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8. Otras maniobras habituales

Cielo rasgado, viento o mar picado.

8. 1. Amarre en la gasolinera para tomar combustible

E
n general, nos aproximaremos a la gasolinera de manera perpendicular al pantalán y lo más despacio posible. Iremos ajustando el ángulo hasta dar un ligero golpe de timón cuando estemos suficientemente cerca.

Tomaremos la amarra de la gasolinera y la haremos firme en nuestra embarcación. Mientras estamos tomando combustible, debemos observar las normas de seguridad habituales en toda estación de servicio: amarrar bien la embarcación, apagar el motor y todo servicio eléctrico a bordo, no fumar, evitar derrames, no usar el teléfono móvil.

Otras medidas de seguridad son: toda la tripulación en el muelle mientras se hace consumo, cerrar todos los portillos y escotillas, tocar el muelle con la boquilla de la manguera antes de acercarla a la embarcación (electricidad estática).

La maniobra de salida deberá realizarse observando los movimientos de proa y popa, de manera que podamos salir del amarre con seguridad.

Otra situación muy habitual es amarrar de popa al pantalán de la gasolinera. Veamos un ejemplo en el que al amarrar el barco al pantalán de la gasolinera tendremos el viento por el través de estribor, echándonos contra el pantalán. La gasolina la tomaremos por babor. Llegamos con el viento por el través de babor y viramos a estribor para amarrar de popa. Damos avante, paramos arrancada, damos atrás hasta recuperar arrancada y controlamos el movimiento del barco hasta llegar al pantalán. En el pantalán controlamos velocidad y al final damos avante. Si se ha separado mucho de babor damos avante con todo a estribor y así la popa se acercará a babor y la proa la irá metiendo el viento. Ponemos una amarra de través para sujetar el barco y otra en popa, para lo cual probablemente tendremos que dar otra vez avante con todo a estribor para acercar la popa a babor. Finalmente ponemos el largo de proa.

En este ejemplo, la salida la haremos ganando la proa al viento que viene por el través de estribor. Para ello, colocamos una defensa tipo bola en la aleta de babor, donde queremos hacer pivotar el barco, colocamos la amarra que habíamos puesto al través del barco en la cornamusa de popa de donde habremos quitado la amarra de popa y recogemos la amarra de proa. Así, al dar avante todo a estribor, conseguiremos que la proa vaya ganando el viento, pivotando sobre la defensa de la aleta de popa y teniendo cuidado en no dar a popa en el pantalán del fondo ni a babor en la gasolinera. Cuando la proa gana al viento y ya podemos salir, recogemos el amarre de la popa y salimos por estribor, virando un poco a babor, si es necesario, para salvar toda la gasolinera.

8. 2. Atracar en un amarre de cortesía

Prepararemos con antelación dos cabos para amarrar al pantalán, ya que, en general, no dispondremos de ellos en el amarre de cortesía.

Normalmente atracaremos de costado, eligiendo babor o estribor en función de la facilidad de la maniobra de salida posterior. Prepararemos las defensas correspondientes, nos acercaremos de proa, lo más lentamente posible, daremos una amarra al marinero y procederemos a realizar la operación ordenadamente.

La llamada por VHF para solicitar el amarre de cortesía se detalla en el
capítulo 9.

8. 3. Funcionamiento del piloto automático

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Hay tres formás básicas de utilización del piloto automático para llevar el rumbo de la embarcación:

  • De forma que el piloto mantenga el rumbo que llevamos en ese momento: se presiona la tecla AUTO. En esta posición, el piloto no corrige ni el abatimiento producido por el viento, ni la deriva producida por la corriente
  • De forma que el piloto mantenga el rumbo en relación con el viento. Si queremos poner el piloto automático como piloto de viento, presionaremos a la vez las teclas STANDBY+AUTO. El piloto mantendrá el rumbo de viento seleccionado
  • De forma que el piloto mantenga el rumbo que hayamos marcado en el chart plotter: en el chart plotter seleccionaremos el punto a donde queremos dirigirnos (ej. un waypoint) y en el piloto automático pulsaremos la tecla AUTO y luego la tecla TRACK. Si el piloto se desvía de la ruta, sonará una alarma. Para corregirlo, simplemente presionaremos cualquier botón de cambio de rumbo (ej. +1, -1) y el piloto automático volverá a rumbo

MUY IMPORTANTE: Asegurarse muy bien que no tenemos ningún obstáculo ni nigún bajo entre nuestra embarcación y el punto seleccionado en el chart plotter (ej. una piscifactoría, un bajo…)

