u00f1a\u201d, y como las gentes se apegan a ciertas palabras nada m\u00e1s que por un valor tradicional que tienen, no entendieron bien lo que yo que yo quer\u00eda decir con \u201cMajestad\u201d. Saben los que tienen alg\u00fan conocimiento de Humanidades, que \u201cmajestad\u201d es \u201cmayestad\u201d, es \u201cmayoridad\u201d; es decir, lo que est\u00e1 por encima de todo y corresponde a la soberan\u00eda. Y al decir \u201cSu Majestad Espa\u00f1a\u201d, quer\u00eda decir que hoy no hay majestad, que no hay m\u00e1s soberan\u00eda que la de Espa\u00f1a, que la del pueblo espa\u00f1ol. Es lo que se llama la soberan\u00eda popular, por la cual todos, en cuanto tengamos conciencia de ciudadan\u00eda y de espa\u00f1olidad, todos somos soberanos.\r\n\r\nDec\u00eda Cristo: \u201cEl reino de Dios est\u00e1 en vosotros.\u201d Y yo os digo que la Rep\u00fablica de Espa\u00f1a est\u00e1 en vosotros. No est\u00e1 fuera de nosotros, ni est\u00e1 sobre nosotros, sino que est\u00e1 en nosotros. <em>(Muy bien. Aplausos.)<\/em>\r\n\r\nPero esta soberan\u00eda del pueblo espa\u00f1ol, esta soberan\u00eda que ha recobrado Espa\u00f1a, no es irresponsable. Ninguno de nosotros somos irresponsables. Al contrario. En virtud de esa otra soberan\u00eda somos mucho m\u00e1s responsables, y pesa sobre todos una responsabilidad muy grande. La soberan\u00eda es responsabilidad, y es disciplina. Disciplina \u2014vosotros lo sab\u00e9is\u2014 viene de \u201caprender\u201d. Ense\u00f1ando se aprende..., \u00a1ah, naturalmente!, y aprendiendo se ense\u00f1a. Yo he ense\u00f1ado aqu\u00ed a generaciones de muchachos de esta nuestra Espa\u00f1a. Pero ellos me han ense\u00f1ado a ense\u00f1arles. Y al ense\u00f1arme a ense\u00f1arles, me han ense\u00f1ado a aprender.\r\n\r\nYo, pues, que he aprendido con vosotros a ense\u00f1ar, os digo que tenemos en nuestras manos a Espa\u00f1a, y no podemos entregarla a una Dictadura irresponsable, o a una oligarqu\u00eda, o a unas castas, o a una clase, o a un partido. No; tenemos que hacer que se salve. No salv\u00e1ndonos nosotros, sino salvando a los dem\u00e1s. Todos somos corresponsables. Todos tenemos la responsabilidad del momento. Espero, pues, que de esta santa casa salga, merced al r\u00e9gimen republicano, la conciencia de la responsabilidad de Espa\u00f1a ante la Historia.\r\n\r\nA nuestra Espa\u00f1a le queda todav\u00eda una labor que hacer. Vosotros, cultivando el estudio y la ciencia, har\u00e9is que se ensalce su prestigio. Yo espero que la reponsabilidad, la disciplina, que corresponden a nuestro deber, hagan que Espa\u00f1a cumpla su misi\u00f3n de difundir la libertad, la justicia, la hermandad y la fe por el mundo entero.\r\n\r\nY ahora, refrescados por esta fiesta, volved al trabajo. Trabajar es orar. El que da con el mazo, ruega a Dios. Y Dios le oye. Asentemos una Rep\u00fablica de hombres libres, responsables y disciplinados, y como dec\u00eda Cristo, hagase la luz, para que podamos encaminar al fin a esta Espa\u00f1a por un camino de gloria.\r\n\r\n<em>Al terminar su discurso, el s<\/em><em>e<\/em><em>\u00f1or Unamuno fu<\/em><em>e<\/em><em> objeto de u<\/em><em>na <\/em><em>clamorosa ovaci\u00f3n y de entusia<\/em><em>s<\/em><em>tas v\u00edtores.<\/em>\r\n<h2 id=\"heading_id_173\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22611_1986339544\"><\/a><strong>Unas cuartillas de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_174\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22613_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nSALAMANCA 14 (12 n.).\u2014<em>Ma\u00f1ana publicar\u00e1 \u201cEl Adelanto\u201d las <\/em><em>si<\/em><em>guientes cuartillas de D. Miguel <\/em><em>de <\/em><em>Unamuno:<\/em>\r\n\r\nHoy hace un a\u00f1o, acab\u00e1bamos de llevar al concejo del Municipio de Salamanca una mayor\u00eda reblicanosocialista, y la hab\u00edamos llevado en medio del estupor de los m\u00e1s de los ciudadanos, del estupor de los mismos que lograron el triunfo. Con ello se volvi\u00f3 a una tradici\u00f3n de este Concejo, en el que, cuando yo llegu\u00e9 ac\u00e1, hace cuarenta y dos a\u00f1os, todav\u00eda dominaban los republicanos, m\u00e1s aun que por el n\u00famero, por el esfuerzo. De lo que desde entonces a hoy, en este a\u00f1o, ha pasado, y de lo que ha quedado, no es hora de hacer el balance. Los \u00e1rboles nos impiden ver el bosque. Es menester cierta lejan\u00eda para contemplar la Historia. Pero para sentirla, no hace falta lejan\u00eda. Se la siente mejor en el seno vivo y palpitante de ella misma. Y, por lo que hace a la Historia que estamos viviendo, a la de este primer a\u00f1o de Rep\u00fablica, que fina hoy, hay que decir que emoci\u00f3n republicana, lo que se llama as\u00ed, no es concepci\u00f3n republicana. La concepci\u00f3n pide distancia. La emoci\u00f3n exige tope.\r\n\r\nHe o\u00eddo muchas veces narrar aqu\u00ed, en esta ciudad, cuna de mis hijos y de mis obras de esp\u00edritu, los fastos de aquella revoluci\u00f3n de 1868, tal como aqu\u00ed se hizo, y los de la Rep\u00fablica de 1873, en Salamanca; aquel pintoresco, ingenuo, candoroso y limpid\u00edsimo cant\u00f3n salmantino, y los m\u00e9ritos de sus hombres, algunos de los cuales tan gran parte tomaron en los destinos p\u00fablicos de toda Espa\u00f1a. Y espero que cuando hayan pasado otros sesenta a\u00f1os, los salmantinos que nos sucedan, al recorrer la cr\u00f3nica local de este a\u00f1o que acaba, sientan por nuestra historia la misma ternura que sentimos al recorrer la cr\u00f3nica de aquellos honrados, sencillos, candorosos, nobles ciudadanos de la Salamanca de entonces, que es la de siempre. Y \u00e9sta ser\u00e1 nuestro gloria.\r\n\r\nMiguel de Unamuno.\r\n\r\nSalamanca, 11 de abril del 32.\r\n<h2 id=\"heading_id_175\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9348_326747388\"><\/a><strong>Nuestra Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_176\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22615_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>17<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfEn qu\u00e9 recodo de esquina de Espa\u00f1a hallar sosiego seguro en estos nuestros tiempos seglares que se amontonan entrechoc\u00e1ndose? Sosiego para recobrar huelgo, y despu\u00e9s... \u00bfDespu\u00e9s? \u00a1Sosiego! \u00a1Qu\u00e9 palabra tan nuestra, tan castellana!, de las que se paladean. \u201c\u00a1Sosegaos!\u201d, sol\u00eda decir Felipe II de Espa\u00f1a, el Prudente, a los que se estremec\u00edan ante su mirada de acero limpio y dulce. \u201c\u00a1Sosegaos!\u201d Sosiego el del cartujo que se aceita para el viaje sin fin y se olvida, en puro pensar en ello, de que tiene que morirse, y le deja el orujo al cerdo \u2014o al jabal\u00ed\u2014, empe\u00f1ado en hozar trufas en tierra. \u00bfD\u00f3nde hoy el sosiego \u00edntimo en Espa\u00f1a? Que el sosiego no es fiesta, ni menos festejo, no es esparcimiento, sino recogimiento. El sosegado no se esparce, sino que se recoge. En la fiesta suele haber desasiego, que se trata de ahogar con la fiesta misma. El silencio del sosiego bizma al \u00e1nimo como no le bizma la m\u00fasica de la fiesta. Y si la muerte llega, seg\u00fan el inmortal coplero, \u201ctan callando\u201d, es porque con su silencio nos briza para el sue\u00f1o de la eternidad. \u00a1Sosiego seguro y silencioso! \u00bfD\u00f3nde encontrarlo hoy?\r\n\r\n\u00bfD\u00f3nde? \u00a1En el seno mismo de la batalla inacabable! Pas\u00e9 m\u00e1s de una docena de a\u00f1os de mi apretada mocedad trabajando en una obra, en una especie de epopeya de la guerra civil que briz\u00f3 los ensue\u00f1os civiles de mis a\u00f1os mozos, a que titul\u00e9 <em>Paz en la guerra<\/em>, y dentro de aquel trabajo, que era tambi\u00e9n, a su modo, una guerra, hall\u00e9 paz y el contento que la paz ganada en guerra trae consigo \u201cHay que trabajar, nada m\u00e1s que trabajar\u201d\u2014\u201cIl faut travailler, rien que travailler\u201d\u2014 le escrib\u00eda el gran escultor Rodin al gran poeta Rilke. \u00bfNada m\u00e1s que trabajar? Pero es que el trabajar, cuando no es trabajo servil, cuando no es maldici\u00f3n del Alt\u00edsimo, es m\u00e1s que puro trabajo que busca fruto externo. Es rezo y es sumersi\u00f3n en las aguas del misterio del destino. Dar con el mazo es rogar a Dios y pedirle luz.\r\n\r\nPorque otro poeta, el gran poeta civil de la Italia unificada, de la tercera Roma, Josu\u00e9 Carducci, dijo: \u201cMeglio oprando obliar senza indagarlo questo enorme mister del universo\u201d; esto es: \u201cMejor obrando, olvidar sin indagarlo, este enorme misterio del universo.\u201d Obrar no es propiamente trabajar tan s\u00f3lo, pues hay trabajos que se emprenden sin esperanza de rendir obra. Y son trabajos de desesperaci\u00f3n, de maldici\u00f3n. Pero \u00bfes que cabe obrar, conseguir obra, crear algo, sin indagar, por el mero hecho de la operaci\u00f3n, este enorme misterio del universo? \u00bfEs que todo trabajo fecundo no es una indagaci\u00f3n de misterio? \u00bfEs que quien pone toda su conciencia en su propio trabajo, en el de su vocaci\u00f3n, no est\u00e1 indagando el enorme misterio de su propio destino? Y en este trabajo se halla sosiego. Como la eternidad no est\u00e1 fuera del tiempo, sino en sus entra\u00f1as, as\u00ed la paz est\u00e1 en las entra\u00f1as de la guerra y el sosiego en las de la revoluci\u00f3n. Y he aqu\u00ed c\u00f3mo al revolver de los a\u00f1os, cuando voy frisando en los sesenta y ocho, me revuelvo a las meditaciones de cuando entraba en mis veinte en aquel mi Bilbao palpitante de los ecos de la contienda civil entre dos tradiciones espa\u00f1olas. Y la contienda sigue. Y sigue la guerra. Pero sigue tambi\u00e9n la paz.\r\n\r\n\u00a1Sosiego! \u00a1S\u00ed, sosiego! En este trabajo, por ir haciendo la historia de nuestra Espa\u00f1a \u2014nuestra si la hacemos nosotros\u2014, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n y su profesi\u00f3n, yo, procurando aclarar con la limpieza de nuestro lenguaje la limpieza de la obra que estamos obrando, en este trabajo, por ir haciendo la historia de nuestra Espa\u00f1a, el sosiego est\u00e1 en contemplar, en momentos de silencio y seguridad, la Historia ya hecha, en contemplar nuestra obra. \u00a1Y esto s\u00ed que es una fiesta del alma eterna! \u00bfQue a\u00fan queda por hacer? \u00bfY qui\u00e9n nos quita ya lo hecho?\r\n\r\nSeguimos haciendo a Espa\u00f1a, que es obra sin fin y obra de continuidad. En cualquier tarea que se nos presente, que nos imponga la Providencia divina, por ejemplo, en lo que se llama la reforma agraria, no se trata s\u00f3lo, ni aun primeramente, del bienestar material y terreno del pueblo trabajador, se trata de ir formando a la patria para su \u00faltimo destino hist\u00f3rico. Y as\u00ed, en el caso de esta reforma, se trata de una obra que cuadra al pueblo espa\u00f1ol como tal. Y aqu\u00ed, donde vivo y escribo esto, al pueblo castellano. Y pienso, al contemplar las sosegadas encinas, flor de la roca, de los campos que ci\u00f1en a esta ciudad gloriosa de Salamanca, encina plateresca y arenisca tambi\u00e9n, pienso que en generaciones venideras puedan los nietos de nuestros nietos, al pie de esas encinas, no taladas por la ciega codicia de los roturadores, gustar sosiego pensando en nuestras obras de reforma.\r\n\r\nS\u00ed, disturbios, cargas, huelgas, atracos, refriegas... e infundios. Y \u00bfd\u00f3nde y cu\u00e1ndo no? Lo que no excluye, sino que m\u00e1s bien incluye la \u00edntima paz, la que cimenta la guerra, el sosiego entra\u00f1ado. Y merced a esos inevitables disturbios, se nos va aclarando el enorme misterio de nuestro providencial destino hist\u00f3rico. Porque nunca hemos pensado m\u00e1s los espa\u00f1oles en lo que ha sido, en lo que es, en lo que ser\u00e1, en lo que podr\u00e1 llegar a ser Espa\u00f1a \u2014pensar en lo que pudo haber sido no es sino ocioso desvar\u00edo\u2014, que pensamos ahora. Y lo pensamos haci\u00e9ndola y por hacerla. Y esto s\u00ed que es continuar la historia de Espa\u00f1a \u2014lo de C\u00e1novas del Castillo, liberal, despu\u00e9s de todo\u2014, y esto s\u00ed que es restauraci\u00f3n. En la que colaboran los que se proponen, torpe y ciegamente, estorbar el enraizamiento del r\u00e9gimen republicano, y que son, sin saberlo ni quererlo, la oposici\u00f3n de la Rep\u00fablica al Gobierno republicano.\r\n\r\n\u00bfEn qu\u00e9 recodo de esquina de Espa\u00f1a \u2014os dec\u00eda\u2014 hallar seguro sosiego en estos nuestros tiempos de lucha civil? No en recodo de esquina, sino en medio de la plaza p\u00fablica, recogi\u00e9ndose cada cual, a sus horas, en medio del p\u00fablico esparcimiento. Y cuando nos llegue la que se viene \u201ctan callando\u201d, nuestra obra nos abrir\u00e1 el enorme misterio del destino hist\u00f3rico de nuestra \u2014\u00a1nuestras!, \u00a1nuestra!\u2014 Espa\u00f1a.\r\n<h2 id=\"heading_id_177\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9352_326747388190\"><\/a><strong>Las dos vertientes de Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_178\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22619_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nHijo del Cant\u00e1brico yo, del golfo de Vizcaya o de Gascu\u00f1a \u2014Gascu\u00f1a viene de Wasconia: gasc\u00f3n, de wasc\u00f3n\u2014, recocido en la encumbrada meseta castellano-leonesa, en la cuenca \u2014concha\u2014 del Duero, al que va el Tormes, cuenca que fue, se dice, lecho de un mar interior antediluviano, he venido, romero de Espa\u00f1a, a esta costa alicantina, a esta marina de Levante, por donde nos sale el sol. Y he venido atravesando la Mancha, ese pi\u00e9lago de tierra de Don Quijote, en el que Sancho so\u00f1\u00f3 su \u00ednsula. En Criptana contempl\u00e9 los molinos contra el cielo implacable. Que ah\u00ed, en ese campo de los molinos y de las encinas, el hombre tambi\u00e9n se recorta contra el cielo y sobre \u00e9l por fondo. La \u201cextensidad\u201d \u2014e intensidad\u2014 del campo es extensi\u00f3n \u2014e \u201cintensi\u00f3n\u201d que se hace intenci\u00f3n\u2014 del hombre que la pisa y labra y ahonda en ella huesa en que arraigar para la eternidad. Y esa extensi\u00f3n \u2014e \u201cintensi\u00f3n\u201d\u2014 se extiende, tensa, en redondo hasta soldarse con el cielo mismo. El horizonte, o sea el lindante, borra las lindes. Y se hace, se tesa, un campo austero, asc\u00e9tico, casto. Como Don Quijote y como tambi\u00e9n Sancho. Pues hay que ver en el trato todo lo que hay de contenci\u00f3n y de contenido contento, sin efusi\u00f3n aparatosa, en la cortes\u00eda \u2014no cortesan\u00eda\u2014 celtib\u00e9rica, en eso que los franceses sol\u00edan motejar de \u201cmorgue castillane\u201d, en la gravedad se\u00f1oril. En esa gravedad que es tersura, tiesura de due\u00f1o de s\u00ed.\r\n\r\nLuego ven\u00eda declinando, tendi\u00e9ndose la tierra hacia la mar, y por fin dimos vista a este Mediterr\u00e1neo. \u00a1Mediterr\u00e1neo! \u201c\u00a1Es un verso ad\u00f3nico!\u201d, sol\u00eda decirme Gabriel Alomar, el mallorqu\u00edn. \u00a1Mediterr\u00e1neo! Aqu\u00ed, a su vera, las rocosas colinas \u2014pueyos podr\u00edamos decir\u2014, sin le\u00f1a ni pasto, se desnudan ante la mar, para tomar el sol. Pero sufren sed, sed de agua dulce, de sierra, que la de la mar no la apaga. Presidiendo a Alicante, a Alacant, el castillo, roca de mano humana, de Santa B\u00e1rbara, en Benacantil, roca de mano divina. Y los r\u00edos \u2014\u201cnuestras vidas son los r\u00edos...\u201d\u2014, ramblas mejor, como el Vinalap\u00f3, en Elche, o el Gudalest, llegan secos, sin vida, sedientos, a la mar, que es su \u00faltimo morir. Y he venido de aquellas encinas sosegadas, recogidas y castas, que ocultan, pudorosas, su verde y recatada flor, la candela, a estas palmeras coste\u00f1as que se cimbrean, vistosas, a la brisa de la marina y que aparentan hacer muestra de su floraci\u00f3n carnosa y encendida. La luz es otra. No la luz de cumbre de tierra \u2014tal la meseta\u2014 cruda y cortante, s\u00f3lida, sino luz de marina, fundente y como liquida. Y los dos, la meseta y el mar, dos espejos del cielo.\r\n\r\nY aqu\u00ed, en Alicante \u2014Alucant, Alacant\u2014, extremo sur del en un tiempo dominio lemos\u00edn, el recuerdo de Don Quijote me trajo el de Tirante el Blanco, uno de los caballeros andantes \u2014a las veces navegantes\u2014 que suscitaron a nuestro manchego. Tirante el Blanco no fue continente, ni contenido, ni casto. La sangre le bull\u00eda en las venas, y en el cuerpo le bull\u00eda la carne. Y los recuerdos mellizos de Don Quijote y de Tirante el Blanco me han tra\u00eddo \u2014otra vez\u2014 la noci\u00f3n de las dos vertientes de nuestra Espa\u00f1a, la que nos ha hecho y estamos haciendo.\r\n\r\nPorque Espa\u00f1a, de partirla en dos \u2014\u00bfpor qu\u00e9 no en tres o en m\u00e1s?\u2014, habr\u00eda que partirla, no por latitud y longitud, sino seg\u00fan las dos vertientes, seg\u00fan que las aguas de sus tierras vierten al Mediterr\u00e1neo y a aquella porci\u00f3n del mar del Estrecho que le es aleda\u00f1a o vierten al Cant\u00e1brico y al Atl\u00e1ntico. Y como que cruza y traspasa a estas dos vertientes el r\u00edo ep\u00f3nimo de Iberia, el Ebro, que al pie del Pirineo nos une. Y lo vigila el Urbi\u00f3n, cuna del Duero, donde naci\u00f3 la leyenda del Cid castellano, conquistador de Valencia. Como Don Quijote, conquistador tambi\u00e9n del Mediterr\u00e1neo. Que a ser vencido, conquistado, y con ello a conquistar, pues su vencimiento fue su victoria, le llev\u00f3 Dios a la playa de Barcelona, al mar latino. \u00bfLatino all\u00ed o fenicio? Aqu\u00ed, en Alicante, acaso hel\u00e9nico. \u00bfY qui\u00e9n se acuerda hoy, ni en su tierra, ni en su marina, de Tirante el Blanco, de Tirant lo Blanc? Ni aunque a la cr\u00f3nica de sus haza\u00f1as y proezas se le perdonara el castigo del fuego en el escrutinio de la librer\u00eda que volvi\u00f3 loco de desatarse a Don Quijote. \u00a1Y qui\u00e9n sabe lo que acaso habr\u00eda dicho Tirante el Blanco, en su lengua l\u00edquida, al pie de una palmera, frente al mar latino \u2014ellos le dec\u00edan \u201cmare nostrum\u201d\u2014 con un pu\u00f1ado de d\u00e1tiles en la mano y dirigi\u00e9ndose a los tripulantes de alg\u00fan falucho de pesca mientras dorm\u00eda la vela latina de \u00e9ste! Pero Tirante no se rozaba con gente tan humilde, de faluchos y de la\u00fades.\r\n\r\nConquistador Don Quijote, conquistado al desenga\u00f1o en Barcelona; Conquistadores Cort\u00e9s, Pizarro, Alvarado..., hombres de tierra adentro, de paramera y de meseta. Que suelen ser los hombres de cumbre, de serran\u00eda o de meseta, los que van cobrando tierra, y al llegar a su lindero, a la mar, se lanzan a \u00e9sta a cobrar m\u00e1s tierra, en ultramar. As\u00ed, en Grecia, los dorios. Los costeros, los de la marina, se arregostan en \u00e9sta. Y es de creer que en la cruzada de almog\u00e1vares, de catalanes y aragoneses, a la conquista del ducado de Atenas, en aquella luminosa cruzada que narr\u00f3 Muntaner, los del empuje ser\u00edan los de tierra adentro, los de las faldas del alto Pirineo. El empuje de ensanchamiento del solar com\u00fan, de Iberia, lo dieron, sobre todo, los que dominaban las cabeceras de las dos vertientes. Y en estas cabeceras son\u00f3 el verbo imperial. Lengua que se fue liquidando, que se fue en cierto modo ablandando seg\u00fan bajaba, con los r\u00edos, hacia la mar. La lengua robusta, robliza \u2014\u201crobustus\u201d deriva de \u201crobur\u201d, roble\u2014, encinosa, cobra en Andaluc\u00eda, por ejemplo, aceitosidad de olivo y se hace m\u00e1s resbaladiza, m\u00e1s l\u00fabrica \u2014l\u00fabrico es lubrificante\u2014, menos casta. Y tambi\u00e9n menos castiza. Pero gana en otra vida terrenal m\u00e1s \u00edntima. Sin que est\u00e9 de m\u00e1s aqu\u00ed, a este respecto, el hacer observar que el ya famoso busto de la llamada dama de Elche, se discute ahora que sea dama, y no m\u00e1s bien, digamos... \u201cdamo\u201d, una divinidad masculina o femenina, qui\u00e9n sabe si com\u00fan de dos o ambigua. \u00a1Hay tantas ambig\u00fcedades en nuestra religi\u00f3n popular ib\u00e9rica!\r\n\r\nY aqu\u00ed, en este Alicante, al sur del antiguo reino de Valencia, que, Murcia intermedia, se enlaza con Andaluc\u00eda, se sienta la honda trabaz\u00f3n y la semejanza estrecha entre el dominio lemos\u00edn, mejor dir\u00edamos catal\u00e1n, y el andaluz, y cuan profundamente se asemejan estas dos porciones de la vertiente mediterr\u00e1nea. Y todo lo otro, de espa\u00f1oles del Norte y del Sur, no es sino apariencia y norte\u00f1o un epiteto enga\u00f1oso. Hay hombres de llano y de costa, y los hay de sierra y de cumbre, contando como cumbres las mesetas centrales, las de las fuentes de los siete grandes r\u00edos, que cumbres son Burgos y Salamanca, a m\u00e1s de ochocientos metros, y \u00c1vila y Soria, a m\u00e1s de mil.\r\n<h2 id=\"heading_id_179\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9350_326747388\"><\/a><strong>\u00bfPartido \u00fanico?<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_180\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22617_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nO\u00edmos hablar de partido \u00fanico. \u00bfPartido \u00fanico? La partici\u00f3n excluye launicidad. Aunque no la unidad. Y a este respecto hemos de recordar que hubo en Coimbra un ingenioso profesor de Hacienda p\u00fablica, de quien se hizo famosa la sentencia de que \u201cel impuesto en Roma empez\u00f3 por no existir\u201d, sentencia hegeliana, y que dividi\u00f3 su libro de texto en\u2026 \u201cParte \u00fanica\u201d. Y no dejaba de prestarse a comentarios esta unicidad del profesor coimbrano.\r\n\r\n\u00bfLo que se quiere llamar partido \u00fanico habr\u00eda de ser un partido de uni\u00f3n o una uni\u00f3n de partidos? Que no son lo mismo una cosa y otra. Y hay uniones que dividen o parten m\u00e1s que cualquier otro partido. \u00bfQu\u00e9 es lo que llaman uni\u00f3n nacional? \u00bfQu\u00e9 fue aquella famosa y enga\u00f1osa uni\u00f3n patri\u00f3tica, en la que seg\u00fan sus padrinos cab\u00edan todos los partidos y a la que se le lleg\u00f3 a denominar de matriz de partidos? Su punto de uni\u00f3n no era sino el acatamiento de la dictadura. Siquiera se la declarase a esta transitoria.\r\n\r\nUn partido \u00fanico o una uni\u00f3n de partidos, es algo tan deleznable como un gobierno nacional. Que el nacionalismo, sin m\u00e1s, podr\u00e1 ser \u2014y es mucho conceder\u2014 un continente para programas gubernamentales, pero no es un contenido program\u00e1tico.\r\n\r\nEl sovietismo \u2014bolchevismo\u2014 y el fascismo, son dos parad\u00f3jicos partidos \u00fanicos. En Rusia el uno y en Italia el otro, y vienen a ser dos dictaduras. Dictaduras no de una clase ni de una casta, sino de una clientela, de un partido pol\u00edtico en la peor y menos civil acepci\u00f3n de este t\u00e9rmino. Y son, naturalmente, dos oligarqu\u00edas. Y consiguientemente dos caciquismos. Y por otra parte, una dictadura no deja de serlo, aunque sea no ya de una mayor\u00eda, sino de la totalidad de los representantes del pueblo. Y cuando \u00e9ste, el pueblo, es masa, la soberan\u00eda popular se hace irresponsable y engendra tiran\u00eda. Ya no hay rep\u00fablica. Que lo caracter\u00edstico, lo diferencial del r\u00e9gimen republicano es que sea responsable. Los poderes irresponsables dictatoriales no son republicanos aunque se llamen as\u00ed; no son democr\u00e1ticos. El <em>demo<\/em>, el pueblo, no es la masa irresponsable. Pues la masa \u2014siempre menor de edad\u2014, es hasta en el otro sentido, en el que le dan los m\u00e9dicos alienistas, irresponsable. Y por otra parte, un Parlamento puede tambi\u00e9n erigirse en soberano irresponsable. Y no hay acaso soberan\u00eda m\u00e1s irresponsable que la parlamentaria.\r\n\r\nSi el r\u00e9gimen de partidos tiene alguna eficacia, es a condici\u00f3n de que los partidos lo sean, es decir, que est\u00e1n partidos, divididos, de que colaboren en la obra com\u00fan oponi\u00e9ndose unos a otros produciendo la dial\u00e9ctica pol\u00edtica. Consideraciones estas que son, como se dice, de clavo pasado, pero que por lo mismo hay que traer a cada momento al clavo, pues no hay nada peor que el que se olvide una cosa de puro sabida. Ahora lo malo suele ser que esos partidos no se presten al verdadero y eficaz juego dial\u00e9ctico de la pol\u00edtica porque carezcan de contenido doctrinal diferencial, por no ser m\u00e1s que clientelas para las cuales actuar no es m\u00e1s que situarse.\r\n\r\nEs una cosa que las m\u00e1s de las veces da grima el observar c\u00f3mo de cu\u00e1ndo en cu\u00e1ndo surge la absurda pregunta de qui\u00e9nes suceder\u00e1n a los que est\u00e1n ocupando lo que se llama el poder, de qu\u00e9 Gobierno sustituir\u00e1 al Gobierno vigente. Y es una de las m\u00e1s ociosas ocupaciones la de ponerse a hacer calendarios al respecto. De m\u00ed s\u00e9 decir que cada vez que alg\u00fan entrevistador o reportero se me viene con una de estas preguntas, le doy la callada por respuesta. Y en cuanto a gobernar, cuando leo de alg\u00fan pol\u00edtico que dice que aspira a ello, a gobernar, tomo la pluma y me pongo a escribir uno de estos comentarios pol\u00edticos dici\u00e9ndome: \u201cyo no aspiro a gobernar, sino que gobierno, y as\u00ed de este modo\u201d. Y como por otra parte, no tengo que colocar a nadie\u2026 Y la verdadera uni\u00f3n nacional consiste en esto, en que cada uno de nosotros, en su propio sendo coto, contribuya a aclarar la conciencia p\u00fablica pol\u00edtica. Y nunca como ahora, en lo que yo recuerdo, ha habido en Espa\u00f1a una agitaci\u00f3n pol\u00edtica como la que hay hoy d\u00eda; jam\u00e1s se han sucedido tan apretados unos a otros los actos p\u00fablicos de propaganda.\r\n\r\n\u201cPero \u2014me dec\u00eda un pol\u00edtico\u2014 \u00bfno ve usted que puede llegar el caso de que los partidos empiecen a dividirse y subdividirse por escisiones entre ellos y que acabemos con que haya tantos partidos como representantes del pueblo en Cortes?\u201d A lo que le dije: \u201cEntonces es cuando empezar\u00e1 a ser una verdad viva y eficaz la uni\u00f3n de los partidos.\u201d Uni\u00f3n, naturalmente, circunstancial y temporal para cada caso, para cada problema.\r\n\r\nY hay otro mal en el r\u00e9gimen de partidos cerrados. Y es cuando uno de estos toma, por mayor\u00eda de votos de sus componentes, mayor\u00eda a las veces exigua, el acuerdo de votar una proposici\u00f3n de ley, todos ellos a una, y la votan por eso que llaman disciplina y que es otra cosa. Y as\u00ed se ha dado el caso de que fuese votada por enorme mayor\u00eda una ley que en rigor no respond\u00eda sino al sentir \u2014o al resentir\u2014 de una mayor\u00eda del Parlamento. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda con partido \u00fanico?\r\n<h2 id=\"heading_id_181\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9352_326747388\"><\/a><strong>So\u00f1ando el Pe\u00f1\u00f3n de Ifac<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_182\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22621_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>4<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nDe vuelta de Alicante a digerir las visiones levantinas, a cernerlas aqu\u00ed, en esta tierra manchega \u2014mejor ser\u00eda en la m\u00eda, en el Machichaco\u2014 a so\u00f1ar la marina alicantina, el camafeo del pe\u00f1ascal de Calpe, \u201ctodo de grana, con pliegues gruesos, saliendo encantadamente del mar\u201d (Mir\u00f3). Que all\u00ed, a su vista y toque, no me cab\u00eda so\u00f1arlo. La cruda realidad presente rechaza al ensue\u00f1o, que no es hacedero so\u00f1ar lo que se ve y toca; mejor ver lo que se sue\u00f1a. Necesitaba, adem\u00e1s, cerner por literatura el recuerdo de visi\u00f3n reciente. Que si un paisaje es \u2014lo dijo Byron\u2014 un estado de conciencia, un estado de conciencia es tambi\u00e9n un paisaje.\r\n\r\nLo mismo de una ciudad, villa o aldea, que de una comarca o de una naci\u00f3n, importa m\u00e1s penetrar en la idea que sus moradores, sobre todo los naturales, tienen de ella que no aferramos a nuestra propia visi\u00f3n inmediata. La principal falla de los hispanistas franceses, por ejemplo \u2014y no hablemos de los turistas\u2014, es que se nos vienen a continuar la noci\u00f3n tradicional francesa de nuestro modo de ser y de aparecer espa\u00f1ol m\u00e1s que a zahondar en la que nosotros nos formamos de nosotros mismos, aunque sea muy equivocada. Baste decir que hay quien viene a \u201chacer su Espa\u00f1a\u201d sin saber espa\u00f1ol. Y ni el paisaje se logra ver \u2014y menos so\u00f1arlo\u2014 as\u00ed. El que visita un pa\u00eds sin conocer la lengua de sus naturales para o\u00edrlos celebrar o lamentar su paisaje, no consigue ni crearse ese paisaje, que es un estado de \u00e1nimo comunal, ni recrearse en \u00e9l. Hay que ver el paisaje espa\u00f1ol tal como se espeja en las ni\u00f1as de los ojos de los videntes espa\u00f1oles. \u00bfQui\u00e9n se adentrar\u00e1 en el paisaje madrile\u00f1o, si no se ha adentrado en los fondos de Vel\u00e1zquez y de Goya, y sobre todo, si no sabe entender el lenguaje del hijo castizo de Madrid? Y de que Barres no entend\u00eda el castellano proceden las faltas de su visi\u00f3n literaria de Toledo.\r\n\r\nCog\u00ed, pues, los <em>A\u00f1os y leguas<\/em> de Gabriel Mir\u00f3, profeta alicantino y me puse a repasar mis recuerdos recientes, a asentarlos y aclararlos. \u201cParece que los pueblos de la orilla del mar \u2014dice\u2014 no pueden ser \u00edntimos por la demasiada lumbre y anchura que los rodea\u201d. Pero busqu\u00e9 su intimidad en el profeta. E impresiones, acu\u00f1amientos, sobre todo del pe\u00f1\u00f3n de Ifac, junto a Calpe, ese camafeo de <em>antiguor<\/em> \u2014este vocablo es de Mir\u00f3\u2014 que se me ha quedado acu\u00f1ado en el alma. En mi norte cant\u00e1brico, las monta\u00f1as se hunden en el mar; all\u00ed, en Levante, surgen de ella. Desde el pe\u00f1\u00f3n de Ifac se prende el mar latino, p\u00fanico, hel\u00e9nico. Se adivina a lo lejos las Baleares. En la costa, cordilleras arquitect\u00f3nicas y desnudas. Un mar turquino \u2014donde se pele\u00f3 contra el turco\u2014, y al pie, paisajillos de mosaico. Y entre cachos de vieja alfarer\u00eda \u2014regalo de los arque\u00f3logos que all\u00ed se improvisan\u2014, im\u00e1genes de una historia civil que se ha hecho como marm\u00f3rea. Una eternidad parada. Y democritiana. No se olvide que el Mediterr\u00e1neo apenas si tiene mareas, y que abunda en sal de conservaci\u00f3n. Para aquella gente no parece haber ni anteayer ni pasado ma\u00f1ana, sino un hoy perpetuo en que se funden, como en acorde, el ayer y el ma\u00f1ana inmediatos. Siempre es ahora. Y no es que por all\u00ed han pasado sino que all\u00ed se han quedado, como capas de terreno an\u00edmico, varias civilizaciones. Me dec\u00edan que el pe\u00f1\u00f3n de Ifac debe de ser el antiguo Hemeroscopion de los focenses, observatorio d\u00eda. Del d\u00eda que pasa, vuelve y se queda; atalaya de la eternidad. Y desde \u00e9l, desde el pe\u00f1\u00f3n de Ifac, desde junto a un pino que enra\u00edza en roca, hund\u00ed mis ojos en el mar en que se mira el ojo del mundo mediterr\u00e1neo.\r\n\r\nSobre ese Hemeroscopio, sobre ese pe\u00f1\u00f3n repujado entre mar y cielo, estar\u00eda en su lugar el busto de Elche, prisionero hoy en el Louvre, de Par\u00eds. All\u00ed, con sus rodetes mirando al mar de Oriente. \u201c\u00bfSe ver\u00eda el mar desde el \u00e1rbol en que recostaron las manos de Dios el cuerpo de Ad\u00e1n?\u201d, se preguntaba Mir\u00f3. Un bi\u00f3logo franc\u00e9s, Quint\u00f3n, sostuvo que el primer hombre naci\u00f3, como Afrodita, de la mar. \u00a1El busto de Elche sobre el pe\u00f1\u00f3n de Ifac, cara al sol marino! Y no resultar\u00eda desatinado el que se le llegase a ocurrir a alg\u00fan escultor \u2014o siquiera pintor\u2014 representar crucificado en una cruz sv\u00e1stica, barroca, en una cruz solar, clavado al sol, a un Cristo lampi\u00f1o \u2014as\u00ed lo pint\u00f3 Goya\u2014, desnudo del todo y tocado de barretina de Levante, de gorro frigio. No ser\u00eda, ciertamente, el Cristo celtib\u00e9rico, castellano, central, el del p\u00e1ramo o de la sierra, ensangrentado y desangrado, nuestro tr\u00e1gico Cristo ag\u00f3nico, pero en todo caso tan cristiano por lo menos, y desde luego m\u00e1s ib\u00e9rico, m\u00e1s nuestro, m\u00e1s castizo, que el jesu\u00edtico \u2014no i\u00f1iguiano\u2014 Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, de procedencia tard\u00eda ultramontana, francesa, y de trato \u2014tal el de Lourdes\u2014 de mercaderes como aquellos a que arroj\u00f3 a latigazos del templo de Jerusal\u00e9n el Jes\u00fas evang\u00e9lico. Ese Cristo simb\u00f3lico, ib\u00e9rico, clavado al sol, a la cruz sv\u00e1stica, tendr\u00eda parentesco con el busto de Elche, que acaso representa a un redentor tambi\u00e9n. \u00bfRedentor de qu\u00e9?\r\n\r\n\u00a1El pe\u00f1\u00f3n de Ifac! \u00a1El hemeroscopio ibero-hel\u00e9nico! So\u00f1ada desde \u00e9l, desde esa atalaya, la Historia cuaja, m\u00edstica y a\u00fan misteriosamente, en una visi\u00f3n de quietud y de plenitud, de sosiego y de anchura. All\u00ed todo se hace tradici\u00f3n y antig\u00fcedad. O antiguor. All\u00ed no se conciben bien estas mezquinas refriegas del progresismo, que no es precisamente el progreso. Como el tradicionalismo no es la tradici\u00f3n. Que aqu\u00e9llos son cielo, y mar, y tierra \u2014mejor, roca\u2014 de concreciones y no de abstracciones, de pe\u00f1ascos y no de nubes. Cuenta Gabriel Mir\u00f3 as\u00ed: \u201cBardells, sonriendo exclam\u00f3: \u2014\u00a1C\u00f3mo se quedar\u00eda Calpe si le arranc\u00e1semos el pe\u00f1\u00f3n de Ifac!\u2014. Pero no se lo arrancaremos nunca. Se ha de ser de un sitio concreto, y la belleza lo es\u201d. Y la divinidad tambi\u00e9n. \u00a1Divina concreci\u00f3n del Mediterr\u00e1neo ib\u00e9rico! El pe\u00f1\u00f3n de Ifac es geol\u00f3gico, pero es geogr\u00e1fico, que el mar de que surge es \u2014lo dijo ya Mir\u00f3\u2014 un \u201cmar humano\u201d. No el \u201cmar tenebroso\u201d de que hablaban los portugueses y a que se lanz\u00f3 Col\u00f3n, que era acaso levantino. Y el busto de Elche es, probablemente, s\u00edmbolo teol\u00f3gico, pero aun m\u00e1s teogr\u00e1fico. Que lo m\u00e1s de la llamada teolog\u00eda es propiamente teograf\u00eda. Los te\u00f3logos naufragan en la definici\u00f3n de Dios \u2014<em>un Dieu defini c'est un Dieu fin\u00e0<\/em>\u2014; pero los te\u00f3grafos no. Los te\u00f3grafos trazan el mapa de la Divinidad. \u00a1Teolog\u00eda... zoolog\u00eda! Y teograf\u00eda, zoograf\u00eda. Que en griego y hasta en el de hoy, zoograf\u00eda quiere decir pintura. (Y filolog\u00eda, literatura.) Y es consabido que la pintura popular, de inspiraci\u00f3n teol\u00f3gica y zool\u00f3gica, la imaginer\u00eda, pinta monos o pinta santos. Y pint\u00e1ndolos santifica a los monos y animaliza a los santos.\r\n\r\n\u00bfPero de d\u00f3nde, Dios m\u00edo, me asalt\u00f3 la revelaci\u00f3n de ese Cristo ib\u00e9rico, teogr\u00e1fico y zoogr\u00e1fico, crucificado en sv\u00e1stica, clavado al sol? \u00bfNo ser\u00e1 que ese Cristo ib\u00e9rico, hermano del celtib\u00e9rico, me est\u00e9 escalfando y consumiendo con los rayos de su cruz solar? Que no s\u00e9, no s\u00e9 a donde vaya a llevarme esta insolaci\u00f3n de nuestra Espa\u00f1a teogr\u00e1fica y zoogr\u00e1fica. \u00bfPodr\u00e9 resistirla? Que hay tambi\u00e9n trasverberaciones patri\u00f3ticas. Y hay, cre\u00e9dmelo bajo mi palabra de fil\u00f3logo, quien muere porque no muere en su tierra por su tierra y para su tierra.\r\n<h2 id=\"heading_id_183\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9354_326747388\"><\/a><strong>\u00bfHambre?<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_184\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22623_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfQue por qu\u00e9 no comenta el comentador \u00e9ste otras cosas de la Historia al d\u00eda \u2014pues que de historiador se las echa\u2014 y en tono para todos? Pues bien, es porque... No hace mucho asist\u00eda a un acto pol\u00edtico en que el orador fue interrumpido por una voz fuerte y clara que solt\u00f3: \u201c\u00a1Es que tenemos hambre!\u201d Y el comentador se dijo: \u201c\u00a1Mentira!\u201d Porque \u2014y con esto escandalizar\u00e1 a no pocos de sus lectores\u2014 no cree en la mayor parte de las interpretaciones de la llamada concepci\u00f3n materialista de la Historia.\r\n\r\n\u00a1La concepci\u00f3n materialista de la Historia! La que se toma, casi siemipre mal entendida, de Carlos Marx. Ya hemos confesado preferir la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, a la que volveremos. \u00bfPero materialismo? \u201cNo el materialismo metaf\u00edsico\u201d, dicen. Bien, sea; el f\u00edsico. Materialismo, de material, y material, de materia. Y \u00bfqu\u00e9 es materia? Materia, en el lenguaje popular de Espa\u00f1a \u2014y a \u00e9l acude siempre en busca de luces el comentador\u2014, es el pus. \u201cLe est\u00e1 saliendo materia de la herida\u201d \u2014dicen\u2014. Los malos humores, los que tapan las postillas. Lo material resulta, pues, lo purulento. Y el materialismo ese es purulentismo. Y el sentimiento \u2014no la concepci\u00f3n, sino el sentimiento\u2014 materialista de la Historia, de la que est\u00e1 siempre en hacerse, es un sentimiento purulento. Le tuvo el mismo Marx, que no pas\u00f3 hambre, pero s\u00ed lo otro. Y lo otro es el pus. O, dig\u00e1moslo m\u00e1s claro, en plata: el resentimiento; o m\u00e1s claro a\u00fan, en oro: la envidia.\r\n\r\n\u00bfHambre? \u00bfQui\u00e9n pasa hambre, lo que se dice hambre, en Espa\u00f1a? Hambre, ni los que ayunan. Hambre es una palabra tr\u00e1gica de que no debe abusarse. \u201c\u00a1Tengo hambre!\u201d, os espeta a bocajarro con voz y mirada cavernosas, y hay que ver el esfuerzo que le cuesta lograr aquella cavernosidad nutrida de limosnas. Es como lo de que nuestro pueblo est\u00e1 desnutrido. O degenerado. Y no hagamos gran caso de lo que nos digan los pat\u00f3logos, que son unos log\u00f3patas. Hay acaso quien se muera de inanici\u00f3n; pero sobr\u00e1ndole alimento \u2014\u201ca m\u00ed con poco que me sobre, me basta\u201d, dec\u00eda el otro\u2014, y sea \u00e9l pobre o rico. M\u00e1s exacto es lo de que \u201cm\u00e1s mat\u00f3 la cena que san\u00f3 Avicena\u201d, y la olla podrida conserva muchos a\u00f1os la podredumbre de quien la prueba a diario, y por escasa que sea. \u201cNo se come bien donde se descome \u2014emple\u00f3 otro verbo\u2014 mal\u201d, me dec\u00eda uno en mi tierra, y record\u00e9 otra sentencia, y es: \u201cLos m\u00e1s de los resentidos son estre\u00f1idos.\u201d Y el estre\u00f1imiento, sobre todo el an\u00edmico, el ps\u00edquico, \u00bfqu\u00e9?\r\n\r\nYa estamos en ello. Quevedo, que es quien m\u00e1s ahond\u00f3 en el hambre de los p\u00edcaros, descubri\u00f3 lo otro. Porque el hambre que describi\u00f3 Quevedo, la del Gran Taca\u00f1o, la del D\u00f3mine Cabra, la de los p\u00edcaros, no era la que ha descrito Knut (Canuto) Hansum. \u00c9sta no la conoci\u00f3 no ya en s\u00ed, mas de seguro ni en otros, nuestro Quevedo. Y en cuanto a la otra, el eepa\u00f1ol que no la sufra sufre de creerse v\u00edctima de la ajena. El espa\u00f1ol que no envidia suele creerse envidiado, postergado, preterido. El que no tiene man\u00eda perseguidora la tiene persecutoria. \u201cNi envidiado ni envidioso\u201d, dijo el poeta, y lo dijo muy en su punto. Y, volviendo a Marx, \u00bfno cre\u00e9is que su famosa concepci\u00f3n materialista, purulenta, de la Historia, le brot\u00f3 de un hambre espiritual, de un terrible complejo de hondas ra\u00edces seculares acaso? Debi\u00f3 de haber meditado, y desde ni\u00f1o, en la simb\u00f3lica leyenda de Ca\u00edn y Abel.\r\n\r\nNo hambre, en el sentido f\u00edsico, o mejor, pat\u00e9tico, \u00a1no! El que quema las mieses \u2014o los conventos\u2014 no es por hambre. Ni el atracador suele ser un hambriento. No, aunque alguien se escandalice al o\u00edrnoslo, no creemos en el hambre. Sin que esto quiera decir que no sea natural y humano el que haya hombres que no soporten resignadamente \u2014\u00a1pues bueno fuera!...\u2014 escaseces, privaciones y mortificaciones. Hambre.... \u00a1no! No de hambres, sino de ayunos \u2014que no es igual\u2014 han surgido algunas obras maestras. Ni la huelga del hambre es invenci\u00f3n de hambrientos. Y hasta en gentes hartas, bien fornidas, surge la otra hambre. \u201cT\u00e1ntalo no pudo digerir su felicidad\u201d \u2014dijo P\u00edndaro\u2014. Y por ello le vino su suplicio famoso. Y hay quien no digiere lo que deber\u00eda ser su propio contento, quien no goza de la plenitud de su limitaci\u00f3n. Y hasta se da el caso de que lo que m\u00e1s odia \u2014o envidia\u2014 el que trabaja para vivir es a quien vive para trabajar, para hacer obra, no al se\u00f1orito ocioso, sino al amo ambicioso.\r\n\r\nLo m\u00e1s hondo de ciertas revoluciones llamadas sociales suele ser lo que aqu\u00ed se llama dar vuelta a la tortilla. No importa que se empeore de estar y de vivir si el que antes estaba encima cae en lo m\u00e1s bajo y muerde el barro. Y es muy natural que al fin surja el robo, pues no se suele robar por hambre \u2014lo repetimos\u2014, sino por horror al trabajo y por envidia. As\u00ed, por envidia.\r\n\r\nY otra cosa. Con motivo de una pobre muchacha muerta en Zaragoza por unos atracadores, los sindicalistas de esa ciudad protestaron \u2014era natural\u2014 contra el crimen, y acudieron en manifestaci\u00f3n al entierro de la v\u00edctima. La posici\u00f3n as\u00ed adoptada estaba muy bien; pero\u2026 Pero si a nadie que no sea un insensato se le ocurrir\u00e1 sostener que los sindicalistas sean atracadores en el sentido de los del crimen de Zaragoza, lo que s\u00ed parece ser es que los atracadores suelen llevar \u201ccarnet\u201d de Sindicato. No del Sindicato de atracadores, claro est\u00e1. Y que son los sindicalistas los m\u00e1s obligados a acabar con los atracadores, si es que pueden. Y en cuanto a la doctrina sindicalista espa\u00f1ola \u2014el sindicalismo de aqu\u00ed es peculiar\u00edsimo\u2014, sobre todo la de la F. A. I., no es m\u00e1s que la de aquel catastr\u00f3fico nihilismo ruso de anta\u00f1o. \u00a1Los estragos que en Espa\u00f1a hizo Bakunin! Nihilismo que se entronca con otro nihilismo \u2014mejor ser\u00eda llamarle \u201cnadismo\u201d\u2014, castizamente espa\u00f1ol, y que si fue comprendido de un modo por Miguel de Molinos, fue comprendido de otro modo por Quevedo, por el asc\u00e9tico Quevedo. Porque el terrible Quevedo, el sarc\u00e1stico, el de las burlas feroces, el que dijo que \u201cla envidia est\u00e1 flaca porque muerde y no come\u201d \u2014no digiere\u2014, es uno de los maestros de nuestra asc\u00e9tica.\r\n\r\n\u00bfHambre? \u00bfHambre f\u00edsica, natural? No. De la otra, s\u00ed.\r\n<h2 id=\"heading_id_185\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46820_1561795480\"><\/a><strong>Discurso en la clausura de la Semana de Historia del Derecho espa\u00f1ol<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_186\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46822_1561795480\"><\/a><em>El Sol (Madrid)<\/em><em>, <\/em><em>4<\/em><em> de mayo de 1932<\/em><\/h3>\r\nNo m\u00e1s de cuatro palabras, se\u00f1oras y se\u00f1ores, para dar a los congresistas, a la vez que unas palabras de bienvenida, otras de despedida al terminar sus trabajos. Unas palabras que tienen, naturalmente, que ser una improvisaci\u00f3n.\r\n\r\nLos espa\u00f1oles hemos sido siempre improvisadores, improvisando cosas que venimos pensando a veces a\u00f1os y siglos; pero cuando llega el momento, improvisamos. Y ahora bien: en este estado actual de nuestra Universidad, la Universidad espa\u00f1ola, en que estamos casi todos los profesores y los que no lo son, nos preocupamos en hacer Historia, no en escribirla ni en investigarla, sino en hacerla. Esto de investigar la Historia es tambi\u00e9n un modo de hacerla, y aqu\u00ed en esta vieja Universidad, donde han podido venir de fuera a ver en esta ciudad un paisaje, y el paisaje es una cosa humana, y los que conozcan nuestro lenguaje conocer\u00e1n tambi\u00e9n el paisaje de nuestro esp\u00edritu. Y aqu\u00ed no estamos bajo la pesadumbre de los siglos, sino sobre ellos, que lo mismo que esta, tierra est\u00e1 a m\u00e1s de 800 metros sobre el nivel del mar, nos encontramos aqu\u00ed a m\u00e1s de ocho siglos de la Historia. Yo soy, afortunada o desgraciadamente, un lego en Derecho, completamente un lego. No as\u00ed en Historia, porque harto papel me toc\u00f3 en la Historia actual de Espa\u00f1a, en la que estamos haciendo. Cuando se habla y oigo hablar de eso que llaman la concepci\u00f3n materialista de la Historia, que yo llamar\u00eda la concepci\u00f3n naturalista de la Historia, he pensado que si yo tuviera tiempo escribir\u00eda algo sobre la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia. Cuando se habla de esto, no he podido nunca comprender la naturaleza ni el sentido material fuera de la Historia, fuera del esp\u00edritu humano. Y cuando me he encontrado con esas gentes que se dedican a una cosa que se llama derecho natural \u2014yo no s\u00e9 qu\u00e9 es derecho natural\u2014, les he dicho que no es m\u00e1s que la historia cr\u00edtica de las opiniones o teor\u00edas sobre la historia del Derecho positivo. Y ahora yo quiero que lleven los que aqu\u00ed han venido una idea de esa Espa\u00f1a que est\u00e1 rehaci\u00e9ndose y rehaciendo su derecho, pero sobre la base del que ha vivido. Y a m\u00ed me cabe alguna parte, pobre de m\u00ed, en este renacimiento. He intervenido como legislador en fraguar una Constituci\u00f3n nueva, y algunas veces tambi\u00e9n he intervenido como autor de hojas volanderas en los comentarios hist\u00f3ricos sobre esa Constituci\u00f3n, y creo que cuando lleguen d\u00edas futuros, los que la hemos hecho nos quedaremos por bajo de los que hicieron las antiguas, muchos de los cuales salieron de aqu\u00ed mismo.\r\n\r\nUno de los presidentes de las Cortes de C\u00e1diz fue rector de esta Universidad. Y ahora yo, aqu\u00ed, no voy a hacer referencia a la ense\u00f1anza del Derecho en la Universidad, ni he de repetir, como ya se ha dicho, que las preocupaciones de los estudiantes son de un orden pr\u00e1ctico; pero no creo en nada m\u00e1s pr\u00e1ctico que la Historia. Dejo a un lado, naturalmente, ciertas cosas de los estudiantes, que son, por ejemplo, una especie de Sindicato de Estudiantes, preparados para el atraco del aprobado. Dejo aparte esto, pues es indudable que no se puede ense\u00f1ar esa Historia del Derecho como una cosa pasada. La Historia es una cosa de cada momento, es un valor de eternidad, no de temporalidad. Cu\u00e1ntas veces me han dicho: \u201c\u00bfUsted cree que existi\u00f3 Cristo?\u201d La cuesti\u00f3n no es si existi\u00f3, sino si existe. La cuesti\u00f3n, por ejemplo, en una instituci\u00f3n o corporaci\u00f3n, no es si existi\u00f3, sino si existe o vive, cuando cada vez la estamos interpretando y dando una nueva forma. Dispensadme que un lego en Derecho, al que ha tocado el grave problema de ser legislador de la nueva Espa\u00f1a, olvide estas cosas. La preocupaci\u00f3n de la Historia ha sido mi mayor preocupaci\u00f3n. El hombre no vive m\u00e1s que en la Historia y por la Historia. Acaso la Historia no es m\u00e1s que el pensamiento de Dios en la tierra de los hombres. Y ahora, sean bienvenidos y vayan con Dios, y lleven de esta Espa\u00f1a nuestra idea que nos permita seguir trabajando por el bien de toda la civilidad, de toda la justicia y de toda la libertad.\r\n<h2 id=\"heading_id_187\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9356_326747388\"><\/a><strong>\u00bfFajismo incipiente?<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_188\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22625_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nY ahora, prosiguiendo, \u00bfes que est\u00e1 cuajando en nuestra Espa\u00f1a algo parejo al fajismo italiano y al nacionalsocialismo alem\u00e1n? Y esto aunque no se vislumbre aqu\u00ed ni un Mussolini, ni un Hitler espa\u00f1oles. \u00bfEs que est\u00e1 cuajando en nuestra Espa\u00f1a algo al parang\u00f3n del monarquismo nacionalista de la Acci\u00f3n Francesa, un monarquismo doctrinario con pretendiente de carne y hueso o sin \u00e9l? Hay que mirarlo despacio. No hay aqu\u00ed para ello ni los motivos de Italia, presa de resentimiento por haberse visto menguada, y hasta humillada, en sus ensue\u00f1os imperiales por una victoria a que le llevaron sus aliados y por haberse disuelto la que que llamaban los italianos <em>la nostra guerra<\/em> \u2014la del ego\u00edsmo sagrado\u2014 en la Gran Guerra de todos y contra todos, ni hay tampoco los motivos de Alemania crucificada en el Tratado de Versalles. Y en cuanto a lo de la Acci\u00f3n Francesa, la reciente Rep\u00fablica espa\u00f1ola no ha podido crear todav\u00eda ni el descontento ni el desenga\u00f1o que en ciertos nacionalistas franceses \u2014enfermos, sin duda\u2014 ha engendrado la tercera Rep\u00fablica francesa. Y, sin embargo, ciego ser\u00e1 el que no vea asomar aqu\u00ed esa enfermedad de moda. \u00bfS\u00f3lo de moda? No.\r\n\r\nHe podido mirar a los ojos de algunos de esos j\u00f3venes fajistas. Su mirada es sin alegr\u00eda, sin aire, sin donaire. Se lee en su mirada el resentimiento. Y el reconcomio, y hasta el rencor. \u00bfA qu\u00e9? \u00bfLo saben ellos mismos? Es el morbo nacional, sansoncarrasque\u00f1o. Porque digan lo que dijeren, no es el hero\u00edsmo cidiano, el del Cid, lo que sienten, sino la bachiller\u00eda rencorosa \u2014quisquillosa y recelosa\u2014 de Sans\u00f3n Carrasco. Y al verlos, y al ver c\u00f3mo nos ven, recuerdo aquellos versos que escrib\u00eda yo en el destierro, cuando meditaba en la ci\u00e9naga que remeji\u00f3 la Dictadura, y son los que dicen: \u201cSe est\u00e1 por dentro riendo \/ de m\u00ed, se piensan y ocultan \/ en el bolsillo del alma \/ toda su baba frailuna.\u201d Este naciente fajismo espa\u00f1ol nutre sus ra\u00edces de planta flotante en el lecho de la ci\u00e9naga.\r\n\r\nY luego la violencia. La violencia querida m\u00e1s que sentida; la violencia del medroso. Y esta violencia no est\u00e1 al servicio de doctrina \u2014de una o de otra doctrina\u2014, sino que son doctrinas las que se ponen al servicio de la violencia; son causas perdidas las que buscan en ella amparo, y busc\u00e1ndolo hallan su \u00faltima perdici\u00f3n. Que cuando se quiere defenderse de una disoluci\u00f3n al arrimo de esa violencia fajista se acaba por merecer la expulsi\u00f3n. No es el violador el que se pone al servicio de la beldad violada, sino que es \u00e9sta la que se rinde al violador, al violento. Porque todo violento es un violador. Y esos violentos sedicentes cat\u00f3licos no hacen otra cosa que violar el catolicismo. El catolicismo y, lo que es peor, la catolicidad. Aunque\u2026 \u00bfcatolicidad? \u00bfCatolicidad la de esos j\u00f3venes b\u00e1rbaros de la derecha?\r\n\r\nHay ya fajistas que empiezan a tomar como emblema, no el fajo, no el haz de los lictores, sino la cruz del Cristo. \u00bfLa del Cristo? \u00a1La del Cristo no! Que el Cristo carg\u00f3 con ella a cuestas cuando caminaba camino de la amargura, a que Pilatos le proclamase rey en el r\u00f3tulo de ella, de su cruz, mientras que \u00e9stos se la toman a pechos y acaso de escudo. El Cristo se respald\u00f3 con la cruz y \u00e9stos se repechan con ella. No sirviendo a la cruz, sino sirvi\u00e9ndose de la cruz. Y lo peor es que hablan de la familia y de la religi\u00f3n. \u00a1De la propiedad y del orden, pase!\r\n\r\n\u00bfReligi\u00f3n? En todo eso se queda debajo el gran misterio y la gran congoja que importa la imaginaci\u00f3n \u2014que no concepci\u00f3n\u2014 popular de la vida eterna. Porque el pueblo no consigue concebir la eternidad sustancial, sino que ans\u00eda imaginar la sempiternidad cuantitativa, la adici\u00f3n sin fin de siglos. No logra comprender la eternidad hist\u00f3rica, moment\u00e1nea, la del momento eterno \u2014eterno y que pasa\u2014, el arrebato, el arrobo, el rato \u2014rapto\u2014 que encierra en s\u00ed con todo el pasado, el porvenir todo \u2014y es el quietismo de Miguel de Molinos\u2014, sino que se somete al terrible tormento, verdadero purgatorio, de so\u00f1arse un sin fin de siglos venideros. Figur\u00e9monos la tortura de tener que figurarse, que darle nombre \u2014imaginar es nombrar\u2014 a la cantidad cifrada por la unidad, un 1, seguida de 24 millones de ceros, v. gr., ya que el trill\u00f3n es un 1 seguido de 24 ceros. El pobre hombre se anonada ante ese vano esfuerzo imaginativo. \u00bfPara qu\u00e9 m\u00e1s purgatorio? Hay que leer los argumentos de que se serv\u00eda la pobr\u00edsima imaginaci\u00f3n acr\u00edtica y aldeana \u2014y de aldea asturiana del siglo XIII\u2014 de aquel aldeano tomista, hecho cardenal, que fue fray Zeferino Gonz\u00e1lez, D. P.; los argumentos de que en su \u201cFilosof\u00eda elemental\u201d \u2014texto que tuve que estudiar hace ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os\u2014 se serv\u00eda en contra de la posibilidad de un n\u00famero actualmente infinito. Y en esos pueril\u00edsimos argumentos se educaron aldeanos seminaristas. Y en otros por el estilo. Sin que fueran m\u00e1s cr\u00edticos ni m\u00e1s espirituales los de aquel otro aldeano, \u00e9ste vizca\u00edno, que fue el P. Urr\u00e1buru, S. J. Y de aldeaner\u00eda vertida a lat\u00edn escol\u00e1stico. Y estos y otros aldeanos as\u00ed, teologizantes, naufragaban en el mar del infinito, pero sin dulzura. Que fue Leopardi \u2014tan odiado por los fajistas hoy\u2014 el que dec\u00eda que <em>\u201ccosi tra qu<\/em><em>e<\/em><em>sta \/ <\/em><em>immensit\u00e0<\/em><em>, s'annega il pensier <\/em><em>mio \/ <\/em><em>e il naufragar m'<\/em><em>\u00e8<\/em><em> dolce in questo <\/em><em>m<\/em><em>are\u201d<\/em>. Pero \u00a1ah!, la dulzura de naufragar en el mar inmenso del infinito, de anonadarse, de aniquilarse en \u00e9l, no es para aldeanos, para paganos. Paganos cat\u00f3licos, por de contado. Ni es para fajistas. Los pobres temen que Dios al cabo se duerma de aburrimiento, y una vez dormido no los sue\u00f1e m\u00e1s. Y luego esa invenci\u00f3n de las penas sempiternas, las del infierno. Eso no es religi\u00f3n.\r\n\r\n\u00bfFajismo? Es la moda, o, mejor, la epidemia acaso inevitable. \u00bfPero apoyado en religi\u00f3n? No. La religi\u00f3n tiene que vivir del momento hist\u00f3rico verdaderamente eterno, tiene que vivir de la historia de ahora. Y ahora es siempre. Y el momento hist\u00f3rico de ahora en Espa\u00f1a es esta que llamamos, por llamarla de alguna manera, la revoluci\u00f3n liberal y democr\u00e1tica. \u00bfPero modernismos de moda y sin modo? \u00bfFuturismos de ex futuro? \u00bfFajismo sin faja? \u00a1Mozalbeter\u00edas y armas al hombro!\r\n<h2 id=\"heading_id_189\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9358_326747388\"><\/a><strong>Don Miguel de Unamuno, en el Liceo Andaluz<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_190\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22627_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nLa conferencia que anoche dio D. Miguel de Unamuno en el Liceo Andaluz fue escuchada por un p\u00fablico muy numeroso. El ilustre rector de la Universidad de Salamanca no se limit\u00f3 a hablar de los Estatutos, sino que al hablar de \u00e9stos, habl\u00f3 preferentemente de Espa\u00f1a y de los espa\u00f1oles.\r\n\r\nPara D. Miguel, en esto del federalismo no hay sino una cosa cantonal, aldeana, en la que ha venido a cristalizar la pedig\u00fce\u00f1er\u00eda. No quiere un cierto tipo de espa\u00f1ol aldeano convencerse de que una naci\u00f3n es un organismo en el que el \u00f3rgano m\u00e1s rico da m\u00e1s y recibe menos, y el \u00f3rgano m\u00e1s pobre da menos y recibe m\u00e1s. Por eso este espa\u00f1ol plantea problemas artificiales con violencia perniciosa.\r\n\r\nLo que importa es afirmar la personalidad del individuo \u2014no la de las regiones\u2014 en un ideal de hispanidad colectiva. De lo contrario, s\u00f3lo se conseguir\u00e1 aumentar el n\u00famero de gentes resquemoradas, resentidas, malcontentas.\r\n\r\nCree el Sr. Unamuno que lo de la biling\u00fcidad no puede ser sino un estado transitorio. De Valera \u2014dice\u2014, si piensa algo, piensa en ingl\u00e9s, porque en irland\u00e9s no se puede pensar lo que De Valera piensa. En vascuence se puede pensar c\u00f3mo se alimenta a una vaca y como se cultiva el ma\u00edz; pero nunca las ideas b\u00e1sicas del nacionalismo bizcaitarra. A pesar de esto \u2014a\u00f1ade\u2014 el fanatismo nacionalista de mis paisanos llega a extremos inconcebibles.\r\n\r\nEn Italia y Francia \u2014apunta el Sr. Unamuno\u2014 hay mayores diferencias dialectales que en Espa\u00f1a. Sin embargo, all\u00ed la tendencia a la unificaci\u00f3n idiom\u00e1tica se acent\u00faa m\u00e1s cada d\u00eda. Y es que la Gran Guerra ha sido para esos pueblos una gran lecci\u00f3n y porque en ellos alienta como ideal la defensa de la personalidad integral y la lucha contra todo lo que pueda provocar el achicamiento del alma nacional.\r\n\r\nLos catalanes ser\u00e1n m\u00e1s catalanes cuanto m\u00e1s espa\u00f1oles sean. La catalanidad tendr\u00e1 que ser descubierta en lengua universal. Precisa no olvidar, o aprenderlo si se ignora, que en lat\u00edn descubrieron su conciencia los pueblos de Europa.\r\n\r\nDon Miguel de Unamuno se concreta al Estatuto de Catalu\u00f1a, y se hace esta pregunta: \u00bfSer\u00e1 aprobado? \u00a1No lo s\u00e9! \u2014se responde tras larga pausa meditativa, y a\u00f1ade\u2014: Lo prudente es dejarlo, pues su aprobaci\u00f3n bien pudiera ser el principio de la lucha.\r\n\r\nDon Miguel de Unamuno resume las ideas de su interesante disertaci\u00f3n, ideas que viene sosteniendo desde siempre y con fervor espa\u00f1ol\u00edsimo, y termina insistiendo en que hay que darse por entero a defender la personalidad individual y a procurar que en Castilla y en Catalu\u00f1a, que en Andaluc\u00eda y en Vasconia, en todas las regiones, el hombre adquiera la idea de una Espa\u00f1a, una y universal.\r\n<h2 id=\"heading_id_191\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9360_326747388\"><\/a><strong>Don Marcelino y la Esfinge<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_192\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22629_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00a1Siempre amarrado a lo mismo! Segu\u00eda rumiando el pasto amargo de mis inquisiciones sobre la \u00edntima tragedia espa\u00f1ola engendradora de malcontentos, agraviados, resentidos, resquemorados, puntillosos, recelosos, desesperanzados y desesperados, cuando ha venido a dar a mis manos la nueva edici\u00f3n de la <em>Historia de los Heterodoxos Espa\u00f1oles<\/em>, de mi venerado maestro Men\u00e9ndez y Pelayo, y cuyo s\u00e9timo y \u00faltimo volumen acaba de aparecer. \u00a1Y qu\u00e9 de actualidad! Porque parece de hoy la quijotesca batalla que don Marcelino libr\u00f3 hace m\u00e1s de medio siglo contra los campeones de la revoluci\u00f3n liberal de Espa\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 obra de periodista! De periodista, s\u00ed.\r\n\r\n\u00a1Y no era chica la ojeriza que don Marcelino le hab\u00eda cobrado al periodismo! Escribiendo de Feij\u00f3o dec\u00eda: \u201cNo quiero hacerle la afrenta de llamarle periodista, aunque algo tiene de eso en sus peores momentos, sobre todo por el abandono del estilo y la copia de galicismos.\u201d En otro pasaje llama a los periodistas \u2014que parecen ser los encantadores, malandrines y follones de Don Quijote\u2014 \u201cmala y diab\u00f3lica ralea nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber\u201d..., y sigue la tirada. En otro, hablando de los <em>Desenga\u00f1os del teatro espa\u00f1ol<\/em>, de Morat\u00edn el padre, dec\u00eda que \u201csi no eran peri\u00f3dico ni sal\u00edan a plazo fijo por lo menos deben calificarse de hojas volantes an\u00e1logas al periodismo\u201d. \u00a1Hojas volantes! \u00a1Hojas volantes las Ep\u00edstolas de San Pablo, a quien un prelado de la Iglesia cat\u00f3lica llam\u00f3 periodista! \u00a1Y hojas volantes las p\u00e1ginas del libro, profundamente period\u00edstico, de don Marcelino! \u00a1Hojas volantes! Y d\u00edas, y a\u00f1os, y siglos volantes y volanderos. \u00a1Y lo que nos remeje el \u00e1nimo la relectura de la obra quijotesca antiliberal en este siglo al d\u00eda tan macizo y apretado que se nos est\u00e1 volando!\r\n\r\nEn otro pasaje dice de Feij\u00f3o don Marcelino que fue \u201cfil\u00f3sofo\u201d sin duda, aunque no de la generosa madera de Santo Tom\u00e1s, de Su\u00e1rez o de Leibnitz, sino con esa filosof\u00eda sincr\u00e9tica y errabunda, a cuyos devotos se llama hoy \u201cpensadores\u201d... \u00bfY \u00e9l, don Marcelino? \u00c9l, el periodista que compaginaba en robustos vol\u00famenes hojas volantes, pensador \u2014o investigador m\u00e1s bien\u2014 sincr\u00e9tico y errabundo m\u00e1s que fil\u00f3sofo. Benedetto Croce ha visto muy bien que le falt\u00f3 filosof\u00eda. Y yo, que fui su disc\u00edpulo directo \u2014y hasta oficial\u2014, que le quer\u00eda y le admiraba, tengo motivos para creer que la honda filosof\u00eda, la contemplaci\u00f3n del misterio del destino humano, le amedrent\u00f3, y que busc\u00f3 en la erudita investigaci\u00f3n una especie de opio, un anest\u00e9sico, un nepente, que le distrajera. No se atrevi\u00f3 a mirarle ojos a ojos humanos a la Esfinge, y se puso a examinarle las garras leoninas y las alas aguile\u00f1as, hasta a contarle las cerdas de la cola bovina con que se sacude las moscas de Belzeb\u00fa. Le aterraba el misterio. Y por esto \u00e9l, que tan hondamente sinti\u00f3 a Lope de Vega, no lleg\u00f3 a penetrar en todo el tr\u00e1gico sentido de Calder\u00f3n, el de \u201cla vida es sue\u00f1o\u201d. Y es que tem\u00eda que este sue\u00f1o le quitase el sue\u00f1o.\r\n\r\nEn todo su juicio sobre el siglo XIX espa\u00f1ol, el de la revoluci\u00f3n liberal, se ve que don Marcelino no logr\u00f3 penetrar en el fondo de \u00e9l, no logr\u00f3 ver la agon\u00eda de una fe que se le antojaba sin heterodoxias apenas, no logr\u00f3 percatarse de todo lo que hab\u00eda, en que casi ning\u00fan espa\u00f1ol medianamente culto creyese que fuera de la iglesia no hay salvaci\u00f3n, que el que se muere sin aceptar sus dogmas \u2014ni aunque sean el de la existencia de Dios y la inmortalidad del alma\u2014 se condene por ello a penas eternas, ni pudiese creer en estas penas, y con ello ni en eternos goces. Don Marcelino no lleg\u00f3 a tocar el fondo de la tragedia espiritual nacional, nacida del Renacimiento, de la Reforma y de la Revoluci\u00f3n, y que fue, no que nuestras clases cultas, burguesas, hubiesen perdido la fe en la religi\u00f3n cat\u00f3lica como freno de malas pasiones, por temor al castigo y amor al premio de ultratumba, que esto no es m\u00e1s que \u00e9tica o acaso pol\u00edtica y carece de grande y eterna importancia, sino que hab\u00edan perdido la fe rigurosamente religiosa, la esperanza m\u00e1s bien, como consuelo del delito mayor del hombre, que es, seg\u00fan Calder\u00f3n, el de haber nacido. Don Marcelino no vio que la Iglesia cat\u00f3lica espa\u00f1ola, la clerical, la de la Contra-Reforma, la jesu\u00edtica, se constituy\u00f3 en polic\u00eda, y no vio las desesperaciones a que conduc\u00eda a los esp\u00edritus renacientes, reformados y revolucionados, la incertidumbre de su propio destino y de su vocaci\u00f3n \u00edntima. \u00bfEs que no vio toda la tragedia, por ejemplo, de aquel pobre don Benito Bails, matem\u00e1tico de fines del siglo XVIII, a quien se le dio su casa por c\u00e1rcel por haberse confesado \u201creo de vehementes dudas sobre la existencia de Dios y la inmortalidad del alma?\u201d\r\n\r\nEmpiezan ya a resucitarse juicios de don Marcelino en su period\u00edstica <em>Historia de los Heterodoxos Espa\u00f1oles<\/em>, y se parece querer proseguir en su incomprensi\u00f3n \u2014\u00a1y cu\u00e1n comprensivo era en todo lo dem\u00e1s, y sobre todo en est\u00e9tica!\u2014 del \u00faltimo fondo de la revoluci\u00f3n religiosa \u2014que no fue otra cosa\u2014 de la Espa\u00f1a de los Borbones. No vio que la llamada Contra-Reforma, la espa\u00f1ola, llevaba en s\u00ed todo el jugo de la Reforma, la germ\u00e1nica y aun la ginebrina, contra que luchaba; no vio que la cruz de una cara es, a la vez, la cara de una cruz. Y a\u00fan siguen sus continuadores sin atreverse a mirar ojos a ojos humanos a la Esfinge. Y siguen hasta cont\u00e1ndole las \u00faltimas cerdas que le han salido en la bovina cola con que sacude las moscas de Belzeb\u00fa; siguen escudri\u00f1ando los servicios que a la llamada \u201cciencia espa\u00f1ola\u201d rinden estos o aquellos eruditos y diligentes padres espirituales y teocr\u00e1ticos; siguen sin querer comprender que la cruz no puede ser cetro de rey, y menos de rey de este mundo, sino s\u00edmbolo de consolaci\u00f3n dolorosa y acaso de esperanza desesperada; siguen sin querer darse cuenta de que la Polic\u00eda \u2014tal es la moral\u2014 es una cosa del C\u00e9sar, y que de Dios es la religi\u00f3n, el sue\u00f1o del divino sue\u00f1o con que nos sue\u00f1a.\r\n\r\nVolveremos, pues, a nuestro \u2014\u00a1y tan nuestro!\u2014 don Marcelino y a sus voceros de hoy; ya que sus d\u00edas de periodismo antiperiod\u00edstico han vuelto. Y aqu\u00ed estamos con estas hojas volantes, que son estos nuestros comentarios... peri\u00f3dicos.\r\n<h2 id=\"heading_id_193\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9362_326747388\"><\/a><strong>Hay que enterarse<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_194\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22631_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEscapando, de momento al menos, al hoy tumultuoso, a fin de tomar fuerzas para el ma\u00f1ana, me remont\u00e9 al ayer de hace un siglo, a la \u00e9poca aqu\u00e9lla en que Mariano Jos\u00e9 de Larra, <em>F\u00edgaro<\/em>, dechado de periodista \u2014de la \u201cmala y diab\u00f3lica ralea\u201d que tanto atosigaba a don Marcelino\u2014, escrib\u00eda sus art\u00edculos en <em>El pobrecito hablador<\/em>. Me puse a leer los dos primeros: \u201c\u00bfQui\u00e9n es el p\u00fablico y d\u00f3nde se encuentra?\u201d, y la \u201cCarta a Andr\u00e9s\u201d. Y me encontr\u00e9 al punto en el hoy y en el hoy m\u00e1s candente. Y me di cuenta de que el hoy es el ayer, y que acaso el ayer es el ma\u00f1ana. \u201cTodo est\u00e1 lo mismo, parece que fue ayer\u201d, dice un consabido dicho decidero. Y yo he dicho por mi parte, y hoy lo repito, que \u201ccualquier tiempo pasado es mejor\u201d. El ser pasado, su preteridad lo mejora. \u00bfPero acaso est\u00e1 todo lo mismo?\r\n\r\n<em>F\u00edgaro<\/em> resum\u00eda su juicio respecto al p\u00fablico diciendo que \u201cel ilustrado p\u00fablico gusta de hablar de lo que no entiende\u201d. Y pon\u00eda en duda que sea p\u00fablico el que deja en las librer\u00edas las obras cl\u00e1sicas nacionales y \u201cen las \u00e9pocas tumultuosas quema, asesina, arrastra, o el que en tiempos pac\u00edficos sufre y adula\u201d. Ese, sin duda, no es p\u00fablico, que es cosa de literatura, mas ni es pueblo, que es cosa de vida com\u00fan, de civilidad. Y en la \u201cCarta a Andr\u00e9s\u201d vuelve <em>F\u00edgaro<\/em> al tema, aunque con un rodeo, al preguntarse: \u201c\u00bfNo se lee en este pa\u00eds porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee?\u201d Que es preguntarse si no se consume porque no se produce o no se produce porque no se consume. Lo que me recuerda aquella contestaci\u00f3n de un querido amigo m\u00edo, hombre cult\u00edsimo, lector infatigable, que pregunt\u00e1ndosele una vez por qu\u00e9 no escrib\u00eda, respondi\u00f3: \u201cNo soy m\u00e1s que lector; yo produzco consumo.\u201d Y no era poco en un tiempo en que apenas le\u00edan sino los escritores \u2014se le\u00edan unos a otros\u2014, haciendo de la literatura coto cerrado. Sin que se pudiera decir por eso que ni los que le\u00edan supieran escribir ni tampoco que los que escrib\u00edan supieran leer. A lo que hay que a\u00f1adir que de nuestros Institutos de segunda ense\u00f1anza \u2014ahora Liceos\u2014 se suele salir sin la menor educaci\u00f3n de escritor, que un bachiller nuestro apenas si ha aprendido a redactar una carta. Nuestro profesorado de segunda ense\u00f1anza no conoce la tan pesada como generosa obra que le incumbe al de Francia con la tarea de tener que corregir los <em>devoirs<\/em>, los ejercicios escritos de los alumnos. Y a pesar de ello...\r\n\r\nA pesar de ello hemos adelantado, y no poco, desde hace un siglo, desde los d\u00edas en que Larra preguntaba qui\u00e9n es el p\u00fablico y si no se lee porque no se escribe o no se escribe porque no se lee. Y hemos adelantado, es decir, nos hemos civilizado merced a la Prensa. La Prensa ha hecho lo que no ha logrado hacer la ense\u00f1anza p\u00fablica oficial. Y esto os lo dice un universitario que es a la vez un periodista, un escritor de hojas volantes. La Prensa ha hecho que el pueblo se haga p\u00fablico. Y el mismo don Marcelino hizo m\u00e1s por la ilustraci\u00f3n popular con su obra de periodista, de apologista de la plaza p\u00fablica, que con su obra universitaria, a la que nunca le tuvo gran apego.\r\n\r\nLa Prensa es la que m\u00e1s ha contribuido a hacer conciencia popular nacional. Con-ciencia, o si quer\u00e9is con-sabidur\u00eda, a que los espa\u00f1oles con-sepan lo que les interesa. Que consaber es el camino para consentir. Y conviene, y m\u00e1s ahora, insistir en esto del consaber, del enterarse \u2014enterarse es la forma romanceada del latinismo <em>integrarse<\/em>\u2014, para librarnos del confuso sentido \u2014muchas veces contrasentido\u2014 que se amaga en t\u00e9rminos como el de \u201ccordialidad\u201d. Cuando de \u00e9ste se abusa hay que recelar enga\u00f1o. No concordia, ni discordia, sino con-ciencia. Que cada uno sepa lo que quiere y quiera lo que sabe; que cada uno sepa lo que da y lo que pide, sepa lo que concede y lo que niega.\r\n\r\nPara enterarse, para integrarse, naturalmente, lo que hace falta es tener buenas entendederas, pero esto depende, naturalmente, tambi\u00e9n de las explicaderas de quien se nos dirige. Y es cosa de observaci\u00f3n cotidiana lo de que aquellos que m\u00e1s se quejan de la incomprensi\u00f3n ajena suele ser porque no saben \u2014o mejor, no quieren\u2014 darse a comprender. Y ni siquiera darse a entender. Que los que m\u00e1s presumen de hablar claro suelen ser los que hablan m\u00e1s oscuro. Desde luego no hay nada menos claro que las llamadas estridencias, como no sea ciertas sinceridades. Que con raz\u00f3n se ha dicho que hay una cierta sinceridad que est\u00e1 re\u00f1ida con la veracidad.\r\n\r\nA la Prensa le compete la labor de aclarar los problemas p\u00fablicos \u2014p\u00fablicos y populares\u2014, de enterar de ellos al pueblo. \u00bfLa cumple? En general, s\u00ed. La Prensa espa\u00f1ola es hoy una de las m\u00e1s honradas, de las m\u00e1s veraces y de las mejor enteradas. Y de lo que debe cuidar es de no empe\u00f1arse en definir demasiado ni las instituciones ni los problemas, ni menos las personas. Aunque \u00e9stas, las personas, sean individuales o colectivas, son, gracias a Dios, indefinidas e indefinibles. No se define a una personalidad viva. Nadie osar\u00e1 definir a Felipe II, a Cisneros, a Calder\u00f3n, a Cervantes, a Goya, a Prim... Acaso quepa definir \u2014y lo dudo\u2014 a un radical socialista, pero a este concreto, individual, de carne, hueso y esp\u00edritu, a \u00e9ste no lo define nadie. Ni se puede definir \u00e9l mismo. Cabe definir la rep\u00fablica, y la monarqu\u00eda, y la dictadura, y la anarqu\u00eda, que todo esto no es m\u00e1s que sociolog\u00eda, pero no cabe definir Espa\u00f1a, o Catalu\u00f1a, o Vasconia, o Galicia, o Castilla, que son indefinibles.\r\n\r\nPero sobre esto de la definici\u00f3n, que tanto da\u00f1o nos est\u00e1 haciendo, a favor de la pereza mental de los partidarios \u2014que pues forman parte de un partido, en el que se definen, y no de un entero en el que se enterar\u00edan, no se enteran\u2014, sobre esto he de volver. Y he de volver para insistir en que enterarse es indefinirse. Y si alguien me dijere que \u00e9stas no son m\u00e1s que logomaquias ling\u00fc\u00edsticas le dir\u00e9 que es, en gran parte, merced a ellas como he logrado redimirme de la servidumbre del santo y se\u00f1a, de eso que llaman disciplina, y que de disciplina, de cosa de disc\u00edpulo, del que <em>discit<\/em> o aprende, del que se entera, tiene muy poco si es que tiene algo. Y de aqu\u00ed el que cuando se trata de resolver un asunto en que hay que enterarse, el mayor tropiezo para el enteramiento sea la falsa disciplina del partido. Un partidario no suele enterarse.\r\n<h2 id=\"heading_id_195\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9364_326747388\"><\/a><strong>Serenidad<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_196\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22633_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>0<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nObservamos, no sin complacencia, por de contado, que empieza a desconfiarse de eso de la cordialidad y a sustituirlo por serenidad. La cordialidad, como todo lo que dice el coraz\u00f3n, es muy peligrosa para entenderse y enterarse \u2014hacerse enteros\u2014 los hombres. Cierto es que, como dec\u00eda Pascal y lo hemos repetido muchos, m\u00e1s o menos pascalianos, el coraz\u00f3n tiene sus razones; pero las razones del coraz\u00f3n, sobre todo las del coraz\u00f3n de la turba, suelen ser razones turbias y turbulentas. Con esas razones no se razona, no se \u201cenrahona\u201d bien. Y el coraz\u00f3n, adem\u00e1s, y esto es lo peor, suele gustar andarse por encrucijadas y callejuelas y pasillos, en penumbras, y valerse de artes de seducci\u00f3n que huyen de la serenidad.\r\n\r\n\u00a1Serenidad! Sereno (\u201cserenus\u201d) es lo propio de la tarde, la \u201csera\u201d, cuando es clara. En tierras de Castilla, en tierras de Salamanca al menos, las gentes del pueblo se re\u00fanen a convivir, a conversar, a enterarse unas con otras, en las tardes serenas, cuando empiezan a nacer las estrellas, y a esa reuni\u00f3n se le llama \u201cserano\u201d. Y en las villas, cuando el velador nocturno da las horas a los acostados, les saluda acaso con un \u201c\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!\u201d; pero de ordinario al n\u00famero de la hora a\u00f1ade un... \u201c... y sereno\u201d si el tiempo, si el cielo lo est\u00e1. Y sabe el acostado que si se asomase a la ventana y recost\u00e1ndose en su alf\u00e9izar mirase al cielo, ver\u00eda sin nubes la estrellada, ver\u00eda la verdad del mundo infinito, que de d\u00eda, aunque est\u00e9 sin nubes, encubre y tapa el sol, coraz\u00f3n turbulento de nuestro peque\u00f1o mundo. Ya dijo el poeta que \u201cese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul\u201d. Aunque esto no sea m\u00e1s que una salida tropol\u00f3glca. Pero para serenidad de noche, cuando se abre la inmensidad, cuando se abre el cielo, cuya visi\u00f3n le sobrecog\u00eda a Kant como la visi\u00f3n de su propia conciencia.\r\n\r\nEn Flandes, los veladores nocturnos, los serenos, lanzaban desde lo alto de una torre, a bocina, el \u201calles is stil!\u201d: todo est\u00e1 tranquilo, que es, en otro sentido, nuestro \u201c\u00a1...y sereno!\u201d Y en ese mismo Flandes, cuando empezaba a luchar contra el poder de nuestros Habsburgos, de los Austrias de Espa\u00f1a, en tiempo de aquel Carlos Quinto de Alemania, Primero de Espa\u00f1a, el nieto de nuestros Reyes Cat\u00f3licos, el que encarn\u00f3 en Gante para empezar a vivir en Yuste, en aquel Flandes se celebr\u00f3, y en Gante, un \u201clandjuweel\u201d en 1539, un concurso de \u201cmoralidades\u201d, y fue el mismo Carlos Quinto quien propuso el tema tradicional: \u201c\u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un moribundo?\u201d (Twelck den mensch stervende den meest troost es?, en flamenco.) Fue tal el esc\u00e1ndalo de las respuestas \u2014luteranizantes\u2014, que se prohibi\u00f3 la lectura en la representaci\u00f3n.\r\n\r\n\u201c\u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un hombre moribundo?\u201d El tema de Carlos Quinto dec\u00eda \u201chombre\u201d \u2014mensch\u2014; pero lo mismo cabe a\u00f1adir pueblo. Aunque no se trata, \u00a1claro est\u00e1!, de muerte f\u00edsica o material. El que hablaba de consuelo para un hombre moribundo \u2014mensch stervende\u2014, cre\u00eda al hombre inmortal. Y a\u00fan m\u00e1s inmortal que un hombre \u2014si es que cabe m\u00e1s y menos en inmortalidad\u2014 es un pueblo, es una naci\u00f3n. Y \u00bfcu\u00e1l es el mayor consuelo para un hombre, para un pueblo agonizando, es decir, luchando por su inmortalidad? \u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un pueblo que en un momento de su historia, de su vida, siente que se le muere una forma de esa vida, siente que se tiene que trasformar si ha de seguir viviendo su inmortalidad hist\u00f3rica? El mayor consuelo es morir \u2014o, mejor, transitar\u2014 al sereno, contemplando el cielo eterno de las estrellas. Su consuelo no ha de hallarlo en las turbulencias del coraz\u00f3n, no ha de hallarlo en una enga\u00f1osa cordialidad, sino en la serenidad de la visi\u00f3n hit\u00f3rica, sin nubes, ni brumas ni nebulosidades.\r\n\r\nY las peores nubes son las que m\u00e1s empa\u00f1an la claridad del cielo de la historia, las que m\u00e1s enturbian \u2014con pasiones de turba\u2014 la serenidad; son las nubes definitivas. Queremos decir las de definici\u00f3n. Porque nada m\u00e1s turbio que las definiciones, sobre todo las jur\u00eddicas, las pol\u00edticas y las teol\u00f3gicas. Apenas si se salvan las definiciones geom\u00e9tricas o matem\u00e1ticas y las logom\u00e9tricas o gramaticales. Y aun\u2026 \u00bfPero las otras?, \u00bflas de los juristas? Qu\u00e9 de nebulosidades \u2014y definitivas\u2014 en los conceptos de soberan\u00eda, autonom\u00eda, federaci\u00f3n, delegaci\u00f3n..., y tantos m\u00e1s. A las veces se puede aclararlos algo logom\u00e9tricamente, por an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico, \u00a1mas aun as\u00ed.\u2026 \u00a1Porque ha entrado tanta cordialidad turbia y turbulenta en la serenidad del lenguaje racional! \u00a1Tienen tantas resonancias emotivas las palabras!... \u00a1Sobre todo cuando se hacen motes! \u00a1Y cuando sirven a intereses de partidos y de particularismos!\r\n\r\nA lo partido \u2014y a un partido\u2014 se opone lo entero. Y esto de entero viene del lat\u00edn \u201cintegrum\u201d. Lo entero es lo \u00edntegro; la \u201centeridad\u201d \u2014y con ello la entereza\u2014 es la integridad. Y aqu\u00ed entra lo de integral e integralidad. Lo integral es lo enterizo, lo no partido; es tambi\u00e9n lo indiferenciado. Enterarse es integrarse, es completarse. Y cuando uno pierde su integridad, su enteridad y se le restituye la parte que perdi\u00f3, se le reintegra, se le integra. Que tambi\u00e9n se dice, con otro derivado, que se le \u201centrega\u201d. Y es curioso que habiendo derivados populares, romanceados, de \u201cintegrum\u201d, en castellano, en portugu\u00e9s, en franc\u00e9s, en italiano, apenas si le hay en catal\u00e1n. Porque, en rigor, en catal\u00e1n \u201center\u201d es un castellanismo. La voz propiamente catalana es \u201csencer\u201d (o, mejor acaso: \u201csenc\u00e9\u201d). Pero la concepci\u00f3n radical es otra. Porque \u201centero\u201d es una cosa y dice relaci\u00f3n a integraci\u00f3n, y \u201csencer\u201d, sincero, es otra, y dice relaci\u00f3n a pureza. El que se integra, el que se entera \u2014y no cabe integrarse sino en otros y con otros\u2014, suele tener que perder su sinceridad, su pureza. Hasta cabr\u00eda sostener que la sinceridad \u2014que tira a conservar lo diferencial\u2014 se opone a la enteridad, a la integridad con otros. Y basta por hoy.\r\n\r\nTendremos que volver a esto, a considerar que el consuelo de perderse, de morir como peque\u00f1o todo \u201csincero\u201d, puro, para renacer en una integraci\u00f3n, en una enteridad superior, en un todo entero, el consuelo de tener que inmolar la sinceridad diferencial, particular, para hallarse m\u00e1s radical y hondamente uno mismo \u2014mismo con otros\u2014, ese consuelo estriba en la serenidad de contemplarse en el cielo estrellado y sin nubes de la historia universal. Al nosotros del \u201cnos-otros solos\u201d no le queda m\u00e1s que el pobre anejo del \u201c-otros\u201d. Y el otro, en rigor de sentido espiritual, aunque se quede sincero, puro, no es entero La consolaci\u00f3n de la muerto de la sinceridad, de la diferencialidad, de la pureza, que es \u201cavara pobreza\u201d \u2014ya lo dijo Dante\u2014, est\u00e1 en la serenidad con que se afronta, haci\u00e9ndole callarse al coraz\u00f3n, una muerte que es puerta de inmortalidad. Y es amor lo que nos dicta este consejo.\r\n<h2 id=\"heading_id_197\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9366_326747388\"><\/a><strong>En la fiesta de San Isidro Labrador<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_198\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22635_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>2<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEra el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, de la Conmemoraci\u00f3n de la bajada del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles, que en este a\u00f1o ha coincidido, por providencial dispensaci\u00f3n, con el de San Isidro Labrador, patr\u00f3n de Madrid, el 15 de mayo. San Isidro, Labrador de Madrid, cuando Madrid se labraba, cuando era tierra labrant\u00eda. Y como sigue siendo pueblo hoy por el pueblo es tierra y tierra de labranza.\r\n\r\nY ese d\u00eda de Pentecost\u00e9s y de San Isidro entr\u00f3se uno \u2014uno solo\u2014 en la calle de Toledo por la plaza Mayor. A la entrada y a la izquierda, en los soportales, este r\u00f3tulo de una tiendecita de aquellas que so\u00f1\u00f3 Gald\u00f3s: \u201cF\u00e1brica de flores.\u201d \u00bfSer\u00eda un ag\u00fcero? M\u00e1s adelante se le acerc\u00f3 a uno una anciana pregunt\u00e1ndole: \u201c\u00bfEs por aqu\u00ed la catedral, se\u00f1or?\u201d \u00a1La catedral! Trasciende a provincia, a pueblo provinciano. Y pasan donairosas y alegres \u2014no se sabe sin con alegr\u00eda republicana, pero s\u00ed popular\u2014 muchachitas en flor. El mocer\u00edo se enracima en los tranv\u00edas. Y uno \u2014uno y solo\u2014 se siente preocupado entre oleadas de pueblo. Son los que fueron hace un siglo, hace siglos, son los que ser\u00e1n dentro de un siglo, dentro de siglos. Est\u00e1n sobre los reg\u00edmenes y por debajo de ellos, en sus copas y en sus ra\u00edces. Y se siente uno pasar. Y \u00a1ay si pudiese guardar para siempre \u2014\u00a1para siempre!\u2014 este momento \u2014\u00a1coger el instante!\u2014 y hacerlo sempiterno! Y siente la enorme y tr\u00e1gica melancol\u00eda de esta vocaci\u00f3n de cronista \u2014de temporalista\u2014 de la eternidad cotidiana. El temporal pasa. Y al querer as\u00ed acu\u00f1ar en estampa esta sensaci\u00f3n \u00bfno pierde uno su goce puro?\r\n\r\nSali\u00f3 uno a la calle de la Cava Baja. O mejor, entr\u00f3se en ella, pues que salir es entrar. Posada del Drag\u00f3n, Posada del Le\u00f3n de Oro, Posada San Isidro, Flor de la Mancha.... Posadas, no hoteles. El pueblo all\u00ed se posa. Hotel, hostal, aunque propiamente hospeder\u00eda, nos sabe a algo como hospital; es para enfermos de urbanidad, no de civilidad. Y por all\u00ed calle de Latoneros, y de Tintoreros, de gremios populares; nada de figurones o fantasmones, h\u00e9roes o no. Una muchachita, en una portalada, le dec\u00eda a otro: \u201c... en mi pueblo...\u201d Y al o\u00edrselo husmeaba uno tierra de labranza, heno mojado de roc\u00edo. Y luego, la Cruz de Puerta Cerrada que abre sus anchos y blancos brazos de piedra; una cruz pura, sola, sin Cristo. \u00a1L\u00edbrenos Dios de b\u00e1rbaros, sin tierra ni pueblo, a quienes se les ocurra derribarla!\r\n\r\nLa calle de la Cava de San Miguel, casas con recalzo en escarpe y grandes ventanas enrejadas, como en Cuenca. Y la plaza de San Miguel, con tristes acacias encallejonadas, algunas con florecicas blancas esmirriadas. \u00bfDe f\u00e1brica? Y all\u00ed al lado, junto a un mercado de abastos, un \u201ccine\u201d. Las alegres mocitas callejeras no son estrellas de \u201ccine\u201d, sino estrellitas de calle, y como si chinarrillos, dulce y suavemente refulgentes, de Camino de Santiago. Y en la plazuela de Santiago. Y en la plazuela de Santiago, all\u00ed cerca, entr\u00f3 uno en aquella iglesuela insignificante, sin m\u00e1s cu\u00f1o ni car\u00e1cter que el de no tenerlo, y es bastante. Estar\u00eda desierta a no ser por un hombre de pueblo, todav\u00eda joven, que de rodillas sobre el asiento de paja de una silla reclinatorio, se enjugaba pudorosamente los ojos. Pintada en un pilar la roja cruz de Santiago, pu\u00f1al ensangretado todo. Pero algo se preparaba, pues empez\u00f3 un discreto traj\u00edn sacristanesco. Y al salir uno dio con un \u201cauto\u201d del que sacaban a un ni\u00f1o de d\u00edas cuya cabecita desnuda derramaba, al sol de la tarde, serenidad por el recinto de la plazuela. Era que le llevaban a bautizarle al pie de la cruz roja de Santiago.\r\n\r\nSali\u00f3se uno, y al doblar la iglesuela de la calle de Santa Clara, y en su otra esquina: \u201cEn esta casa vivi\u00f3 y muri\u00f3 Mariano Jos\u00e9 de Larra.\u201d Y el a\u00f1o, hace cerca de un siglo. Y all\u00ed vive y muere; all\u00ed sigue viviendo su muerte tr\u00e1gica, su suicidio. Y uno so\u00f1aba religiosamente: \u00bfNo siente? \u00bfLe siente a uno Larra? \u00bfSiente su tierra y su pueblo, su Espa\u00f1a? Tambi\u00e9n \u00e9l atesor\u00f3 momentos huideros y los eterniz\u00f3; eterniz\u00f3 la momentaneidad momentaneizando la eternidad. Tambi\u00e9n \u00e9l se ba\u00f1\u00f3 en oleadas del \u201chombre tierra\u201d \u2014que as\u00ed, con estas mismas palabras, le llam\u00f3; tambi\u00e9n \u00e9l, que era uno \u2014otro\u2014, se sinti\u00f3 solo en la com\u00fan soledad espa\u00f1ola. Y el pueblo en torno de \u00e9l se re\u00eda, jugaba, se holgaba, se regocijaba, se gozaba, aunque a las veces llorase y se desesperase; pasaba y se quedaba.\r\n\r\n\u201c\u00a1Todo el a\u00f1o es Carnaval!\", sentenci\u00f3 el suicida. S\u00ed; pero todo el a\u00f1o es tambi\u00e9n Semana de Pasi\u00f3n, y es Pascua de Resurrecci\u00f3n, y es Pascua de Pentecost\u00e9s; todo el a\u00f1o es bajada del Esp\u00edritu Santo, del Consolador, para el que al esp\u00edritu se abre, para el que se abre al pueblo y a la tierra labrant\u00eda. Y todo el a\u00f1o es Navidad; en todo \u00e9l nacen almas puras en cuyas frentes se alumbran los ocasos. Y uno se fue llevando en la hondura del alma la visi\u00f3n de la cabecita luminosa del nene a quien se le llevaba a cristianar al pie de la cruz roja de Santiago, del pu\u00f1al ensangrentado todo, y la efigie del que en la otra esquina se quit\u00f3, hace cerca de un siglo, la vida solitaria. Y una grande, una enorme, una muy honda tristeza se le fundi\u00f3, se le confundi\u00f3 a uno con una grande, una enorme, una muy alta alegr\u00eda y se le llen\u00f3 de serenidad el esp\u00edritu de pueblo y de tierra. Y es que al enchufarse y concadenarse una en otras las dos simas, la de dentro y la de fuera, se engendra el orden y el caudal de corriente pura, limpia y clara, se cuela entre zaborra y espumarajos y revoltijo de \u00e9stos y aqu\u00e9llas. Que un bebedizo de sosiego no obra sino filtrado. Y hay que entregarse.\r\n\r\nFue el d\u00eda de San Isidro Labrador, patr\u00f3n de Madrid, y el mismo d\u00eda en que se conmemoraba la bajada del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles.\r\n<h2 id=\"heading_id_199\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9368_326747388\"><\/a><strong>Imaginaciones<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_200\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22637_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nInnegable que pesa sobre una gran parte de la gente \u2014y gente no es precisamente pueblo\u2014 un cierto estado de desasosiego com\u00fan y contagioso, \u201c\u00a1Que se reviente de una vez!\u201d \u201c\u00a1Se vive con el alma en un hilo\u201d \u201c\u00a1As\u00ed no podemos seguir!\u201d \u201c\u00a1Hay que salir de esto!\u201d \u2014se oye\u2014. Y con ello friega de sentimientos y refriega de resentimientos encontrados y en choque. \u00a1Y luego rumores! \u201cSe dice que...\u201d Y no es que esperen lo inesperado, seg\u00fan el consejo de Her\u00e1clito de Efeso, con esperanza, sino que lo esperan o, mejor, lo aguardan con temor. \u201c\u00bfQu\u00e9 va a pasar aqu\u00ed?\u201d \u2014se preguntan\u2014. Y tanto o m\u00e1s que en busca de Mes\u00edas andan en busca de profetas de Mes\u00edas. Todo lo cual es una enfermedad de la imaginaci\u00f3n colectiva.\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! \u201cAutos\u201d, aviones mec\u00e1nicos, \u201ccines\u201d, \u201cradios\u201d, gram\u00f3fonos de altavoz..., no hay tiempo de enterarse de nada de lo que pasa, ni de lo que se queda, ni de entregarse a ello. \u201cAgua pasada no mueve molino\u201d, dice el consabido refr\u00e1n del pueblo; pero mueve la mente del molinero. Y la mente del molinero es tambi\u00e9n molino, que mueve al otro. El que obra en la Historia necesita adquirir conciencia de su obra. Y la gente no digiere la historia que vive; no la digiere, sino que la rumia; no medita, sino que cavila. \u00bfEs que se vive demasiado de prisa? \u201c\u00a1Se vive!\u201d, suele decirse con una cierta enga\u00f1osa satisfacci\u00f3n. Pero \u00bfse vive o se experimenta?\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! Desde hace alg\u00fan tiempo los adeptos de la nov\u00edsima filosof\u00eda fenomenol\u00f3gica alemana han forjado un sustantivo para verter el germ\u00e1nico <em>Erlebnis<\/em>, y es el de: vivencia. Y empieza a sonar lo de vivencias. El verbo alem\u00e1n <em>erle<\/em><em>b<\/em><em>en<\/em> sol\u00edamos traducirlo por experimentar, pero se ha ca\u00eddo en la cuenta de la diferencia. No es lo mismo vivir que experimentar un malestar creciente, p\u00f3ngase por caso. Ni por otra parte la experiencia es la experimentaci\u00f3n. Y en el fondo se trata de poder imaginarse, de poder so\u00f1ar acaso, aquello que se vive. No se vive vida \u00edntima espiritual, vida hist\u00f3rica \u2014en cierto sentido podr\u00eda decirse que vida religiosa\u2014, sino pudiendo imaginarla, so\u00f1arla, en vivo. No por el entendimiento, no por el sentimiento, no por la voluntad vive el hombre vida humana, sino por la imaginaci\u00f3n. Todo el poder\u00edo del \u00e1nimo consiste en imaginar lo que se ve. \u00a1Imaginar lo que se ve! \u201c\u00a1Quien lo creer\u00eda..., si parece un sue\u00f1o!\u201d \u2014se dice\u2014, y cuando as\u00ed se dice es que se est\u00e1 ante un verdadero sue\u00f1o, ante una realidad espiritual. \u201c\u00a1Qui\u00e9n lo creer\u00eda!...\u201d, pero es que tan creencia como la de la fe es la de la raz\u00f3n, que si fe es creer lo que no vimos, raz\u00f3n es creer lo que vemos, creer en el sue\u00f1o. Y crearlo al creer en \u00e9l. Mas para ello hace falta ocio, vagar, \u00bfy d\u00f3nde le hay hoy? La imaginaci\u00f3n se cansa no de imaginar, sino de no poder imaginar, de que no le quede ocio para imaginar. Trabaja a destajo y nada produce.\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! La vivencia, la <em>Erlebnis<\/em>, la experiencia vital es algo imaginativo. Pero \u2014ya lo hemos dicho\u2014 no es lo mismo experiencia que experimentaci\u00f3n. Ni es lo mismo un hombre experto que un hombre experimentado. La experimentaci\u00f3n nos trae a las mientes cuines (conejillos de Indias) y ranas de fisi\u00f3logos. Y acaso alumnos de laboratorios de pedagog\u00eda norteamericana. En la experimentaci\u00f3n se trata de poner algo a prueba. Y consabido es el peligro de las probaturas, pues en probaturas se fue \u2014d\u00edcese\u2014 la doncellez de la Juana. Y hace poco que un grupo de estudiantes universitarios \u2014probablemente de la F. E. C.\u2014 se quejaba de que los profesores les hab\u00edan tomado de cuines (cobayas) para experimentos pol\u00edticos. Y lo que es indudable es que con la preocupaci\u00f3n de que no hay tiempo que perder, de que hay qu\u00e9 acompasarse al ritmo de la vida moderna, menudean, acaso m\u00e1s de lo debido, los experimentos, los ensayos, las probaturas.\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! Cada vez que o\u00edmos hablar de emoci\u00f3n republicana, de fervor republicano, de conciencia republicana, nos imaginamos que el pueblo espa\u00f1ol no ha llegado todav\u00eda a imaginarse lo que sea una Rep\u00fablica. A lo sumo lo que hace ya a\u00f1os o\u00edamos en Balaguer a un republicano catal\u00e1n: \u201cLa Rep\u00fablica es una Iglesia en que todos son herejes.\u201d Lo cual no carece de sentido, pues es una expresi\u00f3n del absoluto individualismo, rayano en el anarquismo, de la atomizaci\u00f3n de la soberan\u00eda. No de la soberan\u00eda popular, sino del mont\u00f3n de soberan\u00edas individuales. Y son casi los \u00fanicos, nuestros anarquistas ib\u00e9ricos, los que se imaginan \u2014y para ello hace falta bien poca y bien, pobre imaginaci\u00f3n\u2014 una Rep\u00fablica as\u00ed, en que todos sean herejes. Lo que no es, \u00a1claro!, una Iglesia her\u00e9tica. Pues una Rep\u00fablica en que todos fuesen soberanos, jamas llegar\u00eda a ser una Rep\u00fablica soberana.\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! Los ciudadanos espa\u00f1oles \u2014de toda Espa\u00f1a\u2014 que el 12 de abril del pasado a\u00f1o de 1931 votaron por un nuevo r\u00e9gimen, por un cambio de r\u00e9gimen, ni se hab\u00edan imaginado lo que pueda ser una Rep\u00fablica, ni ahora, despu\u00e9s de los experimentos, de las vivencias si quer\u00e9is, de las probaturas, se lo imaginan. \u201c\u00bfPara esto ha venido la Rep\u00fablica?\u201d \u2014se le oye exclamar a alguno que se cree lesionado en su soberan\u00eda individual, en su real y sant\u00edsima gana.\r\n\r\n\u00a1Imaginaci\u00f3n! Se le puede, s\u00ed, ayudar con obras de imaginer\u00eda, pero de nada sirve sacar estas por plazas, plazuelas, calles y callejas cuando la procesi\u00f3n anda por dentro. Banderas tricolores, gorros frigios, himnos de Riego... \u00a1Bien!, pero... La imaginaci\u00f3n, como la liturgia, suele cansar a la imaginaci\u00f3n sin despertarla. Lo que hace es adormecerla.\r\n\r\n\u2014\u00a1Ay, amigo! \u2014me dec\u00eda un coet\u00e1neo m\u00edo\u2014; usted sabe cu\u00e1nto dese\u00e9 el cambio, aunque s\u00f3lo fuese por cambiar de postura, pero si viera usted, aqu\u00ed entre los dos, ya que nadie nos oye, cu\u00e1nto echo de menos aquellos para m\u00ed apacibles tiempos de la Regencia, despu\u00e9sdel 98, en que ustedes se desataron, aquellos tiempos de apacible siesta comunal, cuando los caciques apacentaban al noble pueblo, y los Republicanos hist\u00f3ricos colaboraban, con su discreta oposici\u00f3n, en la historia de la Regencia. S\u00ed, s\u00ed; s\u00e9 lo que me va usted a decir, pero...\r\n\r\nPero \u00bfqu\u00e9 le iba yo a decir? Mi profesi\u00f3n es imaginar y hacer que otros imaginen, y hasta hay quien se empe\u00f1a en atribuirme el que me arrogo el papel de profeta, pero...\r\n\r\nHay toda una filosof\u00eda del \u201cpero...\u201d\r\n<h2 id=\"heading_id_201\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9370_326747388\"><\/a><strong>\u00bfQu\u00e9 sobra o qu\u00e9 falta?<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_202\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22639_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEntre los t\u00f3picos \u2014y a la vez tr\u00f3picos\u2014 que de m\u00e1s curso gozaban en aquellos benditos tiempos de la siesta nacional mon\u00e1rquica, hab\u00eda dos que sonaban con frecuencia, y \u00a1eran el de \u201cmenos pol\u00edtica y m\u00e1s administraci\u00f3n\u201d!, y \u00a1el de \u201cmenos doctores y m\u00e1s industriales\u201d! Claro est\u00e1 que lo que llamaban administraci\u00f3n no era sino pol\u00edtica, generalmente mediana, y los industriales que ped\u00edan convert\u00edanse en doctores en Industrias, pues \u00e9stas no se fundan as\u00ed como as\u00ed, con t\u00f3picos m\u00e1s o menos gacetables.\r\n\r\nNos trae ahora a las mientes este segundo t\u00f3pico regeneracionista el grave problema \u2014y esto de los problemas tambi\u00e9n es t\u00f3pico\u2014 que se le presenta a Espa\u00f1a, como se les ha presentado a los dem\u00e1s pueblos civilizados, del pavoroso aumento del n\u00famero de j\u00f3venes que se dedican a las que se llaman profesiones liberales \u2014\u00a1liberales!\u2014 que ingresan en liceos y Universidades, que corren tras de lo que se llama un destinillo, que se preparan a funcionarios p\u00fablicos, ya que esta Rep\u00fablica va a ser, no de trabajadores, sino de funcionarios p\u00fablicos, de empleados. Es la proletarizaci\u00f3n de la llamada clase media, que entre nosotros apenas si ha existido hasta hace poco. Y hoy se nos aparece. \u00a1Y con qu\u00e9 aspectos!\r\n\r\n\u201c\u00a1Sobran abogados! \u00a1Sobran m\u00e9dicos!\u201d, o\u00edmos decir. Y se nos ocurre: \u00bfY qu\u00e9 no sobra? Porque ser\u00eda muy c\u00f3modo cerrar el paso a esas tristes profesiones liberales a los j\u00f3venes que a ellas se arrojan por no saber qu\u00e9 otro camino emprender; pero lo que no ser\u00eda tan c\u00f3modo es indicarles ese otro camino. Lo que hay que decir no es qu\u00e9 es lo que sobra, sino qu\u00e9 es lo que falta. Y acaso no van descaminados los que piensan a lo malthusiano, que lo que sobran son hombres, o si se quiere bocas. No van acaso descaminados los que en las \u00faltimas grandes guerras, y en las que a\u00fan han de venir, no ven sino una restricci\u00f3n malthusiana al excesivo aumento de la poblaci\u00f3n humana que el genio de la especie \u2014aquel de que hablaba Shopenhauer\u2014 lleva a efecto. S\u00ed, \u00bfqu\u00e9 es lo que falta? Que nos lo digan los que dicen que sobran m\u00e9dicos o abogados o ingenieros o lo que sea; que nos lo digan.\r\n\r\nAhora, desde que nos dimos cuenta de que la crisis econ\u00f3mica de Espa\u00f1a se debe en gran parte al analfabetismo y estamos rumiando aquel m\u00e1ximo t\u00f3pico \u2014y m\u00e1ximo tr\u00f3pico\u2014 de \u201cescuela y despensa\u201d del le\u00f3n enfermo de Graus, hemos venido a dar en que lo que m\u00e1s nos falta son maestros de escuela, y se empieza a abrir esta carrera a los m\u00e1s posibles para formar as\u00ed el proletariado pedag\u00f3gico. Y de este modo se podr\u00e1 llegar a que una buena parte de la poblaci\u00f3n viva de ense\u00f1ar a leer, escribir y contar al resto de ella. Y otra parte, \u00a1claro est\u00e1!, a divertirla. Porque hay que dar ocupaci\u00f3n a todos.\r\n\r\nSabido es que en la decadencia del Imperio Romano, cuando se iba disolviendo una civilizaci\u00f3n y se acercaba la ruralizaci\u00f3n medieval, el pedagogo, el encargado de adoctrinar en letras a los hijos de los patricios sol\u00eda ser un esclavo. Y se ha dicho que una de las causas de aquella disoluci\u00f3n fue el que los patricios, los hacendados, los se\u00f1ores, hubiesen sido educados por sus esclavos. Y ese car\u00e1cter de esclavitud, de esclavitud resentida \u2014y a las veces rencorosa\u2014 persisti\u00f3 por mucho tiempo en el pedagogo. Al pedagogo pagano sustituy\u00f3 con el tiempo el pedagogo cristiano, el d\u00f3mine, generalmente eclesi\u00e1stico, el cl\u00e9rigo. Y el cl\u00e9rigo recibi\u00f3 toda la herencia espiritual del antiguo pedagogo a que sustitu\u00eda. Y cuando de nuevo el pedagogo, el eterno pedagogo, se hace laico, \u00bfes que no sigue siendo, en el fondo, el antiguo pedagogo y el cl\u00e9rigo? \u00a1Ay de aquel inmortal D\u00f3mine Cabra, \u201ccl\u00e9rigo cerbatana\u201d del inmortal Quevedo! \u00a1Ay del martirio de San Casiano! \u00a1Ay del claustro de que sali\u00f3 la escuela! \u00a1Ay del proletario de las primeras letras!\r\n\r\n\u00bfProletario? El pedagogo cl\u00e9rigo, en rigor, no era proletario, no ten\u00eda prole, porque el genio de la especie, la cordura subconciente del g\u00e9nero humano le dict\u00f3 el celibato obligatorio. Los que se fijan en que tan grande parte de los ni\u00f1os espa\u00f1oles que reciben ense\u00f1anza primaria lo hagan en colegios de frailes no recapacitan acaso en que ello se debe a que esos pedagogos han tenido que aceptar el celibato obligatorio, que es la marca de su esclavitud, de esa esclavitud inherente a su funci\u00f3n docente. Y no hay persona observadora y reflexiva que no se haya percatado de que las llamadas \u00f3rdenes religiosas se nutren de una recluta malthusiana, que van a engrosarlas aquellos que no hallar\u00edan una profesi\u00f3n con que poder criar una familia, una prole. O sea, \u00a1tr\u00e1gica paradoja!, que son los proletarios que no pueden tener prole y se tienen que dedicar a desasnar a lo prole ajena. Y si logr\u00e1ramos suprimir todos esos pedagogos monacales, todos esos esclavos del celibato malthusiano, y sustituirlos con pedagogos laicos, y \u00a1es claro!, padres de familia, proletarios de prole propia, \u00bfes que se resolver\u00eda el problema vital que palpita en el fondo de todo ello? El d\u00eda en que logr\u00e1ramos que todos, absolutamente todos los ni\u00f1os espa\u00f1oles recibieran la primera instrucci\u00f3n obligatoria en escuelas regidas por maestros y maestras laicos, civiles, funcionarios racionales, sin celibato obligatorio, por supuesto, o sea proletarios propiamente dichos, \u00bfen ese d\u00eda no surgir\u00eda otro problema? Es f\u00e1cil que entonces se dijera: \u00a1sobran maestros! Porque habr\u00eda que alimentarlos.\r\n\r\nMe acuerdo la protesta que suscit\u00f3 en cierta reuni\u00f3n de educadores cuando una vez sostuve que cuando una maestra p\u00fablica se casa debe abandonar la ense\u00f1anza, pues no es posible que rija bien una escuela una mujer que tiene que concebir, gestar, parir y criar hijos propios, que una proletaria de prole propia no puede dedicarse a la prole ajena. En seguida se me ech\u00f3 en cara que abogaba por la docencia monacal. Y uno se me acerc\u00f3 luego y me dijo al o\u00eddo: \u201c\u00bfY qu\u00e9 le parecer\u00eda a usted el celibato civil obligatorio?\u201d\r\n\r\nEmpieza a hacerse Espa\u00f1a un pueblo de tinterillos, de funcionarios p\u00fablicos, en vez de un pueblo de campesinos que ven\u00eda siendo. El campesino huye del campo y, lo que es peor, lo aborrece. Y se empieza a o\u00edr el tr\u00e1gico t\u00f3pico de \u201c\u00a1vuelta al campo!\u201d \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil decirlo! Para que la gente vuelva al campo hay que hacer campo. \u00bfEs que sobra campo?, \u00bfes que falta campo?, \u00bfes que sobra gente?, \u00bfes que falta gente? \u00bfEs que Espa\u00f1a puede mantener a todos sus hijos?\r\n\r\n\u201cY t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 resuelves?\u201d \u2014se me dir\u00e1\u2014. Yo no resuelvo nada; mi misi\u00f3n no es la de resolver. Mi misi\u00f3n es la de hacer que las gentes miren al fondo de los llamados problemas. No s\u00e9 si sobra gente o falta tierra; pero si s\u00e9 que falta valor para encarar la verdad.\r\n<h2 id=\"heading_id_203\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9372_326747388\"><\/a><strong>Respeto al pensamiento privado<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_204\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22641_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>31<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nSuele hablarse de la vida privada y de que hay que respetarla, que harto es que los hombres p\u00fablicos est\u00e9n expuestos a todos los ataques que puedan dirigirse a su vida p\u00fablica. Pero no sabemos que se haya dicho algo de la inviolabilidad del pensamiento privado. Porque si el hombre p\u00fablico, el pol\u00edtico, tiene su vida privada en la que se refugia de los sinsabores de la otra, el escritor p\u00fablico, el publicista, el literato, tiene tambi\u00e9n su pensamiento privado. Y no es decoroso asaltarlo. Lo que uno crea deber dar al p\u00fablico, a su p\u00fablico, se lo da, pero si algo quiere reservarse, \u00bfpor qu\u00e9 ha de pretender forzarlo cualquier indiscreto?\r\n\r\nNos referimos concretamente a esa, ya verdadera legi\u00f3n, de reporteros, enquesteros \u2014o enquisedores, en rigor inquisidores\u2014 refitoleros y correveidiles que dan queri\u00e9ndole sonsacar al escritor p\u00fablico, al publicista, su pensamiento privado. Apenas, por ejemplo, se pronuncian en las Cortes uno de esos discursos que en la jerga convenida se llama sensacional, cuando ya se le arriman a uno esos inquisidores, papelito y l\u00e1piz en mano, con aquello de: \u201c\u00bfqu\u00e9 le parece a usted?\u201d Y si uno para sacud\u00edrselo dice que se reserva su juicio o que no le parece nada, le dan a la respuesta, no sin cierta malignidad, un sentido que no tiene. Lo hacen aparecer como un desd\u00e9n hacia el objeto de la pregunta y no hacia la pregunta misma. Pero lo peor es cuando esos inquisidores no le preguntan a uno nada sino que se arriman, como confidentes polic\u00edacos, a un grupito en el que el escritor habla en privado con dos o tres amigos, para escamotearle un juicio privado. Y si luego uno lo rectifica, la cosa empeora a\u00fan m\u00e1s. El que esto escribe tiene que declarar por su parte que de cada docena de juicios u opiniones que se le atribuyen, lo menos ocho suelen ser casi totalmente fabricadas por otro y las otras cuatro trastornadas. Y que no se le cuelgue sino aquello que \u00e9l, por su parte, y sobre su firma, emita. Y aun entonces no se ve libre de la mala interpretaci\u00f3n. Y tiene que declarar tambi\u00e9n que no responde de casi ninguno de los dichos con que se le est\u00e1 tejiendo una especie de leyenda. Ha llegado a ver como citas suyas, y hasta entrecomilladas, sentencias que le han cogido enteramente de nuevas.\r\n\r\n\u00a1Y qu\u00e9 cosas se le preguntan al desgraciado que no puede tener pensamiento privado, o que no puede rehusarse a pensar sobre algo! Al que esto escribe se le pregunt\u00f3 qu\u00e9 impresi\u00f3n le hab\u00edan producido las erupciones de ceniza de los volcanes andinos. Y contest\u00f3 que protestaba indignad\u00edsimo contra la mala sa\u00f1a de esos volcanes, que era intolerable que una cordillera como la que separa dos pueblos tan nobles y tan inocentes como el chileno y el argentino, se vieran expuestos a la perversidad de esos titanes geol\u00f3gicos, que no cre\u00eda que servir\u00eda querer tapar sus cr\u00e1teres con grandes masas de cemento, pues los lanzar\u00edan como proyectiles\u2026 Y acab\u00f3 recordando lo que Herman Melville, en su intens\u00edsima novela <em>Moby Dick o la ballena blanca<\/em> \u2014a\u00fan est\u00e1 por traducir\u2014, dijo de la divinidad mal\u00e9vola que se complace en atormentar a los mortales, y aquello de Leopardi de que hay que despreciar al poder escondido que para com\u00fan da\u00f1o impera y a la infinita vanidad del todo. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s se le pregunt\u00f3 sobre el asesinato del hijo de Lihnberg, y contest\u00f3 que eso era efecto de causas econ\u00f3mico-sociales sujetas al determinismo hist\u00f3rico, y que era ocioso dejarse impresionar y menos indignarse por ello, que era uno de tantos reveses a que est\u00e1 expuesta la vida humana y\u2026 as\u00ed por el estilo. Ni una ni otra respuesta se publicaron.\r\n\r\n<a id=\"__RefHeading___Toc9374_326747388\"><\/a>\u00bfY por qu\u00e9 no se publicaron ni una ni otra respuesta? \u00bfEs porque se las tom\u00f3 por eso que los mentecatos llaman paradojas de Unamuno? No, ni mucho menos. Porque si los inquisidores las hubieran estimado paradojas habr\u00edanlas aprovechado muy satisfechos de acrecentar el caudal de las que se me cuelgan. Pero no es as\u00ed. En cambio, en cuanto se les ocurre una majader\u00eda en seguida la califican de paradoja y la ponen a mi nombre. Porque es de observar que para todos aquellos que carecen de entendimiento dial\u00e9ctico, que son incapaces de penetrar en el fuego \u00edntimo y tr\u00e1gico de las contradicciones del pensamiento vivo \u2014el pensamiento que no es contradictorio en s\u00ed es pensamiento muerto\u2014, para todos aquellos que presos del sentido com\u00fan no han llegado a adquirir pensamiento propio, para todos aquellos que viven faltos de pensamiento privado, \u00edntimo, intransferible, para todos estos son paradojas las majader\u00edas que se les ocurren. Y ni aun estas suelen ser propias. Porque hay aquello que me dec\u00eda un amigo: \u201cMi hijo Enriquito tiene un talento para decir tonter\u00edas...\u201d En cambio, estos cuando quieren decir una tonter\u00eda les resulta una vaciedad, una cosa que no quiere decir nada. Por lo cual a uno que con frecuencia me dec\u00eda: \u201cver\u00e1 usted lo que quiero decir\u201d, sol\u00eda yo atajarle dici\u00e9ndole: \u201cMire, amigo, a m\u00ed no me importa lo que usted quiere decir, sino lo que usted dice sin querer\u201d. Porque es esto alguna vez se revelaba su pensamiento privado. Y hasta alguna verdadera paradoja, pero inconsciente, es claro.