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10. Algunas situaciones complicadas y cómo reaccionar

Navío parado no gana flete.

Preguntas y respuestas

S
i bien la norma fundamental en una embarcación es la anticipación a cualquier circunstancia que pueda producirse, no siempre podremos anticipar todas y cada una de las situaciones, por lo que conviene estar preparado para reaccionar con prontitud y seguridad.

A continuación se presentan algunas situaciones complicadas y cuál podría ser la primera respuesta ante tales circunstancias. No obstante, hay que advertir que cada situación complicada requiere un análisis puntual del momento y de las condiciones particulares, por lo que las preguntas y respuestas que figuran a continuación solamente deben entenderse como pautas generales de comportamiento que nos pueden ayudar a reaccionar ante eventos similares.

Situación 1. Navegando a vela nos entra una racha fuerte o muy fuerte de forma inesperada. El barco comienza a orzar bruscamente y se descontrola.

¿Qué hacemos?

Respuesta:

En primer lugar, filamos escotas, es decir, soltamos un poco las escotas de mayor y génova. Recuperamos el control de la embarcación sujetando el timón. A continuación decidimos si tenemos que arriar el velamen, reducir trapo o buscar un refugio de alternativa por sotavento.

Situación 2. Nos encontramos con las velas recogidas, navegando a motor, entre dos escolleras de piedra, entrando a puerto. De pronto, el motor se detiene y no es posible arrancarlo.

¿Cómo reaccionamos?

Respuesta:

Si el viento es suficiente y de la dirección adecuada sacaremos un poco el génova, tratando de no perder velocidad ni gobierno de la embarcación. Si podemos, nos posicionaremos en la zona de barlovento, por si nos vemos arrastrados hacia la escollera de sotavento.

Si no podemos seguir a vela, y el motor sigue sin arrancar, maniobraremos en función de la intensidad y dirección del viento. Con viento de proa aprovecharemos la arrancada para virar en redondo y abandonar ese espacio peligroso, buscando aguas abiertas.

Si no tenemos posibilidad de salir, nos acercaremos todo lo que podamos a la escollera de barlovento y fondearemos a la espera de ayuda o de un cambio en las condiciones del viento.

Situación 3. Nuestra embarcación ha quedado desarbolada, es decir, se queda sin mástil por rotura o pérdida del mismo por causas accidentales, como por ejemplo la rotura del obenque de barlovento en condiciones de viento fuerte. ¿Qué hacemos?

Respuesta:

Lo primero que no debe hacerse es arrancar el motor, ya que puede que la hélice quede enganchada con algún cable bajo el agua. Además, es muy posible que la radio (VHF) no funcione, ya que la antena probablemente estará bajo el agua. Si es posible, trataremos de llamar la atención de una embarcación cercana o solicitar ayuda por algún otro medio.

Mientras llega la ayuda, actuaremos de la siguiente manera. Si estamos en aguas restringidas, cerca de piedras, costa o bajofondos la solución es fondear. Si la caída del palo amenaza perforar el casco con las crucetas, nos desharemos de él cuanto antes. Para ello, cortamos los obenques y estays con un alicate o sierras para metal, o simplemente desenroscaremos los tensores, quitando chavetas y pernos. Si el tiempo y la situación lo permiten, trataremos de recuperar las partes que podrían servir para establecer un aparejo de fortuna para llegar al puerto más cercano. Con lo rescatado debidamente aferrado en cubierta, con la seguridad que no existen vientos o cabos colgando del casco y en el agua, podremos poner motor y encarar un destino o esperar a que amaine para armar el aparejo de fortuna.

Situación 4. Al comando de una embarcación a motor, el patrón decide dar remolque a otra. ¿Cómo procedemos?

Respuesta:

En primer lugar, para dar remolque necesitaremos un cabo suficientemente largo que nos sirva para dar remolque, entre 30 y 50 metros. Nos prepararemos para pasar el cabo a la otra embarcación. No le pasaremos todo el cabo, sino el chicote, preferentemente aquel que tiene gaza, ya que el receptor puede no saber cómo amarrar el cabo. El remolcador no lo hará firme hasta tanto la gaza esté aferrada en el remolcado. Una vez que ello ocurra, afirmaremos el remolque en un punto fuerte de tiro, preferentemente a proa del timón. Eso le dará más capacidad de gobierno. Es conveniente tener preparado un cuchillo para que, en caso de necesidad, cortar inmediatamente el cable de remolque.

Una vez hecho firme el cabo de remolque a nuestra embarcación, daremos máquina avante hasta tensar el cabo e iremos aumentando la velocidad poco a poco, observando cómo responde la embarcación remolcada, llevando el remolque a la mínima velocidad adecuada a las condiciones que tengamos.

Situación 5. Nos llevan a remolque a puerto. La longitud del remolque es de 50 metros, coincidente con la longitud de la onda de mar. Nos estamos aproximando a puerto, canal, escolleras o zona congestionada de tráfico. ¿Qué hacemos?