Posibles problemas para el uso del GPS conjuntamente con el piloto automático:

  • Pérdida de señal: si el GPS pierde la señal del satélite, el piloto automático dejará de funcionar
  • Cambio de rumbo ante una variación del viento: si estamos navegando a vela con el piloto automático y este corrige el rumbo, en algún momento deberemos corregir el trimado de las velas

Una función muy útil del piloto automático es la ayuda para hacer una virada cuando se navega en solitario. Pulsando a la vez los botones -1 y -10 el barco vira a babor. De la misma manera, pulsando simultáneamente los botones +1 y +10 el barco vira a estribor. El ángulo de virada suele ser 100º por defecto, aunque se puede variar en los ajustes del piloto automático.

Posibles problemas del piloto automático:

  • El piloto automático pierde el rumbo (OFF COURSE): se puede producir o bien por falta de velocidad del barco (el timón deja de hacer efecto sobre el rumbo) o por la fuerza de la mar y el viento (el timón no tiene fuerza para corregir el rumbo). En ambos casos, se deberá corregir el rumbo manualmente, pulsando la tecla STANDBY. Si es por la fuerza del mar o viento, deberemos vigilar el funcionamiento del piloto automático para no forzarlo
  • IMPORTANTE: en cualquier caso, jamás la utilización del piloto automático sustituye la vigilancia de un buen patrón

8. 4. La embarcación auxiliar

Considere llevar una bolsa estanca con diversos elementos que podrían ayudarle enormemente en un caso de emergencia con la auxiliar. Si el motor se detiene sin posibilidad de arrancar o la corriente le arrastra o simplemente no puede regresar al barco por cualquier otro motivo, la bolsa de emergencias podría marcar la diferencia entre pasar un pequeño susto o un grave accidente.

Cuando vayamos a dejar el barco fondeado para ir a tierra o a buscar otra zona de baño con la embarcación auxiliar, hay que asegurarse que podremos regresar al barco y que tomamos las medidas necesarias para que nuestra aventura no tenga consecuencias dramáticas.

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Vale la pena imaginar qué pasaría si el mar se fuese poniendo más movido y agitado y sube la fuerza del viento. En estas condiciones, si el motor dejara de funcionar, estaríamos ante una emergencia y con muy pocos recursos para solucionarla.

Con insistencia y tesón tiraremos del arrancador y jugando con la palanca del aire, trataremos de conseguir arrancar de nuevo el fueraborda. Si el motor no arranca, nuestra situación puede ser crítica con rapidez.

Por ello, la medida más adecuada es siempre quedar alguien en el barco.

Si esto no es posible y dejamos el barco fondeado, siempre es fundamental meter en la auxiliar una pequeña bolsa con diversos artículos de emergencia entre los cuales debe figurar una VHF portátil para pedir socorro, 2 ó 3 herramientas básicas, un par de botellas de agua, una tela que pueda servir de toldo o para muchas otras aplicaciones, y un pequeño ancla plegable con 10 ó 20 metros de cabo. Todo ello se puede llevar en una mochilita siempre dispuesta y lista para ser embarcada antes de montarse en la auxiliar. Nunca olvidar los remos, aunque si el viento es fuerte nos valdrán para poco.

En cualquier caso, si hemos ido a tierra dejando solo el barco, volver en dos turnos nos puede evitar graves problemas.

Seguridad en la auxiliar

Gracias a su flotabilidad, estabilidad y enorme potencial para pasarlo genial, a veces es fácil olvidar que las neumáticas, especialmente las equipadas con motores medianamente potentes capaces de hacerlas planear a velocidades de unos 15 nudos o superiores, deben considerarse como pequeñas embarcaciones y por tanto equipadas con un equipo portátil, ligero y bien pensado de emergencias. A veces se hacen pequeñas excursiones de varias horas con las neumáticas dejando el velero fondeado en la cala y por tanto en estos casos es especialmente importante contar con algunos elementos de ayuda.

Es imperativo y no admite discusión, la utilización de la muñequera de seguridad que detendrá el motor si caemos al agua. Aunque no nos toque el motor, es fundamental que se detenga y no la perdamos de vista en el horizonte, mientras nos quedamos nadando lejos de la costa.