\r\n\r\n\u00bfCu\u00e1ndo se nos respetar\u00e1 el pensamiento privado a los que por sino o por providencia estamos en esta tares de representar el pensamiento p\u00fablico?\r\n<h2 id=\"heading_id_205\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46824_1561795480\"><\/a><strong>Escuela y despensa \u00fanicas<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_206\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22643_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de <\/em><em>junio<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nSuma y sigue. Porque nos peta continuar y ensanchar las consideraciones tan obvias que hac\u00edamos en nuestro \u00faltimo comentario sobre lo que sobra o lo que falta. Consideraciones que a m\u00e1s de un lector le habr\u00e1n parecido inspiradas en lo que se dice interpretaci\u00f3n materialista de la Historia. \u00bfPero lo es? \u00bfD\u00f3nde el materialismo? \u00bfD\u00f3nde la materia y d\u00f3nde el esp\u00edritu? Muy en lo justo andaba aquel economista ingl\u00e9s que dijo que la econom\u00eda y la religi\u00f3n son los dos ejes de la historia humana. Y acaso son uno solo. La llamada religi\u00f3n, una econom\u00eda a lo divino, atenta a resolver el gran negocio \u2014as\u00ed le llaman los jesuitas\u2014 de nuestra salvaci\u00f3n eterna, y la llamada econom\u00eda pol\u00edtica, una religi\u00f3n \u2014lo es el bolchevismo\u2014 atenta a resolver el negocio de nuestra salvaci\u00f3n temporal. Y entre las dos una estrech\u00edsima alianza.\r\n\r\nHabl\u00e1bamos de la recluta malthusiana de las \u00d3rdenes religiosas dedicadas a la ense\u00f1anza para surtir de siervos pedagogos a la sociedad civil. Pero hay \u2014se nos dir\u00e1\u2014 las otras \u00d3rdenes, las contemplativas, las dedicadas a la oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n ellas cumplen una misi\u00f3n econ\u00f3mica, o si se quiere econ\u00f3mico-religiosa. Son asilos en que se refugian los n\u00e1ufragos de la vida, n\u00e1ufragos de nacimiento. Son los que permiten a los dem\u00e1s vivir con un poco, muy poco, m\u00e1s de anchura. De crisis econ\u00f3mica surgieron en el siglo XIII las \u00d3rdenes mendicantes. Y quien lea atentamente nuestra literatura picaresca podr\u00e1 darse cuenta de lo que significaban el monacato y la frailer\u00eda cuando estall\u00f3 la Reforma.\r\n\r\nHoy a la Iglesia sucede el Estado, y si aqu\u00e9lla, la Iglesia, fue una instituci\u00f3n ben\u00e9fico-docente, una instituci\u00f3n ben\u00e9fico-docente se est\u00e1 haciendo el Estado. Tiende a hacerse la escuela \u00fanica y el asilo \u00fanico. \u201cEscuela y despensa\u201d, que dijo nuestro Costa. Cuando oig\u00e1is hablar de eso de la escuela \u00fanica fijaos en que no se trata, ni s\u00f3lo ni principalmente, de que est\u00e9 abierta la escuela a los hijos todos de los ciudadanos, cuanto de que sean funcionarios del Estado todos los instructores, todos los maestros. El Estado docente ha de atender tanto o m\u00e1s que a todos los que aprendan, a todos los que ense\u00f1en. Y a la vez el Estado se convierte en el \u00fanico asilo, en la \u00fanica despensa. Escuela \u00fanica y despensa \u00fanica. Y decidme, \u00bfson otra cosa el sovietismo y el fajismo? Y lo mismo da que el Estado surja de los Sindicatos \u00fanicos que de los Sindicatos libres. Las dos clientelas acaban por fundirse en una, \u00fanica y... \u00bflibre? Libre, nunca.\r\n\r\nHay aquello que Carlos Marx llamaba el ej\u00e9rcito de reserva del proletariado, el que hab\u00eda de mantener la que Lasalle llamaba ley f\u00e9rrea del salario, el ej\u00e9rcito de esquiroles o rompe-huelgas. El de los obreros parados, que es de siempre, de los que con su paro mantienen esa ya m\u00edtica ley f\u00e9rrea. Y en cierto modo formaban parte de ese ej\u00e9rcito econ\u00f3mico la clerec\u00eda y el ej\u00e9rcito militar. Para guardar la que se llamaba sociedad burguesa, o capitalista, sus capitales, sus caudales, tiene que rodearse de un verdadero ej\u00e9rcito, diversificado; pero este ej\u00e9rcito es el que llega un tiempo en que le consume tanta parte de caudal como el que trataba de guardar. La prima del seguro le cuesta tanto como el riesgo de que trata de asegurarse. Y es el proceso actual de expropiaci\u00f3n del capitalismo. \u00bfQue los anarco-sindicalistas se preparan al asalto de expropiaci\u00f3n? El remedio consiste en hacerlos guardias de asalto al servicio de los capitalistas. Es ya antiguo lo de que el matute se acaba haciendo celadores de consumos a los matuteros todos. Y as\u00ed el asalto llega por otro camino.\r\n\r\nPor los tiempos mismos en que nuestro Costa repet\u00eda su t\u00f3pico de \u201cescuela y despensa\u201d, otro espa\u00f1ol t\u00edpico, nuestro Ganivet, sol\u00eda repetir otro t\u00f3pico, y es que las revoluciones se evitan aumentando, universalizando la burocracia. Es el t\u00f3pico central de la conquista del Reino de Maya por el \u00faltimo conquistador P\u00edo Cid. Los se\u00f1ores ser\u00e1n despojados por sus criados. Pero figuraos que entra a conquistar el Reino \u2014o Rep\u00fablica, es igual\u2014, en vez de P\u00edo Cid, que es una especie de Don Quijote, con una cabeza confusa, con un entendimiento brumoso, sobre un coraz\u00f3n y un sentimiento todos luz y nobleza, que entra una especie de Juli\u00e1n Sorel \u2014el del <em>Rojo y negro<\/em>, de Stendhal\u2014, es decir, una cabeza bien organizada, un entendimiento claro y cortante y fr\u00edo, sobre un coraz\u00f3n torturado y resentido, y decidme lo que puede ocurrir. Aunque el resultado ser\u00eda igual, pues no depende de la psicolog\u00eda de los conquistadores.\r\n\r\n\u00a1Lo que estamos pensando en estos d\u00edas de disoluci\u00f3n \u00edntima de nuestro r\u00e9gimen hist\u00f3rico \u2014disoluci\u00f3n econ\u00f3mica, disoluci\u00f3n religiosa, disoluci\u00f3n pol\u00edtica, acaso disoluci\u00f3n est\u00e9tica\u2014, en nuestro Don Quijote, y en nuestro \u00cd\u00f1igo de Loyola, y en nuestro Segismundo, y en nuestro Don Juan! Y andamos buscando en nuestra historia o en nuestra leyenda pasadas las figuras que correspondan al Yago shakespeariano o al Juli\u00e1n Sorel stendhaliano.\r\n\r\nNuestra Espa\u00f1a est\u00e1 entrando en el periodo disolutivo en que tan entrada est\u00e1 ya Europa, que va a un nuevo r\u00e9gimen econ\u00f3mico-religioso. Hubo el Renacimiento, hubo la Reforma, hubo la Revoluci\u00f3n. Ahora llega el Resentimiento y con \u00e9l la escuela y la despensa \u00fanicas, el Reino de Maya.\r\n<h2 id=\"heading_id_207\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9376_326747388\"><\/a><strong>\u00bfLucha de clases?<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_208\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22645_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>junio<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEl cap\u00edtulo XVIII del Evangelio, seg\u00fan San Mateo, nos cuenta de c\u00f3mo cuando le preguntaron a Jes\u00fas sus disc\u00edpulos qui\u00e9n es el mayor en el reino de los cielos, llam\u00f3 a un ni\u00f1ito, lo puso en medio de ellos y dijo: \u201cDe veras os digo que si no os volv\u00e9is y hac\u00e9is como los ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos; quien se rebaje como el ni\u00f1ito \u00e9ste, \u00e9se es el mayor en el reino de los cielos.\u201d As\u00ed el santo; pero el h\u00e9roe ha nacido para conquistar reinos de la tierra. Pero el que conquist\u00f3 con su vencimiento Don Quijote, \u00bffue del cielo, o de la tierra? \u00bfY fue reino? Acaso el que est\u00e1 entre cielo y tierra.\r\n\r\nY como hay hombres que parecen no haber tenido ni\u00f1ez nunca, hay pueblos lo mismo: pueblos que parecen haber nacido adultos, bien maduros, tal vez pasados, a la Historia. Pueblos de una gravedad que proviene de madurez prematura, de premadurez. \u00bfNo os ha sorprendido, lectores, el estrecho lugar que llenan y el escaso papel que juegan los ni\u00f1os en la literatura castellana? El teatro, desde luego, los esquiva. Venid al \u00faltimo cl\u00e1sico castellano \u2014que lo era\u2014, a Gald\u00f3s, y ved que, en contraste con Dickens, tantas veces su modelo, apenas si aparecen \u2014y cuando lo hacen es esfumados\u2014 los ni\u00f1os en su obra. En la que no hay recuerdos de su propia ni\u00f1ez ni de la Gran Canaria. Parece como si los hubiese olvidado.\r\n\r\nY hay en cambio pueblos, como individuos, que parecen vivir apegados a su ni\u00f1ez, envueltos en un complejo de infantilidad, que podr\u00eda decirse. Pueblos que un nuestro amigo llama folkl\u00f3ricos. Y que recuerdan en el respecto limpio y honesto lo que se ha llamado el complejo Edipo. En nuestra villa natal hab\u00eda un sujeto a quien se le llamaba Amagazlo, que en vascuence quiere decir \u201cduerme con la madre\u201d. Lo que llamamos un amadrado. \u00a1Y hay tantos que no saben despegarse de maternidades espirituales! Excelente cosa para poder entrar en el reino de los cielos hist\u00f3ricos; pero, \u00bfpara conquistar el de la tierra tambi\u00e9n hist\u00f3rica? \u00a1Ay de los pueblos que se creen muy antiguos, que se creen milenarios, porque se sienten ni\u00f1os! Y padecen complejo de infantilidad. Con todas las acciones y todas las pasiones de los ni\u00f1os. Y hasta una cierta dosis de c\u00e1ndida malicia pueril. Pueblos que cifran la pol\u00edtica en danzas, canciones, trajes, ceremonias, festejos, liturgias y juegos de toda clase de infantilidad.\r\n\r\nEste comentarista dijo una vez, a prop\u00f3sito del \u201caplec\u201d de la protesta que presenci\u00f3 en Barcelona \u2014\u00a1y qu\u00e9 profunda impresi\u00f3n le caus\u00f3!\u2014, esto que all\u00ed, muchos no han olvidado: \u201cSer\u00e9is siempre unos ni\u00f1os, levantinos. Os ahoga la est\u00e9tica.\u201d Y esto lo dijo como si hubiese una voz que le sal\u00eda de la entra\u00f1a cant\u00e1brica \u2014mejor, vascona\u2014, siendo as\u00ed que son dos infantilidades marinas o costeras. \u00bfSer\u00e1 la mar la que da infantilidad a un pueblo, y ser\u00e1 la tierra, la tierra pura, escueta, la que le da asc\u00e9tica madurez? \u00bfNo ser\u00eda acaso la llanura manchega, el p\u00e1ramo castellano, el que hizo que Don Quijote surgiese ya m\u00e1s adulto y sin ni\u00f1ez?\r\n\r\nComparad al griego y al romano, a Ulises y a Remo y R\u00f3mulo, los criados por la loba. El romano, aunque nacido cerca del mar, es de tierra adentro; el griego, sobre todo el de las islas, es marino, y como el mar, ondulante. Y hasta sus lenguas: el griego es movible y cambiante como la mar; el lat\u00edn, fijo y recio como la tierra. Y los grandes conquistadores, aunque hayan partido de la costa y hasta nacido y cri\u00e1dose en ella, proceden de linaje y abolengo de tierra adentro, de la meseta o de la sierra. As\u00ed cruzaron el oc\u00e9ano Cort\u00e9s, Pizarro, Orellana\u2026 Los otros, los costeros de raza, no conquistan, colonizan. Se hacen colonos y coloniales. Hasta en su propia tierra costera suelen formar colonia.\r\n\r\nY todas estas divagaciones de esa fantasmagor\u00eda que se llam\u00f3 en un tiempo filosof\u00eda de la Historia, y a la que ha desplazado la h\u00f3rrida sociolog\u00eda, le llevaron a uno a meditar en la \u00faltima aventura de Don Quijote, cuando al borde del mar latino, mediterr\u00e1neo, venci\u00f3 y venci\u00f3se con su vencimiento, que fue su victoria. La ni\u00f1ez espiritual se acaba en el hombre cuando descubre la muerte, que hay que morirse, al anunci\u00e1rsele la pubertad \u2014\u00a1qu\u00e9 bien lo sab\u00eda Leopardi!\u2014; pero Don Quijote, que no tuvo ni\u00f1ez, sinti\u00f3 desde su principio la muerte. Y la sinti\u00f3 en forma de gloria, en forma de inmortalidad. Don Quijote, como su pueblo, sinti\u00f3 la inmortalidad de la muerte. Y Teresa de Jes\u00fas pudo decir lo de \u201cque muero porque no muero\u201d. En cambio, los pueblos ni\u00f1os, aunque sepan con el entendimiento \u2014pues no son necios y algunos suelen ser inteligent\u00edsimos\u2014 que se tienen que morir, no lo creen con el esp\u00edritu. Y en todo caso, mientras nos dure la vida...\r\n\r\nY se siente uno sumido en un mar, no en una tierra, de confusiones. Y no llega a unanimidad consigo mismo. Que un individuo solo, aislado, puede no ser un\u00e1nime si tiene m\u00e1s de un alma. Y ocurre que tenga un alma marina y otra alma terrestre o serrana. Y otras m\u00e1s. Y que luche en \u00e9l la santidad con el hero\u00edsmo; que todos, en una u otra medida, tenemos algo de los dos.\r\n\r\nY despu\u00e9s de todo esto, \u00bfhay una ni\u00f1ez quijotesca? Porque no tratamos de hacer un programa pol\u00edtico. Ni todas estas divagaciones son pragm\u00e1ticas, sino m\u00e1s bien prologales, que es muy otra cosa.\r\n<h2 id=\"heading_id_248\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9410_326747388\"><\/a><strong>El ni\u00f1o es el padre del hombre<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_249\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22685_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nSuma y sigue, que a\u00fan no hemos acabado con lo de la ni\u00f1ez que tanto nos tira. Nos tira para esquivarnos de la actualidad que pasa y chapuzarnos en la eterna potencialidad que se queda. Ahora nos obsesiona el ni\u00f1o en esta Espa\u00f1a, al parecer renovada. \u00bfC\u00f3mo la sentir\u00e1n dentro de veinte o m\u00e1s a\u00f1os los que hoy tienen en ella nueve o diez? De nueve a diez ten\u00eda este comentador que os dice cuando sucumbi\u00f3 la primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola y bombardearon los carlistas su villa natal y se sinti\u00f3 nacer a la vida civil. Y luego, en el ya casi m\u00edtico 98, narr\u00f3 sus visiones civiles infantiles. Y por cierto que durante la Dictadura, como un profesor de la Normal de Orense recomendara a sus alumnos de Pedagog\u00eda la lectura de nuestros <em>Recuerdos de ni\u00f1ez y de mocedad<\/em>, fue censurado por el obispo y se le form\u00f3 expediente acad\u00e9mico. De aquellos recuerdos estamos en nuestra mejor parte viviendo.\r\n\r\nWordsworth, el reflexivo poeta ingl\u00e9s, dijo: \u201c\u00a1Mi coraz\u00f3n salta cuando veo arco-iris en el ciclo; as\u00ed era cuando empez\u00f3 mi vida; as\u00ed es ahora que soy un hombre; sea as\u00ed cuando me haga viejo o antes muera! El ni\u00f1o es el padre del hombre, y desear\u00eda que mis d\u00edas estuviesen ligados unos con otros por natural piedad.\u201d Y en su poema <em>La excursi\u00f3n<\/em> nos muestra c\u00f3mo ya a un ni\u00f1o se le asentaron los cimientos eternos de su alma desde los seis a\u00f1os, cuando iba a apacentar ganado entre las colinas de Athol, que ve\u00eda crecer en la oscuridad y surgir las estrellas sobre su cabeza. Ni\u00f1ez de soledad como aquella de otro m\u00e1ximo poeta, el catal\u00e1n Verdaguer, mos\u00e9n Cinto, cuando \u2014y creo haberlo citado aqu\u00ed otra vez\u2014 dec\u00eda lo de: \u201c\u00a1Ay soledad querida, mi compa\u00f1era un d\u00eda, el d\u00eda de la infancia que no tuvo un ma\u00f1ana \u2014<em>qu<\/em><em>e<\/em><em> no tingu\u00e9 d<\/em><em>e<\/em><em>m<\/em><em>\u00e1<\/em>\u2014, desde que triste a\u00f1oro tu dulce compa\u00f1\u00eda, cual fuente escurridiza mi vena se trunc\u00f3!\u201d \u00a1Esa ma\u00f1ana sin un ma\u00f1ana, es hoy eterno de la ni\u00f1ez! \u00a1Ese porvenir quieto! Cada ver que nos salta a la vista un ni\u00f1o se nos van los ojos tras de \u00e9l, hacia el porvenir. Que es a la vez \u2014\u00a1entra\u00f1ada dial\u00e9ctica de la vida \u00edntima!\u2014 \u00edrsenos hacia el pasado. Que el porvenir es un repasado, y en \u00e9l, en el porvenir, tendr\u00e1n que hacer nuestros nietos repaso de lo que hicimos nosotros.\r\n\r\nY ved ni\u00f1os de soledad. Al acabar el primer capitulo del tercer Evangelio dice el evangelista: \u201cEl ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda en esp\u00edritu, y estaba en el yermo hasta los d\u00edas de su mostraci\u00f3n ante Israel.\u201d \u00a1Pero hay tantas soledades infantiles! Figuraos un hijo de reyes, nacido rey y sin padre y que se cr\u00ede en regia familia sin otro var\u00f3n en \u00e9sta m\u00e1s que \u00e9l, con madre, hermanas, t\u00eda, entre mujeres y dom\u00e9sticos de cualquier sexo, sin un hermano o un t\u00edo que le refrene con virilidad, \u00bfqu\u00e9 puede resultar? El misterio de la fragua del alma infantil, de su cimentaci\u00f3n, es un gran misterio. Y el culto al ni\u00f1o, el m\u00e1s alto oficio religioso de una sociedad civil. S\u00f3lo as\u00ed puede un pueblo no ya remozarse, sino reni\u00f1arse. Que no es ani\u00f1arse.\r\n\r\nY d\u00e1ndola vueltas en el mag\u00edn a todo esto y al escaso campo que ocupan en la literatura y el arte castellanos los ni\u00f1os, vinimos a recordar a aquel pintor sevillano, Murillo, el de la tierra de Mar\u00eda Sant\u00edsima, de la Virgen Madre \u2014toda madre lo es, pues la maternidad virginiza\u2014, el que sinti\u00f3 como nadie la sagrada familia y a la Virgen Madre de olla y devanadera. Y aquel su San Antonio, maternal tambi\u00e9n, que tiende los brazos al Ni\u00f1o \u2014el de la Bola\u2014, que baja del cielo. San Antonio bendito, casero y casamentero, a quien piden novio las ni\u00f1as \u2014as\u00ed las llaman en aquella tierra\u2014 casaderas. Y se los da el Santo, pero no por ellas, sino por el ni\u00f1o por venir, por el ni\u00f1o del porvenir. En tiempos de Murillo part\u00edan de Sevilla los que iban a poblar de espa\u00f1oles las Am\u00e9ricas. Y en tierras espa\u00f1olas de fuerte natalidad no hab\u00edan surgido doctrinas malthusianas. La Madre Espa\u00f1a, la que Waldo Frank en su obra <em>Virgen Espa\u00f1a<\/em> tan bien ha caracterizado a este respecto, sent\u00eda su maternidad conquistadora. Era una patria pobladora.\r\n\r\nHay que poblar, s\u00ed, pero con almas; hay que repoblar, pero repoblar tiene que querer decir reanimar. Sobre todo al campo. Toda la obra de la Espa\u00f1a nueva, reanimada en el campo, en la vida rural, toda su obra de civilizaci\u00f3n consiste en que los ni\u00f1os del campo y de la sierra sientan a la vista de \u00e9stos, del campo y de la sierra, del p\u00e1ramo y de las cumbres, que se les asientan en el alma los cimientos de la civilidad, de la historia patria, del pasado espiritual que hizo a sus padres. Cuando pensamos en una escuela sola para todos, para los hijos de los pobres y los de los ricos, para los hijos de Sancho y para los de Camacho el rico, cuando pensamos que es menester que los acaudalados hidalgos de los lugares, villorrios y aldeas no tengan que apartar a sus hijos de los de sus dom\u00e9sticos y enviarlos a colegio de industria pedag\u00f3gica, nos damos cuenta de que la m\u00e1s perniciosa ra\u00edz del ausentismo de los se\u00f1ores de la tierra est\u00e1 en que cre\u00edan tener que sacar a sus hijos del solar de familia para educarlos en la ciudad. El campo quedaba para los animales y los criados. Y as\u00ed fue ello.\r\n\r\nY cuando, por otra parte, veamos esos ni\u00f1os de familias campesinas, esos que ven pasar por la carretera los autos de los turistas y esos otros ni\u00f1os de familias obreras, nos preguntamos siempre qu\u00e9 visi\u00f3n de Espa\u00f1a se estar\u00e1 fraguando en el hond\u00f3n de sus almas. Los que tuvimos la suerte de que nuestra alma infantil se fraguara ante el hervor de luchas civiles, de luchas civilizadoras, en historia patria, pensamos siempre en c\u00f3mo se podr\u00e1 hacer entrar en civilidad a toda esa ni\u00f1ez espa\u00f1ola que duerme, casi sin so\u00f1ar, en las soledades rurales de Espa\u00f1a.\r\n<h2 id=\"heading_id_250\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9412_326747388\"><\/a><strong>Desde alturas de tierra<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_251\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22687_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nNo, no cabe mantenerse en una tal tes\u00f3n seguida y por tesonero que se sea, pues tambi\u00e9n la yunta de bueyes se gasta m\u00e1s tesando que no tirando del carro. Pero \u00bfd\u00f3nde ampararse a derretirse en el \u00e1mbito del Madrid veraniego? El Retiro, la Moncloa, la Casa de Campo, la Sierra...; pero \u00bfy el p\u00e1ramo?, \u00bfel descampado campo manchego, quijotesco? De aquel Don Quijote a quien le tir\u00f3 su estrella, su sino, desde la cuenca del Guadiana a la del Ebro, a Levante, como al Cid, su hermano mayor, de la del Duero a la del Jal\u00f3n, a Levante tambi\u00e9n, a la cuna del sol ib\u00e9rico.\r\n\r\nHeme ido, pues, no a so\u00f1ar, sino a leer sue\u00f1os, al aire libre, en el cielo espacioso de la puesta del sol, desde las alturas de encima del Hip\u00f3dromo. De un lado, Madrid urbano tendido bajo ese cielo espacioso, al pie del Guadarrama, y de otro, campos, no ya desnudos, sino desolados, Chamart\u00edn adelante. Campos terre\u00f1os. (Aunque a este adjetivo le confine la Academia en dialectismo riojano.) Campos terre\u00f1os, de sola y pura tierra, de tierra de cocer ladrillos y pucheros m\u00e1s que de pan llevar; de tierra con maleza rala y escueta, donde se arrastra el simb\u00f3lico cardo borriquero. Campos terre\u00f1os, sin verdura, que se encaran con el cielo desnudo; campos sedientos, que se abren en socavones y c\u00e1rcavas. Tierras de destierro, descampados para campamento de gitanos y buhoneros y vagabundos, picarescas escurriduras de la civilidad al margen de la urbe ensanchada.\r\n\r\nDel barro de esa tierra \u2014del que se hizo a Ad\u00e1n\u2014 se hicieron adobes y ladrillos. De ladrillo las propias construcciones, a modo mud\u00e9jar, de los ind\u00edgenas alba\u00f1iles madrile\u00f1os. Alba\u00f1iles y no canteros. De canter\u00eda Santiago de Compostela, y \u00c1vila, y Salamanca y otras ciudades as\u00ed. El Madrid castizo y propio de tierra cocida. As\u00ed se hizo tambi\u00e9n la Torre de Babel. Las ciudades y villas de roca, berroque\u00f1o, de berrueco o barrueco, resultaron barrocas. Pero mirando al Madrid ensanchado desde estas alturas de sobre el Hip\u00f3dromo las c\u00fapulas, pingorotas y cimborrios barrocos, se pierden ya en un d\u00e9dalo de terrazas y terrados rectil\u00edneos de corte cubista. No ya arabescos, sino grecas; no ya virutas, sino escuadras. Pero cerrando el escenario la Sierra barroca, rocosa, aserrando la b\u00f3veda celeste.\r\n\r\nSe ha puesto ya el sol bajo el cielo espacioso, que se ha espaciado m\u00e1s al ponerse aqu\u00e9l, sin duda para abrir m\u00e1s campo a las estrellas. Y todo el escenario se ha hecho m\u00e1s teatral. La Sierra y la serie de bastidores del nuevo caser\u00edo de este Madrid moderno parecen bambalinas. Creer\u00edase que detr\u00e1s de ellas no hay sino el vac\u00edo insondable. Y es un espect\u00e1culo, a la vez que teatral, dram\u00e1tico. Dram\u00e1tico por lo que sugiere y sugestiona. Le realza la iluminaci\u00f3n fant\u00e1stica de una gran urbe. Fant\u00e1stica y el\u00e9ctrica. Y suelta y resuelta la fantas\u00eda, sin hilo, empieza a resonar las bambalinas que se han derrumbado en este escenario; las de la Corte, las del Ej\u00e9rcito, las de la Iglesia... \u00bfQu\u00e9 queda en pie sobre el tablado? En estas mismas alturas, desde el Instituto Nacional de F\u00edsica y Qu\u00edmica \u2014fundaci\u00f3n de Rockefeller\u2014, templo de la ciencia, de encendida encarnaci\u00f3n, a escuadra tambi\u00e9n de ladrillo, vio un d\u00eda don Gregorio del Amo, generoso donante de otra fundaci\u00f3n cultural, vio, transido de congoja, alzarse al cielo la humareda de las hogueras de la quema de conventos de Madrid. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00eda? Ard\u00edan unas decoraciones. \u00bfY las otras, las nuevas, las \u00faltimas?\r\n\r\n\u00bfQu\u00e9 ir\u00e1 a salir de esta peque\u00f1a Babel manchega? Vu\u00e9lvese uno de espaldas a la puesta del sol y se queda mirando hacia levante, los campos terre\u00f1os, quijotescos, las tierras resecas y desolladas. Y acu\u00e9rdase de aquel cuarteto burilado en el inmortal soneto de Garc\u00eda Tassara: \u201ccampos desnudos, como el alma m\u00eda, \/ que ni la flor ni el \u00e1rbol engalana, \/ ce\u00f1udos al nacer de la ma\u00f1ana, \/ ce\u00f1udos al morir del breve d\u00eda\u201d\u2026 Mas al recordar lo de \u201cque ni la flor\u201d, baja uno la vista a que tropiece con la humilde flor del cardo. \u00bfQu\u00e9 agua le riega? Pues hasta para dar espinas y abrojos hace falta riego. \u00bfQu\u00e9 aguas profundas, soterra\u00f1as, sostienen esta rala y escueta maleza? \u00bfY de d\u00f3nde en secano saca su fresco jugo la sand\u00eda?\r\n\r\nCayeron unas bambalinas y se levantan otras; empiezan a vaciarse unos templos y a llenarse otros. Y todo ello, m\u00e1s que sobre campo de naturaleza, sobre tablado de arte. Tablado..., tablado... En seis tablas de arte, de le\u00f1o de \u00e1rbol muerto, se le entierra a uno en tierra de naturaleza. Los hombres de las ciudades calzaron a \u00e9stas de losas por no pisar yerba, dec\u00eda Obermann. \u00a1Esas aceras que van a los arroyos muertos de las calles urbanas y esos ribazos floridos que van a los arroyos vivos de los campos campesinos! \u00a1El agua que canta y cabrillea a la luz, y no el agua, casi mec\u00e1nica, que va por tuber\u00edas, contadores, canalillos y sumideros! Aqu\u00ed, en esta altura, pasa un canalillo y en sus bordes unos chopos apenas si se estremecen, pues el aire de bochorno pesa inmovilizando la escena. La pel\u00edcula se ha parado y es una instant\u00e1nea que se queda. Como sonoridad, el cuchicheo de los gorriones que se refugian en una enredadera de yedra contra el ladrillo. Y uno vuelve a mirar al vasto escenario y a pensar que en el teatro no caben ni\u00f1os, pues \u00bfqui\u00e9n les amaestra a llenar un papel prescrito?, aunque s\u00ed mozalbetes. Y la falta de ni\u00f1os es la mayor falla del teatro. La falta de ni\u00f1os es falta de eternidad.\r\n\r\nEl \u00faltimo gran bastidor de fondo, el contrafuerte de la Sierra empezaba a nimbarse de estrellas, que, descorrido ya el tel\u00f3n de enga\u00f1oso cielo azul, de que s\u00f3lo quedaba, p\u00e1lida reliquia del d\u00eda, una hoz lunar, derramaban su entra\u00f1ada luz propia. En el firmamento sin fondo \u2014el emp\u00edreo de los antiguos\u2014 las constelaciones de siempre, y perdida entre ellas nuestra estrellita polar, la boquilla de la Bocina estelar y silenciosa. Y al recuerdo de aquellos dos versos del poeta mejicano D\u00edaz Mir\u00f3n: \u201cY era como el silencio de una estrella por encima del ruido de una ola\u201d, retir\u00f3se uno a su celda \u2014c\u00e9lula\u2014 a reso\u00f1ar en las pintadas bambalinas de nuestra historia terrenal y en sus quemas y en sus derrumbes. Y en el destierro final de uno que ser\u00e1 su entierro.\r\n<h2 id=\"heading_id_252\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9414_326747388\"><\/a><strong>Pronunciamientos de analfabetos<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_253\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22689_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nConviene dejar pasar los sucesos \u2014lo que sucede, o pasa\u2014 para mejor contemplar los hechos, lo que se hace y queda. Tal con el \u00faltimo aborto de pronunciamiento militar. Y aqu\u00ed se nos viene, por asociaci\u00f3n verbal, a las mientes aquel cuento del gitano que al poner a prueba aquel burro del que afirm\u00f3 que sab\u00eda leer, expuso: \u201clee pero no <em>prenuncia<\/em>\u201d. Al rev\u00e9s del burro del gitano, hay quienes <em>prenuncian<\/em>, pero no leen. O mejor, se pronuncian, pero no saben leer. Es que el fracaso de muchos pronunciamientos se debe a que los pronunciados son, en mayor o menor grado, analfabetos. No saben leer bien el libro de la Naturaleza, ni menos en el de la historia. Y no saben leer en el alma del pueblo. Toman una opini\u00f3n p\u00fablica \u2014la de su p\u00fablico\u2014, y aun esta mal le\u00edda, por opini\u00f3n popular. Y es que no creen en el pueblo. Y, es claro, con caudillos as\u00ed no se hace pol\u00edtica. Como tampoco guerra. Ni siquiera guerrilla para la que lo que hace falta, seg\u00fan Prim \u2014que no lo cre\u00eda, pues no era analfabeto\u2014 es lo que el otro llam\u00f3 masculinidad.\r\n\r\n\u00a1Masculinidad! La mayor sorpresa del dictador m\u00e1sculo \u2014o macho\u2014 de 1923 fue que no se le adhirieran desde luego algunos de los que m\u00e1s denunciaron los males del llamado entonces antiguo r\u00e9gimen, algunos de aquellos a quienes calific\u00f3 despu\u00e9s de autointelectuales. Y es que era imposible que se le adhirieran al leer junto a la \u201cmasculinidad\u201d lo de \u201clos de nuestra profesi\u00f3n y casta\u201d. Con gente de casta, y como de tal casta, \u00a1ni a la gloria! Y esto no lo vio Primo por un profesional analfabetismo suyo, porque no hab\u00eda aprendido a leer en la sociedad que rodeaba al islote de su pe\u00f1a.\r\n\r\n\u201cCon militares nada, \u00a1ni la Rep\u00fablica!\u201d \u2014sol\u00eda decir Pi y Margall mientras Ruiz Zorrilla persist\u00eda en el error. Y al fin se ha visto que la Rep\u00fablica no la han tra\u00eddo pronunciamientos militares. \u00bfQue han preparado su advenimiento? Dejemos esto por ahora, que aun no es tiempo de proclamar a todos los vientos lo que casi todos nos cuchicheamos. No un pronunciamiento, sino el modo torpe de reprimirlo prepar\u00f3 en parte \u2014y s\u00f3lo en parte y no grande\u2014 aquel advenimiento. \u201c\u00bfRep\u00fablica pretoriana? \u2014sol\u00edamos decir algunos\u2014; mejor monarqu\u00eda civil.\u201d Pero como el caso era que la monarqu\u00eda hab\u00eda roto con la civilidad, con la democracia liberal, que no pod\u00eda ya, ni aunque lo hubiese querido \u2014que no lo quiso\u2014, civilizarse, ni los pretorianos pod\u00edan sostenerla ni pod\u00edan derribarla. La lucha de clases, por otra parte, no dejaba lugar a la lucha de castas. El hablar de \u201clos de nuestra profesi\u00f3n y casta\u201d era un ataque a la civilidad y a la civilizaci\u00f3n. En la casta se trasparentaba el analfabetismo de los promotores de pronunciamientos. A un pueblo que empieza a saber leer no se le rige con corazonadas, como las de Mart\u00ednez Campos, el de Sagunto.\r\n\r\nAcaso en el \u00faltimo suceso \u2014incidente\u2014 de Sevilla los analfabetos de mayor o menor graduaci\u00f3n \u2014de analfabetismo, se entiende\u2014 que lo prepararon, se creer\u00edan que republicanos muy sinceramente tales, pero descontentos de la conducta del Gobierno, habr\u00edan de acabar por ponerse, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, al lado de los pronunciados si \u00e9stos no se propon\u00edan restaurar la monarqu\u00eda imposible. Es que no saben leer. Y menos los que son escritores p\u00fablicos, aunque no populares. Aparte de que agranden lo del descontento, no saben leerlo. Ni en qu\u00e9 estriba.\r\n\r\nSomos fatales las gentes de letras cuando no o\u00edmos por debajo de \u00e9stas las palabras. Y a prop\u00f3sito de esto de letra y de palabra, dejad que en digresi\u00f3n \u2014aunque regresiva\u2014 os digamos que cada vez que o\u00edmos hablar \u2014y es frase favorita de pretorianos\u2014 de \u201cpalabra de honor\u201d nos preguntamos si es que hay otra palabra, otra que no sea de honor. Y al pensar que un hombre puede tener dos clases de palabra, una de honor y otra sin \u00e9l \u2014la famosa restricci\u00f3n mental jesu\u00edtica\u2014 venimos a dar en que su palabra de honor lo es de un honor de palabra, no m\u00e1s que de palabra. Y en el mal sentido de este soberano t\u00e9rmino.\r\n\r\nOtra lecci\u00f3n nos ha repetido el suceso \u00faltimo, y es que as\u00ed como los obispos de levita son m\u00e1s perniciosos a la causa nacional que los de sotana y mitra y b\u00e1culo, y toda clase de legos seculares que se meten a clericalizar, as\u00ed tambi\u00e9n no hay peor enemigo de la civilidad de un pueblo que el pretoriano honorario \u2014de aquel honor de que os dec\u00edamos\u2014, el se\u00f1orito de complemento que con frecuencia suele ser algo entre cazador y torero. \u00a1Cosa fat\u00eddica un civil condecorado militarmente, un civil de casino militar! De casino, no de cuartel. Es algo as\u00ed como un laico de sacrist\u00eda. Y este se\u00f1orito de complemento, deportista, suele ser profundamente analfabeto. Y analfabeto por desuso. Y le hemos o\u00eddo a uno de \u00e9stos, a un doctor de escopeta y perro, analfabeto por desuso \u2014el doctor, no el perro\u2014, despu\u00e9s de sostener que la cultura no depende en absoluto del alfabetismo \u2014lo cual es muy cierto\u2014 agregar que en su regi\u00f3n aumenta la incultura seg\u00fan aumenta el n\u00famero de los que saben leer y escribir. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201cporque, como el burro del gitano, leen, pero no <em>prenuncian<\/em>\u201d. Y sin poder contenernos le replicamos: \u201cQu\u00e9, \u00bfle han dado a usted alguna coz?\u201d \u201c\u00a1M\u00e1s de una!\u201d \u2014nos contest\u00f3 el se\u00f1orito\u2014. \u201cPues eso es porque usted \u2014le dijimos\u2014, que cree saber pronunciar, ha olvidado saber leer.\u201d Y le a\u00f1adimos otras consideraciones que le pusieron de mal humor. Y luego fuese a una de esas vitrinas o escaparates de casino \u2014peceras las llaman\u2014 en que tales se\u00f1oritos hacen ostentaci\u00f3n de holgura en holganza.\r\n<h2 id=\"heading_id_254\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9416_326747388\"><\/a><strong>Hay que tomar huelgo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_255\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22691_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00a1Qu\u00e9 de cuidado hay que tener sobre s\u00ed mismo en tiempos \u2014\u00a1tristes tiempos!\u2014 de trancazo an\u00edmico para que \u00e9ste no se le pegue a uno! \u00a1Terrible epidemia! Histeria colectiva que puede llegar a p\u00e1nico, cuando los aterrorizados se hacen aterrorizadores, terroristas. Entonces hay que echarse a temblar por la salud espiritual del pueblo, cuando una muchedumbre \u2014tirba, grupo, corporaci\u00f3n, secta, partido, casta, clase o lo que sea\u2014 est\u00e1 a pique del p\u00e1nico. Que puede ser retrospectivo, como aquel miedo que le entr\u00f3 en los Alpes a Tartar\u00edn, cuando se enter\u00f3 del peligro que hab\u00eda corrido. En estos casos se desarrolla una infecci\u00f3n de delaciones. Pretenden dirigir las actuaciones judiciales los delatores, que es algo parecido a si pretendieran dictar las sentencias los verdugos voluntarios. Y digamos de paso que si nos ha repugnado siempre la pena de muerte no es tanto por respeto a la vida del reo cuanto por creer que es inhumano mantener verdugos. En todo caso, que ejecute la sentencia el que la confirme; que el Poder ejecutivo se convierta en ejecutor. Pero por s\u00ed mismo. Que mate el que firma.\r\n\r\nAcabamos de leer unas manifestaciones de la U. G. T. y el partido socialista de Sevilla, que nos han hecho temer por la salud espiritual del pueblo espa\u00f1ol. Piden la destituci\u00f3n de todos los funcionarios judiciales de Sevilla, la revisi\u00f3n de sus actuaciones y cosas as\u00ed. Era m\u00e1s sencillo que pidiesen que se les entregue a los que ellos reputen culpables. Leyendo lo cual recordamos el aprieto en que nos puso no hace mucho un periodista extranjero al preguntarnos si hab\u00eda en Espa\u00f1a fervor republicano. A lo que hubimos de contestarle que ni sabemos bien lo que es eso ni conocemos term\u00f3metro para medirlo.\r\n\r\n\u00a1C\u00f3mo meditamos en estos d\u00edas en fen\u00f3menos de la histeria colectiva que es el fajismo italiano! Donde ha resurgido lo de doctrinas ilegales. A tal punto, que hay italiano digno que ha tenido que desterrarse de Italia porque no le obliguen, a palos, a dar vivas a aquello que m\u00e1s quiere.\r\n\r\n\u201cYo huelo a los mon\u00e1rquicos\u201d \u2014nos dec\u00eda un cuadrillero\u2014. Y le respondimos: \u201cPues al\u00edstese de perro polic\u00eda, porque son los perros y otros animales as\u00ed los que se gu\u00edan por el olfato, que los hombres lo hacen por la vista y por el o\u00eddo sobre todo.\u201d La vista y el o\u00eddo, los dos sentidos propiamente intelectuales, son los que nos dan la noci\u00f3n del espacio y del tiempo. O como ahora se ense\u00f1a, del espacio-tiempo, del espacio temporal. O acaso tiempo espacial.\r\n\r\nY vamos, como descanso de tristes aprensiones, a detenernos en esto. Hoy se habla en f\u00edsica de espacio cuatridimensional. pues a la longitud \u2014que da l\u00ednea\u2014, a la latitud \u2014que da superficie\u2014y a la profundidad \u2014que da volumen\u2014 se une el tiempo, que da movimiento. Y a estas cuatro dimensiones las podemos llamar en castellano largura, anchura, hondura y holgura. Porque la holgura de movimientos supone, m\u00e1s a\u00fan que espacio, tiempo. Para moverse bien hay que tomar huelgo. Para resolver bien un asunto, y aunque apriete el caso, hay que ver a lo largo, asentarse a las anchas, valar a lo hondo, y para todo ello tomar huelgo.\r\n\r\n\u201c\u00a1Si s\u00ed \u2014se nos dir\u00e1\u2014; vamos a andarnos con esas andr\u00f3minas y mandangas en tiempos de guerra!\u201d Porque ya hemos convenido \u2014el que esto escribe, uno de los de tal convenci\u00f3n\u2014 que estamos en estado de guerra. De guerra civil, se entiende. O, mejor que en estado de guerra, en pie de guerra. Pero los pies, si sirven para avanzar \u2014y para retroceder\u2014, no sirven para prender, que es obra de manos. Y en todo caso podemos convenir \u2014convinimos ya\u2014en esa declaraci\u00f3n de guerra, pero sin estimar por ello que su consiguiente plan de campa\u00f1a sea el m\u00e1s acomodado para ganarla. La revisa y la audiencia del caso de guerra actual se ha de resolver por vista y por o\u00eddo, y \u00e9stos exigen holgura. O, como dice la gente, \u201cdar tiempo al tiempo\u201d. Frase de muy hondo sentido.\r\n\r\nAhora querr\u00edamos decir algo de eso de la juridicidad, palabreja algo hip\u00f3crita, pues no se atreven los que de ella abusan a hablar de justicia. \u00a1Juridicidad, no! Ni legalidad, sino justicia. Y sin adjetivo. Que la justicia no es republicana ni mon\u00e1rquica. Qu\u00e9 da\u00f1o ha hecho aquello que se le atribuye a Goethe de que es preferible la injusticia al desorden. Doctrina que es precisamente la que invoc\u00f3 Caifas para pedir que el pretor Pilatos, el jefe de los pretorianos, hiciera crucificar al Cristo, fuese o no inocente.\r\n\r\nTiempos de guerra, s\u00ed; pero hay una ley de la guerra y hay justicia dentro de la guerra. Y dentro de la guerra no es humano, es inhumano, querer convertir a los soldados en verdugos. \u00a1Qu\u00e9 tristes ense\u00f1anzas se saca de la historia de nuestras guerras civiles del pr\u00f3ximo pasado siglo! \u00a1Qu\u00e9 horror de represalias! Un pueblo que de un lado y de otro husmeaba sangre. Y que de un lado y de otro sent\u00eda inquisici\u00f3n. \u00a1Dios nos libre del trancazo espiritual!\r\n<h2 id=\"heading_id_256\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9418_326747388\"><\/a><strong>Salve en Atocha<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_257\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22693_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nUn recuerdo le hizo a uno encaminar sus pasos \u2014romero de la historia\u2014 al antiguo santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Atocha, donde hace ya medio siglo visit\u00f3 el sepulcro de Prim. En el lugar mismo en que cad\u00e1ver reciente fue a verle el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o 1870, el rey D. Amadeo de Saboya, hijo del que coron\u00f3 la unidad de Italia. La v\u00edspera hab\u00eda \u00e9ste desembarcado en Cartagena y hab\u00eda sido asesinado el caudillo de la Revoluci\u00f3n. \u00bfPor qui\u00e9n? En rigor, por el entonces embrionario cantonalismo que en Cartagena culmin\u00f3 luego.\r\n\r\nAll\u00e1 enderez\u00f3 uno sus pasos, al Pac\u00edfico; \u00a1qu\u00e9 nombre! El monumento a Yara del Rey y los h\u00e9roes del Caney \u2014que no ha olvidado\u2014, y en el pedestal, con letras rojas: \u201c\u00a1Viva Rusia!\u201d Y luego la nueva bas\u00edlica, que nos era desconocida. Por sugesti\u00f3n, sin duda, del nombre bas\u00edlica, la han fabricado de un presunto, presumido y presuntuoso estilo bizantino. \u00a1Bizantino y en un arrabal de Madrid! \u00bfY el viejo santuario, el que busc\u00e1bamos? Lo derribaron en 1901, y ya, ni ruinas. Era de Nuestra Se\u00f1ora de los Atochales o de Atocha, es decir, del Esparto, templo de dominicos, donde \u00e9stos dicen que se enterr\u00f3 a fray Bartolom\u00e9 de las Casas, el ap\u00f3stol de los indios occidentales. Y donde se guardaban las banderas de los ej\u00e9rcitos que lucharon contra el turco, o en Am\u00e9rica, o en \u00c1frica, o los de la Independencia.\r\n\r\nEntramos en aquel pante\u00f3n, que dicen ser nacional, de hombres ilustres. De caudillos, de pol\u00edticos y de v\u00edctimas. All\u00ed Palafox y Casta\u00f1os, los de la Independencia; y R\u00edos Rosas, y el marqu\u00e9s del Duero, el de nuestra guerra civil; y con Prim, el de \u00c1frica y Am\u00e9rica, el que cay\u00f3 a las puertas del Congreso, las otras tres v\u00edctimas: C\u00e1novas, asesinado veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s en v\u00edsperas del ya m\u00edtico 98, y Canalejas, quince despu\u00e9s, en 1912, y nueve m\u00e1s tarde Dato, en 1921. Y all\u00ed tambi\u00e9n Sagasta, que se muri\u00f3 en la cama, y eso habiendo estado, de joven, condenado a muerte. El guardi\u00e1n de ese pante\u00f3n bizantino recita la retah\u00edla de caj\u00f3n, sin que falte lo de que los ingleses dar\u00edan no se sabe cu\u00e1nto por aquel obrero que figura al pie de la estatua yacente de Sagasta. El sepulcro de Prim es el que es de iglesia espa\u00f1ola, el que recuerda los de nuestras catedrales.\r\n\r\nAl salir del pante\u00f3n para ir al santuario, columbramos a lo lejos, en la desnuda campi\u00f1a, el Cerro de los \u00c1ngeles, el que pretende ser el ombligo topogr\u00e1fico de Espa\u00f1a, donde se alza el monumento al Sagrado Coraz\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El sol, un sol de justicia, le percud\u00eda. Y entramos al santuario queriendo recordar el que hace medio siglo hab\u00edamos visitado. S\u00f3lo queda la imagen de Nuestra Se\u00f1ora, la de Atocha, la del Espartal. Una imagen de Virgen espa\u00f1ola, castellana, morena, de color de tierra quemada. No sabemos que fuera nunca verdaderamente popular en Madrid, como lo es la Virgen de la Paloma, Virgen de verbena de barrio, de barrio de menestrales y artesanos. Virgen manola, madre del Manolo. La de Atocha, la del espartal, se hizo palaciana, como la de la Almudena, la de las praderas del Manzanares. Hoy la ci\u00f1e, no un barrio de menestrales, sino un arrabal de obreros, debido al ensanchamiento de la urbe metropolitana.\r\n\r\nA este santuario sol\u00eda ir la familia real los s\u00e1bados, a rezar una salve, all\u00e1, adonde se reservaba \u00faltimo descanso a las v\u00edctimas de la lealtad mon\u00e1rquica. All\u00e1 se iba la familia real, bien escoltada a unir sus rezos a los que, en lat\u00edn cantado, gem\u00edan y lloraban en este valle de l\u00e1grimas \u2014<em>gementes et f<\/em><em>l<\/em><em>en<\/em><em>t<\/em><em>es in hac lacrimarum valle<\/em>\u2014, y ped\u00edan a Nuestra Se\u00f1ora del Espartal que despu\u00e9s de este destierro nos muestre a Jes\u00fas. \u00bfEl del Cerro de los \u00c1ngeles o el otro? Despu\u00e9s, esa visita de salve era al Buen Suceso. Buen Suceso dice otra cosa que Atocha, y el lugar no es tan netamente manchego, tan escuetamente terreno.\r\n\r\nY all\u00ed, en la bas\u00edlica de la lit\u00fargica salve cortesana, pasaron sobre uno las visiones de esa pesadilla de Dios, que es la historia de nuestro siglo XIX, desde la guerra de la Independencia, desde Fernando VII, que tiene en Atocha su recuerdo \u2014Palafox, Casta\u00f1os\u2014, y luego la Revoluci\u00f3n de septiembre \u2014Prim\u2014, y luego la primera carlistada, de que uno fue testigo \u2014ni\u00f1o vio, subido sobre un banco, entrar en Bilbao, a levantar el sitio, al marqu\u00e9s del Duero, que poco despu\u00e9s ca\u00eda muerto en el campo de batalla\u2014, y luego la Restauraci\u00f3n \u2014C\u00e1novas y Sagasta\u2014, y luego la Regencia, y despu\u00e9s el reinado del \u00faltimo rey de Espa\u00f1a, con Canalejas y con Dato. En aquel pante\u00f3n bizantino en que no hay restos de un artista, de un literato, de un hombre de ciencia, de un inventor, de un gran industrial; en aquel pante\u00f3n de caudillos militares, y sobre todo de v\u00edctimas, nos llegaban los ecos de la salve. No del <em>Te Deum<\/em>, ni del <em>Dies irae<\/em>, los de la <em>Salve<\/em>, Salve a la Reina y Madre de Misericordia. \u00bfC\u00f3mo a esos que gritan, sin saber lo que gritan, \u201c\u00a1Viva Cristo Rey!\u201d, no se les ocurre gritar \u201c\u00a1Viva la Virgen Reina!\u201d? Porque esto tendr\u00eda muy otro sentido. Y muy otro sentimiento.\r\n\r\nNos volvimos al Madrid de la Virgen de la Paloma, de la paloma de paz, de la paloma inmaculada, sin mancha de sangre, pensando en los que esgrimen la cruz como martillo para machacar infieles; pensando en la vida, en la dulzura y en la esperanza; pensando en el culto que el pueblo, eterno ni\u00f1o, rinde a la Madre. Y ya abatido el d\u00eda mirando a la estrellada de sobre la soledad del campo, se percata uno de que toda aquella pesadilla de Dios se fue en un: \u00a1Am\u00e9n! As\u00ed pasa la pena del mundo. En un: \u00a1As\u00ed sea!\r\n<h2 id=\"heading_id_258\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9420_326747388\"><\/a><strong>En San Juan de la Pe\u00f1a<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_259\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22695_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>4<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEstuvimos en Jaca, envuelta en reciente leyenda republicana, en encumbradas laderas pirenaicoaragonesas. La pe\u00f1a de Oruel, monumento \u2014esto es: amonestamiento\u2014 natural, prehumano; por ser prehist\u00f3rico, domina a la ciudad y como que la ampara. Una ruda catedral, a base rom\u00e1nica, monta\u00f1esa. Y a su sombra los porches donde estall\u00f3 la \u00faltima contienda, de que guarda impactos la casa-cuartel de la Guardia civil. Por Jaca fluye el Arag\u00f3n, el r\u00edo que dio nombre al reino, y el que ensartaba dos reinos, el de Arag\u00f3n con el de Navarra, pues en tierras de \u00e9sta rinde sus aguas al Ebro, al r\u00edo ib\u00e9rico que va de Cantabria a Catalu\u00f1a.\r\n\r\nNos fuimos, en privada romer\u00eda, al monasterio de San Juan de la Pe\u00f1a, al que alguien llam\u00f3, con dudosa propiedad, la Covadonga aragonesa. Cruzamos arboledas de le\u00f1o, de madera, no de frutos, donde el acebo hac\u00eda brillar sus erizadas hojas, como un arma. Y bajamos al viejo y venerable santuario. En un socav\u00f3n de las entra\u00f1as rocosas de la tierra, en una gran cueva abierta, una argamasa de pedruscos que se corona con cimera de pinos. Y all\u00ed, en aquella hendidura, remendado con sucesivos remiendos, el santuario medieval en que se recogieron monjes benedictinos, laya de jabal\u00edes m\u00edsticos, entre anacoretas y guerreros, que ver\u00edan pasar, en invierno hollando nieve, jabal\u00edes irracionales, de bosque, osos, lobos y otras alima\u00f1as salvajes. Bajo aquel enorme dosel rocoso sentir\u00edan que pasaban las tormentas. Los capiteles rom\u00e1nicos del destechado claustro \u2014le basta la pe\u00f1a por cobertor\u2014 les recordar\u00edan el mundo, un mundo no de m\u00e1rmol ni de bronce hel\u00e9nicos o latinos, sino de piedra, un mundo berroque\u00f1o, en que la humanidad se muestra pegada a la roca \u2014como entre los egipcios\u2014 y no ensenta de ella. En uno de aquellos capiteles, Eva hilando en rueca y su Ad\u00e1n guiando la yunta de bueyes \u2014o toros\u2014 de labor, condenados a vestirse y a comer con trabajo. Y all\u00ed los monjes escrib\u00edan en paz hechos de guerra, y al escribir historia la hac\u00edan. Que el hecho hist\u00f3rico es espiritual y consiste en lo que a los hombres se les hace creer que queda de lo que pas\u00f3, en la leyenda. La leyenda empieza con el documento fehaciente, que hace fe, que hace creencia, y se agranda con la cr\u00f3nica. Como aquella del an\u00f3nimo monje pinatense a la que Zurita llam\u00f3 la m\u00e1s antigua historia general del reino de Arag\u00f3n.\r\n\r\nEn aquel refugio, casi caverna, bajo la pesadumbre visual de la pe\u00f1a colgada, se le ven\u00eda a uno encima una argamasa de relatos hist\u00f3ricos, de leyendas. Ramiros de Arag\u00f3n y Sanchos de Navarra, cuando, en reconquista, brotaron mellizos los dos reinos pirenaicos. Y todo ello confusi\u00f3n. Bajo la pe\u00f1a, en la caverna, sepulturas de nobles y de reyes. Y un medall\u00f3n con la efigie -\u2014caracter\u00edstico perfil de carnero\u2014 del rey Carlos III, que hizo reparar el viejo santuario. Y entre las tumbas, a su pie, en el suelo, rota la losa, la de aquel Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, recio aragon\u00e9s de rancio linaje, aquel conde de Aranda que llena el reinado del Borb\u00f3n. En la rota losa se nos dice que hab\u00edan de haber sido trasladados sus restos al pante\u00f3n de hombres ilustres, a Madrid, pero que all\u00e1 volvieron. Y all\u00ed est\u00e1, en el suelo, no en el muro como su presunto antepasado. All\u00ed el conde de Aranda enciclopedista, gran maestre de la masoner\u00eda espa\u00f1ola, amigo de Voltaire, el que primero expuls\u00f3 a los jesuitas de Espa\u00f1a y consigui\u00f3, con Floridablanca, que el Romano Pont\u00edfice disolviera la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Y all\u00ed, desterrado en su nativa tierra, rindi\u00f3 su esp\u00edritu el \u00faltimo a\u00f1o del siglo XVIII. En el suelo de un claustro cavernoso, al abrigo de una pe\u00f1a, en las faldas del Pirineo que une a Espa\u00f1a con Francia, descans\u00f3 el que nos trajo el revolucionario despotismo liberal. Su temple no fue otro que el de los caudillos reconquistadores, ni acaso otro que el de los monjes que para historiar sus leyendas se cobijaron bajo la pe\u00f1a, en la caverna.\r\n\r\nY all\u00ed, lejos de la enga\u00f1osa actualidad que pasa y no queda \u2014y su paso no nos deja verla\u2014 se sinti\u00f3 uno envuelto en un nubarr\u00f3n de visiones que pasaban como las sombras infernales y celestiales del Dante. San Juan de la Pe\u00f1a era la boca de un mundo de roca espiritual revestida de bosque de leyendas. Y empez\u00f3 uno a meditar en c\u00f3mo vuelve lo que se fue, y es la repetici\u00f3n el alma de la Historia que se produce, como los vastos mundos estelares, en espiral. Vanse las leyendas, dando paso a lo que creemos historia. \u00a1Pero est\u00e9 de Dios que se vaya la Historia, la que creemos tal, dando paso a las leyendas! No nos quede lo que pas\u00f3, lo que sucedi\u00f3, sino lo que los hombres, por haberlo vivido, so\u00f1aron que pasaba, que suced\u00eda, y trasmitieron, con sus sue\u00f1os creadores, a sus sucesores.\r\n\r\nSin detenernos en el monasterio de arriba, el del siglo XVIII, m\u00e1s que a tomar un tente en pie, nos volvimos a Jaca. Y luego, pasado Hecho y aquel rudo monasterio de Siresa \u2014cuna, dicen, de Alfonso el Batallador\u2014, aquel templo sin capiteles ni adornos, especie de caverna hecha a mano de hombre, en el alto valle de Oza, entre hayas y abetos y pinos, al pie de los tajantes picachos de la frontera, que apenas huellan sino los sarrios \u2014y alguna vez los contrabandistas\u2014, o\u00edmos a uno de los protagonistas de la \u00faltima proeza leyendaria, la de la sublevaci\u00f3n de Ferm\u00edn Gal\u00e1n, narrar lo que so\u00f1\u00f3 que hizo mientras lo hac\u00eda y so\u00f1aba. Y todas las figuras leyendarias, todas las que so\u00f1amos para poder vivir historia, se perdieron en el bosque augusto que nos ce\u00f1\u00eda y que so\u00f1aba la Tierra perdida en el cielo.\r\n<h2 id=\"heading_id_260\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9422_326747388\"><\/a><strong>En el portal del sue\u00f1o<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_261\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22697_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEsto, lector, no va a ser un comentario, sino... \u00a1Aunque... bien!, sigamos. Todo menos perdernos en una actualidad anecd\u00f3tica. Y eso que est\u00e1n excluidos los nombres propios. \u00a1Chismograf\u00eda..., no! Para librarse de lo cual este comentador suele refugiarse en la lectura y reflexi\u00f3n de obras que traten del mundo de los \u00e1tomos o del mundo de las estrellas, como, pongamos por caso, la de A. S. Eddington sobre la naturaleza del mundo f\u00edsico, en que se acerca uno a los dos infinitos de que dec\u00eda Pascal. Y \u00bfno es para devanarse los sesos \u2014que es perder la cabeza\u2014 leer que 10<sup>27 <\/sup>\u201410 elevado a vig\u00e9sima s\u00e9tima potencia\u2014 \u00e1tomos forman el cuerpo humano, y 10<sup>28<\/sup> \u201410 multiplicado veintiocho veces por s\u00ed mismo\u2014 cuerpos humanos dan material para una estrella? Despu\u00e9s de estos ejercicios intelectuales \u2014espirituales\u2014 ve uno a otra luz este mundillo \u2014sobre todo el pol\u00edtico\u2014 en que, por deber c\u00edvico, tiene que moverse. Se lo ve \u201csub specie aeterni\u201d. Y perd\u00f3n por el consabido latinajo.\r\n\r\nCuando rendidos los p\u00e1rpados al peso del d\u00eda empieza uno a pregustar la libertad del sue\u00f1o que se le va allegando, a esa hora sagrada de la imaginaci\u00f3n sin freno ni espuela, es cuando solemos descubrit la hondura ideal del cercano pasado y del remoto. Es el momento de las adivinaciones y de las revelaciones. Es la hora del cinemat\u00f3grafo \u00edntimo, del teatro de las s\u00e1banas blancas, la hora de la magia, la hora de la vida es sue\u00f1o. \u00a1Y qu\u00e9 de descubrimientos se hace entonces! Es que la pasi\u00f3n se acalla, y con las informaciones \u2014deformaciones\u2014 de los diarios se hace trasformaciones para el porvenir. Constr\u00fayese un mundo con l\u00edneas y colores, otro con sonidos y acentos o entonaciones. Pero no, porque esa mundo del portal del sue\u00f1o no tiene ni l\u00edneas ni colores, ni tiene sonidos ni entonaciones, sino que es invisible y silencioso. \u00bfDe veras? Se trasforma en mundo de sombras y de ecos, de sombras vagas y de ecos soterra\u00f1os. Es la m\u00e1gica hora dagrada de la puesta de la conciencia en que se oye aquel susurro de Dios de que nos habla la Biblia. El contorno cortante que separa a unas cosas de las otras se disuelve en un nimbo ondulante que las a\u00fana.\r\n\r\nEs la hora del llamado examen de conciencia, en que el comentador de oficio se entrega a la revista \u00edntima de lo que ha presenciado durante el d\u00eda y lo consulta con la almohada. Se ve uno a s\u00ed mismo como si fuese otro. \u00bfSe llega as\u00ed a un juicio objetivo? \u00a1Qui\u00e1, ni por pienso! Porque eso de juicio objetivo es uno de los desatinos mayores que han logrado inventar las pobres gentes. Un juicio, y un juicio de valores como es el que se refiere a cosas de historia, actual o pasada, es siempre subjetivo. Lo hace el sujeto como tal sujeto. \u00bfObjetividad de juicio? \u00bfImparcialidad de juicio? Vaciedad, y no otra cosa. Pero en la hora m\u00e1gica del portal del sue\u00f1o las figuras se barajan en uno, y no es uno quien las baraja. Es un poema inspirado \u2014mejor: respirado\u2014, y no es uno quien lo hace, quien lo crea, sino que es \u00e9l, el ensue\u00f1o, el poema, quien se hace en uno. Y as\u00ed alcanza una subjetividad impersonal.\r\n\r\n\u00a1A qu\u00e9 otra luz se ve entonces a todos aquellos pobres hombres con quienes uno\u2014pobre de \u00e9l\u2014 convivi\u00f3 durante el d\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 concordialidad para con ellos le brota a uno entonces! Especialmente con referencia al mundillo pol\u00edtico y a sus luchas y competencias de partido. El que esto os dice le dec\u00eda una tarde a uno de nuestros m\u00e1s famosos caudillos pol\u00edticos que las pasiones que dividen a los partidarios de una y de otra pol\u00edtica no son sino tortas y pan pintado junto a las que dividen a los literatos, junto a las rivalidades y celos y envidias que separan a los escritores y a los artistas. El ansia de poder no envenena como el ansia de gloria. Y a las veces hemos podido columbrar que bajo una enconada rivalidad pol\u00edtica lo que hay es una rivalidad literaria. Cierto es que tenemos conciencia de que se deja m\u00e1s hondo y duradero cu\u00f1o en el alma del propio pueblo con una obra de arte que con una obra de gobierno. Cuando \u00e9sta no es, cuele a las veces serlo, a la vez obra de arte tambi\u00e9n. Que hay pol\u00edtica creativa, o sea po\u00e9tica. Que es la verdadera pol\u00edtica, porque lo otro es administraci\u00f3n. Y as\u00ed ha podido hablarse de escultores de pueblos, de forjadores de naciones.\r\n\r\nEl arte popular, hondamente popular, entre nosotros es el teatro, \u00bfy hay quien crea que en el pasado siglo XIX hubo una medida cualquiera de gobierno que contribuy\u00f3 a formar o reformar o trasformar el alma de nuestro pueblo m\u00e1s que algunas de las obras de teatro que formaron \u00e9poca? De aqu\u00ed que la historia literaria es m\u00e1s interna \u2014ateni\u00e9ndonos a la consabida divisi\u00f3n de historia interna y externa\u2014 que la historia pol\u00edtica. La historia literaria es la historia \u00edntima, es la historia de c\u00f3mo los hombres se so\u00f1aron a s\u00ed mismos. Y, sobre todo, en el teatro.\r\n\r\nVed c\u00f3mo, cuando, rendidos los p\u00e1rpados al peso del d\u00eda que pasa, con su pasajera actualidad empieza uno a pregustar la libertad del sue\u00f1o que se le va allegando, a la m\u00e1gica hora sagrada de la imaginaci\u00f3n sin freno ni espuela de la puesta de la conciencia, la de las adivinaciones y revelaciones, se le alza a uno dentro el teatro, el de la vida es sue\u00f1o, y ve uno a su verdadera luz a sus colaboradores en el mundillo pol\u00edtico, y los ve y los siente con la m\u00e1s honda confraternidad, co-humanidad, y se doblega uno al todopoder\u00edo del gran Maese Pedro de la Historia, que es el gran Empresario del Universo.\r\n<h2 id=\"heading_id_262\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9424_326747388\"><\/a><strong>El p\u00fablico no opina<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_263\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22699_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>11<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nLa obra de James Bryce sobre la Rep\u00fablica Norteamericana <em>(<\/em><em>The american Co<\/em><em>mm<\/em><em>onwealth)<\/em>, traducida al castellano por don Adolfo Posada, ha llegado a hacerse cl\u00e1sica en el campo de las ciencias morales y pol\u00edticas. Y lo merece por su amplia y correct\u00edsima informaci\u00f3n y por el robusto buen sentido ingl\u00e9s de su autor. Que fue embajador de Inglaterra en los Estados Unidos, donde Bryce pasa por la suprema autoridad en su asunto. Y esta obra hemos estado leyendo en parte para distraernos de la actualidad espa\u00f1ola y en parte para que \u00e9sta, por comparaci\u00f3n, se nos aclare m\u00e1s.\r\n\r\nUna cosa que a todos los que nos preocupamos algo de la vida pol\u00edtica de los pueblos civilizados nos ha llamado \u2014o detenido\u2014 la atenci\u00f3n, es la diferencia que existe entre lo que en los Estados Unidos se llama dem\u00f3crata y lo que se llama republicano. Porque los nombres \u00e9stos son intraductibles de un lenguaje a otro. Jefferson, el verdadero fundador del gran partido dem\u00f3crata, era lo que aqu\u00ed se habr\u00eda llamado un cantonalista, con fuerte propensi\u00f3n al autonomismo anarquista \u2014su declaraci\u00f3n de que \u201cuna insurrecci\u00f3n cada pocos a\u00f1os debe considerarse y hasta desearse para mantener el gobierno en orden\u201d nos recuerda lo de nuestro Romero Alpuente, de que \u201cla guerra civil es un don del cielo\u201d\u2014, y Hamilton, por otra parte, el autor de El federalista, el verdadero fundador del partido republicano federal, despu\u00e9s llamado republicano a secas, es todo lo contrario de lo que aqu\u00ed se llamaba federal, es decir, un genuino federal, un unitario. Su f\u00f3rmula, la de que \u201cla Uni\u00f3n no es un mero pacto entre rep\u00fablicas, disoluble a placer, sino un instrumento alterable al modo que sus propios t\u00e9rminos prescriben\u201d, \u201cuna indestructible Uni\u00f3n de indestructibles Estados\u201d. En este esp\u00edritu hemos visto recientemente a nuestros federales oponerse, como verdaderos federales, a ciertas demandas del autonomismo regional estatutario. Pero, viniendo al caso, en qu\u00e9 se diferencian hoy dem\u00f3cratas de un lado y republicanos de otro. Pues... en el lado.\r\n\r\nDice Bryce que \u201cNi uno ni otro partido tiene nada definido que decir a estos respectos, ni uno ni otro tienen principios bien recortados, ni doctrinas distintivas. Ambos tienen, ciertamente, gritos de guerra, organizaciones, intereses alistados en su ayuda. Pero estos intereses son, en general, los intereses de lograr o mantener patronazgo del Gobierno\u201d. Es decir, que los partidos han venido a ser, por la inflexible l\u00f3gica de la historia, partidas, o sea clientelas. La disciplina, como sucede de ordinario, ha ahogado a la doctrina lo mismo que en la Iglesia Cat\u00f3lica el derecho can\u00f3nico ha ahogado al Evangelio. Esos partidos, que son a modo de iglesias \u2014ortodoxas o heterodoxas\u2014, de sectas si se quiere, tienen tradiciones, tendencias, tonos, estilos, pero que no caben en un programa te\u00f3rica y t\u00e9cnicamente elaborado. Su programa es m\u00e1s bien un metagrama; no un pr\u00f3logo, sino un ep\u00edlogo. Y es que los ha hecho la historia y no la especulaci\u00f3n hist\u00f3rica. Y lo que en rigor hace a un partido as\u00ed, a un partido hist\u00f3rico, vivo, es un hombre. De donde se deduce que una denominaci\u00f3n personal \u2014perezismo, lopezismo, sanchezismo, fulanismo o zutanismo, en fin\u2014 es, hist\u00f3ricamente, mucho m\u00e1s exacta que una denominaci\u00f3n sacada de nombre com\u00fan y no de nombre propio. Castelarismo quiso decir algo, posibilismo casi nada. Y como sobre esto hemos disertado con alguna holgura en aquel de nuestros <em>Ensayos<\/em> que dedicamos a esto, a lo que llamamos <em>El fulanismo<\/em>, no tenemos sino que remitir al lector a ello.\r\n\r\n\u00bfDenominaciones de nombres comunes y abstractos? \u00bfDem\u00f3crata, federal, radical, radical-socialista, socialista, y as\u00ed por el estilo? Ello acaba \u2014y aun empieza\u2014 por no querer decir nada. \u201cUn eminente periodista \u2014dice Bryce\u2014 me hizo notar en 1908 que los dos grandes partidos eran como dos botellas, cada una con la etiqueta que se\u00f1alaba la clase de licor que conten\u00eda, pero ambas vac\u00edas.\u201d Y as\u00ed es. Y lo tuvo que ver un buen periodista, pues el oficio de \u00e9ste es, seg\u00fan el mismo Bryce, \u201cdescubrir lo que la gente est\u00e1 pensando\u201d. S\u00f3lo que ocurre que la gente acude al periodista a que le ense\u00f1e qu\u00e9 es lo que ha de pensar. Porque el p\u00fablico \u2014que no es el pueblo\u2014 es como aquella se\u00f1ora de que hablaba Courteline y que le dec\u00eda a \u00e9ste: \u201cYo, de ordinario, no pienso; pero cuando pienso no pienso en nada\u201d.\r\n\r\nUn hombre, que es el factor esencial hist\u00f3rico, hace un partido y recoge su tradici\u00f3n. \u201cSi no hubiera un <em>leader<\/em> conspicuo \u2014un caudillo dir\u00edamos\u2014 la adhesi\u00f3n al partido \u2014escribe Bryce\u2014 degenerar\u00eda o en mero odio a los antagonistas o en una lucha por puestos y salarios\u201d. (Hoy se les llama enchufes.) Hace a\u00f1os que a un paisano de Bryce, a un ingl\u00e9s que nos preguntaba en qu\u00e9 partidos se divide la\u2026 llam\u00e9mosla opini\u00f3n de nuestros peque\u00f1os pueblos, le contestamos que en dos: los anti-equisistas que siguen a Zeda, y los anti-zedistas que siguen a Equis. Y todos son antis. Y si esto no es doctrina, es vida, y si no es l\u00f3gica, es historia. La l\u00f3gica engendra una doctrina, una teolog\u00eda, pero la historia engendra una disciplina, una iglesia.\r\n\r\nY ahora que el lector haga las aplicaciones pertinentes al caso presente. Nosotros nos limitaremos a a\u00f1adir que no creemos en eso que se llama opini\u00f3n p\u00fablica. El p\u00fablico no opina. Y se continuar\u00e1.\r\n<h2 id=\"heading_id_264\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9426_326747388\"><\/a><strong>Juventud, milagro y misterio<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_265\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22701_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>16<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00a1Figuraciones que se hace uno al ir a encerrarse en s\u00ed para poder recoger en r\u00e1fagas del presente que pasa vislumbres del porvenir que pasar\u00e1! Y no del m\u00e1s cercano, no del porvenir presupuesto \u2014\u00a1con qu\u00e9 endeble presuposici\u00f3n!\u2014, sino del m\u00e1s remoto pasado ma\u00f1ana. Tal vez de ese ma\u00f1ana espa\u00f1ol que nunca llega. Pongamos de aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os. \u00bfQue por qu\u00e9 treinta y cuatro a\u00f1os? Era los que ten\u00eda el que os dice cuando aquel ya m\u00edtico 98, al que le encasillan. Y han pasado otros treinta y cuatro desde el 98 ac\u00e1. Y uno, mir\u00e1ndose en los otros \u2014es el sino\u2014, suele preguntarse al verlos: \u201cEstos hombres de esa edad que est\u00e1n contribuyendo a revolver a Espa\u00f1a, a lo que se llama su revoluci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00e1n de ella de aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os, en 1966, si es que llegan?\u201d \u00a1Pero luego... no! Eso no nos interesa; lo que nos interesa es qu\u00e9 pensar\u00e1n, c\u00f3mo sentir\u00e1n, qu\u00e9 har\u00e1n cuando lleguen a esa de treinta y cuatro los ahora mocitos. O acaso mejor mozalbetes, que se ha hecho palabra casi t\u00e9cnica. Porque \u00bfqu\u00e9 piensan? \u00bfC\u00f3mo sienten? \u00bfQu\u00e9 hacen ahora? \u00bfQui\u00e9n lo sabe? Ni ellos...\r\n\r\nNi ellos. Tanto los petroleros, los que incendian iglesias o conventos, y no por odio a la religi\u00f3n, sino como se ha incendiado la plaza de toros de Almagro, por.salvaje deporte, por holgorio, como los que se lanzan a matricularse en carreras de funcionarios del Estado no saben si no que quieren lo que se dice vivir su vida. \u00a1Y luego todas esas juventudes!... Juventud cat\u00f3lica, juventud nacionalista, juventud tradicionalista, juventud radical, juventud socialista, juventud cominista\u2026 Lo que no hemos o\u00eddo es juventud anarquista. Aunque en rigor todas lo son \u2014m\u00e1s bien que anarquistas an\u00e1rquicas\u2014, hasta las m\u00e1s disciplinadas. Con disciplina procesional. Porque el principal cometido de las juventudes esas suele ser procesionar, ya ordenada, ya tumultuariamente, agruparse para desfilar, y mejor dando voces. Y tienen, \u00a1claro!, su liturgia, como la ten\u00eda aquella de los exploradores que no exploraban nada \u2014de los <em>boy scouts<\/em> o \u201cbueyes cautos\u201d\u2014, pero formaban para desfile, con su bandera y todo. Total: \u00a1deporte! Juegan a hacerse los j\u00f3venes. Y a superar a los mayores. \u00bfPero y en el fondo?\r\n\r\nEn el fondo las m\u00e1s de las revoluciones, y sobre todo las m\u00e1s teatrales, las m\u00e1s callejeras, las m\u00e1s ruidosas, se han resuelto en un mejido de capas sociales, en que unos linajes se hayan hundido para que otros se encumbraran, en que tal vez el nieto del magnate haya tenido que ir a pedir limosna al nieto de su \u00ednfimo criado. O si se quiere en el corrimiento de las escalas y en lo que se llamaba el salto del tap\u00f3n. Y en ello una lucha \u2014lucha malthusiana\u2014 de generaciones.\r\n\r\nObservamos con el mayor inter\u00e9s, con ansioso inter\u00e9s, todas las se\u00f1ales que podemos captar del estado de \u00e1nimo \u2014no decimos que de conciencia\u2014 del mocer\u00edo espa\u00f1ol de hoy, y lo que nos descubren es prisa, no por llegar, sino por colocarse. No quieren dejarse vivir, sino cobrar seguridad para el ma\u00f1ana. \u00bfIdeal impersonal, colectivo, trascendente? \u00bfIdeal que trascienda de la vida individual? Ser\u00e1 cortedad de vista, pero no lo distinguimos.\r\n\r\nAdem\u00e1s, el ideal es cosa de ideas, de conceptos, de doctrinas, y a esta juventud parecen moverle otros elementos. Es una juventud de football, de tenis, de auto, de avi\u00f3n acaso, y... de cinema. Cinema quiere decir movimiento. Es la edad del ch\u00f3fer, que dijo nuestro buen amigo Keyserling. El que se regodea con todas las maravillas \u2014milagros\u2014 materiales de la electricidad no se siente lo m\u00e1s m\u00ednimo inquietado por el misterio ideal de esa electricidad, de lo que \u00e9sta sea y signifique para el alma. Como en los viejos creyentes del cristianismo oficial dogm\u00e1tico, en estos j\u00f3venes creyentes del materialismo hist\u00f3rico, del progresismo, el milagro no les deja ver el misterio. \u00a1Y as\u00ed suelen llegar a pensar aquello de \u201ch\u00e1gase el milagro y h\u00e1galo el Diablo\u201d!\r\n\r\nPresumimos que habr\u00e1n de desencantarse de esta llamada revoluci\u00f3n si es que est\u00e1n encantados de ella. Cae la realeza, cae su corte, cae el Ej\u00e9rcito, cae el clero, cae la aristocracia, \u00a1bien! \u00bfY qu\u00e9 sube? \u00bfLes hacen huecos esas ca\u00eddas? \u00bfEmpiezan as\u00ed a vivir su vida m\u00e1s pronto y a vivirla m\u00e1s suya? \u00bfSu vida? \u00bfY cu\u00e1l es su vida? Y agr\u00e9guese que en esta marcha forzada al destino\u2014\u00a1al destino!, \u00a1a la colocaci\u00f3n!\u2014 van al lado de ellos, de los mozos, sus hermanas, las mozas, las que antes les esperaban para darles su mano, para colocarse ellas as\u00ed. Y ahora para hacerles competencia en el conseguimiento del destino.\r\n\r\nS\u00ed, se est\u00e1 revolucionando, o, mejor, se est\u00e1 revolviendo nuestra Espa\u00f1a \u2014que no es ya la de toros, procesiones, tresillo y chocolate\u2014, pero se est\u00e1 revolviendo cinematogr\u00e1fica y automovil\u00edsticamente. Y los que se eduquen a recorrer pistas a ochenta o cien kil\u00f3metros por hora y a ver desfilar cintas de pel\u00edcula, no se sentir\u00e1n hermanos de los que se van al campo a pie, a paso de buey que ara, a ver crecer el trigo. Se pondera la agudeza del entendimiento de uno diciendo de \u00e9l que es de los que ven crecer la yerba. El ojo que se hace a la pel\u00edcula de cine, dif\u00edcilmente podr\u00e1 ver crecer la yerba. Y esto se traslada a la visi\u00f3n hist\u00f3rica.\r\n\r\nCuando o\u00edmos decir: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas cosas est\u00e1n pasando en esta nuestra edad!\u201d, solemos pensar en las que est\u00e9n quedando. Que es lo que nos importa. Y cuando una vez le o\u00edmos decir a un entusiasta de la revoluci\u00f3n que la Rep\u00fablica, nuestra Rep\u00fablica, es un milagro, al punto pensamos en su misterio, en su esencia. Porque la relaci\u00f3n entre el milagro y el misterio nos obsesiona. El milagro es cosa de magia y nada m\u00e1s; el misterio es cosa de religi\u00f3n y nada menos. \u00bfLos milagros de la ciencia? \u00a1Bah! \u00a1Magia para fetichistas del progreso! Lo que nos hace m\u00e1s que hombres es la sumersi\u00f3n en los misterios de la ciencia. Y en el fondo se encuentra... \u00a1la cruz de la verdad! Que la verdad es cruz.\r\n\r\nDe aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os m\u00e1s... Cuando estas juventudes deportivas ya no lo sean... \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1n entonces de esta milagrosa revoluci\u00f3n de ahora? Y en tanto, \u00bfqu\u00e9 es de la revoluci\u00f3n misteriosa, de la \u00edntima? \u00bfSentiremos de otro modo Espa\u00f1a? Comprenderemos lo que es la eternidad hist\u00f3rica, la historia eterna? Y en todo caso est\u00e9 de Dios que el milagro no nos mate al misterio, que la magia no nos mate a la religi\u00f3n, que la Rep\u00fablica \u2014u otro r\u00e9gimen cualquiera pasajero como lo son todos\u2014 no nos mate a Espa\u00f1a. Que la juventud temporal no nos mate la juventud eterna. Y en tanto, \u00a1andando! \u00bfA d\u00f3nde? \u201cNadie va tan lejos \u2014dec\u00eda Oliverio Cromwell\u2014como el que no sabe a d\u00f3nde va.\u201d\r\n<h2 id=\"heading_id_266\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9428_326747388\"><\/a><strong>En la Plaza Mayor de Salamanca<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_267\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22703_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nFeria provinciana, en la ciudad despu\u00e9s de una buena cosecha en el campo que la circunda. En el ferial, pasado el puente romano sobre el Tormes \u2014ahora en estiaje\u2014, el ganado. Los campesinos invaden la ciudad; van a los toros, a las corridas de feria, a volver a ver los monumentos y la \u201chistoria natural\u201d del Instituto. Despu\u00e9s de la corrida el gent\u00edo se congrega en la plaza Mayor. En sus soportales, donde la muchedumbre adopta \u2014nos sol\u00eda decir Guerra Junqueiro\u2014 movimientos r\u00edtmicos, mosconeo y vaho de masa humana endomingada.\r\n\r\n\u00a1Esta plaza Mayor de Salamanca! Espacio \u2014no fabrica\u2014 monumental anclado en el tiempo hist\u00f3rico, solar de memorias ciudadanas. El viento de la historia moderna \u2014apenas dos siglos\u2014acama en \u00e9l recuerdos p\u00fablicos, leyendas ya. Antes en este suelo, en tiempo de los Reyes Cat\u00f3licos y de los Austrias, gran plaza de ferial, de mercado, y en su centro la vieja iglesia rom\u00e1nica de San Mart\u00edn de Tours, la de los francos o franceses. Esta gran plaza de hoy, este vasto espacio monumental, se debi\u00f3 al primer Borb\u00f3n de Espa\u00f1a, Felipe V, por quien se puso Salamanca, la del comunero Maldonado, a quien hizo decapitar el primer Austria. En un \u00e1ngulo de la Plaza y en el arranque de un arco, en letras rojas, sangu\u00edneas, esta fecha agorera: 1788, v\u00edspera de la Gran Revoluci\u00f3n que decapit\u00f3 a Luis XVI. Ci\u00f1en y coronan el cuadro churrigueresco de la Plazas las p\u00e9treas flores de lis borb\u00f3nicas recort\u00e1ndose, como si hitos, sobre el limpio cielo castellano. Y aqu\u00ed vivi\u00f3 la ciudad nuestro gran siglo civil, el m\u00e1s henchido de popularidad espa\u00f1ola, el glorioso y maravilloso siglo XIX, el de la conciencia nacional, merced sobre todo a la guerra de la Independencia \u2014en esta plaza resonaron ecos de Arapiles\u2014 y a las guerras civiles, ese siglo en que naci\u00f3 en Espa\u00f1a el nombre y la cosa de \u201cliberal\u201d. Todas estas plazas as\u00ed sol\u00edan llamarse de la Constituci\u00f3n. Aqu\u00ed, en este monumental espacio, se pasearon Mel\u00e9ndez Vald\u00e9s y Quintana, y Mu\u00f1oz Terreros. Aqu\u00ed tambi\u00e9n fue muerto, de cornada, el diestro Pedro Romero. Aqu\u00ed le envolvi\u00f3 a uno en aclamaciones de bienvenida el mocer\u00edo estudiantil y obrero cuando volv\u00eda del destierro dictatorial, y aqu\u00ed, a son de campana del concejo, proclam\u00f3 la segunda rep\u00fablica espa\u00f1ola. Este es el coraz\u00f3n, henchido de sol y de aire, de la ciudad, el templo civil sin otra b\u00f3veda que la del cielo. Y el relicario, \u00bfde qu\u00e9 creencias?\r\n\r\nAhora toda esta muchedumbre provinciana, no ya resignada a vivir, sino contenta de la vida. Cada vez que se sumerge uno en gent\u00edo, y sobre todo en gent\u00edo de fiesta \u2014toda fiesta es oraci\u00f3n\u2014, piensa si no perdemos todos nuestras sendas almas individuales, si no cobramos una como inmortalidad com\u00fan \u2014comunidad inmortal\u2014 en la historia que pasa, gracias a esta sumersi\u00f3n. Un comunismo espiritual. Nadie piensa en ma\u00f1ana, que ma\u00f1ana es hoy, y hoy es ayer. Revivimos. \u00bfContento de vivir? De estar viviendo; de estar. Estar viviendo no es simplemente vivir. \u00a1Estar! Este maravilloso y entra\u00f1able verbo estar, intraductible, y casi privativo del romance castellano. \u201cPadre nuestro que est\u00e1s...\u201d, rezamos. No que es, sino que est\u00e1. Su esencia existencial es estado; estado eterno. Se est\u00e1 y en \u00c9l nos estamos. Sin m\u00e1s que estar; casi sin ser.\r\n\r\nY a esta muchedumbre que se est\u00e1, a gusto acorralada, en la gran plaza, que est\u00e1 a lo que se est\u00e1, \u00bfqu\u00e9 es lo que as\u00ed la rejunta y a\u00fana?, \u00bfqu\u00e9 nos une a todos estos racionales mortales?, \u00bfqu\u00e9 sentimos en com\u00fan?, \u00bfcu\u00e1l nuestro sentido \u2014no opini\u00f3n\u2014 p\u00fablico?, \u00bfcu\u00e1l el alma de la ciudad y cu\u00e1l la de la patria? \u00bfEs que hay algo que nos religa \u2014religi\u00f3n\u2014 a todas estas almas, y por debajo de ellas, y que sube de las entra\u00f1as soterra\u00f1as del solar? \u00bfCreemos algo en com\u00fan?, \u00bfso\u00f1amos en com\u00fan algo? Todos estos labriegos que se mejen con los menestrales y los burgueses en la plaza ciudadana, y que van a sacudir el se\u00f1or\u00edo territorial, \u00bfse elevar\u00e1n a una visi\u00f3n popular y civil m\u00e1s alta y m\u00e1s honda \u2014desde m\u00e1s alto se ve m\u00e1s hondo\u2014 de la comunidad? \u00bfOir\u00e1n el vuelo de la alondra sobre los rastrojos, de la paloma sobre los encinares, del \u00e1guila sobre las pe\u00f1as? \u00bfLes hablar\u00e1 el Cristo de Cabrera de la inmortalidad de esta tierra? Todo ello un sue\u00f1o del cielo. \u00bfY despu\u00e9s de despu\u00e9s, al acabarse los siglos de los siglos? Despu\u00e9s de despu\u00e9s es antes de antes; es esto: nosotros sumergidos y fundidos en esta comunidad que se est\u00e1 viviendo en la hora, respir\u00e1ndonos las respiraciones, mir\u00e1ndonos a las miradas.\r\n\r\nSobre este lago de conciencias \u2014la de uno una onda de \u00e9l\u2014 flotaban recuerdos p\u00fablicos, leyendas. Y cre\u00eda uno o\u00edr sobre todo ello el leyendario, el m\u00edtico: \u201cdec\u00edamos ayer...\u201d de Fray Luis de Le\u00f3n, el que crey\u00f3 poder huir del mundanal ruido y la sombra de cuya alma se acuesta en el Tormes, all\u00ed, en las riberas de la Flecha, r\u00edo arriba del puente romano. Dec\u00edan ayer nuestros abuelos lo que dir\u00e1n ma\u00f1ana nuestros nietos, el eterno cuento de nunca acabar. Y es que nietos y abuelos son uno, que ni vive el recuerdo sino en la esperanza ni vive la esperanza sino en el recuerdo, pues esperanzas de recuerdos \u2014ayer\u2014que se hacen recuerdos de esperanzas \u2014ma\u00f1ana\u2014 son la vida eterna en el tiempo irrevertible.\r\n\r\nEn estos casos, cuando el alma se le hunde en pueblo, suele uno \u2014espa\u00f1ol de ra\u00edz a copa\u2014preguntarse: \u00bfqu\u00e9 cree este pueblo?, \u00bfqu\u00e9 creemos en \u00e9l y con \u00e9l?, \u00bfqu\u00e9 esperamos? Y al punto se nos llega el Tentador y nos invita a la tercera manera de silencio que dijo aquel recio aragon\u00e9s que fue Miguel de Molinos, al silencio de pensamientos, en que se consigue interior recogimiento. Y con palabras del mismo Molinos nos dice que \u201cel camino para llegar a aquel alto estado del \u00e1nimo reformado, por donde inmediatamente se llega al sumo bien, a nuestro primer origen, es la nada\u201d. Mas cuando as\u00ed nos embiste la tentaci\u00f3n ib\u00e9rica nos la sacudimos diciendo: \u201c\u00a1Se\u00f1or, sigue so\u00f1\u00e1ndonos!\u201d Que despu\u00e9s de todo, la eternidad hist\u00f3rica es un \u201csancti-am\u00e9n\u201d.\r\n<h2 id=\"heading_id_268\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9430_326747388\"><\/a><strong>Dos lugares, dos ciudades<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_269\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22705_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEn nuestras andanzas por tierras de Espa\u00f1a para ir atesorando visiones espa\u00f1olas, otra vez hemos cruzado la soledad fecunda de la Mancha, reposadero y a la par acicate para el \u00e1nimo. Llano que nos convida a lanzarnos al horizonte que se nos pierde de vista seg\u00fan se gana, que no se pierde, en el cielo; que nos llama al m\u00e1s all\u00e1. Y es que el horizonte terrestre se funde con el celeste y se a\u00fanan. Porque horizonte, la palabra griega, vale por definiente, limitante o lindante, es la l\u00ednea lindera y lo es de cielo y tierra. Un lindero tanto une como separa dos t\u00e9rminos. Y en la Mancha el lindero es com\u00fan. La tierra sembrada en grand\u00edsima parte, de vi\u00f1as que recogen luz \u2014m\u00e1s que calor\u2014 solar para hacer, dulzor que se cuece, el jugo que ser\u00e1 consuelo en el sue\u00f1o de la vida. Uvas, y luego vino, morados, de este color a la moda neo-republicana, color al margen del arco iris, mestizo e impuro, que ni se distingue bien y que pronto se desvae y se vuelve lila y al cabo se desti\u00f1e del todo. Y que es muy discutible que sea el color castellano comunero.\r\n\r\nDe esta tierra, de esta Mancha, de un lugar\u00f3n manchego, al romper del alba, cuando el sol iba a salir de la tierra, su reino de la noche, para subir al cielo, su reino del d\u00eda, y cuando iba a brotar del lindero com\u00fan, sali\u00f3 Don Quijote. Y al romper del alba, tambi\u00e9n mientras los ni\u00f1os de coro cantaban misa del alba, sali\u00f3 de tierra \u2014\u00a1c\u00f3mo nos lo cuenta el P. Sig\u00fcenza. el jer\u00f3nimo!\u2014 Felipe II en el Escorial. Otro solitario. Que solitario fue Nuestro Se\u00f1or Don Quijote. Y solitario en el otro sentido, el de soltero. T\u00edo y no padre; t\u00edo de su pobre sobrina, hu\u00e9rfana de padres. S\u00f3lo y solitario vio en sus ma\u00f1anas de caza c\u00f3mo los molinos de viento mol\u00edan\u2026 aire. Y se perdieron sus ensue\u00f1os en el doble horizonte. Y ahora cruzaba uno esta Mancha, la misma, so\u00f1ando allendidades espa\u00f1olas. Y so\u00f1ando tambi\u00e9n antig\u00fcedades prehist\u00f3ricas, cuando esto acaso fue bosque. Despu\u00e9s p\u00e1ramo, estepa. De vastos llanos as\u00ed, de estepas asi\u00e1ticas, salieron los conquistadores ante cuyos corceles se ensanchaba la tierra.\r\n\r\nOtras veces, al cruzar estas tierras, hab\u00edamos pasado a la vista de Chinchilla, y la curiosidad se nos iba hacia aquella fortaleza \u2014el penal\u2014, que es todo lo que desde el tren se ve. Una sola vez la flanqueamos de cerca. Pero ahora entramos en ella, en la noble ciudad de Chinchilla de Monte Arag\u00f3n, cabeza fue de extremadura \u2014esto es: de avanzada de frontera\u2014, y cabeza del marquesado de Villena, cuyo escudo her\u00e1ldico sella cada uno de los viejos cubos de la muralla sobre que se fabric\u00f3, arruinando el castillo, el presidio. Porque Chinchilla se derrumba sin rumbo y m\u00e1s bien se vac\u00eda, se despuebla de almas. En sus caserones solariegos, blasonados, tras de las rejas vagan las sombras espirituales de los antiguos hidalgos de alcurnia, madrugadores y amigos de la caza, como Don Quijote, algunos, y los r\u00f3tulos de algunas calles les recuerdan. Una de \u00e9stas lleva el nombre de Emilio Castelar, porque en una de sus casas se alberg\u00f3, en visita a un amigo, el tribuno. Hay tradici\u00f3n de que tambi\u00e9n se alberg\u00f3 en Chinchilla San Vicente Ferrer, el ap\u00f3stol levantino. Hay calles que trepan al morro del castillo, hasta en escalones, y podr\u00edan llamarse como una de ellas: calle de Tentetieso. Al pie de castillo, del penal, cuevas socavadas en el suelo y enjalbegadas a la moruna de modo que el encalado alegre la resignada miseria tiroglod\u00edtica. En la plaza \u2014all\u00ed la casa del concejo con la efigie, en piedra, de Carlos III\u2014 peso de largos olvidos. Nos acercamos a una pobre tenducha de los soportales, donde se vend\u00eda impresos y entre estos unos cuadernos o tomitos de una biblioteca llamada \u201cgalante\u201d. Se nos subi\u00f3 al cuello el m\u00e1s agrio gusto quevedesco, lo m\u00e1s triste de nuestra picaresca. No es el tr\u00e1gico abrazo del amor y la muerte, sino el m\u00e1s tr\u00e1gico a\u00fan de la rijosidad y la penuria. Publicaciones as\u00ed se cuelan, o a hurtadillas o a las claras, por nuestras ciudades, villas y villorrios y nosn de otro derrumbe. El pobre hidalg\u00fcelo venido a menos no se embriaga ya con libros de caballer\u00edas. Y aqu\u00ed, en esta Chinchilla que se deshace, que se despuebla de almas, del barro de que se hicieron sus murallas, sus casas de tapial, del barro de que se hicieron tambi\u00e9n sus hombres, de esa arcilla, han hecho pucheros, ollas, obra de r\u00fastica alfarer\u00eda, y tejas y ladrillos.\r\n\r\nDesde Chinchilla de Monte Arag\u00f3n a la nueva ciudad de Albacete, de la que sus hijos, m\u00e1s bien sus padres, dicen, no sin cierto orgullo, que no tiene historia, queriendo decir que no tiene arqueolog\u00eda. Los albacete\u00f1os hablan de Albacete como de algo que han visto hacerse, que ven c\u00f3mo se sigue haciendo. Edificios nuevos de una modesta monumentalidad barroca y bancaria. En el de un Banco, g\u00e1rgolas de erudici\u00f3n arquitect\u00f3nica, sacadas de alg\u00fan grabado, y que parecen re\u00edrse de la clientela. Corona al Colegio notarial una fornida jamona de piedra que representa a la Fe, pero no la de la virtud teologal, sino la de la notarial. Anejo a la ciudad, el Parque, pinar espacioso y bien plantado que alegra cielo, tierra, pecho y vista. En Albacete no hay el polvo de derrumbe de Chinchilla, a pesar de lo cual abundan los limpiabotas, menester tan t\u00edpicamente espa\u00f1ol.\r\n\r\nLa Feria es, y merece serlo, el orgullo de Albacete. De ella ha brotado acaso la ciudad, una ciudad mercadera. Descendientes de aquellos antiguos trajinantes manchegos, de aquellos arrieros que animaban las ventas cervantinas, han hecho del mercado la urbe moderna, gracias, sobre todo, al ferrocarril que hace nacer nueva vida en poblados perdidos en medio del campo, sin r\u00edo, en tierra a secas. Y en esta nueva ciudad un hasta suntuoso Instituto de segunda ense\u00f1anza, junto al fresco verdor del Parque, ahora en que casi todo espa\u00f1ol aspira, en vista \u00a1claro! De empleo, a hacerse bachiller. Que siquiera estos venideros Sansones, Carrascos no nutran sus ayunos y sus holganzas con rijosidades de bibliotequilla galante. Esperemos que se lo impedir\u00e1n las sobrinas de los ingeniosos hidalgos de hoga\u00f1o que van tambi\u00e9n, y en vista tambi\u00e9n \u00a1claro! de empleo, para bachilleras diplomadas. Triste ser\u00eda que del barro tradicional de la f\u00e1brica de Espa\u00f1a tuvieran nuestros nietos que hacer no m\u00e1s que pucheros para el garbanzo y ollas ciegas para ro\u00f1ados ochavos. \u00a1Y adi\u00f3s alquimia del Marqu\u00e9s de Villena, el de la leyendaria cueva de Salamanca, en que bord\u00f3 sue\u00f1os tambi\u00e9n Cervantes!\r\n<h2 id=\"heading_id_270\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9432_326747388\"><\/a><strong>Mozalbetes an\u00e1rquicos<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_271\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22707_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nHace unos d\u00edas, visitando en romer\u00eda patri\u00f3tica \u2014no meramente tur\u00edstica\u2014 uno de esos lugares en que la vida civil hist\u00f3rica se estanca, en que el esp\u00edritu p\u00fablico se arruina, fuimos a dar en el menguado escaparate de una tenducha de art\u00edculos de papel con la exposici\u00f3n de unos cuantos n\u00fameros de esos semanarios de portadas pornogr\u00e1ficas. Acaso no siempre corresponde el texto a la portada. Y nos invadi\u00f3 una entra\u00f1ada amargura al ver a qu\u00e9 cebo hay que acudir para atraer lectores. El semanario se llamaba de \u201cbiblioteca galante\u201d. Y supimos que en todos los lugarones y villorrios y villas, as\u00ed como en las ciudades, es lo que m\u00e1s se lee. Sentimos desesperanza por la salud, no ya s\u00f3lo corporal y espiritual de nuestro pueblo, sobre todo de su mocedad, sino por su salud mental, por la entereza de su entendimiiento. \u201cEsto lleva a la estupidizaci\u00f3n de nuestra juventud\u201d \u2014nos dijimos\u2014. Y a la esterilizaci\u00f3n de su imaginativa. Porque esos cosquilleos y hurgamientos de la imaginaci\u00f3n en pubertad no hacen sino esterilizarla. Esterilizan la imaginaci\u00f3n y esterilizan la civilidad. No llevan al supuesto pecado original que preven\u00eda, seg\u00fan el texto b\u00edblico, de la tentaci\u00f3n del saber, de haber probado del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal, sino que llevan o al t\u00e9trico pecado solitario o a perversiones de infecundidad.\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 generaci\u00f3n saldr\u00e1 de aqu\u00ed?\u201d \u2014nos preguntamos.\r\n\r\nVolvimos de la romer\u00eda, entristecido el \u00e1nimo con tristes presentimientos, cuando al llegar a Madrid le\u00edmos el relato de la fechor\u00eda de aquel grupo de mozalbetes \u2014los consabidos mozalbetes\u2014de catorce a diecis\u00e9is a\u00f1os, que, provistos de un mont\u00f3n de esteras, harpilleras y otros trapos que hab\u00edan antes rociado de gasolina, prendieron fuego a la cancela del templo del Buen Suceso al grito de: \u201c\u00a1Viva la anarqu\u00eda!\u201d Y al punto relacionamos esta salvaje fechor\u00eda de los mozalbetes petroleros con lo de la biblioteca galante y dem\u00e1s literatura pornogr\u00e1fica. Porque esos chiquillos, pollitos a quienes empiezan a apuntar los espolones, ni son anarquistas, ni saben lo que es el anarquismo y menos la anarqu\u00eda. Su comez\u00f3n morbosa \u2014su prurito\u2014 no es de origen ideal o conceptual. Ni de que vayan a incendiar iglesias se deduce que sean anti-religiosos o ateos. Es que, ante todo, es menos expuesto ir a prender fuego a un templo, casi siempre indefenso, que a una f\u00e1brica o a un Banco o a un comercio. No; lo que a esos rapazuelos \u2014los dos a quienes se prendi\u00f3 tienen catorce a\u00f1os cada uno\u2014 les lleva a esa m\u00e1s que otra cosa estupidez es lo que se llamar\u00eda hoy un complejo sensual. Ha de ser una vac\u00eda imaginaci\u00f3n p\u00faber azuzada por turbias pre-sensaciones. Pre-sensaciones engendradoras de pre-sentimientos. Esos rapazuelos no suelen tener novias al modo rom\u00e1ntico. Cuando m\u00e1s, se preparan a tener la que, adultos ya, llamar\u00e1n su \u201ccompa\u00f1era\u201d. Porque decir: \u201cmi mujer\u201d, a lo hombre, creen que hace presumir rendimiento a la sociedad que hay que destruir. Ni esos rapazuelos sedicentes anarquistas \u2014\u00a1qu\u00e9 saben ellos de anarqu\u00eda!\u2014 tienen novia, a lo rom\u00e1ntico, ni saben de hondas inquietudes espirituales. Lo suyo es un juego deportivo y cinematogr\u00e1fico. Han nutrido el \u00e1nimo de pornograf\u00eda est\u00fapida y de truculencias pseudo-revolucionarias. Y el ir a pegar fuego a un temiplo religioso es, m\u00e1s que otra cosa, un acto de sadismo. No les gu\u00eda otra sensaci\u00f3n \u2014no sentimiento\u2014 que la que gui\u00f3 a Ner\u00f3n a pegar fuego a parte de Roma para declamar, al resplandor de las llamas, unos sonoros hex\u00e1metros y culpar luego a los cristianos. En el fondo, esa acci\u00f3n de los mozalbetes petroleros es una acci\u00f3n de lujuria precoz. De lujuria precoz en el sentido en que se habla de demencia precoz. De esa lujuria que se abraza con el hambre, as\u00ed como el amor se abraza con la muerte. \u00a1Y c\u00f3mo lo sent\u00eda y lo cantaba Leopardi!\r\n\r\nEs como cuando le\u00edamos el relato de las sangrientas refriegas que en nuestra nativa tierra vizca\u00edna ocurren entre la juventud socialista y la nacionalista. Casos en que el socialismo y el nacionalismo ni tienen nada de ideal, de conceptual, ni siquiera de sentimental, sino que son mero achaque para andar a tiros los unos con los otros. El tiroteo, sea por lo que fuere, es la finalidad. Y en ello suelen unirse a alicientes de origen sensual \u2014sexual\u2014 excitante de esp\u00edritu... de vino. No hay nada m\u00e1s indigente que la ideolog\u00eda de esas juventudes de pistola o de petr\u00f3leo.\r\n\r\nEl problema de nuestras juventudes revolucionarias o contra-revolucionarias, de lo que se llama extremos, no es problema de idealidad ni de idealismo. Esta tremenda juventud padece desgana, de perpetuidad, loco apetito de goce de la vida que pasa. Y de goce, de arregosto m\u00e1s bien, de sensaciones fuertes, de picante que les abrase las entra\u00f1as. Hay quien de ellos no quiere morirse sin regodearse en la cat\u00e1strofe ca\u00f3tica. O en el caos catastr\u00f3fico. Y ello no es cosa doctrinal, conceptual, intelectual. Los que se dicen anarquistas, por ejemplo, no son sino an\u00e1rquicos.\r\n\r\n\u00bfC\u00f3mo se ha llegado a esto? \u00bfHa sido cosa de doctrinas de esas que llaman disolventes? Creemos que es otra cosa, que es un morbo de otras ra\u00edces. M\u00e1s bien de falta de doctrinas; de falta, sobre todo, de un sobretemporal \u201cpara qu\u00e9\u201d de vida, de un sentido de eternizaci\u00f3n hist\u00f3rica y de comunidad universal. A lo que no proveyeron los que educaron aquellos estanislaos \u2014o kotskas\u2014 y aquellos luises \u2014o gonzagas\u2014 de que los pendencieros de derecha proceden. Los que se recogen en los templos a que van a prender fuego los que se suponen a s\u00ed mismos anarquistas, esos adolecen de la misma dolencia que \u00e9stos. Mas venimos a encontrarnos en punto que merece aparte.\r\n<h2 id=\"heading_id_272\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9434_326747388\"><\/a><strong>Visiones y palillos<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_273\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22709_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nPreocupado uno con eso de los incendios de templos y otros actos as\u00ed de salvajer\u00eda, he aqu\u00ed que le llegan las revelaciones atribuidas a la Madre Mar\u00eda Rafols, fundadora de la Orden de Santa Ana, escritos que se dice, el uno hecho en Villafranca del Panad\u00e9s, el 19 de abril de 1815, y el otro en Huesca el 1 de julio de 1836. Los edita un jesuita de Zaragoza. Fue hechura de ellos, de los jesuitas, la Madre Rafols. Uno de \u00e9stos bendijo el milagroso crucifijo de la visionaria, y le aplic\u00f3 \u201cmuchas indulgencias\u201d, lo que nos hace recordar la causa ocasional del estallido de la Reforma luterana. A la Madre Mar\u00eda Rafols se le aparec\u00eda de cuando en cuando Cristo; pero no el Jes\u00fas de Santaa Teresa, que era de visi\u00f3n intelectual y no visible y era mudo. Este otro es, como el de Margarita Mar\u00eda de Alacoque, un Cristo parlanch\u00edn, que larga parlamentos untuosos y almibarados. Y en ellos le revelaba a la M. Rafols lo que habr\u00eda de ocurrir un siglo despu\u00e9s, ahora, de 1931 en adelante. Le anunci\u00f3 el Cristo que sus revelaciones aparecer\u00edan en estos nuestros tiempos. Que P\u00edo XI \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014 establecer\u00eda la fiesta de Cristo-Rey. Que el escrito de su sierva oyente ser\u00eda encontrado en enero de 1932. Que la \u00e9poca de persecuci\u00f3n empezar\u00eda abiertamente en el a\u00f1o 1931, cuando habr\u00eda de empezar su Reinado en Espa\u00f1a. No el reinado del Cristo, cuyo reino no es de este mundo, sino del Sagrado Coraz\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Que las mujeres habr\u00edan de usar vestidos imp\u00fadicos. Que se habr\u00eda de quitar \u201cde la vista de sus peque\u00f1uelos su imagen\u201d y se prohibir\u00eda ense\u00f1arles su \u201cdoctrina divina\u201d. Y adem\u00e1s, \u00a1es claro!, le revelaba ese Cristo a la M. Rafols que quer\u00eda que no hubiese en Espa\u00f1a ni provincia, ni pueblo, ni aldea, ni individuo en que no reinara el consabido Coraz\u00f3n S. J., consagrado en c\u00e1tedras y oficinas, y representada su insignia \u201chasta en la bandera de mi amada Espa\u00f1a\u201d \u2014le dijo\u2014, pues \u201c\u00c9l es el que me est\u00e1 dictando todo lo que escribo\u201d, se lee en el escrito que por inspiraci\u00f3n divina hab\u00eda de encontrarlo en el Archivo del Hospital de Zaragoza una de las hijas de la Orden de Santa Ana el 29 de enero de este a\u00f1o. Y basta de referencias.\r\n\r\nEl Jes\u00fas invisible de Santa Teresa de Jes\u00fas no se entreten\u00eda con \u00e9sta en tales parlamentos, ni le hac\u00eda vaticinios agoreros. Verdad es que en aquella \u00e9poca, que era la de los alumbrados y visionarios, la Inquisici\u00f3n andaba muy despierta para ahogar materializaciones y milagrer\u00edas m\u00e1gicas. Fue mucho m\u00e1s tarde, hace cosa de un siglo, cuando se le quiso hacer de agorero al coraz\u00f3n de la santa, que se ofrece a la veneraci\u00f3n de sus devotos en el convento de Alba de Tormes, donde ella muri\u00f3 y se conserva su cuerpo. Y fue que en el fondo de la ampolla de cristal donde, montado en unos alambrillos, est\u00e1 ese coraz\u00f3n, apareci\u00f3, en d\u00edas de persecuci\u00f3n al clero regular, una que dijeron espina, y tiempo despu\u00e9s otra, y luego otra, y as\u00ed unas pocas; no recordamos su n\u00famero. Y empez\u00f3 a resonar entre la gente beata el milagro de las espinas del coraz\u00f3n de Santa Teresa. Las vimos muchos y se sacaron fotograf\u00edas de ellas y se reprodujeron en estampa. En el archivo de esta Universidad de Salamanca se conservaba un divertido escrito de una comisi\u00f3n de doctores que fue a informar sobre semejante milagro, y a la que, \u00a1claro!, no se le permiti\u00f3 sacar las tales espinas de la ampolla para analizarlas. Aquel naturalista que fue D. Manuel M. Jos\u00e9 de Galdo, muy mentado un tiempo, sali\u00f3 conque deb\u00edan de ser unas fungosidades brotadas del poso de polvillo card\u00edaco. Aquel Francisco Fern\u00e1ndez Villegas, \u201cZeda\u201d, escribi\u00f3, por su parte, que acaso por falta de fe no logr\u00f3 verlas cuando las vimos todos los que las miramos, entre ellos el que os dice. En los libros que sobre su Santa escrib\u00edan los carmelitas se encarec\u00eda y comentaba el espinoso milagro.\r\n\r\nY qui\u00e9n sabe si ahora no habr\u00edan aparecido algunas espinas milagrosas m\u00e1s a no ser por cierto paso que dio la Orden del Carmelo para que se reconociese por Roma el milagro y hasta se hiciese menci\u00f3n de \u00e9l en el correspondiente rezo can\u00f3nico. Roma encarg\u00f3 informaci\u00f3n al ordinario, al prelado de la di\u00f3cesis de Salamanca, que a la saz\u00f3n lo era el P. C\u00e1mara, agustino. El cual se fue a Alba de Tormes, entr\u00f3 en clausura, reuni\u00f3 a la comunidad conmin\u00e1ndola a decir la verdad, y sac\u00f3 de la ampolla el coraz\u00f3n y con \u00e9l unos palillos mondadientes. Y entonces las ingenuas monjitas declararon que hab\u00eda sido costumbre de personas devotas de la Santa llevarse objetos de culto \u2014estampitas, escapularios, medallitas, rosarios...\u2014 tocados con el coraz\u00f3n, y como el toque inmediato apenas era hacedero, se tocaba a aquel con un palillo mondadientes, y luego con \u00e9ste al amuleto para transmitirle la virtud m\u00e1gica, y que en algunos casos el m\u00e1gico palillo trasmisor se caer\u00eda al fondo de la amipolla convirti\u00e9ndose as\u00ed en espina milagrosa y agorera. Hizo el prelado limpiar la ampolla y mondarla de mondadientes, y reponer, ya sin ellos, el coraz\u00f3n y recoger las fotograf\u00edas y estampas del milagro y publicar en el bolet\u00edn eclesi\u00e1stico de la di\u00f3cesis un muy cuidado documento para dar fin y quito a la supercher\u00eda y que no se hablase m\u00e1s de ella. No sabemos si de no haber venido la orden de Roma habr\u00eda hecho lo de aquel otro obispo, \u00e9ste de Plasencia, e integrista \u00e9l, que, al enterarse de que hab\u00eda surgido una monja milagrera, exclam\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo?, \u00bfmilagros en mi di\u00f3cesis y sin mi permiso? Los proh\u00edbo, y si siguen es que son del demonio.\u201d Y no sigui\u00f3 la milagrer\u00eda mon\u00e1stica.\r\n\r\nDicese que van a reanudarse las visioner\u00edas de Ezquioga. \u00bfSer\u00e1 que los padres de la Compa\u00f1\u00eda, los del fantasma parlanch\u00edn de las M. M. Alacoque y Rafols quieren, a fuerza de milagros de magia o tramoya, llegar a que su \u201cinsignia\u201d campee en \u201cla bandera de su amada Espa\u00f1a\u201d?\r\n\r\n\u00bfY qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene todo esto con mozos petroleros y pistoleros y con estanislaos y luises? Ah, es que con magia milagrera, con supercher\u00edas de fetiches y amuletos, a que acaso se apliquen indulgencias, con visiones y audiciones hist\u00e9ricas, con ag\u00fceros y hechicer\u00edas, no se alumbra, sino que se entierra y entenebrece el misterio de la religiosidad. Ni una religi\u00f3n as\u00ed, materializada, de ojos y o\u00eddos de carne, es tal religi\u00f3n ni cosa que lo valga. Ni tiene que ver con el Cristo espiritual, cuyo reino no es de este mundo de la Compa\u00f1\u00eda.\r\n<h2 id=\"heading_id_274\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9436_326747388\"><\/a><strong>Cl\u00e9rigos y tercios<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_275\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22711_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nViene uno\u2026 \u2014aunque es ya vez de dejar este socorrido truco de estilo eufem\u00edstico y de volver al natural e ingenuo yo, al que dicen sat\u00e1nico...\u2014, vengo bajo la impresi\u00f3n del alud de muchachos y muchachas que est\u00e1 cayendo sobre los centros de ense\u00f1anza a la espera de una futura Rep\u00fablica espa\u00f1ola de empleados p\u00fablicos \u2014no propiamente trabajadores\u2014, y de bachilleres desde luego, y vengo de una regi\u00f3n castellana que empieza a estar sacudida por el vendaval de la reforma agraria y donde el campo ce\u00f1udo espurr\u00eda almas a las villas y ciudades. Y ello me ha hecho volver de nuevo a la visi\u00f3n de aquella vieja Espa\u00f1a a que queremos y creemos renovar. \u00a1Renovaci\u00f3n nos d\u00e9 Dios! De aquella vieja Espa\u00f1a de picard\u00eda y asc\u00e9tica \u2014m\u00e1s que m\u00edstica\u2014, de picarismo asc\u00e9tico y de ascetismo picaresco, de aquella Espa\u00f1a de cl\u00e9rigos y soldados hambrones, de frailes mendicantes y andariegos y de tercios que iban a poner pica en Flandes o a poblar las Am\u00e9ricas. Mientras las incipientes industrias \u2014tejedores, ferrones, curtidores...\u2014 se arruinaban y se despoblaban los campos. Los cruzaban, camino a la ciudad universitaria, estudiantes capigorrones de cuchara de palo en la gorra, mendigos de pan y de aparentar saber.\r\n\r\n\u00bfEs que a aquellos picaros eclesi\u00e1sticos o castrenses les llevaban al convento o al cuartel vocaci\u00f3n religiosa o vocaci\u00f3n belicosa? Nada de eso. Era un proceso econ\u00f3mico que ilustrar\u00edan m\u00e1s tarde Malthus y Carlos Marx, eran el ej\u00e9rcito de reserva del proletariado de que hablar\u00eda \u00e9ste, eran el excedente de poblaci\u00f3n pobladora, los que no pod\u00edan emparejar ni fundar hogares. El genio de la especie de que dec\u00eda Schopenhauer, el que para propagarse ayunta var\u00f3n y hembra, ese mismo genio se enfrena, se contiene \u2014en cierto modo se castra\u2014, y a las veces llega a suicidios parciales. \u00a1En cu\u00e1ntas guerras el resorte \u00edntimo, inconciente para los que le obedecen, no es m\u00e1s que una cura quir\u00fargica de la sobrepoblaci\u00f3n! Y en este caso, tanto la recluta mon\u00e1stica \u2014o eclesi\u00e1stica en general\u2014 como la militar, no eran m\u00e1s que casos de leva malthusiana de poda. Y luego la sangr\u00eda a las Am\u00e9ricas, a poblarlas de criollos y de mestizos. \u00a1Triste casta aquella de segundones! Los cl\u00e9rigos eran los verdaderos maestros del pueblo, los sucesores de los pedagogos de la decadencia romana, como aquel D\u00f3mine Cabra, \u201ccl\u00e9rigo cerbatana\u201d del inmortal Quevedo \u2014inmortal gracias a cl\u00e9rigos as\u00ed\u2014, y en cuanto a los pobres mercenarios de las armas, el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol fue siempre un ej\u00e9rcito de indigentes, casi de mendigos, sin que apenas los llamados grandes de Espa\u00f1a lo comandaran, que aqu\u00ed no hubo propiamente feudalismo ni muchos ricos hombres de muchos calderones, sino menesterosos soldados que por mezquino sueldo se iban a servir al rey.\r\n\r\nUno de \u00e9stos, Cervantes. Y en \u00e9l naci\u00f3 el alma inmortal del pobre hidalgo lugare\u00f1o, de Alonso Quijano el Bueno, el de lanza en astillero, adarga antigua, roc\u00edn flaco y galgo corredor, aquel cuyas tres partes de hacienda consum\u00eda una menguada dieta, ocioso lo m\u00e1s del a\u00f1o y so\u00f1ando imperios. Todo menos un burgu\u00e9s, que en Espa\u00f1a no ha habido \u2014por maldici\u00f3n del sino\u2014 verdadera burgues\u00eda. Para burgueses, aquellos orondos mercaderes de los Pa\u00edses Bajos que se nos presentan, satisfechos de la vida, en los cuadros flamencos. \u00bfPero en Espa\u00f1a?, \u00a1en Espa\u00f1a, no! No tuvimos burgues\u00eda. No lo era aquella cuitada clase media que arm\u00f3 el tumulto de las Comunidades de Castilla. \u00bfClase media? Pero \u00bfentre qu\u00e9?\r\n\r\n\u00bfY hoy? Hoy los que entonces se habr\u00edan recogido al claustro, a la colegiata, al beneficio can\u00f3nico o al real del campamento, hoy asaltan la matr\u00edcula de la bachiller\u00eda. Cl\u00e9rigos laicos y tercios paisanos. Siguen los tiempos. \u00bfQu\u00e9 importa que no se alisten bajo la cruz o bajo la bandera, que no vistan sayal eclesi\u00e1stico o uniforme militar? \u00bfY a d\u00f3nde si no se van a ir? La adusta tierra ni alimenta ni viste \u2014ni entretiene y divierte, que es acaso peor\u2014a ese sobrante de sus hijos. La industria en estas mesetas, en estas cuencas de los grandes r\u00edos centrales, no puede medrar.\r\n\r\nEsta es la verdad verdadera. Y el cultivo del campo... Ah, dej\u00e9monos del se\u00f1or\u00edo; los peque\u00f1os propietarios, casi pegujareros, los colonos, los arrendatarios huyen de una masa campesina sobre que sopla un viento no de locura, sino de insensatez, y pronto veremos una lucha como la de los kulakes moscovitas contra las comunidades agrarias. Digan lo que dijeren los se\u00f1oritos comunistas. Masas que en ciertas regiones \u2014menos en Castilla\u2014 no quieren tierra, sino harto jornal y poco y flojo trabajo. Que \u00e9sta es la verdad verdadera, la verdad liberadora, la cruz de la verdad.\r\n\r\n\u00bfQue por qu\u00e9 me complazco en estas visiones tr\u00e1gicas? Es que ellas curan de ensue\u00f1os que llevan a mayor tragedia. Es que ellas llevan a buscar el remedio en otros ideales que los de un arregosto de bienestar enga\u00f1oso. Que si aquellos cl\u00e9rigos y aquellos soldados trataron de consagrar y santificar el instinto malthusiano que les llevaba al sacrificio con ideales de gloria celestial o terrenal, de fe cristiana o de honor caballeresco, que estos venideros empleados, funcionarios de Estado, se hagan un ideal de sacrificios, que no crean que la nueva Espa\u00f1a, la republicana, va a ser una pr\u00f3vida Jauja, que no se les antoje tomar en serio aquella candorosa declaraci\u00f3n del art\u00edculo 45 de la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola \u2014\u201cRep\u00fablica democr\u00e1tica de trabajadores de toda clase\u201d, \u00bfde toda clase, eh?\u2014 de que \u201casegurar\u00e1 a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna\u201d. Digna \u00bfde qu\u00e9? Que se forjen m\u00e1s bien una religi\u00f3n civil y laica sobre los eternos cimientos de la antigua religi\u00f3n cristiana y caballeresca. \u00a1Y a sobrevivir!\r\n<h2 id=\"heading_id_276\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9438_326747388\"><\/a><strong>En confidencia<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_277\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22713_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfPor que no hemos de poder tratar alguna vez, lector amigo \u2014o enemigo, que es igual\u2014, de nuestras relaciones mutuas, de nuestro modo de entendernos rec\u00edprocamente? No ya del contenido. Sino del continente. Que esto por ser peri\u00f3dico, es ya costumbre. Y m\u00e1s que recibo de vez en cuando cartas con avisos y amonestaciones, y que diga de esto o de lo otro, o que no diga de ello, o que de otra manera. Alguno, que en lenguaje liso y llano. \u00bfLiso y llano? \u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfY para qu\u00e9? \u00bfPara no tener que mirar al suelo por miedo de tropezar? \u00a1Quia, no! \u00bfEmpavimentar el art\u00edculo con lugares comunes, t\u00f3picos y frases hechas de modo que la atenci\u00f3n pueda dormirse? \u00bfQue no encuentre el lector m\u00e1s que lo que esperaba encontrar?