Respuesta:

La estela de nuestra embarcación será sinuosa, dependiendo del rumbo, la ola y la dirección del viento, de modo que navegaremos en una franja bastante amplia, que nos llevará a uno y otro lado de la derrota del remolcador. Para evitarlo, podemos acortar la longitud del remolque y lanzar por popa un ancla de capa (también llamada ancla de mar). Si no la tenemos, podemos tirar cabos por popa, que pueden ir adujados, la idea es crear una resistencia al avance que ponga tensión en popa y que enderece el rumbo haciéndolo muy parecido al del remolcador. En última instancia, podemos lanzar un ancla por popa con una longitud de cabo o cadena muy inferior a la profundidad del lugar. Aplicando alguna de estas alternativas podremos conseguir hacer más rectilínea y más previsible la trayectoria.

Situación 6. Barco a vela sin motor auxiliar queda varado. ¿Cómo salimos?

Respuesta:

La regla fundamental de las varaduras dice que se ha de salir por el mismo lado que se entró. La primera acción ante la indicación que estamos tocando es alejarnos del lugar, buscando aguas más profundas. El conocimiento de las características de la zona es fundamental para escapar en la dirección adecuada. Si la varada nos toma por sorpresa, la acción indicada es filar escotas para dejar de propulsar y encarar la maniobra de salida. Escorando y siguiendo al frente es garantía de quedar en peor situación. Esta maniobra es sólo aplicable a barras blandas y estrechas de ubicación y existencia conocida.

Para salir de una varadura incipiente acuartele velas tratando de dar marcha atrás al tiempo que escora. La mayor se acuartela empujando la botavara contra el viento y las velas de proa sosteniendo sus puños por delante del estay con la mano o bichero. Aplique el borde de fuga de la pala del timón en la dirección que pretenda navegar.

Otra solución a analizar es trasladar toda la cadena y el ancla a una embarcación auxiliar y fondear lejos de nuestro barco, en la banda por donde queremos salir. Al recoger el ancla con el molinete eléctrico, la embarcación se irá liberando de la varada.

Situación 7. Se rompe la driza de mayor y la vela se arría sola. ¿Cómo solucionamos el problema?

Respuesta:

Lo recomendado es tener una driza de respeto. Podemos recoger la vela sobre la cubierta y, si la queremos izar de nuevo, se puede usar el amantillo, pero no podremos dar mucha tensión.

Situación 8. Incendio a bordo. Un trapo secándose sobre la cocina, colgado del pasamanos, cae sobre el fuego encendido para calentar el agua para el café. Junto a la cocina están los envases de plástico que contienen el cafè, el azúcar y otros productos almacenados. ¿Cómo actuamos?

Respuesta:

Si no podemos acceder de inmediato a un extintor, tome cualquier pedazo de tela, suficientemente grande, preferentemente húmedo o mojado, y trate de arrojarlo extendido sobre el fuego en un intento de apagarlo por sofocación mientras corre en busca del extintor. Quite el precinto de seguridad y opere el gatillo apuntando sobre la base del fuego barriendo en abanico.

Situación 9. Bajamos a la cabina y nos encontramos las tablas del piso flotando debido a una vía de agua. ¿Cuál es su reacción?

Respuesta:

Lo primero que tiene que hacer es dominar la situación de emergencia ya que, en caso contrario, en poco tiempo la cabina podría estar totalmente inundada y volverse inhabitable. El agua contenida en la cabina es un problema, pero la raíz del problema está en la vía de agua. Inmediatamente accione las bombas automáticas que pueda tener instaladas. No se ponga a achicar porque podría ser tarea inútil. Levante las tablas del piso y comience a investigar por dónde entra el agua. Si no sufrió golpe en la quilla, comience por cerrar las esclusas, tanto de entrada como de salida, empezando por el baño, donde hay dos o tres, siguiendo por la cocina, donde puede haber otras dos, continuando por el compartimiento del motor y las de la bañera, para lo cual tendrá que reptar en los espacios bajos de popa. Allí podrá tener una visión del eje del timón y zonas aledañas que pueden contener herrajes de timón y agarres de popa. Si recientemente golpeó con la quilla contra el fondo empiece por verificar las fijaciones de la quilla (los bulones del quillote o lastre de plomo). Es difícil que a esta altura de la inspección no haya encontrado la vía de agua, pero si así fuera, comience a achicar con baldes, desde la cabina a la bañera, tratando de establecer de qué dirección proviene el agua. Otros lugares a inspeccionar podrían ser el eje de la hélice, mangueras del circuito de agua de refrigeración del motor, viejas reparaciones del casco, pasacascos, tablas podridas, etc. Es muy importante seguir la secuencia que se indica pues, si empieza achicando y el flujo de agua es mayor que su capacidad de evacuación, el nivel del agua seguirá creciendo y hará imposible el acceso a los lugares que se pretende.

Situación 10. Fondeamos en un paraje de paso un tanto estrecho y queremos evitar quedar atravesados impidiendo el paso. ¿Qué hacemos?

Respuesta:

Primera alternativa (sin cabrestante): fondee cerca de una orilla. Acerque la proa a tierra y trate de pasar un cabo de ida y vuelta a una rama, tronco o punto de la costa. Reoriente el barco según su gusto para tener ancla en proa o ancla en popa.