Equipo de emergencia de la auxiliar:

  • Un radio VHF portátil. Las hay muy económicas, estancas y además servirán como segunda radio por si fallara el equipo VHF fijo del barco. La VHF portátil puede salvar vidas en un naufragio debido por ejemplo a un rayo que destruye inmediatamente todo el sistema eléctrico. Poder pedir auxilio en el canal 16 es nuestra salvación. Además una VHF portátil nos permitirá comunicarnos con los amigos que han quedado en el barco para simplemente pedirles instrucciones si estamos haciendo por ejemplo la compra en el puerto.

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  • Un par de bengalas. Y porqué no, también un liquido tinte de localización en la mar ya que son baratos y no ocupan casi lugar. La mayoría de las bengalas que debemos sustituir por ley cada cierto tiempo funcionan perfectamente. En vez de quemarlas todas la noche de San Juan, guarde las que estén en mejor estado en una bolsa totalmente estanca y con una bolsita de sílice desecante.
  • Flash estroboscópico.  No solo para que nos localicen en un caso como el anterior. También nos puede valer para colgarlo de la botavara y poder localizar el barco rápidamente en mitad de una noche negra y sin estrellas. Consiga una que sea totalmente estanca pues será más segura y además le durará mucho más al no oxidarse el interior.

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  • Un par de litros de agua. Una botella de las de 2 litros no es demasiado peso y le ayudará al menos durante unas horas en caso de retrasarse en su regreso.
  • Un pequeño ancla plegable, con 10 ó 20 metros de cabo para poder fondear en cualquier situación.
  • Una manta. No tiene porque abultar mucho ni pesar. No se trata de llevar una manta de cama. Existen algunas muy ligeras y que pueden ayudarnos a calentarnos en un momento de apuro.

8. 5. Navegación nocturna

La navegación nocturna tiene sus peculiaridades que deben tenerse en cuenta. La identificación de las luces requiere práctica. De noche, nuestra visión pierde parte de su agudeza y para poder apreciar los colores necesitamos un período de adaptación a la oscuridad de algunos minutos. Si una luz blanca nos da en los ojos, tendremos que volver a adaptarnos a la oscuridad. El simple hecho de ser de noche complica cualquier maniobra que por el día ejecutaríamos con facilidad. Los objetos flotantes a la deriva no los podremos ver y, si el tiempo es malo, tendremos dificultades para maniobrar en la mar ya que no veremos venir las olas.

El buen conocimiento de la situación, tráfico, corrientes y costa, así como la veteranía, ayudarán en gran manera a afrontar la navegación nocturna con mínimos riesgos. No obstante, la navegación nocturna tiene también sus ventajas. La recalada en una costa baja puede ser más fácil de noche que de día ayudándose de la luz de un faro, pero nunca lo haga de noche y con mal tiempo si la costa está a sotavento. Mejor programarse, en este caso, para recalar de día.

Sea cual sea la situación meteorológica, el riesgo durante la noche es mayor que de día por lo que es necesario tomar las siguientes medidas:

  • Gobernar tomando como referencia un astro en vez de gobernar con el compás, lo que podría resultar más cansado.
  • Navegar a mayor distancia de la costa que de día.
  • Evitar que un tripulante se quede solo en cubierta.
  • Mantener arranchada la maniobra de cubierta y los interiores.
  • Cerrar escotillas, portillos y grifos de fondo.
  • Utilizar el arnés de seguridad en cualquier condición de tiempo.
  • Restringir al mínimo el uso de linternas.
  • Usar los prismáticos ya que compensan la pérdida de visión.
  • Utilizar una bombilla roja en la mesa de cartas.
  • Los tripulantes que vayan a entrar de guardia deben adaptar su visión a la oscuridad -quince minutos- antes de tomar el relevo.
  • Reconocer e identificar todos los faros, farolas, poblaciones que veamos para lo cual tendremos a mano el libro de faros junto a la carta. No olvide que las olas pueden ocultar momentáneamente la luz de una boya.
  • Para entrar en puerto, tratar de localizar la luz verde ya que la veremos antes que la roja.
  • Identificar todas las luces de barcos que aparezcan en el horizonte para determinar tipo de barco y, lo antes posible, si existe riesgo de colisión. Cuidado con los barcos situados entre nosotros y una costa profusamente iluminada. Será difícil ver sus luces de situación ya que estaremos deslumbrados por las luces de la costa.
  • Preparar un proyector de luz blanca para su uso inmediato si fuera necesario.