\r\n\r\nY luego, para entre nosotros, estoy harto de conferencias y desear\u00eda poder no dejarme arrastrar a hablar en p\u00fablico. Porque \u00a1me es tan penoso tener que ir al paso de la atenci\u00f3n del oyente o repetir y alargar lo dicho! \u00bfDel oyente? Del oyente, no, sino de los oyentes, del auditorio, que es lo malo. Que no se habla a cada uno de ellos, sino a la masa. Y una masa de hombres se compone de hombres de masa, macizos, aunque luego, separados ya, vuelvan a ser cada cual el que por s\u00ed mismo se es. En cambio, aqu\u00ed nos las hemos, lector \u2014no lectores\u2014, entre nosotros dos solos, y si no me entendieres, d\u00e9jalo, d\u00e9jame, que no me quedar\u00e9 solo. Y s\u00e9 que el dejarme provendr\u00e1 en ti, no de dejamiento \u2014\u00a1cu\u00e1nto lo ponderaban nuestros asc\u00e9ticos!\u2014, sino de dejadez.\r\n\r\nY puesto a confidencias, \u00bfsabes lo que me pasa ya cuando tengo que hablar \u2014<em>tener que<\/em>, \u00a1terrible cosa!\u2014 en p\u00fablico? Pues que me quito las gafas \u2014lo que empez\u00f3 para poder leer el gui\u00f3n de notas\u2014 para no ver sino una masa confusa, una verdadera masa, para que no me distraiga ni desv\u00ede la cara personal de uno cualquiera de los que me oyen, y poder as\u00ed dar un tono impersonal, oratorio, lo menos l\u00edrico, lo menos confidencial, a lo que diga. Y entonces me quedo fuera de mi elemento propio, en eso que llaman lo objetivo. Un predicador que yo conoc\u00eda sol\u00eda decir que el que se dedica al p\u00falpito tiene que dejar el confesonario \u2014y a la vez, el que se dedique a \u00e9ste no servir\u00e1 para aqu\u00e9l, supongo\u2014, y esto, lo que vengo haciendo aqu\u00ed, es confesonario. Es a cada uno de vosotros, lectores amigos \u2014y alguno enemigo\u2014, a quien me dirijo. Y si tanto de m\u00ed mismo \u2014aunque alguna vez me llame \u201cuno\u201d, en vez de \u201cyo\u201d\u2014 hablo es porque a ti mismo, lector, y no a otro me dirijo. Y as\u00ed contesto a cartas privadas vuestras, a avisos, a amonestaciones, a preguntas, a objeciones. Y me evito el contestarlas tambi\u00e9n por mi parte privadamente. Como tampoco a entrevisteros o entremetidos, pues no quiero que se entremeta nadie entre t\u00fa y yo, ni que haga de truchim\u00e1n. No, nada de que me traduzcan. \u00bfQue no me entienden bien? Pues aprende mi lengua, nuestra lengua, o d\u00e9jalo. Y si la aprendes, si la aprendemos de consuno, deja que as\u00ed, al desgaire, desencadenemos \u2014esto es, libertemos\u2014 lugares comunes para hac\u00e9rnoslos propios. Y propio el sentido com\u00fan.\r\n\r\nY a \u00e9ste \u00faltimo prop\u00f3sito, alguno de vosotros me ha preguntado que si lo que m\u00e1s me propongo es hacer lengua y m\u00e1s buscar la expresi\u00f3n que lo expresado. \u00a1Pues claro! Pero es que lo expresado es la expresi\u00f3n misma. Y as\u00ed, busco por mis eefuerzos para expresarme el que t\u00fa, lector, te esfuerces por expresarte, acaso en contradicci\u00f3n conmigo. Y expresarse es exprimirse. Que te exprimas, pues. Y hacernos lengua com\u00fan es hacernos comunidad y comuni\u00f3n. Y trabajando uno en hacerse lengua para otros, se hace a s\u00ed mismo y se enriquece y acrece para enriquecer y acrecer a otros, a los que le oigan. Que la lengua es caudal com\u00fan, y quien la mejora mejora a la comunidad. Y \u00a1si supieras, lector amigo, lo que es este empe\u00f1o y menester de aclarar, fijar y acrecentar el modo de entendernos! \u00a1Si supieras bien lo que es este oficio de escritor p\u00fablico cuando es algo m\u00e1s que ganapaner\u00eda? Oye uno para poder hablar, lee para poder escribir, esto es, consume para poder producir. O, mejor, se consume para poder producirse, y se produce para recobrarse a s\u00ed mismo de la propia consunci\u00f3n. Y cuenta que producirse es reproducirse, reproducirse en otros, y siempre con el hipo de poder dejar en la vida com\u00fan de este mundo, en su historia, rastro y reguero. \u00bfY cu\u00e1l mejor modo de ir haciendo y rehaciendo este nuestro bien com\u00fan que es la lengua con que nos entendemos? Cr\u00e9eme que los que hagamos lengua haremos pensamiento y sentido comunes.\r\n\r\n\u00bfO es que quieres que venga ac\u00e1 a ofrecerte soluciones? \u00a1Dios me libre y Dios te libre de ello! \u00bfSoluciones, y sobre todo eso que llaman soluciones concretas? No es mi menester ni mi empe\u00f1o el ofrec\u00e9rtelas. Yo no vengo a proponerte soluciones, sino a ayudarte a que pongas claridad y densidad en tus propias cavilaciones, si es que las tienes. Y si no las tienes, peor para ti. Yo vengo a presentarte visiones, y previsiones, y expectaciones, y a que, merced a mi obra, trabajes en ellas. \u00bfA que te d\u00e9 ideas? Nadie da a otro ideas, sino, a lo sumo, le ayuda a que se las d\u00e9 \u00e9l a s\u00ed mismo. \u00bfY c\u00f3mo? Estimul\u00e1ndole a que se exprese. Y si S\u00f3crates se llamaba a s\u00ed mismo partero \u2014hijo de partera fue\u2014, es que con sus ex\u00e1menes obligaba a sus oyentes a que parieran, es decir, a que expresaran, sus propias ideas, las que, de sus propias sensaciones se les cuajaban. Fue partero y escultor, que es lo mismo. \u00bfCrees, por ejemplo, lector amigo, que te voy yo a dar la idea de Rep\u00fablica? Que no la tienen los m\u00e1s de los que se dicen, por decirse algo, republicanos. No; \u00e9l contenido expresivo de esa palabra, rep\u00fablica, en general, sin m\u00e1s que un valor sentimental, y a\u00fan menos, ritual, tienes que busc\u00e1rtelo t\u00fa mismo. Como no quieras que sea el santo y se\u00f1a de una clientela.\r\n\r\nY todo esto, al fin de cuenta, es que conversando as\u00ed \u2014y conversar es convertirse, como expresar es exprimirse\u2014 nos hagamos del lenguaje com\u00fan, que es la verdadera patria de nuestros esp\u00edritus, algo vivo, en creaci\u00f3n y re-creaci\u00f3n continua. \u00bfTe parece poco, lector amigo? Y basta de confidencia.\r\n<h2 id=\"heading_id_278\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9440_326747388\"><\/a><strong>La raza es la lengua<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_279\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22715_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>D\u00eda Gr\u00e1fico<\/em><em> (<\/em><em>Barcelona<\/em><em>), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00a1La fiesta de la Raza! \u00bfPero qu\u00e9 es eso dela raza? \u00bfLa de los llamados racistas o nacionalistas ciento por ciento? O es el concepto que pertenece a eso que se suele llamar antropolog\u00eda y no es sino zoolog\u00eda m\u00e1s o menos humana? \u00bfQu\u00e9 es eso de la raza \u2014raza latina, raza ib\u00e9rica, etc.\u2014 que tan palabreramente se encarece y pondera? Empecemos, pues, por la palabra misma: raza.\r\n\r\nLa palabra raza \u2014ya lo hemos dicho otras veces y habr\u00e1 que repetirlo otras m\u00e1s\u2014 es una palabra que del romance castellano pas\u00f3 a otros idiomas. La palabra raza es melliza de raya, como <em>bazo<\/em> lo es de <em>bayo y <\/em>otros casos as\u00ed y deriva del lat\u00edn <em>radia<\/em>. Raza es raya o l\u00ednea. y as\u00ed se habla en Castilla de una raza de sol, y se le llama raza a la hebra de un tejido. Y se aplic\u00f3 luego a la l\u00ednea, no en espacio sino en tiempo, a lo que se llam\u00f3 tambi\u00e9n linaje, que de l\u00ednea deriva. Raza, linaje, casta es lo mismo. Y por otra parte tenemos abolengo, que viene de abuelo. \u201cViene \u2014decimos de uno\u2014 en l\u00ednea directa de...\u201d tal o cual antepasado. Podr\u00edamos decir \u201cen raza directa\u201d. Aunque esto de lo directo\u2026 \u00bfEs que uno procede de aquel tatarabuelo cuyo apellido lleva m\u00e1s que de los otros quince, pues que fueron diecis\u00e9is?\r\n\r\nPero este sentido corporal, zool\u00f3gico, de la raza, no es el que en la historia humana, en la verdadera historia, tiene valor y validez y val\u00eda. La raza es aqu\u00ed algo espiritual, y el esp\u00edritu es, ante todo y sobre todo palabra. La l\u00ednea, la raza que une y a\u00fana en la historia a las generaciones, la que hace la continuidad y la comunidad de ellas, es el lenguaje en su sentido m\u00e1s \u00edntimo. Que aunque cambie es continuo y es el mismo. Aunque una palabra que hoy usemos no quiera decir lo mismo que dec\u00eda en el <em>Quijote<\/em> o en el <em>Poema del Cid<\/em>, es la misma, como el r\u00edo es el mismo, aunque las aguas cambien. La raza espiritual, hist\u00f3rica, humanamente nos la da el habla, el lenguaje. Es lo que nos une, lo que nos hace comunidad, lo que nos da comuni\u00f3n en el espacio y en el tiempo. Lo que nos hace de la misma raza, del mismo linaje, de la misma l\u00ednea, de la misma comunidad de los que con Col\u00f3n exclamaron: \u201c\u00a1tierra!\u201d a la vista de Am\u00e9rica reci\u00e9n nacida a la historia, es nuestro lenguaje.\r\n\r\nUna vez en Par\u00eds le o\u00edmos a un negro haitiano, tan negro como el bet\u00fan, a un compatriota de aquel heroico Toussaint-Louverture, decir: \u201cnosotros los latinos...\u201d y otro latino, este blanco y espa\u00f1ol, me dio con el codo, y yo le dije: \u201c\u00bfpor qu\u00e9? \u00bfEs que no piensa \u2014y por lo tanto siente\u2014 de nacimiento, de naci\u00f3n, en franc\u00e9s, que es una lengua latina? \u00bfEs que el esp\u00edritu no est\u00e1 tejido con palabras? Ese negro es mucho m\u00e1s latino que un hijo corporal de latinos que no piense sino en sueco, o en ruso, o en \u00e1rabe...\u201d Porque as\u00ed es. Y si uno de esos excelentes poetas negros de los Estados Unidos de la Am\u00e9rica del Norte se pretendiera no ya americano sino anglo-saj\u00f3n o ingl\u00e9s, tendr\u00eda raz\u00f3n pues que al <em>englishspeaking<\/em> <em>folk<\/em>, al pueblo de habla inglesa, pertenece. Como a la raz\u00f3n de lengua espa\u00f1ola, a la raza latina espa\u00f1ola, castellana, pertenece Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, el gran poeta cubano de hoy. Que cultiva el especial dialecto castellano negro de los negros de Cuba. \u00bfO es que no era latino hisp\u00e1nico, espa\u00f1ol, aquel indio mejicano \u2014acaso de pura sangre corporal indiana\u2014 que fue Benito Ju\u00e1rez, uno de los padres de la Rep\u00fablica de M\u00e9jico? \u00bfY no fue latino y espa\u00f1ol, hondamente espa\u00f1ol, aquel Jos\u00e9 Rizal que en castellano despidi\u00f3, antes de sufrir muerte de martirio, a su Filipinas, y no en tagalo? Y acaso tampoco tuvo gota de sangre corporal europea, aunque s\u00ed china.\r\n\r\nLa fiesta, pues, de la raza deber\u00eda ser una fiesta de la lengua. Y as\u00ed como en el sentido corporal, material, f\u00edsico, no todos los hombres nacidos contribuyen a la continuidad de su especie, pues muchos se mueren sin dejar descendencia \u2014y si la deja suele ser, muchas veces, peor\u2014 as\u00ed en sentido espiritual, ps\u00edquico, muchos, acaso los m\u00e1s, no dejan rastro ni reguero, pues ni enriquecen, ni conservan, ni fijan el lenguaje com\u00fan. Y hay quienes no trasmitiendo su sangre corporal, la trasmiten deparada y enriquecida. Y esta trasmisi\u00f3n es la tradici\u00f3n, tradici\u00f3n en progreso. Y tradici\u00f3n que corresponde a la apetencia de la conciencia com\u00fan que pide perpetuidad, que pide perpetuaci\u00f3n. Y es a la vez el modo como un pueblo, una naci\u00f3n, se conserva y se perpet\u00faa. \u00bfQu\u00e9 nos importa que una parte de nuestra comunidad espiritual, de nuestra raza espiritual, se separe pol\u00edticamente de nosotros si sigue pensando \u2014y por lo tanto sintiendo, lo repito\u2014 con nuestra misma sangre espiritual, con nuestro mismo lenguaje? Y por otra parte se puede hablar de una raza norteamericana, pues los nativos todos de los Estados Unidos \u2014que es una verdadera Federaci\u00f3n, esto es, una verdadera Uni\u00f3n, una unidad\u2014, sea cual fuere el origen de su sangre material, piensan y siente en ingl\u00e9s. Y no se puede hablar de una raza suiza ni de una raza belga.\r\n\r\n\u00bfFiesta de la Raza? En Italia, antes de su unificaci\u00f3n, en 1861, siendo en Tur\u00edn ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica del Reino del Piamonte y la Cerde\u00f1a aquel excelso esp\u00edritu que fue Francesco de Sanchis, inici\u00f3 la que luego fue la Sociedad Dante Alighieri para difundir la lengua, o sea la cultura, italiana en Am\u00e9rica, en T\u00fanez, en Alejandr\u00eda, en Egipto, en Trento, en C\u00f3rcega, en Malta, en el Tesino y\u2026 en la Italia misma. Y en el mismo Piamonte dialectal. Celebr\u00f3 su primer Congreso en Roma en 1890, y fueron presidentes de ella Ruggiero Bonghi, Ernesto Nathan, Pasquale Villari\u2026\r\n\r\nSi aqu\u00ed se formara una Sociedad Cervantes \u2014o Quevedo\u2014 no tendr\u00eda m\u00e1s que hacer fuera de las tierras de romance castellano, que en estas mismas. Porque conciencia de raza es conciencia de lengua y lo m\u00e1s de los que piensen y sienten hoy en castellano, dentro y fuera de Espa\u00f1a, lo hacen inconscientemente. Les falta la conciecia, la reflexi\u00f3n, y con ella la religiosidad de la lengua, de la raza. Porque hay una religiosidad ling\u00fc\u00edstica. Y esta religiosidad es el hecho integral de la gran raza hisp\u00e1nica de Ambos Mundos.\r\n<h2 id=\"heading_id_280\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9442_326747388\"><\/a><strong>Vicios propios de los espa\u00f1oles<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_281\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22717_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>16<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u201c\u00bfQu\u00e9 quiere usted? \u2014me dijo encogi\u00e9ndose de hombros\u2014; \u00e9ste es un pa\u00eds imposible, de ni\u00f1os gastados y donde la gente se muere de sue\u00f1o\u201d, y al o\u00edrle le mir\u00e9 a los ojos y sent\u00ed escozor en el meollo del espinazo. \u00a1Morirse de sue\u00f1o! \u2014pens\u00e9\u2014, no de de hambre, ni de sed, ni de asco, ni de dolor, ni de aburrimiento, ni de cansancio, sino de sue\u00f1o, y de sue\u00f1o de dormir, \u00a1no de sue\u00f1o de so\u00f1ar! \u00a1Que la vida, y con ella la muerte, sea sue\u00f1o, pase!, \u00a1pero que sea dormida!... Y en seguida me acord\u00e9 de aquel pasaje del libro de la <em>Agon\u00eda del tr\u00e1nsito de la muerte<\/em>, publicado en 1544, del castic\u00edsimo escritor toledano Alejo Venegas, donde nos dice que los que est\u00e1n a la puerta de poder ver a Dios, en trance de morir, \u201cno es raz\u00f3n que se duerma\u201d. Por lo que aconseja que para curar \u201ceste sue\u00f1o profundo, que los m\u00e9dicos llaman Jubet\u201d, se le ate al moribundo \u201cfuertemente con unas vendas los muslos y donde a poco abajar las ataduras a las pantorrillas y fregarle las piernas con sal y vinagre y ponerle a las narices ruda y mostaza molida\u201d... y \u201cecharle a cucharadas por la boca euforbio trociscado, que tienen los boticarios, e por no dejar remedio alguno, travar\u00e1n un lech\u00f3n de la oreja para que gru\u00f1a a los o\u00eddos del flem\u00e1tico so\u00f1oliento\u201d... Basta.\r\n\r\nPero... Vicente Medina, siglos despu\u00e9s, cant\u00f3: \u201cNo te canses, que no me remuevo; \/ anda t\u00fa, si quieres, y \u00e9jame que duerma, \/ \u00a1a ver si es pa siempre!... \u00a1Si no me espertara!\u2026 \/ Tengo una cansera!\u2026\u201d Y el pueblo, an\u00f3nimamente, hab\u00eda cantado: \u201cCada vez que considero \/ que me tengo que morir, \/ tiendo la capa en el suelo \/ y no me harto de dormir.\u201d \u00a1Morir de sue\u00f1o!\r\n\r\nY el mismo Venegas, en el mismo libro, tratando de \u201clos vicios propios de Espa\u00f1a, de los cuales tienta el diablo a los espa\u00f1oles, ni han de pasar del monte Pireneo adelante, ni del estrecho de Gibraltar\u201d; es decir, de nuestros vicios, \u201cdem\u00e1s de los otros que son generales a todos los hombres\u201d, dec\u00eda que son cuatro. \u00a1Y menos mal al menos \u201cEl primero es el exceso de los trajes...\u201d \u201cEl segundo vicio es que en sola Espa\u00f1a se tiene por deshonra el oficio mec\u00e1nico, por cuya causa hay abundancia de holgazanes y malas mujeres... los cuales, si no tuviesen por deshonra el oficio mec\u00e1nico, allende que represar\u00edan el dinero en su tierra que para comprar las industrias de las otras naciones se saca, se excusar\u00edan muchos pecados.\u201d \u201cEl tercero vicio nasce de las alcu\u00f1as de los linajes\u201d... \u201cEl cuarto vicio es que la gente espa\u00f1ola ni sabe ni quiere saber... Deste vicio nasci\u00f3 un refr\u00e1n castellano, que en ninguna lengua del mundo se halla si no en la espa\u00f1ola, en donde solamente se usa, que dice: Dadme dinero y no consejo.\u201d\r\n\r\n\u00a1Vaya con Alejo de Venegas, uno de aquellos a quienes ley\u00f3 Santa Teresa seguramente, el toledano del XVI, y c\u00f3mo acu\u00f1\u00f3 t\u00f3picos que hab\u00edan de correr los siglos posteriores! No debi\u00f3 de haber salido mucho ni despacio de su tierra. No debi\u00f3 de haberse preguntado si el tener por deshonra el oficio mec\u00e1nico no provendr\u00eda de que este oficio no daba, \u201cno pod\u00eda dar\u201d de comer a todos los que par\u00eda Espa\u00f1a y que ser\u00eda in\u00fatil represar un dinero que no valdr\u00eda en las naciones industriosas; si la holganza no provendr\u00eda de una pobreza radical de la tierra y no la pobreza de la holganza. Y en tiempo de Venegas y despu\u00e9s de \u00e9l, \u00bfno ha sido muy nuestro el dormirnos en la suerte que es dormirse a morir? Ni se pregunt\u00f3 el toledano, el que tanto sab\u00eda, si el no saber ni querer saber m\u00e1s sus coterr\u00e1neos y contempor\u00e1neos no ser\u00eda porque sent\u00edan de antemano la vaciedad de todo saber que no les diese una \u00faltima finalidad de vida. Que aqu\u00ed, en el sentido del \u201cpara qu\u00e9\u201d est\u00e1 el toque.\r\n\r\nPues este mismo Alejo Venegas, en la <em>Breve declaraci\u00f3n de las sentencias y vocablos oscuros que en el Libro del tr\u00e1nsito de la muerte se hallan<\/em>, nos dice: \u201cAcuerd\u00f3me aqu\u00ed de lo que dijo un d\u00eda Atanasio, el menor de los hijos de casa. Diole un dolor de ijada, y \u00e9l, como era tan ni\u00f1o, no sab\u00eda qu\u00e9 cosa era ijada, y despu\u00e9s de haberse hartado de llorar y de decir: \u201c\u00a1ay que me duele, ay que me duele\u201d, dijo con un gran descuido a su madre: \u201cSe\u00f1ora, \u00bfad\u00f3nde me duele que me duele mucho?\u201d Y bien con haberle dicho su se\u00f1ora madre que en la ijada, no le habr\u00eda dicho nada. Como no remedian los m\u00e9dicos una enfermedad con s\u00f3lo ponerle un nombre. No cuando el pueblo dice que adonde le duele que le duele mucho, se arregla el dolor con hablarle de la holganza y de la ignorancia.\r\n\r\n\u201c\u00bfEs que se arregla m\u00e1s \u2014se nos preguntar\u00e1\u2014 con declararle la ra\u00edz \u00faltima de sus males y c\u00f3mo ha de acomodarse a ellos?\u201d En aquellos tiempos de Alejo Venegas, en que los pobres espa\u00f1oles \u2014\u00a1pobres, pobres, pobres!\u2014 sent\u00edan que el entregarse a oficios mec\u00e1nicos les era como sacar agua del pozo con un cedazo y que no represar\u00edan un dinero que no valdr\u00eda nada fuera de Espa\u00f1a \u2014ni dentro de ella\u2014 y sent\u00edan que los consejos que les daban no aclaraban el sentido y fin de sus vidas; en aquellos tiempos el ansia de vivir, o mejor, el ansia de sobrevivir, les dio un ensue\u00f1o, les dio un consuelo de haber nacido a morirse. Y holgazanes e ignorantes se dieron a so\u00f1ar una patria \u00faltima y definitiva. Y este ensue\u00f1o, por maravilla, les hizo trabajar en \u00e9l, en el ensue\u00f1o, y estudiarlo. Y as\u00ed, si es que se murieron de ensue\u00f1o, de so\u00f1ar, no se murieron de sue\u00f1o, de dormir. A pesar, siglo despu\u00e9s, de Miguel de Molinos, el de nuestra castiza nada, el del quietismo, el del silencio de pensamiento, el aragon\u00e9s tan nuestro.\r\n\r\nS\u00ed, ya lo s\u00e9, ya lo s\u00e9; ya s\u00e9 que a alg\u00fan lector se le encabritar\u00e1 el \u00e1nimo ante semejantes crudas revelaciones y hasta me echar\u00e1 en cara, en reproche, el que las largo deteni\u00e9ndome en un desmesurado saboreo de ellas y de su picor; pero es que, lector, me est\u00e1 desazonando el observar c\u00f3mo se hinchan ilusiones de un porvenir de riqueza y de sabidur\u00eda y de bienestar, en una Espa\u00f1a renovada por arte m\u00e1gica. \u00bfQue mejoraremos?, \u00bfqui\u00e9n lo duda? Pero hay que poner tope a las ilusiones. Y sobre todo hay que pensar para qu\u00e9; esto es: en el para qu\u00e9 del para qu\u00e9; para qu\u00e9 fin \u2014esa mejor\u00eda\u2014. Y si no es mejor el opio \u2014que dijo Lenin\u2014 de morir dormido.\r\n<h2 id=\"heading_id_282\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9444_326747388\"><\/a><strong>El sentimiento catastr\u00f3fico<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_283\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22719_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nHay una singular enfermedad del \u00e1nimo p\u00fablico \u2014que especialmente obra sobre la imaginaci\u00f3n y contra ella\u2014 y que podr\u00edamos llamar el sentimiento catastr\u00f3fico de la vida p\u00fablica. Que es otra cosa que aquel sentimiento tr\u00e1gico de la vida de que largamente disert\u00e9 a\u00f1os hace. Que cat\u00e1strofe no es propiamente tragedia, ya que \u00e9sta no se da m\u00e1s que en lo humano y aquella en lo natural. Un terremoto, vaya por caso, es una cat\u00e1strofe, pero no es una tragedia.\r\n\r\nY bueno, \u00bfqu\u00e9 es cat\u00e1strofe? Acudamos a la palabra misma, de donde sale la idea. Cat\u00e1strofe, del verbo griego \u201ccatastrefo\u201d, revolver, es propiamente una revoluci\u00f3n, pero en el sentido primitivo y directo de este tan abusado t\u00e9rmino, es decir, la vuelta de algo de arriba abajo. Lo que se dice entre nosotros volver la tortilla. No es el cambio \u00edntimo y entra\u00f1ado del contenido de algo; terreno, sociedad, instituci\u00f3n, creencia, ideolog\u00eda, etc., sino la revuelta de ello, el que suban a sobrehaz las capas profundas y se hundan las de la sobrehaz. Este sentido catastr\u00f3fico lo expresaba muy bien aquella conocida copla corriente en una parte de Andaluc\u00eda y que rezaba as\u00ed: \u201cCuando querr\u00e1 Dios del cielo \/ que la tortilla se vuelva, \/ que los pobres coman pan \/ y los ricos coman... hierba.\u201d (Era otra la palabra, y no \u201chierba\u201d; pero no la pongo por un resto de repulgos estil\u00edsticos que me parecen ociosos.) Es tambi\u00e9n lo que se llama cambiar de postura. Lo que cuenta la leyenda eclesi\u00e1stica que hac\u00eda San Lorenzo, m\u00e1rtir, cuando le estaban tostando a muerte en la parrilla de su martirio. \u00bfEs que del otro lado estar\u00eda mejor?\r\n\r\nNace y se desarrolla en los pueblos en ciertos momentos hist\u00f3ricos de su vida \u2014de su vida hist\u00f3rica\u2014 un sentimiento catastr\u00f3fico \u2014llamadle, si quer\u00e9is, revolucionario\u2014 que suele ir acompa\u00f1ado de una visi\u00f3n fantasmag\u00f3rica del porvenir de su destino. Es una dolencia con ra\u00edces econ\u00f3micas y con ra\u00edces religiosas. Bien entendido, que entre \u00e9stas, entre las ra\u00edces religiosas, entran la de la irreligiosidad y la del ate\u00edsmo, que no es la indiferencia. Cuando la imaginaci\u00f3n popular se caldea a la hoguera \u2014muchas veces no m\u00e1s que recoldo\u2014 del sentimiento catastr\u00f3fico, los pobres contagiados se pasan los d\u00edas esperando el gran advenimiento. O sea el apocalipsis. \u201c\u00a1Ya viene! \u00a1Ya viene!\u201d \u00bfQu\u00e9 es lo que viene? \u00bfQu\u00e9 es esa revoluci\u00f3n, que, como los esp\u00edritus medievales del milenio, aguardan con tan congojosa ansia? \u00bfQu\u00e9 es ese gran advenimiento, ese apocalipsis? Pues es... la serpiente de mar, la fiera corrupia, la aurora boreal, el diluvio universal, el juicio final, la Intemerata, la de San Quint\u00edn, el disloque, el caos..., la caraba. Y este \u00faltimo t\u00e9rmino: la caraba, por su falta de precisi\u00f3n conceptual, por no querer decir nada concreto, por su mera sentimentalidad, es el que acaso mejor determina la cat\u00e1strofe esperada, el caos de que ha de salir un mundo nuevo en cuyas parrillas se nos tueste el otro lado de las costillas. Y es curiosa esta otra palabra: caos, que etimol\u00f3gicamente quiere decir, como la latina \u201chiatus\u201d, bostezo. Pues bostezo es la sima que se abre en la tierra en un temblor de ella, en una cat\u00e1strofe o revoluci\u00f3n t\u00e9rrea. Y en una cat\u00e1strofe econ\u00f3mico-social se acaba en que los antes pobres coman pan \u2014aunque sea de munici\u00f3n\u2014y los antes ricos coman... hierba, o lo que sea, y trocados los papeles las cosas siguen lo mismo. Que no es que desaparezcan las clases sino que se revuelvan, que se inviertan.\r\n\r\n\u00a1Y qu\u00e9 efectos tan extra\u00f1os produce el sentimiento catastr\u00f3fico! Vengo d\u00e1ndome a cavilar a qu\u00e9 \u00edntimos instintos del alma colectiva popular puedan obedecer esas quemas de iglesias rurales o ese emprender a tiros con una tradicional procesi\u00f3n aldeana que nada tiene que ver con las luchas de clase. Las explicaciones corrientes y molientes, las del t\u00f3pico del clericalismo y el anti-clericalismo, no pueden satisfacernos. Ni tampoco las que lo atribuyen meramente a barbarie. Y aunque no se me escapa que la que voy a sugerir se atribuir\u00e1 a sobrada sutileza y a preocupaciones muy privativamente individuales, voy a exponerla. He llegado a creer que esos fan\u00e1ticos de la revoluci\u00f3n \u2014el fanatismo es cosa de fantas\u00eda\u2014, que esos enfermos de imaginaci\u00f3n catastr\u00f3fica, a la espera del gran advenimiento \u2014o de la caraba\u2014, de lo que sufren en el fondo de sus almas es de una envidia que engendra odio. De una envidia inconciente, oscura, instintiva, como la que hizo brotar del hondo del alma popular espa\u00f1ola, despu\u00e9s de la Reconquista, la Inquisici\u00f3n, que fue popular\u00edsima. La Inquisici\u00f3n respond\u00eda a la envidia que el pueblo sent\u00eda hacia los que se distingu\u00edan, hacia los que discrepaban, hacia los herejes. Y estos otros fan\u00e1ticos, \u00bfen qu\u00e9 envidia se encienden? \u00bfY qu\u00e9 les lleva a incendiar iglesias? Es acaso que envidian a los pobres sencillos aldeanos que hallan en la iglesia \u2014o en la procesi\u00f3n\u2014 un contento y un consuelo que ellos, los incendiarios, no logran hallar fuera de ella. Y aqu\u00ed tenemos tal vez, claro es que sin que ellos, los afectados de esa dolencia, se den clara cuenta de ella ni mucho menos, aqu\u00ed tenemos aquello de Lenin, hombre de imaginaci\u00f3n catastr\u00f3fica, de que la religi\u00f3n es el opio del pueblo. Y contra ella, contra la religi\u00f3n, se revuelven los que est\u00e1n en vano buscando otro opio, o sea otra religi\u00f3n. Y para los cuales la revoluci\u00f3n no es sino un opio, un opio para adormecer una imaginaci\u00f3n enferma.\r\n\r\nEl primer revolucionario, el primer catastr\u00f3fico de nuestra leyenda judeo-cristiana fue Ca\u00edn, cuya casta fund\u00f3, dicen, la primera ciudad. Y Ca\u00edn no hizo sino vengarse de su destino. Y nos dej\u00f3 la \u201ccainidad\u201d. Cainidad que es el vivero del sentimiento catastr\u00f3fico de la vida p\u00fablica.\r\n<h2 id=\"heading_id_284\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9446_326747388\"><\/a><strong>Entre Aquiles y el Cid<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_285\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22721_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEn el poema hom\u00e9rico se nos cuenta de c\u00f3mo Ulises, en su odisea, baj\u00f3 al reino soterrado de los muertos, de las sombras de los que hab\u00edan de veras vivido, y de c\u00f3mo evoc\u00f3 la de Aquiles, y al present\u00e1rsele, el h\u00e9roe le salud\u00f3 como a rey de los muertos, a lo que \u00e9ste le respondi\u00f3 que es mejor que ser rey de los muertos ser lo peor que pueda serse en el reino de los vivientes. Y que lo peor que puede a uno caberle en suerte en el reino de los vivientes es ser criado de amo labrador pobre. Amo de labranza pobre, diremos que es igual que amo pobre de labranza. Lo peor en esta tierra es ser labriego a servicio y sueldo de labrador. De pobre pegujalero que necesita brazos de alquiler, de peque\u00f1o propietario, de arrendatario o colono que tiene que empe\u00f1arse para pagar la renta. Y \u00e9sta ha sido la tragedia en las mesetas centrales de este reino \u2014ahora rep\u00fablica, y es igual\u2014 de los pobres vivientes espa\u00f1oles. Cuya suerte no sabemos si envidiar\u00e1 la sombra del Cid Campeador, el que iba por la cuenca del Duero reclutando desesperados para que saliesen de miseria y lacer\u00eda con el bot\u00edn arrancado a los moros de las ricas huertas de Valencia.\r\n\r\nLo que nos hemos acordado de las palabras de Aquiles y de otras del Cid ahora en que ingenuos creyentes en la virtud de una reforma agraria \u2014de una cualquiera\u2014 parecen esperar que \u00e9sta corregir\u00e1 una... llam\u00e9mosla injusticia de la suerte. O del destino. Porque hay en esta pobre, pobr\u00edsima tierra de nuestros vivientes algo peor que ser criado de amo de labranza pobre, y es, dejando de ser criado, jornalero, pretender sacar harina de las pe\u00f1as, que a lo m\u00e1s sirve para muelas con que se muela el centeno. Por lo que se comprende que muchos de esos pobres vivientes quisieran no tierra sino jornal, y el m\u00e1s alto posible. De la tierra saben ellos que se saca para darles el jornal; pero saben tambi\u00e9n que ellos, los pobres jornaleros, no podr\u00edan sacar de ella, por s\u00ed mismos, el jornal que sus pobres amos les tienen que dar aun a costa de agotar sus reservas y arruinarse.\r\n\r\n\u00bfQue hay tierras ricas? \u00bfQue hay, por lo tanto, amos ricos de tierra? Sin duda, y aqu\u00ed viene lo de los grandes terratenientes, lo de los latifundarios, envuelto ya en f\u00e1bula y leyenda. Y aqu\u00ed cuadrar\u00eda decir algo de la famosa ley de la renta, del famoso economista Ricardo, que fueron \u00e9l y Malthus los principales inspiradores de la doctrina te\u00f3rica del socialismo de Carlos Marx. Y despu\u00e9s de decir algo de c\u00f3mo en una comunidad econ\u00f3micamente solidarizada esa renta natural que rinden a quienes las trabajan esas tierras m\u00e1s ricas, tendr\u00eda que ir a sostener decorosamente a los que se condenan o los han condenado a trabajar las tierras que no pueden mantener a sus trabajadores. Suprimid los grandes terratenientes; confiscad o expropiad sus tierras a los grandes se\u00f1ores, y llegad a la distribuci\u00f3n de sus rentas entre todos los trabajadores de la tierra, y entonces ver\u00e9is cara a cara la realidad y lo que son las desigualdades naturales de los hombres y de las tierras. Y entonces ver\u00e9is c\u00f3mo nuestro Aquiles, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, el Cid Campeador, el de la \u00e1spera y enjuta cuenca del Duero, ve\u00eda claro el tr\u00e1gico problema cuando llevaba a los pobres pecheros castellanos a que viviesen de la presa arrancada a la renta natural de los ricos moros huertanos de Valencia.\r\n\r\nLuego aquellas altas tierras del Duero, y las del Tajo, y las del Guadiana, se despoblaron en gran parte, pues iban los descendientes de los mesnaderos del Conqueridor a conquistas en Flandes, en Italia, en las Am\u00e9ricas. Para que luego sus m\u00e1s remotos descendientes, los m\u00e1s cerca de nosotros, los de nuestros tiempos, sin Valencias, sin Pa\u00edses Bajos, ni Italias, ni Am\u00e9ricas que conquistar, se pusiesen a talar los montes donde medraban ganados, los de aquellos rabadanes de casta celtib\u00e9rica que por ca\u00f1adas y cordeles de la Mesta guiaban sus reba\u00f1os desde las navas de Extremadura hasta las monta\u00f1as de Asturias y Le\u00f3n, y vuelta a volver. Talaron los montes para romper p\u00e1ramos, porque los pobres se propagaban de manera abrumadora, y la vida pastoril no tolera tanta propagaci\u00f3n. Las vacas, las ovejas, las cabras y hasta las conejas se comen a los hombres que han de comer de ellas. Y cuando les sustituyen los hombres se comen \u00e9stos los unos a los otros, y vienen luchas, no de clases \u2014\u00a1qu\u00e9 clases ni qu\u00e9 ocho cuartos!\u2014, sino de oficios \u2014labradores, de Ca\u00edn, y pastores, de Abel\u2014, de gremios, de regiones, de lugares o t\u00e9rminos municipales, y de asociaciones, sindicatos y clientelas proletarias entre s\u00ed. Que todo es por la prole, y proletarios todos.\r\n\r\nDice el versillo 28 del cap\u00edtulo I del G\u00e9nesis b\u00edblico que \u201clos bendijo Dios y d\u00edjoles Dios: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y sojuzgadla, y se\u00f1oread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.\u201d Y al crecer y multiplicarse y henchir Espa\u00f1a, los espa\u00f1oles no pudieron ya se\u00f1orear lo debido a los peces, y a las aves, y a las bestias, y entraron en lucha \u2014y no de clases, otra vez\u2014 unos con otros. Y cegados por la ilusi\u00f3n enga\u00f1osa de la renta jur\u00eddica, personal, del tributo que hab\u00eda que pagar al amo, no vieron la renta natural, real, la preeminencia de la tierra rica sobre la tierra pobre, de la huerta sobre el p\u00e1ramo, ni vieron el tributo que hay que rendir a la suerte, que suele ser muerte. Y los pobres criados de amos labradores pobres empe\u00f1ados, a los que envidiaba el rey de los amos muertos, Aquiles, creyeron que podr\u00edan mejorar de suerte acabando de arruinar a sus pobres amos para igualarse todos en pobreza. Que es a lo que lleva la tragedia de la prole.\r\n\r\nY tendr\u00e1n que sentir, para luego comprender, ante el pavoroso problema de la distribuci\u00f3n, no de riqueza, no de renta, sino de poblaci\u00f3n, de prole, que no est\u00e1 el remedio en arruinar a los due\u00f1os de tierras pobres, sino en empobrecer a los trabajadores de tierras ricas, due\u00f1os o no de ellas, para que no vivan de hambre \u2014que es peor que morirse de ella\u2014 los que se propagan en tierras pobres. Y si resucitase el Cid y predicase una nueva cruzada \u2014\u00a1lo que tapa la cruz!\u2014 para ir a medrar del bot\u00edn de los naturalmente ricos, de los que heredaron y trabajan tierras ricas, tampoco lograr\u00eda hoy mucho; pero lo llamar\u00edan de seguro comunista y echar\u00edanle en cara que propugnaba la tiran\u00eda del Estado, sost\u00e9n del cr\u00e9dito. Que el Estado \u2014mon\u00e1rquico o republicano\u2014, Providencia civil, tiene a las veces que empobrecer a prorrateo a los ciudadanos para poder subsistir \u00e9l en su unidad integral. Y que las reformas \u2014de forma\u2014 de casi nada sirven sin refundiciones \u2014de fondo\u2014 que pongan a un pueblo de cara a su fundamental destino. Y que el peso de la refundici\u00f3n agraria recaer\u00eda al cabo sobre las regiones a que se cree que la reforma afecta menos. Y que entre los \u201ctrabajadores de todas clases\u201d que somos constitucionalmente los espa\u00f1oles, los hay de varias clases, en efecto, como las tierras y seg\u00fan ellas. No en el sentido m\u00edtico que el t\u00e9rmino clase ha cobrado en el socorrido t\u00f3pico de la \u201clucha de clases\u201d del marxismo, que tan proletarios son los llamados burgueses como los otros, sino en el sentido rigurosamente hist\u00f3rico y natural a la vez.\r\n<h2 id=\"heading_id_286\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9448_326747388\"><\/a><strong>Sobre el t\u00f3pico del caciquismo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_287\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22723_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nCuando se pone uno en contacto con lo que se llama estrictamente la vida pol\u00edtica, es decir, la de los partidos pol\u00edticos, o sea la de los pol\u00edticos que podr\u00edamos volver a llamar profesionales. Candidatos a conceiales, a diputados provinciales o a Cortes, aspirantes a cargos p\u00fablicos, entonces es cuando se pierde la noci\u00f3n del sentido que pueden tener ciertas palabras de uso corriente en la vida civil p\u00fablica. Tales son derecha o izquierda, progreso y reacci\u00f3n, revoluci\u00f3n y desde luego republicano y mon\u00e1rquico. Hoy ya no sabemos a punto cierto lo que puedan significar republicanismo y monarquismo, aunque sepamos poco m\u00e1s o menos \u2014m\u00e1s bien menos que m\u00e1s\u2014 lo que signifiquen rep\u00fablica y monarqu\u00eda. Que tampoco esto est\u00e1 muy claro. Mas por hoy me voy a ocupar un poco, en otro t\u00e9rmino, de nuestra jerga \u2014que no es otra cosa\u2014 pol\u00edtica profesionalista, cuyo sentido ha acabado por desvanec\u00e9rseme. Este es: caciquismo.\r\n\r\n\u00bfQu\u00e9 quiere decir caciquismo, y qu\u00e9 cacique? Nunca lo he sabido muy bien, pero ahora peor que nunca. Fue Joaqu\u00edn Costa el que a base de experiencias pol\u00edticas personales \u2014de fracasos\u2014 le dio nuevo vuelo a ese t\u00f3pico. Para \u00e9l el cacique era acaso Camo. Y cuando hizo desde el Ateneo de Madrid aquella en un tiempo, famosa informaci\u00f3n sobre oligarqu\u00eda y caciquismo, a que concurrimos m\u00e1s de una veintena de pol\u00edticos de oficio y de otros que \u00e9ramos publicistas fuimos dos, do\u00f1a Emilia Pardo Baz\u00e1n y yo, los que tratamos de explicar, o sea de justificar, la necesidad del llamado caciquismo y de c\u00f3mo es la organizaci\u00f3n verdaderamente popular \u2014democr\u00e1tica\u2014 de un pueblo que no quiere, seguramente que por no poderlo, vacar al cuidado de su propio Gobierno y administraci\u00f3n. De un pueblo que delega el manejo de sus intereses comunes porque no tiene ni el tiempo ni el conocimiento suficientes para ocuparse en ello.\r\n\r\nY tan profundamente est\u00e1 el p\u00fablico convencido de esto que se ha llegado a aquella distinci\u00f3n entre caciques buenos y caciques malos. Y son muchos, much\u00edsimos, los que creen que ciertos pueblos cuando no tienen cacique lo buscan o lo inventan y le fuerzan a serlo al primer desgraciado con quien topan. Y en muchas partes se hacen caciques \u2014o mejor, los hacen\u2014 aquellos que son los \u00fanicos que sienten inter\u00e9s y gusto por la cosa p\u00fablica. \u00bfQue es para lucrarse con ello? No siempre, ni mucho menos, pues no pocas veces el llamado caciquismo les arruina. \u00bfQue es af\u00e1n de mando? Muchas veces de apariencia de mando.\r\n\r\n\u201cAl espa\u00f1ol no le interesa tanto mandar como aparentar que manda, no tanto presidir como ocupar el sill\u00f3n presidencial.\u201d As\u00ed me dec\u00eda hace a\u00f1os un sacerdote irland\u00e9s, que residi\u00f3 mucho tiempo en Salamanca, y que hoy es arzobispo en Filipinas. Y as\u00ed es. M\u00e1s que codicia o ambici\u00f3n les lleva a muchos a hacer de caciques la vanidad. A tal punto que ahora eso de que se multa al alcalde que, con su vara, va a presidir una procesi\u00f3n eclesi\u00e1stica, ha de restar no pocas vocaciones a la Alcald\u00eda, pues hay quien no aspira a \u00e9sta si no para presidir la procesi\u00f3n.\r\n\r\nEn eso de que los caciques de los pueblos rurales sean los usureros. los mangoneadores, los que van a explotar a los dem\u00e1s, entra por mucho la leyenda, aunque en ello haya un cogollito de verdad. Y es una leyenda forjada por el otro equipo de caciques, por el otro turno, por los que aspiran a suceder y sustituir a los vigentes, que casi todos los que se distinguen por sus campa\u00f1as verbales contra el cacique, suelen ser los que aspiran a otro caciquismo.\r\n\r\nEn general en los tan mal conocidos pueblos rurales hay un n\u00facleo de hombres que son los que manejan la cosa p\u00fablica y la manejan por ser los m\u00e1s activos, los m\u00e1s duchos, los m\u00e1s avisados, y otro n\u00facleo rival que forma la oposici\u00f3n y que trata de suplantarlos, y luego una masa informe, con mucho, la mayor\u00eda, que no se sienten capaces de esto que se llama auto-gobierno. Y creer que esta masa puede llegar a gobernarse por medio de representantes que no sean unos u otros caciques, es desconocer la naturaleza humana. Es una de las m\u00e1s c\u00e1ndidas falacias de lo que se llama democracia. La cual fracasa mucho m\u00e1s que el liberalismo.\r\n\r\nAhora se da en el t\u00f3pico de declamar que el caciquismo es mon\u00e1rquico, que los tildados o motejados de caciques, los supuestos mangoneadores de las aldeas, son mon\u00e1rquicos. Pues bien, en general los hombres rurales que manejan los municipios, ni fueron ni son mon\u00e1rquicos, como tampoco son ni ser\u00e1n republicanos. Esto de monarquismo y republicanismo no es para ellos, mentes realistas y sencillas \u2014verdaderamente objetivas\u2014, nada que tenga sentido. Se arriman al que manda, sea quien fuere. Si cay\u00f3 la monarqu\u00eda fue porque toda esa parte de la poblaci\u00f3n no quer\u00eda decir nada, como si llega a caer la Rep\u00fablica ser\u00e1 porque tampoco \u00e9sta les diga nada. Su concepci\u00f3n de 1a cosa p\u00fablica es algo m\u00e1s honda que la superficial\u00edsima que se cela debajo de ese c\u00f3modo dilema de monarqu\u00eda o Rep\u00fablica. Esos hombres de la naturaleza rural no se dejan conmover por el singular misticismo c\u00edvico y laico de los mon\u00f3rquicos o de los republicanos de partido pol\u00edtico. Los t\u00f3picos de \u00e9stos \u2014de unos y de otros\u2014 les dejan fr\u00edos. Verdad que la pol\u00edtica no es sino electorer\u00eda.\r\n<h2 id=\"heading_id_288\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9450_326747388\"><\/a><strong>Ante la estatua del Comendador<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_289\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22725_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nHace ya m\u00e1s de ochenta a\u00f1os que se puso en escena en nuestra Espa\u00f1a el <em>Don Juan Tenorio<\/em>, un verdadero \u201cmisterio\u201d al que su autor, Zorrilla, le llam\u00f3 \u201cdrama religioso fant\u00e1stico\u201d. \u00a1Y de qu\u00e9 fantas\u00eda! Y viene celebr\u00e1ndose anual y religiosamente, en el d\u00eda de Difuntos. Luego han ca\u00eddo sobre el pobre Don Juan, el principal personaje del misterio, toda clase de analistas y escudri\u00f1adores de almas encarnadas. Pero apenas nadie, que sepamos, se ha detenido a escudri\u00f1ar a otro personaje del drama, al m\u00e1s misterioso de \u00e9l, que es Don Gonzalo de Ulloa, comendador de Calatrava y padre de Do\u00f1a In\u00e9s. \u00a1Y que no es tragedia la de ese pobre hombre convertido, despu\u00e9s que Don Juan le mata, en estatua!\r\n\r\n\u00a1Sobrevivir en estatua! \u00a1Tener que hacer de estatua! Ya \u00e9l mismo present\u00eda su muerte cuando, al ir enmascarado a la Hoster\u00eda del Laurel, a presenciar el reto entre Don Juan y Don Luis, dijo: \u201cQue un hombre como yo tenga \/ que esperar aqu\u00ed, y se avenga \/ con semejante papel...\u201d \u00a1Papel el que tuvo que hacer luego, muerto resucitado, en estatua! Ya Butarelli dijo de \u00e9l y de Don Diego Tenorio, el padre de Don Juan: \u201c\u00a1Vaya un par de hombres de piedra!\u201d \u201c\u00a1Comendador, que me pierdes!\u201d, le dijo Don Juan antes de matarle de un pistoletazo, con lo que le perdi\u00f3 haci\u00e9ndole estatua sermoneadora. Y luego fue lo del \u201c\u00a1Llam\u00e9 al cielo y no me oy\u00f3, \/ y pues sus puertas me cierra, \/ de mis pasos en la tierra \/ responda el cielo, y no yo!\u201d Y a quien hab\u00eda llamado no era al cielo, sino al Comendador, que ven\u00eda a ser procurador, o m\u00e1s bien fiscal, del cielo. Que como tal le encontr\u00f3 Don Juan en el pante\u00f3n de su familia. Al fin. Do\u00f1a In\u00e9s \u2014\u201cm\u00e1rmol en quien Do\u00f1a In\u00e9s \/ en cuerpo sin alma existe...\u201d\u2014 se hizo sombra, sombra consoladora, y no estatua acusadora. Pero el desdichado Comendador, su padre, obligado, es de creer que contra su entra\u00f1ado sentido, a hacer de estatua, \u00a1que es el m\u00e1s triste papel que puede a un hombre caberle! Cuando tuvo que decir aquello de: \u201c\u00a1Ahora, Don Juan! \/ pues desperdicias tambi\u00e9n \/ el momento que te dan, \/ conmigo al infierno ven\u201d, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00eda en sus entra\u00f1as de piedra? Y luego, cuando el pobre pecador empedernido exclama: \u201c\u00a1Se\u00f1or, ten piedad de m\u00ed!\u201d, el Comendador, el convidado de piedra, m\u00e1s empedernido que el pecador, sale con lo de: \u201c\u00a1Ya es tarde!\u201d Y esto para estar en su empedernido papel de estatua.\r\n\r\n\u00a1Tr\u00e1gica suerte la de tener que hacer de estatua, y de estatua moralizadora y agorera! \u00a1Tr\u00e1gica suerte la del hombre estatua! La del hombre estatuado o estatuido. \u00bfY habr\u00e1 qui\u00e9n pueda contemplar su propia estatua? Harto es verse envuelto no en bronce o en m\u00e1rmol, sino en leyenda, y no reconocerse. Y tener que decirse: \u201c\u00e9ste es el de los dem\u00e1s\u201d. \u00bfHacer de estatua en vida? \u00a1Ah, no, no! Y menos para tener que decir: \u201c\u00a1Ya es tarde!\u201d, o cosa as\u00ed. Tormento igual...\r\n\r\nAll\u00e1 en el Patio de las Escuelas de la Universidad de Salamanca, se alza una estatua \u2014una de las mejores que tenemos visto en Espa\u00f1a\u2014 de Fray Luis de Le\u00f3n, que parece estar repitiendo en silencio el m\u00edtico: \u201cdec\u00edamos ayer...\u201d, que se ha hecho ya una frase estatuida \u2014o estatuada\u2014 en leyenda. Y el \u201cdec\u00edamos ayer...\u201d de la estatua en bronce de Fray Luis de Le\u00f3n nos parece algo como el: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d de la estatua en m\u00e1rmol literario del Comendador. Y no lejos de la de Fray Luis se alza otra estatua, \u00e9sta del P. C\u00e1mara \u2014a quien o\u00edmos vivo\u2014, con un brazo erguido en actitud de predicar. Pero se calla. Como se calla ese Castelar en bronce estatuido que yergue su brazo en el Paseo de la Castellana, aqu\u00ed, en Madrid. \u00a1Una estatua en actitud de hablar! \u00a1Al demonio se le ocurre! Las estatuas deben callarse. Y a los hombres, cuando en vida se les estatuye o estat\u00faa, es para que se callen.\r\n\r\nA la estatua de Memn\u00f3n, en Egipto, dice la leyenda que le hac\u00eda cantar la Aurora; que cantaba al salir el sol. \u00a1Maravillosa estatua! Y otras estatuas cantar\u00e1n tambi\u00e9n, al salir o al ponerse el sol; pero cantan m\u00e1s y mejor los hombres de carne y hueso, los que respiran aire. Las estatuas, \u00a1ay!, de ordinario no cantan. Alguna vez pla\u00f1en. Y los hombres que tienen en vida que hacer de estatua tampoco cantan. Mejor hacer de sombra, como Do\u00f1a In\u00e9s. Porque las sombras s\u00ed que cantan y que respiran. \u00a1Sombra, s\u00ed; pero estatua, no! \u201cM\u00e1rmol en quien Do\u00f1a In\u00e9s \/ en cuerpo sin alma existe...\u201d Pero desde que el m\u00e1rmol se convirti\u00f3 en sombra, el cuerpo se fue y volvi\u00f3 el alma. \u00bfPero el alma del Comendador? No, el alma del Comendador se qued\u00f3 fuera de su estatua. Un alma no dice nunca: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d Para un alma, y aunque sea de severo Comendador, siempre es temprano, siempre es a tiempo.\r\n\r\n\u00bfQuedarse en una frase estatuida, en un aforismo, en una sentencia, en un or\u00e1culo como los de las estatuas de los dioses paganos? Mejor vagar como la sombra de una nube sobre el verdor de una pradera o sobre la azulez de un lago. \u201cSue\u00f1o de una sombra\u201d, llam\u00f3 P\u00edndaro al hombre, y pudo haberle llamado \u201csombra de un sue\u00f1o\u201d. De un sue\u00f1o que se hace, se deshace y se rehace; de un sue\u00f1o que no es dogma, ni precepto, ni programa, ni sentencia. Pero los pobres mortales ciudadanos que no saben valerse ni guiarse por s\u00ed mismos piden a sus guiones y caudillos certidumbres y soluciones. Y se empe\u00f1an en convertirlos en estatuas. Al quitarles contradicci\u00f3n les quitan vida. \u00a1Cu\u00e1nto mejor ponerse a la sombra de un sue\u00f1o! Ah, no, que no le definan, que no le fundan a uno. Y si le funden, que la estatua se calle.\r\n<h2 id=\"heading_id_290\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9452_326747388\"><\/a><strong>Danza gitana<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_291\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22727_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nA\u00fan no hemos acabado con lo de la estatua. Pues ahora otra visi\u00f3n. Y fue la de una gitanilla \u2014Mariposa\u2014 bailando descalza al sol y mirando bailar su sombra sobre la verde yerba de una pradera. Bailaba sola, para s\u00ed misma, y a\u00fan mejor, ni para nadie ni para nada, sin para qui\u00e9n ni para qu\u00e9, en neta gitaner\u00eda. Escrib\u00eda con los pies en el verdor de la pradera el poema de la libertad creadora. Escribir con los pies, s\u00ed, pero claro que no calzados. A esos insectos que andan \u2014no andan\u2014 sobre el agua, y a que se les da en castellano los nombres de \u201ctejedores\u201d y \u201czapateros\u201d \u2014\u201cgirinos\u201d por mote entomol\u00f3gico\u2014, ll\u00e1maseles en Flandes \u201cescritorcillos\u201d. Y nos recuerdan lo que se nos cuenta en el Evangelio (Marcos, VI, 18 y 19) de c\u00f3mo Jes\u00fas, en el lago de Genezaret se fue a sus disc\u00edpulos andando sobre el agua \u2014descalzo, de seguro\u2014, y ellos, al verle caminar as\u00ed, pensaron si ser\u00eda fantasma, y tuvo que decirles: \u201c\u00c1nimo: soy yo, no tem\u00e1is.\u201d No era estatua, que \u00e9sta ni caminar\u00eda ni hablar\u00eda. Lo de hablar las estatuas \u2014hasta de Cristo\u2014 ha venido despu\u00e9s.\r\n\r\nLos gitanos, los perfectos individualistas, son los menos estatuidos. Y libres, pues si otros pasan sobre la ley, ellos pasan por debajo de ella. Y haci\u00e9ndose a menudo el camino con los pies a campo traviesa, o por trochas y atajos. El hombre no puede, como el pez dentro del agua o el ave dentro del aire, moverse en \u00e1mbito homog\u00e9neo, sino que tiene que pisar en tierra atravesando el aire de que respira. Y aun as\u00ed ha inventado el submarino y el aeroplano, no sujetos a superficie, y con la bicicleta un modo de locomoci\u00f3n en que se toque lo menos posible la tierra, en que se desprenda m\u00e1s de \u00e9sta.\r\n\r\nDon Jos\u00e9 Echegaray dio, ya en sus \u00faltimos a\u00f1os, en andar en bicicleta, y como lo explicara un d\u00eda en el Ateneo, al decir que lo hac\u00eda por ser modo de locomoci\u00f3n m\u00e1s individualista, hube de atajarle dici\u00e9ndole: \u201cNo, don Jos\u00e9; el modo de locomoci\u00f3n enteramente individualista, anarquista mejor, es caminar solo y escotero, a pie desnudo, por donde no hay camino y haci\u00e9ndolo con la marcha; a todo otro nos ayudan los dem\u00e1s.\u201d Y de este modo nadie est\u00e1 m\u00e1s cerca que los gitanos, los hombres m\u00e1s ajenos a la estatua y a todo lo estatuido.\r\n\r\n\u00a1Ay, aquella gitanilla \u2014Mariposa\u2014, que parec\u00eda querer volar, como una alondra, sobre la tierra y no echar ra\u00edces en ella, como la estatua del hombre civilizado en disciplina! Bailaba al sol y sola; sola con su sombra. Y hab\u00eda que acordarse de aquello de: \u201cyo me entiendo y bailo solo\u201d. Cosa que no entienden los estatuidos, disciplinados, partidarios, sectarios o de escuela o corporaci\u00f3n. \u00a1Entenderse y bailar solo, gran virtud! Mas no solo, sino con la propia sombra. Sombra no estatuida ni fijada, sino cambiante. Al salir del sol la sombra nace larga y gigantesca, y al ponerse del mismo sol vuelve a crecer y se alarga y agiganta de nuevo. \u00a1Sombra de primera infancia, de ni\u00f1ez; sombra de \u00faltima infancia, de vejez!\r\n\r\nLos mam\u00edferos, unos son cuadrumanos, como los monos, nuestros parientes, y otros cuadr\u00fapedos. Y al caballo, solipedo \u2014que pisa con un solo dedo, que se le ha hecho casco\u2014, encima le calzamos, le herramos. Y el hombre mismo se ha calzado, y ya, sin desnudez sus pies, su baile no lo es verdadero. Se ha hecho m\u00e1s pedestre que manual. \u00bfY por qu\u00e9 \u201cpedestre\u201d es para el estilo t\u00e9rmino de reproche? \u00a1Aquellos pies de los versos antiguos, que serv\u00edan de letra al canto con que se acompa\u00f1an al baile! \u00bfY surgi\u00f3 de la m\u00fasica el baile o del baile la m\u00fasica? \u00bfO fueron hermanas mellizas ambas artes? Hay lo de \u201cal son que le tocan baila\u201d; pero tambi\u00e9n danzante que es \u00e9l quien provoca, gu\u00eda y conforma el son.\r\n\r\n\u00a1Qu\u00e9 c\u00f3modo motejarle a alguien de danzante! Mejor danzante que estatua. Y, sobre todo, hacer danzar a las ideas ante las mentes distra\u00eddas de los dem\u00e1s, en vez de esculpirlas y fijarlas. Y m\u00e1s si ha de ser en programas de partido o secta. Gran obra la de hacer que las ideas \u2014cient\u00edficas, filos\u00f3ficas, religiosas, pol\u00edticas\u2014 desnudas de pie y de todo, dancen en las mentes de los que las piden fijas y estatuidas. La estatuaria es a la danza lo que a la m\u00fasica la letra. Y hay pobres hombres que no saben atenerse sino a las letras; hombres a la letra.\r\n\r\nComo hay lectores que me escriben pregunt\u00e1ndome cu\u00e1ndo voy a fijar mis ideas y a darles a ellos soluciones y certidumbres; cu\u00e1ndo voy a forjar estatuas. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara convertirme en una de ellas? \u00a1Ah, no! Mejor seguir entendi\u00e9ndome y bailando solo. O con mi sombra. Y convidando al lector a que se entienda a s\u00ed mismo. Que s\u00ed no se entiende, \u00bfc\u00f3mo le voy a dar entendimiento de s\u00ed? Y hete aqu\u00ed, lector, por qu\u00e9 a veces yo me te escapo como otras t\u00fa te me escapas. \u00bfLetra estatuida? \u00bfProgramas? \u00a1No, no y no! Eso hay que dejarlo para los que se dicen consecuentes y se forjan postura de estatua. \u00bfConsecuentes? Pero \u201cconsegu\u00ed\u201d quiere decir seguir una cosa a otra \u2014y conseguir\u2014, y en la estatua, fuera del tiempo vivo, no hay consecuencia, porque no se siguen en ella unos momentos a otros. No es de momento. Consecuente un r\u00edo que va haci\u00e9ndose su cauce y var\u00eda y cambia \u2014sin soluci\u00f3n de continuidad\u2014; pero no una monta\u00f1a quieta. Hay m\u00e1s consecuencia \u2014conseguimiento\u2014 en danza seguida \u2014y conseguida\u2014 que no en postura quieta de estatua, a que no cabe danza. Y en cuanto a estatuir y estatuar la danza, es matarla.\r\n\r\nVed a qu\u00e9 danza de visiones \u2014ideas\u2014 hemos venido desde la estatua del comendador con su: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d a Don Juan Tenorio, al pedir piedad al Se\u00f1or hasta la gitanilla \u2014Mariposa\u2014 que, bailando sola, descalza y casi desnuda, junto a su sombra, al sol, al son del tiempo, se calla, y para la cual siempre es temprano. Y ved c\u00f3mo voy trenzando estos Comentarios, en que no se fijan, no se funden, no se forjan posiciones o posturas estatuidas, ni programas \u2014\u00a1l\u00edbreme Dios!\u2014, si no se hace bailar a las visiones de la actualidad \u2014danza\u2014 pasajera.\r\n\r\nY ahora... \u00a1puede el baile continuar! \u00bfAl son de...?\r\n<h2 id=\"heading_id_292\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc103098_2010067226\"><\/a><strong>Una conferencia pol\u00edtica del se\u00f1or Unamuno en el Ateneo de Madrid<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_293\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22729_1986339544457\"><\/a><em>ABC<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEn el Ateneo de Madrid dio el lunes por la tarde una conferencia D. Miguel de Unamuno. Vers\u00f3 el tema de su discurso sobre \u201cEl pensamiento pol\u00edtico de la Espa\u00f1a de hoy\u201d. El sal\u00f3n y las tribunas aparec\u00edan repletos de p\u00fablico.\r\n\r\nEl Sr. Unamuno comenz\u00f3 diciendo: \u201cVengo como quien va a un sacrificio, con el \u00e1nimo bastante deprimido. He dicho \u2014agreg\u00f3\u2014 que me dol\u00eda Espa\u00f1a, y hoy me sigue doliendo, y me duele, adem\u00e1s, su Rep\u00fablica.\u201d Afirm\u00f3 que no pertenece a ning\u00fan partido pol\u00edtico, lo que no quiere decir que no sea republicano. Quiere decir que \u00e9l no es pol\u00edtico, sino espa\u00f1ol. \u201cDe este no conocerme ha surgido, entre otras cosas, el que se me echase en cara, a poco de inaugurarse el Parlamento, que ayudase, como cre\u00ed de justicia, a resolver mi acta, la de Salamanca, y que me dijeran que era necesario servir a los partidos pol\u00edticos, aun cometiendo injusticias.\u201d\r\n\r\nExamin\u00f3 el concepto de opini\u00f3n p\u00fablica y pregunt\u00f3 si verdaderamente existe. \u201cLos pueblos en Espa\u00f1a no son mon\u00e1rquicos ni republicanos: s\u00f3lo son contrarios de alguien. La Rep\u00fablica vino contra el Rey. Nos trajo ella a nosotros; no la trajimos. En Espa\u00f1a hubo solamente oposici\u00f3n republicana de Su Majestad. Despu\u00e9s de la Rep\u00fablica \u2014a\u00f1ade\u2014 vino el desencanto, porque no se hizo la revoluci\u00f3n. Ahora dicen los pol\u00edticos que se est\u00e1 haciendo: pero se hace con actos verdaderamente temerarios, como fue la quema de los conventos y la disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y confiscaci\u00f3n de sus bienes. La frase de <em>todos los conventos de Espa\u00f1a no valen la vida de un solo republicano<\/em> fue interpretada por m\u00ed como que los incendiarios eran buenos republicanos.\u201d\r\n\r\nCalifica de desdichada la ley de Defensa de la Rep\u00fablica y la secuela de arbitrariedades ministeriales. La inquisici\u00f3n ten\u00eda garant\u00edas; pero hay algo peor que ella: la inquisici\u00f3n polic\u00edaca, que, apoy\u00e1ndose en un p\u00e1nico colectivo, invent\u00f3 peligros con el fin de arrancar unas leyes de excepci\u00f3n. Habla de la suspensi\u00f3n de peri\u00f3dicos, y dice que le recuerda lo ocurrido a un capit\u00e1n. Ten\u00eda delante a un soldado que le miraba socarronamente y le dijo: \u201c\u00bfSe est\u00e1 usted riendo, eh?\u201d \u201cNo; mi capit\u00e1n\u201d, le contest\u00f3 el soldado, y el capit\u00e1n le replic\u00f3: \u201cPero se r\u00ede usted por dentro\u201d.\r\n\r\nSigue afirmando que \u00e9l, que padeci\u00f3 injusticias, no quiere que se cometan ahora. No comprende la significaci\u00f3n de la llamada concentraci\u00f3n de izquierdas, y cree que nos estamos hundiendo cada vez m\u00e1s en el campo de las pasiones. Trat\u00f3 despu\u00e9s de la ense\u00f1anza, y dijo que, suprimida la religiosa y creada la laica, se necesitan maestros, y, como no los hay, habr\u00e1 que reclutarlos entre los frailes. (Se oyen aplausos y protestas, y es silbado el orador. Entonces se le tributa una ovaci\u00f3n de desagravio.)\r\n\r\nEl orador dice que no cree que con alborotos se resuelvan los graves problemas planteados. \u00bfResolver\u00e1 el problema la ley Agraria? Hay tierras que con reforma o sin ella no pueden dar de comer a sus pobladores. Muchos de los que ma\u00f1ana dependan del Estado comer\u00e1n menos que hoy, y todos nos convertiremos en siervos de la gleba. Con el proletariado intelectual suceder\u00e1 lo mismo. Habr\u00e1 de llegar a un per\u00edodo de suicidio y de esterilizaci\u00f3n.\r\n\r\nTambi\u00e9n hay que ir contra esa monserga de la personalidad diferencial de las regiones. El autonomismo cuesta caro y sirve para colocar a los amigos de los caciques regionales. Habr\u00e1 m\u00e1s funcionarios provinciales, m\u00e1s funcionarios municipales; habr\u00e1 un Parlamento y un Parlamentito. Es decir, existir\u00e1 una enorme burocracia que contar\u00e1, adem\u00e1s, con el asilo del Estado federal. En vez de una Rep\u00fablica de trabajadores vamos a hacer una Rep\u00fablica federal de funcionarios de todas clases.\r\n\r\nDios quiera que vuestros hijos encuentren en esa nueva sociedad que se avecina las satisfacciones que yo no podr\u00eda encontrar. \u00a1Que esa Rep\u00fablica federal de funcionarios de todas clases encuentre un ideal! No es lo que yo so\u00f1aba. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer!\r\n\r\nPresencio con tristeza que ha desaparecido toda serenidad. Yo sirvo a un sentimiento de justicia, y me aterra que con otros se cometan injusticias. No me gusta eso, no quiero llevar dentro de m\u00ed un alma de d\u00e9spota.\r\n\r\nFue aplaudid\u00edsimo.\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\nEL SE\u00d1OR UNAMUNO FUE MUY FELICITADO\r\n\r\nFuero muchos los diputados que ayer tarde en los pasillos de la C\u00e1mara felicitaron a D. Miguel de Unamuno por el discurso que pronunci\u00f3 en el Ateneo el lunes \u00faltimo. El Sr. Unamuno dijo a algunos diputados:\r\n\r\n\u2014Tuve que hacer un gran esfuerzo f\u00edsico para frenarme. Pero el d\u00eda menos pensado dir\u00e9 en el Parlamento cosas mucho m\u00e1s graves.\r\n\r\nLuego a\u00f1adi\u00f3:\r\n\r\n\u2014Yo ten\u00eda hace tiempo el pensamiento de hablar as\u00ed, pero me resist\u00eda a ello. Lo que me decidi\u00f3 fue el \u00faltimo discurso del Sr. Aza\u00f1a.\r\n<h2 id=\"heading_id_294\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9454_326747388\"><\/a><strong>Y va otra vez de monodi\u00e1logo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_295\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22729_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n<em>En este n\u00famero inicia su colaboraci\u00f3n en AHORA don Miguel de Unamuno, \u201cun gran espa\u00f1ol digno de admiraci\u00f3n y merecedor de los m\u00e1s altos homenajes\u201d, como lo llama el peri\u00f3dico donde hasta ayer mismo publicaba sus art\u00edculos el venerable maestro. Don Miguel de Unamuno, \u201cintelectualmente invulnerable\u201d, como lo juzgaba tambi\u00e9n ayer Manuel Bueno en ABC, hallar\u00e1 en las columnas de AHORA la tribuna de gran resonancia y libertad absoluta que su genio requiere. Los art\u00edculos de don Miguel de Unamuno, su pensamiento apasionado, se ajusten o no a nuestra manera de sentir y pensar, son para nosotros, y esperamos que lo sean tambi\u00e9n para nuestros lectores, la m\u00e1xima fuerza creadora y sugeridora de las Letras espa\u00f1olas de este tiempo.<\/em>\r\n\r\n&nbsp;\r\n\r\n\u2014Le he o\u00eddo a usted \u2014me dijo\u2014 que lo primero es dar cara a cara a la verdad. O, si se quiere, a la Esfinge devoradora...\r\n\r\n\u2014Cabal \u2014le respond\u00ed\u2014 hay que hacerse a encararla, o darle rostro a rostro, a arrostrarla. \u00a1Arrostrar la verdad! \u00a1El supremo empe\u00f1o!\r\n\r\n\u2014Pues bien\u2014a\u00f1adi\u00f3-, esto de la Rep\u00fablica ha sido para m\u00ed otro mal necesario...\r\n\r\n\u2014\u00bfOtro? Como casi todo lo m\u00e1s de la vida\u2014acot\u00e9.\r\n\r\n\u2014Algo fatal e inevitable\u2014continu\u00f3\u2014. Y no la hemos tra\u00eddo nosotros, los que nos creemos republicanos, si no que ella nos ha tra\u00eddo en cuanto tales. Y apenas si empezamos a pensar lo que pueda llegar a ser. \u00bfQu\u00e9 nos han dejado en junto estos tres \u00faltimos a\u00f1os? En los cimientos de la conciencia com\u00fan, p\u00fablica, quiero decir. \u00bfY qu\u00e9 problemas, pero \u00edntimos? Nos hemos arrimado a m\u00e1s estrecho toque con el cauce de la vida com\u00fan de lo que se suele llamar sociabilidad. Hemos quitado la educaci\u00f3n de nuestros hijos a las \u00f3rdenes bien o mal llamadas religiosas, pero sin saber a ciencia cierta c\u00f3mo substituirlas; hemos quitado muchas tierras a sus antiguos due\u00f1os para d\u00e1rselas a campesinos que acaso ni puedan ni sepan ni, tal vez, quieran labrarlas... Pero, s\u00e9 lo reitero, ello era y es inevitable, y a ello estamos...\r\n\r\n\u2014No hay m\u00e1s remedio \u2014le dije\u2014, pues en esta que hemos denominado candorosa, o mejor, convencionalmente, Rep\u00fablica democr\u00e1tica de trabajadores de todas clases, nuestro principal cometido es el de trabajar. La vida es trabajo.\r\n\r\n\u2014\u00a1As\u00ed fuera \u2014me replic\u00f3\u2014 el trabajo vida! Y para trabajo, cr\u00e9amelo, don Miguel, no mayor ni mejor que el de arrostrar la verdad. Aquello era muy malo, pero \u00bfy esto? Mas no quiero sino repetir con usted lo de Carducci: \u201cMejor obrando olvidar, sin indagarlo, este enorme misterio del universo.\u201d En nuestro caso particular, el misterio, enorme o no, del destino hist\u00f3rico de esta nuestra Espa\u00f1a, misterio que es el fundamento de mi religi\u00f3n nacional y civil y popular.\r\n\r\n\u2014\u00bfQu\u00e9? \u00bfTambi\u00e9n usted \u2014le dije sonriendo\u2014 m\u00edstico del republicanismo?\r\n\r\n\u2014\u00a1Jam\u00e1s! \u2014me replic\u00f3\u2014. No he hablado del destino de la Rep\u00fablica, que es nombre com\u00fan y aplicable a todas ellas, sino del destino de Espa\u00f1a, que es nombre propio, pues Espa\u00f1a es una y \u00fanica.\r\n\r\n\u2014Pero hay quien habla \u2014le dije\u2014 de Espa\u00f1as.\r\n\r\n\u2014S\u00ed hay polite\u00edstas \u2014a\u00f1adi\u00f3.\r\n\r\nY yo: \u2014Y pante\u00edstas. Y ateos.\r\n\r\n\u2014\u00a1Fervor republicano! \u2014murmur\u00f3\u2014. \u00a1Justicia republicana! \u00a1Virtudes republicanas! \u00a1Cultura republicana! \u00a1Monsergas! Y luego la liturgia, que es peor que la m\u00edstica esa. No dar\u00e9 ni un viva a la rep\u00fablica, aun deseando que viva, mientras no se pueda dar tambi\u00e9n un viva al rey, a un rey cualquiera. Y ha visto usted otra cosa, y es la ni\u00f1er\u00eda esa de ir esquivando la denominaci\u00f3n por t\u00edtulos nobiliarios y lo de hablar del ex conde, ex marqu\u00e9s o ex duque? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s nos da que conserven sus apodos, motes, alias o pseud\u00f3nimos si eso no les sirve para nada, ni les da derecho a nada y ni es siquiera sortilegio? \u00a1Chinchorrer\u00edas!\r\n\r\n\u2014S\u00ed, ya s\u00e9 \u2014le dije\u2014 que tampoco entra usted con la nueva bandera, la republicana.\r\n\r\n\u2014Cabal \u2014me respondi\u00f3\u2014. Y recuerdo c\u00f3mo nuestro com\u00fan amigo Guerra Junqueiro, uno de los que m\u00e1s contribuyeron a la ca\u00edda de la dinast\u00eda brigantina portuguesa, defendi\u00f3 la conservaci\u00f3n de la bandera nacional y popular, ya que no mon\u00e1rquica. Por tradicionalismo po\u00e9tico. Y yo, por mi parte, no me hago a \u00e9sta, a la tricolor. Con un tercer color impuro, mestizo...\r\n\r\n\u2014Usted \u2014le dije\u2014, acaso de cambiarla, votar\u00eda por una de los siete colores del arco iris...\r\n\r\n\u2014Pero fundidos, federados en uno, que es el blanco \u2014me replic\u00f3\u2014. Una bandera blanca y en blanco, de paz y de porvenir. Aunque la m\u00eda... formada de infra-rojo y ultra-violeta, colores invisibles...\r\n\r\n\u2014Que propiamente no lo son \u2014le objet\u00e9\u2014, pues que no son colores para el ojo humano, fisiol\u00f3gicos...\r\n\r\n\u2014\u00a1Pues por eso! \u2014exclam\u00f3\u2014. \u00a1S\u00edmbolos y emblemas invisibles! Y acabar con toda liturgia supersticiosa. Mas todo esto nos ha alejado de nuestro prop\u00f3sito. \u00bfDe qu\u00e9 habl\u00e1bamos?\r\n\r\n\u2014Se desahogaba usted, amigo \u2014le dije\u2014, de sus \u00edntimos desenga\u00f1os...\r\n\r\nY \u00e9l: \u2014Desenga\u00f1os, no, pues nunca me enga\u00f1\u00e9. Nunca esper\u00e9 del tiempo m\u00e1s de lo que \u00e9l nos puede dar; nunca esper\u00e9 que lo que los ingenuos llaman revoluci\u00f3n nos cambiara substancialmente de estofa y de trama del alma colectiva; nunca cre\u00ed en ag\u00fceros de ciertas renovaciones. Y por esto, porque siento la continuidad del destino hist\u00f3rico, me atengo y conformo a lo que vayamos consiguiendo. Y como soy de los que creen que hay que hacer de la necesidad virtud, me someto a los males necesarios y trato de sacar alg\u00fan bien de ellos, mas sin dejarme enga\u00f1ar ni desenga\u00f1ar. Y vea usted, mi buen amigo, por qu\u00e9 me hace sonre\u00edr el engreimiento m\u00edstico-lit\u00fargico de todos los ni\u00f1os que est\u00e1n contemplando los zapatitos nuevos que les ha tra\u00eddo el nuevo r\u00e9gimen. \u00a1Cu\u00e1nto echo de menos la sobriedad mental! \u00bfConcentraci\u00f3n de izquierdas? No, si no \u201cconcretaci\u00f3n\u201d de ellas; y sepamos qu\u00e9 es eso de izquierda. \u00a1Lo que me encocora la vibrante declamaci\u00f3n jacobina! Vibrante, \u00bfno se dice as\u00ed? Es otro terminacho de moda y sin modo. Conform\u00e9monos, sin vibrar, con lo inevitable, y... \u00a1a trabajar! Que as\u00ed es la vida...\r\n\r\n\u2014De modo que para usted\u2026 \u2014le ataj\u00e9.\r\n\r\n\u2014Para m\u00ed \u2014a\u00f1adi\u00f3 ataj\u00e1ndome a su vez\u2014 cuando se me llega uno de esos entrevistadores extranjeros con su surtido de vac\u00edas preguntas estereotipadas, de encuesta, de c\u00f3mo hemos cambiado y de c\u00f3mo sentido el cambio, me siento molesto, como si se nos tomase por cuines o ranas o gal\u00e1pagos de fisi\u00f3logo, peor que por chiquillos en juego. Esta nuestra Espa\u00f1a es para ellos un caso, porque el caso es que la eterna y universal Espa\u00f1a, la de los colores invisibles, fuera de liturgia, no les dice a ellos nada. Con tal de que a nosotros, los espa\u00f1oles, nos diga al o\u00eddo del coraz\u00f3n algo...\r\n\r\nMe call\u00e9 al o\u00edrle esto.\r\n<h2 id=\"heading_id_296\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9456_326747388\"><\/a><strong>En un lugar de la Mancha...<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_297\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22731_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nEste octos\u00edlabo inaugural del <em>Quijote<\/em> \u2014le sigue, en inciso, un endecas\u00edlabo de los dichos de gaita gallega y que briza un olvido involuntario\u2014, esta entrada en el \u00faltimo sue\u00f1o del alma imperial espa\u00f1ola, volvi\u00f3 a reconfortarme el \u00e1nimo cuando el s\u00e1bado 19 de noviembre le\u00ed en el semanario <em>Estampa<\/em> una informaci\u00f3n titulada \u201cLa novia de Don Quijote\u201d, aunque m\u00e1s bien se trataba de una supuesta novia de Cervantes, y es igual. La firma Pedro Arenas, que refiere una su visita al Toboso, en que se nos aparecen tobosinas y tobosinos tocados de la creadora enso\u00f1aci\u00f3n quijotesca-cervantina.\r\n\r\nPorque es el caso que al informador le hablaron de la casa de Do\u00f1a Dulcinea, mostr\u00e1ndole la llave y la ventana por donde hablaba con Cervantes, y la calle del desaf\u00edo de \u00e9ste con otro pretendiente de su novia, y el convento en que \u00e9sta profes\u00f3 de religiosa cuando no se le dej\u00f3 casar con quien quer\u00eda. Por donde se ve que Don Quijote dej\u00f3 en su tierra nativa las semillas de la generosa pasi\u00f3n que le hizo enfrascarse en la lectura de los libros de caballer\u00edas. Y luego el informador se entrevist\u00f3 con don Jaime de Pantoja, ex-alcalde del Toboso y \u201ccervantista muy letrado\u201d y... \u201c\u2014\u00bfPero Dulcinea ha existido? \u2014exclamamos deslumbrados por esta fe. \u2014Es un hecho indudable \u2014dice el se\u00f1or Pantoja. Y comienza a explicar sus investigaciones\u2026\u201d\r\n\r\nComo vemos se trata no de aquella Aldonza Lorenzo de quien anduvo enamorado el Ingenioso Hidalgo, sino de otra, pero el \u201checho indudable\u201d es que existe, pues hay quienes en ella creen. Que para la fe no es cuesti\u00f3n si un poder espiritual, hist\u00f3rico, existi\u00f3, sino si existe. Cuando el ap\u00f3stol Pablo, camino de Damasco, oy\u00f3, ca\u00eddo en accidente, lo de: \u201cSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u201d, sinti\u00f3 que exist\u00eda, entonces, el Cristo. La historia no es lo que materialmente pas\u00f3, sino lo que los mortales sonaron que pasaba y as\u00ed nos lo han transmitido y nosotros seguimos so\u00f1ando y diciendo que pas\u00f3. O mejor dicho, la historia no es el sue\u00f1o que pasa, sino el que queda, porque no pasa en el tiempo material, sino en el otro. \u00a1Honda frase la de: \u201cno tuve tiempo material\u201d que, por trastorno de la de: \u201cno tuve materialmente \u2014es decir: en absoluto\u2014 tiempo\u201d, nos ha dado una expresi\u00f3n tan fuertemente expresiva del materialismo hist\u00f3rico!\r\n\r\nDon Quijote y Sancho son hombres de carne y sangre y huesos espirituales, hist\u00f3ricos, inmateriales, gracias a Cervantes, y \u00e9ste lo es, hist\u00f3rico, inmaterial, inmortal gracias a ellos. Y si Cervantes existi\u00f3 es porque existe, como a su vez Don Quijote, pues que existe, existi\u00f3 ni m\u00e1s ni menos, ni de otro modo, que su Cervantes. \u00bfY do\u00f1a Dulcinea, la de los tobosinos de hoy, la del se\u00f1or Pantoja? \u201cEs un hecho indudable\u201d \u2014dice \u00e9ste\u2014. S\u00ed, como todo mito. Y Don Quijote y Sancho, y el D\u00f3mine Cabra, y Segismundo, y Don \u00c1lvaro y Don Juan Tenorio, son mitos, como lo son Cervantes y Quevedo y Calder\u00f3n y el duque de Rivas y Zorrilla, y ni m\u00e1s ni menos. De la literatura nacional \u2014y la historia no es ni m\u00e1s ni menos que literatura\u2014 surge una mitolog\u00eda, y de \u00e9sta una religi\u00f3n. Y hay que tener fe, pues bien se dice que gana una batalla el que hace creer que la ha ganado. Y hace creerlo si \u00e9l lo cree.\r\n\r\nHace poco pas\u00e1bamos, camino de Elda, al ir a festejar a otro mito nacional, a Castelar, cerca del Toboso, y nos apeamos en una que llaman la Venta de Don Quijote. Y nos result\u00f3 no una restauraci\u00f3n, sino una invenci\u00f3n resurgida, donde cabe so\u00f1ar a Cervantes cara a cara de Don Quijote y departiendo con \u00e9l; ambos tan m\u00edticos, tan hist\u00f3ricos, tan existentes. El buen vino manchego, generoso y claro, que all\u00ed nos sirvieron, ense\u00f1ar\u00e1 a los que lo beban \u2014soy aguado\u2014 a so\u00f1ar y no a dormir. Ahora los tobosinos parece que empiezan a so\u00f1ar, gracias al se\u00f1or Pantoja, a do\u00f1a Dulcinea del Toboso. \u00bfPero\u2026 investigaciones? No, que no, \u00a1nada de ellas! No las hizo Don Quijote acerca de la existencia de Amad\u00eds de Gaula, porque la sent\u00eda en s\u00ed mismo. Ateng\u00e1monos a la mitolog\u00eda.\r\n\r\nEn la Biblioteca Cervantina del Toboso hay libros con dedicatorias aut\u00f3grafas de Mussolini, Hindenburg, Mac Donald, Masaryk... \u2014tipos que van para mitos\u2014 ofrendas a la m\u00edtica, t\u00edpica y m\u00edstica Dulcinea, que resurge en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no podremos ya olvidarnos. De la Mancha \u00e9sa, claro horizonte toda ella, cama de ensue\u00f1os, entre vi\u00f1edos, bajo la limpia b\u00f3veda azul del aire, o ya bajo dosel de nubes en que el viento riza trazados mitol\u00f3gicos celestes que el Sol, al ponerse, enciende para que so\u00f1emos otros mundos.\r\n\r\nA hacer, pues, mitolog\u00eda y a tener el \u201cdescarado hero\u00edsmo de afirmar que \u2014como dej\u00f3 dicho E\u00e7a de Queiroz al final de <em>La Reliquia<\/em>\u2014 batiendo en la Tierra con pie fuerte o p\u00e1lidamente elevando los ojos al Cielo, crea, a trav\u00e9s de la universal ilusi\u00f3n, Ciencias y Religiones\u201d. Y a dejarnos de eruditas investigaciones, que por lo general no sirven sino para rehusar y derrocar. Durante su reciente visita a nuestra actual Espa\u00f1a republicana, monsieur Herriot, investigador tambi\u00e9n, le recordaba a nuestro ministro de Estado, como \u00e9ste lo cont\u00f3 en las Cortes, aquel terrible \u201ccapricho\u201d de Goya, de un cad\u00e1ver que sale de la huesa con una esquela en que trae escrito, como empresa, el fruto de su investigaci\u00f3n de ultratumba, y es: \u201c\u00a1Nada!\u201d La m\u00e1s castiza y entra\u00f1ada palabra espa\u00f1ola, con su pareja: gana. Y que lo sab\u00eda Goya tan bien como su paisano \u2014\u00a1qu\u00e9 dos tipos y qu\u00e9 dos mitos!\u2014 Miguel de Molinos, el que nos aconseja anonadarnos y despegarnos hasta de Dios.\r\n\r\nA sacar de la nada \u2014que es crear\u2014 mitolog\u00eda, y m\u00e1s ahora, que estamos creando el mito de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola democr\u00e1tica de trabajadores de todas clases. Que ya vendr\u00e1 a caer la historia de \u00e9sta, alg\u00fan siglo futuro \u2014\u00a1es fatal!\u2014, bajo manos y ojos desocupados de investigadores eruditos y rompesue\u00f1os que hayan de probar que la tal rep\u00fablica no existi\u00f3 en este entonces remoto pasado y ahora actual presente. O por lo menos que de haber existido fue enteramente distinta y acaso contraria a como nos la figuramos los que ahora estamos so\u00f1\u00e1ndola. \u00a1Qui\u00e9n sabe...! \u00a1Esos eruditos...! Pero mientras tanto, \u201cso\u00f1emos, alma, so\u00f1emos\u201d, que es as\u00ed como existe el sue\u00f1o. Y no habr\u00e1 investigadores en siglos futuros que puedan borrar la mitolog\u00eda inmortal. Y que Dulcinea, la del Toboso, nos acorra y nos d\u00e9 verdad, pero la de veras, la del ensue\u00f1o avivador, la de verdad de veras, la de la idealidad; no la realidad hastiosa de la investigaci\u00f3n.\r\n<h2 id=\"heading_id_298\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9458_326747388\"><\/a><strong>Biolog\u00eda e ideolog\u00eda<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_299\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22733_1986339544\"><\/a><em>El D\u00eda Gr\u00e1fico<\/em><em> (<\/em><em>Barcelona<\/em><em>), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00a1C\u00f3mo s\u00e9 niegan los cuitados a arrostrar \u2014a dar rostro o cara\u2014 a la realidad biol\u00f3gica que est\u00e1 sacudiendo a todo el mundo civilizado, en sus cinco partes, a esta revoluci\u00f3n cuyos ramalazos est\u00e1n ya llegando a nuestra Espa\u00f1a, extremo occidental del mediod\u00eda de Europa y nudo entre \u00e9sta, \u00c1frica y Am\u00e9rica! C\u00f3mo cierran lo ojos al verdadero y hondo sentido de esta crisis de crecimiento o de decrecimiento. A esta crisis de poblaci\u00f3n, o de despoblaci\u00f3n. Porque tal es el problema. El que plante\u00f3 de una vez para siempre aquel pastor protestante que fue Malthus.\r\n\r\n\u00bfRevoluci\u00f3n? Sin duda, pero no como se la imaginan los cuitados atacados de jacobinismo, pero que no alcanzan a comprender lo que hubo en el hond\u00f3n de la gran revoluci\u00f3n francesa, por debajo de aquello de libertad, igualdad y fraternidad y de los Derecho del Hombre (Todo esto con may\u00fasculas). Que no era un problema ideol\u00f3gico de principios, sino un problema biol\u00f3gico de hombres, de sustituir, a unos por otros; de mondar una generaci\u00f3n para que pudiese mejor medrar otro. Era un caso de quitarte t\u00fa para que me ponga yo. \u201cCuando se dec\u00eda perseguir a unos \u2014hasta guillotinarlos\u2014 porque profesaban tales o cuales ideas, esto de las ideas que profesaran era un pretexto. Hab\u00eda que eliminarlos porque ocupaban puestos que apetec\u00edan o ambicionaban los otros. Y las grandes guerras que siguieron a la Revoluci\u00f3n y que luego llev\u00f3 a cabo Napole\u00f3n, no fueron m\u00e1s que otra sangr\u00eda o si se quiere otra poda de vidas humanas para que hubiese m\u00e1s espacio de luz y de tierra para las ramas que quedasen en el pobre \u00e1rbol de la Humanidad. Que tal fue el sentido econ\u00f3mico, biol\u00f3gico, de la Gran Revoluci\u00f3n Francesa.\r\n\r\nY tal es el sentido de la Gran Revoluci\u00f3n Moscovita. Los pobres rusos no cab\u00edan ya holgadamente en su tierra y aun cuando en ella haya bastantes extensiones casi yermas, han barrido al los nobles, a los arist\u00f3cratas, a los capitalistas, a los grandes \u2014y a\u00fan muchos de los peque\u00f1os\u2014 propietarios y ni a\u00fan as\u00ed, igual\u00e1ndose en la miseria, resuelven el problema. Y es in\u00fatil aumentar la producci\u00f3n cuando no aumenta el consumo. Y es loca aventura la de querer hacer consumir para la producci\u00f3n en vez de producir para el consumo. Y siempre se vuelve al planteamiento malthusiano del problema biol\u00f3gico.\r\n\r\nPor no querer ver esto, por no querer encararlo, hay aqu\u00ed entre nosotros, en Espa\u00f1a, pobrecitos cuitados que no dejan caer de sus labios la palabra Revoluci\u00f3n, y que se imaginan o fingen imaginarse que se trata de algo de ideales hist\u00f3ricos, de principios de Revoluci\u00f3n, cuando no se trata si no de una generaci\u00f3n que busca su puesto en tierra y al sol, y se encuentra con que no hay bastante holgura para unos y otros. Lo cual es perfectamente vital, que es m\u00e1s que ser perfectamente l\u00f3gico. Hegel tom\u00f3 por lema de su \u201cl\u00f3gica\u201d aquello de S\u00f3focles de que la verdad puede m\u00e1s que la raz\u00f3n; pero la vida puede m\u00e1s que la verdad, puesto que se alimenta muchas veces de mentiras y de ilusiones.\r\n\r\nTomemos, por ejemplo, un caso actual que ha producido ciertas apasionadas disensiones en nuestra Espa\u00f1a; la de las jubilaciones de magistrados, fiscales y jueces. \u00bfEs que se les jubila por su incapacidad manifiesta o acaso por su falta de lealtad al nuevo r\u00e9gimen? Es lo m\u00e1s probable que lo crean as\u00ed, y en perfecta buena fe, los que decretan las jubilaciones. Y son muchos los sedicentes revolucionarios que piden a grito herido la depuraci\u00f3n \u2014quieren decir la poda\u2014 de la judicatura. Pero en el fondo, dense o no clara cuenta de ello esos ide\u00f3logos de la revoluci\u00f3n, de lo que se trata es de producir vacantes para que haya gente joven que pase a ocuparlas, se trata de un problema biol\u00f3gico. Y el fundamento de derecho en que se quiere apoyar esas jubilaciones \u2014como otras an\u00e1logas\u2014 no es m\u00e1s que un pretexto, perfectamente sincero, con que el genio de la especie adiestra a los podadores. Si no fuese la incapacidad o la falta de lealtad habr\u00eda que inventar otro. Porque hay que dar paso a los aspirantes parados.\r\n\r\n\u00a1C\u00f3mo le han puesto a uno por decir que aunque hay evidente un hambre de instrucci\u00f3n escolar, una necesidad de acabar con el analfabetismo, en rigor se siente m\u00e1s las necesidades de los productores de instrucci\u00f3n que los de los consumidores de ella! \u00a1C\u00f3mo le han puesto a uno porque ha dicho que el Estado es un gran auto! \u00bfEs que no estamos viendo que las m\u00e1s de las obras p\u00fablicas que se emprenden es m\u00e1s por la productividad de la obra misma para que coman y vivan los que las ejecutan mientras la ejecutan? \u201c\u00a1No queremos limosna, queremos trabajo!\u201d dicen unos, y a esto se contesta inventando trabajos, los m\u00e1s improductivos que no son sino un pretexto para una especie de limosna de Estado.\r\n\r\n\u00bfLucha de clases? Lucha de clases no, si no lucha de oficios, de clientelas, de generaciones. Lucha por plazas en el gran asilo que es el Estado.\r\n\r\nY ello \u2014lo repetir\u00e9 cien veces\u2014 es inevitable, es natural, es biol\u00f3gico, que es m\u00e1s que ser jur\u00eddico y que ser l\u00f3gico. Pero \u00bfpor qu\u00e9 escandalizarse uno, encarando la tr\u00e1gica verdad biol\u00f3gica, descubre esta lucha por la vida disfrazada con tantas ideolog\u00edas jacobinas? \u00bfEs que uno la condena? Tanto valdr\u00eda condenar un terremoto, o una inundaci\u00f3n, o un tif\u00f3n, o una epidemia de cualquier clase de peste. O hasta una guerra.\r\n\r\nY la pol\u00edtica responde a esa biolog\u00eda. Y lo mismo da que el pol\u00edtico se ponga una u otra etiqueta, porque no sirve sino a esas necesidades de la lucha por la vida que tienen poco que ver \u2014si es que tienen algo\u2014 con la libertad, con la igualdad, con la fraternidad, con la justicia, con el orden y con la civilizaci\u00f3n.\r\n\r\nY continuaremos.\r\n<h2 id=\"heading_id_300\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9460_326747388\"><\/a><strong>\u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_301\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22735_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nNuestro buen amigo \u2014lo es de todos nosotros\u2014 el siempre Conde de Romanones ha publicado un libro sobre <em>Espartero, el General del Pueblo<\/em>, que tal reza su t\u00edtulo. Es lo que se dice una semblanza, limpia, r\u00e1pida, sencilla, y no un estudio cr\u00edtico ni una biograf\u00eda novelada de las de al uso actual. Espartero escapa al juicio cr\u00edtico \u2014hasta de un pol\u00edtico\u2014, pues, como dice con penetrante sentido hist\u00f3rico el Conde: \u201c\u00bfQu\u00e9 importa que la cr\u00edtica, despu\u00e9s de analizarlos \u2014a los hombres representativos, s\u00edmbolos\u2014, no encuentre en ellos nada de excepcional si su generaci\u00f3n lo considera como el mejor, como el indispensable, como el salvador de la patria?\u201d As\u00ed es, y la cr\u00edtica luego puede muy poco contra esos hombres m\u00edticos y simb\u00f3licos. As\u00ed fueron Riego y Espartero: mitos y s\u00edmbolos del castizo liberalismo espa\u00f1ol.\r\n\r\nLa perspicacia psicol\u00f3gica de Romanones, aguzada por su ejercicio del poder y de la pol\u00edtica de partido, se detiene en ciertas particularidades de Espartero. Le extra\u00f1a que la pasi\u00f3n del juego de azar tuviera ra\u00edces tan hondas en un temperamento \u201cecu\u00e1nime y sereno y due\u00f1o siempre de s\u00ed mismo\u201d. Pero el rigor con que aplicaba ciertos castigos, haciendo diezmar a un batall\u00f3n franco; el asumir la responsabilidad de sentencias de muerte sin previo sumario, bast\u00e1ndole \u201csu propio convencimiento\u201d \u2014<em>por razones que el rey conoce<\/em>\u2014, y el caso de don Diego de Le\u00f3n \u2014su mayor torpeza pol\u00edtica\u2014, \u00bfqu\u00e9 son sino fruto de un esp\u00edritu de jugador de lance que se l\u00eda la manta a la cabeza para jugarlo todo a una carta?\r\n\r\nAguda es tambi\u00e9n la observaci\u00f3n de que Espartero, el hijo del carpintero de carros de Gran\u00e1tula, el hombre del pueblo hecho luego duque y pr\u00edncipe, \u201cpose\u00eda la soberbia de los humildes que es la m\u00e1s tenaz de las soberbias\u201d. \u00bfSoberbia? No, sino un ingenuo engreimiento que ni es propiamente vanidad. Basta leer las \u00edntimas y candorosas cartas que el general dirig\u00eda a su mujer, do\u00f1a Jacinta de Mart\u00ednez Sicilia, que fue su due\u00f1a y que le hizo arraigar en Logro\u00f1o. Durante la campa\u00f1a de 1835 y 1836 no hace sino decirle que en cuanto se separaba de su divisi\u00f3n dejaba \u00e9sta de ser invicta; que el extranjero \u201csentir\u00e1 el que se quede de cuartel\u201d; que goza \u201cde favor en el extranjero\u201d; que... \u201clos ingleses, locos conmigo\u201d; que se consideraba invencible e inmortal a la cabeza de sus h\u00fasares... Y todo ello diciendo a su Chiquita \u2014as\u00ed llamaba a su mujer\u2014 a cada paso que deseaba acabase todo aquello \u201cpara reunirme contigo y no separarnos m\u00e1s\u201d, y lo repite como estribillo conyugal. O \u201csin ti no quiero habitar en este mundo\u201d. En carta a su \u201cquerida Chiquita\u201d de 9 de noviembre de 1840, al final de su Regencia, despu\u00e9s de decirle: \u201cyo soy la bandera espa\u00f1ola, y a ella se unir\u00e1n todos los espa\u00f1oles\u201d, agrega que conf\u00eda en consolidar el trono de Isabel y \u201cque a\u00fan me ha de conservar Dios algunos a\u00f1os de vida para emplearla en plantar \u00e1rboles en la Fombera y mejorar a Logro\u00f1o como un simple ciudadano\u201d. Y aquella entra\u00f1ada carta, antes de Luchana, desde Castro Urdiales, en que le dice: \u201cMi movimiento sobre Bilbao es temerario y antimilitar; pero hay que sacrificarlo todo en estas circunstancias aunque puede perecer el Ej\u00e9rcito. Si despu\u00e9s de salvar Bilbao lo dejo, lo volver\u00e1n a bloquear; si levanto la guarnici\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 dir\u00edan los patriotas! Terrible esta situaci\u00f3n de un general en jefe de guerras civiles. \u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d Y en esto se le fue el alma toda, una alma human\u00edsima.\r\n\r\nPor esto cuando Prim, en mayo de 1870, le ofreci\u00f3 la corona de Espa\u00f1a, el viejo soldado \u2014ten\u00eda ya setenta y siete a\u00f1os\u2014, el del \u201cc\u00famplase la voluntad nacional\u201d, no la reh\u00fasa por creerse \u00e9l \u201cla bandera espa\u00f1ola\u201d, indigno de \u201ctan elevado cargo\u201d, sino porque: \u201cmis muchos a\u00f1os y mi poca salud no me permitir\u00edan su buen desempe\u00f1o\u201d. Y \u201c\u00a1ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d, se dir\u00eda. Que no vale por \u00e9l una corona. Y el hombre \u2014\u00a1y tan hombre!\u2014 con su Chiquita y su jard\u00edn acat\u00f3 a don Amadeo, y luego, a la Rep\u00fablica, y despu\u00e9s, a Alfonso XII y \u201c\u00a1c\u00famplase la voluntad nacional!\u201d\r\n\r\nAl fin, a sus ochenta y seis a\u00f1os, \u201cel 8 de enero de 1879 se extingui\u00f3 sin protesta ni agon\u00eda, someti\u00e9ndose a la voluntad divina, como siempre se hab\u00eda conformado con la nacional\u201d. As\u00ed acaba Romanones el libro. Y as\u00ed acab\u00f3 aquel ingenuo patriota, candoroso liberal y marido modelo, so\u00f1ando al acabar, en su \u00faltima infancia, con el jard\u00edn de la primera, con el Para\u00edso Terrenal. \u201c\u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d\r\n\r\nAlgo dice el Conde de los amor\u00edos de Espartero \u2014amor no tuvo m\u00e1s que el de su Chiquita\u2014, de su rivalidad con Bol\u00edvar por uno de ellos y hasta de c\u00f3mo fue la reina Mar\u00eda Cristina durante muchos a\u00f1os su verdadero \u00eddolo y a la que hasta le dedic\u00f3 un soneto que revela \u201cla sencillez de su esp\u00edritu\u201d y su ning\u00fan sentido po\u00e9tico. \u201cPor eso cabe sospechar, sin dejarse llevar de la malicia \u2014escribe el bi\u00f3grafo\u2014, si en aquella devoci\u00f3n lat\u00eda un escondido sentimiento amoroso. Casos como \u00e9ste no son ins\u00f3litos; muchas veces tales fervores pasan inadvertidos de las personas a quienes se rinden.\u201d S\u00ed; ya corre por ah\u00ed, al prop\u00f3sito, algo relativo a don Segismundo Moret y otra Regente. \u00bfPero amor? \u00bfAmor de Espartero? A su Chiquita, a la de su jard\u00edn. Y esto, que era el alma radical de su alma, le libr\u00f3 de pretender ser dictador, rey, emperador, tirano acaso. En aquel \u00a1ay! a su jard\u00edn se le fue toda el alma de manchego casero y quijotesco, todo aquello por lo que su generaci\u00f3n le consider\u00f3 como salvador de la patria. El \u201c\u00a1c\u00famplase la voluntad nacional!\u201d es otra cara de su: \u201c\u00a1ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d Y as\u00ed muri\u00f3, como su paisano Don Quijote, aquel General del Pueblo que llen\u00f3 un tercio de nuestro siglo XIX y fue el s\u00edmbolo del liberalismo espa\u00f1ol. Tuvo en Logro\u00f1o su Dulcinea, recatada y casera.\r\n\r\nTal fue el hombre, el hombre de Luchana y de Vergara, el Regente del Reino, el que rehus\u00f3 la corona de Espa\u00f1a, el hombre de su mujer, el hombre de su jard\u00edn, el hombre de la naci\u00f3n.\r\n<h2 id=\"heading_id_302\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9462_326747388\"><\/a><strong>A <\/strong><strong>uno de tantos. El mundo quiere ser enga\u00f1ado.<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_303\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22737_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>20<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\nPues bien, no, no le creo a usted cuando me dice que viene siguiendo mi obra desde hace tiempo, no se lo creo. Usted, por lo que veo, s\u00f3lo conoce de m\u00ed frases sueltas \u2014muchas de ellas falsamente atribu\u00eddasme\u2014 mal citadas, peor le\u00eddas y p\u00e9simamente interpretadas. Usted forma parte del mundo, en el sentido que los escritores asc\u00e9ticos dan a esto de mundo; usted es un cacho de mundo, o si prefiere, un cacho de muchedumbre, y acaso no ignore aquella vieja sentencia \u201cdei mundus vult decipi\u201d, esto es: \u201cel mundo quiere ser enga\u00f1ado\u201d. Y quiere ser enga\u00f1ado porque del enga\u00f1o, de la ilusi\u00f3n, vive. Puso Hegel como lema de su <em>L\u00f3gica<\/em> aquella sentencia de S\u00f3focles que dice que \u201cla verdad puede m\u00e1s que la raz\u00f3n\u201d. Pero la vida puede m\u00e1s que la verdad y, por lo tanto, mucho m\u00e1s que la raz\u00f3n. O mejor, que hay razones de verdad, de cabeza, y hay razones de vida, de coraz\u00f3n. Recuerde lo de Pascal de que el coraz\u00f3n tiene razones \u2014o sinrazones, que es igual\u2014 que la cabeza desconoce. Y lo dec\u00eda, \u00a1pobre Pascal!, para sustentar la fe, que consiste, seg\u00fan nuestro Catecismo, en creer lo que no vimos. Y la raz\u00f3n consiste en creer lo que vemos, la realidad material presente. Y cuando usted me ve arremeter contra las razones de la vida del enga\u00f1o, contra las ilusiones de mejoramiento y de progreso, se dice: \u201c\u00a1Otra le queda!\u201d Usted, se\u00f1or m\u00edo, no me conoce.\r\n\r\n\u201c\u00bfA qu\u00e9 ha venido usted?\u201d \u2014me pregunta\u2014. \u00bfQue a qu\u00e9? Pues he venido, ante todo, a recordar a las almas dormidas \u2014dormidas en el enga\u00f1o vital\u2014 a que aviven el seso y despierten, contemplando c\u00f3mo se pasa la vida... y lo dem\u00e1s. Y c\u00f3mo \u201ccualquier tiempo pasado <em>es<\/em> mejor\u201d. Es y no fue, es mejor. Y es mejor porque pas\u00f3, pues mejora en pasando, en haci\u00e9ndose hist\u00f3rico, en perdiendo la grosera realidad material \u2014o materialidad real\u2014 presente, en perdiendo actualidad. Nuestro propio tiempo ser\u00e1 mejor de aqu\u00ed a un siglo, y ser\u00e1 mejor por haber pasado. \u201cNing\u00fan dolor mayor que el acordarse del tiempo feliz en la miseria\u201d, dej\u00f3 dicho el Dante. Pero acaso sea mejor decir que no hay consuelo mayor que el de acordarse, que el de recordar, aunque sea la miseria. \u00a1Cu\u00e1ntas veces el libertado de la c\u00e1rcel se consuela recordando las horas de su prisi\u00f3n! El recuerdo y no la esperanza es de consuelo. Y a hacer recordar, a hacer vivir en el recuerdo, en la historia, es a lo que he venido. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a sensaci\u00f3n me produce o\u00edr a los cuitados repetir que pasaron ya aquellos tiempos, que ya no volver\u00e1n procedimientos de antiguo r\u00e9gimen, que ya no sirven tales procedimientos, que hemos entrado en una nueva vida y otras candorosas puerilidades progresistas ele la misma laya!\r\n\r\nPorque usted, se\u00f1or m\u00edo, es un progresista. Se le conoce, entre otras cosas, en su ingenuidad desprevenida y en su incapacidad para comprender \u2014o mejor, para con-sentir\u2014 el descontento radical de todo lo presente y mientras presente. Usted cree que lo de ahora es mejor, y yo, que ser\u00e1 mejor cuando haya pasado. Y tan ingenuo como usted es el tradicionalista, que se imagina que lo de anta\u00f1o fue mejor que esto de ahora. Pero, se lo repito, no fue mejor; lo es hoy, que no puede volver. A todo lo cual me parece que me dir\u00e1 usted lo que me dijo uno de los suyos, como despertando de un sue\u00f1o: \u201c\u00a1Pero usted es un pesimista!\u201d Y yo, aunque a sabiendas de que no sab\u00eda \u00e9l lo que es el pesimismo, le repliqu\u00e9: \u201cBien; \u00bfy qu\u00e9?\u201d Porque con encasillarle a uno en un mote as\u00ed: pesimista, extremista, anarquista, reaccionario, cavern\u00edcola, jacobino..., no se resuelve nada, entre racionales.\r\n\r\nLo que hay es que mientras se mantiene uno en la contemplaci\u00f3n, en la teor\u00eda \u2014teor\u00eda quiere decir, precisamente, contemplaci\u00f3n\u2014, las gentes se encogen de hombros, sin enterarse; pero cuando el contemplador, el te\u00f3rico, el historiador aplica su teor\u00eda a la pr\u00e1ctica y juzga con ello lo concreto que pasa y lo juzga como cosa pasajera, sin valor radical y permanente, se revuelven y se dicen: \u201cPero este hombre, \u00bfqu\u00e9 quiere?\u201d O: \u201cPero... \u00bfpesimista? \u00bfEs que le va mal en la vida?\u201d \u00a1Ay, se\u00f1or m\u00edo, qu\u00e9 error! Los pesimistas radicales de veras no suelen ser aquellos a quienes les va mal en la vida. Tal vez al contrario. Le he o\u00eddo a un hombre a quien se le ten\u00eda por afortunado hablar del empacho de buen \u00e9xito. Y hay aquello de P\u00edndaro de que T\u00e1ntalo no pudo digerir su dicha.\r\n\r\nClaro est\u00e1, se\u00f1or m\u00edo, que no le cuento en esa ralea de imb\u00e9ciles \u2014o de resentidos, que es igual\u2014 que cuando tropiezan con un descontentadizo radical, ideal, fundamental \u2014de ra\u00edz, de idea o teor\u00eda, de fondo\u2014 hablan de despecho. Y le inventan motivos al nivel de sus menguados resentimientos. Le suponen peque\u00f1as ambiciones de orden pasajero. \u00a1Pobres hombres! Y est\u00e1 a\u00fan m\u00e1s claro que tampoco le cuento entre esos otros cuitados que nos reparten a los hombres entre distintos partidos, sectas, sindicatos, corporaciones y toda clase de clases y andan buscando al servicio del inter\u00e9s de cu\u00e1l de \u00e9stas se pone el que se rinde al servicio de la verdad, de la terrible verdad, que puede m\u00e1s que la raz\u00f3n y que, al cabo, puede m\u00e1s que la vida. Cuando la vida se acaba; cuando llega la muerte. Porque si, como le dije, la vida puede m\u00e1s que la verdad mientras se vive, mientras se est\u00e1 pasando, y le hace creer al que pasa que est\u00e1 mejor, que progresa, que mejora, la verdad puede m\u00e1s que la vida cuando \u00e9sta, la vida, ha pasado y cuando, pasada, ya no es vida, sino historia \u2014o leyenda\u2014, cuando es muerte inmortal.\r\n\r\n\u201c\u00bfPero para qu\u00e9 traernos esas verdades?\u201d \u2014me dir\u00e1 usted\u2014. Pues para que no se duerman en la vida que pasa. Y en nuestro caso \u2014en el nuestro, \u00bfeh?\u2014, para que no caigan en la candorosa ingenuidad de creer que est\u00e1n renovando nada, que est\u00e1n revolviendo nada. \u00bfRevoluci\u00f3n? \u00a1Vamos, hombre, lo que se reir\u00e1n nuestros descendientes cuando lo de ahora, por ser pasado, se haga mejor, se convierta de vida en verdad, de actualidad en leyenda, y se enteren de que algunos de los nuestros cre\u00edan estar haciendo una revoluci\u00f3n! Porque ellos apenas ver\u00e1n diferencia entre una vuelta y otra vuelta, entre un r\u00e9gimen y otro. Cada uno a su tiempo.\r\n<h2 id=\"heading_id_304\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9464_326747388\"><\/a><strong>Entre hombres de pueblo<\/strong><\/h2>\r\n<h3 id=\"heading_id_305\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22739_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>27<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\r\n\u00bfRevoluci\u00f3n? Empezaba a estar uno ya harto de o\u00edr hablar tanto de ella sin apenas columbrarla, contagiado de la histeria catastr\u00f3fica. \u00bfRevoluci\u00f3n de \u201cpido la palabra\u201d y a virtud de votaciones? Y as\u00ed en cuanto me sal\u00ed de la ex corte, de la engorrofrigiada \u2014que no coronada\u2014 villa del oso y del madro\u00f1o y me llegu\u00e9 a capital de provincia campesina, rural, entre hombres de pueblo, esto es: hombres del pueblo, me dije: \u201c\u00bfY aqu\u00ed, que entender\u00e1n por revoluci\u00f3n?\u201d Acababa de surtir un intento de sublevaci\u00f3n del campo, muy pronto reducido, en que se revel\u00f3 lo que estos hombres de pueblo entienden por la revoluci\u00f3n. No la reforma, agraria o de otra especie, sino la refundici\u00f3n. Y esto de la reforma le trae a uno a la memoria la reforma por excelencia \u2014la Reforma\u2014, la de Mart\u00edn Lutero, y c\u00f3mo ella tuvo que tropezar con la aldeaner\u00eda, con la sublevaci\u00f3n de los campesinos que buscaban refundici\u00f3n social, d\u00e1ndoseles muy poco del libre examen y de la justificaci\u00f3n por la fe, y luego con el movimiento de los anabaptistas o rebautizadores. A los que hoy se les llamar\u00eda extremistas. Que as\u00ed se llama a los genuinos revolucionarios, a los refundidores, a los de la acci\u00f3n directa, en rigor, anarquistas. \u00bfLo otro? Lo otro ser\u00e1 m\u00e1s sensato y m\u00e1s hacedero \u2014yo creo que lo es\u2014, pero no es revoluci\u00f3n.\r\n\r\nY me he encontrado con que el fondo de la agitaci\u00f3n que hoy sacude las entra\u00f1as del pueblo espa\u00f1ol, que no est\u00e1 constituido por alistados en los Comit\u00e9s de los partidos pol\u00edticos, se refleja en el fuego dial\u00e9ctico de la U. G. T. y de la \u0421 N. \u0422. fermentada y movida por la F. A. I.; en la lucha entre el reformismo de la legislaci\u00f3n social de Estado y el refundicionismo de los llamados extremistas. Y tambi\u00e9n apol\u00edticos, aunque sean tan pol\u00edticos como los otros. Que tambi\u00e9n el ate\u00edsmo llega a constituirse en confesi\u00f3n religiosa.\r\n\r\n\u00bfLa otra revoluci\u00f3n, la de voz y voto? \u00a1Bah! Bien est\u00e1 el divorcio y el cementerio civil y todo ese conjunto de medidas \u2014algunas lit\u00fargicas\u2014 que llaman laicismo, pero todo eso no le cala al hombre de pueblo. A lo sumo les da la vuelta, como se le da a un calcet\u00edn, a sus viejas supersticiones y cambia un culto por otro. Cambia de caverna, pero la nueva est\u00e1 tan a oscuras como la antigua. Aunque en la de Altamira se ha instalado la luz el\u00e9ctrica.\r\n\r\nMe he llegado ac\u00e1, a esta vieja ciudad universitaria y a la vez rural, y me he enterado de c\u00f3mo ha respondido la histeria catastr\u00f3fica de este pueblo de pastores, de ganaderos. Y me he enterado mejor de la palpitaci\u00f3n que recorre los campos castellanos, extreme\u00f1os y andaluces. En los que los partidos constitucionalmente revolucionarios, de los que se empe\u00f1an en hacernos creer que la inolvidable y gloriosa jornada del 14 de abril fue una revoluci\u00f3n, tratan de ir implantando sus matriculaciones de partido y alistando a los hombres de pueblo, del pueblo. Que con su nativa cazurrer\u00eda se apuntan y desapuntan en uno u otro partido \u2014les da igual\u2014, pues apenas si se percatan, \u00a1naturalmente!, de sus diferencias. \u00bfProcedimiento de alistamiento? M\u00faltasele a \u00e9ste o el otro alguacilillo de caciquismo, a \u00e9ste o el otro concejal: acude en queja y se le levanta la multa a cambio de que se aliste en el partido que el pretorcillo multador representa. Y as\u00ed se descuaja el viejo caciquismo para implantar el nuevo. Porque hay que desviejar.\r\n\r\n\u00a1Desviejar! Viejo t\u00e9rmino de ganader\u00eda, hoy muy al pelo. Desviejar no es propiamente renovar, que no siempre es nuevo lo mozo; que le hay muy antiguo. \u00bfRenovaci\u00f3n? En cierto sentido; el de desenchufar a unos para enchufar a otros. Las pretendidas revoluciones \u00e9stas, que no son de fondo, red\u00facense a sustituci\u00f3n de personas. Ved las jubilaciones. Cierto, hay que renovar, sanear y podar las Corporaciones p\u00fablicas, cortar ramas secas y ayescadas, pero lo capital es hacer huecos, vacantes para los brotes recientes. Hay que \u201cproducir vacantes\u201d \u2014\u00a1qu\u00e9 frase!\u2014 para que las consuman los que vienen llegando. Y al ser as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da que se produzcan por uno u otro motivo, con uno u otro pretexto? Estas revoluciones acaban en \u201cqu\u00edtate para que me ponga\u201d. Es lo inevitable, lo natural, lo humano, a\u00fan mejor: lo zool\u00f3gico, lo animal. Su justificaci\u00f3n es biol\u00f3gica y gran locura busc\u00e1rsela ideol\u00f3gica, jur\u00eddica, espiritual. No se hable, pues, de justicia cuando se trate de necesidad, de fatalidad vital, econ\u00f3mica. Condenar ese proceso \u2014progreso, si se quiere\u2014 es condenar un terremoto, un cicl\u00f3n, un aluvi\u00f3n.\r\n\r\n\u00bfPero por qu\u00e9, Dios m\u00edo, habr\u00e1 quienes se encabritan cuando se les echa en careta \u2014y no a reproche\u2014 los verdaderos resortes, naturales, zool\u00f3gicos, biol\u00f3gicos, de la conducta que tratan de enmascarar idealiz\u00e1ndola con artificiosas doctrinas? \u00bfPor qu\u00e9 se revuelven airados si se les dice que para satisfacer la natural\u00edsima gana perseguidora no hay que inventar ofensas y peligros que se dicen sufrir? \u00bfQue es t\u00e1ctica de lucha pol\u00edtica provocar provocaciones o fingirlas?\r\n\r\nPor lo dem\u00e1s, a un hombre comprensivo, que se d\u00e9 cuenta de las ineludibles fatalidades de la vida social, no deben indignarle, aunque le molesten, los ahullidos. El ahullido es no s\u00f3lo natural, sinceramente sentido, si no justificable y hasta noble y cordial. No es hip\u00f3crita. Las manadas de lobos, libres, independientes, ahullan, sea por lo que sea. Lo triste es el ladrido de las jaur\u00edas de perros, tras de los que est\u00e1 el amo, el cazador, o de los mastines a que azuza el rabad\u00e1n en contra de los lobos sin amo. Y suele ladrarse por hartazgo, de agradecimiento estomacal. La domesticidad le ha ense\u00f1ado al perro a olvidar el ahullido y aprender el ladrido. El perro ladra por disciplina. Sus ladridos son \u201cvivas\u201d o \u201cmueras\u201d de ordenanza.","rendered":"<h1 id=\"heading_id_116\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc2718_1073207092\"><\/a><strong>1932<\/strong><\/h1>\n<h2 id=\"heading_id_117\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc2720_1073207092\"><\/a><strong>Geometr\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_118\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc13236_1800461024\"><\/a><em>Heraldo de Arag\u00f3n<\/em><em> (<\/em><em>Zaragoza<\/em><em>), <\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>enero<\/em><em> de 193<\/em><em>2<\/em><\/h3>\n<p>Si se le pone a un sujeto en un terreno bien llano con los ojos vendados y se le dice que marche en l\u00ednea recta, discurre una muy amplia curva o hacia la derecha o hacia la izquierda, siempre el mismo sujeto al mismo lado. A los que tiran, inconcientemente, a la derecha se les llama dextr\u00f3giros, y a los que tiran a la izquierda, lev\u00f3giros, t\u00e9rminos tomados de la qu\u00edmica. Como tambi\u00e9n cuando, de ojos cerrados le va cogiendo a uno el sue\u00f1o, se le coge a \u00e9l ya recost\u00e1ndose del lado del coraz\u00f3n, la izquierda, ya del lado del h\u00edgado, la derecha, y muy pocos, que luego suelen ronzar, cara arriba. \u00bfDepender\u00e1 esto de lo que los antiguos m\u00e9dicos \u2014f\u00edsicos se dec\u00edan a s\u00ed mismos\u2014 llamaban humores o temperamentos? Sangu\u00edneo, bilioso, melanc\u00f3lico y flem\u00e1tico seg\u00fan Galeno. En todo caso, lo de tirar a la izquierda o a la derecha nada tiene que ver con la geometr\u00eda sino con la fisiolog\u00eda o si se quiere con la humor\u00edstica. Y tal vez con la peculiaridad de los zurdos y de los maniegos o ambidextros como por otro nombre se les llama.<\/p>\n<p>En geometr\u00eda pura, que es raz\u00f3n, que es matem\u00e1tica, que es ideolog\u00eda, no hay derecha ni izquierda, como no hay arriba ni abajo, delante ni detr\u00e1s: No hay ni puede haber ideolog\u00eda lev\u00f3gira, izquierdista, ni dextr\u00f3gira, derechista. Y adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1l es la izquierda o la derecha de un objeto? Es como cuando se habla del sentido del rel\u00f3. Tal como le miramos va a la derecha desde las 9 a las 3, luego, desde las 3 a las 9, a la izquierda. Pero mir\u00e1ndole del otro lado la cosa cambia. Como en el mapa en que se dice que el Norte est\u00e1 hacia arriba, el Sur hacia abajo, el Este a la derecha y el Oeste a la izquierda. Lo que viene de la mala costumbre de no ense\u00f1ar a los ni\u00f1os geograf\u00eda en mapas horizontales y mudos.<\/p>\n<p>Trasl\u00e1dese todo esto a la pol\u00edtica y se ver\u00e1 que no es matem\u00e1tico, que no es ideol\u00f3gico, que no es racional hablar de programas de izquierda y de derecha. Como es otra irracionalidad decir de m\u00e1s avanzado o m\u00e1s retrogrado. \u00bfPor qu\u00e9 la izquierda ha de ser m\u00e1s avanzada que la derecha? Todo eso es temperamental o humor\u00edstico, tal como ser optimista o pesimista. Y esos temperamentos pol\u00edticos se manifiestan cuando se le vendan a un sujeto los ojos o cuando los cierra al ir a dormirse, esto es a no pensar, a lo m\u00e1s a so\u00f1ar.<\/p>\n<p>\u201cNadie entre aqu\u00ed sin saber geometr\u00eda\u201d, dicen que pon\u00edan los plat\u00f3nicos en sus escuelas. Y eso habr\u00e1 que poner en las escuelas de pol\u00edtica. Y as\u00ed a nadie se le ocurrir\u00e1 el desatino de pensar qu\u00e9 es de izquierda y qu\u00e9 es de derecha, si el individualismo \u2014su extremo el anarquismo\u2014 o el socialismo \u2014su extremo el comunismo\u2014, si el federalismo o el unitarismo, si el liberalismo o el democratismo. Y tan absurdo como lo de la izquierda es lo de radical. Otro t\u00e9rmino que no quiere decir nada claro y preciso. Adscribirse al izquierdismo o al derechismo, al radicalismo o al moderantismo es cerrar los ojos y renunciar al discurso racional, geom\u00e9trico.<\/p>\n<p>Triste cosa tener que repetir de vez en cuando estas nociones tan elementales y obvias, pero \u00bfqu\u00e9 se quiere donde se llega a bachiller sin distinguir una hip\u00e9rbola de una par\u00e1bola, y sin saber construir un cuadrado de \u00e1rea triple, qu\u00edntuple, s\u00e9xtuple, etc., de otro, y eso que se le ense\u00f1\u00f3 al aire el teorema de Pit\u00e1goras? Y sin noci\u00f3n clara de la l\u00ednea recta, indefinible como es indemostrable el postulado de Euclides.