Segunda alternativa (con cabrestante): fondee cerca de una orilla, deje al ancla hacer cabeza, luego haga correr el orinque dando marcha atrás para fondear un ancla por popa. Tome la precaución de largar boyarín con el ancla de popa. Ahora, marcha adelante para clavar el ancla de popa y recoger el exceso de cadena a proa.

Situación 11. Fondeado en paraje no muy protegido recibimos aviso de vientos fuertes y muy fuertes. ¿Qué hacemos?

Respuesta:

Primera alternativa: buscar refugio en lugar más protegido incluyendo la posibilidad de fondear por popa y dirigirse hacia tierra si el paraje lo permite.

Segunda alternativa: fondear una segunda ancla a unos 30º de la dirección en que trabajará la otra cuando sople de la dirección pronosticada.

Tercera alternativa: levantar fondeo y fondear con dos anclas. Esta alternativa dependerá de la desconfianza que se tenga con respecto a la calidad del fondo.

Cuarta alternativa: largar cadena, cabo o la combinación de ambos hasta lograr relaciones de fondeo de entre 7:1 a 10:1. Mandar un peso por el orinque.

Como regla general quitar de cubierta los objetos que ofrezcan resistencia al viento, toldos, botes, tablas, desenvergar velas (si el pronóstico es de temporal).

Situación 12. Un cabo ha quedado enredado en la hélice. ¿Cómo actuamos?

Respuesta:

Parar el motor. Si es posible, ponga un tripulante a tirar del cabo con el cambio en neutro para tratar de desandar las vueltas. Si no prospera, haga sostener el cabo al tiempo que otro gira el volante del motor (a mano o con manivela, con el levanta-válvulas activado) y en sentido inverso al que giraba cuando tomó el cabo. Si tampoco obtiene resultados, mande a alguien al agua que investigue con los pies, colgado de un cabo hecho firme en la banda, tratando de desenredar el cabo. Si tampoco hay respuesta habrá que mandar a un buceador con un buen cuchillo para que efectúe repetidos cortes hasta liberar la hélice y el eje completamente.

Situación 13. Nos encontramos navegando a motor, cerca de la orilla, buscando fondeo en una cala. De pronto, el timón está muy duro y no obedece. ¿Qué hacemos?

Respuesta:

En primer lugar, poner el motor en punto muerto y revisar que no se ha puesto el piloto automático accidentalmente. Algunas embarcaciones tienen el botón del piloto automático a la altura de la rodilla y puede pulsarse acidentalmente con la rodilla del timonel.

En caso de que nos encontremos con una avería del timón, alejarnos de la orilla y fondear para analizar el problema y buscar la solución más adecuada.

Situación 14. ¿Dónde están los grifos de fondo?

Deberíamos ser capaces de localizar los grifos de fondo a oscuras y con agua por la cintura, así como de determinar la naturaleza, cantidad y origen del agua de la sentina.

Situación 15. Al sacar la mayor enrollada en el mástil, dando vueltas al winche con la manivela, el pajarín coge tanta tensión que acaba por romperse, ¿cómo reaccionamos?

Respuesta:

Una manivela en el winche es capaz de generar una tensión enorme. Lo que no se debe hacer nunca es darle una tension al pajarín tan grande que acabe por desgarrarse tanto que finalmente se rompa. Esa tensión no sirve de nada y lo único que se puede conseguir es que algo rompa, con consecuencias mas o menos severas. Lo mismo es aplicable a cualquier cabo, en particular a la driza de mayor cuando se trata de una mayor recogida en la botavara. La forma correcta de sacar una mayor enrollable es ver si está mordida formando pliegues que evitan su salida. Se trata de hacerlo sin esfuerzo. Si la mayor está mordida es muy fácil tirar del enrollador de mayor, sobre todo si es un cabo sin fin. Tiramos de la otra parte del enrollador para recoger el pliegue y después del pajarín. Cada vez que sale un pliegue se repite la operación y va saliendo la mayor sin ningún esfuerzo. El truco es recoger vela-sacar vela. Si el enrollador no es un cabo sin fin, sino solamente un cabo, esta operación es un poco más difícil, pero sigue siendo enrollar-tirar, enrollar-tirar.

En este caso, tenemos el pajarín roto y hay que arreglarlo o nos quedaremos sin poder utilizar la vela. Si se tiene un cabo largo de repuesto, se trata de cambiarlo. Para ello se une con cinta adhesiva un extremo del cabo nuevo a un extremo del roto y el otro extremo del cabo nuevo al otro extremo del roto. De esta forma, el cabo roto irá haciendo de guía del nuevo a lo largo de todo su recorrido por dentro de la botavara. Si no tenemos repuesto, la única solución es unir los extremos del cabo roto con un cabito suficientemente fino pero resistente, de forma que podamos recoger la vela mayor y guardarla. Lamentablemente nos quedaremos sin poder sacarla, pero al menos podremos ir con el génova, si es que el cabito no aguanta la tension al sacar el pajarín.

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