En tiempos calimosos, la niebla permanece pegada a la costa, lo cual dificulta la visibilidad de las luces y señales de faros y boyas, así como a las luces blancas las hace aparecer con un tinte rojizo. No se debe olvidar que, con niebla, es difícil determinar la demora de donde procede una señal fónica, ya que la niebla curva, amortigua o amplifica las ondas sonoras, por lo que conviene establecer un turno de guardia de escucha a proa.

Cuando la visibilidad es buena, los faros proporcionan una indicación exacta e irrefutable. No obstante es fácil confundir las luces que aparecen en el horizonte con aquellas que esperamos ver, sobre todo los navegantes con menos experiencia.

El color debiera ser evidente, sin embargo cuando hay niebla las luces blancas pueden parecer rojizas. Al aparecer una luz se observará su apariencia. Observaremos su período, fase y color y, dado que partiremos de una situación del barco estimada, buscaremos en la carta las luces más próximas a nuestra situación. Entraremos con ellas en el Libro de Faros y confrontaremos las apariencias y alcances identificando la luz que hemos avistado con la que presenta las mismas características.

Y para terminar, cuidado con los relevos de guardia. Es el momento más peligroso. Tómese el tiempo necesario para ello.

Luces de bocana: cuidado con los puertos extranjeros

En Europa sabemos que debemos dejar verde con verde y roja con roja al entrar por la bocana. Pero si estamos navegando por aguas del continente americano (norte y sur) así como en Australia, Japón y parte de Oceanía, los colores de las bocanas, así como las luces de los canales de aproximación aplican la regla de las 3 ‘R’ “Red Right Return” indicando que si se ve el rojo a la derecha es que estamos de regreso.

En Europa se escogió el color rojo para las luces de babor según se entre en una bocana o se avanza por un canal de boyas. Si al entrar a puerto por un canal de boyas iluminadas nos cruzamos con un barco que sale de puerto y lo vemos por estribor, veremos su luz verde, como la de las boyas del canal, o si lo vemos por babor, su luz roja, también como las de las boyas de babor o la bocana.

Algunas recomendaciones para la navegación nocturna.

Navegar por la noche requiere cierto aprendizaje y entrenamiento. Durante la noche es mucho más difícil orientarse.

En cuanto aparezcan algunas luces deberemos observarlas atentamente para intentar deducir a qué velocidad se acercan o nos acercamos a ellas. Es normal y hasta deseable que nos sintamos algo preocupados y expectantes. Debemos recordar las combinaciones de luces que indicarán distintos buques y distintas maniobras.

Tenga a mano esas ‘chuletas’ que explican las distintas combinaciones de colores. En determinadas situaciones puede producirse algo de ansiedad, mientras intentamos entender el escenario.

  • Haga sus primeras travesías nocturnas por aguas conocidas. Le ayudará a aprender interpretar las distancias
  • Estudie detenidamente las cartas náuticas por las que piensa navegar, identificando boyas, bajíos o demás posibles puntos destacables
  • Con luna llena se ve muy, muy bien. Le ayudará en las primeras navegadas nocturnas
  • La vista tarda unos 20 minutos en acostumbrarse a la oscuridad. Si utiliza luz blanca al bajar a la cocina para buscar un bocadillo, tardará otros 20 minutos en volverse a adaptar a la visión nocturna. Por ello debemos utilizar la luz roja que no destruye la sensibilidad a la baja iluminación
  • El foco portátil debe ser manejado con cuidado para que no ilumine las velas o el casco lo cual nos deslumbraría. Si necesita identificar algo en el mar, ilumine desde arriba con el brazo estirado y alejando el foco del barco
  • Manténgase a la escucha en el canal 16 de la VHF
  • Una pequeña linterna portátil con luz roja en el bolsillo, nos será útil en bastantes ocasiones
  • Por la noche puede hacer mucho frío incluso en verano. Utilice buena ropa de abrigo y alguna bebida caliente para ayudarle a entrar en calor
  • Quedarse dormido puede ser muy peligroso. Organice bien las guardias
  • La sensación de velocidad es más fuerte por la noche. Programe la travesía y la velocidad de tal forma que la llegada a la costa se realice con luz del día
  • No navegue como en las regatas. Por ello, si hace viento, deje tomados los rizos necesarios, o enrollado el génova, para no maniobrar fuera de la bañera durante la noche.
  • Es muy importante utilizar líneas de vida y arneses durante la noche, especialmente si viaja solo o en pareja.

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8. Otras maniobras habituales by Jerónimo Reguera is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International License, except where otherwise noted.

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