<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 peligroso es discutir de pol\u00edtica en dial\u00e9ctica geom\u00e9trica, matem\u00e1tica racional! Desde joven cobr\u00e9 la habilidad de leer y escribir de abajo arriba, o sea con las letras vueltas en tal sentido, y tambi\u00e9n de leer y escribir al trav\u00e9s \u2014lo que los ingleses llaman <em>mirrorwriting<\/em>\u2014 como escriben los lit\u00f3grafos o como para que pueda leerse al trasluz. Esto me ha ense\u00f1ado a mirar las cosas de todos lados, en cualquier posici\u00f3n y a percatarme de que b, d, p, q, son, geom\u00e9tricamente, la misma letra y sus diferencias s\u00f3lo de posici\u00f3n; basta hacerla de alambre y ponerla en una u otra postura. Pero esto resulta una habilidad desdichada cuando hay que tratar con gentes que no ven as\u00ed, en pura geometr\u00eda. Como es otra habilidad desdichada la de llegar en fuerza del estudio del lenguaje, de filolog\u00eda, a escribir con precisi\u00f3n, porque \u00e9sta, la precisi\u00f3n, suele resultarle al lector perezoso, oscuridad. \u00bfEst\u00e1 claro? Por lo cual no estar\u00eda de m\u00e1s que nuestra juventud se dedicara un poco m\u00e1s y mejor a estudiar geometr\u00eda y filolog\u00eda para no caer en los camelos pol\u00edticos del izquierdismo, el derechismo, el radicalismo, el reaccionarismo y otras vaciedades por el estilo para uso de durmientes.<\/p>\n<p class=\"right\">Madrid, diciembre de 1931.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gredos.usal.es\/bitstream\/handle\/10366\/101586\/CMU_9-191.pdf\">Ver art\u00edculo publicado (pdf)<\/a><\/p>\n<h2 id=\"heading_id_119\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9302_326747388\"><\/a><strong>Al lector an\u00f3nimo y solitario<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_120\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22553_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Tiene usted raz\u00f3n, mucha raz\u00f3n, en lo que me dice usted en su an\u00f3nimo, desconocido lector; \u00e9se como otros comentarios lo escrib\u00ed para usted, expresamente para usted, hombre de su casa y no de la calle, solitario y no miembro de una muchedumbre de reuni\u00f3n p\u00fablica. S\u00ed, tiene usted raz\u00f3n; a las veces quiero hacer de esto no tribuna, no p\u00falpito, sino gabinetes de confidencias, confesionario. \u00bfMon\u00f3logos? \u00a1Ah!, no, sino di\u00e1logos, di\u00e1logos con lectores como usted, pues oigo en m\u00ed, dentro de m\u00ed, como usted me responde \u2014no s\u00f3lo me contesta\u2014 y me corresponde. \u00a1Nos conocemos tan bien!\u2026<\/p>\n<p>Cuando ha empezado a difundirse eso del radio, he pensado alguna vez en poder utilizarlo para dirigirme, no a una masa, no a un mont\u00f3n de unos miles de personas formando lo que se llama un p\u00fablico, sino a cada uno de ellos, tomado separadamente, en su hogar, aislado de los otros y libre del sentimiento reba\u00f1ego de la muchedumbre. Es decir, no en un mit\u00edn. (Y entre par\u00e9ntesis he de decirle que un amigo m\u00edo, rimador de sonetos, propone que el vocablo ingl\u00e9s \u201cmeeting\u201d lo demos por \u201cmetingue\u201d, que tiene la ventaja de rimar con pringue y con potingue, sin contar extingue). Seguro de que as\u00ed har\u00eda m\u00e1s y mejor opini\u00f3n o conciencia p\u00fablica.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9, s\u00ed, lo s\u00e9, s\u00e9 que se toma muchas veces por neutro al ciudadano solitario, al hombre de su casa, que con actos oscuros, cotidianos, contribuye al curso de la historia. Y s\u00e9 cu\u00e1n lejos de la neutralidad se halla esa solitariedad. Basta recordar aquellas maravillosas elecciones municipales del 12 de abril, que tanto sorprendieron a los que no creen m\u00e1s que en el hombre bullanguero de la calle, en el hombre muchedumbroso. Y s\u00e9 que esos hombres desconocidos son los que nos han tra\u00eddo el cambio. \u00bfY ahora? Fue despu\u00e9s proclamada y aclamada la Rep\u00fablica; pero muy luego se acall\u00f3 el clamor, y hoy lo que se oye es cierto reclamo de una Dios sabr\u00e1 qu\u00e9 revoluci\u00f3n, pues no lo saben los que la declaman. Y con ustedes, los solitarios, nadie apenas cuenta. Nadie cuenta con su solitariedad, que no es precisamente soledad, pues no es la soledad del desierto la solitariedad de un monasterio, de un convento de \u201cmonachos\u201d, monjes o solitarios. \u00bfY no tiene Espa\u00f1a mucho de un monasterio laico?<\/p>\n<p>Tiene usted tambi\u00e9n raz\u00f3n en lo que me dice comentando lo que me dice comentando lo que dije en M\u00e1laga acerca de la comuni\u00f3n de los h\u00e9roes en la historia perdurable en comparaci\u00f3n con el dogma cat\u00f3lico romano de la comuni\u00f3n de los santos en la vida perdurable. Hay en la historia que se hace en el tiempo, pero queda hecha en la eternidad de la idea, una comuni\u00f3n de los h\u00e9roes, los m\u00e1s de los cuales son an\u00f3nimos y desconocidos. Hablaba yo en M\u00e1laga de Torrijos, y dec\u00eda que vivi\u00f3 y obr\u00f3 en una tradici\u00f3n, en la tradici\u00f3n liberal, constitucional, que viene desde los Comuneros de Villalar hasta los conjurados de Jaca; desde Padilla, Bravo y Maldonado hasta Gal\u00e1n y Garc\u00eda Hern\u00e1ndez, y pude haber a\u00f1adido que as\u00ed como el fusilamiento de Torrijos por orden de Fernando VII contribuy\u00f3 a determinar el cambio pol\u00edtico ocurrido a la muerte del d\u00e9spota, as\u00ed el fusilamiento de los de Jaca por orden del biznieto suyo fue lo que m\u00e1s contribuy\u00f3 a la ca\u00edda de \u00e9ste. Y as\u00ed como hay una comuni\u00f3n de los h\u00e9roes, los m\u00e1s an\u00f3nimos, en la historia ya hecha y eternizada, hay una comuni\u00f3n de los solitarios, de los ciudadanos de su casa, en la historia que se est\u00e1 haciendo, que se est\u00e1 eternizando.<\/p>\n<p>Ha sido, se\u00f1or m\u00edo, mi fe \u2014mi fe y mi esperanza\u2014 en esa comunidad silenciosa y desparramada de ciudadanos solitarios que no forman partido, que no se matriculan o enmadrigueran en ning\u00fan Comit\u00e9, lo que me ha hecho prever con claridad el curso que habr\u00eda de tomar nuestra historia espa\u00f1ola. Es lo que en el destierro fronterizo me hac\u00eda confiar en la eficacia de las voces que daba, pues no eran murallas rocosas de Jeric\u00f3 lo que hab\u00eda que abatir, sino bambalinas de papel de una Corte desmantelada. Confi\u00e9 en la mocedad estudiantil, en la juventud escolar; confi\u00e9 en los hombres que, como usted, mi desconocido lector, no se apuntan en ning\u00fan partido, pero no por eso se escabullen de la historia. Y tienen justicia los que aseguran que ellos nos han tra\u00eddo esto.<\/p>\n<p>Usted, se\u00f1or m\u00edo, y los hombres como usted que me rinden la confianza de o\u00edrme cuando dialogo conmigo mismo, no me han pedido nunca que les recomiende para cargo alguno, no me piden sino con su atento silencio, con su silenciosa atenci\u00f3n \u2014disp\u00e9nseme el giro\u2014 que les ayude a rumiar la historia que nos va quedando. Y s\u00e9 que me perdonar\u00e1 que insista tanto en esto de la historia, que es mi estribillo favorito.<\/p>\n<p>Profesor de historia e historiador fue aquel inolvidable Emilio Castelar, cuya frente bronc\u00ednea suelo ver brillar al sol de Castilla cuando paso por el paseo de la Castellana, y veo erguida su diestra en adem\u00e1n m\u00e1s prof\u00e9tico que oratorio, aquel rep\u00fablico del 3 de enero de 1874, el que luego, en la Restauraci\u00f3n, formul\u00f3 elposibilismo que es el historicismo, y con ello prepar\u00f3 al pueblo espa\u00f1ol para el \u00faltimo cambio de postura constitucional.<\/p>\n<p>\u00bfDerecha? \u00bfIzquierda? S\u00e9 que usted, mi desconocido lector solitario, no es ni diestro ni zurdo, sino maniego. Y s\u00e9 que usted no busca programas, sino informaciones. Y que le ayuden a sentirse y consentirse en Espa\u00f1a.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_121\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9304_326747388\"><\/a><strong>D\u00eda de reyes, d\u00eda de magos<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_122\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22555_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>El 6 de enero, d\u00eda de reyes. Pero en rigor no es as\u00ed, sino d\u00eda de magos. La Iglesia cat\u00f3lica romana celebra la festividad de la epifan\u00eda, de la aparici\u00f3n o mostraci\u00f3n del ni\u00f1o Jes\u00fas, aun no rey \u2014no lo fue hasta su muerte en cruz\u2014, a los magos. Magos y no reyes les llama el Evangelio. Los magos no eran, por ello s\u00f3lo, reyes. Mas \u00bfpor qu\u00e9 la leyenda, la tradici\u00f3n popular ha hecho de los tres magos de Oriente tres reyes y el uno negro? Porque el mago, sacerdote, era un rey de la palabra, pues con ella reg\u00eda a los hombres y hasta las cosas.<\/p>\n<p>La magia, el conjuro, era el poder creador y curador, restaurador, de la palabra. La palabra hac\u00eda cosas. Y de la magia, el lenguaje creador, naci\u00f3 la religi\u00f3n. (V\u00e9ase la teor\u00eda de Pierre Janet sobre el origen del lenguaje.) El centuri\u00f3n del Evangelio, cuando va en Capernaum a decirle a Jes\u00fas que le cure a un su criado, y Jes\u00fas le dice que ir\u00e1 y le sanar\u00e1, aquel le responde que no es digno de que entre bajo su techado, sino que basta que diga una palabra para sanarle, pues \u201csoy hombre bajo autoridad \u2014a\u00f1ade\u2014, y tengo bajo de m\u00ed soldados, y digo a \u00e9ste: \u00a1Ve!, y va, y al otro: \u00a1Ven!, y viene, y a mi siervo: \u00a1Haz esto!, y lo hace\u201d. Y el Cristo se maravill\u00f3 de la fe que en la magia, en el poder misterioso de la palabra, ten\u00eda el centuri\u00f3n. Y el Cristo mismo se nos aparece como un mago que rige s\u00f3lo con la magia de su palabra. Con un: \u201c\u00a1L\u00e1zaro, ac\u00e1, afuera!\u201d se cuenta que le sac\u00f3 de la tumba en que yac\u00eda muerto. Y su Padre, el Dios cristiano, se dice que con una m\u00e1gica frase: \u201c\u00a1Sea la luz!\u201d, hizo la luz, pues decir es hacer. Y dijo tambi\u00e9n: \u201cHagamos al hombre\u201d\u2026 as\u00ed, en conversaci\u00f3n consigo mismo, en di\u00e1logo, pues conversaci\u00f3n, di\u00e1logo \u2014y di\u00e1logo dial\u00e9ctico\u2014, es la historia humana que el Se\u00f1or discurre. \u00bfEs, pues, extra\u00f1o que de los magos, magos de la palabra, se hiciera reyes, reyes de las cosas? Pero el mago no era propiamente un rey, en el bajo sentido pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El rey, por otra parte, pod\u00eda ser un mago. En nombre del rey se ordenaba la ciudad; de real orden. La palabra real era un conjuro. Y conjuro es cosa de magia. Ese conjuro que sigue rigiendo como medio y como remedio curativo en nuestros campos. Y es curioso que la voz popular \u201cmego\u201d \u2014muy usada en gallego: \u201cmeigo\u201d\u2014, blando, suave, apacible, tanto puede provenir de \u201cmagicus\u201d, como se supone, como de \u201cmedicus\u201d. O de las dos. La magia es la medicina y a la vez la religi\u00f3n popular campesina, la de conjuros, ensalmos y encantamientos.<\/p>\n<p>La fiesta popular de reyes no es, pues, una fiesta especialmente mon\u00e1rquica, sino m\u00e1gica. El aguinaldo es un presente m\u00e1gico, de conjuro. Y los que iban a esperar a los reyes, a los magos, iban a esperar salud, sanidad. Jes\u00fas, el mago galileo, adorado de ni\u00f1o en Bel\u00e9n por los magos, se hizo, por su muerte en cruz, Cristo rey.<\/p>\n<p>\u00bfY ahora? Todo sigue igual; la leyenda se anuda. La Rep\u00fablica aparece tan m\u00e1gica como la realeza. Y hay quienes de ella aguardan aguinaldos. \u00bfQu\u00e9 les echar\u00e1 en los zapatitos nuevos? \u00bfO es que a la magia, al conjuro, al fetichismo o hechicer\u00eda \u2014pues \u201cfetiche\u201d es voz que tomamos del franc\u00e9s, y \u00e9ste a su vez la tom\u00f3 del portugu\u00e9s \u201cfeiti\u00e7o\u201d, pareja a nuestro \u201chechizo\u201d\u2014 mon\u00e1rquicos, no han sucedido acaso la magia, el conjuro, la hechicer\u00eda y fetichismo republicanos? La festividad tradicional del d\u00eda de magos, de la epifan\u00eda de la palabra redentora, resulta, por lo tanto, tan republicana como mon\u00e1rquica. Es la festividad del poder m\u00e1gico, milagroso, de la palabra, de la aparici\u00f3n del verbo. Y si no, no hay sino observar el poder\u00edo m\u00e1gico, hechiceril, que muchoa atribuyen al nombre de Rep\u00fablica, nombre de ensalmo y encantamiento, y todo el fetichismo que de esta atribuci\u00f3n m\u00edstica y m\u00edtica deriva.<\/p>\n<p>Uno quisiera que ese poder m\u00e1gico, de conjuro, ensalmo y encantamiento, de hechicer\u00eda patria, se atribuyese, no al nombre de monarqu\u00eda o de rey, ni al de rep\u00fablica, que son comunes, sino al santo nombre de Espa\u00f1a, que es propio. Porque ha habido y aun hay muchos reyes y muchas rep\u00fablicas; pero no ha habido ni hay m\u00e1s que una sola Espa\u00f1a. Y es de leer en la <em>Estoria de Espanna<\/em> que mand\u00f3 componer el rey Alfonso el Sabio y se continu\u00f3 bajo su hijo Sancho IV en 1289, aquel loor de nuestra Espa\u00f1a, la de aquel entonces y la de otros entonces, \u201csegura e bastida de castiellos\u2026, engennosa, atrevuda e mucho esfor\u00e7ada en lid\u2026, affincada en estudio, palaciana en palabras\u201d\u2026 Y acaba: \u201cAy, Espanna, non a lengua ni engenno que pueda contar tu bien.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se trastorn\u00f3 aquella lengua palaciana, enga\u00f1osa \u2014restauremos la vieja palabra que dej\u00f3 caer luego el ingenio cultilatiniparlante\u2014 mega o m\u00e1gica de tiempos del rey mago Alfonso X, el que hizo ordenar las <em>Partidas<\/em>, aquella lengua del XIII que enton\u00f3 tales loores al nombre conjurador y encantador y ensalmador de Espa\u00f1a?<\/p>\n<p>Alfonso el Sabio sigue, como rey, rigiendo a Espa\u00f1a, porque fue un mago que nos dej\u00f3 obras de palabra creadora y recreadora, sanadora y restauradora. Que s\u00f3lo la obra m\u00e1gica, milagrera, de la palabra \u2014ra\u00edz de la cosa\u2014 resiste al embate de los siglos. Y esa obra m\u00e1gica, milagrera, se debe al conjuro, al ensalmo, al encanto de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>D\u00eda de magos; d\u00eda de reyes.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_123\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22557_1986339544\"><\/a><strong>Sobre el manifiesto episcopal<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_124\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22559_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 10 de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>El documento que han dirigido a los fieles cat\u00f3licos espa\u00f1oles los obispos de Espa\u00f1a lo es muy detenidamente pensado y redactado con singular ecuanimidad. Y tienen, sin duda, justicia los obispos cuando protestan contra las limitaciones que se ponen a las Asociaciones religiosas y al derecho de manifestarse los fieles en procesiones religiosas, a la libertad de ense\u00f1anza, a que se pueda subvencionar a toda Asociaci\u00f3n excepto a las religiosas, y otras protestas as\u00ed. Como la de que con el hip\u00f3crita pretexto del cuarto voto de los jesuitas \u2014\u201den lo que tenga de realidad\u201d dice muy bien el episcopado\u2014 se pretenda disolver la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, la creaci\u00f3n espa\u00f1ola m\u00e1s universal, y sea cual fuere el juicio que ella nos merezca y sin reunir siquiera los argumentos jur\u00eddicos que para disolverla reunieron los consejeros del piados\u00edsimo rey Carlos III, consejeros que eran todo menos sectarios.<\/p>\n<p>El manifiesto episcopal es algo sereno, respetuoso y grave. Y con \u00e9l inician sus firmantes una \u201cmisi\u00f3n\u201d que es muy otra cosa que aquella \u201ccruzada\u201d \u2014\u00a1t\u00e9rmino agorero!\u2014 que preconiz\u00f3 este mismo episcopado en aquel otro \u2014lamentable\u2014 documento con que se abri\u00f3, a est\u00edmulo de D. Alfonso, la llamada Gran Campa\u00f1a Social, que \u00e9l mismo tuvo que atajar. El cambio de los tiempos les ha ense\u00f1ado a los prelados de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana de Espa\u00f1a a ver m\u00e1s claro, aunque no del todo.<\/p>\n<p>La equivocaci\u00f3n del episcopado al dirigirse a \u201cla conciencia cristiana del pa\u00eds\u201d estriba, en efecto, en no darse entera cuenta del estado de esta conciencia. Que a la Iglesia Cat\u00f3lica Romana pertenezca \u201cla mayor\u00eda de los espa\u00f1oles\u201d es una afirmaci\u00f3n tan insustancial como la de decir que en tal d\u00eda Espa\u00f1a dej\u00f3 de ser cat\u00f3lica. Porque no es l\u00edcito contar, para este recuento \u2014casi apernamiento\u2014 de conciencias, como fieles a todos los bautizados bajo la fe del lit\u00fargico \u201c\u00a1volo!\u201d del padrino. Cat\u00f3licos de nacimiento, como republicanos de nacimiento \u2014o de toda la vida\u2014, no son m\u00e1s que inconcientes cuando no se han hecho luego ellos un credo. Lo que ha producido la situaci\u00f3n congojosa y apurada en que hoy se encuentra el catolicismo ortodoxo oficial de Espa\u00f1a es que sus directores no se daban cuenta de su fuerza \u2014o mejor, de su debilidad\u2014 y proced\u00edan a base de esa equivocaci\u00f3n. Y ahora comprender\u00e1n todo lo desatinado que fue desatarse contra el liberalismo \u2014que era pecado\u2014 cuando es en este pecado, en el del liberalismo, en el que tendr\u00e1n que buscar su principal apoyo de la parte de fuera.<\/p>\n<p>Hay, por otra parte, en ese documento un p\u00e1rrafo muy significativo, y es aquel que dice: \u201cNi faltan hombres poco avisados que creen resuelta la crisis religiosa, pensando que con preceptos legales se ha amortizado a Dios y a la Religi\u00f3n en la vida espa\u00f1ola, y declarando que el catolicismo les es simplemente indiferente.\u201d Porque, en efecto, ning\u00fan espa\u00f1ol con sentido hist\u00f3rico \u2014es decir, avisado\u2014 puede decir que le sea indiferente el catolicismo, sentencia tan insustancial, y a la vez insincera, como la de declarar que una naci\u00f3n deje de ser cat\u00f3lica por virtud de un sufragio.<\/p>\n<p>A este comentador, por su parte, no le es indiferente ni el catolicismo ni ning\u00fan otro credo religioso, anti-religioso, cient\u00edfico, art\u00edstico o pol\u00edtico. Y si de algo se ha preocupado uno es de escudri\u00f1ar cu\u00e1l sea el verdadero sentimiento religioso espa\u00f1ol. Y le sorprende con qu\u00e9 descuidada ligereza se ponen los unos a declarar que el pueblo espa\u00f1ol ni es creyente ni siquiera religioso \u2014que se puede serlo sin apenas creencias\u2014 y los otros a declarar lo contrario. \u00a1So\u2026 soci\u00f3logos!<\/p>\n<p>Llegan d\u00edas de prueba y de depuraci\u00f3n acaso, para la Iglesia Cat\u00f3lica Romana de Espa\u00f1a, d\u00edas en que tendr\u00e1 que renunciar a insensatas \u201ccruzadas\u201d para dedicarse a su \u201cmisi\u00f3n\u201d propia, que es, en su m\u00e1xima parte, obra de espa\u00f1olidad. Y los que sentimos la religiosidad espa\u00f1ola, sean cuales fueren nuestras \u00edntimas creencias o descreencias, no podemos menos que consentir en esa obra de confortamiento de la unidad patria. Que lo de unidad cat\u00f3lica, esto es: universal, tiene un sentido m\u00e1s hondo que el que le da la ortodoxia romana. Ni depende de un credo dogm\u00e1tico ortodoxo. Hasta los dudadores profesionales \u2014avistando a las veces la desesperanza, y hasta la desesperaci\u00f3n\u2014 ponemos sobra toda duda y sobre toda negaci\u00f3n la necesidad espiritual de una unidad de anhelo, que querer a Dios sobre todas las cosas es querer Dios sobre todo. Y otro d\u00eda os comentar\u00e9 este nuevo lema: \u201cSomnia Dei per hispanos\u201d. Que tambi\u00e9n es sue\u00f1o la vida eterna.<\/p>\n<p>Y en cuanto a los jesuitas, su error \u2014\u00a1uno de tantos!\u2014 ha sido el de creerse, fi\u00e1ndose de la leyenda que les han hecho sus poco avisados adversarios sistem\u00e1ticos, con una fuerza y arraigo de que carecen. \u201c\u00bfJesuita y se ahorca? \u00a1Su cuenta le tendr\u00e1!\u201d \u2014dec\u00edan los otros ingenuos hermanitos \u2014los del tri\u00e1ngulo\u2014, y con ello los ingenuos jesuitas se dieron a ahorcarse creyendo que les tra\u00eda cuenta. Aquel folleto que en propia defensa publicaron y que comentamos en estas mismas columnas prueba cu\u00e1n equivocados se hallan respecto a su cr\u00e9dito, a su influencia y a su obra los sucesores \u2014degenerados\u2014 de aquellos dos m\u00e1ximos esp\u00edritus vascos que fueron \u00cd\u00f1igo de Loyola y Francisco Xavier. Los de hoy apenas si cuentan algo en la cultura espa\u00f1ola. Es la persecuci\u00f3n con que se les amenaza \u2014otra in\u00fatil y absurda ley de Defensa de la Rep\u00fablica\u2014 lo que les empieza a dar alguna importancia.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_125\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9306_326747388\"><\/a><strong>\u201c<\/strong><strong>Somnia Dei per hispanos\u201d<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_126\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22561_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>En aquel tan sugestivo libro <em>The autocrat of the breakfast table<\/em> (El aut\u00f3crata de la mesa redonda) \u2014\u00a1y qu\u00e9 extra\u00f1o que no se haya traducido ya!\u2014 le hac\u00eda decir su autor, Oliver Wendell Holmes, al monopolizador conversacionista, esto: \u201cNo supondr\u00e1 usted que las observaciones que hago en esta mesa son como otros tantos sellos de correo, cada uno de los cuales s\u00f3lo se usa una vez. Y si supone as\u00ed, se equivoca. Tiene que ser un pobre hombre el que no se repita a s\u00ed mismo a menudo. \u00a1Imag\u00ednese al autor de aquella excelente pieza de consejo: \u00a1Con\u00f3cete a ti mismo!, sin volver a aludir a ese sentimiento durante todo el curso de una prolongada existencia\u2026! Porque las verdades que un hombre lleva consigo son sus herramientas; \u00bfy cree usted que un carpintero no tenga que usar el mismo cepillom\u00e1s que una vez para cepillar una tabla nudosa o tenga que colgar su martillo, despu\u00e9s que ha metido su primer clavo? Jam\u00e1s repetir\u00e9 una conversaci\u00f3n; pero una idea, a menudo. Usar\u00e9 de los mismos tipos cuando me plazca; pero no, de ordinario, de la misma estereotipia. Un pensamiento es muchas veces original aunque lo haya expresado uno cien veces. Se le ha ocurrido por nuevo camino, por un nuevo y expreso curso de asociaciones.\u201d Y adem\u00e1s, a\u00f1ado yo, es en vano que esquivemos repetir ciertas nociones cuando ellas, como ciertos manjares, nos repiten dej\u00e1ndonos su dejo en el paladar del pensamiento. Y sobre todo, cuando se repite la pregunta hay que repetir la respuesta. As\u00ed ahora.<\/p>\n<p>Pues me escribe uno de esos mozos de vanguardia sin peso de hisoria, que, forasteros en dondequiera, tiran tan s\u00f3lo a arrasarlo todo a su propio vac\u00edo rasero \u2014\u00a1claro que de boquilla!\u2014, que la Rep\u00fablica debe ir a paso de carga, y yo le respondo \u2014a \u00e9l, \u00a1irresponsable!\u2014 que no, sino a paso de trilla. \u00a1Aunque despu\u00e9s se pongan a pegar fuego a las parvas! \u00a1Es tan entretenido!<\/p>\n<p>Invoca, \u00a1claro!, la revoluci\u00f3n. \u00a1Y dale con ella! Pero yo le pregunto qu\u00e9 quisicosa es \u00e9sa de la revoluci\u00f3n que tanto traen en boca. \u00bfEs revolverlo todo? \u00bfEs volver la tortilla? \u00bfO es lo que llaman en astronom\u00eda revoluci\u00f3n, la de los planetas en torno del Sol, la de los sat\u00e9lites en torno de un planeta? En un reloj de bolsillo el segundero va m\u00e1s de prisa que el minutero, y \u00e9ste m\u00e1s que el horario; pero todos vuelven al mismo punto, cumplen su revoluci\u00f3n, y\u2026 vuelta a empezar.<\/p>\n<p>\u00bfA paso de carga? \u00bfA cargar sobre qu\u00e9? Ni \u00e9l, mi corresponsal el mozo de vanguardia, lo sabe. Es que se encuentra en un estado de \u00e1nimo que podr\u00edamos llamar catastr\u00f3fico, en un tenor revolucionario que no es pol\u00edtico, o sea civil, ni \u00e9tico, o sea moral, ni menos religioso, sino est\u00e9tico; es que sufre de lo que se dir\u00eda aced\u00eda seglar \u2014correspondiente a la aced\u00eda claustral, que tanto torturaba a los ascetas\u2014 de tedio civil, o, en una palabra, de aburrimiento. Es el mismo triste estado de \u00e1nimo que lleva a tantos a las corridas de toros no m\u00e1s que en acecho de lo que llaman hule. \u201c\u00a1As\u00ed no se puede vivir; aqu\u00ed no pasa nada!\u201d \u2014dec\u00edame uno de esos mocetes. Y es lo que les llev\u00f3 a quemar conventos a mozalbetes que ninguna enemiga abrigaban contra sus frailes. Una enfermedad del mag\u00edn; un efecto de la leyenda cinematogr\u00e1fica de la actualidad. Y en el fondo, una falta de formaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s de esos chicos y grandes que hablan de la revoluci\u00f3n que est\u00e1 por hacerse en Espa\u00f1a no saben de lo que se trata. Es aquello de \u201ccuando venga la gorda&#8230;\u201d Prim hablaba de destruir en medio del estruendo \u2014as\u00ed\u2014 todo lo existente, y apenas s\u00ed qued\u00f3 el estruendo. \u201cSe fue para siempre la raza esp\u00farea de los Borbones\u201d, dec\u00edan; pero en Cartagena \u2014que est\u00e1 en la misma costa que Sagunto\u2014 prepararon los cantonales su vuelta restauradora. Y segunderos, minuteros y horarios se pusieron a dar las horas al paso del Sol, que no se sale del suyo.<\/p>\n<p>Y es por esto por lo que vengo insistiendo y volviendo a insistir en que se cr\u00ede a la generaci\u00f3n nueva en el hondo sentimiento de la historia patria, en el arregosto de la tarea cotidiana, en el consentimiento del lazo que nos une con los que nos han hecho espa\u00f1oles. Porque aqu\u00ed la historia es historia espa\u00f1ola, y Espa\u00f1a es su propia historia, su obra. \u201cGesta Dei per francos\u201d, los gestos; es decir: las acciones o haza\u00f1as de Dios por medio de los francos \u2014dijeron \u00e9stos\u2014. \u201cSomnia Dei per hispanos\u201d, los sue\u00f1os de Dios por medio de los hispanos \u2014digamos nosotros\u2014. Y \u00e9ste ser\u00e1 el m\u00e1s profundo sentimiento de la patria y de su historia. \u00bfMeta \u00faltima? El gran historiador alem\u00e1n Ranke sol\u00eda decir que cada generaci\u00f3n est\u00e1 en toque inmediato con la Divinidad. Y es que hay como una visi\u00f3n beat\u00edfica civil y mundana, y es la contemplaci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y el goce de la historia que se est\u00e1 haciendo. Hacer historia es comprenderla y gozar de su comprensi\u00f3n. Y hacer historia es hacer patria y es hacer religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y hasta para ponerse a echar mano a un derribo y desescombro, que no es otra cosa una hist\u00f3ricamente inevitable revoluci\u00f3n, se debe ir a ella, no por emociones catastr\u00f3ficas, no por holgorio callejero, sino con la alegr\u00eda del sentido de la responsabilidad hist\u00f3rica. Sentido que nos dice que la verdadera revoluci\u00f3n \u2014dir\u00edase que astron\u00f3mica\u2014, la permanente, va a paso de trilla. Y \u00a1ay del que, arrastrado por la afici\u00f3n catastr\u00f3fica, no va sino a salir del paso!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_127\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9308_326747388\"><\/a><strong>Sobre el Buey Apis<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_128\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22563_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>17<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Her\u00f3doto de Halicarnaso, llamado el padre de la historia \u2014historia para tan fino esc\u00e9ptico val\u00eda por enquesta\u2014, dechado de socarroner\u00eda y agudeza j\u00f3nicas \u2014es decir, de temple liberal\u2014, al narrarnos del loco de Cambises, llega a cuando \u00e9ste, en un ataque de furia racionalista, mat\u00f3 al buey Apis, \u00eddolo viviente para los egipcios, dici\u00e9ndoles: \u201c\u00a1Ah, malas cabezas! \u00bfSemejantes dioses os nacen, de sangre y de carne y a que se hiere con hierro? \u00a1Digno es de los egipcios tal Dios!\u201d Mat\u00f3le, y los sacerdotes lo enterraron a hurtadillas.<\/p>\n<p>Y el socarr\u00f3n de Her\u00f3doto comenta la loca insensatez de Cambises, pues tal estima el burlarse de las cosas y usos religiosos. Y a\u00f1ade el jonio: \u201cPues si alguien propusiese a cualesquiera hombres que eligiesen las mejores costumbres, examin\u00e1ndolas elegir\u00eda cada uno las suyas propias, pues piensan que son las mejores. No es, pues, de creer sino que se volvi\u00f3 loco el hombre que de ello se burla.\u201d Y da luego un caso como prueba de su aserto. \u201cDar\u00edo \u2014dice\u2014, al principio de su mando, llamando a unos griegos presentes les pregunt\u00f3 por cu\u00e1nto querr\u00edan comerse a sus padres fallecidos, y ellos le dijeron que no lo har\u00edan por nada, y despu\u00e9s de esto, llamando a unos indios, por nombre Calat\u00edas, que se comen a sus padres, les pregunt\u00f3 delante de los griegos, y por medio de truchim\u00e1n para que se enterasen de lo dicho, por cu\u00e1nto dinero consentir\u00edan el quemar a fuego a sus padres fallecidos, y ellos, gritando mucho, le mandaron que se callase. As\u00ed va todo esto, y me parece que estuvo atinado P\u00edndaro al decir que el Rey de todo es la costumbre.\u201d \u201cNomos\u201d, la voz griega.<\/p>\n<p>Impiedad para los unos sepultar a los padres en el vientre de los hijos, y ellos los queman; impiedad el quemarlos \u2014la cremaci\u00f3n\u2014 para los que se los comen. Y si el socarr\u00f3n de Her\u00f3doto, que as\u00ed se chanceaba de la locura racionalista de Cambises, viviera hoy en Espa\u00f1a \u2014vivi\u00f3 en la Grecia del siglo V antes de Cristo\u2014, tendr\u00eda no poco que socarrar de las man\u00edas cat\u00f3licas y de las anti-cat\u00f3licas, de las racionalistas y de las anti-racionalistas de partidarios de unos u otros enterramientos.<\/p>\n<p>Porque lo de la cremaci\u00f3n no es, para los m\u00e1s de los que la propugnan, cuesti\u00f3n de higiene, sino de ir contra lo que estiman una superstici\u00f3n cristiana, la de la resurrecci\u00f3n de la carne; es ir contra el sentimiento que llevaba a los antiguos egipcios a momificar sus cad\u00e1veres para conservarlos; contra el culto a la muerte. \u00bfA los antiguos egipcios? \u00bfPor qu\u00e9 se ha embalsamado, casi momificado, y vuelto a embalsamar al cad\u00e1ver de Lenin, y se le expone a la adoraci\u00f3n \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014 de los fieles bolcheviques, sino porque \u00e9stos siguen, qui\u00e9ranlo o no, fieles a la tradici\u00f3n ortodoxa rusa, y esperan, no siempre a sabiendas, la resurrecci\u00f3n carnal del nuevo padrecito de Rusia? Porque esos a quienes el mismo Lenin predic\u00f3 la concepci\u00f3n materialista de la historia, la de Marx, y les ense\u00f1\u00f3 que la religi\u00f3n, la de Cristo, es el opio del pueblo, est\u00e1n amasando otro opio, tan supersticioso como el pasado, si es que no es el mismo. Que la historia no se corta.<\/p>\n<p>Por otra parte, los que prendieron fuego a la capilla jesu\u00edtica de la calle de la Flor no debieron proponerse reducir a ceniza un resto material de San Francisco Javier.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s hondo del razonamiento esc\u00e9ptico y hondamente liberal de Her\u00f3doto de Halicarnaso estriba en decir que es abierta locura ir contra las arraigadas \u2014es decir, radicales\u2014 costumbres de un pueblo, por absurdas y disparatadas que nos parezcan, cuando a nadie le estorban la vida, sino m\u00e1s bien se la consuelan, como ocurr\u00eda con el culto que al buey Apis rend\u00edan los egipcios. Y acaso Her\u00f3doto present\u00eda que los principios filos\u00f3ficos racionales de la sabidur\u00eda hel\u00e9nica, la socr\u00e1tica, eran otro buey Apis. \u00a1Pues qu\u00e9 de mitos en la ciencia!<\/p>\n<p>Cu\u00e9ntase en mi tierra que en una villa guipuzcoana se reunieron anta\u00f1o unos radicales anti-clericales a ver c\u00f3mo podr\u00edan molestar m\u00e1s al cura, y uno de ellos dijo: \u201cSinagoga biar degu\u201d; \u00a1nos hace falta una sinagoga! Mas como ninguno de ellos supiese en qu\u00e9 consiste ella y c\u00f3mo se establece y funciona, acordaron proponer horno crematorio, no por razones de sanidad y polic\u00eda urbana, sino por dar en la cabeza al p\u00e1rroco, que, a su vez, impon\u00eda ciertos ritos funerarios a los radicales muertos, no m\u00e1s que por dar en la cabeza a los vivos.<\/p>\n<p>De todo lo cual se saca en limpio, conforme a la doctrina liberal \u2014esto es, esc\u00e9ptica\u2014 del padre de la historia, que es locura e insensatez proponerse matar al buey Apis sin esperar a que se muera. Que si se muere, lo m\u00e1s probable, racionalmente pensando, es que no resucite ya; pero si se le mata a hierro, escandalizando a sus fieles, es casi seguro que resucitar\u00e1 en otro buey.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_129\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9310_326747388\"><\/a><strong>Gitanadas y judiadas<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_130\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22565_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>7<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Sin haber entrado Espa\u00f1a de manera directa y material en la Gran Guerra de 1914, los efectos, tanto materiales como espirituales de \u00e9sta se han hecho sentir tanto aqu\u00ed como en algunos beligerantes. Hemos presenciado fracasadas intentonas de traducir el fajismo italiano \u2014que se ha quedado en literatura huera\u2014, y ha prendido, tambi\u00e9n literariamente, un endeble gajo de bolchevismo a la rusa, que, por rid\u00edcula gala, se ha desgajado, se dice, en trotzkismo y stalinismo. Y aun hay quien habla de oro de Mosc\u00fa, lo que nos recuerda aquella copla de anta\u00f1o: \u201cDicen que vienen los rusos \/ por las ventas de Alcorc\u00f3n, \/ y los rusos que ven\u00edan \/ eran seras de carb\u00f3n.\u201d Y hay, por otra parte, partido pol\u00edtico parlamentario que no es sino remedo de otro franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Y ahora empieza a refrescarse una triste man\u00eda centro-europea, en la que ya hace a\u00f1os dieron nuestros fantasmagoreadores de extrema derecha. Nos referimos al anti-semitismo. Hace ya cuarenta a\u00f1os que en Salamanca, por lo menos, un grupo de tradicionalistas e integristas enhechizados por las fantas\u00edas de Eduardo Drumont y de Leo Taxil, dieron en denunciar el peligro judaico en Espa\u00f1a, sin que podamos olvidar la broma que a tal caso les gast\u00f3 este mismo comentador que os habla. Pues aquellos hombres cr\u00e9dulos e ingenuos que viv\u00edan casi retirados del mundo \u2014ni a casinos ni a caf\u00e9s\u2014 comunic\u00e1ndose casi a diario con los jesuitas de la Clerec\u00eda, ten\u00edan como \u00e9stos, tambi\u00e9n ingenuos, reverendos padres S. J., una concepci\u00f3n fantasmag\u00f3rica y pueril de la historia, y eso que entre aquellos hab\u00eda un catedr\u00e1tico de Historia Universal. La cual les era como una funci\u00f3n de magia \u2014algo as\u00ed como \u201cLa pata de cabra\u201d\u2014 llena de tenebrosas conjuraciones luzbelianas, de poderes ocultos, de maquinaciones soterra\u00f1as y demon\u00edacas, de misteriosidad y hasta de milagrosidad. La juder\u00eda y la masoner\u00eda, mellizas, eran las dos infernales potencias de que se serv\u00eda Luzbel \u2014o Belial\u2014 en su lucha contra los que siguen la bandera de Cristo Rey. Era el modo como los jesuitas respond\u00edan a la leyenda que de ellos \u2014\u00a1cuitados!\u2014 iban haciendo los de la tramoya contraria. Ni unos ni otros quer\u00edan reconocer lo de que no hay m\u00e1s cera que la que se ve arder y ni hay secretos tenebrosos.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas un diputado de extrema derecha, hijo de uno de aquellos integristas salmantinos del grupo, invocaba el testimonio de una cierta \u201cRevista internacional de sociedades secretas\u201d para contarnos c\u00f3mo se hab\u00eda inaugurado aqu\u00ed, en Madrid, una sinagoga con asistencia del alcalde, lo que \u00e9ste, el Sr. Rico, neg\u00f3. Y no sabemos qu\u00e9 proyecto de cementerio jud\u00edo. Y se lleva ahora una campa\u00f1a contra cierto diputado, llegando a pedir su expulsi\u00f3n, no ya del Parlamento, sino de Espa\u00f1a, por supon\u00e9rsele, acaso con raz\u00f3n \u2014\u00bfy qu\u00e9?\u2014, de raza judaica. \u00a1S\u00f3lo nos faltaba esta mala versi\u00f3n de una triste man\u00eda ves\u00e1nica centro-europea, como es el anti-semitismo! Vertedero, ya secular, de las demencias de pueblos que cre\u00edan en brujas, hechiceros, pose\u00eddos y endemoniados. Y aquelarres y sacrificios de ni\u00f1os cristianos y envenenamientos de manantiales.<\/p>\n<p>Cierto es que aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, ha habido entre el vulgo docto una idea, que creemos muy exagerada, de la influencia hebraica en nuestra patria. Cuando Blasco Ib\u00e1\u00f1ez estaba en Par\u00eds, en 1925, en sus entrevistas con jud\u00edos sefarditas, aumentaba a su modo \u2014\u00a1y qu\u00e9 modo!\u2014 la acci\u00f3n y proporci\u00f3n de la juder\u00eda en Espa\u00f1a y se jactaba de llevar sangre jud\u00eda, cultivando la leyenda \u2014la de \u201cEl tiz\u00f3n de la nobleza\u201d\u2014 de los judaizantes y cristianos nuevos como anta\u00f1o se les llamaba. Pero a este comentador que os dice siempre le ha parecido eso hijo de una trastrocada perspectiva hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Estamos, en efecto, convencidos de que el fondo del pueblo espa\u00f1ol es, racialmente, uno de los m\u00e1s homog\u00e9neos, el de su primitiva poblaci\u00f3n celtib\u00e9rica romanizada, y de que los diversos invasores e inmigrantes, num\u00e9ricamente muy pocos, se confundieron pronto con \u00e9l. En la historia se oye m\u00e1s a cuatro que vocean que a cuatro mil que se callan, m\u00e1s el estr\u00e9pito de los cascos de los caballos invasores, que el paso de los bueyes lentos que en tanto trillaban las mieses. Y llegamos a creer que un pueblo que se nos col\u00f3 en Espa\u00f1a, sin hogares, ni historia, ni literatura, ni comunidades legales, ni personajes, al sol y al viento, tiene a este respecto m\u00e1s importancia \u2014vegetativa y subhist\u00f3rica\u2014 de la que se le concede. Sospechamos que acaso haya en Espa\u00f1a m\u00e1s sangre gitana que visig\u00f3tica, morisca o judaica, siendo una leyenda lo de que los gitanos \u2014que hoy se asientan y hasta se afincan\u2014 se hayan mantenido aparte del resto. Tal vez Carmen y la Gitanilla cuentan m\u00e1s que Maim\u00f3nides. Que hay en sangre y en esp\u00edritu m\u00e1s de gitaner\u00eda que de juder\u00eda \u2014asistimos a m\u00e1s gitanadas que a judiadas\u2014, sobre todo en las clases bajas. Mas de esta sospecha, que a muchos sorprender\u00e1, otra vez.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_131\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9312_326747388\"><\/a><strong>Guerra <\/strong><strong>in<\/strong><strong>civil cavern\u00edcola<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_132\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22567_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de enero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Como este comentador fue quien lanz\u00f3 a la circulaci\u00f3n hace ya m\u00e1s de una quincena de a\u00f1os el mote de trogloditas, de que luego ha salido el de cavern\u00edcolas, y quien, por otra parte, ha comentado m\u00e1s el end\u00e9mico estado de guerra civil de Espa\u00f1a, se cree en el deber de comentar la guerra, no ya civil \u2014que \u00e9sta es se\u00f1al de civilizaci\u00f3n en marcha\u2014, sino incivil y troglod\u00edtica, o cavernicol\u00edstica, que nos est\u00e1 devorando la serenidad del buen juicio, Pues dir\u00edase que todos, los unos y los otros contendientes, se pelean en una caverna \u2014como la de Altamira\u2014, a oscuras, fuera de la luz natural, y bajo el sino del bisonte altamirano, y no a cielo abierto, a la luz del Sol, bajo el sino del le\u00f3n castellano de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00bfY las armas? Las armas de casi todos ellos, armas troglod\u00edticas, cavern\u00edcolas, paleol\u00edticas, como las hachas de piedra \u2014piedras de rayo les llaman los campesinos\u2014, que esgrim\u00edan en sus luchas con las fieras selv\u00e1ticas, y entre ellos mismos aquellos hombres de las cavernas, anteriores a la Historia propiamente tal. Armas troglod\u00edticas, paleol\u00edticas, prehist\u00f3ricas o ante-hist\u00f3ricas. Que tan troglod\u00edticas las hacen, por el modo de manejarlas, los unos a los b\u00e1culos, cirios, hisopos y crucifijos que esgrimen a modo de rompecabezas de cruzados, como los otros a sus hoces y martillos, y tambi\u00e9n prehist\u00f3ricos y paleol\u00edticos, y los de m\u00e1s ac\u00e1 los compases y escuadras, cavernicol\u00edsticos tambi\u00e9n, de chapuceros alba\u00f1iles de derribo. Todo incivil, todo ahist\u00f3rico y anti-hist\u00f3rico. Todo movido por pasiones cavernarias de antes de haberse cuajado la tradici\u00f3n, la tradici\u00f3n civil que hace el alma de la patria, que hace la Historia y sus consagradas im\u00e1genes.<\/p>\n<p>S\u00ed; ya se consabe que hemos promulgado que no hay religi\u00f3n del Estado; \u00bfpero quiere esto decir que la naci\u00f3n no tiene un alma tradicional y popular, o sea laica; que no tiene una religi\u00f3n laica, popular, nacional y tradicional? \u00bfQuiere ello decir que va a quedarse la patria desalmada? No, no puede querer decir eso, y nada ser\u00eda m\u00e1s cavernario, m\u00e1s troglod\u00edtico que la imposici\u00f3n de un agnosticismo oficial pedag\u00f3gico. Aun prescindiendo de confesiones dogm\u00e1ticas, creer que los maestros \u2014nacionales, \u00bfeh?, y no estatales\u2014 puedan educar a los ni\u00f1os espa\u00f1oles escamoteando toda noci\u00f3n religiosa es sencillamente no darse cuenta de lo que tiene que ser la educaci\u00f3n p\u00fablica, patri\u00f3tica.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas, las mujeres, las madres, de una famosa villa de esta provincia de Salamanca se amotinaron al saber que se iba a quitar el crucifijo de las escuelas, y ha habido que dar satisfacci\u00f3n al sentimiento de ese mot\u00edn popular, hondamente popular, contra una orden disparatada. Disparatada, y perd\u00f3nenos el que la haya dado, de inspiraci\u00f3n no s\u00f3lo anti-nacional, anti-popular y anti-hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n anti-pedag\u00f3gica. La presencia del crucifijo en las escuelas no ofende a ning\u00fan sentimiento, ni aun al de los racionalistas y ateos, y el quitarlo ofende al sentimiento popular hasta de los que carecen de creencias confesionales.<\/p>\n<p>S\u00ed, ya lo sabemos, se ha esgrimido y se esgrime el crucifijo como arma paleol\u00edtica; se pretende no convertir sino machacar infieles a cristazo limpio, como se esgrime a modo de arma contundente el grito de \u00a1viva Cristo Rey!, poniendo imp\u00edamente todo el acento en lo de rey y dejando al Cristo de galeoto; \u00bfpero autoriza ello a que se le retire de las escuelas, donde no es arma sino s\u00edmbolo de la tradici\u00f3n ha hecho? \u00bfQu\u00e9 se va a poner donde estaba el tradicional Cristo agonizante? \u00bfUna hoz y un martillo? \u00bfUn comp\u00e1s y una escuadra? \u00bfO qu\u00e9 otro emblema confesional?<\/p>\n<p>Porque hay que decirlo claro, y en ello tendremos que ocuparnos: la campa\u00f1a contra el crucifijo en las escuelas nacionales es una campa\u00f1a de origen confesional. Claro que de confesi\u00f3n anti-cat\u00f3lica y anti-cristiana. Porque lo de la neutralidad es una enga\u00f1ifa. Que no es hacedero, no, no lo es, en buena pedagog\u00eda, que los maestros nacionales populares, laicos de veras y no de enga\u00f1o, de Espa\u00f1a, eduquen a la espa\u00f1ola a los hijos de ella, prescindiendo de la tradici\u00f3n nacional, popular y laica que se simboliza y emblematiza en el Santo Cristo crucificado \u2014le hay en cada lugar\u2014 y dejando al clero de la Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica, Romana el cuidado de instruir a los hijos de sus fieles feligreses en el catecismo de su doctrina confesional, seg\u00fan el P. Astete o seg\u00fan el P. Ripalda, corregidos o no. Y esto lo comprenden y consienten cuantos han salido de la caverna prehist\u00f3rica, sean cuales fueren sus creencias o descreencias. Depende sencillamente de sentido de civilizaci\u00f3n, de que suelen andar tan escasos como los id\u00f3latras troglod\u00edticos, los troglod\u00edticos iconoclastas.<\/p>\n<p>Se acab\u00f3 el bisonte prehist\u00f3rico; nos queda el le\u00f3n al pie de un castillo sobre el que se alza una cruz nacional, popular, laica.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_133\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9314_326747388\"><\/a><strong>La bandera roja y gualda<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_134\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22569_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Gracias, se\u00f1ora m\u00eda, y no tanto por las piadosas reconvenciones que me dirige cuanto porque demuestra conocerme mejor que otras que de ligero me juzgan y porque demuestra conocer el cristianismo, cosa que no es corriente entre sus compa\u00f1eras de cofrad\u00eda. Por lo dem\u00e1s yo, se\u00f1ora, no necesito decidirme, pues estoy bien decidido. Ni tengo que tirar a la derecha ni a la izquierda \u2014ya tirar\u00e1n otros\u2014, sino marchar de frente y cara al sol. No soy diestro ni zurdo, sino maniego.<\/p>\n<p>Ahora nada le voy a decir de los jesuitas, contra los que creo que se ha cometido una injusticia. Mi opini\u00f3n sobre la Compa\u00f1\u00eda actual usted la conoce, pues que me recuerda lo que dije en un libro que apareci\u00f3 primero en franc\u00e9s, luego en alem\u00e1n e ingl\u00e9s y por \u00faltimo en espa\u00f1ol \u2014en el texto original\u2014 y en que escrib\u00ed que nada hay m\u00e1s tonto que un jesuita espa\u00f1ol \u2014de hoy se entiende\u2014. Y me recuerda tambi\u00e9n lo de Jes\u00fas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de que quien llamase a su hermano tonto ser\u00e1 reo de la gehena del fuego, es decir, del infierno. Tonto, y no malo. Pero, dejando para otra vez el comentar esto, he de decirle que he encontrado algo m\u00e1s tonto que un jesuita espa\u00f1ol, y es un contrajesuita, un alba\u00f1il de derribo espa\u00f1ol. Y as\u00ed, entre bobos de caverna anda el juego.<\/p>\n<p>Mas vengamos a lo de la bandera. Se me queja usted, se\u00f1ora, de que se les proh\u00edba ostentar la bandera mon\u00e1rquica, llam\u00e1ndole usted as\u00ed a la roja y gualda. Pero \u00e9sta no es ni ha sido bandera mon\u00e1rquica. La bandera roja y gualda era la bandera espa\u00f1ola en tiempos de la bien fenecida Monarqu\u00eda. Y ni era siquiera la de la casa de Borb\u00f3n, pues \u00e9sta, biceleste y blanca, es la que pas\u00f3 a ser la de la Rep\u00fablica Argentina. La roja y gualda era la bandera espa\u00f1ola en los \u00faltimos tiempos de la dinast\u00eda borb\u00f3nica, y lo era para todos los espa\u00f1oles, mon\u00e1rquicos y republicanos, que todos ellos la acataban y veneraban civilmente. Son ustedes las que, mal aconsejadas, se empe\u00f1an en convertirla en emblema mon\u00e1rquico. As\u00ed como la actual bandera tricolor, roja, gualda y morada, no es bandera republicana, sino que es la bandera espa\u00f1ola de esta Rep\u00fablica de voluntad y soberan\u00eda populares, y a la que todos los espa\u00f1oles, incluso, \u00a1claro est\u00e1!, los mon\u00e1rquicos, deben acatamiento. Pues esto no implica republicanismo doctrinal, sino acendrado espa\u00f1olismo. Y enarbolar la antigua y venerable ense\u00f1a roja y gualda con intenci\u00f3n combativa mon\u00e1rquica, o mejor anti-republicana, es tan vituperable como gritar \u00a1viva Cristo Rey!, acentuando lo de rey en sentido pol\u00edtico del reino de este mundo. Lo uno es anti-patri\u00f3tico y lo otro es anti-cristiano.<\/p>\n<p>\u00bfQue no le gusta a usted la nueva ense\u00f1a? En cuesti\u00f3n de gustos\u2026 Y usted, que parece conocerme, me recuerda, en son de reproche, lo que dije en una poes\u00eda que figura en mi <em>Romancero del Destierro<\/em>, y es aquello de \u201cEnvolvedme en un lienzo de blancura \/ hecho de lino del que riega el Duero \/ y al sol de Gredos luego se depura \/ (soy villano de a pie, no caballero), \/ no en ese roto harapo gualda y rojo \/ (bilis y sangre) que enjuga la espada; \/ honra y no honor, estoy libre de antojo; \/ embozo de verdugo no es mi almohada\u201d\u2026 Esto, se\u00f1ora, fue una expansi\u00f3n anti-belicista, y m\u00e1s propiamente anti-militarista. Pero ahora que Espa\u00f1a, republicana ya, ha renunciado a la guerra\u2026 Y, por otra parte, si el rojo y el gualda pueden simbolizar sangre y bilis, \u00bfno puede el morado simbolizar los cardenales que produce un golpe contundente? Dej\u00e9monos, pues, de simbolismos ya.<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n me he criado y educado bajo la bandera no m\u00e1s que roja y gualda, sin morado alguno, sin ese morado discutiblemente castellano, bajo la bandera de la casa de Arag\u00f3n y Catalu\u00f1a que se hizo espa\u00f1ola, espa\u00f1ola de todos los espa\u00f1oles, y s\u00e9 que a nuestra edad, se\u00f1ora, no se cambia ni de aguas ni de colores. Pero por nada del mundo enarbolar\u00eda un color para dividir a los que est\u00e1n unidos. Si por m\u00ed fuera, adoptar\u00eda como ense\u00f1a todo el arco iris, o mejor, componiendo sus colores todos, sin descomponerlos por medio de un prisma de partido, una bandera blanca. Blanca como el lienzo del lino que riega el Duero y se depura al sol de Gredos. Blanca y no negra ni roja. Mas ya que ello no sea, qued\u00e9monos con los colores de la casa de Arag\u00f3n y la de Castilla, de la bandera espa\u00f1ola de hoy, y respet\u00e9mosla como respet\u00e1bamos la de ayer, que ni \u00e9sta es divisionaria o espec\u00edficamente republicana, ni aquella era divisionaria o espec\u00edficamente mon\u00e1rquica. Y si ustedes la enarbolan con intenci\u00f3n belicosa y protestante, de guerra incivil mon\u00e1rquica, no estar\u00e1 mal que se la proh\u00edban. Ahora, en su casa de usted\u2026 Conozco m\u00e1s de un espa\u00f1ol republicano, honrada y racionalmente republicano, que dentro de su casa sigue guardando la vieja bandera roja y gualda, sin morado, bajo la cual luch\u00f3 por la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Y es que se puede \u2014y se debe\u2014 ser republicano guardando el sentido civil y patri\u00f3tico de la continuidad hist\u00f3rica. Y guardar, con veneraci\u00f3n, aquella ense\u00f1a junto a una cruz.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_135\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9316_326747388\"><\/a><strong>El solitario de Graus, como hombre de ensue\u00f1os espa\u00f1oles y de fecundas contradicciones \u00edntimas <\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_136\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22571_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p class=\"center\">TEXTO TAQUIGR\u00c1FICO DEL DISCURSO QUE AYER<br \/>\nPRONUNCI\u00d3 EN EL ATENEO D. MIGUEL DE UNAMUNO.<\/p>\n<p><em>En el sal\u00f3n de actos del Ateneo de Madrid se celebr\u00f3 ayer una sesi\u00f3n homenaje a la memoria del gran espa\u00f1ol D. Joaqu\u00edn Costa. El p\u00fablico, entre el que figuraban no pocas damas y se\u00f1oritas, llen\u00f3 por completo la amplia sala desde mucho antes de la hora se\u00f1alada para el comienzo del acto. Pronunci\u00f3 un bello discurso D. Miguel de Unamuno, el cual fue recibido con una atronadora salva de aplausos. El ilustre rector de la Universidad de Salamanca dijo lo siguiente:<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1oras y se\u00f1ores, o, mejor, amigas y amigos. No s\u00e9 c\u00f3mo me van a salir estas deshilvanadas divagaciones respecto de aquel hombre a quien conoc\u00ed y trat\u00e9. Me va a ser muy dif\u00edcil \u2014creo que es casi imposible\u2014 separar la obra del hombre, porque un hombre, despu\u00e9s de todo, en la Historia y para la Historia, no es m\u00e1s que su obra. Se puede decir que nacemos sin alma. Algunos mueren con ella: los que han dejado una obra; los dem\u00e1s, mueren sin haber cobrado un alma. Conoc\u00ed, como digo, a Costa, y veo que ahora, como es inevitable en hombres como \u00e9l, se va convirtiendo en un s\u00edmbolo, casi en un mito, y va borr\u00e1ndose su propia personalidad. Debi\u00f3 de ser sin duda una \u2014me figuro yo\u2014 de sus preocupaciones ver como ya en vida le iba envolviendo la leyenda, le iba envolviendo el s\u00edmbolo que de \u00e9l hac\u00edan y en el cual hab\u00eda de ser enterrado. Que es una de las tragedias, en parte dolorosas y en parte consolatorias, la de la vida de un hombre que ve c\u00f3mo el que es se va sintiendo borrado por el que de \u00e9l hacen todos los dem\u00e1s. Y es que ya no es suyo; es de todos los otros, que han hecho de \u00e9l otro hombre en el cual queda enterrado, pero que es el que vive y en el que ha de vivir siempre. <em>(Muy bien. Aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Costa, y como es natural, yo no puedo traer aqu\u00ed al Costa que fue, sino a \u201cmi Costa\u201d, al m\u00edo. Y acaso en \u00e9l, sin duda, me he de meter yo mismo: es inevitable. Aqu\u00ed le veri\u00e1is los que ten\u00e9is ya cierta edad, cuando iba arriba a trabajar solitariamente. \u00a1Y hay que ver lo que es, y m\u00e1s en Espa\u00f1a, uno de estos trabajos solitarios, un trabajo de investigaci\u00f3n y rebusca, donde no hay un ambiente de rebuscadores ni de investigadores, donde tiene uno que hac\u00e9rselo todo! Cualquier espa\u00f1ol que haya hecho en artes, en ciencias, en letras, un descubrimiento, significa mucho m\u00e1s que los que hayan hecho eso mismo en otros pa\u00edses; porque all\u00ed no lo hace \u00e9l solo, sino que lo hacen una porci\u00f3n de compa\u00f1eros de trabajo.<\/p>\n<p>Y ven\u00eda a trabajar indudablemente en trabajos que ya estaban hechos muchas veces. Alguna vez se lo dije yo: \u201cPero, D. Joaqu\u00edn, \u00a1si eso est\u00e1 ya averiguado!\u201d Pero \u00e9l quer\u00eda ir a las fuentes mismas. Esto tiene \u2014dicen\u2014 un inconveniente. Cuando estaba estudiando la decadencia romana en los escritores romanos, haciendo caso omiso de todo lo que se hab\u00eda hecho en torno de aquello, yo me acordaba de los que dicen: \u201cS\u00ed, as\u00ed sucede con estos espa\u00f1oles, que descubren el Mediterr\u00e1neo.\u201d Pero yo digo: \u00a1Ah! \u00a1No es cualquier cosa descubrir el Mediterr\u00e1neo!&#8230;Sobre todo para los que viven en \u00e9l, que son los que no lo conocen.<em> (Risas.)<\/em><\/p>\n<p>Indudablemente, si un hombre genial se encierra en un viejo caser\u00f3n de un antepasado suyo que fue alquimista, con retortas y matraces del siglo XVI o XVII, y empieza a investigar, y, al cabo, descubre el ox\u00edgeno, se dir\u00e1 que ya estaba descubierto; pero ya se ver\u00e1 si hay algo nuevo cuando haya encontrado el ox\u00edgeno. Ah\u00ed est\u00e1 toda la grandeza de los ni\u00f1os, que est\u00e1n descubriendo todos los d\u00edas lo que los dem\u00e1s saben. \u00a1Y hay que ver cuando un ni\u00f1o descubre algo que los dem\u00e1s hemos encontrado ya!\u2026 Esto era Costa: un ni\u00f1o que se encerraba aqu\u00ed a rehacer individualmente una cultura t\u00e9cnica que en Espa\u00f1a no exist\u00eda en su tiempo. Aqu\u00ed he visto trabajar a aquel hombre solitario; y cuando yo le ve\u00eda sumido en el trabajo, pensativo, en aquel su amor loco, en aquel amor pat\u00e9tico que ten\u00eda a Espa\u00f1a y a a la cultura espa\u00f1ola, pensaba que en aquel encarnizamiento pasional sobre el trabajo, hab\u00eda algo m\u00e1s: trataba de ahogar cierta desaz\u00f3n \u00edntima, lo que dijo una vez Carducci: \u201cMejor, trabajando, olvidar; sin importarle este eterno misterio del Universo\u201d. Que los m\u00e1s grandes investigadores lo han sido por una \u00edntima desesperaci\u00f3n. Aquel hombre ten\u00eda un car\u00e1cter del que habr\u00e9is o\u00eddo hablar muchas veces. Dicen los que le trataron frecuentemente que era insoportable. Yo le trat\u00e9 poco. Conmigo fue amabil\u00edsimo, atento. Es m\u00e1s: muchas veces le contradec\u00eda, y no le vi irritarse nunca. Por lo cual sospecho que cuando se irritaba con ciertos contradictores, no ser\u00eda por la contradicci\u00f3n precisamente.<em> (Risas.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">COSTA VIVI\u00d3 SIEMPRE EN, DENTRO Y PARA LA HISTORIA.<\/p>\n<p>Aquel hombre vivi\u00f3 siempre en la Historia, dentro de la Historia y para la Historia. Toda su concepci\u00f3n era una concepci\u00f3n historicista. No hab\u00eda en \u00e9l nada de lo que podr\u00edamos llamar metaf\u00edsica. Yo podr\u00eda decir que era, m\u00e1s que un esp\u00edritu plat\u00f3nico, un esp\u00edritu tucidid\u00e9stico; porque\u2026 est\u00e1 bien Plat\u00f3n, pero est\u00e1 mejor Tuc\u00eddides. Aquel hombre ten\u00eda la preocupaci\u00f3n de la Historia, y como era un historicista, era tambi\u00e9n un tradicionalista: un hombre que viv\u00eda por y para la tradici\u00f3n, comprendiendo, como es natural, que la tradici\u00f3n es una misma cosa que el progreso: es la tradici\u00f3n del progreso, como el progreso es el progreso de una tradici\u00f3n. Para que marche un carro es menester que haya un carro. <em>(Aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>Este hombre era un tradicionalista, hasta en el sentido espec\u00edfico que en Espa\u00f1a se da al tradicionalismo. \u00a1Cu\u00e1ntos puntos de contacto ten\u00eda con nuestros sinceros, ingenuos y castizos tradicionalistas espa\u00f1oles!&#8230;Y era tambi\u00e9n, en este sentido, un conservador. No hay que asustarse de la palabra. Era, naturalmente y sobre todo, un espa\u00f1ol. \u00a1A \u00e9l s\u00ed que le dol\u00eda Espa\u00f1a! Era un espa\u00f1ol. Foment\u00f3 aquello de la europeizaci\u00f3n, invent\u00f3 lo de la europeizaci\u00f3n en puro espa\u00f1olismo, porque era, como Job, un hombre de contradicciones interiores. Era un hombre que viv\u00eda de luchar dentro de s\u00ed mismo, y cuando dec\u00eda europeizaci\u00f3n \u2014como cuando lo dec\u00edan otros\u2014, acaso, en cierto modo, quer\u00eda decir espa\u00f1olizaci\u00f3n de Europa. Un espa\u00f1ol no quiere europeizar Espa\u00f1a, si no es intentando, en cierta medida, espa\u00f1olizar a Europa; es decir, llevar lo nuestro a ellos, en cambio mutuo.<\/p>\n<p>Recuerdo cuando me puse yo en relaciones con \u00e9l. Fue cuando hizo sus trabajos sobre el Derecho consuetudinario, al que yo aport\u00e9 un modesto tributo sobre la organizaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas de pesca en la costa vasca. Y todo aquel trabajo no fue s\u00f3lo suyo, sino de los dem\u00e1s; porque este hombre solitario tuvo la honda virtud de hacer trabajar a los dem\u00e1s, de poner en movimiento a todos, de ser un centro de reuni\u00f3n, un foco para una porci\u00f3n de esp\u00edritus. Luego hizo aquel trabajo del colectivismo agrario\u2026 (Es curioso que aparezca aqu\u00ed la palabra agrario; \u00e9l lo fue de verdad). Hizo un estudio del colectivismo agrario buscando nuestras tradiciones espa\u00f1olas, una organizaci\u00f3n democr\u00e1tica, honda, de los pueblos; una organizaci\u00f3n que se ha ido borrando. Yo he conocido restos de algo que va desapareciendo. Y aqu\u00ed s\u00ed que se encontraba con ciertos elementos tradicionalistas. Hasta tal punto le llamaban la atenci\u00f3n, que en un libro poco conocido, que se llama <em>Detr\u00e1s de las trincheras<\/em>, escrito por D. Julio Nombela, que hab\u00eda sido secretario de Cabrera, se habla de un plan econ\u00f3mico y de gobierno que a D. Carlos de Borb\u00f3n, conocido por Carlos VII, o Carlos Chapa el Pretendiente, le presentaron el can\u00f3nigo Manterola, D. Jos\u00e9 Mendiluce Caso y\u2026 no me acuerdo de alg\u00fan otro; eran exactamente, en el fondo, casi las cosas de Costa; por lo cual yo he solido decir a los que tienen una idea fant\u00e1stica del carlismo: \u201cLo hondo y popular del carlismo, quien lo formul\u00f3 fue Costa\u201d. Tambi\u00e9n se cuenta que cuando se lo presentaron a D. Carlos el Pretendiente, dijo: \u201cS\u00ed; me parece m\u00e1s espartano que ateniense.\u201d<\/p>\n<p>Es algo extraordinariamente curioso. \u00a1Qu\u00e9 ra\u00edces tiene este hombre con todo el viejo tradicionalismo espa\u00f1ol! Recordemos aquella misma frase suya de \u201cpol\u00edtica de alpargata y de calz\u00f3n corto\u201d, de la cual yo no participo; ruralizaci\u00f3n, no; es lo contrario de civilizaci\u00f3n. \u00c9l ten\u00eda una honda fe en los labriegos. No s\u00e9 si cuando muri\u00f3 tendr\u00eda tanta fe en los labriegos como cuando empez\u00f3 con aquellos de la C\u00e1mara Agr\u00edcola del Alto Arag\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Pues, como os iba diciendo, esto era una cosa honda de la vida rural, de colectivismo agrario y de federalismo; porque, realmente, la mayor parte del viejo tradicionalismo espa\u00f1ol ha sido siempre profundamente federal. Y aqu\u00ed hay que acabar con una leyenda: y es la de la centralizaci\u00f3n de la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">LA LEYENDA DE LA CENTRALIZACI\u00d3N<\/p>\n<p>La Monarqu\u00eda espa\u00f1ola ha sido una de las menos centralizadoras. \u00a1La francesa s\u00ed que fue centralizadora! \u00a1La francesa, y\u2026 lo que sucedi\u00f3 a la Monarqu\u00eda francesa, que es, bajo otra forma, tambi\u00e9n Monarqu\u00eda! \u00a1Aquello s\u00ed que era centralizador!<\/p>\n<p>Este hombre hizo luego, aqu\u00ed, en el Ateneo, aquella informaci\u00f3n sobre <em>Oligarqu\u00eda y caciquismo<\/em>, a la cual concurrimos cerca de una cuarentena de personas conocidas en Espa\u00f1a. Y recuerdo tambi\u00e9n, y puede verlo cualquiera, que de toda aquella cuarentena no hubo m\u00e1s que dos que discreparan un poco y se atreviesen, es decir, nos atrevi\u00e9semos, a tratar de justificar o explicar en cierto modo el caciquismo. Fuimos mi buena amiga do\u00f1a Emilia Pardo Baz\u00e1n y yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">EL CACIQUISMO SE MODIFICAR\u00c1, PERO NO DESAPARECER\u00c1<\/p>\n<p>Me acuerdo mucho cuando yo defend\u00eda aquello del caciquismo como la forma natural de organizaci\u00f3n, diciendo: \u201cEn el pueblo en que no hay cacique se fomenta el caciquismo y se obliga a ser cacique a cualquiera. Y algunas veces ocurre que obligan al que menos condiciones tiene para ello. \u00a1Y figuraos un pueblo en el que se quiere que sea su le\u00f3n un ciervo!\u2026 \u00a1Es una cosa terrible!\u2026 <em>(Risas.)<\/em><\/p>\n<p>Es tan hondo esto como el estado de guerra civil, que viene ya desde la \u00e9poca de los romanos, y de aquellas costumbres de agermanamiento. Una vez me preguntaba un ingl\u00e9s:<\/p>\n<p>\u2014D\u00edgame usted: de hecho aqu\u00ed, en los pueblos, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1n divididos pol\u00edticamente?<\/p>\n<p>\u2014Pues\u2026, ver\u00e1 usted \u2014le dije\u2014: en dos partidos: los antiequisistas, que siguen a Zeda, y los antizedistas, que siguen a Equis. <em>(Risas.)<\/em><\/p>\n<p>Y es tan honda esta organizaci\u00f3n del caciquismo, que dudo que desaparezca. Se modificar\u00e1, cambiar\u00e1, se dignificar\u00e1, se civilizar\u00e1; pero\u2026 \u00bfdesaparecer? Cu\u00e1ntas veces en estos d\u00edas, no tan turbios, de pasi\u00f3n \u2014y eso es bueno\u2014, cada vez que oigo que alguien se levanta y empieza a trinar contra un cacique, digo: \u201c\u00a1Bueno: \u00e9ste, o aspira a cacique o est\u00e1 defendiendo a otro cacique!\u201d <em>(Risas y grandes aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">EL CIRUJANO DE HIERRO<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se ha dicho lo del \u201ccirujano de hierro\u201d. Realmente, \u00e9sta fue una de tantas cosas de aquella fantas\u00eda, de aquella encendida ret\u00f3rica (le doy un alto sentido a lo de ret\u00f3rica; \u00a1cuidado con eso!; \u00a1la ret\u00f3rica salva a muchos pueblos!) que daba un alto sentido a lo del cirujano de hierro, detr\u00e1s de lo cual se ve\u00eda el caudillaje. Y no me extra\u00f1a que en la \u00e9poca de aquella lamentable dictadura surgiera aquel que no era un cirujano, ni de hierro siquiera; a lo sumo, una especie de sacamuelas. Hubo entonces quien exhum\u00f3 textos de Costa para justificar la dictadura. Yo creo que de Costa, como de una porci\u00f3n de gentes que tienen una personalidad, se pueden exhumar textos para defenderlo todo, lo uno, lo otro, y lo de m\u00e1s all\u00e1; porque no son gentes de l\u00ednea recta, sino que viven de un conjunto de contradicciones \u00edntimas, que es lo que la vida le da a uno.<\/p>\n<p>\u00c9l ten\u00eda el sentido \u00edntimo de la tradici\u00f3n, y se iba a buscarla en lo m\u00e1s remoto: en la civilizaci\u00f3n ib\u00e9rica y celtib\u00e9rica. Hay obras de las cuales no queda una sola afirmaci\u00f3n en pie, y, sin embargo, han sido las que han provocado la mayor parte de una porci\u00f3n de descubrimientos. Todo depende de eso, de lo que hacen despertar en otros, aunque sea por contradicci\u00f3n. Y aquel era un hombre de pasi\u00f3n y de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues en esto del tradicionalismo era tal y ten\u00eda tal amor, que cuando yo, en mi pueblo natal, con esc\u00e1ndalo de mis paisanos (despu\u00e9s comprendieron el inter\u00e9s que me guiaba), habl\u00e9 de la agon\u00eda de nuestra milenaria lengua vasca, \u00e9l me escribi\u00f3 una carta lament\u00e1ndose y diciendo que sent\u00eda mucho aquello, que era una pena que esa lengua muriese. Yo le contest\u00e9: \u201cMire usted, don Joaqu\u00edn: como no puede ser lo que fue, ya le puede servir a usted muy poco para la investigaci\u00f3n de las antig\u00fcedades ib\u00e9ricas. Adem\u00e1s, comprenda usted, nosotros no nos vamos a sacrificar en conservar una lengua as\u00ed para que ustedes, los investigadores, puedan investigar. No; nosotros no somos conejillos de Indias.\u201d \u00a1C\u00f3mo se ve\u00eda all\u00ed todo el amor que \u00e9l ten\u00eda a estas cosas que son la ra\u00edz de la tradici\u00f3n patria! \u00a1Cu\u00e1ntas y cu\u00e1ntas contradicciones vivas, llenas de pasi\u00f3n, llenas de amor, hab\u00eda en \u00e9l!<\/p>\n<p>Todos recordar\u00e9is aquella otra frase (desgraciadamente, de \u00e9l apenas se recuerdan m\u00e1s que frases, y como lo que envolv\u00eda esas frases, que era un deseo de vida, de alma, ha desaparecido, hoy os es muy dif\u00edcil a los que no lo conocisteis, sobre todo a los que no conocisteis la Espa\u00f1a de entonces, daros cuenta de c\u00f3mo vibraban las gentes de entonces ante la voz de aquel hombre, que hasta en la voz parec\u00eda un profeta del Viejo Testamento): \u201cDoble llave al sepulcro del Cid\u201d, en la misma \u00e9poca en que yo dec\u00eda aquello de \u201c\u00a1Muera Don Quijote!\u201d (Bien me pes\u00f3 luego.) \u00a1Doble llave! Y, sin embargo, aquel hombre estaba pensando siempre en la conservaci\u00f3n para Espa\u00f1a del norte de \u00c1frica, y no s\u00e9 si en algo m\u00e1s, si en la total conquista de ella. \u00a1Hay que ver en qu\u00e9 mar de contradicciones, en que mar de perplejidades nos sumi\u00f3 el golpe de 1898! Sobre todo a los que entonces empez\u00e1bamos a despertar a la m\u00e1s honda vida civil de la Historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">\u00a1LE DOL\u00cdA ESPA\u00d1A!<\/p>\n<p>Le dol\u00eda profundamente Espa\u00f1a, y romp\u00eda en aquellas imprecaciones contra un pueblo al que \u00e9l cre\u00eda sumido en una especie de apat\u00eda y de marasmo. \u00a1Cu\u00e1ntas veces nos dijo a todos los espa\u00f1oles, nos ech\u00f3 a la cara, aquello de \u201c\u00a1eunucos!\u201d \u00a1Se hart\u00f3 de llamarnos eunucos! \u00a1Y hab\u00eda que verlo llorar, sobre todo en sus \u00faltimos tiempos! Recuerdo que cuando fue a Salamanca, para asistir a una fiesta, dijo: \u201c\u00a1Acaso este a\u00f1o que viene ya no podremos celebrar esto! \u00a1Seremos s\u00fabditos de los Estados Unidos!&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u00a1Y c\u00f3mo se le quebraba la voz, y le romp\u00eda lo que iba diciendo un sollozo! Eran cosas de enfermedad, indudablemente. Aqu\u00ed se ha dicho que estuvo muriendo mucho antes de morir. En un alto y noble sentido, acaso se puede decir que naci\u00f3 muerto. Muerto para cierta vida miserable, y por eso eran aquellos sollozos. \u00bfQue era un enfermo? Puede ser. Y acaso esa enfermedad es la que dio vida y pasi\u00f3n a todas sus obras. \u00bfEnfermo? Lo mismo dicen de Santa Teresa, que si era una hist\u00e9rica, una enferma\u2026 La enfermedad acaso le dio la genialidad. Hay quien no es enfermo; pero, en fin, as\u00ed como el agua qu\u00edmicamente pura es impotable, el hombre que tiene una sangre fisiol\u00f3gicamente pura casi siempre es un imb\u00e9cil. <em>(Risas y aplausos.)<\/em> El que no tiene una dolencia cualquiera, una cierta toxicidad en la sangre que le ara\u00f1e el cerebro, no discurre nada. Tiene una salud como la de una vaca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">ERA UN HOMBRE ENFERMO<\/p>\n<p>S\u00ed; era un hombre enfermo. Hab\u00eda que ver a aquelhombre enfermo cuando, con motivo de la ley del terrorismo \u2014que era una cosa as\u00ed como la actual ley de Defensa de la Rep\u00fablica <em>(Risas.)<\/em>\u2014 le hicieron venir a informar en el Parlamento (porque antes de votarse aquello se permiti\u00f3 una informaci\u00f3n p\u00fablica). A m\u00ed, tambi\u00e9n. No me invitaron, casi me conminaron a que viniera, pero no vine. Y he o\u00eddo decir que era una pena ver a aquel hombre, al cual ten\u00edan que llevar casi en brazos, que estaba derrumb\u00e1ndose f\u00edsicamente, que estaba acab\u00e1ndose\u2026 Pues la ley de terrorismo qued\u00f3 fuera y no se public\u00f3.<\/p>\n<p>Luego recordar\u00e9is cuando fue elegido diputado para las Cortes como republicano, y no fue a las Cortes. Alguien ha dicho: soberbia. No; sin duda fue por defenserse de s\u00ed mismo; no habr\u00eda hecho nada all\u00ed, sino precipitar probablemente su fin. Creo que hoy tampoco ir\u00eda a nuestro Parlamento.<\/p>\n<p>Aquel hombre, como os digo, era un hombre que viv\u00eda de pasiones, de contradicciones \u00edntimas, de un dolor, de ver que se mor\u00eda sin que se realizara el sue\u00f1o de su vida: la Espa\u00f1a que \u00e9l hab\u00eda so\u00f1ado, la Espa\u00f1a de una tradici\u00f3n milenaria, dentro de la cual hab\u00eda todas las posibilidades de un porvenir milenario tambi\u00e9n dentro de la cultura humana; aquella Espa\u00f1a en que lo general, lo universal, fuera lo particular. Porque no hay nadie que sepa m\u00e1s de todos los tiempos y de todos los pa\u00edses que aquel que es m\u00e1s de su tiempo y de su pa\u00eds. El Dante, por haber sido el m\u00e1s florentino de los florentinos del siglo XIII y el hombre m\u00e1s hombre del siglo XIII, ha sido un hombre de todos los pa\u00edses y de todas las edades. No se llega nunca a una universalidad por diferenciaci\u00f3n, sino al contrario; ni se puede nunca pasar de la propia patria al Extranjero sino cuando se ha rebasado de ella. Cosas malas esos productos de exportaci\u00f3n cuando todav\u00eda aqu\u00ed no han sido de ning\u00fan modo consagradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">CONTRADICCI\u00d3N Y SOLEDAD<\/p>\n<p>Este hombre fue un hombre de contradicciones y un hombre de soledad. \u00a1Ah! \u00a1Hay que saber lo que es un hombre de soledad! No s\u00f3lo metido en Graus. A lo mejor, metido en una ciudad grande y viviendo entre los dem\u00e1s, y pareciendo un hombre social, y sinti\u00e9ndose, sin embargo, en una soledad terrible siempre, en una soledad como aquella de Mois\u00e9s de que hablaba el gran poeta Vigny. Aquel hombre se sent\u00eda solo. Al silencio de su soledad respond\u00eda el silencio de la soledad de lo alto.<\/p>\n<p>Aquel hombre fue un solitario, un hombre de contradicciones, y un hombre de anhelos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">UN RECUERDO A MIGUEL SERVET<\/p>\n<p>En estos d\u00edas estaba yo leyendo en una obra de un ardoroso calvinista, una obra dedicada a <em>Calvino: sus cosas y su tiempo<\/em>, la vida y sobre todo el final, el proceso de otro gran aragon\u00e9s, de Miguel Servet, y de otro Miguel, Miguel de Molinos; estaba leyendo toda aquella vida tormentosa de aquel Servet, \u201cel espa\u00f1ol\u201d, como le llamaban, de aquel hombre que pudo escapar de Francia y del cardenal Tournon cuando lo iban a quemar vivo, y que como escap\u00f3 se le quem\u00f3 en efigie, para ir luego a Ginebra, donde Calvino lo quem\u00f3 vivo\u2026 \u00a1Si no lo hubieran quemado unos, le habr\u00edan quemado los otros; que un hombre as\u00ed, un hombre como Servet \u2014hereje en el m\u00e1s \u00edntimo sentido de la palabra, de todas las herej\u00edas, un hombre siempre se\u00f1ero y aislado\u2014 perece siempre a fuego lentoo de los unos o de los otros, y a veces del propio fuego interior que le consume. <em>(Muy bien. Grandes aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>Unas palabras de Miguel Servet, pintando la vida espa\u00f1ola que le encajan a Costa. Servet, investigador profundo y solitario, dec\u00eda: \u201cEl esp\u00edritu de los espa\u00f1oles es inquieto y revolvedor de grandes cofres. Ostenta por simulaci\u00f3n, quiero decir por habilidad, una cierta vistosidad, una ciencia mayor de la que tiene.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLos espa\u00f1oles pasan, en cuanto a los ritos religiosos, por los m\u00e1s supersticiosos de los mortales\u201d, dec\u00eda Servet. Pues, como Servet, somos muchos los espa\u00f1oles que tambi\u00e9n somos de esta manera: inquietos y revolvedores de cofres grandes. Acaso con una cierta vistosidad, puede ser que dando a entender una ciencia mayor que la que tenemos, ya que tambi\u00e9n nos gusta la sof\u00edstica. Respecto a que los espa\u00f1oles pasamos por los m\u00e1s supersticiosos, no quiero entrar en esto. No s\u00e9, a este respecto, como sent\u00eda el gran Costa. Nunca habl\u00f3 de esto. Pasaba por encima de ese asunto, que soslay\u00f3 siempre. Ahora, yo tengo una cierta sospecha de que acaso no estar\u00eda convencido del todo de ese Dios, primer motor inm\u00f3vil de Arist\u00f3teles; pero sospecho tambi\u00e9n que cre\u00eda en la Virgen del Pilar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">\u00cdNTIMO SENTIDO DE LABORIOSIDAD<\/p>\n<p>Este hombre, despu\u00e9s de una agon\u00eda lenta, luchando con su impaciencia por ver una Espa\u00f1a nueva, por ver que las gentes se encendieran, se apag\u00f3 tristemente en la villa de Graus. No olvidar\u00e9 nunca el d\u00eda en que, pasando por Graus, me ense\u00f1aron la casa en que \u00e9l hab\u00eda muerto. Nos dej\u00f3 un gran ejemplo; primero, de laboriosidad, pero de laboriosidad en el \u00edntimo y profundo sentido de la laboriosidad, la que procede del amor a la obra, no del amor al salario. No; no es la laboriosidad que pide trabajo porque dice que no quiere limosna; porque resulta que el trabajo es un pretexto para la limosna. No; era la laboriosidad del amor a la obra, del amor al trabajo. Nos ense\u00f1\u00f3 a hundirnos en el trabajo, para encender en \u00e9l nuestros amores, la vida misma, y acaso para olvidar otras preocupaciones m\u00e1s altas, inflamando al mismo tiempo a toda aquella generaci\u00f3n en un \u00edmpetu de pasi\u00f3n, un \u00edmpetu de arrojo, algo que faltaba.<\/p>\n<p>La gente parec\u00eda muerta. No lo estaba. Debajo de todo aquello hab\u00eda la brasa, hab\u00eda el rescoldo. La prueba est\u00e1 en lo que ha venido despu\u00e9s. Cuando se habla de los que fuimos algo m\u00e1s j\u00f3venes en aquella generaci\u00f3n del 98 y se nos pregunta qu\u00e9 es lo que hicimos, yo contesto: \u201cNosotros hicimos a los que han hecho esto. Yo s\u00e9 que vendr\u00e1n nuestros nietos y nos bendecir\u00e1n, lo aque acaso no hagan nuestros hijos.\u201d<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que en este tr\u00e1nsito, aquellos que parec\u00edamos desordenados, cada uno por su lado, est\u00e1bamos d\u00eda a d\u00eda creando una conciencia en Espa\u00f1a. Somos de los que hemos contribuido m\u00e1s; no como una porci\u00f3n de gentes que, cuando ya estaba hecha una conciencia nacional, han venido creyendo que se hace algo cuando se le quita la piel a la serpiente, que ya ten\u00eda otra nueva debajo. <em>(Muy bien. Grandes aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"center\">PALABRAS FINALES<\/p>\n<p>No quiero continuar hablando de un tiempo que ya va haci\u00e9ndose hist\u00f3rico, en el peor sentido algunasa veces; que se va haciendo legendario; no quiero seguir hablando de un hombre a quien perdi\u00f3 la leyenda, ni hablar bajo la preocupaci\u00f3n de que a otros tambi\u00e9n nos envuelve la leyenda. Ved c\u00f3mo muri\u00f3 \u201cel solitario\u201d, c\u00f3mo muri\u00f3 consumido por ese fuego vivo\u2026 Que si a Servet le quemaron los calvinistas, a \u00e9l le quem\u00f3 el amor de su Espa\u00f1a, la visi\u00f3n de lo que estaba pasando en esta pobre tierra, que entonces agonizaba en manos de una dinast\u00eda agonizante tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>No tengo m\u00e1s que decir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una ovaci\u00f3n clamorosa acogi\u00f3 las \u00faltimas palabras, llenas de c\u00e1lida emoci\u00f3n, como todo su discurso, del ilustre D. Miguel de Unamuno.<\/em><\/p>\n<h2 id=\"heading_id_137\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9318_326747388\"><\/a><strong>Colo\u00f1ismo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_138\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22573_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u201cQu\u00e9 es esto, \u00bfnueva palabrita tenemos?\u201d \u2014se dir\u00e1 el lector. Pues esto es:<\/p>\n<p>En Burgos se llama colo\u00f1o a un cesto de p\u00e9rtida o cu\u00e9vano peque\u00f1o, que sirve para transortar entre otras cosas tierra o grava del r\u00edo, y de que se serv\u00edan, en la \u00e9poca de desocupaci\u00f3n, los braceros parados a los que el Ayuntamiento daba, con ese pretexto de trabajo, un jornal de limosna que no sol\u00eda pasar de una peseta. Y a ese servicio, a esa limosna disfrazada, se le llamaba colo\u00f1o. En Alba de Tormes se le llamaba <em>panterre<\/em> \u2014trasformaci\u00f3n popular de parterre\u2014 desde que en un duro invierno se acord\u00f3 hacer un parterre, m\u00e1s que por su utilidad, para dar quehacer en obra que m\u00e1s que material exig\u00eda manos. Y el colo\u00f1o o panterre, si es trabajo en el sentido material o mec\u00e1nico y lo es en el de la condenaci\u00f3n b\u00edblica, no lo es en el sentido econ\u00f3mico de producci\u00f3n, y menos en el m\u00e1s alto sentido moral de educaci\u00f3n del esp\u00edritu. Los que dicen: \u201cno pedimos limosna, sino trabajo\u201d, y aceptan luego un colo\u00f1o, proponi\u00e9ndose, \u00a1claro est\u00e1!, hacer que trabajan sin trabajar, se rebajan m\u00e1s que los que aceptan, sin disfraz, la limosna.<\/p>\n<p>Fue el comentador al <em>Diccionario manual e ilustrado de la lengua espa\u00f1ola<\/em> que public\u00f3 en 1927 la Real Academia, y se encontr\u00f3 en <em>colo\u00f1o<\/em> con esto: \u201cSant. Haz de le\u00f1a, de tallos secos o puntas de ma\u00edz, de varas, etc., que puede ser llevado por una persona en la cabeza o a las espaldas.\u201d Y al leer esta definici\u00f3n del santanderino colo\u00f1o le hiri\u00f3 al comentador, que saca los conceptos y sus asociaciones de las palabras, lo de haz, y al punto le vino a las mientes la voz italiana correspondiente al <em>fascis<\/em> latino, nuestro \u201chaz\u201d, que es <em>fascio<\/em>, de que hicimos en castellano <em>fajo<\/em>. Y en seguida se le ocurri\u00f3 el fascismo, o mejor fajismo.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que el <em>fascio<\/em>, fajo o haz actual italiano no es de le\u00f1a, ni de tallos secos o puntas de ma\u00edz, ni de varas, ni es el mont\u00f3n de tierra o grava que se puede trasportar en un colo\u00f1o para pretextar un trabajo, sino que es un fajo de personas, un Sindicato, que se une para imponer a la clase acaudalada no precisamente que les den trabajo productivo \u2014que las m\u00e1s de las veces no le hay\u2014, sino que les mantengan por el panterre o colo\u00f1o de proclamar el primado de Italia, la imperialidad del Estado y la napoleonidad del Duce, Y cantar a la juventud, a la <em>giovinezza<\/em>. \u00bfY no empieza a formarse aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, un sindicalismo de colo\u00f1o, un colo\u00f1ismo, que se parece mucho m\u00e1s que al bolchevismo ruso al fajismo italiano? Lo que el ministro de Obras p\u00fablicas ha denunciado que pasa en Sevilla, donde para los obreros parados el trabajo es lo de menos, no es sino colo\u00f1ismo o fajismo.<\/p>\n<p>Cuando se dice que era preferible darles un subsidio y que no hicieran nada \u2014como se hizo en Inglaterra\u2014 se contesta que eso es inmoral y corruptor de las buenas costumbres; \u00bfpero no es m\u00e1s inmoral y corruptor todav\u00eda inventar obras ficticias o in\u00fatiles, colo\u00f1os o panterres, y que vayan unos desencachando las calles para que otros las vuelvan a encachar y queden peor que estaban antes? \u00bfY con qu\u00e9 amor a la obrase quiere que emprendan \u00e9sta los que saben que no es sino un pretexto para pagarles un jornal? Y el amor a la obra, por el fin social de la obra misma, es la esencia moral de la laboriosidad. Trabajador no puede querer decir moralmente, socialmente, otra cosa que productor, y de productos o de servicios \u00fatiles a la sociedad.<\/p>\n<p>De lo que el colo\u00f1ismo trata no es del reparto del trabajo, sino del reparto del salario del trabajo, y si el trabajo no es productivo, si la obra por la carest\u00eda de la mano de ella no ha de rendir su inter\u00e9s al empresario, sino que le arruina, \u00bfc\u00f3mo se quiere que la emprenda no m\u00e1s que para agotar su caudal en salarios y quedarse sin \u00e9l? De aqu\u00ed que se encuentre ya quien se decide a ceder su tierra a los labriegos colo\u00f1istas, y que \u00e9stos la cultiven por su cuenta a ver si sacan el jornal que piden por el colo\u00f1o.<\/p>\n<p>Ahora s\u00f3lo faltaba que nuestros fajistas \u2014los del colo\u00f1o o panterre\u2014 dieran, como los italianos, en predicar la necesidad patri\u00f3tica de producir o procrear muchos hijos, para que no cabiendo los espa\u00f1oles en Espa\u00f1a, nos di\u00e9ramos a conquistar otro nuevo mundo, a buscar nuevas colonias, a inventar tierras espa\u00f1olas irredentas. Para no percatarse as\u00ed de la dura realidad que es la de Espa\u00f1a apenas si puede mantener a tenor civilizado la poblaci\u00f3n que hoy tiene, y que hay que atemperarse a la pobreza de su suelo. Y que se le llame al comentador pesimista o derrotista.<\/p>\n<p>Ya se ha dicho, y Jos\u00e9 Ortega y Gasset lo expres\u00f3 muy bien en las Cortes, que es locura querer mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de los asalariados empobreciendo a la naci\u00f3n, y a ello equivale querer hacer de Espa\u00f1a no una Rep\u00fablica de trabajadores de toda clase, como dice puerilmente la Constituci\u00f3n, sino una Rep\u00fablica de colo\u00f1istas, o sea de funcionarios de toda clase. Que un mero funcionario es el que ejerce una funci\u00f3n no atento al fin social, al producto material o espiritual de ella, sino al sueldo o salario que poe ella se le d\u00e9.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s a\u00fan, y es los que predican la destrucci\u00f3n del producto para que se agrave la crisis y venga de \u00e9sta un catastr\u00f3fico desenlace. Pero esto nos llevar\u00eda a hablar de otra enfermedad mental espa\u00f1ola, an\u00e1loga al antiguo nihilismo ruso, y es un espec\u00edfico anarquismo ib\u00e9rico, hijo de una terrible mentalidad cuyas ra\u00edces son prehist\u00f3ricas.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_139\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9320_326747388\"><\/a><strong>\u00a1<\/strong><strong>A <\/strong><strong>defenderse!<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_140\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22575_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>S\u00ed, tiene usted raz\u00f3n; hay quien se pregunta si se persigue a los anarquistas para justificar o contrapesar la persecuci\u00f3n a los jesuitas, o a \u00e9stos para justificar la persecuci\u00f3n dde aquellos. Pero vaya a hacer caso de cr\u00edticas as\u00ed, tendenciosas\u2026 Aqu\u00ed dicen: \u201ca los unos o a los otros\u201d; all\u00ed: \u201ca los unos y a los otros\u201d, y m\u00e1s all\u00e1: \u201cni a los unos ni a los otros\u201d. \u00bfY se va a hacer caso a todos? Es quien tenga la responsabilidad del Gobierno de la Rep\u00fablica quien debe conocer la tramoya de detr\u00e1s de los bastidores. Si es que la hay\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Los dos extremismos! Frase de caj\u00f3n. Y en cuanto a eso de que est\u00e9n de acuerdo entre s\u00ed y se apoyen mutuamente, ver\u00e1 usted, nadie lo cree en serio. Es creencia en chancitas, propia de juego. Un t\u00f3pico camel\u00edstico para salir del mal paso.<\/p>\n<p>Como lo del oro moscovita, que ahora se lleva tanto. No el oro, \u00a1claro!, sino el camelo. \u00bfNo ha le\u00eddo usted la pastoral \u2014mejor pontifical\u2014 de la Oficina Internacional Comunista a los supuestos comunistas espa\u00f1oles? \u00bfNo ha le\u00eddo lo del feudalismo, y lo de que la Rep\u00fablica fue proclamada por las grandes masas proletarias que se echaron a la calle? Por ah\u00ed no hay peligro alguno. Lo que no empece que haya ya quien pida que se disuelvan todas las organizaciones confesadamente bolcheviques por lo del cuarto voto, el de obediencia al Pontificado de Mosc\u00fa. Que nos habla de las \u201cnacionalidades oprimidas\u201d en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hay que defenderse, s\u00ed, y de todos los enemigos, de los solapados y de los desembozados. Nuestra tiernecita Rep\u00fablica tiene que defenderse tambi\u00e9n de su propio miedo y man\u00eda persecutoria que le ha llevado a forjar esa supersticiosa ley de defensa propia. \u00bfLe parece a usted, por ejemplo, que se puede consentir el que unos maristas proyecten en cine un retrato de D. Alfonso, a quien se declar\u00f3 solemnemente fuera de la ley? \u00bfNo comprende que es cosa evidente que un retrato as\u00ed expuesto ante un p\u00fablico infantil puede aojar o hechizar a nuestro infantil r\u00e9gimen republicano? No ha estado, por lo tanto, mal que se les haya multado con 500 pesetas a esos infantiles maristas malaconsejados. \u00bfAd\u00f3nde ir\u00edamos a parar si no se pusiera coto a esas tendenciosas y sospechosas propagandas cinem\u00e1ticas? \u00a1Pues no faltaba m\u00e1s&#8230;! Vale m\u00e1s prevenir que curar. El miedo, claro, es del aojamiento.<\/p>\n<p>Otra cosa as\u00ed tiene usted con las demas\u00edas de la Prensa de oposici\u00f3n. Y no es lo peor lo que se dice, sino el retint\u00edn con que lo da a entender. Cr\u00edtica, s\u00ed, desde luego, que la cr\u00edtica, como acicate, es una ayuda. Pero cr\u00edtica constructiva, \u00bfeh?, y sin asomo de maniobra. Cr\u00edtica constructiva, como dec\u00eda aquel inefable Primo de Rivera, Miguelito, que en leyes de defensa de r\u00e9gimen era diestro. Y sobre todo deshacer las maniobras. \u00bfQue qu\u00e9 es esto de las maniobras? \u00bfNo lo sabe usted? Pues preg\u00fanteselo a los que las descubren y venga a explic\u00e1rmelas. Porque me siento como loco\u2026<\/p>\n<p>S\u00ed, como loco. Pues de no creer que la mayor\u00eda de los dem\u00e1s \u2014sobre todo de aquellos con quienes m\u00e1s tengo que compartir responsabilidades\u2014 se han vuelto locos \u2014y esto ser\u00eda grand\u00edsima locura de mi parte\u2014 he de creer que me vuelto loco yo. Total: \u00a1empate! Y estoy pensando en irme al campo abierto, al aire y al sol libres, bajo el cielo azul y sobre la tierra verde \u2014o parda de p\u00e1ramo\u2014, a la soledad de tierra o entre encinas robustas y sosegadas \u2014no las conmueve el viento\u2014, que es la mejor casa de salud mental. Irme all\u00ed y que fichen antropom\u00e9tricamente a unos y otros cavern\u00edcolas, a los id\u00f3latras y a los iconoclastas. El campo abierto no es caverna. A airearme y solearme en \u00e9l. Huir al campo, huir. Y dedicarme all\u00ed \u2014\u00a1santo mon\u00f3logo!\u2014 a predicar en desierto, que no es serm\u00f3n perdido. Recuerde a Orfeo.<\/p>\n<p>Me dec\u00eda un eminente alienista paisano m\u00edo \u2014fue mi disc\u00edpulo de lat\u00edn hace m\u00e1s de cuarenta y un a\u00f1os\u2014, Nicol\u00e1s Ach\u00facarro, que Espa\u00f1a es uno de los pa\u00edses en que hay m\u00e1s pacientes de locura persecutoria. Lo que atribuir\u00eda cualquier soci\u00f3logo \u2014esto es: camelista\u2014 a la herencia inquisitorial, pues la man\u00eda persecutoria va de par, dicen, con la perseguidora. Como donde medra la envidia medra la triste pasi\u00f3n \u2014\u00a1tan espa\u00f1ola!\u2014 de creerse envidiado. Y si la man\u00eda persecutoria individual es peligrosa, \u00a1\u00e1vate la colectiva! Y la fobia de las maniobras.<\/p>\n<p>Ahora querr\u00eda decirle algo de cuando al principio de esta legislatura constituyente hablaban algunos de hacer de las Cortes una Convenci\u00f3n. Convenci\u00f3n convencional por de contado. Mas no ha sido menester, ya que las Cortes han delegado en el Gobierno su convencionalidad y su convencionalismo. En resoluci\u00f3n, se\u00f1or m\u00edo, que hay que defenderse de toda maniobra reconstituyente.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_141\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9322_326747388\"><\/a><strong>El escaramujo, rey<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_142\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22577_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>febr<\/em><em>ero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Voy a ver, se\u00f1or m\u00edo, si logro responderle parab\u00f3licamente \u2014la par\u00e1bola, ya lo sabr\u00e1, es la curva de los tiros por elevaci\u00f3n\u2014 a su pregunta de curiosidad indiscreta.<\/p>\n<p>\u00bfHa le\u00eddo usted alguna vez el b\u00edblico Libro de los Jueces? Pues en su cap\u00edtulo IX se nos cuenta el ap\u00f3logo que clam\u00f3n Joatam, el hijo menor de Jerobaal, cuando reunidos los israelitas en Siquem proclamaron rey \u2014mejor ser\u00eda decir juez o caudillo\u2014 a Abimelec, hermano de aquel, y que hab\u00eda matado a todos los otros sus hermanos. Y dice el texto b\u00edblico desde el versillo 7 al 15 de ese cap\u00edtulo:<\/p>\n<p>\u201cO\u00eddme, varones de Siquem, que Dios os oiga. Fueron los \u00e1rboles a elegir rey sobre s\u00ed y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondi\u00f3: \u00bfVoy a dejar mi ping\u00fce jugo, con el que por m\u00ed Dios y los hombres se honran, por ir a ser grande sobre los \u00e1rboles? Y dijeron los \u00e1rboles a la higuera: Anda t\u00fa y reina sobre nosotros. Y respondi\u00f3 la higuera: \u00bfVoy a dejar mi dulzura y mi buen fruto por ir a ser grande sobre los \u00e1rboles? Y dijeron los \u00e1rboles a la vid: Pues ven t\u00fa y reina sobre nosotros. Y la vid les respondi\u00f3: \u00bfVoy a dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, por ser grande sobre los \u00e1rboles? Dijeron entonces todos los \u00e1rboles al escaramujo: Anda t\u00fa y reina sobre nosotros. Y el escaramujo respondi\u00f3: Si en verdad me eleg\u00eds por rey sobre vosotros, venid y aseguraos debajo de mi sombra, y si no, fuego salga del escaramujo que devore los cedros del L\u00edbano.\u201d<\/p>\n<p>Tal es el ap\u00f3logo b\u00edblico de Joatam, hijo de Jerobaal, y \u00fanico que escap\u00f3 de los fraticidios de su hermano Abimelec, proclamado rey. Y si le tienta la curiosidad de saber como acab\u00f3 \u00e9ste, el escaramaujo rey, lea todo el resto del cap\u00edtulo IX.<\/p>\n<p>Y a otra cosa. \u00bfCree usted que al olivo, a la higuera y a la vid del ap\u00f3logo b\u00edblico les faltaba la ambici\u00f3n \u2014muy noble\u2014 del escaramujo? \u00bfCree usted que tem\u00edan contraer responsabilidad sobre sus fuerzas asegurando a los dem\u00e1s \u00e1rboles bajo su sombra? Pues no, no es as\u00ed. Es que el olivo, la higuera y la vid sab\u00edan que serv\u00edan mejor a Dios, al Dios del pueblo de los \u00e1rboles, de la selva sagrada, y a la selva misma, dando aceitunas, higos y racimos de uvas, y con ellos aceite, az\u00facar y mosto, que no prestando su sombra a sus hermanos arb\u00f3reos y selv\u00e1ticos. Para la vida y el medro de la selva y su servicio a Dios, para el cultivo \u2014esto es: la cultura\u2014 de la selva, el aceite, el az\u00facar y el mosto son tan necesarios, acaso m\u00e1s, que la sombra del escaramujo. Y \u00a1ay de aquel que por querer reinar sobre los dem\u00e1s, por acceder a su pedido de que los acoja bajo su sombra, deja de dar su propio fruto! Que unos \u00e1rboles dan fruto, y otros sombra, y otros le\u00f1a. Y cada uno cumple su misi\u00f3n. Y el peregrino se regala con aceitunas, higos y uvas a la sombra de un \u00e1rbol copudo, y si hiela se calienta con la le\u00f1a de un \u00e1rbol ca\u00eddo, que le conforta. \u00bfMe entiende usted?<\/p>\n<p>No, no le pida usted su sombra al olivo, a la higuera o a la vid. Ni quiera usted hacerles caciques. Con sus frutos propios sirven a la comunidad de la selva.<\/p>\n<p>Pero le dec\u00eda que Abimelec, el escaramujo, no fue propiamente rey. Los israelitas no tuvieron propiamente rey hasta que se lo pidieron a Samuel, seg\u00fan se cuenta en el Libro primero de Samuel, cap\u00edtulo X, vers. 19, Se lo pidieron dici\u00e9ndole: \u201cPon rey sobre nosotros.\u201d Y esto despu\u00e9s de haber abandonado la realeza de Jehov\u00e1. Y despu\u00e9s que Samuel les hizo ver toda la servidumbre que hab\u00edan de tener que sufrir bajo un rey. En los versillos del 11 al 19 del cap\u00edtulo VIII de este libro podr\u00e1 usted leer todo lo que Samuel profetiz\u00f3 a su pueblo que padecer\u00eda bajo un rey. \u201cEmpero el pueblo \u2014dice el texto b\u00edblico\u2014 no quiso o\u00edr la voz de Samuel, sino que dijo: No, sino que haya rey sobre nosotros, Y luego clam\u00f3 el pueblo con alegr\u00eda: \u00a1viva el rey!\u201d (X, 24). No \u201c\u00a1viva Jehov\u00e1, rey!\u201d, sino \u201c\u00a1viva el rey!\u201d, refiri\u00e9ndose a Sa\u00fal. A Sa\u00fal, que luego enloqueci\u00f3.<\/p>\n<p>Mas dejando para otra coyuntura comentar la b\u00edblica leyenda de Sa\u00fal, quien pidieron por rey a Samuel los israelitas, me cumple decirle que Abimelec, el rey escaramujo, no era propiamente un rey, sino un juez, pues en aquellos d\u00edas, seg\u00fan dice el texto b\u00edblico (Jueces, XXI, 25), \u201cno hab\u00eda rey en Israel, sino que cada uno hac\u00eda lo que le parec\u00eda recto delante de sus ojos\u201d. Es decir, que el r\u00e9gimen era lo m\u00e1s republicano que cabe, y aun cabr\u00eda decir que anarquista.<\/p>\n<p>Y a prop\u00f3sito: \u00bfno ser\u00eda por esp\u00edritu anarquista \u2014o mejor, an\u00e1rquico\u2014 por lo que el olivo, la higuera y la vid se negaron a hacer de reyes? Y es de creer, por otra parte, que tampoco aceptasen la realeza del escaramujo, ni se acogieran a su sombra, aun a riesgo de ser, como los cedros del L\u00edbano, devorados por el fuego de \u00e9ste. Es esp\u00edritu anarquista es, sin duda, un esp\u00edritu indisciplinado, de absoluto individualismo, de <em>se\u00f1eridad<\/em> completa, un esp\u00edritu jabalinesco, de solitario \u2014aunque sea en sociedad\u2014, de se\u00f1ero; pero \u00bfno se le puede y se le debe perdonar al que da aceite, az\u00facar o mosto? Y en cuanto al jabal\u00ed, al verdadero jabal\u00ed, al que anda solo \u2014los jabal\u00edes no van en manada o reba\u00f1o\u2014, si Sans\u00f3n encontr\u00f3 un panal de miel, con su enjambre de oficiosas abejas, en el cuerpo muerto del le\u00f3n que mat\u00f3 (Jueces, XIV, 8), y se dijo que nada hay m\u00e1s fuerte que el le\u00f3n ni m\u00e1s dulce que la miel (v. 18), \u00bfqu\u00e9 si en el jabal\u00ed cazado, y rendido, y muerto, encontr\u00e1ramos miel, o aceite, o az\u00facar de higos, o mosto? Pero otro d\u00eda, pronto, le enviar\u00e9 por este mismo medio una defensa del verdadero jabal\u00ed, del solitario, del que no se acuesta a dormir al pie del escaramujo.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1 claro? Para usted s\u00e9 que s\u00ed; pero me temo que a otros les parezcan estas par\u00e1bolas acertijos, y a los mentecatos\u2026, paradojas.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_143\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9324_326747388\"><\/a><strong>Sobre la religiosidad del trabajo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_144\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22579_1986339544\"><\/a><em>La Voz de Valencia<\/em><em>, 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>febr<\/em><em>ero de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Cuando a base de la llamada concepci\u00f3n materialista de la historia \u2014la de Carlos Marx\u2014 se discute de inter\u00e9s privado, del deseo de enriquecerse, que mueve al individuo a producir para la sociedad y a servir y enriquecer a \u00e9sta, suele aducirse que desaparecido este sentimiento no es f\u00e1cil que le sustituya otro motivo de trabajo en una sociedad colectivista o comunista. Y a lo que los comunistas replican aduciendo el sentimiento de solidaridad, el de trabajar por el bien com\u00fan, que es al cabo, por el bien de todos y de cada uno. Lo que no convence mucho a ciertos psic\u00f3logos, aunque pueda convencer a los soci\u00f3logos. Pero en esta disquisici\u00f3n sobre el trabajo suele dejarse de lado la consideraci\u00f3n de la obra por la obra misma.<\/p>\n<p>Primero, que trabajar no es, de por s\u00ed, producir u obrar. Hay quien trabaja y nada produce, o produce cosa in\u00fatil o perniciosa. En los penales ingleses sol\u00eda someterse anta\u00f1o a los penados a un suplicio terrible y era el de hacerles dar vueltas a una rueda que no iba unida a mecanismo alguno. Es como hacerle a uno sacar agua con un cedazo; es el suplicio de las Danaides. Y hab\u00eda penado que se volv\u00eda loco. Pues bien, pagarle a uno por un trabajo as\u00ed, improductivo \u2014alguna vez destructivo\u2014, es una pena, es un suplicio. Y es que trabajador no es, de por s\u00ed, lo repetimos, productor. El tener que trabajar sin mira al valor de la obra es lo que caracteriza la esclavitud. Porque esclavo que cumple obra valiosa, no es ya esclavo. Se liberta en la obra misma.<\/p>\n<p>Es el grav\u00edsimo problema de la vocaci\u00f3n. La vocaci\u00f3n del trabajador, el amor a su obra, es la clave \u00edntima de toda la cuesti\u00f3n llamada social. Es lo que deber\u00eda distinguir las artes verdaderamente liberales, las que liberan el esp\u00edritu, de las artes serviles. Es lo que distingue al artista, en que entra, \u00a1claro est\u00e1!, el artesano, del simple y huero menestral, del que rinde un menester servil por muy bien pagado que lo est\u00e9. El amor del obrero a su obra es lo que le hace libre. Al obrero que produce obra prima, que aspira a ser obra maestra, al obrero que se siente maestro de obras.<\/p>\n<p>Y en ello entra la calidad, que no cabe reducir a medida cuantitativa. \u00bfQu\u00e9 eso de medir el valor de la obra por horas de trabajo? Las horas de trabajo, ni aun trat\u00e1ndose de trabajo de un obrero adscrito a una m\u00e1quina \u2014como el siervo estaba adscrito a la gleba\u2014 no valen todas lo mismo, aunque cuesten lo mismo. Y hay monopolios naturales. El obrero libre, el artesano el verdadero artesano que trabaja por su cuenta, vend\u00eda su obra y no su trabajo. Su recompensa no era jornal ni salario.<\/p>\n<p>Se dice que la fatalidad que pesa sobre esta civilizaci\u00f3n mec\u00e1nica es que la maquinaria capitalista no produce para acomodarse al consumo, no endereza la oferta a la demanda, sino que trata de provocar consumo para una producci\u00f3n forzada, fatalista, que trata de provocar demanda. Y as\u00ed se habla de la crisis de la sobreproducci\u00f3n. Y de la otra crisis, la de distribuci\u00f3n, que hace que padezcan muchos de hambre en una parte del mundo, mientras en otro hay que malgastar o destruir v\u00edveres.<\/p>\n<p>Mas en todas \u00e9stas, en el fondo tr\u00e1gicas disquisiciones, suele dejarse de lado la consideraci\u00f3n del obrero verdaderamente libre, hondamente humano, divinamente humano, de artista o ertesano liberal, sea cualquiera su arte, pintar, cantar, esculpir, escribir, sembrar trigo, hacer casas, hacer aceite o vino o zapatos o telas para vestirse o trajes o lo que sea. Y lo que a ese obrero, artesano o artista \u2014no meramente trabajador\u2014 le hace libre, le emancipa y le redime, no es ni el sentimiento materialista de proveer a su propio bienestar y el de los suyos, ni al bienestar com\u00fan de la sociedad de que forma parte. Si ha de hacerse libre, emancipado y redimido, ha de ser mirando a la obra por la obra misma. Es lo que distingue a los ingenios creadores. En lo m\u00e1s sublime de su sentido crea su obra no ya aunque se muera de hambre \u2014y con \u00e9l los de casa\u2014 cre\u00e1ndola, sino aunque luego no haya quien la aproveche. El cantor verdaderamente libre se muere de hambre cantando en el desierto, donde nadie, ni las piedras, le oyen. No le preocupa la felicidad sino la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que todo esto les parecer\u00e1 a los materialistas de la historia, a los marxistas ortodoxos \u2014pues hay ortoxia en el marxismo como en toda teolog\u00eda y en toda biolog\u00eda la hay\u2014 les parecer\u00e1 misticismo y m\u00e1s si a\u00f1ado que el obrero libre, emancipado, redimido, hace su obra\u2026 no hay que escandalizarse, A. M. D. G., a la mayor gloria de Dios. O como dec\u00eda Ren\u00e1n, que cada uno ha de representar lo mejor que pueda el papel que le ha correspondido en esta tragicomedia que dirige el gran empresario del teatro del Universo. O como dec\u00eda Schiller \u2014otro so\u00f1ador\u2014 que el arte es juego. Juego en el m\u00e1s hondo y alto sentido, no como diversi\u00f3n, sino como reversi\u00f3n a la fuente de la vida eterna.<\/p>\n<p>Un obrero se emancipa cuando ve en su obra, de la que se enamora, no un medio para ganarse la vida \u2014lo que se llama ganarse la vida\u2014 ni tampoco un medio para entretener la vida de los dem\u00e1s, sino que ve el valor eterno de esa su obra, la perfecci\u00f3n de \u00e9sta, y aunque nadie goce de ella. Dejar una obra maestra, aunque sea enterrada bajo tierra por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>Acaso as\u00ed pint\u00f3 aquel alt\u00edsimo ingenio ib\u00e9rico cavern\u00edcola, el bisonte en la cueva de Altamira. \u00bfQu\u00e9 le gui\u00f3? Un sentimiento m\u00e1gico, religioso. Y as\u00ed, aquel hombre de la caverna, troglod\u00edtico, se liber\u00f3, se emancip\u00f3 y entr\u00f3 en la historia, que es el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00bfConcepci\u00f3n materialista de la historia? No, sino concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia. O sea, de la obra.<\/p>\n<p>Y sin remontarnos a excelsitudes de la religiosidad el trabajo, \u00bfno creer\u00e9is que lo \u00fanico que puede emanciparle a un asalariado de la maldici\u00f3n del trabajo servil es el amor a la obra por la obra misma, por la perfecci\u00f3n de la obra? \u00bfNo cre\u00e9is que hay quien goza en dejar bien concluida su obra? Si as\u00ed no fuese, sentir\u00edanse los obreros adscritos a la m\u00e1quina o a la gleba en la misma terrible esclavitud de aquellos penados ingleses de que os dec\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando se hable de la condici\u00f3n del trabajo no se olvide que el trabajador no s\u00f3lo se siente ligado a s\u00ed mismo, a los suyos y a la sociedad, sino al Universo eterno.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_145\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9326_326747388188\"><\/a><strong>Los delfines de Santa Br\u00edgida<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_146\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22581_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>28<\/em><em> de <\/em><em>febrero<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Lleg\u00f3 por primera vez el comentador a Madrid \u2014un mozo morri\u00f1oso\u2014, en 1880, al abrirse el pr\u00f3ximo curso acad\u00e9mico har\u00e1 cincuenta y dos a\u00f1os; al Madrid de la Espa\u00f1a \u2014tan madrile\u00f1a entonces\u2014 de Alfonso XII y el duque de Sexto, de C\u00e1novas y Sagasta, de Lagartijo y Frascuelo, de Calvo y Vico, de Pereda y P\u00e9rez Gald\u00f3s. Fue a dar en una bohardilla de la casa de Astrarena, toda fachada se dec\u00eda, en la red de San Luis, entre las entradas de las calles de Fuencarral y Hortaleza, casi donde hoy se alza el bab\u00e9lico edificio de la Telef\u00f3nica, ese rascacielos contra el cielo que menos rasquera tiene, que es el de Madrid. Delante de la casa de la calle de la Montera, llevando a la ya legendaria Puerta del Sol, la de la bola simb\u00f3lica de Gobernaci\u00f3n. En esa calle, la iglesia, de estilo jesu\u00edtico, de San Luis, donde quebr\u00f3 la seguida de sus misas regulares, y enfrente de la iglesia, el que su profesor \u2014que no maestro\u2014 de Metaf\u00edsica, Ort\u00ed y Lara, llam\u00f3 el blasfemadero de la calle de la Montera, el antiguo Ateneo, el de Moreno Nieto, del que hizo C\u00e1novas del Castillo un asilo para todas las rebeld\u00edas verbales. Y vivi\u00f3 aquel Madrid lugare\u00f1o, manchego, a las veces quijotesco \u2014\u201cen un lugar de la Mancha&#8230;\u201d\u2014 de las s\u00f3rdidas calles de Jacometrezo, Tudescos, Abada, y lo vivi\u00f3 enfrasc\u00e1ndose en libros de caballer\u00edas filos\u00f3ficas, de los caballeros andantes del krausismo y de sus escuderos. Se puso a aprender alem\u00e1n, traduciendo, entre otras cosas, la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel. \u00a1Qu\u00e9 a\u00f1os aqu\u00e9llos! \u00bfPasaron por \u00e9l? No, no pasan los a\u00f1os por uno, sino es que es uno quien pasa por los a\u00f1os. Los a\u00f1os le quedan.<\/p>\n<p>Hoy el comentador, rico de a\u00f1os \u2014y aun, por herencia, de siglos\u2014 y rico de recuerdos, y por herencia, de esperanzas, recorre, se\u00f1ero, lo que de su Madrid de la mocedad a\u00fan vive para remontarse el coraz\u00f3n. Busca frescuras, ya de fuentes, ya de verdor de vida. Y a lo mejor topan sus ojos, all\u00ed, en la calle de Leganitos, con una higuera presa entre casas ya no lugare\u00f1as. Y busca rinconadas, encrucijadas, plazuelas, donde se haya remansado la leyenda cotidiana. Y en esos remansos va a ba\u00f1arse en agua espiritual eterna. Que si Her\u00e1clito dijo: \u201cno ba\u00f1as tu pie dos veces en la misma agua\u201d, esto no reza cuando uno se chapuza en remanso, en pozo o en pantano.<\/p>\n<p>Y, recorriendo este Madrid, he aqu\u00ed que al rozar en ciertos rincones con sombras de sue\u00f1os de anta\u00f1o empiezan \u00e9stos a pizcarle el coraz\u00f3n arranc\u00e1ndole pizcas de recuerdos de mocedad estudiantesca y haci\u00e9ndole columbrar en lo que pasa lo pasado, en lo corriente lo ya corrido. Y as\u00ed, hace pocos d\u00edas, le detuvieron la mirada y el pecho esos dos delfines, colas de arp\u00f3n en alto, que a la entrada \u2014o salida\u2014 de la calle de Santa Br\u00edgida, esquina a Hortaleza, siguen vomitando sus chorros de agua fresca de la llamada Fuente de los Gal\u00e1pagos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el gal\u00e1pago?, se pregunt\u00f3. Acaso sea su caparaz\u00f3n aquella concha en que yacen, colgados, los delfines. Y sobre \u00e9stos la inscripci\u00f3n: \u201cANNO DNI, MDCCLXXII\u00bb. En el a\u00f1o del Se\u00f1or 1772.<\/p>\n<p>Fuente urbana esa del chafl\u00e1n de San Ant\u00f3n. En torno a fuentes p\u00fabiicas se re\u00fanen en los lugarejos, y aun en los lugarones, las mozas de la vecindad; la fuente es fuente de las murmuraciones y comadrer\u00edas lugare\u00f1as. Al susurro brizador de la fuente, de su surtidor, surten leyendas que son pasatiempo.<\/p>\n<p>1772&#8230; Carlos IV, Mar\u00eda Luisa, Godoy, Goya&#8230; V\u00edspera de la Revoluci\u00f3n, la francesa, cuyas salpicaduras, escurriduras y rebotes sintieron luego, sin dejar de dar su frescor de agua pura corriente, esos delfines simb\u00f3licos. Y luego Napole\u00f3n el \u00danico y el dos de mayo madrile\u00f1o \u2014\u00a1parque de Montele\u00f3n!\u2014, en que alguno de aquellos majos ir\u00eda a refrescar la sed de su encono en los chorros de Santa Br\u00edgida. Y luego Fernando VII, el Deseado por los aguadores que berreaban \u201c\u00a1vivan las <em>caenas<\/em>!\u201d Y los delfines oyeron el himno de Riego, el llevado en un ser\u00f3n a muerte. Y oyeron rumores de la primera carlistada, cuando G\u00f3mez se lleg\u00f3 a las puertas de los arrabales de Madrid. Y luego&#8230; Luego oyeron las pisadas de la otra revoluci\u00f3n, de la chica \u2014\u00a1le llamaron Gorda!\u2014, de la nuestra, de la setembrina, de la que trajo Do\u00f1a Isabel, de la de Prim; el que no estuvo en Alcolea, y a lo lejos, despu\u00e9s, los trabucazos que acabaron con el caudillo. Y segu\u00edan los chorros surtiendo agua y leyenda frescas. Y vino la segunda carlistada, aquella de que este comentador, ni\u00f1o que se abr\u00eda a la historia, fue testigo conmovido.<\/p>\n<p>Y los delfines de Santa Br\u00edgida de los Gal\u00e1pagos sintieron el respiro ansioso, a las veces acezo, de la primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola, la del 73, que antes de llegar a a\u00f1oja se ahog\u00f3 en aguas de Cartagena, a la vista de los delfines del mar mediterr\u00e1neo. De aquella Rep\u00fablica espejo. Y luego sintieron el choque de los cascos del caballo del llamado<\/p>\n<p>Restaurador, que entraba en su villa y corte natal. Y despu\u00e9s el rumoreo callejero, alegre y confiado, de aquel Madrid madrile\u00f1o en que se vio envuelto el comentador cuando vino a so\u00f1ar vida civil y nacional entre la iglesia de San Luis, el recadero, y el antiguo Ateneo, el blasfemadero de la calle de la Montera. \u00a1Inocentes rezos e inocentes blasfemias!<\/p>\n<p>Y en tanto cada a\u00f1o \u2014van ya ciento sesenta\u2014 los delfines engalapagados o\u00edan en el d\u00eda de San Ant\u00f3n, abad, el del cerdo y las tentaciones, rumor de pezu\u00f1as, relinchos, rebuznos, gru\u00f1idos de cochinos y vocer\u00edo de jinetes y de romeros. Era que pasaban caballos, mulos \u2014algunos majamente enjaezados\u2014, borricos, jumentos, ac\u00e9milas, puercos\u2026 Era la bendici\u00f3n de la cebada. Y hay tambi\u00e9n la bendici\u00f3n de los campos para que sobre ellos recaiga, de los delfines celestiales, la lluvia que cr\u00eda cebada y uva y aceituna y el trigo que nos da el pan nuestro de cada d\u00eda mientras nos aprieta el cincho del hado hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Y entre tantos monumentos nuevos y modernos, que llegar\u00e1n acaso a hacerse viejos, pero no antiguos, y mientras se encapucha supersticiosamente a las regias coronas de los escudos ministeriales, ah\u00ed est\u00e1n esos delfines centenarios. Por los chorros de sus bocas corre sin cesar el agua endechando en eterna frescura su susurro, pulsando en el teclado de los d\u00edas pasajeros la misma nota siempre&#8230;, siempre\u2026 Que al decir: \u201c\u00a1as\u00ed va todo!\u201d, dice: \u201c\u00a1as\u00ed viene todo!\u201d Susurra la permanente transitoriedad de la cosa y la vida p\u00fablicas, la queda de lo que se pasa y el paso de lo que se queda, la estad\u00eda de la corriente y el curso de lo que se est\u00e1. Y en arm\u00f3nica con el \u201c\u00a1as\u00ed va todo! \/ \u00a1as\u00ed viene todo!\u201d, susurra: \u201c\u00a1as\u00ed se queda todo!\u201d Todo, todo: revoluci\u00f3n y reacci\u00f3n, progreso y tradici\u00f3n, rebeld\u00eda y cumplimiento, fe y raz\u00f3n, dogma y cr\u00edtica, sue\u00f1o y vela \u2014yedras entre escombros de ruinas\u2014, nacimiento y muerte \u2014dos tr\u00e1nsitos\u2014, todo y nada&#8230;<\/p>\n<p>Tal vez el rezo que desparraman por la rinconada de San Ant\u00f3n, badajos de la infinita campana de la pasajera eternidad humana, esos Delfines de Santa Br\u00edgida de los Gal\u00e1pagos de este Madrid de la Espa\u00f1a eterna.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_147\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9326_326747388\"><\/a><strong>Solitario y desesperado<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_148\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22583_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>No es para bien expresada, lector amigo, la emoci\u00f3n que me embarg\u00f3 al leer en la ma\u00f1ana del pasado s\u00e1bado, y en estas mismas columnas, el relato del incidente de la interrupci\u00f3n pedernosa que desde la tribuna p\u00fablica, popular, lanz\u00f3 a la C\u00e1mara un pobre mozo \u201cdesdichado\u201d \u2014as\u00ed se le llamaba aqu\u00ed\u2014. Es seguro que de haber sido testigo de ella no me habr\u00eda producido apenas impresi\u00f3n, pues el suceso careci\u00f3 de importancia exterior. Y no fui testigo porque yo hab\u00eda abandonado el escenario poco antes de la escena para ir a sermonear a otros mozos \u2014estos estudiantes de Medicina\u2014 en el anfiteatro de San Carlos.<\/p>\n<p>La ruidosa interrupci\u00f3n de piedra \u2014ruido de cidriera rota\u2014 en nada alter\u00f3 la marcha de los debates. Y el hecho, que ni a desacato llega \u2014por la parte al\u00edcuota que me toque no me siento desacatado\u2014, no temo que vaya a caer en la jurisdicci\u00f3n de la ley de Defensa de la Rep\u00fablica, que es otra ley de Jurisdicciones, como la de anta\u00f1o. Todo se reducir\u00e1, espero, a que se le ponga en cura al desdichado mozo. Desdichado, sin dicha, pues que sin esperanza; desesperado, que \u00e9l se dijo.<\/p>\n<p>El incidente no fue m\u00e1s que una insignificante, pero significativa, nota marginal, una acotaci\u00f3n parent\u00e9tica, como (aplausos), (sensaci\u00f3n), (expectaci\u00f3n), etc. etc. Todo en la representaci\u00f3n parlamentaria y dentro de su propia escenograf\u00eda.<\/p>\n<p>Pero \u00bfpor qu\u00e9 me emocion\u00f3 tanto el relato? Como os dije, lectores amigos, en mi \u00faltimo comentario, el de los delfines, en estos d\u00edas me est\u00e1n subiendo a flor de conciencia recuerdos de mi mocedad de Madrid, de cuando yo ten\u00eda la edad que hoy tiene el interruptor de la piedra. Y lo que lleg\u00f3 hasta conmoverme fue esto que le\u00ed aqu\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cParece que interrogado sobre su filiaci\u00f3n, declar\u00f3 que era un desesperado, un solitario, sin familia. \u201cNo tengo \u2014parece que dijo\u2014 ni padre, ni nadie, ni naci\u00f3n, ni patria; no tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>\u00a1Un desesperado! \u00a1Qu\u00e9 voz tan \u00edntima, tan entra\u00f1adamente espa\u00f1ola! Tanto, que en la forma <em>desperado<\/em> pas\u00f3, como <em>siesta, pronunciamiento, junta, torero<\/em> y otras, a otros idiomas europeos cultos. Y hay en franc\u00e9s un hermos\u00edsimo soneto de Gerardo de Nerval con esa voz espa\u00f1ola por t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Un desesperado y un solitario. \u00bfNo son acaso una y la misma cosa? Un desesperado es un desesperanzado, uno que ha perdido durante la espera la esperanza. \u201cEl que espera desespera\u201d, dice nuestro hondo dicho decidero. \u00bfSabe esperar la actual mocedad espa\u00f1ola? \u201cNo tengo patria; no tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os.\u201d \u00a1M\u00e1s que\u2026!<\/p>\n<p>\u201cNo tengo m\u00e1s que diez y nueve a\u00f1os\u2026! Tambi\u00e9n yo, lector, los tuve y los sigo teniendo. Y me vuelven aquellos, cuando no ten\u00eda m\u00e1s. Aunque s\u00ed, s\u00ed, pues a mis diez y nueve a\u00f1os hab\u00eda cobrado ya siglos de tradici\u00f3n espa\u00f1ola. Siglos que me consolaba de la soledad aneja a esa edad agorera. Porque la mocedad de diez y nueve a\u00f1os suele ser una soledad. La soledad suele ser la patria de un mozo de diez y nueve a\u00f1os en el \u00e1mbito del interruptor con pedrada. \u201c\u00a1Juventud, primavera de la vida!\u201d Pero, \u00a1ay primaveras espa\u00f1olas con semanas de pasi\u00f3n! El dulzor de Espa\u00f1a es el oto\u00f1o, cuando los \u00e1lamos, los chopos, los negrillos y los frutales se revisten de oro y de llama, los colores de su ense\u00f1a. Los frutos de primavera suelen ser agrios. Frutos de destiempo y desaz\u00f3n.<\/p>\n<p>Me puse a imaginarme el hondo estado de \u00e1nimo de ese pobre mozo, solitario y desesperado, que quer\u00eda asomarse a la historia nacional y patria, \u00e9l, sin naci\u00f3n, ni patria y con s\u00f3lo sus diez y nueve a\u00f1os de soledad. \u00bfComunista? Un solitario desesperado no puede ser comunista, porque la comunidad excluye la solitariedad, y el comunismo es esperanza. No, la enfermedad \u2014enfermo es lo mismo que civilizado\u2014 de ese mozo es otra. Es una enfermedad t\u00edpicamente espa\u00f1ola. Y \u00e9l, el enfermo, uno de tantos. \u00a1Y tantos!<\/p>\n<p>El mozo solitario y desesperanzado lanz\u00f3 un canto rodado a destiempo, y no m\u00e1s que para provocar una desaz\u00f3n. (Des-esperado\u2026, des-tiempo\u2026, des-saz\u00f3n\u2026, \u00a1qu\u00e9 intraductibles estas voces tan nuestras!) Quiso irrumpir en la peque\u00f1a historia cotidiana, gacetillesca, interrumpi\u00e9ndola con pedrada. Que es un modo de continuar la historia. Que si hay, seg\u00fan dice la Gram\u00e1tica oficiosa, conjunciones disyuntivas, hay interrupciones continuativas. Los que ahogan la historia no son los interuptores ni los rebeldes, sino que son los neutros, los apol\u00edticos, los de \u201c\u00a1no me hable usted de la guerra!\u201d, o \u201c\u00a1no me hable usted del Estatuto!\u201d, o \u201c\u00a1no me hable usted de la cuesti\u00f3n religiosa!\u201d, aquellos sobre que cay\u00f3 el terrible anatema del Dante, el gran desde\u00f1oso, el de: \u201cno hablemos de ellos, sino mira y pasa\u201d. Esos, los retra\u00eddos, los huidos, los emigrados, los callados. Su retraimiento, su huida, su retiro, su abstenci\u00f3n, su silencio son peores que la peor pedrea.<\/p>\n<p>\u00bfLlegaremos a comprender el \u00edntimo estado de \u00e1nimo \u2014de \u00e1nimo o de des\u00e1nimo\u2014 de esta mocedad de diecinueve, que tiene por patria la soledad? Y ese des\u00e1nimo de la desesperaci\u00f3n \u00bfno llegar\u00e1 a hacer desalmados? Es tr\u00e1gico ese momento de la vida, y m\u00e1s en esta nuestra tierra y en este nuestro tiempo. La juventud se nos rebela. \u00bfQue no sabe lo que quiere? \u00bfY nosotros, sus padres, queremos lo que sabemos? \u00bfY sabremos asomarnos al brocal de esas almas doloridas? \u00a1Ay nuestra pasada mocedad espa\u00f1ola, compa\u00f1eros del 98! Y \u00a1ay la Espa\u00f1a de la mocedad del 1931, la que ya desespera de la Rep\u00fablica!<\/p>\n<p>Este mozo hura\u00f1o y melanc\u00f3lico \u2014un ejemplar\u2014 s\u00ed que es un jabato de ley. Un ejemplar, digo. \u00bfAnormal? \u00bfY cu\u00e1l la norma? \u00bfCu\u00e1l la norma de esta juventud que nos empuja a la jubilaci\u00f3n, sin j\u00fabilo, que se nos viene encima? \u00bfCu\u00e1l la norma? Y jabato\u2026 Pero dejemos para otro d\u00eda la definici\u00f3n del jabal\u00ed.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_149\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9328_326747388\"><\/a><strong>Definici\u00f3n del jabal\u00ed<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_150\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22585_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Voy, en efecto, a definir al jabal\u00ed, que es el modo de defenderlo. Pues merced a una frase de Jos\u00e9 Ortega y Gasset tom\u00f3 cuerpo en nuestras Constituyentes, y despu\u00e9s, en la opini\u00f3n p\u00fablica del pa\u00eds, un calificativo psicol\u00f3gico, y es el de jabal\u00ed junto a los de tenor y payaso. Y como.suele suceder en tales casos, algunos de los que se creen aludidos han tomado el remoquete a honra, y lo han adoptado. Y vamos al jabal\u00ed.<\/p>\n<p>La palabra \u201cjabal\u00ed\u201d es adjetivo ar\u00e1bigo que vale como salvaje, brav\u00edo o montaraz, aplicado al puerco. Le distingue del dom\u00e9stico o casero, que se hace en cierta manera urbano y hasta civil, dando en pocilga. A pesar de lo cual, suele comerse crudos a los ni\u00f1os tiernecitos, como los descuiden sus padres, y lo hace acaso en pre-represalia de que esos padres se lo coman a \u00e9l.<\/p>\n<p>La braveza y aun bravura del jabal\u00ed es proverbial y \u00e9pica, pues que Homero nos le describe destrozando los sembrados, asol\u00e1ndolos, cuando irrumpe en ellos desde las bra\u00f1as y los matorrales de su guarida montesa. Y es tambi\u00e9n proverbial y tambi\u00e9n \u00e9pica su singularidad, el hecho de que obre solo y solitario, se\u00f1ero. Pues el puerco jabali o brav\u00edo no se da como el dom\u00e9stico en piaras. Su distintivo es la singularidad, la individualidad. Como que es por esto por lo que en franc\u00e9s se le llama \u201csanglier\u201d, del lat\u00edn \u201csingularius\u201d, o sea, en nuestro romance castellano, \u201cse\u00f1ero\u201d. La caracter\u00edstica, por lo tanto, del hom\u00e9rico jabal\u00ed es la singularidad. Y es curioso que esta voz: singularidad \u2014\u201csingularitatem\u201d\u2014 haya dado en bable la voz \u201cse\u00f1ard\u00e1\u201d \u2014que en castellano habr\u00eda sido, de haberse desarrollado, \u201cseveridad\u201d, o mejor \u201cse\u00f1erdad\u201d\u2014, que equivale en sentido a la \u201cmorri\u00f1a\u201d gallega, a la \u201csaudade\u201d portuguesa, a la \u201csoledad\u201d andaluza, a la \u201cenyoran\u00e7a\u201d catalana \u2014de que hicimos \u201ca\u00f1oranza\u201d\u2014, al \u201ci\u00f1or\u201d valenciano y a la voz bachilleresca nostalgia. El jabal\u00ed, el puerco montaraz y se\u00f1ero, siente soledades, morri\u00f1a o a\u00f1oranza del monte, de la bra\u00f1a, del bre\u00f1al donde cri\u00f3 su singularidad brav\u00eda. Es un bravo individualista que defiente a colmilladas su singularidad, y no se pliega a dejarse domesticar, a dejarse civilizar.<\/p>\n<p>\u00bfQue no se concibe una piara de jabal\u00edes, una manada de solitarios? As\u00ed lo hemos dicho; pero\u2026 Ah\u00ed est\u00e1n las Cartujas. Y, en rigor, monasterio no quiere decir otra cosa que un convento \u2014una convenci\u00f3n\u2014 de \u201cmonachos\u201d, de monjes, de solitarios, de jabal\u00edes religiosos hozando en las sementeras de la creencia. Por lo dem\u00e1s, lo malo es hacer el jabal\u00ed sin serlo, lo que sucede a menudo tanto en los conventos como en las sectas y los partidos. El verdadero jabal\u00ed espiritual es el acabado hereje, de la ortodoxia y de la heterodoxia, como aquel aragon\u00e9s Miguel Servet, que dec\u00eda que el \u00e1nimo de los espa\u00f1oles es \u201cinquietus et magna moliens\u201d, inquieto y que resuelve grandes cosas, so\u00f1ando grandezas.<\/p>\n<p>Y se pregunta si es el espa\u00f1ol individualista o socialista se hace una pregunta tan vac\u00eda como la de preguntar si otro es ego\u00edsta o altruista, pues que el individuo que mejor afirma su yo, su \u201cego\u201d, es el que mejor afirma la sociedad de que participa, ni hay nada m\u00e1s universal que lo individual. Y as\u00ed, al dirigirnos al supremo Yo, al infinito y eterno, a Dios, en la oraci\u00f3n dominical, no le tratamos de Vos, en plural, como a las potestades terrenales, sino de T\u00fa singular y se\u00f1ero.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol de tipo medio, castizo, es, gracias a Ti, Dios nuestro, bastante y acaso harto jabalinesco. Hasta al someterse lo hace an\u00e1rquicamente. Y tiene del jabal\u00ed una cualidad \u2014\u00bfy calidad?\u2014 que se\u00f1ala muy bien el Baed\u00e9ker de Espa\u00f1a al decir que el espa\u00f1ol suele ser \u201cpointilleux et ombrageux\u201d, quisquilloso \u2014o puntilloso\u2014 y receloso. La puntillosidad, tan bien retratada en el pundonor de los celosos maridos calderonianos, cuyos celos no son m\u00e1s que envidia \u2014\u00a1aqu\u00ed de Quevedo!\u2014, y la recelosidad son hijas de nuestra singularidad, de nuestra se\u00f1eridad jabalinesca y montaraz, pre-civil. \u00bfIncivil?<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n y la civilidad exigen piaras, manadas. Algo m\u00e1s que monasterios. Pero&#8230; Si la manada, si la piara ha de propagarse sin dejar de serlo, los jabal\u00edes tienen que dejar de ser jabal\u00edes. (V\u00e9ase mi libro sobre <em>La a<\/em><em>gon\u00ed<\/em><em>a del cristianismo<\/em>.) Se les han de caer los colmillos. Que el verraco no es propiamente jabal\u00ed, sino muy otro. Don Juan no es la carne de Don Quijote. Pero ambos se\u00f1eros.<\/p>\n<p>El jabal\u00ed no se rinde a disciplina; no es disc\u00edpulo m\u00e1s que del monte, y su escuela es el bre\u00f1al. El jabal\u00ed ha de ser un dechado legendario para consolar de su domesticidad, de su civilidad, al puerco casero, productor de lomo, jam\u00f3n, chorizo y morcilla. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la piara si alguna vez no oyese el gru\u00f1ido del jabal\u00ed se\u00f1ero? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de ortodoxos y heterodoxos sin herejes? Si todos los animales fueran dom\u00e9sticos y no hubiera tampoco hombres salvajes, es de temer que la civilizaci\u00f3n humana \u2014conventual y convencional\u2014 se ahogase en podre. Sin jabal\u00edes acabar\u00edamos todos en payasos y tenores. Y el jabal\u00ed, si no lleva compa\u00f1\u00eda, suele llevarse acompa\u00f1amiento. \u00a1Y para soledad la de un acompa\u00f1amiento que no hace compa\u00f1\u00eda! \u00a1Se\u00f1ero y solo entre acompa\u00f1antes, sin un solo compa\u00f1ero!<\/p>\n<p>Y ahora tengo que declarar que no se me oculta \u2014\u00a1qu\u00e9 va!&#8230;\u2014 que cuando mi buen amigo, compa\u00f1ero y colega Jos\u00e9 Ortega y Gasset forj\u00f3 el afortunado calificativo y clasificativo psicol\u00f3gico de jabal\u00ed no lo apunt\u00f3, ni mucho menos, en el sentido que yo aqu\u00ed. Refer\u00edase a otra calidad y a otra clase. Y, por otra parte, que hacer el jabal\u00ed, lo repito, no es serio, sino una forma de payasada y su gru\u00f1ido modo de gorgorito de tenor. Y que es f\u00e1cil distinguir al jabal\u00ed genuino, espont\u00e1neo y natural del contrahecho, forzado y artificial.<\/p>\n<p>En resoluci\u00f3n, \u00a1suerte fatal la de tener que civilizarse!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_151\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9330_326747388\"><\/a><strong>La enormidad de Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_152\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22587_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>T\u00e9ngome aqu\u00ed con la confesi\u00f3n \u00edntima, entra\u00f1able, de un castizo \u2014\u201cligrimo\u201d (leg\u00edtimo) se dir\u00eda en habla charruna\u2014 jabato espa\u00f1ol de hoy en d\u00eda, de un chico de Espa\u00f1a, donde se acabaron ya los grandes de ella. \u00a1Y lo que me ha sacudido! Pues \u00bfhay acaso algo m\u00e1s malenc\u00f3nico que ver caer las hojas, amarillentas y ahornagadas, de la enredadera que se enreda a las ruinas y las enreda? \u00bfY si esa enredadera fuese, no est\u00e9ril yedra, sino fructuosa vid cuyos sarmientos la\u00f1aran en verde los ruinosos sillares desmoronados? Malenc\u00f3nico, digo, pues que de romanceada \u2014tambi\u00e9n charruna\u2014 malencon\u00eda, que no de culta melancol\u00eda se trata; de una malencon\u00eda que remata en mal encono, en nuestro t\u00edpico resentimiento celtib\u00e9rico. Y es que resiento por los mal-enconos de este jabato ligrimo que se me confiesa no ya com-pasi\u00f3n sino con-miseraci\u00f3n; es que me resiento no tan s\u00f3lo padeciente, sino miserable con \u00e9l y como \u00e9l.<\/p>\n<p>Vamos, chico&#8230;, tienes mucha raz\u00f3n, Espa\u00f1a no es alegre ni tiene porque alegrarse. Ni porque holgarse, que ni puede pararse a tomar huelgo, que el tiempo aprieta. Y la huelga suele dar en juerga, y los duelos con pan son menos. Lo que tiene Espa\u00f1a es que tomar contento \u2014y contenido\u2014 que contentarse; mejor, tiene que conformarse con su destino, con su misi\u00f3n eterna y no s\u00f3lo temporal. Conformidad. Pero \u00bfcon qu\u00e9 forma? \u00bfQu\u00e9 forma le dar\u00e9is a Espa\u00f1a los que hab\u00e9is nacido a la vida nacional y popular \u2014civil y laica\u2014 bajo el sino de la Rep\u00fablica? Laica es religiosa. \u00bfQu\u00e9 forma y qu\u00e9 norma?<\/p>\n<p>Norma, s\u00ed, pues a muchos de vosotros \u2014\u201c\u00a1estos chicos&#8230;, estos chicos&#8230;!\u201d\u2014, acaso a los mejores, se os reputa anormales. Y dejadme que en esto de la anormalidad me pare un poco.<\/p>\n<p>Anormal, ya lo sab\u00e9is, es un vocablo h\u00edbrido \u2014mestizo\u2014 de prefijo griego y tema latino. Lo propio latino, que se hizo castellano, es: enorme. Enorme es lo que se sale de norma, lo anormal. Y norma era una escuadra de que se val\u00edan los agrimensores romanos, una regla, por donde lo enorme es lo irregular, lo inescuadrado o acaso desescuadrado. \u00bfY cu\u00e1l la norma espa\u00f1ola? \u00bfCu\u00e1l la norma de cuando Espa\u00f1a, la eterna, tall\u00f3 aquende y allende la mar dos mundos? \u00bfCu\u00e1l la norma, la escuadra, del universal imperio espa\u00f1ol, carolino y filipino, calderoniano y cervantino \u2014mejor: segismundiano y quijotesco\u2014, i\u00f1iguiano y teresiano? \u00bfCu\u00e1l esa norma? Esa norma fue y es \u2014y \u00e9sta s\u00ed que paradoja, y tr\u00e1gica\u2014 la enormidad. La norma castizamente espa\u00f1ola es la enormidad, es una escuadra para encuadrar el cielo y tallarlo a nuestra medida. Lo anormal, nuestra normalidad.<\/p>\n<p>Ya Nietzsche dej\u00f3 dicho que Espa\u00f1a os\u00f3, se atrevi\u00f3 \u2014esto es: se atribuy\u00f3\u2014 demasiado, y Carducci habl\u00f3 de \u201cla afanosa grandiosidad espa\u00f1ola\u201d. Y, antes que ellos, Edgar Quinet \u2014aquel apocal\u00edptico profeta galo-rom\u00e1ntico\u2014, ya en 1844 (<em>Mes vacances en Espagne<\/em>, publicado en 1857), cuando dec\u00eda a nuestros abuelos que no vale una gota de sangre \u201cenmascarar, desfigurar a Felipe II bajo una Constituci\u00f3n de papel\u201d \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014, les dec\u00eda que tomaran la v\u00eda de la revoluci\u00f3n propia que pide un alma regia, para lo que basta ser sencillamente espa\u00f1ol. Y les hablaba de la vasta herencia de democracia que la vieja Monarqu\u00eda espa\u00f1ola hab\u00eda preparado, les hablaba de continuar una naci\u00f3n de hidalgos \u2014\u201cgentilshommes\u201d\u2014 proletarios sin rebajarla a burgues\u00eda; de asombrar \u2014\u201c\u00e9tonner\u201d\u2014 a Europa en vez de imitarla. \u201cNo har\u00e9is nada de vuestro pueblo \u2014les dec\u00eda\u2014 si no le pon\u00e9is ante los ojos alguna alta misi\u00f3n a que Dios os convida&#8230; Encontrar\u00e9is la Am\u00e9rica con doscientos hombres, las Indias con ciento cincuenta. No poseer\u00e9is ya ni una ni otra de las Indias, pero si el empuje interior de vuestro esp\u00edritu nacional vive todav\u00eda descubrir\u00e9is otros mundos sin salir de vuestra casa.\u201d Y acababa: \u201c\u00bfPorqu\u00e9 no habr\u00e9is de combatir en vuestra fila de batalla el antiguo combate por la antigua Iglesia verdaderamente universal, no de Roma, sino del mundo; no del Papa, sino del Cristo?\u201d La iglesia cristiana nacional, civil y laica.<\/p>\n<p>Y tres siglos antes que Quinet, en 1541, Miguel Servet, el brav\u00edo aragon\u00e9s a quien hizo quemar, en nombre del Cristo, Juan Calvino en Ginebra \u2014si no, le habr\u00eda hecho quemar en Viena de Francia, y a nombre tambi\u00e9n del Cristo, el cardenal de Tournon, a \u00e9l, y no a su efigie, que quemaron\u2014, dej\u00f3 dicho que el \u00e1nimo de los espa\u00f1oles es inquieto y revolvedor de cosas grandes: \u201cinquietus est et magna moliens hispanorum animus\u201d. \u00a1Revolvedor \u2014y rumiador\u2014 de grandezas! Lo de Quinet, lo de Nietzsche, lo de Carducci, lo nuestro. Y este revolver grandezas es nuestra verdadera revoluci\u00f3n. Revoluci\u00f3n y revuelta, vuelta atr\u00e1s. Pero no en el tiempo. Nuestra escuadra lo es de eternidad.<\/p>\n<p>\u00bfDevolver\u00e1, revolvi\u00e9ndose, el inquieto mocer\u00edo espa\u00f1ol de hoy y de ma\u00f1ana, su mocedad a la Espa\u00f1a de siempre? Aquella su enormidad es la gloria eterna de Espa\u00f1a. \u00bfLa que pas\u00f3? La gloria no pasa, sino que se queda. O mejor, la eternidad que por el tiempo pasa se queda por encima y por debajo del tiempo. \u201cCualquier tiempo pasado fue mejor&#8230;\u201d \u00a1No, no y no! Pero cualquier eternidad pasada es\u2014 no fue\u2014 mejor. Como tiempo no, aquel tiempo pasado del siglo XVI, su cuerpo temporal, no fue mejor, pero como eternidad, como alma intemporal, aqu\u00e9lla es mejor. Y \u201ca reinar, fortuna, vamos, no me despiertes si sue\u00f1o&#8230;\u201d Ten\u00e9is que revolvernos al reinado de Espa\u00f1a, de su S. M. Imperial Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00bf\u201dSimulaci\u00f3n, verbosidad y sof\u00edstica\u201d, que dec\u00eda Servet? Ah, de esto ya hablaremos. \u00bfVerbosidad? Con el verbo hicieron nuestros antepasados lo mejor, lo m\u00e1s eterno que hicieron; con la palabra, y no con la espada. Norma, la palabra.<\/p>\n<p>Y ahora \u00a1qu\u00e9 congoja me entra al ver caer de la verde enredadera hojas amarillentas y ahornagadas sobre los ruinosos sillares de la patria!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_153\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22589_1986339544\"><\/a><strong>Callejeo por la del Sacramento<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_154\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22591_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfNo te ha acontecido, lector amigo, sentir ansi\u00f3n de huir de la actualidad embargante para buscar la potencialidad del recuerdo liberante? \u00bfNo te has sentido aislado en medio de la \u201cenloquecedora muchedurabre\u201d (madding-crowd, que dijo Gray, poeta) de una gran urbe que vive al d\u00eda, cinematogr\u00e1fica, telef\u00f3nica y radiogr\u00e1ficamente? Pues este comentador s\u00ed. Y estando desterrado en Par\u00eds sol\u00eda escaparse de las avenidas y los bulevares muchedumbrosos para recogerse en la sosegada isla de San Luis, o en el Palais Royal, henchido de recuerdos de la Gran Revoluci\u00f3n, o en la Plaza de los Vosgos, plaza para abuelos y nietos, donde vivi\u00f3 y muri\u00f3 el gran abuelo \u2014poeta tambi\u00e9n\u2014 V\u00edctor Hugo, y lugares los tres muy lugares. Y aqu\u00ed mismo en Madrid&#8230;<\/p>\n<p>Mi gran amigo Guerra Junqueiro, el gran poeta portugu\u00e9s, soportaba mal, no s\u00e9 bien porqu\u00e9, a Madrid. \u201cEn todas las grandes plazas \u2014me sol\u00eda decir en la de Salamanca\u2014 las muchedumbres tienen movimientos r\u00edtmicos, menos en la Puerta del Sol de Madrid.\u201d Otra vez: \u201cPor estas calles se puede ir so\u00f1ando sin temor a que le rompan a uno el sue\u00f1o.\u201d Otra: \u201cEn este cielo \u2014el de Salamanca, \u00a1claro!\u2014 puede haber Dios: \u00a1en el de Madrid, polvo!\u201d Lo que no es justo. Porque tambi\u00e9n aqu\u00ed&#8230; Federico Nietzsche \u2014otro poeta, y van cuatro\u2014 dec\u00eda: \u201cSabemos que la ruina de una ilusi\u00f3n no da verdad alguna, sino s\u00f3lo algo m\u00e1s de ignorancia, un ensanchamiento de nuestro espacio vac\u00edo (leeren Raumes), un acrecentamiento de nuestro yermo (Oede). \u00a1Espacio vac\u00edo! \u00a1Yermo! \u00a1Donde poder so\u00f1ar! Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, en las calles de Madrid, cabe so\u00f1ar, sin temor de que le rompan a uno el sue\u00f1o. Seg\u00fan la calle. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se puede hallar campo urbano \u2014\u00a1campo!\u2014, relicario de recuerdos de leyenda; tambi\u00e9n Madrid es lugar \u2014\u00a1lugar!\u2014 con viviendas \u2014no s\u00f3lo posadas\u2014 de vecindario parroquial. S\u00ed, la leyenda pliega sus alas y se posa, como sobre su nido, a dormir so\u00f1ando siglos divinos en el desnudo y ce\u00f1udo p\u00e1ramo castellano; pero tambi\u00e9n aqu\u00ed. Los tranv\u00edas y los autos atiborran de circulaci\u00f3n urbana a la calle Mayor, a la calle Ancha, a la Gran V\u00eda, y en esa mayor\u00eda, en esa anchura y en ese grandor \u2014que no grandeza\u2014 se hunde la leyenda secular, aunque surta la gacetilla cotidiana. Pero&#8230;<\/p>\n<p>Hace ya cuarenta a\u00f1os que fui a visitar a otro poeta, a N\u00fa\u00f1ez de Arce, en su vivienda de la calle del Sacramento donde acaso escribi\u00f3 su <em>Miserere<\/em>, pues desde all\u00ed cab\u00eda recibir, a trav\u00e9s de las encinas velazque\u00f1as del Pardo, y como por espiritual telefon\u00eda po\u00e9tica, los ecos del Pante\u00f3n del Escorial, que ya otro poeta. Quintana, hubo cantado. No hab\u00eda yo vuelto por esa calle desde entonces, y aun antes apenas s\u00ed la conoc\u00eda. No est\u00e1 en el Madrid de mis correr\u00edas de estudiante morri\u00f1oso. Y he vuelto a esa calle llamado por otra morri\u00f1a. He vuelto en romer\u00eda.<\/p>\n<p>La Plaza Mayor, archivo de majeza, que me trae recuerdos de su hermana mayor, la de Salamanca, y all\u00ed el pedestal de aquella hermosa estatua ecuestre de Felipe III, a que derrib\u00f3 perturbada turba perturbadora, hecha de brutos iconoclastas, seminario de petroleros \u2014semillero de incendarios\u2014. En recuerdo le llena a la plaza la ausencia de la estatua abolida. Luego, la Torre de los Lujanes, prisi\u00f3n que fue de Francisco I de Francia; despu\u00e9s, la recatada se\u00f1orial Plaza del Cord\u00f3n, y por ella, a la calle del Sacramento, cruzada por la del Rollo \u2014rollo: picota; \u00a1qu\u00e9 nombres sacramentados!\u2014, y all\u00ed, en fila grave, moradas vivideras se\u00f1oriales, hidalguescas, provincianas de Corte y Villa, con aire de gentileza de \u201cCastiella la gentil\u201d del viejo Cantar. Puertas de portaladas con dinteles, de roca castellana, adovelados, Y all\u00ed se respira sosiego y se reposa el cielo luminoso de Madrid, con Dios y sin polvo. \u00bfPolvo? S\u00ed; se posa polvo de luz celeste y se debe de o\u00edr mejor, sin estr\u00e9pito de bocinas, la voz de la campana parroquial que toque a \u00e1nimas y a oraci\u00f3n. Y si ya no es as\u00ed, al menos, \u201cso\u00f1emos, alma, so\u00f1emos&#8230;\u201d All\u00ed ha respirado m\u00e1s a sus anchas mi \u00e1nimo, y he sentido mayor\u00eda, anchura y grandeza ciudadanas so\u00f1ando el pasado que es y no el que s\u00f3lo fue. Y en la desembocadura de la del Sacramento, el monumento a las dos docenas de v\u00edctimas que sucumbieron en el atentado de regicidio del 31 de mayo de 1906, d\u00eda de la boda agorera de la \u00faltima pareja regia de Espa\u00f1a. Y luego, por el Pretil de los Consejos \u2014\u00a1qu\u00e9 otro nombre!\u2014, a la calle de Segovia, una enca\u00f1ada urbana, y sobre ella el viaducto, anta\u00f1o suicidadero popular, que conduce a su aleda\u00f1o, el Palacio de Oriente, tambi\u00e9n en cierto sentido, no literal, sino espiritual, suicidadero&#8230; din\u00e1stico. Lo que habr\u00e1 escuchado en atento silencio esa calle del Sacramento, sin tranv\u00edas y casi sin autos, esa fila de viviendas ciudadanas, recogido remanso de historia. \u00bfDel viejo Madrid? No. sino del Madrid intemporal, del Madrid \u2014oso y madro\u00f1o\u2014 que so\u00f1aba, viv\u00eda y reviv\u00eda Don Benito, su evangelista. Por esa calle del Sacramento sol\u00eda callejear Bringas, el del Palacio Real.<\/p>\n<p>S\u00ed, s\u00ed, cabe callejear, discurrir por Madrid so\u00f1ando a Espa\u00f1a; cabe ir so\u00f1ando por calles encachadas de este Madrid senaras de Espa\u00f1a sin temor a que le rompan a uno el sue\u00f1o, que nos le escuda y ampara este cielo que la\u00f1a la cuenta del Duero con la del Tajo, Castilla la Vieja y la Nueva. Respira la calle del Sacramento aire del Guadarrama. Pero&#8230;, \u00a1ojo!, porque hay que vivir despierto. Por si acaso&#8230; A Dios rogando y con el mazo dando, no sea que se nos rompa la vela. Ese monumento de la desembocadura de la calle del Sacramento y aquel pedestal vac\u00edo de la Plaza Mayor nos amonestan a vivir despiertos. Que la barbarie que hoy se revuelve contra un s\u00edmbolo, sea de carne o de bronce, ma\u00f1ana se revolver\u00e1 contra el que le ha suplantado, y destruir\u00e1 el s\u00edmbolo, pero no lo simbolizado. A so\u00f1ar, pues, lo que se queda; pero despiertos a lo que se pasa. Y a Dios rogando y con el mazo dando.<\/p>\n<p>Por lo cual roguemos, de mazo levantado, a nuestro Dios hist\u00f3rico y religioso, no al metaf\u00edsico y teol\u00f3gico, que los recuerdos de gloriosas esperanzas de nuestros antepasados, nos cr\u00eden esperanzas de gloriosos recuerdos que entregar a nuestros trasvenideros.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_155\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9332_326747388\"><\/a><strong>Pesimismo patri\u00f3tico<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_156\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22593_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>19<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfPesimista? \u00bfDerrotista? S\u00ed, esto es como cuando se habla de Jerem\u00edas, el encendido profeta de Israel que le ense\u00f1aba a su pueblo cuanto merec\u00eda sus aflicciones sin que por eso se diera a llorar. El sentido que alcanza corrientemente el t\u00e9rmino \u201cjeremiada\u201d es un sentido anti-hist\u00f3rico. Y vengamos a casos.<\/p>\n<p>He le\u00eddo que Benavente ha dicho: \u201cqui\u00e9n pudiera emigrar&#8230;\u201d Pero eso es un modo de decir y quien lo dice, malditas las ganas que de emigrar tiene y precisamente para poder decirlo. Es como aquello otro que se atribuye a don Antonio C\u00e1novas del Castillo, aquello de que \u201cno es espa\u00f1ol sino el que no puede ser otra cosa\u201d, modo de decir que en boca del restaurador de la dinast\u00eda borb\u00f3nica significaba que \u00e9l, C\u00e1novas, no quer\u00eda ser otra cosa que espa\u00f1ol. Esas duras expresiones brotan de los pechos m\u00e1s patri\u00f3ticos.<\/p>\n<p>\u00a1Emigrar\u2026! \u00bfY para qu\u00e9? Para sentir saudade \u2014soledad\u2014, morri\u00f1a de la patria que se dej\u00f3. Es mejor sentirla de la patria en que uno se queda y arraiga. Porque hay soledad, hay saudades, de lo que se tiene en torno \u2014o mejor dentro\u2014, se tiene morri\u00f1a de lo que se posee y toque, se echa de menos lo que se tiene.<\/p>\n<p>Y esto de la saudade \u2014t\u00e9rmino, como sab\u00e9is, portugu\u00e9s para la nostalgia\u2014, me recuerda aquel melanc\u00f3lico soneto que hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os escrib\u00eda aquel tr\u00e1gico poeta lusitano que fue Antonio Nobre, aquel soneto que empezaba: \u201cEn certo reino, a esquina de Planeta&#8230;\u201d, y acababa: \u201cNada me importas, Paiz, seja meu Amo \/ o Carlos ou o z\u00e9 da Th&#8217;reza\u2026 \/ Amigos, que desgra\u00e7a nacer en Portugal!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desgracia nacer en Portugal! Y c\u00f3mo se regodeaba Nobre en esa desgracia. Como Leopardi, el m\u00e1s hondo y entra\u00f1able de todos los poetas pesimistas, el dechado de pesimismo po\u00e9tico \u2014o sea creativo\u2014, se gozaba de que su desesperaci\u00f3n \u2014su tedio m\u00e1s bien\u2014 fuese italiano. El que nos dej\u00f3 dicho, y para siempre, en italiano lo de: \u201cDesprecia al poder escondido que para com\u00fan da\u00f1o impera, y la infinita vanidad del todo\u201d, se sent\u00eda catoniano, lucreciano, romano, y cantaba a Bruto. Era un gran patriota.<\/p>\n<p>No hace mucho que en una revista argentina, <em>Sur<\/em>, le\u00ed en un art\u00edculo denso de Jorge Luis Borges que se titulaba \u201cNuestras imposibilidades\u201d y que era un amargo examen de las fallas del esp\u00edritu p\u00fablico de su tierra, esta conclusi\u00f3n: \u201cHace muchas generaciones que soy argentino; formulo sin alegr\u00eda estas quejas\u201d. \u00bfSin alegr\u00eda? Sin duda, pero no sin cierta satisfacci\u00f3n. Con la satisfacci\u00f3n de haber cumplido un deber de patria.<\/p>\n<p>Y no creo que haga falta recordar al lector medianamente culto siquiera lo que el Dante, el ardoroso gibelino, le dec\u00eda a Italia, llam\u00e1ndola burdel (bordello), y el Dante s\u00ed que era italiano hac\u00eda muchas generaciones. Porque eso de llamarse uno argentino \u2014o espa\u00f1ol, o italiano, o lo que sea\u2014 de \u201chace muchas generaciones\u201d, es un gran hallazgo de expresi\u00f3n, que supone sentirse en la historia.<\/p>\n<p>Yo he dicho por mi parte alguna vez, y la expresi\u00f3n ha logrado cierta boga, que me duele Espa\u00f1a. Y cuando a uno le duele su tierra, su patria, le lleva a eso que los ligeros de cascos llaman pesimismo o derrotismo.<\/p>\n<p>No, el pesimismo no es lo peor, ni siquiera lo malo, aunque en otro respecto aparezca p\u00e9simo; lo peor es la insensibilidad. Aquel D\u00edaz Quintero que en Cuba, antes de la revoluci\u00f3n septembrina, mereci\u00f3 que los espa\u00f1oles incondicionales le llamaran \u201cpillo, traidor laborante, cobarde, insurrecto, canalla, mamb\u00ed\u201d y que aqu\u00ed, en la Pen\u00ednsula, fue la bestia negra, el coco de los cat\u00f3licos, dijo al discutirse en las Constituyentes de 1869 la libertad de cultos, que \u00e9l no era ni cat\u00f3lico, ni protestante, ni budista, ni jud\u00edo, agregando: \u201cNo soy ni siquiera ateo, porque no quiero tener con las religiones positivas ni el contacto de la negaci\u00f3n\u201d. A lo cual se le llamar\u00eda hoy agnosticismo, si el modo de expresarlo D\u00edaz Quintero no hubiese sido de una abrumadora y tosca vaciedad. Pero as\u00ed como hay esa posici\u00f3n respecto a la religi\u00f3n, la hay respecto a la patria. Y consiste en desinteresarse de ella.<\/p>\n<p>Porque no, lo grave para el porvenir del alma de la patria no es lo que de ella digan los que se dice que suelen de ella decir mal, lo grave es los que de la patria se desinteresa, los que no la echan de menos, los que no se dan cuenta de que en ella viven. Y por lo dem\u00e1s, debemos regocijarnos de que no se le haya ocurrido a la C\u00e1mara \u2014parlamentaria \u00a1claro!\u2014 votar una ley de Defensa de la patria, o de Espa\u00f1a, porque entonces habr\u00eda que haber visto a qu\u00e9 se llamar\u00eda ofender a la patria. Que es peligroso tener que hab\u00e9rselas con un grupo \u2014partido o lo que sea\u2014, atacado de man\u00eda persecutoria. Enfermedad mental y sentimental \u2014o mejor: resentimental\u2014, que suele atacar lo mismo que a los individuos a las colectividades o comunidades. De lo que da clara muestra la frecuencia con que eso que se llama opini\u00f3n p\u00fablica \u2014que no suele ser ni p\u00fablica ni opini\u00f3n\u2014, da en decir que un sujeto, m\u00e1s o menos p\u00fablico, est\u00e1 haciendo una campa\u00f1a derrotista o emponzo\u00f1ando al pueblo con pesimismos.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol que se ocupa en Espa\u00f1a, que habla de ella, sea como fuere, le hace un gran servicio. Lo grave es el que no quiere tener con ella, con su patria, ni el contacto de la negaci\u00f3n. Y cuando oig\u00e1is a un espa\u00f1ol, y m\u00e1s si es de primera, decir: \u201c\u00a1Qui\u00e9n pudiera emigrar!&#8230;\u201d, pensad que nunca he expresado m\u00e1s hondamente su ansia de la Espa\u00f1a que echa de menos.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_157\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9334_326747388\"><\/a><strong>Mozalbeter\u00eda<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_158\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22595_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>0<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Cuando se escudri\u00f1a en esos des\u00f3rdenes callejeros a que dan tono y aire los llamados mozalbetes, se percata uno que esa que podr\u00edamos llamar di\u00e1tesis catastr\u00f3fica \u2014o en latino: disposici\u00f3n revolucionaria\u2014 no mana de fuente ideal, ni econ\u00f3mica, ni l\u00f3gica, ni pol\u00edtica, ni \u00e9tica, ni religiosa, sino de turbia fuente sentimental \u2014acaso resentimental\u2014 propiamente art\u00edstica o est\u00e9tica. Los llamados mozalbetes se divierten, huelgan, jugando a la revoluci\u00f3n, van de holgorio y regodeo revolucionarios. Aquellos incendios de conventos fueron algo art\u00edstico, neroniano. \u00bfFinalidad social? La cosa era matar el aburrimiento; no m\u00e1s que una especie de onanismo colectivo.<\/p>\n<p>\u00a1Aburrimiento! \u00bfConoce el lector nada m\u00e1s tr\u00e1gico que aqu\u00e9l ni\u00f1o de seis a\u00f1os que lloraba a l\u00e1grima muerta porque dec\u00eda aburrirse? \u201c\u00a1Aburrido!\u201d era el insulto mayor que en un tiempo pod\u00eda en mi Bilbao lanzar un chico a otro. En la \u00e9poca de la guerra civil de los mayores, los menores jug\u00e1bamos a pedreas. Otras veces juegan a ladrones y guardiaciviles. Y lo de aquel muchacho que se retiraba de la partida refunfu\u00f1ando y a quien le o\u00ed: \u201c\u00a1Si no me dej\u00e1is ser ladr\u00f3n, no juego!\u201d Y aquello otro de imponerse a los mayores, canturreando: \u201cA tapar la calle \/ que no pase nadie&#8230;, etc.\u201d \u00a1A tapar la calle! La calle ha de ser de los mozalbetes, no de los hombres; ha de ser de los chicos de la calle. Dice la copla: \u201cEn mi casa mando yo \/ y en el Concejo el alcalde, \/ en la iglesia manda el cura \/ y el que m\u00e1s puede en la calle.\u201d Pero el que m\u00e1s puede \u2014pasajeramente, \u00a1claro!\u2014 no es ni el que m\u00e1s sabe ni el que m\u00e1s quiere. Logra poder el necio ab\u00falico, pero voluntarioso.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, el holgorio, la diversi\u00f3n, el esparcimiento, es tan de primera necesidad como el pan, el agua, la sal y el abrigo. Pan y toros. Y capeas en los lugares. Un lugar, una aldea, se rebela y revuelve cuando no le dejan divertirse a su manera. Por eso, por est\u00e9tica popular, neroniana, hay que echar carne a las fieras humanas. Unas veces ped\u00edan: \u201c\u00a1caballos!, \u00a1caballos!\u201d, y otras veces ped\u00edan herejes o brujas. Tal vez ped\u00edan jud\u00edos. Luego ped\u00edan frailes. Es un instinto dram\u00e1tico, a que da fomento la Prensa gr\u00e1fica. \u00a1Eso de salir en estampa! Y todo ello no es cosa de sociolog\u00eda, sino de psicolog\u00eda colectiva, ni sirve para explicarlo la llamada concepci\u00f3n materialista de la Historia. Hay que acudir a la intuici\u00f3n dram\u00e1tica de la Historia.<\/p>\n<p>\u00bfEs que no hay en los llamados mozalbetes m\u00e1s que ese \u00edmpetu dram\u00e1tico, ese anhelo de tapar el aburrimiento, como la calle, con d\u00edas macizos de emociones teatrales? S\u00ed, hay algo m\u00e1s: hay lo de colocarse. Colocarse en un destino no s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino hist\u00f3rico. Hacer papel. O lo que se dice af\u00e1n de notoriedad. \u00a1Tan natural! Y, despu\u00e9s de todo, las m\u00e1s de las llamadas revoluciones no suelen ser sustituci\u00f3n de principios, sino de personas. \u201c\u00a1Giovinezza!, \u00a1giovinezza!\u201d, que en tono de opereta entonan, esgrimiendo sus pu\u00f1ales, los fajistas de la Italia de Mussolini y comparsa.<\/p>\n<p>Mas aqu\u00ed, en esta Espa\u00f1a en que tantos deportistas se preguntan, desencantados, si esto es una revoluci\u00f3n de verdad, \u00bfqu\u00e9 mozo de menos de treinta a\u00f1os se ha destacado de veras? Los novillos que vemos en el coso rodean a los cabestros que lo llenan con el son de sus cencerros. Y quedan fuera los solitarios, los desesperados, de que ya os dije, lectores. Los mejores de los otros buscan enchufe, no en el grosero y bajo sentido que le da la vulgaridad espiritual, sino que buscan enchufarse en la Historia, darse a conocer. Y luego esa barbarie, la m\u00e1s cavernaria de todas, de querer tapar, no la calle, sino la boca, de los de enfrente, ese procedimiento de interrumpir las reuniones de los adversarios. Mas de esto, que nos har\u00eda caer la cara de verg\u00fcenza de tener que ser lo que llaman, sin serlo, republicanos, hablaremos otra vez. De ese tender a un monopolio de la opini\u00f3n p\u00fablica. Y con ello, adem\u00e1s, a una Prensa oficiosa, de fajo (\u201cfascio\u201d), o mejor, de cotarro, de pe\u00f1a.<\/p>\n<p>Ahora, lo fat\u00eddico ser\u00eda que esa disposici\u00f3n revolucionaria \u2014di\u00e1tesis catastr\u00f3fica\u2014 de origen dram\u00e1tico, o mejor, dramat\u00fargico, ganara a los que han de dirigir al pueblo, a los que han de gobernar; lo fat\u00eddico ser\u00eda que los que han de disponer del Poder se figuraran que su misi\u00f3n fuese hacer lo que se llama la revoluci\u00f3n desde arriba. \u00bfQu\u00e9 revoluci\u00f3n? Eso no importa; el contenido es lo de menos; la cuesti\u00f3n es revolver. Que se vea de lo que somos capaces los espa\u00f1oles. Que no se diga que nos echamos atr\u00e1s. O que nos ladeamos a la derecha.<\/p>\n<p>Eso de delante y detr\u00e1s, derecha e izquierda, involuci\u00f3n y reacci\u00f3n, suele carecer de claro sentido ideal, ni econ\u00f3mico, ni l\u00f3gico, ni pol\u00edtico, ni \u00e9tico, ni religioso, sin que tenga m\u00e1s que uno, muy oscuro, sentimental \u2014acaso resentimental\u2014, art\u00edstico o est\u00e9tico. O precisamente dramat\u00fargico. De una dramaturgia sensual, no ideal. Un sentido m\u00e1s bien que est\u00e9tico anest\u00e9sico. (Deber\u00eda decirse, dig\u00e1moslo parent\u00e9ticamente, \u201canest\u00e9tico\u201d.) Y el revolucionarismo ese que ha llegado a proclamar que la religi\u00f3n es opio para el pueblo no hace m\u00e1s que confeccionar otro opio, el opio revolucionario. Que opio, y nada m\u00e1s que opio, es la finalidad con que se quiere suplantar a la religiosa. Y en tanto los mozalbetes&#8230;<\/p>\n<p>En tanto los mozalbetes deber\u00edan aprender que la Historia hay que vivirla hacia dentro y no tapando la calle ni las bocas, ni pidiendo caballos, herejes, brujos, frailes o jud\u00edos. Y eso que todav\u00eda no nos ha llegado la tonter\u00eda de la \u201csv\u00e1stica\u201d y del racismo. Que de todas las mozalbeter\u00edas es la m\u00e1s grotesca. O sea \u201cgrutesca\u201d, de gruta o caverna; de caverna de fajo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_159\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9336_326747388\"><\/a><strong>El liberalismo espa\u00f1ol<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_160\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22597_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Comentario. Este lo es a unas palabras de Benedetto Croce, nuestro amigo, amigo de Espa\u00f1a pues que la conoce bien \u2014basta, entre otras cosas, leer <em>La Sp<\/em><em>a<\/em><em>gna nell<\/em><em>a<\/em><em> vita ita<\/em><em>liana<\/em><em> durante la <\/em><em>Rinascenza<\/em>\u2014, en su reciente obra, de este a\u00f1o, <em>Stor<\/em><em>ia<\/em><em> di Europa nel sec<\/em><em>o<\/em><em>lo d<\/em><em>e<\/em><em>cimo <\/em><em>no<\/em><em>no<\/em>. Le ha precedido su <em>S<\/em><em>t<\/em><em>or<\/em><em>ia<\/em><em> d&#8217;It<\/em><em>alia<\/em><em> del 187<\/em><em>1 al 1915<\/em>, en que el m\u00e1s grande pensador de Historia con que hoy cuenta Italia, y no inferior a cualquier otro del mundo civilizado actual, afirmaba su fe en el liberalismo y lo afirmaba en esa perturbada Italia del fajismo donde se trata de ahogar toda libre espontaneidad del esp\u00edritu, y ello a nombre de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo de esta <em>Hi<\/em><em>s<\/em><em>tor<\/em><em>i<\/em><em>a de Europa en el siglo d\u00e9cimo nono<\/em> se titula: \u201cLa religi\u00f3n de la libertad\u201d, y la religi\u00f3n de la libertad es lo que llamamos el liberalismo, aquel que, seg\u00fan nuestro Sard\u00e1 y Salvany y los jesuitas que le jalearon, es pecado, es el gran pecado moderno, la s\u00edntesis de todas las herej\u00edas surgidas del libre examen del Renacimiento, el erasmiano, y de la Reforma, el luterano. El Renacimiento primero, la Reforma despu\u00e9s, la Revoluci\u00f3n m\u00e1s tarde dieron fomento y vivacidad a la religi\u00f3n de la libertad, al liberalismo. Y religi\u00f3n porque comporta no ya una mera concepci\u00f3n, sino un sentimiento y una intuici\u00f3n de la realidad de la vida universal de la historia.<\/p>\n<p>El segundo capitulo se titula: \u201cLas fes religiosas opuestas\u201d, y en \u00e9l se encuentra el breve pasaje que voy a comentar, muy brevemente, aqu\u00ed, y es aquel en que Croce dice; \u201c&#8230; y no es sin iron\u00eda el hecho de que la nueva postura espiritual recibiese su bautismo donde menos se habr\u00eda esperado: del pa\u00eds que m\u00e1s que cualquier otro europeo se hab\u00eda quedado cerrado a la filosof\u00eda y a la cultura modernas, del pa\u00eds por eminencia medieval y escol\u00e1stico, clerical y absolut\u00edstico, de Espa\u00f1a, que acu\u00f1\u00f3 entonces el adjetivo <em>liberal<\/em> con su contrapuesto de <em>servil<\/em>.\u201d Y es esta iron\u00eda del hecho hist\u00f3rico y del hecho ling\u00fc\u00edstico \u2014que son uno mismo\u2014 el que vamos a comentar.<\/p>\n<p>Fue, en efecto, Espa\u00f1a la que acu\u00f1\u00f3 <em>(co<\/em><em>ni<\/em><em>\u00f3<\/em><em>)<\/em> ese t\u00e9rmino, hoy casi universal, de \u201cliberal\u201d \u2014y consiguientemente de \u201cliberalismo\u201d\u2014, y en el sentido que tiene, fue Espa\u00f1a que hacia 1812, cuando las Cortes de C\u00e1diz, cuando su lucha contra el imperialismo napole\u00f3nico, antecedente de la Santa Alianza, imperialismo democr\u00e1tico acaso, pero no liberal, Espa\u00f1a saludada entonces por los nuevos pueblos europeos como el hogar del liberalismo civil. Acu\u00f1\u00f3 ese t\u00e9rmino <em>liberal<\/em>, como ha acu\u00f1ado otros que han pasado a lenguas europeas, tales como <em>pron<\/em><em>un<\/em><em>ciamien<\/em><em>t<\/em><em>o, guerrilla, siesta, junta, desperado<\/em> (desesperado) y otros muy significativos. Y entre ellos el t\u00e9rmino \u201cliberal\u201d tiene ra\u00edces soterra\u00f1as que se entretejen con las de las t\u00e9rminos <em>pro<\/em><em>nu<\/em><em>ncia<\/em><em>mi<\/em><em>ento<\/em> y <em>guerrilla<\/em>. Las guerrillas de nuestros populares guerrilleros de la guerra de la Independencia asentaron nuestro castizo liberalismo que late \u2014\u00a1enorme paradoja de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica!\u2014 en el alma de los guerrilleros carlistas, y nuestros pronunciamientos, aun los que parec\u00edan tener un sentido m\u00e1s opuesto al sentido liberal, eran liberales. Tan liberales como lo fue aquel gran pronunciamiento de los comuneros de Castilla contra el Habsburgo.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez se ha suscitado la vana cuesti\u00f3n de si en Espa\u00f1a hubo o no Renacimiento, si hubo o no en ella Reforma, como si Espa\u00f1a hubiese vivido o hubiese podido vivir separada espiritualmente de Europa. De Renacimiento no hablemos por ahora, y en cuanto a Reforma, lo que se ha llamado la Contra-Reforma, la de Felipe II, la de \u00cd\u00f1igo de Loyola, la de Trento \u2014donde los espa\u00f1oles dieron el tono\u2014, \u00bfqu\u00e9 fue sino la otra cara de la Reforma, su complemento dial\u00e9ctico? Al libre examen reformatorio, al libre examen liberal, respond\u00eda aquel famoso tercer grado de la obediencia, la obediencia de juicio, que defin\u00eda Loyola en su carta definitiva, pero esa obediencia, escuela de mando, \u00bfno se reduce acaso a ser el alma \u00edntima de un sutil libre examen, padre de restricciones mentales? El jesuitismo espa\u00f1ol, escuela del libre arbitrismo molinista, opuesto al siervo arbitrio luterano y al predestianismo calvinista, \u00bfqu\u00e9 era sino otra ra\u00edz del liberalismo? Era la <em>gana<\/em> espa\u00f1ola, nuestra enorme gana irracional, frente al racionalismo; era nuestro fuego contra la luz.<\/p>\n<p>S\u00ed que es enorme iron\u00eda \u2014enorme, esto es: fuera de norma\u2014, si que es enormidad ir\u00f3nica que Espa\u00f1a haya acu\u00f1ado el t\u00e9rmino liberal. Pero ello se debe a que el liberalismo, la religi\u00f3n de la libertad surgida del Renacimiento \u2014Cervantes\u2014, de la Reforma \u2014Vald\u00e9s\u2014, de la Revoluci\u00f3n \u2014guerrilleros de la Independencia\u2014, estuvo en Espa\u00f1a luchando con m\u00e1s ardor recogido que en parte alguna, se debe a que en las entra\u00f1as de esta naci\u00f3n, al parecer cerrada a la filosof\u00eda y la cultura modernas, por eminencia medieval y escol\u00e1stica, clerical y absolut\u00edstica, lat\u00eda un pueblo profundamente liberal y nada servil, lat\u00eda un pueblo con enormes ganas de libertades civiles y religiosas, un pueblo poco o nada escol\u00e1stico. Y lo que ahora, en estos nuestros d\u00edas macizos, se ha revelado no ha sido sino la revelaci\u00f3n del alma eterna espa\u00f1ola. Y a ello, a \u00e9sta tr\u00e1gica y a la vez c\u00f3mica \u2014en la tierra de Don Quijote la tragedia es c\u00f3mica\u2014 iron\u00eda, que ha hecho que en dial\u00e9ctica hist\u00f3rica haya sido Espa\u00f1a la acu\u00f1adora del liberalismo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_161\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9338_326747388190\"><\/a><strong>Jueves Santo en Rioseco<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_162\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22599_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>7<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Medina de Rioseco, ciudad castellana, abierta, labradora, en los antiguos campos g\u00f3ticos, en tierra llana, asentada y sedimentada, donde aun habr\u00e1, siquiera en los arrabales, alguna de esas <em>glorias<\/em> sobre que se baraja el tute en las veladas de invierno. Su calle principal, su r\u00faa, m\u00e1s bien el carrejo de una casa de comunidad \u2014Medina la casa\u2014, en que se puede conversar, a trav\u00e9s del llamado arroyo \u2014all\u00ed seco\u2014, de ventana a ventana o de balc\u00f3n a balc\u00f3n enfrentados. Y en Medina de Rioseco cuatro grandes, y grandiosos, templos, como cuatro grandes naves ancladas en la paramera, y el mayor la espl\u00e9ndida iglesia de Santa Mar\u00eda, con su altiva torre barroca \u2014lo barroco nos dice barrueco o berrueco, y es berroque\u00f1o\u2014, que avizora a la ciudad toda, y en esta iglesia la capilla, ya celebrada, de los Benaventes. Y en esta capilla, entre otras excelencias, aquella representaci\u00f3n de las \u00e9pocas de la vida de nuestros primeros pobres padres, Ad\u00e1n y Eva, a los que acaba, acabada su breve inmortalidad interina, gui\u00e1ndoles a la huesa la Muerte, mientras les toca la guitarra.<\/p>\n<p>Y all\u00ed, en Medina de Rioseco, la procesi\u00f3n de Jueves Santo, este a\u00f1o m\u00e1s significativa. Jueves por eminencia santo, por ser el de pasi\u00f3n, con la santidad de \u00e9sta y la pasi\u00f3n de la santidad. Iba atardeciendo. Desde la plaza de Santo Domingo, al bajar la procesi\u00f3n, se ve\u00eda empinada sobre el api\u00f1ado caser\u00edo la torre de Santa Mar\u00eda, sobre el cielo agonizante que empezaba a parir estrellas. Y pasaba el paso de la Dolorosa, de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, de la Soledad \u2014dolorosa soledad y dolor solitario\u2014, de Juan de Juni. Una de esas castizas Dolorosas espa\u00f1olas, s\u00edmbolo acaso de Espa\u00f1a misma, con el coraz\u00f3n atravesado por siete espadas. \u00bfSer\u00e1n nuestros siete r\u00edos mayores? El dolor serenado se cuaja acaso en alguna l\u00e1grima diamantina que refleja el resplandor dulce de los cirios. Porque all\u00ed pasaba a la luz de luces de cera de abejas en velas que llevaban procesionalmente manos de mujeres en fila. Las bombillas el\u00e9ctricas municipales desentonaban con su cruda luz civilizada. Arriba pesta\u00f1eaban sonriendo tristemente las estrellas. Atraves\u00f3 a la procesi\u00f3n un cami\u00f3n. En un paso tocaba en silencio el clar\u00edn un legionario romano que precede al Nazareno, vestido de morado castellano, con su cruz a cuestas.<\/p>\n<p>Y estos pasos pasaban por la r\u00faa comunal, familiar. Era la misma procesi\u00f3n de anta\u00f1o. El anciano cree ver la que vio de ni\u00f1o, y el ni\u00f1o, aun sin darse de ello cuenta, espera ver la misma cuando llegue a anciano, si llega&#8230; Y no ha pasado m\u00e1s, ni monarqu\u00eda, ni dictadura, ni revuelta, ni rep\u00fablica. Pasan los pasos. Y los llevan los mozos. Los m\u00e1s pesados los iban a llevar el viernes, tambi\u00e9n santo, los socialistas, los de la Casa del Pueblo. Casa del pueblo es la ciudad toda, \u00bfy por qu\u00e9 han de resistirse a la secular tradici\u00f3n s\u00ed en nada se opone a la reciente tradici\u00f3n socialista? Acaso el Traidor, el tesorero de los Ap\u00f3stoles, expusiera las razones econ\u00f3micas que leemos que expuso en el cap\u00edtulo XII del Cuarto Evangelio, el mismo en que se nos cuenta c\u00f3mo los sacardotes quer\u00edan matar a L\u00e1zaro resucitado para que no atestiguase. Y luego all\u00ed, en Medina, est\u00e1 don Ursinaro, el p\u00e1rroco popular, que dos o tres veces se sali\u00f3 de la presidencia de la procesi\u00f3n para venir a hacernos \u00fatiles indicaciones de cicerone.<\/p>\n<p>Cuando \u00edbamos a salir de Medina entraba en ella un reba\u00f1o de ovejas. Y luego, entrada ya la noche, mientras d\u00e1bamos un \u00faltimo vistazo a las lumbreras procesionales, desfilando por las callejas, en lo alto del cielo otro paso, el Carro Triunfante \u2014Ori\u00f3n\u2014 arrastrado por Sirio y llevando a las Tres Mar\u00edas. Paso de la eterna procesi\u00f3n \u2014\u00bftambi\u00e9n pasional?\u2014 celeste, la que se\u00f1ala horas y siglos de siglos.<\/p>\n<p>Y cruz\u00e1bamos \u2014\u00a1siempre cruz!\u2014 el p\u00e1ramo asentado y sedimentado, la dolorosa soledad serena del p\u00e1ramo, hacia Palencia, hacia el Carri\u00f3n de Alonso de Berruguete y de Jorge Manrique, el de que \u201cnuestras vidas son los r\u00edos&#8230;\u201d Y \u00a1ay cuando secos! Fat\u00eddico y emblem\u00e1tico nombre ese de Rioseco, r\u00edo seco. \u201cNuestras vidas son los r\u00edos, que van a dar en la mar&#8230;\u201d \u00bfY no tambi\u00e9n las estrellas? Que van a dar, \u00bfd\u00f3nde? Y pasaran como los r\u00edos y como los pasos de toda pasi\u00f3n humana o divina, en perpetuo jueves santo, mientras la Muerte toca la guitarra, y al son bailan los mortales. \u00bfQu\u00e9 mejor podemos hacer? Y quedaran, resonando en el silencio, la cruz y la palabra, la cruz de la palabra y la palabra de la cruz.<\/p>\n<p>Jueves Santo en Medina de R\u00edoseco; jueves de pasi\u00f3n en el r\u00edo seco de la paramera castellana, pero bajo una estrellada que es un consuelo. Y el dolor se serena, se depura, en la Dolorosa. La tierra est\u00e1 llena de cielo, y el cielo est\u00e1 como henchido de tierra, y en la soldadura de uno y de otra, de cielo y tierra, en el horizonte, se ve como se cierra nuestro mundo pasajero.<\/p>\n<p>Y es, lector, que alguna vez tengo que hablarte, en comentario perpetuo, no de lo de antes, ni de lo de ahora, ni de lo de despu\u00e9s, sino de lo de siempre y de nunca, que ya volveremos a los pasos de la actualidad pasajera, y a bailar al son de la guitarra simb\u00f3lica,<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_163\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9338_326747388\"><\/a><strong>Discurso de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_164\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22601_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>marzo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>MURCIA 28 (12 m.).\u2014<em>Al levantarse a hablar D. Miguel de Unamuno es acogido con una gran ovaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Ciudadanos, ciudadanas, mujeres y hombres todos de Murcia y de Espa\u00f1a <em>\u2014comienza diciendo el Sr. Unamuno\u2014:<\/em> \u00a1Qu\u00e9 de recuerdos despiertan en les recovecos de mi memoria! \u00a1Qu\u00e9 de recuerdosse agolpan en mi esp\u00edritu al volverme a ver en una tierra como \u00e9sta! Yo me acuerdo de que no empec\u00e9 tom\u00e1ndolas del todo en serio, que procur\u00e9 dar a estas fiestas un car\u00e1cter distinto al que ten\u00edan. Me parec\u00eda que estos Juegos florales, que hab\u00edan venido de Catalu\u00f1a y de Valencia, no eran lo que m\u00e1s falta hac\u00eda. Me parec\u00eda que lo que hac\u00eda falta eran cosas vitales y de trabajo. Quiz\u00e1 en eso me equivocaba un poco, porque es muy dif\u00edcil delimitar lo que es juego y lo que es trabajo, lo que es flor y lo que es fruto; fruto del trabajo, flor del juego. No s\u00e9 cu\u00e1l debe ser el preferido. Flor, fruto, trabajo, juego, juego del trabajo, trabajo del fruto. La planta, para nosotros, muere en el fruto, que es lo que nos comemos; pero quiz\u00e1 para ella misma muera en la flor, que es lo \u00faltimo que da. Fruto del trabajo, flor del juego. Es la misma historia del huevo y la gallina. \u00bfQu\u00e9 fue antes, el huevo o la gallina? Yo creo que ni una cosa ni otra, sino una tercera cosa, que fue antes que el huevo y que la gallina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>SE TRABAJA M\u00c1S POR LA PASI\u00d3N QUE POR LA ACCI\u00d3N<\/em><\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca yo estaba cerca de esta ciudad, en Cartagena, hace ya de esto treinta a\u00f1os. Fue la segunda vez que yo actuaba en una fiesta como esta de hoy, en que vuelvo en esta primavera y a esta ciudad de primor que es Murcia, y voy de nuevo a ver las flores y los frutos, el juego y el trabajo.<\/p>\n<p>Es muy c\u00f3modo hablar, como hablando de frutos, de acciones. Yo oigo hablar de ellas muchas veces. Unas veces es de Acci\u00f3n Republicana, y otras veces, de Acci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<p>Yo preferir\u00eda que en lugar de hablar de acciones me hablaran de pasiones. Trabajar, se trabaja m\u00e1s por la pasi\u00f3n que por la acci\u00f3n. Hay tierra y hay palabra, materia y esp\u00edritu. La palabra es esp\u00edritu. \u00bfEn qu\u00e9 t\u00e9rminos? En la concepci\u00f3n cristiana no es acci\u00f3n, sino misi\u00f3n. Su final es la contemplaci\u00f3n, no la acci\u00f3n. En la Sagrada Escritura se dice: \u201cEn principio fue el Verbo.\u201d<\/p>\n<p>Verbo, que es palabra; por la palabra se hace todo. Acci\u00f3n, acto hecho en el principio. Lo mismo que en la flor, en el principio es muy dif\u00edcil distinguir el hecho de la palabra, la acci\u00f3n de la pasi\u00f3n. Se habla como de hombres de acci\u00f3n de los que son hombres de palabra, porque ella es su acci\u00f3n. Los que hayan tenido la costumbre, rara en Espa\u00f1a, especialmente \u2014tengo que decirlo\u2014 entre los cat\u00f3licos, de leer con alguna asiduidad el Evangelio, recordar\u00e1n aquel pasaje en que el centuri\u00f3n de Cafarn\u00e1um dice a Cristo:<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or, mi mozo est\u00e1 en casa paral\u00edtico, atormentado.<\/p>\n<p>\u2014Yo ir\u00e9 y lo sanar\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techado. Di solamente la palabra y sanar\u00e1. Yo<\/p>\n<p>tambi\u00e9n soy hombre de autoridad y digo: Vete, y se va. Ven, y viene. Mando a mis criados, y ellos realizan mis \u00f3rdenes. En vos conf\u00edo.<\/p>\n<p>Y Cristo dijo:<\/p>\n<p>\u2014En mi vida he encontrado tanta fe.<\/p>\n<p>Hombre de palabra, mandaba con su palabra. Los hombres de verdadera acci\u00f3n son hombres de palabra, Al mandar es ejecutor de la justicia. El otro, el ejecutante, que es una cosa material, ordinariamente verdugo. Por la palabra se hace la justicia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>LA MEJOR PARTE DE LA POL\u00cdTICA ES LA LITERATURA<\/em><\/p>\n<p>Vuelvo a donde ven\u00eda. Vida y acci\u00f3n por la palabra, en la palabra, de la palabra. De la palabra pol\u00edtica, pol\u00edtica, acaso por oposici\u00f3n a la literatura. Yo no s\u00e9 si es mejor la pol\u00edtica o la literatura; pero s\u00ed s\u00e9 que la mejor parte de la pol\u00edtica es la literatura \u2014buena literatura, claro est\u00e1\u2014. Poes\u00eda tambi\u00e9n es pol\u00edtica, siempre que no sea la poes\u00eda de los poetas l\u00edricos, de esos poetas que dicen todas esas cosas curiosas en doble actividad, no tan doble como parece.<\/p>\n<p>Recuerdo algo que voy a referir hoy y que no todos conocer\u00e9is. C\u00e1novas del Castillo fue en sus comienzos literato, novelista, hasta poeta. Cuando era el que llamaban \u201cel Monstruo\u201d, una especie de amo de Espa\u00f1a, en 1883, escribi\u00f3 la biograf\u00eda de un pariente suyo, D. Seraf\u00edn Est\u00e9banez Calder\u00f3n, \u201cel Solitario\u201d, del que dec\u00eda que era \u201cla \u00fanica persona de este mundo a quien he pedido auxilio y protecci\u00f3n\u201d Como en aquel entonces el gran maldiciente D. Bartolom\u00e9 Jos\u00e9 Gallardo tuviera un pleito con C\u00e1novas de! Castillo, dijo que \u201cera un escritor alto, que llevaba camino de ser otro \u00e9l\u201d, refiri\u00e9ndose a \u201cel Solitario\u201d.<\/p>\n<p>C\u00e1novas, luego, comentando esto, dec\u00eda: \u201cNo sabr\u00eda yo hoy mismo c\u00f3mo pagarle su pretendido agravio. Acaso si se hubiera cumplido, harto m\u00e1s satisfecho estar\u00eda yo de m\u00ed mismo.\u201d Y \u00e9l, que dec\u00eda de Alfonso XIII \u201cmi Rey, y digo m\u00edo porque yo lo he hecho\u201d, declaraba con estas palabras que hubiera dado todo por ser otro Est\u00e9banez.<\/p>\n<p>Esto hoy se revive. Y es verdad que hace falta quien gobierne. Gobernar, en el sentido recto, directo, dirigir una nave. La nave es el Estado, empleada en met\u00e1fora, naturalmente, y aunque alguna vez la met\u00e1fora sea muy amplia. Todos conocer\u00e9is la de aquel orador franc\u00e9s que dec\u00eda: \u201cLa nave del Estado navega sobre un volc\u00e1n.\u201d Pero gobernar es dirigir el tim\u00f3n o gobernalle de una nave. Para que la nave se mueva hay que hinchar sus velas soplando con la palabra. M\u00e1s que al timonel es al hombre de palabra, poeta o profeta de respiraci\u00f3n, no de inspiraci\u00f3n, al que corresponde el gobierno de la nave. Gobernar con palabras. Homero gobernaba con palabras. Con palabras gobernaba Dante, el m\u00e1s grande forjador de la unidad italiana, en un poema, en un tratado de teolog\u00eda, en otro de pol\u00edtica, de pol\u00edtica tan profunda como la de la Monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La labor de V\u00edctor Hugo fue la que m\u00e1s contribuy\u00f3 a derribar el segundo Imperio. Como las palabras de Carducci, el poeta civil de Italia \u2014porque si no es civil no es poeta\u2014. Es que con la palabra se hace y crea actualmente; \u00a1como que la palabra es la verdadera acci\u00f3n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>CREO EN LAS MURALLAS DE JERIC\u00d3<\/em><\/p>\n<p>Yo me acuerdo de que cuando en la frontera lanzaba voces, que eran voces ardientes, voces que a veces eran un ap\u00f3strofe a la mocedad espa\u00f1ola y otras eran en verso, un conocido pol\u00edtico, tambi\u00e9n en la emigraci\u00f3n, como yo, me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCree usted que con esas voces conseguir\u00e1 algo? \u00bfCree usted en la leyenda de las murallas de Jeric\u00f3?<\/p>\n<p>Y yo le respond\u00ed:<\/p>\n<p>\u2014Creo como he cre\u00eddo en las murallas de Jeric\u00f3, murallas que fueron derribadas con palabras. Como lo que tengo que derribar son bambalinas, basta con el soplo de la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue. Y las bambalinas se vinieron abajo. Yo creo que aquellas hojas con palabras encendidas y alentadoras que yo lanzaba entonces desde el otro lado de la frontera han sacado a \u00e9sta mi pobre patria entonces de su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tierra y lengua. Lengua en el m\u00e1s amplio sentido. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hay que unir tierra y lengua, materia y esp\u00edritu! Yo, que vivo hace cuarenta a\u00f1os en tierras de Castilla, mirando la paramera, viendo la soldadura del cielo y de la tierra, he sentido el eco del <em>M\u00edo Cid<\/em>, he sentido la uni\u00f3n del cielo y la tierra. La tierra, llena de cielo, y el cielo, henchido de tierra. Y he visto los atormentados personajes del Freso como hundidos en un barranco en que yo los ve\u00eda al resplandor de un rel\u00e1mpago, que luego Jehov\u00e1 detuvo un momento para fijarlo en el tiempo. Y al lado del Carri\u00f3n, el r\u00edo de Alonso de Beruete y de Jorge Manrique, he o\u00eddo sus cosas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Nuestras vidas <\/em><em>s<\/em><em>on los r<\/em><em>\u00edo<\/em><em>s<\/em><\/p>\n<p><em>que van a parar al mar.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por esas aguas van las sales de los huesos de los que all\u00ed descansan; van al mar, acaso camino de Am\u00e9rica, adonde fueron sus antepasados. Permitidme tambi\u00e9n que recuerde, ya que estamos en una fiesta de versos, otros versos, no m\u00edos, sino el soneto de Garc\u00eda Tassara en el que dice que<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&#8230; su primavera no volver\u00e1,<\/em><\/p>\n<p><em>s<\/em><em>u<\/em><em> invierno es eterno,<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1No! El invierno no es eterno. Cuando se ha buscado, la primavera es la eterna. Durar\u00e1 lo que nuestra vida y despu\u00e9s de nuestra muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>TODO Y NADA. SIEMPRE Y NUNCA. S\u00cd Y NO.<\/em><\/p>\n<p>Los poetas del cielo so\u00f1aron frutos del trabajo, flor del juego en el m\u00e1s alto sentido de la vida. El Hacedor hizo la tierra jugando, y sigue jugando con nosotros. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer, si es cosa de juego! Carducci dijo: \u201cMejor es trabajando olvidar, sin indagarlo, este noble motivo del universo.\u201d Pero no puede ser; cuando se trabaja, se indaga. Muchas veces nos lanzamos a acciones para acallar voces interiores, voces llamando al \u00faltimo fin, que no es otro que la contemplaci\u00f3n, y entonces piensa uno en esas palabras que llegan a extra\u00f1arnos por terribles: \u201cTodo y nada.\u201d \u201cSiempre y nunca.\u201d Yo pienso tambi\u00e9n en estas dos palabras, que son, como aquellas, terribles y extra\u00f1as: \u201cS\u00ed y no.\u201d<\/p>\n<p>Ahora, dejadme que en esta devoci\u00f3n m\u00eda yo os diga que lo m\u00e1s hondo que puede hacer la tierra y la lengua, carne y esp\u00edritu, es hacer patria. Lo mismo que el arado penetra en las entra\u00f1as de la tierra, remoz\u00e1ndola, para sacarle su fruto, as\u00ed nosotros debemos tambi\u00e9n remozar nuestra lengua, la lengua madre, para tener tambi\u00e9n en ella una hija nuestra. Esto lo sab\u00e9is aqu\u00ed, pueblo de huertanos trabajadores, con sed de agua y de otras comodidades. Despu\u00e9s de todo, la flor es con nosotros. La tierra ha tenido que nacer, tierra hija y lengua hija y madre. Hija o madre, es igual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>UNA MUJER ES SIEMPRE MADRE, AUNQUE MUERA VIRGEN<\/em><\/p>\n<p>Sol\u00eda ser costumbre en estos actos dedicar unas palabras a las mujeres. No me gusta clamarlas, se\u00f1ores. Lo mejor que se puede llamar a un hombre es hombre. Pues a una mujer, mujer. Estas palabras eran una especie de flores por las que quedaban sujetas a un estado de inferioridad, y se dejaban las cosas serias para los hombres. Hoy, que ya se les ha concedido el voto, ya se les ha concedido todo. Est\u00e1n en las mismas condiciones que nosotros, tienen las mismas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo voy a ignorar que lo que m\u00e1s puede distinguir a vosotras de nosotros es la maternidad? Toda mujer tiene algo de madre desde su nacimiento. Es siempre madre, aunque muera virgen. Sucede en todas partes, y acaso m\u00e1s que en ninguna en Espa\u00f1a, donde tan honda y entra\u00f1ada est\u00e1 la maternidad, que hasta esas mozas sin familia, de esas pesta\u00f1as largas, pesta\u00f1as u\u00f1as de sus ojos, con las que a veces cogen un mosquito y lo devoran, tienen el sentido del pudor maternal. Lengua, madre o hija.<\/p>\n<p>Lo mismo que los que trabaj\u00e1is la tierra, deteneos los que trabaj\u00e1is la lengua.<\/p>\n<p>Yo, que muchas veces he pensado, he cre\u00eddo en los sentimientos de la mujer, creo que ha de ser un momento de una gran dulzura, cuando se llegue al fin de nuestra carrera, poder cerrar los ojos en el regazo de una hija que sea a la voz de nuestra madre y sonre\u00edr desde all\u00ed a la vida que pasa. \u00a1Que nos ayud\u00e9is, que se\u00e1is, verdaderas madres de la patria! As\u00ed lo espero. Creo que contribuir\u00e9is a hacer con nosotros esta Espa\u00f1a que nace. Creo en esta primavera en flor. Primavera mejor que cuando llega el fruto. Espiritualmente, la flor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>CUANTOS M\u00c1S A\u00d1OS CONTAMOS, M\u00c1S J\u00d3VENES SOMOS PARA EL PASO DE LOS SIGLOS.<\/em><\/p>\n<p>Por eso, yo, que me burlaba de los Juegos Florales, a los que llamaba frutales o fruct\u00edferos, he venido aqu\u00ed a decir que quiz\u00e1 no estaba en lo cierto. He vuelto a mi oficio de anta\u00f1o, que viene de po\u00e9tico, de divagatorio y de pol\u00edtico, haciendo a mi manera pol\u00edtica, que la pol\u00edtica requiere algo de prof\u00e9tico. Yo no s\u00e9 si las palabras que he le\u00eddo de C\u00e1novas me las tendr\u00e9is alguna vez que aplicar a m\u00ed mismo. Creo que no. Creo que he logrado mis m\u00e1s \u00edntimas apetencias. En esto se enga\u00f1a tambi\u00e9n la gente. Hay quien cree de hombres que tienen apetencias de poder, y ellos lo que desean es ser maestros del bien decir. No est\u00e1 en mandar, en \u201csu\u201d mandar, por esp\u00edritu de palabra; que su palabra siga resonando despu\u00e9s que su boca se cierre y su lengua se pegue al paladar. \u00a1Aunque cualquiera conoce los repliegues del coraz\u00f3n de un hombre p\u00fablico!<\/p>\n<p>Yo espero volver otra vez a esta ciudad, que m\u00e1s que ciudad es una gran alquer\u00eda, a la que el mayor encanto que le encuentro es que sus principales monumentos sean los montones de las verduras de su huerta; acaso venga a agitar otros sentimientos y pensamientos; pero por hoy tengo que volver al punto de partida, al fruto del trabajo, a la flor del juego. Vuelvo despu\u00e9s de este silencio a la antigua vida. Los a\u00f1os no cuentan; cuentan los siglos de tradici\u00f3n que llevamos en el esp\u00edritu. Cuantos m\u00e1s a\u00f1os contamos, m\u00e1s j\u00f3venes somos para el paso de los siglos. Ahora yo, m\u00e1s que nunca, veo y siento la ni\u00f1ez de Espa\u00f1a. No es la primavera, sino algo m\u00e1s pueril y primitivo. A vosotras, mujeres, que de estas cosas ten\u00e9is un sentido m\u00e1s \u00edntimo, os pido que coj\u00e1is a Espa\u00f1a, a la Rep\u00fablica, que ahora est\u00e1 en su infancia, y hag\u00e1is de ella vuestra hija, para que luego, cuando la sint\u00e1is como madre, nos reciba tambi\u00e9n como hija, sobre cuyo seno podamos reclinar la cabeza, sonriendo a la vida que pasa.<\/p>\n<p><em>Una clamorosa ovaci\u00f3n acogi\u00f3 las palabras del Sr. Unamuno.<\/em><\/p>\n<h2 id=\"heading_id_165\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9340_326747388\"><\/a><strong>Sobre el pleito din\u00e1stico<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_166\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22603_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>En estas mismas columnas apareci\u00f3 el Jueves Santo <em>Una lecci\u00f3n de Historia<\/em>, por el Conde de Romanones, en el que este viejo pol\u00edtico liberal comentaba los cambalaches y conchabamientos de la Reina Gobernadora, do\u00f1a Mar\u00eda Cristina, viuda de Fernando VII, con su cu\u00f1ado D. Carlos \u2014Quinto para los tradicionalistas\u2014, y el conde liberal dec\u00eda que \u201csi bien por tal camino quedaba resuelto el pleito din\u00e1stico, no era menos cierto que resultaba vencida la causa de los que, siendo mon\u00e1rquicos, su monarquismo ten\u00eda como base la Constituci\u00f3n y el r\u00e9gimen parlamentario\u201d. Y en aquel art\u00edculo alud\u00eda el Conde a ciertos \u201c\u00a1dichosos manifiestos!\u201d<\/p>\n<p>\u00a1El pleito din\u00e1stico! El tal dichoso pleito nunca lo fue, en rigor, de legitimidad sucesorial, sino de doctrina pol\u00edtica. Fue la lucha entre el llamado tradicionalismo y el liberalismo, aquel liberalismo que los esp\u00edritus superficiales, a la moda del d\u00eda que pasa, declararon pecado de moda. Siempre lo cre\u00edmos as\u00ed, y nos lo ha corroborado una vez m\u00e1s cierto folleto que se dice \u201cestudio jur\u00eddico, hist\u00f3rico y pol\u00edtico\u201d, y se titula: <em>El futuro caudillo de la tradici\u00f3n <\/em><em>es<\/em><em>pa\u00f1ola<\/em>, y est\u00e1 escrito por D. Jes\u00fas de Cora y Lira, del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Folleto en que este tradicionalista de la tradici\u00f3n borb\u00f3nica carlista \u2014porque hay una tradici\u00f3n, acaso tan antigua, liberal\u2014 pone bien en claro el tal pleito.<\/p>\n<p>Pues a vueltas del Reglamento de Felipe V. duque de Amjou, y de todo eso de la ley s\u00e1lica, y si se ha de <em>preferir<\/em> para la sucesi\u00f3n a los varones, sin <em>excluir<\/em> por ello a las hembras, y a vueltas de la Pragm\u00e1tica de Fernando VII \u2014tan odiado por los carlistas como por los liberales\u2014, se traen palabras del primer duque de Madrid, el Carlos VII de ese tradicionalismo, en que dec\u00eda que si \u201cla dinast\u00eda leg\u00edtima que nos ha servido de faro providencial estuviera llamada a extinguirse, la dinast\u00eda de mis admirables carlistas, los espa\u00f1oles por excelencia, no se extinguir\u00e1 jam\u00e1s\u201d. \u00bfY en qu\u00e9 fundan esos tradicionalistas del carlismo la ilegitimidad de la rama procedente de Isabel II, la que pretende ahora conchabamientos con los leales del viejo Alfonso Carlos I, que as\u00ed le llaman? No en t\u00e9rminos de derecho sucesorio, sino en que ha pactado con la Revoluci\u00f3n \u2014\u00a1vaya revoluci\u00f3n!\u2014, con el liberalismo, que es pecado, por ser el complejo de todas las nefandas herej\u00edas modernas, las condenadas en el famoso <em>Syllabu<\/em><em>s d<\/em>e P\u00edo IX.<\/p>\n<p>Bien claro se le dice all\u00ed al nieto de Isabel II que aunque se arrepienta\u2026 \u201c\u00a1Qu\u00e9 dicha, qu\u00e9 gloria para todos, qu\u00e9 satisfacci\u00f3n para la Iglesia, ver a un arrepentido \u2014y m\u00e1s si es un pr\u00edncipe\u2014 atravesar las puertas de un monasterio buscando un refugio piadoso donde hacer penitencia, en pos de un consuelo y de una reconciliaci\u00f3n!\u201d S\u00ed pero, \u201cno pensar\u00e1 nadie \u2014prosigue\u2014 que ese hipot\u00e9tico arrepentimiento&#8230; ha de tener otro premio y otra recompensa que el perd\u00f3n de nuestro Se\u00f1or. Si del arrepentimiento hubiera de seguirse un bien material y terreno habr\u00eda una <em>habilidad<\/em>, pero no el dolor profundo y sincero del arrepentido.\u201d Y he aqu\u00ed al nieto de Isabel II, al que ha querido acaso casar la tradici\u00f3n carlista con la liberal, rechazado por ambas y a culpa de habilidades.<\/p>\n<p>Y viene la descendencia del h\u00e1bil, y habla el folletista de \u201cla culpa de los padres\u201d. \u00bfCu\u00e1l la de los hijos, pobrecitos infantes? \u201cLos hijos que nacen \u2014escribe\u2014 de uniones ileg\u00edtimas no son responsables de los hechos de sus padres; pero siempre llevan grabado el estigma de sus progenitores; los que padecen enfermedades espec\u00edficas o alcoh\u00f3licas suelan engendrar seres llenos de alifafes y de lacras, y, sin embargo, no tienen \u00e9stos culpa de los vicios de los autores de su vida.\u201d As\u00ed el Sr. Cora. \u00bfY cu\u00e1l la culpa de los padres de esos infantes hoy proscritos? \u00bfCu\u00e1l otra que el terrible pecado original de la civilizaci\u00f3n moderna, revolucionaria, el liberalismo?<\/p>\n<p>El folletista, refiri\u00e9ndose nominativamente a D. Juan de Borb\u00f3n y Batenberg, nacido en 1913, y a su hermano D. Gonzalo en 1914, pues a los otros dos los excluye por obvias razones pas\u00e1ndolos en piadoso silencio dice que no se sabe que hayan abjurado, y edad tienen para ello de la culpa de sus padres, y a\u00f1ade: \u201cSi los principios revolucionarios son un error condenado por la Iglesia, de que deben acusarse los que los profesan, \u00bfcabe duda de que por las respectivas (culpas) de esos Infantes, se incurri\u00f3 en las sanciones religiosas como pecadores y herejes?\u201d \u00a1Pobrecitos Infantes pecadores y herejes! Enfermedad la de la herej\u00eda liberal, mucho m\u00e1s grave que las meramente carnales que hayan podido heredar los otros. Que no hay hemofilia ni sordera peor que las del liberalismo. Y el liberalismo m\u00e1s grave el de habilidad, el maquiev\u00e9lico, como el de Fernando VII de 1820 a 1823, pues es pecado contra el Esp\u00edritu Santo para el que, seg\u00fan el sagrado texto, no hay perd\u00f3n. Graves, s\u00ed, grav\u00edsimos los liberalismos todos, pero el m\u00e1s grave el h\u00e1bil, pues resulta que por confundir el haber con el deber la habilidad se vuelve debilidad. \u00a1Terrible el liberalismo en que hemos sido engendrados tantos espa\u00f1oles del siglo de las luces revolucionarias! El que esto escribe oy\u00f3 estallar en su casa las bombas de los carlistas, y lleva en su sangre la herej\u00eda consentida.<\/p>\n<p>Miremos, pues, lo que hay debajo de este pleito que se dice din\u00e1stico, y como los conchabamientos entre Alfonso de Borb\u00f3n y Habsburgo-Lorena y Alfonso Carlos de Borb\u00f3n y Este no lograr\u00e1n casar el liberalismo con el carlismo, ni menos restaurar la Monarqu\u00eda, definitivamente, creemos, perdida, y m\u00e1s la absoluta, que una y otra tradici\u00f3n, la liberal y la carlista, rechazan de consuno. Y veamos c\u00f3mo la cura del llamado ahora cavernicolismo \u2014de derecha o de izquierda\u2014 no est\u00e1 en confusionarias novedades de moda, sino en el tradicional, genuino y castizo liberalismo espa\u00f1ol, her\u00e9tico, al que le falta aun por sacarle mucho jugo la Rep\u00fablica. Y que no es ni de izquierda ni de derecha \u2014\u00a1fatales t\u00e9rminos de caj\u00f3n!\u2014, sino de frente y de cara al sol de ma\u00f1ana.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_167\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9342_326747388\"><\/a><strong>A<\/strong><strong>ctuaci\u00f3n y situaci\u00f3n pol\u00edticas<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_168\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22605_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>7<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfQue te aconseje en qu\u00e9 <em>j<\/em><em>u<\/em><em>v<\/em><em>e<\/em><em>ntud<\/em> has de situarte, o sea en qu\u00e9 partido te has de matricular? \u00a1A buena parte, muchacho! Porque t\u00fa andas al husmo de la brisa \u2014o ventarr\u00f3n\u2014 que pasa, y a falta de vocaci\u00f3n buscas colocaci\u00f3n. Lo que es muy natural y muy hist\u00f3rico; pero \u00bfllamarme a consejo a m\u00ed? Vamos, sin embargo, a hablar de eso que llaman pol\u00edtica en sentido diferencial, estrecho o, si quieres, t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Hasta nueve partidos, o mejor clientelas, republicanos gubernamentales \u2014que aspiran a gobernar desde el Poder, enti\u00e9ndase\u2014 conocemos, y que son \u2014los cito en un orden cualquiera\u2014: socialista, radical-socialista, radical, federal, acci\u00f3n republicana, al servicio de la Rep\u00fablica, republicano conservador, liberal-democr\u00e1tico y progresista. Sin que asegure que no dejemos fuera alg\u00fan otro partido o cacho de \u00e9l. Y que dan, claro, los que llaman extremos, ya de izquierda, ya de derecha, seg\u00fan esta tan c\u00f3moda clasificaci\u00f3n espacial. Y especial. \u00bfSus diferencias program\u00e1ticas? No ser\u00e9 yo \u2014\u00a1l\u00edbreme Dios!\u2014 quien me atreva a se\u00f1alarlas. Les temo, adem\u00e1s \u2014llevo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de catedr\u00e1tico oficial\u2014, a los programas o pr\u00f3logos, ateni\u00e9ndome mejor a los <em>metagramas<\/em> o ep\u00edlogos. No el \u201c\u00bfque venimos a hacer?\u201d de apertura de curso, sino el \u201cesto hemos hecho\u201d de cierre de \u00e9l. Yo no s\u00e9 bien en qu\u00e9 se diferencian ideol\u00f3gicamente unos de esos partidos de los otros, ni s\u00e9 si sus partidarios lo saben. Acaso los federales, que tienen su Cor\u00e1n y su Mahoma. Aunque hay que decir, en su abono, quee son los m\u00e1s consecuentemente liberales. Y todo lo dem\u00e1s de derechismo o izquierdismo no son m\u00e1s que vaciedades.<\/p>\n<p>Y vamos a lo de situarte. Habr\u00e1s le\u00eddo que uno de los caudillos de uno de esos partidos dijo una vez esto: \u201cYo estoy donde estaba.\u201d Lo cual es cosa de situaci\u00f3n y no de actuaci\u00f3n, es cosa de estar y no de ser. Habr\u00eda sido cosa de ser y no de estar si hubiera, dicho: \u201cYo soy el que era.\u201d Y para seguir siendo el que se era es preciso muchas veces dejar de estar donde se estaba. Porque \u2014tengo que repet\u00edrtelo\u2014 actuar no es situarse, ni la actuaci\u00f3n es situaci\u00f3n. Ni es conveniente sacrificar la esencia a la estancia, el ser al estar. Y en cuanto a esto mismo del ser&#8230;<\/p>\n<p>Permite que te cite \u2014y no me lo tomes a pedanter\u00eda de profesional de helenismo \u2014aquella admirable y honda sentencia de P\u00edndaro cuando dec\u00eda: \u201cHazte el que eres.\u201d \u00a1Hazte el que eres! Porque lo que se es, es un producto del hacerse, de lo que uno se hace. Cada esp\u00edritu humano es un hecho, y un hecho en gran parte de s\u00ed mismo. Cada cual es su propio hecho y su propio hacedor, (Acaso convendr\u00eda desgajar el t\u00e9rmino <em>hechor<\/em> de sus compuestos bienhechor y malhechor, y decir que uno es su hecho y su hechor.) Cada esp\u00edritu humano es un hecho \u2014no un suceso\u2014 hist\u00f3rico y un hacedor hist\u00f3rico. Y la Historia no es un punto est\u00e1tico, sino una l\u00ednea din\u00e1mica. L\u00ednea que no es menester que sea recta. Es m\u00e1s viva una curva esf\u00e9rica, o el\u00edptica, o parab\u00f3lica, o hiperb\u00f3lica, o espiral, o como sea. Lo que hay que conservar es la l\u00ednea. La consecuencia lineal es tan consecuente como la puntual, y es m\u00e1s viva. Consecuencia, bien lo sabes, supone secuencia, seguimiento, y lo que se est\u00e1, lo puntual, no se sigue. Estar, pues, donde se estaba no es consecuencia, sino paro. O parada.<\/p>\n<p>Me dir\u00e1s que t\u00fa todav\u00eda no te has hecho, no te has podido hacer. Y que es precisamente lo que buscas. Pero para ello lo que tienes que hacer es actuar y no situarte. Y actuar en tu caso y a tu edad es, sobre todo, pensar. D\u00e9jate, pues, de programas de partidos y piensa la democracia, y la conservaci\u00f3n, y la tradici\u00f3n, y el radicalismo, y el progreso, y la sociedad y el liberalismo&#8230;, piensa la Historia. No la concepci\u00f3n materialista de la Historia, sino la Historia misma. Y aunque me acuses de paradojista, o de conceptista, te dir\u00e9 que es mejor darse a la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, o sea de la realidad exterior.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9, ya s\u00e9 lo que me dir\u00e1s, y es que en este sentido que sol\u00e9is llamar idealista, y que es el m\u00e1s realista de todos, te sientes llamado, te sientes con vocaci\u00f3n a los ideales que se llaman extremos, al comunismo una veces, al fajismo otras. Acude, pues, a tu vocaci\u00f3n y piensa la Historia conforme a ella, que ya se enderezar\u00e1 tu pensamiento. Aunque ello, claro est\u00e1, te impida situarte. No comprendo una juventud gubernamental como no sea la de los meritorios. Y esto, bien lo sabes, no es cosa de vocaci\u00f3n, sino de colocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Piensa nuestra historia, la historia espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, piensa la historia de nuestros partidos y sentir\u00e1s cuan vac\u00eda de sentido hist\u00f3rico est\u00e1. Y que los partidos que se llaman por antonomasia hist\u00f3ricos son los menos hist\u00f3ricos. Y te dar\u00e1s cuenta de c\u00f3mo lo m\u00e1s propio del republicanismo hist\u00f3rico ha sido conservar la Monarqu\u00eda, y c\u00f3mo \u00e9sta cay\u00f3 al empuje de otras fuerzas menos <em>puntuales<\/em>. Porque el republicanismo hist\u00f3rico estaba frente a la Monarqu\u00eda; estaba, pero no era; se situaba m\u00e1s que actuaba. Porque no puede llamarse actuaci\u00f3n a aquellas pobres conspiraciones sin verdadera respiraci\u00f3n. La historia del republicanismo apartaba a la Rep\u00fablica de la historia de Espa\u00f1a. El partido republicano era una situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que no he de pretender mostrarte a esa novena de partidos en una l\u00ednea de derecha a izquierda o de delante a detr\u00e1s, pues ser\u00eda acaso m\u00e1s adecuado presentarlos ramificados y hasta con entrecruzamientos de las ramas. Y en cuanto a m\u00e1s o menos radicales, como radical viene de ra\u00edz, habr\u00eda que averiguar cu\u00e1les son las ra\u00edces de una concepci\u00f3n pol\u00edtica. De que hay que arrancar algo radicalmente, de ra\u00edz, se ha sacado un arranque radical, como de la frase de que falta materialmente tiempo, se ha sacado el disparate de que falta tiempo material. Y en todo caso, distinguir palabras es distinguir conceptos.<\/p>\n<p>Con esto, seg\u00fan ves, no tiro tanto a marcarte un m\u00e9todo de tratar los problemas pol\u00edticos como un estilo de tratarlos. Y si me dijeres que esto no pasa de literatura pol\u00edtica, te dir\u00e9 que lo otro, si es algo, es pol\u00edtica literaria. Total: \u00a1empate! Que as\u00ed act\u00fao sin tener que situarme. Y procuro actuar aclarando con el lenguaje el pensamiento de historia.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_169\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9344_326747388\"><\/a><strong>La consumaci\u00f3n de los tiempos<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_170\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22607_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Otra vez m\u00e1s, dejando gacetillas de la actualidad que pasa, nos es menester asomarnos a documentos de la posibilidad que siempre queda. Y hacer esfuerzo por penetrarlos. Mucho importa la limpieza de sangre y de intenci\u00f3n, pero importa m\u00e1s acaso la limpieza de pensamiento y de raz\u00f3n. Y es el lenguaje el que los limpia.<\/p>\n<p>El liberalismo es un m\u00e9todo \u2014y no solo de gobierno\u2014 y a la vez es un estilo. Todo m\u00e9todo es estilo, y todo estilo es m\u00e9todo. Camino para recorrer el viaje sin fin y sin posada \u00faltima. Y el liberalismo es un m\u00e9todo, es un estilo espiritual. Liberalismo es espiritualismo. Espiritualismo, mejor aun que idealismo. Que hay idealismo materialista. Y mec\u00e1nico. Esp\u00edritu no es m\u00e1quina. Historia no es mec\u00e1nica. Y si se dijo que el progreso lo hacen las cosas y no los hombres, es que no se quiso ver que la cosa suprema es el hombre movido de hambre de libertad. Si hay una doctrina sedicente, concepci\u00f3n materialista de la historia, mas no ser\u00eda sino muy atinado hablar de una concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, que hasta la f\u00edsica entra en la psicolog\u00eda, o sea, la naturaleza en la historia. \u00bfBiolog\u00eda? No, sino primera biograf\u00eda. Pero par\u00e9monos a esto de -logias y -graf\u00edas.<\/p>\n<p>La biolog\u00eda guarda con la biograf\u00eda poco m\u00e1s o menos la relaci\u00f3n que la geolog\u00eda con la geograf\u00eda \u2014la humana, se entiende\u2014, o que la cosmolog\u00eda \u2014producto escol\u00e1stico y abstracto\u2014 con la cosmograf\u00eda. A la sociolog\u00eda, tambi\u00e9n escol\u00e1stica, podr\u00edamos oponer una sociograf\u00eda, que no es sino la historiograf\u00eda. Y lo que se llama teolog\u00eda, cuando es algo vivo, humano, espiritual, hist\u00f3rico, es propiamente teograf\u00eda, descripci\u00f3n del Dios de los dioses que nos hemos pensado. La biolog\u00eda quiere hacer del hombre una cosa, una cosa sujeta a la necesidad de vivir; pero la biograf\u00eda nos le muestra un hombre, un hombre due\u00f1o de la libertad de pensar. Y sobre todo de pensarse. Y la libertad de pensar y de pensarse \u2014que no hay que confundir con el vulgar librepensamiento a comp\u00e1s y escuadra\u2014 es el cimiento del liberalismo, m\u00e9todo y estilo.<\/p>\n<p>\u00bfQue el liberalismo pas\u00f3 ya de moda? Nunca fue de ella. El liberalismo ni es ni ha sido cosa de moda. No es moderno, de ninguna \u00e9poca, sino de siempre, sempiterno. No es su prez modernidad, sino sempiternidad. Y con ello, aboriginalidad. Porque lo que es siempre, sempiterno, es lo aborigen, lo originario de una historia cualquiera. Que no son propiamente abor\u00edgenes los prehist\u00f3ricos \u2014si es que los hay\u2014, los meros salvajes, los hipot\u00e9ticos trogloditas que no se pensaban de tal o cual pueblo, con su propia tradici\u00f3n. Ya en el totem alboreaba la libertad de pensamiento. Y el bisonte m\u00e1gico de la cueva de Altamira apenas si tiene que ver con el bisonte de carne que hartaba las tripas de aquellos cavern\u00edcolas ib\u00e9ricos. Los que pintaron aquellas pinturas eran ya liberales, Los otros, los no liberales, se reducen a besar las pinturas que hicieron aqu\u00e9llos. Para \u00e9stos, para los no liberales, las creaciones del esp\u00edritu, del pensamiento libre, se convierten en fetiches y amuletos. El que herr\u00f3 su caballo para mejor poder cabalgar en \u00e9l, no recoge la herradura, ya ro\u00f1ada y rota, para que le sirva de amuleto. Ni el que se crucific\u00f3 hace de la cruz un fetiche. Es decir: un hechizo. El liberalismo, sempiterno y aboriginal, rechaza toda hechicer\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfTradici\u00f3n? \u00bfHabr\u00e1 que repetirlo otra vez? Tradici\u00f3n \u2014<em>traditio<\/em>\u2014 es trasmisi\u00f3n, y la trasmisi\u00f3n no es lo trasmitido \u2014la <em>traditio<\/em> no es lo <em>traditum<\/em>\u2014, como la producci\u00f3n no es el producto. Y trasmisi\u00f3n que no cambia trasmitiendo lo trasmitido es cosa muerta, servil. \u00bfTradici\u00f3n de libertad y de liberalismo? De siempre que hay historia. Y lo es en Espa\u00f1a desde que hay Espa\u00f1a, toda la de antes de Recaredo, como lo es toda la que sigui\u00f3 a \u00e9ste y en entra\u00f1ada continuidad. Que tradici\u00f3n es continuaci\u00f3n. Felipe II fue, en el fondo, tan liberal y, en rigor de dial\u00e9ctica, tan hereje como los arrianos visigodos. No le vali\u00f3 al Pontificado, sino que se vali\u00f3 de \u00e9l el hijo del Emperador, que orden\u00f3 al Condestable de Borb\u00f3n la entrada en Roma, a que se sigui\u00f3 el saqueo. Y los Borbones, aun en la tradici\u00f3n de Luis XIV de Francia \u2014\u201cel Estado soy yo\u201d\u2014, civiles, esto es, liberales, aun a su pesar. Entre ellos el gazmo\u00f1o Carlos III. El ultramontanismo fue en Espa\u00f1a ultramontano, de allende los montes. Y aun en doctrina \u2014en doctrina doctrinaria\u2014 el ultramontanismo espa\u00f1ol, lo que luego se llam\u00f3 integrismo, nos vino de Francia. Y es muy significativo que a apoyar con las armas el absolutismo de Fernando VII, el genuino rey absoluto de Espa\u00f1a, vinieran los cien mil hijos de San Luis. De San Luis de Francia, ya que no le apoyaran los hijos de San Fernando.<\/p>\n<p>Lo que se llama ordinariamente tradicionalismo es una doctrina dogm\u00e1tica, esto es, cuajada o solidificada y sin fluidez. Sus postulados doctrinales son otros tantos t\u00e9mpanos, cuajarones de hielo. Y los t\u00e9mpanos, el agua helada y solidificada, pesan menos que el agua fluida y corriente. El agua corriente de un r\u00edo pesa m\u00e1s que el hielo y corre mejor sin perder su continuidad la vena. La presa de un molino detiene a los t\u00e9mpanos, pero pasan sobre ella las aguas vivas. Y en saltos mueven turbinas. Por otra parte, los t\u00e9mpanos del tradicionalismo dogm\u00e1tico son arrastrados por la corriente viva de la historia, que los trasporta y que a la vez los va derritiendo por su base. Entre nosotros, en Espa\u00f1a, el tradicionalismo tradicional est\u00e1 continuamente socavado por el liberalismo, tan tradicional como \u00e9l. Y de aqu\u00ed que el puro, el neto, sea cada vez m\u00e1s un bicho raro. Un ser fant\u00e1stico so\u00f1ando siempre en un siglo futuro que siente que no ha de venir sino en la consumaci\u00f3n de los tiempos, en la fin del mundo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_171\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9346_326747388\"><\/a><strong>A<\/strong><strong>niversario de la Rep\u00fablica. Un discurso de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_172\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22609_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>SALAMANCA 14 (11 n.).\u2014<em>Uno de los actos m\u00e1s brillantes celebrado<\/em><em>s <\/em><em>hoy ha sido el organizado en la Universidad por los estudiantes. Primeramente, el estudiante don Jos\u00e9 Carrasco pronunci\u00f3 breves palabras, recordando la intervenci\u00f3n de los escolares en el advenimiento de la <\/em><em>R<\/em><em>ep\u00fablica.<\/em><\/p>\n<p><em>El gobernador civil, Sr. Joven Hern\u00e1ndez, dijo que en estos momentos se <\/em><em>s<\/em><em>ent\u00eda y consideraba un alumno m\u00e1s, y que ven<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a a escuchar con recogimiento al maestro Unamuno. Salud\u00f3 a los estudiantes que le hab\u00edan invitado a tomar parte en el acto. Agradeci\u00f3, en nombre del Gobierno de la Rep\u00fablica, el homenaje que se la estaba tributando.<\/em><\/p>\n<p><em>Habl\u00f3 despu\u00e9s D. Miguel de Unamuno. Al levantarse el sabio profesor, el p\u00fablico, puesto en pie, le tribut\u00f3 una gran ovaci\u00f3n, oy\u00e9ndose vivas a Unamuno, a la Rep\u00fablica y a Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>El Sr. Unamuno pronunci\u00f3 el siguiente discurso:<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1oras y se\u00f1ores, estudiantes de Espa\u00f1a: Al venir a conmemorar el primer aniversario del advenimiento de la Rep\u00fablica en Espa\u00f1a en esta santa casa (no hay santidad como la del estudio y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica); al venir a esta Universidad, en esta escuela salmantina, me conviene hacer un brev\u00edsimo, muy breve examen de conciencia; una breve, brev\u00edsima revista hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Fue en 1890 \u2014pronto har\u00e1 cuarenta y dos a\u00f1os\u2014 cuando llegu\u00e9 a esta Universidad salmantina. La encontr\u00e9, como la ciudad toda, hondamente perturbada por luchas de car\u00e1cter pol\u00edtico; pol\u00edtico, y hasta cierto punto profesional. Acababa, de morir un prestigioso profesor de esta casa, a quien no pude conocer; y acababa de morir fuera del seno de la Iglesia cat\u00f3lica, en que hab\u00eda nacido y vivido, lo cual dio lugar a ciertas modificaciones en su entierro, que no fue acompa\u00f1ado por todo lo que ordinariamente ha acompa\u00f1ado aqu\u00ed a los profesores de esta escuela. Y trajo esto una profunda divisi\u00f3n, una lucha, no ya entre los maestros y alumnos, sino que se extendi\u00f3 a toda la ciudad. Cuando yo llegu\u00e9, tom\u00e9 parte en aquella lucha pol\u00edtica, que viv\u00edan entonces profundamente las masas, los escolares, los ciudadanos todos de Salamanca.<\/p>\n<p>Naturalmente que esto no ten\u00eda repercusi\u00f3n en las calles. Todos pueden decir que ninguno de nosotros, absolutamente ninguno, aprovechamos jam\u00e1s la c\u00e1tedra, santidad que todos respet\u00e1bamos, para propagandas de cierta clase. Por aqu\u00ed han pasado toda clase de gentes: sacerdotes, regulares, hasta alg\u00fan obispo he tenido en mi clase. Jam\u00e1s nadie podr\u00e1 decir que dentro de la clase se hicieron propagandas de ninguna \u00edndole.<\/p>\n<p>Como os digo, vine en \u00e9poca en que estaba hondamente conmovida la ciudad. Y tom\u00e9 parte en la lucha, no s\u00f3lo en aquella lucha, sino que, a poco de llegar, me incorpor\u00e9 al movimiento obrero. Y vosotros sab\u00e9is que tanto como esta casa y mi c\u00e1tedra ha sido una de mis tribunas la Casa del Pueblo, instalada en el Arco de la Lapa, y en ella yo he ido dejando grandes pedazos de mi alma. Tambi\u00e9n sab\u00e9is que si alguna vez llegaron a ocupar esta tribuna elementos obreros, fue en mis tiempos, para que se oyera su voz, que nos aleccionara, porque ellos saben de otras lecciones que nosotros ignoramos.<\/p>\n<p>Vino luego aquella \u00e9poca de hondo recuerdo en que fui elevado al Rectorado de esta Universidad. Tambi\u00e9n entonces empezaron las luchas, y por cierto me encontr\u00e9 con que reg\u00eda la di\u00f3cesis un obispo, con el que me enfrent\u00e9 en las luchas algunas veces. Nos arregl\u00e1bamos bastante bien. Y eso que no dejaba de haber ciertas gestiones para ver si me pod\u00eda apartar de este puesto no por otra causa que la de mi herej\u00eda. Sin embargo, hay que decir que gracias a la prudencia o a la sagacidad de do\u00f1a Mar\u00eda Cristina de Habsburgo y Lorena no lleg\u00f3 a haber m\u00e1s cuestiones personales. Entonces, en todo el tiempo que yo estuve rigiendo esta Universidad, hab\u00eda una gran neutralidad oficial. Cada cual acud\u00eda a los actos conforme a sus convicciones. Yo no acud\u00eda a ninguno de ellos. Y ved c\u00f3mo cuando yo llegu\u00e9 hab\u00eda una lucha por si el enterramiento de aquel ilustre profesor iba a cumplir o no el rito. Siendo yo rector, fallecieron fuera del seno de la Iglesia dos doctores de esta casa. El Claustro de esta Universidad asisti\u00f3 a dos entierros civiles.<\/p>\n<p>Continuaba la lucha, y continuaba yo fuera de aqu\u00ed, prosiguiendo la batalla que hab\u00eda comenzado, cuando vino aquel hombre a quien quiero recordar, y a cuyo lado me sent\u00e9 alguna vez en este mismo sitio, cuando pronunciaba alg\u00fan discurso que redact\u00e9 yo. Vino despu\u00e9s el pleito de las responsabilidades. La diferencia fundamental entre un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico y un r\u00e9gimen republicano es que la soberan\u00eda sea o no sea responsable. Y yo o\u00ed de labios de aquel a quien me he referido que estaba dispuesto a renunciar a todo y hacerse responsable. Era un pleito de responsabilidades. Para defender la irresponsabilidad, la tr\u00e1gica irresponsabilidad, vino la Dictadura. No bien se estableci\u00f3 en nuestra patria, me encontraba yo en una ciudad castellana, en Palencia, y cuando casi todo el mundo, de un lado y de otro, la recib\u00eda con cierto regocijo, el mismo d\u00eda me alc\u00e9 contra ella. Me bast\u00f3 ver aquel manifiesto en que se hablaba de orden y castas. Castas, no. Un pueblo libre no puede estar sometido al dominio o a la direcci\u00f3n de una casta cualquiera o de una clase social, econ\u00f3mica o profesional. Castas, nunca. Me levant\u00e9 y empec\u00e9 una lucha contra la Dictadura, que pretend\u00eda guardar la responsabilidad del Monarca; que, en realidad, trataba de establecer su propia irresponsabilidad.<\/p>\n<p>Y vino aquel d\u00eda, para m\u00ed inolvidable, en que sal\u00ed de esta ciudad, a consecuencia de uno de aquellos escritos, en que procuraba levantar el \u00e1nimo de los ciudadanos espa\u00f1oles y, sobre todo, de la juventud espa\u00f1ola, en la que esperaba m\u00e1s que en nadie, porque sent\u00eda dentro de m\u00ed el renacimiento de la juventud, ya lejana. Nunca olvidar\u00e9 aquel 21 de febrero de 1924, cuando fui arrancado de mi casa, a los cincuenta a\u00f1os justos del d\u00eda en que tambi\u00e9n en mi hogar en Bilbao, ca\u00edan las primeras bombas de los carlistas. Nunca olvidar\u00e9 aquel d\u00eda&#8230; Nevaba; sal\u00eda de esta ciudad, de esta Universidad, escoltado por el cari\u00f1o y por el aplauso de los estudiantes de Salamanca, a los que hab\u00eda contribuido a formar su vida. Y all\u00ed desde el destierro, primero en aquella bendita isla de Fuerteventura, que siempre recordar\u00e9 con gran emoci\u00f3n; despu\u00e9s, en Par\u00eds; luego, en la frontera, dando vista a la monta\u00f1a de mi nativa tierra vasca, y m\u00e1s tarde aqu\u00ed, continu\u00e9 esta lucha, continu\u00e9 siempre esperando en vosotros, esperando siempre aquel movimiento, que cayera aquella decoraci\u00f3n. Porque no era m\u00e1s que una decoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bast\u00f3 la voz de la juventud espa\u00f1ola para derribar completamente aquella decoraci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n no recuerda las luchas estudiantiles en Madrid y en toda Espa\u00f1a? \u00bfAquello que se llam\u00f3 el art\u00edculo 53, en que se trataba de establecer, no la libertad de ense\u00f1anza, sino un privilegio?<\/p>\n<p>La lucha en derredor del art. 53, en que se form\u00f3 la divisi\u00f3n entre los mal llamados estudiantes cat\u00f3licos y los otros (esto de los estudiantes cat\u00f3licos naci\u00f3 en tiempos de Sili\u00f3, cuando se trataba de la autonom\u00eda universitaria, entendida de un modo que acaso hubiera mantenido la verdadera libertad de la Universidad espa\u00f1ola); aquella lucha tom\u00f3 algunas veces caracteres harto violentos, y pas\u00f3 el tiempo. Cay\u00f3 aquella primera Dictadura, que fue sustituida por otra, m\u00e1s blanca, acaso m\u00e1s transigente. No olvidar\u00e9 nunca aquel 21 de febrero de 1924, enlazado con el d\u00eda en que, casi por la misma fecha, volv\u00eda a entrar, acompa\u00f1ado por el latido de vuestros corazones y de vuestro entusiasmo, en esta ciudad, en esta santa casa, para reintegrarme a mi magisterio de la ense\u00f1anza. Esta casa, en la que se habl\u00f3 tanto de tradici\u00f3n \u2014se habla muy bien\u2014; pero la tradici\u00f3n de esta Universidad, a pesar de que se la llam\u00f3, por unos, \u201cfortaleza de la ignorancia\u201d, y por otros, \u201cciudad fant\u00e1stica\u201d, la tradici\u00f3n de esta Universidad no es sino de lucha, de encuentro de opiniones.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed fue perseguido por la Inquisici\u00f3n fray Luis de Le\u00f3n. Aqu\u00ed hubo enconadas luchas continuamente. Aqu\u00ed no hubo nunca un dominio absoluto de ninguno los bandos. Aqu\u00ed \u2014hay que decirlo\u2014 no se consigui\u00f3 establecer unificaci\u00f3n. Sali\u00f3 de aqu\u00ed un Mu\u00f1oz Torrero, sacerdote, que fue presidente de las Cortes de C\u00e1diz en 1812, y \u00e9sta fue siempre una c\u00e1tedra, una escuela combatida por grandes disensiones. En la antigua capilla de la Universidad, las pinturas de cuyo retablo est\u00e1n hoy en la catedral vieja, vi un cuadro que representa a Santa Catalina, y est\u00e1 toda ella desgarrada por una rueda de cuchillos y navajas. As\u00ed es la vida de todo el que se dedica al estudio y a la investigaci\u00f3n. As\u00ed es la lucha de todo centro donde hay una verdadera vida intelectual. Hoy tambi\u00e9n hay una lucha, y ahora tengo que deciros una cosa, que es de reconocimiento: llevamos un a\u00f1o de r\u00e9gimen republicano, y aun cuando yo, por otros deberes, he estado alejado de esta casa y no puedo estar aqu\u00ed con frecuencia, porque estoy disfrutando un peque\u00f1o enchufe&#8230; <em>(Risas.)<\/em>, he podido enterarme de todo lo ocurrido en este a\u00f1o, de todo cuanto ha pasado en este primer curso de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La asiduidad, la regularidad, la asistencia de los estudiantes ha sido ejemplar, como no hab\u00eda ocurrido nunca. En d\u00edas tradicionales, en que por retozos de mocedad se iban por ah\u00ed los mozos, a jugar, este a\u00f1o se ha entrado regularmente en clase.<\/p>\n<p>Y aun dir\u00e9 m\u00e1s. En una de aquellas alteraciones, tan frecuentes en la Facultad de Medicina, una vez, un poco encolerizado, me revolv\u00ed contra un grupo de estudiantes, y les dije que llevaban zamarra y que tocaban la bandurria. Y casi todos ellos eran de la misma regi\u00f3n. Pues es sabido que aquello ha desaparecido hoy y que de aquella regi\u00f3n son los que m\u00e1s se han distinguido por su amor a la Universidad.<\/p>\n<p>Y ahora quiero recordar tambi\u00e9n unas palabras que pronunci\u00e9 aqu\u00ed el primer d\u00eda de este curso y que tuvieron una cierta repercusi\u00f3n en toda Espa\u00f1a, y aun fuera de ella, sobre todo en los o\u00eddos de cierto se\u00f1or, al que me consta que le hicieron impresi\u00f3n. Aqu\u00ed, cuando se abri\u00f3 este curso, habl\u00e9 en nombre de \u201cSu Majestad Espa\u00f1a\u201d, y como las gentes se apegan a ciertas palabras nada m\u00e1s que por un valor tradicional que tienen, no entendieron bien lo que yo que yo quer\u00eda decir con \u201cMajestad\u201d. Saben los que tienen alg\u00fan conocimiento de Humanidades, que \u201cmajestad\u201d es \u201cmayestad\u201d, es \u201cmayoridad\u201d; es decir, lo que est\u00e1 por encima de todo y corresponde a la soberan\u00eda. Y al decir \u201cSu Majestad Espa\u00f1a\u201d, quer\u00eda decir que hoy no hay majestad, que no hay m\u00e1s soberan\u00eda que la de Espa\u00f1a, que la del pueblo espa\u00f1ol. Es lo que se llama la soberan\u00eda popular, por la cual todos, en cuanto tengamos conciencia de ciudadan\u00eda y de espa\u00f1olidad, todos somos soberanos.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Cristo: \u201cEl reino de Dios est\u00e1 en vosotros.\u201d Y yo os digo que la Rep\u00fablica de Espa\u00f1a est\u00e1 en vosotros. No est\u00e1 fuera de nosotros, ni est\u00e1 sobre nosotros, sino que est\u00e1 en nosotros. <em>(Muy bien. Aplausos.)<\/em><\/p>\n<p>Pero esta soberan\u00eda del pueblo espa\u00f1ol, esta soberan\u00eda que ha recobrado Espa\u00f1a, no es irresponsable. Ninguno de nosotros somos irresponsables. Al contrario. En virtud de esa otra soberan\u00eda somos mucho m\u00e1s responsables, y pesa sobre todos una responsabilidad muy grande. La soberan\u00eda es responsabilidad, y es disciplina. Disciplina \u2014vosotros lo sab\u00e9is\u2014 viene de \u201caprender\u201d. Ense\u00f1ando se aprende&#8230;, \u00a1ah, naturalmente!, y aprendiendo se ense\u00f1a. Yo he ense\u00f1ado aqu\u00ed a generaciones de muchachos de esta nuestra Espa\u00f1a. Pero ellos me han ense\u00f1ado a ense\u00f1arles. Y al ense\u00f1arme a ense\u00f1arles, me han ense\u00f1ado a aprender.<\/p>\n<p>Yo, pues, que he aprendido con vosotros a ense\u00f1ar, os digo que tenemos en nuestras manos a Espa\u00f1a, y no podemos entregarla a una Dictadura irresponsable, o a una oligarqu\u00eda, o a unas castas, o a una clase, o a un partido. No; tenemos que hacer que se salve. No salv\u00e1ndonos nosotros, sino salvando a los dem\u00e1s. Todos somos corresponsables. Todos tenemos la responsabilidad del momento. Espero, pues, que de esta santa casa salga, merced al r\u00e9gimen republicano, la conciencia de la responsabilidad de Espa\u00f1a ante la Historia.<\/p>\n<p>A nuestra Espa\u00f1a le queda todav\u00eda una labor que hacer. Vosotros, cultivando el estudio y la ciencia, har\u00e9is que se ensalce su prestigio. Yo espero que la reponsabilidad, la disciplina, que corresponden a nuestro deber, hagan que Espa\u00f1a cumpla su misi\u00f3n de difundir la libertad, la justicia, la hermandad y la fe por el mundo entero.<\/p>\n<p>Y ahora, refrescados por esta fiesta, volved al trabajo. Trabajar es orar. El que da con el mazo, ruega a Dios. Y Dios le oye. Asentemos una Rep\u00fablica de hombres libres, responsables y disciplinados, y como dec\u00eda Cristo, hagase la luz, para que podamos encaminar al fin a esta Espa\u00f1a por un camino de gloria.<\/p>\n<p><em>Al terminar su discurso, el s<\/em><em>e<\/em><em>\u00f1or Unamuno fu<\/em><em>e<\/em><em> objeto de u<\/em><em>na <\/em><em>clamorosa ovaci\u00f3n y de entusia<\/em><em>s<\/em><em>tas v\u00edtores.<\/em><\/p>\n<h2 id=\"heading_id_173\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22611_1986339544\"><\/a><strong>Unas cuartillas de D. Miguel de Unamuno<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_174\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22613_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>SALAMANCA 14 (12 n.).\u2014<em>Ma\u00f1ana publicar\u00e1 \u201cEl Adelanto\u201d las <\/em><em>si<\/em><em>guientes cuartillas de D. Miguel <\/em><em>de <\/em><em>Unamuno:<\/em><\/p>\n<p>Hoy hace un a\u00f1o, acab\u00e1bamos de llevar al concejo del Municipio de Salamanca una mayor\u00eda reblicanosocialista, y la hab\u00edamos llevado en medio del estupor de los m\u00e1s de los ciudadanos, del estupor de los mismos que lograron el triunfo. Con ello se volvi\u00f3 a una tradici\u00f3n de este Concejo, en el que, cuando yo llegu\u00e9 ac\u00e1, hace cuarenta y dos a\u00f1os, todav\u00eda dominaban los republicanos, m\u00e1s aun que por el n\u00famero, por el esfuerzo. De lo que desde entonces a hoy, en este a\u00f1o, ha pasado, y de lo que ha quedado, no es hora de hacer el balance. Los \u00e1rboles nos impiden ver el bosque. Es menester cierta lejan\u00eda para contemplar la Historia. Pero para sentirla, no hace falta lejan\u00eda. Se la siente mejor en el seno vivo y palpitante de ella misma. Y, por lo que hace a la Historia que estamos viviendo, a la de este primer a\u00f1o de Rep\u00fablica, que fina hoy, hay que decir que emoci\u00f3n republicana, lo que se llama as\u00ed, no es concepci\u00f3n republicana. La concepci\u00f3n pide distancia. La emoci\u00f3n exige tope.<\/p>\n<p>He o\u00eddo muchas veces narrar aqu\u00ed, en esta ciudad, cuna de mis hijos y de mis obras de esp\u00edritu, los fastos de aquella revoluci\u00f3n de 1868, tal como aqu\u00ed se hizo, y los de la Rep\u00fablica de 1873, en Salamanca; aquel pintoresco, ingenuo, candoroso y limpid\u00edsimo cant\u00f3n salmantino, y los m\u00e9ritos de sus hombres, algunos de los cuales tan gran parte tomaron en los destinos p\u00fablicos de toda Espa\u00f1a. Y espero que cuando hayan pasado otros sesenta a\u00f1os, los salmantinos que nos sucedan, al recorrer la cr\u00f3nica local de este a\u00f1o que acaba, sientan por nuestra historia la misma ternura que sentimos al recorrer la cr\u00f3nica de aquellos honrados, sencillos, candorosos, nobles ciudadanos de la Salamanca de entonces, que es la de siempre. Y \u00e9sta ser\u00e1 nuestro gloria.<\/p>\n<p>Miguel de Unamuno.<\/p>\n<p>Salamanca, 11 de abril del 32.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_175\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9348_326747388\"><\/a><strong>Nuestra Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_176\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22615_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>17<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 recodo de esquina de Espa\u00f1a hallar sosiego seguro en estos nuestros tiempos seglares que se amontonan entrechoc\u00e1ndose? Sosiego para recobrar huelgo, y despu\u00e9s&#8230; \u00bfDespu\u00e9s? \u00a1Sosiego! \u00a1Qu\u00e9 palabra tan nuestra, tan castellana!, de las que se paladean. \u201c\u00a1Sosegaos!\u201d, sol\u00eda decir Felipe II de Espa\u00f1a, el Prudente, a los que se estremec\u00edan ante su mirada de acero limpio y dulce. \u201c\u00a1Sosegaos!\u201d Sosiego el del cartujo que se aceita para el viaje sin fin y se olvida, en puro pensar en ello, de que tiene que morirse, y le deja el orujo al cerdo \u2014o al jabal\u00ed\u2014, empe\u00f1ado en hozar trufas en tierra. \u00bfD\u00f3nde hoy el sosiego \u00edntimo en Espa\u00f1a? Que el sosiego no es fiesta, ni menos festejo, no es esparcimiento, sino recogimiento. El sosegado no se esparce, sino que se recoge. En la fiesta suele haber desasiego, que se trata de ahogar con la fiesta misma. El silencio del sosiego bizma al \u00e1nimo como no le bizma la m\u00fasica de la fiesta. Y si la muerte llega, seg\u00fan el inmortal coplero, \u201ctan callando\u201d, es porque con su silencio nos briza para el sue\u00f1o de la eternidad. \u00a1Sosiego seguro y silencioso! \u00bfD\u00f3nde encontrarlo hoy?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde? \u00a1En el seno mismo de la batalla inacabable! Pas\u00e9 m\u00e1s de una docena de a\u00f1os de mi apretada mocedad trabajando en una obra, en una especie de epopeya de la guerra civil que briz\u00f3 los ensue\u00f1os civiles de mis a\u00f1os mozos, a que titul\u00e9 <em>Paz en la guerra<\/em>, y dentro de aquel trabajo, que era tambi\u00e9n, a su modo, una guerra, hall\u00e9 paz y el contento que la paz ganada en guerra trae consigo \u201cHay que trabajar, nada m\u00e1s que trabajar\u201d\u2014\u201cIl faut travailler, rien que travailler\u201d\u2014 le escrib\u00eda el gran escultor Rodin al gran poeta Rilke. \u00bfNada m\u00e1s que trabajar? Pero es que el trabajar, cuando no es trabajo servil, cuando no es maldici\u00f3n del Alt\u00edsimo, es m\u00e1s que puro trabajo que busca fruto externo. Es rezo y es sumersi\u00f3n en las aguas del misterio del destino. Dar con el mazo es rogar a Dios y pedirle luz.<\/p>\n<p>Porque otro poeta, el gran poeta civil de la Italia unificada, de la tercera Roma, Josu\u00e9 Carducci, dijo: \u201cMeglio oprando obliar senza indagarlo questo enorme mister del universo\u201d; esto es: \u201cMejor obrando, olvidar sin indagarlo, este enorme misterio del universo.\u201d Obrar no es propiamente trabajar tan s\u00f3lo, pues hay trabajos que se emprenden sin esperanza de rendir obra. Y son trabajos de desesperaci\u00f3n, de maldici\u00f3n. Pero \u00bfes que cabe obrar, conseguir obra, crear algo, sin indagar, por el mero hecho de la operaci\u00f3n, este enorme misterio del universo? \u00bfEs que todo trabajo fecundo no es una indagaci\u00f3n de misterio? \u00bfEs que quien pone toda su conciencia en su propio trabajo, en el de su vocaci\u00f3n, no est\u00e1 indagando el enorme misterio de su propio destino? Y en este trabajo se halla sosiego. Como la eternidad no est\u00e1 fuera del tiempo, sino en sus entra\u00f1as, as\u00ed la paz est\u00e1 en las entra\u00f1as de la guerra y el sosiego en las de la revoluci\u00f3n. Y he aqu\u00ed c\u00f3mo al revolver de los a\u00f1os, cuando voy frisando en los sesenta y ocho, me revuelvo a las meditaciones de cuando entraba en mis veinte en aquel mi Bilbao palpitante de los ecos de la contienda civil entre dos tradiciones espa\u00f1olas. Y la contienda sigue. Y sigue la guerra. Pero sigue tambi\u00e9n la paz.<\/p>\n<p>\u00a1Sosiego! \u00a1S\u00ed, sosiego! En este trabajo, por ir haciendo la historia de nuestra Espa\u00f1a \u2014nuestra si la hacemos nosotros\u2014, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n y su profesi\u00f3n, yo, procurando aclarar con la limpieza de nuestro lenguaje la limpieza de la obra que estamos obrando, en este trabajo, por ir haciendo la historia de nuestra Espa\u00f1a, el sosiego est\u00e1 en contemplar, en momentos de silencio y seguridad, la Historia ya hecha, en contemplar nuestra obra. \u00a1Y esto s\u00ed que es una fiesta del alma eterna! \u00bfQue a\u00fan queda por hacer? \u00bfY qui\u00e9n nos quita ya lo hecho?<\/p>\n<p>Seguimos haciendo a Espa\u00f1a, que es obra sin fin y obra de continuidad. En cualquier tarea que se nos presente, que nos imponga la Providencia divina, por ejemplo, en lo que se llama la reforma agraria, no se trata s\u00f3lo, ni aun primeramente, del bienestar material y terreno del pueblo trabajador, se trata de ir formando a la patria para su \u00faltimo destino hist\u00f3rico. Y as\u00ed, en el caso de esta reforma, se trata de una obra que cuadra al pueblo espa\u00f1ol como tal. Y aqu\u00ed, donde vivo y escribo esto, al pueblo castellano. Y pienso, al contemplar las sosegadas encinas, flor de la roca, de los campos que ci\u00f1en a esta ciudad gloriosa de Salamanca, encina plateresca y arenisca tambi\u00e9n, pienso que en generaciones venideras puedan los nietos de nuestros nietos, al pie de esas encinas, no taladas por la ciega codicia de los roturadores, gustar sosiego pensando en nuestras obras de reforma.<\/p>\n<p>S\u00ed, disturbios, cargas, huelgas, atracos, refriegas&#8230; e infundios. Y \u00bfd\u00f3nde y cu\u00e1ndo no? Lo que no excluye, sino que m\u00e1s bien incluye la \u00edntima paz, la que cimenta la guerra, el sosiego entra\u00f1ado. Y merced a esos inevitables disturbios, se nos va aclarando el enorme misterio de nuestro providencial destino hist\u00f3rico. Porque nunca hemos pensado m\u00e1s los espa\u00f1oles en lo que ha sido, en lo que es, en lo que ser\u00e1, en lo que podr\u00e1 llegar a ser Espa\u00f1a \u2014pensar en lo que pudo haber sido no es sino ocioso desvar\u00edo\u2014, que pensamos ahora. Y lo pensamos haci\u00e9ndola y por hacerla. Y esto s\u00ed que es continuar la historia de Espa\u00f1a \u2014lo de C\u00e1novas del Castillo, liberal, despu\u00e9s de todo\u2014, y esto s\u00ed que es restauraci\u00f3n. En la que colaboran los que se proponen, torpe y ciegamente, estorbar el enraizamiento del r\u00e9gimen republicano, y que son, sin saberlo ni quererlo, la oposici\u00f3n de la Rep\u00fablica al Gobierno republicano.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 recodo de esquina de Espa\u00f1a \u2014os dec\u00eda\u2014 hallar seguro sosiego en estos nuestros tiempos de lucha civil? No en recodo de esquina, sino en medio de la plaza p\u00fablica, recogi\u00e9ndose cada cual, a sus horas, en medio del p\u00fablico esparcimiento. Y cuando nos llegue la que se viene \u201ctan callando\u201d, nuestra obra nos abrir\u00e1 el enorme misterio del destino hist\u00f3rico de nuestra \u2014\u00a1nuestras!, \u00a1nuestra!\u2014 Espa\u00f1a.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_177\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9352_326747388190\"><\/a><strong>Las dos vertientes de Espa\u00f1a<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_178\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22619_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Hijo del Cant\u00e1brico yo, del golfo de Vizcaya o de Gascu\u00f1a \u2014Gascu\u00f1a viene de Wasconia: gasc\u00f3n, de wasc\u00f3n\u2014, recocido en la encumbrada meseta castellano-leonesa, en la cuenca \u2014concha\u2014 del Duero, al que va el Tormes, cuenca que fue, se dice, lecho de un mar interior antediluviano, he venido, romero de Espa\u00f1a, a esta costa alicantina, a esta marina de Levante, por donde nos sale el sol. Y he venido atravesando la Mancha, ese pi\u00e9lago de tierra de Don Quijote, en el que Sancho so\u00f1\u00f3 su \u00ednsula. En Criptana contempl\u00e9 los molinos contra el cielo implacable. Que ah\u00ed, en ese campo de los molinos y de las encinas, el hombre tambi\u00e9n se recorta contra el cielo y sobre \u00e9l por fondo. La \u201cextensidad\u201d \u2014e intensidad\u2014 del campo es extensi\u00f3n \u2014e \u201cintensi\u00f3n\u201d que se hace intenci\u00f3n\u2014 del hombre que la pisa y labra y ahonda en ella huesa en que arraigar para la eternidad. Y esa extensi\u00f3n \u2014e \u201cintensi\u00f3n\u201d\u2014 se extiende, tensa, en redondo hasta soldarse con el cielo mismo. El horizonte, o sea el lindante, borra las lindes. Y se hace, se tesa, un campo austero, asc\u00e9tico, casto. Como Don Quijote y como tambi\u00e9n Sancho. Pues hay que ver en el trato todo lo que hay de contenci\u00f3n y de contenido contento, sin efusi\u00f3n aparatosa, en la cortes\u00eda \u2014no cortesan\u00eda\u2014 celtib\u00e9rica, en eso que los franceses sol\u00edan motejar de \u201cmorgue castillane\u201d, en la gravedad se\u00f1oril. En esa gravedad que es tersura, tiesura de due\u00f1o de s\u00ed.<\/p>\n<p>Luego ven\u00eda declinando, tendi\u00e9ndose la tierra hacia la mar, y por fin dimos vista a este Mediterr\u00e1neo. \u00a1Mediterr\u00e1neo! \u201c\u00a1Es un verso ad\u00f3nico!\u201d, sol\u00eda decirme Gabriel Alomar, el mallorqu\u00edn. \u00a1Mediterr\u00e1neo! Aqu\u00ed, a su vera, las rocosas colinas \u2014pueyos podr\u00edamos decir\u2014, sin le\u00f1a ni pasto, se desnudan ante la mar, para tomar el sol. Pero sufren sed, sed de agua dulce, de sierra, que la de la mar no la apaga. Presidiendo a Alicante, a Alacant, el castillo, roca de mano humana, de Santa B\u00e1rbara, en Benacantil, roca de mano divina. Y los r\u00edos \u2014\u201cnuestras vidas son los r\u00edos&#8230;\u201d\u2014, ramblas mejor, como el Vinalap\u00f3, en Elche, o el Gudalest, llegan secos, sin vida, sedientos, a la mar, que es su \u00faltimo morir. Y he venido de aquellas encinas sosegadas, recogidas y castas, que ocultan, pudorosas, su verde y recatada flor, la candela, a estas palmeras coste\u00f1as que se cimbrean, vistosas, a la brisa de la marina y que aparentan hacer muestra de su floraci\u00f3n carnosa y encendida. La luz es otra. No la luz de cumbre de tierra \u2014tal la meseta\u2014 cruda y cortante, s\u00f3lida, sino luz de marina, fundente y como liquida. Y los dos, la meseta y el mar, dos espejos del cielo.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed, en Alicante \u2014Alucant, Alacant\u2014, extremo sur del en un tiempo dominio lemos\u00edn, el recuerdo de Don Quijote me trajo el de Tirante el Blanco, uno de los caballeros andantes \u2014a las veces navegantes\u2014 que suscitaron a nuestro manchego. Tirante el Blanco no fue continente, ni contenido, ni casto. La sangre le bull\u00eda en las venas, y en el cuerpo le bull\u00eda la carne. Y los recuerdos mellizos de Don Quijote y de Tirante el Blanco me han tra\u00eddo \u2014otra vez\u2014 la noci\u00f3n de las dos vertientes de nuestra Espa\u00f1a, la que nos ha hecho y estamos haciendo.<\/p>\n<p>Porque Espa\u00f1a, de partirla en dos \u2014\u00bfpor qu\u00e9 no en tres o en m\u00e1s?\u2014, habr\u00eda que partirla, no por latitud y longitud, sino seg\u00fan las dos vertientes, seg\u00fan que las aguas de sus tierras vierten al Mediterr\u00e1neo y a aquella porci\u00f3n del mar del Estrecho que le es aleda\u00f1a o vierten al Cant\u00e1brico y al Atl\u00e1ntico. Y como que cruza y traspasa a estas dos vertientes el r\u00edo ep\u00f3nimo de Iberia, el Ebro, que al pie del Pirineo nos une. Y lo vigila el Urbi\u00f3n, cuna del Duero, donde naci\u00f3 la leyenda del Cid castellano, conquistador de Valencia. Como Don Quijote, conquistador tambi\u00e9n del Mediterr\u00e1neo. Que a ser vencido, conquistado, y con ello a conquistar, pues su vencimiento fue su victoria, le llev\u00f3 Dios a la playa de Barcelona, al mar latino. \u00bfLatino all\u00ed o fenicio? Aqu\u00ed, en Alicante, acaso hel\u00e9nico. \u00bfY qui\u00e9n se acuerda hoy, ni en su tierra, ni en su marina, de Tirante el Blanco, de Tirant lo Blanc? Ni aunque a la cr\u00f3nica de sus haza\u00f1as y proezas se le perdonara el castigo del fuego en el escrutinio de la librer\u00eda que volvi\u00f3 loco de desatarse a Don Quijote. \u00a1Y qui\u00e9n sabe lo que acaso habr\u00eda dicho Tirante el Blanco, en su lengua l\u00edquida, al pie de una palmera, frente al mar latino \u2014ellos le dec\u00edan \u201cmare nostrum\u201d\u2014 con un pu\u00f1ado de d\u00e1tiles en la mano y dirigi\u00e9ndose a los tripulantes de alg\u00fan falucho de pesca mientras dorm\u00eda la vela latina de \u00e9ste! Pero Tirante no se rozaba con gente tan humilde, de faluchos y de la\u00fades.<\/p>\n<p>Conquistador Don Quijote, conquistado al desenga\u00f1o en Barcelona; Conquistadores Cort\u00e9s, Pizarro, Alvarado&#8230;, hombres de tierra adentro, de paramera y de meseta. Que suelen ser los hombres de cumbre, de serran\u00eda o de meseta, los que van cobrando tierra, y al llegar a su lindero, a la mar, se lanzan a \u00e9sta a cobrar m\u00e1s tierra, en ultramar. As\u00ed, en Grecia, los dorios. Los costeros, los de la marina, se arregostan en \u00e9sta. Y es de creer que en la cruzada de almog\u00e1vares, de catalanes y aragoneses, a la conquista del ducado de Atenas, en aquella luminosa cruzada que narr\u00f3 Muntaner, los del empuje ser\u00edan los de tierra adentro, los de las faldas del alto Pirineo. El empuje de ensanchamiento del solar com\u00fan, de Iberia, lo dieron, sobre todo, los que dominaban las cabeceras de las dos vertientes. Y en estas cabeceras son\u00f3 el verbo imperial. Lengua que se fue liquidando, que se fue en cierto modo ablandando seg\u00fan bajaba, con los r\u00edos, hacia la mar. La lengua robusta, robliza \u2014\u201crobustus\u201d deriva de \u201crobur\u201d, roble\u2014, encinosa, cobra en Andaluc\u00eda, por ejemplo, aceitosidad de olivo y se hace m\u00e1s resbaladiza, m\u00e1s l\u00fabrica \u2014l\u00fabrico es lubrificante\u2014, menos casta. Y tambi\u00e9n menos castiza. Pero gana en otra vida terrenal m\u00e1s \u00edntima. Sin que est\u00e9 de m\u00e1s aqu\u00ed, a este respecto, el hacer observar que el ya famoso busto de la llamada dama de Elche, se discute ahora que sea dama, y no m\u00e1s bien, digamos&#8230; \u201cdamo\u201d, una divinidad masculina o femenina, qui\u00e9n sabe si com\u00fan de dos o ambigua. \u00a1Hay tantas ambig\u00fcedades en nuestra religi\u00f3n popular ib\u00e9rica!<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed, en este Alicante, al sur del antiguo reino de Valencia, que, Murcia intermedia, se enlaza con Andaluc\u00eda, se sienta la honda trabaz\u00f3n y la semejanza estrecha entre el dominio lemos\u00edn, mejor dir\u00edamos catal\u00e1n, y el andaluz, y cuan profundamente se asemejan estas dos porciones de la vertiente mediterr\u00e1nea. Y todo lo otro, de espa\u00f1oles del Norte y del Sur, no es sino apariencia y norte\u00f1o un epiteto enga\u00f1oso. Hay hombres de llano y de costa, y los hay de sierra y de cumbre, contando como cumbres las mesetas centrales, las de las fuentes de los siete grandes r\u00edos, que cumbres son Burgos y Salamanca, a m\u00e1s de ochocientos metros, y \u00c1vila y Soria, a m\u00e1s de mil.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_179\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9350_326747388\"><\/a><strong>\u00bfPartido \u00fanico?<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_180\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22617_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>O\u00edmos hablar de partido \u00fanico. \u00bfPartido \u00fanico? La partici\u00f3n excluye launicidad. Aunque no la unidad. Y a este respecto hemos de recordar que hubo en Coimbra un ingenioso profesor de Hacienda p\u00fablica, de quien se hizo famosa la sentencia de que \u201cel impuesto en Roma empez\u00f3 por no existir\u201d, sentencia hegeliana, y que dividi\u00f3 su libro de texto en\u2026 \u201cParte \u00fanica\u201d. Y no dejaba de prestarse a comentarios esta unicidad del profesor coimbrano.<\/p>\n<p>\u00bfLo que se quiere llamar partido \u00fanico habr\u00eda de ser un partido de uni\u00f3n o una uni\u00f3n de partidos? Que no son lo mismo una cosa y otra. Y hay uniones que dividen o parten m\u00e1s que cualquier otro partido. \u00bfQu\u00e9 es lo que llaman uni\u00f3n nacional? \u00bfQu\u00e9 fue aquella famosa y enga\u00f1osa uni\u00f3n patri\u00f3tica, en la que seg\u00fan sus padrinos cab\u00edan todos los partidos y a la que se le lleg\u00f3 a denominar de matriz de partidos? Su punto de uni\u00f3n no era sino el acatamiento de la dictadura. Siquiera se la declarase a esta transitoria.<\/p>\n<p>Un partido \u00fanico o una uni\u00f3n de partidos, es algo tan deleznable como un gobierno nacional. Que el nacionalismo, sin m\u00e1s, podr\u00e1 ser \u2014y es mucho conceder\u2014 un continente para programas gubernamentales, pero no es un contenido program\u00e1tico.<\/p>\n<p>El sovietismo \u2014bolchevismo\u2014 y el fascismo, son dos parad\u00f3jicos partidos \u00fanicos. En Rusia el uno y en Italia el otro, y vienen a ser dos dictaduras. Dictaduras no de una clase ni de una casta, sino de una clientela, de un partido pol\u00edtico en la peor y menos civil acepci\u00f3n de este t\u00e9rmino. Y son, naturalmente, dos oligarqu\u00edas. Y consiguientemente dos caciquismos. Y por otra parte, una dictadura no deja de serlo, aunque sea no ya de una mayor\u00eda, sino de la totalidad de los representantes del pueblo. Y cuando \u00e9ste, el pueblo, es masa, la soberan\u00eda popular se hace irresponsable y engendra tiran\u00eda. Ya no hay rep\u00fablica. Que lo caracter\u00edstico, lo diferencial del r\u00e9gimen republicano es que sea responsable. Los poderes irresponsables dictatoriales no son republicanos aunque se llamen as\u00ed; no son democr\u00e1ticos. El <em>demo<\/em>, el pueblo, no es la masa irresponsable. Pues la masa \u2014siempre menor de edad\u2014, es hasta en el otro sentido, en el que le dan los m\u00e9dicos alienistas, irresponsable. Y por otra parte, un Parlamento puede tambi\u00e9n erigirse en soberano irresponsable. Y no hay acaso soberan\u00eda m\u00e1s irresponsable que la parlamentaria.<\/p>\n<p>Si el r\u00e9gimen de partidos tiene alguna eficacia, es a condici\u00f3n de que los partidos lo sean, es decir, que est\u00e1n partidos, divididos, de que colaboren en la obra com\u00fan oponi\u00e9ndose unos a otros produciendo la dial\u00e9ctica pol\u00edtica. Consideraciones estas que son, como se dice, de clavo pasado, pero que por lo mismo hay que traer a cada momento al clavo, pues no hay nada peor que el que se olvide una cosa de puro sabida. Ahora lo malo suele ser que esos partidos no se presten al verdadero y eficaz juego dial\u00e9ctico de la pol\u00edtica porque carezcan de contenido doctrinal diferencial, por no ser m\u00e1s que clientelas para las cuales actuar no es m\u00e1s que situarse.<\/p>\n<p>Es una cosa que las m\u00e1s de las veces da grima el observar c\u00f3mo de cu\u00e1ndo en cu\u00e1ndo surge la absurda pregunta de qui\u00e9nes suceder\u00e1n a los que est\u00e1n ocupando lo que se llama el poder, de qu\u00e9 Gobierno sustituir\u00e1 al Gobierno vigente. Y es una de las m\u00e1s ociosas ocupaciones la de ponerse a hacer calendarios al respecto. De m\u00ed s\u00e9 decir que cada vez que alg\u00fan entrevistador o reportero se me viene con una de estas preguntas, le doy la callada por respuesta. Y en cuanto a gobernar, cuando leo de alg\u00fan pol\u00edtico que dice que aspira a ello, a gobernar, tomo la pluma y me pongo a escribir uno de estos comentarios pol\u00edticos dici\u00e9ndome: \u201cyo no aspiro a gobernar, sino que gobierno, y as\u00ed de este modo\u201d. Y como por otra parte, no tengo que colocar a nadie\u2026 Y la verdadera uni\u00f3n nacional consiste en esto, en que cada uno de nosotros, en su propio sendo coto, contribuya a aclarar la conciencia p\u00fablica pol\u00edtica. Y nunca como ahora, en lo que yo recuerdo, ha habido en Espa\u00f1a una agitaci\u00f3n pol\u00edtica como la que hay hoy d\u00eda; jam\u00e1s se han sucedido tan apretados unos a otros los actos p\u00fablicos de propaganda.<\/p>\n<p>\u201cPero \u2014me dec\u00eda un pol\u00edtico\u2014 \u00bfno ve usted que puede llegar el caso de que los partidos empiecen a dividirse y subdividirse por escisiones entre ellos y que acabemos con que haya tantos partidos como representantes del pueblo en Cortes?\u201d A lo que le dije: \u201cEntonces es cuando empezar\u00e1 a ser una verdad viva y eficaz la uni\u00f3n de los partidos.\u201d Uni\u00f3n, naturalmente, circunstancial y temporal para cada caso, para cada problema.<\/p>\n<p>Y hay otro mal en el r\u00e9gimen de partidos cerrados. Y es cuando uno de estos toma, por mayor\u00eda de votos de sus componentes, mayor\u00eda a las veces exigua, el acuerdo de votar una proposici\u00f3n de ley, todos ellos a una, y la votan por eso que llaman disciplina y que es otra cosa. Y as\u00ed se ha dado el caso de que fuese votada por enorme mayor\u00eda una ley que en rigor no respond\u00eda sino al sentir \u2014o al resentir\u2014 de una mayor\u00eda del Parlamento. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda con partido \u00fanico?<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_181\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9352_326747388\"><\/a><strong>So\u00f1ando el Pe\u00f1\u00f3n de Ifac<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_182\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22621_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>4<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>De vuelta de Alicante a digerir las visiones levantinas, a cernerlas aqu\u00ed, en esta tierra manchega \u2014mejor ser\u00eda en la m\u00eda, en el Machichaco\u2014 a so\u00f1ar la marina alicantina, el camafeo del pe\u00f1ascal de Calpe, \u201ctodo de grana, con pliegues gruesos, saliendo encantadamente del mar\u201d (Mir\u00f3). Que all\u00ed, a su vista y toque, no me cab\u00eda so\u00f1arlo. La cruda realidad presente rechaza al ensue\u00f1o, que no es hacedero so\u00f1ar lo que se ve y toca; mejor ver lo que se sue\u00f1a. Necesitaba, adem\u00e1s, cerner por literatura el recuerdo de visi\u00f3n reciente. Que si un paisaje es \u2014lo dijo Byron\u2014 un estado de conciencia, un estado de conciencia es tambi\u00e9n un paisaje.<\/p>\n<p>Lo mismo de una ciudad, villa o aldea, que de una comarca o de una naci\u00f3n, importa m\u00e1s penetrar en la idea que sus moradores, sobre todo los naturales, tienen de ella que no aferramos a nuestra propia visi\u00f3n inmediata. La principal falla de los hispanistas franceses, por ejemplo \u2014y no hablemos de los turistas\u2014, es que se nos vienen a continuar la noci\u00f3n tradicional francesa de nuestro modo de ser y de aparecer espa\u00f1ol m\u00e1s que a zahondar en la que nosotros nos formamos de nosotros mismos, aunque sea muy equivocada. Baste decir que hay quien viene a \u201chacer su Espa\u00f1a\u201d sin saber espa\u00f1ol. Y ni el paisaje se logra ver \u2014y menos so\u00f1arlo\u2014 as\u00ed. El que visita un pa\u00eds sin conocer la lengua de sus naturales para o\u00edrlos celebrar o lamentar su paisaje, no consigue ni crearse ese paisaje, que es un estado de \u00e1nimo comunal, ni recrearse en \u00e9l. Hay que ver el paisaje espa\u00f1ol tal como se espeja en las ni\u00f1as de los ojos de los videntes espa\u00f1oles. \u00bfQui\u00e9n se adentrar\u00e1 en el paisaje madrile\u00f1o, si no se ha adentrado en los fondos de Vel\u00e1zquez y de Goya, y sobre todo, si no sabe entender el lenguaje del hijo castizo de Madrid? Y de que Barres no entend\u00eda el castellano proceden las faltas de su visi\u00f3n literaria de Toledo.<\/p>\n<p>Cog\u00ed, pues, los <em>A\u00f1os y leguas<\/em> de Gabriel Mir\u00f3, profeta alicantino y me puse a repasar mis recuerdos recientes, a asentarlos y aclararlos. \u201cParece que los pueblos de la orilla del mar \u2014dice\u2014 no pueden ser \u00edntimos por la demasiada lumbre y anchura que los rodea\u201d. Pero busqu\u00e9 su intimidad en el profeta. E impresiones, acu\u00f1amientos, sobre todo del pe\u00f1\u00f3n de Ifac, junto a Calpe, ese camafeo de <em>antiguor<\/em> \u2014este vocablo es de Mir\u00f3\u2014 que se me ha quedado acu\u00f1ado en el alma. En mi norte cant\u00e1brico, las monta\u00f1as se hunden en el mar; all\u00ed, en Levante, surgen de ella. Desde el pe\u00f1\u00f3n de Ifac se prende el mar latino, p\u00fanico, hel\u00e9nico. Se adivina a lo lejos las Baleares. En la costa, cordilleras arquitect\u00f3nicas y desnudas. Un mar turquino \u2014donde se pele\u00f3 contra el turco\u2014, y al pie, paisajillos de mosaico. Y entre cachos de vieja alfarer\u00eda \u2014regalo de los arque\u00f3logos que all\u00ed se improvisan\u2014, im\u00e1genes de una historia civil que se ha hecho como marm\u00f3rea. Una eternidad parada. Y democritiana. No se olvide que el Mediterr\u00e1neo apenas si tiene mareas, y que abunda en sal de conservaci\u00f3n. Para aquella gente no parece haber ni anteayer ni pasado ma\u00f1ana, sino un hoy perpetuo en que se funden, como en acorde, el ayer y el ma\u00f1ana inmediatos. Siempre es ahora. Y no es que por all\u00ed han pasado sino que all\u00ed se han quedado, como capas de terreno an\u00edmico, varias civilizaciones. Me dec\u00edan que el pe\u00f1\u00f3n de Ifac debe de ser el antiguo Hemeroscopion de los focenses, observatorio d\u00eda. Del d\u00eda que pasa, vuelve y se queda; atalaya de la eternidad. Y desde \u00e9l, desde el pe\u00f1\u00f3n de Ifac, desde junto a un pino que enra\u00edza en roca, hund\u00ed mis ojos en el mar en que se mira el ojo del mundo mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Sobre ese Hemeroscopio, sobre ese pe\u00f1\u00f3n repujado entre mar y cielo, estar\u00eda en su lugar el busto de Elche, prisionero hoy en el Louvre, de Par\u00eds. All\u00ed, con sus rodetes mirando al mar de Oriente. \u201c\u00bfSe ver\u00eda el mar desde el \u00e1rbol en que recostaron las manos de Dios el cuerpo de Ad\u00e1n?\u201d, se preguntaba Mir\u00f3. Un bi\u00f3logo franc\u00e9s, Quint\u00f3n, sostuvo que el primer hombre naci\u00f3, como Afrodita, de la mar. \u00a1El busto de Elche sobre el pe\u00f1\u00f3n de Ifac, cara al sol marino! Y no resultar\u00eda desatinado el que se le llegase a ocurrir a alg\u00fan escultor \u2014o siquiera pintor\u2014 representar crucificado en una cruz sv\u00e1stica, barroca, en una cruz solar, clavado al sol, a un Cristo lampi\u00f1o \u2014as\u00ed lo pint\u00f3 Goya\u2014, desnudo del todo y tocado de barretina de Levante, de gorro frigio. No ser\u00eda, ciertamente, el Cristo celtib\u00e9rico, castellano, central, el del p\u00e1ramo o de la sierra, ensangrentado y desangrado, nuestro tr\u00e1gico Cristo ag\u00f3nico, pero en todo caso tan cristiano por lo menos, y desde luego m\u00e1s ib\u00e9rico, m\u00e1s nuestro, m\u00e1s castizo, que el jesu\u00edtico \u2014no i\u00f1iguiano\u2014 Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, de procedencia tard\u00eda ultramontana, francesa, y de trato \u2014tal el de Lourdes\u2014 de mercaderes como aquellos a que arroj\u00f3 a latigazos del templo de Jerusal\u00e9n el Jes\u00fas evang\u00e9lico. Ese Cristo simb\u00f3lico, ib\u00e9rico, clavado al sol, a la cruz sv\u00e1stica, tendr\u00eda parentesco con el busto de Elche, que acaso representa a un redentor tambi\u00e9n. \u00bfRedentor de qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a1El pe\u00f1\u00f3n de Ifac! \u00a1El hemeroscopio ibero-hel\u00e9nico! So\u00f1ada desde \u00e9l, desde esa atalaya, la Historia cuaja, m\u00edstica y a\u00fan misteriosamente, en una visi\u00f3n de quietud y de plenitud, de sosiego y de anchura. All\u00ed todo se hace tradici\u00f3n y antig\u00fcedad. O antiguor. All\u00ed no se conciben bien estas mezquinas refriegas del progresismo, que no es precisamente el progreso. Como el tradicionalismo no es la tradici\u00f3n. Que aqu\u00e9llos son cielo, y mar, y tierra \u2014mejor, roca\u2014 de concreciones y no de abstracciones, de pe\u00f1ascos y no de nubes. Cuenta Gabriel Mir\u00f3 as\u00ed: \u201cBardells, sonriendo exclam\u00f3: \u2014\u00a1C\u00f3mo se quedar\u00eda Calpe si le arranc\u00e1semos el pe\u00f1\u00f3n de Ifac!\u2014. Pero no se lo arrancaremos nunca. Se ha de ser de un sitio concreto, y la belleza lo es\u201d. Y la divinidad tambi\u00e9n. \u00a1Divina concreci\u00f3n del Mediterr\u00e1neo ib\u00e9rico! El pe\u00f1\u00f3n de Ifac es geol\u00f3gico, pero es geogr\u00e1fico, que el mar de que surge es \u2014lo dijo ya Mir\u00f3\u2014 un \u201cmar humano\u201d. No el \u201cmar tenebroso\u201d de que hablaban los portugueses y a que se lanz\u00f3 Col\u00f3n, que era acaso levantino. Y el busto de Elche es, probablemente, s\u00edmbolo teol\u00f3gico, pero aun m\u00e1s teogr\u00e1fico. Que lo m\u00e1s de la llamada teolog\u00eda es propiamente teograf\u00eda. Los te\u00f3logos naufragan en la definici\u00f3n de Dios \u2014<em>un Dieu defini c&#8217;est un Dieu fin\u00e0<\/em>\u2014; pero los te\u00f3grafos no. Los te\u00f3grafos trazan el mapa de la Divinidad. \u00a1Teolog\u00eda&#8230; zoolog\u00eda! Y teograf\u00eda, zoograf\u00eda. Que en griego y hasta en el de hoy, zoograf\u00eda quiere decir pintura. (Y filolog\u00eda, literatura.) Y es consabido que la pintura popular, de inspiraci\u00f3n teol\u00f3gica y zool\u00f3gica, la imaginer\u00eda, pinta monos o pinta santos. Y pint\u00e1ndolos santifica a los monos y animaliza a los santos.<\/p>\n<p>\u00bfPero de d\u00f3nde, Dios m\u00edo, me asalt\u00f3 la revelaci\u00f3n de ese Cristo ib\u00e9rico, teogr\u00e1fico y zoogr\u00e1fico, crucificado en sv\u00e1stica, clavado al sol? \u00bfNo ser\u00e1 que ese Cristo ib\u00e9rico, hermano del celtib\u00e9rico, me est\u00e9 escalfando y consumiendo con los rayos de su cruz solar? Que no s\u00e9, no s\u00e9 a donde vaya a llevarme esta insolaci\u00f3n de nuestra Espa\u00f1a teogr\u00e1fica y zoogr\u00e1fica. \u00bfPodr\u00e9 resistirla? Que hay tambi\u00e9n trasverberaciones patri\u00f3ticas. Y hay, cre\u00e9dmelo bajo mi palabra de fil\u00f3logo, quien muere porque no muere en su tierra por su tierra y para su tierra.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_183\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9354_326747388\"><\/a><strong>\u00bfHambre?<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_184\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22623_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>abril<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfQue por qu\u00e9 no comenta el comentador \u00e9ste otras cosas de la Historia al d\u00eda \u2014pues que de historiador se las echa\u2014 y en tono para todos? Pues bien, es porque&#8230; No hace mucho asist\u00eda a un acto pol\u00edtico en que el orador fue interrumpido por una voz fuerte y clara que solt\u00f3: \u201c\u00a1Es que tenemos hambre!\u201d Y el comentador se dijo: \u201c\u00a1Mentira!\u201d Porque \u2014y con esto escandalizar\u00e1 a no pocos de sus lectores\u2014 no cree en la mayor parte de las interpretaciones de la llamada concepci\u00f3n materialista de la Historia.<\/p>\n<p>\u00a1La concepci\u00f3n materialista de la Historia! La que se toma, casi siemipre mal entendida, de Carlos Marx. Ya hemos confesado preferir la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia, a la que volveremos. \u00bfPero materialismo? \u201cNo el materialismo metaf\u00edsico\u201d, dicen. Bien, sea; el f\u00edsico. Materialismo, de material, y material, de materia. Y \u00bfqu\u00e9 es materia? Materia, en el lenguaje popular de Espa\u00f1a \u2014y a \u00e9l acude siempre en busca de luces el comentador\u2014, es el pus. \u201cLe est\u00e1 saliendo materia de la herida\u201d \u2014dicen\u2014. Los malos humores, los que tapan las postillas. Lo material resulta, pues, lo purulento. Y el materialismo ese es purulentismo. Y el sentimiento \u2014no la concepci\u00f3n, sino el sentimiento\u2014 materialista de la Historia, de la que est\u00e1 siempre en hacerse, es un sentimiento purulento. Le tuvo el mismo Marx, que no pas\u00f3 hambre, pero s\u00ed lo otro. Y lo otro es el pus. O, dig\u00e1moslo m\u00e1s claro, en plata: el resentimiento; o m\u00e1s claro a\u00fan, en oro: la envidia.<\/p>\n<p>\u00bfHambre? \u00bfQui\u00e9n pasa hambre, lo que se dice hambre, en Espa\u00f1a? Hambre, ni los que ayunan. Hambre es una palabra tr\u00e1gica de que no debe abusarse. \u201c\u00a1Tengo hambre!\u201d, os espeta a bocajarro con voz y mirada cavernosas, y hay que ver el esfuerzo que le cuesta lograr aquella cavernosidad nutrida de limosnas. Es como lo de que nuestro pueblo est\u00e1 desnutrido. O degenerado. Y no hagamos gran caso de lo que nos digan los pat\u00f3logos, que son unos log\u00f3patas. Hay acaso quien se muera de inanici\u00f3n; pero sobr\u00e1ndole alimento \u2014\u201ca m\u00ed con poco que me sobre, me basta\u201d, dec\u00eda el otro\u2014, y sea \u00e9l pobre o rico. M\u00e1s exacto es lo de que \u201cm\u00e1s mat\u00f3 la cena que san\u00f3 Avicena\u201d, y la olla podrida conserva muchos a\u00f1os la podredumbre de quien la prueba a diario, y por escasa que sea. \u201cNo se come bien donde se descome \u2014emple\u00f3 otro verbo\u2014 mal\u201d, me dec\u00eda uno en mi tierra, y record\u00e9 otra sentencia, y es: \u201cLos m\u00e1s de los resentidos son estre\u00f1idos.\u201d Y el estre\u00f1imiento, sobre todo el an\u00edmico, el ps\u00edquico, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>Ya estamos en ello. Quevedo, que es quien m\u00e1s ahond\u00f3 en el hambre de los p\u00edcaros, descubri\u00f3 lo otro. Porque el hambre que describi\u00f3 Quevedo, la del Gran Taca\u00f1o, la del D\u00f3mine Cabra, la de los p\u00edcaros, no era la que ha descrito Knut (Canuto) Hansum. \u00c9sta no la conoci\u00f3 no ya en s\u00ed, mas de seguro ni en otros, nuestro Quevedo. Y en cuanto a la otra, el eepa\u00f1ol que no la sufra sufre de creerse v\u00edctima de la ajena. El espa\u00f1ol que no envidia suele creerse envidiado, postergado, preterido. El que no tiene man\u00eda perseguidora la tiene persecutoria. \u201cNi envidiado ni envidioso\u201d, dijo el poeta, y lo dijo muy en su punto. Y, volviendo a Marx, \u00bfno cre\u00e9is que su famosa concepci\u00f3n materialista, purulenta, de la Historia, le brot\u00f3 de un hambre espiritual, de un terrible complejo de hondas ra\u00edces seculares acaso? Debi\u00f3 de haber meditado, y desde ni\u00f1o, en la simb\u00f3lica leyenda de Ca\u00edn y Abel.<\/p>\n<p>No hambre, en el sentido f\u00edsico, o mejor, pat\u00e9tico, \u00a1no! El que quema las mieses \u2014o los conventos\u2014 no es por hambre. Ni el atracador suele ser un hambriento. No, aunque alguien se escandalice al o\u00edrnoslo, no creemos en el hambre. Sin que esto quiera decir que no sea natural y humano el que haya hombres que no soporten resignadamente \u2014\u00a1pues bueno fuera!&#8230;\u2014 escaseces, privaciones y mortificaciones. Hambre&#8230;. \u00a1no! No de hambres, sino de ayunos \u2014que no es igual\u2014 han surgido algunas obras maestras. Ni la huelga del hambre es invenci\u00f3n de hambrientos. Y hasta en gentes hartas, bien fornidas, surge la otra hambre. \u201cT\u00e1ntalo no pudo digerir su felicidad\u201d \u2014dijo P\u00edndaro\u2014. Y por ello le vino su suplicio famoso. Y hay quien no digiere lo que deber\u00eda ser su propio contento, quien no goza de la plenitud de su limitaci\u00f3n. Y hasta se da el caso de que lo que m\u00e1s odia \u2014o envidia\u2014 el que trabaja para vivir es a quien vive para trabajar, para hacer obra, no al se\u00f1orito ocioso, sino al amo ambicioso.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s hondo de ciertas revoluciones llamadas sociales suele ser lo que aqu\u00ed se llama dar vuelta a la tortilla. No importa que se empeore de estar y de vivir si el que antes estaba encima cae en lo m\u00e1s bajo y muerde el barro. Y es muy natural que al fin surja el robo, pues no se suele robar por hambre \u2014lo repetimos\u2014, sino por horror al trabajo y por envidia. As\u00ed, por envidia.<\/p>\n<p>Y otra cosa. Con motivo de una pobre muchacha muerta en Zaragoza por unos atracadores, los sindicalistas de esa ciudad protestaron \u2014era natural\u2014 contra el crimen, y acudieron en manifestaci\u00f3n al entierro de la v\u00edctima. La posici\u00f3n as\u00ed adoptada estaba muy bien; pero\u2026 Pero si a nadie que no sea un insensato se le ocurrir\u00e1 sostener que los sindicalistas sean atracadores en el sentido de los del crimen de Zaragoza, lo que s\u00ed parece ser es que los atracadores suelen llevar \u201ccarnet\u201d de Sindicato. No del Sindicato de atracadores, claro est\u00e1. Y que son los sindicalistas los m\u00e1s obligados a acabar con los atracadores, si es que pueden. Y en cuanto a la doctrina sindicalista espa\u00f1ola \u2014el sindicalismo de aqu\u00ed es peculiar\u00edsimo\u2014, sobre todo la de la F. A. I., no es m\u00e1s que la de aquel catastr\u00f3fico nihilismo ruso de anta\u00f1o. \u00a1Los estragos que en Espa\u00f1a hizo Bakunin! Nihilismo que se entronca con otro nihilismo \u2014mejor ser\u00eda llamarle \u201cnadismo\u201d\u2014, castizamente espa\u00f1ol, y que si fue comprendido de un modo por Miguel de Molinos, fue comprendido de otro modo por Quevedo, por el asc\u00e9tico Quevedo. Porque el terrible Quevedo, el sarc\u00e1stico, el de las burlas feroces, el que dijo que \u201cla envidia est\u00e1 flaca porque muerde y no come\u201d \u2014no digiere\u2014, es uno de los maestros de nuestra asc\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u00bfHambre? \u00bfHambre f\u00edsica, natural? No. De la otra, s\u00ed.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_185\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46820_1561795480\"><\/a><strong>Discurso en la clausura de la Semana de Historia del Derecho espa\u00f1ol<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_186\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46822_1561795480\"><\/a><em>El Sol (Madrid)<\/em><em>, <\/em><em>4<\/em><em> de mayo de 1932<\/em><\/h3>\n<p>No m\u00e1s de cuatro palabras, se\u00f1oras y se\u00f1ores, para dar a los congresistas, a la vez que unas palabras de bienvenida, otras de despedida al terminar sus trabajos. Unas palabras que tienen, naturalmente, que ser una improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles hemos sido siempre improvisadores, improvisando cosas que venimos pensando a veces a\u00f1os y siglos; pero cuando llega el momento, improvisamos. Y ahora bien: en este estado actual de nuestra Universidad, la Universidad espa\u00f1ola, en que estamos casi todos los profesores y los que no lo son, nos preocupamos en hacer Historia, no en escribirla ni en investigarla, sino en hacerla. Esto de investigar la Historia es tambi\u00e9n un modo de hacerla, y aqu\u00ed en esta vieja Universidad, donde han podido venir de fuera a ver en esta ciudad un paisaje, y el paisaje es una cosa humana, y los que conozcan nuestro lenguaje conocer\u00e1n tambi\u00e9n el paisaje de nuestro esp\u00edritu. Y aqu\u00ed no estamos bajo la pesadumbre de los siglos, sino sobre ellos, que lo mismo que esta, tierra est\u00e1 a m\u00e1s de 800 metros sobre el nivel del mar, nos encontramos aqu\u00ed a m\u00e1s de ocho siglos de la Historia. Yo soy, afortunada o desgraciadamente, un lego en Derecho, completamente un lego. No as\u00ed en Historia, porque harto papel me toc\u00f3 en la Historia actual de Espa\u00f1a, en la que estamos haciendo. Cuando se habla y oigo hablar de eso que llaman la concepci\u00f3n materialista de la Historia, que yo llamar\u00eda la concepci\u00f3n naturalista de la Historia, he pensado que si yo tuviera tiempo escribir\u00eda algo sobre la concepci\u00f3n hist\u00f3rica de la materia. Cuando se habla de esto, no he podido nunca comprender la naturaleza ni el sentido material fuera de la Historia, fuera del esp\u00edritu humano. Y cuando me he encontrado con esas gentes que se dedican a una cosa que se llama derecho natural \u2014yo no s\u00e9 qu\u00e9 es derecho natural\u2014, les he dicho que no es m\u00e1s que la historia cr\u00edtica de las opiniones o teor\u00edas sobre la historia del Derecho positivo. Y ahora yo quiero que lleven los que aqu\u00ed han venido una idea de esa Espa\u00f1a que est\u00e1 rehaci\u00e9ndose y rehaciendo su derecho, pero sobre la base del que ha vivido. Y a m\u00ed me cabe alguna parte, pobre de m\u00ed, en este renacimiento. He intervenido como legislador en fraguar una Constituci\u00f3n nueva, y algunas veces tambi\u00e9n he intervenido como autor de hojas volanderas en los comentarios hist\u00f3ricos sobre esa Constituci\u00f3n, y creo que cuando lleguen d\u00edas futuros, los que la hemos hecho nos quedaremos por bajo de los que hicieron las antiguas, muchos de los cuales salieron de aqu\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Uno de los presidentes de las Cortes de C\u00e1diz fue rector de esta Universidad. Y ahora yo, aqu\u00ed, no voy a hacer referencia a la ense\u00f1anza del Derecho en la Universidad, ni he de repetir, como ya se ha dicho, que las preocupaciones de los estudiantes son de un orden pr\u00e1ctico; pero no creo en nada m\u00e1s pr\u00e1ctico que la Historia. Dejo a un lado, naturalmente, ciertas cosas de los estudiantes, que son, por ejemplo, una especie de Sindicato de Estudiantes, preparados para el atraco del aprobado. Dejo aparte esto, pues es indudable que no se puede ense\u00f1ar esa Historia del Derecho como una cosa pasada. La Historia es una cosa de cada momento, es un valor de eternidad, no de temporalidad. Cu\u00e1ntas veces me han dicho: \u201c\u00bfUsted cree que existi\u00f3 Cristo?\u201d La cuesti\u00f3n no es si existi\u00f3, sino si existe. La cuesti\u00f3n, por ejemplo, en una instituci\u00f3n o corporaci\u00f3n, no es si existi\u00f3, sino si existe o vive, cuando cada vez la estamos interpretando y dando una nueva forma. Dispensadme que un lego en Derecho, al que ha tocado el grave problema de ser legislador de la nueva Espa\u00f1a, olvide estas cosas. La preocupaci\u00f3n de la Historia ha sido mi mayor preocupaci\u00f3n. El hombre no vive m\u00e1s que en la Historia y por la Historia. Acaso la Historia no es m\u00e1s que el pensamiento de Dios en la tierra de los hombres. Y ahora, sean bienvenidos y vayan con Dios, y lleven de esta Espa\u00f1a nuestra idea que nos permita seguir trabajando por el bien de toda la civilidad, de toda la justicia y de toda la libertad.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_187\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9356_326747388\"><\/a><strong>\u00bfFajismo incipiente?<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_188\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22625_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Y ahora, prosiguiendo, \u00bfes que est\u00e1 cuajando en nuestra Espa\u00f1a algo parejo al fajismo italiano y al nacionalsocialismo alem\u00e1n? Y esto aunque no se vislumbre aqu\u00ed ni un Mussolini, ni un Hitler espa\u00f1oles. \u00bfEs que est\u00e1 cuajando en nuestra Espa\u00f1a algo al parang\u00f3n del monarquismo nacionalista de la Acci\u00f3n Francesa, un monarquismo doctrinario con pretendiente de carne y hueso o sin \u00e9l? Hay que mirarlo despacio. No hay aqu\u00ed para ello ni los motivos de Italia, presa de resentimiento por haberse visto menguada, y hasta humillada, en sus ensue\u00f1os imperiales por una victoria a que le llevaron sus aliados y por haberse disuelto la que que llamaban los italianos <em>la nostra guerra<\/em> \u2014la del ego\u00edsmo sagrado\u2014 en la Gran Guerra de todos y contra todos, ni hay tampoco los motivos de Alemania crucificada en el Tratado de Versalles. Y en cuanto a lo de la Acci\u00f3n Francesa, la reciente Rep\u00fablica espa\u00f1ola no ha podido crear todav\u00eda ni el descontento ni el desenga\u00f1o que en ciertos nacionalistas franceses \u2014enfermos, sin duda\u2014 ha engendrado la tercera Rep\u00fablica francesa. Y, sin embargo, ciego ser\u00e1 el que no vea asomar aqu\u00ed esa enfermedad de moda. \u00bfS\u00f3lo de moda? No.<\/p>\n<p>He podido mirar a los ojos de algunos de esos j\u00f3venes fajistas. Su mirada es sin alegr\u00eda, sin aire, sin donaire. Se lee en su mirada el resentimiento. Y el reconcomio, y hasta el rencor. \u00bfA qu\u00e9? \u00bfLo saben ellos mismos? Es el morbo nacional, sansoncarrasque\u00f1o. Porque digan lo que dijeren, no es el hero\u00edsmo cidiano, el del Cid, lo que sienten, sino la bachiller\u00eda rencorosa \u2014quisquillosa y recelosa\u2014 de Sans\u00f3n Carrasco. Y al verlos, y al ver c\u00f3mo nos ven, recuerdo aquellos versos que escrib\u00eda yo en el destierro, cuando meditaba en la ci\u00e9naga que remeji\u00f3 la Dictadura, y son los que dicen: \u201cSe est\u00e1 por dentro riendo \/ de m\u00ed, se piensan y ocultan \/ en el bolsillo del alma \/ toda su baba frailuna.\u201d Este naciente fajismo espa\u00f1ol nutre sus ra\u00edces de planta flotante en el lecho de la ci\u00e9naga.<\/p>\n<p>Y luego la violencia. La violencia querida m\u00e1s que sentida; la violencia del medroso. Y esta violencia no est\u00e1 al servicio de doctrina \u2014de una o de otra doctrina\u2014, sino que son doctrinas las que se ponen al servicio de la violencia; son causas perdidas las que buscan en ella amparo, y busc\u00e1ndolo hallan su \u00faltima perdici\u00f3n. Que cuando se quiere defenderse de una disoluci\u00f3n al arrimo de esa violencia fajista se acaba por merecer la expulsi\u00f3n. No es el violador el que se pone al servicio de la beldad violada, sino que es \u00e9sta la que se rinde al violador, al violento. Porque todo violento es un violador. Y esos violentos sedicentes cat\u00f3licos no hacen otra cosa que violar el catolicismo. El catolicismo y, lo que es peor, la catolicidad. Aunque\u2026 \u00bfcatolicidad? \u00bfCatolicidad la de esos j\u00f3venes b\u00e1rbaros de la derecha?<\/p>\n<p>Hay ya fajistas que empiezan a tomar como emblema, no el fajo, no el haz de los lictores, sino la cruz del Cristo. \u00bfLa del Cristo? \u00a1La del Cristo no! Que el Cristo carg\u00f3 con ella a cuestas cuando caminaba camino de la amargura, a que Pilatos le proclamase rey en el r\u00f3tulo de ella, de su cruz, mientras que \u00e9stos se la toman a pechos y acaso de escudo. El Cristo se respald\u00f3 con la cruz y \u00e9stos se repechan con ella. No sirviendo a la cruz, sino sirvi\u00e9ndose de la cruz. Y lo peor es que hablan de la familia y de la religi\u00f3n. \u00a1De la propiedad y del orden, pase!<\/p>\n<p>\u00bfReligi\u00f3n? En todo eso se queda debajo el gran misterio y la gran congoja que importa la imaginaci\u00f3n \u2014que no concepci\u00f3n\u2014 popular de la vida eterna. Porque el pueblo no consigue concebir la eternidad sustancial, sino que ans\u00eda imaginar la sempiternidad cuantitativa, la adici\u00f3n sin fin de siglos. No logra comprender la eternidad hist\u00f3rica, moment\u00e1nea, la del momento eterno \u2014eterno y que pasa\u2014, el arrebato, el arrobo, el rato \u2014rapto\u2014 que encierra en s\u00ed con todo el pasado, el porvenir todo \u2014y es el quietismo de Miguel de Molinos\u2014, sino que se somete al terrible tormento, verdadero purgatorio, de so\u00f1arse un sin fin de siglos venideros. Figur\u00e9monos la tortura de tener que figurarse, que darle nombre \u2014imaginar es nombrar\u2014 a la cantidad cifrada por la unidad, un 1, seguida de 24 millones de ceros, v. gr., ya que el trill\u00f3n es un 1 seguido de 24 ceros. El pobre hombre se anonada ante ese vano esfuerzo imaginativo. \u00bfPara qu\u00e9 m\u00e1s purgatorio? Hay que leer los argumentos de que se serv\u00eda la pobr\u00edsima imaginaci\u00f3n acr\u00edtica y aldeana \u2014y de aldea asturiana del siglo XIII\u2014 de aquel aldeano tomista, hecho cardenal, que fue fray Zeferino Gonz\u00e1lez, D. P.; los argumentos de que en su \u201cFilosof\u00eda elemental\u201d \u2014texto que tuve que estudiar hace ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os\u2014 se serv\u00eda en contra de la posibilidad de un n\u00famero actualmente infinito. Y en esos pueril\u00edsimos argumentos se educaron aldeanos seminaristas. Y en otros por el estilo. Sin que fueran m\u00e1s cr\u00edticos ni m\u00e1s espirituales los de aquel otro aldeano, \u00e9ste vizca\u00edno, que fue el P. Urr\u00e1buru, S. J. Y de aldeaner\u00eda vertida a lat\u00edn escol\u00e1stico. Y estos y otros aldeanos as\u00ed, teologizantes, naufragaban en el mar del infinito, pero sin dulzura. Que fue Leopardi \u2014tan odiado por los fajistas hoy\u2014 el que dec\u00eda que <em>\u201ccosi tra qu<\/em><em>e<\/em><em>sta \/ <\/em><em>immensit\u00e0<\/em><em>, s&#8217;annega il pensier <\/em><em>mio \/ <\/em><em>e il naufragar m&#8217;<\/em><em>\u00e8<\/em><em> dolce in questo <\/em><em>m<\/em><em>are\u201d<\/em>. Pero \u00a1ah!, la dulzura de naufragar en el mar inmenso del infinito, de anonadarse, de aniquilarse en \u00e9l, no es para aldeanos, para paganos. Paganos cat\u00f3licos, por de contado. Ni es para fajistas. Los pobres temen que Dios al cabo se duerma de aburrimiento, y una vez dormido no los sue\u00f1e m\u00e1s. Y luego esa invenci\u00f3n de las penas sempiternas, las del infierno. Eso no es religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfFajismo? Es la moda, o, mejor, la epidemia acaso inevitable. \u00bfPero apoyado en religi\u00f3n? No. La religi\u00f3n tiene que vivir del momento hist\u00f3rico verdaderamente eterno, tiene que vivir de la historia de ahora. Y ahora es siempre. Y el momento hist\u00f3rico de ahora en Espa\u00f1a es esta que llamamos, por llamarla de alguna manera, la revoluci\u00f3n liberal y democr\u00e1tica. \u00bfPero modernismos de moda y sin modo? \u00bfFuturismos de ex futuro? \u00bfFajismo sin faja? \u00a1Mozalbeter\u00edas y armas al hombro!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_189\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9358_326747388\"><\/a><strong>Don Miguel de Unamuno, en el Liceo Andaluz<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_190\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22627_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>La conferencia que anoche dio D. Miguel de Unamuno en el Liceo Andaluz fue escuchada por un p\u00fablico muy numeroso. El ilustre rector de la Universidad de Salamanca no se limit\u00f3 a hablar de los Estatutos, sino que al hablar de \u00e9stos, habl\u00f3 preferentemente de Espa\u00f1a y de los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Para D. Miguel, en esto del federalismo no hay sino una cosa cantonal, aldeana, en la que ha venido a cristalizar la pedig\u00fce\u00f1er\u00eda. No quiere un cierto tipo de espa\u00f1ol aldeano convencerse de que una naci\u00f3n es un organismo en el que el \u00f3rgano m\u00e1s rico da m\u00e1s y recibe menos, y el \u00f3rgano m\u00e1s pobre da menos y recibe m\u00e1s. Por eso este espa\u00f1ol plantea problemas artificiales con violencia perniciosa.<\/p>\n<p>Lo que importa es afirmar la personalidad del individuo \u2014no la de las regiones\u2014 en un ideal de hispanidad colectiva. De lo contrario, s\u00f3lo se conseguir\u00e1 aumentar el n\u00famero de gentes resquemoradas, resentidas, malcontentas.<\/p>\n<p>Cree el Sr. Unamuno que lo de la biling\u00fcidad no puede ser sino un estado transitorio. De Valera \u2014dice\u2014, si piensa algo, piensa en ingl\u00e9s, porque en irland\u00e9s no se puede pensar lo que De Valera piensa. En vascuence se puede pensar c\u00f3mo se alimenta a una vaca y como se cultiva el ma\u00edz; pero nunca las ideas b\u00e1sicas del nacionalismo bizcaitarra. A pesar de esto \u2014a\u00f1ade\u2014 el fanatismo nacionalista de mis paisanos llega a extremos inconcebibles.<\/p>\n<p>En Italia y Francia \u2014apunta el Sr. Unamuno\u2014 hay mayores diferencias dialectales que en Espa\u00f1a. Sin embargo, all\u00ed la tendencia a la unificaci\u00f3n idiom\u00e1tica se acent\u00faa m\u00e1s cada d\u00eda. Y es que la Gran Guerra ha sido para esos pueblos una gran lecci\u00f3n y porque en ellos alienta como ideal la defensa de la personalidad integral y la lucha contra todo lo que pueda provocar el achicamiento del alma nacional.<\/p>\n<p>Los catalanes ser\u00e1n m\u00e1s catalanes cuanto m\u00e1s espa\u00f1oles sean. La catalanidad tendr\u00e1 que ser descubierta en lengua universal. Precisa no olvidar, o aprenderlo si se ignora, que en lat\u00edn descubrieron su conciencia los pueblos de Europa.<\/p>\n<p>Don Miguel de Unamuno se concreta al Estatuto de Catalu\u00f1a, y se hace esta pregunta: \u00bfSer\u00e1 aprobado? \u00a1No lo s\u00e9! \u2014se responde tras larga pausa meditativa, y a\u00f1ade\u2014: Lo prudente es dejarlo, pues su aprobaci\u00f3n bien pudiera ser el principio de la lucha.<\/p>\n<p>Don Miguel de Unamuno resume las ideas de su interesante disertaci\u00f3n, ideas que viene sosteniendo desde siempre y con fervor espa\u00f1ol\u00edsimo, y termina insistiendo en que hay que darse por entero a defender la personalidad individual y a procurar que en Castilla y en Catalu\u00f1a, que en Andaluc\u00eda y en Vasconia, en todas las regiones, el hombre adquiera la idea de una Espa\u00f1a, una y universal.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_191\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9360_326747388\"><\/a><strong>Don Marcelino y la Esfinge<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_192\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22629_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>10<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00a1Siempre amarrado a lo mismo! Segu\u00eda rumiando el pasto amargo de mis inquisiciones sobre la \u00edntima tragedia espa\u00f1ola engendradora de malcontentos, agraviados, resentidos, resquemorados, puntillosos, recelosos, desesperanzados y desesperados, cuando ha venido a dar a mis manos la nueva edici\u00f3n de la <em>Historia de los Heterodoxos Espa\u00f1oles<\/em>, de mi venerado maestro Men\u00e9ndez y Pelayo, y cuyo s\u00e9timo y \u00faltimo volumen acaba de aparecer. \u00a1Y qu\u00e9 de actualidad! Porque parece de hoy la quijotesca batalla que don Marcelino libr\u00f3 hace m\u00e1s de medio siglo contra los campeones de la revoluci\u00f3n liberal de Espa\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 obra de periodista! De periodista, s\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a1Y no era chica la ojeriza que don Marcelino le hab\u00eda cobrado al periodismo! Escribiendo de Feij\u00f3o dec\u00eda: \u201cNo quiero hacerle la afrenta de llamarle periodista, aunque algo tiene de eso en sus peores momentos, sobre todo por el abandono del estilo y la copia de galicismos.\u201d En otro pasaje llama a los periodistas \u2014que parecen ser los encantadores, malandrines y follones de Don Quijote\u2014 \u201cmala y diab\u00f3lica ralea nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber\u201d&#8230;, y sigue la tirada. En otro, hablando de los <em>Desenga\u00f1os del teatro espa\u00f1ol<\/em>, de Morat\u00edn el padre, dec\u00eda que \u201csi no eran peri\u00f3dico ni sal\u00edan a plazo fijo por lo menos deben calificarse de hojas volantes an\u00e1logas al periodismo\u201d. \u00a1Hojas volantes! \u00a1Hojas volantes las Ep\u00edstolas de San Pablo, a quien un prelado de la Iglesia cat\u00f3lica llam\u00f3 periodista! \u00a1Y hojas volantes las p\u00e1ginas del libro, profundamente period\u00edstico, de don Marcelino! \u00a1Hojas volantes! Y d\u00edas, y a\u00f1os, y siglos volantes y volanderos. \u00a1Y lo que nos remeje el \u00e1nimo la relectura de la obra quijotesca antiliberal en este siglo al d\u00eda tan macizo y apretado que se nos est\u00e1 volando!<\/p>\n<p>En otro pasaje dice de Feij\u00f3o don Marcelino que fue \u201cfil\u00f3sofo\u201d sin duda, aunque no de la generosa madera de Santo Tom\u00e1s, de Su\u00e1rez o de Leibnitz, sino con esa filosof\u00eda sincr\u00e9tica y errabunda, a cuyos devotos se llama hoy \u201cpensadores\u201d&#8230; \u00bfY \u00e9l, don Marcelino? \u00c9l, el periodista que compaginaba en robustos vol\u00famenes hojas volantes, pensador \u2014o investigador m\u00e1s bien\u2014 sincr\u00e9tico y errabundo m\u00e1s que fil\u00f3sofo. Benedetto Croce ha visto muy bien que le falt\u00f3 filosof\u00eda. Y yo, que fui su disc\u00edpulo directo \u2014y hasta oficial\u2014, que le quer\u00eda y le admiraba, tengo motivos para creer que la honda filosof\u00eda, la contemplaci\u00f3n del misterio del destino humano, le amedrent\u00f3, y que busc\u00f3 en la erudita investigaci\u00f3n una especie de opio, un anest\u00e9sico, un nepente, que le distrajera. No se atrevi\u00f3 a mirarle ojos a ojos humanos a la Esfinge, y se puso a examinarle las garras leoninas y las alas aguile\u00f1as, hasta a contarle las cerdas de la cola bovina con que se sacude las moscas de Belzeb\u00fa. Le aterraba el misterio. Y por esto \u00e9l, que tan hondamente sinti\u00f3 a Lope de Vega, no lleg\u00f3 a penetrar en todo el tr\u00e1gico sentido de Calder\u00f3n, el de \u201cla vida es sue\u00f1o\u201d. Y es que tem\u00eda que este sue\u00f1o le quitase el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En todo su juicio sobre el siglo XIX espa\u00f1ol, el de la revoluci\u00f3n liberal, se ve que don Marcelino no logr\u00f3 penetrar en el fondo de \u00e9l, no logr\u00f3 ver la agon\u00eda de una fe que se le antojaba sin heterodoxias apenas, no logr\u00f3 percatarse de todo lo que hab\u00eda, en que casi ning\u00fan espa\u00f1ol medianamente culto creyese que fuera de la iglesia no hay salvaci\u00f3n, que el que se muere sin aceptar sus dogmas \u2014ni aunque sean el de la existencia de Dios y la inmortalidad del alma\u2014 se condene por ello a penas eternas, ni pudiese creer en estas penas, y con ello ni en eternos goces. Don Marcelino no lleg\u00f3 a tocar el fondo de la tragedia espiritual nacional, nacida del Renacimiento, de la Reforma y de la Revoluci\u00f3n, y que fue, no que nuestras clases cultas, burguesas, hubiesen perdido la fe en la religi\u00f3n cat\u00f3lica como freno de malas pasiones, por temor al castigo y amor al premio de ultratumba, que esto no es m\u00e1s que \u00e9tica o acaso pol\u00edtica y carece de grande y eterna importancia, sino que hab\u00edan perdido la fe rigurosamente religiosa, la esperanza m\u00e1s bien, como consuelo del delito mayor del hombre, que es, seg\u00fan Calder\u00f3n, el de haber nacido. Don Marcelino no vio que la Iglesia cat\u00f3lica espa\u00f1ola, la clerical, la de la Contra-Reforma, la jesu\u00edtica, se constituy\u00f3 en polic\u00eda, y no vio las desesperaciones a que conduc\u00eda a los esp\u00edritus renacientes, reformados y revolucionados, la incertidumbre de su propio destino y de su vocaci\u00f3n \u00edntima. \u00bfEs que no vio toda la tragedia, por ejemplo, de aquel pobre don Benito Bails, matem\u00e1tico de fines del siglo XVIII, a quien se le dio su casa por c\u00e1rcel por haberse confesado \u201creo de vehementes dudas sobre la existencia de Dios y la inmortalidad del alma?\u201d<\/p>\n<p>Empiezan ya a resucitarse juicios de don Marcelino en su period\u00edstica <em>Historia de los Heterodoxos Espa\u00f1oles<\/em>, y se parece querer proseguir en su incomprensi\u00f3n \u2014\u00a1y cu\u00e1n comprensivo era en todo lo dem\u00e1s, y sobre todo en est\u00e9tica!\u2014 del \u00faltimo fondo de la revoluci\u00f3n religiosa \u2014que no fue otra cosa\u2014 de la Espa\u00f1a de los Borbones. No vio que la llamada Contra-Reforma, la espa\u00f1ola, llevaba en s\u00ed todo el jugo de la Reforma, la germ\u00e1nica y aun la ginebrina, contra que luchaba; no vio que la cruz de una cara es, a la vez, la cara de una cruz. Y a\u00fan siguen sus continuadores sin atreverse a mirar ojos a ojos humanos a la Esfinge. Y siguen hasta cont\u00e1ndole las \u00faltimas cerdas que le han salido en la bovina cola con que sacude las moscas de Belzeb\u00fa; siguen escudri\u00f1ando los servicios que a la llamada \u201cciencia espa\u00f1ola\u201d rinden estos o aquellos eruditos y diligentes padres espirituales y teocr\u00e1ticos; siguen sin querer comprender que la cruz no puede ser cetro de rey, y menos de rey de este mundo, sino s\u00edmbolo de consolaci\u00f3n dolorosa y acaso de esperanza desesperada; siguen sin querer darse cuenta de que la Polic\u00eda \u2014tal es la moral\u2014 es una cosa del C\u00e9sar, y que de Dios es la religi\u00f3n, el sue\u00f1o del divino sue\u00f1o con que nos sue\u00f1a.<\/p>\n<p>Volveremos, pues, a nuestro \u2014\u00a1y tan nuestro!\u2014 don Marcelino y a sus voceros de hoy; ya que sus d\u00edas de periodismo antiperiod\u00edstico han vuelto. Y aqu\u00ed estamos con estas hojas volantes, que son estos nuestros comentarios&#8230; peri\u00f3dicos.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_193\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9362_326747388\"><\/a><strong>Hay que enterarse<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_194\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22631_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>15<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Escapando, de momento al menos, al hoy tumultuoso, a fin de tomar fuerzas para el ma\u00f1ana, me remont\u00e9 al ayer de hace un siglo, a la \u00e9poca aqu\u00e9lla en que Mariano Jos\u00e9 de Larra, <em>F\u00edgaro<\/em>, dechado de periodista \u2014de la \u201cmala y diab\u00f3lica ralea\u201d que tanto atosigaba a don Marcelino\u2014, escrib\u00eda sus art\u00edculos en <em>El pobrecito hablador<\/em>. Me puse a leer los dos primeros: \u201c\u00bfQui\u00e9n es el p\u00fablico y d\u00f3nde se encuentra?\u201d, y la \u201cCarta a Andr\u00e9s\u201d. Y me encontr\u00e9 al punto en el hoy y en el hoy m\u00e1s candente. Y me di cuenta de que el hoy es el ayer, y que acaso el ayer es el ma\u00f1ana. \u201cTodo est\u00e1 lo mismo, parece que fue ayer\u201d, dice un consabido dicho decidero. Y yo he dicho por mi parte, y hoy lo repito, que \u201ccualquier tiempo pasado es mejor\u201d. El ser pasado, su preteridad lo mejora. \u00bfPero acaso est\u00e1 todo lo mismo?<\/p>\n<p><em>F\u00edgaro<\/em> resum\u00eda su juicio respecto al p\u00fablico diciendo que \u201cel ilustrado p\u00fablico gusta de hablar de lo que no entiende\u201d. Y pon\u00eda en duda que sea p\u00fablico el que deja en las librer\u00edas las obras cl\u00e1sicas nacionales y \u201cen las \u00e9pocas tumultuosas quema, asesina, arrastra, o el que en tiempos pac\u00edficos sufre y adula\u201d. Ese, sin duda, no es p\u00fablico, que es cosa de literatura, mas ni es pueblo, que es cosa de vida com\u00fan, de civilidad. Y en la \u201cCarta a Andr\u00e9s\u201d vuelve <em>F\u00edgaro<\/em> al tema, aunque con un rodeo, al preguntarse: \u201c\u00bfNo se lee en este pa\u00eds porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee?\u201d Que es preguntarse si no se consume porque no se produce o no se produce porque no se consume. Lo que me recuerda aquella contestaci\u00f3n de un querido amigo m\u00edo, hombre cult\u00edsimo, lector infatigable, que pregunt\u00e1ndosele una vez por qu\u00e9 no escrib\u00eda, respondi\u00f3: \u201cNo soy m\u00e1s que lector; yo produzco consumo.\u201d Y no era poco en un tiempo en que apenas le\u00edan sino los escritores \u2014se le\u00edan unos a otros\u2014, haciendo de la literatura coto cerrado. Sin que se pudiera decir por eso que ni los que le\u00edan supieran escribir ni tampoco que los que escrib\u00edan supieran leer. A lo que hay que a\u00f1adir que de nuestros Institutos de segunda ense\u00f1anza \u2014ahora Liceos\u2014 se suele salir sin la menor educaci\u00f3n de escritor, que un bachiller nuestro apenas si ha aprendido a redactar una carta. Nuestro profesorado de segunda ense\u00f1anza no conoce la tan pesada como generosa obra que le incumbe al de Francia con la tarea de tener que corregir los <em>devoirs<\/em>, los ejercicios escritos de los alumnos. Y a pesar de ello&#8230;<\/p>\n<p>A pesar de ello hemos adelantado, y no poco, desde hace un siglo, desde los d\u00edas en que Larra preguntaba qui\u00e9n es el p\u00fablico y si no se lee porque no se escribe o no se escribe porque no se lee. Y hemos adelantado, es decir, nos hemos civilizado merced a la Prensa. La Prensa ha hecho lo que no ha logrado hacer la ense\u00f1anza p\u00fablica oficial. Y esto os lo dice un universitario que es a la vez un periodista, un escritor de hojas volantes. La Prensa ha hecho que el pueblo se haga p\u00fablico. Y el mismo don Marcelino hizo m\u00e1s por la ilustraci\u00f3n popular con su obra de periodista, de apologista de la plaza p\u00fablica, que con su obra universitaria, a la que nunca le tuvo gran apego.<\/p>\n<p>La Prensa es la que m\u00e1s ha contribuido a hacer conciencia popular nacional. Con-ciencia, o si quer\u00e9is con-sabidur\u00eda, a que los espa\u00f1oles con-sepan lo que les interesa. Que consaber es el camino para consentir. Y conviene, y m\u00e1s ahora, insistir en esto del consaber, del enterarse \u2014enterarse es la forma romanceada del latinismo <em>integrarse<\/em>\u2014, para librarnos del confuso sentido \u2014muchas veces contrasentido\u2014 que se amaga en t\u00e9rminos como el de \u201ccordialidad\u201d. Cuando de \u00e9ste se abusa hay que recelar enga\u00f1o. No concordia, ni discordia, sino con-ciencia. Que cada uno sepa lo que quiere y quiera lo que sabe; que cada uno sepa lo que da y lo que pide, sepa lo que concede y lo que niega.<\/p>\n<p>Para enterarse, para integrarse, naturalmente, lo que hace falta es tener buenas entendederas, pero esto depende, naturalmente, tambi\u00e9n de las explicaderas de quien se nos dirige. Y es cosa de observaci\u00f3n cotidiana lo de que aquellos que m\u00e1s se quejan de la incomprensi\u00f3n ajena suele ser porque no saben \u2014o mejor, no quieren\u2014 darse a comprender. Y ni siquiera darse a entender. Que los que m\u00e1s presumen de hablar claro suelen ser los que hablan m\u00e1s oscuro. Desde luego no hay nada menos claro que las llamadas estridencias, como no sea ciertas sinceridades. Que con raz\u00f3n se ha dicho que hay una cierta sinceridad que est\u00e1 re\u00f1ida con la veracidad.<\/p>\n<p>A la Prensa le compete la labor de aclarar los problemas p\u00fablicos \u2014p\u00fablicos y populares\u2014, de enterar de ellos al pueblo. \u00bfLa cumple? En general, s\u00ed. La Prensa espa\u00f1ola es hoy una de las m\u00e1s honradas, de las m\u00e1s veraces y de las mejor enteradas. Y de lo que debe cuidar es de no empe\u00f1arse en definir demasiado ni las instituciones ni los problemas, ni menos las personas. Aunque \u00e9stas, las personas, sean individuales o colectivas, son, gracias a Dios, indefinidas e indefinibles. No se define a una personalidad viva. Nadie osar\u00e1 definir a Felipe II, a Cisneros, a Calder\u00f3n, a Cervantes, a Goya, a Prim&#8230; Acaso quepa definir \u2014y lo dudo\u2014 a un radical socialista, pero a este concreto, individual, de carne, hueso y esp\u00edritu, a \u00e9ste no lo define nadie. Ni se puede definir \u00e9l mismo. Cabe definir la rep\u00fablica, y la monarqu\u00eda, y la dictadura, y la anarqu\u00eda, que todo esto no es m\u00e1s que sociolog\u00eda, pero no cabe definir Espa\u00f1a, o Catalu\u00f1a, o Vasconia, o Galicia, o Castilla, que son indefinibles.<\/p>\n<p>Pero sobre esto de la definici\u00f3n, que tanto da\u00f1o nos est\u00e1 haciendo, a favor de la pereza mental de los partidarios \u2014que pues forman parte de un partido, en el que se definen, y no de un entero en el que se enterar\u00edan, no se enteran\u2014, sobre esto he de volver. Y he de volver para insistir en que enterarse es indefinirse. Y si alguien me dijere que \u00e9stas no son m\u00e1s que logomaquias ling\u00fc\u00edsticas le dir\u00e9 que es, en gran parte, merced a ellas como he logrado redimirme de la servidumbre del santo y se\u00f1a, de eso que llaman disciplina, y que de disciplina, de cosa de disc\u00edpulo, del que <em>discit<\/em> o aprende, del que se entera, tiene muy poco si es que tiene algo. Y de aqu\u00ed el que cuando se trata de resolver un asunto en que hay que enterarse, el mayor tropiezo para el enteramiento sea la falsa disciplina del partido. Un partidario no suele enterarse.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_195\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9364_326747388\"><\/a><strong>Serenidad<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_196\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22633_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>0<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Observamos, no sin complacencia, por de contado, que empieza a desconfiarse de eso de la cordialidad y a sustituirlo por serenidad. La cordialidad, como todo lo que dice el coraz\u00f3n, es muy peligrosa para entenderse y enterarse \u2014hacerse enteros\u2014 los hombres. Cierto es que, como dec\u00eda Pascal y lo hemos repetido muchos, m\u00e1s o menos pascalianos, el coraz\u00f3n tiene sus razones; pero las razones del coraz\u00f3n, sobre todo las del coraz\u00f3n de la turba, suelen ser razones turbias y turbulentas. Con esas razones no se razona, no se \u201cenrahona\u201d bien. Y el coraz\u00f3n, adem\u00e1s, y esto es lo peor, suele gustar andarse por encrucijadas y callejuelas y pasillos, en penumbras, y valerse de artes de seducci\u00f3n que huyen de la serenidad.<\/p>\n<p>\u00a1Serenidad! Sereno (\u201cserenus\u201d) es lo propio de la tarde, la \u201csera\u201d, cuando es clara. En tierras de Castilla, en tierras de Salamanca al menos, las gentes del pueblo se re\u00fanen a convivir, a conversar, a enterarse unas con otras, en las tardes serenas, cuando empiezan a nacer las estrellas, y a esa reuni\u00f3n se le llama \u201cserano\u201d. Y en las villas, cuando el velador nocturno da las horas a los acostados, les saluda acaso con un \u201c\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!\u201d; pero de ordinario al n\u00famero de la hora a\u00f1ade un&#8230; \u201c&#8230; y sereno\u201d si el tiempo, si el cielo lo est\u00e1. Y sabe el acostado que si se asomase a la ventana y recost\u00e1ndose en su alf\u00e9izar mirase al cielo, ver\u00eda sin nubes la estrellada, ver\u00eda la verdad del mundo infinito, que de d\u00eda, aunque est\u00e9 sin nubes, encubre y tapa el sol, coraz\u00f3n turbulento de nuestro peque\u00f1o mundo. Ya dijo el poeta que \u201cese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul\u201d. Aunque esto no sea m\u00e1s que una salida tropol\u00f3glca. Pero para serenidad de noche, cuando se abre la inmensidad, cuando se abre el cielo, cuya visi\u00f3n le sobrecog\u00eda a Kant como la visi\u00f3n de su propia conciencia.<\/p>\n<p>En Flandes, los veladores nocturnos, los serenos, lanzaban desde lo alto de una torre, a bocina, el \u201calles is stil!\u201d: todo est\u00e1 tranquilo, que es, en otro sentido, nuestro \u201c\u00a1&#8230;y sereno!\u201d Y en ese mismo Flandes, cuando empezaba a luchar contra el poder de nuestros Habsburgos, de los Austrias de Espa\u00f1a, en tiempo de aquel Carlos Quinto de Alemania, Primero de Espa\u00f1a, el nieto de nuestros Reyes Cat\u00f3licos, el que encarn\u00f3 en Gante para empezar a vivir en Yuste, en aquel Flandes se celebr\u00f3, y en Gante, un \u201clandjuweel\u201d en 1539, un concurso de \u201cmoralidades\u201d, y fue el mismo Carlos Quinto quien propuso el tema tradicional: \u201c\u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un moribundo?\u201d (Twelck den mensch stervende den meest troost es?, en flamenco.) Fue tal el esc\u00e1ndalo de las respuestas \u2014luteranizantes\u2014, que se prohibi\u00f3 la lectura en la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un hombre moribundo?\u201d El tema de Carlos Quinto dec\u00eda \u201chombre\u201d \u2014mensch\u2014; pero lo mismo cabe a\u00f1adir pueblo. Aunque no se trata, \u00a1claro est\u00e1!, de muerte f\u00edsica o material. El que hablaba de consuelo para un hombre moribundo \u2014mensch stervende\u2014, cre\u00eda al hombre inmortal. Y a\u00fan m\u00e1s inmortal que un hombre \u2014si es que cabe m\u00e1s y menos en inmortalidad\u2014 es un pueblo, es una naci\u00f3n. Y \u00bfcu\u00e1l es el mayor consuelo para un hombre, para un pueblo agonizando, es decir, luchando por su inmortalidad? \u00bfCu\u00e1l es el mayor consuelo para un pueblo que en un momento de su historia, de su vida, siente que se le muere una forma de esa vida, siente que se tiene que trasformar si ha de seguir viviendo su inmortalidad hist\u00f3rica? El mayor consuelo es morir \u2014o, mejor, transitar\u2014 al sereno, contemplando el cielo eterno de las estrellas. Su consuelo no ha de hallarlo en las turbulencias del coraz\u00f3n, no ha de hallarlo en una enga\u00f1osa cordialidad, sino en la serenidad de la visi\u00f3n hit\u00f3rica, sin nubes, ni brumas ni nebulosidades.<\/p>\n<p>Y las peores nubes son las que m\u00e1s empa\u00f1an la claridad del cielo de la historia, las que m\u00e1s enturbian \u2014con pasiones de turba\u2014 la serenidad; son las nubes definitivas. Queremos decir las de definici\u00f3n. Porque nada m\u00e1s turbio que las definiciones, sobre todo las jur\u00eddicas, las pol\u00edticas y las teol\u00f3gicas. Apenas si se salvan las definiciones geom\u00e9tricas o matem\u00e1ticas y las logom\u00e9tricas o gramaticales. Y aun\u2026 \u00bfPero las otras?, \u00bflas de los juristas? Qu\u00e9 de nebulosidades \u2014y definitivas\u2014 en los conceptos de soberan\u00eda, autonom\u00eda, federaci\u00f3n, delegaci\u00f3n&#8230;, y tantos m\u00e1s. A las veces se puede aclararlos algo logom\u00e9tricamente, por an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico, \u00a1mas aun as\u00ed.\u2026 \u00a1Porque ha entrado tanta cordialidad turbia y turbulenta en la serenidad del lenguaje racional! \u00a1Tienen tantas resonancias emotivas las palabras!&#8230; \u00a1Sobre todo cuando se hacen motes! \u00a1Y cuando sirven a intereses de partidos y de particularismos!<\/p>\n<p>A lo partido \u2014y a un partido\u2014 se opone lo entero. Y esto de entero viene del lat\u00edn \u201cintegrum\u201d. Lo entero es lo \u00edntegro; la \u201centeridad\u201d \u2014y con ello la entereza\u2014 es la integridad. Y aqu\u00ed entra lo de integral e integralidad. Lo integral es lo enterizo, lo no partido; es tambi\u00e9n lo indiferenciado. Enterarse es integrarse, es completarse. Y cuando uno pierde su integridad, su enteridad y se le restituye la parte que perdi\u00f3, se le reintegra, se le integra. Que tambi\u00e9n se dice, con otro derivado, que se le \u201centrega\u201d. Y es curioso que habiendo derivados populares, romanceados, de \u201cintegrum\u201d, en castellano, en portugu\u00e9s, en franc\u00e9s, en italiano, apenas si le hay en catal\u00e1n. Porque, en rigor, en catal\u00e1n \u201center\u201d es un castellanismo. La voz propiamente catalana es \u201csencer\u201d (o, mejor acaso: \u201csenc\u00e9\u201d). Pero la concepci\u00f3n radical es otra. Porque \u201centero\u201d es una cosa y dice relaci\u00f3n a integraci\u00f3n, y \u201csencer\u201d, sincero, es otra, y dice relaci\u00f3n a pureza. El que se integra, el que se entera \u2014y no cabe integrarse sino en otros y con otros\u2014, suele tener que perder su sinceridad, su pureza. Hasta cabr\u00eda sostener que la sinceridad \u2014que tira a conservar lo diferencial\u2014 se opone a la enteridad, a la integridad con otros. Y basta por hoy.<\/p>\n<p>Tendremos que volver a esto, a considerar que el consuelo de perderse, de morir como peque\u00f1o todo \u201csincero\u201d, puro, para renacer en una integraci\u00f3n, en una enteridad superior, en un todo entero, el consuelo de tener que inmolar la sinceridad diferencial, particular, para hallarse m\u00e1s radical y hondamente uno mismo \u2014mismo con otros\u2014, ese consuelo estriba en la serenidad de contemplarse en el cielo estrellado y sin nubes de la historia universal. Al nosotros del \u201cnos-otros solos\u201d no le queda m\u00e1s que el pobre anejo del \u201c-otros\u201d. Y el otro, en rigor de sentido espiritual, aunque se quede sincero, puro, no es entero La consolaci\u00f3n de la muerto de la sinceridad, de la diferencialidad, de la pureza, que es \u201cavara pobreza\u201d \u2014ya lo dijo Dante\u2014, est\u00e1 en la serenidad con que se afronta, haci\u00e9ndole callarse al coraz\u00f3n, una muerte que es puerta de inmortalidad. Y es amor lo que nos dicta este consejo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_197\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9366_326747388\"><\/a><strong>En la fiesta de San Isidro Labrador<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_198\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22635_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>2<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Era el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, de la Conmemoraci\u00f3n de la bajada del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles, que en este a\u00f1o ha coincidido, por providencial dispensaci\u00f3n, con el de San Isidro Labrador, patr\u00f3n de Madrid, el 15 de mayo. San Isidro, Labrador de Madrid, cuando Madrid se labraba, cuando era tierra labrant\u00eda. Y como sigue siendo pueblo hoy por el pueblo es tierra y tierra de labranza.<\/p>\n<p>Y ese d\u00eda de Pentecost\u00e9s y de San Isidro entr\u00f3se uno \u2014uno solo\u2014 en la calle de Toledo por la plaza Mayor. A la entrada y a la izquierda, en los soportales, este r\u00f3tulo de una tiendecita de aquellas que so\u00f1\u00f3 Gald\u00f3s: \u201cF\u00e1brica de flores.\u201d \u00bfSer\u00eda un ag\u00fcero? M\u00e1s adelante se le acerc\u00f3 a uno una anciana pregunt\u00e1ndole: \u201c\u00bfEs por aqu\u00ed la catedral, se\u00f1or?\u201d \u00a1La catedral! Trasciende a provincia, a pueblo provinciano. Y pasan donairosas y alegres \u2014no se sabe sin con alegr\u00eda republicana, pero s\u00ed popular\u2014 muchachitas en flor. El mocer\u00edo se enracima en los tranv\u00edas. Y uno \u2014uno y solo\u2014 se siente preocupado entre oleadas de pueblo. Son los que fueron hace un siglo, hace siglos, son los que ser\u00e1n dentro de un siglo, dentro de siglos. Est\u00e1n sobre los reg\u00edmenes y por debajo de ellos, en sus copas y en sus ra\u00edces. Y se siente uno pasar. Y \u00a1ay si pudiese guardar para siempre \u2014\u00a1para siempre!\u2014 este momento \u2014\u00a1coger el instante!\u2014 y hacerlo sempiterno! Y siente la enorme y tr\u00e1gica melancol\u00eda de esta vocaci\u00f3n de cronista \u2014de temporalista\u2014 de la eternidad cotidiana. El temporal pasa. Y al querer as\u00ed acu\u00f1ar en estampa esta sensaci\u00f3n \u00bfno pierde uno su goce puro?<\/p>\n<p>Sali\u00f3 uno a la calle de la Cava Baja. O mejor, entr\u00f3se en ella, pues que salir es entrar. Posada del Drag\u00f3n, Posada del Le\u00f3n de Oro, Posada San Isidro, Flor de la Mancha&#8230;. Posadas, no hoteles. El pueblo all\u00ed se posa. Hotel, hostal, aunque propiamente hospeder\u00eda, nos sabe a algo como hospital; es para enfermos de urbanidad, no de civilidad. Y por all\u00ed calle de Latoneros, y de Tintoreros, de gremios populares; nada de figurones o fantasmones, h\u00e9roes o no. Una muchachita, en una portalada, le dec\u00eda a otro: \u201c&#8230; en mi pueblo&#8230;\u201d Y al o\u00edrselo husmeaba uno tierra de labranza, heno mojado de roc\u00edo. Y luego, la Cruz de Puerta Cerrada que abre sus anchos y blancos brazos de piedra; una cruz pura, sola, sin Cristo. \u00a1L\u00edbrenos Dios de b\u00e1rbaros, sin tierra ni pueblo, a quienes se les ocurra derribarla!<\/p>\n<p>La calle de la Cava de San Miguel, casas con recalzo en escarpe y grandes ventanas enrejadas, como en Cuenca. Y la plaza de San Miguel, con tristes acacias encallejonadas, algunas con florecicas blancas esmirriadas. \u00bfDe f\u00e1brica? Y all\u00ed al lado, junto a un mercado de abastos, un \u201ccine\u201d. Las alegres mocitas callejeras no son estrellas de \u201ccine\u201d, sino estrellitas de calle, y como si chinarrillos, dulce y suavemente refulgentes, de Camino de Santiago. Y en la plazuela de Santiago. Y en la plazuela de Santiago, all\u00ed cerca, entr\u00f3 uno en aquella iglesuela insignificante, sin m\u00e1s cu\u00f1o ni car\u00e1cter que el de no tenerlo, y es bastante. Estar\u00eda desierta a no ser por un hombre de pueblo, todav\u00eda joven, que de rodillas sobre el asiento de paja de una silla reclinatorio, se enjugaba pudorosamente los ojos. Pintada en un pilar la roja cruz de Santiago, pu\u00f1al ensangretado todo. Pero algo se preparaba, pues empez\u00f3 un discreto traj\u00edn sacristanesco. Y al salir uno dio con un \u201cauto\u201d del que sacaban a un ni\u00f1o de d\u00edas cuya cabecita desnuda derramaba, al sol de la tarde, serenidad por el recinto de la plazuela. Era que le llevaban a bautizarle al pie de la cruz roja de Santiago.<\/p>\n<p>Sali\u00f3se uno, y al doblar la iglesuela de la calle de Santa Clara, y en su otra esquina: \u201cEn esta casa vivi\u00f3 y muri\u00f3 Mariano Jos\u00e9 de Larra.\u201d Y el a\u00f1o, hace cerca de un siglo. Y all\u00ed vive y muere; all\u00ed sigue viviendo su muerte tr\u00e1gica, su suicidio. Y uno so\u00f1aba religiosamente: \u00bfNo siente? \u00bfLe siente a uno Larra? \u00bfSiente su tierra y su pueblo, su Espa\u00f1a? Tambi\u00e9n \u00e9l atesor\u00f3 momentos huideros y los eterniz\u00f3; eterniz\u00f3 la momentaneidad momentaneizando la eternidad. Tambi\u00e9n \u00e9l se ba\u00f1\u00f3 en oleadas del \u201chombre tierra\u201d \u2014que as\u00ed, con estas mismas palabras, le llam\u00f3; tambi\u00e9n \u00e9l, que era uno \u2014otro\u2014, se sinti\u00f3 solo en la com\u00fan soledad espa\u00f1ola. Y el pueblo en torno de \u00e9l se re\u00eda, jugaba, se holgaba, se regocijaba, se gozaba, aunque a las veces llorase y se desesperase; pasaba y se quedaba.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Todo el a\u00f1o es Carnaval!\u00bb, sentenci\u00f3 el suicida. S\u00ed; pero todo el a\u00f1o es tambi\u00e9n Semana de Pasi\u00f3n, y es Pascua de Resurrecci\u00f3n, y es Pascua de Pentecost\u00e9s; todo el a\u00f1o es bajada del Esp\u00edritu Santo, del Consolador, para el que al esp\u00edritu se abre, para el que se abre al pueblo y a la tierra labrant\u00eda. Y todo el a\u00f1o es Navidad; en todo \u00e9l nacen almas puras en cuyas frentes se alumbran los ocasos. Y uno se fue llevando en la hondura del alma la visi\u00f3n de la cabecita luminosa del nene a quien se le llevaba a cristianar al pie de la cruz roja de Santiago, del pu\u00f1al ensangrentado todo, y la efigie del que en la otra esquina se quit\u00f3, hace cerca de un siglo, la vida solitaria. Y una grande, una enorme, una muy honda tristeza se le fundi\u00f3, se le confundi\u00f3 a uno con una grande, una enorme, una muy alta alegr\u00eda y se le llen\u00f3 de serenidad el esp\u00edritu de pueblo y de tierra. Y es que al enchufarse y concadenarse una en otras las dos simas, la de dentro y la de fuera, se engendra el orden y el caudal de corriente pura, limpia y clara, se cuela entre zaborra y espumarajos y revoltijo de \u00e9stos y aqu\u00e9llas. Que un bebedizo de sosiego no obra sino filtrado. Y hay que entregarse.<\/p>\n<p>Fue el d\u00eda de San Isidro Labrador, patr\u00f3n de Madrid, y el mismo d\u00eda en que se conmemoraba la bajada del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_199\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9368_326747388\"><\/a><strong>Imaginaciones<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_200\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22637_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>6<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Innegable que pesa sobre una gran parte de la gente \u2014y gente no es precisamente pueblo\u2014 un cierto estado de desasosiego com\u00fan y contagioso, \u201c\u00a1Que se reviente de una vez!\u201d \u201c\u00a1Se vive con el alma en un hilo\u201d \u201c\u00a1As\u00ed no podemos seguir!\u201d \u201c\u00a1Hay que salir de esto!\u201d \u2014se oye\u2014. Y con ello friega de sentimientos y refriega de resentimientos encontrados y en choque. \u00a1Y luego rumores! \u201cSe dice que&#8230;\u201d Y no es que esperen lo inesperado, seg\u00fan el consejo de Her\u00e1clito de Efeso, con esperanza, sino que lo esperan o, mejor, lo aguardan con temor. \u201c\u00bfQu\u00e9 va a pasar aqu\u00ed?\u201d \u2014se preguntan\u2014. Y tanto o m\u00e1s que en busca de Mes\u00edas andan en busca de profetas de Mes\u00edas. Todo lo cual es una enfermedad de la imaginaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! \u201cAutos\u201d, aviones mec\u00e1nicos, \u201ccines\u201d, \u201cradios\u201d, gram\u00f3fonos de altavoz&#8230;, no hay tiempo de enterarse de nada de lo que pasa, ni de lo que se queda, ni de entregarse a ello. \u201cAgua pasada no mueve molino\u201d, dice el consabido refr\u00e1n del pueblo; pero mueve la mente del molinero. Y la mente del molinero es tambi\u00e9n molino, que mueve al otro. El que obra en la Historia necesita adquirir conciencia de su obra. Y la gente no digiere la historia que vive; no la digiere, sino que la rumia; no medita, sino que cavila. \u00bfEs que se vive demasiado de prisa? \u201c\u00a1Se vive!\u201d, suele decirse con una cierta enga\u00f1osa satisfacci\u00f3n. Pero \u00bfse vive o se experimenta?<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! Desde hace alg\u00fan tiempo los adeptos de la nov\u00edsima filosof\u00eda fenomenol\u00f3gica alemana han forjado un sustantivo para verter el germ\u00e1nico <em>Erlebnis<\/em>, y es el de: vivencia. Y empieza a sonar lo de vivencias. El verbo alem\u00e1n <em>erle<\/em><em>b<\/em><em>en<\/em> sol\u00edamos traducirlo por experimentar, pero se ha ca\u00eddo en la cuenta de la diferencia. No es lo mismo vivir que experimentar un malestar creciente, p\u00f3ngase por caso. Ni por otra parte la experiencia es la experimentaci\u00f3n. Y en el fondo se trata de poder imaginarse, de poder so\u00f1ar acaso, aquello que se vive. No se vive vida \u00edntima espiritual, vida hist\u00f3rica \u2014en cierto sentido podr\u00eda decirse que vida religiosa\u2014, sino pudiendo imaginarla, so\u00f1arla, en vivo. No por el entendimiento, no por el sentimiento, no por la voluntad vive el hombre vida humana, sino por la imaginaci\u00f3n. Todo el poder\u00edo del \u00e1nimo consiste en imaginar lo que se ve. \u00a1Imaginar lo que se ve! \u201c\u00a1Quien lo creer\u00eda&#8230;, si parece un sue\u00f1o!\u201d \u2014se dice\u2014, y cuando as\u00ed se dice es que se est\u00e1 ante un verdadero sue\u00f1o, ante una realidad espiritual. \u201c\u00a1Qui\u00e9n lo creer\u00eda!&#8230;\u201d, pero es que tan creencia como la de la fe es la de la raz\u00f3n, que si fe es creer lo que no vimos, raz\u00f3n es creer lo que vemos, creer en el sue\u00f1o. Y crearlo al creer en \u00e9l. Mas para ello hace falta ocio, vagar, \u00bfy d\u00f3nde le hay hoy? La imaginaci\u00f3n se cansa no de imaginar, sino de no poder imaginar, de que no le quede ocio para imaginar. Trabaja a destajo y nada produce.<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! La vivencia, la <em>Erlebnis<\/em>, la experiencia vital es algo imaginativo. Pero \u2014ya lo hemos dicho\u2014 no es lo mismo experiencia que experimentaci\u00f3n. Ni es lo mismo un hombre experto que un hombre experimentado. La experimentaci\u00f3n nos trae a las mientes cuines (conejillos de Indias) y ranas de fisi\u00f3logos. Y acaso alumnos de laboratorios de pedagog\u00eda norteamericana. En la experimentaci\u00f3n se trata de poner algo a prueba. Y consabido es el peligro de las probaturas, pues en probaturas se fue \u2014d\u00edcese\u2014 la doncellez de la Juana. Y hace poco que un grupo de estudiantes universitarios \u2014probablemente de la F. E. C.\u2014 se quejaba de que los profesores les hab\u00edan tomado de cuines (cobayas) para experimentos pol\u00edticos. Y lo que es indudable es que con la preocupaci\u00f3n de que no hay tiempo que perder, de que hay qu\u00e9 acompasarse al ritmo de la vida moderna, menudean, acaso m\u00e1s de lo debido, los experimentos, los ensayos, las probaturas.<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! Cada vez que o\u00edmos hablar de emoci\u00f3n republicana, de fervor republicano, de conciencia republicana, nos imaginamos que el pueblo espa\u00f1ol no ha llegado todav\u00eda a imaginarse lo que sea una Rep\u00fablica. A lo sumo lo que hace ya a\u00f1os o\u00edamos en Balaguer a un republicano catal\u00e1n: \u201cLa Rep\u00fablica es una Iglesia en que todos son herejes.\u201d Lo cual no carece de sentido, pues es una expresi\u00f3n del absoluto individualismo, rayano en el anarquismo, de la atomizaci\u00f3n de la soberan\u00eda. No de la soberan\u00eda popular, sino del mont\u00f3n de soberan\u00edas individuales. Y son casi los \u00fanicos, nuestros anarquistas ib\u00e9ricos, los que se imaginan \u2014y para ello hace falta bien poca y bien, pobre imaginaci\u00f3n\u2014 una Rep\u00fablica as\u00ed, en que todos sean herejes. Lo que no es, \u00a1claro!, una Iglesia her\u00e9tica. Pues una Rep\u00fablica en que todos fuesen soberanos, jamas llegar\u00eda a ser una Rep\u00fablica soberana.<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! Los ciudadanos espa\u00f1oles \u2014de toda Espa\u00f1a\u2014 que el 12 de abril del pasado a\u00f1o de 1931 votaron por un nuevo r\u00e9gimen, por un cambio de r\u00e9gimen, ni se hab\u00edan imaginado lo que pueda ser una Rep\u00fablica, ni ahora, despu\u00e9s de los experimentos, de las vivencias si quer\u00e9is, de las probaturas, se lo imaginan. \u201c\u00bfPara esto ha venido la Rep\u00fablica?\u201d \u2014se le oye exclamar a alguno que se cree lesionado en su soberan\u00eda individual, en su real y sant\u00edsima gana.<\/p>\n<p>\u00a1Imaginaci\u00f3n! Se le puede, s\u00ed, ayudar con obras de imaginer\u00eda, pero de nada sirve sacar estas por plazas, plazuelas, calles y callejas cuando la procesi\u00f3n anda por dentro. Banderas tricolores, gorros frigios, himnos de Riego&#8230; \u00a1Bien!, pero&#8230; La imaginaci\u00f3n, como la liturgia, suele cansar a la imaginaci\u00f3n sin despertarla. Lo que hace es adormecerla.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, amigo! \u2014me dec\u00eda un coet\u00e1neo m\u00edo\u2014; usted sabe cu\u00e1nto dese\u00e9 el cambio, aunque s\u00f3lo fuese por cambiar de postura, pero si viera usted, aqu\u00ed entre los dos, ya que nadie nos oye, cu\u00e1nto echo de menos aquellos para m\u00ed apacibles tiempos de la Regencia, despu\u00e9sdel 98, en que ustedes se desataron, aquellos tiempos de apacible siesta comunal, cuando los caciques apacentaban al noble pueblo, y los Republicanos hist\u00f3ricos colaboraban, con su discreta oposici\u00f3n, en la historia de la Regencia. S\u00ed, s\u00ed; s\u00e9 lo que me va usted a decir, pero&#8230;<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 le iba yo a decir? Mi profesi\u00f3n es imaginar y hacer que otros imaginen, y hasta hay quien se empe\u00f1a en atribuirme el que me arrogo el papel de profeta, pero&#8230;<\/p>\n<p>Hay toda una filosof\u00eda del \u201cpero&#8230;\u201d<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_201\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9370_326747388\"><\/a><strong>\u00bfQu\u00e9 sobra o qu\u00e9 falta?<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_202\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22639_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Entre los t\u00f3picos \u2014y a la vez tr\u00f3picos\u2014 que de m\u00e1s curso gozaban en aquellos benditos tiempos de la siesta nacional mon\u00e1rquica, hab\u00eda dos que sonaban con frecuencia, y \u00a1eran el de \u201cmenos pol\u00edtica y m\u00e1s administraci\u00f3n\u201d!, y \u00a1el de \u201cmenos doctores y m\u00e1s industriales\u201d! Claro est\u00e1 que lo que llamaban administraci\u00f3n no era sino pol\u00edtica, generalmente mediana, y los industriales que ped\u00edan convert\u00edanse en doctores en Industrias, pues \u00e9stas no se fundan as\u00ed como as\u00ed, con t\u00f3picos m\u00e1s o menos gacetables.<\/p>\n<p>Nos trae ahora a las mientes este segundo t\u00f3pico regeneracionista el grave problema \u2014y esto de los problemas tambi\u00e9n es t\u00f3pico\u2014 que se le presenta a Espa\u00f1a, como se les ha presentado a los dem\u00e1s pueblos civilizados, del pavoroso aumento del n\u00famero de j\u00f3venes que se dedican a las que se llaman profesiones liberales \u2014\u00a1liberales!\u2014 que ingresan en liceos y Universidades, que corren tras de lo que se llama un destinillo, que se preparan a funcionarios p\u00fablicos, ya que esta Rep\u00fablica va a ser, no de trabajadores, sino de funcionarios p\u00fablicos, de empleados. Es la proletarizaci\u00f3n de la llamada clase media, que entre nosotros apenas si ha existido hasta hace poco. Y hoy se nos aparece. \u00a1Y con qu\u00e9 aspectos!<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Sobran abogados! \u00a1Sobran m\u00e9dicos!\u201d, o\u00edmos decir. Y se nos ocurre: \u00bfY qu\u00e9 no sobra? Porque ser\u00eda muy c\u00f3modo cerrar el paso a esas tristes profesiones liberales a los j\u00f3venes que a ellas se arrojan por no saber qu\u00e9 otro camino emprender; pero lo que no ser\u00eda tan c\u00f3modo es indicarles ese otro camino. Lo que hay que decir no es qu\u00e9 es lo que sobra, sino qu\u00e9 es lo que falta. Y acaso no van descaminados los que piensan a lo malthusiano, que lo que sobran son hombres, o si se quiere bocas. No van acaso descaminados los que en las \u00faltimas grandes guerras, y en las que a\u00fan han de venir, no ven sino una restricci\u00f3n malthusiana al excesivo aumento de la poblaci\u00f3n humana que el genio de la especie \u2014aquel de que hablaba Shopenhauer\u2014 lleva a efecto. S\u00ed, \u00bfqu\u00e9 es lo que falta? Que nos lo digan los que dicen que sobran m\u00e9dicos o abogados o ingenieros o lo que sea; que nos lo digan.<\/p>\n<p>Ahora, desde que nos dimos cuenta de que la crisis econ\u00f3mica de Espa\u00f1a se debe en gran parte al analfabetismo y estamos rumiando aquel m\u00e1ximo t\u00f3pico \u2014y m\u00e1ximo tr\u00f3pico\u2014 de \u201cescuela y despensa\u201d del le\u00f3n enfermo de Graus, hemos venido a dar en que lo que m\u00e1s nos falta son maestros de escuela, y se empieza a abrir esta carrera a los m\u00e1s posibles para formar as\u00ed el proletariado pedag\u00f3gico. Y de este modo se podr\u00e1 llegar a que una buena parte de la poblaci\u00f3n viva de ense\u00f1ar a leer, escribir y contar al resto de ella. Y otra parte, \u00a1claro est\u00e1!, a divertirla. Porque hay que dar ocupaci\u00f3n a todos.<\/p>\n<p>Sabido es que en la decadencia del Imperio Romano, cuando se iba disolviendo una civilizaci\u00f3n y se acercaba la ruralizaci\u00f3n medieval, el pedagogo, el encargado de adoctrinar en letras a los hijos de los patricios sol\u00eda ser un esclavo. Y se ha dicho que una de las causas de aquella disoluci\u00f3n fue el que los patricios, los hacendados, los se\u00f1ores, hubiesen sido educados por sus esclavos. Y ese car\u00e1cter de esclavitud, de esclavitud resentida \u2014y a las veces rencorosa\u2014 persisti\u00f3 por mucho tiempo en el pedagogo. Al pedagogo pagano sustituy\u00f3 con el tiempo el pedagogo cristiano, el d\u00f3mine, generalmente eclesi\u00e1stico, el cl\u00e9rigo. Y el cl\u00e9rigo recibi\u00f3 toda la herencia espiritual del antiguo pedagogo a que sustitu\u00eda. Y cuando de nuevo el pedagogo, el eterno pedagogo, se hace laico, \u00bfes que no sigue siendo, en el fondo, el antiguo pedagogo y el cl\u00e9rigo? \u00a1Ay de aquel inmortal D\u00f3mine Cabra, \u201ccl\u00e9rigo cerbatana\u201d del inmortal Quevedo! \u00a1Ay del martirio de San Casiano! \u00a1Ay del claustro de que sali\u00f3 la escuela! \u00a1Ay del proletario de las primeras letras!<\/p>\n<p>\u00bfProletario? El pedagogo cl\u00e9rigo, en rigor, no era proletario, no ten\u00eda prole, porque el genio de la especie, la cordura subconciente del g\u00e9nero humano le dict\u00f3 el celibato obligatorio. Los que se fijan en que tan grande parte de los ni\u00f1os espa\u00f1oles que reciben ense\u00f1anza primaria lo hagan en colegios de frailes no recapacitan acaso en que ello se debe a que esos pedagogos han tenido que aceptar el celibato obligatorio, que es la marca de su esclavitud, de esa esclavitud inherente a su funci\u00f3n docente. Y no hay persona observadora y reflexiva que no se haya percatado de que las llamadas \u00f3rdenes religiosas se nutren de una recluta malthusiana, que van a engrosarlas aquellos que no hallar\u00edan una profesi\u00f3n con que poder criar una familia, una prole. O sea, \u00a1tr\u00e1gica paradoja!, que son los proletarios que no pueden tener prole y se tienen que dedicar a desasnar a lo prole ajena. Y si logr\u00e1ramos suprimir todos esos pedagogos monacales, todos esos esclavos del celibato malthusiano, y sustituirlos con pedagogos laicos, y \u00a1es claro!, padres de familia, proletarios de prole propia, \u00bfes que se resolver\u00eda el problema vital que palpita en el fondo de todo ello? El d\u00eda en que logr\u00e1ramos que todos, absolutamente todos los ni\u00f1os espa\u00f1oles recibieran la primera instrucci\u00f3n obligatoria en escuelas regidas por maestros y maestras laicos, civiles, funcionarios racionales, sin celibato obligatorio, por supuesto, o sea proletarios propiamente dichos, \u00bfen ese d\u00eda no surgir\u00eda otro problema? Es f\u00e1cil que entonces se dijera: \u00a1sobran maestros! Porque habr\u00eda que alimentarlos.<\/p>\n<p>Me acuerdo la protesta que suscit\u00f3 en cierta reuni\u00f3n de educadores cuando una vez sostuve que cuando una maestra p\u00fablica se casa debe abandonar la ense\u00f1anza, pues no es posible que rija bien una escuela una mujer que tiene que concebir, gestar, parir y criar hijos propios, que una proletaria de prole propia no puede dedicarse a la prole ajena. En seguida se me ech\u00f3 en cara que abogaba por la docencia monacal. Y uno se me acerc\u00f3 luego y me dijo al o\u00eddo: \u201c\u00bfY qu\u00e9 le parecer\u00eda a usted el celibato civil obligatorio?\u201d<\/p>\n<p>Empieza a hacerse Espa\u00f1a un pueblo de tinterillos, de funcionarios p\u00fablicos, en vez de un pueblo de campesinos que ven\u00eda siendo. El campesino huye del campo y, lo que es peor, lo aborrece. Y se empieza a o\u00edr el tr\u00e1gico t\u00f3pico de \u201c\u00a1vuelta al campo!\u201d \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil decirlo! Para que la gente vuelva al campo hay que hacer campo. \u00bfEs que sobra campo?, \u00bfes que falta campo?, \u00bfes que sobra gente?, \u00bfes que falta gente? \u00bfEs que Espa\u00f1a puede mantener a todos sus hijos?<\/p>\n<p>\u201cY t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 resuelves?\u201d \u2014se me dir\u00e1\u2014. Yo no resuelvo nada; mi misi\u00f3n no es la de resolver. Mi misi\u00f3n es la de hacer que las gentes miren al fondo de los llamados problemas. No s\u00e9 si sobra gente o falta tierra; pero si s\u00e9 que falta valor para encarar la verdad.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_203\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9372_326747388\"><\/a><strong>Respeto al pensamiento privado<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_204\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22641_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>31<\/em><em> de <\/em><em>mayo<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Suele hablarse de la vida privada y de que hay que respetarla, que harto es que los hombres p\u00fablicos est\u00e9n expuestos a todos los ataques que puedan dirigirse a su vida p\u00fablica. Pero no sabemos que se haya dicho algo de la inviolabilidad del pensamiento privado. Porque si el hombre p\u00fablico, el pol\u00edtico, tiene su vida privada en la que se refugia de los sinsabores de la otra, el escritor p\u00fablico, el publicista, el literato, tiene tambi\u00e9n su pensamiento privado. Y no es decoroso asaltarlo. Lo que uno crea deber dar al p\u00fablico, a su p\u00fablico, se lo da, pero si algo quiere reservarse, \u00bfpor qu\u00e9 ha de pretender forzarlo cualquier indiscreto?<\/p>\n<p>Nos referimos concretamente a esa, ya verdadera legi\u00f3n, de reporteros, enquesteros \u2014o enquisedores, en rigor inquisidores\u2014 refitoleros y correveidiles que dan queri\u00e9ndole sonsacar al escritor p\u00fablico, al publicista, su pensamiento privado. Apenas, por ejemplo, se pronuncian en las Cortes uno de esos discursos que en la jerga convenida se llama sensacional, cuando ya se le arriman a uno esos inquisidores, papelito y l\u00e1piz en mano, con aquello de: \u201c\u00bfqu\u00e9 le parece a usted?\u201d Y si uno para sacud\u00edrselo dice que se reserva su juicio o que no le parece nada, le dan a la respuesta, no sin cierta malignidad, un sentido que no tiene. Lo hacen aparecer como un desd\u00e9n hacia el objeto de la pregunta y no hacia la pregunta misma. Pero lo peor es cuando esos inquisidores no le preguntan a uno nada sino que se arriman, como confidentes polic\u00edacos, a un grupito en el que el escritor habla en privado con dos o tres amigos, para escamotearle un juicio privado. Y si luego uno lo rectifica, la cosa empeora a\u00fan m\u00e1s. El que esto escribe tiene que declarar por su parte que de cada docena de juicios u opiniones que se le atribuyen, lo menos ocho suelen ser casi totalmente fabricadas por otro y las otras cuatro trastornadas. Y que no se le cuelgue sino aquello que \u00e9l, por su parte, y sobre su firma, emita. Y aun entonces no se ve libre de la mala interpretaci\u00f3n. Y tiene que declarar tambi\u00e9n que no responde de casi ninguno de los dichos con que se le est\u00e1 tejiendo una especie de leyenda. Ha llegado a ver como citas suyas, y hasta entrecomilladas, sentencias que le han cogido enteramente de nuevas.<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 cosas se le preguntan al desgraciado que no puede tener pensamiento privado, o que no puede rehusarse a pensar sobre algo! Al que esto escribe se le pregunt\u00f3 qu\u00e9 impresi\u00f3n le hab\u00edan producido las erupciones de ceniza de los volcanes andinos. Y contest\u00f3 que protestaba indignad\u00edsimo contra la mala sa\u00f1a de esos volcanes, que era intolerable que una cordillera como la que separa dos pueblos tan nobles y tan inocentes como el chileno y el argentino, se vieran expuestos a la perversidad de esos titanes geol\u00f3gicos, que no cre\u00eda que servir\u00eda querer tapar sus cr\u00e1teres con grandes masas de cemento, pues los lanzar\u00edan como proyectiles\u2026 Y acab\u00f3 recordando lo que Herman Melville, en su intens\u00edsima novela <em>Moby Dick o la ballena blanca<\/em> \u2014a\u00fan est\u00e1 por traducir\u2014, dijo de la divinidad mal\u00e9vola que se complace en atormentar a los mortales, y aquello de Leopardi de que hay que despreciar al poder escondido que para com\u00fan da\u00f1o impera y a la infinita vanidad del todo. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s se le pregunt\u00f3 sobre el asesinato del hijo de Lihnberg, y contest\u00f3 que eso era efecto de causas econ\u00f3mico-sociales sujetas al determinismo hist\u00f3rico, y que era ocioso dejarse impresionar y menos indignarse por ello, que era uno de tantos reveses a que est\u00e1 expuesta la vida humana y\u2026 as\u00ed por el estilo. Ni una ni otra respuesta se publicaron.<\/p>\n<p><a id=\"__RefHeading___Toc9374_326747388\"><\/a>\u00bfY por qu\u00e9 no se publicaron ni una ni otra respuesta? \u00bfEs porque se las tom\u00f3 por eso que los mentecatos llaman paradojas de Unamuno? No, ni mucho menos. Porque si los inquisidores las hubieran estimado paradojas habr\u00edanlas aprovechado muy satisfechos de acrecentar el caudal de las que se me cuelgan. Pero no es as\u00ed. En cambio, en cuanto se les ocurre una majader\u00eda en seguida la califican de paradoja y la ponen a mi nombre. Porque es de observar que para todos aquellos que carecen de entendimiento dial\u00e9ctico, que son incapaces de penetrar en el fuego \u00edntimo y tr\u00e1gico de las contradicciones del pensamiento vivo \u2014el pensamiento que no es contradictorio en s\u00ed es pensamiento muerto\u2014, para todos aquellos que presos del sentido com\u00fan no han llegado a adquirir pensamiento propio, para todos aquellos que viven faltos de pensamiento privado, \u00edntimo, intransferible, para todos estos son paradojas las majader\u00edas que se les ocurren. Y ni aun estas suelen ser propias. Porque hay aquello que me dec\u00eda un amigo: \u201cMi hijo Enriquito tiene un talento para decir tonter\u00edas&#8230;\u201d En cambio, estos cuando quieren decir una tonter\u00eda les resulta una vaciedad, una cosa que no quiere decir nada. Por lo cual a uno que con frecuencia me dec\u00eda: \u201cver\u00e1 usted lo que quiero decir\u201d, sol\u00eda yo atajarle dici\u00e9ndole: \u201cMire, amigo, a m\u00ed no me importa lo que usted quiere decir, sino lo que usted dice sin querer\u201d. Porque es esto alguna vez se revelaba su pensamiento privado. Y hasta alguna verdadera paradoja, pero inconsciente, es claro.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo se nos respetar\u00e1 el pensamiento privado a los que por sino o por providencia estamos en esta tares de representar el pensamiento p\u00fablico?<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_205\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc46824_1561795480\"><\/a><strong>Escuela y despensa \u00fanicas<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_206\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22643_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de <\/em><em>junio<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Suma y sigue. Porque nos peta continuar y ensanchar las consideraciones tan obvias que hac\u00edamos en nuestro \u00faltimo comentario sobre lo que sobra o lo que falta. Consideraciones que a m\u00e1s de un lector le habr\u00e1n parecido inspiradas en lo que se dice interpretaci\u00f3n materialista de la Historia. \u00bfPero lo es? \u00bfD\u00f3nde el materialismo? \u00bfD\u00f3nde la materia y d\u00f3nde el esp\u00edritu? Muy en lo justo andaba aquel economista ingl\u00e9s que dijo que la econom\u00eda y la religi\u00f3n son los dos ejes de la historia humana. Y acaso son uno solo. La llamada religi\u00f3n, una econom\u00eda a lo divino, atenta a resolver el gran negocio \u2014as\u00ed le llaman los jesuitas\u2014 de nuestra salvaci\u00f3n eterna, y la llamada econom\u00eda pol\u00edtica, una religi\u00f3n \u2014lo es el bolchevismo\u2014 atenta a resolver el negocio de nuestra salvaci\u00f3n temporal. Y entre las dos una estrech\u00edsima alianza.<\/p>\n<p>Habl\u00e1bamos de la recluta malthusiana de las \u00d3rdenes religiosas dedicadas a la ense\u00f1anza para surtir de siervos pedagogos a la sociedad civil. Pero hay \u2014se nos dir\u00e1\u2014 las otras \u00d3rdenes, las contemplativas, las dedicadas a la oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n ellas cumplen una misi\u00f3n econ\u00f3mica, o si se quiere econ\u00f3mico-religiosa. Son asilos en que se refugian los n\u00e1ufragos de la vida, n\u00e1ufragos de nacimiento. Son los que permiten a los dem\u00e1s vivir con un poco, muy poco, m\u00e1s de anchura. De crisis econ\u00f3mica surgieron en el siglo XIII las \u00d3rdenes mendicantes. Y quien lea atentamente nuestra literatura picaresca podr\u00e1 darse cuenta de lo que significaban el monacato y la frailer\u00eda cuando estall\u00f3 la Reforma.<\/p>\n<p>Hoy a la Iglesia sucede el Estado, y si aqu\u00e9lla, la Iglesia, fue una instituci\u00f3n ben\u00e9fico-docente, una instituci\u00f3n ben\u00e9fico-docente se est\u00e1 haciendo el Estado. Tiende a hacerse la escuela \u00fanica y el asilo \u00fanico. \u201cEscuela y despensa\u201d, que dijo nuestro Costa. Cuando oig\u00e1is hablar de eso de la escuela \u00fanica fijaos en que no se trata, ni s\u00f3lo ni principalmente, de que est\u00e9 abierta la escuela a los hijos todos de los ciudadanos, cuanto de que sean funcionarios del Estado todos los instructores, todos los maestros. El Estado docente ha de atender tanto o m\u00e1s que a todos los que aprendan, a todos los que ense\u00f1en. Y a la vez el Estado se convierte en el \u00fanico asilo, en la \u00fanica despensa. Escuela \u00fanica y despensa \u00fanica. Y decidme, \u00bfson otra cosa el sovietismo y el fajismo? Y lo mismo da que el Estado surja de los Sindicatos \u00fanicos que de los Sindicatos libres. Las dos clientelas acaban por fundirse en una, \u00fanica y&#8230; \u00bflibre? Libre, nunca.<\/p>\n<p>Hay aquello que Carlos Marx llamaba el ej\u00e9rcito de reserva del proletariado, el que hab\u00eda de mantener la que Lasalle llamaba ley f\u00e9rrea del salario, el ej\u00e9rcito de esquiroles o rompe-huelgas. El de los obreros parados, que es de siempre, de los que con su paro mantienen esa ya m\u00edtica ley f\u00e9rrea. Y en cierto modo formaban parte de ese ej\u00e9rcito econ\u00f3mico la clerec\u00eda y el ej\u00e9rcito militar. Para guardar la que se llamaba sociedad burguesa, o capitalista, sus capitales, sus caudales, tiene que rodearse de un verdadero ej\u00e9rcito, diversificado; pero este ej\u00e9rcito es el que llega un tiempo en que le consume tanta parte de caudal como el que trataba de guardar. La prima del seguro le cuesta tanto como el riesgo de que trata de asegurarse. Y es el proceso actual de expropiaci\u00f3n del capitalismo. \u00bfQue los anarco-sindicalistas se preparan al asalto de expropiaci\u00f3n? El remedio consiste en hacerlos guardias de asalto al servicio de los capitalistas. Es ya antiguo lo de que el matute se acaba haciendo celadores de consumos a los matuteros todos. Y as\u00ed el asalto llega por otro camino.<\/p>\n<p>Por los tiempos mismos en que nuestro Costa repet\u00eda su t\u00f3pico de \u201cescuela y despensa\u201d, otro espa\u00f1ol t\u00edpico, nuestro Ganivet, sol\u00eda repetir otro t\u00f3pico, y es que las revoluciones se evitan aumentando, universalizando la burocracia. Es el t\u00f3pico central de la conquista del Reino de Maya por el \u00faltimo conquistador P\u00edo Cid. Los se\u00f1ores ser\u00e1n despojados por sus criados. Pero figuraos que entra a conquistar el Reino \u2014o Rep\u00fablica, es igual\u2014, en vez de P\u00edo Cid, que es una especie de Don Quijote, con una cabeza confusa, con un entendimiento brumoso, sobre un coraz\u00f3n y un sentimiento todos luz y nobleza, que entra una especie de Juli\u00e1n Sorel \u2014el del <em>Rojo y negro<\/em>, de Stendhal\u2014, es decir, una cabeza bien organizada, un entendimiento claro y cortante y fr\u00edo, sobre un coraz\u00f3n torturado y resentido, y decidme lo que puede ocurrir. Aunque el resultado ser\u00eda igual, pues no depende de la psicolog\u00eda de los conquistadores.<\/p>\n<p>\u00a1Lo que estamos pensando en estos d\u00edas de disoluci\u00f3n \u00edntima de nuestro r\u00e9gimen hist\u00f3rico \u2014disoluci\u00f3n econ\u00f3mica, disoluci\u00f3n religiosa, disoluci\u00f3n pol\u00edtica, acaso disoluci\u00f3n est\u00e9tica\u2014, en nuestro Don Quijote, y en nuestro \u00cd\u00f1igo de Loyola, y en nuestro Segismundo, y en nuestro Don Juan! Y andamos buscando en nuestra historia o en nuestra leyenda pasadas las figuras que correspondan al Yago shakespeariano o al Juli\u00e1n Sorel stendhaliano.<\/p>\n<p>Nuestra Espa\u00f1a est\u00e1 entrando en el periodo disolutivo en que tan entrada est\u00e1 ya Europa, que va a un nuevo r\u00e9gimen econ\u00f3mico-religioso. Hubo el Renacimiento, hubo la Reforma, hubo la Revoluci\u00f3n. Ahora llega el Resentimiento y con \u00e9l la escuela y la despensa \u00fanicas, el Reino de Maya.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_207\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9376_326747388\"><\/a><strong>\u00bfLucha de clases?<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_208\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22645_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>junio<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>El cap\u00edtulo XVIII del Evangelio, seg\u00fan San Mateo, nos cuenta de c\u00f3mo cuando le preguntaron a Jes\u00fas sus disc\u00edpulos qui\u00e9n es el mayor en el reino de los cielos, llam\u00f3 a un ni\u00f1ito, lo puso en medio de ellos y dijo: \u201cDe veras os digo que si no os volv\u00e9is y hac\u00e9is como los ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos; quien se rebaje como el ni\u00f1ito \u00e9ste, \u00e9se es el mayor en el reino de los cielos.\u201d As\u00ed el santo; pero el h\u00e9roe ha nacido para conquistar reinos de la tierra. Pero el que conquist\u00f3 con su vencimiento Don Quijote, \u00bffue del cielo, o de la tierra? \u00bfY fue reino? Acaso el que est\u00e1 entre cielo y tierra.<\/p>\n<p>Y como hay hombres que parecen no haber tenido ni\u00f1ez nunca, hay pueblos lo mismo: pueblos que parecen haber nacido adultos, bien maduros, tal vez pasados, a la Historia. Pueblos de una gravedad que proviene de madurez prematura, de premadurez. \u00bfNo os ha sorprendido, lectores, el estrecho lugar que llenan y el escaso papel que juegan los ni\u00f1os en la literatura castellana? El teatro, desde luego, los esquiva. Venid al \u00faltimo cl\u00e1sico castellano \u2014que lo era\u2014, a Gald\u00f3s, y ved que, en contraste con Dickens, tantas veces su modelo, apenas si aparecen \u2014y cuando lo hacen es esfumados\u2014 los ni\u00f1os en su obra. En la que no hay recuerdos de su propia ni\u00f1ez ni de la Gran Canaria. Parece como si los hubiese olvidado.<\/p>\n<p>Y hay en cambio pueblos, como individuos, que parecen vivir apegados a su ni\u00f1ez, envueltos en un complejo de infantilidad, que podr\u00eda decirse. Pueblos que un nuestro amigo llama folkl\u00f3ricos. Y que recuerdan en el respecto limpio y honesto lo que se ha llamado el complejo Edipo. En nuestra villa natal hab\u00eda un sujeto a quien se le llamaba Amagazlo, que en vascuence quiere decir \u201cduerme con la madre\u201d. Lo que llamamos un amadrado. \u00a1Y hay tantos que no saben despegarse de maternidades espirituales! Excelente cosa para poder entrar en el reino de los cielos hist\u00f3ricos; pero, \u00bfpara conquistar el de la tierra tambi\u00e9n hist\u00f3rica? \u00a1Ay de los pueblos que se creen muy antiguos, que se creen milenarios, porque se sienten ni\u00f1os! Y padecen complejo de infantilidad. Con todas las acciones y todas las pasiones de los ni\u00f1os. Y hasta una cierta dosis de c\u00e1ndida malicia pueril. Pueblos que cifran la pol\u00edtica en danzas, canciones, trajes, ceremonias, festejos, liturgias y juegos de toda clase de infantilidad.<\/p>\n<p>Este comentarista dijo una vez, a prop\u00f3sito del \u201caplec\u201d de la protesta que presenci\u00f3 en Barcelona \u2014\u00a1y qu\u00e9 profunda impresi\u00f3n le caus\u00f3!\u2014, esto que all\u00ed, muchos no han olvidado: \u201cSer\u00e9is siempre unos ni\u00f1os, levantinos. Os ahoga la est\u00e9tica.\u201d Y esto lo dijo como si hubiese una voz que le sal\u00eda de la entra\u00f1a cant\u00e1brica \u2014mejor, vascona\u2014, siendo as\u00ed que son dos infantilidades marinas o costeras. \u00bfSer\u00e1 la mar la que da infantilidad a un pueblo, y ser\u00e1 la tierra, la tierra pura, escueta, la que le da asc\u00e9tica madurez? \u00bfNo ser\u00eda acaso la llanura manchega, el p\u00e1ramo castellano, el que hizo que Don Quijote surgiese ya m\u00e1s adulto y sin ni\u00f1ez?<\/p>\n<p>Comparad al griego y al romano, a Ulises y a Remo y R\u00f3mulo, los criados por la loba. El romano, aunque nacido cerca del mar, es de tierra adentro; el griego, sobre todo el de las islas, es marino, y como el mar, ondulante. Y hasta sus lenguas: el griego es movible y cambiante como la mar; el lat\u00edn, fijo y recio como la tierra. Y los grandes conquistadores, aunque hayan partido de la costa y hasta nacido y cri\u00e1dose en ella, proceden de linaje y abolengo de tierra adentro, de la meseta o de la sierra. As\u00ed cruzaron el oc\u00e9ano Cort\u00e9s, Pizarro, Orellana\u2026 Los otros, los costeros de raza, no conquistan, colonizan. Se hacen colonos y coloniales. Hasta en su propia tierra costera suelen formar colonia.<\/p>\n<p>Y todas estas divagaciones de esa fantasmagor\u00eda que se llam\u00f3 en un tiempo filosof\u00eda de la Historia, y a la que ha desplazado la h\u00f3rrida sociolog\u00eda, le llevaron a uno a meditar en la \u00faltima aventura de Don Quijote, cuando al borde del mar latino, mediterr\u00e1neo, venci\u00f3 y venci\u00f3se con su vencimiento, que fue su victoria. La ni\u00f1ez espiritual se acaba en el hombre cuando descubre la muerte, que hay que morirse, al anunci\u00e1rsele la pubertad \u2014\u00a1qu\u00e9 bien lo sab\u00eda Leopardi!\u2014; pero Don Quijote, que no tuvo ni\u00f1ez, sinti\u00f3 desde su principio la muerte. Y la sinti\u00f3 en forma de gloria, en forma de inmortalidad. Don Quijote, como su pueblo, sinti\u00f3 la inmortalidad de la muerte. Y Teresa de Jes\u00fas pudo decir lo de \u201cque muero porque no muero\u201d. En cambio, los pueblos ni\u00f1os, aunque sepan con el entendimiento \u2014pues no son necios y algunos suelen ser inteligent\u00edsimos\u2014 que se tienen que morir, no lo creen con el esp\u00edritu. Y en todo caso, mientras nos dure la vida&#8230;<\/p>\n<p>Y se siente uno sumido en un mar, no en una tierra, de confusiones. Y no llega a unanimidad consigo mismo. Que un individuo solo, aislado, puede no ser un\u00e1nime si tiene m\u00e1s de un alma. Y ocurre que tenga un alma marina y otra alma terrestre o serrana. Y otras m\u00e1s. Y que luche en \u00e9l la santidad con el hero\u00edsmo; que todos, en una u otra medida, tenemos algo de los dos.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de todo esto, \u00bfhay una ni\u00f1ez quijotesca? Porque no tratamos de hacer un programa pol\u00edtico. Ni todas estas divagaciones son pragm\u00e1ticas, sino m\u00e1s bien prologales, que es muy otra cosa.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_248\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9410_326747388\"><\/a><strong>El ni\u00f1o es el padre del hombre<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_249\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22685_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Suma y sigue, que a\u00fan no hemos acabado con lo de la ni\u00f1ez que tanto nos tira. Nos tira para esquivarnos de la actualidad que pasa y chapuzarnos en la eterna potencialidad que se queda. Ahora nos obsesiona el ni\u00f1o en esta Espa\u00f1a, al parecer renovada. \u00bfC\u00f3mo la sentir\u00e1n dentro de veinte o m\u00e1s a\u00f1os los que hoy tienen en ella nueve o diez? De nueve a diez ten\u00eda este comentador que os dice cuando sucumbi\u00f3 la primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola y bombardearon los carlistas su villa natal y se sinti\u00f3 nacer a la vida civil. Y luego, en el ya casi m\u00edtico 98, narr\u00f3 sus visiones civiles infantiles. Y por cierto que durante la Dictadura, como un profesor de la Normal de Orense recomendara a sus alumnos de Pedagog\u00eda la lectura de nuestros <em>Recuerdos de ni\u00f1ez y de mocedad<\/em>, fue censurado por el obispo y se le form\u00f3 expediente acad\u00e9mico. De aquellos recuerdos estamos en nuestra mejor parte viviendo.<\/p>\n<p>Wordsworth, el reflexivo poeta ingl\u00e9s, dijo: \u201c\u00a1Mi coraz\u00f3n salta cuando veo arco-iris en el ciclo; as\u00ed era cuando empez\u00f3 mi vida; as\u00ed es ahora que soy un hombre; sea as\u00ed cuando me haga viejo o antes muera! El ni\u00f1o es el padre del hombre, y desear\u00eda que mis d\u00edas estuviesen ligados unos con otros por natural piedad.\u201d Y en su poema <em>La excursi\u00f3n<\/em> nos muestra c\u00f3mo ya a un ni\u00f1o se le asentaron los cimientos eternos de su alma desde los seis a\u00f1os, cuando iba a apacentar ganado entre las colinas de Athol, que ve\u00eda crecer en la oscuridad y surgir las estrellas sobre su cabeza. Ni\u00f1ez de soledad como aquella de otro m\u00e1ximo poeta, el catal\u00e1n Verdaguer, mos\u00e9n Cinto, cuando \u2014y creo haberlo citado aqu\u00ed otra vez\u2014 dec\u00eda lo de: \u201c\u00a1Ay soledad querida, mi compa\u00f1era un d\u00eda, el d\u00eda de la infancia que no tuvo un ma\u00f1ana \u2014<em>qu<\/em><em>e<\/em><em> no tingu\u00e9 d<\/em><em>e<\/em><em>m<\/em><em>\u00e1<\/em>\u2014, desde que triste a\u00f1oro tu dulce compa\u00f1\u00eda, cual fuente escurridiza mi vena se trunc\u00f3!\u201d \u00a1Esa ma\u00f1ana sin un ma\u00f1ana, es hoy eterno de la ni\u00f1ez! \u00a1Ese porvenir quieto! Cada ver que nos salta a la vista un ni\u00f1o se nos van los ojos tras de \u00e9l, hacia el porvenir. Que es a la vez \u2014\u00a1entra\u00f1ada dial\u00e9ctica de la vida \u00edntima!\u2014 \u00edrsenos hacia el pasado. Que el porvenir es un repasado, y en \u00e9l, en el porvenir, tendr\u00e1n que hacer nuestros nietos repaso de lo que hicimos nosotros.<\/p>\n<p>Y ved ni\u00f1os de soledad. Al acabar el primer capitulo del tercer Evangelio dice el evangelista: \u201cEl ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda en esp\u00edritu, y estaba en el yermo hasta los d\u00edas de su mostraci\u00f3n ante Israel.\u201d \u00a1Pero hay tantas soledades infantiles! Figuraos un hijo de reyes, nacido rey y sin padre y que se cr\u00ede en regia familia sin otro var\u00f3n en \u00e9sta m\u00e1s que \u00e9l, con madre, hermanas, t\u00eda, entre mujeres y dom\u00e9sticos de cualquier sexo, sin un hermano o un t\u00edo que le refrene con virilidad, \u00bfqu\u00e9 puede resultar? El misterio de la fragua del alma infantil, de su cimentaci\u00f3n, es un gran misterio. Y el culto al ni\u00f1o, el m\u00e1s alto oficio religioso de una sociedad civil. S\u00f3lo as\u00ed puede un pueblo no ya remozarse, sino reni\u00f1arse. Que no es ani\u00f1arse.<\/p>\n<p>Y d\u00e1ndola vueltas en el mag\u00edn a todo esto y al escaso campo que ocupan en la literatura y el arte castellanos los ni\u00f1os, vinimos a recordar a aquel pintor sevillano, Murillo, el de la tierra de Mar\u00eda Sant\u00edsima, de la Virgen Madre \u2014toda madre lo es, pues la maternidad virginiza\u2014, el que sinti\u00f3 como nadie la sagrada familia y a la Virgen Madre de olla y devanadera. Y aquel su San Antonio, maternal tambi\u00e9n, que tiende los brazos al Ni\u00f1o \u2014el de la Bola\u2014, que baja del cielo. San Antonio bendito, casero y casamentero, a quien piden novio las ni\u00f1as \u2014as\u00ed las llaman en aquella tierra\u2014 casaderas. Y se los da el Santo, pero no por ellas, sino por el ni\u00f1o por venir, por el ni\u00f1o del porvenir. En tiempos de Murillo part\u00edan de Sevilla los que iban a poblar de espa\u00f1oles las Am\u00e9ricas. Y en tierras espa\u00f1olas de fuerte natalidad no hab\u00edan surgido doctrinas malthusianas. La Madre Espa\u00f1a, la que Waldo Frank en su obra <em>Virgen Espa\u00f1a<\/em> tan bien ha caracterizado a este respecto, sent\u00eda su maternidad conquistadora. Era una patria pobladora.<\/p>\n<p>Hay que poblar, s\u00ed, pero con almas; hay que repoblar, pero repoblar tiene que querer decir reanimar. Sobre todo al campo. Toda la obra de la Espa\u00f1a nueva, reanimada en el campo, en la vida rural, toda su obra de civilizaci\u00f3n consiste en que los ni\u00f1os del campo y de la sierra sientan a la vista de \u00e9stos, del campo y de la sierra, del p\u00e1ramo y de las cumbres, que se les asientan en el alma los cimientos de la civilidad, de la historia patria, del pasado espiritual que hizo a sus padres. Cuando pensamos en una escuela sola para todos, para los hijos de los pobres y los de los ricos, para los hijos de Sancho y para los de Camacho el rico, cuando pensamos que es menester que los acaudalados hidalgos de los lugares, villorrios y aldeas no tengan que apartar a sus hijos de los de sus dom\u00e9sticos y enviarlos a colegio de industria pedag\u00f3gica, nos damos cuenta de que la m\u00e1s perniciosa ra\u00edz del ausentismo de los se\u00f1ores de la tierra est\u00e1 en que cre\u00edan tener que sacar a sus hijos del solar de familia para educarlos en la ciudad. El campo quedaba para los animales y los criados. Y as\u00ed fue ello.<\/p>\n<p>Y cuando, por otra parte, veamos esos ni\u00f1os de familias campesinas, esos que ven pasar por la carretera los autos de los turistas y esos otros ni\u00f1os de familias obreras, nos preguntamos siempre qu\u00e9 visi\u00f3n de Espa\u00f1a se estar\u00e1 fraguando en el hond\u00f3n de sus almas. Los que tuvimos la suerte de que nuestra alma infantil se fraguara ante el hervor de luchas civiles, de luchas civilizadoras, en historia patria, pensamos siempre en c\u00f3mo se podr\u00e1 hacer entrar en civilidad a toda esa ni\u00f1ez espa\u00f1ola que duerme, casi sin so\u00f1ar, en las soledades rurales de Espa\u00f1a.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_250\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9412_326747388\"><\/a><strong>Desde alturas de tierra<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_251\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22687_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>No, no cabe mantenerse en una tal tes\u00f3n seguida y por tesonero que se sea, pues tambi\u00e9n la yunta de bueyes se gasta m\u00e1s tesando que no tirando del carro. Pero \u00bfd\u00f3nde ampararse a derretirse en el \u00e1mbito del Madrid veraniego? El Retiro, la Moncloa, la Casa de Campo, la Sierra&#8230;; pero \u00bfy el p\u00e1ramo?, \u00bfel descampado campo manchego, quijotesco? De aquel Don Quijote a quien le tir\u00f3 su estrella, su sino, desde la cuenca del Guadiana a la del Ebro, a Levante, como al Cid, su hermano mayor, de la del Duero a la del Jal\u00f3n, a Levante tambi\u00e9n, a la cuna del sol ib\u00e9rico.<\/p>\n<p>Heme ido, pues, no a so\u00f1ar, sino a leer sue\u00f1os, al aire libre, en el cielo espacioso de la puesta del sol, desde las alturas de encima del Hip\u00f3dromo. De un lado, Madrid urbano tendido bajo ese cielo espacioso, al pie del Guadarrama, y de otro, campos, no ya desnudos, sino desolados, Chamart\u00edn adelante. Campos terre\u00f1os. (Aunque a este adjetivo le confine la Academia en dialectismo riojano.) Campos terre\u00f1os, de sola y pura tierra, de tierra de cocer ladrillos y pucheros m\u00e1s que de pan llevar; de tierra con maleza rala y escueta, donde se arrastra el simb\u00f3lico cardo borriquero. Campos terre\u00f1os, sin verdura, que se encaran con el cielo desnudo; campos sedientos, que se abren en socavones y c\u00e1rcavas. Tierras de destierro, descampados para campamento de gitanos y buhoneros y vagabundos, picarescas escurriduras de la civilidad al margen de la urbe ensanchada.<\/p>\n<p>Del barro de esa tierra \u2014del que se hizo a Ad\u00e1n\u2014 se hicieron adobes y ladrillos. De ladrillo las propias construcciones, a modo mud\u00e9jar, de los ind\u00edgenas alba\u00f1iles madrile\u00f1os. Alba\u00f1iles y no canteros. De canter\u00eda Santiago de Compostela, y \u00c1vila, y Salamanca y otras ciudades as\u00ed. El Madrid castizo y propio de tierra cocida. As\u00ed se hizo tambi\u00e9n la Torre de Babel. Las ciudades y villas de roca, berroque\u00f1o, de berrueco o barrueco, resultaron barrocas. Pero mirando al Madrid ensanchado desde estas alturas de sobre el Hip\u00f3dromo las c\u00fapulas, pingorotas y cimborrios barrocos, se pierden ya en un d\u00e9dalo de terrazas y terrados rectil\u00edneos de corte cubista. No ya arabescos, sino grecas; no ya virutas, sino escuadras. Pero cerrando el escenario la Sierra barroca, rocosa, aserrando la b\u00f3veda celeste.<\/p>\n<p>Se ha puesto ya el sol bajo el cielo espacioso, que se ha espaciado m\u00e1s al ponerse aqu\u00e9l, sin duda para abrir m\u00e1s campo a las estrellas. Y todo el escenario se ha hecho m\u00e1s teatral. La Sierra y la serie de bastidores del nuevo caser\u00edo de este Madrid moderno parecen bambalinas. Creer\u00edase que detr\u00e1s de ellas no hay sino el vac\u00edo insondable. Y es un espect\u00e1culo, a la vez que teatral, dram\u00e1tico. Dram\u00e1tico por lo que sugiere y sugestiona. Le realza la iluminaci\u00f3n fant\u00e1stica de una gran urbe. Fant\u00e1stica y el\u00e9ctrica. Y suelta y resuelta la fantas\u00eda, sin hilo, empieza a resonar las bambalinas que se han derrumbado en este escenario; las de la Corte, las del Ej\u00e9rcito, las de la Iglesia&#8230; \u00bfQu\u00e9 queda en pie sobre el tablado? En estas mismas alturas, desde el Instituto Nacional de F\u00edsica y Qu\u00edmica \u2014fundaci\u00f3n de Rockefeller\u2014, templo de la ciencia, de encendida encarnaci\u00f3n, a escuadra tambi\u00e9n de ladrillo, vio un d\u00eda don Gregorio del Amo, generoso donante de otra fundaci\u00f3n cultural, vio, transido de congoja, alzarse al cielo la humareda de las hogueras de la quema de conventos de Madrid. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00eda? Ard\u00edan unas decoraciones. \u00bfY las otras, las nuevas, las \u00faltimas?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ir\u00e1 a salir de esta peque\u00f1a Babel manchega? Vu\u00e9lvese uno de espaldas a la puesta del sol y se queda mirando hacia levante, los campos terre\u00f1os, quijotescos, las tierras resecas y desolladas. Y acu\u00e9rdase de aquel cuarteto burilado en el inmortal soneto de Garc\u00eda Tassara: \u201ccampos desnudos, como el alma m\u00eda, \/ que ni la flor ni el \u00e1rbol engalana, \/ ce\u00f1udos al nacer de la ma\u00f1ana, \/ ce\u00f1udos al morir del breve d\u00eda\u201d\u2026 Mas al recordar lo de \u201cque ni la flor\u201d, baja uno la vista a que tropiece con la humilde flor del cardo. \u00bfQu\u00e9 agua le riega? Pues hasta para dar espinas y abrojos hace falta riego. \u00bfQu\u00e9 aguas profundas, soterra\u00f1as, sostienen esta rala y escueta maleza? \u00bfY de d\u00f3nde en secano saca su fresco jugo la sand\u00eda?<\/p>\n<p>Cayeron unas bambalinas y se levantan otras; empiezan a vaciarse unos templos y a llenarse otros. Y todo ello, m\u00e1s que sobre campo de naturaleza, sobre tablado de arte. Tablado&#8230;, tablado&#8230; En seis tablas de arte, de le\u00f1o de \u00e1rbol muerto, se le entierra a uno en tierra de naturaleza. Los hombres de las ciudades calzaron a \u00e9stas de losas por no pisar yerba, dec\u00eda Obermann. \u00a1Esas aceras que van a los arroyos muertos de las calles urbanas y esos ribazos floridos que van a los arroyos vivos de los campos campesinos! \u00a1El agua que canta y cabrillea a la luz, y no el agua, casi mec\u00e1nica, que va por tuber\u00edas, contadores, canalillos y sumideros! Aqu\u00ed, en esta altura, pasa un canalillo y en sus bordes unos chopos apenas si se estremecen, pues el aire de bochorno pesa inmovilizando la escena. La pel\u00edcula se ha parado y es una instant\u00e1nea que se queda. Como sonoridad, el cuchicheo de los gorriones que se refugian en una enredadera de yedra contra el ladrillo. Y uno vuelve a mirar al vasto escenario y a pensar que en el teatro no caben ni\u00f1os, pues \u00bfqui\u00e9n les amaestra a llenar un papel prescrito?, aunque s\u00ed mozalbetes. Y la falta de ni\u00f1os es la mayor falla del teatro. La falta de ni\u00f1os es falta de eternidad.<\/p>\n<p>El \u00faltimo gran bastidor de fondo, el contrafuerte de la Sierra empezaba a nimbarse de estrellas, que, descorrido ya el tel\u00f3n de enga\u00f1oso cielo azul, de que s\u00f3lo quedaba, p\u00e1lida reliquia del d\u00eda, una hoz lunar, derramaban su entra\u00f1ada luz propia. En el firmamento sin fondo \u2014el emp\u00edreo de los antiguos\u2014 las constelaciones de siempre, y perdida entre ellas nuestra estrellita polar, la boquilla de la Bocina estelar y silenciosa. Y al recuerdo de aquellos dos versos del poeta mejicano D\u00edaz Mir\u00f3n: \u201cY era como el silencio de una estrella por encima del ruido de una ola\u201d, retir\u00f3se uno a su celda \u2014c\u00e9lula\u2014 a reso\u00f1ar en las pintadas bambalinas de nuestra historia terrenal y en sus quemas y en sus derrumbes. Y en el destierro final de uno que ser\u00e1 su entierro.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_252\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9414_326747388\"><\/a><strong>Pronunciamientos de analfabetos<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_253\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22689_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Conviene dejar pasar los sucesos \u2014lo que sucede, o pasa\u2014 para mejor contemplar los hechos, lo que se hace y queda. Tal con el \u00faltimo aborto de pronunciamiento militar. Y aqu\u00ed se nos viene, por asociaci\u00f3n verbal, a las mientes aquel cuento del gitano que al poner a prueba aquel burro del que afirm\u00f3 que sab\u00eda leer, expuso: \u201clee pero no <em>prenuncia<\/em>\u201d. Al rev\u00e9s del burro del gitano, hay quienes <em>prenuncian<\/em>, pero no leen. O mejor, se pronuncian, pero no saben leer. Es que el fracaso de muchos pronunciamientos se debe a que los pronunciados son, en mayor o menor grado, analfabetos. No saben leer bien el libro de la Naturaleza, ni menos en el de la historia. Y no saben leer en el alma del pueblo. Toman una opini\u00f3n p\u00fablica \u2014la de su p\u00fablico\u2014, y aun esta mal le\u00edda, por opini\u00f3n popular. Y es que no creen en el pueblo. Y, es claro, con caudillos as\u00ed no se hace pol\u00edtica. Como tampoco guerra. Ni siquiera guerrilla para la que lo que hace falta, seg\u00fan Prim \u2014que no lo cre\u00eda, pues no era analfabeto\u2014 es lo que el otro llam\u00f3 masculinidad.<\/p>\n<p>\u00a1Masculinidad! La mayor sorpresa del dictador m\u00e1sculo \u2014o macho\u2014 de 1923 fue que no se le adhirieran desde luego algunos de los que m\u00e1s denunciaron los males del llamado entonces antiguo r\u00e9gimen, algunos de aquellos a quienes calific\u00f3 despu\u00e9s de autointelectuales. Y es que era imposible que se le adhirieran al leer junto a la \u201cmasculinidad\u201d lo de \u201clos de nuestra profesi\u00f3n y casta\u201d. Con gente de casta, y como de tal casta, \u00a1ni a la gloria! Y esto no lo vio Primo por un profesional analfabetismo suyo, porque no hab\u00eda aprendido a leer en la sociedad que rodeaba al islote de su pe\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cCon militares nada, \u00a1ni la Rep\u00fablica!\u201d \u2014sol\u00eda decir Pi y Margall mientras Ruiz Zorrilla persist\u00eda en el error. Y al fin se ha visto que la Rep\u00fablica no la han tra\u00eddo pronunciamientos militares. \u00bfQue han preparado su advenimiento? Dejemos esto por ahora, que aun no es tiempo de proclamar a todos los vientos lo que casi todos nos cuchicheamos. No un pronunciamiento, sino el modo torpe de reprimirlo prepar\u00f3 en parte \u2014y s\u00f3lo en parte y no grande\u2014 aquel advenimiento. \u201c\u00bfRep\u00fablica pretoriana? \u2014sol\u00edamos decir algunos\u2014; mejor monarqu\u00eda civil.\u201d Pero como el caso era que la monarqu\u00eda hab\u00eda roto con la civilidad, con la democracia liberal, que no pod\u00eda ya, ni aunque lo hubiese querido \u2014que no lo quiso\u2014, civilizarse, ni los pretorianos pod\u00edan sostenerla ni pod\u00edan derribarla. La lucha de clases, por otra parte, no dejaba lugar a la lucha de castas. El hablar de \u201clos de nuestra profesi\u00f3n y casta\u201d era un ataque a la civilidad y a la civilizaci\u00f3n. En la casta se trasparentaba el analfabetismo de los promotores de pronunciamientos. A un pueblo que empieza a saber leer no se le rige con corazonadas, como las de Mart\u00ednez Campos, el de Sagunto.<\/p>\n<p>Acaso en el \u00faltimo suceso \u2014incidente\u2014 de Sevilla los analfabetos de mayor o menor graduaci\u00f3n \u2014de analfabetismo, se entiende\u2014 que lo prepararon, se creer\u00edan que republicanos muy sinceramente tales, pero descontentos de la conducta del Gobierno, habr\u00edan de acabar por ponerse, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, al lado de los pronunciados si \u00e9stos no se propon\u00edan restaurar la monarqu\u00eda imposible. Es que no saben leer. Y menos los que son escritores p\u00fablicos, aunque no populares. Aparte de que agranden lo del descontento, no saben leerlo. Ni en qu\u00e9 estriba.<\/p>\n<p>Somos fatales las gentes de letras cuando no o\u00edmos por debajo de \u00e9stas las palabras. Y a prop\u00f3sito de esto de letra y de palabra, dejad que en digresi\u00f3n \u2014aunque regresiva\u2014 os digamos que cada vez que o\u00edmos hablar \u2014y es frase favorita de pretorianos\u2014 de \u201cpalabra de honor\u201d nos preguntamos si es que hay otra palabra, otra que no sea de honor. Y al pensar que un hombre puede tener dos clases de palabra, una de honor y otra sin \u00e9l \u2014la famosa restricci\u00f3n mental jesu\u00edtica\u2014 venimos a dar en que su palabra de honor lo es de un honor de palabra, no m\u00e1s que de palabra. Y en el mal sentido de este soberano t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Otra lecci\u00f3n nos ha repetido el suceso \u00faltimo, y es que as\u00ed como los obispos de levita son m\u00e1s perniciosos a la causa nacional que los de sotana y mitra y b\u00e1culo, y toda clase de legos seculares que se meten a clericalizar, as\u00ed tambi\u00e9n no hay peor enemigo de la civilidad de un pueblo que el pretoriano honorario \u2014de aquel honor de que os dec\u00edamos\u2014, el se\u00f1orito de complemento que con frecuencia suele ser algo entre cazador y torero. \u00a1Cosa fat\u00eddica un civil condecorado militarmente, un civil de casino militar! De casino, no de cuartel. Es algo as\u00ed como un laico de sacrist\u00eda. Y este se\u00f1orito de complemento, deportista, suele ser profundamente analfabeto. Y analfabeto por desuso. Y le hemos o\u00eddo a uno de \u00e9stos, a un doctor de escopeta y perro, analfabeto por desuso \u2014el doctor, no el perro\u2014, despu\u00e9s de sostener que la cultura no depende en absoluto del alfabetismo \u2014lo cual es muy cierto\u2014 agregar que en su regi\u00f3n aumenta la incultura seg\u00fan aumenta el n\u00famero de los que saben leer y escribir. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201cporque, como el burro del gitano, leen, pero no <em>prenuncian<\/em>\u201d. Y sin poder contenernos le replicamos: \u201cQu\u00e9, \u00bfle han dado a usted alguna coz?\u201d \u201c\u00a1M\u00e1s de una!\u201d \u2014nos contest\u00f3 el se\u00f1orito\u2014. \u201cPues eso es porque usted \u2014le dijimos\u2014, que cree saber pronunciar, ha olvidado saber leer.\u201d Y le a\u00f1adimos otras consideraciones que le pusieron de mal humor. Y luego fuese a una de esas vitrinas o escaparates de casino \u2014peceras las llaman\u2014 en que tales se\u00f1oritos hacen ostentaci\u00f3n de holgura en holganza.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_254\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9416_326747388\"><\/a><strong>Hay que tomar huelgo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_255\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22691_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>agosto<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 de cuidado hay que tener sobre s\u00ed mismo en tiempos \u2014\u00a1tristes tiempos!\u2014 de trancazo an\u00edmico para que \u00e9ste no se le pegue a uno! \u00a1Terrible epidemia! Histeria colectiva que puede llegar a p\u00e1nico, cuando los aterrorizados se hacen aterrorizadores, terroristas. Entonces hay que echarse a temblar por la salud espiritual del pueblo, cuando una muchedumbre \u2014tirba, grupo, corporaci\u00f3n, secta, partido, casta, clase o lo que sea\u2014 est\u00e1 a pique del p\u00e1nico. Que puede ser retrospectivo, como aquel miedo que le entr\u00f3 en los Alpes a Tartar\u00edn, cuando se enter\u00f3 del peligro que hab\u00eda corrido. En estos casos se desarrolla una infecci\u00f3n de delaciones. Pretenden dirigir las actuaciones judiciales los delatores, que es algo parecido a si pretendieran dictar las sentencias los verdugos voluntarios. Y digamos de paso que si nos ha repugnado siempre la pena de muerte no es tanto por respeto a la vida del reo cuanto por creer que es inhumano mantener verdugos. En todo caso, que ejecute la sentencia el que la confirme; que el Poder ejecutivo se convierta en ejecutor. Pero por s\u00ed mismo. Que mate el que firma.<\/p>\n<p>Acabamos de leer unas manifestaciones de la U. G. T. y el partido socialista de Sevilla, que nos han hecho temer por la salud espiritual del pueblo espa\u00f1ol. Piden la destituci\u00f3n de todos los funcionarios judiciales de Sevilla, la revisi\u00f3n de sus actuaciones y cosas as\u00ed. Era m\u00e1s sencillo que pidiesen que se les entregue a los que ellos reputen culpables. Leyendo lo cual recordamos el aprieto en que nos puso no hace mucho un periodista extranjero al preguntarnos si hab\u00eda en Espa\u00f1a fervor republicano. A lo que hubimos de contestarle que ni sabemos bien lo que es eso ni conocemos term\u00f3metro para medirlo.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo meditamos en estos d\u00edas en fen\u00f3menos de la histeria colectiva que es el fajismo italiano! Donde ha resurgido lo de doctrinas ilegales. A tal punto, que hay italiano digno que ha tenido que desterrarse de Italia porque no le obliguen, a palos, a dar vivas a aquello que m\u00e1s quiere.<\/p>\n<p>\u201cYo huelo a los mon\u00e1rquicos\u201d \u2014nos dec\u00eda un cuadrillero\u2014. Y le respondimos: \u201cPues al\u00edstese de perro polic\u00eda, porque son los perros y otros animales as\u00ed los que se gu\u00edan por el olfato, que los hombres lo hacen por la vista y por el o\u00eddo sobre todo.\u201d La vista y el o\u00eddo, los dos sentidos propiamente intelectuales, son los que nos dan la noci\u00f3n del espacio y del tiempo. O como ahora se ense\u00f1a, del espacio-tiempo, del espacio temporal. O acaso tiempo espacial.<\/p>\n<p>Y vamos, como descanso de tristes aprensiones, a detenernos en esto. Hoy se habla en f\u00edsica de espacio cuatridimensional. pues a la longitud \u2014que da l\u00ednea\u2014, a la latitud \u2014que da superficie\u2014y a la profundidad \u2014que da volumen\u2014 se une el tiempo, que da movimiento. Y a estas cuatro dimensiones las podemos llamar en castellano largura, anchura, hondura y holgura. Porque la holgura de movimientos supone, m\u00e1s a\u00fan que espacio, tiempo. Para moverse bien hay que tomar huelgo. Para resolver bien un asunto, y aunque apriete el caso, hay que ver a lo largo, asentarse a las anchas, valar a lo hondo, y para todo ello tomar huelgo.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Si s\u00ed \u2014se nos dir\u00e1\u2014; vamos a andarnos con esas andr\u00f3minas y mandangas en tiempos de guerra!\u201d Porque ya hemos convenido \u2014el que esto escribe, uno de los de tal convenci\u00f3n\u2014 que estamos en estado de guerra. De guerra civil, se entiende. O, mejor que en estado de guerra, en pie de guerra. Pero los pies, si sirven para avanzar \u2014y para retroceder\u2014, no sirven para prender, que es obra de manos. Y en todo caso podemos convenir \u2014convinimos ya\u2014en esa declaraci\u00f3n de guerra, pero sin estimar por ello que su consiguiente plan de campa\u00f1a sea el m\u00e1s acomodado para ganarla. La revisa y la audiencia del caso de guerra actual se ha de resolver por vista y por o\u00eddo, y \u00e9stos exigen holgura. O, como dice la gente, \u201cdar tiempo al tiempo\u201d. Frase de muy hondo sentido.<\/p>\n<p>Ahora querr\u00edamos decir algo de eso de la juridicidad, palabreja algo hip\u00f3crita, pues no se atreven los que de ella abusan a hablar de justicia. \u00a1Juridicidad, no! Ni legalidad, sino justicia. Y sin adjetivo. Que la justicia no es republicana ni mon\u00e1rquica. Qu\u00e9 da\u00f1o ha hecho aquello que se le atribuye a Goethe de que es preferible la injusticia al desorden. Doctrina que es precisamente la que invoc\u00f3 Caifas para pedir que el pretor Pilatos, el jefe de los pretorianos, hiciera crucificar al Cristo, fuese o no inocente.<\/p>\n<p>Tiempos de guerra, s\u00ed; pero hay una ley de la guerra y hay justicia dentro de la guerra. Y dentro de la guerra no es humano, es inhumano, querer convertir a los soldados en verdugos. \u00a1Qu\u00e9 tristes ense\u00f1anzas se saca de la historia de nuestras guerras civiles del pr\u00f3ximo pasado siglo! \u00a1Qu\u00e9 horror de represalias! Un pueblo que de un lado y de otro husmeaba sangre. Y que de un lado y de otro sent\u00eda inquisici\u00f3n. \u00a1Dios nos libre del trancazo espiritual!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_256\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9418_326747388\"><\/a><strong>Salve en Atocha<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_257\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22693_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>1<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Un recuerdo le hizo a uno encaminar sus pasos \u2014romero de la historia\u2014 al antiguo santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Atocha, donde hace ya medio siglo visit\u00f3 el sepulcro de Prim. En el lugar mismo en que cad\u00e1ver reciente fue a verle el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o 1870, el rey D. Amadeo de Saboya, hijo del que coron\u00f3 la unidad de Italia. La v\u00edspera hab\u00eda \u00e9ste desembarcado en Cartagena y hab\u00eda sido asesinado el caudillo de la Revoluci\u00f3n. \u00bfPor qui\u00e9n? En rigor, por el entonces embrionario cantonalismo que en Cartagena culmin\u00f3 luego.<\/p>\n<p>All\u00e1 enderez\u00f3 uno sus pasos, al Pac\u00edfico; \u00a1qu\u00e9 nombre! El monumento a Yara del Rey y los h\u00e9roes del Caney \u2014que no ha olvidado\u2014, y en el pedestal, con letras rojas: \u201c\u00a1Viva Rusia!\u201d Y luego la nueva bas\u00edlica, que nos era desconocida. Por sugesti\u00f3n, sin duda, del nombre bas\u00edlica, la han fabricado de un presunto, presumido y presuntuoso estilo bizantino. \u00a1Bizantino y en un arrabal de Madrid! \u00bfY el viejo santuario, el que busc\u00e1bamos? Lo derribaron en 1901, y ya, ni ruinas. Era de Nuestra Se\u00f1ora de los Atochales o de Atocha, es decir, del Esparto, templo de dominicos, donde \u00e9stos dicen que se enterr\u00f3 a fray Bartolom\u00e9 de las Casas, el ap\u00f3stol de los indios occidentales. Y donde se guardaban las banderas de los ej\u00e9rcitos que lucharon contra el turco, o en Am\u00e9rica, o en \u00c1frica, o los de la Independencia.<\/p>\n<p>Entramos en aquel pante\u00f3n, que dicen ser nacional, de hombres ilustres. De caudillos, de pol\u00edticos y de v\u00edctimas. All\u00ed Palafox y Casta\u00f1os, los de la Independencia; y R\u00edos Rosas, y el marqu\u00e9s del Duero, el de nuestra guerra civil; y con Prim, el de \u00c1frica y Am\u00e9rica, el que cay\u00f3 a las puertas del Congreso, las otras tres v\u00edctimas: C\u00e1novas, asesinado veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s en v\u00edsperas del ya m\u00edtico 98, y Canalejas, quince despu\u00e9s, en 1912, y nueve m\u00e1s tarde Dato, en 1921. Y all\u00ed tambi\u00e9n Sagasta, que se muri\u00f3 en la cama, y eso habiendo estado, de joven, condenado a muerte. El guardi\u00e1n de ese pante\u00f3n bizantino recita la retah\u00edla de caj\u00f3n, sin que falte lo de que los ingleses dar\u00edan no se sabe cu\u00e1nto por aquel obrero que figura al pie de la estatua yacente de Sagasta. El sepulcro de Prim es el que es de iglesia espa\u00f1ola, el que recuerda los de nuestras catedrales.<\/p>\n<p>Al salir del pante\u00f3n para ir al santuario, columbramos a lo lejos, en la desnuda campi\u00f1a, el Cerro de los \u00c1ngeles, el que pretende ser el ombligo topogr\u00e1fico de Espa\u00f1a, donde se alza el monumento al Sagrado Coraz\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El sol, un sol de justicia, le percud\u00eda. Y entramos al santuario queriendo recordar el que hace medio siglo hab\u00edamos visitado. S\u00f3lo queda la imagen de Nuestra Se\u00f1ora, la de Atocha, la del Espartal. Una imagen de Virgen espa\u00f1ola, castellana, morena, de color de tierra quemada. No sabemos que fuera nunca verdaderamente popular en Madrid, como lo es la Virgen de la Paloma, Virgen de verbena de barrio, de barrio de menestrales y artesanos. Virgen manola, madre del Manolo. La de Atocha, la del espartal, se hizo palaciana, como la de la Almudena, la de las praderas del Manzanares. Hoy la ci\u00f1e, no un barrio de menestrales, sino un arrabal de obreros, debido al ensanchamiento de la urbe metropolitana.<\/p>\n<p>A este santuario sol\u00eda ir la familia real los s\u00e1bados, a rezar una salve, all\u00e1, adonde se reservaba \u00faltimo descanso a las v\u00edctimas de la lealtad mon\u00e1rquica. All\u00e1 se iba la familia real, bien escoltada a unir sus rezos a los que, en lat\u00edn cantado, gem\u00edan y lloraban en este valle de l\u00e1grimas \u2014<em>gementes et f<\/em><em>l<\/em><em>en<\/em><em>t<\/em><em>es in hac lacrimarum valle<\/em>\u2014, y ped\u00edan a Nuestra Se\u00f1ora del Espartal que despu\u00e9s de este destierro nos muestre a Jes\u00fas. \u00bfEl del Cerro de los \u00c1ngeles o el otro? Despu\u00e9s, esa visita de salve era al Buen Suceso. Buen Suceso dice otra cosa que Atocha, y el lugar no es tan netamente manchego, tan escuetamente terreno.<\/p>\n<p>Y all\u00ed, en la bas\u00edlica de la lit\u00fargica salve cortesana, pasaron sobre uno las visiones de esa pesadilla de Dios, que es la historia de nuestro siglo XIX, desde la guerra de la Independencia, desde Fernando VII, que tiene en Atocha su recuerdo \u2014Palafox, Casta\u00f1os\u2014, y luego la Revoluci\u00f3n de septiembre \u2014Prim\u2014, y luego la primera carlistada, de que uno fue testigo \u2014ni\u00f1o vio, subido sobre un banco, entrar en Bilbao, a levantar el sitio, al marqu\u00e9s del Duero, que poco despu\u00e9s ca\u00eda muerto en el campo de batalla\u2014, y luego la Restauraci\u00f3n \u2014C\u00e1novas y Sagasta\u2014, y luego la Regencia, y despu\u00e9s el reinado del \u00faltimo rey de Espa\u00f1a, con Canalejas y con Dato. En aquel pante\u00f3n bizantino en que no hay restos de un artista, de un literato, de un hombre de ciencia, de un inventor, de un gran industrial; en aquel pante\u00f3n de caudillos militares, y sobre todo de v\u00edctimas, nos llegaban los ecos de la salve. No del <em>Te Deum<\/em>, ni del <em>Dies irae<\/em>, los de la <em>Salve<\/em>, Salve a la Reina y Madre de Misericordia. \u00bfC\u00f3mo a esos que gritan, sin saber lo que gritan, \u201c\u00a1Viva Cristo Rey!\u201d, no se les ocurre gritar \u201c\u00a1Viva la Virgen Reina!\u201d? Porque esto tendr\u00eda muy otro sentido. Y muy otro sentimiento.<\/p>\n<p>Nos volvimos al Madrid de la Virgen de la Paloma, de la paloma de paz, de la paloma inmaculada, sin mancha de sangre, pensando en los que esgrimen la cruz como martillo para machacar infieles; pensando en la vida, en la dulzura y en la esperanza; pensando en el culto que el pueblo, eterno ni\u00f1o, rinde a la Madre. Y ya abatido el d\u00eda mirando a la estrellada de sobre la soledad del campo, se percata uno de que toda aquella pesadilla de Dios se fue en un: \u00a1Am\u00e9n! As\u00ed pasa la pena del mundo. En un: \u00a1As\u00ed sea!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_258\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9420_326747388\"><\/a><strong>En San Juan de la Pe\u00f1a<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_259\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22695_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>4<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Estuvimos en Jaca, envuelta en reciente leyenda republicana, en encumbradas laderas pirenaicoaragonesas. La pe\u00f1a de Oruel, monumento \u2014esto es: amonestamiento\u2014 natural, prehumano; por ser prehist\u00f3rico, domina a la ciudad y como que la ampara. Una ruda catedral, a base rom\u00e1nica, monta\u00f1esa. Y a su sombra los porches donde estall\u00f3 la \u00faltima contienda, de que guarda impactos la casa-cuartel de la Guardia civil. Por Jaca fluye el Arag\u00f3n, el r\u00edo que dio nombre al reino, y el que ensartaba dos reinos, el de Arag\u00f3n con el de Navarra, pues en tierras de \u00e9sta rinde sus aguas al Ebro, al r\u00edo ib\u00e9rico que va de Cantabria a Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Nos fuimos, en privada romer\u00eda, al monasterio de San Juan de la Pe\u00f1a, al que alguien llam\u00f3, con dudosa propiedad, la Covadonga aragonesa. Cruzamos arboledas de le\u00f1o, de madera, no de frutos, donde el acebo hac\u00eda brillar sus erizadas hojas, como un arma. Y bajamos al viejo y venerable santuario. En un socav\u00f3n de las entra\u00f1as rocosas de la tierra, en una gran cueva abierta, una argamasa de pedruscos que se corona con cimera de pinos. Y all\u00ed, en aquella hendidura, remendado con sucesivos remiendos, el santuario medieval en que se recogieron monjes benedictinos, laya de jabal\u00edes m\u00edsticos, entre anacoretas y guerreros, que ver\u00edan pasar, en invierno hollando nieve, jabal\u00edes irracionales, de bosque, osos, lobos y otras alima\u00f1as salvajes. Bajo aquel enorme dosel rocoso sentir\u00edan que pasaban las tormentas. Los capiteles rom\u00e1nicos del destechado claustro \u2014le basta la pe\u00f1a por cobertor\u2014 les recordar\u00edan el mundo, un mundo no de m\u00e1rmol ni de bronce hel\u00e9nicos o latinos, sino de piedra, un mundo berroque\u00f1o, en que la humanidad se muestra pegada a la roca \u2014como entre los egipcios\u2014 y no ensenta de ella. En uno de aquellos capiteles, Eva hilando en rueca y su Ad\u00e1n guiando la yunta de bueyes \u2014o toros\u2014 de labor, condenados a vestirse y a comer con trabajo. Y all\u00ed los monjes escrib\u00edan en paz hechos de guerra, y al escribir historia la hac\u00edan. Que el hecho hist\u00f3rico es espiritual y consiste en lo que a los hombres se les hace creer que queda de lo que pas\u00f3, en la leyenda. La leyenda empieza con el documento fehaciente, que hace fe, que hace creencia, y se agranda con la cr\u00f3nica. Como aquella del an\u00f3nimo monje pinatense a la que Zurita llam\u00f3 la m\u00e1s antigua historia general del reino de Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>En aquel refugio, casi caverna, bajo la pesadumbre visual de la pe\u00f1a colgada, se le ven\u00eda a uno encima una argamasa de relatos hist\u00f3ricos, de leyendas. Ramiros de Arag\u00f3n y Sanchos de Navarra, cuando, en reconquista, brotaron mellizos los dos reinos pirenaicos. Y todo ello confusi\u00f3n. Bajo la pe\u00f1a, en la caverna, sepulturas de nobles y de reyes. Y un medall\u00f3n con la efigie -\u2014caracter\u00edstico perfil de carnero\u2014 del rey Carlos III, que hizo reparar el viejo santuario. Y entre las tumbas, a su pie, en el suelo, rota la losa, la de aquel Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, recio aragon\u00e9s de rancio linaje, aquel conde de Aranda que llena el reinado del Borb\u00f3n. En la rota losa se nos dice que hab\u00edan de haber sido trasladados sus restos al pante\u00f3n de hombres ilustres, a Madrid, pero que all\u00e1 volvieron. Y all\u00ed est\u00e1, en el suelo, no en el muro como su presunto antepasado. All\u00ed el conde de Aranda enciclopedista, gran maestre de la masoner\u00eda espa\u00f1ola, amigo de Voltaire, el que primero expuls\u00f3 a los jesuitas de Espa\u00f1a y consigui\u00f3, con Floridablanca, que el Romano Pont\u00edfice disolviera la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Y all\u00ed, desterrado en su nativa tierra, rindi\u00f3 su esp\u00edritu el \u00faltimo a\u00f1o del siglo XVIII. En el suelo de un claustro cavernoso, al abrigo de una pe\u00f1a, en las faldas del Pirineo que une a Espa\u00f1a con Francia, descans\u00f3 el que nos trajo el revolucionario despotismo liberal. Su temple no fue otro que el de los caudillos reconquistadores, ni acaso otro que el de los monjes que para historiar sus leyendas se cobijaron bajo la pe\u00f1a, en la caverna.<\/p>\n<p>Y all\u00ed, lejos de la enga\u00f1osa actualidad que pasa y no queda \u2014y su paso no nos deja verla\u2014 se sinti\u00f3 uno envuelto en un nubarr\u00f3n de visiones que pasaban como las sombras infernales y celestiales del Dante. San Juan de la Pe\u00f1a era la boca de un mundo de roca espiritual revestida de bosque de leyendas. Y empez\u00f3 uno a meditar en c\u00f3mo vuelve lo que se fue, y es la repetici\u00f3n el alma de la Historia que se produce, como los vastos mundos estelares, en espiral. Vanse las leyendas, dando paso a lo que creemos historia. \u00a1Pero est\u00e9 de Dios que se vaya la Historia, la que creemos tal, dando paso a las leyendas! No nos quede lo que pas\u00f3, lo que sucedi\u00f3, sino lo que los hombres, por haberlo vivido, so\u00f1aron que pasaba, que suced\u00eda, y trasmitieron, con sus sue\u00f1os creadores, a sus sucesores.<\/p>\n<p>Sin detenernos en el monasterio de arriba, el del siglo XVIII, m\u00e1s que a tomar un tente en pie, nos volvimos a Jaca. Y luego, pasado Hecho y aquel rudo monasterio de Siresa \u2014cuna, dicen, de Alfonso el Batallador\u2014, aquel templo sin capiteles ni adornos, especie de caverna hecha a mano de hombre, en el alto valle de Oza, entre hayas y abetos y pinos, al pie de los tajantes picachos de la frontera, que apenas huellan sino los sarrios \u2014y alguna vez los contrabandistas\u2014, o\u00edmos a uno de los protagonistas de la \u00faltima proeza leyendaria, la de la sublevaci\u00f3n de Ferm\u00edn Gal\u00e1n, narrar lo que so\u00f1\u00f3 que hizo mientras lo hac\u00eda y so\u00f1aba. Y todas las figuras leyendarias, todas las que so\u00f1amos para poder vivir historia, se perdieron en el bosque augusto que nos ce\u00f1\u00eda y que so\u00f1aba la Tierra perdida en el cielo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_260\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9422_326747388\"><\/a><strong>En el portal del sue\u00f1o<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_261\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22697_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Esto, lector, no va a ser un comentario, sino&#8230; \u00a1Aunque&#8230; bien!, sigamos. Todo menos perdernos en una actualidad anecd\u00f3tica. Y eso que est\u00e1n excluidos los nombres propios. \u00a1Chismograf\u00eda&#8230;, no! Para librarse de lo cual este comentador suele refugiarse en la lectura y reflexi\u00f3n de obras que traten del mundo de los \u00e1tomos o del mundo de las estrellas, como, pongamos por caso, la de A. S. Eddington sobre la naturaleza del mundo f\u00edsico, en que se acerca uno a los dos infinitos de que dec\u00eda Pascal. Y \u00bfno es para devanarse los sesos \u2014que es perder la cabeza\u2014 leer que 10<sup>27 <\/sup>\u201410 elevado a vig\u00e9sima s\u00e9tima potencia\u2014 \u00e1tomos forman el cuerpo humano, y 10<sup>28<\/sup> \u201410 multiplicado veintiocho veces por s\u00ed mismo\u2014 cuerpos humanos dan material para una estrella? Despu\u00e9s de estos ejercicios intelectuales \u2014espirituales\u2014 ve uno a otra luz este mundillo \u2014sobre todo el pol\u00edtico\u2014 en que, por deber c\u00edvico, tiene que moverse. Se lo ve \u201csub specie aeterni\u201d. Y perd\u00f3n por el consabido latinajo.<\/p>\n<p>Cuando rendidos los p\u00e1rpados al peso del d\u00eda empieza uno a pregustar la libertad del sue\u00f1o que se le va allegando, a esa hora sagrada de la imaginaci\u00f3n sin freno ni espuela, es cuando solemos descubrit la hondura ideal del cercano pasado y del remoto. Es el momento de las adivinaciones y de las revelaciones. Es la hora del cinemat\u00f3grafo \u00edntimo, del teatro de las s\u00e1banas blancas, la hora de la magia, la hora de la vida es sue\u00f1o. \u00a1Y qu\u00e9 de descubrimientos se hace entonces! Es que la pasi\u00f3n se acalla, y con las informaciones \u2014deformaciones\u2014 de los diarios se hace trasformaciones para el porvenir. Constr\u00fayese un mundo con l\u00edneas y colores, otro con sonidos y acentos o entonaciones. Pero no, porque esa mundo del portal del sue\u00f1o no tiene ni l\u00edneas ni colores, ni tiene sonidos ni entonaciones, sino que es invisible y silencioso. \u00bfDe veras? Se trasforma en mundo de sombras y de ecos, de sombras vagas y de ecos soterra\u00f1os. Es la m\u00e1gica hora dagrada de la puesta de la conciencia en que se oye aquel susurro de Dios de que nos habla la Biblia. El contorno cortante que separa a unas cosas de las otras se disuelve en un nimbo ondulante que las a\u00fana.<\/p>\n<p>Es la hora del llamado examen de conciencia, en que el comentador de oficio se entrega a la revista \u00edntima de lo que ha presenciado durante el d\u00eda y lo consulta con la almohada. Se ve uno a s\u00ed mismo como si fuese otro. \u00bfSe llega as\u00ed a un juicio objetivo? \u00a1Qui\u00e1, ni por pienso! Porque eso de juicio objetivo es uno de los desatinos mayores que han logrado inventar las pobres gentes. Un juicio, y un juicio de valores como es el que se refiere a cosas de historia, actual o pasada, es siempre subjetivo. Lo hace el sujeto como tal sujeto. \u00bfObjetividad de juicio? \u00bfImparcialidad de juicio? Vaciedad, y no otra cosa. Pero en la hora m\u00e1gica del portal del sue\u00f1o las figuras se barajan en uno, y no es uno quien las baraja. Es un poema inspirado \u2014mejor: respirado\u2014, y no es uno quien lo hace, quien lo crea, sino que es \u00e9l, el ensue\u00f1o, el poema, quien se hace en uno. Y as\u00ed alcanza una subjetividad impersonal.<\/p>\n<p>\u00a1A qu\u00e9 otra luz se ve entonces a todos aquellos pobres hombres con quienes uno\u2014pobre de \u00e9l\u2014 convivi\u00f3 durante el d\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 concordialidad para con ellos le brota a uno entonces! Especialmente con referencia al mundillo pol\u00edtico y a sus luchas y competencias de partido. El que esto os dice le dec\u00eda una tarde a uno de nuestros m\u00e1s famosos caudillos pol\u00edticos que las pasiones que dividen a los partidarios de una y de otra pol\u00edtica no son sino tortas y pan pintado junto a las que dividen a los literatos, junto a las rivalidades y celos y envidias que separan a los escritores y a los artistas. El ansia de poder no envenena como el ansia de gloria. Y a las veces hemos podido columbrar que bajo una enconada rivalidad pol\u00edtica lo que hay es una rivalidad literaria. Cierto es que tenemos conciencia de que se deja m\u00e1s hondo y duradero cu\u00f1o en el alma del propio pueblo con una obra de arte que con una obra de gobierno. Cuando \u00e9sta no es, cuele a las veces serlo, a la vez obra de arte tambi\u00e9n. Que hay pol\u00edtica creativa, o sea po\u00e9tica. Que es la verdadera pol\u00edtica, porque lo otro es administraci\u00f3n. Y as\u00ed ha podido hablarse de escultores de pueblos, de forjadores de naciones.<\/p>\n<p>El arte popular, hondamente popular, entre nosotros es el teatro, \u00bfy hay quien crea que en el pasado siglo XIX hubo una medida cualquiera de gobierno que contribuy\u00f3 a formar o reformar o trasformar el alma de nuestro pueblo m\u00e1s que algunas de las obras de teatro que formaron \u00e9poca? De aqu\u00ed que la historia literaria es m\u00e1s interna \u2014ateni\u00e9ndonos a la consabida divisi\u00f3n de historia interna y externa\u2014 que la historia pol\u00edtica. La historia literaria es la historia \u00edntima, es la historia de c\u00f3mo los hombres se so\u00f1aron a s\u00ed mismos. Y, sobre todo, en el teatro.<\/p>\n<p>Ved c\u00f3mo, cuando, rendidos los p\u00e1rpados al peso del d\u00eda que pasa, con su pasajera actualidad empieza uno a pregustar la libertad del sue\u00f1o que se le va allegando, a la m\u00e1gica hora sagrada de la imaginaci\u00f3n sin freno ni espuela de la puesta de la conciencia, la de las adivinaciones y revelaciones, se le alza a uno dentro el teatro, el de la vida es sue\u00f1o, y ve uno a su verdadera luz a sus colaboradores en el mundillo pol\u00edtico, y los ve y los siente con la m\u00e1s honda confraternidad, co-humanidad, y se doblega uno al todopoder\u00edo del gran Maese Pedro de la Historia, que es el gran Empresario del Universo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_262\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9424_326747388\"><\/a><strong>El p\u00fablico no opina<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_263\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22699_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>11<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>La obra de James Bryce sobre la Rep\u00fablica Norteamericana <em>(<\/em><em>The american Co<\/em><em>mm<\/em><em>onwealth)<\/em>, traducida al castellano por don Adolfo Posada, ha llegado a hacerse cl\u00e1sica en el campo de las ciencias morales y pol\u00edticas. Y lo merece por su amplia y correct\u00edsima informaci\u00f3n y por el robusto buen sentido ingl\u00e9s de su autor. Que fue embajador de Inglaterra en los Estados Unidos, donde Bryce pasa por la suprema autoridad en su asunto. Y esta obra hemos estado leyendo en parte para distraernos de la actualidad espa\u00f1ola y en parte para que \u00e9sta, por comparaci\u00f3n, se nos aclare m\u00e1s.<\/p>\n<p>Una cosa que a todos los que nos preocupamos algo de la vida pol\u00edtica de los pueblos civilizados nos ha llamado \u2014o detenido\u2014 la atenci\u00f3n, es la diferencia que existe entre lo que en los Estados Unidos se llama dem\u00f3crata y lo que se llama republicano. Porque los nombres \u00e9stos son intraductibles de un lenguaje a otro. Jefferson, el verdadero fundador del gran partido dem\u00f3crata, era lo que aqu\u00ed se habr\u00eda llamado un cantonalista, con fuerte propensi\u00f3n al autonomismo anarquista \u2014su declaraci\u00f3n de que \u201cuna insurrecci\u00f3n cada pocos a\u00f1os debe considerarse y hasta desearse para mantener el gobierno en orden\u201d nos recuerda lo de nuestro Romero Alpuente, de que \u201cla guerra civil es un don del cielo\u201d\u2014, y Hamilton, por otra parte, el autor de El federalista, el verdadero fundador del partido republicano federal, despu\u00e9s llamado republicano a secas, es todo lo contrario de lo que aqu\u00ed se llamaba federal, es decir, un genuino federal, un unitario. Su f\u00f3rmula, la de que \u201cla Uni\u00f3n no es un mero pacto entre rep\u00fablicas, disoluble a placer, sino un instrumento alterable al modo que sus propios t\u00e9rminos prescriben\u201d, \u201cuna indestructible Uni\u00f3n de indestructibles Estados\u201d. En este esp\u00edritu hemos visto recientemente a nuestros federales oponerse, como verdaderos federales, a ciertas demandas del autonomismo regional estatutario. Pero, viniendo al caso, en qu\u00e9 se diferencian hoy dem\u00f3cratas de un lado y republicanos de otro. Pues&#8230; en el lado.<\/p>\n<p>Dice Bryce que \u201cNi uno ni otro partido tiene nada definido que decir a estos respectos, ni uno ni otro tienen principios bien recortados, ni doctrinas distintivas. Ambos tienen, ciertamente, gritos de guerra, organizaciones, intereses alistados en su ayuda. Pero estos intereses son, en general, los intereses de lograr o mantener patronazgo del Gobierno\u201d. Es decir, que los partidos han venido a ser, por la inflexible l\u00f3gica de la historia, partidas, o sea clientelas. La disciplina, como sucede de ordinario, ha ahogado a la doctrina lo mismo que en la Iglesia Cat\u00f3lica el derecho can\u00f3nico ha ahogado al Evangelio. Esos partidos, que son a modo de iglesias \u2014ortodoxas o heterodoxas\u2014, de sectas si se quiere, tienen tradiciones, tendencias, tonos, estilos, pero que no caben en un programa te\u00f3rica y t\u00e9cnicamente elaborado. Su programa es m\u00e1s bien un metagrama; no un pr\u00f3logo, sino un ep\u00edlogo. Y es que los ha hecho la historia y no la especulaci\u00f3n hist\u00f3rica. Y lo que en rigor hace a un partido as\u00ed, a un partido hist\u00f3rico, vivo, es un hombre. De donde se deduce que una denominaci\u00f3n personal \u2014perezismo, lopezismo, sanchezismo, fulanismo o zutanismo, en fin\u2014 es, hist\u00f3ricamente, mucho m\u00e1s exacta que una denominaci\u00f3n sacada de nombre com\u00fan y no de nombre propio. Castelarismo quiso decir algo, posibilismo casi nada. Y como sobre esto hemos disertado con alguna holgura en aquel de nuestros <em>Ensayos<\/em> que dedicamos a esto, a lo que llamamos <em>El fulanismo<\/em>, no tenemos sino que remitir al lector a ello.<\/p>\n<p>\u00bfDenominaciones de nombres comunes y abstractos? \u00bfDem\u00f3crata, federal, radical, radical-socialista, socialista, y as\u00ed por el estilo? Ello acaba \u2014y aun empieza\u2014 por no querer decir nada. \u201cUn eminente periodista \u2014dice Bryce\u2014 me hizo notar en 1908 que los dos grandes partidos eran como dos botellas, cada una con la etiqueta que se\u00f1alaba la clase de licor que conten\u00eda, pero ambas vac\u00edas.\u201d Y as\u00ed es. Y lo tuvo que ver un buen periodista, pues el oficio de \u00e9ste es, seg\u00fan el mismo Bryce, \u201cdescubrir lo que la gente est\u00e1 pensando\u201d. S\u00f3lo que ocurre que la gente acude al periodista a que le ense\u00f1e qu\u00e9 es lo que ha de pensar. Porque el p\u00fablico \u2014que no es el pueblo\u2014 es como aquella se\u00f1ora de que hablaba Courteline y que le dec\u00eda a \u00e9ste: \u201cYo, de ordinario, no pienso; pero cuando pienso no pienso en nada\u201d.<\/p>\n<p>Un hombre, que es el factor esencial hist\u00f3rico, hace un partido y recoge su tradici\u00f3n. \u201cSi no hubiera un <em>leader<\/em> conspicuo \u2014un caudillo dir\u00edamos\u2014 la adhesi\u00f3n al partido \u2014escribe Bryce\u2014 degenerar\u00eda o en mero odio a los antagonistas o en una lucha por puestos y salarios\u201d. (Hoy se les llama enchufes.) Hace a\u00f1os que a un paisano de Bryce, a un ingl\u00e9s que nos preguntaba en qu\u00e9 partidos se divide la\u2026 llam\u00e9mosla opini\u00f3n de nuestros peque\u00f1os pueblos, le contestamos que en dos: los anti-equisistas que siguen a Zeda, y los anti-zedistas que siguen a Equis. Y todos son antis. Y si esto no es doctrina, es vida, y si no es l\u00f3gica, es historia. La l\u00f3gica engendra una doctrina, una teolog\u00eda, pero la historia engendra una disciplina, una iglesia.<\/p>\n<p>Y ahora que el lector haga las aplicaciones pertinentes al caso presente. Nosotros nos limitaremos a a\u00f1adir que no creemos en eso que se llama opini\u00f3n p\u00fablica. El p\u00fablico no opina. Y se continuar\u00e1.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_264\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9426_326747388\"><\/a><strong>Juventud, milagro y misterio<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_265\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22701_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>16<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00a1Figuraciones que se hace uno al ir a encerrarse en s\u00ed para poder recoger en r\u00e1fagas del presente que pasa vislumbres del porvenir que pasar\u00e1! Y no del m\u00e1s cercano, no del porvenir presupuesto \u2014\u00a1con qu\u00e9 endeble presuposici\u00f3n!\u2014, sino del m\u00e1s remoto pasado ma\u00f1ana. Tal vez de ese ma\u00f1ana espa\u00f1ol que nunca llega. Pongamos de aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os. \u00bfQue por qu\u00e9 treinta y cuatro a\u00f1os? Era los que ten\u00eda el que os dice cuando aquel ya m\u00edtico 98, al que le encasillan. Y han pasado otros treinta y cuatro desde el 98 ac\u00e1. Y uno, mir\u00e1ndose en los otros \u2014es el sino\u2014, suele preguntarse al verlos: \u201cEstos hombres de esa edad que est\u00e1n contribuyendo a revolver a Espa\u00f1a, a lo que se llama su revoluci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00e1n de ella de aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os, en 1966, si es que llegan?\u201d \u00a1Pero luego&#8230; no! Eso no nos interesa; lo que nos interesa es qu\u00e9 pensar\u00e1n, c\u00f3mo sentir\u00e1n, qu\u00e9 har\u00e1n cuando lleguen a esa de treinta y cuatro los ahora mocitos. O acaso mejor mozalbetes, que se ha hecho palabra casi t\u00e9cnica. Porque \u00bfqu\u00e9 piensan? \u00bfC\u00f3mo sienten? \u00bfQu\u00e9 hacen ahora? \u00bfQui\u00e9n lo sabe? Ni ellos&#8230;<\/p>\n<p>Ni ellos. Tanto los petroleros, los que incendian iglesias o conventos, y no por odio a la religi\u00f3n, sino como se ha incendiado la plaza de toros de Almagro, por.salvaje deporte, por holgorio, como los que se lanzan a matricularse en carreras de funcionarios del Estado no saben si no que quieren lo que se dice vivir su vida. \u00a1Y luego todas esas juventudes!&#8230; Juventud cat\u00f3lica, juventud nacionalista, juventud tradicionalista, juventud radical, juventud socialista, juventud cominista\u2026 Lo que no hemos o\u00eddo es juventud anarquista. Aunque en rigor todas lo son \u2014m\u00e1s bien que anarquistas an\u00e1rquicas\u2014, hasta las m\u00e1s disciplinadas. Con disciplina procesional. Porque el principal cometido de las juventudes esas suele ser procesionar, ya ordenada, ya tumultuariamente, agruparse para desfilar, y mejor dando voces. Y tienen, \u00a1claro!, su liturgia, como la ten\u00eda aquella de los exploradores que no exploraban nada \u2014de los <em>boy scouts<\/em> o \u201cbueyes cautos\u201d\u2014, pero formaban para desfile, con su bandera y todo. Total: \u00a1deporte! Juegan a hacerse los j\u00f3venes. Y a superar a los mayores. \u00bfPero y en el fondo?<\/p>\n<p>En el fondo las m\u00e1s de las revoluciones, y sobre todo las m\u00e1s teatrales, las m\u00e1s callejeras, las m\u00e1s ruidosas, se han resuelto en un mejido de capas sociales, en que unos linajes se hayan hundido para que otros se encumbraran, en que tal vez el nieto del magnate haya tenido que ir a pedir limosna al nieto de su \u00ednfimo criado. O si se quiere en el corrimiento de las escalas y en lo que se llamaba el salto del tap\u00f3n. Y en ello una lucha \u2014lucha malthusiana\u2014 de generaciones.<\/p>\n<p>Observamos con el mayor inter\u00e9s, con ansioso inter\u00e9s, todas las se\u00f1ales que podemos captar del estado de \u00e1nimo \u2014no decimos que de conciencia\u2014 del mocer\u00edo espa\u00f1ol de hoy, y lo que nos descubren es prisa, no por llegar, sino por colocarse. No quieren dejarse vivir, sino cobrar seguridad para el ma\u00f1ana. \u00bfIdeal impersonal, colectivo, trascendente? \u00bfIdeal que trascienda de la vida individual? Ser\u00e1 cortedad de vista, pero no lo distinguimos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el ideal es cosa de ideas, de conceptos, de doctrinas, y a esta juventud parecen moverle otros elementos. Es una juventud de football, de tenis, de auto, de avi\u00f3n acaso, y&#8230; de cinema. Cinema quiere decir movimiento. Es la edad del ch\u00f3fer, que dijo nuestro buen amigo Keyserling. El que se regodea con todas las maravillas \u2014milagros\u2014 materiales de la electricidad no se siente lo m\u00e1s m\u00ednimo inquietado por el misterio ideal de esa electricidad, de lo que \u00e9sta sea y signifique para el alma. Como en los viejos creyentes del cristianismo oficial dogm\u00e1tico, en estos j\u00f3venes creyentes del materialismo hist\u00f3rico, del progresismo, el milagro no les deja ver el misterio. \u00a1Y as\u00ed suelen llegar a pensar aquello de \u201ch\u00e1gase el milagro y h\u00e1galo el Diablo\u201d!<\/p>\n<p>Presumimos que habr\u00e1n de desencantarse de esta llamada revoluci\u00f3n si es que est\u00e1n encantados de ella. Cae la realeza, cae su corte, cae el Ej\u00e9rcito, cae el clero, cae la aristocracia, \u00a1bien! \u00bfY qu\u00e9 sube? \u00bfLes hacen huecos esas ca\u00eddas? \u00bfEmpiezan as\u00ed a vivir su vida m\u00e1s pronto y a vivirla m\u00e1s suya? \u00bfSu vida? \u00bfY cu\u00e1l es su vida? Y agr\u00e9guese que en esta marcha forzada al destino\u2014\u00a1al destino!, \u00a1a la colocaci\u00f3n!\u2014 van al lado de ellos, de los mozos, sus hermanas, las mozas, las que antes les esperaban para darles su mano, para colocarse ellas as\u00ed. Y ahora para hacerles competencia en el conseguimiento del destino.<\/p>\n<p>S\u00ed, se est\u00e1 revolucionando, o, mejor, se est\u00e1 revolviendo nuestra Espa\u00f1a \u2014que no es ya la de toros, procesiones, tresillo y chocolate\u2014, pero se est\u00e1 revolviendo cinematogr\u00e1fica y automovil\u00edsticamente. Y los que se eduquen a recorrer pistas a ochenta o cien kil\u00f3metros por hora y a ver desfilar cintas de pel\u00edcula, no se sentir\u00e1n hermanos de los que se van al campo a pie, a paso de buey que ara, a ver crecer el trigo. Se pondera la agudeza del entendimiento de uno diciendo de \u00e9l que es de los que ven crecer la yerba. El ojo que se hace a la pel\u00edcula de cine, dif\u00edcilmente podr\u00e1 ver crecer la yerba. Y esto se traslada a la visi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Cuando o\u00edmos decir: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas cosas est\u00e1n pasando en esta nuestra edad!\u201d, solemos pensar en las que est\u00e9n quedando. Que es lo que nos importa. Y cuando una vez le o\u00edmos decir a un entusiasta de la revoluci\u00f3n que la Rep\u00fablica, nuestra Rep\u00fablica, es un milagro, al punto pensamos en su misterio, en su esencia. Porque la relaci\u00f3n entre el milagro y el misterio nos obsesiona. El milagro es cosa de magia y nada m\u00e1s; el misterio es cosa de religi\u00f3n y nada menos. \u00bfLos milagros de la ciencia? \u00a1Bah! \u00a1Magia para fetichistas del progreso! Lo que nos hace m\u00e1s que hombres es la sumersi\u00f3n en los misterios de la ciencia. Y en el fondo se encuentra&#8230; \u00a1la cruz de la verdad! Que la verdad es cruz.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed a treinta y cuatro a\u00f1os m\u00e1s&#8230; Cuando estas juventudes deportivas ya no lo sean&#8230; \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1n entonces de esta milagrosa revoluci\u00f3n de ahora? Y en tanto, \u00bfqu\u00e9 es de la revoluci\u00f3n misteriosa, de la \u00edntima? \u00bfSentiremos de otro modo Espa\u00f1a? Comprenderemos lo que es la eternidad hist\u00f3rica, la historia eterna? Y en todo caso est\u00e9 de Dios que el milagro no nos mate al misterio, que la magia no nos mate a la religi\u00f3n, que la Rep\u00fablica \u2014u otro r\u00e9gimen cualquiera pasajero como lo son todos\u2014 no nos mate a Espa\u00f1a. Que la juventud temporal no nos mate la juventud eterna. Y en tanto, \u00a1andando! \u00bfA d\u00f3nde? \u201cNadie va tan lejos \u2014dec\u00eda Oliverio Cromwell\u2014como el que no sabe a d\u00f3nde va.\u201d<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_266\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9428_326747388\"><\/a><strong>En la Plaza Mayor de Salamanca<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_267\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22703_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>18<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Feria provinciana, en la ciudad despu\u00e9s de una buena cosecha en el campo que la circunda. En el ferial, pasado el puente romano sobre el Tormes \u2014ahora en estiaje\u2014, el ganado. Los campesinos invaden la ciudad; van a los toros, a las corridas de feria, a volver a ver los monumentos y la \u201chistoria natural\u201d del Instituto. Despu\u00e9s de la corrida el gent\u00edo se congrega en la plaza Mayor. En sus soportales, donde la muchedumbre adopta \u2014nos sol\u00eda decir Guerra Junqueiro\u2014 movimientos r\u00edtmicos, mosconeo y vaho de masa humana endomingada.<\/p>\n<p>\u00a1Esta plaza Mayor de Salamanca! Espacio \u2014no fabrica\u2014 monumental anclado en el tiempo hist\u00f3rico, solar de memorias ciudadanas. El viento de la historia moderna \u2014apenas dos siglos\u2014acama en \u00e9l recuerdos p\u00fablicos, leyendas ya. Antes en este suelo, en tiempo de los Reyes Cat\u00f3licos y de los Austrias, gran plaza de ferial, de mercado, y en su centro la vieja iglesia rom\u00e1nica de San Mart\u00edn de Tours, la de los francos o franceses. Esta gran plaza de hoy, este vasto espacio monumental, se debi\u00f3 al primer Borb\u00f3n de Espa\u00f1a, Felipe V, por quien se puso Salamanca, la del comunero Maldonado, a quien hizo decapitar el primer Austria. En un \u00e1ngulo de la Plaza y en el arranque de un arco, en letras rojas, sangu\u00edneas, esta fecha agorera: 1788, v\u00edspera de la Gran Revoluci\u00f3n que decapit\u00f3 a Luis XVI. Ci\u00f1en y coronan el cuadro churrigueresco de la Plazas las p\u00e9treas flores de lis borb\u00f3nicas recort\u00e1ndose, como si hitos, sobre el limpio cielo castellano. Y aqu\u00ed vivi\u00f3 la ciudad nuestro gran siglo civil, el m\u00e1s henchido de popularidad espa\u00f1ola, el glorioso y maravilloso siglo XIX, el de la conciencia nacional, merced sobre todo a la guerra de la Independencia \u2014en esta plaza resonaron ecos de Arapiles\u2014 y a las guerras civiles, ese siglo en que naci\u00f3 en Espa\u00f1a el nombre y la cosa de \u201cliberal\u201d. Todas estas plazas as\u00ed sol\u00edan llamarse de la Constituci\u00f3n. Aqu\u00ed, en este monumental espacio, se pasearon Mel\u00e9ndez Vald\u00e9s y Quintana, y Mu\u00f1oz Terreros. Aqu\u00ed tambi\u00e9n fue muerto, de cornada, el diestro Pedro Romero. Aqu\u00ed le envolvi\u00f3 a uno en aclamaciones de bienvenida el mocer\u00edo estudiantil y obrero cuando volv\u00eda del destierro dictatorial, y aqu\u00ed, a son de campana del concejo, proclam\u00f3 la segunda rep\u00fablica espa\u00f1ola. Este es el coraz\u00f3n, henchido de sol y de aire, de la ciudad, el templo civil sin otra b\u00f3veda que la del cielo. Y el relicario, \u00bfde qu\u00e9 creencias?<\/p>\n<p>Ahora toda esta muchedumbre provinciana, no ya resignada a vivir, sino contenta de la vida. Cada vez que se sumerge uno en gent\u00edo, y sobre todo en gent\u00edo de fiesta \u2014toda fiesta es oraci\u00f3n\u2014, piensa si no perdemos todos nuestras sendas almas individuales, si no cobramos una como inmortalidad com\u00fan \u2014comunidad inmortal\u2014 en la historia que pasa, gracias a esta sumersi\u00f3n. Un comunismo espiritual. Nadie piensa en ma\u00f1ana, que ma\u00f1ana es hoy, y hoy es ayer. Revivimos. \u00bfContento de vivir? De estar viviendo; de estar. Estar viviendo no es simplemente vivir. \u00a1Estar! Este maravilloso y entra\u00f1able verbo estar, intraductible, y casi privativo del romance castellano. \u201cPadre nuestro que est\u00e1s&#8230;\u201d, rezamos. No que es, sino que est\u00e1. Su esencia existencial es estado; estado eterno. Se est\u00e1 y en \u00c9l nos estamos. Sin m\u00e1s que estar; casi sin ser.<\/p>\n<p>Y a esta muchedumbre que se est\u00e1, a gusto acorralada, en la gran plaza, que est\u00e1 a lo que se est\u00e1, \u00bfqu\u00e9 es lo que as\u00ed la rejunta y a\u00fana?, \u00bfqu\u00e9 nos une a todos estos racionales mortales?, \u00bfqu\u00e9 sentimos en com\u00fan?, \u00bfcu\u00e1l nuestro sentido \u2014no opini\u00f3n\u2014 p\u00fablico?, \u00bfcu\u00e1l el alma de la ciudad y cu\u00e1l la de la patria? \u00bfEs que hay algo que nos religa \u2014religi\u00f3n\u2014 a todas estas almas, y por debajo de ellas, y que sube de las entra\u00f1as soterra\u00f1as del solar? \u00bfCreemos algo en com\u00fan?, \u00bfso\u00f1amos en com\u00fan algo? Todos estos labriegos que se mejen con los menestrales y los burgueses en la plaza ciudadana, y que van a sacudir el se\u00f1or\u00edo territorial, \u00bfse elevar\u00e1n a una visi\u00f3n popular y civil m\u00e1s alta y m\u00e1s honda \u2014desde m\u00e1s alto se ve m\u00e1s hondo\u2014 de la comunidad? \u00bfOir\u00e1n el vuelo de la alondra sobre los rastrojos, de la paloma sobre los encinares, del \u00e1guila sobre las pe\u00f1as? \u00bfLes hablar\u00e1 el Cristo de Cabrera de la inmortalidad de esta tierra? Todo ello un sue\u00f1o del cielo. \u00bfY despu\u00e9s de despu\u00e9s, al acabarse los siglos de los siglos? Despu\u00e9s de despu\u00e9s es antes de antes; es esto: nosotros sumergidos y fundidos en esta comunidad que se est\u00e1 viviendo en la hora, respir\u00e1ndonos las respiraciones, mir\u00e1ndonos a las miradas.<\/p>\n<p>Sobre este lago de conciencias \u2014la de uno una onda de \u00e9l\u2014 flotaban recuerdos p\u00fablicos, leyendas. Y cre\u00eda uno o\u00edr sobre todo ello el leyendario, el m\u00edtico: \u201cdec\u00edamos ayer&#8230;\u201d de Fray Luis de Le\u00f3n, el que crey\u00f3 poder huir del mundanal ruido y la sombra de cuya alma se acuesta en el Tormes, all\u00ed, en las riberas de la Flecha, r\u00edo arriba del puente romano. Dec\u00edan ayer nuestros abuelos lo que dir\u00e1n ma\u00f1ana nuestros nietos, el eterno cuento de nunca acabar. Y es que nietos y abuelos son uno, que ni vive el recuerdo sino en la esperanza ni vive la esperanza sino en el recuerdo, pues esperanzas de recuerdos \u2014ayer\u2014que se hacen recuerdos de esperanzas \u2014ma\u00f1ana\u2014 son la vida eterna en el tiempo irrevertible.<\/p>\n<p>En estos casos, cuando el alma se le hunde en pueblo, suele uno \u2014espa\u00f1ol de ra\u00edz a copa\u2014preguntarse: \u00bfqu\u00e9 cree este pueblo?, \u00bfqu\u00e9 creemos en \u00e9l y con \u00e9l?, \u00bfqu\u00e9 esperamos? Y al punto se nos llega el Tentador y nos invita a la tercera manera de silencio que dijo aquel recio aragon\u00e9s que fue Miguel de Molinos, al silencio de pensamientos, en que se consigue interior recogimiento. Y con palabras del mismo Molinos nos dice que \u201cel camino para llegar a aquel alto estado del \u00e1nimo reformado, por donde inmediatamente se llega al sumo bien, a nuestro primer origen, es la nada\u201d. Mas cuando as\u00ed nos embiste la tentaci\u00f3n ib\u00e9rica nos la sacudimos diciendo: \u201c\u00a1Se\u00f1or, sigue so\u00f1\u00e1ndonos!\u201d Que despu\u00e9s de todo, la eternidad hist\u00f3rica es un \u201csancti-am\u00e9n\u201d.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_268\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9430_326747388\"><\/a><strong>Dos lugares, dos ciudades<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_269\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22705_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>En nuestras andanzas por tierras de Espa\u00f1a para ir atesorando visiones espa\u00f1olas, otra vez hemos cruzado la soledad fecunda de la Mancha, reposadero y a la par acicate para el \u00e1nimo. Llano que nos convida a lanzarnos al horizonte que se nos pierde de vista seg\u00fan se gana, que no se pierde, en el cielo; que nos llama al m\u00e1s all\u00e1. Y es que el horizonte terrestre se funde con el celeste y se a\u00fanan. Porque horizonte, la palabra griega, vale por definiente, limitante o lindante, es la l\u00ednea lindera y lo es de cielo y tierra. Un lindero tanto une como separa dos t\u00e9rminos. Y en la Mancha el lindero es com\u00fan. La tierra sembrada en grand\u00edsima parte, de vi\u00f1as que recogen luz \u2014m\u00e1s que calor\u2014 solar para hacer, dulzor que se cuece, el jugo que ser\u00e1 consuelo en el sue\u00f1o de la vida. Uvas, y luego vino, morados, de este color a la moda neo-republicana, color al margen del arco iris, mestizo e impuro, que ni se distingue bien y que pronto se desvae y se vuelve lila y al cabo se desti\u00f1e del todo. Y que es muy discutible que sea el color castellano comunero.<\/p>\n<p>De esta tierra, de esta Mancha, de un lugar\u00f3n manchego, al romper del alba, cuando el sol iba a salir de la tierra, su reino de la noche, para subir al cielo, su reino del d\u00eda, y cuando iba a brotar del lindero com\u00fan, sali\u00f3 Don Quijote. Y al romper del alba, tambi\u00e9n mientras los ni\u00f1os de coro cantaban misa del alba, sali\u00f3 de tierra \u2014\u00a1c\u00f3mo nos lo cuenta el P. Sig\u00fcenza. el jer\u00f3nimo!\u2014 Felipe II en el Escorial. Otro solitario. Que solitario fue Nuestro Se\u00f1or Don Quijote. Y solitario en el otro sentido, el de soltero. T\u00edo y no padre; t\u00edo de su pobre sobrina, hu\u00e9rfana de padres. S\u00f3lo y solitario vio en sus ma\u00f1anas de caza c\u00f3mo los molinos de viento mol\u00edan\u2026 aire. Y se perdieron sus ensue\u00f1os en el doble horizonte. Y ahora cruzaba uno esta Mancha, la misma, so\u00f1ando allendidades espa\u00f1olas. Y so\u00f1ando tambi\u00e9n antig\u00fcedades prehist\u00f3ricas, cuando esto acaso fue bosque. Despu\u00e9s p\u00e1ramo, estepa. De vastos llanos as\u00ed, de estepas asi\u00e1ticas, salieron los conquistadores ante cuyos corceles se ensanchaba la tierra.<\/p>\n<p>Otras veces, al cruzar estas tierras, hab\u00edamos pasado a la vista de Chinchilla, y la curiosidad se nos iba hacia aquella fortaleza \u2014el penal\u2014, que es todo lo que desde el tren se ve. Una sola vez la flanqueamos de cerca. Pero ahora entramos en ella, en la noble ciudad de Chinchilla de Monte Arag\u00f3n, cabeza fue de extremadura \u2014esto es: de avanzada de frontera\u2014, y cabeza del marquesado de Villena, cuyo escudo her\u00e1ldico sella cada uno de los viejos cubos de la muralla sobre que se fabric\u00f3, arruinando el castillo, el presidio. Porque Chinchilla se derrumba sin rumbo y m\u00e1s bien se vac\u00eda, se despuebla de almas. En sus caserones solariegos, blasonados, tras de las rejas vagan las sombras espirituales de los antiguos hidalgos de alcurnia, madrugadores y amigos de la caza, como Don Quijote, algunos, y los r\u00f3tulos de algunas calles les recuerdan. Una de \u00e9stas lleva el nombre de Emilio Castelar, porque en una de sus casas se alberg\u00f3, en visita a un amigo, el tribuno. Hay tradici\u00f3n de que tambi\u00e9n se alberg\u00f3 en Chinchilla San Vicente Ferrer, el ap\u00f3stol levantino. Hay calles que trepan al morro del castillo, hasta en escalones, y podr\u00edan llamarse como una de ellas: calle de Tentetieso. Al pie de castillo, del penal, cuevas socavadas en el suelo y enjalbegadas a la moruna de modo que el encalado alegre la resignada miseria tiroglod\u00edtica. En la plaza \u2014all\u00ed la casa del concejo con la efigie, en piedra, de Carlos III\u2014 peso de largos olvidos. Nos acercamos a una pobre tenducha de los soportales, donde se vend\u00eda impresos y entre estos unos cuadernos o tomitos de una biblioteca llamada \u201cgalante\u201d. Se nos subi\u00f3 al cuello el m\u00e1s agrio gusto quevedesco, lo m\u00e1s triste de nuestra picaresca. No es el tr\u00e1gico abrazo del amor y la muerte, sino el m\u00e1s tr\u00e1gico a\u00fan de la rijosidad y la penuria. Publicaciones as\u00ed se cuelan, o a hurtadillas o a las claras, por nuestras ciudades, villas y villorrios y nosn de otro derrumbe. El pobre hidalg\u00fcelo venido a menos no se embriaga ya con libros de caballer\u00edas. Y aqu\u00ed, en esta Chinchilla que se deshace, que se despuebla de almas, del barro de que se hicieron sus murallas, sus casas de tapial, del barro de que se hicieron tambi\u00e9n sus hombres, de esa arcilla, han hecho pucheros, ollas, obra de r\u00fastica alfarer\u00eda, y tejas y ladrillos.<\/p>\n<p>Desde Chinchilla de Monte Arag\u00f3n a la nueva ciudad de Albacete, de la que sus hijos, m\u00e1s bien sus padres, dicen, no sin cierto orgullo, que no tiene historia, queriendo decir que no tiene arqueolog\u00eda. Los albacete\u00f1os hablan de Albacete como de algo que han visto hacerse, que ven c\u00f3mo se sigue haciendo. Edificios nuevos de una modesta monumentalidad barroca y bancaria. En el de un Banco, g\u00e1rgolas de erudici\u00f3n arquitect\u00f3nica, sacadas de alg\u00fan grabado, y que parecen re\u00edrse de la clientela. Corona al Colegio notarial una fornida jamona de piedra que representa a la Fe, pero no la de la virtud teologal, sino la de la notarial. Anejo a la ciudad, el Parque, pinar espacioso y bien plantado que alegra cielo, tierra, pecho y vista. En Albacete no hay el polvo de derrumbe de Chinchilla, a pesar de lo cual abundan los limpiabotas, menester tan t\u00edpicamente espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>La Feria es, y merece serlo, el orgullo de Albacete. De ella ha brotado acaso la ciudad, una ciudad mercadera. Descendientes de aquellos antiguos trajinantes manchegos, de aquellos arrieros que animaban las ventas cervantinas, han hecho del mercado la urbe moderna, gracias, sobre todo, al ferrocarril que hace nacer nueva vida en poblados perdidos en medio del campo, sin r\u00edo, en tierra a secas. Y en esta nueva ciudad un hasta suntuoso Instituto de segunda ense\u00f1anza, junto al fresco verdor del Parque, ahora en que casi todo espa\u00f1ol aspira, en vista \u00a1claro! De empleo, a hacerse bachiller. Que siquiera estos venideros Sansones, Carrascos no nutran sus ayunos y sus holganzas con rijosidades de bibliotequilla galante. Esperemos que se lo impedir\u00e1n las sobrinas de los ingeniosos hidalgos de hoga\u00f1o que van tambi\u00e9n, y en vista tambi\u00e9n \u00a1claro! de empleo, para bachilleras diplomadas. Triste ser\u00eda que del barro tradicional de la f\u00e1brica de Espa\u00f1a tuvieran nuestros nietos que hacer no m\u00e1s que pucheros para el garbanzo y ollas ciegas para ro\u00f1ados ochavos. \u00a1Y adi\u00f3s alquimia del Marqu\u00e9s de Villena, el de la leyendaria cueva de Salamanca, en que bord\u00f3 sue\u00f1os tambi\u00e9n Cervantes!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_270\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9432_326747388\"><\/a><strong>Mozalbetes an\u00e1rquicos<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_271\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22707_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>5<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Hace unos d\u00edas, visitando en romer\u00eda patri\u00f3tica \u2014no meramente tur\u00edstica\u2014 uno de esos lugares en que la vida civil hist\u00f3rica se estanca, en que el esp\u00edritu p\u00fablico se arruina, fuimos a dar en el menguado escaparate de una tenducha de art\u00edculos de papel con la exposici\u00f3n de unos cuantos n\u00fameros de esos semanarios de portadas pornogr\u00e1ficas. Acaso no siempre corresponde el texto a la portada. Y nos invadi\u00f3 una entra\u00f1ada amargura al ver a qu\u00e9 cebo hay que acudir para atraer lectores. El semanario se llamaba de \u201cbiblioteca galante\u201d. Y supimos que en todos los lugarones y villorrios y villas, as\u00ed como en las ciudades, es lo que m\u00e1s se lee. Sentimos desesperanza por la salud, no ya s\u00f3lo corporal y espiritual de nuestro pueblo, sobre todo de su mocedad, sino por su salud mental, por la entereza de su entendimiiento. \u201cEsto lleva a la estupidizaci\u00f3n de nuestra juventud\u201d \u2014nos dijimos\u2014. Y a la esterilizaci\u00f3n de su imaginativa. Porque esos cosquilleos y hurgamientos de la imaginaci\u00f3n en pubertad no hacen sino esterilizarla. Esterilizan la imaginaci\u00f3n y esterilizan la civilidad. No llevan al supuesto pecado original que preven\u00eda, seg\u00fan el texto b\u00edblico, de la tentaci\u00f3n del saber, de haber probado del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal, sino que llevan o al t\u00e9trico pecado solitario o a perversiones de infecundidad.\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 generaci\u00f3n saldr\u00e1 de aqu\u00ed?\u201d \u2014nos preguntamos.<\/p>\n<p>Volvimos de la romer\u00eda, entristecido el \u00e1nimo con tristes presentimientos, cuando al llegar a Madrid le\u00edmos el relato de la fechor\u00eda de aquel grupo de mozalbetes \u2014los consabidos mozalbetes\u2014de catorce a diecis\u00e9is a\u00f1os, que, provistos de un mont\u00f3n de esteras, harpilleras y otros trapos que hab\u00edan antes rociado de gasolina, prendieron fuego a la cancela del templo del Buen Suceso al grito de: \u201c\u00a1Viva la anarqu\u00eda!\u201d Y al punto relacionamos esta salvaje fechor\u00eda de los mozalbetes petroleros con lo de la biblioteca galante y dem\u00e1s literatura pornogr\u00e1fica. Porque esos chiquillos, pollitos a quienes empiezan a apuntar los espolones, ni son anarquistas, ni saben lo que es el anarquismo y menos la anarqu\u00eda. Su comez\u00f3n morbosa \u2014su prurito\u2014 no es de origen ideal o conceptual. Ni de que vayan a incendiar iglesias se deduce que sean anti-religiosos o ateos. Es que, ante todo, es menos expuesto ir a prender fuego a un templo, casi siempre indefenso, que a una f\u00e1brica o a un Banco o a un comercio. No; lo que a esos rapazuelos \u2014los dos a quienes se prendi\u00f3 tienen catorce a\u00f1os cada uno\u2014 les lleva a esa m\u00e1s que otra cosa estupidez es lo que se llamar\u00eda hoy un complejo sensual. Ha de ser una vac\u00eda imaginaci\u00f3n p\u00faber azuzada por turbias pre-sensaciones. Pre-sensaciones engendradoras de pre-sentimientos. Esos rapazuelos no suelen tener novias al modo rom\u00e1ntico. Cuando m\u00e1s, se preparan a tener la que, adultos ya, llamar\u00e1n su \u201ccompa\u00f1era\u201d. Porque decir: \u201cmi mujer\u201d, a lo hombre, creen que hace presumir rendimiento a la sociedad que hay que destruir. Ni esos rapazuelos sedicentes anarquistas \u2014\u00a1qu\u00e9 saben ellos de anarqu\u00eda!\u2014 tienen novia, a lo rom\u00e1ntico, ni saben de hondas inquietudes espirituales. Lo suyo es un juego deportivo y cinematogr\u00e1fico. Han nutrido el \u00e1nimo de pornograf\u00eda est\u00fapida y de truculencias pseudo-revolucionarias. Y el ir a pegar fuego a un temiplo religioso es, m\u00e1s que otra cosa, un acto de sadismo. No les gu\u00eda otra sensaci\u00f3n \u2014no sentimiento\u2014 que la que gui\u00f3 a Ner\u00f3n a pegar fuego a parte de Roma para declamar, al resplandor de las llamas, unos sonoros hex\u00e1metros y culpar luego a los cristianos. En el fondo, esa acci\u00f3n de los mozalbetes petroleros es una acci\u00f3n de lujuria precoz. De lujuria precoz en el sentido en que se habla de demencia precoz. De esa lujuria que se abraza con el hambre, as\u00ed como el amor se abraza con la muerte. \u00a1Y c\u00f3mo lo sent\u00eda y lo cantaba Leopardi!<\/p>\n<p>Es como cuando le\u00edamos el relato de las sangrientas refriegas que en nuestra nativa tierra vizca\u00edna ocurren entre la juventud socialista y la nacionalista. Casos en que el socialismo y el nacionalismo ni tienen nada de ideal, de conceptual, ni siquiera de sentimental, sino que son mero achaque para andar a tiros los unos con los otros. El tiroteo, sea por lo que fuere, es la finalidad. Y en ello suelen unirse a alicientes de origen sensual \u2014sexual\u2014 excitante de esp\u00edritu&#8230; de vino. No hay nada m\u00e1s indigente que la ideolog\u00eda de esas juventudes de pistola o de petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>El problema de nuestras juventudes revolucionarias o contra-revolucionarias, de lo que se llama extremos, no es problema de idealidad ni de idealismo. Esta tremenda juventud padece desgana, de perpetuidad, loco apetito de goce de la vida que pasa. Y de goce, de arregosto m\u00e1s bien, de sensaciones fuertes, de picante que les abrase las entra\u00f1as. Hay quien de ellos no quiere morirse sin regodearse en la cat\u00e1strofe ca\u00f3tica. O en el caos catastr\u00f3fico. Y ello no es cosa doctrinal, conceptual, intelectual. Los que se dicen anarquistas, por ejemplo, no son sino an\u00e1rquicos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se ha llegado a esto? \u00bfHa sido cosa de doctrinas de esas que llaman disolventes? Creemos que es otra cosa, que es un morbo de otras ra\u00edces. M\u00e1s bien de falta de doctrinas; de falta, sobre todo, de un sobretemporal \u201cpara qu\u00e9\u201d de vida, de un sentido de eternizaci\u00f3n hist\u00f3rica y de comunidad universal. A lo que no proveyeron los que educaron aquellos estanislaos \u2014o kotskas\u2014 y aquellos luises \u2014o gonzagas\u2014 de que los pendencieros de derecha proceden. Los que se recogen en los templos a que van a prender fuego los que se suponen a s\u00ed mismos anarquistas, esos adolecen de la misma dolencia que \u00e9stos. Mas venimos a encontrarnos en punto que merece aparte.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_272\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9434_326747388\"><\/a><strong>Visiones y palillos<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_273\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22709_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>septiembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Preocupado uno con eso de los incendios de templos y otros actos as\u00ed de salvajer\u00eda, he aqu\u00ed que le llegan las revelaciones atribuidas a la Madre Mar\u00eda Rafols, fundadora de la Orden de Santa Ana, escritos que se dice, el uno hecho en Villafranca del Panad\u00e9s, el 19 de abril de 1815, y el otro en Huesca el 1 de julio de 1836. Los edita un jesuita de Zaragoza. Fue hechura de ellos, de los jesuitas, la Madre Rafols. Uno de \u00e9stos bendijo el milagroso crucifijo de la visionaria, y le aplic\u00f3 \u201cmuchas indulgencias\u201d, lo que nos hace recordar la causa ocasional del estallido de la Reforma luterana. A la Madre Mar\u00eda Rafols se le aparec\u00eda de cuando en cuando Cristo; pero no el Jes\u00fas de Santaa Teresa, que era de visi\u00f3n intelectual y no visible y era mudo. Este otro es, como el de Margarita Mar\u00eda de Alacoque, un Cristo parlanch\u00edn, que larga parlamentos untuosos y almibarados. Y en ellos le revelaba a la M. Rafols lo que habr\u00eda de ocurrir un siglo despu\u00e9s, ahora, de 1931 en adelante. Le anunci\u00f3 el Cristo que sus revelaciones aparecer\u00edan en estos nuestros tiempos. Que P\u00edo XI \u2014\u00a1as\u00ed!\u2014 establecer\u00eda la fiesta de Cristo-Rey. Que el escrito de su sierva oyente ser\u00eda encontrado en enero de 1932. Que la \u00e9poca de persecuci\u00f3n empezar\u00eda abiertamente en el a\u00f1o 1931, cuando habr\u00eda de empezar su Reinado en Espa\u00f1a. No el reinado del Cristo, cuyo reino no es de este mundo, sino del Sagrado Coraz\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Que las mujeres habr\u00edan de usar vestidos imp\u00fadicos. Que se habr\u00eda de quitar \u201cde la vista de sus peque\u00f1uelos su imagen\u201d y se prohibir\u00eda ense\u00f1arles su \u201cdoctrina divina\u201d. Y adem\u00e1s, \u00a1es claro!, le revelaba ese Cristo a la M. Rafols que quer\u00eda que no hubiese en Espa\u00f1a ni provincia, ni pueblo, ni aldea, ni individuo en que no reinara el consabido Coraz\u00f3n S. J., consagrado en c\u00e1tedras y oficinas, y representada su insignia \u201chasta en la bandera de mi amada Espa\u00f1a\u201d \u2014le dijo\u2014, pues \u201c\u00c9l es el que me est\u00e1 dictando todo lo que escribo\u201d, se lee en el escrito que por inspiraci\u00f3n divina hab\u00eda de encontrarlo en el Archivo del Hospital de Zaragoza una de las hijas de la Orden de Santa Ana el 29 de enero de este a\u00f1o. Y basta de referencias.<\/p>\n<p>El Jes\u00fas invisible de Santa Teresa de Jes\u00fas no se entreten\u00eda con \u00e9sta en tales parlamentos, ni le hac\u00eda vaticinios agoreros. Verdad es que en aquella \u00e9poca, que era la de los alumbrados y visionarios, la Inquisici\u00f3n andaba muy despierta para ahogar materializaciones y milagrer\u00edas m\u00e1gicas. Fue mucho m\u00e1s tarde, hace cosa de un siglo, cuando se le quiso hacer de agorero al coraz\u00f3n de la santa, que se ofrece a la veneraci\u00f3n de sus devotos en el convento de Alba de Tormes, donde ella muri\u00f3 y se conserva su cuerpo. Y fue que en el fondo de la ampolla de cristal donde, montado en unos alambrillos, est\u00e1 ese coraz\u00f3n, apareci\u00f3, en d\u00edas de persecuci\u00f3n al clero regular, una que dijeron espina, y tiempo despu\u00e9s otra, y luego otra, y as\u00ed unas pocas; no recordamos su n\u00famero. Y empez\u00f3 a resonar entre la gente beata el milagro de las espinas del coraz\u00f3n de Santa Teresa. Las vimos muchos y se sacaron fotograf\u00edas de ellas y se reprodujeron en estampa. En el archivo de esta Universidad de Salamanca se conservaba un divertido escrito de una comisi\u00f3n de doctores que fue a informar sobre semejante milagro, y a la que, \u00a1claro!, no se le permiti\u00f3 sacar las tales espinas de la ampolla para analizarlas. Aquel naturalista que fue D. Manuel M. Jos\u00e9 de Galdo, muy mentado un tiempo, sali\u00f3 conque deb\u00edan de ser unas fungosidades brotadas del poso de polvillo card\u00edaco. Aquel Francisco Fern\u00e1ndez Villegas, \u201cZeda\u201d, escribi\u00f3, por su parte, que acaso por falta de fe no logr\u00f3 verlas cuando las vimos todos los que las miramos, entre ellos el que os dice. En los libros que sobre su Santa escrib\u00edan los carmelitas se encarec\u00eda y comentaba el espinoso milagro.<\/p>\n<p>Y qui\u00e9n sabe si ahora no habr\u00edan aparecido algunas espinas milagrosas m\u00e1s a no ser por cierto paso que dio la Orden del Carmelo para que se reconociese por Roma el milagro y hasta se hiciese menci\u00f3n de \u00e9l en el correspondiente rezo can\u00f3nico. Roma encarg\u00f3 informaci\u00f3n al ordinario, al prelado de la di\u00f3cesis de Salamanca, que a la saz\u00f3n lo era el P. C\u00e1mara, agustino. El cual se fue a Alba de Tormes, entr\u00f3 en clausura, reuni\u00f3 a la comunidad conmin\u00e1ndola a decir la verdad, y sac\u00f3 de la ampolla el coraz\u00f3n y con \u00e9l unos palillos mondadientes. Y entonces las ingenuas monjitas declararon que hab\u00eda sido costumbre de personas devotas de la Santa llevarse objetos de culto \u2014estampitas, escapularios, medallitas, rosarios&#8230;\u2014 tocados con el coraz\u00f3n, y como el toque inmediato apenas era hacedero, se tocaba a aquel con un palillo mondadientes, y luego con \u00e9ste al amuleto para transmitirle la virtud m\u00e1gica, y que en algunos casos el m\u00e1gico palillo trasmisor se caer\u00eda al fondo de la amipolla convirti\u00e9ndose as\u00ed en espina milagrosa y agorera. Hizo el prelado limpiar la ampolla y mondarla de mondadientes, y reponer, ya sin ellos, el coraz\u00f3n y recoger las fotograf\u00edas y estampas del milagro y publicar en el bolet\u00edn eclesi\u00e1stico de la di\u00f3cesis un muy cuidado documento para dar fin y quito a la supercher\u00eda y que no se hablase m\u00e1s de ella. No sabemos si de no haber venido la orden de Roma habr\u00eda hecho lo de aquel otro obispo, \u00e9ste de Plasencia, e integrista \u00e9l, que, al enterarse de que hab\u00eda surgido una monja milagrera, exclam\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo?, \u00bfmilagros en mi di\u00f3cesis y sin mi permiso? Los proh\u00edbo, y si siguen es que son del demonio.\u201d Y no sigui\u00f3 la milagrer\u00eda mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>Dicese que van a reanudarse las visioner\u00edas de Ezquioga. \u00bfSer\u00e1 que los padres de la Compa\u00f1\u00eda, los del fantasma parlanch\u00edn de las M. M. Alacoque y Rafols quieren, a fuerza de milagros de magia o tramoya, llegar a que su \u201cinsignia\u201d campee en \u201cla bandera de su amada Espa\u00f1a\u201d?<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene todo esto con mozos petroleros y pistoleros y con estanislaos y luises? Ah, es que con magia milagrera, con supercher\u00edas de fetiches y amuletos, a que acaso se apliquen indulgencias, con visiones y audiciones hist\u00e9ricas, con ag\u00fceros y hechicer\u00edas, no se alumbra, sino que se entierra y entenebrece el misterio de la religiosidad. Ni una religi\u00f3n as\u00ed, materializada, de ojos y o\u00eddos de carne, es tal religi\u00f3n ni cosa que lo valga. Ni tiene que ver con el Cristo espiritual, cuyo reino no es de este mundo de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_274\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9436_326747388\"><\/a><strong>Cl\u00e9rigos y tercios<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_275\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22711_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2 de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Viene uno\u2026 \u2014aunque es ya vez de dejar este socorrido truco de estilo eufem\u00edstico y de volver al natural e ingenuo yo, al que dicen sat\u00e1nico&#8230;\u2014, vengo bajo la impresi\u00f3n del alud de muchachos y muchachas que est\u00e1 cayendo sobre los centros de ense\u00f1anza a la espera de una futura Rep\u00fablica espa\u00f1ola de empleados p\u00fablicos \u2014no propiamente trabajadores\u2014, y de bachilleres desde luego, y vengo de una regi\u00f3n castellana que empieza a estar sacudida por el vendaval de la reforma agraria y donde el campo ce\u00f1udo espurr\u00eda almas a las villas y ciudades. Y ello me ha hecho volver de nuevo a la visi\u00f3n de aquella vieja Espa\u00f1a a que queremos y creemos renovar. \u00a1Renovaci\u00f3n nos d\u00e9 Dios! De aquella vieja Espa\u00f1a de picard\u00eda y asc\u00e9tica \u2014m\u00e1s que m\u00edstica\u2014, de picarismo asc\u00e9tico y de ascetismo picaresco, de aquella Espa\u00f1a de cl\u00e9rigos y soldados hambrones, de frailes mendicantes y andariegos y de tercios que iban a poner pica en Flandes o a poblar las Am\u00e9ricas. Mientras las incipientes industrias \u2014tejedores, ferrones, curtidores&#8230;\u2014 se arruinaban y se despoblaban los campos. Los cruzaban, camino a la ciudad universitaria, estudiantes capigorrones de cuchara de palo en la gorra, mendigos de pan y de aparentar saber.<\/p>\n<p>\u00bfEs que a aquellos picaros eclesi\u00e1sticos o castrenses les llevaban al convento o al cuartel vocaci\u00f3n religiosa o vocaci\u00f3n belicosa? Nada de eso. Era un proceso econ\u00f3mico que ilustrar\u00edan m\u00e1s tarde Malthus y Carlos Marx, eran el ej\u00e9rcito de reserva del proletariado de que hablar\u00eda \u00e9ste, eran el excedente de poblaci\u00f3n pobladora, los que no pod\u00edan emparejar ni fundar hogares. El genio de la especie de que dec\u00eda Schopenhauer, el que para propagarse ayunta var\u00f3n y hembra, ese mismo genio se enfrena, se contiene \u2014en cierto modo se castra\u2014, y a las veces llega a suicidios parciales. \u00a1En cu\u00e1ntas guerras el resorte \u00edntimo, inconciente para los que le obedecen, no es m\u00e1s que una cura quir\u00fargica de la sobrepoblaci\u00f3n! Y en este caso, tanto la recluta mon\u00e1stica \u2014o eclesi\u00e1stica en general\u2014 como la militar, no eran m\u00e1s que casos de leva malthusiana de poda. Y luego la sangr\u00eda a las Am\u00e9ricas, a poblarlas de criollos y de mestizos. \u00a1Triste casta aquella de segundones! Los cl\u00e9rigos eran los verdaderos maestros del pueblo, los sucesores de los pedagogos de la decadencia romana, como aquel D\u00f3mine Cabra, \u201ccl\u00e9rigo cerbatana\u201d del inmortal Quevedo \u2014inmortal gracias a cl\u00e9rigos as\u00ed\u2014, y en cuanto a los pobres mercenarios de las armas, el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol fue siempre un ej\u00e9rcito de indigentes, casi de mendigos, sin que apenas los llamados grandes de Espa\u00f1a lo comandaran, que aqu\u00ed no hubo propiamente feudalismo ni muchos ricos hombres de muchos calderones, sino menesterosos soldados que por mezquino sueldo se iban a servir al rey.<\/p>\n<p>Uno de \u00e9stos, Cervantes. Y en \u00e9l naci\u00f3 el alma inmortal del pobre hidalgo lugare\u00f1o, de Alonso Quijano el Bueno, el de lanza en astillero, adarga antigua, roc\u00edn flaco y galgo corredor, aquel cuyas tres partes de hacienda consum\u00eda una menguada dieta, ocioso lo m\u00e1s del a\u00f1o y so\u00f1ando imperios. Todo menos un burgu\u00e9s, que en Espa\u00f1a no ha habido \u2014por maldici\u00f3n del sino\u2014 verdadera burgues\u00eda. Para burgueses, aquellos orondos mercaderes de los Pa\u00edses Bajos que se nos presentan, satisfechos de la vida, en los cuadros flamencos. \u00bfPero en Espa\u00f1a?, \u00a1en Espa\u00f1a, no! No tuvimos burgues\u00eda. No lo era aquella cuitada clase media que arm\u00f3 el tumulto de las Comunidades de Castilla. \u00bfClase media? Pero \u00bfentre qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00bfY hoy? Hoy los que entonces se habr\u00edan recogido al claustro, a la colegiata, al beneficio can\u00f3nico o al real del campamento, hoy asaltan la matr\u00edcula de la bachiller\u00eda. Cl\u00e9rigos laicos y tercios paisanos. Siguen los tiempos. \u00bfQu\u00e9 importa que no se alisten bajo la cruz o bajo la bandera, que no vistan sayal eclesi\u00e1stico o uniforme militar? \u00bfY a d\u00f3nde si no se van a ir? La adusta tierra ni alimenta ni viste \u2014ni entretiene y divierte, que es acaso peor\u2014a ese sobrante de sus hijos. La industria en estas mesetas, en estas cuencas de los grandes r\u00edos centrales, no puede medrar.<\/p>\n<p>Esta es la verdad verdadera. Y el cultivo del campo&#8230; Ah, dej\u00e9monos del se\u00f1or\u00edo; los peque\u00f1os propietarios, casi pegujareros, los colonos, los arrendatarios huyen de una masa campesina sobre que sopla un viento no de locura, sino de insensatez, y pronto veremos una lucha como la de los kulakes moscovitas contra las comunidades agrarias. Digan lo que dijeren los se\u00f1oritos comunistas. Masas que en ciertas regiones \u2014menos en Castilla\u2014 no quieren tierra, sino harto jornal y poco y flojo trabajo. Que \u00e9sta es la verdad verdadera, la verdad liberadora, la cruz de la verdad.<\/p>\n<p>\u00bfQue por qu\u00e9 me complazco en estas visiones tr\u00e1gicas? Es que ellas curan de ensue\u00f1os que llevan a mayor tragedia. Es que ellas llevan a buscar el remedio en otros ideales que los de un arregosto de bienestar enga\u00f1oso. Que si aquellos cl\u00e9rigos y aquellos soldados trataron de consagrar y santificar el instinto malthusiano que les llevaba al sacrificio con ideales de gloria celestial o terrenal, de fe cristiana o de honor caballeresco, que estos venideros empleados, funcionarios de Estado, se hagan un ideal de sacrificios, que no crean que la nueva Espa\u00f1a, la republicana, va a ser una pr\u00f3vida Jauja, que no se les antoje tomar en serio aquella candorosa declaraci\u00f3n del art\u00edculo 45 de la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola \u2014\u201cRep\u00fablica democr\u00e1tica de trabajadores de toda clase\u201d, \u00bfde toda clase, eh?\u2014 de que \u201casegurar\u00e1 a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna\u201d. Digna \u00bfde qu\u00e9? Que se forjen m\u00e1s bien una religi\u00f3n civil y laica sobre los eternos cimientos de la antigua religi\u00f3n cristiana y caballeresca. \u00a1Y a sobrevivir!<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_276\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9438_326747388\"><\/a><strong>En confidencia<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_277\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22713_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>9<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfPor que no hemos de poder tratar alguna vez, lector amigo \u2014o enemigo, que es igual\u2014, de nuestras relaciones mutuas, de nuestro modo de entendernos rec\u00edprocamente? No ya del contenido. Sino del continente. Que esto por ser peri\u00f3dico, es ya costumbre. Y m\u00e1s que recibo de vez en cuando cartas con avisos y amonestaciones, y que diga de esto o de lo otro, o que no diga de ello, o que de otra manera. Alguno, que en lenguaje liso y llano. \u00bfLiso y llano? \u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfY para qu\u00e9? \u00bfPara no tener que mirar al suelo por miedo de tropezar? \u00a1Quia, no! \u00bfEmpavimentar el art\u00edculo con lugares comunes, t\u00f3picos y frases hechas de modo que la atenci\u00f3n pueda dormirse? \u00bfQue no encuentre el lector m\u00e1s que lo que esperaba encontrar?<\/p>\n<p>Y luego, para entre nosotros, estoy harto de conferencias y desear\u00eda poder no dejarme arrastrar a hablar en p\u00fablico. Porque \u00a1me es tan penoso tener que ir al paso de la atenci\u00f3n del oyente o repetir y alargar lo dicho! \u00bfDel oyente? Del oyente, no, sino de los oyentes, del auditorio, que es lo malo. Que no se habla a cada uno de ellos, sino a la masa. Y una masa de hombres se compone de hombres de masa, macizos, aunque luego, separados ya, vuelvan a ser cada cual el que por s\u00ed mismo se es. En cambio, aqu\u00ed nos las hemos, lector \u2014no lectores\u2014, entre nosotros dos solos, y si no me entendieres, d\u00e9jalo, d\u00e9jame, que no me quedar\u00e9 solo. Y s\u00e9 que el dejarme provendr\u00e1 en ti, no de dejamiento \u2014\u00a1cu\u00e1nto lo ponderaban nuestros asc\u00e9ticos!\u2014, sino de dejadez.<\/p>\n<p>Y puesto a confidencias, \u00bfsabes lo que me pasa ya cuando tengo que hablar \u2014<em>tener que<\/em>, \u00a1terrible cosa!\u2014 en p\u00fablico? Pues que me quito las gafas \u2014lo que empez\u00f3 para poder leer el gui\u00f3n de notas\u2014 para no ver sino una masa confusa, una verdadera masa, para que no me distraiga ni desv\u00ede la cara personal de uno cualquiera de los que me oyen, y poder as\u00ed dar un tono impersonal, oratorio, lo menos l\u00edrico, lo menos confidencial, a lo que diga. Y entonces me quedo fuera de mi elemento propio, en eso que llaman lo objetivo. Un predicador que yo conoc\u00eda sol\u00eda decir que el que se dedica al p\u00falpito tiene que dejar el confesonario \u2014y a la vez, el que se dedique a \u00e9ste no servir\u00e1 para aqu\u00e9l, supongo\u2014, y esto, lo que vengo haciendo aqu\u00ed, es confesonario. Es a cada uno de vosotros, lectores amigos \u2014y alguno enemigo\u2014, a quien me dirijo. Y si tanto de m\u00ed mismo \u2014aunque alguna vez me llame \u201cuno\u201d, en vez de \u201cyo\u201d\u2014 hablo es porque a ti mismo, lector, y no a otro me dirijo. Y as\u00ed contesto a cartas privadas vuestras, a avisos, a amonestaciones, a preguntas, a objeciones. Y me evito el contestarlas tambi\u00e9n por mi parte privadamente. Como tampoco a entrevisteros o entremetidos, pues no quiero que se entremeta nadie entre t\u00fa y yo, ni que haga de truchim\u00e1n. No, nada de que me traduzcan. \u00bfQue no me entienden bien? Pues aprende mi lengua, nuestra lengua, o d\u00e9jalo. Y si la aprendes, si la aprendemos de consuno, deja que as\u00ed, al desgaire, desencadenemos \u2014esto es, libertemos\u2014 lugares comunes para hac\u00e9rnoslos propios. Y propio el sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>Y a \u00e9ste \u00faltimo prop\u00f3sito, alguno de vosotros me ha preguntado que si lo que m\u00e1s me propongo es hacer lengua y m\u00e1s buscar la expresi\u00f3n que lo expresado. \u00a1Pues claro! Pero es que lo expresado es la expresi\u00f3n misma. Y as\u00ed, busco por mis eefuerzos para expresarme el que t\u00fa, lector, te esfuerces por expresarte, acaso en contradicci\u00f3n conmigo. Y expresarse es exprimirse. Que te exprimas, pues. Y hacernos lengua com\u00fan es hacernos comunidad y comuni\u00f3n. Y trabajando uno en hacerse lengua para otros, se hace a s\u00ed mismo y se enriquece y acrece para enriquecer y acrecer a otros, a los que le oigan. Que la lengua es caudal com\u00fan, y quien la mejora mejora a la comunidad. Y \u00a1si supieras, lector amigo, lo que es este empe\u00f1o y menester de aclarar, fijar y acrecentar el modo de entendernos! \u00a1Si supieras bien lo que es este oficio de escritor p\u00fablico cuando es algo m\u00e1s que ganapaner\u00eda? Oye uno para poder hablar, lee para poder escribir, esto es, consume para poder producir. O, mejor, se consume para poder producirse, y se produce para recobrarse a s\u00ed mismo de la propia consunci\u00f3n. Y cuenta que producirse es reproducirse, reproducirse en otros, y siempre con el hipo de poder dejar en la vida com\u00fan de este mundo, en su historia, rastro y reguero. \u00bfY cu\u00e1l mejor modo de ir haciendo y rehaciendo este nuestro bien com\u00fan que es la lengua con que nos entendemos? Cr\u00e9eme que los que hagamos lengua haremos pensamiento y sentido comunes.<\/p>\n<p>\u00bfO es que quieres que venga ac\u00e1 a ofrecerte soluciones? \u00a1Dios me libre y Dios te libre de ello! \u00bfSoluciones, y sobre todo eso que llaman soluciones concretas? No es mi menester ni mi empe\u00f1o el ofrec\u00e9rtelas. Yo no vengo a proponerte soluciones, sino a ayudarte a que pongas claridad y densidad en tus propias cavilaciones, si es que las tienes. Y si no las tienes, peor para ti. Yo vengo a presentarte visiones, y previsiones, y expectaciones, y a que, merced a mi obra, trabajes en ellas. \u00bfA que te d\u00e9 ideas? Nadie da a otro ideas, sino, a lo sumo, le ayuda a que se las d\u00e9 \u00e9l a s\u00ed mismo. \u00bfY c\u00f3mo? Estimul\u00e1ndole a que se exprese. Y si S\u00f3crates se llamaba a s\u00ed mismo partero \u2014hijo de partera fue\u2014, es que con sus ex\u00e1menes obligaba a sus oyentes a que parieran, es decir, a que expresaran, sus propias ideas, las que, de sus propias sensaciones se les cuajaban. Fue partero y escultor, que es lo mismo. \u00bfCrees, por ejemplo, lector amigo, que te voy yo a dar la idea de Rep\u00fablica? Que no la tienen los m\u00e1s de los que se dicen, por decirse algo, republicanos. No; \u00e9l contenido expresivo de esa palabra, rep\u00fablica, en general, sin m\u00e1s que un valor sentimental, y a\u00fan menos, ritual, tienes que busc\u00e1rtelo t\u00fa mismo. Como no quieras que sea el santo y se\u00f1a de una clientela.<\/p>\n<p>Y todo esto, al fin de cuenta, es que conversando as\u00ed \u2014y conversar es convertirse, como expresar es exprimirse\u2014 nos hagamos del lenguaje com\u00fan, que es la verdadera patria de nuestros esp\u00edritus, algo vivo, en creaci\u00f3n y re-creaci\u00f3n continua. \u00bfTe parece poco, lector amigo? Y basta de confidencia.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_278\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9440_326747388\"><\/a><strong>La raza es la lengua<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_279\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22715_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>D\u00eda Gr\u00e1fico<\/em><em> (<\/em><em>Barcelona<\/em><em>), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00a1La fiesta de la Raza! \u00bfPero qu\u00e9 es eso dela raza? \u00bfLa de los llamados racistas o nacionalistas ciento por ciento? O es el concepto que pertenece a eso que se suele llamar antropolog\u00eda y no es sino zoolog\u00eda m\u00e1s o menos humana? \u00bfQu\u00e9 es eso de la raza \u2014raza latina, raza ib\u00e9rica, etc.\u2014 que tan palabreramente se encarece y pondera? Empecemos, pues, por la palabra misma: raza.<\/p>\n<p>La palabra raza \u2014ya lo hemos dicho otras veces y habr\u00e1 que repetirlo otras m\u00e1s\u2014 es una palabra que del romance castellano pas\u00f3 a otros idiomas. La palabra raza es melliza de raya, como <em>bazo<\/em> lo es de <em>bayo y <\/em>otros casos as\u00ed y deriva del lat\u00edn <em>radia<\/em>. Raza es raya o l\u00ednea. y as\u00ed se habla en Castilla de una raza de sol, y se le llama raza a la hebra de un tejido. Y se aplic\u00f3 luego a la l\u00ednea, no en espacio sino en tiempo, a lo que se llam\u00f3 tambi\u00e9n linaje, que de l\u00ednea deriva. Raza, linaje, casta es lo mismo. Y por otra parte tenemos abolengo, que viene de abuelo. \u201cViene \u2014decimos de uno\u2014 en l\u00ednea directa de&#8230;\u201d tal o cual antepasado. Podr\u00edamos decir \u201cen raza directa\u201d. Aunque esto de lo directo\u2026 \u00bfEs que uno procede de aquel tatarabuelo cuyo apellido lleva m\u00e1s que de los otros quince, pues que fueron diecis\u00e9is?<\/p>\n<p>Pero este sentido corporal, zool\u00f3gico, de la raza, no es el que en la historia humana, en la verdadera historia, tiene valor y validez y val\u00eda. La raza es aqu\u00ed algo espiritual, y el esp\u00edritu es, ante todo y sobre todo palabra. La l\u00ednea, la raza que une y a\u00fana en la historia a las generaciones, la que hace la continuidad y la comunidad de ellas, es el lenguaje en su sentido m\u00e1s \u00edntimo. Que aunque cambie es continuo y es el mismo. Aunque una palabra que hoy usemos no quiera decir lo mismo que dec\u00eda en el <em>Quijote<\/em> o en el <em>Poema del Cid<\/em>, es la misma, como el r\u00edo es el mismo, aunque las aguas cambien. La raza espiritual, hist\u00f3rica, humanamente nos la da el habla, el lenguaje. Es lo que nos une, lo que nos hace comunidad, lo que nos da comuni\u00f3n en el espacio y en el tiempo. Lo que nos hace de la misma raza, del mismo linaje, de la misma l\u00ednea, de la misma comunidad de los que con Col\u00f3n exclamaron: \u201c\u00a1tierra!\u201d a la vista de Am\u00e9rica reci\u00e9n nacida a la historia, es nuestro lenguaje.<\/p>\n<p>Una vez en Par\u00eds le o\u00edmos a un negro haitiano, tan negro como el bet\u00fan, a un compatriota de aquel heroico Toussaint-Louverture, decir: \u201cnosotros los latinos&#8230;\u201d y otro latino, este blanco y espa\u00f1ol, me dio con el codo, y yo le dije: \u201c\u00bfpor qu\u00e9? \u00bfEs que no piensa \u2014y por lo tanto siente\u2014 de nacimiento, de naci\u00f3n, en franc\u00e9s, que es una lengua latina? \u00bfEs que el esp\u00edritu no est\u00e1 tejido con palabras? Ese negro es mucho m\u00e1s latino que un hijo corporal de latinos que no piense sino en sueco, o en ruso, o en \u00e1rabe&#8230;\u201d Porque as\u00ed es. Y si uno de esos excelentes poetas negros de los Estados Unidos de la Am\u00e9rica del Norte se pretendiera no ya americano sino anglo-saj\u00f3n o ingl\u00e9s, tendr\u00eda raz\u00f3n pues que al <em>englishspeaking<\/em> <em>folk<\/em>, al pueblo de habla inglesa, pertenece. Como a la raz\u00f3n de lengua espa\u00f1ola, a la raza latina espa\u00f1ola, castellana, pertenece Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, el gran poeta cubano de hoy. Que cultiva el especial dialecto castellano negro de los negros de Cuba. \u00bfO es que no era latino hisp\u00e1nico, espa\u00f1ol, aquel indio mejicano \u2014acaso de pura sangre corporal indiana\u2014 que fue Benito Ju\u00e1rez, uno de los padres de la Rep\u00fablica de M\u00e9jico? \u00bfY no fue latino y espa\u00f1ol, hondamente espa\u00f1ol, aquel Jos\u00e9 Rizal que en castellano despidi\u00f3, antes de sufrir muerte de martirio, a su Filipinas, y no en tagalo? Y acaso tampoco tuvo gota de sangre corporal europea, aunque s\u00ed china.<\/p>\n<p>La fiesta, pues, de la raza deber\u00eda ser una fiesta de la lengua. Y as\u00ed como en el sentido corporal, material, f\u00edsico, no todos los hombres nacidos contribuyen a la continuidad de su especie, pues muchos se mueren sin dejar descendencia \u2014y si la deja suele ser, muchas veces, peor\u2014 as\u00ed en sentido espiritual, ps\u00edquico, muchos, acaso los m\u00e1s, no dejan rastro ni reguero, pues ni enriquecen, ni conservan, ni fijan el lenguaje com\u00fan. Y hay quienes no trasmitiendo su sangre corporal, la trasmiten deparada y enriquecida. Y esta trasmisi\u00f3n es la tradici\u00f3n, tradici\u00f3n en progreso. Y tradici\u00f3n que corresponde a la apetencia de la conciencia com\u00fan que pide perpetuidad, que pide perpetuaci\u00f3n. Y es a la vez el modo como un pueblo, una naci\u00f3n, se conserva y se perpet\u00faa. \u00bfQu\u00e9 nos importa que una parte de nuestra comunidad espiritual, de nuestra raza espiritual, se separe pol\u00edticamente de nosotros si sigue pensando \u2014y por lo tanto sintiendo, lo repito\u2014 con nuestra misma sangre espiritual, con nuestro mismo lenguaje? Y por otra parte se puede hablar de una raza norteamericana, pues los nativos todos de los Estados Unidos \u2014que es una verdadera Federaci\u00f3n, esto es, una verdadera Uni\u00f3n, una unidad\u2014, sea cual fuere el origen de su sangre material, piensan y siente en ingl\u00e9s. Y no se puede hablar de una raza suiza ni de una raza belga.<\/p>\n<p>\u00bfFiesta de la Raza? En Italia, antes de su unificaci\u00f3n, en 1861, siendo en Tur\u00edn ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica del Reino del Piamonte y la Cerde\u00f1a aquel excelso esp\u00edritu que fue Francesco de Sanchis, inici\u00f3 la que luego fue la Sociedad Dante Alighieri para difundir la lengua, o sea la cultura, italiana en Am\u00e9rica, en T\u00fanez, en Alejandr\u00eda, en Egipto, en Trento, en C\u00f3rcega, en Malta, en el Tesino y\u2026 en la Italia misma. Y en el mismo Piamonte dialectal. Celebr\u00f3 su primer Congreso en Roma en 1890, y fueron presidentes de ella Ruggiero Bonghi, Ernesto Nathan, Pasquale Villari\u2026<\/p>\n<p>Si aqu\u00ed se formara una Sociedad Cervantes \u2014o Quevedo\u2014 no tendr\u00eda m\u00e1s que hacer fuera de las tierras de romance castellano, que en estas mismas. Porque conciencia de raza es conciencia de lengua y lo m\u00e1s de los que piensen y sienten hoy en castellano, dentro y fuera de Espa\u00f1a, lo hacen inconscientemente. Les falta la conciecia, la reflexi\u00f3n, y con ella la religiosidad de la lengua, de la raza. Porque hay una religiosidad ling\u00fc\u00edstica. Y esta religiosidad es el hecho integral de la gran raza hisp\u00e1nica de Ambos Mundos.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_280\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9442_326747388\"><\/a><strong>Vicios propios de los espa\u00f1oles<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_281\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22717_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>16<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 quiere usted? \u2014me dijo encogi\u00e9ndose de hombros\u2014; \u00e9ste es un pa\u00eds imposible, de ni\u00f1os gastados y donde la gente se muere de sue\u00f1o\u201d, y al o\u00edrle le mir\u00e9 a los ojos y sent\u00ed escozor en el meollo del espinazo. \u00a1Morirse de sue\u00f1o! \u2014pens\u00e9\u2014, no de de hambre, ni de sed, ni de asco, ni de dolor, ni de aburrimiento, ni de cansancio, sino de sue\u00f1o, y de sue\u00f1o de dormir, \u00a1no de sue\u00f1o de so\u00f1ar! \u00a1Que la vida, y con ella la muerte, sea sue\u00f1o, pase!, \u00a1pero que sea dormida!&#8230; Y en seguida me acord\u00e9 de aquel pasaje del libro de la <em>Agon\u00eda del tr\u00e1nsito de la muerte<\/em>, publicado en 1544, del castic\u00edsimo escritor toledano Alejo Venegas, donde nos dice que los que est\u00e1n a la puerta de poder ver a Dios, en trance de morir, \u201cno es raz\u00f3n que se duerma\u201d. Por lo que aconseja que para curar \u201ceste sue\u00f1o profundo, que los m\u00e9dicos llaman Jubet\u201d, se le ate al moribundo \u201cfuertemente con unas vendas los muslos y donde a poco abajar las ataduras a las pantorrillas y fregarle las piernas con sal y vinagre y ponerle a las narices ruda y mostaza molida\u201d&#8230; y \u201cecharle a cucharadas por la boca euforbio trociscado, que tienen los boticarios, e por no dejar remedio alguno, travar\u00e1n un lech\u00f3n de la oreja para que gru\u00f1a a los o\u00eddos del flem\u00e1tico so\u00f1oliento\u201d&#8230; Basta.<\/p>\n<p>Pero&#8230; Vicente Medina, siglos despu\u00e9s, cant\u00f3: \u201cNo te canses, que no me remuevo; \/ anda t\u00fa, si quieres, y \u00e9jame que duerma, \/ \u00a1a ver si es pa siempre!&#8230; \u00a1Si no me espertara!\u2026 \/ Tengo una cansera!\u2026\u201d Y el pueblo, an\u00f3nimamente, hab\u00eda cantado: \u201cCada vez que considero \/ que me tengo que morir, \/ tiendo la capa en el suelo \/ y no me harto de dormir.\u201d \u00a1Morir de sue\u00f1o!<\/p>\n<p>Y el mismo Venegas, en el mismo libro, tratando de \u201clos vicios propios de Espa\u00f1a, de los cuales tienta el diablo a los espa\u00f1oles, ni han de pasar del monte Pireneo adelante, ni del estrecho de Gibraltar\u201d; es decir, de nuestros vicios, \u201cdem\u00e1s de los otros que son generales a todos los hombres\u201d, dec\u00eda que son cuatro. \u00a1Y menos mal al menos \u201cEl primero es el exceso de los trajes&#8230;\u201d \u201cEl segundo vicio es que en sola Espa\u00f1a se tiene por deshonra el oficio mec\u00e1nico, por cuya causa hay abundancia de holgazanes y malas mujeres&#8230; los cuales, si no tuviesen por deshonra el oficio mec\u00e1nico, allende que represar\u00edan el dinero en su tierra que para comprar las industrias de las otras naciones se saca, se excusar\u00edan muchos pecados.\u201d \u201cEl tercero vicio nasce de las alcu\u00f1as de los linajes\u201d&#8230; \u201cEl cuarto vicio es que la gente espa\u00f1ola ni sabe ni quiere saber&#8230; Deste vicio nasci\u00f3 un refr\u00e1n castellano, que en ninguna lengua del mundo se halla si no en la espa\u00f1ola, en donde solamente se usa, que dice: Dadme dinero y no consejo.\u201d<\/p>\n<p>\u00a1Vaya con Alejo de Venegas, uno de aquellos a quienes ley\u00f3 Santa Teresa seguramente, el toledano del XVI, y c\u00f3mo acu\u00f1\u00f3 t\u00f3picos que hab\u00edan de correr los siglos posteriores! No debi\u00f3 de haber salido mucho ni despacio de su tierra. No debi\u00f3 de haberse preguntado si el tener por deshonra el oficio mec\u00e1nico no provendr\u00eda de que este oficio no daba, \u201cno pod\u00eda dar\u201d de comer a todos los que par\u00eda Espa\u00f1a y que ser\u00eda in\u00fatil represar un dinero que no valdr\u00eda en las naciones industriosas; si la holganza no provendr\u00eda de una pobreza radical de la tierra y no la pobreza de la holganza. Y en tiempo de Venegas y despu\u00e9s de \u00e9l, \u00bfno ha sido muy nuestro el dormirnos en la suerte que es dormirse a morir? Ni se pregunt\u00f3 el toledano, el que tanto sab\u00eda, si el no saber ni querer saber m\u00e1s sus coterr\u00e1neos y contempor\u00e1neos no ser\u00eda porque sent\u00edan de antemano la vaciedad de todo saber que no les diese una \u00faltima finalidad de vida. Que aqu\u00ed, en el sentido del \u201cpara qu\u00e9\u201d est\u00e1 el toque.<\/p>\n<p>Pues este mismo Alejo Venegas, en la <em>Breve declaraci\u00f3n de las sentencias y vocablos oscuros que en el Libro del tr\u00e1nsito de la muerte se hallan<\/em>, nos dice: \u201cAcuerd\u00f3me aqu\u00ed de lo que dijo un d\u00eda Atanasio, el menor de los hijos de casa. Diole un dolor de ijada, y \u00e9l, como era tan ni\u00f1o, no sab\u00eda qu\u00e9 cosa era ijada, y despu\u00e9s de haberse hartado de llorar y de decir: \u201c\u00a1ay que me duele, ay que me duele\u201d, dijo con un gran descuido a su madre: \u201cSe\u00f1ora, \u00bfad\u00f3nde me duele que me duele mucho?\u201d Y bien con haberle dicho su se\u00f1ora madre que en la ijada, no le habr\u00eda dicho nada. Como no remedian los m\u00e9dicos una enfermedad con s\u00f3lo ponerle un nombre. No cuando el pueblo dice que adonde le duele que le duele mucho, se arregla el dolor con hablarle de la holganza y de la ignorancia.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEs que se arregla m\u00e1s \u2014se nos preguntar\u00e1\u2014 con declararle la ra\u00edz \u00faltima de sus males y c\u00f3mo ha de acomodarse a ellos?\u201d En aquellos tiempos de Alejo Venegas, en que los pobres espa\u00f1oles \u2014\u00a1pobres, pobres, pobres!\u2014 sent\u00edan que el entregarse a oficios mec\u00e1nicos les era como sacar agua del pozo con un cedazo y que no represar\u00edan un dinero que no valdr\u00eda nada fuera de Espa\u00f1a \u2014ni dentro de ella\u2014 y sent\u00edan que los consejos que les daban no aclaraban el sentido y fin de sus vidas; en aquellos tiempos el ansia de vivir, o mejor, el ansia de sobrevivir, les dio un ensue\u00f1o, les dio un consuelo de haber nacido a morirse. Y holgazanes e ignorantes se dieron a so\u00f1ar una patria \u00faltima y definitiva. Y este ensue\u00f1o, por maravilla, les hizo trabajar en \u00e9l, en el ensue\u00f1o, y estudiarlo. Y as\u00ed, si es que se murieron de ensue\u00f1o, de so\u00f1ar, no se murieron de sue\u00f1o, de dormir. A pesar, siglo despu\u00e9s, de Miguel de Molinos, el de nuestra castiza nada, el del quietismo, el del silencio de pensamiento, el aragon\u00e9s tan nuestro.<\/p>\n<p>S\u00ed, ya lo s\u00e9, ya lo s\u00e9; ya s\u00e9 que a alg\u00fan lector se le encabritar\u00e1 el \u00e1nimo ante semejantes crudas revelaciones y hasta me echar\u00e1 en cara, en reproche, el que las largo deteni\u00e9ndome en un desmesurado saboreo de ellas y de su picor; pero es que, lector, me est\u00e1 desazonando el observar c\u00f3mo se hinchan ilusiones de un porvenir de riqueza y de sabidur\u00eda y de bienestar, en una Espa\u00f1a renovada por arte m\u00e1gica. \u00bfQue mejoraremos?, \u00bfqui\u00e9n lo duda? Pero hay que poner tope a las ilusiones. Y sobre todo hay que pensar para qu\u00e9; esto es: en el para qu\u00e9 del para qu\u00e9; para qu\u00e9 fin \u2014esa mejor\u00eda\u2014. Y si no es mejor el opio \u2014que dijo Lenin\u2014 de morir dormido.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_282\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9444_326747388\"><\/a><strong>El sentimiento catastr\u00f3fico<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_283\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22719_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), 2<\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Hay una singular enfermedad del \u00e1nimo p\u00fablico \u2014que especialmente obra sobre la imaginaci\u00f3n y contra ella\u2014 y que podr\u00edamos llamar el sentimiento catastr\u00f3fico de la vida p\u00fablica. Que es otra cosa que aquel sentimiento tr\u00e1gico de la vida de que largamente disert\u00e9 a\u00f1os hace. Que cat\u00e1strofe no es propiamente tragedia, ya que \u00e9sta no se da m\u00e1s que en lo humano y aquella en lo natural. Un terremoto, vaya por caso, es una cat\u00e1strofe, pero no es una tragedia.<\/p>\n<p>Y bueno, \u00bfqu\u00e9 es cat\u00e1strofe? Acudamos a la palabra misma, de donde sale la idea. Cat\u00e1strofe, del verbo griego \u201ccatastrefo\u201d, revolver, es propiamente una revoluci\u00f3n, pero en el sentido primitivo y directo de este tan abusado t\u00e9rmino, es decir, la vuelta de algo de arriba abajo. Lo que se dice entre nosotros volver la tortilla. No es el cambio \u00edntimo y entra\u00f1ado del contenido de algo; terreno, sociedad, instituci\u00f3n, creencia, ideolog\u00eda, etc., sino la revuelta de ello, el que suban a sobrehaz las capas profundas y se hundan las de la sobrehaz. Este sentido catastr\u00f3fico lo expresaba muy bien aquella conocida copla corriente en una parte de Andaluc\u00eda y que rezaba as\u00ed: \u201cCuando querr\u00e1 Dios del cielo \/ que la tortilla se vuelva, \/ que los pobres coman pan \/ y los ricos coman&#8230; hierba.\u201d (Era otra la palabra, y no \u201chierba\u201d; pero no la pongo por un resto de repulgos estil\u00edsticos que me parecen ociosos.) Es tambi\u00e9n lo que se llama cambiar de postura. Lo que cuenta la leyenda eclesi\u00e1stica que hac\u00eda San Lorenzo, m\u00e1rtir, cuando le estaban tostando a muerte en la parrilla de su martirio. \u00bfEs que del otro lado estar\u00eda mejor?<\/p>\n<p>Nace y se desarrolla en los pueblos en ciertos momentos hist\u00f3ricos de su vida \u2014de su vida hist\u00f3rica\u2014 un sentimiento catastr\u00f3fico \u2014llamadle, si quer\u00e9is, revolucionario\u2014 que suele ir acompa\u00f1ado de una visi\u00f3n fantasmag\u00f3rica del porvenir de su destino. Es una dolencia con ra\u00edces econ\u00f3micas y con ra\u00edces religiosas. Bien entendido, que entre \u00e9stas, entre las ra\u00edces religiosas, entran la de la irreligiosidad y la del ate\u00edsmo, que no es la indiferencia. Cuando la imaginaci\u00f3n popular se caldea a la hoguera \u2014muchas veces no m\u00e1s que recoldo\u2014 del sentimiento catastr\u00f3fico, los pobres contagiados se pasan los d\u00edas esperando el gran advenimiento. O sea el apocalipsis. \u201c\u00a1Ya viene! \u00a1Ya viene!\u201d \u00bfQu\u00e9 es lo que viene? \u00bfQu\u00e9 es esa revoluci\u00f3n, que, como los esp\u00edritus medievales del milenio, aguardan con tan congojosa ansia? \u00bfQu\u00e9 es ese gran advenimiento, ese apocalipsis? Pues es&#8230; la serpiente de mar, la fiera corrupia, la aurora boreal, el diluvio universal, el juicio final, la Intemerata, la de San Quint\u00edn, el disloque, el caos&#8230;, la caraba. Y este \u00faltimo t\u00e9rmino: la caraba, por su falta de precisi\u00f3n conceptual, por no querer decir nada concreto, por su mera sentimentalidad, es el que acaso mejor determina la cat\u00e1strofe esperada, el caos de que ha de salir un mundo nuevo en cuyas parrillas se nos tueste el otro lado de las costillas. Y es curiosa esta otra palabra: caos, que etimol\u00f3gicamente quiere decir, como la latina \u201chiatus\u201d, bostezo. Pues bostezo es la sima que se abre en la tierra en un temblor de ella, en una cat\u00e1strofe o revoluci\u00f3n t\u00e9rrea. Y en una cat\u00e1strofe econ\u00f3mico-social se acaba en que los antes pobres coman pan \u2014aunque sea de munici\u00f3n\u2014y los antes ricos coman&#8230; hierba, o lo que sea, y trocados los papeles las cosas siguen lo mismo. Que no es que desaparezcan las clases sino que se revuelvan, que se inviertan.<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 efectos tan extra\u00f1os produce el sentimiento catastr\u00f3fico! Vengo d\u00e1ndome a cavilar a qu\u00e9 \u00edntimos instintos del alma colectiva popular puedan obedecer esas quemas de iglesias rurales o ese emprender a tiros con una tradicional procesi\u00f3n aldeana que nada tiene que ver con las luchas de clase. Las explicaciones corrientes y molientes, las del t\u00f3pico del clericalismo y el anti-clericalismo, no pueden satisfacernos. Ni tampoco las que lo atribuyen meramente a barbarie. Y aunque no se me escapa que la que voy a sugerir se atribuir\u00e1 a sobrada sutileza y a preocupaciones muy privativamente individuales, voy a exponerla. He llegado a creer que esos fan\u00e1ticos de la revoluci\u00f3n \u2014el fanatismo es cosa de fantas\u00eda\u2014, que esos enfermos de imaginaci\u00f3n catastr\u00f3fica, a la espera del gran advenimiento \u2014o de la caraba\u2014, de lo que sufren en el fondo de sus almas es de una envidia que engendra odio. De una envidia inconciente, oscura, instintiva, como la que hizo brotar del hondo del alma popular espa\u00f1ola, despu\u00e9s de la Reconquista, la Inquisici\u00f3n, que fue popular\u00edsima. La Inquisici\u00f3n respond\u00eda a la envidia que el pueblo sent\u00eda hacia los que se distingu\u00edan, hacia los que discrepaban, hacia los herejes. Y estos otros fan\u00e1ticos, \u00bfen qu\u00e9 envidia se encienden? \u00bfY qu\u00e9 les lleva a incendiar iglesias? Es acaso que envidian a los pobres sencillos aldeanos que hallan en la iglesia \u2014o en la procesi\u00f3n\u2014 un contento y un consuelo que ellos, los incendiarios, no logran hallar fuera de ella. Y aqu\u00ed tenemos tal vez, claro es que sin que ellos, los afectados de esa dolencia, se den clara cuenta de ella ni mucho menos, aqu\u00ed tenemos aquello de Lenin, hombre de imaginaci\u00f3n catastr\u00f3fica, de que la religi\u00f3n es el opio del pueblo. Y contra ella, contra la religi\u00f3n, se revuelven los que est\u00e1n en vano buscando otro opio, o sea otra religi\u00f3n. Y para los cuales la revoluci\u00f3n no es sino un opio, un opio para adormecer una imaginaci\u00f3n enferma.<\/p>\n<p>El primer revolucionario, el primer catastr\u00f3fico de nuestra leyenda judeo-cristiana fue Ca\u00edn, cuya casta fund\u00f3, dicen, la primera ciudad. Y Ca\u00edn no hizo sino vengarse de su destino. Y nos dej\u00f3 la \u201ccainidad\u201d. Cainidad que es el vivero del sentimiento catastr\u00f3fico de la vida p\u00fablica.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_284\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9446_326747388\"><\/a><strong>Entre Aquiles y el Cid<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_285\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22721_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>En el poema hom\u00e9rico se nos cuenta de c\u00f3mo Ulises, en su odisea, baj\u00f3 al reino soterrado de los muertos, de las sombras de los que hab\u00edan de veras vivido, y de c\u00f3mo evoc\u00f3 la de Aquiles, y al present\u00e1rsele, el h\u00e9roe le salud\u00f3 como a rey de los muertos, a lo que \u00e9ste le respondi\u00f3 que es mejor que ser rey de los muertos ser lo peor que pueda serse en el reino de los vivientes. Y que lo peor que puede a uno caberle en suerte en el reino de los vivientes es ser criado de amo labrador pobre. Amo de labranza pobre, diremos que es igual que amo pobre de labranza. Lo peor en esta tierra es ser labriego a servicio y sueldo de labrador. De pobre pegujalero que necesita brazos de alquiler, de peque\u00f1o propietario, de arrendatario o colono que tiene que empe\u00f1arse para pagar la renta. Y \u00e9sta ha sido la tragedia en las mesetas centrales de este reino \u2014ahora rep\u00fablica, y es igual\u2014 de los pobres vivientes espa\u00f1oles. Cuya suerte no sabemos si envidiar\u00e1 la sombra del Cid Campeador, el que iba por la cuenca del Duero reclutando desesperados para que saliesen de miseria y lacer\u00eda con el bot\u00edn arrancado a los moros de las ricas huertas de Valencia.<\/p>\n<p>Lo que nos hemos acordado de las palabras de Aquiles y de otras del Cid ahora en que ingenuos creyentes en la virtud de una reforma agraria \u2014de una cualquiera\u2014 parecen esperar que \u00e9sta corregir\u00e1 una&#8230; llam\u00e9mosla injusticia de la suerte. O del destino. Porque hay en esta pobre, pobr\u00edsima tierra de nuestros vivientes algo peor que ser criado de amo de labranza pobre, y es, dejando de ser criado, jornalero, pretender sacar harina de las pe\u00f1as, que a lo m\u00e1s sirve para muelas con que se muela el centeno. Por lo que se comprende que muchos de esos pobres vivientes quisieran no tierra sino jornal, y el m\u00e1s alto posible. De la tierra saben ellos que se saca para darles el jornal; pero saben tambi\u00e9n que ellos, los pobres jornaleros, no podr\u00edan sacar de ella, por s\u00ed mismos, el jornal que sus pobres amos les tienen que dar aun a costa de agotar sus reservas y arruinarse.<\/p>\n<p>\u00bfQue hay tierras ricas? \u00bfQue hay, por lo tanto, amos ricos de tierra? Sin duda, y aqu\u00ed viene lo de los grandes terratenientes, lo de los latifundarios, envuelto ya en f\u00e1bula y leyenda. Y aqu\u00ed cuadrar\u00eda decir algo de la famosa ley de la renta, del famoso economista Ricardo, que fueron \u00e9l y Malthus los principales inspiradores de la doctrina te\u00f3rica del socialismo de Carlos Marx. Y despu\u00e9s de decir algo de c\u00f3mo en una comunidad econ\u00f3micamente solidarizada esa renta natural que rinden a quienes las trabajan esas tierras m\u00e1s ricas, tendr\u00eda que ir a sostener decorosamente a los que se condenan o los han condenado a trabajar las tierras que no pueden mantener a sus trabajadores. Suprimid los grandes terratenientes; confiscad o expropiad sus tierras a los grandes se\u00f1ores, y llegad a la distribuci\u00f3n de sus rentas entre todos los trabajadores de la tierra, y entonces ver\u00e9is cara a cara la realidad y lo que son las desigualdades naturales de los hombres y de las tierras. Y entonces ver\u00e9is c\u00f3mo nuestro Aquiles, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, el Cid Campeador, el de la \u00e1spera y enjuta cuenca del Duero, ve\u00eda claro el tr\u00e1gico problema cuando llevaba a los pobres pecheros castellanos a que viviesen de la presa arrancada a la renta natural de los ricos moros huertanos de Valencia.<\/p>\n<p>Luego aquellas altas tierras del Duero, y las del Tajo, y las del Guadiana, se despoblaron en gran parte, pues iban los descendientes de los mesnaderos del Conqueridor a conquistas en Flandes, en Italia, en las Am\u00e9ricas. Para que luego sus m\u00e1s remotos descendientes, los m\u00e1s cerca de nosotros, los de nuestros tiempos, sin Valencias, sin Pa\u00edses Bajos, ni Italias, ni Am\u00e9ricas que conquistar, se pusiesen a talar los montes donde medraban ganados, los de aquellos rabadanes de casta celtib\u00e9rica que por ca\u00f1adas y cordeles de la Mesta guiaban sus reba\u00f1os desde las navas de Extremadura hasta las monta\u00f1as de Asturias y Le\u00f3n, y vuelta a volver. Talaron los montes para romper p\u00e1ramos, porque los pobres se propagaban de manera abrumadora, y la vida pastoril no tolera tanta propagaci\u00f3n. Las vacas, las ovejas, las cabras y hasta las conejas se comen a los hombres que han de comer de ellas. Y cuando les sustituyen los hombres se comen \u00e9stos los unos a los otros, y vienen luchas, no de clases \u2014\u00a1qu\u00e9 clases ni qu\u00e9 ocho cuartos!\u2014, sino de oficios \u2014labradores, de Ca\u00edn, y pastores, de Abel\u2014, de gremios, de regiones, de lugares o t\u00e9rminos municipales, y de asociaciones, sindicatos y clientelas proletarias entre s\u00ed. Que todo es por la prole, y proletarios todos.<\/p>\n<p>Dice el versillo 28 del cap\u00edtulo I del G\u00e9nesis b\u00edblico que \u201clos bendijo Dios y d\u00edjoles Dios: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y sojuzgadla, y se\u00f1oread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.\u201d Y al crecer y multiplicarse y henchir Espa\u00f1a, los espa\u00f1oles no pudieron ya se\u00f1orear lo debido a los peces, y a las aves, y a las bestias, y entraron en lucha \u2014y no de clases, otra vez\u2014 unos con otros. Y cegados por la ilusi\u00f3n enga\u00f1osa de la renta jur\u00eddica, personal, del tributo que hab\u00eda que pagar al amo, no vieron la renta natural, real, la preeminencia de la tierra rica sobre la tierra pobre, de la huerta sobre el p\u00e1ramo, ni vieron el tributo que hay que rendir a la suerte, que suele ser muerte. Y los pobres criados de amos labradores pobres empe\u00f1ados, a los que envidiaba el rey de los amos muertos, Aquiles, creyeron que podr\u00edan mejorar de suerte acabando de arruinar a sus pobres amos para igualarse todos en pobreza. Que es a lo que lleva la tragedia de la prole.<\/p>\n<p>Y tendr\u00e1n que sentir, para luego comprender, ante el pavoroso problema de la distribuci\u00f3n, no de riqueza, no de renta, sino de poblaci\u00f3n, de prole, que no est\u00e1 el remedio en arruinar a los due\u00f1os de tierras pobres, sino en empobrecer a los trabajadores de tierras ricas, due\u00f1os o no de ellas, para que no vivan de hambre \u2014que es peor que morirse de ella\u2014 los que se propagan en tierras pobres. Y si resucitase el Cid y predicase una nueva cruzada \u2014\u00a1lo que tapa la cruz!\u2014 para ir a medrar del bot\u00edn de los naturalmente ricos, de los que heredaron y trabajan tierras ricas, tampoco lograr\u00eda hoy mucho; pero lo llamar\u00edan de seguro comunista y echar\u00edanle en cara que propugnaba la tiran\u00eda del Estado, sost\u00e9n del cr\u00e9dito. Que el Estado \u2014mon\u00e1rquico o republicano\u2014, Providencia civil, tiene a las veces que empobrecer a prorrateo a los ciudadanos para poder subsistir \u00e9l en su unidad integral. Y que las reformas \u2014de forma\u2014 de casi nada sirven sin refundiciones \u2014de fondo\u2014 que pongan a un pueblo de cara a su fundamental destino. Y que el peso de la refundici\u00f3n agraria recaer\u00eda al cabo sobre las regiones a que se cree que la reforma afecta menos. Y que entre los \u201ctrabajadores de todas clases\u201d que somos constitucionalmente los espa\u00f1oles, los hay de varias clases, en efecto, como las tierras y seg\u00fan ellas. No en el sentido m\u00edtico que el t\u00e9rmino clase ha cobrado en el socorrido t\u00f3pico de la \u201clucha de clases\u201d del marxismo, que tan proletarios son los llamados burgueses como los otros, sino en el sentido rigurosamente hist\u00f3rico y natural a la vez.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_286\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9448_326747388\"><\/a><strong>Sobre el t\u00f3pico del caciquismo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_287\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22723_1986339544\"><\/a><em>El <\/em><em>Norte de Castilla<\/em><em> (<\/em><em>Valladolid<\/em><em>), <\/em><em>octubre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Cuando se pone uno en contacto con lo que se llama estrictamente la vida pol\u00edtica, es decir, la de los partidos pol\u00edticos, o sea la de los pol\u00edticos que podr\u00edamos volver a llamar profesionales. Candidatos a conceiales, a diputados provinciales o a Cortes, aspirantes a cargos p\u00fablicos, entonces es cuando se pierde la noci\u00f3n del sentido que pueden tener ciertas palabras de uso corriente en la vida civil p\u00fablica. Tales son derecha o izquierda, progreso y reacci\u00f3n, revoluci\u00f3n y desde luego republicano y mon\u00e1rquico. Hoy ya no sabemos a punto cierto lo que puedan significar republicanismo y monarquismo, aunque sepamos poco m\u00e1s o menos \u2014m\u00e1s bien menos que m\u00e1s\u2014 lo que signifiquen rep\u00fablica y monarqu\u00eda. Que tampoco esto est\u00e1 muy claro. Mas por hoy me voy a ocupar un poco, en otro t\u00e9rmino, de nuestra jerga \u2014que no es otra cosa\u2014 pol\u00edtica profesionalista, cuyo sentido ha acabado por desvanec\u00e9rseme. Este es: caciquismo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir caciquismo, y qu\u00e9 cacique? Nunca lo he sabido muy bien, pero ahora peor que nunca. Fue Joaqu\u00edn Costa el que a base de experiencias pol\u00edticas personales \u2014de fracasos\u2014 le dio nuevo vuelo a ese t\u00f3pico. Para \u00e9l el cacique era acaso Camo. Y cuando hizo desde el Ateneo de Madrid aquella en un tiempo, famosa informaci\u00f3n sobre oligarqu\u00eda y caciquismo, a que concurrimos m\u00e1s de una veintena de pol\u00edticos de oficio y de otros que \u00e9ramos publicistas fuimos dos, do\u00f1a Emilia Pardo Baz\u00e1n y yo, los que tratamos de explicar, o sea de justificar, la necesidad del llamado caciquismo y de c\u00f3mo es la organizaci\u00f3n verdaderamente popular \u2014democr\u00e1tica\u2014 de un pueblo que no quiere, seguramente que por no poderlo, vacar al cuidado de su propio Gobierno y administraci\u00f3n. De un pueblo que delega el manejo de sus intereses comunes porque no tiene ni el tiempo ni el conocimiento suficientes para ocuparse en ello.<\/p>\n<p>Y tan profundamente est\u00e1 el p\u00fablico convencido de esto que se ha llegado a aquella distinci\u00f3n entre caciques buenos y caciques malos. Y son muchos, much\u00edsimos, los que creen que ciertos pueblos cuando no tienen cacique lo buscan o lo inventan y le fuerzan a serlo al primer desgraciado con quien topan. Y en muchas partes se hacen caciques \u2014o mejor, los hacen\u2014 aquellos que son los \u00fanicos que sienten inter\u00e9s y gusto por la cosa p\u00fablica. \u00bfQue es para lucrarse con ello? No siempre, ni mucho menos, pues no pocas veces el llamado caciquismo les arruina. \u00bfQue es af\u00e1n de mando? Muchas veces de apariencia de mando.<\/p>\n<p>\u201cAl espa\u00f1ol no le interesa tanto mandar como aparentar que manda, no tanto presidir como ocupar el sill\u00f3n presidencial.\u201d As\u00ed me dec\u00eda hace a\u00f1os un sacerdote irland\u00e9s, que residi\u00f3 mucho tiempo en Salamanca, y que hoy es arzobispo en Filipinas. Y as\u00ed es. M\u00e1s que codicia o ambici\u00f3n les lleva a muchos a hacer de caciques la vanidad. A tal punto que ahora eso de que se multa al alcalde que, con su vara, va a presidir una procesi\u00f3n eclesi\u00e1stica, ha de restar no pocas vocaciones a la Alcald\u00eda, pues hay quien no aspira a \u00e9sta si no para presidir la procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>En eso de que los caciques de los pueblos rurales sean los usureros. los mangoneadores, los que van a explotar a los dem\u00e1s, entra por mucho la leyenda, aunque en ello haya un cogollito de verdad. Y es una leyenda forjada por el otro equipo de caciques, por el otro turno, por los que aspiran a suceder y sustituir a los vigentes, que casi todos los que se distinguen por sus campa\u00f1as verbales contra el cacique, suelen ser los que aspiran a otro caciquismo.<\/p>\n<p>En general en los tan mal conocidos pueblos rurales hay un n\u00facleo de hombres que son los que manejan la cosa p\u00fablica y la manejan por ser los m\u00e1s activos, los m\u00e1s duchos, los m\u00e1s avisados, y otro n\u00facleo rival que forma la oposici\u00f3n y que trata de suplantarlos, y luego una masa informe, con mucho, la mayor\u00eda, que no se sienten capaces de esto que se llama auto-gobierno. Y creer que esta masa puede llegar a gobernarse por medio de representantes que no sean unos u otros caciques, es desconocer la naturaleza humana. Es una de las m\u00e1s c\u00e1ndidas falacias de lo que se llama democracia. La cual fracasa mucho m\u00e1s que el liberalismo.<\/p>\n<p>Ahora se da en el t\u00f3pico de declamar que el caciquismo es mon\u00e1rquico, que los tildados o motejados de caciques, los supuestos mangoneadores de las aldeas, son mon\u00e1rquicos. Pues bien, en general los hombres rurales que manejan los municipios, ni fueron ni son mon\u00e1rquicos, como tampoco son ni ser\u00e1n republicanos. Esto de monarquismo y republicanismo no es para ellos, mentes realistas y sencillas \u2014verdaderamente objetivas\u2014, nada que tenga sentido. Se arriman al que manda, sea quien fuere. Si cay\u00f3 la monarqu\u00eda fue porque toda esa parte de la poblaci\u00f3n no quer\u00eda decir nada, como si llega a caer la Rep\u00fablica ser\u00e1 porque tampoco \u00e9sta les diga nada. Su concepci\u00f3n de 1a cosa p\u00fablica es algo m\u00e1s honda que la superficial\u00edsima que se cela debajo de ese c\u00f3modo dilema de monarqu\u00eda o Rep\u00fablica. Esos hombres de la naturaleza rural no se dejan conmover por el singular misticismo c\u00edvico y laico de los mon\u00f3rquicos o de los republicanos de partido pol\u00edtico. Los t\u00f3picos de \u00e9stos \u2014de unos y de otros\u2014 les dejan fr\u00edos. Verdad que la pol\u00edtica no es sino electorer\u00eda.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_288\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9450_326747388\"><\/a><strong>Ante la estatua del Comendador<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_289\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22725_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Hace ya m\u00e1s de ochenta a\u00f1os que se puso en escena en nuestra Espa\u00f1a el <em>Don Juan Tenorio<\/em>, un verdadero \u201cmisterio\u201d al que su autor, Zorrilla, le llam\u00f3 \u201cdrama religioso fant\u00e1stico\u201d. \u00a1Y de qu\u00e9 fantas\u00eda! Y viene celebr\u00e1ndose anual y religiosamente, en el d\u00eda de Difuntos. Luego han ca\u00eddo sobre el pobre Don Juan, el principal personaje del misterio, toda clase de analistas y escudri\u00f1adores de almas encarnadas. Pero apenas nadie, que sepamos, se ha detenido a escudri\u00f1ar a otro personaje del drama, al m\u00e1s misterioso de \u00e9l, que es Don Gonzalo de Ulloa, comendador de Calatrava y padre de Do\u00f1a In\u00e9s. \u00a1Y que no es tragedia la de ese pobre hombre convertido, despu\u00e9s que Don Juan le mata, en estatua!<\/p>\n<p>\u00a1Sobrevivir en estatua! \u00a1Tener que hacer de estatua! Ya \u00e9l mismo present\u00eda su muerte cuando, al ir enmascarado a la Hoster\u00eda del Laurel, a presenciar el reto entre Don Juan y Don Luis, dijo: \u201cQue un hombre como yo tenga \/ que esperar aqu\u00ed, y se avenga \/ con semejante papel&#8230;\u201d \u00a1Papel el que tuvo que hacer luego, muerto resucitado, en estatua! Ya Butarelli dijo de \u00e9l y de Don Diego Tenorio, el padre de Don Juan: \u201c\u00a1Vaya un par de hombres de piedra!\u201d \u201c\u00a1Comendador, que me pierdes!\u201d, le dijo Don Juan antes de matarle de un pistoletazo, con lo que le perdi\u00f3 haci\u00e9ndole estatua sermoneadora. Y luego fue lo del \u201c\u00a1Llam\u00e9 al cielo y no me oy\u00f3, \/ y pues sus puertas me cierra, \/ de mis pasos en la tierra \/ responda el cielo, y no yo!\u201d Y a quien hab\u00eda llamado no era al cielo, sino al Comendador, que ven\u00eda a ser procurador, o m\u00e1s bien fiscal, del cielo. Que como tal le encontr\u00f3 Don Juan en el pante\u00f3n de su familia. Al fin. Do\u00f1a In\u00e9s \u2014\u201cm\u00e1rmol en quien Do\u00f1a In\u00e9s \/ en cuerpo sin alma existe&#8230;\u201d\u2014 se hizo sombra, sombra consoladora, y no estatua acusadora. Pero el desdichado Comendador, su padre, obligado, es de creer que contra su entra\u00f1ado sentido, a hacer de estatua, \u00a1que es el m\u00e1s triste papel que puede a un hombre caberle! Cuando tuvo que decir aquello de: \u201c\u00a1Ahora, Don Juan! \/ pues desperdicias tambi\u00e9n \/ el momento que te dan, \/ conmigo al infierno ven\u201d, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00eda en sus entra\u00f1as de piedra? Y luego, cuando el pobre pecador empedernido exclama: \u201c\u00a1Se\u00f1or, ten piedad de m\u00ed!\u201d, el Comendador, el convidado de piedra, m\u00e1s empedernido que el pecador, sale con lo de: \u201c\u00a1Ya es tarde!\u201d Y esto para estar en su empedernido papel de estatua.<\/p>\n<p>\u00a1Tr\u00e1gica suerte la de tener que hacer de estatua, y de estatua moralizadora y agorera! \u00a1Tr\u00e1gica suerte la del hombre estatua! La del hombre estatuado o estatuido. \u00bfY habr\u00e1 qui\u00e9n pueda contemplar su propia estatua? Harto es verse envuelto no en bronce o en m\u00e1rmol, sino en leyenda, y no reconocerse. Y tener que decirse: \u201c\u00e9ste es el de los dem\u00e1s\u201d. \u00bfHacer de estatua en vida? \u00a1Ah, no, no! Y menos para tener que decir: \u201c\u00a1Ya es tarde!\u201d, o cosa as\u00ed. Tormento igual&#8230;<\/p>\n<p>All\u00e1 en el Patio de las Escuelas de la Universidad de Salamanca, se alza una estatua \u2014una de las mejores que tenemos visto en Espa\u00f1a\u2014 de Fray Luis de Le\u00f3n, que parece estar repitiendo en silencio el m\u00edtico: \u201cdec\u00edamos ayer&#8230;\u201d, que se ha hecho ya una frase estatuida \u2014o estatuada\u2014 en leyenda. Y el \u201cdec\u00edamos ayer&#8230;\u201d de la estatua en bronce de Fray Luis de Le\u00f3n nos parece algo como el: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d de la estatua en m\u00e1rmol literario del Comendador. Y no lejos de la de Fray Luis se alza otra estatua, \u00e9sta del P. C\u00e1mara \u2014a quien o\u00edmos vivo\u2014, con un brazo erguido en actitud de predicar. Pero se calla. Como se calla ese Castelar en bronce estatuido que yergue su brazo en el Paseo de la Castellana, aqu\u00ed, en Madrid. \u00a1Una estatua en actitud de hablar! \u00a1Al demonio se le ocurre! Las estatuas deben callarse. Y a los hombres, cuando en vida se les estatuye o estat\u00faa, es para que se callen.<\/p>\n<p>A la estatua de Memn\u00f3n, en Egipto, dice la leyenda que le hac\u00eda cantar la Aurora; que cantaba al salir el sol. \u00a1Maravillosa estatua! Y otras estatuas cantar\u00e1n tambi\u00e9n, al salir o al ponerse el sol; pero cantan m\u00e1s y mejor los hombres de carne y hueso, los que respiran aire. Las estatuas, \u00a1ay!, de ordinario no cantan. Alguna vez pla\u00f1en. Y los hombres que tienen en vida que hacer de estatua tampoco cantan. Mejor hacer de sombra, como Do\u00f1a In\u00e9s. Porque las sombras s\u00ed que cantan y que respiran. \u00a1Sombra, s\u00ed; pero estatua, no! \u201cM\u00e1rmol en quien Do\u00f1a In\u00e9s \/ en cuerpo sin alma existe&#8230;\u201d Pero desde que el m\u00e1rmol se convirti\u00f3 en sombra, el cuerpo se fue y volvi\u00f3 el alma. \u00bfPero el alma del Comendador? No, el alma del Comendador se qued\u00f3 fuera de su estatua. Un alma no dice nunca: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d Para un alma, y aunque sea de severo Comendador, siempre es temprano, siempre es a tiempo.<\/p>\n<p>\u00bfQuedarse en una frase estatuida, en un aforismo, en una sentencia, en un or\u00e1culo como los de las estatuas de los dioses paganos? Mejor vagar como la sombra de una nube sobre el verdor de una pradera o sobre la azulez de un lago. \u201cSue\u00f1o de una sombra\u201d, llam\u00f3 P\u00edndaro al hombre, y pudo haberle llamado \u201csombra de un sue\u00f1o\u201d. De un sue\u00f1o que se hace, se deshace y se rehace; de un sue\u00f1o que no es dogma, ni precepto, ni programa, ni sentencia. Pero los pobres mortales ciudadanos que no saben valerse ni guiarse por s\u00ed mismos piden a sus guiones y caudillos certidumbres y soluciones. Y se empe\u00f1an en convertirlos en estatuas. Al quitarles contradicci\u00f3n les quitan vida. \u00a1Cu\u00e1nto mejor ponerse a la sombra de un sue\u00f1o! Ah, no, que no le definan, que no le fundan a uno. Y si le funden, que la estatua se calle.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_290\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9452_326747388\"><\/a><strong>Danza gitana<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_291\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22727_1986339544\"><\/a><em>El Sol (Madrid), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>A\u00fan no hemos acabado con lo de la estatua. Pues ahora otra visi\u00f3n. Y fue la de una gitanilla \u2014Mariposa\u2014 bailando descalza al sol y mirando bailar su sombra sobre la verde yerba de una pradera. Bailaba sola, para s\u00ed misma, y a\u00fan mejor, ni para nadie ni para nada, sin para qui\u00e9n ni para qu\u00e9, en neta gitaner\u00eda. Escrib\u00eda con los pies en el verdor de la pradera el poema de la libertad creadora. Escribir con los pies, s\u00ed, pero claro que no calzados. A esos insectos que andan \u2014no andan\u2014 sobre el agua, y a que se les da en castellano los nombres de \u201ctejedores\u201d y \u201czapateros\u201d \u2014\u201cgirinos\u201d por mote entomol\u00f3gico\u2014, ll\u00e1maseles en Flandes \u201cescritorcillos\u201d. Y nos recuerdan lo que se nos cuenta en el Evangelio (Marcos, VI, 18 y 19) de c\u00f3mo Jes\u00fas, en el lago de Genezaret se fue a sus disc\u00edpulos andando sobre el agua \u2014descalzo, de seguro\u2014, y ellos, al verle caminar as\u00ed, pensaron si ser\u00eda fantasma, y tuvo que decirles: \u201c\u00c1nimo: soy yo, no tem\u00e1is.\u201d No era estatua, que \u00e9sta ni caminar\u00eda ni hablar\u00eda. Lo de hablar las estatuas \u2014hasta de Cristo\u2014 ha venido despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Los gitanos, los perfectos individualistas, son los menos estatuidos. Y libres, pues si otros pasan sobre la ley, ellos pasan por debajo de ella. Y haci\u00e9ndose a menudo el camino con los pies a campo traviesa, o por trochas y atajos. El hombre no puede, como el pez dentro del agua o el ave dentro del aire, moverse en \u00e1mbito homog\u00e9neo, sino que tiene que pisar en tierra atravesando el aire de que respira. Y aun as\u00ed ha inventado el submarino y el aeroplano, no sujetos a superficie, y con la bicicleta un modo de locomoci\u00f3n en que se toque lo menos posible la tierra, en que se desprenda m\u00e1s de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Don Jos\u00e9 Echegaray dio, ya en sus \u00faltimos a\u00f1os, en andar en bicicleta, y como lo explicara un d\u00eda en el Ateneo, al decir que lo hac\u00eda por ser modo de locomoci\u00f3n m\u00e1s individualista, hube de atajarle dici\u00e9ndole: \u201cNo, don Jos\u00e9; el modo de locomoci\u00f3n enteramente individualista, anarquista mejor, es caminar solo y escotero, a pie desnudo, por donde no hay camino y haci\u00e9ndolo con la marcha; a todo otro nos ayudan los dem\u00e1s.\u201d Y de este modo nadie est\u00e1 m\u00e1s cerca que los gitanos, los hombres m\u00e1s ajenos a la estatua y a todo lo estatuido.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, aquella gitanilla \u2014Mariposa\u2014, que parec\u00eda querer volar, como una alondra, sobre la tierra y no echar ra\u00edces en ella, como la estatua del hombre civilizado en disciplina! Bailaba al sol y sola; sola con su sombra. Y hab\u00eda que acordarse de aquello de: \u201cyo me entiendo y bailo solo\u201d. Cosa que no entienden los estatuidos, disciplinados, partidarios, sectarios o de escuela o corporaci\u00f3n. \u00a1Entenderse y bailar solo, gran virtud! Mas no solo, sino con la propia sombra. Sombra no estatuida ni fijada, sino cambiante. Al salir del sol la sombra nace larga y gigantesca, y al ponerse del mismo sol vuelve a crecer y se alarga y agiganta de nuevo. \u00a1Sombra de primera infancia, de ni\u00f1ez; sombra de \u00faltima infancia, de vejez!<\/p>\n<p>Los mam\u00edferos, unos son cuadrumanos, como los monos, nuestros parientes, y otros cuadr\u00fapedos. Y al caballo, solipedo \u2014que pisa con un solo dedo, que se le ha hecho casco\u2014, encima le calzamos, le herramos. Y el hombre mismo se ha calzado, y ya, sin desnudez sus pies, su baile no lo es verdadero. Se ha hecho m\u00e1s pedestre que manual. \u00bfY por qu\u00e9 \u201cpedestre\u201d es para el estilo t\u00e9rmino de reproche? \u00a1Aquellos pies de los versos antiguos, que serv\u00edan de letra al canto con que se acompa\u00f1an al baile! \u00bfY surgi\u00f3 de la m\u00fasica el baile o del baile la m\u00fasica? \u00bfO fueron hermanas mellizas ambas artes? Hay lo de \u201cal son que le tocan baila\u201d; pero tambi\u00e9n danzante que es \u00e9l quien provoca, gu\u00eda y conforma el son.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 c\u00f3modo motejarle a alguien de danzante! Mejor danzante que estatua. Y, sobre todo, hacer danzar a las ideas ante las mentes distra\u00eddas de los dem\u00e1s, en vez de esculpirlas y fijarlas. Y m\u00e1s si ha de ser en programas de partido o secta. Gran obra la de hacer que las ideas \u2014cient\u00edficas, filos\u00f3ficas, religiosas, pol\u00edticas\u2014 desnudas de pie y de todo, dancen en las mentes de los que las piden fijas y estatuidas. La estatuaria es a la danza lo que a la m\u00fasica la letra. Y hay pobres hombres que no saben atenerse sino a las letras; hombres a la letra.<\/p>\n<p>Como hay lectores que me escriben pregunt\u00e1ndome cu\u00e1ndo voy a fijar mis ideas y a darles a ellos soluciones y certidumbres; cu\u00e1ndo voy a forjar estatuas. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara convertirme en una de ellas? \u00a1Ah, no! Mejor seguir entendi\u00e9ndome y bailando solo. O con mi sombra. Y convidando al lector a que se entienda a s\u00ed mismo. Que s\u00ed no se entiende, \u00bfc\u00f3mo le voy a dar entendimiento de s\u00ed? Y hete aqu\u00ed, lector, por qu\u00e9 a veces yo me te escapo como otras t\u00fa te me escapas. \u00bfLetra estatuida? \u00bfProgramas? \u00a1No, no y no! Eso hay que dejarlo para los que se dicen consecuentes y se forjan postura de estatua. \u00bfConsecuentes? Pero \u201cconsegu\u00ed\u201d quiere decir seguir una cosa a otra \u2014y conseguir\u2014, y en la estatua, fuera del tiempo vivo, no hay consecuencia, porque no se siguen en ella unos momentos a otros. No es de momento. Consecuente un r\u00edo que va haci\u00e9ndose su cauce y var\u00eda y cambia \u2014sin soluci\u00f3n de continuidad\u2014; pero no una monta\u00f1a quieta. Hay m\u00e1s consecuencia \u2014conseguimiento\u2014 en danza seguida \u2014y conseguida\u2014 que no en postura quieta de estatua, a que no cabe danza. Y en cuanto a estatuir y estatuar la danza, es matarla.<\/p>\n<p>Ved a qu\u00e9 danza de visiones \u2014ideas\u2014 hemos venido desde la estatua del comendador con su: \u201c\u00a1ya es tarde!\u201d a Don Juan Tenorio, al pedir piedad al Se\u00f1or hasta la gitanilla \u2014Mariposa\u2014 que, bailando sola, descalza y casi desnuda, junto a su sombra, al sol, al son del tiempo, se calla, y para la cual siempre es temprano. Y ved c\u00f3mo voy trenzando estos Comentarios, en que no se fijan, no se funden, no se forjan posiciones o posturas estatuidas, ni programas \u2014\u00a1l\u00edbreme Dios!\u2014, si no se hace bailar a las visiones de la actualidad \u2014danza\u2014 pasajera.<\/p>\n<p>Y ahora&#8230; \u00a1puede el baile continuar! \u00bfAl son de&#8230;?<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_292\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc103098_2010067226\"><\/a><strong>Una conferencia pol\u00edtica del se\u00f1or Unamuno en el Ateneo de Madrid<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_293\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22729_1986339544457\"><\/a><em>ABC<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>30<\/em><em> de <\/em><em>noviembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>En el Ateneo de Madrid dio el lunes por la tarde una conferencia D. Miguel de Unamuno. Vers\u00f3 el tema de su discurso sobre \u201cEl pensamiento pol\u00edtico de la Espa\u00f1a de hoy\u201d. El sal\u00f3n y las tribunas aparec\u00edan repletos de p\u00fablico.<\/p>\n<p>El Sr. Unamuno comenz\u00f3 diciendo: \u201cVengo como quien va a un sacrificio, con el \u00e1nimo bastante deprimido. He dicho \u2014agreg\u00f3\u2014 que me dol\u00eda Espa\u00f1a, y hoy me sigue doliendo, y me duele, adem\u00e1s, su Rep\u00fablica.\u201d Afirm\u00f3 que no pertenece a ning\u00fan partido pol\u00edtico, lo que no quiere decir que no sea republicano. Quiere decir que \u00e9l no es pol\u00edtico, sino espa\u00f1ol. \u201cDe este no conocerme ha surgido, entre otras cosas, el que se me echase en cara, a poco de inaugurarse el Parlamento, que ayudase, como cre\u00ed de justicia, a resolver mi acta, la de Salamanca, y que me dijeran que era necesario servir a los partidos pol\u00edticos, aun cometiendo injusticias.\u201d<\/p>\n<p>Examin\u00f3 el concepto de opini\u00f3n p\u00fablica y pregunt\u00f3 si verdaderamente existe. \u201cLos pueblos en Espa\u00f1a no son mon\u00e1rquicos ni republicanos: s\u00f3lo son contrarios de alguien. La Rep\u00fablica vino contra el Rey. Nos trajo ella a nosotros; no la trajimos. En Espa\u00f1a hubo solamente oposici\u00f3n republicana de Su Majestad. Despu\u00e9s de la Rep\u00fablica \u2014a\u00f1ade\u2014 vino el desencanto, porque no se hizo la revoluci\u00f3n. Ahora dicen los pol\u00edticos que se est\u00e1 haciendo: pero se hace con actos verdaderamente temerarios, como fue la quema de los conventos y la disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y confiscaci\u00f3n de sus bienes. La frase de <em>todos los conventos de Espa\u00f1a no valen la vida de un solo republicano<\/em> fue interpretada por m\u00ed como que los incendiarios eran buenos republicanos.\u201d<\/p>\n<p>Califica de desdichada la ley de Defensa de la Rep\u00fablica y la secuela de arbitrariedades ministeriales. La inquisici\u00f3n ten\u00eda garant\u00edas; pero hay algo peor que ella: la inquisici\u00f3n polic\u00edaca, que, apoy\u00e1ndose en un p\u00e1nico colectivo, invent\u00f3 peligros con el fin de arrancar unas leyes de excepci\u00f3n. Habla de la suspensi\u00f3n de peri\u00f3dicos, y dice que le recuerda lo ocurrido a un capit\u00e1n. Ten\u00eda delante a un soldado que le miraba socarronamente y le dijo: \u201c\u00bfSe est\u00e1 usted riendo, eh?\u201d \u201cNo; mi capit\u00e1n\u201d, le contest\u00f3 el soldado, y el capit\u00e1n le replic\u00f3: \u201cPero se r\u00ede usted por dentro\u201d.<\/p>\n<p>Sigue afirmando que \u00e9l, que padeci\u00f3 injusticias, no quiere que se cometan ahora. No comprende la significaci\u00f3n de la llamada concentraci\u00f3n de izquierdas, y cree que nos estamos hundiendo cada vez m\u00e1s en el campo de las pasiones. Trat\u00f3 despu\u00e9s de la ense\u00f1anza, y dijo que, suprimida la religiosa y creada la laica, se necesitan maestros, y, como no los hay, habr\u00e1 que reclutarlos entre los frailes. (Se oyen aplausos y protestas, y es silbado el orador. Entonces se le tributa una ovaci\u00f3n de desagravio.)<\/p>\n<p>El orador dice que no cree que con alborotos se resuelvan los graves problemas planteados. \u00bfResolver\u00e1 el problema la ley Agraria? Hay tierras que con reforma o sin ella no pueden dar de comer a sus pobladores. Muchos de los que ma\u00f1ana dependan del Estado comer\u00e1n menos que hoy, y todos nos convertiremos en siervos de la gleba. Con el proletariado intelectual suceder\u00e1 lo mismo. Habr\u00e1 de llegar a un per\u00edodo de suicidio y de esterilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que ir contra esa monserga de la personalidad diferencial de las regiones. El autonomismo cuesta caro y sirve para colocar a los amigos de los caciques regionales. Habr\u00e1 m\u00e1s funcionarios provinciales, m\u00e1s funcionarios municipales; habr\u00e1 un Parlamento y un Parlamentito. Es decir, existir\u00e1 una enorme burocracia que contar\u00e1, adem\u00e1s, con el asilo del Estado federal. En vez de una Rep\u00fablica de trabajadores vamos a hacer una Rep\u00fablica federal de funcionarios de todas clases.<\/p>\n<p>Dios quiera que vuestros hijos encuentren en esa nueva sociedad que se avecina las satisfacciones que yo no podr\u00eda encontrar. \u00a1Que esa Rep\u00fablica federal de funcionarios de todas clases encuentre un ideal! No es lo que yo so\u00f1aba. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer!<\/p>\n<p>Presencio con tristeza que ha desaparecido toda serenidad. Yo sirvo a un sentimiento de justicia, y me aterra que con otros se cometan injusticias. No me gusta eso, no quiero llevar dentro de m\u00ed un alma de d\u00e9spota.<\/p>\n<p>Fue aplaudid\u00edsimo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL SE\u00d1OR UNAMUNO FUE MUY FELICITADO<\/p>\n<p>Fuero muchos los diputados que ayer tarde en los pasillos de la C\u00e1mara felicitaron a D. Miguel de Unamuno por el discurso que pronunci\u00f3 en el Ateneo el lunes \u00faltimo. El Sr. Unamuno dijo a algunos diputados:<\/p>\n<p>\u2014Tuve que hacer un gran esfuerzo f\u00edsico para frenarme. Pero el d\u00eda menos pensado dir\u00e9 en el Parlamento cosas mucho m\u00e1s graves.<\/p>\n<p>Luego a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Yo ten\u00eda hace tiempo el pensamiento de hablar as\u00ed, pero me resist\u00eda a ello. Lo que me decidi\u00f3 fue el \u00faltimo discurso del Sr. Aza\u00f1a.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_294\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9454_326747388\"><\/a><strong>Y va otra vez de monodi\u00e1logo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_295\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22729_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>3<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p><em>En este n\u00famero inicia su colaboraci\u00f3n en AHORA don Miguel de Unamuno, \u201cun gran espa\u00f1ol digno de admiraci\u00f3n y merecedor de los m\u00e1s altos homenajes\u201d, como lo llama el peri\u00f3dico donde hasta ayer mismo publicaba sus art\u00edculos el venerable maestro. Don Miguel de Unamuno, \u201cintelectualmente invulnerable\u201d, como lo juzgaba tambi\u00e9n ayer Manuel Bueno en ABC, hallar\u00e1 en las columnas de AHORA la tribuna de gran resonancia y libertad absoluta que su genio requiere. Los art\u00edculos de don Miguel de Unamuno, su pensamiento apasionado, se ajusten o no a nuestra manera de sentir y pensar, son para nosotros, y esperamos que lo sean tambi\u00e9n para nuestros lectores, la m\u00e1xima fuerza creadora y sugeridora de las Letras espa\u00f1olas de este tiempo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Le he o\u00eddo a usted \u2014me dijo\u2014 que lo primero es dar cara a cara a la verdad. O, si se quiere, a la Esfinge devoradora&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Cabal \u2014le respond\u00ed\u2014 hay que hacerse a encararla, o darle rostro a rostro, a arrostrarla. \u00a1Arrostrar la verdad! \u00a1El supremo empe\u00f1o!<\/p>\n<p>\u2014Pues bien\u2014a\u00f1adi\u00f3-, esto de la Rep\u00fablica ha sido para m\u00ed otro mal necesario&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtro? Como casi todo lo m\u00e1s de la vida\u2014acot\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Algo fatal e inevitable\u2014continu\u00f3\u2014. Y no la hemos tra\u00eddo nosotros, los que nos creemos republicanos, si no que ella nos ha tra\u00eddo en cuanto tales. Y apenas si empezamos a pensar lo que pueda llegar a ser. \u00bfQu\u00e9 nos han dejado en junto estos tres \u00faltimos a\u00f1os? En los cimientos de la conciencia com\u00fan, p\u00fablica, quiero decir. \u00bfY qu\u00e9 problemas, pero \u00edntimos? Nos hemos arrimado a m\u00e1s estrecho toque con el cauce de la vida com\u00fan de lo que se suele llamar sociabilidad. Hemos quitado la educaci\u00f3n de nuestros hijos a las \u00f3rdenes bien o mal llamadas religiosas, pero sin saber a ciencia cierta c\u00f3mo substituirlas; hemos quitado muchas tierras a sus antiguos due\u00f1os para d\u00e1rselas a campesinos que acaso ni puedan ni sepan ni, tal vez, quieran labrarlas&#8230; Pero, s\u00e9 lo reitero, ello era y es inevitable, y a ello estamos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No hay m\u00e1s remedio \u2014le dije\u2014, pues en esta que hemos denominado candorosa, o mejor, convencionalmente, Rep\u00fablica democr\u00e1tica de trabajadores de todas clases, nuestro principal cometido es el de trabajar. La vida es trabajo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1As\u00ed fuera \u2014me replic\u00f3\u2014 el trabajo vida! Y para trabajo, cr\u00e9amelo, don Miguel, no mayor ni mejor que el de arrostrar la verdad. Aquello era muy malo, pero \u00bfy esto? Mas no quiero sino repetir con usted lo de Carducci: \u201cMejor obrando olvidar, sin indagarlo, este enorme misterio del universo.\u201d En nuestro caso particular, el misterio, enorme o no, del destino hist\u00f3rico de esta nuestra Espa\u00f1a, misterio que es el fundamento de mi religi\u00f3n nacional y civil y popular.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9? \u00bfTambi\u00e9n usted \u2014le dije sonriendo\u2014 m\u00edstico del republicanismo?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Jam\u00e1s! \u2014me replic\u00f3\u2014. No he hablado del destino de la Rep\u00fablica, que es nombre com\u00fan y aplicable a todas ellas, sino del destino de Espa\u00f1a, que es nombre propio, pues Espa\u00f1a es una y \u00fanica.<\/p>\n<p>\u2014Pero hay quien habla \u2014le dije\u2014 de Espa\u00f1as.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed hay polite\u00edstas \u2014a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>Y yo: \u2014Y pante\u00edstas. Y ateos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Fervor republicano! \u2014murmur\u00f3\u2014. \u00a1Justicia republicana! \u00a1Virtudes republicanas! \u00a1Cultura republicana! \u00a1Monsergas! Y luego la liturgia, que es peor que la m\u00edstica esa. No dar\u00e9 ni un viva a la rep\u00fablica, aun deseando que viva, mientras no se pueda dar tambi\u00e9n un viva al rey, a un rey cualquiera. Y ha visto usted otra cosa, y es la ni\u00f1er\u00eda esa de ir esquivando la denominaci\u00f3n por t\u00edtulos nobiliarios y lo de hablar del ex conde, ex marqu\u00e9s o ex duque? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s nos da que conserven sus apodos, motes, alias o pseud\u00f3nimos si eso no les sirve para nada, ni les da derecho a nada y ni es siquiera sortilegio? \u00a1Chinchorrer\u00edas!<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, ya s\u00e9 \u2014le dije\u2014 que tampoco entra usted con la nueva bandera, la republicana.<\/p>\n<p>\u2014Cabal \u2014me respondi\u00f3\u2014. Y recuerdo c\u00f3mo nuestro com\u00fan amigo Guerra Junqueiro, uno de los que m\u00e1s contribuyeron a la ca\u00edda de la dinast\u00eda brigantina portuguesa, defendi\u00f3 la conservaci\u00f3n de la bandera nacional y popular, ya que no mon\u00e1rquica. Por tradicionalismo po\u00e9tico. Y yo, por mi parte, no me hago a \u00e9sta, a la tricolor. Con un tercer color impuro, mestizo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Usted \u2014le dije\u2014, acaso de cambiarla, votar\u00eda por una de los siete colores del arco iris&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Pero fundidos, federados en uno, que es el blanco \u2014me replic\u00f3\u2014. Una bandera blanca y en blanco, de paz y de porvenir. Aunque la m\u00eda&#8230; formada de infra-rojo y ultra-violeta, colores invisibles&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Que propiamente no lo son \u2014le objet\u00e9\u2014, pues que no son colores para el ojo humano, fisiol\u00f3gicos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pues por eso! \u2014exclam\u00f3\u2014. \u00a1S\u00edmbolos y emblemas invisibles! Y acabar con toda liturgia supersticiosa. Mas todo esto nos ha alejado de nuestro prop\u00f3sito. \u00bfDe qu\u00e9 habl\u00e1bamos?<\/p>\n<p>\u2014Se desahogaba usted, amigo \u2014le dije\u2014, de sus \u00edntimos desenga\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p>Y \u00e9l: \u2014Desenga\u00f1os, no, pues nunca me enga\u00f1\u00e9. Nunca esper\u00e9 del tiempo m\u00e1s de lo que \u00e9l nos puede dar; nunca esper\u00e9 que lo que los ingenuos llaman revoluci\u00f3n nos cambiara substancialmente de estofa y de trama del alma colectiva; nunca cre\u00ed en ag\u00fceros de ciertas renovaciones. Y por esto, porque siento la continuidad del destino hist\u00f3rico, me atengo y conformo a lo que vayamos consiguiendo. Y como soy de los que creen que hay que hacer de la necesidad virtud, me someto a los males necesarios y trato de sacar alg\u00fan bien de ellos, mas sin dejarme enga\u00f1ar ni desenga\u00f1ar. Y vea usted, mi buen amigo, por qu\u00e9 me hace sonre\u00edr el engreimiento m\u00edstico-lit\u00fargico de todos los ni\u00f1os que est\u00e1n contemplando los zapatitos nuevos que les ha tra\u00eddo el nuevo r\u00e9gimen. \u00a1Cu\u00e1nto echo de menos la sobriedad mental! \u00bfConcentraci\u00f3n de izquierdas? No, si no \u201cconcretaci\u00f3n\u201d de ellas; y sepamos qu\u00e9 es eso de izquierda. \u00a1Lo que me encocora la vibrante declamaci\u00f3n jacobina! Vibrante, \u00bfno se dice as\u00ed? Es otro terminacho de moda y sin modo. Conform\u00e9monos, sin vibrar, con lo inevitable, y&#8230; \u00a1a trabajar! Que as\u00ed es la vida&#8230;<\/p>\n<p>\u2014De modo que para usted\u2026 \u2014le ataj\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Para m\u00ed \u2014a\u00f1adi\u00f3 ataj\u00e1ndome a su vez\u2014 cuando se me llega uno de esos entrevistadores extranjeros con su surtido de vac\u00edas preguntas estereotipadas, de encuesta, de c\u00f3mo hemos cambiado y de c\u00f3mo sentido el cambio, me siento molesto, como si se nos tomase por cuines o ranas o gal\u00e1pagos de fisi\u00f3logo, peor que por chiquillos en juego. Esta nuestra Espa\u00f1a es para ellos un caso, porque el caso es que la eterna y universal Espa\u00f1a, la de los colores invisibles, fuera de liturgia, no les dice a ellos nada. Con tal de que a nosotros, los espa\u00f1oles, nos diga al o\u00eddo del coraz\u00f3n algo&#8230;<\/p>\n<p>Me call\u00e9 al o\u00edrle esto.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_296\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9456_326747388\"><\/a><strong>En un lugar de la Mancha&#8230;<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_297\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22731_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>8<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Este octos\u00edlabo inaugural del <em>Quijote<\/em> \u2014le sigue, en inciso, un endecas\u00edlabo de los dichos de gaita gallega y que briza un olvido involuntario\u2014, esta entrada en el \u00faltimo sue\u00f1o del alma imperial espa\u00f1ola, volvi\u00f3 a reconfortarme el \u00e1nimo cuando el s\u00e1bado 19 de noviembre le\u00ed en el semanario <em>Estampa<\/em> una informaci\u00f3n titulada \u201cLa novia de Don Quijote\u201d, aunque m\u00e1s bien se trataba de una supuesta novia de Cervantes, y es igual. La firma Pedro Arenas, que refiere una su visita al Toboso, en que se nos aparecen tobosinas y tobosinos tocados de la creadora enso\u00f1aci\u00f3n quijotesca-cervantina.<\/p>\n<p>Porque es el caso que al informador le hablaron de la casa de Do\u00f1a Dulcinea, mostr\u00e1ndole la llave y la ventana por donde hablaba con Cervantes, y la calle del desaf\u00edo de \u00e9ste con otro pretendiente de su novia, y el convento en que \u00e9sta profes\u00f3 de religiosa cuando no se le dej\u00f3 casar con quien quer\u00eda. Por donde se ve que Don Quijote dej\u00f3 en su tierra nativa las semillas de la generosa pasi\u00f3n que le hizo enfrascarse en la lectura de los libros de caballer\u00edas. Y luego el informador se entrevist\u00f3 con don Jaime de Pantoja, ex-alcalde del Toboso y \u201ccervantista muy letrado\u201d y&#8230; \u201c\u2014\u00bfPero Dulcinea ha existido? \u2014exclamamos deslumbrados por esta fe. \u2014Es un hecho indudable \u2014dice el se\u00f1or Pantoja. Y comienza a explicar sus investigaciones\u2026\u201d<\/p>\n<p>Como vemos se trata no de aquella Aldonza Lorenzo de quien anduvo enamorado el Ingenioso Hidalgo, sino de otra, pero el \u201checho indudable\u201d es que existe, pues hay quienes en ella creen. Que para la fe no es cuesti\u00f3n si un poder espiritual, hist\u00f3rico, existi\u00f3, sino si existe. Cuando el ap\u00f3stol Pablo, camino de Damasco, oy\u00f3, ca\u00eddo en accidente, lo de: \u201cSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u201d, sinti\u00f3 que exist\u00eda, entonces, el Cristo. La historia no es lo que materialmente pas\u00f3, sino lo que los mortales sonaron que pasaba y as\u00ed nos lo han transmitido y nosotros seguimos so\u00f1ando y diciendo que pas\u00f3. O mejor dicho, la historia no es el sue\u00f1o que pasa, sino el que queda, porque no pasa en el tiempo material, sino en el otro. \u00a1Honda frase la de: \u201cno tuve tiempo material\u201d que, por trastorno de la de: \u201cno tuve materialmente \u2014es decir: en absoluto\u2014 tiempo\u201d, nos ha dado una expresi\u00f3n tan fuertemente expresiva del materialismo hist\u00f3rico!<\/p>\n<p>Don Quijote y Sancho son hombres de carne y sangre y huesos espirituales, hist\u00f3ricos, inmateriales, gracias a Cervantes, y \u00e9ste lo es, hist\u00f3rico, inmaterial, inmortal gracias a ellos. Y si Cervantes existi\u00f3 es porque existe, como a su vez Don Quijote, pues que existe, existi\u00f3 ni m\u00e1s ni menos, ni de otro modo, que su Cervantes. \u00bfY do\u00f1a Dulcinea, la de los tobosinos de hoy, la del se\u00f1or Pantoja? \u201cEs un hecho indudable\u201d \u2014dice \u00e9ste\u2014. S\u00ed, como todo mito. Y Don Quijote y Sancho, y el D\u00f3mine Cabra, y Segismundo, y Don \u00c1lvaro y Don Juan Tenorio, son mitos, como lo son Cervantes y Quevedo y Calder\u00f3n y el duque de Rivas y Zorrilla, y ni m\u00e1s ni menos. De la literatura nacional \u2014y la historia no es ni m\u00e1s ni menos que literatura\u2014 surge una mitolog\u00eda, y de \u00e9sta una religi\u00f3n. Y hay que tener fe, pues bien se dice que gana una batalla el que hace creer que la ha ganado. Y hace creerlo si \u00e9l lo cree.<\/p>\n<p>Hace poco pas\u00e1bamos, camino de Elda, al ir a festejar a otro mito nacional, a Castelar, cerca del Toboso, y nos apeamos en una que llaman la Venta de Don Quijote. Y nos result\u00f3 no una restauraci\u00f3n, sino una invenci\u00f3n resurgida, donde cabe so\u00f1ar a Cervantes cara a cara de Don Quijote y departiendo con \u00e9l; ambos tan m\u00edticos, tan hist\u00f3ricos, tan existentes. El buen vino manchego, generoso y claro, que all\u00ed nos sirvieron, ense\u00f1ar\u00e1 a los que lo beban \u2014soy aguado\u2014 a so\u00f1ar y no a dormir. Ahora los tobosinos parece que empiezan a so\u00f1ar, gracias al se\u00f1or Pantoja, a do\u00f1a Dulcinea del Toboso. \u00bfPero\u2026 investigaciones? No, que no, \u00a1nada de ellas! No las hizo Don Quijote acerca de la existencia de Amad\u00eds de Gaula, porque la sent\u00eda en s\u00ed mismo. Ateng\u00e1monos a la mitolog\u00eda.<\/p>\n<p>En la Biblioteca Cervantina del Toboso hay libros con dedicatorias aut\u00f3grafas de Mussolini, Hindenburg, Mac Donald, Masaryk&#8230; \u2014tipos que van para mitos\u2014 ofrendas a la m\u00edtica, t\u00edpica y m\u00edstica Dulcinea, que resurge en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no podremos ya olvidarnos. De la Mancha \u00e9sa, claro horizonte toda ella, cama de ensue\u00f1os, entre vi\u00f1edos, bajo la limpia b\u00f3veda azul del aire, o ya bajo dosel de nubes en que el viento riza trazados mitol\u00f3gicos celestes que el Sol, al ponerse, enciende para que so\u00f1emos otros mundos.<\/p>\n<p>A hacer, pues, mitolog\u00eda y a tener el \u201cdescarado hero\u00edsmo de afirmar que \u2014como dej\u00f3 dicho E\u00e7a de Queiroz al final de <em>La Reliquia<\/em>\u2014 batiendo en la Tierra con pie fuerte o p\u00e1lidamente elevando los ojos al Cielo, crea, a trav\u00e9s de la universal ilusi\u00f3n, Ciencias y Religiones\u201d. Y a dejarnos de eruditas investigaciones, que por lo general no sirven sino para rehusar y derrocar. Durante su reciente visita a nuestra actual Espa\u00f1a republicana, monsieur Herriot, investigador tambi\u00e9n, le recordaba a nuestro ministro de Estado, como \u00e9ste lo cont\u00f3 en las Cortes, aquel terrible \u201ccapricho\u201d de Goya, de un cad\u00e1ver que sale de la huesa con una esquela en que trae escrito, como empresa, el fruto de su investigaci\u00f3n de ultratumba, y es: \u201c\u00a1Nada!\u201d La m\u00e1s castiza y entra\u00f1ada palabra espa\u00f1ola, con su pareja: gana. Y que lo sab\u00eda Goya tan bien como su paisano \u2014\u00a1qu\u00e9 dos tipos y qu\u00e9 dos mitos!\u2014 Miguel de Molinos, el que nos aconseja anonadarnos y despegarnos hasta de Dios.<\/p>\n<p>A sacar de la nada \u2014que es crear\u2014 mitolog\u00eda, y m\u00e1s ahora, que estamos creando el mito de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola democr\u00e1tica de trabajadores de todas clases. Que ya vendr\u00e1 a caer la historia de \u00e9sta, alg\u00fan siglo futuro \u2014\u00a1es fatal!\u2014, bajo manos y ojos desocupados de investigadores eruditos y rompesue\u00f1os que hayan de probar que la tal rep\u00fablica no existi\u00f3 en este entonces remoto pasado y ahora actual presente. O por lo menos que de haber existido fue enteramente distinta y acaso contraria a como nos la figuramos los que ahora estamos so\u00f1\u00e1ndola. \u00a1Qui\u00e9n sabe&#8230;! \u00a1Esos eruditos&#8230;! Pero mientras tanto, \u201cso\u00f1emos, alma, so\u00f1emos\u201d, que es as\u00ed como existe el sue\u00f1o. Y no habr\u00e1 investigadores en siglos futuros que puedan borrar la mitolog\u00eda inmortal. Y que Dulcinea, la del Toboso, nos acorra y nos d\u00e9 verdad, pero la de veras, la del ensue\u00f1o avivador, la de verdad de veras, la de la idealidad; no la realidad hastiosa de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_298\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9458_326747388\"><\/a><strong>Biolog\u00eda e ideolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_299\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22733_1986339544\"><\/a><em>El D\u00eda Gr\u00e1fico<\/em><em> (<\/em><em>Barcelona<\/em><em>), <\/em><em>13<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00a1C\u00f3mo s\u00e9 niegan los cuitados a arrostrar \u2014a dar rostro o cara\u2014 a la realidad biol\u00f3gica que est\u00e1 sacudiendo a todo el mundo civilizado, en sus cinco partes, a esta revoluci\u00f3n cuyos ramalazos est\u00e1n ya llegando a nuestra Espa\u00f1a, extremo occidental del mediod\u00eda de Europa y nudo entre \u00e9sta, \u00c1frica y Am\u00e9rica! C\u00f3mo cierran lo ojos al verdadero y hondo sentido de esta crisis de crecimiento o de decrecimiento. A esta crisis de poblaci\u00f3n, o de despoblaci\u00f3n. Porque tal es el problema. El que plante\u00f3 de una vez para siempre aquel pastor protestante que fue Malthus.<\/p>\n<p>\u00bfRevoluci\u00f3n? Sin duda, pero no como se la imaginan los cuitados atacados de jacobinismo, pero que no alcanzan a comprender lo que hubo en el hond\u00f3n de la gran revoluci\u00f3n francesa, por debajo de aquello de libertad, igualdad y fraternidad y de los Derecho del Hombre (Todo esto con may\u00fasculas). Que no era un problema ideol\u00f3gico de principios, sino un problema biol\u00f3gico de hombres, de sustituir, a unos por otros; de mondar una generaci\u00f3n para que pudiese mejor medrar otro. Era un caso de quitarte t\u00fa para que me ponga yo. \u201cCuando se dec\u00eda perseguir a unos \u2014hasta guillotinarlos\u2014 porque profesaban tales o cuales ideas, esto de las ideas que profesaran era un pretexto. Hab\u00eda que eliminarlos porque ocupaban puestos que apetec\u00edan o ambicionaban los otros. Y las grandes guerras que siguieron a la Revoluci\u00f3n y que luego llev\u00f3 a cabo Napole\u00f3n, no fueron m\u00e1s que otra sangr\u00eda o si se quiere otra poda de vidas humanas para que hubiese m\u00e1s espacio de luz y de tierra para las ramas que quedasen en el pobre \u00e1rbol de la Humanidad. Que tal fue el sentido econ\u00f3mico, biol\u00f3gico, de la Gran Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>Y tal es el sentido de la Gran Revoluci\u00f3n Moscovita. Los pobres rusos no cab\u00edan ya holgadamente en su tierra y aun cuando en ella haya bastantes extensiones casi yermas, han barrido al los nobles, a los arist\u00f3cratas, a los capitalistas, a los grandes \u2014y a\u00fan muchos de los peque\u00f1os\u2014 propietarios y ni a\u00fan as\u00ed, igual\u00e1ndose en la miseria, resuelven el problema. Y es in\u00fatil aumentar la producci\u00f3n cuando no aumenta el consumo. Y es loca aventura la de querer hacer consumir para la producci\u00f3n en vez de producir para el consumo. Y siempre se vuelve al planteamiento malthusiano del problema biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Por no querer ver esto, por no querer encararlo, hay aqu\u00ed entre nosotros, en Espa\u00f1a, pobrecitos cuitados que no dejan caer de sus labios la palabra Revoluci\u00f3n, y que se imaginan o fingen imaginarse que se trata de algo de ideales hist\u00f3ricos, de principios de Revoluci\u00f3n, cuando no se trata si no de una generaci\u00f3n que busca su puesto en tierra y al sol, y se encuentra con que no hay bastante holgura para unos y otros. Lo cual es perfectamente vital, que es m\u00e1s que ser perfectamente l\u00f3gico. Hegel tom\u00f3 por lema de su \u201cl\u00f3gica\u201d aquello de S\u00f3focles de que la verdad puede m\u00e1s que la raz\u00f3n; pero la vida puede m\u00e1s que la verdad, puesto que se alimenta muchas veces de mentiras y de ilusiones.<\/p>\n<p>Tomemos, por ejemplo, un caso actual que ha producido ciertas apasionadas disensiones en nuestra Espa\u00f1a; la de las jubilaciones de magistrados, fiscales y jueces. \u00bfEs que se les jubila por su incapacidad manifiesta o acaso por su falta de lealtad al nuevo r\u00e9gimen? Es lo m\u00e1s probable que lo crean as\u00ed, y en perfecta buena fe, los que decretan las jubilaciones. Y son muchos los sedicentes revolucionarios que piden a grito herido la depuraci\u00f3n \u2014quieren decir la poda\u2014 de la judicatura. Pero en el fondo, dense o no clara cuenta de ello esos ide\u00f3logos de la revoluci\u00f3n, de lo que se trata es de producir vacantes para que haya gente joven que pase a ocuparlas, se trata de un problema biol\u00f3gico. Y el fundamento de derecho en que se quiere apoyar esas jubilaciones \u2014como otras an\u00e1logas\u2014 no es m\u00e1s que un pretexto, perfectamente sincero, con que el genio de la especie adiestra a los podadores. Si no fuese la incapacidad o la falta de lealtad habr\u00eda que inventar otro. Porque hay que dar paso a los aspirantes parados.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo le han puesto a uno por decir que aunque hay evidente un hambre de instrucci\u00f3n escolar, una necesidad de acabar con el analfabetismo, en rigor se siente m\u00e1s las necesidades de los productores de instrucci\u00f3n que los de los consumidores de ella! \u00a1C\u00f3mo le han puesto a uno porque ha dicho que el Estado es un gran auto! \u00bfEs que no estamos viendo que las m\u00e1s de las obras p\u00fablicas que se emprenden es m\u00e1s por la productividad de la obra misma para que coman y vivan los que las ejecutan mientras la ejecutan? \u201c\u00a1No queremos limosna, queremos trabajo!\u201d dicen unos, y a esto se contesta inventando trabajos, los m\u00e1s improductivos que no son sino un pretexto para una especie de limosna de Estado.<\/p>\n<p>\u00bfLucha de clases? Lucha de clases no, si no lucha de oficios, de clientelas, de generaciones. Lucha por plazas en el gran asilo que es el Estado.<\/p>\n<p>Y ello \u2014lo repetir\u00e9 cien veces\u2014 es inevitable, es natural, es biol\u00f3gico, que es m\u00e1s que ser jur\u00eddico y que ser l\u00f3gico. Pero \u00bfpor qu\u00e9 escandalizarse uno, encarando la tr\u00e1gica verdad biol\u00f3gica, descubre esta lucha por la vida disfrazada con tantas ideolog\u00edas jacobinas? \u00bfEs que uno la condena? Tanto valdr\u00eda condenar un terremoto, o una inundaci\u00f3n, o un tif\u00f3n, o una epidemia de cualquier clase de peste. O hasta una guerra.<\/p>\n<p>Y la pol\u00edtica responde a esa biolog\u00eda. Y lo mismo da que el pol\u00edtico se ponga una u otra etiqueta, porque no sirve sino a esas necesidades de la lucha por la vida que tienen poco que ver \u2014si es que tienen algo\u2014 con la libertad, con la igualdad, con la fraternidad, con la justicia, con el orden y con la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y continuaremos.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_300\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9460_326747388\"><\/a><strong>\u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_301\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22735_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>14<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Nuestro buen amigo \u2014lo es de todos nosotros\u2014 el siempre Conde de Romanones ha publicado un libro sobre <em>Espartero, el General del Pueblo<\/em>, que tal reza su t\u00edtulo. Es lo que se dice una semblanza, limpia, r\u00e1pida, sencilla, y no un estudio cr\u00edtico ni una biograf\u00eda novelada de las de al uso actual. Espartero escapa al juicio cr\u00edtico \u2014hasta de un pol\u00edtico\u2014, pues, como dice con penetrante sentido hist\u00f3rico el Conde: \u201c\u00bfQu\u00e9 importa que la cr\u00edtica, despu\u00e9s de analizarlos \u2014a los hombres representativos, s\u00edmbolos\u2014, no encuentre en ellos nada de excepcional si su generaci\u00f3n lo considera como el mejor, como el indispensable, como el salvador de la patria?\u201d As\u00ed es, y la cr\u00edtica luego puede muy poco contra esos hombres m\u00edticos y simb\u00f3licos. As\u00ed fueron Riego y Espartero: mitos y s\u00edmbolos del castizo liberalismo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>La perspicacia psicol\u00f3gica de Romanones, aguzada por su ejercicio del poder y de la pol\u00edtica de partido, se detiene en ciertas particularidades de Espartero. Le extra\u00f1a que la pasi\u00f3n del juego de azar tuviera ra\u00edces tan hondas en un temperamento \u201cecu\u00e1nime y sereno y due\u00f1o siempre de s\u00ed mismo\u201d. Pero el rigor con que aplicaba ciertos castigos, haciendo diezmar a un batall\u00f3n franco; el asumir la responsabilidad de sentencias de muerte sin previo sumario, bast\u00e1ndole \u201csu propio convencimiento\u201d \u2014<em>por razones que el rey conoce<\/em>\u2014, y el caso de don Diego de Le\u00f3n \u2014su mayor torpeza pol\u00edtica\u2014, \u00bfqu\u00e9 son sino fruto de un esp\u00edritu de jugador de lance que se l\u00eda la manta a la cabeza para jugarlo todo a una carta?<\/p>\n<p>Aguda es tambi\u00e9n la observaci\u00f3n de que Espartero, el hijo del carpintero de carros de Gran\u00e1tula, el hombre del pueblo hecho luego duque y pr\u00edncipe, \u201cpose\u00eda la soberbia de los humildes que es la m\u00e1s tenaz de las soberbias\u201d. \u00bfSoberbia? No, sino un ingenuo engreimiento que ni es propiamente vanidad. Basta leer las \u00edntimas y candorosas cartas que el general dirig\u00eda a su mujer, do\u00f1a Jacinta de Mart\u00ednez Sicilia, que fue su due\u00f1a y que le hizo arraigar en Logro\u00f1o. Durante la campa\u00f1a de 1835 y 1836 no hace sino decirle que en cuanto se separaba de su divisi\u00f3n dejaba \u00e9sta de ser invicta; que el extranjero \u201csentir\u00e1 el que se quede de cuartel\u201d; que goza \u201cde favor en el extranjero\u201d; que&#8230; \u201clos ingleses, locos conmigo\u201d; que se consideraba invencible e inmortal a la cabeza de sus h\u00fasares&#8230; Y todo ello diciendo a su Chiquita \u2014as\u00ed llamaba a su mujer\u2014 a cada paso que deseaba acabase todo aquello \u201cpara reunirme contigo y no separarnos m\u00e1s\u201d, y lo repite como estribillo conyugal. O \u201csin ti no quiero habitar en este mundo\u201d. En carta a su \u201cquerida Chiquita\u201d de 9 de noviembre de 1840, al final de su Regencia, despu\u00e9s de decirle: \u201cyo soy la bandera espa\u00f1ola, y a ella se unir\u00e1n todos los espa\u00f1oles\u201d, agrega que conf\u00eda en consolidar el trono de Isabel y \u201cque a\u00fan me ha de conservar Dios algunos a\u00f1os de vida para emplearla en plantar \u00e1rboles en la Fombera y mejorar a Logro\u00f1o como un simple ciudadano\u201d. Y aquella entra\u00f1ada carta, antes de Luchana, desde Castro Urdiales, en que le dice: \u201cMi movimiento sobre Bilbao es temerario y antimilitar; pero hay que sacrificarlo todo en estas circunstancias aunque puede perecer el Ej\u00e9rcito. Si despu\u00e9s de salvar Bilbao lo dejo, lo volver\u00e1n a bloquear; si levanto la guarnici\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 dir\u00edan los patriotas! Terrible esta situaci\u00f3n de un general en jefe de guerras civiles. \u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d Y en esto se le fue el alma toda, una alma human\u00edsima.<\/p>\n<p>Por esto cuando Prim, en mayo de 1870, le ofreci\u00f3 la corona de Espa\u00f1a, el viejo soldado \u2014ten\u00eda ya setenta y siete a\u00f1os\u2014, el del \u201cc\u00famplase la voluntad nacional\u201d, no la reh\u00fasa por creerse \u00e9l \u201cla bandera espa\u00f1ola\u201d, indigno de \u201ctan elevado cargo\u201d, sino porque: \u201cmis muchos a\u00f1os y mi poca salud no me permitir\u00edan su buen desempe\u00f1o\u201d. Y \u201c\u00a1ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d, se dir\u00eda. Que no vale por \u00e9l una corona. Y el hombre \u2014\u00a1y tan hombre!\u2014 con su Chiquita y su jard\u00edn acat\u00f3 a don Amadeo, y luego, a la Rep\u00fablica, y despu\u00e9s, a Alfonso XII y \u201c\u00a1c\u00famplase la voluntad nacional!\u201d<\/p>\n<p>Al fin, a sus ochenta y seis a\u00f1os, \u201cel 8 de enero de 1879 se extingui\u00f3 sin protesta ni agon\u00eda, someti\u00e9ndose a la voluntad divina, como siempre se hab\u00eda conformado con la nacional\u201d. As\u00ed acaba Romanones el libro. Y as\u00ed acab\u00f3 aquel ingenuo patriota, candoroso liberal y marido modelo, so\u00f1ando al acabar, en su \u00faltima infancia, con el jard\u00edn de la primera, con el Para\u00edso Terrenal. \u201c\u00a1Ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d<\/p>\n<p>Algo dice el Conde de los amor\u00edos de Espartero \u2014amor no tuvo m\u00e1s que el de su Chiquita\u2014, de su rivalidad con Bol\u00edvar por uno de ellos y hasta de c\u00f3mo fue la reina Mar\u00eda Cristina durante muchos a\u00f1os su verdadero \u00eddolo y a la que hasta le dedic\u00f3 un soneto que revela \u201cla sencillez de su esp\u00edritu\u201d y su ning\u00fan sentido po\u00e9tico. \u201cPor eso cabe sospechar, sin dejarse llevar de la malicia \u2014escribe el bi\u00f3grafo\u2014, si en aquella devoci\u00f3n lat\u00eda un escondido sentimiento amoroso. Casos como \u00e9ste no son ins\u00f3litos; muchas veces tales fervores pasan inadvertidos de las personas a quienes se rinden.\u201d S\u00ed; ya corre por ah\u00ed, al prop\u00f3sito, algo relativo a don Segismundo Moret y otra Regente. \u00bfPero amor? \u00bfAmor de Espartero? A su Chiquita, a la de su jard\u00edn. Y esto, que era el alma radical de su alma, le libr\u00f3 de pretender ser dictador, rey, emperador, tirano acaso. En aquel \u00a1ay! a su jard\u00edn se le fue toda el alma de manchego casero y quijotesco, todo aquello por lo que su generaci\u00f3n le consider\u00f3 como salvador de la patria. El \u201c\u00a1c\u00famplase la voluntad nacional!\u201d es otra cara de su: \u201c\u00a1ay mi jard\u00edn, mi jard\u00edn!\u201d Y as\u00ed muri\u00f3, como su paisano Don Quijote, aquel General del Pueblo que llen\u00f3 un tercio de nuestro siglo XIX y fue el s\u00edmbolo del liberalismo espa\u00f1ol. Tuvo en Logro\u00f1o su Dulcinea, recatada y casera.<\/p>\n<p>Tal fue el hombre, el hombre de Luchana y de Vergara, el Regente del Reino, el que rehus\u00f3 la corona de Espa\u00f1a, el hombre de su mujer, el hombre de su jard\u00edn, el hombre de la naci\u00f3n.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_302\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9462_326747388\"><\/a><strong>A <\/strong><strong>uno de tantos. El mundo quiere ser enga\u00f1ado.<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_303\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22737_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>20<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>Pues bien, no, no le creo a usted cuando me dice que viene siguiendo mi obra desde hace tiempo, no se lo creo. Usted, por lo que veo, s\u00f3lo conoce de m\u00ed frases sueltas \u2014muchas de ellas falsamente atribu\u00eddasme\u2014 mal citadas, peor le\u00eddas y p\u00e9simamente interpretadas. Usted forma parte del mundo, en el sentido que los escritores asc\u00e9ticos dan a esto de mundo; usted es un cacho de mundo, o si prefiere, un cacho de muchedumbre, y acaso no ignore aquella vieja sentencia \u201cdei mundus vult decipi\u201d, esto es: \u201cel mundo quiere ser enga\u00f1ado\u201d. Y quiere ser enga\u00f1ado porque del enga\u00f1o, de la ilusi\u00f3n, vive. Puso Hegel como lema de su <em>L\u00f3gica<\/em> aquella sentencia de S\u00f3focles que dice que \u201cla verdad puede m\u00e1s que la raz\u00f3n\u201d. Pero la vida puede m\u00e1s que la verdad y, por lo tanto, mucho m\u00e1s que la raz\u00f3n. O mejor, que hay razones de verdad, de cabeza, y hay razones de vida, de coraz\u00f3n. Recuerde lo de Pascal de que el coraz\u00f3n tiene razones \u2014o sinrazones, que es igual\u2014 que la cabeza desconoce. Y lo dec\u00eda, \u00a1pobre Pascal!, para sustentar la fe, que consiste, seg\u00fan nuestro Catecismo, en creer lo que no vimos. Y la raz\u00f3n consiste en creer lo que vemos, la realidad material presente. Y cuando usted me ve arremeter contra las razones de la vida del enga\u00f1o, contra las ilusiones de mejoramiento y de progreso, se dice: \u201c\u00a1Otra le queda!\u201d Usted, se\u00f1or m\u00edo, no me conoce.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfA qu\u00e9 ha venido usted?\u201d \u2014me pregunta\u2014. \u00bfQue a qu\u00e9? Pues he venido, ante todo, a recordar a las almas dormidas \u2014dormidas en el enga\u00f1o vital\u2014 a que aviven el seso y despierten, contemplando c\u00f3mo se pasa la vida&#8230; y lo dem\u00e1s. Y c\u00f3mo \u201ccualquier tiempo pasado <em>es<\/em> mejor\u201d. Es y no fue, es mejor. Y es mejor porque pas\u00f3, pues mejora en pasando, en haci\u00e9ndose hist\u00f3rico, en perdiendo la grosera realidad material \u2014o materialidad real\u2014 presente, en perdiendo actualidad. Nuestro propio tiempo ser\u00e1 mejor de aqu\u00ed a un siglo, y ser\u00e1 mejor por haber pasado. \u201cNing\u00fan dolor mayor que el acordarse del tiempo feliz en la miseria\u201d, dej\u00f3 dicho el Dante. Pero acaso sea mejor decir que no hay consuelo mayor que el de acordarse, que el de recordar, aunque sea la miseria. \u00a1Cu\u00e1ntas veces el libertado de la c\u00e1rcel se consuela recordando las horas de su prisi\u00f3n! El recuerdo y no la esperanza es de consuelo. Y a hacer recordar, a hacer vivir en el recuerdo, en la historia, es a lo que he venido. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a sensaci\u00f3n me produce o\u00edr a los cuitados repetir que pasaron ya aquellos tiempos, que ya no volver\u00e1n procedimientos de antiguo r\u00e9gimen, que ya no sirven tales procedimientos, que hemos entrado en una nueva vida y otras candorosas puerilidades progresistas ele la misma laya!<\/p>\n<p>Porque usted, se\u00f1or m\u00edo, es un progresista. Se le conoce, entre otras cosas, en su ingenuidad desprevenida y en su incapacidad para comprender \u2014o mejor, para con-sentir\u2014 el descontento radical de todo lo presente y mientras presente. Usted cree que lo de ahora es mejor, y yo, que ser\u00e1 mejor cuando haya pasado. Y tan ingenuo como usted es el tradicionalista, que se imagina que lo de anta\u00f1o fue mejor que esto de ahora. Pero, se lo repito, no fue mejor; lo es hoy, que no puede volver. A todo lo cual me parece que me dir\u00e1 usted lo que me dijo uno de los suyos, como despertando de un sue\u00f1o: \u201c\u00a1Pero usted es un pesimista!\u201d Y yo, aunque a sabiendas de que no sab\u00eda \u00e9l lo que es el pesimismo, le repliqu\u00e9: \u201cBien; \u00bfy qu\u00e9?\u201d Porque con encasillarle a uno en un mote as\u00ed: pesimista, extremista, anarquista, reaccionario, cavern\u00edcola, jacobino&#8230;, no se resuelve nada, entre racionales.<\/p>\n<p>Lo que hay es que mientras se mantiene uno en la contemplaci\u00f3n, en la teor\u00eda \u2014teor\u00eda quiere decir, precisamente, contemplaci\u00f3n\u2014, las gentes se encogen de hombros, sin enterarse; pero cuando el contemplador, el te\u00f3rico, el historiador aplica su teor\u00eda a la pr\u00e1ctica y juzga con ello lo concreto que pasa y lo juzga como cosa pasajera, sin valor radical y permanente, se revuelven y se dicen: \u201cPero este hombre, \u00bfqu\u00e9 quiere?\u201d O: \u201cPero&#8230; \u00bfpesimista? \u00bfEs que le va mal en la vida?\u201d \u00a1Ay, se\u00f1or m\u00edo, qu\u00e9 error! Los pesimistas radicales de veras no suelen ser aquellos a quienes les va mal en la vida. Tal vez al contrario. Le he o\u00eddo a un hombre a quien se le ten\u00eda por afortunado hablar del empacho de buen \u00e9xito. Y hay aquello de P\u00edndaro de que T\u00e1ntalo no pudo digerir su dicha.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1, se\u00f1or m\u00edo, que no le cuento en esa ralea de imb\u00e9ciles \u2014o de resentidos, que es igual\u2014 que cuando tropiezan con un descontentadizo radical, ideal, fundamental \u2014de ra\u00edz, de idea o teor\u00eda, de fondo\u2014 hablan de despecho. Y le inventan motivos al nivel de sus menguados resentimientos. Le suponen peque\u00f1as ambiciones de orden pasajero. \u00a1Pobres hombres! Y est\u00e1 a\u00fan m\u00e1s claro que tampoco le cuento entre esos otros cuitados que nos reparten a los hombres entre distintos partidos, sectas, sindicatos, corporaciones y toda clase de clases y andan buscando al servicio del inter\u00e9s de cu\u00e1l de \u00e9stas se pone el que se rinde al servicio de la verdad, de la terrible verdad, que puede m\u00e1s que la raz\u00f3n y que, al cabo, puede m\u00e1s que la vida. Cuando la vida se acaba; cuando llega la muerte. Porque si, como le dije, la vida puede m\u00e1s que la verdad mientras se vive, mientras se est\u00e1 pasando, y le hace creer al que pasa que est\u00e1 mejor, que progresa, que mejora, la verdad puede m\u00e1s que la vida cuando \u00e9sta, la vida, ha pasado y cuando, pasada, ya no es vida, sino historia \u2014o leyenda\u2014, cuando es muerte inmortal.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPero para qu\u00e9 traernos esas verdades?\u201d \u2014me dir\u00e1 usted\u2014. Pues para que no se duerman en la vida que pasa. Y en nuestro caso \u2014en el nuestro, \u00bfeh?\u2014, para que no caigan en la candorosa ingenuidad de creer que est\u00e1n renovando nada, que est\u00e1n revolviendo nada. \u00bfRevoluci\u00f3n? \u00a1Vamos, hombre, lo que se reir\u00e1n nuestros descendientes cuando lo de ahora, por ser pasado, se haga mejor, se convierta de vida en verdad, de actualidad en leyenda, y se enteren de que algunos de los nuestros cre\u00edan estar haciendo una revoluci\u00f3n! Porque ellos apenas ver\u00e1n diferencia entre una vuelta y otra vuelta, entre un r\u00e9gimen y otro. Cada uno a su tiempo.<\/p>\n<h2 id=\"heading_id_304\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc9464_326747388\"><\/a><strong>Entre hombres de pueblo<\/strong><\/h2>\n<h3 id=\"heading_id_305\" class=\"center\"><a id=\"__RefHeading___Toc22739_1986339544\"><\/a><em>Ahora<\/em><em> (Madrid), <\/em><em>27<\/em><em> de <\/em><em>diciembre<\/em><em> de 1932<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfRevoluci\u00f3n? Empezaba a estar uno ya harto de o\u00edr hablar tanto de ella sin apenas columbrarla, contagiado de la histeria catastr\u00f3fica. \u00bfRevoluci\u00f3n de \u201cpido la palabra\u201d y a virtud de votaciones? Y as\u00ed en cuanto me sal\u00ed de la ex corte, de la engorrofrigiada \u2014que no coronada\u2014 villa del oso y del madro\u00f1o y me llegu\u00e9 a capital de provincia campesina, rural, entre hombres de pueblo, esto es: hombres del pueblo, me dije: \u201c\u00bfY aqu\u00ed, que entender\u00e1n por revoluci\u00f3n?\u201d Acababa de surtir un intento de sublevaci\u00f3n del campo, muy pronto reducido, en que se revel\u00f3 lo que estos hombres de pueblo entienden por la revoluci\u00f3n. No la reforma, agraria o de otra especie, sino la refundici\u00f3n. Y esto de la reforma le trae a uno a la memoria la reforma por excelencia \u2014la Reforma\u2014, la de Mart\u00edn Lutero, y c\u00f3mo ella tuvo que tropezar con la aldeaner\u00eda, con la sublevaci\u00f3n de los campesinos que buscaban refundici\u00f3n social, d\u00e1ndoseles muy poco del libre examen y de la justificaci\u00f3n por la fe, y luego con el movimiento de los anabaptistas o rebautizadores. A los que hoy se les llamar\u00eda extremistas. Que as\u00ed se llama a los genuinos revolucionarios, a los refundidores, a los de la acci\u00f3n directa, en rigor, anarquistas. \u00bfLo otro? Lo otro ser\u00e1 m\u00e1s sensato y m\u00e1s hacedero \u2014yo creo que lo es\u2014, pero no es revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y me he encontrado con que el fondo de la agitaci\u00f3n que hoy sacude las entra\u00f1as del pueblo espa\u00f1ol, que no est\u00e1 constituido por alistados en los Comit\u00e9s de los partidos pol\u00edticos, se refleja en el fuego dial\u00e9ctico de la U. G. T. y de la \u0421 N. \u0422. fermentada y movida por la F. A. I.; en la lucha entre el reformismo de la legislaci\u00f3n social de Estado y el refundicionismo de los llamados extremistas. Y tambi\u00e9n apol\u00edticos, aunque sean tan pol\u00edticos como los otros. Que tambi\u00e9n el ate\u00edsmo llega a constituirse en confesi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>\u00bfLa otra revoluci\u00f3n, la de voz y voto? \u00a1Bah! Bien est\u00e1 el divorcio y el cementerio civil y todo ese conjunto de medidas \u2014algunas lit\u00fargicas\u2014 que llaman laicismo, pero todo eso no le cala al hombre de pueblo. A lo sumo les da la vuelta, como se le da a un calcet\u00edn, a sus viejas supersticiones y cambia un culto por otro. Cambia de caverna, pero la nueva est\u00e1 tan a oscuras como la antigua. Aunque en la de Altamira se ha instalado la luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Me he llegado ac\u00e1, a esta vieja ciudad universitaria y a la vez rural, y me he enterado de c\u00f3mo ha respondido la histeria catastr\u00f3fica de este pueblo de pastores, de ganaderos. Y me he enterado mejor de la palpitaci\u00f3n que recorre los campos castellanos, extreme\u00f1os y andaluces. En los que los partidos constitucionalmente revolucionarios, de los que se empe\u00f1an en hacernos creer que la inolvidable y gloriosa jornada del 14 de abril fue una revoluci\u00f3n, tratan de ir implantando sus matriculaciones de partido y alistando a los hombres de pueblo, del pueblo. Que con su nativa cazurrer\u00eda se apuntan y desapuntan en uno u otro partido \u2014les da igual\u2014, pues apenas si se percatan, \u00a1naturalmente!, de sus diferencias. \u00bfProcedimiento de alistamiento? M\u00faltasele a \u00e9ste o el otro alguacilillo de caciquismo, a \u00e9ste o el otro concejal: acude en queja y se le levanta la multa a cambio de que se aliste en el partido que el pretorcillo multador representa. Y as\u00ed se descuaja el viejo caciquismo para implantar el nuevo. Porque hay que desviejar.<\/p>\n<p>\u00a1Desviejar! Viejo t\u00e9rmino de ganader\u00eda, hoy muy al pelo. Desviejar no es propiamente renovar, que no siempre es nuevo lo mozo; que le hay muy antiguo. \u00bfRenovaci\u00f3n? En cierto sentido; el de desenchufar a unos para enchufar a otros. Las pretendidas revoluciones \u00e9stas, que no son de fondo, red\u00facense a sustituci\u00f3n de personas. Ved las jubilaciones. Cierto, hay que renovar, sanear y podar las Corporaciones p\u00fablicas, cortar ramas secas y ayescadas, pero lo capital es hacer huecos, vacantes para los brotes recientes. Hay que \u201cproducir vacantes\u201d \u2014\u00a1qu\u00e9 frase!\u2014 para que las consuman los que vienen llegando. Y al ser as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da que se produzcan por uno u otro motivo, con uno u otro pretexto? Estas revoluciones acaban en \u201cqu\u00edtate para que me ponga\u201d. Es lo inevitable, lo natural, lo humano, a\u00fan mejor: lo zool\u00f3gico, lo animal. Su justificaci\u00f3n es biol\u00f3gica y gran locura busc\u00e1rsela ideol\u00f3gica, jur\u00eddica, espiritual. No se hable, pues, de justicia cuando se trate de necesidad, de fatalidad vital, econ\u00f3mica. Condenar ese proceso \u2014progreso, si se quiere\u2014 es condenar un terremoto, un cicl\u00f3n, un aluvi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPero por qu\u00e9, Dios m\u00edo, habr\u00e1 quienes se encabritan cuando se les echa en careta \u2014y no a reproche\u2014 los verdaderos resortes, naturales, zool\u00f3gicos, biol\u00f3gicos, de la conducta que tratan de enmascarar idealiz\u00e1ndola con artificiosas doctrinas? \u00bfPor qu\u00e9 se revuelven airados si se les dice que para satisfacer la natural\u00edsima gana perseguidora no hay que inventar ofensas y peligros que se dicen sufrir? \u00bfQue es t\u00e1ctica de lucha pol\u00edtica provocar provocaciones o fingirlas?<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, a un hombre comprensivo, que se d\u00e9 cuenta de las ineludibles fatalidades de la vida social, no deben indignarle, aunque le molesten, los ahullidos. El ahullido es no s\u00f3lo natural, sinceramente sentido, si no justificable y hasta noble y cordial. No es hip\u00f3crita. Las manadas de lobos, libres, independientes, ahullan, sea por lo que sea. Lo triste es el ladrido de las jaur\u00edas de perros, tras de los que est\u00e1 el amo, el cazador, o de los mastines a que azuza el rabad\u00e1n en contra de los lobos sin amo. Y suele ladrarse por hartazgo, de agradecimiento estomacal. La domesticidad le ha ense\u00f1ado al perro a olvidar el ahullido y aprender el ladrido. El perro ladra por disciplina. Sus ladridos son \u201cvivas\u201d o \u201cmueras\u201d de ordenanza.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":2,"template":"","meta":{"pb_show_title":"","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-26","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/26","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/26\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":126,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/26\/revisions\/126"}],"part":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/26\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=26"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=26"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/unamunoarticulos\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=26"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}